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‘Seguir y seguir’: las trabajadoras de las maquilas mexicanas se declaran insumisas

Andrea Vega

Mariana es empleada de una empresa maquiladora de textil en el municipio de Magdalena Apasco, Oaxaca. Todos los días tiene que cerrar 950 costados de pantalones de mezclilla para poder ganar mil pesos a la semana. Si quiere llevarse un poco más, unos 1.200 pesos, tiene que hacer 1,100 piezas.

Para llegar a ese número debe trabajar 10 horas diarias: de 8 de la mañana a 6 de la tarde, casi sin parar. No puede detenerse ni a comer en calma. Apura una torta en 10 minutos y vuelve a la máquina.

“No me puedo tardar más comiendo o no logro rebasar las mil piezas. No me da tiempo ni de tomar agua, porque, además, no nos dejan meter botellas, que porque podemos tirar el líquido. Solo nos dejan tomar de a vasito, en los depósitos o grifos que hay en la fábrica, pero no hay tiempo de andar dando vueltas”.

Tampoco puede parar para ir al baño. “Mejor me aguanto todo lo que puedo. Ya sé que me hace mal a los riñones, a la vejiga, ya ando mal, todos andamos mal, pero es que aquí hay que seguir y seguir”.

De ahora en adelante todo será peor. La maquila textil donde labora está exigiendo mayor volumen a sus trabajadores. A Mariana le están pidiendo 1.357 piezas en un día, por la misma paga. El sacrificio que antes le representaba al menos un bono extra, ahora se ha quedado rebasado por el nuevo estándar de producción.

“Lo único que nos dice la empresa para justificar el cambio es que habían hecho mal las cuentas y que no está saliendo lo que necesitan entregarle a las marcas”.

La trabajadora no tiene prestaciones ni seguro social. La maquiladora donde trabaja optó por cambiar su figura de sociedad anónima a la de una especie de cooperativa y les quitó a sus empleados las prestaciones bajo el argumento de que ahora serían socios, pero en cinco años no han recibido ningún beneficio.

La Universidad Autónoma de Ciudad Juárez documentó que de 2007 a 2017 la productividad del sector maquilador creció un 22  por ciento, mientras que el salario de las trabajadoras, sólo un 2  por ciento.

Las cifras de INEGI para enero de 2019 muestran que el subsector de fabricación de prendas de vestir reporta la existencia de 101.659 empleados y empleadas, de los que 89.643 son trabajadores de la empresa y 12.016 están subcontratados.

En la maquila, el peor escenario lo tienen las mujeres, que representan más de 50  por ciento de la plantilla laboral, pero ocupan menos de un tercio de los puestos de supervisión, técnicos y administrativos. La mayor parte se desempeña como ensambladoras y reciben salarios más bajos que los hombres.

Cada día quieren más

Es común que a los trabajadores les eleven la cuota diaria de producción en las maquilas textiles. No hay un registro oficial de en cuantas sucede esto, pero activistas de la organización Obreras Insumisas y del Centro de Apoyo al Trabajador (CAT) de Morelos estiman que sucede en 9 de cada 10 fábricas.

Cuando los obreros no alcanzan la cuota, no les pagan completo su salario. “Si no acabamos lo que quieren, porque no pudimos terminar todas las piezas o porque las líneas de atrás no lo lograron, nos pagan solo el 70 o el 80  por ciento del sueldo”, dice Mariana.

Aunque no es común que pidan de un día a otro casi 400 piezas más, como en el caso de ella, las variaciones suelen ser más sutiles y se basan en esquemas de productividad interna relacionados a bonos.

Blanca Avendaño, representante de Mujeres Sindicalistas Asociadas (MUSA), en Oaxaca, organización que brinda asesoría y capacitación en derechos humanos y laborales a las trabajadoras textiles, dice que las empresas han instaurado un esquema para obligar a las obreras a competir entre ellas mismas y subir la producción.

“Les dicen que si hacen un X número de piezas, les van a dar un bono. Cuando algunas empiezan a alcanzar esa cifra, la empresa lo vuelve el estándar para todas. A las que no lleguen a ese nivel, les descuentan y entonces las que quieran llevarse un extra tienen que rebasar esa cantidad y así se las llevan”.

Reyna Ramírez, quien fundó el Colectivo Obreras Insumisas de Tehuacán, Puebla, después de trabajar 20 años en la maquila, explica que para establecer las nuevas cuotas, las empresas también usan lo que se conoce como toma de tiempo.

“Van registrando cuántas piezas hace cada trabajadora en un cierto lapso, pero toman como estándar el registro de las más hábiles o de las más jóvenes y después le exigen a todas llegar a esa misma producción”.

El costo en el cuerpo

En 2016, Colectivo Raíz realizó un estudio en la maquiladora textil más grande de Aguascalientes, donde laboran alrededor de 1.400 empleados, más de 50  por ciento de ellos mujeres, y en la que se producen pantalones de mezclilla para marcas globales.

El colectivo hizo 132 entrevistas y encontró que por los procesos repetitivos que tienen las maquiladoras, de mucha intensidad y largas jornadas, las trabajadoras tienen diversos padecimientos.

De las 132 obreras encuestadas, 61,8  por ciento tenía dolor de cabeza y no estaba en tratamiento; 72,2  por ciento padecía dolor de articulaciones y no tenía seguimiento médico, solo 27,8  por ciento sí lo tenía; 89,4 por ciento presentaba síntomas de agotamiento y no estaba bajo cuidado médico, en tanto que apenas un 10.6  por ciento sí lo estaba.

“El estrés generado por mantener un alto nivel de producción les provoca muchas afecciones, como problemas digestivos. Los dolores de cabeza también se derivan de ese estrés, del ruido constante de las máquinas y del agotamiento”, especifica Lorena Cabanillas, de Colectivo Raíz.

Uno de los padecimientos más comunes en las articulaciones es el dedo de gatillo, una inflamación en el tendón que inhabilita el movimiento y la fuerza en las manos. Las mujeres acaban con los dedos engarrotados sin poderlos mover.

Eso le pasó a Natalia. Ella empezó a trabajar a los 16 años en una maquiladora de textil. Ha pasado solo por dos fábricas pero por muchas máquinas. “Los supervisores vieron que yo era hábil y veloz. Me decían que tenía capacidad para aprender y dominar los procesos. Yo era de las que siempre se llevaba los bonos y las felicitaciones. Esa fue mi desgracia”.

Natalia, que vive y trabaja en Aguascalientes, llegó en mayo de 2018 al punto culminante del proceso de producción, con la máquina más difícil de dominar: la de codo para cerrar entrepierna.

“Es una máquina muy difícil, en la que se hace una parte muy delicada del proceso de producción. No puede haber una distracción o la prenda se arruina”. La trabajadora explica que debía ir jalando la tela de la parte delantera porque corre más rápido. “Necesitaba ir jalándola y me pasaba por en medio del índice y del dedo medio. El pulgar lo tenía que doblar hacia abajo para que la tela pasara por encima de él”.

Lleva ya dos cirugías. La primera fue el 11 de marzo de 2019, en los tendones de la muñeca. Ahora se recupera de otra por dedo en gatillo. “El pulgar se me quedaba como atorado y el hueso de la segunda coyuntura lo tenía para afuera”.

Para Natalia esto le pasó porque al regresar de la primera cirugía la pusieron a manejar otra máquina en la que también usaba de forma intensa su mano y su dedo afectados. “No me dejaron recuperarme bien. Tuve una recaída. Me tuvieron que programar esta segunda cirugía. A ver ahora que regrese en qué me ponen”.

Lo más seguro, de acuerdo a otros casos documentados por las activistas, es que la van a despedir. “Hasta el traumatólogo del IMSS me dijo que ya no iba a servir para nada, que si fuera mi patrón ya me hubiera corrido; ya solo falta eso, después de que me han exprimido, después de sus felicitaciones y sus premios por todo lo que les produje”.

Lo común, señalan las activistas entrevistadas, es que a los 45 años se acabe la vida laboral de una trabajadora de este sector. Solo 3  por ciento de ellas sigue trabajando a los 50 años, y eso solo si las pasaron a puestos de supervisión, pero lo normal es que las despidan porque ya no alcanzan las metas de producción.

A los cuarenta y tantos, las mujeres de la maquila ya no pueden trabajar. Aunque no hay registros oficiales, muchas se quedan sin empleo, enfermas, pobres y sin atención médica.

¿Quién sanciona?

Hasta ahora ninguna instancia ha sancionado este sistema de incremento de cuotas de producción, afirman las activistas y trabajadoras. Cada fábrica decide el nivel y no está estipulado en los contratos; muchas ni siquiera cuentan con uno.

“Tampoco hay inspección laboral, ni saben lo que pasa en las maquiladoras”: Tania Turner, coordinadora de Programas de Fondo Semillas,

“Nosotras hemos pedido a la STPS que haga revisiones en Tehuacán, Puebla, pero nos dicen que no tienen suficiente personal. Solo nos toman la queja, y no llevan a cabo la inspección”, agrega el Colectivo Obreras Insumisas.

“En el caso de las empresas que elevan el nivel de producción, la dependencia local tendría que intervenir, pero si no lo hace, debería hacerlo la federal, porque esto conlleva hasta un riesgo de trabajo”, dice Blanca Velázquez, del Centro de Atención a las y los Trabajadores (CAT) Morelos, quien señala que la Secretaría de Trabajo y las dependencias locales se desentienden de regular a este sector

De los sindicados de trabajadores, las activistas exponen que la mayoría son de protección, más dedicados a velar por los intereses de las empresas.

https://www.animalpolitico.com/2019/06/maquiladoras-trabajan-largas-jornadas-padecen-malestares-fisicos-y-falta-de-prestaciones/

¿Auge de ‘la ultraderecha’ en Europa? En Dinamarca han perdido la mitad de los votos que tenían…

Mette Frederiksen: próxima Primera Ministra
En Europa la socialdemocracia ha levantado una cortina de humo sobre el “auge de la ultraderecha” seleccionando unas noticias, las que informaban de la subida electoral de determinados grupos políticos reaccionarios, y ocultando otras, que indicaban su declive.

