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La lucha contra el sionismo es una lucha contra el imperialismo y los nuevos ‘delitos de odio’ no la van a frenar

Con la criminalización del “negacionismo” del llamado “holocausto” y la creación de los delitos de odio, en Europa la represión se encamina hacia la inmunización de Israel y del sionismo como ideología criminal, es decir, que da un giro de 180 para proteger a los delincuentes.

La vestimenta ideológica es que la lucha contra el sionismo es una agresión a los judíos, por lo que los judíos son sionistas. Recientemente Macron rindió pleitesía al Crif (Consejo representativo de las Instituciones Judías de Francia), donde lo dejó bien claro: la Unión Europea asumirá como propia la definición de “antisemitismo” de la Alianza Internacional para la Memoria de la Soah, lo cual significa que los ataques “a los judíos” los definen los propios “judíos” y que el antisionismo forma parte de esa definición.

Es otra falsificación de la historia: durante la primera mitad del siglo XX, la gran mayoría de los judíos eran enemigos del sionismo, lo que puede conducir al absurdo de calificar a los judíos como antisemitas.

El sionismo es parte del imperialismo; participa de sus mismas características: la conquista, el asentamiento y el colonialismo. A finales del siglo XIX y antes de la Primera Guerra Mundial, la gran mayoría de los judíos de Europa central y Rusia emigraron masivamente a occidente y, especialmente a Estados Unidos. Otros muchos se integraron en las sociedades de las que formaban parte, donde acabaron asimilados. A partir de 1880, y a pesar del antisemitismo, el número de matrimonios mixtos entre los judíos alemanes aumentó constantemente: entre 1901 y 1929 la proporción aumentó del 17 al 59 por ciento.

La participación activa de los judíos en el movimiento obrero y comunista internacional fue otra forma de integración social y los pogroms de la Rusia zarista y la represión nazi no estuvieron dirigidos contra “los judíos” sino -principalmente- contra los revolucionarios.

En 1897 se creó el Bund, la Unión General de Trabajadores Judíos de Lituania, Polonia y Rusia, una organización socialdemócrata cuya federación Lenin no admitió dentro del Partido bolchevique. El Bund compartía los principios de la II Internacional que, en lo que a la cuestión nacional se refiere, estaban dominados por los “austro-marxistas”, esto es, por el federalismo y una especie de autonomía cultural.

Cuando en 1943 los nazis aplastan el levantamiento del ghetto de Varsovia, acaban también con ese movimiento, que no era estrictamente judío sino socialdemócrata, es decir, político y no religioso ni étnico.

Las grandes potencias imperialistas son las que convierten a un movimiento minoritario, como el sionismo, en mayoritario incorporándolo al nuevo orden mundial inaugurado en 1945 y creando en torno a él una de las más formidables campañas propagandísticas que ha conocido la historia, que no es otra cosa que la reedición del mito bíblico de la huida de Egipto que encabezó Moisés.

En 1948 la creación del Estado de Israel por el imperialismo fue otro “éxodo” que, si se desprende de la mitología religiosa, debería llamarse conquista, asentamiento y colonización de Palestina. El nuevo Estado no sólo atrae a una parte importante de los judíos de la diáspora sino que compromete al resto en su defensa. A diferencia del judaísmo, que forma vínculos en torno a una religión, el sionismo los crea en torno a un Estado, o sea, a una política determinada.

Cabe concluir, pues, que la suerte del sionismo está ligada al imperalismo y a sus lacras coloniales. En Palestina los sionistas no son muy diferentes a los blancos en Sudáfrica, convencidos de llevar a cabo una misión civilizadora o típicamente religiosa (misionera) porque se creen superiores a los indígenas.

Como los demás colonos que ha conocido la historia, los sionistas llegan a una tierra (Palestina) pero dependen de otra (Gran Bretaña primero, Estados Unidos después). Viajan y se establecen en oriente pero representan a occidente. Creen simbolizar la cultura en medio de la incultura y la barbarie. En norteamérica los colonos metieron a los indios en las reservas, en sudáfrica los blancos crearon bantustanes y en Palestina los sionistas hicieron exactamente lo mismo.

Los imperialistas pueden seguir inventando los delitos que quieran. Pueden seguir emitiendo reportajes a mansalva sobre el holocausto. Quizá tapen la boca e intimiden en sus respectivos países. Quizá hayan logrado lavar el cerebro a más de uno y silenciar a otros cuantos. Pero no cabe duda de que ese castillo de naipes que es Israel se derrumbará inexorablemente porque un Estado no se puede sostener indefinidamente sobre el crimen organizado, por más que la ONU se empeñe en ello.

Siria, cambio de planes: la liberación de Idlib se hará ‘paso a paso’

La liberación del último bastión yihadista en Siria, la provincia de Idilib, se está demorando por las discrepancias entre Rusia, Irán y Turquía.

Pero el tiempo apremia, el gobierno sirio se impacienta y repite cada día que la guerra no terminará hasta que Idlib sea liberada.

Hasta ahora los acuerdos tripartitos entre Rusia, Irán y Turquía tenían por objeto, precisamente, impedir un asalto militar a la madriguera, lo cual se presenta ante los micrófonos como una preocupación humanitaria, evitar las muertes de civiles y la devastación.

Lo cierto es que en Idlib no solo hay feroces yihadistas con barbas sino representantes de muchos intereses diplomáticos que no pueden salir a la luz (de momento). Por ello, el tripartito optó por la desescalada y la creación de una zona desmilitarizada.

El plan era que, una vez establecido un cordón sanitario, Turquía hiciera de mediador, dado su ascediente sobre algunos de los grupos yihadistas, a los que debía buscar “una salida” que evitara su ejecución, o su captura seguida de la consiguiente “confesión” pública delante de las cámaras.

Progresivamente, el ejército turco debía sustituir a los yihadistas y, una vez “pacificada” la provincia, entregarla a los sirios.

Turquía falló, Al-Qaeda (Hayat Tahrir Al-Cham) se ha apoderado de la provincia casi por completo y no obedece las órdenes que le llegan de la inteligencia militar turca.

El 14 de febrero se celebró otra cumbre del tripartito en Sochi que cambia los planes y pondrá en marcha un plan “paso a paso”. En el primero quienes actuarán en Idlib serán Rusia y Turquía por medio de patrullas conjuntas. En el segundo, Turquía se retirará para dar entrada a Siria en la provincia. En el tercero y último, el ejército sirio se hará cargo de la situación, aunque podra pedir refuerzo a las tropas rusas, si fuera necesario.

En Sochi todos hablaron de sus muchas preocupaciones humanitarias, sobre todo rusos y turcos. Erdogan dijo que quiere que el gobierno sirio respete la tregua. “No queremos que se produzcan nuevas crisis humanitarias, nuevos desastres en Idlib o en cualquier otro lugar de Siria”.

