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El despido de otros 300.000 trabajadores es inminente y el número total de parados puede superar los 5 millones

Oficialmente no se sabe cuántos trabajadores incluidos en un Erte siguen sin cobrar la prestación, muchos de ellos desde el mes de marzo. Según el Consejo General de Colegios de Gestores Administrativos son 200.000, muy lejos de las cifras que maneja el Sepe que hace una semanas limitaba al 1 por ciento (34.000) los afectados por errores que todavía no han cobrado, una cifra en la que no coinciden los trabajadores del Sepe o el sindicato CSIF que la consideran más alta.

“Tras más de tres meses desde que se solicitaron los Erte no podemos entender que siga existiendo un número tan elevado de trabajadores sin cobrar; nos preocupa que nos acostumbremos a escuchar las denuncias por parte de los trabajadores que no cobran, porque sin presión esta situación difícilmente se va a desatascar”, señala el presidente del colegio nacional, Fernando Santiago.

El Gobierno cifra en casi dos millones las personas que todavía siguen en Erte, después de que 1,4 millones se hayan reincorporado a sus puestos de trabajo.

El 11 por ciento de las empresas que han presentado un Erte han sido ya inspeccionadas o han recibido el aviso de una próxima visita. Y de las inspeccionadas, se ha instruido expediente sancionador al 8 por ciento. De los Erte que han tramitado los Gestores Administrativos, el 6 por ciento se han justificado en causas económicas, técnicas, de producción u organizativas; el resto lo han sido por fuerza mayor.

Los Gestores denuncian que si no se adoptan nuevas medidas, 52.000 empresas acogidas a un ERTE lo convertirán en un ERE antes de finalizar el año, lo que supondrá la pérdida de otros 300.000 puestos de trabajo. “Es necesario tomar medidas urgentes que permitan a las empresas retrasar previsibles cierres y mantener los Erte”, señala Santiago. «En caso contrario, antes de finalizar el año vamos a encontrarnos con el peor escenario de paro, superando los 5.000.000 de desempleados”, remata el presidente de los gestores españoles.

El representante de los gestores considera que “el 46 por ciento de las empresas en Erte por fuerza mayor van a agotar el plazo que les otorgue el Gobierno para mantenerlo, viéndose afectado el 33 por ciento de los trabajadores incluidos en dichos Erte”. El Gobierno ha prorrogado estos Ertes hasta el 30 de septiembre.

“Cuanto más se alarguen los plazos en los expedientes por fuerza mayor, siempre que se mantengan las ayudas iniciales, mayor número de negocios podrán resolver los graves problemas que ha provocado la pandemia”, finaliza Santiago.

https://www.eleconomista.es/economia/noticias/10636658/06/20/200000-trabajadores-siguen-sin-cobrar-el-Erte-y-52000-empresas-haran-despidos-en-breve.html

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Los ecologistas alemanes impulsan la campaña imperialista de presión contra China

Reinhard Bütikofer, un perro de presa de Los Verdes
El viernes los senadores estadounidenses Marco Rubio (republicano) y Bob Menéndez (demócrata) crearon la IPAC (Alianza Interparlamentaria contra China), un nuevo bloque para mantener la presión contra el país asiático.

La IPAC está encabezada por Estados Unidos, Australia y Japón. En su dirección están los desestabilizadores de Hong Kong, entre ellos el doctor Darren Mann, un cirujano británico con experiencia en zonas de guerra y conflictos armados, y el vicepresidente del Congreso Mundial Uigur, con sede en Munich.

También está Robert L. Suettinger, que ha tenido una larga carrera en la dirección de inteligencia de la CIA.

La IPAC han involucrado a miembros de doce parlamentos, entre ellos los del Partido Verde alemán, Margarete Bause -miembro del Bundestag alemán- y Reinhard Bütikofer -miembro del Parlamento Europeo-, que están entre los vicepresidentes de la alianza.

Uno de los objetivos de la IPAC es conseguir que la Unión Europea aplique las sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Pekín, una propuesta que no cuenta con el apoyo de la mayor parte de los gobierno europeos, pero sí del Parlamento Europeo.

En febrero de este año, durante la Conferencia de Seguridad de Munich, Reinhard Bütikofer, miembro ecologista del Parlamento Europeo, ya propuso la creación de un grupo de presión legislativa de este tipo. Ahora es vicepresidente del IPAC.

En Alemania Los Verdes son la columna vertebral de la política imperialista de Estados Unidos en Europa, y no les importa coincidir con tipejos de la más baja estofa reaccionaria de Estados Unidos, como Rubio y Menéndez.

Particularmente, el ecologista Bütikofer es un perro de presa que se ha declarado partidario de varias guerras imperialistas llevadas a cabo por su país, como la de Yugoslavia en 1999, en la que la OTAN bombardeó la embajada china en Belgrado.

Bütikofer apoyó aquella guerra e incluso administró la política de la coalición entonces en el gobierno, dirigida por el Partido Verde.

Las medidas del gobierno chino en Hong Kong y Xinjiang son el pretexto de la campaña de presión imperialista. Próximamente Trump promulgará una ley del Xinjiang, que se sumará a la que ya está vigente sobre Hong Kong desde el año pasado.

Recientemente Bütikofer se manifestó a favor de la creación de un mecanismo concertado de sanciones a escala europea, a fin de lograr “la imposición de sanciones por violaciones de los derechos humanos por parte de los dirigentes chinos”.

La IPAC ha optado por tratar de influir a través de los parlamentos, mientras que la Casa Blanca lo intenta a través de los gobiernos.

Desde hace algún tiempo en Gran Bretaña un grupo de apoyo particularmente sumiso a Estados Unidos ha estado insistiendo en que se anule la decisión del gobierno británico sobre la participación limitada de Huawei en el establecimiento de la red británica 5G.

