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La primera base militar china fuera de su territorio

En mayo el presidente djibutí, Ismail Omar Guelleh, anunció las conversaciones que su país mantenía con China para el establecimiento de la primera base militar del país asiático en el puerto de Obock, al norte de Djibuti.

La situación del enclave africano no puede ser más estratégica. Es la puerta de entrada al Mar Rojo; tiene un pie en África y otro en la Península Arábiga. Es un país en manos del imperialismo. En virtud de acuerdos recién rubricados, son las tropas francesas las que aseguran su defensa, pero también Estados Unidos y Japón tienen presencia militar.

Los días 7 y 8 de noviembre estuvo en Djibuti el jefe de Estado Mayor del Ejército Popular de Liberación, general Fang Fenghui, que se entrevistó con el Presidente Guelleh y los ministros de Defensa y de Asuntos Exteriores.

El portal oficial de internet China Military ha comentado que el general Fang ha transmitido el deseo de China de profundizar en la cooperación entre ambos países y sus respectivos ejércitos. Según Fang, para China el enclave africano tiene una gran importancia y está dispuesta reforzar los intercambios entre ambos países al más alto nivel.

El general chino aprovechó al visita para saludar a la tripulación de la fragata china Sanya que hacía escala en Djibuti, dentro del plan de despliegue de la Armada china en el Océano Índico.

La visita de Fang ha relanzado los comentarios sobre la posible instalación de una base militar china en el país africano, la primera en su historia. El diario “Global Times”, ligado al gobierno de Pekín, ha expuesto las inquietudes que dicho plan supondría.

“Global Times” asegura que una base militar china en Djibuti serviría para suministrar carburante a los buques que crucen el Océano Índico y a apoyar las misiones contra al piratería y el terrorismo.

Más información:
La Marina de Guerra china desembarca en Djibuti

El ‘mediador’ de la ONU en Libia es juez y parte

Bernardino León
Un correo electrónico interceptado por la revista Middle East Eye indica que Bernardino León, el diplomático español al que la ONU ha enviado como mediador a Libia, trabaja secretamente para Emiratos Árabes Unidos, es decir, que apoya a una de las partes que intervienen en la guerra civil.

Bernardino León fue secretario de Estado de Asuntos Exteriores durante el gobierno de Zapatero. El 31 de diciembre del pasado año envió un correo a Anbdulah bin Zayed Al-Nahyan, ministro de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos a través de una red emiratí segura que publicó el miércoles de la semana pasada el diario “The Guardian”. En el mensaje explicaba claramente que aprovechando su nombramiento de mediador de la ONU, trabaja de hecho para Abu Dabi.

“Todas mis acciones y propuestas han sido aprobadas (y en muchos casos decididas) por la Cámara de Representantes, Aref Nayed y Mahmoud Jibril (con quien mantengo una correspondencia diaria) a petición Vuestra”, escribe León poniendo en mayúsculas la palabra “Vuestra” para destacar el linaje real de Abdullah bin Zayed en Abu Dhabi.

Mahmud Jibril es un influyente político libio instalado en los Emiratos Árabes Unidos. Ocupó el cargo de Primer Ministro del gobierno de transición en Libia tras la agresión de la OTAN que destruyó al país en 2011.

Por su parte, Aref Nayed es el embajador de los Emiratos Árabes Unidos ante la Cámara de Representantes de Libia.

En varios pasajes de su correo, el mediador de la ONU le dice al ministro emiratí: “Puedo ayudar y controlar el proceso
mientras estoy aquí. Sin embargo, como usted sabe, no estoy planeando
quedarme por un largo tiempo … Yo soy visto como parcial a favor de la
Cámara de Representantes
. Aconsejé a los EE.UU., Reino Unido y la UE
trabajar con Ustedes”
.

León también hace referencia a conversaciones anteriores con Abdullah bin Zayed y suministra informaciones sobre proyectos, destacando las ventajas que aportan a los Emiratos Árabes Unidos.

En un mensaje explica que, en dicho momento, la ONU no representa ningún obstáculo a los intereses del “país del que hablamos”, en referencia a los Emiratos Árabes Unidos, aunque el mediador se excusa diciendo que, evidentemente, no puede saber el giro que tomarán los acontecimientos en el futuro.

“The Guardian” publicó el texto del correo junto con un artículo mencionando que a partir de diciembre de este año, a Bernardino León le nombrarán director de la Academia Diplomática emiratí, un cargo por el cual le pagarán 50.000 euros mensuales. Es el precio de la mordida.

