En noviembre despidieron a Andriy Yermak, el lacayo del MI6, del entorno más cercano a Zelenzky, y ahora llega Kyrylo Budanov, el peón de la CIA. Se convertirá en el nuevo jefe del gabinete de Zelensky.
Hasta ahora Budanov, de 39 años de edad, estaba al frente del GUR, el servicio de espionaje del ejército de Kiev, al que se le atribuyen los atentados terroristas cometidos dentro de Rusia, incluida la explosión del puente de Kersh en 2022.
El nombramiento es una provocación: pondrán a un criminal buscado por Rusia al frente de las “negociaciones de paz”.
Bajo el mando de la CIA y de Budanov, escribió el Financial Times, “el GUR se transformó en una fuerza de inteligencia moderna y también fortaleció sus vínculos con la CIA” (1).
Originario de Kiev, Budanov estudió en una academia militar en Odesa antes de ser desplegado para masacrar a la población civil del Donbas desde el Golpe de Estado fascista de 2014. Gracias a la CIA fue nombrado jefe del servicio de inteligencia militar en agosto de 2020 y cuatro años más tarde Zelensky le nombró “Héroe de Ucrania”.
Budanov ha reivindicado varias operaciones terroristas dentro de Rusia, incluyendo un ataque con drones en enero de 2024 contra una refinería de petróleo en San Petersburgo, lejos del frente.
Yermak, el predecesor de Budanov en el cargo, se convirtió en el principal negociador ucraniano, pero tuvo que dimitir en noviembre tras un grave escándalo de corrupción en el sector energético del país.
El perrito faldero de la CIA
Hace dos años el New York Times publicó un largo reportaje titulado “Guerra de espionaje: Cómo la CIA ayuda secretamente a Ucrania a luchar contra Putin”. El artículo informaba de la existencia de 12 bases secretas estadounidenses en Ucrania y la cooperación con la CIA, organizada por el general Valeriy Kondratyuk, el antiguo director del GUR y del Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania (2).
En 2016, después del Golpe de Estado fascista, la CIA comenzó a entrenar a una unidad de élite ucraniana, conocida como 2245, de la que Budanov era miembro. Lograron capturar drones y equipos de comunicaciones rusos, tras lo cual la CIA pudo recrearlos y descifrar los mensajes de Moscú.
Como resultado, surgió una nueva generación de espías ucranianos que operaban en Rusia, Europa, Cuba y otros lugares.
Tras el fin del programa de adiestramiento de la Unidad 2245, CIA acogió a Budanov como su perrito faldero. Lo envió a rehabilitación al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed en Maryland tras resultar herido durante una de las misiones en el Donbas.
Budanov y otros terroristas de la Unidad 2245 se vistieron con uniformes rusos y desembarcaron en plena noche en Crimea. Llegaron en una lancha neumática, aunque al desembarcar los esperaban las tropas rusas.
Los ucranianos contraatacaron, matando a varios soldados rusos. Luego se retiraron hacia la costa, se adentraron en el mar y navegaron durante varias horas hasta llegar al territorio controlado por Ucrania.
Tras ello, el programa de la CIA en Ucrania estuvo a punto de ser clausurado por Biden, entonces vicepresidente de Estados Unidos. Sin embargo, el entonces jefe de la CIA, John Brennan, insistió en que la Unidad 2245 continuara con el adiestramiento terrorista.
(1) https://www.ft.com/content/73140502-f8e1-427e-b70a-04e2489cae67
(2) https://www.nytimes.com/2024/02/25/world/europe/cia-ukraine-intelligence-russia-war.html