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La multinacional Nestlé confiesa que hace trabajar a los obreros en condiciones de esclavitud en Tailandia

La multinacional Nestlé está acorralada. En Tailandia confiesa que hace trabajar a los obreros en condiciones de esclavitud, mientras que en Costa de Marfil la acusan de explotación infantil.

La esclavitud se da -sobre todo- en la industria pesquera. La propia multinacional denunció los hechos tras una investigación interna y muchas personas saludaron la honestidad de Nestlé, pero no se conocen todos los detalles sobre la cadena de suministro de estos productos.

Nestlé ha anunciado que quiere iniciar una nueva era para la empresa y de mayor control sobre su cadena de suministro. Por eso llevó a cabo una investigación un año antes de anunciar sus resultados.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce ya que iniciaron la investigación con retraso. Para entonces ya se habían publicado muchas acusaciones y denuncias. Es muy conocido que Tailandia es el tercer mayor exportador de productos marinos y que la industria pesquera tailandesa es pródiga en tráfico de seres humanos.

Nestlé también lo sabía de antemano, sin necesidad de investigar nada.

El producto afectado de Nestlé es, en particular, “Fancy Feast”, un alimento para gatos. La multinacional suiza señaló que ninguna de las marcas que operan en Tailandia son inmunes a este problema.

No hay ni buena fe ni ignorancia en una multinacional que, además, está involucrada en muchos otros escándalos, como la explotación del trabajo infantil en Costa de Marfil.

Pero, ¿en qué mundo vivimos?

Nadie se esperaba el levantamiento que durante una semana ha puesto en pie a Catalunya.

Nadie se esperaba el levantamiento que durante diez días puso de rodillas al gobierno de Ecuador.

Nadie se esperaba que la subida de los billetes del metro en Santiago de Chile pusiera a todo un país en estado de guerra.

¿Por qué nos quedamos sorprendidos con ese tipo de luchas populares? Es muy sencillo de entender: porque la burguesía nos ha inculcado hasta la médula su desprecio por los obreros, por el pueblo, por las masas explotadas y humilladas.

No creemos en el coraje revolucionario de la clase obrera; creemos que están dormidos y que, a causa de ello, ningún cambio es posible.

Pero no nos engañemos: en quien no creemos es en nosotros mismos. Si, es verdad, que nos gustaría que la situación cambiara, pero que la cambien los demás, y como los demás no quieren cambiarla, entonces tiramos la toalla y nos quedamos en nuestra casa (si es que aún conservamos nuestra casa).

Nuestras ganas de cambiar las cosas tiene un tope: ir a votar cada cuatro años al último cretino con un piquito de oro que nos prometa algo (cualquier cosa), o sea, volver a engañarnos a nosotros mismos por enésima vez.

Luego vienen los desengaños, y el peor de ellos es que esas masas que creíamos adormecidas se levantan, luchan y se enfrentan a los robots del (des)orden público.

Es una auténtica faena porque entonces caemos en la cuenta de que quienes estaban narcotizados no eran los demás sino nosotros, empezando por uno mismo. Los insultos que siempre lanzamos contra los demás debemos, pues, reservarlos para nosotros mismos. Debemos ponernos delante de espejo y decirnos: sí, es verdad, el único atontado soy yo.

Los acontecimientos sólo nos sorprenden por un motivo: porque no sabemos en dónde vivimos o, por mejor decirlo, porque creemos que vivimos en otro lugar, o en otra época, o en otro mundo, o bajo otras circunstancias.

No sólo los creyentes hacen actos de fe, es decir, creen en entes que no existen, en milagros o en la vida eterna. Otros creen que el capitalismo les dará trabajo o que España es un país democrático (burgués pero demócratico al fin y a la postre).

El mundo cambiará cuando dejemos de ser creyentes.

Dejaremos de ser creyentes cuando la realidad nos de una bofetada en pleno rostro, cuando el capital nos eche de nuestra casa después de habernos echado de nuestro trabajo y cuando el juez nos meta en la cárcel porque lo que creíamos que era un derecho, era el peor de los delitos que podíamos cometer.

Ya lo decía el poema de Brecht: cuando estemos amarrados en una celda no nos podremos mover. Nos debemos mover mientras podamos evitarlo.

