En enero el Banco Central de Rusia se convirtió en el mayor vendedor de oro del mundo entre los bancos centrales: 9 toneladas vendidas en un solo mes. Esta tendencia comenzó al inicio de la Guerra de Ucrania en febrero de 2022.
El Fondo Nacional de Riqueza de Rusia vio caer sus reservas de oro de 554,9 a 160,2 toneladas entre mayo de 2022 y enero de 2025. Eso supone una contracción del 71 por cien en menos de tres años: 196 toneladas vendidas en 2023, 171 en 2024.
Cuando estalló la guerra en febrero de 2022, Rusia acumulaba oro a un ritmo superior al de cualquier otro país en una década. El crudo ruso de los Urales se cotiza por debajo de los 35 dólares por barril, el 60 por cien de su nivel de octubre de 2025.
Ante un déficit presupuestario que podría alcanzar el 3,5 por cien del PIB en 2025, siete veces la estimación inicial, Moscú ha estado vendiendo oro y divisas por un valor de 12.800 millones de rublos diarios desde enero de este año.
Los rusos tienen participaciones en minas de oro en la República Centroafricana, Malí y Burkina Faso. El Grupo Wagner estuvo supervisando la producción de varias docenas de toneladas de oro al año en el continente, y la reventa a través de empresas interpuestas le ha permitido a Rusia acceder a divisas líquidas a pesar de las sanciones.
Moscú utiliza el oro para pagar las importaciones, a la vez que mantiene una considerable influencia sobre la producción de oro en Asia Central y África.