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Una trampa de la OTAN saca a los fascistas austriacos del gobierno de coalición

El fascista austriaco Heinz Christian Strache
La salida de los fascistas austriacos del FPÖ (Partido de la Libertad) del gobierno ha puesto encima de la mesa el cúmulo de contradicciones que tensionan la Unión Europea, que son tanto internas como internacionales, es decir, que conciernen a Austria, a Europa, a la OTAN y a Rusia.

Fue la OTAN (el imperialismo estadounidense) quien le tendió una emboscada en Ibiza al dirigente fascista austriaco Heinz Christian Strache, dirigente del FPÖ y Vicepresidente del gobierno.

El FPÖ mantiene buenas relaciones con partidos fascistas de Europa del este y con Rusia Unida, el partido de Putin. Defienden posiciones pro-rusas, lo que les ha convertido en víctimas de los ataques procedentes de los sicarios de la OTAN en los medios de comunicación.

En julio de 2017 Strache y su adjunto Johann Gudenus, otro conocido miembro del FPÖ, fueron invitados a cenar en un chalet de la isla balear. En aquel momento, el FPÖ no formaba parte del gobierno.

La cena duró seis horas y estuvo regada con mucho alcohol, lo que ayuda a soltar la lengua. La anfitriona era la supuesta sobrina de un multimillonario ruso que quería invertir en Austria. El tío ruso estaba dispuesto a hacer donaciones generosas al FPÖ a cambio de acceder a la contratación pública.

Era una encerrona. El chalet estaba pinchado con cámaras y micrófonos ocultos.

Strache rechazó la mayor parte de las propuestas de la “sobrina rusa”. Insistió repetidamente en que todo debía hacerse legalmente. No obstante, dijo que las donaciones al FPÖ se podían canalizar a través de un fondo que luego apoyaría a su partido porque lo permite una laguna en la ley austriaca de financiación de los partidos políticos.

También se pueden escuchar cotilleos sobre las drogas y el sexo en la alta política austriaca o un plan para crear un aparato mediático atosigante como el que tiene a su disposición el Primer Ministro húngaro Viktor Orban.

Una de las discusiones es sobre si el “tío ruso” podría comprar el “Kronen Zeitung”, una conocida revista austríaca, para utilizarla en apoyar al FPÖ.

Strache se emborracha y empieza a largar sobre sus conexiones con la oligarquía austriaca. Dice que a cambio de la ayuda de su partido, “el tío ruso” podría obtener contratos públicos para la construcción y reparación de carreteras. Actualmente, la mayoría de esos contratos se adjudican a una empresa austriaca, Strabag, que pertenece a un multimillonario opuesto al FPÖ.

En medio de la cogorza Strache comienza a darse cuenta de que la charla es una trampa pero Gudenus le tranquiliza.

Tres meses después de aquella cena, el FPÖ obtiene más del 20 por ciento de los votos en las elecciones austriacas y se incorporan a un gobierno de coalición con el partido OeVP dirigido por Sebastian Kurz.

Lo mismo que en España, en Austria los fascistas del tipo FPÖ no son más que unos bocazas incapaces de sacar adelante ningún proyecto, y menos si es diferente a los planes del OeVP, que es quien dirige la orquesta.

El FPÖ y todos los fascistas europeos, a quienes se les llena la boca con la “lucha contra la corrupción”, naufragan en medio de la corrupción. Por supuesto, son incapaces de alinear a Austria en una política exterior diferente de la que marca la Unión Europea que, a su vez, es la que marca Alemania. Toda su palabrería contra la Unión Europea y la OTAN es papel mojado, aunque meten ruido y eso es más que suficiente para molestar a la OTAN y a los padrinos de Washington.

Así que, transcurridos dos años, el viernes de la semana pasada, diez días antes de las elecciones al Parlamento Europeo, la OTAN utiliza a sus sicarios de la prensa alemana, el Süddeutsche Zeitung (1) y el Spiegel (2), para publicar sendos reportajes en alemán y en inglés sobre la encerrona de Ibiza. El vídeo se puede ver en Youtube (3).

Tras el escándalo, Strache sale del gobierno y los sondeos electorales son muy malos. Al FPÖ y demás fascistas europeos les han demostrado quiénes son realmente los que cortan el bacalao en la vieja Europa y, por consiguiente, dónde está el verdadero peligro, que no son bocazas del estilo FPÖ sino perros de presa como OeVP, la vieja reacción.

(1) https://projekte.sueddeutsche.de/artikel/politik/strache-video-die-falle-e844402
(2) https://www.spiegel.de/international/europe/strache-caught-on-camera-in-ibiza-secret-recordings-a-1267959.html
(3) https://www.youtube.com/watch?v=KqE6X7uHt38

La resistencia armada contra el franquismo va saliendo a la luz

La semana pasada nos sobrecogía la noticia del descubrimiento de un sonajero en una fosa de la Guerra Civil, junto al cuerpo de Catalina Muñoz, una republicana que fue ejecutada en septiembre de 1936 y enterrada con el juguete de su hijo de nueve meses, quien ha conocido su historia 83 años después. Similar sobrecogimiento provocan las historias que se ofrecen en el premiado programa A Vivir, concretamente en su serie de reportajes, ‘Vidas enterradas‘, la serie de reportajes periodísticos que desde una perspectiva de derechos humanos recupera la vida y la muerte de personas asesinadas durante la Guerra Civil y el franquismo. Tal es el caso de la historia de Perfecto de Dios, un joven que se unió a la guerrilla con su hermano y su madre en su Galicia natal después de la Guerra Civil y que formo parte de la guerrilla antifranquista que formó parte del epílogo de aquel conflicto.

