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Atentado con bomba contra el cuartel general del espionaje francés en el norte de Siria

El martes se produjo un atentado con bomba contra el cuartel general de la inteligencia militar francesa y una oficina de la DGSE (Dirección General de Seguridad Exterior) en Raqqa. Un miembro de la dirección política de los kurdos en el norte de Siria atribuye la autoría al Califato Islámico.

Las fuentes locales sugieren que una moto bomba perteneciente a un cartero explotó cerca de un depósito de armas y municiones.

Los testigos presenciales aseguran que la explosión causó docenas de muertos y heridos, particularmente entre los guardias kurdos que custodiaban el cuartel francés.

La detonación, que se oyó a kilómetros a la redonda y llegó hasta los puestos avanzados de Estados Unidos, destruyó todo el edificio ocupado por el espionaje francés. Las FDS kurdas tuvieron que acudir al lugar para rescatar a los heridos. Las tropas estadounidenses aseguraron el perímetro del ataque y bloquearon el acceso a los restos del complejo.

En Francia el silencio es total, lo mismo que durante los ataques mortales contra sus fuerzas en Sevaré y Tombuctú, en el centro y norte de Malí, el año pasado.

El ataque se produce en medio de una ofensiva de las FDS, apoyadas por los imperialistas, contra lo que los medios de comunicación de todo el mundo llaman “la última concentración de fuerzas del Califato Islámico en el noreste de Siria”.

En Irak las unidades francesas de artillería están desplegadas cerca de Al Qaim, en la frontera con Siria, desde donde bombardean las posiciones que las fuerzas kurdas quieren tomar al asalto. Además de la artillería, los Mirages 2000D franceses estacionados en el norte de Jordania y probablemente en Irak, están llevando a cabo ataques aéreos en el valle del Éufrates y en el desierto de Deir Ezzor.

Por lo tanto, hay algunos indicios de que los franceses pretenden sustituir a los estadounidenses en Rojava. Si es así, la respuesta yihadista hay que interpretarla como una advertencia frente al apoyo militar francés a los kurdos.

Si no puedes con el mensaje, mata al mensajero (por ejemplo a Julian Assange)

El domingo, durante la “Super Bowl”, el espectáculo de más audiencia en Estados Unidos, el Washington Post difundió un anuncio, narrado por el actor Tom Hanks, en el que hablaba de los valores del periodismo honesto y rendía homenaje a los reporteros que han perdido la vida en los últimos años, entre ellos el saudí Jamal Khashoggi, el periodista de Al-Qaeda y del Washington Post asesinado en Estambul.

Khashoggi es un héroe, mientras que Julian Assange se quedó sin ninguna mención.

El periodista australiano es la vergüenza del periodismo moderno. Lleva ya más seis años confinado en la embajada ecuatoriana de Londres, precisamente por los patrones del Washington Post y gentuza de la misma calaña, política y periodística.

La mistificación periodística de Caso Assange se encuentra en titulares como éste: “Assange vive en la embajada de Ecuador en Londres”. Parece que el australiano hubiera decidido cambiar de domicilio. La CNN recurre a otro eufemismo y dice que Assange está “asilado” en la embajada. Nadie aclara lo más elemental: Assange se pudre confinado sin haber sido juzgado por ningún tribunal, sin que nadie levante la voz, a pesar de ser el atentado más grave al derecho a la información que se ha producido en Europa desde 1945.

Suecia archivó la pantomima contra él por violación. La ONU ha reconocido que su situación es arbitraria. Pero, ¿a quién le importa la arbitrariedad de un proscrito. Da lo mismo. Si no es por un asunto es por otro, como espionaje. Alguno tiene que colar o, al menos justificar una situación inaudita en plena Europa del siglo XXI.

La libertad de información no tiene cabida en Europa, con el agravante de que absolutamente ninguno de los documentos publicados por él ha sido cuestionado. A falta de argumentos contra la información, la intoxicación mediática se ha vuelto contra el informador. No falla: si no puedes con el mensaje, acaba con el mensajero.

Así es como la información de WikiLeaks ha pasado au segundo plano, mientras convertían a Assange en un muñeco de feria: guarro, violador, espía, agente del Kremlin… No han escamoteado ningún adjetivo en su contra.

Es la típica maniobra de distracción que aleja al lector de asuntos tales como las atrocidades cometidas por Estados Unidos y sus acólitos -entre ellos España- en Irak, el campo de concentración de Guantánamo, el fraude electoral en Estados Unidos, el espionaje de dirigentes políticos de todo el mundo, la injererencia de Estados Unidos en los asuntos internos de países soberanos…

Antes de su calvario, a Assange le concedieron importantes premios por sus denuncias. En 2009 fue el ganador de los Premios Amnistía Internacional de los Medios Británicos por la exposición de los asesinatos extrajudiciales en Kenia.

Pero aquello era Kenia. Ahora la cosa es muy diferente. “Con la iglesia hemos topado”. A Assange ya nadie le recuerda, no le han vuelto a conceder ningún premio, las ONG “humanitarias” no le reconocen como preso de conciencia, ni siquiera como represaliado político. ¿Será porque esas ONG cobran de los represores?, ¿no las convierte el silencio en cómplices de la represión?

