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Haribo retira de la venta los dulces impregnados de cannabis en Países Bajos

En Países Bajos han descubierto que algunos caramelos de la marca Haribo están impregnados de cannabis. La marca alemana tuvo que retirar urgentemente sus dulces Happy Cola F!ZZ en bolsas de un kilo después de que los consumidores, sobre todo los niños, experimentaran molestias, como mareos, poco después de su consumo.

La Autoridad de Seguridad Alimentaria y de Productos de Consumo de Países Bajos (NVWA) confirmó la presencia de cannabis en varios lotes de caramelos Haribo y ordenó su retirada (1), que afecta a productos con fecha de caducidad de enero de 2026 y un código de barras específico.

En un comunicado, la portavoz de la NVWA, Saida Ahyad, declaró que “la policía informó de esto a la NVWA después de que varias personas, tanto niños como adultos, enfermaran tras consumir las botellas de cola”.

La empresa alemana ha iniciado una investigación interna para determinar cómo se contaminaron los dulces y cómo llegaron a las tiendas. El vicepresidente de marketing de Haribo ha declarado que trabajan “estrechamente con las autoridades holandesas para apoyar su investigación y aclarar los hechos”.

En España las cadenas de comunicación han ocultado la noticia celosamente, como es habitual en lo que hace referencia a la comida basura y las empresas que la comercializan.

Alerta sanitaria mundial por los productos de Kinder que provocan salmonelosis

En abril de 2022 un escándalo alimentario parecido sacudió a la sanidad mundial por las graves consecuencias ligadas a la ingesta de ciertos productos de la marca Kinder, también muy consumida por los niños. Varios productos Kinder fueron retirados de la venta en once países debido a la contaminación con salmonela (2).

Kinder es un producto fabricado por la empresa italiana de chocolate y confitería Ferrero, que retiró voluntariamente algunos de sus chocolates Kinder de los mercados de Estados Unidos y varios países europeos y asiáticos por una contaminación con la bacteria Salmonella typhimurium, que causa salmonela.

Los niños menores de 10 años fueron los más afectados, representando alrededor del 89 por cien de los casos, y nueve pacientes tuvieron que ser hospitalizados. El brote se localizó en una fábrica de Ferrero en Bélgica.

El 27 de marzo Reino Unido notificó a la OMS el primer grupo de casos de intoxicación por salmonela, una enfermedad común transmitida por los alimentos que causa diarrea, fiebre y calambres estomacales.

Según los análisis de la Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido (UKHSA), la cepa es resistente a seis tipos de antibióticos. La OMS señaló que también se encontraron bacterias de salmonela que coinciden con los casos humanos actuales de intoxicación en diciembre de 2021 y enero de 2022 ​​en tanques de suero de leche de una fábrica de la chocolatera Ferrero, en la ciudad belga de Arlon.

La OMS señala que la bacteria “puede transmitirse a través de toda la cadena alimentaria, desde la alimentación animal, la producción primaria y hasta los hogares o establecimientos e instituciones de servicios de alimentación”.

No obstante, en algunos países la publicidad presenta a los productos Kinder como una alternativa más saludable que el chocolate.

(1) https://www.nvwa.nl/documenten/waarschuwingen/2025/05/29/belangrijke-gezondheidswaarschuwing-haribo-happy-cola-fzz-1000-gram
(2) https://timesofindia.indiatimes.com/life-style/food-news/kinder-chocolates-cause-salmonella-poisoning-in-kids-in-11-countries-who/photostory/91150191.cms

Los genocidios de los colonialistas europeos en África

Las historias oficiales tratan los crímenes masivos de manera diferente, dependiendo del lugar donde ocurrió y las poblaciones afectadas. En África, el colonialismo marcó varios episodios de exterminio sistemático. Sin embargo, estos crímenes, aunque documentados, aún luchan por recibir su pleno reconocimiento. Ni se integran plenamente en los currículos educativos ni se tratan con el mismo rigor conmemorativo que otros episodios de la historia contemporánea, como el famoso “holocausto”, por lo que a menudo permanecen confinados en la oscuridad. Esta falta de reconocimiento pone en tela de juicio los criterios implícitos que configuran la memoria oficial y los libros de texto de las escuelas.

Estos “olvidos” explican la política europea respecto a un genocidio en curso: el de Gaza. Los sionistas y los genocidas europeos son colonialistas siameses. Unos se justifican con otros y el silencio hace el resto.

El ejemplo de Namibia, que ya hemos expuesto, ilustra a la perfección esta memoria selectiva y diferenciada. Entre 1904 y 1907, en lo que entonces era un territorio bajo dominación alemana, las poblaciones herero y nama fueron masacradas a gran escala por las tropas del general Lothar von Trotha. En respuesta a una revuelta contra el colonialismo, estas poblaciones fueron cercadas, privadas de agua en el desierto del Kalahari y perseguidas indiscriminadamente. Las pérdidas humanas fueron masivas: casi el 80 por cien del pueblo herero fue exterminado.

Las matanzas nunca fueron clasificadas oficialmente como genocidio por Alemania hasta 2021, tras más de cien años de negacionismo. Se cumple el principio de que los genocidios sólo preocupan cuando ya no tienen remedio.

Alemania aún debate las reparaciones económicas que debe pagar, y las poblaciones afectadas denuncian compromisos insuficientes. Mientras tanto, el reconocimiento y la conmemoración de aquel genocidio siguen siendo marginales en el panorama internacional. Namibia solo ha comenzado a conmemorar oficialmente estos sucesos en los últimos años.

Este retraso no es un caso aislado. En todo el continente africano, los crímenes masivos vinculados al colonialismo rara vez se han reconocido como lo que son. En Bélgica, el reinado de Leopoldo II sobre el Congo entre 1885 y 1908 provocó la muerte de varios millones de personas, víctimas de esclavitud, matanzas y mutilaciones. Este régimen, basado en la extracción de caucho y el terror, fue documentado desde el principio, pero Bélgica nunca lo reconoció formalmente como lo que era: un crimen de genocidio.