‘Disculpe, señora, estoy de bronca, ¿quiere apartarse?’

Bianchi

Las huelgas son un buen termómetro de la lucha de clases, indican y denotan la temperatura de las clases trabajadoras, incluso cuando son rechazadas como huelgas-farsa cuando son convocadas por sindicatos reformistas vendeobreros.

Dicho esto, cuando de cortes de tráfico o terminales de aeropuertos, trenes o autobuses se trata, los medios masivos de desinformación y propaganda del régimen (no diré «del 78» porque estos barros vienen de los lodos del 39, «Año de la Victoria»), reaccionarios en su mayoría, sacan a relucir, sistemáticamente, la oposición entre quienes ejercen su derecho a la huelga y sus manifestaciones violentas y quienes van, pacifiquísimamente, a sus trabajos (no por cuenta ajena, mayormente).

No hay derecho, no puede ser, que buenos ciudadanos-contribuyentes vean impedido su derecho constitucional al trabajo por hordas y piquetes de desalmados que lo impiden. O no respetan los horarios mínimos (en hospitales, por ejemplo, o el Metro). Si algún representante sindical «mayoritario» es entrevistado es para recalcar que serán respetados los «servicios mínimos» y que la protesta transcurrirá por los cauces previstos, esto es, una manifestación-procesión, o sea, normales y legales, nada que temer. Se trata de conciliar a las partes enfrentadas y «condenar» a los «violentos» al servicio objetivo de la gran patronal, privada o estatal.

Se pasará mil veces por las pantallas las declaraciones del paisano/a que se ha visto atropellado en sus derechos, ¡toma ya!, por un grupo de «energúmenos» que impiden dirigirse a su puesto de trabajo, sin más, sin explicar el por qué de esa situación. Sin llegar a decir que esa suerte de contradicción es, bajo el capitalismo, irresoluble e inconciliable. No tiene solución, por tanto, el choque entre un, vale decir, huelguista y un honestísimo ciudadano que va a abrir su mercería, es, por antipático que suene, secundario y por eso se pone, como si fuera lo principal del conflicto, en las pantallas. La responsabilidad siempre la tendrá quien no se aviene a negociaciones obligando a un choque inevitable con quienes por ahí. La cuestión, visto desde fuera, es posicionarse, como todo.

Otra cosa es el papel egoísta de quien dice que también es un trabajador al que se le impide trabajar, y el verdadero solidario que está con la causa del huelguista, económica o política, a sabiendas de que le puede perjudicar a él y sus intereses.

Bona tarda.

El Mosad admite los asesinatos de miembros de Hamas que comete en terceros países

El jueves el cabecilla israelí del Mossad, Yossi Cohen, reconoció el asesinato de dirigentes de Hamás en el extranjero, informó Mishpacha, un periódico israelí ultra ortodoxo.

En una entrevista con Mishpacha, reproducida por el Times of Israel, Cohen dijo “que hay más de unos cuantos asesinatos, pero el enemigo [Hamás] ha cambiado de táctica”, señalando que “no nos atribuye rápidamente el asesinato, por sus propias razones”.

Sin embargo, añade, “si hay un objetivo que estamos eliminando sin dudarlo, son los funcionarios de Hamás en el extranjero, desde los agentes locales hasta los que gestionan las adquisiciones de armas dirigidas contra Israel”.

El jefe de los asesinos asegura que sus crímenes no son actos de venganza, sino simplemente la eliminación de amenazas.

Cuando le preguntan sobre la afirmación del dirigente militar iraní Qasim Soleimani de que Israel le había atacado junto con el dirigente de Hezbolá Hassan Nasrallah en Beirut en 2006, Cohen confirmó que “con el debido respeto, [Qasim Soleimani] no ha cometido un error que lo coloque en la prestigiosa lista de objetivos del Mossad”.

Cohen añade que Soleimani “sabe muy bien que su asesinato no es imposible. Sus acciones se identifican y se sienten en todas partes… No hay duda de que la infraestructura que ha construido representa un serio desafío para Israel”.

Sobre Irán dic que “Israel no está interesado en un conflicto con Irán… Israel sólo tiene un interés: impedir que Irán adquiera una capacidad nuclear militar”.

