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Derogación del tratado sobre misiles de alcance medio: el tiro ha salido por la culata

El militarismo y el armamentismo son consustanciales a la época en la que vivimos caracterizada por el recurso a la guerra como forma de dominación, incluida la guerra nuclear, que inauguró nuevas formas de presión sobre el mundo.

La importancia de la guerra nuclear no se entiende sin tener en cuenta una serie de factores, el primero de los cuales es que el único país que ha recurrido al lanzamiento de bombas nucleares es Estados Unidos y que su destinatario no fue sólo Japón, sino también la URSS.

Cuando en 1945 se lanzaron aquellas bombas, ni Japón ni la URSS tenían armas nucleares.

Estados Unidos también es el único país del mundo que ha elaborado planes concretos para destruir un país, como la URSS, mediante el lanzamiento de bombas nucleares de la misma manera que en Hiroshima y Nagasaki, es decir, contra la población civil, contra las ciudades.

Si Estados Unidos no ejecutó dichos planes fue porque carecía de bombas suficientes para ejecutarlos. Cuando logró fabricarlas en número suficiente, la URSS ya tenía su propio armamento nuclear, lo que frenó los planes.

En consecuencia, el armamento nuclear soviético siempre fue un mecanismo de supervivencia.

La URSS jamás logró alcanzar la paridad nuclear con Estados Unidos, por más que desde los años cincuenta era tecnológicamente superior a Estados Unidos, especialmente en armamento nuclear porque en cualquier guerra no sólo importa la calidad de las armas sino su cantidad.

En los años ochenta la Guerra de las Galaxias que emprendió Reagan fue el segundo intento para lograr una potencia de fuego capaz de aplastar a la URSS en un primer ataque.

La capitulación de Gorbachov en todos los frentes arrinconó la Guerra de las Galaxias y se firmaron dos acuerdos de limitación de armas nucleares.

El primero trataba sobre misiles balísticos intercontinentales y el segundo sobre misiles de alcance medio.

Bush se retiró del primero en 2002 y ahora Trump se ha retirado del segundo.

Parce que esto reabre la carrera de armamentos en el único punto en el que había un cierto freno, pero hay algo importante que demuestra el punto en el que se encuentra Estados Unidos hoy.

Lo que Washington ha dicho exactamente es lo siguiente: no queremos una derogación del tratado sino una renegociación del mismo. ¿En qué términos? Para incorporar a China al mismo.

Eso significa que los parámetros tradicionales de la guerra nuclear han cambiado y que Estados Unidos ya no se enfrenta sólo a la URSS/Rusia sino que ha aparecido el tercer género. En Washington quieren un acuerdo tripartito porque con la paranoia soviético/rusa de la Guerra Fría, quien ha escapado a su control ha sido China.

A lo largo de los años China ha acumulado un arsenal completo de armas nucleares de alcance intermedio (entre 500 y 5.500 kilómetros) capaces de alcanzar las bases que el Pentágono tiene el sudeste asiático: Corea del sur, Japón y Guam.

Por lo tanto, Estados Unidos no está en condiciones de atacar territorio chino desde ninguna de esas bases, y lo que es peor: ni siquiera está en condiciones de amenazar.

Por eso los corifeos de la Casa Blanca en los medios destacan la importancia del tratado y la necesidad de “acomodarlo a los nuevos tiempos”. Las cadenas de intoxicación son capaces de reconvertir a Putin en un bendito si logra convencer a los chinos de que se incorporen a un nuevo tratado.

Pero en Washington están muy torpes últimamente. Primera fase: Putin declara públicamente que ha prohibido a Lavrov hacer la más pequeña insinuación sobre la posibilidad de abrir negociaciones para la firma de un nuevo tratado. ¿Por qué? Porque el tratado firmado por Gorbachov en 1987 ha sido un auténtico agujero en la defensa militar de la URSS/Rusia, sobre todo desde que la OTAN se ha expandido hacia el este, poniendo sus tropas en las mismas narices de Rusia.

En Pekín dicen lo mismo que en Moscú: no están interesados en un tratado que sólo interesa a Estados Unidos.

Segunda fase: como ya ocurrió en 2002 con los misiles intercontinentales, Putin ha anunciado la construcción de nuevas plataformas terrestres y navales para el lanzamiento de misiles si Estados Unidos instala los suyos en Europa, que es el punto de no retorno en esta cuestión. Conclusión: la pelota está en el tejado de Estados Unidos, que es donde siempre ha estado desde 1945.

Más información:

— Dropshot: el siniestro plan de Estados Unidos para acabar con la URSS
— Dropshot: el plan de ataque nuclear contra la URSS
— La amenaza del Pentágono de un ataque nuclear contra Rusia

Las FARC han capitulado ante un Estado que nunca cumplirá ninguno de los compromisos firmados

Isauro Yosa

El partido FARC observa pasivamente, desde la oscura zanja del incumplimiento estatal, cómo Rodrigo Londoño y su círculo: Lozada y Alape entre otros, entierran en una tumba sin nombre 50 años de lucha del pueblo colombiano y el legado de Jacobo, Manuel, Alfonso y miles más que entregaron su vida en la lucha contra la más bárbara oligarquía de Latinoamérica.

La constitución y la ley colombianas, es decir, la voluntad escrita de ésa oligarquía nacional, los manuales de buenos modales y de diplomacia, la corrección política y doctrinas del capitalismo con rostro humano son ahora las fuentes de pensamiento de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. No ya el marxismo-leninismo, no el pensamiento bolivariano, ahora rige en este partido la biblia de la fraternidad y de la obediencia, el Acuerdo Final para Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera.

Del principio de crítica y autocrítica nada queda, no hay crítica contra el Estado y la oligarquía, como tampoco hay autocrítica respecto a lo que ya se sabe: el proceso de paz ha fracasado y fue un error entregar las armas sin que hubiese dado cumplimiento alguno del Acuerdo Final: 18% de implementación, falseamiento total a lo acordado en La Habana por la contraparte, 0.0 metros cuadrados de tierra para el campesinado y los exguerrilleros, más de 88 exrebeldes y sus familiares asesinados. ¿Qué pasará cuando a estos les deje de llegar el subsidio (menos de un mínimo) que solo cubre dos años del cual ya pasó uno?

El discurso de la reconciliación ha llegado a su límite, ha hastiado al movimiento social porque la reconciliación equivale a la conciliación. Sólo se puede construir un sujeto para la revolución creando antagonismos, no suavizándolos. La oligarquía con su Estado ha dejado claro que no tiene voluntad de ceder en nada y cuenta con plena determinación de revertir lo que está escrito. Duque no ha mostrado la más mínima intención de poner a andar la implementación y no tiene por qué hacerlo, pues no hay contraparte que lo obligue. Ha sido un proceso de paz mezquino, uno que consiste solo en la desmovilización de la guerrilla y ningún cambio real para los miserables de Colombia.

Resulta que el partido FARC es el ÚNICO partido de Colombia que se acoge plenamente a la ley de la burguesía nacional, no sólo de palabra sino también de hecho, ¡ley que ni esa burguesía cumple! Ello equivale al sometimiento absoluto de la organización a la voluntad de las clases dominantes en poder del Estado, a la sumisión del pensamiento. El partido no se piensa más allá de los límites institucionales. Cumple bien su mandato la línea hegemónica de la dirección del partido.