Pero tomen nota: mientras en Sochi hablaban Putin, Rohani y Erdogan, en Varsovia se celebraba otra cumbre fantasmagórica sobre Oriente Medio en el que nadie invitó a Irán porque se trataba precisamente de estrechar el dogal contra la República Islámica por parte de los de siempre: Estados Unidos, Israel, Arabia saudí, Jordania, Kuwait, Marruecos, Omán…

Las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira

Boaventura de Sousa Santos

Cuando el respetado Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, renunció al cargo en 2018, la opinión pública mundial fue manipulada para no prestar atención al hecho y mucho menos evaluar su verdadero significado. Su nombramiento para el cargo en 2014 fue un hito en las relaciones internacionales. Era el primer asiático, árabe y musulmán que ocupaba el cargo y lo desempeñó de manera brillante hasta el momento en que decidió dar un portazo por no querer ceder a las presiones que desfiguraban su cargo, desviándolo de su misión de defender a las víctimas de violaciones de derechos humanos para volverlo cómplice de tales violaciones perpetradas por Estados con peso en el sistema mundial.

En su discurso y entrevistas de despedida se mostraba indignado con el modo en que los derechos humanos se venían transformando en parias de las relaciones internacionales, obstaculizados por las estrategias autoritarias y unilaterales de dominio geoestratégico. Reconocía que el ejercicio de su cargo le obligaba a oponerse a la mayoría de los países que habían aprobado su nombramiento bajo pena de traicionar su misión. También llamaba la atención sobre el hecho de que el perfil de la ONU reflejaba fielmente el tipo dominante de relaciones internacionales y que, por ello, tanto podía ser una organización brillante como una organización patética, dando a entender que este último perfil era el que empezaba a regir. Era un grito de alerta sobre los peligros que el mundo corría con el avance de populismos nacionalistas de derecha y de extrema derecha que hace mucho venía señalando. Al denunciar la creciente vulnerabilidad de una buena parte de la población mundial sujeta a graves violaciones de derechos humanos, él mismo se volvió vulnerable y tuvo que abandonar el cargo. El grito de alerta cayó en el silencio de la diplomacia, de los alineamientos y de las conveniencias típicas del internacionalismo patético que había denunciado.

Todo esto ocurrió en el año en que se celebraban los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el que muchos, incluido yo mismo, defendían la necesidad de una nueva declaración, más sólida y más verdaderamente universal. Esta necesidad se mantiene, pero en este momento lo más importante es identificar las fuerzas y los procesos que están bloqueando la declaración actual y la convierten en un documento tan desechable como las poblaciones vulnerables sometidas a las violaciones de los derechos humanos que la declaración pretendía defender. Cabe recordar que esta declaración pretendía mostrar la superioridad moral del capitalismo frente al comunismo. El capitalismo prometía, al igual que el comunismo, el creciente bienestar de poblaciones cada vez mayores, pero lo hacía con respeto a los principios de la Revolución francesa: igualdad, libertad y fraternidad. Era el único sistema compatible con la democracia y los derechos humanos.

Sin embargo, la ola conservadora y reaccionaria que asola al mundo es totalmente opuesta a la filosofía que presidió la elaboración de la Declaración Universal y constituye una seria amenaza para la democracia. Se basa en la exigencia de una doble disciplina autoritaria y radical que no se puede imponer por procesos democráticos dignos del nombre. Se trata de la disciplina económica y de la disciplina ideológica. La disciplina económica consiste en la imposición de un capitalismo autorregulado, movido exclusivamente por su lógica de incesante acumulación y concentración de la riqueza, libre de restricciones políticas o éticas; en síntesis, el capitalismo que suele designarse como capitalismo salvaje. La disciplina ideológica consiste en la inculcación de una percepción o mentalidad colectiva dominada por la existencia de peligros inminentes e imprevisibles que alcanzan a todos por igual y particularmente a los colectivos más cercanos, ya sean la familia, la comunidad o la nación. Tales peligros crean un miedo inquebrantable del extraño y del futuro, una inseguridad total ante un desconocido avasallador. En tales condiciones, no resta más seguridad que la de regresar al pasado glorioso, el refugio en la abundancia de lo que supuestamente fuimos y tuvimos.

Ambas disciplinas son tan autoritarias que configuran dos guerras no declaradas contra la gran mayoría de la población mundial, las clases populares miserabilizadas y las clases medias empobrecidas. Esta doble guerra exige un vastísimo complejo ideológico-mental propagado por todo el mundo, incluyendo nuestros barrios, nuestras casas y nuestra intimidad. Son tres las fábricas principales de este complejo: la fábrica del odio, la fábrica del miedo y la fábrica de la mentira.

En la fábrica del odio se produce la necesidad de crear enemigos y de producir las armas que los eliminen eficazmente. Los enemigos no son aquellos poderes que el pensamiento crítico izquierdista satanizó: el capitalismo, el colonialismo y el heteropatriarcado. Los verdaderos enemigos son aquellos que hasta ahora se disfrazaron de amigos, todos aquellos que inventaron la idea de opresión y movilizaron a los ingenuos (por desgracia, una buena parte de la población mundial) para la lucha contra esa opresión. Se disfrazaron de demócratas, de defensores de los derechos humanos, del Estado de derecho, de acceso al derecho, de diversidad cultural, de igualdad racial y sexual. Por eso son tan peligrosos. El odio implica el rechazo a discutir con los enemigos. A los enemigos se los elimina.

En la fábrica del miedo se produce la inseguridad y los artefactos ideológico-mentales que producen seguridad, la cual, para ser infalible, necesita de vigilancia permanente y de constante renovación de las tecnologías de la seguridad. El objetivo de la fábrica del miedo es erradicar la esperanza. Busca convertir el actual estado de cosas en el único posible y legítimo, contra el cual solo por locura o utopía disparatada se puede luchar. No se trata de validar todo lo que existe. Se trata de limpiar, de lo que existe, todo lo que impidió la perpetuación del pasado glorioso.

Por su parte, en la fábrica de la mentira se producen los hechos y las ideas alternativas a todo lo que pasó por verdad o búsqueda de verdad, como las ideas de igualdad, de libertad negativa (libertad de coerciones) y positiva (libertad para realizar objetivos propios, no impuestos ni teledirigidos), de Estado social de derecho, de violencia como negación de la democracia, de diálogo y reconocimiento del otro como alternativa a la guerra, de los bienes comunes como el agua, la educación, la salud, el medio ambiente saludable. Esta fábrica es la más estratégica de todas, porque es aquella en la cual los artefactos ideológico-mentales tienen que empaquetarse y disfrazarse de no ideológicos. Su mayor eficacia reside en no decir la verdad respecto a sí misma.

La proliferación de estas tres fábricas es el motor de la ola reaccionaria que vivimos. La proliferación tiene que ser la mayor posible para que nosotros mismos nos volvamos emprendedores del odio, del miedo y de la mentira; para que deje de haber diferencia entre producción, distribución y consumo en la propagación de esta vasta disciplina ideológica. Los medios de comunicación hegemónicos, la “comentariología”, las redes sociales y sus algoritmos, y las iglesias seguidoras de la teología de la prosperidad, son poderosas líneas de montaje. Pero esto no significa que las piezas que circulan en las líneas de montaje se produzcan de manera anárquica en todo el mundo. Hay centros de innovación y renovación tecnológica para la producción masiva de artefactos ideológico-mentales cada vez más sofisticados. Esos centros son los silicon valleys del odio, del miedo y la mentira. Las tecnologías se desarrollaron originalmente para servir a dos grandes clientes: los militares y sus guerras, y el consumo de masas; pero hoy los clientes son mucho más diversificados e incluyen la manipulación sicológica, la opinión pública, el marketing político, el disciplinamiento moral y religioso. La sofisticación tecnológica está orientada a colapsar la distancia con la proximidad (tuits y soundbites), la institucionalidad con lo subliminal (mediante la producción en masa de máxima personalización), la verdad con la mentira o la media verdad (hipersimplificaciones, banalización del horror, transmisión selectiva de conflictos sociales).