Recientemente cuando el último gobernador colonial británico de Hong Kong, y antiguo Comisario de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Chris Patten, pidió -sobre la base de la nueva ley de seguridad decidida por China en Hong Kong– que los imperialistas adoptaran medidas conjuntas contra China. El llamamiento tenía por objeto movilizar al mayor número posible de parlamentarios para que adoptaran una política de enfrentamiento con Pekín, pasando por alto a los gobiernos locales.

El llamamiento ya ha recogido las firmas de 853 políticos de Europa, América del norte, Australia y Japón, la mayoría de ellos parlamentarios de los parlamentos nacionales y del Parlamento de la Unión Europea. El llamamiento del antiguo gobernador colonial ha recibido un apoyo especialmente entusiasta de Los Verdes alemanes, cuyos nombres se encuentran junto a los de la reacción como Marco Rubio y Ted Cruz.

La cooperación entre Los Verdes alemanes y la más negra reacción de Estados Unidos tiene una larga tradición en la política del imperialismo hacia China. Los ecologistas alemanes y la reacción estadounidense han apoyado durante muchos años a los círculos tibetanos vinculados al Dalai Lama, que recurren al terrorismo en su oposición a Pekín, llegando incluso a exigir que el Tíbet se separe de China.

En protesta por las acciones del gobierno de Pekín en Xinjiang, la reacción estadounidense y los ecologistas alemanes trabajan codo con codo. Se oponen a la lucha de China contra los yihadistas uigures mientras defienden los crímenes masivos cometidos desde el 11 de septiembre de 2001 por los imperialistas en su “guerra contra el terrorismo”, tales como el secuestro y tortura de detenidos.

El gobierno alemán de coalición que formaron la socialdemocracia y Los Verdes, está involucrado en los crímenes de guerra cometidos desde 2001 en Oriente Medio y, en particular, Bütikofer era entonces el dirigente político de los ecologistas.

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El nido de víboras es la embajada española en Venezuela

El 3 de mayo una banda de mercenarios intentó entrar en el territorio de Venezuela por la costa a bordo de lanchas rápidas, que fueron interceptadas y repelidas por las fuerzas de seguridad.

Se llamó Operación Gedeón y varios participantes en ella fueron capturados.

La planificación de la agresión se llevó a cabo en la sede de la embajada española en Caracas, según denunció el portavoz del gobierno venezolano Jorge Rodríguez. Los sucesivos gobierno españoles, tanto del PP como del PSOE y Podemos, no han cambiado su estrategia imperialista respecto al país latinoamericano.

El 26 de junio Wall Street Journal (1) señaló a Leopoldo López y al dirigente golpista de la oposición, Juan Guaidó, como responsables de la agresión marítima contra Venezuela.

El periódico estadounidense aseguró que durante meses Leopoldo López negoció desde la embajada española con 6 empresas “contratistas de seguridad privada” para planificar Operación Gedeón y provocar una motín en el ejército del país sudamericano y derrocar a Maduro.

Leopoldo López estudió seis ofertas de empresas estadounidenses de mercenarios para asesinar a Maduro, entre ellas Blackwater, que se ha hecho infame por sus crímenes en las guerras de la OTAN en Afganistán, Irak y Libia.

Finalmente contrató a la empresa Silvercorp y el Washington Post publicó (2) una copia del mismo firmada por Guaido.

Rodríguez afirmó que el embajador español en Caracas, Jesús Silva, debió de tener conocimiento de los planes golpistas. “¿Sabe el embajador de España que Leopoldo López ha hecho y sigue haciendo videoconferencias con el único fin de insistir en sus planes de asesinar al presidente Nicolás Maduro?”, preguntó.

El ministro venezolano se preguntó, asimismo, si España, que le brindó asilo a Leopoldo López, está de acuerdo en que “en su sede de residencia se debata sobre los asesinatos de autoridades venezolanas”.

“¿Tiene algo que decir el gobierno de España sobre esto?”, preguntó de manera retórica.

López y Guaidó, añadió el ministro venezolano, son instrumentos en las manos del imperialismo estadounidense que tienen como único fin “robarse todo lo que puedan y hacerse con el poder por la vía violenta”.

Un enlace de Leopoldo López fue el encargado de coordinar la logística y la financiación de la Operación Gedeón para que el grupo mercenario entrara en Venezuela.

Rodríguez señaló que una persona sirvió de enlace con los empresarios que prestaron viviendas, apartamentos, muelles, embarcaciones, aviones y dinero para la operación armada contra Venezuela.

Hay una relación directa entre López, Alcalá, el cabecilla de la empresa de mercenarios Silvercorp Jordan Goudreau, Guaidó e integrantes de campamentos ubicados en Riohacha, Colombia.

El gobierno colombiano admitió oficialmente (3) la existencia en su territorio de campos de entrenamiento para atacar a Venezuela y prometió que sancionaría a los miembros de sus propias fuerzas armadas responsables de ello.

(1) https://www.wsj.com/articles/venezuelan-opposition-guru-led-planning-to-topple-maduro-11593163801
(2) https://www.washingtonpost.com/context/read-the-attachments-to-the-general-services-agreement-between-the-venezuelan-opposition-and-silvercorp/
e67f401f-8730-4f66-af53-6a9549b88f94/
(3) https://noticias.caracoltv.com/politica/mindefensa-anuncia-acciones-ante-posibles-infiltrados-de-maduro-en-las-fuerzas-militares-nid229148

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Mercadona instala tecnología israelí para rastrear a sus clientes

El gigante dirigido por Juan Roig ha puesto en marcha un sistema de reconocimiento de rasgos físicos para detectar a personas con sentencia firme u orden de alejamiento del establecimiento para evitar su entrada al local.

La compañía informó que ya ha implementado este sistema, que está perfectamente identificado en la cartelería de los accesos de los locales de Mercadona, y que está en contacto con las autoridades. El objetivo de esta implementación es reforzar la seguridad del cliente y de los trabajadores, y rebajar el hurto en los locales.