Cual señores feudales, rodeados del aura de la burocracia neoliberal, abrazados con la ONU, con exparamilitares y funcionarios del Estado, dirigentes del partido hicieron cumplir la voluntad de su majestad Juan Manuel Santos (ahora lo harán con Uribe 3): prohíben la protesta y la lucha de clases a sus propias bases bajo amenaza de represión estatal, censuran paros campesinos mientras hacen negocios con multinacionales en el sur del país, negocios que van en contra de los intereses de las poblaciones que durante décadas acogieron y protegieron a las FARC-EP. Recientemente hacen acuerdos electorales con el fascismo para tener un candidato único.

La fracción reformista de la dirigencia nacional del partido FARC, encabezada por sujetos que cada vez pierden mayor legitimidad interna y ganan más poder mediante su intermediación en los recursos para la reincorporación, recorre el país de foro en foro, legitimando unos acuerdos cuyo primer beneficiario de facto es el Estado y la burguesía internacional. Los excombatientes se mantienen en el partido no porque crean en él, sino porque los recursos de su reincorporación están atados a esa organización política y es ella la que nombra gente en el Consejo Nacional de Reincorporación (CNR). Cualquier opinión no autorizada puede significar quedar por fuera de la reincorporación.

Una mentira mil veces repetida se hace verdad, el credo del uribismo, hoy es usado por dirigencia hegemónica del partido FARC para engañar a su militancia. Se repite cual cántico en iglesia evangélica que las cifras de muertos y de violencia propia del conflicto armado se han reducido, de allí se deriva maliciosamente que el Acuerdo Final y su implementación es un éxito. Este argumento es falso, la única cifra de muertos que ha bajado significativamente es la de los militares estatales, considerando que van más de 88 ex guerrilleros asesinados.

Es falsa, además, porque no reconoce distinciones en el ejercicio de la violencia, asemeja la lucha popular al terrorismo de Estado y al paramilitarismo, con ello se oculta la naturaleza social y política del conflicto armado, su historia, desconociendo que hay dos grandes bloques o clases en confrontación que no son evidentemente iguales, por eso su ejercicio de la violencia tampoco es equiparable. La reducción de muertes producto del conflicto se muestra como distractor, su precio no se muestra, como no se muestra que esa violencia simplemente toma otra forma mucho más degradada, se oculta la entrega de las comunidades al terror paramilitar, la impunidad de los criminales de Estado, la aceptación de la versión oficial de la historia, los incumplimientos del Estado, etc.

El Dr. Londoño llama hoy arrepentidos a quienes mantenemos una postura crítica frente al acuerdo, habría que pedirle que cuide sus propias redes, pues en el canal de YouTube del partido de la rosa consta una conferencia de Jacobo Arenas en 1990, en que dice esto exactamente:

“Hay gente que viene al movimiento revolucionario y al año está cansada o considera que se equivocó de vehículo y entonces pide que lo releven de esa tarea, pide que le cambien de frente de trabajo o simplemente plantea que él quiere irse para su casa, donde su mamá y su papá, cosas de esas, y otros a los 5 años, y otros a los 10 y otros a los 20, y otros a los 25 aun cuando se percaten de que ese es un grave error, pero su condición de clase no les permite que prolonguen su vida en un proceso revolucionario que puede que asuma muchos años, porque ellos no se casan con el proceso revolucionario, no hacen el compromiso con el proceso, sino como que hacen el compromiso de llegar al poder y cuanto antes mejor”.

Los verdaderos revolucionarios no hacemos ese tipo de compromiso, los verdaderos revolucionarios hacemos el compromiso de vanguardiar las luchas de nuestra clase y las luchas de nuestro pueblo. Por eso los otros se cansan de la lucha y con relativa facilidad caen envueltos en la promesas del gobierno, que puede que los vuelvan gobierno y después los sacan a patadas cuando la oligarquía considere que ya no les son útiles. Si asume el gobierno un compromiso para cambiar el medio ambiente de la vida económica, de la vida social, de las expresiones culturales de la nación colombiana, y en ese entorno nuevo, en ese medio ambiente distinto, entonces encaramos el problema del movimiento armado.

Cuando hay plenas libertades democráticas, si para todo el mundo hay trabajo en Colombia y no hay hambre, miseria, desocupación, violencia, terror, hay educación para los hijos de todo el mundo por qué no desmovilizamos la guerrilla. Porque se ha cumplido la esencia del planteamiento que hicimos nosotros desde un principio Ese planteamiento no lo entendieron los que están hoy negociando con el gobierno y les dieron dádivas y además se cansaron de la lucha revolucionaria porque no tenían en su consciencia una elaboración ideológica de lo que significa el compromiso del revolucionario .

Son los arrepentidos a que se refería Jacobo Arenas, los que nunca construyeron una verdadera conciencia, los que hoy agachan la cabeza ante los medios, a los que les da penita lo que hicieron por 50 años. Nada le molesta hoy más a la dirigencia de la FARC que los llamen por su nombre de guerra, les molesta porque se avergüenzan de su historia. ¿Qué pensaría Jacobo Arenas al ver que se desmovilizó una guerrilla a cambio de nada, de unos puestos en el Gobierno?

Jesús Santrich ha mantenido una posición limpia, honesta frente a lo que hoy son unos acuerdos fallidos, tuvo el carácter para denunciar el incumplimiento deliberado y prevenir al ELN, fue el único capaz de observar con verdadero criterio objetivo los errores del proceso de paz y por eso está preso. A los hoy todopoderosos integrantes de la dirección nacional del partido FARC les incomodaba mucho una voz que hiciera ver lo evidente, por eso se hizo necesario deshacerse de él inmediatamente (útil sería la DEA), curiosamente fue el ciego el que más vio.

A Iván Márquez le espera el mismo destino, hoy lo pretenden reducido, según Sandra Ramírez sus opiniones son personales y no expresan el sentir de la mayoría de exguerrilleros, algo improbable para quien conoce el estado del partido. Lo que se sabe con certeza es que las posturas políticas de la dirección dominante del partido encarnan bien las preocupaciones de la oligarquía y el Estado colombiano. Algún día sabremos por qué Juan Manuel y Enrique Santos se sintieron más cómodos llevando a Timochenko a La Habana para agilizar el diálogo, al parecer con Iván Márquez como jefe negociador no les resultaba posible alcanzar sus fines.

El argumento de moda en el partido FARC es que ahora tenemos más aliados que los que teníamos en la guerra, vale la pena preguntarle doctor Londoño, ¿qué entiende por aliados y a quién considera como tales, a la ONU acaso, o a los empresarios que algo dan para la reincorporación? Pero más importante es preguntarle: ¿qué costo tienen esos aliados, acaso no es otro que el de renunciar a cualquier proyecto de cambio, renunciar a transformar el orden, serían igualmente aliados si la FARC hubiera tomado alguna acción política en ése sentido?

¿Ha parado la oligarquía de usar todas las formas de lucha contra el pueblo, se ha roto con la estigmatización y los medios de guerra propagandística para llegar a la batalla de ideas? Es una tesis cuestionable, cuando se siguen lanzando sobre la población por la contraparte mentiras nuevas y viejas que profundizan representaciones sociales negativas sobre las FARC, por ejemplo, la supuesta acumulación de tierras por la guerrilla, su condición de guerrilla millonaria o las fantasías sobre las violaciones masivas. Esa guerra mediática se encuentra casi intacta, no es posible afirmar que los acuerdos de paz hayan contribuido a democratizar la sociedad en este sentido.