Los partidos socialdemócratas son los que más beneficios electorales obtienen de esa cortina de humo y su correspondiente pánico. Como ya denunció la Internacional Comunista en su tiempo, es la sociademocracia quien abre siempre las puertas a los fascistas, lo cual comienza ocultando su verdadera naturaleza política, es decir, que no son ninguna “ultraderecha”.

Ayer en Dinamarca el Partido Popular Danés, de tintes claramente xenófobos, sufrió un fuerte varapalo por parte de los electores y perdió la mitad de votos y escaños y cae a la tercera posición, con un 9,6 por ciento.

Un partido que propugna la prohibición del islam en el país, llamado Rumbo Firme, ni siquiera supera el 2 por ciento del recuento, por lo que no tendrá representación parlamentaria.

La abstención ha sido muy baja, un 20 por ciento, por lo que ha triunfado “la izquierda”, la sociademocracia, que es una de las más viejas de Europa (se fundó en 1871). Lo mismo ocurre con otros grupos reformistas “de izquierda”, cuyo número de votos también sube.

Como en los demás países de Europa, la socialdemocracia está tan gastada que hace años que no tiene nada que decir, por lo que necesita buscarse un adversario en la famosa “ultraderecha” y sus tópicos: emigrantes, control de fronteras, islam, velo…

Para rellenar el vacío social, político y moral tienen que recurrir a esa posmodernidad que es el cambio climático, centro de las preocupciones de los que no tienen otra cosa de la que preocuparse. El 46 por ciento de los daneses están agobiados por el cambio climático y en estas elecciones la socialdemocracia les ha prometido que en 2045 Dinamarca quedará libre de combustibles fósiles.

Hoy los votantes se deben sentir muy aliviados: Dinamarca no va a dejar de ser un país de temperatura fresquita.

Plaza de Tienanmen: otro caso de intoxicación mediática recurrente durante 30 años

Desde hace 30 años las cadenas de intoxicación difunden reportajes recordando el aniversario de la masacre de la Plaza de Tiananmen, en Pekín, el 4 de junio. Un brutal ejército chino reprime unas manifestaciones pacíficas…

En otra entrada ya refutamos ese relato (1) y los informes de Wikileaks también lo desmienten. En aquel momento la embajada de Estados Unidos en Pekín describió una escena muy diferente que, como es normal, la intoxicación no tiene en cuenta.

10.000 personas, en su mayoría estudiantes, ocuparon la Plaza de Tienanmen en 1989 durante seis semanas. El gobierno negoció con los manifestantes, pero no se llegó a ningún acuerdo y cuando trataron de sacarlos de la Plaza, se resistieron.

El 3 de junio el gobierno trasladó las tropas al centro de Beijing, pero los convoyes militares se retrasaron. Algunos fueron atacados y la embajada de Estados Unidos informó que los manifestantes tomaron rehenes entre los soldados:

“La tensión aumentó a lo largo de la tarde a medida que los vecinos de Beijing expresaban su enojo acosando al personal militar y policial y atacando sus vehículos. Los estudiantes exhibieron las armas, el equipo militar y los vehículos capturados, incluso frente al complejo de dirección de Zhongnanhai. Un esfuerzo por liberar al personal militar aún en cautiverio o por despejar la entrada sur de Zhongnanhai puede haber causado un ataque con gas lacrimógeno limitado en esa zona alrededor de las 15.00 horas (hora local)”.

Otro cable del 3 de junio decía lo siguiente: “A las tropas aún no se les ha ordenado usar la fuerza. El hecho de que muchos de ellos usen cascos y armas automáticas sugiere que la opción de la fuerza es real”.

En la madrugada del 4 de junio, los soldados finalmente llegaron al centro de la ciudad e intentaron expulsar a la multitud de la Plaza de Tiananmen:

“Los estudiantes arrojaron escombros sobre al menos un vehículo blindado de transporte de tropas y los incendiaron, basándose en el abordaje cerca de la escena. ABC informó de que otro vehículo blindado de transporte de tropas está en llamas. Los testigos presenciales informaron que las tropas y la policía antidisturbios se encontraban en el extremo sur de la Plaza y que las tropas se trasladaban a la Plaza desde el lado oeste de la ciudad”.

Los soldados reaccionaron como todos los soldados en cuanto vieron a sus colegas asados en la barbacoa:

“Se dice que hubo disparos indiscriminados de las tropas en la Plaza. Podemos escuchar disparos desde la embajada y el complejo diplomático en Jianguomenwai. Los testigos presenciales informan de la presencia de gas lacrimógeno en la plaza, bengalas disparadas en la parte superior y rastreadores disparados en la parte superior de la plaza”.

La mayor parte de la violencia no se produjo en la Plaza, que ya estaba lo suficientemente vacía en ese momento, sino en las calles que la rodeaban. Los soldados trataron de repeler a la multitud sin usar sus armas:

“La situación en el centro de la ciudad es muy confusa. Las investigaciones en el Hotel de Pekín revelaron que las tropas están empujando a una gran multitud de manifestantes hacia el este en Changanjie. Aunque estas tropas no parecen estar disparando a la multitud, las investigaciones reportan disparos detrás de las tropas que vienen de la Plaza”.

Una vez que la Plaza fue finalmente despejada, el movimiento de protesta estudiantil colapsó. No está claro cuántas personas murieron durante el incidente. Las cifras varían de varias decenas a varios centenares. Tampoco se sabe cuántos de ellos eran soldados y cuántos eran manifestantes violentos o transeúntes inocentes.

El New York Times ha aprovechado el 30 aniversario de los incidentes del 4 de junio para promover -una vez más- la imagen de una supuesta “resistencia civil exitosa” (2) que se ha convertido en un símbolo mundial de libertad y desafío, inmortalizado por fotos, programas de televisión, carteles y camisetas.

Pero tres décadas después de que el ejército chino aplastara las manifestaciones de Tiananmen, “El hombre del tanque”, la persona que valientemente se enfrentó a un convoy de tanques que corrían por una avenida en Pekín, sigue siendo un misterio. ¿Fue realmente un héroe?

No sabemos lo que aquel hombre quería o si formó parte de las manifestaciones siquiera. Según el que tomó la foto, Jeff Widener, de la agencia AP, la foto data del 5 de junio, el día después del incidente de la Plaza de Tiananmen. Los tanques se alejaban de la plaza y no hacia ella. No fueron bloqueados por un estudiante, sino por un hombre con una bolsa de compras que cruzaba la calle y que había decidido jugar al pollo con los tanques que se iban. El tanque se tuvo que salir de su camino para evitar causarle heridas.

El vídeo más completo de la detención del tanque (3) muestra que el hombre habló con el comandante del tanque, que no está tratando de ahuyentarlo. La escena termina después de dos minutos cuando los transeúntes civiles finalmente le dicen que siga adelante. Los farsantes del New York Times aseguran que “el gobierno ha tratado de eliminar la memoria del hombre del tanque, censurando las imágenes suyas en línea y castigando a los que lo mencionan”.

El periódico añade que “como resultado de la campaña del gobierno, muchas personas en China, especialmente los jóvenes chinos, no reconocen su imagen”.

En contra de lo que dice el New York Times, en las redes sociales se habla corrientemente del asunto, mucho más que en occidente. El documental “La Puerta de la Paz Celestial” (4), estrenado en 1995, está considerada como el mejor sobre aquellos acontecimientos. Explora el contexto político e incluye muchas entrevistas y escenas originales.

(1) https://mpr21.info/2015/06/el-mito-de-la-masacre-de-la-plaza-de.html
(2) https://www.nytimes.com/2019/06/03/world/asia/tiananmen-tank-man.html
(3) https://www.youtube.com/watch?v=qq8zFLIftGk
(4) https://www.youtube.com/watch?v=1Gtt2JxmQtg

Se cumplen 100 años de la huelga de Winnipeg, un acontecimiento único en la historia de Canadá

La huelga de Winnipeg de 1919, un acontecimiento importante en la lucha sindical canadiense, fue inigualable en su escala. ¿Cómo explotó? ¿En qué contexto se inscribe? Tres académicos regresan a este episodio único en la historia canadiense.

21 de junio de 1919. Winnipeg está cayendo en el caos. Casi 30.000 huelguistas marcharon por las calles de la ciudad, retenidos lo mejor que pudieron por la Policía Montada y las tropas federales. De repente, las cosas salieron mal, la policía a caballo cargó y dos manifestantes murieron, docenas de personas resultaron heridas. Es el famoso «Sábado Sangriento».

Varios meses de creciente malestar social precedieron a la tragedia. Los sindicatos del metal y de la construcción exigen un aumento salarial, mejores condiciones de trabajo y, sobre todo, el principio de la negociación colectiva.

Después de meses de discusiones infructuosas, la huelga fue declarada el 1 de mayo por los metalúrgicos, a la que pronto se unieron varias organizaciones de trabajadores, como el Congreso de los Oficios y el Trabajo. La ciudad entera pronto engrosó las filas de los huelguistas, proclamando una huelga general el 15 de mayo de 1919.

Varias decenas de miles de trabajadores abandonan sus puestos de trabajo: telefonistas, trabajadores, vendedores de tiendas, empleados de correos… «La ciudad está completamente paralizada», dice Guillaume Durou, sociólogo del Campus Saint-Jean de Edmonton. Unos 10.000 veteranos de la Primera Guerra Mundial se unirán a los huelguistas.

Frente a los manifestantes, los industriales, empleadores, banqueros y políticos influyentes de la ciudad se organizaron y formaron el Comité Ciudadano de 1.000 personas. Pronto, los ministros federales del Interior y de Trabajo vinieron a ayudarlos, temiendo que el movimiento incendiara el país. Su estrategia: acusar al movimiento de una conspiración revolucionaria bolchevique.

