Rusia ha presentado uno de sus aviones más temibles, el Tupolev Tu-160, apodado el “cisne blanco” por su color. Este avión es uno de los bombarderos más imponentes jamás construidos.

La estructura del avión está hecha de titanio, aleaciones de aluminio tratadas térmicamente, aleaciones de acero y materiales compuestos.

Desde un punto de vista técnico, puede superar 2 Mach gracias a sus cuatro motores y cubrir distancias muy largas. Su diseño se remonta a la década de los setenta, cuando aún existía la URSS. Entonces sirvió principalmente como factor diferenciador, frente a la OTAN.

El modelo, con su probada construcción, se adapta perfectamente a las necesidades operativas. El Tu-160 se distingue por sus alas de barrido variable y su capacidad de carga útil. Puede transportar hasta 45 toneladas de municiones, incluyendo misiles de crucero y armas hipersónicas.

La aeronave también puede transportar ojivas nucleares. Su vuelo a gran altitud dificulta su detección, lo que lo convierte en invulnerable frente a las defensas antiaéreas occidentales.

Otra característica es que su autonomía supera las diez horas. En noviembre del año pasado, un Tu-160 realizó una patrulla de aproximadamente once horas sobre aguas internacionales del Ártico. El movimiento fue supervisado de cerca por la OTAN.

Pero, además, la aeronave se puede reabastecer de combustible en vuelo, lo que amplía su radio de alcance.

Tras el colapso de la URSS, la flota del Tu-160 se redujo gradualmente unos unos 15 aparatos. Con el cambio de siglo, el avión recuperó brevemente su prominencia antes de que la Guerra en Ucrania impulsara a Moscú a reposicionarlo como un activo estratégico clave para garantizar que siga siendo una amenaza estratégica creíble en los años venideros.

Los Tu-160 realizaron ataques aéreos en Siria utilizando misiles de crucero Kh-101 lanzados desde el aire contra objetivos del Califato Islámico, después de un ataque terrorista contra un avión ruso Metrojet el 31 de octubre de 2015, que mató a 249 personas, y los ataques del 13 de noviembre de 2015 en París que mataron a 129 personas.