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Ignorancia consentida

Jon Iurrebaso Atutxa

Cuando desconocemos una realidad, por muy brutal que sea, parece que de alguna manera estamos exentos de responsabilidades para con ella. Pero cuando no es una única realidad sino una continua cascada de horrendos acontecimientos, la cosa cambia. ¿Cómo explicamos que nos enteramos tan solo de lo que el capital desea?  Y qué casualidad que esa ignorancia es la que no perturba nuestra tranquilidad, nuestra estabilidad personal, familiar, colectiva, el acceso al trabajo (el o la que lo tenga), la falta de compromiso ante terribles sucesos, etc. Esto es lo que ocurre con una franja importante de la población, vasca en este caso.

Alguien nos dirá que jamás ha firmado ser un ignorante. Cierto. El asunto es que cuando nos pasamos viendo y oyendo, casi una hora de informativos televisivos al medio día y otro tanto por la noche (los que puedan y soporten hacerlo) y nos parece normal lo que nos cuentan, es como si hubiéramos firmado que ése es el tipo de noticias que queremos oír, ver y no otras. Las consecuencias de la lucha de clases no son noticia y si lo son pueden esconderse, por ejemplo, entrevistando al vecino del piso segundo izquierda que dirá lo que al capital le interesa transmitir.

De repente nos hacen llegar noticias sobre combates y situaciones críticas en varios países de todos los continentes y lo mismo que aparecen desaparecen. Hace meses dijeron los medios de comunicación del capital que Yemen corría el riesgo de padecer una epidemia de cólera que iba a afectar a más de la mitad de los casi 30 millones de habitantes que tiene el país.

¿Y si tal es la magnitud de la tragedia por qué aparece y desaparece sin más explicación? Aparece cuando la ministra de defensa española (respondiendo a alguna ONG) afirma que sí se venden armas a los wahabitas de Arabia Saudí, que es cierto, pero que estos misiles son inteligentes y, por lo tanto, no había riesgo para la vida civil.

Lo que realmente acontece es que la que en principio iba a ser la guerra más corta de Oriente Medio, Arabia Saudí lleva 4 años sin poder doblegar a los hutíes (movimiento Ansarolá) y, a la vez, se convierte en un callejón sin salida para los agresores. Un despilfarro en mercenarios, armamento y autoridad para Arabia Saudí (de momento se lo puede permitir por sus reservas de petróleo principalmente) y en una sangría para los yemenís. Nadie imaginaba que los más parias y poco temidos de ese ámbito geográfico, que hacen de puente entre Oriente Medio y África, iban no solo aguantar el envite saudí sino ponerle en serios aprietos.

Ni Arabia Saudí, ni sus aliados ni, sobre todo, los sionistas y los yanquis habían calculado el poder del Eje de la Resistencia. Hace un tiempo que los sionistas no pueden hacer ninguna barbaridad de cierta entidad sin que la respuesta le llegue por alguno de los caminos que pasan por el Líbano (Hezbolá), Irak, Siria, Irán, los movimientos palestinos o los hutíes de creencia chiita.

Dejando de lado esa complicada situación, en extremo explosiva, no podemos dejar de señalar un par de cuestiones que como vascas nos tocan de lleno y que tienen que ver directamente con el título del artículo.

El asunto es que vivimos dispersos/as entre España y Francia y nos damos cuenta que muchas y muchos no sabemos que hay alrededor de 100 empresas vascas directamente relacionadas, en la actualidad, con situaciones de guerra a lo largo y ancho del mundo. La cosa no va de las escopetas casi de arte que se hacían por aquí. Estamos hablando de tanques, sistemas de precisión, de misiles inteligentes… Sí, de esos que habla la ministra de defensa española. Pues sí señora, está reconocido que los saudíes envían esos misiles a hospitales, escuelas, mercados, mezquitas etc. del Yemen. Precisamente los artefactos caen donde los saudíes quieren masacrar a la población civil a ver si de alguna manera consiguen poner a su favor el curso de la guerra.

A estas alturas del escrito, hablamos de la empresa Sener que nutre de mortíferas armas a Arabia Saudi, Turquia e Israel entre otros bárbaros asesinos. El que fue millonario y del Opus Dei, Enrique Sendagorta sabía mucho de esto. Es bien conocido que Sener es una empresa referencial en sistemas de misiles inteligentes. La empresa SAPA que vende sus carros de combate a los yanquis no se queda a la zaga. Y no seguimos porque sería interminable el uso terrorista para el que son fabricadas armas en Euskal Herria, norte y sur.

Tampoco queremos dejar sin mencionar el tema de los desplazados de las guerras imperialistas o los huidos a causa del hambre. Evidente razón humanitaria de acogida y denuncia permanente, con la salvedad de que no hemos visto el mismo empeño cuando comienzan las guerras. Se invaden y destruyen países acusados de enriquecer uranio, por supuestamente tener armas de destrucción masiva, etc. Por una parte ¿Qué ocurre? ¿Inglaterra, Francia, Israel, USA… no tienen armas de destrucción masiva? Por otra parte, ¿esas muertes bajo bombas de fósforo no valen lo mismo que los ahogados, ambos consecuencia de la rapiña de los imperialismos yanqui, francés, inglés, etc.? Es evidente que más de uno tendrá que replantearse tal cuestión.


Las cifras y otros datos debieran decirnos algo de lo que nos podemos informar con un poco de interés. 5.000 niños yemenís muertos o heridos desde que comenzó la guerra en el 2015. Y no son datos de una organización de izquierda con interés en la cuestión. Son datos de Unicef. Asimismo, medio millón de niñas y niños han tenido que dejar la escuela. Dos millones de niñas y niños sufren desnutrición aguda y 360.000 son menores de 5 años. Infraestructuras concienzudamente destrozadas por parte de los saudíes. Es lo mismo que Israel hizo en su última invasión en el Líbano o en Gaza. En proporción, asesinan a más civiles que milicianos o militares. Eso no es una casualidad. Eso quiere decir: o te rindes a mis necesidades o acabo contigo (con millones de personas) de una u otra manera.

