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Acaba el colonialismo y comienza el golpismo: la Operación Persil fracasa en Guinea

Desde los primeros momentos de la independencia de los países africanos, los imperialistas organizaron todo tipo de maniobras de desestabilización y golpes de Estado. Entonces la CIA aún no había asumido las riendas de ese tipo de operaciones, que quedaron a cargo de las antiguas potencias coloniales europeas.

Justo después de la independencia, en 1959, los servicios secretos franceses orquestaron la Operación Persil para deshacerse del Presidente guineano Sekou Touré. El nombre de la operación respondía a una marca de detergente muy conocida en aquella época: “lava más blanco”. Tenía un contenido racista muy poco disimulado: los blancos debían limpiar la mierda que dejaban los negros en África (y no al revés).

Guinea era el único país africano francófono que se negaba a asociarse con Francia. Los viejos colonialistas consideraban que Touré había impuesto un régimen socialista prosoviético en Guinea. Un año antes había desairado al general de Gaulle durante una visita. La multitud le abucheó.

En París encargaron lavar la ropa sucia africana al servicio de espionaje exterior, el SDECE y, más en concreto, a la unidad de choque 11, responsable de las tareas más comprometidas.

En febrero de 1959 media docena de esbirros de la unidad 11 llegaron a Dakar, la capital de Senegal, se vistieron de paisano y se instalaron en un chalet. Al frente estaba el capitán Freddy Bauer, recién llegado de Argelia.

La operación se planeó en el despacho en París de Jacques Foccart, hombre de confianza del general de Gaulle. Maurice Robert, jefe del espionaje francés en África, lo reconocería muchos años después en sus memorias: “Había que desestabilizar a Sekou Touré, hacerle vulnerable e impopular, y facilitar la toma del poder por la oposición. Así pues, decidimos armar y entrenar a los opositores guineanos para crear un clima de inseguridad en Guinea y, si era posible, derrocar a Sekou Touré. Esta era la misión de los hombres de la unidad 11 de choque”.

Como siempre, los colonialistas encontraron lacayos sobre el terreno, alguien dispuesto a venderse al mejor postor y hacer el trabajo sucio. Los esbirros del espionaje francés se apoyaron en “Solidaridad Guineana”, una organización de opositores en el exilio. Establecieron varios canales para enviar armas a las redes de oposición guineanas, e incluso planear el asesinato de Sekou Touré, que había sido democráticamente elegido en las urnas.

Armaron demasiado ruido y los ecos de la comunidad guineana en Senegal llegaron a oídos del propio Sekou Touré, que protestó ante Pierre Messmer, Alto Comisario francés en Dakar.

En la primavera de 1960 los planes golpistas salieron a la luz. El 10 de mayo la policía senegalesa incautó un cargamento de armas en la frontera con Guinea. La investigación condujo hasta un paracaidista francés, el capitán Garuz, cerebro de la Operación Persil. El asunto era lo suficientemente grave como para remontarse a la presidencia de la República de Senegal, país que acababa de obtener la independencia el mes anterior.

El presidente senegalés, Mamadou Dia, informó directamente al general De Gaulle del Golpe de Estado que sus espías tramaban en Guinea: “Hemos sido informados de actividades muy sospechosas en la frontera senegalesa-guineana”, comenzó, antes de desgranar los detalles del Golpe de Estado y denunciar el papel de los espías del SDECE.

“Es una pena que no hayas tenido éxito”, le comentó De Gaulle a Foccart, el cerebro del golpe en París. Habían sorprendido a Francia con las manos en la masa. El golpe había fracasado. Los colonialistas tuvieron que pasar al plan B.

Paralelamente a las operaciones armadas, los espías de la Operación Persil habían diseñado otra forma de desestabilizar a Sekou Touré: hundir económicamente a su gobierno.

Guinea se había tomado en serio la palabra “independencia”. Los soviéticos modernizaron el puerto de Conakry y renovaron el aeropuerto. Los chinos construyeron fábricas. Sekou Touré se opuso a entrar en el franco CFA y comenzó a emitir su propia moneda. Checoslovaquia se encargó de la fabricación de los billetes autóctonos.

El plan B del SDECE consistía en inundar el país con moneda falsa y que la inflación reventara, creando una situación insostenible para la población. Los esbirros de la Operación Persil se encargaron del contrabando de toneladas de dinero falso fabricado en las imprentas clandestinas de París, entregado en el aeropuerto de Dakar y transportado después a Guinea en camiones.

