El año pasado el complejo militar-industrial ruso funcionó a pleno rendimiento, según el último Informe de Inteligencia de Estonia (VLA) publicado la semana pasada. Rusia fabricó una cantidad récord de municiones: más de 7 millones, 17 veces más que al inicio de la Guerra de Ucrania.

Para los servicios de inteligencia estonios, este historial de producción encontraría en parte su explicación en la construcción de nuevos emplazamientos industriales en territorio ruso.

A pesar de las sanciones, Moscú ha invertido más del 10 por cien de su PIB en defensa. Desde el inicio de la guerra en 2022, el complejo militar-industrial ruso ha multiplicado por diez su producción munición de artillería.

Además de intensificar su producción, Rusia cuenta con sus importaciones de municiones. Desde 2023, Moscú ha adquirido entre 5 y 7 millones de proyectiles de sus aliados.

Las amistades estratégicas pesan mucho en la batalla: según valoraciones ucranianas transmitidas por Estonia “hasta la mitad de todos los proyectiles disparados por Rusia contra Ucrania en los últimos seis meses” viene de Corea del norte, lo cual es una de tantas exageraciones típicas de la propaganda ucraniana.

Combinando el crecimiento industrial con las importaciones masivas, Rusia pudo reponer parte de sus reservas militares estratégicas, a pesar de la guerra de alta intensidad que está librando.

“Para el Kremlin, mantener tales reservas es probablemente una parte esencial de la planificación de posibles conflictos futuros”, advierten los servicios secretos estonios, que consideran a Rusia como su principal adversario estratégico.

No obstante, Kaupo Rosin, jefe de la inteligencia estonia, no quiere alarmar en exceso: no cree que Putin tenga la intención de atacar a la OTAN “en un futuro próximo”.

(*) https://raport.valisluureamet.ee/2026/en/5-russian-armed-forces/