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Bolton: el tercer perro que vuelve a la perrera con el rabo entre las piernas

John Bolton
Trump ha destituido a John Bolton, su consejero de seguridad nacional, y ya van tres los que tiene que despedir, poniendo de manifiesto que Estados Unidos está sumido en una produnda crisis, también en su política exterior (si es que tiene alguna política exterior).

El pretexto para despedir a Bolton es -precisamente- que es uno de los artífices del caos en el que se encuentra la política exterior en diferentes frentes geopolíticos, lo cual es para tomar nota, porque Bolton no era el Secretario de Estado.

Trump no ha superado las zancadillas y las peleas internas (y externas) en la cima de la política estadounidense.

Desde el comiezo de su mandato Trump tuvo que hacer concesiones a poderosos grupos de presión del petróleo y las armas para superar el Golpe de Estado y la situación no ha mejorado con el despido de Bolton.

Las guerras económicas con otros países, la continuación de los frentes heredados del pasado y la apertura o reapertura de nuevos bloqueos contra Corea del Norte, Irán, Cuba y Venezuela han empantanado a Washington en escenarios contraproducentes.

El Washington Post, a través de la pluma de John Hudson, explica la caída del ex asesor refiriéndose a la trastienda de la Casa Blanca. Trump indicó repetidamente que quería superar los escollos políticos que, para él, representaban herencias del gobierno de Obama, y Bolton fue un obstáculo declarado a este respecto.

Según Hudson, también tuvo un papel directo en el estancamiento de los americanos en los nuevos frentes abiertos después de la llegada de Trump.

En junio de este año, después de la decisión de Trump de no ordenar un ataque militar contra Irán después de derribar un avión teledirigido estadounidense, Bolton estaba acabado, le dijo a Hudson un conocido funcionario estadounidense.

El antiguo asesor también se opuso a que Trump se reuniera con el presidente iraní Hassan Rohani para llegar a un nuevo acuerdo que limitara el programa nuclear de Irán y evitara una posible guerra entre Washington y Teherán.

De hecho, la alta tensión entre Estados Unidos e Irán alcanzó un nuevo punto de inflexión tras el despido de Bolton. Tanto es así que, pocas horas después del anuncio del despido, los principales indicadores petroleros del mundo registraron un descenso en el precio mundial del petróleo, lo que sugiere que una disminución de las tensiones militares con la nación persa.

El frente asiático también fue testigo de claros desacuerdos entre Trump y su asesor, según el Washington Post. “En Corea del Norte, Trump había llegado a ver a Bolton como un posible obstáculo para un acuerdo nuclear histórico con este país aislado y lo había excluido repetidamente de importantes reuniones. En la segunda cumbre de Trump con Kim en Hanoi, Trump ordenó que Bolton no estuviera presente en una cena con altos funcionarios estadounidenses y norcoreanos. Cuando Trump hizo una visita sorpresa a la zona desmilitarizada en junio, envió a Bolton a Mongolia en lugar de permitirle quedarse en el país para la reunión de Trump-Kim”, según el periódico.

Venezuela también ha sido importante en la salida de Bolton, ya que era “el espacio donde tenía el mayor margen de maniobra”. En Venezuela, el plan de Bolton también fracasó. “Trump ha expresado repetidamente su malestar con Bolton y sus asistentes sobre el tema que Bolton estaba encabezando como le pareció conveniente: Venezuela”.

Bolton le dijo a Trump que Maduro podría ser deportado rápidamente, después de la imposición de sanciones económicas por parte de Estados Unidos contra la empresa petrolífera del país [PDVSA] El choque empeoró la situación humanitaria, resultando en una grave escasez de alimentos y medicinas”, dice el periódico estadounidense.

Venezuela se encuentra ahora en el centro de las tensiones geopolíticas en el continente americano. En la zona convergen los resultados de planes equivocados que han sacudido todo el marco de las relaciones internacionales de Estados Unidos, especialmente desde enero de este año, cuando Estados Unidos patrocinó el ascenso de Juan Guaidó a la categoría de “presidente interino de Venezuela”, presionando a más de 50 países para obtener su apoyo. Pero hasta ahora, Guaidó no ha ejercido ningún poder real en Venezuela.

La figura de Guaidó es una forma de protoestado venezolano que sólo ha asumido una existencia relativa en el exterior, bajo la presión de Estados Unidos, transformando las relaciones internacionales en un circo a través de “misiones diplomáticas” paralelas de los emisarios de Guaidó, y poniendo en aprietos a los países que habían confiado en la aventura del gobierno golpista.

Bolton también fue responsable del fracaso del acercamiento del gobierno estadounidense a los talibanes en Afganistán. Según el Washington Post, “unos días antes de su dimisión, Bolton se opuso firmemente a un acuerdo negociado con los talibanes para retirar las tropas estadounidenses de Afganistán a cambio de la promesa de que el grupo militante no permitiría que el país se convirtiera en un escenario de ataques terroristas contra Estados Unidos”.

Bolton se negó a llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra, que ha significado un atolladero político para todos los gobiernos posteriores a Bush.

Para John Hudson hay una explicación fundamental de los enfrentamientos entre Trump y su antiguo asesor. “En el corazón de la tensión entre Trump y Bolton hay una diferencia ideológica. Trump llegó al poder prometiendo poner fin a las ‘guerras perpetuas’ de Estados Unidos, y dijo que el país estaba desperdiciando miles de millones de dólares en una presencia militar que hace más por proteger a los aliados americanos ricos que el ciudadano estadounidense promedio. La visión de Bolton, por otro lado, exalta el uso del poder militar estadounidense y promueve una fuerte respuesta a los tradicionales adversarios estadounidenses como Rusia, Irán, Venezuela y Corea del Norte. En diferentes momentos, Trump intentó probar opciones diplomáticas con cada país, pero Bolton se resistió agresivamente a esos esfuerzos”.

Entre bastidores, Bolton también se distinguió en Washington por su acción en dos frentes.