El programa A Vivir de la Cadena SER, presentado y dirigido por Javier del Pino, ha ofrecido este domingo, día 12 de mayo, una nueva entrega de ‘Vidas enterradas’, el serial, que recientemente galardonado con el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, aborda en esta entrega la historia del joven Perfecto, que se unió a la guerrilla para defender la II República. El narrador excepcional de su historia es Camilo, su hermano. Acaba de cumplir 87 años y es uno de los pocos guerrilleros vivos en España, uno de aquellos hombres que decidieron empuñar un arma terminada la Guerra Civil para defender la II República con la esperanza de que las fuerzas aliadas, terminada la II Guerra Mundial, liberaran a España del fascismo y de la dictadura de Franco.

Estos son los restos de Perfecto. Documentar dónde se hallaban y recuperarlos en Ávila fue posible gracias al trabajo de la ARMH y a la financiación de un sindicato de electricistas de Noruega comprometido con la memoria histórica en España.

Carmen, esposa de un militante del Partido Comunista, que acababa de morir, y sus dos hijos Camilo y Perfecto, dan un día, sin planearlo, el salto a la lucha armada. Algunos guerrilleros están cenando en casa cuando varios camiones con guardias civiles paran cerca. No les buscaban a ellos pero creyeron que sí. El contexto ayuda a entender. Quienes cobijaban y ayudaban a los guerrilleros, a aquellos “bandoleros”, como les llamaba el régimen, eran detenidos, encarcelados, torturados, y en demasiadas ocasiones, asesinados. Carmen y sus hijos temen por su vida y deciden huir. Aquí comienza la historia familiar de tres guerrilleros, la historia de una madre y dos hijos que, al principio más por humanidad que por ideología, al final por ideología y convicción, terminaran siendo piezas claves de una revolución perdida con las armas pero ganada en dignidad.

Este documental de Conchi Cejudo, dirigido por Javier del Pino y realizado por Teo Rodríguez, indaga en la historia familiar y rescata los últimos momentos de la muerte de Perfecto al lado de su madre, Carmen, en un pequeño pueblo de Ávila. Tras la emisión del documental, Gervasio Sánchez analizó con expertos la importancia de los objetos que durante décadas han luchado contra la desmemoria en los hogares de las familias otorgándole especial importancia al papel de la fotografía. También tros objetos cotidianos, como aquel sonajero del hijo de Catalina Muñoz, aydudan a rescatar la memoria enterrada.

http://toyoutome.es/blog/nueva-entrega-devidas-enterradas-la-historia-del-guerrillero-perfecto-de-dios/44388

Buscadores de huesos, indios y cowboys: la batalla por la memoria

Abel Prieto
Hay dos posiciones del neofascismo frente a la memoria: apostar por “el olvido” y promover la amnesia colectiva, de modo que la gente viva atontada, sin raíces, sin mirar atrás, o manipular el pasado

Un líder del partido español Vox llamó “buscadores de huesos” a los defensores de la memoria histórica y subrayó que la llamada “transición” del régimen franquista a la “democracia” se basó en “un pacto para el olvido”. Bolsonaro decretó en Brasil suspender los trabajos de otros “buscadores de huesos” que desde 2014 se dedicaban a analizar más de mil cajas con restos óseos de víctimas no identificadas de la dictadura militar, extraídos de fosas comunes del cementerio Perus de Sao Paulo.

Hay dos posiciones del neofascismo frente a la memoria: apostar por “el olvido” y promover la amnesia colectiva, de modo que la gente viva atontada, sin raíces, sin mirar atrás,  manipular el pasado.

El propio Bolsonaro provocó un escándalo cuando quiso conmemorar el golpe de Estado de 1964. Una triste página en la historia de Brasil: el ejército (con el pretexto del “peligro comunista” y el apoyo de la CIA y de Estados Unidos) derrocó al presidente Goulart e instaló una dictadura que se mantuvo hasta 1985.

Sin embargo, el Ministro de Educación de Bolsonaro propuso una evaluación “matizada” de lo ocurrido. Fue “la sociedad civil” (no los golpistas) quien promovió la salida de Goulart –afirmó el Ministro– y al régimen instaurado no se le debe llamar “dictadura”, sino “gobierno democrático de fuerza”.

Anunció que serían modificados los libros de texto donde los niños y jóvenes aprenderán la historia de su país.

El choque entre las ideas de la emancipación y las imperiales y neofascistas se está dando en torno al presente y al futuro; pero también se da en torno al pasado.

¿Cómo serán los libros escolares en Estados Unidos, que tratan del origen y crecimiento del Imperio, y de qué modo fundamentan su destino mesiánico? Aparte del sistema educativo formal, Estados Unidos ha contado con Hollywood y toda la poderosa industria del entretenimiento como herramientas instructivas muy eficaces para ofrecer una transcripción apropiada de la memoria.

Desde “El nacimiento de una nación” (1915), con sus aportes formales indudables, su descarnado racismo, su apología del Ku-Klux-Klan, hasta las películas que sirvieron para curar “el síndrome de Vietnam”, el itinerario sangriento de Estados Unidos ha ido encontrando en el cine, en las series, en los videojuegos, una versión idealizada y noble. La “conquista del Oeste” se presenta en términos épicos, “civilizatorios”. El genocidio de la población aborigen, su desplazamiento forzoso, las masacres de comunidades completas, fueron horrores retomados por Hollywood y devueltos como enfrentamientos de indios malignos contra militares y cowboys blancos. Zarpazos imperiales, desde México hasta Irak, han recibido la bendición de la industria del entretenimiento.

Hollywood y los videojuegos convencieron a los ciudadanos de Estados Unidos y de medio mundo de que los triunfadores en la 2ª Guerra Mundial fueron las tropas estadounidenses. Los soviéticos, que vencieron a Hitler a costa de millones de vidas, quedan en la sombra. Esa Verdad con mayúscula ha sido encubierta de manera indigna y malintencionada.

Hay otra cuestión sobre esta guerra que tampoco se divulga: las empresas de Estados Unidos que hicieron negocios muy lucrativos con los nazis. La Coca-Cola fabricó para ellos una bebida refrescante muy popular en la Alemania hitleriana: la Fanta. IBM se ocupó de venderles las máquinas Hollerith, para censar y clasificar personas por su raza y religión, es decir, para identificar judíos y destinarlos al exterminio. La filial alemana de la General Motors, el primer productor de camiones de combate para Hitler, utilizó esclavos de los campos de concentración. Henry Ford recibió en 1938 una condecoración nazi como “extranjero distinguido”.