El coronel Maurice Leroy-Finville, responsable del trabajo sucio del espionaje, lo contó luego en sus memorias. Los billetes falsos eran mejores que los auténticos porque resistían la humedad de Conakry y acabaron sustituyéndolos. La masa monetaria se mantuvo constante y el plan de los colonialistas franceses volvió a fracasar.

Fue el fin de la Operación Persil. Sekou Touré permaneció al frente del gobierno de Conakry hasta su muerte en 1984. La CIA calculó que entre 1959 y 1983 la URSS suministró a Guinea material militar por valor de 188,5 millones de dólares y formó a 920 oficiales del ejército.

La CIA en la guerra de independencia de Angola

En Ucrania los imperialistas no han inventado casi nada. En este tipo de guerras, las tropas de Estados Unidos nunca dan la cara. Oficialmente no intervienen, es decir, que intervienen extraoficialmente, a través de sus lacayos sobre el terreno. En Angola eran el FNLA de Roberto Holden y la Unita de Jonas Savimbi. Por ejemplo, desde 1961 Roberto Holden, el dirigente del FNLA, empezó a cobrar un sueldo de la CIA.

El tercero en discordia era el MPLA de Agostinho Neto, que contaba con el apoyo de la URSS y Cuba.

Lo que parecía una guerra civil, era en realidad una parte de la Guerra Fría. Tras la Revolución de los Claveles, Portugal, la potencia colonial, anunció su retirada del país y al año siguiente empezó una partida a tres bandas.

La intervención clandestina de la CIA en Angola se prolongó durante más de quince años, con entregas de armas, financiación de mercenarios y operaciones de desestabilización.

Todo empezó el 27 de junio de 1975 al más alto nivel, en la Casa Blanca. El presidente Gerald Ford convocó un Consejo de Seguridad Nacional al que asistieron el secretario de Estado Henry Kissinger, el secretario de Defensa James Schlesinger y el jefe de la CIA Bill Colby. El único tema del orden del día era la situación en Angola.

Sólo habían transcurrido dos meses de la caída de Saigón y la retirada de las tropas estadounidenses de Vietnam y Kissinger era partidario de iniciar una guerra civil en Angola.

Los archivos de la CIA, recientemente desclasificados, muestran una gigantesca ofensiva basada en operaciones clandestinas que prolongaron la guerra de Angola durante 27 años, provocando medio millón de muertos.

Lo mismo que los vietnamitas, el MPLA también se encontraba a las puertas de la capital, Luanda. Estados Unidos estudió la viabilidad de una operación aeronaval sobre Luanda para aniquilar a las fuerzas procomunistas. Pero finalmente desistieron para evitar una guerra con la URSS y Cuba.

La dirección de la guerra se confió a la CIA. El objetivo era proporcionar clandestinamente armas y recursos financieros a los dos títeres locales: el FNLA y la Unita.

El 29 de julio de 1975 llegó desde Kinshasa un avión de transporte C141 con un primer cargamento de armas para los lacayos locales. Para que no se pudieran atribuir a Estados Unidos, enviaron equipos militares de la Segunda Guerra Mundial, así como misiles antiaéreos SA7 suministrados por Israel. La CIA convenció al gobierno sionista de Tel Aviv para que realizara la entrega, a cambio de equipos modernos estadounidenses entregados a Tel Aviv.

El 13 de septiembre los estadounidenses comenzaron a distribuir armas más modernas y crearon un programa para adiestrar a milicianos angoleños fuera del país con asesores militares extranjeros.

La CIA prefirió jugar la carta sudafricana, un socio más fiable que Zaire. Las tropas sudafricanas entraron en Angola el 14 de octubre, pero no consiguieron evitar la caída de en manos del MPLA. A partir de esa fecha, lo que parecía una guerra civil se convirtió en una guerra internacional abierta.

La CIA reclutó a periodistas de varias cadenas para que elaboraran noticias falsas sobre la guerra de Angola, como las supuestas violaciones cometidas por los soldados cubanos. Tambien elaboró un “libro blanco” en francés sobre la guerra que parecía haberse imprimido en Zaire. El libro fue distribuido por una delegación del FNLA que viajó a Nueva York para presionar en la prensa en busca del apoyo de la ONU.

Otra delegación de Unita también se trasladó a Washington para presentar a los miembros del Congreso, del Departamento de Estado, de la Casa Blanca y de los medios de comunicación, informes verbales sobre la situación en Angola que habían sido cuidadosamente preparados por la CIA.

Durante los 27 años que duró, el ejército estadounidense sólo intervino una vez bajo su bandera, entre agosto y octubre de 1992, al final de la guerra, para llevar de vuelta a casa a los títeres locales en aviones Hércules C-130. Pero a lo largo de la guerra, se utilizaron aviones F27 fletados por la CIA para las operaciones de transporte. Uno de ellos fue incluso derribado por MIG de la Fuerza Aérea cubana en 1976.