Primero desde su oficina y su gestión como burócrata, pero también, de forma camuflada, desde los medios de comunicación. Aparentemente, en respuesta al fracaso de sus iniciativas en casos específicos como el estallido de una guerra abierta contra Irán, Bolton filtró información selecta a los medios de comunicación con el fin de manipular a la opinión pública y crear un clima belicoso mediante el avance de las posiciones de la Casa Blanca y la creación de puntos de presión, a fin de sopesar (innecesariamente en muchos casos) las decisiones de la Casa Blanca.

Tras la salida de Bolton, las huellas de Washington siguen siendo impenetrables, a la espera de un nuevo nombramiento que, según Trump, tendrá lugar “la próxima semana”.

Las fuentes elementales de presión interna en la política estadounidense que habían intervenido a favor del nombramiento de Bolton permanecen intactas, especialmente las alas más duras del Partido Republicano y sus grupos de presión. Eso significa que las posibilidades de otra política exterior y de seguridad siguen siendo escasas, lo que reduce el margen de maniobra de Estados Unidos para limitar los puntos de tensión en su errática agenda de relaciones internacionales.

La guerra comercial de Estados Unidos contra China beneficia a México

La guerra comercial que ha desatado Estados Unidos contra China, las dos economías más grandes del mundo, no muestra signos significativos de remitir un año después de haber comenzado.

“En medio del caos, México sale ganando”, dijo John Murphy, vicepresidente de política internacional de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. México, dijo, ha aprovechado su crecimiento como centro industrial “con acuerdos de libre comercio que ofrecen acceso garantizado a más de 50 países extranjeros”.

“Como plataforma industrial y exportadora, México tiene una serie de ventajas clave sobre otras alternativas de trabajo menos costosas, principalmente en la región del sudeste asiático”, ha explicado Murphy a la cadena CNBC.

México está muy cerca del mercado estadounidense y tiene un acceso libre de impuestos con su vecino del norte. Hay una conexión entre ambos países, con infraestructura que siguen mejorando. Hay un importante grado de integración económica entre los dos países. Hay 36 millones de estadounidenses de origen mexicano, cientos de miles de millones de intercambios bilaterales al año y más de 100.000 millones en inversión directa de Estados Unidos en México.

Gran parte del debate sobre los países que se benefician de la guerra comercial se ha centrado en los países más pequeños de Asia, como Vietnam, u otras economías cuyas empresas han trasladado sus actividades de China. Pero este mes el banco de inversiones Nomura ha publicado un informe en el que México fue uno de los ganadores de la guerra de comercio exterior en Asia.

La mayoría de las empresas no han cerrado completamente sus fábricas en China sino que abandonaron gradualmente una cierta proporción de la producción.

Nomura señala que en México se han abierto seis nuevas fábricas en el último año en varios sectores: equipos eléctricos, electrónicos, automóviles y componentes.

México siempre ha sido un destino de elección para las empresas estadounidenses que buscan mano de obra más barata. México, Estados Unidos y Canadá firmaron el año pasado un nuevo tratado comercial, el Acuerdo México-Canadá, o USMCA- para reemplazar al TLCAN.

El año pasado el comercio entre Estados Unidos y México ascendió a unos 671.000 millones de dólares, lo que lo convierte en el tercer socio comercial de Estados Unidos en términos de mercancías.

El déficit comercial entre Estados Unidos y México ascendió a 81.500 millones de dólares en 2018, un aumento del 14,9 por ciento (10.600 millones de dólares) en comparación con 2017.

Entre las principales exportaciones de México a Estados Unidos en 2018, la maquinaria representó 46.000 millones de dólares, la maquinaria eléctrica 43.000 millones de dólares, los combustibles minerales 34.000 millones de dólares, los vehículos 22.000 millones de dólares y los plásticos 18.000 millones de dólares.

“La transición del TLCAN a la USMCA será suave”, dijo Murphy, de la Cámara Americana, quien predijo que «el futuro parece prometedor para el comercio norteamericano, independientemente del resultado de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China”.

¿Cómo son los peleles del imperialismo? El caso Joshua Wong

Joshua Wong: de Vietnam a Hong Kong
Los peleles del imperialismo no tienen un patrón en común, salvo el de su papel: representan fielmente el guión de peleles que les han asignado los dueños del teatro de marionetas.

Por lo demás un pelele, como un camaleón, se adapta a las condiciones del lugar donde debe ponerse en acción porque, si no fuera así, no resultaría eficaz.

En Ucrania un pelele es, al estilo Andriy Paruby, un nazi a la más vieja usanza que, lo mismo que en 1945, se ha vuelto a romper los dientes porque Rusia es un hueso muy duro de roer.

En Siria un pelele es un guerrero de dios, los últimos de una estirpe de mercenarios que el mundo creía extinguida desde el fin del feudalismo, pero que Estados Unidos empezó a cultivar con el inicio de la guerra de Afganistán en 1979.

Si en una guerra brutal, como la de Siria, podemos encontrar algo bueno es que el imperialismo ha tenido que destapar sus mejores trucos, toda su caja de sorpresas, empezando por la mezcolanza de los “buenos” (oposición moderada) con los peores (Al-Qaeda, Califato Islámico).

En Honk Kong no lo han podido hacer de la misma manera. No han mostrado una amplia variedad de mascotas, como en Siria y cuando han encumbrado a un cabecilla, como Joshua Wong, era demasiado tarde.

Wong es un caniche que deberán guardar en la reserva para utilizarlo cuando el circo vuelva a salir de gira.

Esta vez las provocaciones no han salido bien. Quizá porque China no ha reaccionado como esperaban en Washington, al estilo Tienanmen.

Lo mismo que Errejón, Wong no parece salido de una maternidad sino del laboratorio de una empresa de transgénicos. Es un joven oriental del siglo XXI con todo el aspecto de un anime manga enganchado al móvil y al Instagram.

Los fabricantes de imagen tampoco han dado muestras de estar atinados: Wong no es exactamente un chino sino un hijo de vietnamitas que huyeron de su país después de que en 1975 fuera liberado de la plaga estadounidense.

Las múltiples disciplinas circenses pasan de padres a hijos y Wong ha heredado la suya, la de pelele del imperialismo gringo.

