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De la Guerra Civil a la Resistencia francesa

Hombres, mujeres y niños esqueléticos, presos tras las alambradas, barracones, letrinas bajo la lluvia, mutilados de guerra, una miserable cotidianidad que contrasta con los rollizos gendarmes franceses y senegaleses, de grotescos rostros animalizados como cerdos o perros de presa.

Así lo reflejó en sus dibujos, trazados en los campos de concentración del sur de Francia en que estuvo recluido —Bram, Argelès, Saint-Cyprien—, el exiliado republicano Josep Bartoli (Barcelona, 1910 – Nueva York, 1995).

Había luchado en el frente de Aragón y sido fundador del sindicato de dibujantes de la UGT. Antes de que la Gestapo lo deportara a Dachau, huyó a México, donde fue amante de Frida Khalo. Pero en la Segunda Guerra Mundial otros muchos excombatientes de la Guerra Civil siguieron luchando contra el fascismo desde la Resistencia francesa.

Si de sacar a estos del olvido se ocupa Evelyn Mesquida en “Y ahora, volved a vuestras casas” (Ediciones B), otro libro, “La retirada” (editorial El mono libre) reúne los dibujos de Bartoli.

Mesquida (Alicante, 1945), periodista e «hija de vencidos», ya contó en La Nueve el papel de los españoles en la liberación de París en 1944, y fue la frase que De Gaulle pronunció entonces ante los republicanos la que usa para el título: «¡Pero si no tenían casa a la que volver! Habían luchado contra Franco. Les habrían matado», exclama ante ese sinsentido.

Calcula que había unos 300.000 combatientes entre los exiliados pero no hay cifras de cuántos se enrolaron en la Resistencia. Ella ha seguido sus pasos hablando con supervivientes. «Francia llamó a sus hombres a filas en la guerra contra Alemania, y al quedar campos, minas y fábricas vacíos creó compañías de trabajadores extranjeros a las que se apuntaron españoles que estaban en los campos. Fueron enviados por todo el país y algunos vieron en la Resistencia contra los nazis la oportunidad de seguir luchando contra el fascismo. Pensaban que si ganaban la guerra los aliados les ayudarían contra Franco y podrían regresar a España. Sintieron como una gran traición que no fuera así».

Su motivación y su experiencia en combate en la guerra civil fue esencial en las acciones de la Resistencia, donde algunos dirigieron importantes células. Como Francisco Ponzán, quien con su tribu de militantes libertarios creó una de las redes de evasión de perseguidos por los nazis más efectivas en estrecha colaboración con los aliados. Murió fusilado y quemado en 1944 junto a otros 53 detenidos de la prisión de Saint-Michel en circunstancias poco claras. O la cuarentena de españoles que, liderados por Cristino García y Miguel Arcas, derrotaron a una división de mil alemanes en la batalla de la Madeleine (1944).

Apunta Mesquida cómo los dos oficiales al mando se suicidaron con su pistola al ver que habían sido vencidos «por un puñado de españoles harapientos». Entre ellos se sabe que había dos mujeres anónimas. A diferencia de sus compañeros, ellas no recibieron medalla alguna de Francia.

El olvido es más flagrante en el caso de las mujeres, la mayoría jóvenes, que hacían de enlaces y correo entre los maquis. «Eran mujeres en la sombra» que se arriesgaban al arresto, la tortura y la muerte. Entre ellas, Carmen Bazán, María Vázquez (que participó en la liberación de Ruán), Valentina Serres (que embarazada de siete meses osó recoger con una carretilla el cadáver de su marido, asesinado por los nazis) o Conchita Grange (a la que con 19 años la torturó la Gestapo. «No hablé», le contó a Mesquida. La deportaron a Ravensbruck).

Volviendo a Bartoli, que llegó a esconder su cuaderno de dibujo en la arena del campo de Brams cuando lo llevaron al hospital enfermo de tifus, su obra era una forma de resistencia. Parte de ella se conserva hoy en el Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona. «Su lápiz era, en cierto modo, el fusil que le habían confiscado», opina su sobrino fotorreportero, Georges Bartoli, que incluye en el libro fotos propias. Su figura la recupera también la película de animación Josep, del dibujante Aurel, de estreno aplazado por la pandemia.

Bartoli escapó de los campos franceses hacia el París ocupado gracias a una red de ayuda a judíos y acabó instalándose en Nueva York en 1946, donde trabajó de escenarista, participó en la revista antifranquista Ibérica y expuso junto a artistas como Rothko, Pollock, De Kooning. No volvió a Barcelona hasta 1977, tras la muerte del criminal Franco.

https://www.eldia.es/dominical/2020/09/27/guerra-civil-resistencia-francesa/1112284.html

En carros cargados llegaban los cadáveres de los republicanos asesinados al cementerio de Villadangos tras la guerra civil

¿Qué ocurrió en la localidad leonesa de Villadangos del Páramo durante el levantamiento fascista y la Guerra Civil? ¿Cuántas personas fueron asesinadas en ese lugar? ¿Qué recuerdan los lugareños sobre aquellos trágicos días?

El Ayuntamiento de la localidad, tras un requerimiento de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), ha reconstruido los trágicos días del levantamiento y la Guerra Civil.

El relato ahora recuperado permite adivinar la dimensión del drama vivido durante la posguerra. Ha sido elaborado por el propio consistorio: “Pese a que en ninguno de los pueblos del municipio se vivieron actos de violencia ni existió enfrentamiento alguno entre los vecinos por razones políticas, a partir de 1936 el pueblo de Villadangos pasó a la historia por los fusilamientos que tuvieron lugar en el monte”, junto a la Nacional 120.

Se desconoce el número exacto de personas que encontraron la muerte en las circunstancias mencionadas. Algunos investigadores afirman que en el Registro Municipal fueron registradas 86, aunque la lista debe ser revisada.

Cabe destacar la particularidad que se dio en Villadangos alrededor de estos dramáticos sucesos, por la especial sensibilidad con la que los vecinos trataron a las personas fusiladas en el monte. Nos referimos a la coordinación y humanidad que demostraron los viadangueses para dar sepultura a aquellos que fueron represaliados y fusilados.

Al producirse estos terribles hechos cerca de la Estación del Ferrocarril, los trabajadores de la misma, alertaban a los vecinos del pueblo la misma noche en la que se producían los fusilamientos. El párroco del pueblo, Manuel García Arias, fue una de las personas esenciales para llevar a cabo la búsqueda de los cuerpos y sus posteriores sepelios. Como confirman los descendientes de alguno de los monaguillos del momento, Manuel, junto con vecinos del pueblo, acudían en carro de tracción animal a recoger a los fallecidos para después darles cristiana sepultura en el cementerio de la localidad.

Los testimonios de alguna de las personas vivas más mayores de Villadangos en estos momentos, recuerdan como de niños vieron algún carro cargado de cadáveres camino del cementerio. Una imagen brutal que sin duda quedó grabada en sus retinas.

‘La matanza será considerable y prolongada’, predijo la CIA al preparar el Golpe de Estado contra Salvador Allende

El 15 de septiembre de 1970, hace 50 años, Richard Nixon, entonces presidente de Estados Unidos, ordenó una intervención directa y soterrada para evitar que Salvador Allende llegara a La Moneda o, de no ser posible, derrocarlo. Para esto se planearon diversas fórmulas –incluyendo presiones sobre el presidente Frei Montalva–­ que quedaron registradas en documentos secretos.

El 15 de septiembre de 1970, durante una reunión de veinte minutos en la Oficina Oval (en la Casa Blanca) entre las 3:25 pm y las 3:45 pm, el presidente Richard Nixon ordenó a la CIA fomentar un golpe de Estado en Chile. Según notas escritas a mano por el director de la CIA, Richard Helms, Nixon entregó instrucciones explícitas para prevenir que el recién elegido presidente de Chile, Salvador Allende, asumiera su mandato en noviembre. O para crear condiciones para derrocarlo si lo hacía. “Una oportunidad en 10, tal vez, pero salvar a Chile”. “No le preocupan los riesgos que involucre”, anotó Helms en sus notas mientras el presidente exigía un cambio de régimen en la nación sudamericana que se había convertido en la primera en el mundo en elegir libremente a un candidato socialista. “Trabajo de tiempo completo: los mejores hombres que tenemos”. “Hacer que la economía grite”.

Cincuenta años después de escrito, el críptico memo de la conversación de Helms y Nixon sigue siendo el único registro conocido de un presidente de Estados Unidos ordenando el derrocamiento encubierto de un líder extranjero elegido democráticamente. Desde que el documento fue desclasificado por primera vez en 1975 -como parte de una importante investigación del Senado estadounidense sobre las operaciones encubiertas de la CIA en Chile y otros lugares-, las notas de Helms se han convertido en la representación icónica de la intervención de Estados Unidos en Chile, y en un símbolo perdurable de la arrogancia hegemónica de Washington hacia naciones más pequeñas.

Para conmemorar 50 años de la orden de Nixon de derrocar a Allende, exactamente a las 3:25 pm -cuando comenzó la reunión-, el Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicó una selección de documentos previamente desclasificados que rastrea la génesis de esta orden presidencial, que tuvo consecuencias, y las circunstancias históricas en que tuvo lugar. La reunión del 15 de septiembre de 1970, a la que también asistieron el Asesor de Seguridad Nacional estadounidense, Henry Kissinger, y el Fiscal General John Mitchell, es bien conocida en la historia del papel de Estados Unidos en Chile; pero los eventos que llevaron a esa reunión han recibido mucha menos atención. Estos documentos entregan una hoja de ruta de la trama golpista y de cambio de régimen de Estados Unidos. La reunión de la Oficina Oval del 15 de septiembre de 1970 marcó el primer paso importante para socavar la democracia chilena y apoyar el advenimiento de una dictadura militar.