¿Seguiremos con el tema de la “ignorancia consentida”? En nuestras manos está.

La ONU manipuló las pruebas del ataque químico a Duma para culpar al gobierno de Damasco

Los inspectores de las armas de destrucción masiva manipularon deliberadamente las pruebas para culpar al gobierno sirio por el ataque con armas químicas en Duma el año pasado.

Un panel reunido por la Fundación Courage, una asociación para la defensa legal de periodistas e informadores, se reunió con un miembro del equipo de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) que investigó el lugar del ataque de abril del pasado año.

Descubrió pruebas “perturbadoras” de que se había manipulado la información para promover una “conclusión predeterminada”.

El supuesto ataque químico contra Duma, en el que murieron 40 personas, desató la indignación internacional y los bombardeos aéreos de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos después de acusar al gobierno de Damasco.

El caso comenzó a aclararse cuando sobre el terreno muchas personas empezaron a cuestionar los detalles, concluyendo que el ataque fue organizado por el grupo seudo-humanitario llamado “Cascos Blancos”.

Un informe técnico disidente publicado a principios de este año -excluido del informe de la OPAQ- ya puso en duda la versión oficial acerca de la responsabilidad del gobierno de Damasco al respecto.

El informe reveló que las botellas de gas químico no habían caído desde arriba, como se dijo, sino que, de hecho, se habían colocado manualmente en los dos lugares de la investigación.

El denunciante de la OPAQ dijo al grupo, que incluía al José Bustani, primer Director General de la OPAQ, que las principales pruebas habían sido ocultadas a los inspectores.

Esto incluía la omisión de controles durante los análisis químicos, lo que significaba que no había forma de hacer una comparación, un elemento fundamental de los experimentos científicos.

La falta de controles impidió comprobar si los marcadores químicos detectados eran el resultado de un ataque químico o simples restos en el suelo.

El informe de la OPAQ era muy defectuoso, sin una revisión por pares adecuada, advirtió la Fundación Courage, quien añadió que se había llevado a cabo con un objetivo predeterminado: culpar al gobierno sirio.

Los inspectores de la OPAQ que participaron en la investigación deberían comparecer y comunicar sus observaciones divergentes a los Estados Partes en la Convención sobre Armas Químicas, asegura la Fundación.

Bustani dijo que “las pruebas convincentes del comportamiento irregular de la investigación de la OPAQ sobre el presunto ataque a la Duma confirman las dudas y sospechas que ya tenía”.

“No podía entender lo que estaba leyendo en la prensa internacional. Incluso los informes de las investigaciones oficiales parecían inconsistentes en el mejor de los casos. La imagen es ciertamente más clara ahora, aunque muy perturbadora”.

https://morningstaronline.co.uk/article/w/chemical-attack-evidence-was-manipulated-to-blame-syrian-government-report-claims

Más información:


– Los trapos sucios de la Guerra de Siria salen a la luz pero los medios se callan como perros 
– No hubo ningún ataque químico del ejército sirio contra Duma en abril
– Nuevos hallazgos sobre el montaje del ‘ataque químico’ al barrio de Duma, en la capital siria
– El gran montaje de las armas químicas de Duma sale al descubierto
– La ONU manipuló las pruebas del ataque químico a Duma para culpar al gobierno de Damasco
– La prensa española: los perritos falderos de los imperialistas

El Pentágono adjudica a Microsoft el almacenamiento de sus datos en la nube

Ayer el Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció la adjudicación a Microsoft de un contrato gigantesco para almacenar datos en la nube, por un valor de hasta 10.000 millones de dólares.

Amazon compitió con Microsoft hasta el último momento para lograr la adjudicación del contrato JEDI (Joint Enterprise Defense Infrastructure), que tiene una duración de diez años.

El objetivo es modernizar los sistemas informáticos militares. Para facilitar el despliegue de una nueva arquitectura de almacenamiento, el Pentágono decidió asignarla a un único proveedor, en lugar de dividirla en varias licitaciones.

Google se retiró de la carrera en octubre de 2018, explicando que no había recibido ninguna garantía de que el contrato cumpliera con los principios de “inteligencia artificial”.

A pesar de las críticas de Silicon Valley sobre sus colaboración con el ejército y la policía, poco después de la retirada de Google, Microsoft y Amazon, defendieron su participación en la licitación.

“Todos los que viven en este país dependen de su potencia de defensa”, escribió Brad Smith, presidente de Microsoft, en una entrada de su blog.

El cabecilla de Amazon, Jeff Bezos, dijo que el país tendría problemas si las grandes empresas de tecnología le daban la espalda al Departamento de Defensa de Estados Unidos.

El Pentágono anunció en agosto que su licitación había sido aplazada a la espera de la luz verde de Mark Esper, el nuevo jefe del Pentágono.

Censura: expulsan de la universidad a una científica que contradice las noticias catastrofistas sobre los osos polares

La universidad es cada vez menos “universitas” y más inquisitorial. Hay determinadas opiniones que no caben, sobre todo cuando se sostienen criterios que contradicen la ideología dominante, como es la de los peligros que acechan a los osos polares como consecuencia del calentamiento.

A Susan Crockford, una bióloga de renombre mundial en el campo de la identificación de huesos de animales, la han expulsado de la Universidad de Victoria, en Canadá. Se le ocurrió la infeliz iniciativa de dar explicaciones incorrectas sobre los osos polares a sus alumnos.

¿Se equivocó?, ¿no tiene conocimientos suficientes? Si es así, hay que avisar a la policía canadiense, que suele recurrir a ella para realizar informes de antropología forense, porque si vuelve a cometer errores en un juzgado en lugar de un aula, alguno puede acabar con sus huesos en las mazmorras.