El imperialismo los crea y ellos se juntan en Berlín: de izquierda a derecha
Raed El Salah, cabecilla de los Cascos Blancos, la gusana austro-iraní
Mina Ahadi, Wong, ni vietnamita ni chino, y el alcalde de Kiev, Vitali
Vladimirovich Klitschko

11-S: la pista saudí va tomando forma pero los hilos no quedan ahí

Poco a poco Estados Unidos va filtrando información sobre los atentados del 11-S que si bien desmienten la versión oficial, que nadie creyó jamás, están lejos de llegar al final del hilo. Es incuestionable que Al-Qaeda y los sátrapas de Riad, que son la misma cosa, fueron los responsables inmediatos de los crímenes. Queda saber quién permitió que actuaran en las mismísimas entrañas de Estados Unidos

Ayer el Ministerio de Justicia anunció que revelaría la identidad secreta de una persona sospechosa de haber ordenado a dos funcionarios saudíes que ayudaran a los miembros del comando del 11-S, lo que podría poner en peligro a la familia real saudí.

Los familiares de las víctimas de los atentados, que demandan a Arabia saudí por prestar asistencia material a Al Qaeda, han pedido que se levante el secreto que rodea a esta persona.

“A la luz del carácter excepcional de este caso”, el FBI y el Ministerio de Justicia han decidido satisfacerlos, según un documento enviado al juez encargado del caso.

Arabia saudí, que niega haber participado en los atentados, luchó en vano para impedir que la denuncia avanzara. Si se demostrara su responsabilidad, podría ser objeto de importantes exigencias de indemnización ante los tribunales de Estados Unidos.

De los 19 piratas que secuestraron cuatro aviones de pasajeros, dos de los cuales fueron lanzados a las torres gemelas del World Trade Center y mataron a casi 3.000 personas, 15 eran ciudadanos saudíes.

Un informe oficial de 2002 acusaba a dos funcionarios saudíes destinados en Estados Unidos, Omar Al-Bayumi y Fahad Al-Thumairy, de financiar a algunos miembros del comando. Pero no había pruebas que apoyaran estas acusaciones.

En un nuevo informe de una investigación, el FBI reintrodujo esta hipótesis en 2012. “Hay pruebas de que […] ordenó a Al-Bayumi y Al-Thumairy que ayudaran a los piratas”, asegura ahora el FBI.

Los familiares de las víctimas han luchado durante mucho tiempo para tener acceso a todo el documento.

El Ministerio de Justicia ha acordado levantar el secreto sobre el nombre de el personaje anónimo, pero mantenerlo sobre el resto de la información contenida en el informe. Además, el Ministerio señala que el informe era “una teoría de los investigadores de la época y no una descripción objetiva de los hechos”.

Las familias de las víctimas han acogido con satisfacción el anuncio de la próxima desclasificación. “Es un buen resultado”, dijo Terry Strada. “Pero no deberíamos tener que rogar por este tipo de información ni dejarnos a oscuras sobre la participación de Arabia saudí”, añadió.

80 años del Pacto Molotov – Von Ribbentrop (una jugada maestra de la diplomacia soviética)

Desde hace 80 años el imperialismo utiliza el Pacto de no agresión entre Alemania y la URSS de 1939 para equiparar al III Reich con la URSS y a Hitler con Stalin, la manida expresión de “los unos y los otros” o el “ambos son iguales”.

Es una espina que tienen clavada en lo más hondo. Entre 2006 y 2009 la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, el Parlamento Europeo y la Asamblea Parlamentaria de la OSCE aprobaron el canon ideológico por el cual el estallido de la Segunda Guerra Mundial se imputa a ambos países y el día de la firma del tratado, el 23 de agosto de 1939, lo convierten en el Día Europeo del Recuerdo de las víctimas del stalinismo y el nazismo.

El origen de esta ideología es la Guerra Fría. Al final de la Segunda Guerra Mundial Reino Unido y Estados Unidos buscaban justificar los nuevos planes de agresión militar contra la URSS y desviar la atención de la opinión pública mundial de su propia colaboración con la Alemania nazi. Luego, la caída de la URSS y el final de la Guerra Fría no acabaron con la campaña intoxicadora sino todo lo contrario. La demonización del Pacto se utilizó como pretexto para separar a los Estados bálticos y Moldavia de la URSS y luego acelerar su integración en la UE y la OTAN.

Los imperialistas presentan el Pacto dentro de una cadena de aberraciones históricas que manipulan hasta lo más evidente: cuando se firmó, la Segunda Guerra Mundial ya había comenzado, y no sólo en Europa. En 1936 comenzó la guerra civil española (y la “no intervención”) y al año siguiente estalló otra en el Lejano Oriente entre Japón y China.

En Europa, en marzo de 1938 Hungría ocupó la Ucrania subcarpática y en septiembre del mismo año Polonia invadió la región checoslovaca de Cieszyn. Alemania destruyó y ocupó Checoslovaquia el 14 de marzo de 1939, en violación de los términos del acuerdo anglo-francés-alemán-italiano, conocido como los Acuerdos de Munich, que rigen la transferencia a Alemania de los territorios checoslovacos de los Sudetes.

A principios de abril de 1939 Hitler ordenó la ejecución del plan Fall Weiss para la invasión de Polonia, que estaba previsto que comenzara el 25 de agosto del mismo año.

Con estos antecedentes, hay que tener muy mala baba para acusar a la URSS de iniciar la Segunda Guerra Mundial por la firma de un Pacto de no agresión.

Desde 1938 la URSS había estado en guerra en el Lejano Oriente con Japón, uno de los futuros impulsores de la Segunda Guerra Mundial. Al gobierno soviético se le plantéo, pues, un panorama muy peliagudo desde el primer momento: una guerra en dos frentes simultáneamente. Por lo tanto, cuando Alemania propuso a la URSS un acuerdo de no agresión, la suerte estaba echada.

Ningún país del mundo se hubiera negado a firmar. Polonia había firmado un pacto de no agresión con Alemania en 1934. Inglaterra y Francia habían firmado pactos mutuos de no agresión con Alemania en 1938. Estonia y Letonia habían formalizado sus relaciones con Berlín en 1939. La posición de Moscú fue la misma.