La historiografía abreviada del Archivo de las órdenes de Nixon del 15 de septiembre revela la siguiente secuencia de eventos:

Funcionarios estadounidenses comenzaron en secreto a tantear un golpe militar como parte de la planificación de contingencia para una posible victoria de Allende más de un mes antes de que los chilenos acudieran a las urnas, el 4 de septiembre de 1970. La evaluación inicial de los pros y los contras de un potencial golpe ocurrió después de que el presidente Nixon solicitara, a fines de julio, una “revisión urgente” de los intereses y opciones de Estados Unidos en Chile. Completada a mediados de agosto, la revisión -conocida como “Memorando 97 del Estudio de Seguridad Nacional”- contenía un anexo caratulado como secreto titulado “Opción extrema: Derrocar a Allende”, que abordó supuestos, ventajas y desventajas de un golpe militar si Allende era elegido.

Para preparar esa sección de la evaluación, el 5 de agosto de 1970, el subsecretario de Estado, John Crimmins, envió al embajador estadounidense Edward Korry un cable “solo para sus ojos”. En él, le pedía su opinión sobre “las perspectivas de éxito de los militares y la policía que intenten derrocar a Allende o prevenir que asuma” y “la importancia de la actitud de Estados Unidos para el inicio o el éxito de dicha operación”. Korry envió una respuesta de 13 páginas el 11 de agosto de 1970, en la que se identificaban los plazos clave, los líderes potenciales y los obstáculos para un golpe militar exitoso.

Cuatro días después de la estrecha elección de Allende, el 8 de septiembre de 1970, el “Comité 40” -que supervisaba las operaciones encubiertas- se reunió para discutir sobre Chile. Henry Kissinger presidió el comité. Al final de la reunión, Kissinger solicitó una “evaluación a sangre fría” de “los pros y los contras, los problemas y las perspectivas involucradas si se organizara ahora un golpe militar chileno con la ayuda de Estados Unidos”. En respuesta, Korry envió otro telegrama detallado titulado “Respuesta del Embajador a la Solicitud de Análisis de Opción Militar en la Situación Chilena Actual”. El ejército chileno, informó, “no repetirá ni actuará para evitar que asuma Allende, salvo situación poco probable de caos nacional y violencia generalizada”. Korry advirtió que “no existen oportunidades para nuevas acciones de Estados Unidos para presionar al ejército. Ellos ya saben que tienen nuestra bendición para cualquier movimiento serio contra Allende”. El actor clave en cualquier movimiento militar, escribió Korry, no era Estados Unidos, sino el presidente Eduardo Frei, de cuya “voluntad y habilidades” dependía el futuro de Chile.

En las consecuencias iniciales de la elección de Allende, la conspiración golpista se dividió esencialmente en dos enfoques:

  1. La “fórmula Frei”, que contaba con que el presidente Frei “manejara el golpe” al autorizar a altos oficiales militares a actuar contra la Constitución. Uno de los primeros planes exigía a Frei que anulara las elecciones, nombrara un gabinete militar para dirigir el gobierno, a Jorge Alessandri como presidente interino, y que renunciara con la expectativa de postularse para la presidencia en nuevas elecciones. A través de intermediarios y directamente, los funcionarios estadounidenses presionaron a Frei para que implementara esta complicada táctica y autorizara al ejército chileno a poner fin a lo que Korry llamó su “irresolución flácida”. La CIA incluso envió a un agente especial llamado George Donohue a Santiago para “asegurarle a Frei que si fuera necesario tendrá el doble de la cantidad [de fondos encubiertos de la CIA] que tenía para las elecciones de 1964” si orquestaba el plan y se postulaba para la reelección. Si el plan fallaba, se le ordenó a Donohue que le dijera a Frei que la CIA pagaría para que se reasentara fuera de Chile. Pronto, sin embargo, la embajada y la CIA concluyeron que no se podía contar con Frei para traicionar a su país.

  2. La “fórmula del caos”, para crear un “clima golpista” que diera a los militares chilenos el pretexto para tomar el poder. Seis días antes de que Nixon ordenara un golpe militar, William Broe, el jefe de la división del hemisferio occidental de la CIA, instruyó al jefe de la estación de Santiago, Henry Hecksher, que iniciara “la tarea operativa de establecer esos contactos directos con el ejército chileno que… podrían utilizarse para estimular una golpe si y cuando se tome la decisión de hacerlo”. Se había hecho evidente “al explorar vías para evitar que un gobierno de Allende ejerza el poder”, señaló Broe, “que (A) la ruta política/constitucional en cualquier forma no es un comienzo y (B) la única perspectiva con alguna posibilidad de el éxito en absoluto es un golpe militar antes o inmediatamente después de la toma del poder de Allende”. A los pocos días de la orden de Nixon del 15 de septiembre, la sede de la CIA comenzó a transmitir instrucciones para la “creación de un clima golpista” a través de la “guerra económica”, la “guerra política” y la “guerra psicológica”.

Memorando censurado de la conversación de la CIA sobre la conspiración golpista y texto sin censurar (del archivo de la NSA, Agencia Nacional de Seguridad)

El jefe de la estación de la CIA se opuso a estas instrucciones, por considerarlas poco prácticas y poco probable que tuvieran éxito. No estaba solo. Un número significativo de funcionarios de la CIA, la embajada de EEUU y del Departamento de Estado se opusieron a los planes propuestos para la intervención; por ser poco realistas, propensos al fracaso y diplomáticamente peligrosos. También porque los riesgos de exposición superaban con creces las ganancias potenciales para los intereses de EEUU. La oficina del Departamento de Estado para América Latina se opuso formalmente al anexo secreto en el Memorando 97 sobre el derrocamiento de Allende con el argumento de que “la exposición en un golpe fallido implicaría un costo prohibitivamente alto en nuestras relaciones en Chile, en el hemisferio y en otras partes del mundo. Incluso si el golpe tuviera éxito, la exposición implicaría costos solo marginalmente menos graves en todas estas áreas”. En un cable privado a Kissinger, el embajador Korry advirtió que “estoy convencido de que no podemos provocar [un golpe] y que no debemos correr los riesgos simplemente por tener otra Bahía de Cochinos”. Incluso los principales asesores de Kissinger se opusieron a intervenir en los asuntos políticos internos de Chile. El 14 de septiembre, Winston Lord le envió un memorando con el argumento único de que, si se expone, la intervención estadounidense en Chile “podría socavar completamente nuestra política sobre Vietnam”, que se basaba en elecciones libres y “autodeterminación del pueblo de Vietnam del Sur sin interferencia.” El mismo día, otro asesor de Kissinger, Viron Vaky, le advirtió que la intervención de Estados Unidos podría conducir a “violencia generalizada e incluso insurrección” en Chile.

Vaky incluso cuestionó si la amenaza de un gobierno de Allende realmente superaba los peligros y riesgos de la cadena de eventos que la intervención de Estados Unidos podría poner en marcha. Aconsejó a Kissinger sobre la respuesta: “Lo que proponemos es evidentemente una violación de nuestros propios principios y valores políticos… Si estos principios tienen algún significado, normalmente nos apartamos de ellos solo para enfrentar la amenaza más grave para nosotros, por ejemplo, para nuestra supervivencia. ¿Es Allende una amenaza mortal para Estados Unidos? Es difícil argumentar esto”.

Henry Kissinger rechazó estos argumentos y los descartó en sus informes al presidente. Kissinger, junto con el director de la CIA Helms, apoyó totalmente el derrocamiento de Allende a cualquier costo. El 12 de septiembre, hablaron por teléfono sobre un golpe preventivo para bloquear a Allende, una conversación que Kissinger registró en su sistema secreto de grabación. “No dejaremos que Chile se vaya por el desagüe”, declaró Kissinger. “Estoy contigo”, respondió Helms.

De todas las influencias en la directiva golpista del 15 de septiembre del presidente Nixon, Kissinger fue el más fuerte por tres razones: su posición como asesor de Seguridad Nacional; su respaldo al profundo desprecio de Nixon por el Departamento de Estado; y su propia preocupación de que la elección libre y justa de Allende se convirtiera en un modelo para otras naciones de América Latina y Europa, amenazando el control y las alianzas de Estados Unidos. Pero Nixon también se vio influido por la lectura de los detallados cables del embajador Korry, que enfatizaban la necesidad de una agitación económica para crear una justificación para el golpe, y especificaban una ventana de oportunidad para un golpe antes de que el Congreso chileno ratificara a Allende el 24 de octubre.

La decisión de Nixon coincidió con la presencia en Washington de Agustín Edwards, el propietario del principal periódico de Chile y un informante destacado de la CIA sobre la posibilidad de un golpe de Estado. El 14 de septiembre, Edwards desayunó con Kissinger y el fiscal general John Mitchell. Luego mantuvo una larga reunión con Richard Helms y proporcionó inteligencia detallada sobre posibles líderes golpistas en el establecimiento militar y político en Chile. Kissinger trató de organizar una reunión secreta en la Oficina Oval entre Edwards y Nixon, tan secreta que no existen registros que confirmen que tuvo lugar. Nixon se reunió el 14 de septiembre con su amigo cercano Donald Kendall, director ejecutivo de Pepsi, con quien se estaba quedando Edwards, y Kendall informó al presidente sobre los argumentos de Edwards. Helms testificaría más tarde que “el presidente convocó esta reunión [el 15 de septiembre] debido a la presencia de Edwards en Washington y lo que escuchó de Kendall sobre lo que Edwards estaba diciendo sobre las condiciones en Chile”.