Los cubanos no estamos ajenos a esta batalla en torno a la memoria. Uno de los temas básicos de la campaña contra la Revolución tiene que ver precisamente con promover la tendencia a un “presentismo” frívolo, que rechace el análisis histórico, y hacer circular la imagen embellecida de una Cuba prerrevolucionaria que nunca existió. Muestran el “glamour” de La Habana de los 50, su vida nocturna, sus edificios “modernos”, y cierran los ojos ante los crímenes incontables de la dictadura, ante la presencia muy influyente de la Mafia, ante la cruel desigualdad, ante los indigentes, ante la niñez desamparada.

Los antídotos, como repitieron Martí y Fidel, están en la cultura. En ese público culto, no manipulable, emancipado, capaz de desechar por sí mismo las estafas y de reconocer lo auténtico y de hacerlo suyo.

http://www.granma.cu/mundo/2019-05-02/buscadores-de-huesos-indios-y-cowboys-la-batalla-por-la-memoria-02-05-2019-22-05-54

Hambre, especulación y cartillas de racionamiento en la posguerra en Málaga

Ángel Escalera

Hambre, mucha hambre pasaron los malagueños en la década de los años cuarenta del pasado siglo. La miseria y la falta de comida se instalaron en infinidad de hogares españoles tras la guerra civil. La mayoría de la población carecía de recursos económicos para pagar los elevados precios de los escasos productos alimenticios que se ponían a la venta en el mercado negro.

Para hacer frente a la situación de extrema necesidad que sufría España, el régimen de Franco implantó las cartillas de racionamiento, que tenían como objetivo distribuir alimentos básicos y productos de primera necesidad. Sin embargo, ni siquiera con esa medida se logró garantizar las necesidades de comida de los ciudadanos, lo que los condenó a la desnutrición, a ser presa fácil de diversas enfermedades y a morir antes de tiempo.

La inanición se extendió por Málaga como un reguero de pólvora en 1940. La gente no tenía qué llevarse a la boca. El hambre roía las entrañas y acentuaba el ya de por sí difícil panorama que padecía la ciudad tras la contienda fratricida que había empobrecido a España y dejado una secuela de penalidades. Málaga atravesaba en enero de 1940 por una etapa de hambruna que las autoridades no conseguían paliar de ninguna forma. En esa fecha, el Gobierno Civil trató de calmar los ánimos con el anuncio de que en breve llegarían a Málaga dos barcos cargados con 3.000 toneladas de trigo y 4.000 de cereal.

Asimismo, se incrementaron los controles y se impusieron sanciones para intentar frenar la especulación y el estraperlo. Unas actuaciones gubernativas que no pusieron coto al mercado negro, que continúo haciendo su agosto con precios que solo estaban al alcance de unos pocos pudientes y que en ocasiones contó con la complicidad de las autoridades.

Ante la carestía existente, se establecieron dos cartillas de racionamiento, una para la carne y otra para el resto de productos alimenticios. La población fue dividida en varios grupos. Por un lado, estaban los hombres adultos y las mujeres adultas (a las féminas se les daba una ración un 20 por ciento inferior a la de los hombre). Por otro lado, se encontraban los niños y niñas de hasta catorce años (cuya ración era un 40 por ciento inferior a la de un hombre adulto). El tercer grupo lo componían hombres y mujeres de más de sesenta años (también se les daba un 20 por ciento menos de ración que a un varón adulto). Aunque en un principio las cartillas de racionamiento eran familiares, a partir de 1943 fueron individuales.

La consecuencia directa de la mala o nula nutrición fue el incremento de una serie de enfermedades como las hepáticas, la tuberculosis, la gripe, las fiebres tifoideas, el paludismo y la disentería. La mortalidad entre niños y ancianos se disparó. Fueron años en los que la pobreza y indigencia dejaron una cruel huella en una población que ya venía machacada por la guerra. No hay que dejar de lado que los alimentos y los productos repartidos a través de las cartillas de racionamiento eran de baja calidad.

Como en todo periodo de miseria, hubo gente que ganó mucho dinero a costa de la penuria de los demás. Las autoridades trataron de combatir el estraperlo y persiguieron las ventas abusivas de alimentos y productos de primera necesidad. Para ello, se impusieron multas que oscilaron entre 25 y 6.000 pesetas. Además de las sanciones económicas, hubo penas de cárcel para los especuladores. En el caso de Málaga, en julio de 1940, 24 personas ingresaron en prisión después de haber sido detenidas en la estación intentando introducir pequeñas cantidades de pan blanco, harina, fideos y cebada.

Igualmente, hubo un férreo control de la venta de tejidos. A los que se saltaron las normas se les fijaron multas de elevada cuantía y, en los casos, más graves, se impusieron condenas de tres meses de ingreso en un batallón. En Málaga, entre otros, se sancionó a Hijos de Álvarez Fonseca, Gómez Hermanos y Sobrinos de Félix Sáenz, con importes de entre 100.000 y 250.000 pesetas. El racionamiento se mantuvo oficialmente hasta mayo de 1952, mes en que desapareció para los productos alimenticios.

https://www.diariosur.es/malaga-capital/anos-cuarenta-siglo-20190513223416-nt.html

La guerrilla antifranquista en los montes de Ourense

Fue en un momento indeterminado de 1942 o 1943, posiblemente en primavera o verano, cuando el señor Alfredo, vecino de la aldea de Soutadoiro (Carballeda de Valdeorras, Ourense) se encontró con dos mujeres mientras pastaba sus ovejas en la zona de A Bruña, uno de los escarpados valles que componen los montes de Casaio. Alfredo reconoció a esas dos mujeres: eran Chelo y Antonia, de Soulecín, dos de las llamadas fuxidas por el resto de los vecinos. Aunque no era totalmente consciente de la situación en la que se encontraba, Alfredo se sintió en peligro y se tensó.