El sistema se encarga de detectar la infracción y, tras contrastar científicamente en su base de datos que se trata de esta persona, notifica automáticamente a las fuerzas de seguridad del local. En el comunicado han explicado que esta tecnología no guarda información adicional ya que todo lo que rastrea “en vano” es eliminado en 0,3 segundos.

Ahora mismo se encuentra en 40 de sus locales de Valencia, Zaragoza y Mallorca, en forma de prueba, aunque se estima que acabe llegando a todos los locales si este primer contacto funciona bien.

La tecnología fue concedida por AnyVision, una compañía israelí posicionada como una de las más avanzadas en sistemas de vigilancia y seguridad, fundada por Eylon Etshein, quien prestó estos servicios a casinos, departamentos de policía, aeropuertos, estados deportivos o, algunos más polémicos, como la frontera de Cisjordania.

Bill Gates vendió su participación en esta compañía tras admitir que no podía controlar qué uso hacían otros clientes de los sistemas de la firma isrealí.

https://lapandereta.es/mercadona-instala-en-sus-locales-un-sistema-de-deteccion-de-personas-con-orden-de-alejamiento/

Más información:

– Las nuevas tecnologías identifican a los manifestantes por sus rostros
– El FBI ya tiene una base de datos con 641 millones de fotografías de personas para el reconocimiento facial
– ‘Dazzle’: maquillaje para impedir el reconocimiento facial

– Bisutería para eludir los programas automáticos de reconocimiento facial
– Tecnologías de vigilancia: invasión y privatización del espacio público
– Silicon Valley: el valle de la vigilancia y el control policial y militar masivo sobre la población
– Los estadounidenses se resisten a aceptar las nuevas técnicas de reconocimiento facial
– ‘Nos oponemos a la implementación de tecnologías de vigilancia masiva y reconocimiento facial en el espacio público’
– Amazon prohíbe a la policía utilizar su tecnología de reconocimiento facial durante un año
– La tecnología de reconocimiento facial naufraga en Londres

 

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Corrupción

La policía italiana incauta una cantidad histórica de anfetaminas producida en Siria por el Califato Islámico

Ayer la policía italiana anunció una incautación récord de 14 toneladas de anfetaminas, en forma de 84 millones de tabletas de captagón producidas en Siria por el Califato Islámico.

Esta incautación realizada en el puerto de Salerno (al sur de Nápoles) tiene un valor de 1.000 de euros en el mercado, según un comunicado de prensa de la policía italiana, que evoca “la mayor incautación de anfetaminas a escala mundial”.

Según la investigación dirigida por la fiscalía de Nápoles, las drogas estaban en tres contenedores sospechosos que contenían cilindros de papel para uso industrial y ruedas de metal.

Cada cilindro de papel de varias capas, de unos 2 metros de altura y 1,40 metros de diámetro (probablemente fabricado en Alemania), se utilizaba para ocultar unos 350 kilos de pastillas en su interior, indetectables para un escáner. Las enormes ruedas de metal cortadas por los expertos también estaban llenas de píldoras.

Las tabletas estaban estampadas con el símbolo “captagón”, una droga clasificada como narcótico, también conocida como “droga de la yihad”, dijo la policía.

“Se sabe que el Califato Islámico financia sus propias actividades terroristas principalmente a través del tráfico de drogas sintéticas producidas en Siria, que por esta razón se ha convertido en los últimos años en el principal productor de anfetaminas del mundo”, dice la declaración de la policía italiana.

Hace dos semanas, la misma unidad de investigación de Nápoles, especializada en la delincuencia organizada, interceptó un contenedor de ropa falsificada, en el que se escondían 2.800 kilos de hachís y 190 kilos de anfetaminas en forma de más de un millón de píldoras con el sello “captagón”.

Para financiar el terrorismo yihadista, la OTAN inició la producción de captagón en 2011 en un laboratorio en Bulgaria. Lo mismo que en Nicaragua en los ochenta y también en Afganistán, los imperialistas han puesto en marcha un consorcio de grupos criminales a gran escala, ya que los 85 millones de comprimidos pueden satisfacer un mercado de tamaño europeo.

El confinamiento ha bloqueado la producción y distribución de drogas sintéticas en Europa. Como resultado, muchos traficantes se dirigieron a Siria para reponer sus suministros.

La policía italiana señala que el captagón, que se vende en todo el Oriente Medio, los consumen ampliamente los yihadistas para inhibir el miedo y el dolor.

Producida inicialmente en el Líbano y distribuida en Arabia saudí en el decenio de 1990, esta droga llegó a los escondites de los terroristas.

Más información:
— La OTAN financia al yihadismo con alijos de drogas
— El tráfico de drogas es consustancial al colonialismo y el imperialismo desde su origen
— El imperialismo cambia su política ‘antidrogas’
— La CIA llenó de drogas los barrios pobres de Los Ángeles
— Cuanto más dinero gasta Estados Unidos en la ‘lucha contra las drogas’, más drogas se fabrican
— La guerra del opio en Afganistán

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El gobierno chino refuerza la medicina tradicional de su país para tratar a los enfermos de coronavirus

Aprovechando la pandemia, el gobierno chino ha reforzado la medicina tradicional de su país y, además, quiere exportar su práctica al mundo entero (1).

Los borregos que se dedican a cazar seudociencias deben estar rabiando, empezando por el que ha redactado la entrada sobre el asunto en la Wikipedia, donde no faltan referencias a las “supersticiones” y al viejo dogma de la OMS, según el cual los “tratamientos carecen de una base científica” (2).

Pero el dogma ha cambiado (o cambió la OMS), pasando a admitir la “base científica” de la medicina china y de las medicinas tradicionales, en general (3). No obstante, los que no han cambiado son los mequetrefes de la Wikipedia.