En un momento en que se dice que estamos en vísperas de una nueva revolución tecnológica dominada por la inteligencia artificial, la automatización y la robótica, queda la idea de que las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira están queriendo orientar la revolución tecnológica en el sentido de la mayor concentración posible del poder económico, social, político y cultural y, por tanto, en el sentido de crear una sociedad de tal manera injusta que la justicia se transforme en una monstruosidad repugnante. Es como si antes de la llegada masiva de la inteligencia artificial, la inteligencia natural se fuese artificializando y automatizando para coincidir y confundirse con ella.

http://www.other-news.info/noticias/2019/02/las-incesantes-fabricas-del-odio-del-miedo-y-la-mentira/

Un avión fantasma ruso sobrevuela el Donbas o cómo la OSCE le hace el juego a los nazis ucranianos


Christelle Néant

El 17 de febrero de 2019 la OSCE aseguró en un informe dos días antes que vio lo que parecía ser un avión militar ruso en el cielo de la República Popular de Donetsk. ¿Ha proporcionado finalmente la OSCE la prueba definitiva de la presencia del ejército ruso en Donbass?

“El 15 de febrero a las 10 de la mañana, mientras se encontraba en la periferia suroccidental de Starobechevo (una zona no controlada por el gobierno, a 32 km al sureste de Donetsk), el MSS vio un objeto volando hacia el sureste de su posición, volando de suroeste a noreste. Basado en imágenes tomadas a mano, el MSS lo evaluó como un motor turbohélice de cuatro motores (probablemente un Tupolev TU-95 o Tupolev TU-142). De 10:50 a 11:10 horas, en una zona al noroeste de Lioubivka (antes Leninske, una zona no controlada por el gobierno, a 43 kilómetros al sureste de Donetsk), el MSS vio un avión (probablemente un Tupolev TU-95 o Tupolev TU-142) volando de norte a sur y viceversa”.

Esta información causó impacto y fue ampliamente compartida por los periodistas de la República Popular de Donetsk, porque la mayoría no podían creer en una información tan increíble. Si eso ocurriera, sería cierto lo que el ejército ucraniano ha estado gritando públicamente y habría presentado las pruebas (datos de radar, por ejemplo).

Pero ¡nada! Pasaron dos días desde que la OSCE publicó su informe y Kiev no había afirmado que un avión ruso hubiera violado su espacio aéreo. Bastante extraño, porque habría sido más que útil para las autoridades ucranianas probar finalmente esa “agresión rusa” ficticia que nadie vio en la realidad.

He comprobado personalmente los husos horarios que utiliza la OSCE en sus informes (UTC +2) y he comprobado si hubo algo durante el período mencionado en su informe (añadiendo una hora antes y una hora después por motivos de seguridad en caso de que lo hayan notado en el huso horario local, que es UTC +3, o hayan cometido un error) a través de sitios como Flighradar24 y otros que siguen a los aviones (incluidos algunos aviones militares y aviones teledirigidos de observación). Pero no había nada. El misterio crecía.

Después de que en torno a esta información el escándalo comenzó a difundirse el 19 de febrero, el ejército ucraniano publicó finalmente dos comentarios en su página de Facebook. El primero fue publicado por el mando de la Fuerza Aérea de Ucrania. Aquí está la traducción:

“En Internet algunas publicaciones en línea difunden una información que indica que el 15 de febrero de 2019, en el espacio aéreo de Ucrania, en la zona de operaciones de las fuerzas armadas, se observó un vuelo de tipo TU-95 de las fuerzas aerotransportadas de la Federación de Rusia. Después de comprobar la información anterior, declaramos que esto no es cierto. Las unidades de defensa aérea de la Fuerza Aérea de Ucrania llevan a cabo sus misiones de combate diarias y protegen el espacio aéreo ucraniano, y están preparadas para reaccionar rápidamente y a tiempo ante cualquier ataque aéreo”.

Este comentario sonaba un poco a «Chicos, es bueno que estéis intentando probar la realidad de la falsa ‘agresión rusa’ contra nuestro país, pero ¿podríais por favor no hacernos quedar como tontos incapaces de ver un avión enemigo y defender nuestro espacio aéreo?”

Pero parece que este comentario oficial no fue suficiente, porque dos horas después, fue el Comando General de la Operación Conjunta de Fuerzas (OFI) publicó un comentario oficial más completo, con imágenes de radar que demostraban que el avión nunca había entrado en el espacio aéreo de Ucrania o de la República Popular de Donetsk.

Las imágenes eran de mala calidad, se habían imprimido, anotado a mano y fotografiado o escaneado, en lugar de añadir comentarios con un programa de edición de imágenes. Parece que el ejército ucraniano no puede permitirse que un diseñador gráfico lo haga correctamente.

Aquí está la traducción del comentario (sin la repetición del informe de la OSCE al principio y los saludos neonazis al final):

“El 15 de febrero de 2019 unidades de las tropas de radioingeniería de los OIF descubrieron un objetivo aéreo identificado como un avión antisubmarino de largo alcance Tu-142 de las fuerzas armadas de la Federación de Rusia a las 9.56 horas en la zona del aeropuerto de Taganrog. Esta aeronave realizó un vuelo de prueba alrededor del aeródromo de Taganrog cuando se aproximaba a la frontera ucraniana a una distancia de 10 kilómetros. En el trayecto, el avión fue seguido por estaciones de radar y tropas técnicas de radio de las fuerzas conjuntas. Los aviones Tu-142 de las fuerzas armadas rusas abandonaron la zona cercana a la frontera ucraniana a las 12.30 horas cerca del aeropuerto de Taganrog. La aeronave en cuestión no cruzó la frontera ucraniana y no entró en el espacio aéreo ucraniano. Las unidades de defensa aérea del ejército ucraniano están constantemente en alerta y listas para cumplir con su deber”.

Las imágenes de radar proporcionadas por Ucrania demuestran claramente que el Tu-142 nunca entró en el cielo de la República Popular de Donetsk. La distancia más cercana fue de 10 kilómetros. Incluso cuando la aeronave estaba en la posición más cercana a los observadores de la OSCE, la distancia entre la aeronave y los observadores era de unos 30 kilómetros, que es casi el doble de la distancia entre los observadores y la frontera.

¿Cómo pudieron los observadores de la OSCE pensar que el avión sobrevolaba el territorio de la República Popular de Donetsk? ¿Son tan incompetentes que no son capaces de calcular la distancia desde el avión y mirar un mapa antes de escribir cosas tan serias? ¿O mintieron deliberadamente en su informe?

Acusar de sobrevolar el cielo de la República Popular de Donetsk de lo que es claramente un avión ruso (aunque no se mencione ninguna nacionalidad, el modelo de avión no deja lugar a dudas) es una acusación muy grave. Si fuera real, para Ucrania y para la “comunidad internacional”, significaría que Rusia habría violado el espacio aéreo ucraniano. La prueba perfecta de la agresión rusa contra Ucrania y la justificación perfecta para una guerra.

Afortunadamente, el ejército ucraniano no podía soportar ser visto como un grupo de idiotas incompetentes, incapaces de defender su espacio aéreo, y prefirió lavar su honor en lugar de aprovechar la oportunidad.

