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El safari de los derechos humanos (2)

Robert Montoya
En un artículo anterior informábamos de que al antiguo Presidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, le cabe el honor de ser el primer presidente africano en ser juzgado por el Tribunal Penal Internacional.

Pero a Gbagbo le cabe otro honor adicional: es el único Presidente de Costa de Marfil elegido en unos comicios democráticos y eso es algo que los imperialistas no pueden admitir.

Por ello primero orquestaron el consabido golpe de Estado en 2004, a través de títeres interpuestos, para quitarse a un estorbo de encima y luego le han llevado a juicio.

La excusa es el bombardeo de Bouaké, sede del cuartel general de los títeres golpistas con tal mala fortuna de que murieron 9 mercenarios franceses. Si los muertos hubieran sido africanos la cosa no hubiera tenido ninguna importancia.

En represalia Chirac, entonces presidente francés, ordenó destruir la totalidad de la fuerza aérea marfileña: dos cazabombarderos y cinco helicópteros. Pero este bombardeo no es delito.

Por todo el país, estallaron numerosas manifestaciones antimperialistas, se produjeron incendios y saqueos de empresas francesas.

La destrucción de la fuerza aérea dejó al gobierno de Gbagbo sin posibilidad de defenderse frente al golpe de Estado de los imperialistas.

Pero los pleitos que van al Tribunal Penal Internacional son como los de la Audiencia Nacional: siempre envuelven un lado oscuro.

Veamos.

Los aviones que bombardearon a los imperialistas franceses en Bouaké eran de tipo Sujoi-25, es decir, de fabricación rusa y estaban pilotados por bielorrusos.

Pero el asunto es mucho más rocambolesco todavía: quien preparó el bombardeo fue Robert Montoya, un antiguo gendarme del Elíseo.

Francia se ha negado a interrogar a los pilotos bielorrusos ante el Tribunal Penal Internacional, no vaya a ser que, para variar, cuenten alguna verdad. Los jueces no están acostumbrados a ese tipo de cosas.

El gendarme Montoya es uno de esos “fontaneros” que desde los tiempos de Mitterand se encargan de las tareas más sucias, esas de tipo encubierto que sólo se descubren al cabo de muchos años.

No sabemos lo que dirán ante los peleles del Tribunal Penal Internacional, pero ante una juez francesa el general Michel Masson, director de la inteligencia militar, reconoció que una empresa de Montoya llamada Darkwood contrató los Sujoi que llevaron a cabo el bombardeo de Bouaké.

Entonces, la pregunta es bien sencilla: ¿a qué viene esta farsa contra el bueno de Gbagbo en el Tribunal Penal Internacional?

El safari de los derechos humanos

Laurent Gbagbo
El jueves pasado el antiguo Presidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, de 70 años de edad, fue el primer Jefe de Estado en sentarse en el banquillo de los acusados del Tribunal Penal Internacional.

El primer día de juicio Gbagbo se declaró inocente de los crímenes “contra la humanidad” que le imputaban.

La fiscal Fatu Bensuda asegura que las elecciones de 2010-2011 degeneraron en una guerra civil en la que murieron 3.000 personas, cuyo fallecimiento le imputan al entonces Presidente del país.

Durante su detención Gbagbo acusó a las tropas imperialistas francesas que le expulsaron del poder en Costa de Marfil de dar un golpe de Estado y de torturarle.

Uno de sus ministros, Charles Blé Goudé, está acusado de los mismos crímenes y también se ha declarado inocente.

En numerosas ocasiones los dirigentes africanos han criticado al Tribunal Penal Internacional, que ha organizado en el continente negro un safari de los derechos humanos.

Si la guerra civil en Costa de Marfil causó 3.000 muertos, la de Siria ha causado 260.000 y sus matarifes campean por el mundo sin que el Tribunal Penal Internacional se haya dado por enterado.

Son varios los países africanos que preparan una salida del referido Tribunal, que entró en funcionamiento en 1998 con la firma del Estatuto de Roma.

El repudio por dicho Tribunal ha subido de tono cuando el chadiano Idriss Deby Itno, Presidente de la Unión Africana, afirmó recientemente que no tiene objetivo que África, condenado a ser el único continente donde se vulneran los derechos humanos y se cometen crímenes “contra la humanidad”.

En setiembre la República Sudafricana amenazó con retirarse del Tribunal cuando el país fue visitado por uno de los trofeos de caza más preciado del Tribunal, el sudanés Omar El-Bechir, que viajó a Pretoria para asistir a una reunión de la Unidad Africana.