Para evidenciar lo anterior es bueno tomar un ejemplo. Muchos exguerrilleros se han quejado del monumento hecho con sus armas por la artista Doris Salcedo, el monumento es brillante porque refleja la realidad de lo que fue el acuerdo: pisotear a las FARC-EP. La obra sirve como un piso para que la oligarquía, el lumpen de las ciudades y funcionarios de organismos internacionales vayan a tomarse fotos, celebren su victoria y tal vez dejen algún centavo para la implementación del proceso de paz. ¿Y las palabras oficiales del partido al respecto? Seguramente las de felicitación a la artista. Como prístino detalle, hubo un ritual de sanación por el cual las víctimas martillaron las láminas de metal que salieron de las armas fundidas de las FARC-EP, creyeron que martillaban las armas de sus victimarios, pero fueron las armas de las FARC-EP las únicas que se fundieron, como consecuencia lógica, la guerrilla es la victimaria en el conflicto y el Estado y los paramilitares las víctimas. Primero se pisotea una historia y luego se implanta otra a martillazos.

Por otro lado, nos enseña con sus reproches y llamados de atención el señor Londoño que de la noche a la mañana los exguerrilleros han tomado la decisión individual, libre y autónoma de volverse delincuentes, así, introduce la tesis útil a los intereses estatales de que el Acuerdo es excepcional en su letra e implementación, que no existen incumplimientos, que lo que hubo fue un generoso regalo de la oligarquía a la guerrilla, de modo que cualquiera que disienta de la realidad objetiva del Acuerdo Final se convierte, necesariamente, en un disidente narcotizado. Como los exguerrilleros disfrutan hoy de las mejores condiciones de vida posible, no tienen ningún motivo válido para retirarse del proceso en pro de sobrevivir a la pobreza.

Todo esto equivale a reemplazar el pensamiento histórico de las FARC-EP con el idealismo, liberal burgués: si según el máximo líder de la FARC, cada militante es responsable de su situación, pues su realidad es producto de su voluntad y no de la historia y la sociedad colombiana ¿qué diferencia hay entre esto y el pensamiento digno de cualquier centro de ideas neoliberales?

Se ha introducido la tesis de que existen trabas burocráticas a la implementación, según las cuales el partido de la rosa rosada se ha enredado ante su inexperiencia en los trámites estatales, de lo que se deduce que la implementación de los acuerdos tiene problemas técnicos, no políticos, haciendo creer que el Estado colombiano no tiene la capacidad de cumplir los acuerdos, pero que una vez se superen (por alguna razón mágica) las barreras administrativas, las mieles del acuerdo van a fluir a plenitud. Esta tesis sirve en esencia para ocultar una incómoda verdad: no existe tal cosa como una traba burocrática, existe la voluntad y las acciones concretas dirigidas tanto a no cumplir el acuerdo como reversarlo por parte del Estado.

Irónicamente, después de 50 años, no fue la oligarquía colombiana ni fueron los gringos los que acabaron con las FARC-EP, sino gente de adentro. Pero las mareas cambian y no se echa por tierra la dignidad de un pueblo y su legado tan impunemente. El pueblo colombiano es contradictorio, más sumiso que rebelde, pero como todos los pueblos tiene su punto de quiebre y allá hay que ir.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=252829

Las líneas aéreas de la CIA: una tapadera de las operaciones clandestinas y el tráfico de drogas

En 1946, al final de la Segunda Guerra Chino-Japonesa, cuando el Ejército de Liberación Popular inició el asalto a los cielos, el general estadounidense Claire Lee Chennault, creador de los Flying Tigers, regresó a China para fundar CAT (Civil Air Transport) con Whiting Willauer, una aerolínea camuflada de aspecto comercial. Los pilotos “nacionalistas” chinos se pusieron al servicio de la CAT y, por lo tanto, de Estados Unidos.

Tres años después, tras la victoria del Partido Comunista de China, la CAT siguió a su fundador, a Chiang Kai-shek y al ejército “nacionalista” y se refugió en Taiwán.

Casi al mismo tiempo la CIA fundó otra empresa llamada Airdale que, a su vez, adquirió el 40 por ciento de la CAT. El resto permaneció en manos de inversores taiwaneses.

A mediados de la década de los cincuenta, con el avance de las fuerzas revolucionarias en la Indochina francesa, Estados Unidos tuvo que tomar el relevo de los viejos colonialistas europeos y la CIA necesitó recurrir a su aerolínea para llevar a cabo el transporte de una manera discreta. Así nació Air America, que sustituyó a la CAT y se convirtió en una de las principales empresas de transporte aéreo del sudeste asiático.

A pesar de su nombre, durante años Air America fue la aerolínea “de bandera” de Taiwán, uno de esos países en los que nunca se sabe dónde acaba la embajada de Estados Unidos y empiezan a gobernar los políticos locales “nacionalistas”.

A principios de los años sesenta las fuerzas militares estadounidenses no podían operar desde Laos, un país “neutral”, así que se repitió la experiencia de Taiwán. En 1964 la CIA creó BOA (Boun Oum Airways) una aerolínea camuflada como si fuera propiedad del príncipe laosiano Boun Oum. Estaba tan camuflada que utilizaba aviones prestados por la CASI (Continental Air Services Inc) que no tenían distintivos propios y los tripulantes era tailandeses. De esa manera, todo parecía asiático y no levantaba sospechas. La ONU podía dormir tranquila.

De manera encubierta, la CIA dirigió los combates en Laos lo mismo que en Siria. Creó ejércitos de fantasmas, unos procedentes del interior y otros del exterior. Algunos de ellos habían combatido en las filas de los “nacionalistas” chinos contra los comunistas, como los hmongs. Otros eran mercenarios tailandeses, otros eran reservistas laosianos…

La CIA utilizó los aviones de la BAO y de Air America para reforzar a esas milicias irregulares, al propio ejército real y para transportar y reabastecer a las fuerzas especiales en misiones clandestinas, así como operaciones de rescate sobre el terreno, de reconocimiento fotográfico y desplazamiento de refugiados. De 1959 a 1962 las operaciones secretas más importantes las llevó a cabo la CIA utilizando la cobertura de esta aerolínea de apariencia civil: “Ambidextrous”, “Hotfoot” y “White Star”. Después de 1962, una operación similar conocida como “Proyecto 404” se encargó de trasladar agregados y asesores militares a la embajada de Estados Unidos en Vientiane.

A mediados de la década de los setenta, Air America contaba con más de 300 pilotos, copilotos, ingenieros de vuelo y especialistas en carga aérea, llamados “ravens” (cuervos) en clave. Tenía dos docenas de aviones bimotores de transporte, otra docena de aviones de campo corto de despegue y aterrizaje y 30 helicópteros dedicados a operaciones en Birmania, Camboya, Tailandia y Laos.