La CIA también financió el reclutamiento de mercenarios a 300 dólares semanales para apoyar a las fuerzas del FNLA de Roberto Holden. El presupuesto ascendió a 1,5 millones de dólares. Varios de ellos, llegados a través del vecino Zaire, fueron capturados por el MPLA y juzgados públicamente. Algunos fueron condenados a muerte y ejecutados.

En 1980, con la llegada de Reagan a la Casa Blanca, se reanudaron las ofensivas clandestinas de la CIA, que se encarga del suministro de armas a la hordas de Jonas Savimbi y de la implicación en el conflicto del ejército zaireño, que hasta entonces se había mantenido al margen.

Cómo se organiza un montaje al más puro estilo gringo

Lo mismo que en España, en Estados Unidos también el Presidente se salta la ley y las prohibiciones a la torera, e incluso hace alarde de ello. A pesar de que la intervención de la CIA en Angola era ilegal, en 1987 Reagan preparó un viaje del jefe a Unita, Jonas Savimbi, a Washington.

Fue una campaña de relaciones públicas al máximo nivel que se encomendó a la empresa Black, Manafort, Stone & Kelly, alguno de cuyos miembros se hicieron famosos en tiempos de Trump. Había que llenar de titulares los principales noticiarios de Estados Unidos porque, incluso en África, una guerra no sólo se gana con armas, sino con tinta.

La tarea se encomendó a una empresa porque no se podía gastar dinero público en la campaña. Dos miembros de la empresa se desplazaron hasta Angola para entrevistarse con Savimbi en el avión privado de un millonario texano.

Antes de viajar a Washington le hicieron firmar un contrato por valor de 600.000 dólares, como si fuera Unita, y no la CIA, quien contrataba a su empresa para realizar una gira de diez días por la capital.

Savimbi, al que nadie conocía hasta entonces, tuvo tanta presencia en las cadenas de televisión y en la prensa estadounidenses como un candidato a la presidencia en plena campaña electoral.

A partir de entonces la intervención estadounidense se hizo cada vez más masiva. Reagan dio luz verde a la entrega de misiles antiaéreos Stinger, los más avanzados de la época. El coste fue de 15 millones de dólares. Washington implicó a sus satélites en el apoyo a Savimbi. Arabia Saudí, por ejemplo, pagó cincuenta millones de dólares para el entrenamiento de los mercenarios de Unita en Marruecos. Incluso se pidió a Brasil que enviara asesores militares sobre el terreno.

La CIA esperó hasta 1991 y el inicio del proceso de paz para poner fin a su operación secreta en Angola. Había fracasado por completo.

Los proyectos europeos de hidrógeno ‘verde’ en África son una nueva forma de colonialismo

Los proyectos europeos para fabricar hidrógeno “verde” en África son una versión energética de la colonización de toda la vida. Europa planea grandes infraestructuras para importar el hidrógeno desde el Continente Negro.

Las gigantescas inversiones no se están diseñando en función de los intereses de la población africana, sino de las necesidades europeas de contar con una energía “limpia”. Es lo mismo que ocurre con la basura: Europa está limpia porque arroja la basura en África.

El Continente Negro exportará grandes cantidades de energía “limpia” mientras la población seguirá padeciendo cortes de luz intermitentes.

Las corrientes seudoecologistas que justifican este tipo de políticas forman parte del viejo colonialismo. Para que las fábricas de hidrógeno sean realmente “verdes”, los europeos necesitan instalar gigantescos parques eólicos y solares. Por ejemplo, el suministro de energía previsto para el proyecto de Boegoebaai, en Cabo Norte, es muy superior a la suma de toda la capacidad eléctrica instalada actualmente en Sudáfrica.

Además de fábricas, los europeos tendrán que construir en África puertos y gasoductos que transporten el hidrógeno a su destino, el Viejo Continente, que respirará aliviado por la reducción de los gases de efecto invernadero.

El complejo de hidrógeno Hyphen, un proyecto en Namibia, se extenderá a lo largo de unos 4.000 kilómetros cuadrados, una superficie cuatro veces superior a la de Berlín. Para ello hay que expropiar grandes superficies de terreno a la población local, que se verá obligada a desplazarse a otros lugares para sobrevivir.

Para suministrar energía a la futurista megaciudad de Neom, en Arabia saudí, las comunidades locales tuvieron que ser desalojadas y sólo entonces la multinacional alemana Thyssenkrupp pudo construir una planta de hidrógeno “verde”. Las protestas fueron reprimidas britalmente por la policía y los manifestantes condenados a muerte.