En 2016 le renovaron su contrato con la Universidad por un período de tres años y cuando faltaban tres meses para firmar el siguiente contrato, el Departamento de Antropología le retiró su título de profesora adjunta. Después de 15 años de docencia ha salido de la Universidad por la puerta de atrás.

La bióloga canadiense Susan Crockford
Crockford describe su expulsión como “un ahorcamiento académico sin juicio, realizado a puerta cerrada” (1). Mantiene un blog sobre los osos polares (2) y ha escrito cinco libros sobre el tema. Uno de ellos, “Hechos y mitos sobre los osos polares”, ha sido traducido a cuatro idiomas. Además, el año pasado publicó el Informe sobre el Estado del Oso Polar para la Global Warming Policy Foundation y este año ha publicado otro de seguimiento y actualización del mismo tema.

Su error es el siguiente: según ella los osos polares, uno de los símbolos del calentamiento, están muy lejos de la extinción. Lo que debería haber sostenido es lo siguiente: entre 2004 y 2010 la disminución de las masas de hielo marino está reduciendo la población de osos polares.

Crockford admite una disminución de la población de osos polares del orden del 40 por ciento en el área del Mar de Beaufort, lo que condujo a que en 2015 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) los clasificara como “especie amenazada”.

La UICN no basó su declaración en un recuento del número actual de osos polares, ni en observaciones de las que se pueda deducir su cuantía. Como es frecuente, sus cálculos se hicieron con un ordenador. La cifra más utilizada es de 25.000, que es un mínimo. Según Crockford podría haber incluso más del doble de esa cantidad. En 1986 se hablaba de que había 40.000 y desde entonces el número ha ido en aumento, según Crockford.

La investigadora canadiense considera que la causa del descenso poblacional fue la escasez de su presa preferida, la foca anillada, a su vez causada por una capa de hielo de primavera inusualmente gruesa, una tendencia recurrente cada década durante el siglo pasado.

Además, la bióloga asegura que las emisiones de CO2 y otros gases considerados “de efecto invernadero” procedentes de las actividades industriales tienen un impacto muy pequeño en el clima mundial. Según ella, en general, el calentamiento es muy beneficioso y las consecuencias más serias para el medio ambiente proceden del enfriamiento.

El nombre de la bióloga canadiense se suma a una ya amplia purga de investigadores y universitarios despedidos por propagar “equivocaciones científicas” en asuntos de ecología, como Peter Ridd, Bob Carter, Murry Salby, Bjorn Lomborg, David Legates, Nick Drapela, Pat Michaels o Mitchell Taylor.

Como a nosotros nos gusta conocer los errores, recomendamos la lectura del blog de Crockford, sus libros y sus explicaciones, como la titulada “No existe ninguna emergencia climática para los osos polares” que se puede encontrar en YouTube (3).

Ya saben: si quieren estar equivocados, no se lo pierdan.

(1) https://business.financialpost.com/opinion/was-this-zoologist-punished-for-telling-school-kids-politically-incorrect-facts-about-polar-bears
(2) https://polarbearscience.com/
(3) https://www.youtube.com/watch?v=jQRle6pgBCY

La pesadilla seudoecologista: los nuevos impuestos ‘verdes’ van a esquilmar los bolsillos de los contribuyentes

Uno de los objetivos que se esconden tras el “New Deal verde” es el aumento de los impuestos, que tienen por objeto, además de sanear las deudas de la hacienda pública, drenar fondos hacia la “nueva economía”, esto es, crear una ventaja competitiva para ciertas tecnologías en detrimento de otras.

Es una política de aumento de la presión tributaria sobre los sectores más débiles de la sociedad que se justifica por motivos seudoecológicos de manera que sean los propios interesados los que se pongan la soga al cuello. “Pagarás más impuestos, pero es por tu propio bien, o por una causa justa, o para que la humanidad tenga un futuro mejor”. También es posible que te declaren culpable y te condenen en consonancia: “El que contamina paga”.

Unos 40 países del mundo tienen impuestos verdes o ecológicos, según el New York Times (1). Comenzaron con los vehículos, quads y motos de agua de nueva matriculación, pero no hay manera de frenar la avalancha.

El impuesto apareció en España en 2008 y recauda 21.000 millones de euros anuales. Como era de prever, no ha conseguido el objetivo aparente que perseguía, a saber, contener las emisiones de CO2, a pesar de lo cual la Unión Europea lleva tiempo animando a los países miembros para que aumenten la presión fiscal.

Ahora bien, como es natural, tratándose de un impuesto creado en medio de la crisis económica de 2008, hay que preguntar: ¿alguien se creyó el cuento de que un impuesto así tenía algo que ver con el carbono o sólo pretendía recaudar más dinero?

El seudoecologismo es un ataque de histeria que no ha hecho más que comenzar y, además, con Hacienda por medio haciendo caja, aumentará progresivamente. La amenaza se repite cada vez con mayor insistencia: “El FMI pide aumentar los impuestos a la luz y a la gasolina para combatir el cambio climático” (2), o bien “Catalunya gravará a 3,6 millones de vehículos por las emisiones de CO2” (3). Por su parte, Alemania ya se ha inventado un impuesto sobre el CO2 (4).

¿No hablaban de neoliberalismo?, ¿no hablaban de adelgazar al Estado? Aquí algo falla estrepitosamente. Si los impuestos gravan la electricidad, ¿cómo quedarán los que ya no pueden pagar la factura de sus casas?

La presión tributaria aumentará porque este tipo de impuestos indirectos son insignificantes para los ricos y para los pobres una losa insufrible. En 2017 en la reunión COP22 que se celebró en Marrakech, la Comisión sobre los Precios del Carbono lo dejó bien clarito: el precio que se paga por las emisiones de CO2 debe aumentar constantemente.

