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Economía

El fino trecho entre la desesperación y el suicidio se acorta también en Canadá por efecto de la crisis

A la crisis económica se le ha sumado la crisis síquica causa por el confinamiento. El número de suicidios, sobredosis y personas en busca de alimentos se disparó durante el confinamiento, dicen los trabajadores de primera línea en Edmonton, Canadá.

“Los jóvenes nos han dicho abiertamente que si no encuentran comida en nuestra casa, no tendrán nada que comer”, dice el coordinador del proyecto Rohan Dave de OSYS (Old Strathcona Youth Society, una organización que lleva más de 20 años ayudando a los jóvenes necesitados.

CHEW (Community Health Empowerment and Wellness), una organización que apoya a los jóvenes LGBTQ2+, ha informado de un aumento de las sobredosis y los suicidios. Cinco de sus habituales han muerto desde marzo.

“Ya se enfrentan a muchos desafíos y cuando añades Covid, se hace muy difícil”, dice el director del proyecto Corey Wyness. “Pero siempre hay esperanza. Pierdes a un joven que no quiere luchar más y otros 10 recuperan la esperanza el mismo día. A eso nos aferramos”.

“Parte del problema, dice, son las penurias causadas por la pandemia, tanto financieramente como a través de medidas de distanciamiento”.

La falta de recursos para ayudar a los más vulnerables se ve agravada por la disminución de la calidad de las drogas callejeras causada por la ruptura de la cadena de suministro regular.

“Las drogas se han vuelto de muy, muy mala calidad”, señala Corey Wyness. Los traficantes “están añadiendo fentanilo, carfentanilo y otros productos químicos”.

“El efecto es mucho más fuerte y la retirada es terrible. Lo ves todos los días. Los jóvenes que eran seres humanos juguetones, brillantes y extraordinarios se han convertido en zombis”.

“La cuestión es cómo recuperarlos”, dice. El confinamiento privó a estos jóvenes de lugares donde pudieran encontrar comida, refugio, acceso a Internet y alguna forma de seguridad.

“Esta pérdida de orientación ha obligado a muchos de estos jóvenes a enfrentarse a situaciones en las que son explotados, en las que se abusa de ellos”, dice Rohan Dave.

En respuesta a la demanda, OSYS ha ampliado su alcance para apoyar a cualquiera que necesite comida, productos de higiene, ayuda con el alojamiento o simplemente un servicio al que referirse.

Las medidas de higiene han llevado a los trabajadores de primera línea a ofrecer sus servicios en los bancos de los parques.

Para continuar su misión, OSYS está buscando donaciones de ropa de invierno, dinero y tarjetas de regalo para el acceso a contenidos digitales para mantener a los jóvenes ocupados.

La organización también espera recolectar teléfonos celulares y tarjetas SIM para mantenerse en contacto con los jóvenes que apoya.

En CHEW, Corey Wyness quiere agradecer en primer lugar a los donantes, que ya han donado todo, desde galletas caseras hasta tarjetas de regalo y productos a granel.

Sin embargo, a medida que se acerca el invierno, señala una mayor necesidad de abrigos, calcetines, zapatos, así como refrescos y bocadillos.

https://ici.radio-canada.ca/nouvelle/1730286/edmonton-sans-abri-jeunes-lgbtq2-besoins
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Salud

La muerte de una bebé de cinco meses por la dedicación exclusiva de recursos sanitarios al coronavirus

El pasado 2 abril una bebé de cinco meses falleció en Sevilla a causa de un apendicitis porque los médicos sólo atendían al coronavirus. El caso está en manos de la Fiscalía y Carmen Flores, de la Asociación del Defensor del Paciente, asegura que “han acumulado un gran número de casos” que están en una situación similar.

La recién nacida tenía fiebre y, en medio del estado de alarma, los padres llamaron al 112 pero les dijeron que esperasen.

Al día siguiente acudieron al centro de salud San Hilario. “Había dos pediatras, y la verdad es que estaban ya terminando su jornada, nos trataron un poco mal pero nos terminaron atendiendo en urgencias”, dijeron los padres.

La pediatra apenas exploró al bebé y les dijo a los padres que no se preocuparan demasiado. Les añadió que “debe de estar incubando algo, algún virus, que es normal en un bebé, pero que estemos tranquilos: que sigamos con el paracetamol, que la bañemos y le pongamos paños para bajarle la fiebre, y ya está”.

Además la pediatra les recuerda el peligro que puede suponer llevar a la bebé a un hospital en medio de una pandemia.

El 1 de abril los padres llaman al 112 al observar que la niña seguía con fiebre. Piden el traslado a un hospital o centro de salud, pero les recomiendan no hacerlo debido al peligro de contagio.