“No queremos que el régimen se derrumbe, no queremos vengarnos de los científicos nucleares o de las bases de bombas en Teherán. En última instancia, Israel quiere llevar a Irán a la mesa de negociaciones y concluir un acuerdo que bloquee cualquier opción de capacidad nuclear militar”.

Subrayó que Irán no es actualmente “en absoluto” una amenaza existencial sino un “reto de seguridad”, lo que cambiaría si adquirieran armas nucleares.

Los imperialistas bombardean sus instalaciones en Siria para borrar las huellas del crimen

La aviación estadounidense está llevando a cabo devastadores ataques aéreos sobre lo que hasta ahora han sido sus propias bases militares en el nordeste de Siria. Dos F-16 estadounidenses atacaron la base que tenían en Kobane (Ain Al-Arab), coincidiendo con la llegada de los primeros contingentes del ejército sirio a la ciudad. Justo antes, el Pentágono había evacuado su arsenal de la base de Tall Arqam en Ras Al-Ain y de otros dos bases militares estadounidenses en Tall Abyad y Ras Al-Ain.

Tras ocho años de crímenes cometidos bajo las falsas identidades de Al-Qaeda, Frente Al-Nosra, Ahrar Al-Shaam o el Califato Islámico, invenciones de los servicios secretos estadounidenses, de la OTAN y otros, las potencias occidentales están borrando sus huellas del escenario del crimen.

Hasta ahora Estados Unidos tenía 19 bases (26 según algunas fuentes) en Siria, principalmente en el nordeste y el este del país, en las zonas operativas del Califato Islámico.

Trump dice que quiere repatriar a los 6.000 a 7.000 soldados estadounidenses en Siria a Irak, Kuwait y Jordania, lo que obviamente no se podría hacer sin borrar la vergonzosa evidencia.

El 16 de octubre Francia hizo lo propio: quemó la fábrica de Lafarge en Jalabiyeh (en la frontera turca, al norte de Alepo), antes de que el ejército sirio tomara posesión de ella.

La fábrica suministró unos 6 millones de toneladas de cemento a lo largo de la guerra a los yihadistas del Califato Islámico y el Frente Al-Nosra que, además de subvencionales, les permitieron construir fortificaciones y túneles subterráneos.

El objetivo de los imperialistas era iniciar en Siria una guerra de posiciones que se eternizara, de la la manera descrita por Abu Mussab en su libro “La gestión de la barbarie”.

Luego la fábrica se convirtió en la base de las fuerzas especiales noruegas y francesas, que le prendieron fuego antes de huir.

Así desaparecen los rastros de una operación secreta de primer orden. En 2016 Zaman Al-Wasl publicó correos electrónicos de ejecutivos de Lafarge en los que se afirmaba que la multinacional tenía vínculos con el Califato Islámico. El escándalo llevó a Francia, cuyos vínculos con los yihadistas salieron a la luz, a abrir una investigación a petición de trabajadores sirios que se consideraron perjudicados.

El diario Le Monde ha reconocido que la multinacional francesa estuvo ligada a la CIA en diversas operaciones, incluido el transporte de armas durante la guerra contra Irak. También estuvo vinculada a la Secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton, que fue directora de la empresa, con la DGSE, el espionaje exterior francés, durante la guerra contra Siria y la construcción de infraestructuras yihadistas en Siria.

Si la destrucción de la fábrica de Lafarge permite destruir las pruebas de la culpabilidad de Francia en una de las guerras más devastadoras y mortales del nuevo siglo, ¿qué pasa con los yihadistas franceses que los kurdos siguen reteniendo, pero que pronto caerán en manos del ejército sirio?

Mientras que Estados Unidos ha evacuado a sus propios yihadistas a Irak y Gran Bretaña planea hacer lo mismo, Francia no se da por enterada. Es posible que tengan orden de asesinarlos  sobre el terreno para seguir eliminando pruebas.