Dicha Academia no tiene objetivos académicos, como dice Bernardino León. Es un grupo de presión presidido por Abdullah bin Zayed que se encarga de promover la política exterior emiratí.

La semana pasada el diplomático español participó en una conferencia de prensa en la sede la ONU durante la cual se excusó por el nuevo cargo que se disponía a ocupar y dijo que siempre había seguido los protocolos del organismo internacional.

Admitió que podría haber hecho las cosas de otra manera, pero se reafirmó en su convencimiento de que había tratado de buscar un acuerdo de paz para Libia, un país devastado después de que  los imperialistas asesinaran a Gadafi en 2011.

“Centenares de libios han trabajado en este acuerdo durante un año entero”, dijo a los periodistas. “A fecha de hoy, ¿es justo decir que el fruto de ese trabajo no es imparcial?”, preguntó.

Tras su destrucción, Libia se enfrenta a una interminable guerra civil en la que cada brazo contendiente es el arma de un país extranjero que codicia sus gigantescas reservas de petróleo.

En un lado está el Congreso General Nacional, con sede en Trípoli, que tiene el apoyo de los adinerados comerciantes de Misrata y la alianza “Amanecer de Libia”, una organización islamista sometida al influjo de los Hermanos Musulmanes y a la de Qatar y Turquía.

En el otro bando está la Cámara de Representantes, elegida en el mes de junio del año pasado para sustituir al Congreso General Nacional, pero que tuvo que instalarse en Trípoli cuando en setiembre la alianza “Amanecer de Libia” tomó el control de la capital.

La Cámara de Representantes tiene el apoyo del Ejército Nacional Libio, dirigido por el comandante en jefe Jalifa Haftar y cuenta con el apoyo de los Emiratos Árabes Unidos, incluido el apoyo militar desde que Abu Dhabi comenzó a bombardear el año pasado las zonas ocupadas por la alianza “Amanecer de Libia” en Trípoli.

Oficialmente Bernardino León trataba de negociar un acuerdo de paz entre ambas partes, el Congreso General Nacional y la Cámara de Representantes, para formar un gobierno de unidad que acabara con una guerra civil que asola al país y que ha costado ya más de 4.000 personas en 18 meses.

Sin embargo, en el correo que envía a Abdullah bin Zayed, el diplomático español declara explícitamente que una conferencia de paz en la que las dos partes implicadas tengan la misma consideración es lo peor que le puede ocurrir a Libia.

“Es […] una mala opción […] como Usted [Abdullah bin Zayed] lo ha destacado acertadamente, en la medida en que pondría a las dos partes en pie de igualdad”, escribe el mediador de la ONU ya que obstaculizaría las acciones “legítimas” de la Cámara de Representantes.

Como dice en su mensaje, Bernardino León quiso reconciliar a Haftar con las milicias Misrata y eliminar al Congreso General Nacional y, de paso, la influencia de los Hermanos Musulmanes.

La Cámara de Representantes está reconocida por la mayor parte de los países del mundo como el parlamento legítimo de Libia. No obstante, en medio de la guerra el Tribunal Supremo, que tiene su se de en Trípoli y está controlado por la alianza “Amanecer de Libia”, falló en noviembre que la Cámara de Representantes no estaba válidameente constituida.

El Congreso General Nacional está dominado por los miembros del Partido de la Justicia y de la Construcción, la rama libia de los Hermanos Musulmanes, que los Emiratos Árabes Unidos consideran como una organización terrorista.

Para eliminarlos del escenario, Bernardino León tenía un plan que consistía en unir a la Cámara de Representantes, debilitada como consecuencia de sus luchas intestinas, y lograr el apoyo internacional para Jalifa Haftar, al tiempo que preparaba la “desaparición” del Congreso General Nacional a través de los políticos moderados de Misrata, que se encargarían de su disolución.

“Puedo facilitar y controlar el proceso en la medida en que estoy sobre el terreno”, escribía Bernardino León.

Sin embargo, un año después las negociaciones de paz de la ONU no han logrado nada. En setiembre el diplomático español que la mediación internacional había terminado y que se disponía a presentar un proyecto de acuerdo a las diferentes partes implicadas.

Pero el Congreso General Nacional de Trípoli lo ha rechazado. Las manifestaciones en las calles de Bangasi han sido disueltas lanzando misiles contra la multitud, matando a seis personas e hiriendo a otras nueve.