Tienen buenos motivos: Hillary Clinton propuso asesinar a Assange con un dron. ¿Qué más hace falta para levantar la voz?

A Amnistía Internacional ha manifestado su preocupación porque las filtraciones de WikiLeaks pongan en peligro a los afganos que colaboran con la ocupación militar estadounidense. Si no hemos entendido mal eso significa que las violaciones de los derechos humanos de los que ocupan Afganistán están al mismo nivel que las violaciones de derechos humanos que cometan contra ellos o, en otras palabras, la legítima defensa contra el ocupante y sus vasallos. El agresor y su víctima son iguales, como ya sabíamos.

“La democracia muere en la oscuridad”, dice la cabecera del Washington Post, y es cierto. Durante la Super Bowl tuvieron una oportunidad para aplicarse el cuento y recordar a Assange, siquiera de pasada.

Huawei: los viejos capitalistas han perdido la partida tecnológica frente a los nuevos

El imperialismo ha desencadenado una furiosa campaña contra la multinacional china de telecomunicaciones Huawei. La hija del fundador de la empresa, Meng Wanzhou, fue detenida en Canadá por dos razones: violar las sanciones contra Irán y participar en actividades clandestinas de espionaje.

Además, un dirigente de la empresa también fue acusado de espionaje en Polonia (1) y el director financiero de la empresa fue detenido en Canadá a petición de Washington.

No hace falta ser un genio para deducir que tanto Canadá como Polonia actúan de marionetas cuyo hilos mueve Estados Unidos y que la diana no es la empresa sino China. Por eso los titulares de la propaganda dicen que la empresa -o su fundador- son cercanos al gobierno de Pekín. De ahí también las acusaciones de espionaje, que no sólo van contra los dirigentes de la empresa sino contra las propias mercancías que vende.

Huawei estaba a punto de comerse el mercado estadounidense de un bocado. Primero lo intentó con una alianza monopolista con ATT y luego en solitario, en medio de toda clase de zancadillas por los partidarios del “libre mercado”.

¿Hay pruebas de que Huawei espía? Naturalmente que tienen pruebas; lo que ocurre es que no nos las pueden mostrar porque son secretas. Pero haberlas haylas.

Lo que nos quieren hacer creer es que, a diferencia de otras marcas comerciales, como Samsung, por ejemplo, los móviles de Huawei espían a los usuarios. Dicho de otra forma: las grandes empresas de telecomunicaciones no son capaces de competir abiertamente con las chinas y tienen que recurrir a la guerra sucia, a los trucos y artimañas que fabrican en Washington y reproducen sus altavoces a lo largo y ancho de todo el mundo, desde la CNN hasta InfoLibre, que convierte las sospechas en certezas: “Huawei nos espía”, asegura (2).

Al imperialismo y sus medios de comunicación les preocupa nuestra intimidad, que no vigilen nuestros movimientos en internet, nuestras cuentas corrientes o nuestros “selfies”. Por eso lo más importante es seguir este buen consejo: “El FBI, la CIA y la NSA recomiendan no utilizar teléfonos Huawei por miedo al espionaje chino”, decía El Mundo el año pasado (3).

Cuando vayamos a comprar un móvil nunca debemos elegir Huawei. Cualquier otra marca preserva nuestra intimidad personal.

Nosotros siempre hacemos caso a las recomendaciones del FBI, la CIA y la NSA porque -puestos a elegir- preferimos a los de casa. Nos gusta que nos espíen los nuestros, los autóctonos, empezando por la policía municipal.

El viejo capitalismo occidental no puede alardear de nada; ha perdido la batalla. La alta tecnología ya es china. Huawei ya vende más teléfonos que Apple y, lo que es más importante, la empresa está avanzando en el desarrollo de la próxima generación de la red 5G, internet de las cosas, coches eléctricos sin conductor, pagos en el supermercado, descarga acelerada de películas guarras y todas las demás cosas que nos entusiasman a los consumidores compulsivos.

El capitalismo es así: tenemos unos teléfonos tan inteligentes que sirven para todo, excepto para hablar por teléfono.

(1) https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46853250
(2) https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/foro_milicia_democracia/2019/02/01/el_espionaje_huawei_91378_1861.html
(3) https://www.elmundo.es/tecnologia/2018/02/15/5a84880aca4741d6378b45af.html

Con la ‘invasión soviética’ los afganos también vivían mejor

Una de las leyendas políticas e históricas más persistentes de finales del pasado siglo concierne a Afganistán, empezando por la intervención de la URSS, la derrota militar a manos de los talibanes y la posterior caída del gobierno afgano e incluso de la URSS a causa de ello. Como en la Guerra de Troya, la leyenda siguió posteriormente con el mito de los talibanes, de Al-Qaeda, el derribo de las Torres Gemelas en 2001 y la intervención militar estadounidense.