La misión de la OSCE en Donbass tiene una misión muy importante, que requiere personas competentes y honestas. La OSCE no debería “jugar” con la información que pone en sus informes. Porque se utilizan como una fuente de información “supuestamente” fiable. Pero por lo que vemos, la información escrita en sus informes no es fiable en absoluto.

Esta no es la primera vez que este tipo de tonterías han ocurrido. A menudo critico los informes de la OSCE por la forma en que presentan la información, ocultan ciertos elementos de la misma, a veces incluso acusan erróneamente a las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, o afirman haber visto armas rusas modernas sin fotos o vídeos como prueba.

Tenemos muchos ejemplos de estos “errores” durante estos cinco años de conflicto en el Donbass. Hace cuatro años, afirmaron que un niño de 12 a 14 años, armado, estaba vigilando un puesto fronterizo en Makeyevka. Después de la investigación de Anatoli Sharii, se trataba una mujer de 24 años que servía en la milicia de la República Popular de Donetsk.

En diciembre de 2016 vi con mis propios ojos cómo minimizaban el calibre de las armas utilizadas por el ejército ucraniano contra los civiles de la República Popular de Donetsk, afirmando que la FAU había utilizado morteros de 82 milímetros, cuando los enormes cráteres dejados por los proyectiles demostraron claramente que eran al menos de 122 milímetros de artillería.

En febrero de 2017 vieron tanques ucranianos al pie de edificios residenciales en Avdeyevka. Incluso discutieron con los soldados ucranianos presentes allí, pero no mencionaron su presencia (que fue una grave violación de los acuerdos de Minsk con el telón de fondo de un aumento significativo de los bombardeos del ejército ucraniano contra civiles de la República Popular de Donetsk) en su informe.

La OSCE finalmente admitió haber notado la presencia de estas armas prohibidas cerca de la línea del frente y cerca de edificios de apartamentos, sólo cuando se publicaron en Internet las fotos y vídeos que demostraban su connivencia con los soldados ucranianos.

El año pasado afirmaron que un soldado borracho de la República Popular de Donetsk les impidió ir a donde querían. La investigación llevada a cabo por las autoridades de la República Popular de Donetsk demostró que el hombre estaba perfectamente sobrio, pero sólo muy cansado después de una larga guardia, y que les había impedido conducir por la parte inferior de la carretera donde había minas, salvando así sus vidas.

No mencionaré todas las ocasiones en que he visto a observadores de la OSCE anotar hechos que no aparecían posteriormente en el informe diario, o el número de veces que no vinieron a registrar los bombardeos contra civiles, cuando las casas afectadas estaban a menos de un kilómetro de donde se encontraban los observadores de la OSCE.

Esos ejemplos, incluido el último con esta aeronave militar rusa que nunca entró en los cielos de la República Popular de Donetsk, demuestran que los informes de la OSCE son absolutamente poco fiables, y que se deberían solicitar fotografías y vídeos para cada acusación importante, como la presencia de armas rusas modernas en el Donbass.

La OSCE ya ha facilitado varias fotos y vídeos de este tipo tomados por sus aviones teledirigidos cuando las armas ucranianas e incluso las de la República Popular de Donetsk y la de Lugansk están presentes cerca de la línea del frente, en violación de los acuerdos de Minsk. ¿Por qué no lo hacen cada vez que dicen que hay armas rusas?

El año pasado afirmaron que un dron suyo había avistado recientemente equipos de guerra electrónica rusos en la República Popular de Lugansk. Pero nunca han publicado una sola foto o vídeo para probarlo. La semana pasada, afirmaron haber visto un sistema de inteligencia de radio TORN en la República Popular de Donetsk. Y de nuevo, no han publicado ninguna foto o vídeo que pruebe esta acusación. Hau muchos ejemplos como estos.

Pero después de este cuento de hadas sobre el avión fantasma ruso en el cielo de la República Popular de Donetsk, que fue desmitificado por el propio ejército ucraniano, las declaraciones de la misión de la OSCE ya no pueden tomarse en serio sin pruebas (fotos o vídeos). Especialmente con respecto a la presencia de armas, aviones u otro equipo militar ruso en el Donbass.

La misión de la OSCE se ha desacreditado una vez más, destruyendo su credibilidad, que es esencial para que pueda cumplir lo que es oficialmente su misión: llevar la paz al Donbass.

http://www.donbass-insider.com/fr/2019/02/20/donbass-osce-et-la-menace-avion-fantome-russe/

Haití: detenidos varios mercenarios contratados para aplastar el levantamiento popular

El domingo, un grupo de 8 personas, entre ellas 5 ciudadanos estadounidenses, fueron detenidos en Haití, según confirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Bocchit Edmond.

El jefe de la policía haitiana, Michel-Ange Gédéon, dijo a la CNN que los detenidos estaban en posesión de armas automáticas, pistolas, teléfonos satelitales y drones. Fueron detenidos dentro de vehículos sospechosos que no llevaban matrícula.

Según la CNN, el grupo había sido detenido por conspiración, aunque el ministro de Asuntos Exteriores no quiso confirmarlo.

El 14 de febrero el Departamento de Estado de Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos que no viajaran a Haití. También ordenó a todo el personal estadounidense, así como a sus familias, que abandonaran el país.

El Proyecto Haiti Info informa que los detenidos forman parte de un equipo de mercenarios reclutados por el presidente haitiano Moise Jovenel para trabajar con la USGPN (Unidad de Seguridad General del Palacio Nacional) para poner fin a las protestas.

El 12 de febrero se fugaron 78 presos de la prisión de Aquin, al sur de Haití, mientras la policía estaba ocupada en reprimir una manifestación cercana.

Haití vive una revuelta popular. El ejército y la policía están desbordados, hay fugas masivas de las prisiones, motines y disturbios, mientras las fuerzas represivas han empezado ya a asesinar manifestantes, superando ya la quincena de muertes.

El pueblo en Haití fue el primero en liberarse del colonialismo y ha resistido a todas las formas de subyugación: a los franceses, a los estadounidenses y a la dictadura de Duvalier. Es un país en revuelta permanente desde los tiempos de la esclavitud.

Bolsonaro: en las elecciones todo es de mentira

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, ha destituido a su ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Gustavo Bebianno Rocha, salpicado por un escándalo de financiación irregular de campaña electoral de su partido.

El general Floriano Peixoto asumirá la cartera vacante. El número de militares en el gobierno asciende ya a ocho.

Bebianno era el presidente del Partido Social Liberal durante la campaña electoral, cuando cometieron un fraude en la utilización del Fondo Especial de Financiación de Campaña para sus candidatos.

El antiguo ministro ha negado en todo momento cualquier irregularidad porque en una campaña electoral todo es mentira, todo es falso y todo es fraude. Pero como los engaños se han normalizado, a nadie le sorprende.

El fraude lo reveló el diario Folha de São Paulo en octubre del pasado año. Una retahíla de multimillonarios ligados a Bolsonaro financió la campaña, en contra de una ley que se acababa de aprobar expresamente para impedir ese tipo de conductas.

Los fascistas contrataron a empresas informáticas para difundir mensajes falsos por las redes sociales, calumnias y fotos trucadas, hasta el punto de crear un auténtico “matrix”, un mundo paralelo que sacudió a millones de votantes un día tras otro.