Para la revolución rusa de 1917 emuló a la población obrera norteamericana, muchos de los cuales eran inmigrantes europeos. «La huelga de Winnipeg es parte de la estela de la Revolución Bolchevique de 1917, aunque ha sido mitologizada. No debemos creer que los trabajadores pensaban que estaban haciendo una revolución», dice Marie LeBel, historiadora de la Universidad de Hearst en Ontario.

Después del final de la Primera Guerra Mundial, la inflación estaba fuera de control, los salarios eran bajos, las condiciones de vida eran malas y los veteranos que regresaban del frente se enfrentaban al desempleo. Al mismo tiempo, la guerra benefició a la patronal, ya que la economía estimuló el complejo militar-industrial. «La guerra ha aumentado las desigualdades», dice Guillaume Durou.

Lo más importante es que la huelga llega en un momento en que el declive económico de Winnipeg ya ha comenzado. La ciudad había sido apoyada por la expansión del ferrocarril desde la década de 1880 y estaba experimentando espectaculares tasas de crecimiento. «Se decía que Winnipeg era el Chicago del Norte», dice Patrick Noël. Pero con la guerra y la apertura del Canal de Panamá en 1914, que compitió con la red ferroviaria por el cruce del Atlántico al Pacífico, la ciudad entró en recesión.

Mientras que el miedo al contagio persigue a los capitalistas, los trabajadores sienten que el equilibrio está a su favor. En todo Canadá, están estallando movimientos de defensa de los trabajadores. Un amplio movimiento de sindicalización se está consolidando en América del Norte, liderado por el poderoso Industrial Workers of the World (IWW) en Chicago. «Esta es la edad de oro de las luchas de los trabajadores», describe el profesor de sociología.

Fue en esta era de crecimiento y profunda desigualdad cuando nació en Calgary el One Big Union, el primer proyecto que unió a todos los sindicatos, desde Ontario hasta el Pacífico, inspirado por el trasfondo ideológico de los inmigrantes. La mayoría de ellos proceden de Europa del Este y Escandinavia, países con una tradición sindical más radical. «Los inmigrantes aportan una experiencia sindical que renueva la forma de pensar sobre el sindicalismo en Canadá», dice Patrick Noël, historiador de la Universidad de San Bonifacio en Winnipeg, empujando el «viento rojo» por todo el país.

Frente a las quejas, las autoridades reforzaron la Ley de inmigración y ampliaron el concepto de sedición. Amenazan con despedir a los empleados municipales si no vuelven a trabajar, «mientras se niegan a sentarse a la mesa de negociaciones con los huelguistas», señala Patrick Noël.

El 9 de junio, todos los policías de la ciudad fueron despedidos por su simpatía hacia los manifestantes. El Comité los reemplazó con una fuerza policial «especial», «una especie de caballería sin entrenamiento en control de muchedumbre, mucho mejor pagada que los policías municipales», señala Guillaume Durou. Pronto se unió a la Policía Montada del Noroeste, antepasada de la Real Policía Montada Canadiense, su reacción fue violenta, ya que el Estado estaba decidido a «neutralizar las fuerzas rojas».

Además de los sábados sangrientos, casi todo el movimiento tiene lugar en la no-violencia. «Podría haber salido mal, pero notamos el pacifismo de los huelguistas, su negativa a escalar», observa Marie LeBel. A diferencia de otros movimientos norteamericanos de la época, la huelga de Winnipeg fue «un movimiento organizado y disciplinado» en este sentido.

El 17 de junio, el gobierno hizo arrestar a diez líderes en huelga. Para justificar registros y detenciones arbitrarias, «las autoridades políticas hablan de sedición», comenta Guillaume Durou. Sin embargo, el evento provocó una ola de simpatía en todo el país. Desde Amherst, Nueva Escocia, hasta Victoria, Columbia Británica, «el aliento de la revuelta atraviesa Canadá», observa el sociólogo, que contabilizó más de 200 huelgas solidarias entre mayo y julio de 1919, movilizando a 19.000 trabajadores en solidaridad.

Finalmente, la huelga terminará en un derramamiento de sangre y pocas ganancias salariales. «El progreso es más político», dice Guillaume Durou, refiriéndose al nacimiento de la Federación de la Mancomunidad Cooperativa (CCF) en 1932, la predecesora del Partido Nuevo Democrático (NDP).

Por supuesto, los empleadores sólo renunciaron a unos pocos centavos de salario, varios líderes sindicales fueron encarcelados y el principio de la negociación colectiva no fue aprobado hasta finales de la década de 1920. A pesar de todo, los huelguistas ganaron la batalla de conciencias con un duro golpe: la huelga de Winnipeg sigue siendo la única huelga general en la historia canadiense.

https://leau-vive.ca/Nouvelles/centenaire-de-la-greve-de-winnipeg-1

¿Es Avigdor Lieberman el sionista que tiene las claves de Moscú para Oriente Medio?

Thierry Meyssan

El 14 de noviembre de 2018 la renuncia de Avigdor Lieberman al cargo de ministro de Defensa ‎del gobierno de Benyamin Netanyahu abría una gravísima crisis política en Israel, haciendo ‎necesaria la convocatoria anticipada de elecciones legislativas. Pero esas elecciones no han dado ‎nacimiento a una nueva mayoría en el parlamento israelí. Ya transcurrieron las 5 semanas reglamentarias sin que Netanyahu lograra constituir un nuevo gobierno, así que habrá nuevas ‎elecciones legislativas en Israel el 17 de septiembre. ‎

Lieberman dimitió cuando Netanyahu impuso un acuerdo con Qatar, acuerdo que implicaba un ‎alto al fuego con el Hamas y que el emir de Qatar asumiera directamente el pago de los salarios ‎de los funcionarios palestinos en la franja de Gaza. ‎

En la escena internacional, nadie reaccionó a lo que parece la anexión de Gaza por parte ‎de Qatar y su separación de los demás territorios ocupados palestinos. Para Lieberman, ‎aquel acuerdo significaba organizar una dictadura de la Hermandad Musulmana a las puertas de ‎Israel. Muchos interpretaron todo aquello como una forma de preparación del “Acuerdo del Siglo” ‎de Jared Kushner y Donald Trump. Sin embargo, hoy parece que Estados Unidos tenía previsto ‎poner Gaza bajo el control de Egipto y no de Qatar. ‎

Durante la campaña electoral, Avigdor Lieberman desplegó poco a poco nuevos argumentos ‎sobre la eliminación de la disposición que exime del servicio militar a los estudiantes de las ‎‎yeshivas (1), argumentos basados ‎en el rechazo de la forma de orden impuesto por las costumbres y normas colectivamente ‎conocidas como el “Código de Ley Judía” (Halajá) y de los privilegios religiosos. Ese tema ‎no es nuevo, pero nunca había alcanzado tanta importancia como ahora, llegando incluso a ‎impedir que Benyamin Netanyahu lograra formar un nuevo gobierno. ‎

Lieberman es un inmigrante. Llegó a Israel desde Transnistria (un territorio ex soviético) y logró ‎reunir a los judíos rusoparlantes para crear, en 1999, el partido político laico Israel Beytenu, ‎o sea, “Israel, nuestra casa”. Más de un millón de inmigrantes soviéticos llegaron a Israel después de ‎la adopción, en 1974, de la enmienda estadounidense Jackson-Vanik, que amenazaba con aislar ‎económicamente a la Unión Soviética si ese país no permitía que los judíos soviéticos emigraran ‎a Israel. Aquellos inmigrantes rusoparlantes son legalmente judíos (todos tienen algún abuelo ‎judío) pero no son obligatoriamente judíos en el plano religioso (o sea, de madre judía). ‎La creación del partido de Lieberman fue financiada por Michael Cherney, un oligarca uzbeko ‎vinculado al entonces presidente ruso Boris Yeltsin. ‎

Antes de crear su partido, Lieberman era conocido sólo como empleado del Likud. Fue director ‎general de ese partido antes de convertirse en jefe del equipo de trabajo del primer ministro ‎Netanyahu, pero sin tratar de obtener ningún cargo a través de elecciones. Lieberman es un ‎ex guardia de seguridad de club nocturno y habla con un fuerte acento ruso. Ante un interlocutor, siempre empieza por mirarlo con prepotencia y por amenazarlo… antes de tratar de negociar ‎con él. ‎

En octubre de 2003 Michael Cherney financió un extraño congreso en el hotel King David de ‎Jerusalén (2). El objetivo de aquel encuentro era unir a los políticos ‎israelíes rusoparlantes –como Lieberman– a los discípulos estadounidenses del filósofo ‎Leo Strauss (mayoritariamente ex colaboradores de un coautor de la enmienda Jackson-Vanik) y ‎a sus aliados ‎“cristianos” (aliados sólo en el sentido de que eran contrarios al ateísmo soviético) ‎en Estados Unidos. Era evidente que tenían para ello un amplio respaldo de parte de la ‎administración de George Bush hijo, que no tenía intenciones de permitir que aquella minoría ‎se desplazara hacia la órbita del nuevo jefe del Kremlin, Vladimir Putin. Toda la derecha israelí de ‎aquella época, comenzando por el propio Benyamin Netanyahu, participó en aquel encuentro. ‎

Aquel “congreso” desarrolló una tendencia que se ha impuesto en algunos círculos: la teopolítica, ‎que no es otra cosa que la creencia según la cual la paz mundial es posible… únicamente si ‎se concreta primeramente en Israel. Un gobierno mundial impedirá toda guerra y tendrá ‎su sede… en Israel. En Francia, esa es la tesis de Jacques Attali, mentor del actual presidente ‎francés Emmanuel Macron. ‎

En 2003 Avigdor Lieberman no tenía ningún problema con los religiosos, con tal de que estos ‎compartiesen o apoyasen su nacionalismo israelí, e incluso pactó una alianza con el partido Tkuma (3). En aquella época ‎Lieberman tampoco vacilaba ante la mezcla de ideas políticas y religiosas. Sus amigos, discípulos ‎de Leo Strauss (4), que habían pasado por la ‎oficina del senador Jackson, decían sin complejos que el episodio nazi había demostrado la ‎debilidad de las democracias y que, para evitar un nuevo Holocausto, los judíos tenían que ‎implantar una dictadura. En el Pentágono, los amigos “cristianos” de Lieberman (5) habían concebido una alianza de todos los judíos y de todos los cristianos –los ‎“judeo-‎cristianos” (6)‎–‎‏ ‏para luchar contra el comunismo ateo. ‎