Prácticamente todo lo que creemos conocer de Afganistán es tan falso como la propia URSS, o los talibanes, o Al-Qaeda. Realmente lo que deberíamos preguntarnos es si sabemos lo que es una guerra, o si creemos que la de Afganistán fue algo parecido a la Guerra Civil española o a la Segunda Guerra Mundial, a la que conocemos más que nada a través del cine o de canales de televisión infames.

El ejército soviético no fue a Afganistán a una guerra, tal y como nosotros creemos entenderla. Quizá sería mejor explicar que a Afganistán la URSS no sólo envió a un ejército, lo mismo que hoy a Siria. Si no sólo envías tropas porque no vas exclusivamente a una guerra, tampoco puedes ganar ni perder.

El ejército soviético no entró en Afganistán en 1979 para cambiar un gobierno; dicho gobierno tampoco cayó porque los soviéticos se marcharan del país diez años después.

El general que dirigió el 40 cuerpo del ejército soviético, Boris Gromov, sostiene que nunca esperó ninguna victoria. A lo largo de la campaña sus fuerzas controlaron la mayor parte de Afganistán y los muyahidines nunca lograron ocupar ningún puesto militar, a pesar del creciente apoyo del imperialismo.

“En el punto álgido del conflicto, el 40 ejército contaba con 108.800 soldados, lo que demuestra que nadie quería una victoria clásica en Afganistán”, dice Gromov, subrayando que el objetivo era sólo el control efectivo del país. Estados Unidos tuvo cinco veces más tropas en Vietnam en un territorio cinco veces más pequeño, y sin embargo se vieron obligados a abandonar el país.

A mediados de los años ochenta, los muyahidines se vieron muy cerca de ser aplastados. En 1997 Morton Abramowitz, director de la Oficina de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado en aquella época, dijo: “En 1985, existía un temor real de que los [muyahidines] perdieran, de que se debilitaran y descompusieran de alguna manera. Las pérdidas fueron altas y su impacto en los soviéticos no fue muy grande”.

La leyenda también dice que el suministro de misiles stinger a los muyahidines por parte de Estados Unidos inclinó la balanza a favor de las fuerzas antisoviéticas. La Fuerza Aérea Soviética perdió más helicópteros y personal debido a ello, lo cual es cierto, si bien nunca fue un factor decisivo en el resultado de las operaciones.

Como no podía ser de otra forma, la prensa imperialista señala que la URSS logró mantenerse en Afganistán gracias a la crueldad de sus métodos. Esta leyenda tan fértil la crearon los talibanes inicialmente para su consumo interno, para reclutar “héroes”, revalorizar su propio papel y, de esa manera, reclamar más apoyo por parte de los imperialistas.

Lo mismo que hoy hace Rusia en Siria, en Afganistán la URSS llevó a cabo muchos programas civiles, económicos y políticos destinados a mejorar la vida de la población. Por ejemplo, sólo en 1982, recuerda Gromov, el 40 ejército soviico llevó a cabo 127 operaciones civiles que incluyeron la reparación de casas, la construcción de carreteras, la distribución de alimentos y medicinas e incluso la organización de ciertos eventos culturales.

En una entrevista dedicada a la publicación de su libro “Afgantsy”, aparecido en 2011, Rodric Braithwaite, un antiguo diplomático británico, admite que la URSS creó hospitales y escuelas para mejorar el nivel de vida, e intentó reducir la represión que ejercía el gobierno afgano contra la población.

El diplomático se sorprendió mucho cuando vió los vínculos entre los soviéticos y la población local. “Los soldados [soviéticos] estaban en estrecho contacto con la población local: campesinos, comerciantes, mulás. Fui a Afganistán y le pregunté a la gente cuándo vivían mejor: ¿ahora o cuando los rusos estaban allí? Es interesante observar que todos los afganos consideraban que la cuestión en sí era estúpida. Cada uno de ellos dijo: por supuesto, era mejor bajo los rusos”.

Del mismo que en Siria los altavoces imperialistas pintaron a guerra como un “conflicto interior” entre el gobierno ya la oposición, en Afganistán la pintaron como un “conflicto exterior” entre la URSS y Afganistán. Por eso hablan de “invasión”, un termino que utilizan de manera muy selectiva, pero que siempre va por delante: lo que crea el movimiento talibán es “la invasión” soviética.

Lo mismo que en Siria, en Afganistán “la oposición” tenía el apoyo de fuerzas externas, como Pakistán y Arabia saudí, además de los imperialistas, lo cual no es una “invasión” sino un apoyo contra la invasión previa. La propaganda imperialista critica la “invasión soviética” y jutifica una invasión con otra.

Son las cosas que tienen las leyendas modernas, a diferencia de las antiguas.

Huelga general en Sudáfrica contra el paro y la privatización de empresas públicas

La mayor federación sindical de Sudáfrica, Cosatu (afín al partido gobernante), ha convocado hoy una huelga general en protesta por el elevado desempleo, un 27,1 por ciento según cifras oficiales, y contra los planes del presidente, Cyril Ramaphosa, de dividir la empresa eléctrica pública Eskom en tres entidades para solventar su grave crisis.