En medicina, todo lo que no sea recetar las mercancías de los grandes monopolios farmacéuticos hasta intoxicar a los enfermos, es pura superchería. Son ellos los que establecen la frontera entre la ciencia y “todo lo demás”.

El gobierno chino, la mayor parte de cuyos miembros son científicos, no opina de la misma manera y el 92 por ciento de los casos positivos de coronavirus han sido atendidos con la medicina tradicional, bien de forma exclusiva o en combinación con las terapias que se recomiendan en los países occidentales.

A los médicos chinos, los que practican la medicina tradicional y los otros, no les gusta que los borregos ridiculicen sus prácticas terapéuticas ancestrales, por lo que presentaron para su aprobación un proyecto de ley que castiga “a cualquier persona u organización” que la menosprecie.

Por más que se empeñen en decir otra cosa, la evidencia empírica que apoya las antiguas terapias médicas es muy numerosa. Hay miles de artículos revisados por pares catalogados en la Biblioteca de Medicina de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

Un artículo reciente de la Revista de Medicina Molecular de la Academia China de Ciencias Médicas y la Universidad Nacional de Singapur llegó a la conclusión de que la medina tradicional china “representa un vasto recurso sin explotar para la medicina moderna”. Es un sistema médico que enumera más de 13.000 ingredientes medicinales diferentes y más de 100.000 decocciones y recetas únicas.

En 2015 le otorgaron el Premio Nobel de Medicina por primera vez a una científica china, Tu-You, por descubrir la artemisa, una remedio de la medicina tradicional china que es la base para un medicamento contra la malaria, como ya expusimos en otra entrada.

La medicina tradicional china es uno de los capítulos de la Nueva Ruta de la Seda. Se usa en 183 países y regiones y el gobierno de Pekín ha firmado acuerdos de cooperación en este sector con más de 40 gobiernos y organizaciones de todo el mundo, incluido Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá e Italia.

Para el tratamiento del coronavirus, en China los médicos han recurrido a seis remedios tradicionales. Los dos más destacados son Lianhua Qingwen -que contiene 13 hierbas como la Forsythia suspensa y la Rhodiola rosea– y Jinhua Qinggan, que fue desarrollado durante el brote de H1N1 en 2009 y que está hecho con 12 componentes que incluyen menta, regaliz y madreselva.

A diferencia de otras partes del mundo, en China la medicina occidental no ha eclipsado a la tradicional, que sigue creciendo, tanto en el interior como en el extranjero, donde la demanda es creciente. El año pasado el gobierno chino estimó que la industria de la medicina tradicional podría representar unos 420.000 millones de dólares a finales de este año.

China ha estado enviando suministros y expertos en medicina tradicional junto a los medicamentos y equipos convencionales a África, Asia Central y Europa. “Estamos dispuestos a compartir la experiencia china y la solución china para el tratamiento del covid-19 y dejar que más países conozcan, entiendan y usen la medicina china”, dijo en marzo Yu Yanhong, uno de los responsables del Instituto de Medicina Tradicional China.

(1) https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53216833
(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Medicina_china_tradicional
(3) www.who.int/medicines/areas/traditional/TRM_BeijingDeclarationSP.pdf

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Memoria Histórica

‘El asesinato de Olof Palme fue un Golpe de Estado’

“Sígueme. Vamos a hacer un recorrido por todos los puntos clave del atentado”, me dice en un sueco ágil y de acento balcánico. Y por tétrica que suene la propuesta, lo hacemos. Y resulta apasionante. Porque todo está oscuro en el corazón de Estocolmo. Nieva y de las calles vacías se desprende una atmósfera que recrea a la perfección cómo fue la noche de autos. Y porque Ivan Von Birchan (Yugoslavia, 1952) es un hombre culto y dicharachero que ilustra todo cuanto afirma como solo pueden hacerlo quienes han protagonizado los temas de los que hablan.

“Mira, aquí está la placa en su memoria”, dice con su incesante sonrisa mientras señala el punto exacto donde el 28 de febrero de 1986, a las 23.21 horas, murió asesinado de dos disparos el primer ministro sueco, Olof Palme. Quien fuera entonces el mayor referente de la Internacional Socialista regresaba del cine con su esposa atravesando a pie Sveavägen, una céntrica avenida por la que apenas transitaba nadie. Aquella noche, Palme y su mujer, Lisbeth, regresaban a la residencia oficial solos, sin compañía ni guardaespaldas.

El asesino, que además hirió a su esposa, mató a Palme con un potente revólver antes de huir hacia un laberíntico cruce de calles y callejones en el que los amantes del género noir no echarán nada en falta, pues tiene un túnel largo y oscuro, una sórdida sex shop y una endemoniada escalinata que termina en un viejo cementerio sin tapias que obstaculicen la visión de sus lápidas. Tampoco les defraudará asomarse al informe del Caso Palme, pues supone una panorámica sin igual a la segunda mitad del siglo pasado, con agentes del apartheid sudafricano, policías de ultraderecha, episodios del Irán-Contra, croatas del movimiento ustacha, guerrilleros del PKK, agentes de Pinochet y miembros de la logia P2 entre otras muchas líneas de investigación.

“En lo que estamos de acuerdo casi todos aquellos que conocemos bien el tema es que fue un golpe de Estado urdido entre suecos descontentos y fuerzas extranjeras”, afirma Von Birchan, suscribiendo la hipótesis que el difunto autor de la saga Milennium, Stieg Larsson, dejó entrever en el fondo de su tercera y última novela.

Pasados dos años de unas diligencias sembradas de irregularidades –“al principio ni acordonaron el área en busca de pruebas”, resalta Von Birchan mientras explica in situ cómo fueron los disparos– se detuvo a un delincuente común como el  presunto autor del asesinato. El acusado, un politoxicómano con lesiones cerebrales llamado Christer Pettersson, explotó su papel de sospechoso acudiendo a platós de televisión y cobrando grandes sumas por entrevistas en las que nunca reveló nada.