Sin embargo, las mujeres, lejos de violentar o atacar al joven pastor, le tranquilizaron y le invitaron a desayunar con ellas. Alfredo aceptó, y fue conducido hacia el interior del valle, a una zona con una ligera pendiente, cerca del arroyo, donde se encontró con un grupo de unos veinte hombres que vivían en unos pequeños chozos; «unos dos o tres», según el testimonio que nos ofreció Alfredo. Los guerrilleros acogieron al pequeño pastor y le ofrecieron algo de comer y una oferta: por cada manojo de ramas consistentes que Alfredo les trajera, ellos le ofrecerían a cambio 5 pesetas. Un auténtico tesoro para la época y una forma de superar la voraz hambre tan característica de los años de la posguerra.

Setenta años después de esa anécdota, que se marcó a fuego en la memoria de Alfredo, otro vecino de Casaio, Francisco, nos condujo hasta A Bruña, uno de los diferentes sitios que integran la conocida como La Ciudad de la Selva, un conjunto de campamentos de la guerrilla antifranquista diseminados por los montes de Casaio y que se vinculan estrechamente con la actividad de la Federación de Guerrillas de León-Galicia, la primera organización guerrillera de la posguerra. Sobre esta «Ciudad» en la «Selva» se tenían solo referencias parciales.

Por el ejemplo, el guerrillero socialista Mario Morán comenta que «la otra parte del grupo, conducido por Girón y Parra se van directamente a Castrohinojo con el propósito de preparar diez caballos bien cargados de alimentos como arroz, garbanzos, alubias, chocolate y conservas, así como tabaco, para transportarlos a los valles de Casayo, la conocida por nosotros como Ciudad de la Selva, donde el resto de los compañeros nos abocamos a la tarea de construir un amplio y cómodo campamento entre el tupido bosque para el cobijo del numeroso grupo de Girón y visitantes que cayésemos por allí.

En estos campamentos vivieron los guerrilleros vinculados a la Federación de Guerrillas desde, al menos, 1941 y julio de 1946, cuando un ataque de la Guardia Civil los desmanteló definitivamente. Poco se sabía sobre estos campamentos donde, durante cinco años, hombres y mujeres vivieron las duras condiciones del monte, asediados por la idea de que cualquier día podía ser el último día.

Desde hace dos años, y gracias a la inestimable ayuda de la comunidad de Casaio, tratamos de aportar un poco de luz a los aspectos más oscuros de la vida guerrillera, como es su vida cotidiana. Entender como personas como Camilo de Dios fueron capaces de vivir durante años fuera de sus hogares, huidos en el monte. Gracias a los recuerdos y memorias como las del señor Alfredo, pudimos ir conociendo estos campamentos, de los cuales ya tenemos localizados hasta dieciocho, compuestos en su mayoría por unos pocos chozos en los que las partidas guerrilleras desarrollaban sus actividades cotidianas. Más aún, la excavación de tres de estos chozos en julio de 1946 nos permitieron materializar estas actividades.

Sabemos, por ejemplo, que la Federación tuvo un grado muy alto de organización. Los cerca de 68 objetos de armamento utilizados por la guerrilla nos revelan no solo la presencia de material procedente de Francia, Grecia o México, sino también el uso de las armas más modernas de la época, como el el fusil de tipo mauser M1943 o mosquetón Coruña, fabricado a partir de 1943, o pistolas semiautomáticas derivadas de la mauser C-96 o su variante vasca Astra 900.

También sabemos, gracias a los restos de animales, que su última comida -o cena- de los ocupantes del chozo fue una caldereta de cordero. O que tenían un alto grado de higiene personal por la presencia de productos como espejos individuales, pastas de dientes o cremas de
manos.

Aún quedan muchas preguntas por responder, pero nuestros trabajos arqueológicos nos acercan al lado más humano de personas que lo arriesgaron todo por un ideal justo, la idea de que el fascismo y Franco tenían que caer y que, para ello, vivir y organizarse en el monte, en los montes de Casaio, era la única solución

https://cadenaser.com/programa/2019/05/12/a_vivir_que_son_dos_dias/1557644044_356136.html

El guerrillero gallego que soñó con liberar a España del fascismo: Perfecto de Dios

Camilo y Perfecto eran solo unos niños cuando su padre comienza a militar en el Partido Comunista. Primero entra en contacto como taxista con algunos influyentes republicanos de la localidad más próxima a su pueblo natal, y más tarde, se interesa por la formación de las Sociedades Agrarias en la que campesinos de Galicia buscan alianzas para defender sus derechos como pequeños propietarios de tierra.

Pero Jesús sueña a lo grande, busca un socio y planea abrir una fábrica de chocolate en su propia casa. Ya ha comprado la maquinaria necesaria, tiene las recetas y los productos para comenzar a producir. Sin embargo, en Sandiás, su pueblo, como en toda España, a partir del 18 de julio de 1936, la gente contenía el aliento. Un golpe de Estado amenaza con provocar una guerra civil.

Jesús está dispuesto a coger las armas junto a otros compañeros y defender el régimen democrático que han legitimado las urnas, aunque las armas que el Gobernador Civil de Ourense ha prometido enviarles para hacerlo, nunca llegan al pueblo. Sí lo hacen muchos efectivos de la Guardia Civil y numerosos camiones de falangistas. Jesús y su mujer, Carmen, toman una decisión, huir a Portugal.

Carmen regresa a los pocos días. Se siente a salvo. Algunos de sus hermanos, adeptos a la Falange, la protegen a ella y a sus hijos. Jesús permanecerá cuatro años en Portugal hasta que, terminada la guerra, puede regresar. Durante su ausencia, su mujer será insultada, amenazada, intimidada. La casa del matrimonio será incautada y utilizada como centro de detención. Al poco tiempo de su vuelta, regresan a su hogar, pero una angina de pecho hace que Carmen pierda a su marido y sus hijos, Camilo y Perfecto, queden huérfanos.