Otro caso emblemático es la guerra que Francia libró en Camerún en la década de los cincuenta, durante la lucha por la independencia. Las operaciones militares francesas contra los militantes de la Unión de los Pueblos de Camerún (UPC) dieron lugar a brutales campañas de represión. Ejecuciones extrajudiciales, desplazamientos forzados, destrucción de aldeas… La violencia dejó decenas de miles de muertos, sin que Francia reconociera oficialmente su responsabilidad.

Lejos de ser meras omisiones, estos silencios selectivos contribuyen a una lectura del pasado en la que no todas las vidas merecen la misma atención. El tratamiento desigual de los genocidios y los crímenes coloniales revela una jerarquía persistente en la construcción de las ideologías oficiales. A los europeos les gusta verse en el espejo mágico de su memoria como “civilizadores” y embajadores de los “derechos humanos”.

No se trata sólo de los libros de textos, las historias oficiales y las conmemoraciones solemnes. Cuando alguien pasea por las calles de cualquier capital europea, verá las esculturas que homenajean a los peores carniceros.

¿Alguien ha explicado a los españoles las dos Guerras de África?

Por ejemplo, a los españoles nadie les habla de las dos Guerras de África. A mediados del siglo XIX, la primera de ellas estuvo dirigida por el presidente del gobierno del momento, el general Leopoldo O’Donnel, que tiene una calle en Madrid y un monumento en el Parque del Retiro.

España estaba llamada a “dominar una gran parte de África”, dijo O’Donnell. El ejército expedicionario sometió a la población norteafricana mediante el terror, incluyendo saqueos, como el de Tetuán, que duró varios días. O’Donnell autorizó el expolio por las tropas como botín de guerra y, en agradecimiento, la monarquía le concedió el título de “Duque de Tetuán”.

Un barrio de Madrid lleva el nombre de “Tetuán de las Victorias” y hay plazas y calles en muchas capitales que rinden homenaje a una guerra colonialista. Los partidos políticos y la prensa de la época apoyaron con entusiasmo la cruzada, lo mismo que la Iglesia Católica, que alentó a los soldados a “no volver sin dejar destruido el islamismo, arrasadas las mezquitas y clavada la cruz en todos los alcázares”.

Varios periódicos enviaron corresponsales a los campos de batalla, que redactaron una gran cantidad de crónicas y relatos periodísticos, obras literarias, canciones, cuadros, monumentos… Los leones que presiden la entrada del Palacio de las Cortes, sede del Congreso de los Diputados, fueron fundidos con los cañones capturados en la batalla de Wad-Ras. Hoy los españoles los ven todos los días en la televisión, pero prefieren no recordar nada de aquello, a diferencia de los pueblos rifeños, donde la memoria colectiva sigue viva.

Tampoco se acuerda nadie de la Segunda Guerra de África, que los españoles provocaron 50 años después contra las mismas poblaciones.

La guerra aérea entre India y Pakistán atrae el interés de los ejércitos del mundo

Aunque breve, la guerra de comienzos de mayo entre India y Pakistán ha atraído el interés de los diferentes ejércitos del mundo, sobre todo los combates aéreos a gran escala, que no se habían visto desde hace décadas.

Ha sido el primer combate aéreo de una época dominada por la alta tecnología. También ha sido la primera guerra aérea más allá del alcance visual (BVR). Lo de menos es la intervención de India y Pakistán. Lo que ha llamado la atención son las prestaciones de nuevos cazas chinos Chengdu J-10 porque se supone que son los que se utilizarán en el asalto militar a Taiwán y, por lo tanto, se enfrentarán a los aeronaves estadounidenses de última generación.

Los ejércitos han descubierto la eficacia de sus aviones Chengdu J-10C, equipados con misiles PL-15, que han sido capaces de derribar varios aviones de la Fuerza Aérea india. Islamabad ha derribado cinco aviones indios de forma remota, sin entrar en contacto con el adversario, durante la batalla aérea. Los J-10C habrían triunfado sobre los aviones soviéticos MiG-29 y Su-30, al igual que tres Rafale, buques insignia de la aviación francesa.

No obstante, los resultados del combate aéreo contemporáneo están determinados por una amplia gama de parámetros, que van desde entrenamiento de pilotos, tácticas usadas o guerra electrónica, en lugar de una mera superioridad de un avión sobre otro.

Los misiles PL-15 que equipan los aparatos chinos habrían sido decisivo en los éxitos de Pakistán. Uno de los misiles fue disparado a una distancia de 180 kilómetros, cerca del alcance máximo del estimado P-15 de 200 kilómetros.

El PL-15 puede causar problemas a la Fuerza Aérea de Estados Unidos y su misil AMRAAM, que tiene un alcance más corto (160 kilómetros). Desde 1945 siempre se ha dado por supuesta la superioridad tecnológica de Washington, especialmente en la guerra aérea. Sólo la URSS/Rusia estaba a su altura.

Confiados en esa superioridad, la mayor parte de los países del mundo han equipado sus Fuerzas Aérea con cazas F-16 de fabricación estadounidense. La experiencia de la guerra entre India y Pakistán puede orientar una parte fundamental del mercado de aviones de combate y otras armas hacia China.

“Nuestro caza J-10C ha logrado su primer éxito en combate real, derribando varios aviones de combate”, dijo la cadena china de televisión CCTV unos diez días después del inicio de la guerra aérea entre India y Pakistán. Es la primera vez que un medio de comunicación oficial chino informa sobre la batalla aérea.

Diseñado en la década de los ochenta, el J-10A fue fabricado por la Chengdu Aircraft Corporation. Despegó por primera vez en 1998 y desde entonces han fabricado varias variantes. Pakistán tiene acceso al J-10C, que fue probado en 2013. Es el único país que ha integrado este tipo de aparatos en su fuerza aérea.

