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El Frente Polisario podría llevar a Pedro Sánchez ante el Tribunal Penal Internacional

La postura expresada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, podría costarle un proceso judicial ante el Tribunal Penal Internacional por “complicidad en crímenes de guerra”, ha dicho el abogado del Frente Polisario, Gilles Devers, en una declaración a la televisión argelina.

Devers se mostró sorprendido por el cambio de posición de España en la cuestión del Sáhara Occidental. “El viraje de la posición de España es una gran sorpresa. No esperábamos ver al dirigente socialista ponerse en las botas de Franco”, sumándose a la posición adoptada por el antiguo dictador español en 1975, lamentó el abogado.

Haciendo hincapié en que España, designada por la ONU, sigue siendo la potencia administradora del territorio no autónomo del Sáhara Occidental, Devers recordó que entonces Madrid “abandonó este mandato mediante un acuerdo con Marruecos en toda ilegalidad”. Se avergonzaron tanto que “no publicaron los famosos acuerdos de Madrid”, añadió.

Devers se refirió a las implicaciones legales del cambio de postura de Madrid, señalando que el Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se arriesga a ser procesado ante el Tribunal Penal Internacional.

“Se plantea la cuestión de procesar a Pedro Sánchez ante el Tribunal Penal Internacional por complicidad en crímenes de guerra, porque apoya la adquisición de territorio saharaui por una fuerza armada”, dijo.

Devers insiste en el hecho de que “la adquisición de territorio por la fuerza armada es un crimen de guerra que está definido por el estatuto del Tribunal Penal Internacional”, del que España es miembro.

“El estatuto del Sáhara Occidental es una cuestión de derecho internacional y es lamentable ver cómo el socialista Sánchez se alinea con las posiciones de Trump al decidir unilateralmente sobre la soberanía de un territorio”, denunci.

Devers destacó que España “tiene un importante papel que desempeñar en la paz de esta región” y, al alimentar el discurso belicista de Marruecos, que quiere imponerse por la fuerza armada, el gobierno de Madrid “está asumiendo una gran responsabilidad”.

También ante la televisión argelina, el Presidente saharaui y Secretario General del Frente Polisario, Brahim Ghali, calificó el apoyo del gobierno español al plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental de “lamentable y vergonzoso”.

Argelia califica de ‘traición’ el viraje del gobierno del PSOE y Podemos sobre el Sáhara

El gobierno del PSOE y Podemos ha provocado un grave conflicto diplomático con Argelia al vulnerar las resoluciones de la ONU sobre la descolonización del Sáhara. El gobierno argelino ha llamado a consultas a su embajador en Madrid y califica de “segunda traición” la nueva postura del gobierno español.

En menos de dos meses el gobierno de Madrid ha dado un giro que demuestra su sumisión a las presiones de Estados Unidos e Israel al apoyar el plan de autonomía de Marruecos. El viraje de la posición española se produce tras años de chantajes del gobierno marroquí sobre la emigración y sobre Ceuta y Melilla.

El 21 de enero el ministro español de Asuntos Exteriores reiteró el apoyo de Madrid al plan de la ONU para solucionar un conflicto que envenena las relaciones diplomáticas entre los países de la región desde 1975 y amenaza seriamente la estabilidad del Magreb y el Mediterráneo.

En Argel la decisión de Madrid de alinearse con las tesis marroquíes se percibe como una traición al pueblo saharaui, que lucha por su independencia. La postura del gobierno de coalición es la “segunda traición histórica al pueblo saharaui por parte de Madrid después del desastroso acuerdo de 1975”, dijo ayer una fuente argelina.

El 14 de noviembre de 1975 en Madrid España, Marruecos y Mauritania firmaron un acuerdo para repartir el Sáhara Occidental entre los dos países africanos. Aquel acuerdo fue denunciado por el Frente Polisario, que proclamó la República Árabe Saharahui Democrática tras la salida de los colonizadores españoles.

Marruecos lleva años chantajeando a España con los emigrantes. “Al final ha conseguido lo que quería”, dice un diplomático argelino.

Argelia ha llamado a consultas a su embajador en Madrid, según anunció el sábado el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado. El comportamiento del jefe de la diplomacia española ha sido calificado de “vergonzoso” por el gobierno argelino.

La “segunda traición histórica a la causa saharaui socava gravemente la reputación y la credibilidad de España como miembro de la comunidad internacional”, dicen los argelinos. Las ganancias esperadas por Madrid en cuanto al respeto de su soberanía sobre Ceuta y Melilla “nunca estarán garantizadas frente a un Majzen calculador, cínico, voluble y vengativo, que no dudará en recurrir, una vez más, al uso del chantaje de la inmigración ilegal como instrumento de presión”, añaden.