Entonces acusaron a Pretoria por no haber detenido a El-Bechir.

Un francotirador está matando a los jefes del Estado Islámico en Libia

Un francotirador desconocido mató el pasado sábado a un jefe del Califato Islámico en Libia cuando salía de una mezquita en el centro de Sirte, la ciudad mimada por el coronel Gadafi que ahora se ha convertido en la capital libia de la organización yihadista. Abdulah Hamad al Ansari, un tuareg originario de Obari, fue llevado rápidamente a un hospital, donde ingresó cadáver.

Según “The Libya Herald”, la muerte de Al Ansari provocó una intensa y precipitada búsqueda del francotirador, sin resultado. Los yihadistas empiezan a estar muy preocupados porque en diez días tres de sus jefes han caído bajo las balas del misterioso tirador, que lleva camino de ser venerado en las redes sociales.

El pasado 15 de enero por la noche caía el sudanés Hamad Abdel Hady, alias Abu Anas al Muhajir, en la carretera de Bengasi o cerca de ella.

“El terror se instalado entre las filas del Califato Islámico tras la muerte de Al Muhajir, disparan al aire para atemorizar a la población al mismo tiempo que buscan al francotirador”, publicaba entonces Libya Prospect citando fuentes locales.

La primera víctima de este tirador de precisión fue, al parecer, Abu Mohamed al Dernaui, muerto el 19 de enero cerca de su casa. Los tres lugares donde ha actuado están muy alejados unos de otros. Al Ansari, abatido la noche del sábado, se encontraba cerca de la universidad de Sirte y el Centro Uagadugou, el antes lujoso recinto de conferencias y eventos donde resistieron Moamar Gadafi y sus leales en el 2011 y donde ahora han sentado sus reales los yihadistas.

Según el periodista italiano Daniele Raineri, tanto Al Ansari como Al Dernaui -ambos libios, el primero procedente de la provincia de Fezzan y el segundo, de la ciudad de Derna, en el este- eran militantes de Ansar al Sharia en Sirte antes de que el Califato Islámico irrumpiera en la ciudad, hace un año. Miembros de Ansar al Sharia fueron pasándose al Califato Islámico cuando esta organización tenía aún escasa presencia en el país, básicamente en Derna. Raineri recuerda que un líder religioso del Califato Islámico, Husein al Qarami -también ex Ansar al Sharia- fue asesinado en julio de la misma manera cuando salía de una mezquita.

Sobre la identidad de nuestro hombre se cree que podría tratarse de un especialista que causó estragos entre los defensores de Gadafi en los últimos días de la batalla de Sirte, de la que los francotiradores fueron protagonistas tanto en el bando rebelde como en el gadafista. El caso es que tampoco se sabe quién fue aquel tirador.

“The Libya Herald” especula con la posibilidad de que exista una red de apoyo al francotirador. Un especialista de este tipo no solo necesita ser capaz de colocarse en el lugar más adecuado y tener vías de escape aseguradas después de efectuar su disparo mortal sino que necesita, sobre todo, información fidedigna sobre dónde y cómo encontrar a sus blancos. De momento, salvo Al Qarami, ninguno de los asesinados por el tirador de elite figura en la lista de los líderes del Califato Islámico en Libia, donde la organización yihadista dispone de más de 2.000 combatientes.

Esta matanza selectiva se produce en vísperas de una anunciada operación militar encabezada por Estados Unidos contra el Califato Islámico en Libia, que podría comenzar en unas semanas.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20160126/301676084112/jefes-estado-islamico-libia-matando.html

África, un modelo para no seguir

Darío Herchhoren

Cuando se habla de África, inmediatamente nos viene a la mente el atraso, la esclavitud, las violaciones de todo tipo, no solo físicas, las fronteras artificiales que no se corresponden con los pueblos que habitan en ellas…

Los países de Europa occidental comenzaron la colonización del continente africano en el siglo XV, a raíz de los intentos de llegar al Lejano Oriente. Los portugueses, y los españoles comenzaron así una carrera para hacerse con territorios y bienes sobre todo en las costas para la apertura de puertos que sirvieran de aprovisionamiento y reparación de naves.