En realidad, Nixon necesitaba poca persuasión. Pareció tomar la elección de Allende como una afrenta deliberada contra Estados Unidos. “En todo el mundo está demasiado de moda patearnos”, diría Nixon más tarde a sus principales funcionarios de seguridad nacional mientras determinaban una política a largo plazo para socavar al gobierno de Allende. “No podemos dejar de mostrar nuestro disgusto”.

La instrucción que Richard Nixon dio a Helms hace 50 años puso en marcha una serie de los actos más infames en los anales de la política exterior de Estados Unidos. Para instigar un golpe, la CIA pronto se centró en proporcionar armas, fondos e incluso pólizas de seguro de vida para los operativos militares chilenos para destituir al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas chilenas, el general René Schneider, que se oponía a un golpe. El 22 de octubre de 1970, Schneider fue interceptado y baleado cuando se dirigía al trabajo. Murió el día siguiente. Su asesinato, apoyado por la CIA, se convirtió en uno de los casos más legendarios de participación de Estados Unidos en el asesinato de líderes extranjeros. El esfuerzo encubierto a corto plazo de la CIA para bloquear la toma de posesión de Allende se convirtió en un esfuerzo clandestino prolongado por tres años para desestabilizar su capacidad para gobernar, creando el “clima golpista” que condujo directamente al golpe militar del 11 de septiembre de 1973 dirigida por el general Augusto Pinochet. Un año después, cuando el periodista Seymour Hersh publicó la historia de la intervención de Estados Unidos en Chile en la portada del New York Times, la exposición que temían los ayudantes de Kissinger creó uno de los escándalos de política exterior más grandes en la historia reciente de Estados Unidos.

“La matanza será considerable y prolongada”, predijo un cable clasificado de la CIA desde la estación de Santiago, cuando los agentes comenzaron a implementar activamente las órdenes de Nixon. “Nos ha pedido que provoquemos el caos en Chile… le proporcionamos una fórmula para el caos que es poco probable que sea incruenta. Disimular la participación de Estados Unidos será claramente imposible”.

Colección chilena del Archivo de Seguridad Nacional

En respuesta a la solicitud del presidente Nixon de una revisión para preparar planes de contingencia en caso de una victoria de Allende en Chile; la CIA, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa preparan un amplio estudio, con este anexo secreto sobre una “opción extrema” para derrocar a Allende. Los redactores advierten que las revelaciones del papel de Estados Unidos en el derrocamiento de Allende podrían tener “graves consecuencias para los intereses de Estados Unidos en Chile, el hemisferio y el mundo”.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

Respondiendo a una solicitud para evaluar una opción secreta para un golpe de Estado contra Allende si es elegido, el embajador de Estados Unidos en Chile envía un extenso cable prediciendo que es “muy poco probable que prevalezcan las condiciones o motivaciones para un derrocamiento militar de Allende.”

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

En un memorando al Subsecretario de Estado U. Alexis Johnson, el jefe de la Oficina de Asuntos de América Latina (ARA), Charles Meyer, solicita que el Departamento de Estado se oponga a los esfuerzos encubiertos para implementar la “opción extrema” de derrocar a Allende con el argumento de que la probabilidad de éxito es baja y los riesgos de exposición son altos.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

Cuatro días después de la elección de Allende, Henry Kissinger preside la primera reunión del Comité 40, que realiza operaciones encubiertas en el extranjero. Al final de la reunión, Kissinger solicita que la embajada proporcione de inmediato una “evaluación a sangre fría” de los pros y los contras de un golpe militar para evitar que Allende sea investido presidente.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

El jefe de operaciones del hemisferio occidental de la CIA, William Broe, transmite un cable al jefe de la estación de la CIA en Santiago con instrucciones para establecer contactos con militares chilenos, en preparación para apoyar un golpe militar contra Allende.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

El embajador Korry responde a la solicitud de Kissinger de una evaluación “a sangre fría” de un potencial golpe de Estado afirmando enérgicamente que el ejército chileno no se moverá a menos que haya “caos nacional y violencia generalizada”.

Archivo de Seguridad Nacional, colección Kissinger Telcon

En una conversación telefónica, Kissinger y Helms discuten la situación. Kissinger deja claro que él y el presidente Nixon no están dispuestos a dejar que Chile “se vaya por el desagüe”. “Estoy contigo”, responde Helms.

Proyecto de desclasificación de la administración de Clinton

En un memorando para preparar a Henry Kissinger para una reunión del Comité 40 sobre Chile, su principal adjunto para América Latina, Viron Vaky, aprovecha la oportunidad para advertir contra los esfuerzos de Estados Unidos para bloquear a Allende. Además de los costos de una posible exposición a la reputación estadounidense en el exterior, presenta un argumento moral audaz: “Lo que proponemos es evidentemente una violación de nuestros propios principios y valores políticos”.

Comité del Senado para estudiar las operaciones gubernamentales con respecto a las actividades de inteligencia, Acción encubierta en Chile, 1963-1973

En estas notas manuscritas, el director de la CIA, Richard Helms, registra las instrucciones del presidente Richard Nixon de fomentar un golpe de Estado en Chile. El presidente le da 48 horas para desarrollar un plan, autoriza un presupuesto mínimo de $10 millones de dólares y le ordena que no le diga a los funcionarios de la embajada de Estados Unidos que la CIA está tramando el derrocamiento de Allende.

Extreme Option: Overthrow Allende, Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington

Documentos desclasificados de EE.UU. registraron la génesis de la instrucción de Nixon para derrocar a Allende

‘Preparando la abolición de la monarquía’

El escándalo que rodea al ex rey español Juan Carlos y su fuga de la justicia al ser investigado por corrupción, lavado de dinero y evasión de impuestos sigue aumentando. Tras las maniobras de distracción, según las cuales supuestamente se dirigía a la República Dominicana como país de exilio, se ha confirmado que se encuentra en los Emiratos Árabes Unidos (EAU). En concreto en Abu Dhabi, y desde donde primero se filtró una foto a los medios de comunicación de su llegada, y luego se confirmó la estancia desde Casa Real.

La antigua amante de Juan Carlos, Corinna Larsen, acaba de hablar largo y tendido en una entrevista con la BBC. […] Pero cuanto más sabemos, más confirmamos que el asunto Corinna es tan solo la punta del iceberg de un escándalo mucho más grande. Probablemente hay «cientos de cuentas» en otros lugares, dice Corinna, y considera «extraordinario» que con el tema Juan Carlos, el foco acabe poniéndose en ella, ya que las actuaciones que se investigan fueron el «modus operandi de un negocio familiar durante 40 años», desde mucho antes de que ella apareciera en la palestra. Y, por esta razón, también relaciona todo el proceso y los enredos que han surgido desde hace tiempo con el heredero del trono, el ya rey Felipe VI, y sostiene que todavía tienen muchos explosivos para el gobierno socialdemócrata.

En cualquier caso, el gobierno no se está cubriendo de gloria en cuanto a su voluntad de iluminación y transparencia, sino que se apoya en la ofuscación. En los últimos días, se ha aclarado que incluso estaba al tanto de los planes de fuga y los apoyaba. El contribuyente español al menos, hasta donde el gobierno ha concedido hasta ahora, paga por la guardia de seguridad del rey en los Emiratos Unidos.

Esto dejó claro que el jefe de gobierno, Pedro Sánchez, mentía cuando afirmó en un primer momento no conocer el paradero de Juan Carlos. También se podría criticar a su gobierno por impedir siempre la investigación de los antecedentes y los oscuros negocios de Juan Carlos. Y ahora los socialdemócratas, en alianza con la derecha -incluyendo al radical de derecha Vox- han evitado una vez más que Sánchez tenga que responder a preguntas sobre la fuga de Juan Carlos ante el Parlamento.

Telépolis ha hablado con una excelente experta en Juan Carlos sobre los últimos acontecimientos, su historia, su partida y el papel de los socialistas. El futuro tambaleante de la monarquía es otro tema. Los pilares de la institución tuvieron que reforzarse en 2014 cuando Juan Carlos tuvo que abdicar ante sus escándalos. La periodista Rebeca Quintáns ya había roto con los mitos sobre el supuesto «salvador de la democracia» en el intento de golpe de 1981, hace 20 años, en el libro «Un rey golpe a golpe», en el que también expuso sus oscuros negocios en todo el mundo. Por autoprotección, en aquel momento, por razones de seguridad, lo firmó bajo el seudónimo de Patricia Sverlo.

¿Le sorprende que el ex rey español, ante las investigaciones en su contra, haya decidido irse a Emiratos Árabes Unidos?

El hecho de que esté allí se explica por sí mismo. Solía ir allí mucho en el pasado. Para mí, esto está relacionado con lo que su antigua amante testificó sobre que siempre volvía de los países árabes con maletas llenas de dinero. Estuvo en Abu Dhabi a menudo, incluso varias veces al año. Tal vez ahora tuviera que ir a buscar algunas maletas de nuevo (risas). Pero lo que más me sorprende es su descaro. Es notable y también muy molesto que vaya al lugar donde recibió los sobornos, como sabemos, y a sabiendas de que lo sabremos todos. Veremos a dónde va más tarde.

