A pesar de las sanciones y la piratería de los países occidentales contra sus exportaciones de petróleo desde el comienzo de la Guerra de Ucrania hace cuatro años, Rusia no ha secado su comercio. Por el contrario: el volumen de las exportaciones de crudo es ahora un 6 por cien superior a los niveles de antes de la guerra, según un informe del Centro finlandés de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA) publicado ayer.

En total, Rusia vendió 215 millones de toneladas de crudo durante el cuarto año de guerra. En un año, esto representa una caída del 6 por cien en volumen. En términos de valor, los ingresos por estas exportaciones incluso han caído mucho más, un 18 por cien en un año, prueba de que Moscú tuvo que vender su crudo con descuento. Pero las ventas siguen representando la colosal suma de 85.500 millones de euros.

Todas las exportaciones de combustibles fósiles combinadas, Rusia obtuvo 193.000 millones de euros en ingresos en el cuarto año de su invasión. Aunque ha bajado un 19 por cien interanual y un 27 por cien con respecto al nivel anterior a la guerra, sigue siendo sustancial.

Si Rusia todavía logra comerciar con su petróleo es obviamente porque encuentra compradores. Sus principales siguieron siendo China, India y Turquía, que absorbieron el 93 por cien de las exportaciones de crudo en el cuarto año de la guerra, 200 millones de toneladas por un valor de 80.000 millones de euros.

Sin embargo, los volúmenes importados durante un año por estos tres países cayeron un 2 por cien para China, un 9 por cien para India y un 10 por cien para Turquía. Esto se debe a las sanciones estadounidenses impuestas a las principales petroleras rusas. Las amenazas estadounidenses, en forma de derechos de aduana y tensiones diplomáticas, por otra parte, sólo han tenido un efecto limitado sobre la reducción del consumo de petróleo ruso por parte de estos tres países, según el informe finlandés.

Entre los compradores de crudo ruso se encuentran dos países europeos, Hungría y Eslovaquia, que aprovechan una exención concedida en virtud del sexto conjunto de sanciones de la Unión Europea en junio de 2022. La exención tenía como objetivo dar tiempo a estos países sin litoral para diversificar sus fuentes de suministro. Hungría ha tomado el camino opuesto: aumentó su dependencia del petróleo ruso, del 61 por cien en 2021 al 92 por cien durante los primeros diez meses del año pasado. Eslovaquia ha logrado avances marginales, reduciendo su dependencia del 96 por cien al 86 por cien durante el mismo período.

Otra razón que permite a Rusia exportar sus combustibles es su flota. Los países occidentales han aumentado las sanciones y la piratería contra los petroleros para impedirles vender su mercancía. La Unión Europea, Reino Unido, Estados Unidos, Australia y Canadá sancionaron 312 barcos diferentes este cuarto año de guerra, frente a 253 sanciones acumuladas durante los tres primeros; la Unión Europea aplicó 397, seguida por Reino Unido (341), Australia (196) y Canadá (182).

Rusia ha eludido estas sanciones aumentando el número de barcos que operan bajo pabellones de conveniencia. Desde principios del año pasado alcanzaron un máximo de 109 en octubre, una multiplicación por más de nueve. En enero de 2026 eran 81, lo que sigue siendo mucho mayor en comparación con hace un año.

Los barcos transportaron alrededor de 8.400 millones de euros en petróleo ruso el año pasado.

(*) https://energyandcleanair.org/publication/fourth-year-of-full-scale-invasion-russian-fossil-fuel-revenues-tank-to-27-below-pre-invasion-levels/