Más información:
— ¿Mantuvo el espionaje francés a la multinacional Lafarge en Siria para financiar a los yihadistas?
— La multinacional francesa Lafarge financió al Califato Islámico para continuar su negocio en Siria
— Lafarge trabajaba en Siria para los servicios secretos de Francia
— La multinacional Lafarge-Holcim confiesa que financió al terrorismo en Siria
— Francia pidió a Estados Unidos que no bombardeara a la empresa que financiaba al yihadismo en Siria

Los refugiados pagan dinero en Libia para ser internados en centros de reclusión

Libia es el ejemplo más vivo de los crímenes de la OTAN y la ONU, un país humillado, destruido y reducido a la guerra y la esclavitud desde hace 8 años. Los canallas que acabaron con Libia, políticos significados del imperialismo todos ellos, merecerían un castigo muy ejemplar

Para los refugiados africanos la situación no puede ser más insostenible. Algunos de ellos se ven obligados a pagar dinero por su internamiento, según el (Acnur) Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Los refugiados viven peor en las calles que en los centros de internamiento. “A veces se sienten mejor protegidos en los centros de internamiento que en el exterior. Porque fuera de esos centros, algunos son blanco de los traficantes de seres humanos, son secuestrados y sometidos a extorsión y tortura. Así que algunas personas no se sienten seguras en muchos centros urbanos de Libia. Algunos prefieren ser detenidos, incluso si las condiciones no son buenas en estos centros de detención, otros tratan de sobornar para que entren en el centro de detención con la esperanza de que el Acnur los reubique”, explica Vincent Cochetel, portavoz del Acnur en el Mediterráneo.

El Acnur vigila a más de 5.000 detenidos en 19 centros de internamiento oficiales, algunos de ellos controlados por grupos armados. Eso les sirve de excusa: no podemos atender a todos; carecemos de recursos… Quizá si hubiera menos parásitos viviendo de sus presupuestos, a los refugiados les llegaría una pequeña parte del dinero que recaudan con sus campañas lacrimógenas por la televisión.

Para paliar el déficit, al Acnur se le ha ocurrido una soución más barata: atender a los refugiados en sus países de origen. No obstante, hay un problema: si viven en su país de origen ya no son refugiados y entonces el Acnur no pinta nada.

Por lo tanto, el Acnur no hace nada porque esa es su misión, la nada, salvo nutrir a una legión de burócratas y vagos que viven del cuento en todo el mundo.

“Nuestros programas carecen de recursos, alrededor de un 35 por ciento en esos países. Sin embargo, si pudiéramos satisfacer sus necesidades, principalmente en los ámbitos de la educación, la formación profesional y la colocación en estos países, estas personas, muchos de estos refugiados, no tendrían ganas de ir a Libia y tratar de tener un futuro mejor, principalmente a través de Libia”, dice Cochetel.

Turquía suspende su ofensiva militar en el nordeste de Siria tras llegar a un acuerdo con Estados Unidos

Turquía ha suspendido durante cinco días su ofensiva en el nordeste de Siria y pondrá fin a la misma si las milicias kurdas de YPG se retiran de la franja fronteriza durante ese plazo, anunció ayer el vicepresidente estadounidense Mike Pence en Ankara.

El ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, confirmó el acuerdo, con la matización de que “estamos suspendiendo la operación, no la estamos deteniendo”. “Sólo podremos detener la operación cuando [los kurdos] se hayan retirado completamente de la región”, añadió.

Para permitir la retirada de los kurdos “en un plazo de 120 horas, todas las operaciones militares de la Operación Venero de Paz serán suspendidas y la operación se detendrá completamente una vez que la retirada se haya completado”, dijo Pence a los periodistas tras más de cuatro horas de negociaciones con Erdogan.

Por supuesto, nadie ha consultado al gobierno de Siria, ni tampoco a los kurdos, lo que pone de manifesto que ambas partes están condenadas a entenderse.

Las milicias kurdas tendrán que retirarse de una franja de 32 kilómetros de profundidad desde la frontera que los turcos esperan que se convierta en una “zona de seguridad” para ellos.

Llamada Venero de Paz, la ofensiva turca contra las milicias kurdas de YPG en el noroeste de Siria, lanzada el 9 de octubre, provocó una protesta internacional. Antes de la ofensiva turca, los estadounidenses y los turcos habían comenzado a crear la “franja de seguridad” mediante patrullas militares conjuntas que se acabaron cuando Estados Unidos sacó a sus tropas del norte de Siria.

Los imperialistas apoyan a YPG mientras que Turquía los considera como “terroristas” por ser una prolongación en Siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que ha estado llevando a cabo la lucha armada en Turquía desde 1984.