¿No tiene el paradero mucho que ver con el hecho de que no existe un acuerdo de extradición con Suiza, donde se inició la investigación?

Eso ciertamente es un punto a favor para elegir los Emiratos como destino. Sobre todo, intentarán obstruir las investigaciones, para retrasarlas lo máximo posible. Después de todo, Juan Carlos ya tiene 82 años. Los Emiratos probablemente se resistirán a cualquier extradición. Pero no creo que escape completamente a la justicia, sino que se retrasará… Por ejemplo, debido a su edad, puede que consigan retrasos, o que sólo sea interrogado por videoconferencia… cosas similares. Debemos estar preparados para un largo proceso legal.

¿Qué significa que España también ha comenzado repentinamente sus propias investigaciones después del comienzo de Suiza?

Este es un intento de controlar y frenar las investigaciones suizas.

¿Juan Carlos tiene algo que temer en España? En España, al menos durante su mandato, se habla de «inviolabilidad», por lo que aquí sólo se investigan los casos de blanqueo de dinero y evasión fiscal por hechos posteriores a su abdicación en 2014, y no también los casos de corrupción como en Suiza.

Tendría mucho que temer en España, si se empezara a investigar todo lo sucedido. Pero no creo que tenga que sentarse en el banquillo de los acusados aquí. La fiscalía española probablemente le dirá a los suizos que no necesitan investigar más, porque ya lo están haciendo ellos, y no van a investigar los mismos delitos en dos juzgados de dos países diferentes. Es una forma de pretender tomar el control. Pero para que esto suceda, sin embargo, debe ser acusado formalmente aquí, lo cual aún no ha sucedido. Si España no lo hace, no hay nada que impida que se le acuse de delitos aún más graves en Suiza.

Se ha ganado tiempo y se está sopesando el asunto… Es complejo, porque solo la acusación formal del ex jefe del Estado y de las Fuerzas Armadas, por parte de la Fiscalía del Tribunal Supremo de España, sería un escándalo en sí mismo. Incluso si más tarde fuera declarado inocente, el escándalo sería enorme. Será muy difícil salvarlo, pero lo intentarán. Por lo tanto, se pondrán en marcha todo tipo de maniobras legales y políticas.

¿Cuál es el papel del gobierno socialdemócrata de Pedro Sánchez en lo que muchos llaman «huida»? Ya ha declarado en varias entrevistas que Sánchez fue el candidato real en la lucha por el poder de su partido.

Cuando Sánchez reemplazó a Alfredo Pérez Rubalcaba en la dirección del partido en 2014, algunos aquí afirmaron que fue la Casa Real la que lo eligió. Lo que está claro es que tenía el beneplácito de la Zarzuela. Y Sánchez está cumpliendo su papel de defensor de la monarquía. No puede hacer mucho, pero hace lo que puede.

¿Hay conexiones directas entre Sánchez y la casa real?

Sánchez tiene un currículum muy curioso. Puede ser una coincidencia que estudiara en el mismo instituto que Letizia, la esposa del actual Rey Felipe, en un instituto, el Ramiro de Maetzu, que aunque es público, reúne a la flor y nata de la sociedad madrileña. Más tarde estudió en una universidad privada, exclusiva y ultracatólica, «Real Centro Universitario Escorial-María Cristina». Esta es una universidad cara y muy extraña: sólo se pueden obtener tres titulaciones: Derecho, Económicas y Artes Ilusionistas (para ser mago). Y de ahí pasó directamente a la política. Pero no sé nada sobre las conexiones directas con la familia real.

Hace seis años Juan Carlos tuvo que abdicar a causa de numerosos escándalos y le dio el trono a Felipe. Esto fue visto generalmente como un intento de salvar la monarquía. ¿Está el rescate en peligro ahora?

Sí, por supuesto. La monarquía se derrumbará, no hay forma de salvarla. Todas las estrategias que se están usando ahora sólo pueden retrasar el hecho en sí. Juan Carlos ya está agotado… Ahora se hace una campaña contra el padre y se deja al hijo fuera deliberadamente. Desde un punto de vista periodístico, ¿no es normal dosificar la información? Una vez que hayan saldado cuentas con Juan Carlos, saldrán a la luz más incidentes relacionados con Felipe. Normal. No van a sacar todo junto. La monarquía no saldrá de esto.

¿Qué papel jugó la monarquía al final de la dictadura de Franco? Después de todo, fue Franco quien nombró a Juan Carlos como su sucesor y Jefe de Estado.

Era cuestión de poner un nuevo traje sobre el franquismo. En la llamada Transición a la democracia, la monarquía jugó la función de permitir que los crímenes de la dictadura quedaran impunes. Además, se suponía que se mantendrían las estructuras de poder preexistentes, en el ejército, el poder judicial y la economía. Todo permaneció intacto y las cosas siguieron como antes. Para eso sirvió la monarquía en esa fase.

Pero hoy la monarquía, como institución, está quemada. Tampoco le sirve ya al poder, porque la llamada Transición y el Régimen de 1978 se cuestionan cada vez más. Creo que el pueblo está listo para eliminar la monarquía, empezando por Juan Carlos, aunque sin duda el poder establecido va a intentar de nuevo mantener las estructuras de poder sin ningún cambio real.

Es sorprendente que todo en esta crisis institucional esté dirigido contra Juan Carlos, dejando al margen a las empresas que se han enriquecido con sus acciones. Parece que la oligarquía está tratando de salvarse a sí misma poniendo una nueva capa de barniz sobre el Régimen, una vez más. Podríamos decir que están pensando en una república pervertida, manipulada y descafeinda.

¿Por qué considera que la monarquía es de importancia central en el Estado español?

Bueno, Franco no sólo ha hecho al monarca Jefe de Estado, sino también Jefe de los militares y, por lo tanto, le ha confiado las fuerzas armadas. No hay que subestimar tampoco la importancia simbólica de la monarquía en la población. Para ello, se ha creado una narración en torno a Juan Carlos como salvador de la patria en torno al intento de golpe de 1981. Así la Monarquía pudo reunir a otros sectores de la sociedad a su alrededor. El significado simbólico por sí solo es grande, sin mencionar las redes clientelares de la política y los negocios que se agrupan a su alrededor.

¿Ve usted la posibilidad de que en la España actual, con el autoproclamado «gobierno más progresista», se puedan llevar a cabo verdaderas reformas, por ejemplo, mediante un referéndum sobre una república ,contra la que los generales que rodearon a Franco dieron un golpe de estado en 1936?

No, no creo en eso. No creo que este gobierno celebre un referéndum. Los socialdemócratas (PSOE) están profundamente involucrados con la monarquía, aunque entre los más jóvenes de su generación esté dejando de funcionar ese compromiso. El partido sabe que sus líderes históricos caerán con la monarquía. Ellos gobernaron mientras Juan Carlos jugaba libremente a sus juegos favoritos. O bien miraban hacia otro lado o se involucraban en el lado oscuro del negocio. Ahora el PSOE está ante un dilema. Por un lado, tiene que defender a Juan Carlos. Pero, por otro, si lo hace con demasiada fuerza y convicción, al final también caerá cuando él caiga.

Y la organización en torno a Podemos, no la veo en absoluto defendiendo una causa republicana, ni siquiera en apariencia. En el mejor de los casos, lanzan un tweet un poco crítico. Pero eso no es hacer política, y menos cuando estás en el gobierno. Un ejemplo lo deja claro: Cuando Juan Carlos abdicó en 2014, y miles de personas se manifestaron espontáneamente en todo el país por el regreso a la República, Podemos no los apoyó. El líder del partido, Pablo Iglesias, no vio razón para regresar de Bruselas en este momento crucial. Estaba tomando posesión de su escaño en el Parlamento Europeo, después de los buenos resultados en las elecciones europeas. Personalmente, a mí a partir de entonces, me quedó claro que Podemos no iba a iniciar ningún proceso para regresar a la República. Hoy en día no hacen más que dar largas, retrasar las cosas, y cualquier excusa es buena, como la pandemia de Covid. Y mientras tanto, aplauden al Rey Felipe en vez de hacerle preguntas sobre su padre.

Hace 20 años, bajo el seudónimo de Patricia Sverlo, usted contribuyó decisivamente a la desmitificación de Juan Carlos. El libro, publicado entonces por la editorial vasca Ardi Beltza (Oveja Negra), arrojó luz sobre el oscuro negocio y reveló el verdadero papel de Juan Carlos durante el intento de golpe de 1981. ¿Queda algo del mito de que puso fin al golpe y salvó la democracia?

Sí. Es increíble que estas mentiras sobre lo que pasó sigan repitiéndose. Se repiten una y otra vez en España hoy en día. Lo que Juan Carlos está haciendo ahora es malo, pero en aquel momento estaba trabajando por la democracia. Eso todavía se predica aquí todos los días en los medios de comunicación.

Siguen la máxima fascista según la cual una mentira repetida mil veces se convertirá finalmente en la verdad. Este es el mecanismo con el que aplastan y silencian todas las pruebas y verdades que conocemos sobre los acontecimientos de 1981. Así que es muy difícil luchar contra ella.