La imagen icónica de la aerolínea de la CIA es el último helicóptero que en 1975 abandonó Saigón después de posarse sobre el tejado de un edificio en el número 22 de la calle Gia Long de la capital vietnamita, utilizado por los espías y la USAID, para evacuar a los cómplices de la guerra imperialista.

En 1975, tras la derrota en Indochina, la CIA se pasó al tráfico de heroína cambiando el uso de los aviones de la aerolínea y dirigiendo al ejército hmong contra el ejercito popular laosiano. El comercio de drogas financió la contrarrevolución, algo que se ha repetido en diferentes epocas y diferentes países.

Con la liberación también cambiaron otras cosas. Por ejemplo, el nombre de Air America ya no era de recibo, por lo que apareció Air Asia, con sede en Taipei, la capital de Formosa.

El comodín Al-Qaeda es reutilizable también para justificar un ataque contra Irán

En Oriente Medio hay una baraja con muchas cartas, pero Al-Qaeda no es una ellas; es el comodín, lo más útil que cabe imaginar en cualquier circunstancia. Lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Encaja en todas las combinaciones imaginales, por sorprendentes que puedan parecer a simple vista.

Altos funcionarios del gobierno de Trump le susurran al oído al Washington Times lo más inverosímil que cabría imaginar y que el diario reproduce entusiasmado: Irán es un aliado de Al-Qaeda y, por lo tanto, puede ser atacado. “La alianza entre Irán y Al-Qaeda proporciona una justificación legal para los ataques militares estadounidenses”, añade el periódico (1).

Irán no combate a Al-Qaeda, como creíamos hasta ahora, sino todo lo contrario: es un refugio para sus combatientes, para su dinero y para sus armas. En otras palabras, en la jerga fantasiosa de esos “altos funcionarios” de Washington, Irán sustituye a Irak. Tienen que atacar a Irán por lo mismo (por la misma mentira) que antes atacaron a Irak.

La compleja y duradera relación entre esos dos enemigos declarados de Estados Unidos, Al-Qaeda e Irán, es una amenaza inaceptable para la seguridad del mundo.

La autorización para recurrir a la fuerza militar adoptada por el Congreso pocos días después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, sigue en vigor. A Bush le permitió invadir Afganistán con la excusa de atacar a Al-Qaeda en Afganistán a través de los talibanes que apoyaban.

Esa misma ley podría justificar ahora legalmente el ataque al territorio iraní, si Trump considera que las sanciones económicas no son suficientespara neutralizar la amenaza que para Estados Unidos e Israel representa el gobierno de Teherán.

Si nos hemos tragado que Trump es un espía ruso, también podemos tragar con esta locura, a cambio de ignorar que Irán está combatiendo activamente a Al-Qaeda en Siria e Iraq.

Cuando en 2001 Estados Unidos atacó Afganistán, las familias de los dirigentes de Al-Qaeda huyeron a Irán, donde fueron puestos en arresto domiciliario. Así siguen desde entonces: tienen la condición de rehenes por medio de los cuales Irán se asegura contra los ataques de Al-Qaeda, como bien reconoce el Washington Times en su artículo: en Irán los miembros de Al-Qaeda son “moneda de cambio”.

Trump lo tiene muy complicado en Irán. No va a poder formar una de sus fantasmales “coaliciones internacionales”. No sólo no tiene el apoyo de la Unión Europea sino que los grandes monopolios europeos son los más perjudicados por el bloqueo económico de Irán, como se ha puesto de manifiesto en las recientes cumbres de Varsovia y Munich.

Ni siquiera tiene el apoyo de Irak, con cuyo gobierno no puede contar ni siquiera como retaguardia. Los intentos de Netanyahu de crear un “frente árabe” contra Irán han fracasado. Si Estados Unidos quiere atacar a Irán, tendrá que ir por su cuenta. Sus aliados del Golfo Pérsico pondrán dinero encima de la mesa, pero no constituirán una fuerza militar, más allá de las hordas yihadistas al estilo de lo que ya hicieron en Siria.

Digamos de paso lo siguiente: recientemente se ha publicado el borrador de un artículo que estaba a punto de terminar el difunto periodista Khasshoggi, descuartizado en Estambul, en el que se oponía al “frente árabe” y preconizaba todo lo contrario: una alianza con Irán (2).

Pasemos ahora al otro lado de la frontera iraní, al este, donde Estados Unidos puede volver a captar a los talibanes para una lucha contra Irán. También puede seducir a Pakistán, como ya ha denunciado el gobierno de Teherán. Este lunes el príncipe saudí Mohamed Ben Salman, el asesino de Khashoggi, visitó Pakistán, donde tiene grandes intereses económicos.

El martes pasado se produjo un atentado en la región de Sistán-Baluchistán, en la frontera entre Irán y Pakistán, donde 27 soldados iraníes fueron asesinados en circunstancias similares al de Cachemira, que causó 41 muertos. El gobierno de Teherán acusa a la inteligencia pakistaní y el de India también.

Los talibanes negocian con los estadounidenses en Islamabad, donde también se han reunido con el Primer Ministro pakistaní Imran Khan y con el príncipe Mohamad Ben Salman.

A su vez, Irán también negocia con los talibanes para ofrecerles un apoyo alternativo al que reciben de Pakistán.

En cualquier caso, para Irán es prioritario asegurar su flanco oriental. Combinaciones no faltan. Como Estados Unidos ha dejado al gobierno afgano fuera de las conversaciones con los talibanes, literalmente con el culo al aire, podría adelantarse a los talibanes y aceptar la mano iraní…

(1) https://m.washingtontimes.com/news/2019/feb/18/iran-al-qaeda-alliance-may-provide-legal-rationale/
(2)
https://www.middleeasteye.net/fr/news/exclusif-lappel-de-jamal-khashoggi-en-faveur-de-lunite-entre-les-peuples-saoudien-et-iranien

La lucha contra el sionismo es una lucha contra el imperialismo y los nuevos ‘delitos de odio’ no la van a frenar

Con la criminalización del “negacionismo” del llamado “holocausto” y la creación de los delitos de odio, en Europa la represión se encamina hacia la inmunización de Israel y del sionismo como ideología criminal, es decir, que da un giro de 180 para proteger a los delincuentes.

La vestimenta ideológica es que la lucha contra el sionismo es una agresión a los judíos, por lo que los judíos son sionistas. Recientemente Macron rindió pleitesía al Crif (Consejo representativo de las Instituciones Judías de Francia), donde lo dejó bien claro: la Unión Europea asumirá como propia la definición de “antisemitismo” de la Alianza Internacional para la Memoria de la Soah, lo cual significa que los ataques “a los judíos” los definen los propios “judíos” y que el antisionismo forma parte de esa definición.

Es otra falsificación de la historia: durante la primera mitad del siglo XX, la gran mayoría de los judíos eran enemigos del sionismo, lo que puede conducir al absurdo de calificar a los judíos como antisemitas.

El sionismo es parte del imperialismo; participa de sus mismas características: la conquista, el asentamiento y el colonialismo. A finales del siglo XIX y antes de la Primera Guerra Mundial, la gran mayoría de los judíos de Europa central y Rusia emigraron masivamente a occidente y, especialmente a Estados Unidos. Otros muchos se integraron en las sociedades de las que formaban parte, donde acabaron asimilados. A partir de 1880, y a pesar del antisemitismo, el número de matrimonios mixtos entre los judíos alemanes aumentó constantemente: entre 1901 y 1929 la proporción aumentó del 17 al 59 por ciento.