La Unión Europea crea un ‘banco de defensa’ para financiar el rearme

Los dirigentes europeos están debatiendo la posibilidad de crear un nuevo banco de rearme de la Unión Europea basado únicamente en capital europeo, que consideran completamente insuficiente para reactivar la industria de guerra del Viejo Continente. Se llamará Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia (DSR) y estará inspirado en el Banco Mundial, según el periódico británico The Telegraph (*).

Los arsenales europeos están vacíos, la industria de guerra no es capaz de abastecerlos y la mayor parte de los países están arruinados. El banco podría movilizar un capital de hasta 100.000 millones de libras y lo financiarían con dinero público.

El DSR complementará el fondo de Acción de Seguridad para Europa (SAFE) de la Unión Europea, con un valor de 150 000 millones de euros, y los Estados miembros podrán utilizar sus fondos para sus compras de armamento.

La precaria situación de la industria de guerra occidental amenaza con obstaculizar el rearme europeo, después de que Estados Unidos exigiera a sus aliados de la OTAN un aumento de su gasto en defensa al 5 por cien del PIB en la cumbre anual de la Alianza en junio. Sin embargo, cada país se enfrenta a altos costos y restricciones internas de gasto, incluyendo las normas fiscales que limitan el endeudamiento.

Los planes para un banco público de defensa surgieron en la Unión Europea en medio de un drástico aumento del coste de las municiones básicas y el equipo militar. El elevado coste de la financiación privada para las empresas de defensa se ha convertido en un factor importante de la inflación de los gastos de defensa tras el agotamiento de los arsenales por los envíos de armas a Ucrania.

Los bancos europeos no están preparados para apoyar la militarización de la Unión Europea, ya que muchos prohíben la financiación de sectores que no cumplan las normas ESG, contables y “políticamente correctas”. Aunque el Deutsche Bank se ha apresurado a eliminar esas normas, no es suficiente.

El Banco Europeo de Inversiones (BEI), el brazo de inversión pública de la Unión Europea que otorga préstamos preferenciales, no puede financiar proyectos de defensa porque sus normas prohíben la financiación para la compra de armas y municiones. El Banco ha ampliado su alcance a las tecnologías de defensa de doble uso, pero no financiará proyectos puramente militares.

Por ello, la Unión Europea necesita urgentemente una institución crediticia sin escrúpulos que se especialice en el rearme y la creación de un complejo militar industrial a la altura de las necesidades de una guerra permanente.

El ‘Banco de la OTAN’

Para ello, un grupo de antiguos sicarios de la OTAN propuso la creación del Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia, presentado inicialmente en 2019 como el “Banco de la OTAN”, que cumplirá tres funciones principales. En primer lugar, proporcionará liquidez garantizando préstamos de capital circulante para que los bancos comerciales puedan ofrecer préstamos asequibles a los proveedores.

En segundo lugar, reducirá el elevado coste del capital en el sector militar, ayudando a reevaluar el riesgo al trasladar el coste de los préstamos con calificación AAA a empresas y países con calificaciones más bajas.

En tercer lugar, apoyará la preparación industrial manteniendo activos en su cuenta, lo que brindará a los gobiernos la oportunidad de rearmarse sin aumentar inmediatamente la deuda pública.

El Banco DSR obtendrá préstamos principalmente de bancos comerciales europeos con la garantía de los gobiernos de la Unión Europea.

Todos los países de la Unión Europea tienen una deuda externa y déficits presupuestarios gigantescos. La inyección de enormes sumas en el complejo militar-industrial se hará a expensas de recortes y privatizaciones. Los cabecillas de la Unión Europea no quieren renunciar a aumentar sus gastos militares, incluso mediante préstamos masivos, dada la amenaza de los aranceles comerciales prohibitivos de Estados Unidos.

(*) https://www.telegraph.co.uk/politics/2025/05/21/starmer-and-eu-to-arm-west-with-new-global-defence-bank/

Eritrea se acerca al Eje de la Resistencia y rompe el control imperialista sobre el Mar Rojo

Eritrea, un pequeño estado africano ubicado a orillas del Mar Rojo, es objeto de una creciente atención por parte de las grandes potencias imperialistas. En enero Michael Rubin pidió un golpe de Estado en lo que denominó la “Corea del norte de África”. El periódico israelí Haaretz la califica como un aliado iraní y una amenaza para Estados Unidos. El medio de comunicación israelí Ynet incluso acusó a Ansarollah de expandirse a Eritrea.

El pánico surge por el temor a un debilitamiento del control occidental sobre el Mar Rojo. En su día Eritrea fue un socio cercano de Israel, pero desde 2020 se ha acercado a China, Rusia e Irán. No es el único. Según informes, Sudán permite el acceso militar ruso e iraní a Puerto Sudán, mientras que Yibuti colabora con China. Por lo tanto, cualquier intento de desestabilizar Asmara podría repercutir en todo el Cuerno de África, amenazando la ya menguante influencia de Washington.

Desde su independencia en 1993, Eritrea ha mantenido relaciones tensas con Washington. La cooperación inicial —incluida la participación en la Iniciativa de los Estados de Primera Línea, encabezada por Estados Unidos, contra Sudán, a la que Asmara acusó de armar a la Yihad Islámica Eritrea— se debilitó tras el rechazo de la propuesta del presidente eritreo, Isaías Afwerki, de estrechar lazos.

En aquel momento, Estados Unidos, ya alineado con Yibuti y Yemen, no veía la necesidad estratégica de otro socio en el Mar Rojo y optó por apoyar a Etiopía, rival de Eritrea. Una breve guerra con Yemen en 1995 por las Islas Hanish desató acusaciones de apoyo israelí a Eritrea. Si bien los lazos con Tel Aviv se han fortalecido, los de Washington se han vuelto tensos. En 2005 Asmara expulsó a la Usaid en respuesta al creciente apoyo de Washington a Etiopía durante la llamada “Guerra contra el Terror” y su negativa a acatar el Acuerdo de Paz de Argel. No obstante, Eritrea siguió ofreciendo albergar una base estadounidense e incluso envió tropas a Irak.