80 años después los “historiadores” con menos vergüenza, verdaderos lacayos del imperialismo, pretenden que el Pacto entre Alemania y la URSS constituía una conspiración entre dos “imperios totalitarios”.

No puede haber nada más irreprochable que la firma de un Pacto de no agresión. La URSS sabía que Polonia iba a ser aplastada por el III Reich, lo mismo que lo sabían los imperialistas británicos, por poner un ejemplo. ¿Acaso la URSS debía convertirse en garante de la integridad de Polonia, un país con el que había estado en guerra 20 años antes y que le había arrebatado una parte de su territorio?, ¿debía la URSS abandonar su neutralidad o ponerse del lado polaco?, ¿por qué motivo?

A pesar de todo (y de las permanentes muestras de hostilidad del gobierno polaco), la URSS le ofreció garantías de seguridad, que rechazaron.

Es igualmente falso que la URSS se repartiera el territorio de Polonia con el III Reich. La URSS recuperó las fronteras que había perdido durante la agresión de Polonia 20 años atrás. Dichas fronteras (la línea Curzon) no las estableció la URSS sino un ministro británico de Asuntos Exteriores y son las mismas que hoy existen porque fueron aprobadas en 1945 por el Tratado de Yalta, o sea, por los mismos que hoy critican el Pacto de 1939.

Dicho Pacto fue otra jugada maestra de la diplomacia soviética. Hasta entonces toda la política del imperialismo occidental, esencialmente británico y francés, había consistido en estimular al III Reich hacia el este a fin de que Alemania entrara en guerra con la URSS. Incluso habían promovido durante años una cruzada antibolchevique para luchar conjuntamente con Hitler en una guerra conjunta contra la URSS.

El tiro les salió por la culata y las instituciones de la Unión Europea aún se lamentan de ello.

Hezbollah responde a los ataques israelíes en Siria llevando la guerra al sur de Líbano

Robert Fisk

La última crisis en el Líbano es casi imparable. Comenzó con dos aviones teledirigidos israelíes que se estrellaron en los suburbios del sur de Beirut, donde se encuentra el cuartel general de Hezbolah, y muchos expertos en seguridad han afirmado que los objetivos eran las fábricas de misiles de Hezbolah. Los israelíes no dijeron que estaban utilizando aviones no tripulados -lo que en Beirut significa que sí lo hicieron-, pero Hezbolah grabó el vídeo de un cohete que aparentemente alcanzó a un vehículo blindado israelí en el lado israelí de la frontera sur del Líbano. Los israelíes declararon que ninguno de sus soldados había muerto. Hezbollah afirmó que dos de ellos resultaron heridos de muerte.

En cualquier caso, fue una represalia contra un ataque israelí contra una base de Hezbollah en Siria, donde Hezbollah, junto con los rusos, defiende al régimen de Bashar Al-Assad. El ataque con misiles tras la frontera llevó a los israelíes a disparar bengalas y proyectiles en el sur del Líbano. Provocaron una serie de incendios en la garriga alrededor de la aldea de Marun Al-Ras, lo que llevó a los diputados libaneses a afirmar que Israel había cometido un delito ambiental.

No es la primera vez que los israelíes afirman que Hezbollah tiene misiles. De hecho, el dirigente de la milicia chiíta Hassan Nasrallah confirmó las afirmaciones israelíes, aunque algunos de nosotros en el Líbano dudamos del número de cohetes disponibles para sus hombres. La declaración israelí de que Hezbollah ha establecido una fábrica de misiles en la Bekaa plantea otras cuestiones. ¿Por qué, por ejemplo, publicó fotografías del lugar (cerca de la aldea musulmana chiíta de Nabi Sheet) y se abstuvo de bombardearlo? Y si hubiera misiles, supuestamente iraníes -esta versión viene de los israelíes, por supuesto- Hezbollah sin duda los habría utilizado ese día.

Uno de los elementos fascinantes de esta guerra a través de intermediarios -o quizás “no guerra”- es que Hezbollah claramente quiere enviar un mensaje a los israelíes: si el ejército israelí realmente quiere atacar a las fuerzas de Hezbollah en Siria, pueden ser atacados tras la frontera libanesa. De hecho, Nasrallah reconoció que se había cruzado una nueva línea roja. En otras palabras, si los israelíes se sienten libres de atacar a Siria, Hezbollah abrirá otro frente desde el Líbano. Esta es una mala noticia para el Primer Ministro libanés, que inmediatamente llama a sus amigos occidentales y les insta a que digan a los israelíes que no tomen represalias. Sus medios parecen haber funcionado, por el momento.

Pero eso significa que la guerra en Siria puede estallar fácilmente en la frontera sur del Líbano, en un momento en que los libaneses recuerdan que hace cinco años, Benny Gantz -un conocido político israelí- amenazó con retrasar al Líbano 70 u 80 años si había otro conflicto en la frontera libanesa. En ese momento, Gantz era el Jefe de Estado Mayor de Israel. Los jefes de Estado Mayor -y los primeros ministros israelíes- a menudo amenazan con devolver al Líbano al pasado (al menos nueve veces según mis cálculos), pero por el momento, los israelíes probablemente preferirían mantener la calma en su frontera septentrional. Saben, por supuesto, que Hezbollah también tiene drones.

De hecho, Hezbollah envió uno a Israel hace varios años, fotografiando una instalación militar israelí mientras volaba hacia el sur. No está claro si ahora estamos en una guerra de aviones no tripulados. Fue ciertamente interesante que los combatientes rebeldes de Idlib enviaran un avión teledirigido a la base aérea siria de Hmeimin esta semana. Aquí es donde la Fuerza Aérea Rusa tiene su base. Así que no pierdan de vista al pobre y viejo Líbano en las próximas semanas.

https://www.independent.co.uk/voices/lebanon-israel-hezbollah-drones-syria-idlib-saad-hariri-hassan-nasrallah-a9093301.html

Por primera vez los bomberos de Nueva York reconocen que las Torres Gemelas fueron demolidas con explosivos

Por primera vez un organismo público de Estados Unidos ha declarado como “incuestionable” que la destrucción de las tres torres del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001 no fue sólo consecuencia de los impactos de aviones y los incendios, sino que fueron derribados mediante explosivos.