“Miró la historia clínica y, para nuestra sorpresa, nos dijo que la anterior pediatra había puesto: ‘Gastroenteritis’. Le dije: ‘Pero si a mí no me ha dicho nada de gastroenteritis… ¿Por qué no nos lo han dicho antes? Es que tiene una fiebre que no la veo normal, igual sería bueno que le hicieran más pruebas”, le respondió la madre.

La respuesta de este médico fue similar a las anteriores: “calma” y que le apliquen baños y paracetamol.

Al día siguiente sobrevino la tragedia. “Vimos que se le empezaba a hinchar la barriga y pensamos en ese momento que podían ser gases, pero de pronto le dieron como convulsiones… Nos asustamos mucho, nos lo llevamos corriendo al centro de salud San Hilario”, explican los progenitores.

Según entraron en el lugar le dio la primera parada cardiorrespiratoria y llamaron ellos mismos al 061, porque decían “que no tenían recursos para atender aquello. Lo llevaron en una ambulancia al Hospital Virgen de Valme”.

“Cuando llegamos salió una enfermera y me dijo que había fallecido, que al entrar en el hospital le había dado su segunda parada cardiorrespiratoria, y que ahí no habían podido sacarle. Fue el forense el que nos dijo de qué había muerto: apendicitis. Estaba a punto de cumplir seis meses”.

La histeria mata. Los médicos estaban tan dedicados a la pandemia que se olvidaron de lo demás, dicen los padres. Los enfermos no diagnosticados, los mal diagnosticados, los crónicos y los que estaban en lista de espera para ser intervenido también han muerto en una cifra que nadie se preocupa de calcular, porque seguimos como el primer día: todo es responsabilidad del coronavirus.

Se le quita a uno las ganas de aplaudir. Sin embargo, también los propios enfermos fueron víctimas de la histeria y dejaron de acudir a los hospitales por miedo al contagio.

https://www.elmundo.es/papel/historias/2020/04/16/5e984b18fc6c833d4d8b460e.html
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Vivienda

Reflexiones sobre la nueva campaña de intoxicación mediática contra la okupación

Una vez cada año vuelve a suceder lo mismo. Los medios de comunicación (y los desvergonzados anuncios de empresas de seguridad privada, como Securitas Direct) comienzan una campaña contra la okupación, haciéndonos creer que si nos vamos de vacaciones una semana unos desalmados van a entrar en el piso que tanto dinero nos cuesta cada mes, se van a quedar con él por la cara y nos vamos a tener que ir a vivir debajo de un puente durante un año, hasta que un juez se digne a autorizarnos a volver a nuestra vivienda.

Pues durante el pasado mes de agosto, lo mismo ha vuelto a suceder. Una intensa campaña anti-okupa ha copado incontables horas de los medios de comunicación. En el artículo “Ración diaria de okupas en televisión: cómo convertir un problema en el problema”, Dani Domínguez (La Marea) nos lo ilustra de la siguiente manera:

“Prácticamente cada día les contamos historias de propietarios que tienen sus viviendas okupadas”. Así reconocía Matías Prats el sábado 15 de agosto a mediodía la apuesta informativa de Antena 3 por los casos de okupaciones. También lo hacía Lorena García en Espejo Público el jueves 13: “Hablamos ahora de okupación, un problema que nos preocupa prácticamente a diario en este programa”. Y así fue durante esa semana: en Espejo Público se habló de estos casos de lunes a viernes; en los informativos, tanto al mediodía como por la noche, aunque descansaron el domingo.

El lunes de la semana pasada, los titulares se centraron en la “Alerta okupación” y en los “Okupas impunes”, con declaraciones de varios agentes que aseguraban sentirse “atados de pies y manos” y reclamaban un cambio legislativo. Un cuarto de hora en Espejo Público y prácticamente dos minutos en cada informativo, con noticia en el sumario inicial incluida.

El martes, el leit motiv eran los “Okupas con abogados”, a raíz del vídeo viral en el que una mujer pedía a unos vecinos que se pusieran en contacto “con el abogado”. Poco después, explicó a Cuatro que se trataba de un “malentendido” ya que ella no había usurpado ninguna vivienda, sino que estaba asesorando a una familia en situación muy vulnerable: “Esto era una excepción porque esta vivienda estaba abandonada desde 2013”, argumentó. Tras el acoso que sufrió en las redes anunció este lunes a “El Mundo” que pensaba irse al extranjero.

Ese mismo martes también conectaron con el mundo rural para conocer a los “Okupas en Toledo” que tienen “invadidos” varios pueblos en la región. Casi 20 minutos en Espejo Público y otros dos en cada informativo; de nuevo, sumario mediante.