Pero Estados Unidos, entonces firmemente arraigado en Yibuti, consideraba a Eritrea un recurso reemplazable. En 2009 el Consejo de Seguridad de la ONU impuso sanciones a Eritrea por su negativa a retirar sus tropas de Yibuti y su apoyo a Al Shabaab, aliado de Al Qaeda. Estas sanciones persistieron incluso después de que Eritrea pusiera fin al apoyo y se retirara. Aislada, Asmara recurrió a Teherán, apoyando el programa nuclear civil iraní y otorgando al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) acceso a Puerto Assab, un punto estratégico cerca de Yemen. Esto permitió a Irán vigilar los movimientos navales occidentales y proporcionar apoyo financiero a Eritrea.

Sin embargo, continuó jugando a bos barajas y cortejando discretamente a Israel. En 2012 Stratfor confirmó que Tel Aviv operaba instalaciones de vigilancia en Eritrea y que en 2016 se había añadido una segunda base para vigilar a Ansarallah. Sin embargo, la guerra de 2015 entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en Yemen provocó que Eritrea rompiera lazos con Irán, alineándose con Emiratos Árabes Unidos contra el gobierno de la resistencia. Assab se ha convertido en un centro logístico, y Eritrea incluso ha desplegado 400 soldados, contribuyendo significativamente a los avances militares de Emiratos Árabes Unidos.

Ruptura con Occidente, acercamiento a Oriente

Las sanciones se levantaron en 2018, tras el acuerdo de paz entre Eritrea y Etiopía, pero la reconciliación con Occidente duró poco. En 2020 Asmara rechazó al nuevo embajador de Israel sin dar explicaciones. Ese mismo año, Trump incluyó a Eritrea en su “prohibición islámica” y Emiratos Árabes Unidos redujo su campaña militar abierta en Yemen, retirándose de Eritrea en 2021.

Mientras tanto, China intervino. El país asiático siempre fue partidario de la independencia de Eritrea y el comercio bilateral alcanzó máximos históricos. Eritrea comenzó a bascular hacia oriente. El cambio se aceleró con las continuas agresiones occidentales en la región. En 2021 Israel violó la soberanía de Eritrea al atacar un barco iraní en sus aguas territoriales. Washington reimpuso las sanciones, esta vez por el papel de Eritrea en la Guerra de Tigray. En 2022 Israel cerró su embajada en Asmara y el Parlamento aprobó una ley para expulsar a los migrantes eritreos que apoyaban a su gobierno. Mientras tanto, Israel y Etiopía mantuvieron conversaciones de alto nivel para profundizar sus vínculos.

En 2022 Eritrea fue uno de los cinco países que se opusieron a la resolución de la ONU condenando la invasión rusa de Ucrania. Lavrov visitó Asmara en enero de 2023 y en 2024 las fuerzas navales rusas atracaron en Massawa. El comercio bilateral con Moscú sigue siendo modesto, pero su crecimiento es sólido.

La presencia de China es mucho mayor. Representa un tercio de las importaciones eritreas y dos tercios de sus exportaciones, con importantes inversiones en minería e infraestructura. Un acuerdo de 2021 incluyó a Eritrea en la Ruta de la Seda; en 2022 ambos países se convirtieron en socios estratégicos.

El cambio más radical fue la renovación de los lazos entre Asmara y Teherán. Eritrea, que en su día desplegó tropas contra Ansarollah, ahora se niega a condenar el bloqueo del Mar Rojo por parte de los yemeníes. El año pasado el ministro de Asuntos Exteriores eritreo, Osman Saleh, asistió a la investidura del presidente iraní Massoud Pezeshkian. Cuando Tel Aviv asesinó al dirigente de Hamas, Ismail Haniyeh, en la ceremonia, Eritrea condenó el ataque.

Teherán va a suministrar drones y otra tecnología militar a Eritrea, que desde entonces ha incautado buques azerbaiyanos, vinculando sus acciones al eje más amplio de Irán. Si la Guardia Revolucionria iraní recupera el acceso a Assab, Irán podría apoyar a Ansarollah a ambas orillas del Mar Rojo y acelerar la transferencia de armas a los grupos de la resistencia palestina. Eritrea podría volver a convertirse en un trampolín regional, esta vez no para Abu Dabi, sino para el Eje de la Resistencia.

El Cuerno de África

Apoyar a Eritrea conlleva riesgos. Etiopía, con una población 40 veces mayor que la de Eritrea y una economía 80 veces mayor, también se está reorientando hacia Oriente. China es su principal socio comercial, mientras que Rusia e Irán están fortaleciendo su cooperación, especialmente en el sector de la seguridad. Los drones iraníes desempeñaron un papel clave en el aplastamiento de la rebelión de Tigray.

Con ambos países dentro de los Brics, un choque entre Eritrea y Etiopía pondría a China, Rusia e Irán en una posición difícil. Sin embargo, la influencia compartida también crea una oportunidad. A finales de 2018 Turquía negoció la paz entre Etiopía y Somalia; lo mismo podría suceder aquí. Actuar como mediador beneficia tanto a los intereses económicos como estratégicos de las potencias euroasiáticas. A medida que en Oriente Medio el Eje de la Resistencia comience a recuperarse de una serie de reveses, Washington perderá gradualmente el control sobre el Mar Rojo. Su base en Yibuti, antaño un símbolo de dominio, ha perdido su libertad operativa. Yibuti ha bloqueado los ataques aéreos estadounidenses contra Ansarollah y está tratando de desbancar a Emiratos Árabes Unidos de su posición dominante, mientras Sudán se inclina hacia Irán y Rusia.

Tras la negativa de Yibuti, Washington planteó la idea de reconocer la región de Somalilandia y establecer allí una base, una muestra de desesperación ante la disminución de sus opciones en el Mar Rojo.