La participación activa de los judíos en el movimiento obrero y comunista internacional fue otra forma de integración social y los pogroms de la Rusia zarista y la represión nazi no estuvieron dirigidos contra “los judíos” sino -principalmente- contra los revolucionarios.

En 1897 se creó el Bund, la Unión General de Trabajadores Judíos de Lituania, Polonia y Rusia, una organización socialdemócrata cuya federación Lenin no admitió dentro del Partido bolchevique. El Bund compartía los principios de la II Internacional que, en lo que a la cuestión nacional se refiere, estaban dominados por los “austro-marxistas”, esto es, por el federalismo y una especie de autonomía cultural.

Cuando en 1943 los nazis aplastan el levantamiento del ghetto de Varsovia, acaban también con ese movimiento, que no era estrictamente judío sino socialdemócrata, es decir, político y no religioso ni étnico.

Las grandes potencias imperialistas son las que convierten a un movimiento minoritario, como el sionismo, en mayoritario incorporándolo al nuevo orden mundial inaugurado en 1945 y creando en torno a él una de las más formidables campañas propagandísticas que ha conocido la historia, que no es otra cosa que la reedición del mito bíblico de la huida de Egipto que encabezó Moisés.

En 1948 la creación del Estado de Israel por el imperialismo fue otro “éxodo” que, si se desprende de la mitología religiosa, debería llamarse conquista, asentamiento y colonización de Palestina. El nuevo Estado no sólo atrae a una parte importante de los judíos de la diáspora sino que compromete al resto en su defensa. A diferencia del judaísmo, que forma vínculos en torno a una religión, el sionismo los crea en torno a un Estado, o sea, a una política determinada.

Cabe concluir, pues, que la suerte del sionismo está ligada al imperalismo y a sus lacras coloniales. En Palestina los sionistas no son muy diferentes a los blancos en Sudáfrica, convencidos de llevar a cabo una misión civilizadora o típicamente religiosa (misionera) porque se creen superiores a los indígenas.

Como los demás colonos que ha conocido la historia, los sionistas llegan a una tierra (Palestina) pero dependen de otra (Gran Bretaña primero, Estados Unidos después). Viajan y se establecen en oriente pero representan a occidente. Creen simbolizar la cultura en medio de la incultura y la barbarie. En norteamérica los colonos metieron a los indios en las reservas, en sudáfrica los blancos crearon bantustanes y en Palestina los sionistas hicieron exactamente lo mismo.

Los imperialistas pueden seguir inventando los delitos que quieran. Pueden seguir emitiendo reportajes a mansalva sobre el holocausto. Quizá tapen la boca e intimiden en sus respectivos países. Quizá hayan logrado lavar el cerebro a más de uno y silenciar a otros cuantos. Pero no cabe duda de que ese castillo de naipes que es Israel se derrumbará inexorablemente porque un Estado no se puede sostener indefinidamente sobre el crimen organizado, por más que la ONU se empeñe en ello.

Siria, cambio de planes: la liberación de Idlib se hará ‘paso a paso’

La liberación del último bastión yihadista en Siria, la provincia de Idilib, se está demorando por las discrepancias entre Rusia, Irán y Turquía.

Pero el tiempo apremia, el gobierno sirio se impacienta y repite cada día que la guerra no terminará hasta que Idlib sea liberada.

Hasta ahora los acuerdos tripartitos entre Rusia, Irán y Turquía tenían por objeto, precisamente, impedir un asalto militar a la madriguera, lo cual se presenta ante los micrófonos como una preocupación humanitaria, evitar las muertes de civiles y la devastación.

Lo cierto es que en Idlib no solo hay feroces yihadistas con barbas sino representantes de muchos intereses diplomáticos que no pueden salir a la luz (de momento). Por ello, el tripartito optó por la desescalada y la creación de una zona desmilitarizada.

El plan era que, una vez establecido un cordón sanitario, Turquía hiciera de mediador, dado su ascediente sobre algunos de los grupos yihadistas, a los que debía buscar “una salida” que evitara su ejecución, o su captura seguida de la consiguiente “confesión” pública delante de las cámaras.

Progresivamente, el ejército turco debía sustituir a los yihadistas y, una vez “pacificada” la provincia, entregarla a los sirios.

Turquía falló, Al-Qaeda (Hayat Tahrir Al-Cham) se ha apoderado de la provincia casi por completo y no obedece las órdenes que le llegan de la inteligencia militar turca.

El 14 de febrero se celebró otra cumbre del tripartito en Sochi que cambia los planes y pondrá en marcha un plan “paso a paso”. En el primero quienes actuarán en Idlib serán Rusia y Turquía por medio de patrullas conjuntas. En el segundo, Turquía se retirará para dar entrada a Siria en la provincia. En el tercero y último, el ejército sirio se hará cargo de la situación, aunque podra pedir refuerzo a las tropas rusas, si fuera necesario.

En Sochi todos hablaron de sus muchas preocupaciones humanitarias, sobre todo rusos y turcos. Erdogan dijo que quiere que el gobierno sirio respete la tregua. “No queremos que se produzcan nuevas crisis humanitarias, nuevos desastres en Idlib o en cualquier otro lugar de Siria”.

Pero tomen nota: mientras en Sochi hablaban Putin, Rohani y Erdogan, en Varsovia se celebraba otra cumbre fantasmagórica sobre Oriente Medio en el que nadie invitó a Irán porque se trataba precisamente de estrechar el dogal contra la República Islámica por parte de los de siempre: Estados Unidos, Israel, Arabia saudí, Jordania, Kuwait, Marruecos, Omán…

Las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira

Boaventura de Sousa Santos

Cuando el respetado Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, renunció al cargo en 2018, la opinión pública mundial fue manipulada para no prestar atención al hecho y mucho menos evaluar su verdadero significado. Su nombramiento para el cargo en 2014 fue un hito en las relaciones internacionales. Era el primer asiático, árabe y musulmán que ocupaba el cargo y lo desempeñó de manera brillante hasta el momento en que decidió dar un portazo por no querer ceder a las presiones que desfiguraban su cargo, desviándolo de su misión de defender a las víctimas de violaciones de derechos humanos para volverlo cómplice de tales violaciones perpetradas por Estados con peso en el sistema mundial.

En su discurso y entrevistas de despedida se mostraba indignado con el modo en que los derechos humanos se venían transformando en parias de las relaciones internacionales, obstaculizados por las estrategias autoritarias y unilaterales de dominio geoestratégico. Reconocía que el ejercicio de su cargo le obligaba a oponerse a la mayoría de los países que habían aprobado su nombramiento bajo pena de traicionar su misión. También llamaba la atención sobre el hecho de que el perfil de la ONU reflejaba fielmente el tipo dominante de relaciones internacionales y que, por ello, tanto podía ser una organización brillante como una organización patética, dando a entender que este último perfil era el que empezaba a regir. Era un grito de alerta sobre los peligros que el mundo corría con el avance de populismos nacionalistas de derecha y de extrema derecha que hace mucho venía señalando. Al denunciar la creciente vulnerabilidad de una buena parte de la población mundial sujeta a graves violaciones de derechos humanos, él mismo se volvió vulnerable y tuvo que abandonar el cargo. El grito de alerta cayó en el silencio de la diplomacia, de los alineamientos y de las conveniencias típicas del internacionalismo patético que había denunciado.