[En Argelia llaman “Majen” a la monarquía que gobierna en Marruecos rodeada de una pequeña oligarquía]

Nestlé mata a un millón y medio de bebés cada año

Nestlé es la mayor empresa alimentaria del mundo, con mercancías que van desde el café hasta las pizzas congeladas y los helados. Es también el mayor vendedor de preparados para lactantes, con una cuota de mercado del 40 por cien. Para la multinacional el volumen anual de negocio del sector asciende a 1.300 millones.

La empresa suiza financia clínicas médicas en los países pobres que aceptan promover sus succedáneos de la leche. Distribuye muestras gratuitas en grandes cantidades y paga a figurantes que se visten de personal sanitario con bata blanca para que entreguen muestras de leche en polvo a las mujeres que acaban de dar a luz.

Un estudio británico calculó que, en Burkina Faso y Togo, un 15 por cien de los centros de salud reciben leche en polvo para su promoción comercial. Animan a las madres a seguir los estilos de vida occidentales y modernos. En muchos países del África subsahariana, todo lo que viene de occidente tiene cierto prestigio entre la población.

La agresiva campaña publicitaria llevada a cabo por el monopolio alimentario convenció a muchas madres de que utilizaran leche en polvo en lugar de la leche materna natural. Un estudio realizado en 1973 en Ibadan, Nigeria, demostró que el 67 por cien de las madres daban Nestlé Lactogen a sus hijos porque creían que “les aportaba energía y fuerza”.

En algunas maternidades africanas regalan un biberón gratis y dos cajas de leche en polvo de Nestlé antes de darles el alta. Es una buena técnica para crear nuevos clientes porque al dejar de producir leche, la madre ya no puede amamantar al bebé. El proceso es irreversible. Así es como Nestlé obliga a las mujeres africanas a comprar su leche en lugar de amamantar con la suya propia.

La falta de leche materna natural provoca un millón y medio de muertes entre los recién nacidos cada año. Es la alarmante cifra que ofrecen la OMS (Organización Mundial de la Salud) y Unicef. Se sabe desde hace décadas. En 1974 la ONG estadounidense “War on Want” publicó un estudio sobre la distribución de leche infantil en polvo en los países pobres, titulado “The Baby Killer” (*).

En África las condiciones materiales y económicas de la población no son las mismas que en Europa. A menudo los biberones están mal esterilizados. 900 millones de personas no tienen acceso al agua potable, por lo que las familias diluyen la leche en polvo con agua de río contaminada, lo que provoca diarreas que conducen a la muerte. Otras poblaciones empobrecidas diluyen demasiado el polvo para ahorrar dinero, lo que provoca la desnutrición de los recién nacidos.

La leche materna no se puede imitar porque no se trata sólo de un nutriente, sino de un aporte del sistema inmunitario que las madres transfieren a sus hijos en los primeros momentos de la lactancia. Los recien nacidos que se alimentan sólo de leche en polvo tienen un sistema inmune debilitado que les hará víctimas de ese tipo de enfermedades que se catalogan como “infecciosas” y se atribuyen a virus y bacterias para ocultar sus verdaderas raíces.

En 1981 la OMS prohibió la promoción de sucedáneos de la leche materna, así como la oferta de muestras gratuitas a las mujeres embarazadas. Sin embargo, Nestlé sigue promocionando abiertamente su leche artificial en los países pobres, lo que la ha convertido en la multinacional más boicoteada del mundo. En 1988 se lanzó en todo el mundo una campaña de boicot en su contra que tuvo una enorme repercusión.

(*) https://www.waronwant.org/sites/default/files/THE%20BABY%20KILLER%201974.pdf

El embargo total a Mali es el coste de la llegada de los militares rusos

El 9 de enero, en Accra, la Comunidad de Estados de África Occidental (CEDEAO) y la Unión Monetaria de los Estados de África Occidental (UMEOA) impusieron a Malí, un país que ya está aturdido por diez años de guerra, sanciones económicas y financieras draconianas. Francia, la Unión Europea y Estados Unidos se apresuraron a respaldar estas sanciones, nunca antes impuestas en esta región, a excepción de las de 2010/2011 en Costa de Marfil.

La adopción de un texto en el Consejo de Seguridad, propuesto por Francia y destinado a apoyar estas medidas, fue bloqueada por los chinos y los rusos. Malí ha entrado así en la Guerra Fría 2.0. ¿Debemos prepararnos para un cambio en las placas tectónicas del Sahel o para una vuelta al viejo orden al que aspiran los jefes de Estado de la CEDEAO y sus socios occidentales decretando la asfixia de Malí?