“Su perfil era el de alguien que disfruta ser el centro atención de forma enfermiza. De joven quiso ser actor. Era un pobre desgraciado. Un cabeza de turco demasiado obvio”, remarca Von Birchan. Tan frágil resultó el pliego acusatorio contra Petersson que, al poco de ser condenado, hubo de ser puesto en libertad e indemnizado, pues no se había encontrado ni un móvil, ni una sola prueba, ni tampoco –hasta hoy– el arma homicida.

Para Ivan Von Birchan, la férrea oposición de Palme a los planes de la OTAN en general, y a estadistas como Kissinger o Brzezinski en particular, fue lo que motivó su asesinato. “Comenzó manifestándose junto a los vietnamitas del norte ante la embajada de Estados Unidos; hizo amistad con Fidel Castro; ayudó a los sandinistas en Nicaragua; a los opositores del apartheid, Franco y Pinochet… Provocó demasiado, aunque lo que verdaderamente enfureció a la CIA fueron sus planes para detener la guerra de las galaxias y sus planes de penetración hacia el  Este. Todo eso de los misiles balísticos  que ya es realidad desde los noventa”.

Palme, un holmiense de clase alta, educado en EEUU y pacifista convencido, hizo de la barrera natural que supone Suecia, entre el mar Báltico y el mar del Norte, un espacio neutral que aspiraba a ampliarse y sumar nuevos socios favorables a la paz y al desarme. “Esta idea la iba a llevar a gran escala como secretario general de Naciones Unidas. Y, si crees que exagero, recuerda lo que le pasó al anterior sueco que fue secretario general de Naciones Unidas y se opuso al colonialismo en África”. Von Birchan se refiere al malogrado Dag Hammarskjöld, quien falleció en 1961 tras ser derribado su avión (aún se discute si fue por un rayo o un caza) en la colonia británica de Rodesia. “Es que yo de África y aviones sé un poco”, presume, no sin razón, quien fue piloto de la fuerza aérea yugoslava y trabajó en Rodesia “como mercenario, pero sin cometer crímenes de guerra”, asegura con rostro grave.

Von Birchan, que se autodefine como “conservador y monárquico”, dice proceder “de una familia medio rusa y medio germana. Zaristas exiliados por la revolución bolchevique de 1917 y alemanes sometidos por la Yugoslavia socialista de Tito”. Según cuenta, quedó huérfano a muy temprana edad, siendo criado “prácticamente por las fuerzas armadas yugoslavas, en las que llegué a ser capitán de la Fuerza Aérea y miembro de la inteligencia”. Pasó por la Unión Soviética, donde fue entrenado y perfeccionar el ruso, idioma que ya hablaba, además del serbocroata, el alemán, el inglés, el francés y el sueco.

Y, precisamente para poder hablar tranquilo y mostrar alguna de las fotografías que guarda, Von Birchan me invita a ir a su casa en un modesto suburbio del sur de Estocolmo. Allí, rodeado de innumerables libros, reminiscencias militares y recuerdos que dan brío a su existencia de buscavidas, toma un álbum de fotos y muestra algunas imágenes de su etapa como hombre de acción. “Son exclusivas, no se han publicado nunca. Mira, ésta es en Libia. Fui instructor de vuelo a principio de los setenta”. En la imagen se le ve portando una metralleta junto a un oficial libio en pleno desierto. “Y ésta es de cuando fui mercenario en Rodesia (actual Zimbabwe). Estoy a los mandos de un helicóptero. Trabajé para el gobierno colonial de Ian Smith, pero no cometí crímenes de guerra, aunque vi cómo otros arrojaban desde las alturas a los partidarios de Robert Mugabe”.

Fue en Rodesia, en 1973, donde conoció “a un estadounidense que se hacía llamar Charles Morgan. En aquel entonces, este tipo se dedicaba a llevar armas al Gobierno blanco”, en alusión al régimen colonial de Ian Smith por el que pasaron mercenarios y neofascistas de Europa, Sudáfrica y EEUU. “Años después –prosigue- otros amigos me lo presentaron en otro lugar con otro nombre: Peter Brown. No me extrañó, ya que en ese tiempo, con mercenarios, instructores y agentes de todo el mundo, era habitual hacerlo y poco importaba el nombre”.

Tras varias idas y venidas por la Sudáfrica del apartheid, la actual Zimbabwe y Libia, Von Birchan decidió desertar y cortar toda relación con la Yugoslavia socialista. “El 4 de junio de 1976, llegué a Suecia y pedí asilo. No tenía a dónde ir. Si iba a un país de la OTAN me usarían. Pensé que siendo Suecia neutral sería mejor, pero después descubrí que no era nada neutral, que lame las botas de EEUU.”

Llegados los ochenta, encontró un trabajo estable como conserje del Hotel Sheraton en Estocolmo. Allí se hizo un personaje popular y conoció a mucha gente ligada a los círculos de ultraderecha que no ocultaban su odio hacia las políticas promovidas por Palme. “Trabajando de abrepuertas en un hotel de lujo se ve de todo, y no siempre bueno. Fue en ese contexto cuando me reencontré con Charles Morgan. La primera vez fue alrededor del 15 de noviembre de 1985. Me preguntó cuál sería la mejor forma de matar a alguien en la ciudad. Al principio me reí, pero luego hablamos de balística, de que no podría ser un francotirador porque sonaría a la CIA y otras opciones. En un segundo encuentro, en febrero de 1986,  Morgan apareció con una oferta millonaria y un sobre amarillo que contenía información precisa sobre las rutinas del primer ministro Olof Palme. Le dije que me olvidaba de él y de esa reunión”.