En ciudades como Johannesburgo, Durban (este) o Port Elizabeth (sureste), miles de afiliados de Cosatu (Congreso de Sindicatos Sudafricanos) están protagonizando marchas, cortes de tráfico y concentraciones desde primera hora de la mañana.

Por el momento, no hay cifras totales de seguimiento, pero la convocatoria ha afectado a sectores como el minero, el energético o el sector público (tradicionalmente más sindicalizados), sin llegar a paralizar el país.

En Johannesburgo, centenares de afiliados se manifestaron en el centro de la ciudad vestidos con los colores del sindicato y con pancartas en las que se podían leer consignas como “A una empresa no se le debería permitir recortar puesto de trabajo solo para obtener beneficios”.

Cosatu, que cuenta con un millón y medio de afiliados, es uno de los aliados tradicionales del Congreso Nacional Africano (CNA), gobernante en Sudáfrica desde la victoria de Nelson Mandela en los primeros comicios democráticos del país, en 1994.

Sus dirigentes aclaran que esta convocatoria no significa una retirada de apoyo de cara a las elecciones generales del próximo mayo, pero advirtieron también de que esa postura podría revisarse.

La central sindical considera que el gobierno necesita una llamada de atención ante los recortes de empleo en numerosos sectores, como el de la minería, pero también frente a las posibles privatizaciones de empresas públicas.

Cosatu cree que las medidas puestas en marcha por el gobierno de Ramaphosa contra el paro -estancado desde hace años por encima del 25 por ciento y convertido en uno de los principales problemas económicos y sociales del país- no están siendo efectivas.

Los últimos datos, publicados ayer por el instituto oficial de estadísticas del país, revelan que Sudáfrica cerró 2018 con una tasa de desempleo del 27,1 por ciento.

Si bien la huelga estaba convocada de antes, el descontento sindical se acrecentó cuando la semana pasada Ramaphosa anunció un plan para solventar la grave crisis que atraviesa la eléctrica pública Eskom, consistente en dividirla en tres entidades.

Eskom, que tiene casi un siglo de trayectoria y es una de las empresas eléctricas más grandes del mundo, se encarga de la producción y distribución eléctrica para casi toda la población de Sudáfrica.

Escándalos de corrupción, masivos cortes de luz programados por a la incapacidad de dar abasto a la demanda y una deuda de 30.000 millones de dólares han convertido a esta empresa en uno de los mayores lastres para la debilitada economía sudafricana, lo que llevó al presidente a proponer el plan de división.

Los sindicatos, sin embargo, recibieron la noticia como un primer paso hacia su privatización.

“Estamos aquí para apoyar a los trabajadores contra la privatización de las empresas públicas”, dijo hoy Solly Mapaila, dirigente del Partido Comunista Sudafricano (SACP, también aliado histórico del CNA), en declaraciones a la televisión pública SABC desde la cabecera de la marcha en Johannesburgo.

Ramaphosa, por su parte, ha avanzado que la lucha contra el desempleo será central en su campaña para las elecciones de mayo y ha prometido que Sudáfrica creará 275.000 empleos al año.

http://www.finanzas.com/noticias/empleo/20190213/huelga-general-sudafrica-elevado-3993755_age.html

Conspiración contra Venezuela: la gestación de un Golpe de Estado entre bastidores

Según los participantes en las negociaciones, la coalición de gobiernos latinoamericanos que se sumó rápidamente a Estados Unidos para reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, se reunió después de semanas de diplomacia secreta, incluyendo mensajes filtrados a los militantes y un viaje de alto riesgo al extranjero por parte del dirigente de la oposición que disputa el poder a Nicolás Maduro.

Según su aliado, el ex alcalde de Caracas en el exilio Antonio Ledezma, a mediados de diciembre, Guaidó viajó en secreto a Washington, Colombia y luego a Brasil para informar a los funcionarios de la estrategia de manifestaciones masivas de la oposición, coincidiendo con la ceremonia de investidura de Maduro para su segundo mandato el 10 de enero, a pesar de la amplia condena internacional.

Para salir de Venezuela, tuvo que cruzar en secreto la arriesgada frontera con Colombia para evitar a los funcionarios de inmigración que, a veces acosan a los representantes de la oposición en el aeropuerto y les impiden viajar al extranjero, dijo otro dirigente antigubernamental, que habló de forma anónima.

Crear consenso dentro de la fragmentada coalición antigubernamental fue una dura batalla. Durante años, la oposición ha estado dividida por el ego, la estrategia y la represión del gobierno, lo que ha llevado a varios dirigentes importantes al exilio y hace que los encuentros directos sean imposibles. Otras personalidades en Venezuela estaban bajo la estrecha vigilancia de los servicios de inteligencia, y todos tenían miedo de alertar al gobierno.

Las largas sesiones de escritura de mensajes SMS cifrados se convertieron en norma, dijo el dirigente de la oposición. Un funcionario estadounidense dijo que se han utilizado intermediarios para enviar mensajes al mentor político y opositor de Guaido, Leopoldo López, quien se encuentra bajo arresto domiciliario, tras un fallido intento de levantamiento masivo contra Maduro en 2014. El funcionario estadounidense habló anónimamente por razones de seguridad.