El traslado de Eritrea de Tel Aviv a Teherán ha provocado una feroz reacción. Los llamamientos al golpe de Estado se han intensificado a medida que la influencia occidental disminuye. Rubin acusa a Eritrea de amenazar a antiguos aliados de Estados Unidos. Haaretz es más directo y describe a Eritrea como un aliado iraní y una “amenaza estratégica”.

Esta retórica allana el camino para la intervención militar. Rubin incluso compara a Afwerki con Saddam Hussein, anticipando las consecuencias de un golpe de Estado. En un país multiétnico, como Eritrea, se desataría el caos, como ocurrió en Somalia después de 1991. Peor aún para Washington, el resultado podría no ser favorable para ells. Tras la caída de Saddam, Irak se acercó a Irán.

Los precedentes históricos rara vez frenan el militarismo de Washington. Pero esta vez, hay más en juego. La alianza de Eritrea con China, Rusia e Irán amenaza con romper el control imperialista establecido en el Mar Rojo desde hace décadas. El regreso de Teherán a Assab podría cambiar decisivamente el equilibrio regional, fortaleciendo a Ansarollah y a las facciones de la resistencia palestina. Si Tel Aviv y Washington presionan demasiado, la reacción podría transformar Oriente Medio.

Aidan J. Simardone https://thecradle.co/articles/eritrea-breaks-wests-red-sea-chokehold-with-pivot-to-resistance-axis

Las guerras siempre empiezan con algún pretexto

Los imperialistas tienen prisa y han empezado a presionar a la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para que declare oficialmente que Irán no cumple las obligaciones del Tratado de No Proliferación Nuclear, una novedad en casi veinte años que indigna a Teherán.

Las guerras siempre empiezan con algún pretexto y, en este caso, lo tiene que suministrar la OIEA. Luego los medios se harán eco de ella y se producirá una catarata de declaraciones y manifiestos que mostrarán hasta qué punto el mundo está indignado con Irán.

Por sí solo, Israel no puede atacar a Irán, ya que bastante tiene con machacar la Franja de Gaza. Necesita una coalición de las grandes potencias para restablecer “el orden internacional basado en reglas” y, sobre todo, de Estados Unidos.

Lo único que puede salvar a Irán es Taiwán y la situación en el Pacífico y la acumulación de tareas de lasa potencias occidentales en sus diversos frentes.

Se espera que el anuncio de la OIEA se emita en su próxima reunión trimestral y cause e consiguiente revuelo en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán destinadas a regular las actividades nucleares iraníes.

Washington, junto con Francia, Reino Unido y Alemania, agrupados bajo el nombre en clave E3, impulsaron resoluciones adoptadas por la OIEA que instan a Teherán a explicar los rastros de uranio encontrados por la agencia de la ONU en sitios no declarados.

La OIEA debe enviar su próximo informe sobre Irán a los Estados miembros antes de su próxima reunión, que comienza el 9 de junio. Se espera que uno de estos informes aborde la cooperación iraní, como lo exige una resolución de noviembre.

“Se espera que el informe completo sea contundente, pero ya existían dudas de que Irán no estuviera cumpliendo con sus compromisos de no proliferación», declaró un cabecilla de Bruselas.

La suerte está echada. Una vez publicado el informe, un dirigente iraní ha declarado que el gobierno de Teherán responderá a la resolución “ampliando su trabajo nuclear con base en el contenido de la misma”.

Por su parte, Estados Unidos publicará una resolución declarando que Irán incumple sus obligaciones internacionales. La resolución ya está redactada y preparada.

La última vez que el OIEA criticó el compromiso de Irán con el cumplimiento de sus obligaciones fue en septiembre de 2005, en medio de un paréntesis diplomático tras el descubrimiento de supuestas actividades nucleares clandestinas en Irán.

Uganda despide a los asesores militares alemanes

El ejército ugandés ha anunciado la suspensión de la cooperación militar con Alemania tras las acusaciones de que el embajador alemán en Kampala estaba involucrado en actividades subversivas en el país de África oriental.

Chris Magezi, portavoz del ejército ugandés, declaró recientemente que el embajador alemán en Uganda, Matthias Schauer, participó en actividades subversivas en el país de África oriental. Añadió que el ejército ugandés suspendía de hecho toda cooperación con Berlín.

Es un ejemplo más del fracaso de los países europeos en África. Si bien su presencia dista mucho de ser tan extensa en el continente como la de Francia, esto no desvirtúa en absoluto la esencia de los países europeos que, por un lado, mantienen políticas estrictamente neocoloniales hacia África y buscan por todos los medios vengarse del continente, tras haber sufrido numerosos fracasos a lo largo de los años.

Si bien algunos podrían creer que los fracasos sufridos por los intereses occidentales, en particular los de Francia, afectaron mucho más al África francófona, el caso del comportamiento alemán hacia Uganda demuestra que el problema occidental concierne a toda África, sin excepción. Al fin y al cabo, los representantes europeos son muy similares.

Las acusaciones de Uganda contra Alemania son, de facto, acusaciones contra toda la eurozona, donde París y Berlín intentan desempeñar un papel protagonista y el caso de Uganda es interesante, incluso desde una perspectiva económica. Uganda no mira a Europea. Los principales clientes de las exportaciones ugandesas son India y Emiratos Árabes Unidos, mientras que los principales proveedores son China (claramente a la cabeza) y, una vez más, Emiratos Árabes Unidos.

El país también mantiene un amplio comercio con varios de sus vecinos de África oriental, en particular Kenia y Tanzania. Los países europeos no representan un socio económico y comercial importante para Kampala.

Tras la cumbre de los Brics de 2024 en Kazán, Rusia, Uganda se convirtió en un país socio, un estatuto adicional para la interacción dentro de uno de las principales alianzas del mundo, además de los miembros de pleno derecho.

En cuanto a la cooperación militar, el país mantiene vínculos de confianza con China y Rusia, especialmente porque aún posee una cantidad significativa de equipo soviético. Esto confirma que la ruptura de la cooperación en este ámbito con Alemania está justificada porque no aporta nada nuevo.