De las declaraciones que tenemos, y también de las investigaciones de esa época, se desprende claramente que el Rey era un participante absolutamente necesario, que estaba activa y directamente involucrado. El golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 fue planeado en el Palacio Real con el servicio secreto. Entonces se llamaba CESID, hoy se llama CNI. Incluso un miembro de CESID fue condenado como cerebro del golpe. Sabemos que algunas de las reuniones preparatorias tuvieron lugar en la Zarzuela (el Palacio Real) y que asistieron representantes de la Casa Real a todas la reuniones; si no Juan Carlos, Sabino Fernández Campo, ex falangista y secretario general de la Casa Real en aquellos momentos.

Conocemos las conversaciones y conocemos los planes. Por ejemplo, el General Armada tenía una lista de miembros para un gobierno provisional aprobada por la Casa Real cuando entró en el asaltado Parlamento. Por cierto, la lista también incluía a políticos socialdemócratas. El general Armada claro que fue condenado más tarde por esto… Pero judicialmente ahí se cerró la investigación. Todo eso lo sabemos, pero se nos está vendiendo una verdad diferente.

Hay un montón de mentirosos en los medios de comunicación… Por supuesto temen caer en desgracia cuando caiga Juan Carlos y luego la monarquía también. Hay toda una generación de periodistas e historiadores que simplemente se han dedicado durante décadas a difundir mentiras en sus medios de comunicación o en sus universidades. La manipulación de la historia debe terminar finalmente. Muchos jóvenes aquí todavía tienen una imagen completamente distorsionada.

Es interesante que hace 20 años nadie trató de atacar legalmente el contenido de su libro. Sin embargo, poco después, como en el caso de otros medios de comunicación vascos, la revista y la editorial fueron prohibidas «provisionalmente» por el juez de instrucción Baltasar Garzón. Como en otros casos, las acusaciones no fueron probadas. Supuestamente, se dice que Ardi Beltza había fijado objetivos para la organización clandestina ETA. Incluso la Audiencia Nacional rechazó esto como absurdo. ETA «no necesitaba a nadie» para determinar objetivos y no esperaba a «el próximo número de la revista para saber contra quién actuar». ¿Cree que sus revelaciones sobre Juan Carlos influyeron decisivamente en el cierre ilegal de otro medio de comunicación?

Sin duda. El cierre judicial de la editorial estaba directamente relacionada con la publicación del libro aunque, de hecho, nunca se tomó ninguna medida contra el contenido del mismo. Nos hubiéramos defendido de cualquier acusación, porque podíamos probar todo lo que estaba en el libro. Además habríamos usado el juicio para dar más publicidad al libro. Pero esto ya lo sabían, y no se atrevieron a hacerlo, vinieron con lo de ETA… El director de la revista, Pepe Rei, pasó cinco meses en prisión. Luego fue liberado.

Contra el libro la estrategia que se utilizó fue diferente: El silencio informativo. Y funciona muy bien en España, con su paisaje mediático y siendo yo, además, una autora absolutamente desconocida. Se pretendía hacer como si el libro y las revelaciones no existieran. Pero el libro salió a luz igualmente, y cuando otros periodistas empezaron a investigar al Rey, siempre acabaron conmigo. Casi todos los que han estudiado el tema han leído el libro, aunque nadie lo cita.

El libro se leyó mucho. A veces incluso los periodistas de la mentira sacan algo de ello, repiten cosas, pero fingen haberlo investigado ellos, y luego lo distorsionan y doblan… Incluso hoy, cuando se habla de Juan Carlos en los medios de comunicación aquí, a mi libro no se le nombra, no aparece casi en ninguna parte. Y yo prácticamente no existo para el público. De hecho, dejé el periodismo después de los acontecimientos de entonces y ahora trabajo como profesora.

Pero han publicado un segundo libro sobre el tema en 2016, que incluye gran parte de la primera «biografía no autorizada». «Juan Carlos I: una biografía sin silencio», se llama y esta publicada por Akal. Este libro no se publicó más bajo un seudónimo. ¿Hay más libertad hoy en día?

Algo se ha movido en todos estos años. Y como está hecho bajo mi nombre real, soy un nombre conocido entre los periodistas de los medios alternativos, que pueden contactarme y con los que puedo intercambiar información… Pero es curioso cómo la nueva editorial lo trata. Sencillamente, dejan que el libro se llene de polvo en el almacén, no lo anuncian, aunque podría ser un éxito de ventas ahora mismo.

¿El editor tiene miedo de la represión, como la que conoció Ardi Beltza en su momento?

Supongo que es el editor quien deliberadamente mantiene el libro a buen recaudo, bien escondido. También asumo que no lo hace por nada. Porque no tiene ningún sentido desde el punto de vista de la editorial, desde punto de vista comercial, renunciar a un buen negocio. En aquel entonces, con Ardi Beltza, se vendían muchos ejemplares en condiciones muy difíciles. Ahora ni siquiera se ha vendido la primera edición con 3000 copias. Eso es ridículo. Sin embargo, este es exactamente el libro que muestra todos los oscuros eventos de Juan Carlos. Y también podría venderse en el extranjero. Aunque la editorial está activa en América Latina, el libro no se vende allí. Periodistas de México y Argentina me han contactado para entrevistarme, pero no pueden comprar el libro allí, aunque la editorial tiene sucursales en sus países. Eso es muy extraño.

Ralf Streck, extractos de una conversación con Rebeca Quintáns en la revista alemana Heise-Telepolis
https://www.heise.de/tp/features/Man-ist-bereit-die-Monarchie-zu-beseitigen-4876247.html

Condenan a una activista contra el robo de bebés del franquismo por «calumnias» a un juez que encubrió los hechos

El Juzgado de lo Penal nº1 de Madrid ha condenado a Consuelo García del Cid, escritora que denunció los reformatorios durante el franquismo y el robo de niños en esos centros, a pagar una multa de 3.600 euros por calumniar a un magistrado de la Audiencia de Tarragona en una conferencia en el Senado. Los hechos se remontan al 28 de mayo de 2017 cuando la acusada impartió la conferencia La defensa de los niños.

La Fiscalía Provincial de Madrid presentó una denuncia contra Consuelo García del Cid por los presuntos delitos de injurias y calumnias contra funcionario público, en concreto, el presidente de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Tarragona, Antonio Carril Pan.

García del Cid pronunció el 28 de mayo de ese año una conferencia en la Cámara Alta sobre «Los derechos de los niños» y manifestó que «magistrados octogenarios que aplican el derecho de una manera autárquica y parcial, como por ejemplo el señor Carril Pan de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Tarragona«.

En su intervención, la conferenciante dijo que Carril Pan «evita de forma inconstitucional el traslado de dichas causas al Tribunal Supremo y debido a que la falta de competencias es un derecho de gravedad y trascendencia jurídica por ser un claro indicio de prevaricación (…)«, denunciando en la práctica que Carril Pan estaba entorpeciendo una investigación en profundidad sobre el robo de bebés.

García del Cid es la autora de un libro «El desmadre de los servicios sociales» en el que se recogen las manifestaciones de Judit Martínez, hermana de Natalia Martínez, que ha tenido diversos pleitos de familia en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Tarragona.

Las hermanas presentaron diversas denuncias contra Carril Pan en en el Consejo General del Poder Judicial, que fueron archivadas, excepto la última. Carril ha sido signado en varias investigaciones como numerario del Opus Dei, y muy cercano a la Iglesia Católica, la más señalada por estos delitos que el propio Tribunal Supremo ha modificado su doctrina para declararlos prescritos.

Miles de mujeres republicanas fueron vejadas y violadas, incluso después de ser asesinadas por los franquistas

La arqueóloga, antropóloga forense e investigadora de la Universidad de Ámsterdam y de la Universidad de Extremadura Laura Muñoz-Encinar ha expuesto en su tesis  “Descubriendo la represión de género: un análisis de la violencia sufrida por las mujeres durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco en el suroeste de España” (*), como durante la Guerra Civil y la dictadura, miles de mujeres fueron vejadas, violadas, torturadas y asesinadas, y a diferencia de los hombres, sufrieron además otro tipo de represión de carácter sexista incluso después de la muerte por ser mujeres.

La antropóloga forense ha realizado un análisis basado en historias de mujeres víctimas, que sufrieron humillaciones físicas y psicológicas, y en fosas comunes con cuerpos de mujeres. Argumentando que las diferentes represiones fueron motivadas por la percepción de las mujeres como ciudadanas de segunda clase y por tanto inferiores a los hombres.

Testimonios orales y archivos históricos han documentado multitud de acciones represivas asociadas al género: se ejercía una posición dominante contra ellas en base a descalificaciones y amenazas para establecer una superioridad masculina. En su cuenta de Twitter Laura Muñoz-Encinar recoge parte de su tesis.

La investigadora explica que ideólogos franquistas, como Vallejo-Nájera,  “consideraban a las mujeres seres inferiores y volubles, que hacían uso de las revoluciones sociales para dar rienda suelta a sus latentes apetitos sexuales, convencidos de su crueldad, perversidad innata y criminalidad natural”.

Para los franquistas el feminismo y las políticas de igualdad introducidas durante la Segunda República caracterizaban “la creciente corrupción de la mujer, castigadas por actuar de forma impropia a su género hasta el punto de que roja adquirió el significado de no-mujer“, añade.

Esta superioridad y valoración subordinada del género femenino fomentó los castigos como consecuencia de su actividad política durante la República o porque eran esposas, madres y hermanas de republicanos.

Las investigaciones se han llevado a cabo a través de exhumaciones de fosas comunes que han aportado datos sobre los centenares de mujeres de las que no existe registro documental.