La parcialidad de Bernardino León no ha supuesto ninguna sorpresa. La ONU tuvo un destacado papel en la destrucción de Libia, en el asesinato de Gadafi y en la guerra civil subsiguiente. A Bernardino León le va a sustituir próximamente Martin Kobler y nada parece que vaya a cambiar porque no es un problema personal sino un problema de la ONU.

Se cumplen 40 años de la Marcha Verde

Hace 40 años, un 6 de Noviembre de 1975, en plena Guerra Fría y con un mundo bipolar, Marruecos lanzó la Marcha Verde para ocupar el Sáhara español. Una iniciativa del entonces rey Hassan II, apoyada por Estados Unidos, que afectó directamente a España y puso al desnudo la confusión reinante en Madrid donde agonizaba el dictador Franco y su sucesión, aunque  atada y bien atada, aún no se había producido.

Militares y civiles, en mayor número los primeros, abandonaban el Sáhara Occidental, la última colonia que poseía España en el continente africano, dejando un vacío que Washington y Moscú trataron de llenar con alguno de sus respectivos aliados.

En aquel contexto caótico y plagado de incertidumbres, el rey de Marruecos Hassan II, con el asesoramiento y la ayuda de la Casa Blanca y la CIA, envió a centenares de miles de marroquíes de todos los rincones del país a invadir de forma pacífica las tierras que el colonizador español se disponía a abandonar.

La operación no salió exactamente como habían previsto sus organizadores y el dúo Argelia/Libia, con el respaldo más o menos explícito de la Unión Soviética, creó, financió y armó a un grupo de jóvenes saharauis bautizado como  Frente Popular por la Liberación de Saquia el Hamra y Rio de Oro , conocido como Frente Polisario, que desencadenó una guerra de 15 años de duración.

En lugar de una  recuperación pacífica  y una  reunificación de la patria  como esperaba Rabat, comenzó un nuevo conflicto que terminó entrando en la agenda de Naciones Unidas.

Cuatro décadas después de la Marcha Verde, el mundo ha cambiado sustancialmente. Al equilibrio del terror de la Guerra Fría, sucedió un mundo multipolar con potencias mundiales y regionales volcadas en los grandes desequilibrios del planeta: medio ambiente, calentamiento global, recursos hídricos, energías fósiles y renovables, sobrepoblación, emigraciones masivas y guerras étnicas. Y. por encima de todo. un terrorismo planetario que amenaza los fundamentos mismos de la civilización.

Aunque el mundo ha cambiado, la herencia de la Marcha Verde ha dejado, como una fotografía en sepia, imágenes que perduran en la memoria colectiva de España, Marruecos, Argelia, Mauritania y el propio Sáhara Occidental. Y ello se debe a que aún hoy, muchos de sus protagonistas piensan como en los años 70 del siglo pasado.

De todas las situaciones dramáticas heredadas de cualquier conflicto, la más terrible es, sin duda, la que afecta a las poblaciones más desamparadas. El del antiguo Sahara español, no es una excepción.

Las devastadoras inundaciones de días pasados, que han arrasado casas de barro, enseres y los pocos bienes familiares de miles de refugiados saharauis en los campamentos de Tinduf, en Argelia, han llevado al primer plano de la actualidad la necesidad imperiosa, por encima de consideraciones políticas y de querellas ideológicas, de que esas decenas de miles de refugiados deben volver a sus tierras de origen en Laayún (el antiguo Aaiún), Esmara, Bojador o Dajla (la antigua Villa Cisneros).

En 1990 y gracias a la mediación de las Naciones Unidas cesaron los combates armados entre Marruecos y el Frente Polisario, y se abrió una etapa de negociaciones. Hoy, 40 años después de la Marcha Verde, es hora de la tregua final, el momento de un gran pacto entre los contendientes que conduzca a la reunificación del pueblo saharaui.

La oferta de Autonomía que propone Marruecos, es suficiente para iniciar esta nueva etapa. No es una solución definitiva, pero es el camino a la solución. La primera responsabilidad de los actuales gobernantes, tanto de Marruecos como de Argelia que sostiene al Frente Polisario, es cerrar definitivamente la cuestión de los refugiados.

España, como ex potencia colonial, debe hacer todo lo posible para convencer a los protagonistas de que urge la reunificación de las poblaciones saharauis. La ocasión está ahí, sólo hay que cogerla. Después de 40 años de sufrimiento no debe haber ni vencedores ni vencidos.