Las acusaciones de la cúpula militar ugandesa contra un país europeo confirman una vez más que el enfoque para expulsar los intereses occidentales del continente africano apunta a las fuerzas neocoloniales occidentales, nostálgicas de una era que ya ha terminado.

También confirma el surgimiento de eso que llaman “multipolaridad”: los países occidentales ya no son el ombligo del mundo, como ellos creen. Los destinos de muchos países, como Uganda, ya no pasan necesariamente por Estados Unidos o Europea, ni por Wall Street, ni por West Point, ni por Hollywood, ni por…

Las defensas antiaéreas que vende Estados Unidos nunca han funcionado en Ucrania

La semana pasada el antiguo comandante en jefe del ejército ucraniano, Valery Zaluzhny, dió una evaluación pesimista de la guerra en Ucrania. Rusia ha superado a Ucrania en innovación en el campo de batalla. Ucrania “ya no logra generar y desarrollar innovaciones de forma continua, ni siquiera en áreas donde ayer llevábamos ventaja sobre el enemigo” (1).

“El enemigo ya nos ha superado y nos estamos quedando atrás; debemos ser honestos al respecto”, declaró.

Zaluzhny confirma que Rusia está librando una guerra de desgaste y para responder a ella es necesario “socavar la economía y el componente social para privar a Rusia de la oportunidad de desarrollo científico y tecnológico y desencadenar procesos de agitación social y desintegración”.

El antiguo dirigente militar no especificó cómo podrían lograrlo. Probablemente, se refería no solo a la guerra de drones que Rusia está ganando, sino también al mal estado de las defensas antiaéreas de Ucrania.

Baterías antiaéreas estadounidenses contra misiles rusos

Cada día las televisiones muestran los estragos de los bombardeos rusos sobre objetivos militares en Ucrania, sin explicar las causas de ello. ¿Carece Ucrania de defensa antiaérea? La respuesta es negativa: Estados Unidos ha vendido sistemas Patriot, cada uno de los cuales cuesta mil millones de dólares, pero son inoperantes. Desde el principio no han cumplido su propósito de proporcionar una defensa fiable contra los misiles rusos.

Al día siguiente, al comentar el bombardeo nocturno sobre Kiev, el portavoz de la Fuerza Aérea Ucraniana, Yuriy Ignat, confirmó el argumento de Zaluzhny: Rusia ha mejorado sus misiles balísticos, por lo que los sistemas Patriot han perdido su eficacia para derribarlos (2). Los misiles Iskander-M, que atacan siguiendo una trayectoria balística, se han mejorado y modernizado significativamente.

“Hablamos de ataques de engaño de radar, que cada misil puede realizar al acercarse al objetivo. También existe el vuelo de misiles a lo largo de una trayectoria cuasi balística, cuando el misil no vuela en línea recta, sino que ya está maniobrando”, añadió Ignat.

Las versiones más nuevas del Iskander utilizan señuelos para interferir los radares de la defensa antiaérea. También maniobran durante la fase final de su vuelo, lo que los hace prácticamente imposibles de interceptar.

En su reportaje sobre el ataque a gran escala contra Ucrania el sábado de la semana pasada, el Washington Post señaló que los sistemas de defensa antiaérea Patriot habían fallado (3). El asalto ruso involucró cerca de 400 misiles y drones, incluyendo nueve misiles balísticos que las defensas aéreas de Ucrania, ya de por sí sobrecargadas y con poco personal, no lograron interceptar.

Algunos de los misiles rusos destruyeron al menos una batería de defensa antiaérea Patriot, que consta de un radar, una estación de control de combate y dos o más vehículos de lanzamiento.

Los sistemas Patriot ya fracasaron en la Guerra del Golfo

La batería Patriot destruida en el ataque del fin de semana pasado no fue la primera en ser alcanzada, según la revista Military Watch (4). El número total de sistemas destruidos asciende a diez, lo que probablemente supone más de la mitad del total proporcionado por Estados Unidos y sus aliados.

El sistema de defensa aérea Patriot es bastante antiguo. La primera versión se utilizó hace 35 años durante la primera guerra estadounidense contra Irak. En gran medida ya fracasó en su misión. En 1992, un informe titulado “Efectividad del sistema de misiles Patriot durante la Operación Tormenta del Desierto” reveló que, de los 158 misiles disparados durante la Guerra del Golfo, el 45 por cien se lanzaron contra objetivos falsos.

Un informe realizado a principios de la década de los noventa señaló que “la tasa de intercepción del Patriot durante la Guerra del Golfo fue muy baja. Los resultados de estos estudios preliminares indican que la tasa de intercepción del Patriot podría ser muy inferior al 10 por cien, si no nula”. Incluso los adversarios más primitivos podrían evadir fácilmente la intercepción, concluyó el informe.

Tras revelarse las deficiencias del sistema Patriot durante la Guerra del Golfo se introdujeron nuevas versiones del radar y los misiles Patriot, el PAC-2 y el PAC-3. Los países occidentales abrigaron la esperanza de que su modernización le permitiera ofrecer una defensa mucho más eficaz contra los ataques con misiles balísticos.

Esas esperanzas se vieron frustradas por su rendimiento durante la invasión de Irak en 2003, y aún más 14 años después, cuando variantes aún más modernizadas no lograron interceptar un ataque improvisado con misiles balísticos lanzado por los yemeníes contra Arabia Saudí en 2017. Imágenes satelitales, fotos y vídeos de los ataques mostraron que los misiles yemeníes no fueron neutralizados, a pesar de las afirmaciones contrarias de fuentes gubernamentales saudíes y estadounidenses. Al menos una ojiva voló sin problemas sobre Arabia Saudí, a pesar del amplio arsenal de baterías Patriot modernizadas que protegían la zona afectada.

Las dudas planteadas recientemente por funcionarios ucranianos sobre la fiabilidad de los sistemas Patriot frente a los ataques con misiles balísticos rusos se enmarcan, por lo tanto, en un largo rosario de decepciones, con importantes consecuencias para los ejércitos de la OTAN y el noreste asiático, que dependen de este sistema para su defensa.