A partir de aquí, lo que podría sonar a fantasiosa teoría de la conspiración, comienza a adquirir una escalofriante verosimilitud. “Alarmado, pensé en avisar a las más altas instancias. Sabía cómo llegar a la oficina de la concejal socialdemócrata Inger Bavner, la cual me dijo que fuera a la policía, pero le dije que ya había ido”. En un inciso, Von Birchan reconoce, por primera vez, que era confidente de la policía, motivo por el cual le pudo resultar fácil hacer llegar su aviso a K-G Olsson, un comisario de policía al que informaba de cualquier actividad ilegal que viera en su trabajo como conserje de hotel. “Sí, informaba de actividades delictivas, pero ninguna política”, admite para seguir su relato. “Justo una semana antes le di el aviso a K-G Olsson para que se informara a Alf Karlsson, director de la SAPÖ (la agencia de seguridad nacional sueca), a quien también mandé aviso. Pero la SAPÖ no hizo nada de nada pese a mis advertencias. Y entonces le mataron”.

Tanto la socialdemócrata Inger Bavner como el comisario de policía K-G Olsson confirmaron a los investigadores de varios medios de comunicación –como el diario  Expressen y la televisión pública, SVT– que, efectivamente, Von Birchan les había avisado del posible asesinato de Palme pocas semanas antes de que este se produjera. Por su parte, el director de la SAPÖ, Alf Karlsson, reconoció haber recibido dicho aviso, pero a su favor, declaró que este le llegó después del asesinato y no antes, extremo que desata la ira de Von Birchan.

“Es un mentiroso, y los testigos me dieron la razón. Lo que pasa es que los propios servicios de seguridad suecos estaban implicados. Escúchame. Cuando salió a la luz que 45 minutos antes del atentado la zona estaba llena de hombres escondidos con walkie-talkies, dijeron que estaban allí por una vigilancia de narcóticos, pero dos mujeres testificaron haber pedido la hora a un hombre que estaba con un walkie-talkie escondido justo en la esquina donde mataron a Palme. Qué casualidad, ¿no?”. Ivan se refiere a uno de los grandes interrogantes de la instrucción judicial: el misterioso hombre del edificio Skandia. Un personaje, aún no identificado, que varios testigos sitúan apostado en la misma esquina donde mataron a Palme.

Dos meses y medio después del atentado, miembros de la SAPÖ acudieron a registrar la casa de Ivan Von Birchan. Según su relato, le pidieron que cambiara la versión de lo que afirmó. “Y, como no lo hice, fueron contra mí fabricando evidencias para desacreditarme”, dice refiriéndose al juicio por posesión ilegal de armas al que tuvo que hacer frente después de que los agentes encontraran un fusil de pesca submarina en su trastero. “Se valieron de un arpón de esos que compran las familias cuando van de vacaciones al Mediterráneo para desacreditarme. Así es como me premia el Estado sueco por haber tratado de salvar la vida de su primer ministro”, se lamenta en tono amargo quien ya es uno de los últimos protagonistas del caso que quedan vivos para contarlo.

Unai Aranzadi https://www.lamarea.com/2020/07/01/el-hombre-que-aviso-del-asesinato-de-olof-palme/

Más información:
— Un nuevo libro indaga en el asesinato olvidado del secretario general de la ONU Dag Hammarskold
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— Dos fiscales investigan las redes terroristas de la OTAN en Europa
— A Olof Palme lo asesinó la CIA

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‘El virus se propaga menos que el miedo’

El negocio del miedo (Iñaki Gabilondo)
https://youtu.be/x7VCHvrZgbk
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Tulsa 1921: la masacre racista en la que 300 negros fueron asesinados por los racistas

El 1 de junio de 1921 en la masacre de Tulsa 300 afroamericanos fueron asesinados por los racistas que, además, quemaron sus casas. Durante años Estados Unidos ocultó los hechos.

Los recientes disturbios recuerdan a los que se produjeron en el barrio de Watts. Los Ángeles, en 1965 o a los sucedidos también en Los Ángeles, pero en 1992, después de que un jurado compuesto únicamente por blancos absolviera de los cargos que pesaban sobre ellos, a los policías responsables de la brutal agresión del taxista negro Rodney King.

En el caso de Mineápolis, los disturbios se producen, además, cerca del 1 de junio, fecha de la conocida como Masacre de Tulsa, unos disturbios raciales acaecidos en 1921 que, a pesar de los intentos del Gobierno de Estados Unidos por ocultarlos durante décadas, vieron finalmente la luz en 1996. Tras una comisión de investigación concluida en 2001, los supervivientes y herederos de las víctimas comenzaron a ser reparados.

Situada en el estado de Oklahoma, a orillas del río Arkansas, Tulsa era, a principios del siglo XX, una próspera ciudad gracias a los beneficios que generaba el petróleo que se extraía en la zona y que permitía el florecimiento de empresas vinculadas a esa industria, como refinerías o fábricas de tuberías para oleoductos. Una bonanza que se materializaría en la construcción de suntuosos edificios, la venta de automóviles, la apertura de comercios de lujo y la modernización de los servicios públicos, como la puesta en marcha de una vasta red de tranvías eléctricos y la construcción de auditorios, teatros, estadios deportivos, escuelas o su propio aeropuerto en 1919.

No obstante, el centro de la ciudad y los barrios residenciales estaban destinados únicamente a la población blanca. Los pocos negros que vivían en esas zonas eran los empleados de servicio de los millonarios blancos. El resto, alrededor de diez mil afroamericanos, lo hacían en Greenwood, un barrio a las afueras de Tulsa que los blancos supremacistas denominaban Little Africa, pero que los negros del lugar preferían llamar Black Wall Street por su gran actividad empresarial. Greenwood funcionaba como una pequeña ciudad dentro de la gran urbe, aunque solo para la población negra. Tenía periódicos propios, comercios, locales de ocio, profesionales cualificados con educación universitaria, iglesias, escuelas, hoteles y restaurantes.