Los operadores de telefonía y otras grandes empresas vendieron ilegalmente la bases de datos de sus clientes para poder enviarles mensajes falsos en masa.

Tras conocer el fraude, WhatsApp bloqueó cientos de miles de números de Brasil usados para divulgar masivamente noticias falsas a favor de Bolsonaro, además de una serie de números de Estados Unidos que formaban parte del fraude.

La nueva ley brasileña establece la posibilidad de anular las elecciones y, por lo tanto, destituir a Bolsonaro de su cargo, algo que no va a ocurrir, a pesar de que dos de los contendientes del fascista lo han solicitado a los tribunales.

Antes del inicio de la campaña de intoxicación, Bolsonaro aparecía como perdedor en todos los sondeos por una diferencia muy grande de votos respecto a los demás candidatos. Fue subiendo a medida que el fraude empezaba a llegar a las redes sociales, hasta que la última semana la campaña se hizo aún mucho más agresiva.

¿Por qué millones de brasileños se creyeron las mentiras de Bolsonaro? Por la Ley de Goebbels: la confianza en un mensaje no depende de su contenido sino del número de veces que se repite.

Más información:

– Elecciones virtuales, candidatos virtuales, partidos virtuales, democracias virtuales

Lucha obrera: la cara oculta de Mayo del 68

Asamblea de fábrica en mayo de 1968
El movimiento de los “chalecos amarillos” ha resucitado -medio siglo después- el de Mayo del 68, al que le ha ocurrido como a las 13 Rosas, que han dejado de ser rojas, o al 8M, que ha dejado de ser el Día de la Mujer Trabajadora. La burguesía ha secuestrado la historia y el papel en ella de las clases sociales, para hacer de Mayo del 68 una lucha estudiantil, escondiendo que -por encima de todo- fue una lucha obrera con características propias.

En los países de Europa occidental, los años sesenta no sólo se caracterizaron por el crecimiento económico sino por una explotación extensiva e intensiva de la fuerza de trabajo. El mundo rural se industrializó, llevando a la clase obrera a legiones de campesinos arruinados y a sus hijos. Se crearon nuevas fábricas que incorporaron a las mujeres a las cadenas de montaje. Una riada de emigrantes llegó del sur: italianos, españoles, portugueses, argelinos…

Las viejas organizaciones políticas y sindicales que habían participado en la liberación de Francia estaban en vías de degeneración, pero los nuevos trabajadores estaban al margen de ellas.

Tanto las nuevas como las viejas fábricas introducen nuevos mecanismos de explotación intensiva de la fuerza de trabajo, expresados por el cronómetro y el control del rendimiento de cada uno de los trabajadores. En enero de 1968, en Caen, en la fábrica de Jaeger, los huelguistas protestan: “Los contadores funcionan pero los trabajadores se paralizan”. La mano de obra más veterana no puede el seguir el ritmo extenuante y repetitivo de la producción en masa.

Los trabajadores reivindican un aumento del descanso semanal, un descenso del ritmo y una menor carga de trabajo, como en la Rhodiaceta de Besançon en febrero-marzo de 1967.

Los salarios cada vez se parecen más al destajo; ya no dependen tanto de la cualificación o de la formación sino del puesto ocupado y del rendimiento en el mismo.

A principios de 1968 aparecen también una serie de movilizaciones obreras contra la desaparición de las viejas industrias y las viejas comarcas industriales, como las zonas mineras de Nord-Pas-de-Calais o Saône-et-Loire, los valles de los Vosgos, etc. Cunde un temor generalizado al paro.

El 13 de mayo de 1968 los sindicatos convocan una huega contra la política económica del gobierno y la represión, es decir, que sus protagonistas son los obreros que se manifiestan por las calles de las principales ciudades francesas.

Al día siguiente, en Bouguenais, un barrio de Nantes, los trabajadores de Sud-Aviation se reúnen en asamblea, votan a favor de la huelga, cierran las puertas de la fábrica, la ocupan y secuestraron al director de la fábricas y a varios directivos.

El movimiento de huelgas se extiende a apartir de ahí y va de las grandes fábricas a las pequeñas. El 20 de mayo el paro alcanza a unos dos millones de trabajadores. La ocupación de las fábricas abre las puertas a otros sectores sociales, como los estudiantes, que participan en las reuniones de los obreros y se familiariazan con sus reivindicaciones. A partir de ahí, los estudiantes llevan a los obreros a las asambleas universitarias y acaban paralizando los centros académicos.

Las huelgas se escapan al control de los sindicatos. La ocupación prolongada de los locales acaba formando centros paralelos a los partidos y sindicatos, lo que da al movimiento un carácter espontáneo y conduce a que algunas fábricas como Perrier en Montigny-le-Bretonneux o MCA en Brest, por ejemplo, sean autogestionadas por los propios trabajadores. En Sochaux los huelguistas de Peugeot crean lo que llaman “un foro” para discutir sus aspiraciones.

Para reconducir la protesta, el gobierno eleva el salario mínimo un 35 por ciento y reúne a los empresarios y los sindicatos en Grenelle a fin de iniciar una negociación. El 27 de mayo los trabajadores de Renault rechazan la propuesta, un acuerdo que siguen muchas otras fábricas.

El gobierno trata de tomar la iniciativa también en el terreno político con lo único que sabe hacer la burguesía: convocar nuevas elecciones. El 30 de mayo De Gaulle disuelve la Asamblea Nacional y los reformistas cumplen con su papel aferrándose a las elecciones.

Los sindicatos empiezan a negociar en algunas empresas y luego en sectores productivos siguiendo las pautas marcadas en Grenelle.

El gobierno saca a la policía a la calle, pero las batallas más importantes no se producen ahí sino en el desalojo de las fábricas ocupadas. El 6 de junio asaltan la fábrica de Renault en Flins y el 11 de junio la de Sochaux. La represión ocasiona cuatro muertos, entre ellos los obreros Pierre Beylot y Henri Blanchet, que mueren en Sochaux. El estudiante de secundaria Gilles Tautin muere cerca de Les Mureaux. Además hay ochenta heridos, algunos muy graves. El gobierno expulsa a unos 250 trabajadores emigrantes, incluidos españoles y portugueses.

A partir de entonces el aliento decae, aunque se mantiene hasta bien entrado el mes de junio en un sector estratégico, como el metal.

Luego le tocó el turno a los falsificadores de la historia, que debían encumbrar a una costra de intelectuales de pacotilla, parásitos de la Sorbona e izquierdistas de salón como Daniel Cohn-Bendit, Serge July, Bernard-Henri Lévy y tantos otros (lo peor de lo peor).

Más información:

Los capitalistas de las maquilas recurren al Presidente de México para frenar la ola de huelgas

La patronal Index, que representa a los capitalistas de las maquiladoras, pide al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que intervenga para frenar la ola de huelgas que sacude a México.

Index ha publicado anuncios publicitarios en periódicos a página completa y ha lanzado una campaña a través de Twitter después de que los trabajadores de 45 maquiladoras de Tamaulipas hayan conquistado un aumento salarial del 20 por ciento y un bono de 32.000 pesos.

La campaña es un medio de presión de la patronal en el que culpan de la ola de huelgas a López Obrador por haber duplicado el salario mínimo. Durante su campaña, López Obrador se comprometió, además a mejorar las condiciones de los trabajadores y su representación en los sindicatos.