En pocos años, la familia ha descubierto qué es sentirse perseguido y maltratado por pensar diferente. Ahora Carmen y sus hijos saben qué es perderlo todo, tener que dejar su casar, vivir la ausencia de un padre, incluso su pérdida, y como ellos, en aquella España lúgubre y sombría de posguerra, hay muchos más. Personas que piden ayuda. Algunos son conocidos, otros no, pero todos necesitan ropa, comida y cobijo.

La familia se convierte en enlace de la guerrilla, en apoyo de aquellos que comienzan a organizarse en las montañas tras la Guerra Civil con la esperanza de que las fuerzas aliadas intervengan también en España tras la II Guerra Mundial y derroquen a Franco del poder. Lo hicieron en todo el país, con diferentes nombres, bajo diferentes banderas y consignas políticas. En Galicia, en esta etapa, a finales de los años 40, bajo las directrices del Partido Comunista y autodenominándose Ejército Guerrillero de Galicia.

Carmen y sus dos hijos Camilo y Perfecto dan un día, sin planearlo, el salto a la lucha armada. Algunos guerrilleros están cenando en casa cuando varios camiones con guardias civiles paran cerca. No les buscaban a ellos pero creyeron que sí. El contexto ayuda a entender. Quienes cobijaban y ayudaban a los guerrilleros, a aquellos “bandoleros”, como les llamaba el régimen, eran detenidos, encarcelados, torturados, y en demasiadas ocasiones, asesinados. Carmen y sus hijos temen por su vida y deciden huir. Aquí comienza la historia familiar de tres guerrilleros, la historia de una madre y dos hijos que, al principio más por humanidad que por ideología, al final por ideología y convicción, terminaran siendo piezas claves de una revolución perdida con las armas pero ganada en dignidad.

Esta es la historia de Perfecto de Dios, pero también la de una madre que nunca abandonó a sus hijos, Carmen, y la de uno de los últimos guerrilleros vivos de España, Camilo de Dios. Es él quien ahora se convierte en el narrador excepcional de la historia familiar. Con él viajamos a los montes de Galicia, conocemos sus refugios, sus estrategias de lucha, su organización interna, las operaciones en las que participan. En su relato hay un pasaje que nos hace viajar hasta un pequeño pueblo de Ávila, a Chaherrero. Es allí donde termina el viaje hacia Francia que habían iniciado su hermano y su madre. Allí comienza la historia que contamos en este documental, una de tantas historias olvidadas en este país, una de tantas Vidas Enterradas.

Un grupo cultural antifascista es perseguido como ‘terrorista’ por la policía alemana

Entierro simbólico de una refugiada siria
Mostrar a través del arte y la sátira la hipocresía de un gobierno que pretende acoger a los refugiados mientras negocia con Turquía para impedir su llegada; poner de relieve el trasfondo neonazi de una parte de la clase política alemana, o la inacción de la policía en la lucha contra la violencia fascista… Es lo que el “Centre for Political Beauty”, un colectivo antifascista de artistas comprometidos, que mezcla la creación artística y la política, lleva haciendo en Alemania desde hace diez años. A principios de abril se enteraron de que habían sido objeto de una investigación por “formar una organización delictiva” durante más de un año.

¿¡Artistas alemanes investigados por “asociación criminal”!? En diciembre de 2018, un funcionario electo del partido de izquierda Die Linke interrogó al Ministerio de Justicia sobre los procedimientos iniciados desde 2017 por “asociación criminal” y “asociación terrorista”. La respuesta llegó unos meses después. En ella se enumeran, en cuatro páginas, las investigaciones en curso o ya concluidas.

Entre los blancos de estos procedimientos se encuentran, de forma confusa, personas sospechosas de ser miembros de grupos terroristas (como el Califato Islámico y el Frente Al-Nosra), grupos criminales, “hooligans”, negacionistas, un “grupo juvenil de extrema derecha” o un “grupo de extrema izquierda”. Curiosamente, uno de los procedimientos se dirige también contra un “grupo de artistas e intérpretes”. Es un colectivo de artistas comprometidos, el “Centre for Political Beauty”.

Durante dieciséis meses el Estado alemán ha investigado a estos artistas sospechosos de “formar una asociación criminal”, un delito que potencialmente permite que las personas contra las que se dirige el ataque sean interceptadas y sometidas a vigilancia permanente. ¿Por qué los tribunales alemanes iniciaron tal investigación? ¿El “Centre for Political Beauty” estaba planeando acciones violentas? Durante los últimos diez años, el colectivo de artistas ha estado poniendo en escena acontecimientos decididamente políticos y antifascistas. Afirma ser una “belleza moral”, una “poesía política” y un “humanismo agresivo”.

La denuncia de los discursos neonazis del partido nazi AfD (Alternative für Deutschland) les ha valido esta atención muy especial de la policía. En enero de 2017 un dirigente de la AfD, Björn Höcke, declaró en un discurso en Dresde (1) que Alemania es “el único pueblo del mundo que está plantando un monumento a la vergüenza en el corazón de su capital”. El marco de la AfD se refiere al Memorial de los Judíos Asesinados de Europa, un campo de estelas de hormigón erigido en el corazón de Berlín. A la AfD no le gusta que Alemania recuerde demasiado los crímenes del período nazi. Es uno de los estandartes del partido.

El colectivo decidió alquilar un terreno cerca de la casa del dirigente de la AfD en un pueblo de Turingia y luego, en noviembre de 2017, erigieron un anexo al Monumento Conmemorativo del Holocausto, unas 20 estelas similares a las de Berlín, especialmente instaladas para ser claramente visibles para los nazis.

En marzo de 2018, un tribunal de Colonia dictaminó que se trataba de una obra de arte y que estaba protegida como tal por la libertad artística. Sin embargo, hasta principios de abril de 2019, nadie tenía conocimiento de un procedimiento por “formar una organización delictiva”. “En un estado de derecho, el arte político es acusado de “organización criminal”. Esto viola la constitución, que garantiza el derecho a un arte libre y crítico, reaccionó el colectivo.