Pedro Canales http://www.mil21.es/noticia/309/OPINION/Sahara-espanol:-la-Marcha-Verde-cumple-40-anos.html

El imperialismo es una fábrica de mentiras

Christopher Stevens
El domingo el programa «Full Measure» de la cadena de televisión ABC emitió un documental de investigación sobre el ataque contra el consulado de Estados Unidos en Bengasi, perpetrado el 11 de septiembre de 2012 en el que murieron el embajador de Estados Unidos en Libia, Christopher Stevens, y otros tres diplomáticos más.

Durante el ataque, que duró 7 horas (toda una noche), llegaron a la casa Blanca informaciones casi en tiempo real. Desde el primer momento supieron que la dirección de la agresión la encabezaban los yihadistas de Ansar Al-Sharia, el tentáculo de Al-Qaeda en Libia.

El ataque se planificó con 10 días de antelación por lo menos para que coincidiera con el aniversario del 11 de septiembre y en venganza por el asesinato en Pakistán en junio de aquel año del dirigente de Al-Qaeda en Libia, Abu Yahya al-Libi.

Los diplomáticos destinados a Libia sospechaban la posibilidad de un atentado y le pidieron a Hillary Clinton, entonces secretaria de Estado, que reforzara las medidas de seguridad. Gregory Hicks, jefe adjunto de la misión en Trípoli el día de los ataques, dijo a la cadena de televisión que él también solicitó insistentemente ayuda militar y que el agregado en la embajada le dijo que en menos de 2 ó 3 horas iban a llegar más unidades a Bengasi.

Dejaron hacer. Estados Unidos tiene una base en Sicilia, a 740 kilómetros de Bengasi. Los cazas F-16 podrían haber llegado en sólo una hora.

La secretaria de Estado se negó a tomar ninguna medida. Ahora dice que nunca recibió solicitudes de ayuda. El jueves tendrá que ofrecer explicaciones en la Comisión Especial que ha formado la Cámara de Representantes.


Durante el ataque Obama se puso en contacto con ella para exponer ante el mundo una versión oficial de los hechos que, como es habitual, nada tenía que ver con lo que estaba sucediendo. En la preparación del relato falso participaron también Susan Rice y, sobre todo, Ben Rhodes, asesor de seguridad nacional adjunto.

Un quinto pilar de la farsa fue Victoria Nuland, responsable fundamental del apoyo imperialista a los nazis ucranianos.

La versión oficial dijo que el asalto al Consulado había sido una “protesta espontánea” dirigida contra una película estadounidense en la que se ridiculizaba a Mahoma y descartaron la implicación de grupos organizados. Sólo dos semanas después Obama tuvo que reconocer que habían estado contando mentiras a los medios de comunicación (1).

La segunda parte del programa fue una entrevista con el antiguo congresista Peter Hoekstra, presidente de la Comisión Especial de Inteligencia de la Cámara de Representantes, que acusó al gobierno de Obama de traicionar a Gadafi al apoyar a los terroristas que lo derrocaron y asesinaron.

Antes de su asesinato, Gadafi ya había reculado ante el imperialismo. Hoekstra se reunió tres veces personalmente con el presidente libio y
comprobó que desde 2003 había cambiado. Se había convertido en un aliado
clave de Estados Unidos en la “lucha contra el terrorismo”.
Su docilidad no le sirvió de nada. A la hora de elegir entre él y los yihadistas, Obama prefirió a estos últimos. Gadafi creyó que podría reconciliarse con el imperialismo colaborando en la “guerra contra el terrorismo” y no cayó en la cuenta de que ambas cosas, imperialismo y terrorismo, son lo mismo.

Los yihadistas libios, dijo Hoekstra, estaban ligados a la Hermandad Musulmana. El encubrimiento del ataque a Bengasi por parte de Obama estuvo motivado en parte por el hecho de que los mismos yihadistas que Estados Unidos apoyaron para derrocar a Gadafi, llevaron a cabo el asalto del 11 de septiembre del 2012 en contra del complejo diplomático en Bengasi.

El programa no añade nada que no se supiera. En mayo la organización Judicial Watch ya obtuvo más de 100 páginas de documentos comprometedores (2) solicitados al amparo de la Ley de Libertad de Información.

De la documentación se desprende, además, que el gobierno de Obama sabía que el Califato Islámico tenía previsto establecer un califato en Irak y Siria varios meses antes de las elecciones presidenciales de noviembre de 2012.


A pesar del embargo de armas de la ONU, entre octubre de 2011 y
principios de septiembre de 2012 se estuvieron enviando armas de Siria a
Bengasi. Obama lo sabía y tampoco hizo nada por impedirlo.