A pesar de que Guaidó aseguró que se declararía presidente interino en el mitin del 23 de enero, coincidiendo con el aniversario del Golpe de Estado de 1958 que puso fin a la dictadura militar venezolana, el suspense duró hasta horas antes de su anuncio, según un diplomático latinoamericano del Grupo de Lima que pidió el anonimato porque no se le permite hablar con los medios de comunicación. Algunas facciones moderadas han sido abandonadas o querían un planteamiento más moderado, temiendo que un movimiento audaz pudiera llevar a la oposición a un nuevo fracaso. Al final, estas diferencias se resolvieron internamente, sin discordia pública.

“Esta es la primera vez en al menos cinco años que la oposición ha demostrado su capacidad para converger de manera constructiva”, dijo un veterano funcionario canadiense hablando en forma anónima porque no se le permitió hacer declaraciones públicas.

La decisión de comprometer a Maduro directamente sólo fue posible gracias al fuerte apoyo del gobierno de Trump, que encabeza un coro predominantemente conservador de gobiernos latinoamericanos que inmediatamente reconocieron a Guaidó.

Esta no ha sido una hazaña fácil, comparable sólo recientemente a la forma en que el hemisferio en 1994 se unió a Jean Bertrand Aristide para devolverlo al poder en Haití después de su desalojo por un Golpe de Estado, dada la desconfianza de América Latina hacia Estados Unidos, como resultado de las intervenciones militares estadounidenses en la región durante la Guerra Fría. Igualmente impresionante es que el plan ha recibido el apoyo de ambos partidos y dos de los demócratas más influyentes del Senado, Dick Durbin y Bob Menéndez, quienes elogiaron el plan.

El momento decisivo fue el comentario del presidente Donald Trump en agosto de 2017, en las gradas de su club de golf de Nueva Jersey, de que una “opción militar” estaba sobre la mesa para hacer frente a la crisis venezolana.

En las semanas siguientes, el Sr. Trump condenó enérgicamente a Maduro en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, así como a sus discretos asistentes de prensa y a algunos dirigentes latinoamericanos por la invasión militar del país.

Como resultado, los países de la región se dieron cuenta de que tenían un socio en Estados Unidos que estaba listo para afrontar una crisis que había durado años, pero que los gobiernos estadounidenses anteriores habían decidido minimizar debido a sus limitadas implicaciones para la seguridad nacional, dijo Fernando Cutz, ex asesor principal del presidente Barack Obama y Trump sobre la seguridad nacional en América Latina.

Para algunos, particularmente para México, que está renegociando el TLCAN [Tratado de Libre Comercio], tomar una postura más agresiva es también una oportunidad para ejercer influencia en las relaciones bilaterales con el gobierno de Trump.

“Trump es personalmente responsable de muchos de estos problemas”, dijo Cutz, quien ahora trabaja para el Grupo Cohen, una firma consultora con sede en Washington. “En todos los intercambios que ha tenido con dirigentees latinoamericanos desde que llegó al poder, habla de Venezuela. Forzó un montón de manos”

El 4 de enero, un día antes de la toma de posesión del Sr. Guaidó como Presidente de la Asamblea Nacional, los ministros de Relaciones Exteriores de 13 países del Grupo de Lima, que no incluye a Estados Unidos, declararon que no reconocerían el segundo mandato de Maduro.

Esto provocó un gran revuelo en la Casa Blanca para asegurar que no se quedara atrás, dijo un ex funcionario y miembro del personal del Congreso de Estados Unidos que estaba en estrecho contacto con el Consejo de Seguridad Nacional. Ambos hablaron en forma anónima porque no se les permitió discutir la estrategia del Gobierno.

Canadá, miembro del Grupo de Lima, desempeñó un papel clave entre bastidores, y su Ministra de Relaciones Exteriores, Chrystia Freeland, se reunió con el Sr. Guaidó el día anterior a la ceremonia de inauguración de Maduro para ofrecer el apoyo de su gobierno si se enfrentaba al dirigente socialista, dijo el representante canadiense. Colombia, que comparte frontera con Venezuela y ha recibido a más de 2 millones de migrantes que huyen del caos económico, así como Perú y el nuevo presidente de la extrema derecha brasileña Jair Bolsonaro, también han estado activos.

https://www.apnews.com/d548c6a958ee4a1fb8479b242ddb82fd

En México los sindicatos también están al servicio de las multinacionales

En los primeros días de enero, el PRI lanzó un golpe a Andrés Manuel [López Obrador], Presidente de la República. Juan Villafuerte, Srio. Gral. del Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales y de la Industria Maquiladora, CTM–PRI, en Matamoros, Tamaulipas, anunció a sus 50.000 afiliados en 45 maquiladoras, que “agradecieran” a Andrés Manuel, que por primera vez en 22 años el bono que se les pagaba anualmente, este año no se pagaría.