Las ideas de Avigdor Lieberman son harto conocidas y él siempre ha profesado las mismas. Dice ‎que hay que saber a quién y a qué se profesa lealtad. Los palestinos están divididos entre ‎nacionalistas palestinos y nacionalistas islamistas –estos últimos no luchan por un Estado ‎palestino sino por la umma, que es toda la comunidad de creyentes del islam– y no logran ‎ponerse de acuerdo para convivir entre palestinos. ¿Cómo esperar entonces que logren vivir con ‎judíos europeos? Palestinos y judíos son dos pueblos diferentes. En nombre del realismo, ‎Lieberman se opone por ende al plan de la ONU de creación de un Estado binacional e incluso ‎considera imposible que los ‎“árabes de 1948” que cuestionan la existencia de Israel puedan ‎conservar la nacionalidad israelí. ‎

Debido a su agresiva manera de expresarse, Avigdor Lieberman es visto a menudo como un ‎racista. En 2001 Lieberman se planteaba la posibilidad de bombardear la represa de Asuán para ‎doblegar a Egipto. En 2003 decía estar dispuesto a ahogar a los presos palestinos en el ‎Mar Muerto, etc. Pero esas declaraciones estruendosas no son fruto de su ideología sino de su ‎carácter fundamentalmente alardoso y truculento. En 2004 Lieberman calificaba al palestino ‎Mahmud Abbas de “diplomático terrorista”, pero en‏ ‏‎2008‎‏ ‏el mismo Lieberman catalogaba a ‎Benyamin Netanyahu como “mentiroso, tramposo y crápula”.‎

Durante su trabajo como ministro, Lieberman nombró numerosos altos funcionarios de origen ‎etíope, así como beduinos y drusos. Su único objetivo es que tener la ciudadanía israelí implique ‎ser leal al Estado de Israel. Una personalidad de izquierda como el ex jefe del estado mayor de la ‎aviación israelí, el general Eitan Ben Eliyahu, asegura que Lieberman no es un extremista, lo que ‎sí es ese ferviente partidario del ‎“Gran Israel” que se llama Benyamin ‎Netanyahu. ‎

A fin de cuentas, la cuestión que se plantea no es saber si Lieberman es o no de extrema ‎derecha, ni cuál será su futuro personal sino qué fuerzas lo han llevado romper la alianza que ‎mantenía con Netanyahu desde los años 1990 y también la que había anudado en 2003 con los ‎grupos religiosos. Tengamos en cuenta que todo eso se produce en el contexto del ‎“Acuerdo ‎del Siglo”, constantemente anunciado, aún no revelado pero ya en vías de aplicación. ‎

El proyecto de Kushner y Trump plantea resolver el conflicto israelo-palestino favoreciendo el ‎desarrollo económico de los árabes y teniendo en cuenta sus derrotas sucesivas. Moscú ha declarado “inaceptable” la manera como Washington se plantea desconocer el Derecho ‎Internacional. Desde la Conferencia de Ginebra realizada en junio de 2012, Rusia busca asentarse ‎en el Medio Oriente y adquirir cierta influencia (compartida con Estados Unidos) sobre Israel. Lieberman es un individuo culturalmente mucho más cercano del Kremlin que de sus socios de la ‎Casa Blanca y el Pentágono.

Notas:

(1) Las yeshivas, también llamadas escuelas talmúdicas, son centros religiosos ‎dedicados al estudio de la Torah y del Talmud.
(2) “Sommet historique pour sceller l’Alliance des guerriers de Dieu”, ‎‎Réseau Voltaire, 17 de octubre de 2003.
(3) Tkuma (o sea, “Resurrección”) es un partido israelí de extrema derecha fundado en 1988 por ‎dos ex miembros del Partido Nacional Religioso.
(4) The Political Ideas of Leo Strauss, Shadia B. Drury, Palgrave MacMillan (1988); ‎‎Leo Strauss and the Politics of American Empire, Anne Norton, Yale University Press (2005); ‎‎The Truth About Leo Strauss: Political Philosophy and American Democracy, Catherine ‎H. Zuckert y Michael P. Zuckert, University of Chicago Press (2008); Straussophobia: Defending ‎Leo Strauss and Straussians Against Shadia Drury and Other Accusers, Peter Minowitz, Lexington ‎Books (2009); Leo Strauss and the Conservative Movement in America, Paul E. Gottfried, ‎Cambridge University Press (2011); Leo Strauss, The Straussians, and the Study of the ‎American Regime, Kenneth L. Deutsch, Rowman y Littlefield (2013).
(5) The Family: ‎The Secret Fundamentalism at the Heart of American Power, Jeff Sharlet, Harper Collins ‎‎(2009).
(6) Históricamente, los ‎“judeo-cristianos”‎‏ ‏formaban la iglesia de Jerusalén surgida ‎alrededor de Jacobo El Justo (también llamado “Santiago El Justo” o “Santiago de Jerusalén”) y ‎fueron expulsados de la Sinagoga a la caída de Jerusalén. Esta corriente desapareció, subsistiendo ‎sólo en el Medio Oriente, en grupos como el que educó a Mahoma en el siglo VII. Los únicos ‎cristianos que subsistieron fueron paganos convertidos en Damasco, alrededor de San Pablo. ‎Durante 19 siglos, la expresión ‎“judeo-cristianos” careció de todo sentido ya que el ‎cristianismo y el judaísmo eran dos religiones separadas que incluso se oponían entre sí sobre la ‎cuestión de la Ley de Moisés (la Halajá ya mencionada anteriormente). Durante la guerra fría, ‎el Pentágono puso en servicio nuevamente esa expresión y constituyó un movimiento ecuménico ‎alrededor de los pastores Abraham Vereide y Billy Graham. Extrañamente, en el siglo XXI se habla ‎de ‎“cultura judeo-cristiana” a‏ ‏pesar de que esa expresión no corresponde a ninguna ‎realidad.

https://www.voltairenet.org/article206667.html

Las milicias kurdas de Siria se reúnen con los sionistas para crear un Estado títere en Rojava

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) han informado sobre la reunión secreta que han mantenido con el exministro israelí de asuntos militares, Avigdor Lieberman, para la creación de un Estado títere en Rojava.

La reunión examinó el apoyo militar de las fuerzas israelíes a las milicias kurdas en las zonas norte y este de Siria que tienen bajo su control, así como las relaciones entre los kurdos e israelíes y sus formas de desarrollo.

Lieberman prometió el apoyo del régimen de Tel Aviv siempre que se establezca la gestión conjunta con el Consejo Nacional Kurdo y otros partidos políticos kurdos en la formación del acuerdo de gestión.

En la referida reunión clandestina y de alto nivel que se llevó a cabo el pasado 10 de mayo, tomaron parte Salih Muslim, del Partido de la Unión Democrática (PYD), Eldar Khalil, del Movimiento por una Sociedad Democrática (TEV-DEM), y Shauz Hasan, uno de los altos cargos de los kurdos.

Si los kurdos, que cuentan con el respaldo de Washington, se manifiestan de acuerdo con los términos israelíes acerca de la “gestión compartida”, entonces, Israel ayudará a establecer Estado kurdo, tanto en Siria como en Irak.

El régimen de Israel siempre ha explorado vías para facilitar el establecimiento de un Estado kurdo “independiente” que comprenda parte de los territorios de Irak, Siria y Turquía, y que, por supuesto, secunde al régimen de Tel Aviv y sus políticas en Oriente Medio.

Israel ha mantenido lazos militares, de inteligencia y comerciales con la región del Kurdistán desde la década de los sesenta. El apoyo israelí a la separación del Kurdistán de Irak se explica mirando el pasado (buenas relaciones, básicamente secretas), el presente y el futuro (geopolítico).

Desde principios del siglo XX algunos judíos kurdos se mantuvieron activos dentro del movimiento sionista. La gran mayoría de los judíos kurdos fueron transferidos desde el norte de Irak (Kurdistán irakí) hasta los territorios ocupados a principios de 1950 en el marco de la “limpieza étnica” de Palestina.

https://www.hispantv.com/noticias/siria/430003/israel-lieberman-reunion-secreta-crear-estado-kurdo

Silicon Valley: el valle de la vigilancia y el control policial y militar masivo sobre la población

Yasha Levine

Era el 18 de febrero de 2014 y ya era de noche cuando crucé el Bay Bridge desde San Francisco y aparqué mi coche en el centro de Oakland. Las calles estaban desiertas, con la excepción de unas pocas personas sin hogar tirados por montones en una tienda cerrada. Dos coches de policía se saltaron un semáforo en rojo con las sirenas aullando.

Caminé hasta el Ayuntamiento de Oakland. Incluso desde lejos pude ver que algo inusual estaba sucediendo allí. Una fila de coches de policía estacionados rodeaba la manzana y los presentadores y los equipos de cámaras de televisión se apresuraban para conseguir el mejor plano. Un enorme grupo de gente se apiñó cerca de la entrada, algunos agitando lo que parecía una enorme rata de papel maché, probablemente para simbolizar el chivatazo. Pero la verdadera acción estaba dentro. Varios cientos de personas llenaron la sala decorada, que fue coronada por una cúpula del Consejo de la Ciudad de Oakland. Muchos de ellos llevaban carteles. Era una multitud furiosa y la policía estaba escondida a los lados de la sala, lista para evacuar a todos si las cosas se escapaban de su control.