Los distintos tipos de castigo podían ser físico, a través de la ejecución, tortura y violación primero durante la guerra y luego en las cárceles de Franco, y psicológico, exponiéndolas públicamente con el cabello rapado y desnudas o semidesnudas, tras haber ingerido aceite de ricino, con el objetivo simbólico de “expulsar al comunismo de sus cuerpos”.

“Durante la ocupación militar numerosas mujeres fueron violadas y ejecutadas”, en muchas ocasiones embarazadas, como en Llerena o en Fregenal de la Sierra.

En ocasiones, la vejación de las víctimas continuaba tras la muerte. Varias mujeres fueron enterradas desnudas entre dos varones, con un alto componente simbólico. Paralelamente, en áreas de retaguardia numerosas mujeres eran “paseadas y enterradas en fosas en cunetas o sacadas de las cárceles en la que habían permanecido sin ninguna garantía procesal”.

“En las fosas hemos encontrado un patrón distinto sobre cómo acaban los hombres y las mujeres dentro de un mismo depósito. Generalmente, las mujeres fueron las últimas en ser introducidas dentro de las fosas y se solían depositar en la misma área”.

Tras la guerra muchas mujeres confiaron en las palabras de Franco y volvieron a sus pueblos, pero fueron detenidas de forma inmediata, como la maestra Matilde Morillo, al descender del tren con sus hijas. Torturada, violada y ejecutada. “Su cuerpo permanece aún desaparecido. Al amanecer los perpetradores regresaron con el abrigo de Matilde en la punta del fusil a modo de bandera, como si de un trofeo se tratase”

En el caso de Matilde y de otros tantos cuerpos hallados, Muñoz-Encinar tuvo un gran problema: la identificación de las víctimas. Puesto que en múltiples ocasiones no hay registro alguno de las personas ejecutadas, así como tampoco del lugar donde fueron enterradas, la posibilidad de reconocer a las víctimas se vuelve remota. “Con Matilde, hay una clara intención de ocultar su violento destino en la documentación oficial. Esto es también el caso de muchas otras víctimas de la ‘justicia de Franco’”.

“El porcentaje de mujeres asesinadas es inferior al número de varones. La violencia específica ejercida sobre el cuerpo de las mujeres estuvo basada en el fin purificador del franquismo y la política de deshumanizar a las mujeres antifascistas”, explica la antropóloga.

A algunas mujeres les faltaban pertenencias personales, que probablemente se perdieron durante la tortura o fueron retirados para usarse como trofeo

En relación a la arqueología, las pertenencias personales registradas en fosas comunes incluyen artículos relacionados con actividades e identidades profesionales relacionadas con la mujer. Algunas mujeres de las fosas comunes les faltaban algunos elementos de la ropa y las joyas. Estas pertenencias personales probablemente se perdieron durante el maltrato al que fueron sometidas las mujeres antes de ser asesinadas, en el que el abuso sexual fue recurrente, o como significado simbólico, por ejemplo el caso del abrigo de Matilde Morillo en Castuera, podrían haber sido retirados de las víctimas y utilizados como trofeo por los perpetradores.

La investigadora Laura Muñoz-Encinar, concluye su tesis con una cita del libro Individuas de dudosa moral: la represión de las mujeres en Andalucía, de Pura Sánchez: “Las mujeres eran consideradas como un cuerpo, un territorio donde los hombres proyectaban sus deseos de victoria o dominación. La materialización de esta violenta represión hizo visible simultáneamente, en un mismo gesto, la victoria de los vencedores y la sumisión de los derrotados”.

(*) https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00438243.2020.1740775

‘Lo que ya sabíamos sobre el Borbón es tan importante o más que lo nuevo que se va sabiendo ahora’

La periodista Rebeca Quintáns
La historia de Juan Carlos de Borbón está repleta de episodios oscuros sobre los que algunos libros han tratado de arrojar algo de luz. Tal vez la obra más exhaustiva al respecto sea Juan Carlos I. La biografía sin silencios (Akal, 2016), de la periodista gallega Rebeca Quintáns. Una biografía no autorizada de la que su autora publicó una primera versión en 2000 (Un rey, golpe a golpe) y en la que se consigna con todo lujo de detalles la vida, milagros y corruptelas del rey emérito, desde sus contubernios con jeques árabes a los favores intercambiados con las élites económicas y políticas españolas durante décadas. Su reciente espantada de la Zarzuela por “ciertos acontecimientos” de su vida privada (léase investigaciones sobre presunta corrupción), podría conllevar, a juicio de Quintáns, consecuencias muy negativas no solo para el reinado de Felipe VI sino también para el principal partido del Gobierno: “Si el PSOE no se distancia de la monarquía ahora, corre el grave peligro de caer con ella”.

En sus dos libros sobre la figura de Juan Carlos I se documentan muchas prácticas corruptas del rey emérito durante su etapa de jefe de Estado. El primer libro se publicó hace 20 años. Sin embargo, parece que ahora a mucha gente le sorprende todo lo que se está publicando sobre esas prácticas. ¿Qué opina de ese manto de silencio que ha habido en España en torno a la figura del rey?

Es verdad, la gente no debería sorprenderse tanto. Lo que ya sabíamos era tan importante o más que lo nuevo que se va sabiendo ahora. El caso Kio, Ibercorp, el pago con fondos reservados a Bárbara Rey, las comisiones por el petróleo… Más que un manto de silencio, lo que ha habido todos estos años es un manto de encubrimiento.

El presidente Pedro Sánchez ha agradecido al rey Felipe VI que haya marcado distancias con Juan Carlos I tras las informaciones publicadas sobre las cuentas del rey emérito en paraísos fiscales, motivo de su huida. ¿Estamos a su juicio ante otra estrategia para salvar a la Corona como la que se urdió en 2014 con la abdicación? 

Sí. A falta de recursos mejores, parece que están haciendo lo de siempre: extirpar la parte más podrida, la que más apesta. Juan Carlos fue sacrificando amigos y colaboradores a lo largo de su carrera, para salvarse él. Dejó incluso que fueran a la cárcel por él unos cuantos… Felipe empezó el reinado expulsando de la familia a Urdangarín y Cristina… Esa es la técnica de los Borbones. Esa, y lo que el coronavirus ha puesto tan de moda: distancia social y lavarse las manos

Su libro Juan Carlos I. La biografía sin silencios da cuenta del maquillaje político y mediático del rey emérito durante décadas. El papel de la prensa fue fundamental en ese proceso. ¿Cree que ese papel ha cambiado hoy en día?

Ha cambiado en lo que se refiere a Juan Carlos. En cuanto a Felipe, sigue exactamente igual. Fíjate que le llaman el preparao y eso que no ha aprobado un solo examen oficial de nada en su vida; que dicen que es muy honrado, intachable, y tiene ya a tres amigos íntimos condenados por corrupción… En fin…

El primero de sus libros, Un rey, golpe a golpe, tuvo que firmarlo con seudónimo. Muchas librerías se negaron a venderlo. Corría el año 2000. Hoy, 20 años más tarde, ¿todavía es tabú expresarse libremente sobre la figura de Juan Carlos I?

En el caso de este segundo libro (Juan Carlos I. La biografía sin silencios. Editorial Akal), no fueron las librerías sino la propia editorial la que lo retiró de los expositores y lo encerró en sus almacenes. La distribución es inexistente, es como un libro fantasma… Se conoce por el boca a boca exclusivamente y circula de una manera más clandestina que el primero. Una pena porque, modestia aparte, es el mejor libro que se ha escrito sobre Juan Carlos y aun te diría sobre la Transición. Y debería haberse difundido mucho más. Pero ya te digo, como si no existiera. Y luego, por otro lado, en todos los canales de televisión prefieren que les cuente mi libro, sin citarlo, cualquier otro que no sea yo (menos en la ETB y TV3). Estoy vetada en todas. En la Sexta ya me han cancelado alguna que otra vez.

Hay episodios todavía muy oscuros en la vida de Juan Carlos de Borbón. El 23F es uno de ellos. Usted menciona en su libro que tuvo una participación activa en la trama y que confabuló con los golpistas. Sin embargo, el rey fue presentado después como el salvador de la democracia. ¿Qué opina de esa imagen que se nos trasladó en numerosos libros y artículos?

A mí no deja de sorprenderme que gente seria y culta, bien informada, y que se declara demócrata y hasta progresista, siga insistiendo después de tantos años en esa patochada. Claro que todo lo relativo al 23F sigue siendo secreto de Estado, pero aun así sabemos muchísimo, hay muchos testimonios… Es una indecencia seguir repitiendo en las tertulias y en las columnas de opinión mentiras, y alimentando esa imagen del salvador de la democracia. Si no saben, que lean un poco y aprendan. Es indignante escucharles.

Los trapicheos económicos del rey datan de antiguo. Sin embargo, la imagen de la Corona no se vio afectada hasta hace pocos años. En su libro habla de algunos casos de censura orquestados desde el palacio de la Zarzuela (como los documentos que Ruiz Mateos quiso hacer públicos en los medios, y no pudo, sobre sus pagos de dinero a la Corona). ¿Por qué cree que los partidos políticos, y en particular el PSOE, no frenaron los desmanes de Juan Carlos I?