El embargo es total: cierre de las fronteras de todos los países miembros de la CEDEAO, suspensión de todas las transacciones financieras y comerciales, congelación de activos en el Banco Central. Todos ellos esgrimen las exenciones sobre los productos de primera necesidad, los medicamentos, los hidrocarburos, como prueba de su humanidad. Obviamente, saben que no es así. No entrará ninguna mercancía porque no habrá dinero para pagar. Algunos quieren creer que los países fronterizos no pertenecientes a la CEDEAO, Argelia, Mauritania y Guinea, excluida de la organización por el Golpe de Estado del pasado septiembre, podrán dar un respiro a Malí. Pero el estado de las carreteras y la falta de infraestructuras nunca compensarán los puertos de Dakar y Abiyán. Los que imponen estas sanciones draconianas también lo saben.

Bajo el impulso de Francia, que preside el Consejo de la Unión Europea desde el 1 de enero, Bruselas se suma a las sanciones contra los africanos occidentales. Se trata de una situación totalmente inédita. París es el principal socio de Malí en la guerra contra el terrorismo, y nunca antes los aliados habían entrado en conflicto abierto mientras seguían luchando juntos en el teatro de operaciones. Mientras que Barjan cerró sus campamentos en Tessalit, Kidal y Tombuctú en el último trimestre del año, de acuerdo con las decisiones tomadas por Macron en julio de 2021, la operación francesa sigue activa en su base de Gao, mientras que la fuerza especial europea Takuba ocupa la de Menaka.

Tras el cierre de fronteras de la CEDEAO, Bamako decidió aplicar la reciprocidad y prohibir los vuelos de los países de África Occidental en su espacio aéreo. El 11 de enero, un A400M del ejército francés despegó de Abiyán con destino a Gao. Las autoridades malienses denunciaron la violación del espacio aéreo de Malí, añadiendo que declinaban “toda responsabilidad por los riesgos a los que podrían exponerse los autores de estas prácticas en caso de una nueva violación del espacio aéreo”. ¿Amenazará la Junta con disparar a su socio, cuando hay acuerdos firmados en 2013 entre ambas partes que siguen vigentes?

El 12 de enero el Elíseo prohibió que los vuelos de Air France aterrizaran en Bamako. El juego de ping-pong entre los aliados continúa… De compleja, la situación se vuelve volcánica para los militares franceses. A finales de noviembre, el convoy logístico de Barjan fue bloqueado por manifestantes durante más de una semana, primero en Kaya (Burkina Faso) y luego en Tera (Níger). Un largo viaje que se saldó con tres muertos, muchos heridos y dejó su huella. Las autoridades burkinesas y nigerianas pidieron expresamente a sus homólogos franceses que estos convoyes dejaran de atravesar sus respectivos territorios. Por lo tanto, ya no es posible abastecer la base de Gao por tierra desde el puerto de Abiyán. Además, tras las declaraciones de Macron sobre el “alquiler de la memoria” que enfadaron a Argel, los cielos de este país siguen prohibidos para los aviones militares franceses desde octubre. Si, además, los cielos de los Estados miembros de la CEDEAO están cerrados a París, la única opción que queda es entrar en Malí a través de Mauritania desviándose por el océano Atlántico.

Pero el abastecimiento no es el único obstáculo al que se enfrentan los militares franceses atrapados en las decisiones políticas. Ya tuvieron que lidiar con el creciente rechazo a la política francesa en el Sahel por parte de las poblaciones de esta zona. Con estas sanciones, decididas por los jefes de Estado de África Occidental pero, y es un secreto a voces, es toda la opinión pública de la región la que se inflama y apoya al pueblo maliense. ¿Cómo perder definitivamente la “batalla de los corazones” echando aceite al fuego?

Oficialmente, las sanciones, con sus contraproducentes consecuencias, se adoptan para obligar a la junta gobernante a volver al orden constitucional y a organizar elecciones en un plazo razonable y no en cinco años, como ha propuesto. La vuelta a este orden constitucional es una noción de geometría variable para la CEDEAO y sus socios, que la ignoraron durante los terceros mandatos en Guinea o en Costa de Marfil, por recordar sólo estos ejemplos.