La agitación estaba relacionada con el principal punto del orden del día de la noche: el Ayuntamiento iba a votar un ambicioso proyecto de 11 millones de dólares para crear un centro de vigilancia policial en toda la ciudad. Su nombre oficial era “Domain Awareness Center” pero todos lo llamaban “el DAC”. Fue diseñado para conectar las transmisiones de vídeo en tiempo real de miles de cámaras a través de la ciudad y dirigirlas a un centro de control unificado. La policía podría señalar un lugar y verlo en tiempo real o retroceder en el tiempo. Podrían activar sistemas de reconocimiento facial y rastreo de vehículos, conectarse a redes sociales y complementar su visión con datos de otras agencias policiales, tanto locales como federales.

Los planes para este centro de vigilancia habían atormentado la política de la ciudad durante meses y la indignación se hacía sentir ahora. Vecinos, dirigentes religiosos, militantes sindicales, políticos jubilados, anarquistas encapuchados del Black Bloc y representantes de la Unión Americana de Libertades Civiles: todos estaban presentes, junto con un grupo de militantes locales dedicados que se habían reunido para paralizar el DAC. Nervioso, un funcionario del Ayuntamiento vestido con gafas y un traje beige, habló para tranquilizar a la inquieta multitud de que el “Domain Awareness Center” había sido diseñado para protegerlos, no para espiarlos. “No es un centro unificado. No tenemos ningún acuerdo con la NSA, la CIA o el FBI para permitirles el acceso a nuestras bases de datos”, dijo.

La sala explotó en un pandemonio. La multitud no se lo tragó. La gente abucheaba y silbaba. “Todo esto es para vigilar a la gente que protesta”, gritó alguien desde el balcón. Un joven con la cara enmascarada saltó delante de la sala, amenazó con su teléfono inteligente a la cara del funcionario y tomó fotos. “¿Cómo se siente eso? ¿Qué opinas de eso, que te vigilen todo el tiempo?”, gritó. Un hombre de mediana edad -calvo, con gafas y pantalones caqui arrugados- subió al podio y gritó a los dirigentes políticos de la ciudad. “¿Los miembros del Ayuntamiento realmente creen que el Departamento de Policía de Oakland, que tiene una historia sin precedentes de violación de los derechos civiles de Oakland y ni siquiera puede seguir sus propias pautas, ya sea para el control de multitudes o cámaras de peatones, será fiable en el uso del DAC?” Se fue de una manera demoledora gritando: “¡El único DAC bueno es el DAC muerto!“ Estalló un frenético aplauso.

Oakland es una de las ciudades más diversas del país. También es el hogar de una fuerza policial violenta y a menudo irresponsable que ha estado operando bajo supervisión federal durante más de una década. Los abusos policiales se producen en un contexto de creciente aburguesamiento alimentado por el auge de internet en la región y el consiguiente aumento de los precios de las propiedades. En San Francisco, barrios como el Distrito de la Misión, que históricamente alberga una vibrante comunidad latinoamericana, se han transformado en condominios, lofts y pubs gourmet de alto nivel. Maestros, artistas, personas de la tercera edad y cualquier persona que no gane un salario de seis cifras luchan para llegar a fin de mes. Oakland, que una vez se salvó de este destino, fue a su vez golpeada. Pero los habitantes no se dejaron llevar sin luchar. Y gran parte de su ira se centró en Silicon Valley.

La gente reunida en el ayuntamiento esa noche vio el DAC de Oakland como una extensión del aburguesamiento tecnológico que estaba expulsando de la ciudad a los residentes más pobres de la ciudad desde hace mucho tiempo. “No somos idiotas. Sabemos que el objetivo es vigilar a los musulmanes, a las comunidades negras y morenas y a los manifestantes”, dijo una joven con un pañuelo en la cabeza. “Este centro llega en un momento en que usted está tratando de hacer de Oakland un patio de recreo y un dormitorio para los profesionales de San Francisco. Estos esfuerzos requieren que usted haga un Oakland más tranquilo, más blanco, menos aterrador y más rico, y eso significa deshacerse de los musulmanes, negros, morenos y manifestantes. Usted lo sabe y también los desarrolladores. Les oímos en las reuniones. Tienen miedo. Lo admiten verbalmente”. Tenía razón. Unos meses antes, dos periodistas de investigación de Oakland habían obtenido una copia de los documentos internos de planificación urbana relacionados con el DAC y habían descubierto que los funcionarios municipales parecían más interesados en utilizar el centro para vigilar las protestas políticas y la actividad sindical en los muelles de Oakland que en combatir el crimen.

Había otro problema. Oakland había subcontratado inicialmente el desarrollo del DAC a SAIC (Science Applications International Corporation), una importante empresa de subcontratación militar con sede en California que trabaja tanto para la Agencia de Seguridad Nacional que es conocida en el sector de la inteligencia como “NSA West”. La empresa también es una importante subcontratista de la CIA, involucrada en todo tipo de programas, desde el control de los funcionarios de las agencias como parte de los programas de “amenazas internas” hasta la gestión de la flota de aviones teledirigidos asesinos de la CIA. Varios residentes de Oakland tomaron la decisión de asociarse con una empresa que estaba tan integrada en el aparato militar y de inteligencia de Estados Unidos. “SAIC está facilitando las telecomunicaciones para el programa de drones en Afganistán que ha matado a más de mil civiles inocentes, incluyendo niños”, dijo un hombre con un suéter negro. “¿Y esta es la empresa que habeis elegido?”

Miré a mi alrededor con asombro. Estábamos en el corazón de una región supuestamente progresista, el área de la Bahía de San Francisco, pero la ciudad estaba considerando asociarse con un poderoso contratista de inteligencia para construir un centro de vigilancia policial que, si la información era correcta, sería utilizado para espiar y monitorear a los vecinos. Algo hizo que esta escena fuera aún más extraña para mí esa noche. Gracias a un consejo de un militante local, escuché que Oakland había discutido con Google una demostración de producto para lo que parecía ser el intento de la empresa de obtener parte del contrato para el DAC.

¿Es posible que Google ayude a Oakland a espiar a sus vecinos? Si eso fuera cierto, sería particularmente condenatorio. Muchos habitantes de Oakland han visto a las empresas de Silicon Valley, como Google, como los principales responsables del aumento de los precios de la vivienda, el aburguesamiento y la política agresiva que hizo la vida miserable para las personas pobres y de bajos ingresos. De hecho, unas semanas antes, los manifestantes se habían reunido frente a la casa local de un acaudalado gerente de Google que estaba personalmente involucrado en un proyecto de desarrollo inmobiliario de lujo en las cercanías.

El nombre de Google nunca fue mencionado en la turbulenta reunión del consejo de la ciudad esa noche, pero me las arreglé para tener en mis manos un breve intercambio de correos electrónicos entre un “gerente de asociación estratégica” de Google y un funcionario de Oakland que dirigía el proyecto del DAC y que sugería que algo estaba sucediendo.

En las semanas siguientes a la reunión del consejo de la ciudad, traté de aclarar esta relación. ¿Qué tipo de servicios ofrece Google en el Centro de supervisión de la policía de Oakland? ¿Hasta dónde han llegado las negociaciones? ¿Habían tenido éxito? Mis peticiones a Oakland fueron ignoradas y Google tampoco hablaba. Tratar de obtener respuestas de la empresa era como hablar con una roca gigante. Mi investigación se paralizó de nuevo cuando los residentes de Oakland lograron temporalmente que la ciudad suspendiera sus planes para el DAC.

En aquel momento yo era periodista en Pando, una pequeña pero intrépida revista de San Francisco que cubría la política y los negocios de Silicon Valley. Sabía que Google ganaba la mayor parte de su dinero a través de un sofisticado sistema de publicidad dirigida que rastreaba a sus usuarios y construía modelos que predecían su comportamiento e intereses. La empresa vislumbró la vida de casi dos mil millones de personas que utilizaban sus plataformas -desde el correo electrónico hasta el vídeo y los teléfonos móviles- y estaba haciendo una extraña alquimia, convirtiendo los datos de la gente en oro: casi 100.000 millones de dólares en ingresos anuales y una capitalización de mercado de 600.000 millones de dólares; sus cofundadores, Larry Page y Sergey Brin, tienen una riqueza personal combinada estimada de 90.000 millones de dólares.

Google es una de las empresas más ricas y poderosas del mundo, pero se presenta como uno de los buenos: una empresa con la misión de hacer del mundo un lugar mejor y un baluarte contra los gobiernos corruptos e intrusos de todo el mundo. Y sin embargo, cuando rastreé la historia y profundicé en los detalles del negocio de subcontratación del gobierno con Google, descubrí que la empresa ya era un contratista militar de pleno derecho, que vendía versiones de su tecnología de análisis de datos de consumo y minería [de datos] a los departamentos de policía, los gobiernos municipales y casi todas las principales agencias militares y de inteligencia de Estados Unidos. A lo largo de los años, ha proporcionado la tecnología de geolocalización utilizada por el ejército estadounidense en Irak, ha albergado datos para la Agencia Central de Inteligencia, ha indexado las vastas bases de datos de inteligencia de la NSA, ha construido robots militares, ha lanzado un satélite espía en colaboración con el Pentágono y ha alquilado su plataforma de procesamiento en la nube para ayudar a la policía a predecir el crimen. Y Google no está solo. Desde Amazon hasta eBay y Facebook, la mayoría de las empresas de internet que utilizamos a diario también se han convertido en poderosas compañías que rastrean y perfilan a sus usuarios mientras buscan asociaciones y relaciones comerciales con las principales agencias militares y de inteligencia de Estados Unidos. Algunas partes de esas empresas están tan estrechamente vinculadas a los servicios de seguridad de Estados Unidos que es difícil decir dónde terminan y dónde comienza el gobierno de Estados Unidos.

Desde el comienzo de la revolución de los ordenadores personales y de internet en los años 90, se nos ha dicho que estamos lidiando con la liberación de la tecnología, una herramienta que descentraliza el poder, derriba burocracias arraigadas y trae más democracia e igualdad al mundo. Los ordenadores personales y las redes de información debían ser la nueva frontera de la libertad, una tecno-utopía en la que las estructuras autoritarias y represivas perdían su poder y en la que todavía era posible la creación de un mundo mejor. Y todo lo que nosotros, los ciberciudadanos del mundo, teníamos que hacer para que este nuevo y mejor mundo prosperara era liberarnos y dejar que las empresas de internet innovaran y que el mercado hiciera su magia. Esta historia ha sido plantada profundamente en el subconsciente colectivo de nuestra cultura y tiene una poderosa influencia en la forma en que vemos internet hoy en día.