Pero fueron los portugueses, y más tarde los españoles a los cuales siguieron los ingleses, franceses y holandeses los que comenzaron el comercio de esclavos. Al respecto de este comercio y en honor a la verdad debo decir que el mismo contó con la inestimable participación de reyezuelos africanos que vendían a sus hermanos a los traficantes de esclavos, con lo cual este infame tráfico no solo debe ser achacado a los europeos, sino que hay africanos en la cadena de responsables.

Los europeos y especialmente los negreros, o comerciantes de esclavos, trasladaban encadenados a cientos de miles de prisioneros a las plantaciones de América de caña de azúcar en Haití, en Martinica y en las Guayanas, a las grandes superficies de algodón en América del Norte, y a las «fazendas» brasileñas donde el látigo de los capataces blancos marcaba el ritmo agotador de jornadas de trabajo de hasta 14 horas diarias.

Pero eso no importaba, ya que si el esclavo moría, siempre había otro esclavo para reemplazarlo.

Pero esta colonización que podemos llamar periférica se limitaba a las costas, y no se internaba dentro del continente africano. La verdadera colonización africana comienza a fines del siglo XVIII y culmina en su barbarie en el siglo XIX.

Quedaba por ocupar el inmenso «hinterland» africano, que comienza con las célebres expediciones de Stanley y Livingstone, que se apoderan del Congo, actual Zaire, que pasa a ser una propiedad particular del cruel rey Leopoldo de Bélgica, el cual aplica correctivos a aquellos africanos que se rebelaban contra su nuevo «amo» consistente en cortar la mano derecha y el pie izquierdo, a los «rebeldes».

Es así, como cientos de miles de africanos quedan cojos o mancos, y que no pueden desempeñar ninguna actividad que les permita ganar algún dinero para poder vivir. Pero el maltrato no era patrimonio de Leopoldo. Los colonialistas franceses e ingleses no iban muy lejos de Leopoldo. En Senegal, los franceses cometieron crímenes similares, y los ingleses y holandeses en Namibia y Sudáfrica.

Pero es en realidad a partir de la conferencia de Berlín de 1885, donde las potencias europeas se reparten el África cuando podemos hablar de una explotación intensa, «científica», cruel y siempre violenta sobre los africanos. El continente africano es transculturado, se les cambian los dioses, se les imponen religiones extrañas, se viola a sus mujeres, se esclaviza a los hombres y a los niños, y se les mantiene en la más absoluta ignorancia privándoles de toda instrucción.

Son algunas iglesias las que con su concepción redentorista comienzan a enseñar las primeras letras a los africanos, y con ello abren algunas oportunidades de progreso a los nativos, que comienzan a demandar escuelas secundarias, que se abren pero para muy pocos.

Todo imperio colonial, necesita crear en el ámbito de la colonia una clase gerencial, que le sirva para administrar la colonia, y le provea de funcionarios serviles. Se crea así una clase cipaya, que a pesar de su color de piel, sirve a la administración colonial como empleados, policías, militares de baja graduación (como mucho suboficiales que no pasan del grado de sargento).

Las dos guerras mundiales sirvieron para ver, como soldados africanos sirven en los ejércitos de las metrópolis como soldados o suboficiales de baja graduación, y en general de carne de cañón para mayor gloria de los militares europeos.

Pero precisamente por la debilidad de las metrópolis a raíz de la guerra, comienzan a gestarse entre los africanos de las colonias europeas las ansias de libertad, y surgen en esas colonias líderes que encabezan movimientos de liberación, que culminan con la ansiada independencia. Así en Ghana surge Kwame Nkruma, Jomo Kenyata en Kenia, Agostinho Neto en Angola, Samora Machel en Mozambique, Amilcar Cabral en Guinea Bissau, Patricio Lumumba en el congo belga, Thomas Sánkara en Burkina Fasso.

Se inicia un largo proceso de descolonización que en algunos casos se produce mediante una larga guerra de liberación como es el caso de las antiguas colonias portuguesas, en otros casos como en el Congo Belga en forma más «política», aunque termina en un largo proceso que aún no ha terminado, y que ha acabado con la vida de millones de congoleños y el saqueo de las riquezas minerales.

Se da una situación particular en Sudáfrica donde la minoría blanca declara la independencia marginando a la inmensa mayoría de la población nativa negra y ello implica dar comienzo a una cruel guerra civil de liberación que culmina con la libertad de Nelson Mandela y su elección como presidente de la República Sudafricana.