En realidad, detrás de la violencia de estas sanciones se encuentra tanto la presencia probada de instructores rusos en Malí como de la empresa militar privada (SMP) Wagner. Esto último sigue siendo posible y probable, pero no está reconocido por las autoridades malienses. La proporción que ha adquirido este asunto de los mercenarios no es razonable, sobre todo porque los países occidentales siempre han colaborado con las empresas militares privadas en los teatros de conflicto. Wagner ha pasado de ser anecdótico a ser un asunto de Estado. El temor a la implicación de Moscú en el Sahel ha creado una atmósfera de histeria colectiva. Según el Washington Post del 12 de enero, Joe Biden, que había considerado reducir su apoyo a las operaciones militares en África, finalmente lo ha duplicado. Según el periódico, esta decisión se tomó para poner fin a las diferencias entre ambos países tras el asunto de los submarinos australianos. La llegada de instructores rusos explica la reacción de Estados Unidos de respaldar inmediatamente las decisiones de la CEDEAO.

Cuando los coroneles malienses iniciaron las conversaciones con Wagner, no fue por convicción política, interés económico o el deseo de jugar sutilmente con el equilibrio de poder, ni porque Francia estuviera a punto de abandonar sus bases en el norte del país, sino para establecer un cinturón de seguridad alrededor de su fortaleza. La organización, el pasado mes de diciembre, por parte del Primer Ministro Choguel Maiga, de unas jornadas nacionales de refundación sólo tenía un objetivo: legitimar la prolongación de la transición para evitar la organización de las elecciones presidenciales previstas para el 27 de febrero de 2022 y confiscar así el poder hasta 2026.

¿De qué lado caerá Malí? ¿Del lado de los rusos, de Occidente o de la nada?

Leslie Varenne https://www.iveris.eu/list/notes/541-le_mali_livra_aux_apprentis_sorciers

La proliferación de gorilas en la reservas naturales de los Grandes Lagos

Desde 2018 los gorilas son una de esas especies catalogadas “en vías de extinción”. En la década de los ochenta del pasado siglo, el macizo de Virunga, en Ruanda, albergaba 250 ejemplares. Desde entonces, su número se ha cuadruplicado, y eso sí es un serio problema ecológico que no aparece en los catálogos. En el Parque Nacional de los Volcanes, uno de esos “santuarios” de la naturaleza silvestre, los grandes simios viven hacinados.

Ruanda comparte el macizo de Virunga con Uganda y la República Democrática del Congo. Situada en el corazón de la densamente poblada región de los Grandes Lagos, esta cadena de ocho grandes volcanes es también, junto con el bosque de Bwindi en Uganda, el único hábitat del mundo para los gorilas de montaña, cuya población de no deja de aumentar.

Un censo de 2010 contabilizó 880 gorilas de montaña, pero poco después, en 2015, la cifra subió bastante: había 1.063 en total. Como tantas otras “resurrecciones” de especies en vías de extinción, las consecuencias de cuidar a los animales más que a las personas son contraproducentes. Los gorilas se han acostumbrado a convivir con los humanos y entran en sus viviendas.

En todo el mundo los parques naturales son como zoológicos sin rejas. El hacinamiento hace que los gorilas salgan del parque y busquen comida fuera. Pasan más tiempo fuera del recinto y tienden a alejarse de los límites.

El número de “infanticidios” de gorilas se ha quintuplicado. Las familias matan a sus propios hijos para mitigar la superpoblación y las interacciones entre ellas aumentan drásticamente, ocasionando peleas, en las que los recién nacidos salen muy mal parados.

Ruanda ha decidido ampliar la superficie del parque natural en un 23 por cien en los próximos diez años. El proyecto, cuyo inicio está previsto para este año, requerirá la restauración del bosque y la reubicación de 4.000 familias de campesinos.

Desplazan a los seres humanos para ampliar el hábitat de los gorilas, que son una gran fuente de divisas gracias al turismo. El gobierno de Kigali quiere indemnizar a los campesinos que pierdan sus tierras, pero también construir “aldeas modelo”, una especie de ciudades de nueva planta.

Los gorilas “no son un problema”, dice un campesino de los alrededores que cultiva su campo de patatas. Pero “este lugar es muy fértil, me ha permitido alimentar a mi familia”, añade. “Donde quieren reubicarnos, el suelo no es tan fértil. Así que el dinero que nos den tiene que ser significativo para nuestro sustento”.

Los ruandeses huyen de la vacunación obligatoria en su país y se trasladan al Congo

Un centenar de ruandeses han llegado a la República Democrática del Congo en los últimos días, huyendo de la vacunación contra el coronavirus, que es obligatoria en su país.

Están llegando en pequeños grupos, en canoas, al sur de la isla de Idjwi, situada en el lago Kivu, fronterizo con Ruanda y Congo, donde la policía trata de identificar formalmente su origen y los motivos de su llegada.