En Sudáfrica ya han comenzado las movilizaciones por la tierra en Boegoebaai debido a la expropiación de 160.000 hectáreas de terreno para un complejo de producción y exportación de hidrógeno “verde” y amoníaco.

Hay previstas varias plantas en países con escasez de agua como Túnez, Marruecos y Argelia. El agua es la materia prima en la elaboración de hidrógeno, por lo que las multinacionales “verdes” competirán con las necesidades de la población y la producción agrícola local, lo que se supondrá en un foco de conflictos.

En las regiones áridas el agua también hay que fabricarla. Los complejos de producción de hidrógeno “limpio” necesitarán plantas desalinizadoras que, a su vez, tienen un elevado consumo energético y generan residuos de salmuera que se vierten al mar.

Si los planes coloniales salen adelante, en el futuro la situación será la siguiente: Europa tendrá la conciencia tranquila porque consumirá una energía “limpia”, mientras que África se quedará con la energía “sucia” convencional. Entonces Europa aplicará a África el impuesto que grava la importación de mercancías fabricadas con energía “sucia”.

Queda la alternativa de calcular al revés: ¿qué ocurrirá si el cuento de la lechera del hidrógeno “verde” fabricado en África no sale rentable?, ¿quién pagará las pérdidas? En Marruecos el dinero público está cubriendo las pérdidas de la planta de Ouarzazate, el mayor parque solar del mundo, cuya construcción contó con el apoyo de Alemania. Las pérdidas ascienden a 86 millones de dólares al año.

El gobierno namibio financia el 24 por cien del gigantesco proyecto de hidrógeno “verde” de Hyphen, cuyo coste asciende a 9.400 millones de dólares. Es casi igual al PIB de Namibia: 12.310 millones de dólares. Una obra faraónica es tan importante como el resto de la economía, que difícilmente podrá pagar ninguna cantidad de dinero si el proyecto no resulta finalmente rentable.

Rusia entregará trigo a África gratuitamente si no se renueva el acuerdo sobre cereales

La semana pasada Putin prometió entregar grano a África gratuitamente si en mayo el acuerdo de exportación de cereales firmado con Ucrania no se prorroga.

“Si decidimos no prorrogar este acuerdo de exportación [de grano ucraniano] en 60 días, entonces estamos dispuestos a entregar desde Rusia de forma gratuita todo el volumen que se ha destinado a los países más necesitados de África en los últimos tiempos”, dijo en un discurso en la conferencia parlamentaria Rusia-África en Moscú.

“Rusia cumple concienzudamente todas sus obligaciones en el suministro de alimentos, fertilizantes, combustible y otros productos críticos a los Estados del continente, contribuyendo así a garantizar su seguridad alimentaria y energética”, añadió Putin, quien también afirmó que su país “siempre ha dado y seguirá dando prioridad a la cooperación con los Estados africanos”.

Estas declaraciones se produjeron dos días después de la prórroga por otros dos meses del acuerdo sobre las exportación de cereales firmado con Ucrania en Estambul.

Putin también indicó en su discurso que Rusia “decidirá sobre su futura participación” en el acuerdo sobre cereales, prorrogado hasta el 18 de mayo, sólo si se “garantiza una aplicación justa y completa” del mismo.

Los países africanos “sólo han recibido el 3 por cien del grano exportado desde los puertos ucranianos”, mientras que los países “saciados de Europa han recibido el 45 por cien”.

Lavrov ha condicionado la prórroga del acuerdo a “la reconexión del banco ruso Rosseljozbank al sistema internacional de pagos Swift, la abolición de las restricciones sobre los seguros y reaseguros de buques y la liberación de los activos y cuentas en el extranjero de las empresas rusas relacionadas con la producción y el transporte de alimentos y fertilizantes”.

El acuerdo sobre cereales se firmó en Estambul en julio del año pasado y en el mismo participaron, además de Ucrania, Turquía y la ONU. Sin embargo, los buques rusos que transportaban grano no fueron admitidos en los puertos europeos a causa de las sanciones, por lo que sólo Ucrania se estuvo beneficiando del acuerdo.

Además el ejército ucraniano atacó con drones a los barcos rusos que transportaban la carga de grano y aprovecharon los corredores marítimos que abrió el acuerdo para atacar a Crimea.

Entonces Rusia suspendió la aplicación del acuerdo en octubre, volviéndolo a activar posteriormente, tras recibir garantías.