López Obrador tomó posesión de su cargo el 1 de diciembre, y lo que no dicen los capitalistas es que se están beneficiando de las deducciones fiscales que el nuevo Presidente ha decretado en favor de las empresas fronterizas.

Los trabajadores mexicanos han tomado la iniciativa. En Matamoros más de 20 fábricas siguen en huelga, aunque ahora los paros se han extendido por varios estados y ya no alcanzan sólo a las maquiladoras. Los maestros de Michoacán han bloqueado las vías ferroviarias durante una huelga.

La semana pasada la multinacional Fisher Dynamics envió “porros” (matones rompehuelgas del sindicato) para disolver los piquetes de huelga por la mañana, pero por la tarde ya había cedido a las reivindicaciones.

El 12 de febrero los obreros de Tridonex, en Matamoros, cerraron por completo los portones de acceso a la fábrica y no pudo entrar nadie (*). Dos días después realizaron una marcha junto con sus compañeros de Schumex y Adient en la que visitaron cada maquiladora en huelga en Matamoros para protestar por la represión y mostrarles su apoyo de clase.

Arca Continental, la segunda embotelladora de Coca-Cola más grande del mundo, con unos 500 trabajadores, también está en huelga.

Ayer la policía tuvo que intervenir en Matamoros para desalojar a los trabajadores de la fábrica Bright Finishing que mantenían bloqueados los accesos de entrada.

El Wall Street Journal advirtió la semana pasada de que las huelgas de Matamoros son las mayores que ha visto México en casi 30 años, lo que calificó como “un indicador temprano del resurgimiento de las reivindicaciones laborales en México”.

El portavoz de los monopolios estadounidenses certifica que las huelgas han acabado con los viejos sindicatos oficiales. Por ello el gobierno mexicano está promoviendo una nueva legislación laboral para fabricar sindicatos “independientes”, capaces de representar a “una mayoría de los trabajadores” a fin de prevenir levantamientos obreros espontáneos o “salvajes” como los de Matamoros.

El diario añade que es una exigencia del gobierno de Trump para que México pueda formar parte del nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá.

Algunos sindicatos “independientes”, como el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), forman parte de ese plan, que recuerda mucho a la transición española, cuando los imperialistas se volcaron en financiar sindicatos domesticados como UGT, USO o ELA-STV.

(*) https://www.elmanana.com/escala-el-conflicto-obrero-en-maquila-impiden-manifestantes-acceso-a-empresa-maquiladora-paro-laboral-salario-minimo-bloqueo/4750688

Después de desalojar a los trabajadores de la fábrica Bright Finishing,
la policia mexicana ocupó ayer los accesos de entrada

La ideología dominante es como los zombis: nos persigue por más que se demuestre su falsedad

‘El oscurantismo mata la democracia’
El pliego de cargos contra el “candidato manchú” se ha muerto de muerte natural porque lo más natural es que así ocurriera, más temprano que tarde. Dos viejos espías de la NSA y la CIA, William Binney y Larry Johnson publican un artículo técnico cuyo título resume muy bien sus conclusiones: “Por qué los rusos no piratearon al Partido Demócrata”(1). Es interesante, sobre todo para los aficionados a la informática.

Ahora comparen ese titular con este otro, publicado un poco antes por el “Washington Post”, adalid de lucha contra el oscurantismo: “Cómo los rusos piratearon al Partido Demócrata y entregaron sus correos a WikiLeaks”(2).

Evidentemente uno de los dos miente y ese no es otro que el periódico “antioscurantista”, aunque los cazarrecompensas nunca tendrán la osadía de incluirlo entre los fabricantes de bulos, mentiras, fraudes, e incluso teorías de la conspiración.

Las mentiras no viajan solas sino en compañía. Foman parte de una campaña que, en el caso, del “candidato manchú” ha durado dos años durante los cuales el Comité de Inteligencia del Senado ha tomado declaración a 200 testigos, nada menos.

El filón propagandístico se ha agotado; no da más de sí. Los demócratas y los “progres” al estilo estadounidense creyeron que el jefe de los maderos, Robert Mueller, y los diputados del Congreso encontrarían un lago en medio del desierto, pero no podían. Con los micrófonos apagados en Washington todos los políticos confiesan el fracaso.

Si antes de 2016 alguien hubiera afirmado que Trump era un espía ruso, o que se iba a poner al servicio de los rusos, o que favorecería sus intereses, le hubieran internado en un siquiátrico con una camisa de fuerza. Para hacer que lo inverosímil sea creíble no basta con una noticia; es necesaria toda una campaña, es decir, resucitar a Goebbels: una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad.

Lo que resta es analizar dos cosas: primero, la campaña en sí misma y, segundo, la secuela de censura en las redes sociales, que los cazarrecompensas se han tomado a pecho con el fin de desviar la atención de las grandes cadenas hacia los pequeños medios independientes de información.

Con los medios técnicos actuales es sencillo comprobar el aluvión de “noticias” publicadas sobre este asunto, frente a quienes han difundido el artículo de Binney y Johnson, que tendrán dificultades para localizarlo.

Donde hay un aluvión de “noticias” está la ideología dominante. A través de ellas el imperialismo nos dicta nuestra opinión y los intentos que se llevan a cabo para desmontar el fraude no son suficientes. “El medio es el mensaje”, decía hace años el canadiense Marshall McLuhan, hoy olvidado. Podemos luchar contra un mensaje, criticarlo y denunciar su falsedad con los medios a nuestro alcance, pero son insignificantes frente a los medios que el imperialismo puede poner en funcionamiento.

Los que durante dos años han estado publicando basura no van a rectificar jamás y su mensaje quedará adherido a las cabezas de millones de lectores de todo el mundo para siempre, incluso a través de generaciones, porque la ideología dominante es como el Cid Campeador: sigue ganando batallas después de muerta. Es una ideología zombi. Por eso nos tropezamos tan a menudo con personas que siguen defendiendo falsedades con la mayor naturalidad.

La verdad no resplandece por sí misma, como creían algunos pensadores clásicos, sino que se defiende de la misma manera que cualquier otra causa justa: mediante la organización de sus partidarios.

(1) https://turcopolier.typepad.com/sic_semper_tyrannis/2019/02/why-the-dnc-was-not-hacked-by-the-russians.html
(2) https://www.washingtonpost.com/world/national-security/how-the-russians-hacked-the-dnc-and-passed-its-emails-to-wikileaks/2018/07/13/af19a828-86c3-11e8-8553-a3ce89036c78_story.html

Más información:

– Trump, el candidato manchú, y cómo los rojos se han apoderado de la Casa Blanca
– Los hilos que van del Kremlin a Trump pasan por WikiLeaks pero no conducen a ninguna parte
– Las mentiras llegan y se quedan para siempre
– El gobierno británico dirige a los medios en la campaña de intoxicación contra Rusia
– Espías y periodistas: se le atrapa antes al mentiroso que al cojo  

Se cumplen 100 años de la histórica huelga general de Seattle

Del 6 al 11 de febrero de 1919 más de 60.000 trabajadores en Seattle, Washington, se sumaron a una de las huelgas generales más importantes en la historia de Estados Unidos. Durante seis días, alentada por los llamamientos de los trabajadores de los astilleros locales, unida en todas las industrias, la clase obrera tomó el control de la vida económica de la ciudad principal del noroeste del Pacífico.