La inacción de Obama durante el asalto al Consulado de Bengasi forma parte de un
fracaso político mucho más amplio, que ha conducido a la retirada del
imperialismo estadounidense de Oriente Medio.

(1) http://www.abc.es/20121003/elecciones-estados-unidos/abci-obama-informes-bengazi-qaida-201210031025.html

(2) http://www.judicialwatch.org/press-room/press-releases/judicial-watch-defense-state-department-documents-reveal-obama-administration-knew-that-al-qaeda-terrorists-had-planned-benghazi-attack-10-days-in-advance/

Burkina Faso reabre la investigación del asesinato de Sankara

Una vez superado el golpe de Estado, el gobierno de Burkina Faso reabrirá la investigación del asesinato de Thomas Sankara, llamado “El Che Guevara Africano” que gobernó entre 1983 y 1987.La reapertura de la investigación ha coincidido con el 27 aniversario de su muerte, que se produjo el 15 de octubre de 1987 tras el cruento golpe de Estado que llevó al poder a Blaise Campaoré, una marioneta del imperialismo.

“Si un día me matan, él será mi verdugo”, decía Sankara en las mismas narices de Campaoré, que entonces se hacía pasar por su amigo.

En mayo fue exhumado su supuesto cadáver, junto con los de otros 12 colaboradores más. Aunque aparentemente la ropa del cadáver pertenece a Sankara, desde el exilio su mujer no ha dejado de alertar para cerciorarse de que se trata de sus restos.

El cadáver aparece acribillado a balazos. Sin embargo, el director de sanidad en el momento de su asesinato, el coronel Fidel Guebré, anunció que había muerto de muerte “natural” y ha sido acusado de falsificación de documentos públicos.

Ahora la duda es si el gobierno burkinabés se atreverá a pedir a Marruecos la extradición de Blaise Campaoré. El Presidente del gobierno de transición, Michel Kafando, así lo prometió en su discurso de investidura. El criminal ex-presidente, que hasta entonces estaba refugiado en Costa de Marfil, huyó a Marruecos, donde se esconde actualmente.

En todo África el capitán Sankara es una leyenda. Cuando el 3 de enero de 1984 se crearon los tribunales revolucionarios en Burkina Faso, pronunció un discurso de inauguración en el que dijo lo siguiente:

“Mientras haya opresión y explotación, habrá siempre dos justicias y dos democracias: la de los opresores y la de los oprimidos, la de los explotadores y la de los explotados. La justicia bajo la revolución democrática y popular será siempre la de los oprimidos y los explotados contra la justicia neocolonial de ayer, que era la de los opresores y los explotadores”.

Obama envía tropas a Camerún

Abubakar Sheko
En una carta al Congreso publicada ayer, Obama ha anunciado que enviará 300 soldados a la frontera norte de Camerún. En este caso la excusa son las infiltraciones de Boko Haram procedentes de Nigeria.

Entre las misiones de la tropa, Obama habla expresamente de que desempeñarán tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento aéreo. En Camerún ya hay 90 soldados estadounidenses sobre el terreno.

Además el Pentágono tiene previsto enviar drones MQ-1 Predator no armados y ha puesto precio a la cabeza del dirigente de Boko Haram Abubakar Sheko: 7 millones de dólares.

En una nota oficial la Casa Blanca ha precisado que el envío se hace de común acuerdo con el gobierno de Camerún en el marco de las operaciones denominadas Alpha y Emergence.

Desde 2014 Boko Haram ha intensificado la escala de sus operaciones en Camerún. Antes el país africano sólo era una base de repliegue y las incursiones ofensivas eran esporádicas. Ahora han convertido al ejército camerunés en el blanco de sus ataques, que son continuados y mortíferos. El número de víctimas ascienden a 15.000 y hay un millón y medio de desplazados.

Para impedir la entrada de Boko Haram en Camerún, el ejército ha desplegado en la frontera cerca de 6.000 soldados, de los que 2.000 forman parte del Batallón de Intervención Rápida, su unidad de élite.

Por su parte la Unión Africana ha creado una Fuerza de Intervención Conjunta Multinacional de cerca de 9.000 soldados de Nigeria, Benin, Chad y Níger que aún no está plenamente operativa.

Además Camerún tiene un acuerdo de defensa con Francia para el envío de ayuda militar a través de los Destacamentos de Instrucción Operativa.

En la decisión de Obama hay un aspecto clave: a pesar de la escalada de ataques de Boko Haram contra Camerún, hay que tener en cuenta que los yihadistas son nigerianos. ¿Por qué Obama no sólo no ayuda a Nigeria sino que mantiene el embargo de armas en su contra?