Muchos de los líderes que hemos mencionado por sus nombres han muerto, algunos de muerte violenta como Lumumba, Sánkara, Cabral o Julius Nyerere de Zimbabue. Otros han sido destituidos, como Nkruma y algunos han fallecido de muerte natural como Agostinho Neto, Samora Machel o Mandela, pero el continente africano está sufriendo un proceso de recolonización por parte de potencias como Francia o los EEUU.

A eso hay que añadir una intensa corrupción por parte de las élites africanas gobernantes que han sustituido los ideales de socialismo y liberación nacional por el enriquecimiento sin límites de sus camarillas, y la consiguiente miseria de sus pueblos. Esos dirigentes que forman la segunda generación africana, gozaron de la confianza de las masas, que veían en ellos a los continuadores de las luchas anticoloniales, pero, lo cierto es que muchos de ellos, han traicionado a sus pueblos, y se dedican a día de hoy a robar el patrimonio de sus paisanos. Se han constituido en una nueva clase explotadora. Para muestra basta un ejemplo que no resisto en comentar: la mujer más rica de Portugal, es una africana de Angola, hija del presidente de ese país, de nombre Eduardo Dos Santos.

A los africanos les queda un largo camino por recorrer hacia su liberación. Primero se sacudieron el yugo colonial, y ahora deberán sacudirse el yugo de su propia burguesía nacional.

Los yihadistas atacan una mezquita en Camerún

La noticia del ataque suicida de ayer contra una mezquita en el norte de Camerún, atribuido a Boko Haram, es harto significativa del concepto que los yihadistas tienen de su religión. Incluso mataron al imán mientras se dirigía a sus creyentes.
A partir de ahora habrá que poner la palabra “yihadismo” entre comillas y desvincular al islam por completo de ese tipo de organizaciones, salvo para poner de manifiesto su papel de víctimas.
Al menos 12 personas murieron en el atentado suicida que, aunque no ha sido reinvindicado, parece obra de Boko Haram.
La explosión tuvo lugar en Kouyape, en el distrito de Kolofata, próximo a Nigeria. Los musulmanes se agruparon en la mezquita para rezar cuando uno de ellos accionó su carga explosiva.
En la noche del martes otras dos personas fueron asesinadas en la misma localidad tras un ataque atribuido también a Boko Haram, una organización que se ha unido al Califato Islámico.
Camerún ha reforzado la presencia militar en la frontera común con Nigeria, donde ambos ejércitos actúan de forma coordinada con con Níger, Chad y Benin.
Desde noviembre del año pasado el unidades del ejército camerunés rastrean la región y han logrado impedir los movimientos de los yihadistas a gran escala, que se ven constreñidos a la realización de atentados suicidas con carácter esporádico.

Las verdaderas razones de la agresión imperialista contra Libia

Los últimos correos electrónicos confidenciales de Hillary Clinton desvelados por el Departamento de Espado (*) descubren las razones últimas de la agresión imperialista contra Libia.

Gadafi trató de devolver África a los africanos, o lo que es lo mismo, eliminar la influencia del imperialista, especialmente del imperialismo francés, en África.

En particular, Gadafi intentó erradicar de África la moneda denominada “franco CFA” utilizada por 15 países de África central y occidental, creando en su lugar una divisa única africana.

Los correos de Clinton también dejan en evidencia las verdadera motivaciones de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, imponiendo una zona de exclusión aérea en Liba. Aunque se dictó con la excusa de proteger a la población civil de los bombardeos de la aviación gubernamental, las razones reales fueron los “clientes de Francia y el oro de Gadafi”.

Clinton pone al entonces presidente francés Sarkozi a la cabeza del ataque de la OTAN y enumera cincoo objetivos precisos: preservar la influencia francesa, promover al propio Sarkozi, reafirmar el poderío militar francés, apoderarse del petróleo del país e impedir impedir los proyectos panafricanistas de Gadafi.

En sus mensajes Clinton considera que las reservas de oro de Gadafi, estimadas en 143 toneladas y una suma parecida de divisas, eran una amenaza directamente dirigida contra el franco CFA.

Con unas reservas acumuladas de 7.000 millones de dólares y la explotación del petróleo, Gadafi pretendía crear una moneda africana basada en el dinar libio de oro. El plan del dirigente libio fue descubierto por el espionaje francés y Sarkozy decidió destruir al país para preservar su influencia sobre el Continente Negro.