Otra debilidad del sistema Patriot es la notable escasez de municiones necesarias para su funcionamiento. Según The Economist, la tasa de producción actual de los sistemas Patriot es de 650 misiles al año (5). Durante el mismo período, Rusia produjo 750 misiles balísticos a aproximadamente el 10 por cien del precio de un misil Patriot.

Ucrania: lo mismo que el rey desnudo

A pesar de su ineficacia, Ucrania quiere adquirir más, según el Washington Post (6), aunque Trump se muestra reacio. La urgente necesidad de Ucrania de misiles Patriot se hizo evidente durante el bombardeo del fin de semana pasado. Según las fuerzas de defensa aérea ucranianas, dos de estos misiles apuntaban a Kiev, donde se cree que están estacionadas al menos dos unidades Patriot.

Es probable que una de estas unidades Patriot ya no exista.

El periódico no explica por qué Ucrania pide más sistemas Patriot cuando, como afirma el mismo reportaje, no están cumpliendo con su función. La explicación es que no les queda otro remedio. Más vale un Patriot que nada. Lo mismo que al rey desnudo, a Ucrania le asusta más su menguante arsenal de sistemas de defensa antiaérea que los drones rusos. Es posible que alguna vez los lanzadores Patriot hayan contrarrestado algún misil balístico disparado por Rusia y en Kiev rezan para que el milagro se repita.

El Washington Post parece insinuar que Ucrania no intercepta los misiles Iskander porque carece de Patriot. Pero no es verdad. Un vídeo del ataque del sábado pasado muestra dos baterías disparando al menos 14 misiles Patriot antes de que uno de ellos se incendie.

Ninguno de los 14 misiles de defensa aérea disparados impactó el misil balístico entrante.

(1) https://strana.news/news/485446-zaluzhnyj-zajavil-chto-rossija-obohnala-ukrainu-po-innovatsijam-na-fronte.html
(2) https://strana.news/news/485500–rossija-modernizirovala-svoi-rakety-chto-uslozhnilo-rabotu-dlja-pvo.html
(3) https://archive.ph/V1Aw1#selection-259.0-263.163
(4) https://militarywatchmagazine.com/article/patriot-effectiveness-questioned-ukrainian-air-force
(5) https://archive.ph/uadH5#selection-1127.0-1140.0
(6) https://archive.ph/J5Wgz#selection-263.0-267.154

La ‘revolución del esquisto’ toca a su fin en Estados Unidos

Las empresas estadounidenses de esquisto están cerrando plataformas de perforación y reduciendo la producción, ya que los precios mundiales del petróleo hacen que la extracción no sea rentable. El auge del esquisto en Estados Unidos está llegando a su fin. Estados Unidos ya no puede esperar un crecimiento de la producción como el de hace una década.

El auge del esquisto en Estados Unidos toca a su fin. Las empresas petroleras y de gas cierran plataformas de perforación y recortan gastos, a pesar de las promesas de Trump de aumentar la producción.

Las evaluaciones de la rentabilidad de los productores de esquisto varían. La encuesta trimestral del Banco de la Reserva Federal de Dallas señala que las empresas estadounidenses de esquisto necesitan un precio de al menos 65 dólares por barril para salir del umbral de pérdidas, mientras que los precios del petróleo WTI de Estados Unidos han caído por debajo de los 62 dólares por barril (*).

El punto de equilibrio para la extracción de yacimientos de esquisto estadounidenses sin desarrollar es de 45 dólares por barril. A modo de comparación, el punto de referencia para yacimientos fácilmente explotables en Oriente Medio es de 27 dólares por barril.

Los costos de producción en Estados Unidos varían considerablemente para los proyectos de esquisto. Sin embargo, los hidrocarburos de esquisto son inicialmente caros. Los estadounidenses comenzaron a extraer petróleo y gas de esquisto no por un deseo de lujo. Para la década de los setenta, se hizo evidente que los yacimientos convencionales estadounidenses se estaban agotando, y para mantener los volúmenes de extracción en los niveles anteriores, comenzaron a otorgar exenciones fiscales para nuevos desarrollos. Pero hasta el cambio de siglo esta estrategia no empezó a dar frutos y comenzó la “revolución del esquisto”.

Inicialmente, se trataba de la extracción de gas, luego, el condensado de gas y ahora el llamado petróleo de esquisto.

Otro factor que impulsó la “revolución del esquisto” fueron los altos precios del gas. Si los precios del gas en Estados Unidos no hubieran sido los más altos del mundo durante el cambio de siglo, la “revolución del esquisto” podría no haber ocurrido.

La tecnología de extracción está mejorando, pero la extracción de petróleo de esquisto sigue siendo cara. Precisamente por eso, cuando el precio del petróleo cayó por debajo de los 70 dólares por barril, las estadísticas mostraron inmediatamente una disminución en el número de plataformas de perforación en Estados Unidos. La producción está disminuyendo en comparación con las cifras máximas de 2022-2023.

El número de plataformas de perforación rotatorias para la extracción de petróleo crudo y gas natural en Estados Unidos en 2022 era de 723 unidades, y en 2023, de 687. En febrero del año pasado, solo seguían operando 590 unidades. Si nos remontamos a 2012, Estados Unidos contaba con casi 2.000 plataformas de perforación: casi cuatro veces más que hoy.

Los yacimientos más rentables, con menores costos y mayor rentabilidad, se están agotando porque se perforaron primero, especialmente durante los períodos de crisis de precios de 2015 y 2020. Aún quedan yacimientos en Estados Unidos con pozos geológica y económicamente más complejos, cuya operación es más costosa. La continuidad de la extracción de petróleo de esquisto dependerá de la situación económica mundial. Si los precios del petróleo suben a 80 dólares por barril, la producción estadounidense aumentará; pero si los precios bajan o se mantienen bajos, la producción también disminuirá.