Pero si dedicas tiempo a mirar en detalle el negocio de internet, la historia se vuelve más oscura, menos optimista. Si internet es realmente una ruptura revolucionaria con el pasado, ¿por qué empresas como Google se acuestan con policías y espías?

Traté de responder a esta pregunta aparentemente simple después de visitar Oakland esa noche de febrero. No sabía entonces que esto me llevaría a una inmersión profunda en la historia de internet y finalmente a escribir un libro. Ahora, después de tres años de trabajo de investigación, entrevistas, viajes a través de dos continentes e incontables horas de correlación e investigación de documentos históricos y desclasificados, sé la respuesta.

Tome cualquier historia de divulgación de internet y por lo general encontrará una combinación de dos historias del nacimiento de esta tecnología informática en red. El primero dice que ha surgido de la necesidad militar de una red de comunicaciones capaz de sobrevivir a un bombardeo nuclear. Esto llevó al desarrollo del antepasado de internet, conocido como Arpanet y construido por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Pentágono, ahora conocida como la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (Darpa). La red cobró vida a finales de la década de 1960 y tenía un diseño descentralizado que podía llevar mensajes incluso si partes de la red eran destruidas por una explosión nuclear. La segunda historia, que es la dominante, explica que no hubo una sola aplicación militar en la primera versión de internet. Según esta versión, la Arpanet fue diseñada por jóvenes ingenieros informáticos radicales y piratas juguetones profundamente influenciados por la contracultura infundida por el LSD del Área de la Bahía de San Francisco. Se preocupaban por las guerras, la vigilancia o ese tipo de cosas como si fuera un gafe, pero soñaban con una utopía informática que haría que los ejércitos quedaran obsoletos. Construyeron una red civil para hacer realidad esta idea, y fue esta versión de Arpanet, la que más tarde se convirtió en el internet que utilizamos hoy en día. Durante años, ambas interpretaciones de la historia de internet han sido controvertidas. Hoy en día, la mayoría de las historias mezclan las dos versiones, aceptando la primera, pero dando mucha más importancia a la segunda.

Mi investigación revela una tercera motivación histórica para la creación de la primera internet, una motivación que ha desaparecido casi por completo de los libros de historia. Aquí, el impulso no estaba tan arraigado en la necesidad de sobrevivir a una guerra nuclear, sino en las oscuras artes de la contrainsurgencia y la lucha de Estados Unidos contra lo que percibía como una propagación global del comunismo. En la década de 1960 Estados Unidos era una potencia mundial que supervisaba un mundo cada vez más volátil: hubo conflictos regionales e insurrecciones contra gobiernos aliados de Estados Unidos, desde Sudamérica hasta el sudeste asiático y Oriente Medio. No se trataba de guerras convencionales en las que participaban ejércitos profesionales, sino de campañas de guerrillas y levantamientos locales que a menudo se llevaban a cabo en zonas de las que Estados Unidos sabía poco. ¿Quiénes eran esas personas? ¿Por qué se estaban rebelando? ¿Qué se podría hacer para detenerlos? En los círculos militares, estas preguntas se consideraban cruciales para los esfuerzos de consolidación de la paz de Estados Unidos, y algunos pensaban que la única forma eficaz de responderlas era desarrollar tecnología de la información asistida por ordenador.

De estos esfuerzos nació internet: un intento de construir un sistema informático capaz de recoger y compartir información, observar el mundo en tiempo real, estudiar y analizar a las personas y los movimientos políticos para predecir y prevenir los disturbios sociales. Algunos incluso han soñado con crear una especie de radar que anticipe los cambios en las sociedades humanas: un sistema informático en red que identifique e intercepte las amenazas políticas y sociales de la misma manera que un radar para aviones de combate hostiles. En otras palabras, internet fue programada desde el principio para ser una herramienta de vigilancia masiva. Cualquiera que sea el uso que le demos hoy en día -citas en línea, direcciones e itinerarios, intercambios privados, correos electrónicos o monitoreo de noticias- siempre ha tenido una naturaleza dual arraigada en la recolección de información y la guerra.

Al volver sobre esta historia olvidada, me di cuenta de que no estaba descubriendo nada nuevo, sino que estaba desenterrando algo que había sido obvio para mucha gente hasta hace poco. A principios del decenio de 1960 en Estados Unidos había surgido un gran temor a la proliferación de las bases de datos informáticas y las tecnologías de red. La gente temía que estos sistemas fueran utilizados tanto por las grandes empresas como por los gobiernos para monitorear y controlar a la población. De hecho, la visión cultural dominante de la época era que los ordenadores y las tecnologías informáticas -incluida Arpanet, la red de investigación militar que se convertiría en internet tal como la conocemos hoy en día- eran herramientas de represión, no de liberación.

Me sorprendió mucho descubrir que, ya en 1969, el primer año de funcionamiento de Arpanet, un grupo de estudiantes del MIT y de Harvard habían intentado cerrar investigaciones realizadas en su universidad bajo los auspicios de Arpanet. Vieron esta red informática como el comienzo de un sistema híbrido de vigilancia y control público-privado; lo llamaron “manipulación informatizada de la población”- y advirtieron que se usaría para espiar a los estadounidenses y para librar guerras contra los movimientos políticos progresistas. Ellos entendieron esta tecnología mejor que nosotros hoy en día. Y lo que es más importante, tenían razón. En 1972, casi desde los primeros pasos de Arpanet a escala nacional, la red se utilizó para ayudar a la CIA, la NSA y el ejército estadounidense a espiar a decenas de miles de militantes contra la guerra y por los derechos civiles. En aquel momento fue un escándalo y el papel de Arpanet fue objeto de largos debates en la televisión estadounidense, incluyendo el noticiero vespertino de la NBC.

Este episodio, que tuvo lugar hace cuarenta y cinco años, es parte integral de la revisión histórica de internet, decisivo para todos aquellos que quieren entender esta red que juega un papel tan importante en nuestras vidas hoy en día. Sin embargo, no lo oirán en ningún libro o documental reciente sobre los orígenes de internet, al menos en ninguno de los que he podido encontrar y he leído y visto casi todo lo que ha salido sobre el tema.

En los años 70 la importancia histórica de Arpanet aún no era evidente. Se necesitarían otros 20 años para que internet se introdujera en la mayoría de los hogares occidentales y cuatro décadas antes de que las filtraciones de Edward Snowden revelaran una vigilancia masiva por parte del gobierno de Estados Unidos a través de internet. Incluso hoy en día, muchas personas siguen pensando que la vigilancia es algo ajeno a internet, algo que le habría sido impuesto desde fuera por agencias gubernamentales paranoicas. Pero la historia demuestra que la situación es muy diferente. Muestra que las agencias de inteligencia y militares han utilizado la tecnología de red para espiar a los estadounidenses desde la primera versión de internet. La vigilancia ha sido registrada en su ADN desde su nacimiento.

[Extracto del libro de Yasha Levine, Surveillance Valley. The Secret Military History of the Internet]

Assange y la Guerra de Yemen: el hilo invisible de la venganza

Patrick Cockburn
Estaba en Kabul hace diez años cuando WikiLeaks publicó una importante serie de documentos del gobierno de Estados Unidos sobre los conflictos en Afganistán, Irak y Yemen. El día de la publicación, había acordado por teléfono una reunión con un funcionario estadounidense para una entrevista informal. Durante nuestra conversación, le conté lo que acababa de enterarme por la prensa.

Estaba muy interesado y me preguntó lo que sabía sobre el grado de clasificación de los expedientes. Cuando se lo dije, me contestó en tono aliviado: “Entonces no son verdaderos secretos”.

Cuando volvimos a coincidir más tarde en mi hotel, le pregunté por qué se despreocupaba tanto por unas revelaciones, que estaban haciendo mucho ruido en el mundo.

Explicó que el gobierno estadounidense no es tan ingenuo como para no darse cuenta de que poner documentos a disposición de tantos funcionarios civiles y militares significa que corren el riesgo de filtrarse. Cualquier información que fuera realmente perjudicial para la seguridad estadounidense había sido eliminada.

De todos modos, dijo, “no aprenderemos grandes secretos de WikiLeaks porque ya han sido revelados por la Casa Blanca, el Pentágono o el Departamento de Estado”.

Encontré su argumento convincente y luego escribí un artículo diciendo que los secretos de WikiLeaks no eran tan secretos.

Sin embargo, el funcionario estadounidense y yo fuimos ingenuos olvidando que el verdadero propósito del secreto de Estado es permitir que los gobiernos establezcan su propia versión de la verdad, a menudo engañosa, a través de una cuidadosa selección de los “hechos” que se comunican al público. Se enfurecen por cualquier revelación de lo que realmente saben o por fuentes alternativas de información. Estas amenazas a su control de la información deben abordarse siempre que sea posible y, cuando esto no sea posible, los responsables deben ser procesados y castigados.

Hemos tenido dos buenos ejemplos de cómo un gobierno -en este caso Estados Unidos- trabaja para proteger su propia versión de los hechos. La primera es la acusación del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, bajo la Ley de Espionaje, por revelar 750.000 documentos militares y diplomáticos confidenciales en 2010.

El segundo ejemplo ha ocurrido en los últimos días. Puede que los medios de comunicación internacionales no siempre se hayan cubierto de gloria en la Guerra de Yemen, pero hay valientes periodistas y organizaciones de prensa que lo han hecho. Uno de ellos es el periodista yemení Maad Al-Zikry, quien, junto con Maggie Michael y Nariman El-Mofty, forma parte de un equipo de Associated Press (AP) que ganó este año el Premio Internacional Pulitzer de Periodismo por su excelente cobertura de la Guerra de Yemen. Sus historias incluían revelaciones de ataques de aviones no tripulados estadounidenses y prisiones controladas por Emiratos Árabes Unidos (EAU) en Yemen.