Las negociaciones de Ankara muestran el carácter errático de la política imperialista en Oriente Medio. Trump parecía haber dado luz verde a la ofensiva antes de instar a Ankara, ante las protestas de otros imperialistas, incluidos sus propios parlamentarios, así como sus secuaces, a que pusiera fin a la misma y sancionara a Turquía.

Al final la Casa Blanca ha tenido que claudicar de nuevo. Pence anunció que las “sanciones infernales” se levantarán cuando Turquía ponga fin a la ofensiva de conformidad con el acuerdo alcanzado ayer.

Acusado de dejar que Turquía ataque a los peones kurdos en Siria, Trump logró finalmente un acuerdo que le permite calmar su situación interna a corto plazo, lo que también se considera como una capitulación ante las exigencias turcas.

Erdogan dijo que nunca cesaría la ofensiva militar en Siria y cuando Pence y Pompeo estaban en el avión rumbo a Ankara dijo que no recibiría a ninguno de ellos. Al final capituló, pero no fue el único.

Después de once días de crisis interna, que ha incluido a la OTAN, Pence dijo que había arrebatado un “alto el fuego” a Erdogan tras más de cuatro horas de negociaciones.

Por su parte, los turcos dicen que no es un “alto el fuego” porque el término no está incluido en la declaración conjunta.

La clave del acuerdo es que el plazo de cinco días termina el martes de la semana que viene, justo cuando Erdogan se reúne con Putin en Moscú.

‘Cuando los criminales de la OTAN bombardean Serbia, ahí está mi sitio’ (Peter Handke, Premio Nobel de Literatura)

Peter Handke, Premio Nobel de Literatura
Este año el Premio Nobel de Literatura nos ha sorprendido porque es políticamente muy incorrecto: ha recaído en el poeta y dramaturgo austríaco Peter Handke, acerbo crítico de la criminal intervención de la OTAN en los Balcanes.

Ya ven: en lugar de glosar los enormes méritos literarios de Handke, nos vamos directos al grano: la lucha antimperialista, tan prostituida en las últimas décadas. Las consecuencias las podemos adelantar: los medios van a ceñirse a los méritos literarios de Handke para descuidar los políticos. Por lo tanto, nosotros podemos descuidar el aspecto literario para cargar las tintas en la posición política de Handke.

Durante la Guerra de los Balcanes Handke escribió “Justicia para Serbia”, que tuvo un efecto parecido al “Yo acuso” de Zola en Alemania, el país responsable de la destrucción de Yugoeslavia. Aquí pasó desapercibido porque en aquella época los intelectuales costrosos comían de la mano del PSOE.

La Guerra de los Balcanes fue la primera en la que participó Alemania desde 1945. En plena contienda, Handke viajó a Serbia y luego se desplazó también a Kosovo. Cuando el imperialismo encarceló a Milosevic, fue a la cárcel a visitarlo, lo que le dio la ocasión de escribir más artículos esclarecedores contra la farsa y el ridículo de la propaganda imperialista. Fue como una entrevista con el mismísimo demonio. Le insultaron, le despreciaron, le calumniaron… En un mundo en el que todos dicen amén, a Handke le acusaron de “negacionista”.

Demostró mucho coraje porque, sobre todo los intelectuales, se dejan llevar dulcemente por la corriente, río abajo, singularmente en Alemania, que considera los Balcanes como su patio trasero. ¿Ya nadie se acuerda que la Primera Guerra Mundial estalló en Sarajevo?

El caso del escritor austriaco es todavía más apasionante por un motivo: porque fue atacado por autores repugnantes como Jürgen Habermas, al que algunos filósofos hispánicos tienen como un maestro del seudomarxismo, tan en boga.

Pues bien, nosotros afirmamos que Habermas, lo mismo que Adorno y demás fantoches de la llamada “Escuela de Frankfurt” son acérrimos enemigos del marxismo desde que surgieron hace ya un siglo, y añadimos que la misma consideración nos merecen los que hoy hacen apología de sus obras, todos ellos sesudos profesores y académicos empeñados en reconvertir el marxismo en algo que nunca fue: una teoría.