¿El potencial efecto político de esta burda mentira? Impacta a un total de 4.5 millones de personas que dependen de la maquila (franja fronteriza), suponiendo sólo dos dependientes económicos de 1.5 millones de trabajadores; por dos dependientes = 3 millones de dependientes + 1.5 millones de trabajadores = 4.5 millones de personas.

La razón de no pagárselos, de acuerdo a la versión de la CTM–PRI, era el decreto presidencial firmado el 29 de diciembre de 2018 por Andrés Manuel, que entre otras cosas, aumenta 100 por ciento el salario mínimo en la zona fronteriza, de 88.36 a 176.72, este es un hecho inédito en la historia de México.

El sindicato, CTM–PRI, al servicio de las trasnacionales, y en franca violación a los contratos colectivos de trabajo firmados por ellos mismos como representantes sindicales, dijeron que por única vez este año 2019, no se indexaría el incremento anual al salario del 100 por ciento, como lo señala el decreto y en cumplimiento del contrato colectivo, en lugar de eso, este año, el “incremento” salarial se haría reduciendo o terminando los bonos de puntualidad, producción, etc., para trasladarlos al monto del salario. El dirigente sindical sabe perfectamente que el incremento salarial del 100 por ciento es un hecho extraordinario, y que el año que entra será un aumento normal de acuerdo al índice de inflación, 5 ó 6 por ciento anual.

En México tenemos 3 millones de trabajadores en aproximadamente 3.000 maquiladoras. La mitad de esta industria se encuentra localizada en la franja norte del país, sólo en el estado de Chihuahua, 400.000 paisanas y paisanos trabajan en esta industria.

El pasado 23 de enero, del presente año 2019, por primera vez en 55 años, en la industria maquiladora de exportación, estalló en Matamoros, Tamalipas, una huelga simultánea en 45 maquiladoras, en las que trabajan 50.000 obreras y obreros. Este hecho no tiene precedente en la historia de movimiento obrero mexicano de la industria maquiladora.

El movimiento logró un 20 por ciento de aumento salarial anual, y que no se les quitaran los 32.000 pesos del bono anual. De aquí surgió el nombre del movimiento: 20/30.

No se logró el 100 por ciento de incremento, porque el Sindicato de la CTM–PRI traicionó a los 50.000 trabajadores de las 45 empresas de Matamoros, Tamaulipas, en violación flagrante de su contrato colectivo, que establece que su salario se aumentará anualmente, en la medida que se incremente el salario mínimo.

¿Qué nos dice esta huelga?

1. El negocio sindical, al cobrar a los trabajadores de la industria maquiladora el 4 por ciento de todos los ingresos de 3 millones de trabajadores en la República, asciende, conservadoramente, cada año a 400 millones de dólares, 8.000 millones de pesos. La CTM–PRI muy probablemente tiene la mayor parte de este ingreso, no por defender los intereses de los trabajadores, sino por defender los intereses de las empresas trasnacionales.

2. ¿De dónde sale esta cifra? 176 pesos salario mínimo por día, por 365 días por 3 millones de trabajadores = 193.000 millones de pesos, el 4 por ciento en dólares al tipo de cambio de 19.00 es de 400 millones de dólares.

3. Al proyecto de la 4T le urge un decreto presidencial que ponga orden en la industria maquiladora, empezando porque la Secretaría de Trabajo y Previsión Social y la Secretaría de Hacienda auditen a los sindicatos, con las reformas que se requieran a las leyes aplicables, para evitar que con el pretexto de la “autonomía sindical” sigan impunemente operando feudos sindicales que defienden a las trasnacionales y no a los obreros.

4. En esta huelga tuvo una participación destacada nuestra paisana la licenciada laboralista Susana Prieto Terrazas. En redes sociales cuenta que ha sido amenazada de muerte por algunos dirigentes sindicales de Tamaulipas. Sería bueno que las autoridades correspondientes tomaran nota y se le otorgara la protección necesaria.

https://www.elheraldodechihuahua.com.mx/analisis/que-es-el-movimiento-2030-3035224.html

P.D.: El movimiento no decae. Ayer los obreros de Tridonex, también en Matamoros, cerraron por completo los portones de acceso a la fábrica y no pudo entrar nadie.

Las huelgas contra lo que la abogada Susana Prieto Terrazas califica como “el robo del siglo” han llegado a Reynosa y Victoria y “en muchos casos los obreros van a la huelga sin el apoyo de los sindicatos”, informa la agencia Reuters.

3.200 manifestantes en el banquillo de los acusados por la lucha de los ‘chalecos amarillos’ en Francia

Un total de 1.796 manifestantes han sido condenados y otras 1.422 esperan ser juzgados por participar en las manifestaciones de los “chalecos amarillos” desde mediados de noviembre pasado, cuando comenzaron las masivas protestas contra el gobierno francés.

El primer ministro francés, Edouard Philippe, dio a conocer ayer las cifras en una intervención en la Asamblea Nacional, donde añadió que se han organizado 1.300 audiencias por el procedimiento de comparecencia inmediata y que 316 personas están en prisión preventiva en espera de juicio.