Desde hace diez años, el “Centre for Political Beauty” sacude el debate sobre arte y política en Alemania. Cada una de sus acciones es polémica, porque provocan al poder y a los dirigentes políticos, poniendo de relieve sus contradicciones y la brecha entre el discurso y la realidad de las decisiones que toman. En 2016, mientras miles de refugiados sirios tratan de huir de la guerra, el colectivo instaló dos grandes jaulas frente a un teatro de Berlín. Dentropusieron tigres, vivos. “Para celebrar el gran acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, hemos construido un estadio en el centro de Berlín: con cuatro tigres libios. Buscamos refugiados listos para ser comidos”, explicaron.

El colectivo presenta irónicamente la instalación como “una Roma hiperrealista, una trampa mortal” y un monumento en memoria de nuestro tiempo, en medio de la capital del Imperio Europeo. Su puesta en escena denuncia el acuerdo alcanzado, con la bendición de Alemania, para mantener a los refugiados sirios fuera del territorio europeo. Frente a los tigres, frente a cientos de espectadores, una actriz siria refugiada relata la vida cotidiana en las fronteras de Europa, en el Mediterráneo: miles de personas mueren, y los dirigentes europeos observan sin hacer nada, o peor aún, levantan barreras que alientan a los exiliados a tomar las rutas más peligrosas.

El año anterior el colectivo ya había puesto en marcha un proyecto de cementerio en Berlín para los refugiados que murieron en el Mediterráneo. Un primer cuerpo exhumado de un cementerio siciliano, el de una joven siria que murió durante el cruce, fue enterrado en la capital alemana en junio de 2015, con la autorización de su familia (2). Se dice que el cementerio dedicado a los “migrantes muertos desconocidos” estaba situado frente a los edificios del gobierno alemán. Su construcción obviamente no fue autorizada.

En diciembre de 2018 los artistas atacaron la inacción de la policía contra la violencia neonazi y promovieron un sitio llamado “Comisión Especial de Chemnitz”. Chemnitz es la ciudad del este del país donde en el otoño de 2018 se produjeron manifestaciones xenófobas y violentas. El “Centre for Political Beauty” publicó allí imágenes de miles de personas que participaron en esas manifestaciones, y preguntaron: “¿Quién conoce a estos idiotas?” al mismo tiempo que ofrecieron recompensas por su identificación. Pocos días después, el colectivo anunció: “¡Gracias queridos nazis, era un tarro de miel!”.

Más de dos millones de personas visitaron la página. Al ir a buscar sus nombres, los participantes en las manifestaciones neonazis se habrían traicionado a sí mismos, explican los artistas, que afirman haber identificado a 1.500 personas a través de su estratagema, incluidos algunos miembros de grupos neonazis muy conocidos. El colectivo propone a la policía que ponga esta información a disposición de los tribunales. Su acción puso de manifiesto la falta de entusiasmo de la policía alemana para perseguir a los organizadores de las manifestaciones neonazis.

Los artistas se encontraron en el centro de una investigación policial. Sin embargo, según un artículo del Spiegel (3), el expediente policial sobre el colectivo es muy pobre. Contiene principalmente artículos de prensa. Pero el mensaje para el mundo cultural es claro: los artistas podrían ser acusados de asociación delictiva. “¿Es este el mensaje enviado a la sociedad y a los artistas? ¿Debemos sentirnos intimidados?”. El 8 de abril, en respuesta al escándalo, las autoridades anunciaron que habían cerrado el proceso.

(1) https://www.welt.de/politik/deutschland/article161286915/Was-Hoecke-mit-der-Denkmal-der-Schande-Rede-bezweckt.html
(2) https://www.nytimes.com/2015/06/17/world/europe/migrants-funeral-in-berlin-highlights-europes-refugee-crisis.html
(3) https://www.spiegel.de/panorama/justiz/zentrum-fuer-politische-schoenheit-was-die-ermittler-in-16-monaten-herausgefunden-haben-a-1262619.html