Es la diferencia en un país vasallo (Camerún) y otro que mantiene el tipo (Nigeria). Esta discriminación entre unos países y otros es la que ha permitido el auge del yihadismo en el África negra.

Un tribunal en el que todos los acusados son negros

El domingo llegó a Argel el presidente de Sudán, Omar El Bechir, en una visita oficial que durará tres días.

Hace algún tiempo Sudán y Egipto eran un único país, creado a lo largo del río Nilo. Incluso después de la partición entre ambos, Sudán era el país más extenso de África. Pero en 2011 perdió otro pedazo, con el que los imperialistas crearon Sudán del sur.

Pero a quien persiguen es al presidente sudanés porque el Tribunal Penal Internacional es una de esas repugnantes instituciones internacionales creadas para que las ONG, los humanistas y los amantes de los derechos humanos duerman con su conciencia bien tranquila.

Sin embargo, como en cualquier tinglado racista de los tiempos del apartheid, en ese Tribunal todos los acusados son negros.

La primera vez que El Bechir salió de su país fue en junio. Viajó a Sudáfrica para participar en una cumbre de la Unión Africana. Las ONG aprovecharon para poner una querella en su contra ante los tribunales sudafricanos, ese tipo de acciones rocambolescas que tienen un enorme eco mediático, porque se trata justamente de eso: de salir en los medios y nada más.

Los querellantes pedían que El Bechir fuera detenido en virtud de una orden emitida por el Consejo de Seguridad de la ONU durante la guerra de Darfur. Lograron que un tribunal le impidiera salir del país.

Fue una comedia. Al día siguiente el presidente sudanés ya estaba en su casa y cuando los tribunales sudafricanos pidieron explicaciones al Ministerio del Interior, éste contestó lo siguiente: “no pudimos impedir su fuga porque no presentó el pasaporte en el puesto fronterizo”. De risa.

A diferencia de Sudáfrica, Argelia no ha ratificado el tratado que instituye el Tribunal Penal Internacional, por lo que ahora mismo duerme plácidamente en la otra orilla del Mediterráneo.

En 1998 se reunieron en Roma representantes de 193 países para crear el órgano mundial capaz de poner en marcha esa idiotez a la que llaman “justicia universal”. El estatuto lo firmaron 121 de ellos, por lo que tiene muy poco de “universal”. En cuanto a lo de “justicia” no merece la pena ni mencionarlo…

Un jurista erudito recordaría que los precedentes de un tribunal de esta naturaleza están en el artículo 227 del Tratado de Versalles, sí, aquel que en 1919 puso fin a la primera guerra imperialista y dejó las puertas abiertas a la segunda.

El mundo está gobernado por dos especies surgidas a lo largo de la evolución de la humanidad, los imperialistas y los farsantes, que cualquiera puede contemplar, uno al lado del otro, en ese vodevil que se llama Tribunal Penal Internacional.

El Tratado de Versalles creó un tribunal así para juzgar al emperador del Reich alemán, Guillermo II, al que los vencedores acusaban (tomen nota), de “ofensas supremas contra la moral internacional y la autoridad sagrada de los tratados”. Lo sagrado, lo ético, lo jurídico… todo en uno.

Pero un tribunal con tan magnos deberes hacia la humanidad nunca vio la luz. Guillermo II se marchó a Holanda, un país que nunca adoptó ninguna medida en su contra, a pesar de los graves delitos cometidos por el emperador alemán. ¿Dónde quedó lo sacro, lo moral y lo jurídico? Debajo del cesto de los papeles. ¿Donde quedó Guillermo II? Está enterrado en Holanda, justo al lado de la sede actual del Tribunal Penal Internacional…

En este Tribunal no sólo todos los acusados son negros, sino que todos son africanos porque África es el único continente en el que se cometen genocidios y crímenes de guerra, contra la humanidad y demás.

Quizá el Tribunal amplíe pronto su radio de acción geográfico. El reciente bombardeo de la OTAN contra un hospital en Kunduz, Afganistán, que ha matado a 33 personas ha sido calificado por “Médicos Sin Fronteras”, como un “crimen de guerra”, por lo que esperamos pronto ver a Obama sentado en el banquillo de los acusados. ¿Será porque Obama también es negro?

Amenazas imperialistas contra Suecia por el reconocimiento del Sáhara

El gobierno socialdemócrata sueco se dispone a reconocer a la República Árabe Saharaui Democrática, el Estado proclamado por el Frente Polisario, que cuenta con el aval de varios países de África y América, pero ninguno de Europa. Suecia sería el primero.