El fisco se frota las manos. Todo le parece poco. Un periódico de Chile titula: “Precio que fijó el gobierno es 8 veces menor a lo que se recomienda para alcanzar las metas del Acuerdo de París” (5). La terminología, que es de lo más sutil, está copiada del Banco Mundial. No quieren que parezca un impuesto sino el precio que debe pagar el que contamina, como si fuera un castigo por ensuciar el aire con CO2 (6).

Pero se trata de un fraude detrás de otro: los que tributan no son los gases que salen por el tubo de escape, que incluso son perniciosos para la salud, sino sólo el CO2.

También es harto evidente que el tributo castiga especialmente a los menos pudientes porque son quienes tienen los vehículos más viejos, ya que no los pueden renovar periódicamente por otros más nuevos. No es de extrañar que, al estilo de los “chalecos amarillos”, en varios países hayan surgido grupos de lucha contra este tipo de subidas de impuestos, como es el caso de Ecuador, donde se ha creado el movimiento “Fuera Impuesto Verde” (7).

Lo más repugnante de esta operación es que es la típica comedia seudoecologista porque no se sabe la cuantía de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Cada país las mide por decreto de una manera diferente y le pone un “precio” diferente.

(1) https://www.nytimes.com/es/interactive/emisiones-precio-del-carbono/
(2) https://www.hoy.es/economia/fiscalidad/fmi-impuestos-contaminacion-20191010154214-ntrc_amp.html
(3) https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20191011/47898773508/impuesto-vehiculos-contaminacion-cataluna-emisiones-ley-cambio-climatico.html
(4) https://cadenaser.com/ser/2019/10/23/internacional/1571848399_091521.html
(5) https://www.eldesconcierto.cl/2019/08/22/impuesto-verde-precio-que-fijo-el-gobierno-es-8-veces-menor-a-lo-que-se-recomienda-para-alcanzar-las-metas-del-acuerdo-de-paris/
(6) https://carbonpricingdashboard.worldbank.org/
(7) https://www.dpe.gob.ec/pronunciamiento-de-la-defensoria-del-pueblo-frente-al-impuesto-ambiental-a-la-contaminacion-vehicular-impuesto-verde/

La lucha contra la explotación de las trabajadoras costureras en México

Sara Lovera

Levantadas sobre los escombros -ya que el sismo dejó atrapadas más de 600 costureras en decenas de edificios de la avenida San Antonio Abad, de las calles de Uruguay, Belisario Domínguez, Perú y José María Izazaga, donde se concentraban pequeñas fábricas y talleres de confección, establecimientos hoy desolados- unas 800 costureras de 40 fábricas, de las más de 11.000 afectadas de 400 establecimientos por el terremoto del 19 de septiembre de 1985, lucharon más de tres años por sus derechos y sus puestos laborales. Protestaron y marcharon por las calles; organizaron mítines y alzaron un campamento.

Sin más recursos que el coraje y la razón, fundaron el 22 de octubre de 1985 el Sindicato Nacional de Trabajadoras de la Costura, Confección, Vestido, Similares y Conexos 19 de Septiembre, encabezado por Evangelina Corona, Alicia Cerezo, Guadalupe Conde, Leticia Olvera y Alejandra Martínez, entre muchas otras.

Organizadas y apoyadas por muy distintos grupos, enderezaron más de 345 demandas ante la Junta de Conciliación y Arbitraje, lograron convenios para 2.000 trabajadoras en cerca de 100 empresas, con indemnizaciones de aproximadamente 429 millones de pesos (24 millones 600 mil dólares). En 84 empresas de la confección y del vestido hubo conflictos de carácter laboral, resueltos y/o archivados, con soluciones de una lentitud ofensiva.

Entonces había exceso de oferta laboral. Las costureras laboraban 11 horas diarias; trabajaban a destajo, no tenían horarios de comida, les pagaban centavos por cada costura, vivían humilladas y sin derechos laborales. Cientos de talleres operaban fuera de la ley. Lo mismo sucede tres décadas después.

Fueron tres intensos años de lucha, ellas en pie. Firmaron condiciones nuevas de trabajo, formaron dos cooperativas; crearon una guardería, se unieron a organizaciones sociales/feministas, pero 30 años después, el sindicato sólo representa a cinco empresas, tres de ellas fuera de la capital, en Irapuato, Guanajuato. Al día de hoy, las condiciones de unas 10.000 trabajadoras no han variado.

Este septiembre de 2015, al caminar por San Antonio Abad, Izazaga, 20 de Noviembre, Manuel Doblado, Belisario Domínguez, Paraguay, Ecuador y Perú, puede verse que los antiguos talleres desaparecieron: hoy son centros de venta de ropa importada que comercializan vestidos de fiesta y pantalones, trajes, sacos y faldas adocenadas provenientes de la maquila internacional.

En mayo de 2015, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ofreció a la Cámara de esa industria un apoyo de 450 millones de pesos (22 millones 500 mil dólares), pues solo en 2014 entraron al país 150 millones de prendas de vestir procedentes del extranjero.
Símbolo encarnado

Frente al lastimado monumento metálico en Tlalpan donde se alzó durante varios años el campamento de las costureras en lucha, que funcionaba como refugio y centro de las movilizaciones, se aprecia un tendajón derruido y gris, donde comenzaron las operaciones del sindicato.

Tres décadas después, aunque no se sabe quién administró y vendió parte de ese terreno, el sindicato sigue en pie, afirma Alejandra Martínez, su secretaria general, quien plantea que en estas décadas la industria se ha reducido; hay, como antes, talleres clandestinos, ubicados desde los años sesenta en Ciudad Netzahualcóyotl; hoy se multiplican en Tlaxcala, y hay una huelga que está por cumplir 38 meses sin que se logre acuerdo alguno: la de la fábrica Cartagena, símbolo encarnado: 21 costureras la sostienen, bajo la lluvia y en contra del desprecio y el olvido de Ernesto Kuri Serú, propietario de la fábrica, quien provocó el paro por negarse a pagar un solo derecho de estas costureras, como si nada hubiera sucedido.