Lo que va de un ‘trifachito’ a otro

Algún graciosillo ha inventado la expresión “trifachito” para denominar a la troika de partidos de la reacción Vox, Ciudadanos y PP. Ha sido una manera de intimidar a los electores y llevarlos a las urnas el 28 de abril cogidos de la oreja para votar por el otro costado, o sea, para recaudar votos en favor de quienes alardean de no ser “fachas”: la “izquierda domesticada”. No parece importar -en absoluto- que ese aumento de votos se haya producido “con la pinza en la nariz”. Lo importante es que han votado para “librarnos del fascismo”.
Es la doctrina cristiana del “mal menor”: los unos apestan pero los otros son peores. Es también la opción de aquellos cuyo compromiso contra el fascismo no va más allá de votar cada cierto tiempo, hasta el siguiente desengaño.
En el voto del miedo por el “auge de la ultraderecha” está pesando la impresión de que ahora parece que hay tres partidos “fachas” donde antes sólo había uno, lo cual es otra quiebra de la memoria histórica: esta troika hereda a la de Fuerza Nueva, Alianza Popular y UCD de los tiempos de la transición. En consecuencia, no hay ahora más grupos “fachas” que antes y lo que queda es averiguar es si hay más votantes fachas que antes, con lo cual corremos el riesgo de confundir a los electores con los elegidos o, en otras palabras, a los “fachas” con quienes les votan.
Pues bien, al analizar las elecciones lo más corriente es incurrir en dos reduccionismos sucesivos, propios de la consideración de un aspecto puramente cuantitativo del fenómeno, esto, es, de equiparar la política a las elecciones.
El primero es medir el auge de uno u otro partido político en votos, lo que significar creer que quienes votan al PSOE, por ejemplo, “son” del PSOE. Del mismo modo, quienes votan al trifachito “son” fachas. Este tipo de concepciones son erróneas por muchas razones, sobre todo porque la mayor parte de los votantes lo hacen “con la pinza en la nariz”. No se identifican con su voto sino todo lo contrario.
El segundo reduccionismo es confundir las elecciones con los escaños, la causa con el efecto, hasta el punto de que en tal caso la “fuerza” de un partido la miden por el número de escaños obtenidos. Desde este punto de vista engañoso, lo realmente importante en unas elecciones no es el voto sino dos factores distintos. El primero y más importante es siempre la abstención. El segundo es el reparto de los votos y, en el caso del “trifachito”, el reparto de los votos entre Vox, Ciudadanos y PP.
Si tenemos en cuenta todos esos matices, las conclusiones son harto evidentes: el auge de la ultraderecha es un mito. Ni el PP ni ningún partido de las diferentes troikas han alcanzado nunca los resultados electorales del PSOE. Ni siquiera en sus mejores momentos han llegado a recaudar 11 millones de votos, como logró el PSOE en tiempos de Zapatero. Ni en solitario ni en coalición.
La explicación es que el PSOE es pura mercadotecnia electoral, una fábrica de pucherazos. Su gran salto electoral ocurrió en 1982, cuando dobló el número de votos con la consigna “OTAN de entrada no”, lo que abrió su gran época de gobierno, que se prolongó durante 14 años.
El PP nunca ha sido capaz de alcanzar las cotas del PSOE, por más coaliciones que ha intentado y por más que ha logrado fagocitar a los partidos que le rodeaban, hasta convertirse en único. Pues bien, en 1982 obtuvo la mitad de votos que el PSOE, a pesar de que presentó un frente unido de la reacción. En aquellas elecciones, la desaparición del “trifachito” no sumó más votos en favor del PP (Alianza Popular entonces) sino que lo redujo en más de un millón. 
La época gloriosa del PSOE coincidió con la travesía del desierto el PP y ocurrió lo mismo que en Andalucía. Lo que empezó a nutrir electoralmente al PP fue el gobierno de Felipe González y durante 14 años la letanía fue siempre misma: el “viaje al centro”. El PP debía dejar de “ser” un partido ultra, moderar su discurso y parecerse al PSOE.
En 14 años el PSOE duplicó los votos del PP, que pasó de 5 a 10 millones en 1996. Desde entonces han transcurrido 23 años y el PP ha vuelto a sus peores niveles de votos, es decir, a la mitad que tenía en 1982 porque con la vuelta de la troika el reparto de los votos ha sido diferente.
La etapa de gobierno entre 1982 y 1996 demostró que la verdadera columna vertebral sobre la que sustenta este Estado es el PSOE y todos los demás son satélites menores, parásitos de sus chapuzas.
Lo verdaderamente importante de las elecciones del 28 abril no es el número de votos sino la quiebra del PP porque ha vuelto a dejar al PSOE sin alternativa, ya que ni Vox ni Ciudadanos son -a fecha de hoy- capaces de dirigir nada, ni siquiera a sí mismos.
Por lo demás, hasta el propio Pedro J.Ramírez se aburre de repetir que Vox no es nada diferente del PP, a la que califica como su “matriz”. Cabe añadir que el engaño se reproduce y vuelve a demostrar su eficacia: en la transición, lo mismo que ahora, la UCD eran los “demócratas” mientras que AP/PP eran los “ultras” y los neofranquistas. El PP necesitó durante 14 años al PSOE para que dejaran de calificarle de “ultraderecha”. El surgimiento de Vox acabó por lavar su imagen y, al mismo tiempo, ha acabado de ser una alternativa de gobierno.