El 24 de julio los comisionados de los bomberos de Franklin Square y el distrito de Munson, cerca de Queens, en Nueva York, adoptaron unánimemente una resolución que pide una nueva investigación sobre todos los aspectos del 11 de septiembre y citan las “pruebas abrumadoras” de la presencia de explosivos en las tres torres antes del 11 de septiembre. La resolución establece que los comisionados del consejo de bomberos de distrito “apoyan plenamente una investigación completa por parte del gran jurado federal y el procesamiento de todos los crímenes relacionados con los atentados del 11 de septiembre”.

“Fue un asesinato en masa”, dijo el comisionado Christopher Gioia en una entrevista. “Tres mil personas fueron asesinadas a sangre fría”. Gioia, quien redactó y presentó la resolución, dijo que el historial de su departamento después de los eventos de ese día fue devastador. Los miembros Thomas J. Hetzel y Robert Evans fallecieron en la Zona Cero el 11 de septiembre. Otros, entre ellos los comisionados Philip Malloy y Joseph Torregrossa, enfermaron después de haber estado expuestos al aire tóxico durante las operaciones de rescate y recuperación.

“No vamos a dejar a nuestros hermanos atrás”, dijo Gioia. “No los olvidamos. Ellos merecen justicia y nosotros lucharemos por ella”.

Gioia ha dedicado su tiempo a investigar el aparentemente inexplicable derrumbe del Edificio 7. Descubrió que, a pesar de unos pocos incendios aislados, el edificio de 47 pisos fue destruido simétricamente en menos de siete segundos el 11 de septiembre.

La investigación oficial sobre el colapso fue realizada por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), una agencia del Departamento de Comercio de Estados Unidos, que concluyó que los incendios normales de oficinas fueron responsables del hundimiento de la estructura. Pero los hallazgos de investigadores independientes sobre el 11 de septiembre que trabajaban con AE911Truth (Arquitectos e Ingenieros por la Verdad del 11 de septiembre) obligaron al NIST a admitir que el edificio había estado en caída libre durante al menos un tercio de sus siete segundos. Esto es algo que sólo podría suceder si todas las columnas de soporte colapsaran casi simultáneamente. A pesar de aceptarlo, el NIST mantiene su conclusión inicial.

Gioia decidió actuar cuando supo que el comité de abogados que investigan el 11 de septiembre había presentado una petición a Geoffrey Berman, Fiscal General del Distrito Sur de Nueva York, con pruebas que contradicen la versión oficial del 11 de septiembre. Berman aceptó cumplir con la ley que le exige que designe un gran jurado especial para examinar las pruebas. Aunque es posible que aún no hayan respondido a su solicitud, el comité de abogados sigue presionando.

La resolución de los bomberos del distrito de Munson no es la única que se ha aprobado en las últimas semanas. En marzo AE911Truth presentó una demanda federal contra el FBI. Alegan que no evaluó las pruebas del 11 de septiembre de las que tenía conocimiento, ya que no fueron examinadas por la Comisión el 11 de Septiembre.

El progreso más significativo se logró el 3 de septiembre con la tan publicación del estudio sobre el Edificio 7 por parte de la Universidad de Alaska Fairbanks (UAF). Durante cuatro años Leroy Hulsey, un destacado académico, y otros dos investigadores, han diseñado modelos informáticos basados en los planos originales del edificio para determinar si la explicación oficial de la destrucción del Edificio 7 es válida. La prueba resultó fallida.

El resumen del estudio afirma que los incendios no podrían haber causado un debilitamiento o desplazamiento de miembros estructurales capaces de comprometer cualquiera de las hipotéticas fallas locales que habrían causado el colapso total del edificio, ni las fallas locales, incluso si hubieran ocurrido, podrían haber desencadenado una serie de fallas que habrían causado el colapso total observado.

Hulsey y sus colegas concluyen que el colapso del WTC 7 se debió a “un fallo total que implicaba la caída casi simultánea de todas las columnas del edificio y no a un colapso que implicaba el fallo secuencial de las columnas en todo el edificio”.

En los próximos días el estudio de Hulsey será presentado en Fairbanks, Alaska y Berkeley, California. Es sólo la última iniciativa para difundir la verdad sobre el 11 de septiembre a una audiencia mucho más amplia y para obtener justicia para los que murieron ese día y en las guerras que siguieron, guerras que se desencadenaron con la excusa del 11 de septiembre. “Yo les diría a todos los que creen en este país que es hora de tomar una posición; no pueden dejar pasar esto”, dijo Gioia. “Porque si son capaces de matar a 3000 personas, ¿qué van a hacer ahora?”

https://commonground.ca/explosives-used-on-9-11-say-commissioners/

Más información:
– 11-S: la pista saudí va tomando forma pero los hilos no quedan ahí

 

La policía alemana colaboró con la francesa en la persecución de las protestas contra la reunión del G7 en Bayona

Oficialmente el Ministerio de Interior alemán ha admitido que, en previsión de la reunión del G7, facilitó a la policía francesa una lista de personas fichadas por su proximidad a los movimientos de protesta. Poco antes de la cumbre, tres jóvenes alemanes fueron detenidos en Francia y condenados por “agruparse para cometer actos de violencia o vandalismo”.

El gobierno alemán respondió así en el Bundestag a una pregunta del diputado Andrej Hunko, del partido Die Linke. El parlamentario estaba preocupado por el intercambio de datos después de que un colaborador independiente de la emisora de radio comunitaria “Radio Dreyeckland”, con sede en Friburgo, fuera expulsado de Francia en dos ocasiones en agosto. El periodista pretendía asistir a la contracumbre del G7 para poder informar a sus oyentes (1).

El 21 de agosto el Ministerio de Interior alemán respondió a Andrej Hunko que, en previsión del G7, la Oficina Federal de Policía Criminal alemana había puesto a disposición de la policía francesa una lista negra de militantes antimperialistas. El parlamentario publicó la contestación del Ministerio en su página web (2).