Al gobierno de Estados Unidos claramente no le gusta este tipo de periodismo crítico. Cuando el pasado martes se otorgó el Premio Pulitzer en Nueva York, Zikry no estaba allí porque se le negó un visado de entrada a Estados Unidos. Ya no hay una embajada estadounidense en la capital yemení, Sanaa, pero hace dos meses la embajada de Estados Unidos en El Cairo rechazó su solicitud de visado, a pesar de contar con el pleno apoyo de la AP y de muchas otras instituciones de renombre.

Después de que la AP presionara, Zikry solicitó un segundo visado y esta vez fue recibido por un consejero de la embajada. Dijo que preguntó: “¿Piensa la embajada estadounidense que un periodista de investigación yemení que informa para la AP es un terrorista?, ¿Estás diciendo que soy un terrorista?”

El asesor dijo que “trabajarían” en su visado o, en otras palabras, le preguntarían al gobierno de Washington qué hacer. “Así que esperé, esperé, esperé, esperé, esperé, esperé”, dijo. “Y, hasta ahora, no he sabido nada de ellos”.

Por supuesto, Washington es muy capaz de levantar la prohibición de visado para un yemení en un caso como éste, pero ha decidido deliberadamente no hacerlo.

¿Se puede comparar lo que hicieron Assange y WikiLeaks en 2010 con lo que hicieron Zikry y la AP en 2019? Algunos comentaristas, vergonzosamente, sostienen que el procesamiento de Assange y su actual encarcelamiento, a la espera de su posible extradición a Estados Unidos o Suecia, no tiene nada que ver con la libertad de expresión.

De hecho, hizo lo que todo periodista debería hacer y lo hizo muy bien.

Tomemos el ejemplo de Yemen. Es muy actual, porque en los últimos días, altos funcionarios estadounidenses han denunciado a Irán por dirigir y armar presuntamente a los rebeldes huthíes que combaten a las fuerzas apoyadas por Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos. La acción de estos llamados “agentes iraníes” podría ser un casus belli en el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán.

Mike Pompeo, el Secretario de Estado de Estados Unidos, dice que Irán ha proporcionado a los huthíes “el sistema de misiles, el equipo y la capacidad militar que tienen hoy en día”.

John Bolton, asesor de seguridad nacional, dijo el miércoles [29 de mayo] que Irán se arriesga a una “respuesta muy fuerte” de Estados Unidos, entre otras cosas, por los ataques con aviones teledirigidos de los huthíes en Arabia saudí, de los que responsabiliza a los iraníes.

Estas acusaciones de Estados Unidos, Arabia saudí y su aliado yemení, procedan de quien procedan, de que los huthíes son los lacayos de Irán, y que están armados por Irán, han circulado durante mucho tiempo. Pero, ¿qué sabemos acerca de lo que Washington realmente piensa de estas acusaciones, que no han cambiado mucho a lo largo de los años?

Aquí es donde Wikileaks viene al rescate.

La embajada de Estados Unidos en Sanaa puede estar cerrada hoy, pero fue inaugurada el 9 de diciembre de 2009, cuando Stephen Seche, el embajador de Estados Unidos, envió un informe detallado al Departamento de Estado titulado: “¿Quiénes son los huthíes?, ¿cómo luchan?” Citando numerosas fuentes, afirmó que los huthíes “obtienen sus armas en el mercado negro yemení” y a través de acuerdos con comandantes militares corruptos del gobierno. Un alto funcionario de la inteligencia yemení dijo: “Los iraníes no arman a los huthíes. Las armas que usan son yemeníes. Otro alto funcionario dice que la coalición anti-huthi “cubre sus fracasos diciendo que las armas [de los huthíes] provienen de Irán”.

Los expertos yemeníes en conflictos afirman que la adquisición de armas por parte de los huthíes tampoco tiene mucho que ver con Irán. Yemen siempre ha tenido un floreciente mercado negro de armamento, donde se pueden obtener armas de todo tipo en casi cualquier cantidad, si el dinero lo permite. Las fuerzas anti-huthíes, abundantemente abastecidas por Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos, son felices porque aprovechan para venderlas a los huthíes o a cualquier otra persona.

En un período anterior, el estudio de la embajada cita “informes sensibles” -presumiblemente de la CIA u otra organización de inteligencia- de que extremistas somalíes, que querían lanzacohetes Katyusha, simplemente habían cruzado el Mar Rojo para comprarlos en el mercado negro yemení.

La revelación de información importante sobre la Guerra en Yemen -que ha matado al menos a 70.000 personas- es la razón por la que el gobierno de Estados Unidos está persiguiendo tanto a Assange como a Zikry.

El periodista disidente yemení afirma que “una de las principales razones por las que este país está tan empobrecido y en la trágica situación a la que se enfrenta hoy es el castigo masivo de Yemen por parte de la administración norteamericana”.

Eso es obviamente cierto, pero alguien en Washington probablemente lo considera un secreto.

https://www.independent.co.uk/voices/julian-assange-us-authorities-wikileaks-secrets-yemen-iran-saudi-arabia-a8938786.html

‘Somos esclavos modernos’, dicen los jornaleros cuyo salario no llega ni al mínimo

Farid trabaja desde 2014 en la misma empresa, como jornalero en el campo de Alicante. No cobra el nuevo Salario Mínimo Interprofesional. A pesar del Decreto del Gobierno la empresa para la que trabaja sigue pagando lo que aparece en el convenio del sector. No llega a los 900 euros al mes. “Lo que quieren son esclavos modernos. Antes los esclavos no cobraban, ahora sí, pero poco”, dice Farid. “No cobra lo que dice la ley o lo que marca el Estado, pagan lo que al empresario le da la gana, como si nos estuviera regalando algo, haciéndonos un favor”.

Vive con su mujer en un piso por el que paga 320 euros al mes, gastos aparte. “A veces no llego al fin de mes. Llevo dos años sin poder ahorrar nada. Ni 1.000 euros. Nada”.

El salario es lo que más le preocupa de una larga lista de abusos laborales que lleva sufriendo años. Los abusos empiezan en el camino al tajo: “Nos meten en una furgoneta como ovejas. A 15, a 20, les da igual, no hay límite. No hay asientos y vamos ahí con las herramientas. Cuando nos meten ahí sentimos que no valemos nada. Si hay un accidente, nos matamos. Y si no quieres subir, a la calle. Si no aceptas lo que te dicen, te vas fuera. Así se solucionan los problemas”.

Allí, en el campo, han estado años sin baños. 60 hectáreas de zona de trabajo sin un baño, ahora tienen dos. “Teníamos que alejarnos de nuestros compañeros y hacer nuestras necesidades ahí, donde sea. Nos daba mucha vergüenza, porque además es una zona de carreteras y también hay casas… No sé lo que pensaría la gente”.

Tampoco tienen el material necesario para trabajar, a pesar de que el convenio así lo exige. “Nos tenemos que comprar nosotros los zapatos. Nos dan unos guantes, pero no protegen bien y si se te rompen o se te mojan, no te dan unos nuevos. A veces trabajamos de noche, con la luz del tractor y de la furgoneta. De noche y con cuchillos. Eso no es normal”.

Farid (es un nombre ficticio) describe la relación con los empresarios comparándola continuamente con la esclavitud, como una relación entre amo y esclavo. “Lo único que les importa es sacar el pedido. Lo demás da igual. Da igual la salud de sus trabajadores. Hay gente que tiene 25 años y tiene problemas de espalda, pero a nadie le importa. Solo ganar, ganar y ganar”. De hecho, también les niegan los reconocimientos médicos: “Nos hacen firmar un papel diciendo que nos negamos a tener reconocimientos médicos, pero en realidad no nos negamos, queremos hacerlo, pero si no firmamos el papel, nos echan”.

La empresa juega con ventaja. Farid es marroquí, como la mayoría de sus compañeros y los empresarios se aprovechan. “Cuando encontramos un trabajo nos tenemos que aguantar y el empresario lo sabe muy bien. Sabe que necesitas un trabajo, que tienes una residencia que renovar, que tienes una familia, que tienes que pagar el alquiler… Sabe que podemos perder nuestra documentación”. Farid habla español, pero muchos de sus compañeros no. “No saben leer, ni escribir… Y de eso también se aprovechan. Contratan a extranjeros porque saben que no conocen la ley, que no sabe defender sus derechos, no saben ni las vías que pueden utilizar… Saben que no tenemos estudios, que esto es lo que sabemos hacer”.

Farid estuvo años sufriendo día tras día estos abusos hasta que se hartó. Decidió dar la cara y luchar por sus derechos. En 2017 se afilió a Comisiones Obreras y consiguió que se celebrasen unas elecciones sindicales justas, hasta entonces controladas por la empresa. Pero desde entonces, todo ha ido a peor. “Quieren trabajadores que trabajen y callen. No quieren a nadie que reclame sus derechos. Trabajar, callar y dar las gracias”.

Los que se afiliaron al sindicato están contratados como fijos discontinuos. La empresa solo cuenta con ellos para una temporada, la de invierno. En verano, están en el paro. “Nos dicen que no hay trabajo, pero los que no están afiliados a Comisiones Obreras sí están trabajando. Nos mandan al paro y contratan a eventuales”. Eso, a pesar de que el convenio del sector regula que los fijos discontinuos tienen preferencia en el caso de que haya que contratar trabajadores eventuales. No les llaman para hacer horas extra e intentan que trabajen lo mínimo que marca el convenio: seis días cada dos semanas. “Cuando entré a trabajar en la empresa pagaban 5,40 la hora, ahora pagan 6,63 y cobro menos. No llegamos a las 40 horas semanales que marca el convenio. Nos están castigando solo por haber reclamado nuestros derechos. Por plantarle cara al empresario. Somos una máquina en sus manos que apagan y encienden cuando quieren”.