La historia siempre llega con retraso

Juan Manuel Olarieta

Al principio de todo, es decir, en 1939 la guerra civil no se llamó así porque había sido bendecida por dios para librar a los españoles del comunismo. Fue una cruzada o, al menos, es lo que enseñaban los libros de historia que, como toda historia, es “partidista”, es decir, que toma partido, en este caso por los vencedores. La cruzada se reivindica a sí misma. No se pueden repudiar las muertes que han sido sacralizadas.
Después llegó una época en que la historia cambió. Fue a finales de los sesenta con obras de gran éxito editorial como “Los cipreses en Dios”. Se empezó a hablar de guerra civil en el sentido más propio de la palabra porque aquello había sido una guerra fraticida, entre hermanos. Fueron los tiempos de la “reconciliación nacional” que prepararon la transición.
Los españoles, seamos fascistas o antifascistas, somos hermanos ante todo y los hermanos no se deben pelear nunca. La guerra civil se negó a sí misma porque, como todo derramamiento de sangre, las guerras no son buenas, sacan lo peor del ser humano. Ambas partes cometieron horrendos crímenes. Si unos eran malos, los otros no le fueron a la zaga.
Entonces los campos se dividieron. Algunos antifascistas se traicionaron a sí mismos. Se lo creyeron porque lo necesitaban para su claudicación. Pero sobre todo era imprescindible para el otro bando, los fascistas, que no se lo creyeron sino que se aprovecharon de ello para ocultar las raíces de su legitimidad, que están en la guerra civil, es decir, en una masacre.
La reconciliación nacional y la transición aparentaron sellar una cadena de pactos de los que la mayor parte de las veces sólo se habla para referirse a los de la Moncloa, la Constitución, los Estatutos de Autonomía o los pactos sociales.
Es falso. No hubo más que un único pacto que fue el del silencio, el de enterrar la memoria histórica para siempre y el de arrojar tierra encima de las tumbas y de las cunetas.
Cuando hablamos de pacto caemos en el error de suponer, además, que los firmantes, los fascistas y antifascistas, están equiparados, que firman sentados sobre una mesa de negociaciones. En la transición no hubo nada de eso. Unos (antifascistas) claudicaron frente a los otros (fascistas), con el agravante de que esta vez no necesitaron ser derrotados porque se vencieron a sí mismos.
Pero la historia no se puede cerrar en falso. No se puede tapar ni con mentiras ni con ocultaciones, como explicaron Marx y Engels, por lo que llegó el momento de la memoria, de rescatar la verdad y exhumar los cadáveres.
Como la verdad es revolucionaria conduce a la revolución, por lo que el partidismo vuelve, esta vez del lado de los antifascistas, aunque con 80 años de retraso.
Al partidismo sobre la guerra civil le está siguiendo -inevitablemente- el de la guerrilla antifranquista, también con retraso. Los maquis ya no son delincuentes; los delincuentes fueron los franquistas. La historia avanza -inexorablemente- y está llegando ya a los campos de concentración, los fusilamientos y la lucha clandestina porque la posguerra fue aún peor que la guerra.
Después le tocará el turno a la transición y dentro de algunas décadas la historia dirá otra verdad partidista y revolucionaria: que la transición no fue ni modélica ni pacífica, que hubo quienes lo dieron todo por continuar la lucha antifascista en las condiciones más difíciles, que fueron perseguidos y asesinados por los mismos de siempre y que a ellos se le sumaron los vendidos y los renegados de todos los colores.
La historia te lo da y te lo quita todo, pero siempre con retraso. Esa es la diferencia entre ella y la política, entre el pasado y el presente, entre la teoría y la práctica, entre la retaguardia y la vanguardia.
A diferencia de los revolucionarios, los académicos pueden esparar, no tienen prisa. Los documentos y los legajos tardan en perder su secreto para llegar a los archivos. Hay otros que jamás aparecerán, pero la lucha no puede esperar sentada a que lleguen los arqueólogos. Ni siquiera puede esperar a las bibliotecas porque no es lo mismo hacer la historia que escribirla.
Para hacer historia a cada cual le basta con saber que ha tomado el camino correcto (que es el de la lucha), que está con las masas porque son ellas quienes la hacen y no las élites, los personajillos y los fantoches que la televisión encumbra en cada momento.
Esto es lo elemental, lo que todos saben o deberían saber. Sin embargo, a cada paso nos encontramos con lo contrario: con toda esa calaña que desprecia e insulta a las masas porque no votan a quien deberían, mientras elogian al primer patán que aparece ante los micrófonos. Pues bien, el futuro no pertenece a éstos sino a aquellos, los despreciados. Son ellos quienes hacen la historia y son ellos los que merecen toda la atención.

Los novios de la muerte y el folclore nacional


Darío Herchhoren

Ha pasado la llamada «semana santa», y me ha dejado tras de si una serie de reflexiones que quiero transmitir a los estimados lectores.
La primera de ellas es que la llamada semana santa tiene mucho de teatral, y mucho de terrorífica. Muestra quizá lo peor y más siniestro del folclore nacional.Ver a individuos vestidos con la capucha del Ku Kux Klan causa una sensación de miedo; y quizá sea eso lo que quiere transmitir. No olvidemos que la religión debe mucho de su poder al miedo y gracias a ese  miedo; que la iglesia católica ha explotado desde la más remota antigüedad. El miedo al más allá; el miedo a la muerte; el miedo a traspasar el muro entre la vida y la muerte. Yo les invito a no tener miedo: Cuando la vida se acaba, y tal como enseñaba el famoso químico Luis Lavoisier nada se pierde, todo se transforma, y esto nos explica dos cosas; primero que el cuerpo se descompone, y que esa descomposición se transforma en nueva vida, ya que a consecuencia de esa transformación hay toda una fauna cadavérica que se apodera de la sustancia muerta para alimentarse, y se crea nueva vida. La segunda conclusión que debe sacarse, es que Lavoisier era en realidad un dialéctico, ya que veía las cosas en un incesante proceso de cambio.
Pero veamos las procesiones de semana santa en su aspecto teatral, con sus costaleros, sus capataces que dirigen los llamados pasos de las procesiones, sus alcaldes y concejales que asisten compunjidos a esas ceremonias, que se repiten todos los años como una letanía, sus presos liberados, sus lavados de pies, sus flagelaciones y sufrimientos, y entre sus procesiones quiero referirme a una de ellas muy especialmente, por su carga de morbosidad y locura, que es la que protagoniza la legión y sus caballeros legionarios. Esa procesión quizá sea la quintaesencia de todo lo  que significa la derecha rancia española con sus símbolos tales como los toros, las peinetas y mantillas, la copa de brandy, los puros, el irse de putas, la brutalidad del franquismo, y coronando todo ello el partido Vox, salido de la costilla del PP (Partido Podrido). He visto por la televisión a la legión española, sosteniendo brazo en alto sin esfuerzo, como corresponde a auténticos legionarios, que nunca se cansan, ni tienen frío ni calor, al «cristo de la buena muerte», y entonando el himno de la legión, donde los legionarios decían ser los novios de la muerte. Una de las preguntas que se me ocurren es saber si esos novios de la muerte alguna vez llegan a casarse con la muerte, y si a raiz de ese casamiento tienen hijos; y si esos hijos como hijos de la muerte tienen vida o nacen muertos como su hipotética madre.
Todo esto me lleva a la figura del geneal Millán Astray fundador de la legión española, que es un remedo de la legión extranjera francesa, pero a lo bestia. El fundador Milán Astray era un fascista demente, además de un grave tullido, y el himno de la legión es una pieza musical a su medida que revela entre otras cosas la incapacidad de los sucesivos gobiernos surgidos luego de la muerte de Franco de limpiar las instituciones del estado de excrecencias como el «himno de la legión».
Me cuesta creer que los legionarios que prestan servicio en la legión canten con convicción ese himno morboso que hace una exaltación tan extrema de la muerte. Quiero recordar que el general Millán Astray, en la famosa cena a la que asistió Miguel de Uamuno gritó «viva la muerte» «muera la inteligencia». Además del contrasentido que significa gritar vivas a la muerte, ello revela también el grave desorden mental del general. Una tarea que debería acometer el próximo gobierno es acabar con ese «himno», como una muestra de salud democrática.

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