La lista negra la formaban personas que habían tratado con la policía “durante grandes acontecimientos políticos con participación internacional” y personas que “mantienen intensos contactos con militantes y grupos extranjeros”.

El 21 de agosto, pocos días antes del inicio del G7, otros tres jóvenes alemanes de entre 18 y 22 años fueron detenidos por la policía francesa en el peaje de una autopista. En su coche, la policía encontró capuchas y una lata de gas lacrimógeno, según Reporterre (3) y Libération (4). A los policías franceses les bastó con detenerlos. Dos días después, los tres alemanes de Nuremberg fueron juzgados y condenados a dos y tres meses de prisión por “participar en un grupo que pretendía cometer vandalismo y violencia”. Este delito, creado en 2010 en tiempos de Sarkozy, ha sido ampliamente utilizado para condenar los “chalecos amarillos” desde el inicio del movimiento.

Los tres antimperialistas siguen entre rejas. El colectivo contra la represión del G7 ha informó de 160 detenciones al margen de la contracumbre, unos 100 puestos a disposición judicial y unas 20 citaciones para juicios posteriores, con cinco personas encarceladas, incluidos los tres alemanes.

En la cumbre de Génova de 2001 la policía alemana empezó a elaborar listas de “alborotadores”, personas que no habían sido condenadas a nada, pero a las que se les podía prohibir salir del país antes de que se produjeran los acontecimientos como los del G7 y el G20. La policía alemana está intentando establecer una lista negra de ese tipo a escala europea.

Este episodio confirma también la cooperación policial entre Francia y Alemania en relación con los manifestantes antimperialistas. Los policías alemanes acusados de perseguir a los autores de los daños cometidos en las protestas contra el G20 en Hamburgo hace dos años ya han llevado a cabo redadas junto a sus colegas franceses contra militantes antinucleares en Bure, en el este de Francia.

En agosto del año pasado un joven francés buscado por la policía alemanaa tras el G20 fue detenido en Francia sobre la base de informes de agentes de policía franceses de Commercy, cerca de Bure, que aseguraron que habían reconocido al francés en imágenes de la contracumbre de 2017.

(1) https://www.liberation.fr/checknews/2019/08/24/expulse-deux-fois-de-france-en-dix-jours-un-citoyen-allemand-bataille-pour-assister-au-contre-g7_1746847
(2) https://www.andrej-hunko.de/start/download/dokumente/1385-stoererdatei-zum-g7-gipfel-bka-und-verfassungsschutz-als-gesinnungspolizei/file
(3) https://reporterre.net/Trois-jeunes-en-prison-sans-avoir-commis-de-delit-ainsi-va-la-justice-en-France
(4) https://www.liberation.fr/france/2019/08/24/c-est-le-g7-mais-enfin-quand-meme-y-a-pas-de-scelle-y-a-pas-d-arme_1747032

¿Realmente hay más CO2 en la atmósfera que nunca antes?

En materia seudoecologista hay unanimidad también entre los medios reaccionarios y los posmodernos. “La Tierra ha alcanzado hoy niveles de CO2 nunca vistos en varios millones de años”, titulaba El Confidencial (1) en mayo y lo mismo sostenía ayer El Salto Diario (2). La supervivencia del planeta no conoce clases sociales porque es un empeño unánime, de toda la humanidad. De esa manera, los artículos de unos y otros son intercambiables. Lo que dice Ecologistas en Acción es lo mismo que dice el Fondo Monetario Internacional.

No es que ese tipo de titulares sean ciertos o falsos sino que son tan absurdos como decir que “la estabilidad climática está rota”, una de las frases antológicas de El Salto Diario. ¿Cuándo ha habido alguna estabilidad climática?

Otra idiotez del artículo de El Salto es afirmar que a Keeling “le dio por registrar la concentración de CO2”. También es posible que se rascara el bolsillo para financiar un observatorio en lo alto de un volcán en Hawai durante décadas.

No obstante, la ridiculez típica de todo este tipo de basura es insistir en que hay más CO2 en la atmósfera que nunca, lo que es rotundamente falso. En la historia de la Tierra es difícil encontrar nieveles de CO2 tan reducidos como en la actualidad. En el Cámbrico, hace más de 500 millones de años, había entre 3.000 y 7.000 partes por millón, unas diez veces más que en la actualidad. Una concentración tan baja de CO2 como la actual sólo se encuentra una vez en la historia de la Tierra: durante el período Carbonífero/Pérmico, cuando cayó por debajo de 210 ppm.

Pero eso no es todo: el descenso de CO2 se produjo simultáneamente a un aumento de 8°C de la la temperatura, por lo que ocurrió todo lo contrario de lo que sostienen los seudoecologistas. Lo mismo ocurrió desde el final del Jurásico hasta el final del Cretácico: el contenido atmosférico de CO2 se redujo de 2.300 a 1.000 ppm, mientras que la temperatura fue respectivamente entre 2°C y 8°C más elevada que la actual.

Los seudoecologistas se aprovechan de que los lectores ya no tienen un termómetro en sus casas, como antiguamente, ni tampoco un sensor de CO2, que pueden comprar en internet por unos 300 euros. Hay numerosas marcas y empresas comercializadoras, cuya publicidad para vender el aparato es mucho mejor que las patrañas “verdes”.

No sólo el IPCC o Keeling o los científicos pueden medir los niveles de CO2; está al alcance de cualquiera comprobar en su casa que el CO2 se puede multiplicar por cuatro muy fácilmente, sobre todo si no abre las ventanas. Si una concentración 415 ppm los seudoecologistas la consideran tan dramática, ni nos imaginamos cuando el lector vea que en su habitación se ha disparado a 2.000 ppm en unas pocas horas y ni se ha dado cuenta. Si 415 ppm lo consideran como un máximo histórico, es posible que el lector pretenda figurar en el Libro Guiness con las mediciones que hace en su propia vivienda.El lector supondrá entonces que las mediciones de CO2 que hace en la habitación de su casa no son representativas del planeta, y tiene razón. En tal caso deberá preguntarse si lo son las que hace Keeling y el IPCC en un volcán de Hawai, que -por cierto- está activo.