Todo esto ocurrió en el año en que se celebraban los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el que muchos, incluido yo mismo, defendían la necesidad de una nueva declaración, más sólida y más verdaderamente universal. Esta necesidad se mantiene, pero en este momento lo más importante es identificar las fuerzas y los procesos que están bloqueando la declaración actual y la convierten en un documento tan desechable como las poblaciones vulnerables sometidas a las violaciones de los derechos humanos que la declaración pretendía defender. Cabe recordar que esta declaración pretendía mostrar la superioridad moral del capitalismo frente al comunismo. El capitalismo prometía, al igual que el comunismo, el creciente bienestar de poblaciones cada vez mayores, pero lo hacía con respeto a los principios de la Revolución francesa: igualdad, libertad y fraternidad. Era el único sistema compatible con la democracia y los derechos humanos.

Sin embargo, la ola conservadora y reaccionaria que asola al mundo es totalmente opuesta a la filosofía que presidió la elaboración de la Declaración Universal y constituye una seria amenaza para la democracia. Se basa en la exigencia de una doble disciplina autoritaria y radical que no se puede imponer por procesos democráticos dignos del nombre. Se trata de la disciplina económica y de la disciplina ideológica. La disciplina económica consiste en la imposición de un capitalismo autorregulado, movido exclusivamente por su lógica de incesante acumulación y concentración de la riqueza, libre de restricciones políticas o éticas; en síntesis, el capitalismo que suele designarse como capitalismo salvaje. La disciplina ideológica consiste en la inculcación de una percepción o mentalidad colectiva dominada por la existencia de peligros inminentes e imprevisibles que alcanzan a todos por igual y particularmente a los colectivos más cercanos, ya sean la familia, la comunidad o la nación. Tales peligros crean un miedo inquebrantable del extraño y del futuro, una inseguridad total ante un desconocido avasallador. En tales condiciones, no resta más seguridad que la de regresar al pasado glorioso, el refugio en la abundancia de lo que supuestamente fuimos y tuvimos.

Ambas disciplinas son tan autoritarias que configuran dos guerras no declaradas contra la gran mayoría de la población mundial, las clases populares miserabilizadas y las clases medias empobrecidas. Esta doble guerra exige un vastísimo complejo ideológico-mental propagado por todo el mundo, incluyendo nuestros barrios, nuestras casas y nuestra intimidad. Son tres las fábricas principales de este complejo: la fábrica del odio, la fábrica del miedo y la fábrica de la mentira.

En la fábrica del odio se produce la necesidad de crear enemigos y de producir las armas que los eliminen eficazmente. Los enemigos no son aquellos poderes que el pensamiento crítico izquierdista satanizó: el capitalismo, el colonialismo y el heteropatriarcado. Los verdaderos enemigos son aquellos que hasta ahora se disfrazaron de amigos, todos aquellos que inventaron la idea de opresión y movilizaron a los ingenuos (por desgracia, una buena parte de la población mundial) para la lucha contra esa opresión. Se disfrazaron de demócratas, de defensores de los derechos humanos, del Estado de derecho, de acceso al derecho, de diversidad cultural, de igualdad racial y sexual. Por eso son tan peligrosos. El odio implica el rechazo a discutir con los enemigos. A los enemigos se los elimina.

En la fábrica del miedo se produce la inseguridad y los artefactos ideológico-mentales que producen seguridad, la cual, para ser infalible, necesita de vigilancia permanente y de constante renovación de las tecnologías de la seguridad. El objetivo de la fábrica del miedo es erradicar la esperanza. Busca convertir el actual estado de cosas en el único posible y legítimo, contra el cual solo por locura o utopía disparatada se puede luchar. No se trata de validar todo lo que existe. Se trata de limpiar, de lo que existe, todo lo que impidió la perpetuación del pasado glorioso.

Por su parte, en la fábrica de la mentira se producen los hechos y las ideas alternativas a todo lo que pasó por verdad o búsqueda de verdad, como las ideas de igualdad, de libertad negativa (libertad de coerciones) y positiva (libertad para realizar objetivos propios, no impuestos ni teledirigidos), de Estado social de derecho, de violencia como negación de la democracia, de diálogo y reconocimiento del otro como alternativa a la guerra, de los bienes comunes como el agua, la educación, la salud, el medio ambiente saludable. Esta fábrica es la más estratégica de todas, porque es aquella en la cual los artefactos ideológico-mentales tienen que empaquetarse y disfrazarse de no ideológicos. Su mayor eficacia reside en no decir la verdad respecto a sí misma.

La proliferación de estas tres fábricas es el motor de la ola reaccionaria que vivimos. La proliferación tiene que ser la mayor posible para que nosotros mismos nos volvamos emprendedores del odio, del miedo y de la mentira; para que deje de haber diferencia entre producción, distribución y consumo en la propagación de esta vasta disciplina ideológica. Los medios de comunicación hegemónicos, la “comentariología”, las redes sociales y sus algoritmos, y las iglesias seguidoras de la teología de la prosperidad, son poderosas líneas de montaje. Pero esto no significa que las piezas que circulan en las líneas de montaje se produzcan de manera anárquica en todo el mundo. Hay centros de innovación y renovación tecnológica para la producción masiva de artefactos ideológico-mentales cada vez más sofisticados. Esos centros son los silicon valleys del odio, del miedo y la mentira. Las tecnologías se desarrollaron originalmente para servir a dos grandes clientes: los militares y sus guerras, y el consumo de masas; pero hoy los clientes son mucho más diversificados e incluyen la manipulación sicológica, la opinión pública, el marketing político, el disciplinamiento moral y religioso. La sofisticación tecnológica está orientada a colapsar la distancia con la proximidad (tuits y soundbites), la institucionalidad con lo subliminal (mediante la producción en masa de máxima personalización), la verdad con la mentira o la media verdad (hipersimplificaciones, banalización del horror, transmisión selectiva de conflictos sociales).

En un momento en que se dice que estamos en vísperas de una nueva revolución tecnológica dominada por la inteligencia artificial, la automatización y la robótica, queda la idea de que las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira están queriendo orientar la revolución tecnológica en el sentido de la mayor concentración posible del poder económico, social, político y cultural y, por tanto, en el sentido de crear una sociedad de tal manera injusta que la justicia se transforme en una monstruosidad repugnante. Es como si antes de la llegada masiva de la inteligencia artificial, la inteligencia natural se fuese artificializando y automatizando para coincidir y confundirse con ella.

http://www.other-news.info/noticias/2019/02/las-incesantes-fabricas-del-odio-del-miedo-y-la-mentira/

Un avión fantasma ruso sobrevuela el Donbas o cómo la OSCE le hace el juego a los nazis ucranianos


Christelle Néant

El 17 de febrero de 2019 la OSCE aseguró en un informe dos días antes que vio lo que parecía ser un avión militar ruso en el cielo de la República Popular de Donetsk. ¿Ha proporcionado finalmente la OSCE la prueba definitiva de la presencia del ejército ruso en Donbass?