“Ya hemos registrado al menos a 100 de estas personas”, declaró Karongo Kalaja, administrador del territorio de Idjwi. “Vienen, pero hasta ahora no sabemos las verdaderas razones por las que huyen de su país”, añadió.

“101 de estas personas habían sido censadas el martes por el gobierno administrativo de Ntambuka”, dijo Idée Bakalu, presidenta de la asociación de los pobladores de Idjwi que viven en Bukavu, capital de la provincia congoleña de Kivu del Sur. Esther Muratwa, presidenta de la sociedad civil de Idjwi, cifró su número en 123.

Los ruandeses dicen que huyen de la vacuna contra el coronavirus, pero “no sabemos cuáles son sus intenciones”, comentó Idée Bakalu, añadiendo que las autoridades de la jefatura habían iniciado “gestiones para traer a estas personas a casa”.

Según Dunia Muhigirwa, profesora de Idjwi, estos ruandeses, entre los que hay mujeres y niños, dicen que “huyen de la vacuna” contra el coronavirus. Están siendo identificados en las aldeas de Lemera y Nyereji, donde, según la profesora, “la mayoría están viviendo por el momento con familias de acogida”.

“Su presencia nos preocupa, ya que no está claro por qué están en Idjwi”, añadió.

En Ruanda la vacunación contra el coronavirus es obligatoria en el transporte público, en bares y restaurantes y en conferencias y reuniones.

Cientos de miles de hutus ruandeses huyeron al este del Congo tras el genocidio tutsi de 1994. Unos 40.000 llegaron a la isla de Idjwi, pero nunca fue presa de la violencia de los grupos armados que desde entonces asolan las provincias de Kivu del sur y del norte.

China instalará otra base militar en África

Eritrea y China han firmado varios acuerdos de cooperación, entre ellos uno que permite al gobierno de Pekín establecer otra base militar en el Cuerno de África, que se sumará a la base naval que ya tiene en Djibuti.

El ministro de Asuntos Exteriores de Eritrea, Saleh, y el Consejero de Estado y ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, firmaron el acuerdo el miércoles en la capital eritrea, Asmara.

“La cooperación entre Asmara y Pekín debería permitir al Reino Medio reforzar su presencia en el Cuerno de África y el Mar Rojo”, dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores eritreo en un comunicado.

Durante la visita de Yi “las dos partes acordaron llevar a cabo activamente la cooperación práctica, en el marco de la asociación estratégica y del Foro de Cooperación China-África, en diversos sectores de interés mutuo”, dice el comunicado.

Los dos países “se sienten alentados por la confirmación de la ulterior consolidación y desarrollo de la asociación estratégica por parte de los dos jefes de Estado”, añade el comunicado. Recientemente, Eritrea se unió a la Ruta de la Seda, el plan de desarrollo comercial y de infraestructuras de China.

Eritrea y China también acordaron defender los valores comunes de la paz, el desarrollo, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad para toda la humanidad, y se opusieron a la “injerencia hegemónica en los asuntos internos de otros países con el pretexto de la democracia y los derechos humanos”.

Pekín se opone a cualquier sanción unilateral contra Eritrea, mientras que Asmara reafirma su adhesión al principio de una sola China.

Más información:
— La Marina de Guerra china desembarca en Djibuti
— La primera base militar china fuera de su territorio

Bautismo de fuego de los mercenarios rusos de Wagner en Mali

El jueves se produjo el bautismo de fuego de las tropas rusas de Wagner en Mali. En un enfrentamiento que tuvo lugar cerca de la localidad de Mandoli, en el centro del país, entre un grupo terrorista y las tropas del ejército regular, un instructor militar ruso resultó herido.

El enfrentamiento se saldó con varios muertos entre los yihadistas, probablemente pertenecientes a la milicia Macina, que forma parte del Grupo de Apoyo al Islam y a los musulmanes.

La presencia de los instructores militares rusos en Malí es cada vez más visible. Sin embargo, no se sabe si son mercenarios del grupo paramilitar Wagner, o si son militares regulares, es decir, dependientes del Ministerio de Defensa ruso, como afirma el gobierno de Bamako.

Cientos de soldados rusos han llegado a Mali a través de Argelia. Se trata de paramilitares que estaban desplegados en territorio libio. Los servicios secretos rusos organizaron su traslado a Mali a través de Argelia, con el acuerdo del gobierno argelino.