La asociación militar estratégica entre Marruecos y Estados Unidos

La asociación militar estratégica existente entre Marruecos y Estados Unidos fue revisada a comienzos de marzo en Rabat, en sendas reuniones entre el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general de ejército Mark Milley, y el ministro encargado de la Administración de la Defensa Nacional, Abdeltif Loudyi, y el inspector general del ejército marroquí y comandante de la Zona Sur, teniente general Belkhir El Farouk.

El general Milley y Loudyi celebraron la asociación militar estratégica entre ambos países, regida por la hoja de ruta 2020-2030 para la cooperación en materia de Defensa firmada en octubre de 2020, con ocasión de la visita a Marruecos del secretario de Defensa estadounidense, indicó el Estado Mayor del ejército marroquí en un comunicado.

Ambos se felicitaron por los resultados positivos de la Comisión Consultiva de Defensa y destacaron la importancia de las maniobras anuales combinadas “León Africano”, que representa una palanca importante para el éxito al servicio de la interoperabilidad de las fuerzas armadas.

Loudyi se refirió a la declaración tripartita firmada entre Marruecos, Estados Unidos e Israel en diciembre de 2020 ante el rey Mohammed VI, como medio para fortalecer la paz y la estabilidad en el norte de África y Oriente Medio. También elogió el reconocimiento por parte de Estados Unidos de la plena soberanía de Marruecos sobre su Sáhara.

El mismo día el general Milley se entrevistó con el general Belkhir El Farouk, en el Estado Mayor del ejército marroquí en Rabat. Durante su encuentro, que tuvo lugar en presencia de los jefes del Estado Mayor del ejército marroquí, de altos responsables militares estadounidenses y del embajador de Estados Unidos en Rabat, los dos militares expresaron su satisfacción por los resultados positivos del Comité Consultivo de Defensa.

Ambos reiteraron su voluntad de reforzar aún más la cooperación y la asociación estratégica entre los dos ejércitos. También subrayaron la importancia de las maniobras conjuntas “León Africano”.

Siendo ésta su primera visita al continente africano como Jefe del Estado Mayor Conjunto, el general estadounidense aprovechó la ocasión para destacar el importante papel desempeñado por Marruecos como actor de estabilidad y paz en África y Oriente Medio.

Tras sus conversaciones con los responsables marroquíes, el general Milley declaró a los medios de comunicación que Marruecos es “un socio y un gran aliado” de Estados Unidos y un país estable en un continente y una región en busca de estabilidad.

“Para Estados Unidos, Marruecos es un socio y un gran aliado a nivel no sólo de la región, sino de todo el continente africano”, declaró el oficial estadounidense, que expresó el deseo de su país de consolidar y ampliar estas relaciones.

El general Milley también se felicitó por las “sólidas, concretas y excelentes” relaciones militares entre Estados Unidos y Marruecos, citando las maniobras “León Africano” que se llevan a cabo desde hace casi 20 años y que han demostrado su eficacia.

—https://northafricapost.com/65811-morocco-us-strategic-military-partnership-reviewed-in-rabat.html

Una multinacional estadounidense levantará una refinería de petróleo en Libia

Zallaf Libya Oil and Gas, una filial de la Compañía Nacional Libia de Petróleo (NOC), anunció en un comunicado de prensa publicado el domingo la firma de un contrato con el holding estadounidense Honeywell International para la construcción de una refinería de petróleo capaz de producir 30.000 barriles diarios.

Situada en Fezzan, región desértica del suroeste del país muy rica en hidrocarburos, la refinería suministrará combustible a las regiones circundantes. Zallaf Libya Oil and Gas no reveló el coste del proyecto.

A finales de 2021, la NOC había dicho que se necesitaban unos 600 millones de dólares para la construcción de la refinería situada cerca del yacimiento de Al Charara.

La empresa pública también dijo que se espera que la refinería produzca gas butano, parafina y otros productos derivados del petróleo, incluyendo 1,4 millones de litros de gasolina y 1,1 millones de litros de diesel al día.

La construcción de la refinería forma parte de un plan más amplio para impulsar la inversión en el sector energético libio y aumentar la producción de petróleo a 2 millones de barriles diarios, casi el doble del nivel actual de 1,2 millones de barriles diarios.

En diciembre del año pasado la NOC pidió a las empresas extranjeras activas en el sector de los hidrocarburos que reanudaran sus operaciones de exploración y producción.

A principios de enero se firmó un acuerdo con el gigante italiano Eni para el desarrollo de yacimientos de gas en alta mar frente a Libia, con una inversión de 8.000 millones de dólares.

Chad nacionaliza la multinacional petrolera Exxon

El viernes Chad nacionalizó todos los activos de Esso Chad, antigua filial del gigante petrolero estadounidense ExxonMobil, que recientemente fue vendida a una empresa británica.