Hoy las costureras, miles desempleadas, sobreviven al infortunio que un día les dio gran fuerza. En Cartagena esperan pacientes una solución.

En el recuerdo de Alejandra está la fábrica de vestidos Read, donde el sindicato operó durante 20 años. Ahí se hacían los vestidos de fiesta, con canutillo y tul; los trajes de novia, otros más de telas finas. Eran 40 las costureras que vieron cerrar el establecimiento en 2004. El combate contra el sindicato fue feroz, nos dice Alejandra.
Un cambio de vida

A Leticia Olvera, la lucha obrera le cambió la vida. Militante de Mujeres en Acción Sindical tras el sismo de 1985, hoy mira el pasado con enojo. «Muchas fábricas cerraron apenas nos organizamos», recuerda. Tal fue el caso de la de ropa íntima Cárnival. Hoy Leticia lucha para que sobreviva una organización de proyectos productivos, y aprendió que además de los derechos laborales, las mujeres necesitan igualdad y derechos sexuales y reproductivos.

Alicia Cerezo reconoce que su vida dio un giro de 90 grados. También se hizo feminista, pero advierte que miles de sus compañeras quedaron atrapadas en una condición lamentable, y que el fracaso del sindicato está ligado a los intereses patronales y al sindicalismo espurio. Las costureras, tal y como fuimos antes, han desaparecido.

Evangelina Corona, quien tras la lucha se hiciera asambleísta, trabaja en una oficialía de partes a su avanzada edad; Alicia y Leticia promueven el seguro de desempleo en módulos de la Secretaría del Trabajo del Distrito Federal; Lupe Conde se jubiló como maestra de corte y confección. Miles trabajaron hasta hace poco, y algunas lograron su jubilación.
Globalizacion y pérdida

Según la Cámara Nacional de la Industria Textil y del Vestido, que dirige Samuel Gersheinch Salvocou, la confección apenas representa el 0,1 por ciento de la industria; la competencia por la apertura internacional tiene colocada a la del vestido en un sistema globalizado que ha eliminado los antiguos talleres y pequeñas fábricas que hace tres décadas, sólo en la capital, llegaron a tener 70.000 costureras.

La información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de las Cuentas Nacionales 2014, señala que en todo el país hay 74.026 trabajadoras formales de la costura, el 1,3 del personal ocupado formalmente en toda la manufactura nacional, y confirma que los salarios anuales de cada trabajadora no llegan más que a 12.000 pesos (600 dólares) unos 700 pesos (35 dólares) efectivos cada semana.

Alejandra Martínez reafirma que las costureras pagadas en nómina no logran más de esos 700 pesos semanales, y en este 2015 en curso, las que trabajan a destajo reciben sólo dos pesos (0.1 dólares) al día por prenda cosida, y las jornadas se extienden hasta por 10 o 12 horas diarias. «No hubo cambio ni hay inspectores en los talleres, ni protección, ni se cumple con el salario mínimo profesional, ni se conmueve la Secretaría del Trabajo», afirma.

Hoy, las grandes tiendas departamentales contratan a empresas de dudoso origen, las llamadas outsourcing, afirma el abogado Manuel Fuentes, uno de los defensores de las costureras, quien añade que, donde hay pequeñas fábricas, existen contratos de protección, es decir, contratos de trabajo que proponen las centrales obreras, sin organizar a las trabajadoras en sindicatos y que sirven para encubrir a la patronal. El abogado de Cartagena Eduardo Díaz confirma que quienes laboran en la costura lo hacen sin derechos.

Sin embargo, el valor de las ventas es hasta de 90.000 millones de pesos (4.500 millones dólares), pero principalmente en la industria de confección en cuero; en la elaboración de alfombras y en la producción de moda en gran diseño.

La ropa popular es china o proveniente de talleres outsourcing que contratan El Palacio de Hierro, Liverpool o Sears, empresas que reciben ropa cortada por diseñadores, con telas importadas y confección pagada a precios irrisorios, informan Eduardo Díaz, Alejandra Martínez y Manuel Fuentes.

Una de las características que definió a la industria que ya tiene más de un siglo de vida, fueron los talleres familiares. En 1985, la mitad de la producción se hacía en estos talleres, ubicados en el Estado de México, hoy en Tlaxcala y en los alrededores de la ciudad de México y de otras capitales, los patrones se ahorran millones de pesos en impuestos. Para las costureras del Distrito Federal, pese a la reducción de la industria por la competencia internacional, la situación actual es semejante a la de esa época.

Una descripción detallada de lo que sucedía en las pequeñas fábricas se lee en un estudio realizado por la Secretaría del Trabajo en octubre de 1985. En el documento sin firma, el anónimo autor señalaba:

«A medida que los medios de comunicación se adentraban en el caso de las costureras, salían a la luz las terribles condiciones de trabajo con que operaba la industria en general, y la casi total inexistencia de protección sindical. Así, se supo que las costureras trabajaban jornadas de más de ocho horas diarias, ya que su salario se les pagaba a destajo, lo que las forzaba a cumplir con cargas de trabajo muy altas; que a menudo había sanciones muy rigurosas por retardos y faltas, y que, dado que existía abundancia de mano de obra disponible, las amenazas de despido resultaban frecuentes y los salarios que se pagaban en muchos casos eran menores que el mínimo. También se supo que muchas veces los empresarios firmaban contratos por una semana con sus trabajadoras para evitar así registrarlas en el Seguro Social.

«Para evitar robos en las empresas, se afirmó que en algunos talleres las trabajadoras eran sometidas a rigurosas revisiones y, en algunos casos, los dueños cerraban con llave los accesos a los talleres mientras las obreras estaban trabajando. Varias versiones de personas presentes durante el sismo sostenían que por esa razón muchas trabajadoras no habían podido salvar sus vidas.