Los instructores militares rusos también están presentes en Tombuctú, que la fuerza Barjan abandonó el 14 de diciembre del año pasado, en el marco de la reorganización de su operación en el Sahel. Un funcionario maliense sostuvo que se trataba de instructores cuya tarea era proporcionar una especie de servicio posventa para los equipos de fabricación rusa. Probablemente se trate de los helicópteros Mil Mi-17 entregados recientemente al ejército regular, que en diciembre también recibieron vehículos blindados BRDM-2 y BTR-70 y VN2C producidos por el grupo chino Norinco.

Los paramilitares están destinados a misiones de intervención en suelo maliense. Su traslado se ha ido produciendo gradualmente desde octubre del año pasado. Algunos de los soldados de este ejército pasaron varios días en Argelia antes de incorporarse a Mali tras las operaciones aéreas llevadas a cabo con toda discreción en concertación con el gobierno malienses y los servicios secretos rusos.

El papel de Argelia como intermediario entre Rusia y Mali está así claramente asumido, aunque siga siendo secreto y confidencial. El gobierno argelino está haciendo todo lo posible para evitar la más mínima filtración de información comprometedora en este caso. Las autoridades militares están supervisando este movimiento y vigilan especialmente las acciones de quienes estuvieron directa o indirectamente relacionados con el traslado de paramilitares rusos a Mali.

Varios aviones militares rusos han sobrevolado recientemente el territorio argelino con destino a Bamako, la capital de Mali. El 19 de diciembre un Tupolev TU-154M perteneciente a la flota militar de la Fuerza Aérea Rusa cruzó el cielo argelino para llegar a Bamako. La aeronave había despegado de Siria antes de detenerse en Libia y volar después a Mali. Se trata simplemente de un traslado a territorio maliense de los soldados de Wagner organizado por el gobierno ruso con el acuerdo y la bendición de las autoridades argelinas, que rápidamente emitieron autorizaciones a los aviones militares rusos para cruzar su espacio aéreo.

En diciembre del año pasado se detectaron varias movimientos aéreos en Mali, que siguen siempre la misma ruta: Moscú-Siria y luego una escala en Libia antes de cruzar Argelia y aterrizar en Bamako.

La participación de Argelia en este despliegue de fuerzas rusas en Mali es, por lo tanto, un logro para Rusia. Varios medios de comunicación franceses, entre ellos el diario Le Monde, revelaron el jueves que “más de 300 paramilitares y soldados rusos estarían ahora desplegados al norte de Bamako”.

“Ya no hay dudas. Mercenarios rusos afiliados a la empresa privada Wagner están siendo desplegados en Mali, especialmente en el centro del país. Mientras que en la víspera de Navidad se estimaba que sólo eran unos cuarenta individuos estacionados en una base aérea junto al aeropuerto de la capital, Bamako, ahora su número ha aumentado a entre 300 y 350 hombres, que han avanzado hasta Tombuctú”, revela Le Monde.

El gobierno argelino aún no se ha pronunciado oficialmente sobre el despliegue de las tropas rusas en Mali. El acercamiento de la junta maliense a Moscú se realiza entre bastidores.

La CIA en la recolonización encubierta de África

En 1958, un año después de independizarse del dominio colonial, Ghana acogió una conferencia de dirigentes africanos, la primera reunión de este tipo en el continente. Por invitación del recién elegido primer ministro de Ghana, Kwame Nkrumah, que aparece en la foto de portada, asistieron más de 300 dirigentes de 28 territorios africanos, entre ellos Lumumba, del todavía Congo belga, y Frantz Fanon, que entonces vivía en la Argelia francesa. Fue una época de potencial ilimitado para un grupo de personas decididas a trazar un nuevo rumbo para sus tierras. Pero el anfitrión quiere que sus invitados no olviden los peligros que les acechan. “No olvidemos tampoco que el colonialismo y el imperialismo pueden seguir llegando a nosotros de otra forma, no necesariamente desde Europa”.

Los agentes que Nkrumah temía ya estaban presentes. Poco después de comenzar el acto, la policía ghanesa detuvo a un periodista que se había escondido en una de las salas de conferencias cuando, al parecer, intentaba grabar una sesión a puerta cerrada. Como se descubrió más tarde, el periodista trabajaba en realidad para una organización de fachada de la CIA, una de las varias organizaciones representadas en el evento.