“El 15 de febrero a las 10 de la mañana, mientras se encontraba en la periferia suroccidental de Starobechevo (una zona no controlada por el gobierno, a 32 km al sureste de Donetsk), el MSS vio un objeto volando hacia el sureste de su posición, volando de suroeste a noreste. Basado en imágenes tomadas a mano, el MSS lo evaluó como un motor turbohélice de cuatro motores (probablemente un Tupolev TU-95 o Tupolev TU-142). De 10:50 a 11:10 horas, en una zona al noroeste de Lioubivka (antes Leninske, una zona no controlada por el gobierno, a 43 kilómetros al sureste de Donetsk), el MSS vio un avión (probablemente un Tupolev TU-95 o Tupolev TU-142) volando de norte a sur y viceversa”.

Esta información causó impacto y fue ampliamente compartida por los periodistas de la República Popular de Donetsk, porque la mayoría no podían creer en una información tan increíble. Si eso ocurriera, sería cierto lo que el ejército ucraniano ha estado gritando públicamente y habría presentado las pruebas (datos de radar, por ejemplo).

Pero ¡nada! Pasaron dos días desde que la OSCE publicó su informe y Kiev no había afirmado que un avión ruso hubiera violado su espacio aéreo. Bastante extraño, porque habría sido más que útil para las autoridades ucranianas probar finalmente esa “agresión rusa” ficticia que nadie vio en la realidad.

He comprobado personalmente los husos horarios que utiliza la OSCE en sus informes (UTC +2) y he comprobado si hubo algo durante el período mencionado en su informe (añadiendo una hora antes y una hora después por motivos de seguridad en caso de que lo hayan notado en el huso horario local, que es UTC +3, o hayan cometido un error) a través de sitios como Flighradar24 y otros que siguen a los aviones (incluidos algunos aviones militares y aviones teledirigidos de observación). Pero no había nada. El misterio crecía.

Después de que en torno a esta información el escándalo comenzó a difundirse el 19 de febrero, el ejército ucraniano publicó finalmente dos comentarios en su página de Facebook. El primero fue publicado por el mando de la Fuerza Aérea de Ucrania. Aquí está la traducción:

“En Internet algunas publicaciones en línea difunden una información que indica que el 15 de febrero de 2019, en el espacio aéreo de Ucrania, en la zona de operaciones de las fuerzas armadas, se observó un vuelo de tipo TU-95 de las fuerzas aerotransportadas de la Federación de Rusia. Después de comprobar la información anterior, declaramos que esto no es cierto. Las unidades de defensa aérea de la Fuerza Aérea de Ucrania llevan a cabo sus misiones de combate diarias y protegen el espacio aéreo ucraniano, y están preparadas para reaccionar rápidamente y a tiempo ante cualquier ataque aéreo”.

Este comentario sonaba un poco a «Chicos, es bueno que estéis intentando probar la realidad de la falsa ‘agresión rusa’ contra nuestro país, pero ¿podríais por favor no hacernos quedar como tontos incapaces de ver un avión enemigo y defender nuestro espacio aéreo?”

Pero parece que este comentario oficial no fue suficiente, porque dos horas después, fue el Comando General de la Operación Conjunta de Fuerzas (OFI) publicó un comentario oficial más completo, con imágenes de radar que demostraban que el avión nunca había entrado en el espacio aéreo de Ucrania o de la República Popular de Donetsk.

Las imágenes eran de mala calidad, se habían imprimido, anotado a mano y fotografiado o escaneado, en lugar de añadir comentarios con un programa de edición de imágenes. Parece que el ejército ucraniano no puede permitirse que un diseñador gráfico lo haga correctamente.

Aquí está la traducción del comentario (sin la repetición del informe de la OSCE al principio y los saludos neonazis al final):

“El 15 de febrero de 2019 unidades de las tropas de radioingeniería de los OIF descubrieron un objetivo aéreo identificado como un avión antisubmarino de largo alcance Tu-142 de las fuerzas armadas de la Federación de Rusia a las 9.56 horas en la zona del aeropuerto de Taganrog. Esta aeronave realizó un vuelo de prueba alrededor del aeródromo de Taganrog cuando se aproximaba a la frontera ucraniana a una distancia de 10 kilómetros. En el trayecto, el avión fue seguido por estaciones de radar y tropas técnicas de radio de las fuerzas conjuntas. Los aviones Tu-142 de las fuerzas armadas rusas abandonaron la zona cercana a la frontera ucraniana a las 12.30 horas cerca del aeropuerto de Taganrog. La aeronave en cuestión no cruzó la frontera ucraniana y no entró en el espacio aéreo ucraniano. Las unidades de defensa aérea del ejército ucraniano están constantemente en alerta y listas para cumplir con su deber”.

Las imágenes de radar proporcionadas por Ucrania demuestran claramente que el Tu-142 nunca entró en el cielo de la República Popular de Donetsk. La distancia más cercana fue de 10 kilómetros. Incluso cuando la aeronave estaba en la posición más cercana a los observadores de la OSCE, la distancia entre la aeronave y los observadores era de unos 30 kilómetros, que es casi el doble de la distancia entre los observadores y la frontera.

¿Cómo pudieron los observadores de la OSCE pensar que el avión sobrevolaba el territorio de la República Popular de Donetsk? ¿Son tan incompetentes que no son capaces de calcular la distancia desde el avión y mirar un mapa antes de escribir cosas tan serias? ¿O mintieron deliberadamente en su informe?

Acusar de sobrevolar el cielo de la República Popular de Donetsk de lo que es claramente un avión ruso (aunque no se mencione ninguna nacionalidad, el modelo de avión no deja lugar a dudas) es una acusación muy grave. Si fuera real, para Ucrania y para la “comunidad internacional”, significaría que Rusia habría violado el espacio aéreo ucraniano. La prueba perfecta de la agresión rusa contra Ucrania y la justificación perfecta para una guerra.

Afortunadamente, el ejército ucraniano no podía soportar ser visto como un grupo de idiotas incompetentes, incapaces de defender su espacio aéreo, y prefirió lavar su honor en lugar de aprovechar la oportunidad.

La misión de la OSCE en Donbass tiene una misión muy importante, que requiere personas competentes y honestas. La OSCE no debería “jugar” con la información que pone en sus informes. Porque se utilizan como una fuente de información “supuestamente” fiable. Pero por lo que vemos, la información escrita en sus informes no es fiable en absoluto.

Esta no es la primera vez que este tipo de tonterías han ocurrido. A menudo critico los informes de la OSCE por la forma en que presentan la información, ocultan ciertos elementos de la misma, a veces incluso acusan erróneamente a las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, o afirman haber visto armas rusas modernas sin fotos o vídeos como prueba.

Tenemos muchos ejemplos de estos “errores” durante estos cinco años de conflicto en el Donbass. Hace cuatro años, afirmaron que un niño de 12 a 14 años, armado, estaba vigilando un puesto fronterizo en Makeyevka. Después de la investigación de Anatoli Sharii, se trataba una mujer de 24 años que servía en la milicia de la República Popular de Donetsk.

En diciembre de 2016 vi con mis propios ojos cómo minimizaban el calibre de las armas utilizadas por el ejército ucraniano contra los civiles de la República Popular de Donetsk, afirmando que la FAU había utilizado morteros de 82 milímetros, cuando los enormes cráteres dejados por los proyectiles demostraron claramente que eran al menos de 122 milímetros de artillería.