La élite financiera y política de Seattle fue sacudida profundamente por la huelga, viendo en ella el latido de la reciente Revolución de Octubre y el toque de alarma de la revolución en Estados Unidos. Los titulares de los periódicos capitalistas pusieron el grito en el cielo por el peligro de los actos “antiestadounidenses” y “bolcheviques” de los obreros. Se movilizó a miles de tropas federales, policías e incluso estudiantes universitarios de clase alta para reprimir la lucha.

Efectivamente, los trabajadores de Seattle se inspiraron en la revolución rusa. En los meses anteriores a la huelga, los estibadores se negaron a cargar barcos destinados al contrarrevolucionario Ejército Blanco de Rusia. Luego se negaron a cargar a los barcos que abastecían a la guerra no declarada del imperialismo en la Unión Soviética. Y en los años previos a 1919 muchos miles de obreros en Seattle y las regiones circundantes se sintieron atraídos por el socialismo y el sindicalismo revolucionario de Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), a pesar de la intensa represión del gobierno de Wilson.

La huelga estalló como una épica expresión de conflicto de clases impulsada por las bases, pero en gran medida quedó bajo el control de los dirigentes sindicales de Seattle, que se aseguraron de que no se moviera más allá de su forma espontánea. Esto fue decisivo. La huelga finalizó sin que se cumplieran las demandas y fue seguida por detenciones, redadas y censura de grupos radicales y comunistas.

En menos de una semana los trabajadores de base de Seattle ofrecieron una muestra del inmenso poder de la clase obrera en lucha unificada, y en una sola ciudad de Estados Unidos. Pero también demostraron que hasta la acción más militante será desactivada y derrotada si no cuenta con una dirección políticamente consciente.

El inicio de la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914 fue un punto de inflexión en la historia de la humanidad, llevando al capitalismo mundial a una crisis sin precedentes. En la época del imperialismo, las contradicciones internas del capitalismo obligaron a la clase dominante a sumir al mundo en una guerra en la que murieron millones de trabajadores.

Ganando la reelección en 1916 con el lema “Él nos mantuvo fuera de la guerra”, en 1917 Wilson lanzó a Estados Unidos a la vorágine mundial. Dependientes de la paz laboral para que la producción fuera constante en tiempo de guerra, las grandes empresas y el gobierno de Estados Unidos permitieron la libre sindicación de la Federación Estadounidense del Trabajo (AFL), pero con la condición de que los burócratas sindicales ayudaran a reprimir las huelgas durante la guerra. El gobierno también promulgó la Ley de Espionaje de 1917, que otorgó al Estado el derecho a detener y procesar a cualquier persona que participara en actividades antibelicistas. Se usó la ley para hacer una redada en la oficina de IWW y detener a sus dirigentes. También detuvieron a los dirigentes antibelicistas del Partido Socialista (PS), prominente entre ellos Eugene Debs.

Eugene Debs
Sin embargo, los trabajadores se unieron en masa al Partido Socialista y a IWW, que se opusieron abiertamente a la guerra y al “sindicalismo empresarial” patriótico de la AFL y su presidente, Samuel Gompers. Los miembros de IWW llegaron a su pico en 1917 con unos 150.000 afiliados y Seattle fue el centro de la actividad en gran parte de la costa oeste. El Partido Socialista de Washington también tuvo una presencia concentrada en Seattle, con cerca de 4.000 miembros que pagaban cuota en el partido, situado en el ala izquierda de la organización.

Pese a los esfuerzos de la AFL para bloquear las huelgas, entre 1916 y 1918 el número promedio de trabajadores en huelga por año fue 2,4 veces mayor que en 1915. Más de un millón de obreros estadounidenses paralizaron la producción en 1917 y 1918, y más de 4 millones lo hicieron en 1919, en la mayor ola de huelgas en la historia de Estados Unidos hasta ese momento. El profundo sentimiento antibelicista en la clase obrera se entrelazó cada vez más con los cambios económicos causados por la guerra, especialmente la inflación, para impulsar la ola de huelgas. El costo de vida en Seattle se duplicó entre 1913 y 1919.

Muchas de estas huelgas mostraron una creciente solidaridad y coordinación entre los diferentes sectores de la clase obrera. En la costa oeste los trabajadores de los astilleros desaceleraron el proceso de distribución al negarse a procesar madera “de 10 horas” durante varios meses, en solidaridad con los madereros que estaban en huelga por una jornada de ocho horas. En 1919 los obreros en Winnipeg, Canadá, hicieron otra huelga general, y 500.000 obreros del acero y mineros del carbón en Estados Unidos realizaron huelgas superpuestas. El espíritu del socialismo y la Revolución rusa inspiró todas estas luchas.

Las condiciones que provocaron la huelga general de Seattle no fueron para nada locales. La Primera Guerra Mundial y sus consecuencias inmediatas galvanizaron a los obreros en los centros imperialistas y a las masas oprimidas en las colonias. Las huelgas, protestas, revueltas y luchas revolucionarias se extendieron por todo el mundo, especialmente después de que la clase trabajadora tomó el poder en Rusia en octubre de 1917.

Las noticias sobre la Revolución de Octubre fueron leídas ampliamente por los obreros en Estados Unidos, sobre todo tras los informes de John Reed, oriundo de Oregón, en “Diez días que estremecieron al mundo”. A menudo los barcos rusos llegaban a los puertos de San Francisco y Seattle. El 3 de enero de 1918 el Consejo Central del Trabajo de Seattle envió una carta a los obreros rusos tras los intercambios con la tripulación del barco Shilka :

“Extendemos a todas las facciones de obreros por igual nuestra buena voluntad y firme creencia de que, al final, el gobierno de los trabajadores será absoluto y que los asuntos de vuestro gran país, el primero en la historia moderna, permanecerán en las manos de la única clase necesaria y responsable de la sociedad: la clase obrera. Expresándoles nuevamente nuestra profunda simpatía por vuestros esfuerzos por establecer una verdadera democracia y prometiendo nuestro sincero apoyo para acelerar ese fin, les saludamos fraternalmente”.

Muchos más se sintieron profundamente inspirados por el triunfo de la clase obrera rusa y se opusieron a los esfuerzos de los capitalistas estadounidenses para derrotarla. En el otoño de 1919 los obreros portuarios de Seattle se negaron a cargar y enviar un barco de Estados Unidos que transportaba municiones para el Ejército Blanco contrarrevolucionario.

John Reed
Preparativos para la huelga
La clase obrera en Seattle estaba organizada en 110 sindicatos de oficio afiliados a la AFL, que representaba a más de 65.000 miembros. Además, había un puñado de locales de IWW con 3.500 miembros, sobre todo en trabajos de madera, agrícolas y marítimos, y algunos sindicatos artesanales y segregados de trabajadores negros y japoneses. Los sindicatos dirigidos por la AFL separaron deliberadamente a la clase obrera por oficio y ocupación, nacionalidad, raza y género. Desde la década de 1880 muchos sindicatos de la AFL prohibieron a los obreros blancos organizarse con sus compañeros negros, hispanos y asiáticos.

