Rusia confirmó oficialmente el bloqueo total del servicio de mensajería WhatsApp en todo el país. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, justificó el cierre alegando la negativa de la empresa estadounidense a cumplir con la legislación local. Más de 100 millones de usuarios rusos se ven así privados de una de las aplicaciones de comunicación más utilizadas del mundo.

La decisión forma parte de una estrategia más amplia de Moscú para orientar a la población hacia plataformas locales, entre ellas Max. El futuro de la comunicación digital en Rusia pasa por la soberanía tecnológica. Si añadimos el caso TikTok, está claro que internet puede dejar de ser una red internacional. Algunos países son bloqueados y responden a su vez con bloqueos.

El servicio de mensajería, propiedad de la empresa estadounidense Meta, ya no está operativo en Rusia, dijo Peskov. La institución reguladora, Roskomnadzor, habían notificado previamente a la empresa las infracciones antes de implementar el bloqueo. La razón alegada es la persistente negativa de Meta a almacenar los datos de los usuarios rusos en servidores ubicados dentro del país, obligación impuesta por la ley de localización de datos aprobada en 2015.

Sin embargo, Peskov dejó un rayo de esperanza, indicando que el restablecimiento del servicio seguía siendo posible, siempre que la empresa californiana aceptara entablar conversaciones con los reguladores rusos y cumpliera con los requisitos vigentes. Sin dicho acuerdo, el bloqueo parece destinado a continuar indefinidamente.

Con más de dos mil millones de usuarios activos mensuales en más de 180 países, WhatsApp es la aplicación de mensajería instantánea más utilizada del mundo. Comenzó en 2009 y fue adquirida por Facebook (ahora Meta) en 2014 por casi 19.000 millones de dólares.

La plataforma ha ido sustituyendo gradualmente a los SMS tradicionales gracias a su acceso gratuito, facilidad de uso y sistema de cifrado de extremo a extremo introducido en 2016. En India, Brasil, Indonesia y muchos países africanos y europeos, la aplicación se ha convertido en una herramienta cotidiana, utilizada para todo, desde conversaciones familiares hasta comunicaciones profesionales y transacciones comerciales. Cada día, aproximadamente 100.000 millones de mensajes pasan por sus servidores, un volumen que demuestra su arraigada presencia en los hábitos digitales del mundo.

Rusia no es el primer país en prohibir esta aplicación en su territorio. China inhabilitó WhatsApp en 2017, gracias a su sistema de censura digital conocido como el “Gran Cortafuegos”. Hace mucho tiempo que Pekín ha optado por un ecosistema cerrado en el que WeChat, desarrollado por el gigante Tencent, impera en los móviles de más de mil millones de usuarios. Es una aplicación de mensajería, una red social, una plataforma de pagos y un portal de servicios, todo en uno.

Es el modelo que Moscú quiere replicar con Max. La principal diferencia radica en el ritmo: mientras China impuso su confinamiento digital gradualmente a lo largo de varios años, Rusia ha acelerado significativamente el proceso desde el inicio de la Guerra de Ucrania en 2022. En Rusia, WhatsApp se encontraba entre los dos servicios de mensajería más populares, junto con Telegram, lo que hace que su prohibición sea aún más drástica para los hábitos digitales de la población.

En el centro de esta estrategia se encuentra Max, una aplicación desarrollada por el gigante ruso de las redes sociales VK. Se presentó el año pasado como una aplicación que integra servicios administrativos y funciones de comercio electrónico. Hoy cuenta con 75 millones de usuarios y su instalación es obligatoria en todos los dispositivos nuevos vendidos en el país desde el 1 de enero de este año. Los funcionarios públicos, profesores y estudiantes deben usarla para sus comunicaciones profesionales. Muchos servicios administrativos ahora solo son accesibles a través de ella, lo que reduce significativamente las alternativas para los ciudadanos rusos.

Una de sus carencias mása importantes es que no ofrece cifrado de extremo a extremo de las conversaciones, a diferencia de WhatsApp.

Además del bloqueo de WhatsApp, Rusia ha anunciado un endurecimiento gradual de las restricciones contra Telegram, acusada de las mismas violaciones de las leyes de almacenamiento de datos. El fundador de Telegram, Pavel Durov, denunció estas medidas el martes, calificándolas de ataque directo a las libertades públicas.

Esta ofensiva simultánea contra las dos aplicaciones de mensajería más populares del país se suma a los bloqueos ya existentes en Facebook, Instagram, X/Twitter, LinkedIn, YouTube y FaceTime de Apple. La solución es el uso de redes privadas virtuales (VPN), aunque una legislación reciente prohíbe su promoción dentro del país.