Hasta en el nombre, el franco CFA (“franco de las colonias francesas dé África”) denota uno de los restos coloniales más importantes que mantiene Francia después de los procesos independentistas africanos de mediados del pasado siglo.

(*) https://www.foia.state.gov/Search/Results.aspx?collection=Clinton_Email_December_Release

Los católicos explotan mano de obra infantil en África

Un informe de la BBC denuncia (*) que en África la Iglesia Católica tiene terrenos administrados conjuntamente con empresas multinacionales que explotan mano de obra infantil.

En la zona de Kabale, Uganda, pudieron hablar con el supervisor de el campo de té en terrenos de la Iglesia Católica y la empresa Kigezi Higland Tea Limited, donde trabajan niños de hasta 10 años de edad.

Los niños reciben 1.000 chelines de Uganda, unos 0,30 centavos de dólar por cada jornada laboral. En la granja trabajan unos 15 niños junto con el resto de la comunidad, y su trabajo consiste en transportar las hojas de té de un lado a otro.

Según representantes locales de la Iglesia Católica, el acuerdo con la multinacional fue impulsado por la diósesis local de Kabale para financiar proyectos en favor de la comunidad, mientras que la empresa se abstuvo de hacer comentarios.

Incluso en la casa del obispo Callistus Rubaramira de la diósesis de Kabale, la BBC encontró niños de 10 años trabajando en los terrenos. Los intentos de hablar con el obispo fueron infructuosos.

Ante la pregunta expresa de los periodistas, el portavoz de Bergoglio emitió el siguiente comentario: “Niego tanto la responsabilidad como el deber de responder sobre esto; si es un problema de la iglesia local, no soy responsable de ello”.

La ONU calcula que solamente en Uganda existen aproximadamente 3 millones de niños en condiciones laborales parecidas.

(*) http://www.bbc.com/news/world-africa-35220869

La policía marroquí desarticula una banda de narcos del Califato Islámico

Ayer la policía marroquí anunció la desarticulación de una banda de narcotraficantes que trabajaba por cuenta del Califato Islámico.

La banda operaba en Nador, Alhucemas, Tánger y otras ciudades del norte de Marruecos, aunque su radio de acción era internacional.

Según un comunicado de la Oficina Central de Investigación Judicial, los detenidos son cuatro de los que dos son europeos.

La policía asegura que, además de drogas, la red traficaba también con divisas y blanqueaba dinero.

Tras los atentados del 13 de noviembre en París, el Califato Islámico ha amenazado con atentados en Marruecos, ya que fue la policía norteafricana la que informó a la francesa del paradero de Abdelhamid Abaoud, considerado como el organizador de los mismos.

En los últimos años se han desarrollado en Marruecos numerosas operaciones antiterroristas. En concreto, de 2002 a 2014 se desmantelaron 126 células yihadistas (41 relacionadas con zonas de guerra como Siria, Irak y el Sahel) y se detuvieron a 2.676 yihadistas (266 reincidentes).

Además, la policía marroquí ha desarticulado 276 planes yihadistas, incluyendo 119 atentados con bombas sobre múltiples objetivos como edificios oficiales, lugares turísticos y representaciones diplomáticas.

Además, la policía dice que ha frustrado siete secuestros y 41 robos a mano armada, así como decomisado una elevada cantidad de armas de diverso tipo.

Según cifras recientes del Ministerio del Interior de Marruecos, 1.505 marroquíes combaten en organizaciones yihadistas, 719 de ellos en el Califato Islámico. Habrían muerto en combate o en operaciones suicidas 405 yihadistas (346 en Siria y 59 en Irak).


Los imperialistas se han volcado con Siria, reclutando fuerzas por
todos los rincones del mundo para desatar la guerra. Jamás habían
llevado tal número de voluntarios a ninguna otra guerra, ni a Afganistán
en 2001 ni a Irak en 2003.

Junto con los combatientes a las zonas de guerra se han desplazado 240 mujeres y 295 niños. En octubre de 2014, según datos facilitados por el Director General de la DGED, Yassine Mansouri, más de 500 personas estaban esperando para desplazarse a Siria, la mayoría de ellos para integrarse en el grupo yihadista Harakat Sham al Islam.

Actualmente el Califato Islámico es el destino de más de la mitad de los yihadistas marroquíes. Entre los más de 700 nacionales marroquíes que combaten en el Califato Islámico alguno de ellos desempeña funciones de mando. Era el caso de Abdelaliziz el Mahdali, originario de la ciudad de Castillejos, que alcanzó el nivel de jefe de la región de Alepo cuando murió en una operación militar en marzo de 2014.