Sin embargo, también existía un marco sindical general en Seattle. Todos los sindicatos de la AFL elegían delegados para una organización mayor, el Consejo Central del Trabajo. En respuesta a los abrumadores sentimientos políticos de los obreros de base, muchos dirigentes llevaron concepciones radicales a sus asientos en el Consejo, al menos en comparación con la dirección nacional de la AFL. Harry Ault y Hulet Wells, entre otros, eran militantes activos del Partido Socialista de Washington. Incluso James Duncan, elegido secretario del Consejo en 1915, era un “respetado progresista” y autodenominado socialista, más orientado al sindicalismo industrial que al artesanal, promovido por la AFL.

En 1919 los obreros de Seattle pudieron recurrir al Consejo Central del Trabajo para iniciar la huelga general. Pero la chispa que la encendió provino de los 35.000 trabajadores de los astilleros de la ciudad —la sección más grande de la clase obrera— que se declararon en huelga desde el martes 21 de enero para exigir los aumentos salariales prometidos como compensación por sus sacrificios durante la guerra. Se dieron cuenta de su importancia industrial tras construir suministros navales y operar los puertos del área de Seattle, tarea que servía directamente a los intereses de las empresas y el gobierno de Estados Unidos.

Al día siguiente de comenzada la huelga, los trabajadores de los astilleros enviaron representantes de su Consejo de Comercio del Metal a una reunión del Consejo Central del Trabajo para exigir una huelga en toda la ciudad en muestra de apoyo a su lucha.

El día de la apelación, casualmente o no, los principales dirigentes del Consejo estaban en Chicago para una reunión de la Liga Internacional de Defensa de los Trabajadores en relación a la condena de Tom Mooney, dirigente de la AFL en San Francisco. Con sustitutos de los 25 delegados desaparecidos, el Consejo aprobó el llamamiento para la huelga general y se envió un voto a los 110 sindicatos de la ciudad.

Al cabo de una semana los trabajadores de base votaron abrumadoramente a favor de la huelga general. Los obreros exigieron unirse a la huelga general incluso en sindicatos que parecían conservadores —Sindicato de Carpinteros, Unión de Músicos, Unión Tipográfica y algunos locales de camioneros—, a menudo arriesgando sus propias negociaciones y luchando contra las intenciones de sus dirigentes locales. Solo un puñado de sindicatos no se declararon en huelga, sobre todo en sectores gubernamentales como el Servicio Postal, donde el riesgo de ser despedido era especialmente alto.

Incapaces de parar el apoyo que había crecido, los miembros del Consejo Central del Trabajo votaron el 29 de enero para establecer la primera reunión del Comité de Huelga General para el 2 de febrero. El Comité de Huelga General funcionaría como el órgano más importante de la lucha, compuesto en gran parte por delegados de base de todos los sindicatos participantes, incluyendo al Consejo Central del Trabajo.

Simultáneamente, surgió un grupo ejecutivo de los principales funcionarios laborales llamado el “Comité de los Quince”, que se convirtió en el representante más agresivo de la aristocracia laboral, que constantemente buscó formas de acabar la huelga. La tensión entre los intereses de las bases, representadas por el Comité de Huelga General, y los de la aristocracia laboral —y de los capitalistas de Seattle detrás de ella— representada por los “Quince”, fue un componente clave de la conducta y derrota de la huelga.

En los cuatro días siguientes al 2 de febrero, el Comité de Huelga General coordinó todos los aspectos de la preparación logística. Varias personas —representantes sindicales, miembros del Comité de Huelga, Wobblies (miembros del IWW), funcionarios de la ciudad—entraron y salieron del Templo del Trabajo para hacer solicitudes a los tres subcomités de construcción, transporte y provisiones. En estas discusiones los dirigentes organizaron cocinas, el cuidado de niños, periódicos y comunicados de prensa. Se aseguraron de que las tiendas de comida no perecieran, que la basura no se amontonara y que se atendieran las necesidades básicas de la clase trabajadora.

Revelando el carácter conservador de la dirección superior, el “Comité de los Quince” efectuó exenciones para ciertos trabajos, planteadas sobre todo por desesperados ejecutivos de sindicatos locales y funcionarios públicos. Se obligó a algunos lavanderos, trabajadores de servicios públicos y operadores telefónicos a realizar su tarea durante la huelga para no obstaculizar las operaciones económicas y financieras esenciales. Pero algunas de las exenciones aprobadas fueron pedidas por las bases, como que los trabajadores de hospital pudieran procesar recetas de farmacia y que se autorizara a los trabajadores de hostelería a producir comida para los huelguistas, siempre y cuando tuvieran la tarjeta firmada que decía “Exento por el Comité de Huelga”.

Entre los trabajadores hubo intensas discusiones ideológicas sobre el socialismo y el significado más amplio de la huelga. El término “bolchevismo”, usado por los enemigos de los obreros como epíteto, fue asumido por muchos. Pero la dirección sindical sofocó estas discusiones para mantener a raya la influencia del socialismo. Por ejemplo, los Quince votaron contra el eslogan de huelga, “No tenemos nada que perder, salvo las cadenas, y un mundo que ganar”, eligiendo en cambio, “Juntos Ganamos”.

Con miedo de que la lucha se escapara de su control, la dirección sindical argumentó que la huelga general debía anunciar su fecha de finalización. Esto fue derrotado. Como escribió Anne Louise Strong para el Comité de Historia un mes más tarde: “Francamente, muchos de los miembros más antiguos del movimiento obrero le temían a la huelga general. Veían en ella posibilidades como la interrupción total del movimiento obrero de Seattle. Instaron a que se fijara a la huelga un límite de tiempo definido”.

Mientras los comités de trabajo efectuaban los preparativos, el miedo creció entre la burguesía, ilustrado por los titulares: “Paren antes de que sea muy tarde”, “Seattle será destruida en dos días” y “Fuerzas federales listas para cualquier crisis en la ciudad”.

Los burgueses local almacenaron comida, equipos de iluminación y otras provisiones. Algunas familias ricas se fueron a Portland para quedarse en hoteles durante la huelga. El alcalde de Seattle, Ole Hanson, pidió que miles de tropas estatales y federales se unieran a la policía local, veteranos y estudiantes universitarios voluntarios, cuyas amenazas de detención e incluso disparo a cualquier trabajador revoltoso debían tomarse en serio debido a hechos recientes como el asesinato en Montana de Frank Little, organizador de IWW, y la redada policial y deportación de mineros del cobre en Bisbee, Arizona.

Mientras los principales funcionarios sindicales trabajaban para atenuar las implicaciones revolucionarias de una huelga tan masiva, los capitalistas y sus armas representativas vieron correctamente en ella las reverberaciones de la Revolución rusa. Un día antes de la huelga, el periódico el Seattle “Star” publicó un editorial de portada que hacía un llamamiento desesperado al nacionalismo y el anticomunismo:

“Denominamos a esto que está ante nosotros una huelga general, pero es más que eso. Será una prueba de fuego para la ciudadanía estadounidense, una prueba de fuego de todos los principios por los cuales lucharon y murieron nuestros soldados. Es para determinar si este es un país en el cual vale la pena vivir y un país por el cual vale la pena morir. El desafío depende de ustedes, hombres y mujeres de Seattle. ¿Bajo qué bandera se ponen ustedes?”

https://www.wsws.org/es/articles/2019/02/19/hist-f19.html

Segunda parte: https://mpr21.info/2019/02/se-cumplen-100-anos-de-la-historica_26.html

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