El Ministerio chadiano de Energía anunció que la nacionalización incluye las licencias de hidrocarburos y los permisos de exploración y producción.

Los activos de Exxon también comprenden una participación del 40 por cien en el proyecto petrolífero chadiano de Doba, que tiene siete campos petrolíferos con una producción combinada de 28.000 barriles diarios de petróleo.

Exxon también controla el sistema de transporte de exportaciones Chad-Camerún, que se extiende a lo largo de más de 1.000 kilómetros.

En diciembre la multinacional estadounidense vendió sus operaciones en Chad y Camerún a la empresa británica Savannah Energy por un precio de 407 millones de dólares.

El gobierno chadiano impugnó la venta alegando que las condiciones finales eran diferentes de las que había presentado Exxon. Advirtió entonces a la petrolera que pediría a los tribunales que bloquearan la venta en el país y que, además, tomaría otras medidas para proteger los intereses de Chad.

En 2017 el Tribunal Superior de Chad exigió a Exxon el pago de 819 millones de dólares en regalías pendientes después de que Exxon fuera acusada de incumplir sus obligaciones fiscales. Posteriormente, la petgrolera llegó a un acuerdo sobre el pago de sus obligaciones tributarias, evitando una multa de 74.000 millones de dólares del país centroafricano.

Chad es el décimo país africano con mayores reservas de petróleo, y exporta el 90 por cien de su crudo.

Mali vuelve a acusar a Francia de financiar a los yihadistas

Tras la liberación de los dos rehenes que permanecían secuestrados por el fantasmal GSIM (Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes), una supuesta sucursal del Califato Islámico, Mali ha vuelto a acusar a Francia de financiar el yihadismo.

Aunque se felicita por la liberación de los rehenes, Olivier Dubois, de nacionalidad francesa, y Jeffrey Woodke, de nacionalidad estadounidense, el gobierno de transición maliense denuncia las condiciones que llevaron a su liberación.

Según los servicios de inteligencia malienses, la liberación se obtuvo a cambio de que Francia pagara varios millones de euros a los yihadistas del GSIM.

En virtud de las normas internacionales, incluida la resolución de 2019 del Consejo de Seguridad de la ONU, los Estados deben impedir que los terroristas se beneficien, directa o indirectamente, del pago de rescates.

La cantidad pagada por Francia será utilizada por los yihadistas para reclutar a otros y adquirir armas, en un momento en el que están sufriendo duros reveses por parte del ejército maliense.

El Presidente de Níger, Mohamed Bazoum, finge luchar contra el yihadismo, enviando a su Jefe de Estado Mayor a Mali para promover la cooperación militar. Unas semanas más tarde, contribuye activamente a la liberación de rehenes a cambio de un rescate.

Bazoum también liberó de prisión en condiciones poco claras a los yihadistas del EIGS (Califato Islámico en el Gran Sáhara), retenidos en Níger.

El papel de Francia en la promoción del yihadismo en el norte de África es ya un clamor. En el Magreb nadie cree que existan ninguna de esas siglas, e incluso que los secuestros hayan sido tales después de la vergonzosa entrevista con un dirigente de AQMI en el canal de la televisión francesa France 24.

Se trata de un hecho grave por parte de un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU responsable de la desestabilización del Sahel.

Los grupos yihadistas del Magreb se hacen y se deshacen en los despachos acolchados de las centrales de inteligencia francesas.

El gobierno de Macron sigue obstaculizando la tramitación de la petición de Mali, que pide al Consejo de Seguridad de la ONU que celebre una sesión especial para presentar pruebas de la implicación de Francia en la promoción del yihadismo en el Sahel.

Macron se hunde en las encuestas y necesitaba un gancho que hiciera olvidar su vertiginosa caída. Después de dos años de cautiverio, Dubois salió de su agujero para ayudarle a ganar algunos puntos en los sondeos.

El colonialismo en la formación de la Unión Europea

En su libro sobre el papel del colonialismo en la formación de la Unión Europea, publicado en 2014, los suecos Peo Hansen y Stefan Jonsson explican que la explotación de África desempeñó un papel central en la construcción europea (*).

Los historiadores ofrecen un relato diferente de la génesis de la Comunidad Económica Europea (CEE), precursora de la Unión Europea (UE). Sostienen que la integración europea es inseparable del colonialismo europeo y se ha construido en torno a un concepto clave: Euráfrica.