Pues por la sencilla razón de que el PSOE participaba con el rey en todos los grandes trapicheos, como el caso KIO, Ibercorp, etc. Lo del PSOE con la monarquía no ha sido un mero compadreo, sino absoluta complicidad y colaboración necesaria. Me refiero en especial al PSOE de Felipe González, pero no exclusivamente. El actual PSOE, el de Pedro Sánchez, arrastra esa culpa y lo sabe muy bien. Por eso le sigue haciendo el caldo gordo. Pero debería tener cuidado. Si no se distancia de la monarquía ahora, corre el grave peligro de caer con ella. No olvidemos, además, que de los actos del rey es responsable legalmente el gobierno que los refrenda. Políticamente sin duda, pero también a nivel judicial. Si no facilitan que se aclaren y se juzguen las irregularidades de la monarquía, podrían acabar siendo juzgados ellos por permitirlos. Históricamente, terminará pasando.

En su investigación, revisada y ampliada en 2016, menciona una fortuna del rey emérito valorada en unos 1.800 millones de euros. ¿Dónde escondería Juan Carlos de Borbón semejante cantidad de dinero?

Es difícil saberlo, probablemente esté muy repartida, entre propiedades inmobiliarias en todo el mundo, y a nombre de distintos testaferros; y en cuentas bancarias opacas, fundaciones, fondos de inversión… Pero yo investigaría en Liechtenstein, que es el paraíso fiscal favorito de las casa reales europeas.

La actitud de Felipe VI ha sido cuando menos ambigua en el escándalo. Tardó un año en hacer público su conocimiento de las cuentas en paraísos fiscales de su padre. Al mismo tiempo, se están conociendo algunos comportamientos poco éticos del rey, como el coste millonario de su luna de miel. Sin embargo, se nos presenta como un monarca ejemplar. ¿Estamos ante otro caso de maquillaje de la figura del jefe del Estado?

En la prensa está clarísimo, y a mí me lo han reconocido colegas de distintos medios varias veces. El control es absoluto, no se puede decir nada de Felipe. Pero para mí lo más grave es la actitud de la clase política. Incluso Unidas Podemos defiende esa imagen maquillada y edulcorada de Felipe VI. “Parece honrado”, dicen. Yo lo he comentado muy brevemente en alguna ocasión incluso con Pablo Iglesias, cuando me invitó a participar en algún programa suyo. Pero es como hablar con un niño… Cuando te dicen eso, que parece honrado y que parece majo y muy preparado… solo te dan ganas de sacar el libro sobre Juan Carlos I, que dicen que han leído, y darles con él en la cabeza.

Durante la presentación de su último libro, mencionó que le gustaría escribir sobre Felipe VI. ¿Está en ello?
Estoy en ello, sí. No tengo mucho tiempo ni medios para investigar y va lento, pero creo que es un libro absolutamente necesario tal y como están las cosas. Y te diré que sí hay por dónde tirar, hay materia… Lo que está pasando con Felipe, cómo se está informando sobre él, me recuerda mucho a los primeros tiempos de Juan Carlos I. Está claro que no aprendemos… Nos dejamos engañar en la Transición por Juan Carlos, y ahora vamos a repetir el mismo recorrido con Felipe. Parecemos tontos.

¿Cree que se dan las condiciones hoy en día para que haya un referéndum en España sobre monarquía o república?

Las condiciones se han dado siempre, desde los tiempos de Adolfo Suárez. No acabo de entender qué condiciones especiales tienen que darse para hacer una consulta popular sobre la forma de Estado, de verdad. ¿Cuál es el problema? ¿Que puede ganar la República? Normal. Claro que ganan la razón y la cordura, si al pueblo se le da la opción de elegir en libertad. Soy una firme defensora de la democracia, y no entiendo qué miedo puede haber a hacer esa pregunta tan fundamental.

¿Cree que es normal que en una democracia no se informe a sus ciudadanos sobre el paradero de quien fuera su jefe de Estado durante casi 40 años? ¿Anticipa eso la escasa probabilidad de que Juan Carlos I sea juzgado algún día?

Como te decía, normal me parecería que se hiciera un referéndum y que ganase la República. Casi nada de lo que hacen los miembros de la familia real me parece normal. Este último episodio, tan rocambolesco, de huir de España sin decir a dónde, es patético. No soluciona nada y no va a evitar el linchamiento mediático del ex rey, y dudo que sirva para evitarle el paso por los juzgados. Sería ya lo más de lo más que se negase a presentarse a declarar en Suiza, un ridículo histórico sin precedentes. Si se atreviera a hacer eso, Felipe no encontraría ya donde exiliarse con sus hijas para tener un poco de paz.

https://ctxt.es/es/20200801/Politica/33107/Cesar-G-Calero-entrevista-Rebeca-Quintans-corrupcion-Juan-Carlos-I-biografia-PSOE.htm

Los franquistas asesinaron a más de un millar de republicanos en la cárcel de El Dueso

Durante 1936 y buena parte de 1937, Santander y Cantabria permanecieron fieles a la República. El avance de las tropas franquistas con el derrumbe del Frente Norte y la liquidación de la resistencia vasca hicieron que Cantabria cayera en manos de los sublevados en agosto de 1937. Comenzó la matanza, a los más de 2.500 cántabros asesinados por los franquistas, hay que añadir al menos 800 presos forasteros muertos en cárceles cántabras, fundamentalmente en el Penal de El Dueso.

Desde el 25 de agosto de 1937 el penal fue habilitado por las tropas italianas como campo de concentración para más de 3.000 detenidos Republicanos. Entre el 4 y el 7 de septiembre los soldados de Mussolini cedieron el control del campo a las tropas franquistas (incumpliendo así el Pacto de Santoña). Muchos reclusos pidieron inútilmente permanecer bajo el amparo italiano. Inmediatamente los franquistas comenzaron con los malos tratos, empeorando las condiciones de vida.

Ese mismo otoño, el tribunal militar instalado allí dictó 510 sentencias de muerte, muchas de las cuales se ejecutaron en la vecina playa de Berria. También se produjeron “sacas representativas”, eligiendo Republicanos al azar para asesinarlos. En una ocasión, como respuesta a una cacerolada de protesta por el apaleamiento de un compañero, se masacró a 42 prisioneros seleccionados aleatoriamente. La mayor parte de los sentenciados a muerte por fusilamiento eran trasladados en camiones a las tapias del cementerio de Ciriego de Santander, para su ejecución y posterior “desaparición”. En el mismo penal también se ejecutaba por medio de garrote vil. En el Penal de El Dueso se ejecutaron más de un millar de sentencias de muerte.

La comida era repugnante, muy escasa, desayunaban algarrobas molidas, aparecían gusanillos; para comer un cazo de caldo de lechugas o coles hervidas sin aceite, con tierra, babosas, sabandijas, parecía agua de fregar. Patatas, cereales, pan, legumbres, no existían. Había guardianes, que por su saña maligna los presos los motejaban: El Rápido, el Alemán, Pescadilla, el Chato de Laredo o Quinoya. Este último era el más sobresaliente en maldad. La vestimenta haraposa y remendada con saco, lona, manta. No daban a los presos ropa ni calzado. El hacinamiento producía abundancia de piojos, chinches, pulgas, ladillas. Eran abundantes los resfriados, bronquitis y pulmonías que, en muchos casos, terminaban con el débil soplo de vida de los más depauperados.

Tras el paso por El Dueso, como campo de concentración de decenas de miles de vascos, cántabros y asturianos, en el Penal fueron internados al menos otros 7.419 presos antifranquistas, en este caso ya con condenas en firme. De los 5.800 casos de presos recluidos por supuestos delitos políticos cometidos durante el desarrollo de la guerra, estudiados todos ellos por la investigadora Raquel Collado Quemada en su trabajo “Santoña y la Colonia Penitenciaria de El Dueso”, 1.884 lo fueron por Rebelión o Rebelión Militar, 3.857 por Adhesión a la Rebelión y 42 por Auxilio a la Rebelión.

De los 1481 casos de presos recluidos por supuestos delitos cometidos con posterioridad al 1 de abril de 1939, 895 lo fueron por Rebelión, 215 por Bandidaje, 245 por Actividades Subversivas de asociación o propaganda ilegal, y 63 por Delitos Contra la Seguridad del Estado. Entre los muchos detenidos en El Dueso, estuvo el dirigente del PSOE Ramón Rubial, o el dramaturgo Antonio Buero Vallejo, condenado a muerte y que estuvo preso 7 años.

https://documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com/2020/03/12/en-el-penal-de-el-dueso-cantabria-los-franquistas-asesinaron-a-mas-de-un-millar-de-republicanos/

La Policía Municipal se llevó atado a la camilla al hospital a una persona que no quiso hacerse un test de coronavirus

El terrorismo fascista funciona hoy de la siguiente manera: la Policía Municipal de Valladolid se llevó atado a la camilla al hospital a una persona que se negó a hacerse un test de coronavirus.

De este de terror fascista son cómplices los que aplauden y jalean ese tipo de agresiones contra quienes no hacen otra cosa que ejercer sus derechos y, muy especialmente, la cohorte de seudoprogres, la izquierda domesticada, los antisistema, los partidos “revolucionarios” y sindicatos que mediante un lenguaje engañoso llevan agua al redil fascista.

El 4 de abril la Policía Municipal de Valladolid detuvo a un vecino a la fuerza para trasladarlo hasta un centro sanitario, ya que se negó a realizar una prueba de coronavirus de manera voluntaria.

El joven de 30 años trató de zafarse del atropello policial, aunque lograron reducirle a la fuerza en medio de los aplausos de algunos vecinos desde sus respectivos domicilios.