Esta larga batalla ha cambiado el lenguaje político en Francia. El diario Le Monde compara la situación actual de París con la de Versalles en 1789, cuando estalló la Revolución Francesa, al tiempo que evoca la obra de Marx “La lucha de clases en Francia”.

El gobierno ha fracasado en su intento de calmar los ánimos con migajas y a cada momento enarbola la bandera de la “ley y el orden”. La semana pasada la Asamblea aprobó la “ley mordaza” contra las manifestaciones, que aún debe ser ratificada por el Senado. “No es una ley contra los delincuentes sino contra los manifestantes”, gritaban el sábado los “chalecos amarillos”.

A mediados de noviembre los “chalecos amarillos” iniciaron en París y otras ciudades francesas una ola de protestas masivas contra la política económica del gobierno de Macron, sobre todo el alza en los precios de los combustibles y los impuestos por la llamada “transición ecológica”.

Las reivindicaciones se extendieron a otras demandas sociales y políticas, como la dimisión de Macron y la exigencia de responsabilidades a la policía por las muertes y mutilaciones de los manifestantes.

En Francia la brutal represión ha constituido un verdadero choque sicológico para la población, que tenía otra imagen de su propio país. La policía ha disparado a discreción contra todo lo que se mueve por la calle. En Estrasburgo una adolescente de 15 años, Lilian, fue herida en la cara de un disparo de la policía, a pesar de que no formaba parte de la manifestación.

Si, en efecto, hoy París es como 1789, o quizá unos pocos años después, 1793. Vive bajo el terrorismo de Estado, una herramienta que la burguesía francesa maneja mejor que nadie. El “flashball” ha sustituido a la guillotina. No te cortan la cabeza, sólo te arrancan la mano. No te matan, sólo te dejan tuerto. La pena de muerte sólo ocurre una vez, las mutilaciones duran el resto de tu vida.

Todas estas cosas ocurren en pleno corazón de la vieja Europa, en la “patria de los derechos humanos”.

Rusia se prepara para cuando el imperialismo deje al país desconectado de internet

Internet dejará de existir dentro de muy poco tiempo como red de interconexión mundial, lo mismo que otros instrumentos que, como tales, se consideran neutrales, puramente técnicos, apolíticos, por encima del bien y el mal, como el sistema monetario internacional impuesto en Bretton Woods en 1945.

Rusia sigue dando pasos para la puesta en marcha de un “internet soberano” capaz de funcionar de forma independiente en caso de que los imperialistas corten la red, basada en grandes multinacionales y servidores mundiales controlados por Estados Unidos.

Cuando se acabe internet ya saben lo que dirán los intoxicadores: que Putin quiere controlar su propio internet, lo cual es sólo una pequeña parte de la verdad. Lo cierto es que internet nació para la guerra, Estados Unidos marcha hacia la guerra y tiene a Rusia por enemigo.

El Parlamento ruso acaba de aprobar un proyecto de ley por 334 votos a favor y 47 en primera lectura, e incluye una serie de medidas para garantizar el funcionamiento del segmento ruso de internet y para protegerlo de los ataques cibernéticos.

Es una respuesta a la “naturaleza belicosa de la nueva estrategia de seguridad cibernética de Estados Unidos adoptada en septiembre de 2018”, que cita a Rusia como una amenaza y a la que acusa de una serie de ataques cibernéticos y piratería en todo el mundo.

La ley quiere crear una “infraestructura para garantizar el funcionamiento de los recursos de internet rusos en caso de que los operadores rusos no puedan conectarse a servidores de internet de origen extranjero”.

Los proveedores rusos de servicios de internet tendrán que asegurarse de que sus redes dispongan de “medios técnicos” que permitan un “control centralizado del tráfico” para contrarrestar posibles amenazas.

Esos “medios técnicos”, cuyo contenido no se especifica, serán proporcionados a los operadores por la agencia rusa de telecomunicaciones y medios de comunicación, Roskomnadzor, a quien la ley amplía sus competencias.

Para aclararnos un poco: mutatis mutandis Roskomnadzor es como la Agencia Española de Protección de Datos pero al revés, es decir, una especie de Guardia Civil del Tráfico digital.

La ley faculta a la agencia Roskomnadzor para intervenir directamente en la gestión de la red en caso de amenaza y bloquear directamente contenidos prohibidos en Rusia, una tarea que actualmente recae en los propios operadores.

La transmisión al extranjero de datos intercambiados a través de internet entre los usuarios rusos también se deberá minimizar, haciéndolos pasar a través de servidores definidos en un registro especial establecido por Roskomnadzor.

En 2014, tras el Golpe de Estado en Ucrania, Rusia decidió crear una “copia de seguridad” de la infraestructura del segmento ruso de internet, con el fin de proteger la red en caso de guerra.

En Rusia los usuarios hacen un uso distinto de la red, donde Google o Facebook no están en primer plano. Existe Yandex y existe Vkontakte, pero el control sobre ellos es el mismo. Los medios de comunicación, los blogueros y los servidores de correo electrónico deben almacenar todos los datos de los usuarios durante seis meses y se comprometen a proporcionarlos a la policía. Los servicios VPN que permiten acceder a sitios bloqueados, pueden a su vez ser bloqueados a petición de la policía.