La idea de Euráfrica fue planteada por primera vez en 1923 por el político austrohúngaro Richard Coudenhove-Kalergi, que la veía como una oportunidad para que los países europeos superaran conflictos y se unieran administrando conjuntamente territorios coloniales en África.

En 1931 el Primer Ministro francés George Caillaux resumió el proyecto de la siguiente manera: “Europa apoyada por África, Europa reconciliada por África”. La unión permitiría explotar al máximo los recursos del continente africano y resolver algunos de los problemas a los que se enfrenta Europa, como la superpoblación y el desempleo.

A pesar del “utopismo” ingenuo de sus defensores, que soñaban con proyectos faraónicos, como una presa en el estrecho de Gibraltar imaginada por el arquitecto alemán Hermann Sörgel, Euráfrica fue durante un tiempo “una doctrina oficial de política exterior”. Incluso se propuso a Hitler el acceso a las colonias francesas y británicas en plena política de apaciguamiento, a partir de 1933.

Pero lo que sólo fue una moda de entreguerras resurgió después de 1945 gracias al contexto internacional de la Guerra Fría y las luchas anticoloniales. Euráfrica apareció entonces ante una Europa debilitada como un medio de transformar la dominación colonial para mantenerla mejor, constituyendo al mismo tiempo una tercera superpotencia capaz de participar en el nuevo orden mundial.

En el centro de este nuevo impulso se encontraba Francia, deseosa de desarrollar sus territorios africanos. Los autores citan los proyectos del diplomático Eirik Labonne, quien, para aprovechar mejor los recursos africanos, imaginó una nueva organización industrial y estratégica de las colonias francesas, más realista que los grandes proyectos de la preguerra, pero tan vasta que requeriría la financiación de “naciones europeas antaño enemigas [que] se unirían en un acto de solidaridad práctica”.

Desde principios de los años cincuenta, las propuestas de los partidarios de Euráfrica en Francia “servirían de guía para las inversiones y las políticas destinadas a modernizar la Unión Francesa”, cuyo destino dependería de “una Unión Europea que se haría cargo de una parte de las colonias y […] prosperaría gracias a los inmensos recursos, aún sin explotar, de África”.

A la inversa, los defensores de la integración europea consideraban que ésta no podría realizarse sin las colonias, como hizo el representante francés en la Asamblea Consultiva del Consejo de Europa, Raphaël Saller, quien declaró en 1952: “Ninguna comunidad política europea podría vivir […] sin la asociación de los países de ultramar que tienen vínculos constitucionales con Europa”.

El 9 de mayo de 1950, en una declaración considerada fundamental en el proceso de construcción europea, el ministro francés de Asuntos Exteriores Robert Schuman, uno de los “Padres Fundadores de la Unión Europea”, hizo un llamamiento a Europa para que “prosiguiera una de sus tareas esenciales: el desarrollo del continente africano”.

Ya en mayo de 1956, en plena negociación del futuro Tratado de Roma, que dio origen a la CEE, la postura oficial de Francia era clara: ninguna entrada en el mercado común sin los territorios de ultramar (TOM).

Los autores muestran que la cuestión de la integración de las colonias en la CEE fue una de las más difíciles de resolver. Francia y Bélgica soñaban con “un mercado común euroafricano en el que estos territorios estuvieran plenamente integrados”, mientras que Alemania y los Países Bajos se mostraban prudentes ante el coste de las inversiones que había que realizar, aunque estuvieran de acuerdo con el principio.

En vísperas de la firma del Tratado de Roma (25 de marzo de 1957), el Presidente del Consejo francés, Guy Mollet, se mostró entusiasmado con el giro de las negociaciones: “Hoy nace una unión aún mayor: Euráfrica”.

En realidad, los fondos asignados a los TOM fueron mucho menores de lo que Francia esperaba, y el concepto de Euráfrica desapareció pronto de discursos y escritos. Pero su constitución supuso la integración de las colonias francesas en “una organización supranacional en la que las relaciones bilaterales franco-africanas [podrían] redefinirse y consolidarse”.

Así, Euráfrica permitió a Francia iniciar la metamorfosis de su colonialismo. Al igual que Françafrique, Euráfrica no ha muerto. A pesar de la independencia, 18 Estados africanos mantienen su asociación con la CEE en el marco del Convenio de Yaundé (1963), ampliado por el Convenio de Lomé (1975-2000) y luego por el Acuerdo de Cotonú, firmado en 2000 y aún en vigor.