Bajo la “nueva normalidad” que han fabricado, unos llevan la jeringuilla y otros la pistola. El personal sanitario es un auxiliar de la represión policial y en Valladolid la tropa mixta llegó al domicilio privado de la víctima en una ambulancia en la que también viajaba un policía municipal, provistos de la parafernalia de rigor, esa especie de equipo de buceo característico de la guerra termonuclear.

Llegaban muy bien preparados. ¿Por qué le detuvieron, ¿qué delito había cometido? Ninguno: era un sospechoso de tener un virus, según informaron a Europa Press fuentes policiales.

Le sacaron a la fuerza de su vivienda y en el traslado a la ambulancia, ya en plena calle, la víctima trató de zafarse de sus secuestradores, si bien finalmente lograron reducirle, en medio de los aplausos de algunos vecinos desde los balcones.

Luego le ataron a la camilla y le llevaron al Hospital Clínico Universitario para someterle a la prueba para comprobar si era un apestado o no.

El terrorismo policial se asimila mejor cuando en lugar de meterte en un furgón con rejas, te meten en una ambulancia con camilla.

Es por nuestro bien. El fascismo se preocupa de la salud de la población.

https://www.tribunavalladolid.com/noticias/la-policia-municipal-se-lleva-atado-a-la-camilla-al-clinico-a-un-hombre-que-no-queria-hacerse-el-test-del-coronavirus/1586278387

Más información:

– La policía privada ha empezado con la sanidad: Cataluña subcontrata con empresas la persecución de los apestados
– Fascismo terapéutico: cuando la policía encarcela a los apestados por orden de los médicos
– Un juez ordena la busca y captura de un apestado para imponerle el confinamiento forzoso

– Antes la policía nos fichaba por nuestros crímenes, ahora los médicos nos fichan por nuestras enfermedades

– Ya tiene a su disposición su tarjeta de apestado y puede pasar a recogerla en cualquier momento

– Nueva subnormalidad: otro apestado al que los médicos ponen en busca y captura

Un grupo fascista puso 10 bombas y asesinó a 4 personas, pero quedaron impunes de 1978 a 1981 (así fabricaron la ‘transición’)

Los fascistas Rafael Gómez Álvarez, de 24 años; Alejandro Rodríguez Borlado Zapata, de 26 años (ambos detenidos por la policía); Jesús Javier Blanco García, de 24 años (que ya estaba en prisión por otros delitos fascistas), y Pedro B. Fernández (en paradero desconocido) fueron los autores de los asesinatos del toxicómano Carlos Javier Idígoras Navarrete, ocurrido el 7 de junio del 1981 en un solar de la calle del Cardenal Cisneros, de Madrid, y del mendigo Luis Arribas Santamaría, cuando se encontraba tumbado en un banco de la vía pública de Madrid el 5 de julio de 1981.

Asimismo fueron los responsables del envío de cartas-bomba a la redacción del diario El País, el 30 de octubre de 1978, y a los locales del Club de Amigos de la Unesco, el 21 de enero de 1980. De la explosión de la primera bomba resultó muerto Andrés Fraguas Hernández, y sufrieron heridas de gravedad Juan Antonio Sampedro Sánchez y Carlos Barranco, todos ellos trabajadores. La explosión de la segunda carta-bomba causó heridas de gravedad a los directivos del Club Amigos de la Unesco Luis Esteban Barahona y María Dolores Martínez Ayuso.

Estos cuatro terroristas fascistas participaron, en un total de diez atentados con explosivos, entre ellos los perpetrados contra las librerías Fórum y Exprés, las sedes de la CNT y del Boletín Oficial del Estado, un chalé de Torrelodones propiedad de los cantantes Víctor Manuel y Ana Belén; un cafetín, la sede de la Asociación Pro Derechos Humanos, el complejo Aurrera, el automóvil de un súbdito francés y una librería de la zona de la calle de Orense. Todos estos atentados se produjeron en el período de tiempo transcurrido entre enero de 1978 y julio de 1981.

Rafael Gómez Álvarez, Alejandro Rodríguez Borlado, Pedro Bel Fernández y Jesús Javier Blanco fueron los autores de la colocación de un paquete explosivo en el interior de un recipiente de basura en la calle de Manuela Malasaña, de Madrid, acción perpetrada el 15 de julio de 1979, a consecuencia del cual resultó muerta la joven Salomé Alonso Varela, de 28 años y sufrieron heridas un total de nueve personas, entre ellos muy grave el novio de Salomé, Jesús Cañado Vega, de 28 años. Otro de los atentados atribuido a estos cuatro terroristas es el realizado a mediados de julio de 1980 en la plaza de Olavide, de Madrid, en el que resultaron heridas seis personas.

En cuanto al resto de los detenidos, la nota de la Jefatura Superior decía que: “José de las Heras, de 38 años, puso en contacto a los restantes (por los cuatro ya citados) con un individuo que decía ser guardia civil, al que conocía con el nombre de Agapito y que no ha podido ser identificado hasta el momento, ya que afirman los detenidos que las entrevistas con el mismo “las realizaron en locales públicos”, y añade que “el mismo individuo contactó al grupo con Tomás Antón Torregrosa, de 57 años, para que les proporcionara explosivos y detonadores”.

A Joaquín López Martínez, de veintiocho años de edad, se le acusó de haber entregado munición a los autores de los atentados y de transportar, en compañía de Alejandro Rodríguez-Borladi, un cargamento de éstos que le facilitó en Santa Pola el ya citado Antón Torregrosa. Pedro de Haro Pavón, de 32 años, por su parte, facilitó munición al grupo y recibió un rifle, que poseía junto con nueve armas en su domicilio, todas ellas ilegalmente. José Luis Sáez Alonso tuvo en su poder este rifle.

“Leocadio Jiménez Caravaca facilitó al comando una pistola Llama […] y se encargó del transporte de explosivos desde Santa Pola. Es de significar que a este individuo Tomás Antón le hizo entrega de 200.000 pesetas en metálico y de diez kilos de Goma 2 para que los colocara en un edificio de su propiedad, situado en Elche (Alicante), donde a la sazón estaba ubicada la sede de Fuerza Nueva, para que volara el edificio con el fin de edificar él en el solar y cobrar luego el seguro y la indemnización por terrorismo”.

La policía agregó: “El referido Tomás Antón Torregrosa, colocó un artefacto explosivo de dos kilos de Goma 2 en julio de 1978 en la finca de su propiedad, que fue visto a tiempo y desactivado. El mismo individuo, cinco meses después, consiguió colocar otro artefacto, esta vez de cinco kilos de Goma 2, en unos almacenes próximos a su local, cuya explosión produjo daños en el edificio y afectó a la sede de Fuerza Nueva”, dice la nota policial. “Los daños fueron evaluados en medio millón de pesetas y por esta causa consiguió la demolición.

La policía encontró en el domicilio de Rafael Gómez Álvarez, Ramiro Alejandro Rodríguez Borlado y Pedro de Haro Pavón siete pistolas, la mayoría del calibre 9 milímetros corto; tres revólveres, una escopeta, un rifle y una carabina, estas dos últimas del calibre 22 milímetros. Asimismo fueron hallados numerosos cartuchos de diversas marcas y calibres y gran cantidad de munición, lo mismo para pistola que para escopeta o rifle. Otros efectos intervenidos fueron varios detonadores, rollos de mecha y material eléctrico. Uno de los fascistas, Jesús Javier Blanco García, se encontraba recluido en la prisión de Carabanchel desde el 30 de junio por delito de asesinato frustrado, tenencia ilícita de armas, uso indebido del título de policía, amenazas y daños. Este terrorista ingresó asimismo en prisión, también en Carabanchel, el 17 de marzo de 1981 por un delito de lesiones por arma de fuego, y fue puesto en libertad once días después.

En cuanto a Tomás Antón Torregrosa, el 30 de julio de 1981 estando detenido en la DGS, se tiró por una ventana y resultó muerto. Fascista que ya a los diecinueve años, fue reclamado por un juzgado militar de Alicante por tenencia ilícita de arma de fuego. Hizo autoatentados para cobrar. En Elche se le conocía por las tensas relaciones que mantenía con su familia, especialmente con un hermano, que le había denunciado en algunas ocasiones por amenaza de muerte.

Leocadio Jiménez Caravaca, fascista autor de varios disparos contra dos jóvenes, hiriendo en la pierna izquierda a uno de ellos, el 16 de noviembre de 1976 en la estación del Metro de Oporto. Acusado de amenazas y golpear a los sacerdotes de la parroquia de la Fuensanta. Estuvo implicado en la explosión que destruyó el club juvenil Beato, de la parroquia de San Juan de Ávila, en el barrio de Usera. En la misma explosión resultó completamente destruido un despacho laboralista. Entre 1948 y 1969 fue procesado siete veces (dos por hurto, dos por quebranto de condena, una por imprudencia temeraria, otra por imprudencia simple y otra por infracción automovilística). En un registro realizado por la policía en su casa en el verano de 1975 se encontraron armas cortas y largas, granadas, explosivos, mechas, machetes y porras lastradas con plomo. Detenido en marzo de 1977 por la matanza de los abogadas de Atocha.

http://www.presos.org.es/index.php/2020/02/05/un-grupo-conocido-de-fascistas-puso-10-bombas-y-asesino-a-4-personas-pero-fueron-impunes-desde-1978-a-1981/

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