Lo mismo que las temperaturas, las mediciones de CO2 reúnen dos características fundamentales, son locales y son oscilantes. Cambian con el espacio y con el tiempo y, desde luego, ha habido épocas históricas en las que han sido muy superiores a las actuales, tanto antes como después de la aparición del hombre sobre la Tierra, tanto antes como después de la llamada “era industrial”.

Si una mañana el lector coge la baja y va al médico porque tiene unas décimas de fiebre, sabe que su cuerpo tiene una temperatura “normal” y que la fiebre es un incremento de esa temperatura. Pero, ¿cuál es la concentración “normal” de CO2 en la atmósfera?, ¿qué patrón tiene la ciencia para decir que ha aumentado respecto a un determinado nivel?, ¿en qué momento histórico se pone ese nivel?, ¿por qué lo situan en 350 ppm?, ¿en qué se basan para hacerlo?

La respuesta a esas preguntas es puramente ideológica porque está encaminada a dar una respuesta tópica: el patrón de normalidad se pone en el origen de una supuesta “época preindustrial” porque la elevación de los niveles de CO2 es consecuencia de ella, es decir, de la humanidad, que quema “combustibles fósiles” en grandes cantidades.

En tal caso las mediciones cambian su significado, porque ya no se trata de que la concentración atmosférica de CO2 oscile de manera natural sino que debemos averiguar si ha dejado de ser oscilante para convertirse en lineal y aumentar continuamente, como nos quieren hacer creer. Para ello deberían demostrarnos qué proporción del CO2 atmosférico tiene un origen exclusivamente industrial o antrópico.

No hay una respuesta fácil, pero según los cálculos del geoquímico noruego Tom V. Segalstad, sólo un 5 por ciento del CO2 que hay en la atmósfera tiene un origen industrial (3). Se trata, pues, de una cantidad pequeña que, además, se refiere a otra casi insignificante, que es la concentración total de CO2, del orden de 0,04 en términos porcentuales. ¿Cómo es posible que un elemento tan poco significativo de la atmósfera sea capaz de causar una “emergencia climática” de vastas proporciones?, ¿cómo es posible que hayan colocado al CO2 en el centro de un drama internacional?

La publicidad seudoecologista habla mucho de las emisiones de CO2 pero casi nada de los sumideros. Dicen que el grifo de la bañera está abierto, pero callan que no tiene tapón. El artículo de El Salto Diario sugiere que los sumideros de CO2, como el océano, están llegando “a niveles de saturación” y que es “muy difícil que puedan seguir capturando CO2 al ritmo que lo hacían antes”. Vuelve a ser falso. Un artículo publicado en abril de este mismo año en Nature aseguraba todo lo contrario: “Los sumideros mundiales de carbono en tierra y en los océanos han aumentado proporcionalmente con el aumento de las emisiones de dióxido de carbono durante las últimas décadas” (4).

Es muy obvio: si han aumentado las emisiones de CO2 también ha aumentado la capacidad para absorberlas.

Cuando leemos un determinado tipo de estupideces sobre el cálculo de las emisiones de CO2, no podemos dejar de recordar que hace unos pocos meses los medios nos hablaban de que Volkswagen había sido condenada por falsificar las suyas.

La paranoia climática ha llegado a tal punto que las diversas técnicas de medición de las emisiones de CO2 son un tema de investigación en sí mismo. El IPCC ha impuesto un canon que quiere ser único, como el del Vaticano, con la diferencia de que revisan el canon periódicamente, como ocurrió en mayo de este año. Las mediciones van cambiando y la manera de medir también. En cada país el gobierno impone por decreto cómo se deben medir las emisiones, los decretos cambian con el tiempo, con cada gobierno y con cada país. Luego alguien suma toda esas mediciones diferentes y se queda tan ancho…

(1) https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2019-05-13/tierra-record-contaminacion-co2-cambio-climatico_1998218/
(2) https://www.elsaltodiario.com/cambio-climatico/razones-huelga-climatica-global-curva-keeling-miedo
(3) http://www.co2web.info, http://www.co2science.org/articles/V12/N31/EDIT.php
(4) https://www.nature.com/articles/s41586-019-1078-6

El FBI ocultó la intervención de Arabia saudí en los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra las Torres Gemelas

Paul Sperry

Tras una larga investigación, el asesor especial Robert Mueller acusó a Rusia de “hacer esfuerzos múltiples y sistemáticos para interferir en nuestras elecciones” y dijo que esta incursión “merece la atención de todos los estadounidenses”.

Pero los investigadores del FBI afirman que su antiguo jefe no sintió la misma preocupación cuando descubrió los múltiples esfuerzos sistémicos del gobierno saudí para ayudar a los secuestradores a prepararse para los ataques del 11 de septiembre [de 2001], una operación mucho más grande, por no mencionar la mortífera influencia extranjera en Estados Unidos.

Como jefe del FBI en ese momento, dicen que Mueller no estaba tan interesado en investigar esta conspiración de espionaje, que también involucraba a agentes de inteligencia extranjeros. Lejos de ello, el expediente muestra que ocultó pruebas que apuntaban a la embajada saudita y a Riad, y que incluso puede haber engañado al Congreso sobre lo que sabía.

Las víctimas del 11 de septiembre están de acuerdo. “Él fue el maestro a la hora de cubrir el papel del reino en los ataques del 11 de septiembre”, dijo Sharon Premoli, que fue sacada de entre los escombros del World Trade Center hace 18 años.

“En octubre de 2001 Mueller puso fin a la investigación del gobierno después de sólo tres semanas, y luego participó en la campaña de Bush para bloquear, oscurecer y, en general, impedir que todo lo relacionado con Arabia saudí fuera conocido”, añadió Premoli, ahora demandante en el juicio del 11 de septiembre contra Arabia saudí.