El volumen de producción en Estados Unidos está determinado exclusivamente por factores económicos, a diferencia del costo del petróleo en el mercado mundial, en particular la política estadounidense. Si Estados Unidos impone sanciones más estrictas contra Irán o Rusia y, por consiguiente, reduce las exportaciones de petróleo, los precios subirán. En consecuencia, los proyectos estadounidenses serán más rentables y se perforará y extraerá más petróleo en Estados Unidos.

La importancia del gas de esquisto para Estados Unidos es difícil de sobrestimar. En primer lugar, gracias al crecimiento de la extracción de gas de esquisto, los precios en el mercado interno se han situado entre los más bajos del mundo. Recientemente, mil metros cúbicos de gas en Estados Unidos costaban 100 dólares, en comparación con los 150 dólares actuales. No es de extrañar que Estados Unidos atraiga fácilmente plantas de la Unión Europea, donde los precios del gas son varias veces más altos.

La revolución del gas de esquisto ha beneficiado significativamente a la economía estadounidense, impulsando el crecimiento del PIB, el mercado laboral y la balanza comercial gracias al aumento de las exportaciones. Además, el petróleo nacional ha liberado a Estados Unidos de su dependencia de proveedores extranjeros, como Arabia Saudita. Las consecuencias políticas de la “revolución del esquisto” han permitido a Estados Unidos ser mucho más independiente en Oriente Medio y aplicar una política económica menos dependiente de las petromonarquías del Golfo.

Antes de la “revolución del esquisto”, Estados Unidos dependía del petróleo de Oriente Medio procedente de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irak y otros países. Arabia Saudí siempre contó con la protección estadounidense, no solo política sino también económica. Era uno de los principales proveedores de petróleo de Estados Unidos, razón por la cual este último se interesaba en la estabilidad de Oriente Medio: los conflictos podían provocar la interrupción del suministro de petróleo de Oriente Medio a Estados Unidos.

Ahora, el circuito comercial ha cambiado. El petróleo de Arabia Saudí fluye principalmente hacia China y, de ser un garante de la seguridad de Arabia Saudí, Estados Unidos se está convirtiendo en una amenaza.

(*) https://www.ft.com/content/2ca65bb8-335d-4fe4-a43a-7fb20bc9d396

Hamas sigue resistiendo al ejército israelí en Gaza 600 días después

Tras 600 días de bloqueo, bombardeos y asesinatos masivos, la determinación de la resistencia palestina permanece intacta y que el pueblo de Gaza es su fuerza motriz, escribe el israelí Amir Bohbot para el sitio web de noticias “Walla”.

Hamas resiste y continúa reforzando sus filas, incluso después de 600 días de implacable agresión israelí contra la Franja de Gaza. La campaña relámpago que el ejército israelí pretendía se ha estancado, sin lograr sus objetivos estratégicos.

Hamas no solo ha mantenido sus posiciones, sino que trabaja activamente para restablecer su infraestructura militar y fortalecer su estructura política en la Franja de Gaza. Israel trata de eludir al gobierno de Hamas en la Franja mediante supuestas iniciativas humanitarias, incluida la distribución directa de ayuda, considerada por muchos como un intento de fragmentar la sociedad civil palestina e imponer una autoridad alternativa.

A pesar de la destrucción sin precedentes, las decenas de miles de muertes y el terrible sufrimiento infligido a la población civil de Gaza, Hamas no ha abandonado su exigencia fundamental: el cese total de las hostilidades como requisito previo para la liberación de los 58 prisioneros israelíes, con garantías internacionales vinculantes. Además, las esperanzas de Israel de que la manipulación de la ayuda y la ocupación militar debilitarían la resistencia palestina no se han materializado.

Bohbot señala que el ejército israelí aún considera a Hamas desde una perspectiva institucional obsoleta, evaluándolo según criterios militares y de gobernanza tradicionales, mientras que el movimiento palestino continúa adaptándose, preservando sus combatientes y armas, y operando tanto dentro como fuera de Gaza.

El reportaje de Bohbot refleja una tendencia creciente en los círculos militares israelíes de que son los propios palestinos quienes constituyen la verdadera fuerza impulsora, quienes siguen apoyando a Hamas como una forma de expresar su determinación frente al bloqueo y la ocupación.

“Mientras no se rompa el vínculo entre Hamas y la calle, no habrá posibilidad de colapso interno”, reconoce Bohbot, citando la evaluación del Estado Mayor israelí. El reportaje admite que la fuerza de Hamas no proviene de estructuras de mando convencionales, sino de profundos lazos sociales, compromiso ideológico y legitimidad popular.

“No hay vacío en la Franja de Gaza. El espíritu militante de Hamas está en auge”, declaró un alto funcionario de defensa israelí durante un foro privado. El movimiento, señala el informe, está reclutando a miles de nuevos miembros, nombrando comandantes y asignando puestos de mando, asegurando así la sucesión a pesar de los incesantes bombardeos.

Bohbot también destaca las deficiencias internas del aparato de seguridad israelí. Las operaciones israelíes en el sur no han sido comparables a las llevadas a cabo contra Hezbolah en el norte. Si bien las ofensivas anteriores han atraído la atención mundial, la campaña de Gaza ha puesto de manifiesto las limitaciones de la estrategia militar israelí y las profundas vulnerabilidades de su Comando Sur.

Mientras el ejército israelí intenta extender su control sobre tres cuartas partes de Gaza e imponer programas de ayuda para obtener rédito político, algunos militares creen que Hamas podría estar reteniendo prisioneros como moneda de cambio para asegurar su supervivencia política. Mientras tanto, Israel se divide y hay preocupación por la moral de los reservistas, las dificultades económicas y el creciente número de soldados de carrera que abandonan el ejército.

Si las iniciativas diplomáticas, en particular los intentos estadounidenses de avanzar en las negociaciones, fracasan, el ejército israelí se verá obligado a acelerar e intensificar los combates para lograr algún resultado.

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