Echa en falta, también, más controles. Asegura llevar años trabajando sin ver un control: “Alguien que nos pregunte cuánto cobramos, cuántas horas trabajamos, si tenemos reconocimientos médicos”. Farid no pide mucho, dice, solo que se cumpla la ley. “No queremos que pierda el empresario, queremos ganar los dos. Queremos que el empresario entienda que el trabajador forma parte de su proyecto, que no lo puede dejar al margen. No puede ser que él se haga año tras año más rico y el trabajador año tras año más débil. ¿Por qué nos siguen tratando así, como esclavos?”.

El gobierno aprobó el 21 de diciembre la mayor subida del Salario Mínimo Interprofesional, situándolo en 900 euros al mes, pero medio año después no termina de llegar a todos los sectores. Los representantes de los trabajadores denuncian que hay, al menos, tres vías para eludir el pago de esos 900 euros. Hay empresas que suben el salario base, pero también el número de horas de trabajo. Otros que suben el base, pero bajan los complementos, por lo que sigue sin reflejarse en la nómina. Y la tercera forma que se da, sobre todo, en el sector agrícola: los empresarios siguen aplicando el convenio del sector sin subir el salario. Es el caso de Farid que cobra 6,63 euros la hora, a pesar de que, según los sindicatos, debería cobrar 6,99.

https://cadenaser.com/ser/2019/06/04/economia/1559642199_966526.html

No es Huawei sino las empresas estadounidenses las que espían

Juan Carlos Martínez Castro

Estados Unidos está implementando una serie de medidas en contra de la empresa de tecnología china Huawei, supuestamente porque espía a ese y otros países del mundo. Sin embargo, la historia demuestra que no son las empresas chinas las que realizan espionaje masivo y que por el contrario, son las empresas estadounidenses las que lo hacen.

Por ejemplo, no hace mucho se conoció públicamente que la empresa de tecnología estadounidense Facebook, fue investigada en Estados Unidos por haber filtrado la información de más de 50 millones de cuentas a la empresa inglesa Cambridge Analytica, la cual trabajó para la campaña política de Trump. De ese modo, se cree que Facebook compartió sin autorización la información privada de sus propios usuarios para venderla a la empresa británica, la cual, a su vez, la utilizó para desarrollar un software destinado a predecir las decisiones de los votantes e influir en ellas.

Para empeorar la situación, hay indicios de que la firma británica además de haber realizado actividades en Estados Unidos y en el Reino Unido, habría operado en numerosos países como Kenia, Italia, Sudáfrica, Indonesia y Colombia. Una muestra más de la gravedad de este asunto.

Adicionalmente, WikiLeaks reveló que la CIA, en conjunto con las agencias británicas GCHQ y Mi5, realizan un espionaje masivo y sistemático en muchos países del mundo utilizando exploits, virus, troyanos y programas maliciosos. Según Julian Assange, la CIA utiliza para sus propósitos artefactos de las marcas Apple, Samsung, LG y Sony. También distintos programas informáticos para automóviles y sistemas operativos como iOS, Android, Windows, MacOS X y Solaris.

Junto al anterior caso, también se conoció públicamente que las grandes empresas de tecnología de origen estadounidense como Google, Twitter, Microsoft, Apple y la ya mencionada Facebook, pasan de forma sistemática la información privada de sus usuarios a la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (NSA). Esto generó un gran rechazo a nivel internacional pues lo hacen sin el consentimiento de las personas y a manera de espionaje. Algo que atenta contra las libertades individuales y que también se presta para realizar competencia desleal además de poner en riesgo la seguridad de otros países.

Y es que las libertades individuales están siendo vulneradas pues estas interceptaciones son ilegales teniendo en cuenta que no existe un proceso judicial en contra de la mayoría de las personas espiadas y por lo tanto, son acciones arbitrarias que constituyen en su conjunto un delito contra la humanidad. El derecho a la vida privada es universal y no debe ser violado por ningún país, empresa u organización. Mucho menos si se trata de entidades estatales que se supone deben respetar el debido proceso y garantizar la dignidad de las personas.

En cuanto a la competencia desleal, es claro que este tipo de espionaje puede prestarse para que las empresas de Estados Unidos aventajen a su competencia a lo largo y ancho del mundo. Tal ventajismo puede darse a nivel tecnológico, industrial y/o comercial. Por ejemplo, al realizarse una licitación pública en algún país en el que concurse una empresa estadounidense, en un eventual proceso de negociación comercial tipo TLC y/o en el registro de marcas y patentes.

Pero es la seguridad de las naciones lo que más preocupación ha generado. Es claro que Estados Unidos tiene la capacidad de espiar a todos los países que quiera y de hecho lo hace como lo ha reconocido públicamente en varias ocasiones. Algo que evidentemente, genera desconfianza y una enorme indignación internacional y que además pone en peligro al planeta si la información recopilada no es custodiada de forma adecuada o si cae en las manos equivocadas.

En consecuencia, el Estado colombiano al igual que otros Estados deben determinar si la presencia de empresas de tecnología de origen estadounidense se puede considerar como inversión extranjera o si por el contrario, son instrumentos de espionaje que representan un riesgo. Igualmente, se hace necesario un mayor control y un protocolo de seguridad para los dispositivos y el software procedente de Estados Unidos. De hecho, los representantes legales de las empresas involucradas en dichos escándalos, están en mora de dar explicaciones tanto a las autoridades colombianas como a los consumidores de sus productos.

El espionaje estadounidense es tan o más grave que el escándalo de la FIFA, el de Panamá Papers y el de Odebrecht juntos. Es un caso impresentable que comprueba la doble moral que impera en los Estados Unidos y el juego sucio de ese país en el contexto internacional. Es urgente que los diferentes Estados del mundo le pongan freno a los constantes abusos que cometen las agencias de seguridad y las empresas de tecnología estadounidenses ya que están cometiendo un grave delito contra la humanidad al espiar a ciudadanos, empresas y gobiernos.

Por lo anterior, resulta inverosímil que Estados Unidos acuse de espionaje a Huawei cuando son las empresas estadounidenses las que descaradamente espían al mundo entero. Lo peor es que el actual gobierno de Estados Unidos no se limita a sancionar a la empresa china dentro de su propio territorio, sino que pretende que Colombia también lo haga. Se acaba de conocer que funcionarios de la embajada estadounidense buscan impedir que el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) realice un contrato con Huawei, algo que generó rechazo en todos los organismos de control ya que las diferentes empresas deben concursar en igualdad de condiciones y los contratos se deben adjudicar con transparencia y sin la presión de terceros.

Dicho contrato equivale aproximadamente a 778.000 millones de pesos y se haría bajo una licitación pública con el fin de contratar la prestación de servicios de redes de comunicaciones, videoconferencia, datacenter e internet además de servicios en la nube y de almacenamiento. De acuerdo con el Director de la Entidad, Carlos Mario Estrada, este es el contrato más grande que se va a firmar en el sector TIC durante el año 2019 en todo el continente. No obstante, la embajada de Estados Unidos pretende que se excluya a la empresa china con el fin de favorecer a sus empresas, lo anterior incluso pasando por encima de otras empresas participantes de origen español, sueco y mexicano. Una clara violación a la soberanía que tiene Colombia para contratar libremente y una presión indebida hacia la autonomía del SENA.

Pero esta clase de presiones no solo se presentan en Colombia, Estados Unidos también pretende que otras naciones cedan ante sus intereses. No obstante, la mayoría de países del mundo se resisten ya que consideran arbitrarias e inconvenientes las acciones estadounidenses porque la tecnología china está muy avanzada y se puede adquirir a un menor costo y porque de sancionar a Huawei, China podría tomar represalias comerciales en su contra. Algo que no le conviene a ningún país ya que China será la próxima primera potencia económica mundial.

Huawei no es una empresa cualquiera, es una gigante de la tecnología que superó a Apple y que está muy cerca de superar a Samsung. Además, esta empresa es pionera en tecnología 5G la cual aumentará vertiginosamente la velocidad del internet y de la que dependerá el Internet de las Cosas incluyendo a los automóviles autónomos. Negocio que se estima facturará cerca de 11.000 millones de dólares en el año 2022, un mercado que no se conquistará mediante sanciones e imposiciones como lo pretenden los estadounidenses, sino por medio de la relación precio/calidad que ofrecen las empresas chinas y de otros orígenes.

No se le debe castigar a una empresa por ser innovadora, competitiva y rentable. Es paradójico Estados Unidos sea el país que más habla de libre mercado y de competitividad y a la vez sea el primero en recurrir al proteccionismo y a las barreras de entrada cuando sus empresas no pueden con sus rivales. Las acciones que Estados Unidos está implementando en contra de Huawei, son totalmente inaceptables desde el punto de vista comercial y por ello deben ser rechazadas por la comunidad internacional. Además porque si hoy es Huawei, mañana podrá ser otra empresa de cualquier nacionalidad la que corra con la misma suerte.

Estamos en un momento crucial en el que Colombia deberá invertir su presupuesto en una infraestructura tecnológica que realmente contribuya a su desarrollo y por ello, se hace imprescindible contratar a empresas que cuenten con un verdadero liderazgo tecnológico y de costos. En consecuencia, se debe procurar transparencia en los procesos de licitación sin aceptar presiones por parte del gobierno estadounidense. Después de todo, las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones representan un sector estratégico de la economía y más que eso, son el futuro inmediato de nuestro país.

http://blogs.eltiempo.com/digital-jumper/2019/06/03/no-huawei-la-espia-las-companias-estadounidenses/

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P.D.: Un móvil cualquiera, como los de Huawei, consta de tres dispositivos diferentes: un sistema operativo, que es Android, de origen estadounidense (Google), un microprocesador, que también es de origen estadounidense casi con toda seguridad (Qualcomm o Intel), o quizá Samsung (surcoreana), y el terminal, que es lo único chino.

Cuando espían y controlan a los usuarios de móviles, no es sólo a través de la terminal, es decir, que quienes registran cada uno de los movimientos lo hacen desde Estados Unidos y Corea del sur (siendo estos una prolongación de los anteriores).

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