«Estas denuncias provocaron serios reclamos a las organizaciones obreras y a las autoridades del trabajo. El líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Fidel Velázquez, afirmó que la industria textil, principalmente en el rubro de la confección de ropa, era uno de los ramos más incontrolables desde el punto de vista sindical, pues se manejaba en la clandestinidad desde hacía varios años en talleres escondidos con una marcada explotación de la mano de obra, en los que no se pagaba ni el salario mínimo y se negaban prestaciones sociales. Por su parte, el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Textil, afiliado a la CTM, Adolfo Gott Trujillo, indicó que la mayoría de los trabajadores que laboraban en los talleres donde se confeccionaba ropa no estaban afiliados a ningún sindicato. Solo una minoría estaba organizada en pequeños sindicatos desconocidos.


http://amecopress.net/Mexico-Costureras-olvidadas-y-explotadas

40 congresistas quieren incluir al Batallón Azov en el listado de organizaciones terroristas

40 miembros del Congreso de Estados Unidos se han dirigido oficialmente al Secretario de Estado, Mike Pompeo, para preguntarle por qué el Batallón Azov no está incluido en el listado de organizaciones terroristas.

La petición es consecuencia de un fracaso: la guerra del Donbas no ha logrado desestabilizar a Rusia y, por lo tanto, lo que concierne a Ucrania ya no interesa a casi nadie. En cuanto los peones del imperialismo dejan de cumplir su papel, como el Batallón Azov, se les puede arrojar por la borda sin contemplaciones.

Ahora bien, en Estados Unidos la actualidad ha vuelto a Ucrania por la puerta falsa: con una reedición del “candidato manchú”, o sea, a causa de las inmediatas elecciones presidenciales.

Nosotros lo podemos aprovechar para aprender (de una vez) lo que es el fascismo. A ver si somos capaces de ello: en Ucrania los imperialistas apadrinaron a perros nazis, como el Batallón Azov, en 2014 porque los necesitaban para que cumplieran su papel de mamporreros.

Los partidos y grupos nazis, cualesquiera que sea su nombre, no son absolutamente nada sin el Estado al que sirven, lo mismo que los curas y reverendos no son nada sin las religiones y las capillas. Lo que es fascista es el Estado que los sustenta, no la parafernalia del grupo, sus consignas, ni sus emblemas, ni sus tonterías.

Otra cosa es cuando ya no son necesarios. Cuando los fascistas han cumplido su papel, hay que esconderlos debajo el felpudo, no vaya a ser que se descubra la verdadera naturaleza de quien está detrás, del director de orquesta.

Entre los 40 congresistas se encuentra Max Rose, diputado por Nueva York, que publicó la carta en su página web y rápidamente fue suscrita por otros 39 parlamentarios de diferentes Estados, pertenecientes todos ellos al Partido Demócrata.

“Hoy en día si un ciudadano estadounidense jura lealtad al Califato Islámico y difunde sus conexiones terroristas, el gobierno tiene varias herramientas a su disposición para contrarrestar la amenaza. Sin embargo, si el mismo ciudadano estadounidense jura lealtad a un violento grupo de extremistas blancos en el extranjero y difunde su retórica terrorista, el gobierno federal no tiene acceso a las mismas herramientas […] El Batallón Azov es una organización policial ultranacionalista muy conocida en Ucrania, que invita abiertamente a los neonazis a unirse a sus filas […] En la historia relativamente corta de este grupo, la ONU ha registrado violaciones de derechos humanos y casos de tortura. A pesar de estos hechos, según el FBI, Azov ha estado reclutando, radicalizando y entrenando a ciudadanos estadounidenses durante años […] El vínculo entre Azov y los ataques terroristas en los Estados Unidos es obvio […] Además de Azov, los miembros del Congreso exigen que las organizaciones derechistas Nordic Resistance Movement (Suecia) y National Action (Gran Bretaña) también sean incluidas en la lista de terroristas”.

Los diputados esperan una respuesta para el 4 de noviembre pero, mientras tanto, la prensa ucraniana ha estallado en titulares (*) porque el Batallón nazi forma parte ahora del Estado ucraniano y no les gusta aparecer en el entramado del racismo y el terrorismo blanco.

El pecado original perseguirá a Ucrania en el futuro, del mismo modo que le persigue a España.

(*) https://www.forumdaily.com/en/kongressmeny-ssha-trebuyut-vnesti-ukrainskij-polk-azov-v-spisok-terroristicheskix-organizacij/

Imperialistas y kurdos quieren jugar con dos barajas (y que el gobierno de Siria les siga la corriente)

El general kurdo Mazlum Abdi
Las tropas estadounidenses que se han retirado del nordeste de Siria, no se han marchado muy lejos. Están al otro lado de la frontera con Irak. La retirada tampoco ha sido completa, ya que quedan las tropas de Al-Tanf, al sur de Siria. Por lo tanto, Estados Unidos no se larga sino que cambia de estrategia en Oriente Medio.

De ese cambio de planes forma parte la invasión militar del sureste de Siria por parte de las tropas turcas.

Por su parte, los dirigentes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) le han manifestado a Trump que están dispuestos a colaborar en el nuevo plan: “Realmente disfruté de mi conversación con el general @MazloumAbdi. Aprecia lo que hemos hecho y yo aprecio lo que han hecho los kurdos. Tal vez es hora de que los kurdos empiecen a dirigirse a la región petrolera”, escribió Trump en un mensaje de Twitter.

La complicidad de los kurdos con el imperialismo no decae por más que los imperalistas los tratan como acostumbran: como a perros amaestrados. Recientemente un funcionario del Departamento de Estado rompió un lápiz y se puso a gritar a una delegación kurda (*).