El 30 por ciento de los desplazados a combatir a Siria e Irak proceden del norte de Marruecos, concretamente de Tánger y Tetuán. La razón es que se trata de la zona más deprimida y, por lo tanto, de la más reaccionaria de Marruecos, así como por el hecho de sus habitantes tienen un mayor contacto con Europa, lo que facilita su reclutamiento por los imperialistas.

Los yihadistas proceden de la delincuencia callejera, el tráfico de drogas y otras actividades marginales, en las que siempre está presente el contrabando con los países de Europa.

Según Europol, hasta 2012 (año en el que la policía europea dejó de informar sobre la nacionalidad de los detenidos), una tercera parte del total de detenidos en la Unión Europea acusados de terrorismo eran originarios del norte de África (Argelia, Marruecos, Túnez y Libia), cuatro países con una baja densidad de población.

El cuento de la lechera en versión monopolista

La multinacional suiza de la alimentación Nestlé es suficientemente conocida. Es una de las mayores del mundo. Tiene casi 200 filiales repartidas por la geografía de los cinco continentes, 240.000 trabajadores y cerca de 100.000 millones de francos suizos de cifra de negocio, de la que un 29 por ciento procede de Asia y África, más que de Europa, donde la cifra de negocio es del 28 por ciento.

Lo que quizá no conozca el lector es a Codilait, una empresa camerunesa del mismo sector que Netslé. A comienzos de los años noventa a un empresario africano, Pius Bissek, se le ocurrió hacer la competencia al gigante suizo con una moneda, el franco CFA a razón de 656 por cada euro.

En Codilait el empresario Bissek trabajaba con su cuñado y otros 200 trabajadores más. La cifra de negocio era de 5.000 millones de francos CFA al año, o sea, unos 7 millones de euros.

Si tenemos en cuenta que en África con el salario de un trabajador viven otras cinco personas más, normalmente familiares, entenderemos la importancia de este tipo de empresas, aunque sean casi artesanales.

La competitividad de las empresas africanas como Codilait es ínfima, por muchas razones. En Camerún una vaca suministra un litro y medio de leche diaria aproximadamente, frente a los 40 ó 50 de una vaca suiza.

A pesar del importante coste que supone llevar la leche desde Europa, a 1.000 kilómetros de distancia, sigue siendo más rentable que la leche que son capaces de producir países africanos, como Camerún.

Codilait comercializaba leche a razón de 300 francos CFA, frente a Nestlé que la ponía a 225 francos, o sea, a 34 céntimos de euro.

Sin embargo, una de las marcas de leche que comercializaban los africanos era SuperMilk, un concentrado de leche azucarada (leche condensada) que vendían a 600 francos, contra 700 que costaba el equivalente producido por Nestlé.

Excepto la leche en polvo, importada de Europa, toda la producción de Codilait era de origen africano, incluida la materia prima, como el agua, las grasas o los botes en los que se almacenaban.

Así estaba la competencia hasta que en 1994 se devaluó el franco CFA y los productos de Codilait se hicieron mucho más baratos que los de la multinacional suiza, cuyas importaciones multiplicaron su precio por dos.

La reacción de Nestlé fue brutal. Para arruinar a la empresa africana empezaron a hacer “dumping”, es decir, a vender sus productos por debajo del precio de coste. No les importaba perder dinero con tal de hundir a la competencia.

A los gerentes de Codilait no les quedó otro remedio que contraatacar. Abrieron una investigación para conocer exactamente la composición de los productos que vendía la multinacional suiza. Tomaron muestras y las enviaron a un laboratorio de lucha contra el fraude y los resultados no pudieron ser más alarmantes: los lácteos de Nestlé no contenían leche sino materias grasas vegetales, aceite de palma refinado y aceite de coco.

Sin embargo, el producto estrella de Nestlé en África, la marca Gloria, decía en su etiqueta que el contenido estaba fabricado “a base de leche”. La multinacional estaba engañando a los africanos. Les vendía gato por liebre.

Además, para Codilait era un caso de competencia desleal que le condujo a la quiebra en 2004. La mayor parte de los obreros tuvieron que ser despedidos.

Se levantó una oleada de protestas en contra del engaño suizo. De la etiqueta del bote de leche condensada Nestlé quitó la imagen de la vaca y cambió el título. En lugar de un producto elaborado “a base de leche” lo pusieron como un “alimento lácteo concentrado de azúcar”. Pero por dentro no había ni una gota de leche.