Además de por esa separación geográfica, existían bastantes diferencias entre la población blanca y negra de Tulsa. Por ejemplo, los negros no tenían derecho a votar, no podían entrar en determinados lugares y si se les permitía, debían hacerlo por accesos reservados solo para ellos. Además, Tulsa tenía cabinas de teléfono segregadas y, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, los reclutados para combatir en Europa fueron principalmente negros.

En lo que sí que coincidían blancos y negros era en que, habitantes ambos de una zona económicamente potente, disfrutaban de una amplia oferta de ocio nocturno, que incluía tanto las actividades legales como las ilegales, sobre las que la policía local solía hacer la vista gorda. Para ser una localidad de tamaño medio, no era difícil encontrar en Tulsa alcohol, todo tipo de drogas, sexo y otras formas de diversión en las que, ahí sí, los negros y blancos se mezclaban sin demasiado problema. De hecho, más que la droga, el juego o la prostitución, lo que más escandalizaba a la sociedad tulsana de la época era que negros y blancos pudieran relacionarse y, llegado el caso, mantener relaciones sexuales. Y algo de eso hubo para que, el 31 de mayo de 1921, comenzaran los disturbios de Tulsa.

Ese día, un joven limpiabotas de 19 años llamado Dick Rowland fue detenido y trasladado a los juzgados de la ciudad. La acusación que pesaba sobre él era haber intentado propasarse con una mujer blanca de 17 años en el interior de un ascensor, en el que la chica trabajaba como ascensorista. A pesar de que no había testigos –más allá del empleado de una tienda que escuchó a la chica gritar pero no vio nada–, de que la supuesta víctima no presentó denuncia y de que no era improbable que la pareja fueran realmente amantes, la noticia del supuesto asalto sexual no tardó en extenderse por la ciudad. Pronto comenzaron a recibirse llamadas anónimas en el juzgado advirtiendo de que el chico sería linchado y, en lugar de tranquilizar los ánimos, el Tulsa Tribune, un diario vespertino, publicó en primera página “Negro detenido por agredir a una niña en un ascensor” e invitaba a sus lectores en el editorial “A linchar al negro esta noche”.

Cuando los ciudadanos blancos de Tulsa se organizaban para linchar a alguien, no bromeaban. Unos meses antes ya habían acudido al edificio de los tribunales para llevarse consigo a Roy Benton, un joven blanco acusado del asesinato de un taxista, al que posteriormente torturaron y asesinaron. Para evitar que volviera a ocurrir, cuando los ciudadanos blancos comenzaron a rodear los juzgados, el shérif decidió apostar policías en la puerta del edificio, levantar barricadas en el interior y trasladar a Dick Rowland a uno de los pisos superiores.

La agitación del centro de la ciudad llegó a oídos de los habitantes negros de Greenwood, que decidieron impedir por todos los medios que el preso fuera linchado, para lo cual se desplazaron al lugar y se quedaron también a las puertas del edificio. La mera presencia de los negros ya fue interpretada como una provocación por los blancos, pero el hecho de que fueran armados hizo que gran parte de los allí presentes se marcharan a sus casas a por sus armas. Otros, directamente, se acercaron a la armería de la Guardia Nacional donde intentaron aprovisionarse de armas robándolas de las instalaciones.

En un momento dado, una delegación de los ciudadanos negros decidió entrar en el edificio del juzgado, en cuyo interior ya había un grupo de blancos que presionaban a las autoridades para que les fuera entregado Rowland. Cuando vieron la situación, los afroamericanos se ofrecieron voluntarios al shérif para ayudarle a controlar a la turba, pero el ofrecimiento fue rechazado. No obstante, los blancos comenzaron a insultar a los negros, la discusión subió de tono y, de repente, sonó un disparo.

Nadie fue herido, por lo que no se sabe si fue un accidente fortuito o un tiro al aire para calmar los ánimos. El hecho es que la detonación provocó que los diferentes grupos, policía incluida, comenzasen a dispararse entre sí provocando, no solo heridos de bala, sino por pisotones y aplastamiento debido a las avalanchas y las carreras para huir del lugar. Eran las 11 de la noche  y la revuelta no había hecho más que empezar.

Tras ese primer tiroteo, los afroamericanos decidieron refugiare en Greenwood hasta donde fueron perseguidos por los blancos. Enterados de lo que sucedían, muchos de los vecinos del barrio, cerraron sus casas y se marcharon del lugar con la esperanza de que, al amanecer, los disturbios hubieran cesado. Aquellos que en su huida se cruzaron con grupos de supremacistas blancos, fueron asesinados.

Hacia las 2 de la madrugada ya del 1 de junio, los tiroteos cesaron. Los grupos de afroamericanos se sintieron seguros en su barrio y se relajaron. Sin embargo, entre los blancos, que además de airados estaban borrachos, comenzaron a correr rumores de que los negros habían quemado residencias de blancos o que una mujer blanca había sido asesinada por los negros y decidieron vengarse prendiendo fuego a los comercios y negocios Greenwood. Cuando los bomberos acudían a apagarlos, eran repelidos a tiros por los racistas.

A las 5 de la madrugada, el silbato de un tren que llegaba a Tulsa, cuya estación estaba muy cerca de Greenwood, hizo pensar a los asaltantes blancos que se trataba de una señal de ataque y entraron al asalto en el barrio, asesinando a los que encontraban a su paso e irrumpiendo en las casas, de donde sacaron a sus habitantes, a los que detuvieron o, directamente, mataron. A esos atacantes de tierra se sumaron avionetas privadas que desde el aire lanzaron bolas de brea en llamas que extendieron aún más los incendios. Por último, también fueron asaltadas las casas de aquellos blancos que tenían empleados de servicio negros, a los que se detuvo ilegalmente y se recluyó en centros clandestinos improvisados, como el estadio de béisbol o un salón de convenciones. Si sus empleadores intentaban oponerse a esos arrestos, eran amenazados de muerte y golpeados.