“Hemos asegurado el petróleo”, ha escrito Trump en un mensaje de
Twitter, y el equipo de la Casa Blanca que trabaja con el Califato
Islámico, dirigido por James Jeffrey, promueve la política de
incrementar la presencia militar en Deir Ezzor, que es donde se
encuentran los yacimientos de petróleo y gas.

En Deir Ezzor la presencia militar de Estados Unidos parece mayor. Hay más helicópteros y aviones de combate F-35. “Todos los días, la coalición [dirigida por Estados Unidos] es muy fuerte con [el dirigente sirio] Assad”, dijo Omar Abu Layla, director general de Deir Ezzor.

Trump pretende jugar con dos barajas y para ello alienta la reconciliación de los kurdos con los turcos. En una carta dirigida a Erdogan hace unos días, Trump le dice que el general Mazlum podría ser un negociador potencial. “El general Mazloum está dispuesto a negociar con usted [Erdogan] y a hacer concesiones que nunca habrían hecho en el pasado. Adjunto una copia confidencial de la carta que me acaba de enviar”, escribió Trump.

Pero el general Mazlum que dirige las FDS, milita desde hace 30 años en el PKK y por ello es uno de los “terroristas” más buscados por la policía turca. Sería extraño verle estrechar la mano de Erdogan, lo que no impedirá que viaje próximamente a Washington para informarse de los planes de Estados Unidos en la región.

La invasión kurda ha logrado expulsar a los kurdos de a frontera norte, desplazándose hacia las regiones más meridionales de Siria. En ellas están los yacimientos petrolíferos y allá la población es totalmente árabe y no hay kurdos. Estados Unidos no quiere enviar tropas suficientes para ocuparlos. Necesitan un delegado fiable y, de nuevo, los kurdos se prestan a seguir ejerciendo de peones del imperialismo en la zona.

Si Estados Unidos ocupa la zona petrolífera con la ayuda de las milicias kurdas, los árabes lucharán contra los ocupantes de sus tierras y es muy posible que reactiven el Califato Islámico.

Evidentemente, Estados Unidos juaga con dos barajas (turcos y kurdos) y los kurdos les imitan; no rompen con los imperialistas pero, al mismo tiempo, quieren que el ejército regular sirio les defienda en la franja fronteriza. A Rusia le piden que haga de intermediario y presione al gobierno de Damasco. Quieren convertir a YPG en una sección especial del ejército regular sirio, quieren que las tropas de Estados Unidos estén presentes en Siria con el paraguas de “fuerzas internacionales de observación”.

(*) https://nationalinterest.org/blog/middle-east-watch/exclusive-inside-state-departments-meltdown-kurds-90241

El complejo militar industrial: el papel de los científicos como mercenarios del capitalismo contemporáneo

La política económica de Trump ha seguido la moda de los recortes presupuestarios, lo que suscita la pregunta inversa: ¿en dónde no escatiman el dinero? La respuesta es evidente: en gastos militares, dentro de los cuales están los proyectos “cientificos” de Darpa, la agencia de investigación del Pentágono.

La guerra ha sido y es uno de los grandes motores de la ciencia, y los científicos son los más fieles siervos de las guerras porque su trabajo tiene más relación con el sueldo que cobran que con un amor desinteresado por el saber.

Los presupuestos militares han convertido a Darpa en un gigantesco fondo de inversiones a través del cual los militares controlan universidades, laboratorios y centros de investigación por todo el mundo. Los científicos, académicos e investigadores no son más que unos de tantos subcontratistas del Pentágono, de manera que cuando se les acaban los fondos tienen que viajar a Washington a mendigar más dinero para mantener la maquinaria en marcha.

En 2017 Darpa percibió 2.900 millones de dólares que este año llegarán a los 3.200 millones. El destino de ese dinero marca la pauta de lo que interesa a los imperialistas, además de marcar la pauta también de lo que en el mundo actual consideran como “ciencia” que los más papanatas llamaban antes “puntera” y ahora “deep tech” (1). La tecnología “punta” es la más moderna, la mejor, la más innovadora y los demás no hacen más que seguir ese camino: el que marca el Pentágono.

Darpa no invierte en armas sino en hegemonía y, por lo tanto, en poder o, por mejor decirlo, en mantener el poder (el ‘status quo’) a lo largo y ancho del mundo. Poco después de que en 1958 fundara Darpa fue cuando el general Eisenhower acuñó la famosa expresión “complejo militar industrial” (2), un binomio del que se suele olvidar la tercera pata a la que el entonces Presidente también se refirió: la ciencia.

Más que la ciencia propiamente dicha, son los científicos actuales los que portan las taras del complejo militar industrial, por más que se empeñen en disimularlas. Aquí ya hemos expuesto algunas, como la llamada “inteligencia artificial”, que va a consumir 2.000 millones de dólares de Darpa en cinco años. No es más que ingeniería social o, como decía Marx, convertir a la humanidad en una extensión de la máquina (y no al revés).

Por lo demás, la “inteligencia artificial” es lo menos inteligente que cabe imaginar. Es el intento de trasladar el modelo militar a la sociedad, o sea, militarizar a los civiles, convirtiéndolos en automátas, soldados robotizados, carne de cañón.

La subcontratación permite a los científicos cerrar los ojos ante sus verdaderos amos. También le permite al Pentágono contar con la colaboración de instituciones e investigadores que le cerrarían las puertas porque no quieren aparecer como tentáculos de la guerra imperialista. En fin, la maraña de intermediarios mantiene la imagen de la ciencia que los científicos quieren aparentar: aséptica y alejada del mundanal ruido.

Pero la ciencia no sólo depende de los militares y de científicos militarizados, sino también de la industria, es decir, del capital. La biologia moderna es una creación de las empresas de fondos de inversión altamente especulativos. Los laboratorios de biotecnología, la farmacia y la agroindustria actuales serían impensables sin las sociedades de capital riesgo.