La ofensiva de Codilait llegó al punto de denunciar el fraude a la aduana de Camerún porque los derivados lácteos se benefician de exenciones fiscales por tratarse de un alimento. Al fraude alimentario Nestlé le añadía un fraude aduanero y fiscal.

Un tribunal camerunés ordenó llevar una muestra de las importaciones de Nestlé a un laboratorio, que confirmó el fraude. Allí no había ni una gota de leche. El fraude a la hacienda africana era espectacular: ascendía a 1.750 millones de francos CFA.

De manera flagrante, la multinacional suiza había cometido varios delitos y en 2002 tuvo que retirar la marca Gloria de “leche condensada” de los mercados de Camerún.

Al año siguiente los gerentes de Codilait exigieron una indemnización ante los tribunales, ya que la competencia desleal de Nestlé había llevado a su empresa a la quiebra.

En 2010 los tribunales dictaminaron que Nestlé había cometido un delito de importación fraudulenta y otro de competencia desleal, imponiendo una modesta indemnización a la empresa africana de 740 millones de francos.

Los ejecutivos de Codilait consideraron que esa cifra no era suficiente y apelaron a un tribunal superior.

A partir de entonces empezó el verdadero juego juego subterráneo, del que sólo se conoce una parte. El embajador de suiza y el jefazo de Nestlé logran que el presidente de Camerún les reciba personalmente. Le anuncian que tienen intención de edificar una fábrica en Camerún que va a crear numerosos puestos de trabajos… el consabido cuento de la lechera que casi nunca falla.

Algunos meses después de la entrevista se produce un “reajuste ministerial” en el gobierno fabricado a medida de las necesidades de la multinacional y el ministro de Finanzas se compromete a negociar personalmente con Nestlé para que restablezca el daño que ha causado al país… y bla, bla, bla, bla. Lo típico.

Los efectos de la negociación no se hacen  esperar. En setiembre de 2012 el tribunal de apelación emite su veredicto eximiendo a Nestlé de cualquier clase de responsabilidad, saltándose por encima los informes de los laboratorios.

Codilait pierde hasta el último céntimo de los 740 millones que tenía ganados y vuelve a recurrir de nuevo ante instancias superiores que a comienzos del año pasado deberían haber emitido un veredicto y a fecha de hoy aún no se han pronunciado.

Las multinacionales como Nestlé tienen muy mala leche. No sólo se llaman así porque están por encima de los países sino porque están por encima de las leyes. Tienen carta blanca para cometer todos sus fraudes, sobre todo si los hacen en África.

Las niñas suicidas de Boko Haram no se suicidan

Leila Zerrougui, representantante especial del secretario general de la ONU para los niños en situaciones de guerra, dijo el martes en una conferencia de prensa convocada en Ginebra, Suiza, que las niñas de 11 y 12 años que utiliza Boko Haram para cometer sus atentados no se suicidan sino que alguien hace explotar los artefactos que llevan adheridos al cuerpo.
No es, pues, un problema de fanatismo religioso. Las niñas ni siquiera saben que alguien va a asesinarlas detonando los explosivos a distancia.
Cada vez con mayor frecuencia Boko Haram está recurriendo a ese tipo de acciones indiscriminadas, en los que a las niñas se les adhieren cinturones explosivos rodeando su cuerpo.
La mayor parte de esos atentados se cometen en el noreste de Nigeria, así como en Camerún, Chad y Níger, aprovechando concentraciones multitudinarias de personas, habitualmente en mercados locales.
Para Zerrougui el recurso a los niños para perpetrar atentados es “una de las peores manifestaciones del creciente desprecio por la seguridad de los niños en situaciones de conflicto en el mundo”.
En lo que va de año Boko Haram ha matado a más de 3.000 personas, la mayor parte de ellas en atentados mortíferos. No obstante, los yihadistas han perdido la mayor parte del territorio que controlaban.
A principios de este año los ejércitos Nigeria y Chad comenzaron a coordinar ataques contra el grupo terrorista en los alrededores del lago Chad.
Los cuatro países más afectados por los ataques de Boko Haram (Nigeria, Chad, Camerún), más Benín, organizan una fuerza multinacional con base en Yamena, la capital de Chad, que contará con 8.700 efectivos para combatir a Boko Haram.

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