Rusia advierte a los países europeos por la piratería dirigida contra la “flota fasntasma”, los buques vinculados a sus intereses económicos. Nikolai Patrushev ha planteado la posibilidad de una respuesta naval en el periódico ruso Argumenty i Fakty. “Si no reaccionamos con firmeza, los británicos, los franceses e incluso los países bálticos pronto se volverán tan audaces que intentarán bloquear completamente el acceso de nuestro país al mar, al menos en la cuenca del Atlántico», afirma Patrushev.

Las declaraciones se producen justo el mismo día en que comienza una nueva ronda de negociaciones de paz de dos días en Ginebra. Es la tercera ronda de negociaciones desde enero, y las reuniones anteriores no dieron como resultado avances importantes para poner fin a la Guerra de Ucrania.

Las tensiones en torno a los flujos comerciales marítimos vinculados a Rusia podrían intensificarse aún más. Según declaraciones atribuidas a Patrushev, no descartan movilizar a su flota naval para proteger sus buques.

Rusia podría actuar para prevenir cualquier intento de abordaje en el mar y, al tiempo, iniciar represalias en caso de que tales actos ocurrieran. “Estamos convencidos de que, como siempre, la marina es el mejor garante de la seguridad de la navegación. Se deben estacionar fuerzas significativas permanentemente en rutas marítimas clave, incluidas zonas remotas de Rusia, listas para contener el ardor de los corsarios occidentales”, añadió Patrushev, subrayando que “se están desarrollando respuestas a los ataques occidentales”.

Las declaraciones de Patrushev se producen en un contexto de intensificación de la piratería europea contra los buques que navegan en las rutas comerciales vinculadas a los hidrocarburos rusos, por parte de los países europeos.

La piratería forma parte de una estrategia de presión económica destinada a limitar los ingresos procedentes de las exportaciones energéticas de Rusia. En este marco, los petroleros son abordados, inspeccionados o se les impide operar regularmente en ciertas zonas.

El transporte marítimo se ha convertido en un importante punto de colisión entre Moscú y las capitales europeas. Las sanciones económicas adoptadas por los países occidentales se dirigen específicamente a las exportaciones energéticas, que constituyen una fuente crucial de ingresos para Rusia. En este contexto, se han tomado iniciativas para interrumpir ciertas operaciones de transporte marítimo consideradas vinculadas a esos flujos. El objetivo declarado es reducir la capacidad de Rusia para financiar su industria militar.

Más allá del continente europeo, estas acciones forman parte de una estrategia más amplia. En enero Estados Unidos incautó un petrolero con bandera rusa en una operación vinculada a sus propias medidas para restringir las exportaciones de petróleo venezolano. Este episodio ilustra la expansión de las sanciones más allá de la relación entre Rusia y Europa, y demuestra que las cuestiones marítimas son ahora centrales en la guerra económica.

En respuesta a estas iniciativas, Rusia denuncia una vulneración de la libertad de navegación y considera que estas medidas podrían perturbar el comercio internacional. La posibilidad de un despliegue naval refleja el deseo de consolidar su presencia en el mar y proteger sus intereses, aunque por el momento no se ha anunciado oficialmente ninguna decisión concreta al respecto.

La cuestión del transporte marítimo, especialmente el petróleo, se ha convertido en una palanca estratégica en esta guerra indirecta. Patrushev reflejan el clima de desconfianza. Mencionó específicamente la posibilidad de represalias contra la navegación europea en caso de captura de buques rusos.

El Grinch suelta amarras del puerto de Marsella

Uno de los barcos pirateados por la Armada francesa, el Grinch, pudo zarpar ayer después de pagar un rescate. El gobierno francés quería iniciar una farsa de juicio contra el capitán, de nacionalidad china, pero ha optado por una alternativa más discreta.

A cambio la empresa propietaria del barco ha tenido que admitir su “culpabilidad” en un apaño seudojudicial al más puro estilo gringo. De ese modo, parece que Francia tenía razón: abordaron el barco legítimamente y todo ha quedado reducido al pago de una multa, cuya cantidad no se ha difundido.

El ministro de Asuntos Exteriores, Jean Noel Barrot, ha dicho que “el petrolero Grinch abandonará aguas francesas tras varios millones de euros pagados y tres semanas de costosas inmovilizaciones”.

“El riesgo de sanciones europeas tiene un precio. Rusia ya no financiará impunemente su guerra a través de una flota fantasma frente a nuestras costas”, amenazó el ministro al más puro estilo francés.

“La empresa se ha comprometido a conseguir un nuevo pabellón lo antes posible”, añade un comunicado de la fiscalía, que tampoco aclara la nacionalidad de la empresa propietaria del barco que enarbola pabellón de las Comoras.

No obstante, la empresa propietaria del barco aparece con el nombre de Cube Ventures Shipping, registrada en las Islas Marshall en una lista de entidades sancionadas publicada el 15 de enero del año pasado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. En la lista de sanciones británicas aparece con el nombre de Carl.

El Grinch fue abordado el 22 de enero en una operación peliculera del ejército francés en las aguas internacionales del Mar de Alborán, entre España y el norte de África. Luego fue llevado a la fuerza a Marsella.

La operación contra el Grinch ha sido el segundo acto de piratería ejecutado por Francia, tras la incautación del Boracay a finales de septiembre. Este último, que también figuraba en la lista de barcos sancionados por la Unión Europea, también fue abordado por comandos franceses en el Atlántico y desviado al puerto de Saint Nazaire.