En fin, Rusia hace lo mismo que cualquier otro país del mundo, pero habrá que aguantar la basura de expertos y técnicos que está a punto de caernos encima. Para que veamos que esto tiene muy poco de técnico: no nos van a contar que el gobierno de Ucrania ha prohibido a sus operadores locales de internet que den acceso a los usuarios al buscador Yandex o a la red Vkontakte.

Más curiosidades de la “mala leche” técnica, neutral y apolítica: si buscas “mierda” (“govno” en ruso), Yandex.maps te envía a la sede de Google en Moscú. Los algoritmos matemáticos también se dejan influir por la competencia capitalista.

El periodismo nos pone en guardia cada vez que presume de independencia y neutralidad

El 24 de enero, pocas horas después de la autoproclamación de Juan Guaido como presidente de Venezuela, la agencia AFP informaba de lo siguiente: “Trece personas fueron asesinadas en dos días durante las manifestaciones antigubernamentales que sacudieron a Venezuela, dijo una organización no gubernamental de derechos humanos”.

Unas horas más tarde, otra noticia de la misma agencia duplicaba el número de muertos y la fuente tampoco era directa sino que procedía de la misma “organización no gubernamental de derechos humanos”.

Con este término la AFP oculta al Observatorio Venezolano de Conflictos Sociales (OVCS), una institución que la agencia de noticias presenta a veces como una ONG y a veces como lo contrario: una “organización de oposición al gobierno de Nicolás Maduro”. En un caso un lector con poco entrenamiento crítico cree que la información es “neutral”, mientras que en el otro puede sospechar que es parcial.

La valoración de la misma noticia, sea cierta o falsa, cambia en el lector gregario según que la misma fuente se presente de una u otra forma.

Entre el 23 y el 29 de enero, AFP publicó al menos 9 noticias procedentes de la OVCS. Comparen: desde el inicio del Golpe de Estado en Venezuela la AFP sólo se ha apoyado una vez en el canal Telesur.

Conclusión: la AFP no es una fuente neutral ni imparcial de noticias sino que ejerce de altavoz de la oposición golpista de Venezuela, en plena sintonía con la política imperialista de sus jefes: el gobierno francés. Más claro aún: la AFP dice lo que sus jefes en París le dicen que diga.

Esperamos que nadie se haga el sorprendido por ello, pero sigamos adelante con la intoxicación mediática de la AFP, que hace referencia a 13 personas “asesinadas”, un término que sólo se utiliza para hablar de Venezuela. En cualquier otro país los manifestantes simplemente serían “muertos”, posiblemente en enfrentamientos con las fuerzas del orden.

Pero, ¿de dónde obtiene la agencia esa cifra de asesinatos? Este tipo de preguntas que tantos quebraderos de cabeza provocan son absurdas: lo importante en la intoxicación no es la procedencia sino la consecuencia de la noticia, el impacto que causa en un lector gregario.

De la noticia del “asesinato” de 13 personas durante dos días de manifestaciones antigubernamentales cualquiera deduce dos conclusiones muy simples: las víctimas son opositores al gobierno de Maduro y han sido asesinadas por la policía.

Las redes sociales son un buen exponente de ese tipo de lecturas gregarias. En el caso de Efrén Sandalio Castillo, uno de los asesinados, las redes sociales repitieron hasta la saciedad que era un opositor político y que la policía le disparó con munición real durante la manifestación.

Esta segunda parte de la información es extraña -y posiblemente falsa- por lo siguiente: en Venezuela la Guardia Nacional no utiliza munición real sino armas de plomo, tan lesivas como las que utiliza la policía francesa contra los “chalecos amarillos” pero, en cualquier caso, no letales. No mata; te deja tullido para el resto de tu vida.

Otros dos opositores que engordaron la cifra de asesinados fueron Antonio Cárdenas Blanquez y Luis Alberto Martínez, jóvenes de 22 y 32 años, que fallecieron en aquella misma fecha pero muy lejos de la manifestación golpista: los mató a tiros un panadero cuando le intentaban robar en su tienda, según explicó Noticiascol (1).

Analicemos ahora el caso de Germán Cohen, un hombre de 33 años asesinado el 23 de enero en Mérida. Se puso a gritar a los manifestantes que él era “tupamaro”, es decir, que apoyaba a Maduro. Entonces los opositores le atacaron, impidieron la intervención de la Guardia Nacional, le mataron a tiros y luego le prendieron fuego al cadáver (2), algo que no es la primera vez que ocurre.

Es una pena que la realidad mancille este tipo de noticias, tan suculentas.

(1) https://www.noticiascol.com/2019/01/26/panadero-asesina-a-dos-motorizados-durante-una-protesta/
(2) https://www.brasildefato.com.br/2019/01/29/protestos-violentos-da-oposicao-deixaram-30-mortos-em-uma-semana-na-venezuela/

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