La académica británica Susan Williams pasó años documentando estos y otros ejemplos de operaciones encubiertas de Estados Unidos en los primeros años de la independencia africana. El libro resultante, “Malicia blanca: la CIA y la recolonización encubierta de África” (*), es quizá la investigación más exhaustiva realizada hasta la fecha sobre la participación de la CIA en África a finales de la década de 1950 y principios de la de 1960. En más de quinientas páginas, Williams rebate las mentiras, los engaños y los alegatos de inocencia de la CIA y otras agencias estadounidenses para revelar un gobierno que nunca dejó que su incapacidad para comprender las motivaciones de los dirigentes africanos le impidiera intervenir, a menudo con violencia, para socavarlos o derrocarlos.

Aunque aparecen algunos otros países africanos, “Malicia blanca” trata esencialmente de dos países que preocupaban a la CIA en aquella época: Ghana y la actual República Democrática del Congo. El atractivo de Ghana para la agencia se basaba simplemente en su lugar en la historia. Al ser la primera nación africana en obtener la independencia, en 1957, y el hogar de Nrukmah -el defensor de la autodeterminación africana más respetado de la época-, el país era inevitablemente una fuente de intriga. El Congo se liberó de sus ataduras coloniales poco después, en 1960. Por su tamaño, su posición cerca de los bastiones de la dominación blanca en el sur de África y sus reservas de uranio de alta calidad en la mina de Shinkolobwe, en la provincia de Katanga, el país se convirtió rápidamente en el siguiente foco de interés -e injerencia- de la CIA en África.

“Este es un punto de inflexión en la historia de África”, dijo Nkrumah a la Asamblea Nacional de Ghana durante una visita del Primer Ministro congoleño Lumumba, pocas semanas después de que comenzara la autonomía del Congo. “Si permitimos que la independencia del Congo se vea comprometida de alguna manera por las fuerzas imperialistas y capitalistas, estaremos exponiendo la soberanía e independencia de toda África a un grave riesgo”.

Nkrumah comprendía muy bien la amenaza y las personas que estaban detrás de ella. Sólo unos meses después de su discurso, Lumumba fue asesinado por un pelotón de fusilamiento belga y congoleño, abriendo la puerta a décadas de tiranía prooccidental en el país.

El asesinato de Lumumba se recuerda ahora como uno de los puntos más bajos de los primeros años de la independencia africana, pero la falta de documentación ha permitido a los investigadores partidistas restar importancia al papel de la CIA. Esta falta de responsabilidad ha permitido que la Agencia aparezca sin culpa, al tiempo que ha reforzado una visión fatalista de la historia africana, como si el asesinato de un funcionario electo fuera sólo otra cosa terrible que “le ocurrió” a un pueblo que no estaba en absoluto preparado para afrontar el reto de la independencia.

Pero, como muestra Williams, la CIA fue de hecho uno de los principales artífices del complot. Pocos días después de la visita de Lumumba a Ghana, Larry Devlin, jefe de la agencia en el Congo, advirtió a sus superiores de un vago complot de toma de posesión en el que participaban soviéticos, ghaneses, guineanos y el Partido Comunista local. Es “difícil determinar los principales factores de influencia”, dijo. A pesar de la total falta de pruebas, estaba seguro de que el “período decisivo” en el que el Congo se alinearía con la Unión Soviética no estaba “muy lejos”. Poco después, Eisenhower ordenó verbalmente a la CIA que asesinara a Lumumba.

Al final, los agentes de la CIA no dirigieron el pelotón de fusilamiento para matar a Lumumba. Pero como deja claro Williams, esta distinción es menor si se tiene en cuenta todo lo que hizo la agencia para ayudar al asesinato. Tras inventar y difundir la falsa trama de una toma de poder prosoviética, la CIA explotó su multitud de fuentes en Katanga para proporcionar información a los enemigos de Lumumba, haciendo posible su captura. Ayudaron a llevarlo a la prisión de Katanga, donde estuvo recluido antes de su ejecución. Williams incluso cita unas líneas de un informe de gastos de la CIA recientemente desclasificado para demostrar que Devlin, el jefe de la estación, ordenó a uno de sus agentes que visitara la prisión poco antes de que se dispararan las balas.

Cuando Nkrumah se enteró del asesinato de Lumumba, lo sintió “de una manera muy vívida y personal”, según June Milne, su asistente de investigación británica. Pero por muy horrible que fuera la noticia para él, el estadista ghanés no se sorprendió.

White Malice es un triunfo de la investigación de archivos, y sus mejores momentos son cuando Williams deja hablar a los actores de ambos bandos. Aunque los libros sobre la independencia de África suelen presentar a Nkrumah y a sus compañeros como paranoicos y desesperadamente idealistas, al leer sus palabras junto a una montaña de pruebas de las fechorías de la CIA, uno comprende que el miedo y el idealismo eran respuestas totalmente pragmáticas a las amenazas de la época. La visión de Nkrumah sobre la unidad africana no era la quimera de un político ingenuo e inexperto; era una respuesta necesaria a un esfuerzo concertado para dividir y debilitar el continente.