Estamos con Handke y contra Habermas. Preferimos a un católico como Handke, que no alardea de marxismo, frente a otro que lo prostituye, y lo que decimos de Habermas lo hacemos extensivo a todos esos grupos exquisitos, posmodernos, seudorrevolucionarios e izquierdistas, que cagan sin ensuciarse el culo.

Ocurrió lo de siempre; lo mismo que en 1936. Fue necesaria una guerra para ponerlos al descubierto. Empezaron a babear y a lavarle la cara al imperialismo y su “guerra humanitaria”, exactamente lo mismo que luego hicieron en el Cáucaso y finalmente en Siria. Podemos hacer un esfuerzo para imaginar que una organización posmoderna puede cometer un error y ponerse del lado del imperialismo en un momento dado. Pero el problema no es que se equivoquen: en todas las guerras imperialistas están siempre con los agresores porque forman parte de su dispositivo. Ese es su papel y por eso la Internacional Comunista los calificó de “socialimperialistas” (socialistas de boquilla, imperialistas de hecho).

Es posible que algunos sean muy olvidadizos y tiren pelillos a la mar. Nosotros no; nosotros apuntamos las matrículas de los sicarios (no sólo las de sus patronos). Es cuestión de memoria histórica.

La policía militar rusa entra en Manbij, al norte de Siria, ondeando banderas sirias y rusas

Ayer el ejército regular sirio y la policía militar rusa introdujeron sus unidades en la ciudad de Manbij, en la provincia de Alepo, que durante varios años ha estado en la zona de ocupación estadounidense.

Las fuerzas gubernamentales, en colaboración con las unidades de policía militar rusa, han comenzado a patrullar el perímetro exterior e interior de la ciudad y están dispuestas a proporcionar seguridad a los residentes. Las unidades kurdas de las Fuerzas Democráticas Sirias han abandonado la ciudad.

Además, los kurdos han abandonado la zona de Daad, los controles de carretera de los alrededores están ahora ocupados por tropas del ejército sirio.

Con el apoyo de Rusia, el objetivo del gobierno sirio es evitar una catástrofe humanitaria, la muerte de civiles y que los mercenarios del Califato Islámico huyan de las cárceles hasta ahora custodiadas por los kurdos, que han permanecido desprotegidas desde el comienzo de la agresión turca en el norte de Siria.

Al igual que en Alepo y otras zonas liberadas, la policía militar rusa garantizará la identificación y detención de los yihadistas, en colaboración con el gobierno de Damasco, independientemente de su nacionalidad.

Las tropas británicas también se preparan para abandonar Siria

Cientos de soldados de las Fuerzas Especiales británicas serán retirados de Siria si el ejército estadounidense se retira por completo, dice el diario británico The Times.

La decisión de Trump de retirar las tropas estadounidenses de la frontera entre Siria y Turquía ha sorprendido a todos, incluido el Reino Unido, que se encuentra entre los aliados más leales a Estados Unidos.

La decisión, aparentemente improvisada, de Trump “cegó” al gobierno británico que, probablemente, no fue informado de la conversación telefónica entre Trump y Erdogan, de la que resultó la decisión de retirar las tropas estadounidenses.

La decisión de Trump de retirar las fuerzas estadounidenses de una parte significativa del noreste de Siria expondrá a las fuerzas especiales británicas que operan en la región a situaciones excepcionales de vulnerabilidad, lo que requerirá su retirada total.

Se desconoce el número exacto de soldados de las Fuerzas Especiales británicas, que se presume que son miembros de los regimientos de élite del Servicio Aéreo Especial (SAS), pero las estimaciones oscilan entre las varias decenas y algunos cientos.

Lucy Fisher, corresponsal del Times, dice en un tuit que el número de tropas de las Fuerzas Especiales británicas que operan en Siria no excede unos pocos cientos.

En el mismo tuit, Fisher dice que estos soldados británicos dependen de las fuerzas estadounidenses para obtener recursos, transporte, infraestructura e ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento).

Mientras tanto, a los 1.000 militares estadounidenses estacionados en el norte de Siria se les ordenó abandonar el país, dijo un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato, después del inicio de la ofensiva dirigida por Turquía.

“Estamos ejecutando la orden”, agregando que Estados Unidos dejará un pequeño contingente de 150 soldados en la base de Al Tanf, en el sur de Siria.

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