El gobierno de Marruecos ha respondido tan agresivamente como cabía esperar: bloqueando la apertura de la primera tienda de Ikea en el país, prevista para el martes.

Pero mucho más feroz ha sido la del “Washington Post” en un artículo firmado por Adam Taylor, un plumilla londinense: “La política exterior sueca consiste en un ‘totalitarismo feminista’ que quiere resucitar una vieja tradición diplomática sueca de los años años 80 que se basaba en el apoyo ideológico a los movimientos separatistas en los países en desarrollo”.

Sólo un baboso puede escribir algo así. ¿A qué viene eso del “totalitarismo feminista”? Es cierto que la llegada de la socialdemocracia al gobierno a comienzos de este mes ha cambiado la política exterior de Suecia y que eso le ha granjeado la enemistad de países que merece la pena enumerar: Israel, Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos y ahora Marruecos.

Pero, a cambio, se ha ganado nuestra amistad, por si le vale de algo.

No conforme con publicar artículos estúpidos, el “Washington Post” pasa a las amenazas, al más puro estilo imperialista, como la que Marruecos ha puesto en marcha: “La reputación de Suecia como socio comercial y de negocios está en juego”.

En la política exterior todo son chantajes: si no complaces a Estados Unidos y a sus socios vas a tener problemas, o sea, presiones económicas. No podrás organizar unos juegos olímpicos. Tampoco el Banco Mundial te va a conceder un préstamo. Las multinacionales se irán del país…

El periódico califica al gobierno sueco de “radical”, de volver a los vicios diplomáticos de los años 80: “Algunos miembros del partido socialdemócrata miran la política exterior de Olof Palme durante los años 70 y 80 como un ideal. Este antiguo Primer Ministro sueco adoptó una política de [….] apoyo a los movimientos separatistas en los países en desarrollo. Fue asesinado en Estocolmo en 1986 y la muerte no se ha aclarado”.

Es lo que ocurre cuando los chantajes económicos no son suficientes. Entonces llegan los asesinatos y las amenazas de cometerlos. Hay que ser tan canalla como el “Washington Post” para recordar ahora ahora aquel asesinato. Pero mienten cuando tienen que dar el último detalle: el asesinato de Palme está absolutamente claro; lo mató la CIA precisamente por este tipo de decisiones “radicales”.

Estados Unidos creó y financió al Califato Islámico

Estados Unidos, con la ayuda del Reino Unido y Arabia Saudí, han creado y financiado el mismo yihadismo internacional que simulan combatir para poder dominar el mundo, aseguró hoy a Efe Daniel Estulin, escritor y antiguo agente del KGB.

«Fuera de control» (Planeta) es el nuevo libro de Estulin, en el que el candidato al Premio Pulitzer y al Premio Nobel de la Paz 2015 revela los entresijos de la financiación occidental de los principales grupos del terrorismo islamista, desde Al Qaeda hasta el Califato Islámico, con el único fin de «controlar el mundo».

La dinámica de los poderosos, explica Estulin, es siempre la misma: crear guerras que acaben con los estados que no siguen sus directrices y aprovecharse de ellas para instaurar su poder, como sucede actualmente en Oriente Medio.

«Se puede hablar de revoluciones o golpes de Estado, pero en realidad la situación sigue el patrón del ‘Imperio’. Se trata de romper los países y crear ‘minipaíses’ sin poder, como hicieron en la antigua Yugoslavia y la Unión Soviética, en Pakistán o Sudán y como ahora quieran en Irak y Yemen», explica.

A juicio de este antiguo miembro del contraespionaje soviético reconvertido en un autor de éxito, con casi 7 millones de libros vendidos en 67 países y 44 idiomas, «usan siempre la misma táctica simplemente porque les funciona y Libia o Siria no son distintos».

Las tesis de su última obra, en la que utiliza «704 fuentes de información», se basan en los datos que recopiló desde 2010 gracias a personas que trabajaban para el Gobierno de EEUU o bancos internacionales y que tuvieron acceso a «material muy sensible».

«Todos acabaron en la cárcel para esconder que la guerra contra el terror es la tomadura de pelo mas grande de la historia«, afirma Estulin, que sitúa el comienzo de sus investigaciones en los datos que le proporcionó Brad Birkenfeld, un trabajador del banco suizo USB que acabaría pasando dos años y medio en prisión.