En febrero de 2017 vieron tanques ucranianos al pie de edificios residenciales en Avdeyevka. Incluso discutieron con los soldados ucranianos presentes allí, pero no mencionaron su presencia (que fue una grave violación de los acuerdos de Minsk con el telón de fondo de un aumento significativo de los bombardeos del ejército ucraniano contra civiles de la República Popular de Donetsk) en su informe.

La OSCE finalmente admitió haber notado la presencia de estas armas prohibidas cerca de la línea del frente y cerca de edificios de apartamentos, sólo cuando se publicaron en Internet las fotos y vídeos que demostraban su connivencia con los soldados ucranianos.

El año pasado afirmaron que un soldado borracho de la República Popular de Donetsk les impidió ir a donde querían. La investigación llevada a cabo por las autoridades de la República Popular de Donetsk demostró que el hombre estaba perfectamente sobrio, pero sólo muy cansado después de una larga guardia, y que les había impedido conducir por la parte inferior de la carretera donde había minas, salvando así sus vidas.

No mencionaré todas las ocasiones en que he visto a observadores de la OSCE anotar hechos que no aparecían posteriormente en el informe diario, o el número de veces que no vinieron a registrar los bombardeos contra civiles, cuando las casas afectadas estaban a menos de un kilómetro de donde se encontraban los observadores de la OSCE.

Esos ejemplos, incluido el último con esta aeronave militar rusa que nunca entró en los cielos de la República Popular de Donetsk, demuestran que los informes de la OSCE son absolutamente poco fiables, y que se deberían solicitar fotografías y vídeos para cada acusación importante, como la presencia de armas rusas modernas en el Donbass.

La OSCE ya ha facilitado varias fotos y vídeos de este tipo tomados por sus aviones teledirigidos cuando las armas ucranianas e incluso las de la República Popular de Donetsk y la de Lugansk están presentes cerca de la línea del frente, en violación de los acuerdos de Minsk. ¿Por qué no lo hacen cada vez que dicen que hay armas rusas?

El año pasado afirmaron que un dron suyo había avistado recientemente equipos de guerra electrónica rusos en la República Popular de Lugansk. Pero nunca han publicado una sola foto o vídeo para probarlo. La semana pasada, afirmaron haber visto un sistema de inteligencia de radio TORN en la República Popular de Donetsk. Y de nuevo, no han publicado ninguna foto o vídeo que pruebe esta acusación. Hau muchos ejemplos como estos.

Pero después de este cuento de hadas sobre el avión fantasma ruso en el cielo de la República Popular de Donetsk, que fue desmitificado por el propio ejército ucraniano, las declaraciones de la misión de la OSCE ya no pueden tomarse en serio sin pruebas (fotos o vídeos). Especialmente con respecto a la presencia de armas, aviones u otro equipo militar ruso en el Donbass.

La misión de la OSCE se ha desacreditado una vez más, destruyendo su credibilidad, que es esencial para que pueda cumplir lo que es oficialmente su misión: llevar la paz al Donbass.

http://www.donbass-insider.com/fr/2019/02/20/donbass-osce-et-la-menace-avion-fantome-russe/

Haití: detenidos varios mercenarios contratados para aplastar el levantamiento popular

El domingo, un grupo de 8 personas, entre ellas 5 ciudadanos estadounidenses, fueron detenidos en Haití, según confirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Bocchit Edmond.

El jefe de la policía haitiana, Michel-Ange Gédéon, dijo a la CNN que los detenidos estaban en posesión de armas automáticas, pistolas, teléfonos satelitales y drones. Fueron detenidos dentro de vehículos sospechosos que no llevaban matrícula.

Según la CNN, el grupo había sido detenido por conspiración, aunque el ministro de Asuntos Exteriores no quiso confirmarlo.

El 14 de febrero el Departamento de Estado de Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos que no viajaran a Haití. También ordenó a todo el personal estadounidense, así como a sus familias, que abandonaran el país.

El Proyecto Haiti Info informa que los detenidos forman parte de un equipo de mercenarios reclutados por el presidente haitiano Moise Jovenel para trabajar con la USGPN (Unidad de Seguridad General del Palacio Nacional) para poner fin a las protestas.

El 12 de febrero se fugaron 78 presos de la prisión de Aquin, al sur de Haití, mientras la policía estaba ocupada en reprimir una manifestación cercana.

Haití vive una revuelta popular. El ejército y la policía están desbordados, hay fugas masivas de las prisiones, motines y disturbios, mientras las fuerzas represivas han empezado ya a asesinar manifestantes, superando ya la quincena de muertes.

El pueblo en Haití fue el primero en liberarse del colonialismo y ha resistido a todas las formas de subyugación: a los franceses, a los estadounidenses y a la dictadura de Duvalier. Es un país en revuelta permanente desde los tiempos de la esclavitud.

Bolsonaro: en las elecciones todo es de mentira

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, ha destituido a su ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Gustavo Bebianno Rocha, salpicado por un escándalo de financiación irregular de campaña electoral de su partido.

El general Floriano Peixoto asumirá la cartera vacante. El número de militares en el gobierno asciende ya a ocho.

Bebianno era el presidente del Partido Social Liberal durante la campaña electoral, cuando cometieron un fraude en la utilización del Fondo Especial de Financiación de Campaña para sus candidatos.

El antiguo ministro ha negado en todo momento cualquier irregularidad porque en una campaña electoral todo es mentira, todo es falso y todo es fraude. Pero como los engaños se han normalizado, a nadie le sorprende.

El fraude lo reveló el diario Folha de São Paulo en octubre del pasado año. Una retahíla de multimillonarios ligados a Bolsonaro financió la campaña, en contra de una ley que se acababa de aprobar expresamente para impedir ese tipo de conductas.

Los fascistas contrataron a empresas informáticas para difundir mensajes falsos por las redes sociales, calumnias y fotos trucadas, hasta el punto de crear un auténtico “matrix”, un mundo paralelo que sacudió a millones de votantes un día tras otro.

Los operadores de telefonía y otras grandes empresas vendieron ilegalmente la bases de datos de sus clientes para poder enviarles mensajes falsos en masa.

Tras conocer el fraude, WhatsApp bloqueó cientos de miles de números de Brasil usados para divulgar masivamente noticias falsas a favor de Bolsonaro, además de una serie de números de Estados Unidos que formaban parte del fraude.

La nueva ley brasileña establece la posibilidad de anular las elecciones y, por lo tanto, destituir a Bolsonaro de su cargo, algo que no va a ocurrir, a pesar de que dos de los contendientes del fascista lo han solicitado a los tribunales.

Antes del inicio de la campaña de intoxicación, Bolsonaro aparecía como perdedor en todos los sondeos por una diferencia muy grande de votos respecto a los demás candidatos. Fue subiendo a medida que el fraude empezaba a llegar a las redes sociales, hasta que la última semana la campaña se hizo aún mucho más agresiva.

¿Por qué millones de brasileños se creyeron las mentiras de Bolsonaro? Por la Ley de Goebbels: la confianza en un mensaje no depende de su contenido sino del número de veces que se repite.

Más información:

– Elecciones virtuales, candidatos virtuales, partidos virtuales, democracias virtuales

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