La industria funda y destruye revistas científicas, crea, equipa y disuelve laboratorios y centros de investigación, financia cursos de formación, convoca congresos nacionales e internacionales, incorpora a los científicos a su accionariado y a los consejos de administración de sus empresas, nombra y destituye a ciertos ministros…

Desde el punto de vista industrial, la ciencia moderna no tiene que fabricar conocimientos verosímiles, sino algo mucho más simple: es una máquina de hacer dinero rápidamente, bien entendido que quienes hacen dinero no son sólo las empresas sino también los científicos que forman parte de ellas.

Quizá el mejor perfil que hay en España de uno de esos científicos de última generación sea Cristina Garmendia, donde aparecen todas las patas que la sustentan. Doctora en biología, Garmendia fue ministra del PSOE de Ciencia e Innovación, un cargo al que llegó procedente de los grupos de presión de la biotecnología, la famacia y la medicina, unidos en una intrincada red de fundaciones que no son otra cosa que conglomerados empresariales.

Era miembro de la Junta Directiva de la CEOE, presidenta de la Fundación Inbiomed y de la Asociación Española de Bioempresas. En 2000 fundó Genetrix, empresa del sector de la biotecnología y en 2008 la sociedad de capital riesgo YSIOS, especializada en salud y biotecnología. “Cristina Garmendia fue pionera al sentar las bases de una industria de la biotecnología en España al trasladar el ‘know-how’ de la investigación biomédica académica española al ámbito del mundo empresarial”, dice de ella la Wikipedia (3).

En 2011 aquella ministra aprobó la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación que, por primera vez, elevó la innovación a rango de ley, incidiendo en las puertas giratorias del conocimiento: del sector público a las empresas privadas, y a la inversa.

Aquel mismo año 2011 la ministra se concedió préstamos públicos para sus propias empresas privadas, porque en los tiempos del capital monopolista de Estado ¿cómo se diferencia lo público de lo privado?, ¿cómo diferenciar la ciencia de los científicos?, ¿cómo diferenciar a la ciencia del capital?, ¿cómo diferenciar al PSOE de Ciudadanos? En 2015 a la científica ya la veían participando en los actos electorales de Ciudadanos (4).

En el mundo actual a los científicos que marcan la pauta donde se los ve es en los actos oficiales; los otros tienen su jornada de trabajo en los laboratorios y dependen de los anteriores.

(1) En Estados Unidos llaman “deep tech” a los proyectos científicos prometedores o rompedores, pero que requieren un desarrollo a largo plazo y, por lo tanto, de dinero público
(2) Aunque la expresión se atribuye a Eisenhower, quien le escribió el discurso fue Malcolm Moos, rector de la Universidad de Minnesota (https://www.shmoop.com/historical-texts/eisenhower-farewell-address/malcolm-moos.html).
(3) https://es.wikipedia.org/wiki/Cristina_Garmendia
(4) https://cronicaglobal.elespanol.com/politica/c-s-sorprende-con-el-fichaje-de-la-ex-ministra-socialista-cristina-garmendia_29688_102.html

También las calles de Líbano están en pie de guerra contra la política económica de su gobierno

Ayer se produjeron enfrentamientos y choques entre manifestantes y soldados del ejército desplegados en las calles del Líbano. Los medios de comunicación locales informaron de varios heridos cuando los soldados trataron de retirar a la fuerza un control de carretera establecido por los manifestantes en la entrada norte de Beirut. El ejército, que ha sido discreto desde el inicio del movimiento de protesta sin precedentes que sacude al país desde hace una semana, hizo su primera aparición ayer, después de que el Primer Ministro pidiera a los dirigentes de las fuerzas de seguridad y del ejército que garantizaran la estabilidad del país.

Los soldados fueron desplegados al amanecer para liberar las principales arterias y carreteras bloqueadas por las barricadas levantadas por los manifestantes. Sin embargo, esto no disuadió a los libaneses de unirse masivamente a las protestas por séptimo día consecutivo. A primeras horas de la mañana de ayer se organizaron concentraciones en varias ciudades del país, como Beirut, Trípoli y Tiro.

Los manifestantes exigen la dimisión de todo el gobierno. Frente a la movilización de los manifestantes, el gobierno trata de aumentar las consultas con los dirigentes de los partidos políticos a fin de encontrar una solución a una crisis que amenaza cada vez más su supervivencia. Ayer, el Presidente del Consejo de Ministros Saad Hariri se reunió con una delegación de la Asociación de Bancos del Líbano, encabezada por su Presidente Salim Sfeir.

Durante la reunión los debates se centraron en la aplicación de las recientes decisiones adoptadas por el Consejo de Ministros. Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Nabih Berri, recibió ayer por la mañana a una delegación del Partido Socialista Progresista (PSP) integrada por varios ministros y diputados. Nabih Berri recordó en la reunión que las demandas populares estaban entre los 22 artículos aprobados en la reunión económica de Baabda.

“Hemos levantado nuestras voces durante décadas para abordar estos temas, y observamos que el movimiento popular ha tenido éxito en lograrlos bajo presión”, dijo en la reunión. El dirigente del ASPAN, Walid Jumblat, expresó su apoyo a la idea de una reorganización del gabinete como primer paso para desactivar la crisis. Joumblat explicó que “el cambio de cartera ministerial salvará a los partidos de la hegemonía de ciertas corrientes”.

Por su parte, la Iglesia cristiana libanesa, que ha estado en un segundo plano desde el inicio del movimiento de protesta, se escapó ayer de su reserva y afirmó su apoyo a las demandas de los manifestantes. Al final de una reunión extraordinaria de patriarcas, el maronita, el cardenal Béchara Boutros Rahi, recordó la responsabilidad del poder en la corrupción que azota a las instituciones. “Es hora de que el Estado responda a las demandas justas y restablezca una vida normal”, dijo.

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