De hecho, Mueller bloqueó el camino de los propios investigadores que trabajaban en el caso del 11 de septiembre, a la vez que facilitaba la fuga de los sospechosos saudíes, me dijeron varios funcionarios del caso. Luego ocultó las pruebas que sus agentes pudieron descubrir, según el juicio del 11 de septiembre de 2001 contra los saudíes.

A los agentes se les dijo repetidamente que siguieran la pista de la embajada del Reino en Washington, así como de su consulado en Los Ángeles, donde el ex agente del FBI Stephen Moore dirigió un grupo de trabajo el 11 de septiembre sobre los contactos locales realizados por dos de los 15 piratas aéreos saudíes, según testificó el propio Moore en una declaración jurada para el juicio del 11 de septiembre. Concluyó que “el personal diplomático y de inteligencia saudí proporcionó a sabiendas apoyo material a los dos secuestradores y facilitó la conspiración del 11 de septiembre”. Sin embargo, a él y a su equipo no se les permitió entrevistarlos, según dijo en el juicio.

En Washington, el ex agente del FBI John Guandolo, que trabajó en casos de terrorismo desde la oficina de Washington D.C., dijo que el entonces embajador saudí, el Príncipe Bandar, “debería haber sido tratado como un presunto terrorista” por dar dinero a una mujer que financió a dos de los piratas del 11 de septiembre. Pero tampoco fue interrogado nunca, dice Guandolo.

En cambio, Mueller forzó lo que Guandolo llamó una “petición escandalosa” de Bandar en los días posteriores a los ataques para ayudar a evacuar a docenas de funcionarios saudíes del país, incluyendo al menos a un pariente de Osama Bin Laden que estaba en la lista de vigilancia terrorista. Mueller aseguró su evacuación segura al avión utilizando agentes como escoltas personales, según documentos del FBI obtenidos por Judicial Watch. Los funcionarios que deberían haber interrogado a los saudíes actuaron como sus guardaespaldas.

En 2002 Mueller impidió que los agentes detuvieran al religioso saudí de Al-Qaeda que asesoraba en privado a los secuestradores, dijo Raymond Fournier, un agente de la Fuerza de Tarea Conjunta contra el Terrorismo en San Diego en ese momento. “Fue responsable de la cancelación de la orden de detención de Anwar Al-Awlaki por falsificación de los pasaportes”, dijo Fournier. Incluso ordenó a los agentes que retenían al fanático en el aeropuerto JFK [de Nueva York] que lo pusieran bajo la custodia de un “representante saudí”, dijo Fournier. El FBI ha cerrado su investigación sobre Awlaki, a quien se le permitió salir de Estados Unidos en un avión saudí. “Poco después tuvo lugar el tiroteo en Fort Hood y las huellas dactilares de Awlaki estaban por todo el escenario”, dijo el ex agente del FBI Michael Biasello, quien ayudó a trabajar en el caso de terrorismo de Texas.

Al mismo tiempo, Mueller impidió que un agente experimentado investigara una pista de que un asesor de la familia real saudí se había reunido con algunos de los secuestradores saudíes en su casa de Sarasota, Florida, cerrando así el atestado. La casa fue abandonada de repente dos semanas antes del 11 de septiembre.

Mueller incluso intentó detener una investigación del Congreso sobre los secuestradores saudíes y sus contactos en Los Ángeles y San Diego, dijo Bob Graham, quien dirigió la investigación conjunta como presidente del Comité de Inteligencia del Senado. “Las objeciones más fuertes a la visita de sus investigadores a las oficinas del FBI vinieron del propio director del FBI”, dijo Graham en una entrevista con la revista Harper’s en 2017. Entre otras cosas, Mueller rechazó sus solicitudes de entrevistar a un confidente pagado del FBI que durmió con los secuestradores e incluso los trasladó a una casa segura donde no pudieron encontrarlo, dijo Graham. Mueller, junto con la Casa Blanca, escribió 28 páginas detallando los vínculos entre Arabia saudí y el 11 de septiembre en el informe del Congreso.

También testificó ante el Congreso, de una manera que, como mínimo, cabe calificar de engañosa. En una audiencia a puerta cerrada en octubre de 2002, Mueller declaró que sólo había sabido de la existencia de vínculos con el 11 de septiembre de 2001 como resultado del trabajo conjunto de investigación: “Algunos hechos se revelaron a mí aquí que, francamente, no se conocían anteriormente”. Pero Moore dijo que en 2001 le informó a Mueller diariamente sobre tales conexiones.

Mueller también declaró que ninguno de los secuestradores contactaron con ningún simpatizante terrorista conocido en Estados Unidos, a pesar de que los propios archivos del FBI mostraban que habían estado en contacto con al menos 14 sospechosos de terrorismo en Estados Unidos antes del 11 de septiembre, incluyendo algunos que trabajaban para el gobierno saudí.

Mientras los medios de comunicación de Beltway retrataban a Mueller como un ex marine cuya integridad es tan cuadrada como su mandíbula en forma de linterna -un policía que no puede ser corrompido-, otros saben mucho más.

“Es un villano y un arrogante”, dijo el ex agente del FBI Mark Wauck, quien agregó que su ex jefe tiene una larga historia como “servidor del Estado profundo”, o de la clase dominante permanente de Washington.

Un portavoz de Mueller se negó a hacer comentarios. Pero algunos agentes dicen que sólo seguía órdenes de la Casa Blanca.

El ex agente Mark Rossini dijo: “Los saudíes fueron liberados gracias a la Casa Blanca”. Todavía puedo ver la foto de “Bandar y Bush disfrutando de puros en el balcón de la Casa Blanca dos días después del 11 de setiembre”.

Otros notan la hipocresía de Mueller al atacar al presidente Trump por conspirar con un enemigo extranjero.

“Al final, Mueller no investigó a los implicados en los atentados del 11 de septiembre que estaban vinculados al gobierno saudí”, dijo un ex funcionario de contrainteligencia de Estados Unidos. “Tal vez si fueran rusos, estaría interesado. Pero no estaba interesado en investigar a los terroristas [saudíes] que asesinaron a los estadounidenses”.

https://nypost.com/2019/09/07/robert-mueller-helped-saudi-arabia-cover-up-its-role-in-9-11-attacks-suit/

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