En el propio país de Nkrumah, el gobierno estadounidense no parece haber llevado a cabo una política de asesinatos directos. Pero sí actuó de otras maneras para socavar al dirigente ghanés, justificando a menudo sus estratagemas con el mismo tipo de racionalizaciones paternalistas que los británicos habían utilizado antes. Estos esfuerzos culminaron en 1964, cuando los especialistas en África Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos enviaron un memorando a G. Mennen Williams, jefe del Departamento de Estado de Estados Unidos. Mennen Williams, jefe de asuntos africanos del departamento, titulado “Propuesta de programa de acción para Ghana”. El memorándum establecía que Estados Unidos debía iniciar “esfuerzos intensos” que incluyeran “guerra psicológica y otros medios para disminuir el apoyo a Nkrumah en Ghana y fomentar la creencia entre el pueblo ghanés de que el bienestar y la independencia de su país requieren su destitución”. En otro expediente de ese año, un funcionario de la Oficina de Relaciones de la Commonwealth británica menciona un plan, aparentemente aprobado en los niveles más altos del Servicio Exterior, para “ataques a Nkrumah secretos y no atribuibles”.

El nivel de coordinación entre los gobiernos de dentro y fuera de Estados Unidos puede haber escandalizado a Nkrumah, quien, hasta el final de su vida, estaba al menos dispuesto a creer que la CIA era una agencia deshonesta, que no rendía cuentas a nadie, ni siquiera a los presidentes estadounidenses.

“Malicia blanca” deja pocas dudas, si es que las hay, de que la CIA hizo un gran daño a África en los primeros días de su independencia. Pero mientras Williams presenta numerosos casos en los que la CIA y otras agencias socavaron gobiernos africanos, a menudo de forma violenta, la estrategia más amplia de la CIA en África -aparte de negar uranio y aliados a la Unión Soviética- sigue siendo opaca. Lo que llamamos “colonización”, tal y como la practican Gran Bretaña, Francia, Bélgica y otros países, implica una vasta maquinaria de explotación -escuelas para formar a los niños en la lengua de los amos, ferrocarriles para agotar los recursos del interior-, todo ello mantenido por un ejército de funcionarios.

Pero incluso en el Congo, la presencia de la CIA era relativamente pequeña. Los enormes presupuestos y la libertad para hacer casi todo lo que quisiera en nombre de la lucha contra el comunismo le dieron una influencia desmesurada en la historia de África, pero sus cifras nunca rivalizaron con las burocracias coloniales a las que debía sustituir.

Williams muestra cómo la CIA conspiró con empresarios que se beneficiaban de los gobiernos africanos prooccidentales en el Congo y Ghana. Pero lejos de ser una práctica sistemática de extracción, los planes de la agencia para África parecen a menudo llenos de contradicciones.

Esto es especialmente cierto tras el asesinato de Lumumba; un exceso de secretismo sigue impidiendo un recuento completo. Pero los documentos que han sido arrancados de las manos de la Agencia detallan una multitud de operaciones aéreas de la CIA en el Congo, en las que participaron aviones propiedad de empresas de fachada de la CIA y pilotos que eran a su vez personal de la CIA. Durante un periodo de agitación, la agencia parecía estar en todas partes del país a la vez. “Pero”, escribe Williams, “es una situación confusa en la que la CIA parece haber estado en varios caballos a la vez yendo en diferentes direcciones”. La agencia “apoyó la guerra de [el presidente secesionista de Katangan, Moses] Tshombé contra la ONU; apoyó la misión de la ONU en el Congo; y apoyó la fuerza aérea congoleña, el brazo aéreo del gobierno de Leopoldville”.

Por contradictorios que parezcan estos esfuerzos, todos ellos, escribe Williams, “contribuyeron al objetivo de mantener todo el Congo bajo la influencia estadounidense y proteger la mina de Shinkolobwe de cualquier incursión soviética”.

Incluso si estos planes contradictorios compartieran un objetivo común, no es descabellado preguntarse si debemos considerarlos como colonialismo —neo o no— o más bien como la respuesta esquizofrénica de una agencia ebria de poder. En “Malicia blanca”, la capacidad de la CIA para cometer asesinatos y sembrar la discordia se pone de manifiesto. Sin embargo, su capacidad para gobernar lo es menos.

(*) https://www.publicaffairsbooks.com/titles/susan-williams/white-malice/9781541768284/

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