«En 2008 descubrió que había 19.000 cuentas secretas de los terroristas con 54.000 millones de dólares y que eran controladas por los Gobiernos de EEUU, el Reino Unido y Arabia Saudí y decidió contarlo todo a la Justicia norteamericana», asegura.

Birkenfeld declaró ante un Comité del Senado del que formaba parte el entonces senador y actual presidente de EEUU, Barack Obama. «Por eso cuando ahora dice que no sabía nada te percatas de hasta donde llega el cinismo del ‘Imperio'», dice el escritor.

La información y los documentos que le proporcionaron Birkenfeld y otros trabajadores de empresas y bufetes vinculadas al Gobierno demuestran que «las mismas personas que investigan en EEUU las fuentes de financiación del yihadismo trabajan para camuflar el dinero de los terroristas».

Explica que en ese ámbito se movían personas «como el ex fiscal general del Estado Eric Holder, el antiguo director del FBI Leon Panetta y el ex secretario del Tesoro Timothy Geithner».

Sobre el Reino Unido, el antiguo espía destaca que es el «centro del terrorismo, pues diez de sus grupos tienen su sede en Londres porque la Corona y el MI6 (servicios secretos) lo permiten» y añade que «siete lugartenientes de Bin Laden operan desde allí», entre los que cita a Abu Doha, Abu Abdalá y Abu Qataba, quien trabaja para los servicios secretos según el diario The Times.

«En el libro explico lo que sucedió en Libia y como a Gadafi se lo quitó de en medio Abdelhakim Belhadj, terrorista utilizado por el MI6, que lo sacó de Guantánamo para usarlo después en 2011 y matar» al dictador libio, explica.

Estulin asegura que «ahora quieren hacer lo mismo y destruir Siria, pero (el presidente Bachar) Al Asad no es Gadafi».

«Rusia ha dicho basta porque sabe que después de Siria va Irán y luego ella, sabe que el ‘Imperio’ no va a parar y que va acabar por llevarnos a una guerra termonuclear sin importarles la muerte de miles de millones de personas y el fin de todo».

Preguntado sobre si teme por su vida por revelar una información tan delicada, Estulin asegura que no se siente amenazado.

«Vengo del mundo del contraespionaje y conozco los servicios secretos. En realidad mis casi 7 millones de lectores no son nada comparados con los 1.000 millones que ven un partido de fútbol; no soy un riesgo en un mundo aborregado», concluye.

Fuente: http://es.noticias.yahoo.com/eeuu-financia-yihadismo-simula-combatir-dominar-mundo-exesp%C3%ADa-173436808.html

Los cascos azules matan a tres manifestantes en la República Centroafricana

Ayer tres manifestantes murieron por disparos de los cascos azules de la ONU en el centro de Bangui, la capital de la República Centroafricana. Otros siete resultaron heridos de bala. Las tropas de la misión de la ONU en Centroáfrica, Minusca, abrieron fuego para dispersar a varios centenares de manifestantes que se dirigían hacia el edificio Presidencial, según una fuente hospitalaria de la capital.

Durante la madrugada grupos armados atacaron los cuarteles de la gendarmería, el Ministerio de Defensa y la radio.

Desde el sábado Bangui es el teatro de fuertes enfrentamientos que han costado la vida a 30 personas este fin de semana. Los portavoces de la Minusca han negado su participación en los disparos a través de su cuenta de Twitter.

Los manifestantes se dirigían hacia la Presidencia para exigir la dimisión de la Presidenta interina, Catherine Samba-Panza, como consecuencia de la represión padecida durante el fin de semana, cuando los cascos azules dispararon contra ellos.

En la capital impera el toque de queda, a pesar de lo cual las calles sigues siendo el escenario de una batalla campal tanto durante el día como por la noche. En numerosos barrios se han producido saqueos de los centros comerciales y las calles están cerradas por barricadas.

En la madrugada del sábado el conductor de una moto-taxi apareció degollado en el barrio PK-5 de Bangui, lo que encendió los ánimo de sus habitantes. Se trata del último bastión de los musulmanes en la capital, de donde están siendo expulsados por las milicias cristianas anti-balaka.

En diciembre de 2013 el imperialismo francés invadió el país poniendo en marcha la Operación Sangaris con el fin de desalojar a los chinos, que habían llegado a negociar importantes contratos de materias primas con el gobierno. Tanto los soldados franceses como los cascos azules de la ONU que llegaron después han sido acusados de violaciones de menores y otros gravísimos crímenes contra la población local.

Por las calles los manifestantes exigen que las fuerzas extranjeras abandonen el país. Pero las propias manifestaciones las han convertido en antidisturbios.

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