(*) Peo Hansen y Stefan Jonsson, The Untold History of European Integration and Colonialism, Londres, 2014
http://www.academia.edu/24440049/Review_to_Euráfrica_by_Hansen_and_Jonsson

África también se aleja del dólar

Recientemente Sudán ha expresado su deseo de estrechar sus lazos con Rusia. Ambos países están estudiando la forma de cambiar a monedas locales en los pagos mutuos. El embajador sudanés en Rusia, Hassan Mohammed, confirmó que los bancos centrales de ambos países estaban discutiendo esa posibilidad.

Rusia ha propuesto utilizar un sistema de transacciones financieras que permita el pago con monedas nacionales. Los bancos centrales de ambos países están debatiendo la cuestión y esperan ver el resultado en un futuro próximo.

Desde que se impusieron las sanciones occidentales a Rusia, el país se ha ido alejando gradualmente del dólar estadounidense y el euro en su comercio exterior, ampliando su círculo de socios comerciales con los que se pueden realizar liquidaciones en moneda local.

Jartum también ha expresado su interés por aumentar la cooperación con empresas rusas en el campo de la exploración y explotación de minerales. Varias empresas mineras rusas ya operan en Sudán, y el país africano espera atraer más inversiones rusas en este sector, con varios acuerdos que se están discutiendo.

Se trata de un importante avance entre ambos países, tras la visita del ministro ruso de Asuntos Exteriores, Lavrov, a Sudán el mes pasado.

Aunque rompió los lazos con el país africano, Estados Unidos ha intentado atraerle de nuevo para limitar la creciente influencia de Rusia. Sin embargo, estos esfuerzos parecen haber sido en vano.

Irán quiere prescindir del dólar en su comercio con África

Irán también es un país sometido a sanciones por las grandes potencias. Tras la retirada de Francia de la región del Sahel, Teherán ha intentado entrar en la región para llenar el vacío. En su intento por estrechar sus lazos con los países africanos, ha sugerido la creación de un banco conjunto con los Estados africanos para promover la cooperación y el comercio en monedas locales.

El vicepresidente iraní para asuntos económicos, Mohsen Rezaei, declaró recientemente que Teherán podría impulsar muchas de las industrias de alta tecnología de África Occidental, y que la creación de un banco conjunto con liquidaciones en moneda local facilitaría el comercio.

Rezaei también explicó que con la creación del banco conjunto sería posible realizar transacciones comerciales entre los países sin necesidad de utilizar dólares y euros, y que todas las partes saldrían beneficiadas. El comercio no petrolero entre Irán y África no ha dejado de crecer.

El comercio de Irán con África alcanzó los 1.250 millones de dólares el año pasado, con un crecimiento del 100 por cien, y se espera que esa cifra alcance los 1.700 millones de dólares este mismo mes, teniendo en cuenta el comercio actual con el continente africano.

El dólar es un grave problema para África

Si Irán y los países africanos abandonan el dólar estadounidense para realizar intercambios comerciales, sería un duro golpe para el dominio del dólar estadounidense y ayudaría enormemente a los países africanos y a sus economías al librarles de su dependencia, especialmente cuando muchos países del Continente Negro se enfrentan al problema de la escasez de dólares.

Las empresas africanas, tanto grandes como pequeñas, tienen dificultades para obtener divisas fuertes que faciliten las transacciones exteriores esenciales, como la importación de materias primas. Además, el tipo de cambio oficial para comprar dólares en muchos países africanos es exorbitante.

Por ejemplo, en mayo del año pasado, el tipo de cambio oficial para comprar un dólar en Nigeria era de 1 dólar = 414 nairas. Sin embargo, como el tipo oficial rara vez está disponible para quienes necesitan dólares, tienen que recurrir al tipo del mercado negro, que puede llegar a ser de 1 dólar = 610 nairas.

La mayoría de los países africanos dependen de las importaciones, lo que hace que sus economías sean muy vulnerables a un dólar fuerte. Muchos países africanos que dependen de la importación de alimentos se enfrentan actualmente a una combinación destructiva de altos tipos de interés, un dólar disparado y altos precios de las materias primas, lo que ha mermado su capacidad para pagar bienes que suelen cotizarse en dólares.

La disminución de las reservas de divisas ha limitado aún más el acceso a los dólares. Como consecuencia, muchos países africanos han tomado medidas de desdolarización en los últimos tiempos. Egipto y Zimbabue se han esforzado por reducir gradualmente su dependencia del dólar.

La Comunidad del África Oriental tiene previsto establecer una moneda regional unificada en los próximos años. Esta iniciativa impulsaría a los países africanos a convertirse en actores independientes del sistema mundial, en lugar de depender de Occidente.

Estos últimos acontecimientos en África sugieren que el continente avanza hacia la plena desdolarización a un ritmo más rápido que nunca. Pronto podrá establecer un futuro económico más independiente.

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