La gravedad de los hechos hizo que se desplazasen al lugar tropas de la Guardia Nacional que, por una serie de trámites burocráticos, no pudieron intervenir hasta el mediodía del 1 de junio, cuando decretaron la ley marcial. Para entonces, las cifras eran escalofriantes: más de 6.000 detenidos, 4.000 personas huidas de sus casas para salvar su vida, casi 1.300 edificios calcinados, alrededor de 8.000 personas sin lugar donde vivir, más de 50 blancos muertos y alrededor de 300 negros asesinados. Unas cifras que, en el caso de los muertos, aumentarían levemente durante los días siguientes por venganzas y ajustes de cuentas.

Aunque en las semanas posteriores el Gobierno de Estados Unidos envió una comisión para investigar los hechos, nadie fue procesado ni condenado por ellos. De hecho, en su afán por ocultar lo sucedido, los libros de texto estadounidenses no recogían los disturbios de Tulsa y los habitantes del lugar, tanto blancos como negros, evitaban hablar del tema. Una de las razones era que, tras los disturbios, el Ku Klux Klan experimentó un gran ascenso en la zona. A finales de 1921, más de tres mil blancos eran miembros del Klan en Tulsa, ciudad en la que la organización supremacista contaba además con una sección femenina y una junior.

Solo en 1971, cuando se cumplieron los 50 años del suceso, un grupo de ciudadanos afroamericanos organizó un acto público en una iglesia en memoria de los muertos. En todo caso, hubo que esperar a otro aniversario, el número 75, para que se constituyese una Comisión Oficial para investigar lo sucedido en 1921. Para entonces, muchos de los testigos habían fallecido o estaban demasiado mayores, lo que dificultó la investigación, que se alargaría hasta 2001. Ese año se publicaron las conclusiones y se fijaron una serie de objetivos entre los que se encontraban reparaciones económicas a las víctimas o sus herederos, becas escolares para los descendientes, inversiones económicas en la zona de Greenwood, la creación de un monumento conmemorativo y la búsqueda de las fosas comunes ilegales cavadas en los días siguientes a la masacre para ocultar los cadáveres de los negros y que, aún hoy, no han sido halladas.

La última referencia relacionada con la matanza de Tulsa llegó en 2019 y a través de un medio poco convencional para estos temas: Watchmen. Cuando Damon Lindelof recibió el encargo de HBO de hacer una serie de televisión del cómic, se planteó cuáles eran esos problemas reales que provocaban la angustia de los superhéroes. Si en el pasado era la amenaza atómica, ¿cuál era el problema de los estadounidenses en el siglo XXI independientemente de dónde vivan, de su género o de su situación económica?

“Para mí, la respuesta fue el conflicto racial. Siento que a medida que comenzamos a comprender nuestra historia real versus la historia que todos nos enseñaron, estamos en medio de un gran ajuste de cuentas como país. Pero este tema va mucho más allá de lo que se cuenta en los libros de historia. Si eres una persona afroamericana conoces lo sucedido porque te tocó más íntimamente pero si eres un hombre blanco como yo, esa historia está oculta. En todo caso, lo que sí sabes es que está ahí y ya es cosa mía elegir sentir vergüenza y culpa por ignorar esa historia o comenzar a enfrentarla y escucharla. Además, si tengo esta plataforma como narrador, incluso puedo comenzar a contarla”, explicaba Lindelof.

Hace unos días, el asesinato de George Floyd y los disturbios posteriores parece que le dan la razón a Lindelof. Ahora solo falta que haya más gente dispuesta a dar a conocer casos como los de Tulsa.

http://www.agenteprovocador.es/publicaciones/tulsa-1921-la-masacre-racista-de-la-que-nos-enteramos-por-watchmen

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China es sacudida por un escándalo de falsificación de oro que garantizaba millones en préstamos

Un mercado que parecía aparentemente inmune a cualquier falsificación era el del oro físico en China, lo cual era extraño teniendo en cuenta que en la última década China se había convertido en el mayor falsificador del mundo de varios metales, principalmente industriales, utilizados para garantizar préstamos bancarios: los conocidos como «colaterales fantasma», y que en los últimos años han servido para garantizar préstamos varias veces (dicho de otro modo: un mismo lingote servía para garantizar varios préstamos).
Todo eso está a punto de cambiar con el descubrimiento de lo que puede ser uno de los mayores escándalos de falsificación de oro en la historia reciente. Y sí, no solo involucra a China, sino que emerge de una ciudad que se ha convertido en sinónimo de todo lo escandaloso sobre China: la ciudad de Wuhan.
Con estos antecedentes, presentamos a los lectores a Wuhan Kingold Jewelry Inc., una compañía que, como su nombre indica, fue fundada y opera dentro y fuera de Wuhan, y que se describe en su sitio web como «Una compañía con un futuro dorado«.
Más de una docena de instituciones financieras chinas, principalmente compañías fiduciarias (es decir, bancos fantasmas) prestaron veinte mil millones de yuanes, equivalente a dos mil ochocientos millones de dólares, en los últimos cinco años, que eran garantizados por Wuhan Kingold Jewelry con oro puro y pólizas de seguro para cubrir cualquier pérdida. Solo había un problema: el «oro» resultó ser cobre chapado en oro.
El oro falso salió a la luz en febrero cuando Dongguan Trust, una sociedad de gestión de activos titulizados, se propuso liquidar la garantía de Kingold para cubrir las deudas incumplidas. Pero para su sorpresa, Dongguan Trust dijo que descubrió que las relucientes barras de oro eran en realidad aleaciones de cobre dorado.

Las 83 toneladas de oro supuestamente puro almacenado en las arcas de los acreedores por Kingold a partir de junio, respaldando los 16 mil millones de yuanes de préstamos, equivaldrían al 22% de la producción anual de oro de China y al 4.2% de la reserva estatal de oro a partir de 2019.

En resumen, más del 4% de las reservas oficiales de oro de China pueden ser falsas, despertando sospechas sobre el resto de productores de oro y de joyas.