El miércoles, conexión desde Cubelles (Barcelona). Música de tensión y voces distorsionadas de vecinos que aseguraban estar “viviendo un auténtico infierno”. Uno de ellos rompe a llorar. 12 minutos en Espejo Público –que ese día titula el vídeo en Atresplayer con este caso– y tres minutos y medio entre ambos informativos, que a continuación siguen con información sobre delincuentes que roban a turistas.

El jueves, alternan “Los políticos y okupas” y “Okupan su taller”. Hablan Joan Ribó, alcalde de Valencia, y Begoña Villacís, vicealcaldesa de Madrid. El primero propone ir a la raíz del problema para poder atajarlo, poniendo en el mercado vivienda social asequible; Villacís defiende que hay que echarlos. Mismo vídeo del día anterior en el que un señor llora de impotencia. Después, el propietario del taller que da título a la segunda pieza cuenta su lucha por recuperarlo. Nueva noticia: en Badalona, el Ayuntamiento dota a la policía de drones con cámara que lanzarán mensajes y vigilarán a los okupas. Por la noche, antes y después de la ración diaria de okupas, noticias de robos y de asaltos a turistas. Más de media hora en Espejo Público y dos minutos en cada franja de informativo.

El viernes, vuelve el “Dron cazaokupas” y una usurpación durante una reforma. Antes, pintadas vandálicas en los trenes. 27 minutos en Espejo Público y tres minutos y medio en los informativos.

El sábado termina la “semana de la okupación” en Antena 3 con “La batalla legal contra los okupas”, un reportaje en el que los registradores de fincas piden un endurecimiento de la ley. Casi dos minutos.

La razón detrás de la campaña: crisis económica y de vivienda

Tanto tiempo malgastado. Agobia, la verdad. Martín Cúneo escribe respecto de esta última campaña en El Salto en un artículo titulado “El fantasma de la okupación, agítese antes de usar”, en el que dice lo siguiente:

Entre las múltiples mentiras y medias verdades, un hecho aparece como incontestable: nunca desde que se tiene registro la palabra “okupas” había estado tan presente en los intereses de los internautas.

El primer pico de curiosidad por el tema se experimentó el 3 de mayo, cuando diferentes medios de derechas publicaron que el Gobierno permitiría el “empadronamiento de los okupas” para así poder cobrar la renta mínima. La supuesta noticia —que alimentaba el mito de que PSOE y Unidas Podemos legislan para sus “amigos okupas”— no tardó en ser calificada como bulo por diferentes portales de verificación, pero algo de ello debió de quedar, porque pocos meses después, la campaña contra el fantasma okupa volvió con más fuerza.

El verano trajo más titulares y programas sensacionalistas en prime time, un filón que la derecha y extrema derecha no dudaron en utilizar: “Un día de estos os vais de vacaciones y cuando volváis, porque consideran que la casa está vacía, se la dan a sus amigos okupas”, decía Isabel Díaz Ayuso. “Hay que sacarles de una patada en el culo el mismo día”, Santiago Abascal iba más allá. “No puede haber un Madrid tercermundista de okupación”, había declarado Manuela Carmena, entonces alcaldesa de la ciudad, en 2017.

Detrás del sensacionalismo, las medias verdades y el uso interesado del problema, existe un incremento de casos, especialmente desde 2017. Para Lucía Delgado, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) Barcelona, este aumento no es casual sino que corre paralelo a la escalada de los precios del alquiler en las zonas donde más ha crecido la ocupación. “Esto demuestra que la gente no ocupa porque quiere sino porque tiene que vivir en algún sitio”, dice.

El problema de acceso a la vivienda, convertido en crónico desde la crisis de 2008, “va a ir a peor”, sostiene Delgado, por la crisis del covid-19. “Ya está pasando y se va a hacer más visible. Hay ese caldo de cultivo y en vez de ver la ocupación como una consecuencia de las no políticas de vivienda, en vez de afrontar la situación y ver que es una consecuencia de no haber aplicado leyes garantistas, se criminaliza a los de siempre”.

La crisis económica que se viene hará que “mucha gente más no pueda pagar su alquiler o su hipoteca”, dice Delgado. Es en este contexto donde se enmarca la última campaña mediática y política contra la ocupación, que aviva “una lucha entre el último y el penúltimo, una lucha entre el pobre y el más pobre”.

La socialización del miedo

Es decir, el artículo de El Salto identifica como el motor de esta campaña de criminalización la próxima crisis de la vivienda que inevitablemente llegará y la necesidad de allanar el camino ideológicamente contra quienes deban okupar una vivienda para sobrevivir en dicho contexto.

El problema es que el miedo que se socializa no debería corresponder a la mayoría de la población, porque la gran mayoría no se puede permitir tener una vivienda en desuso que se pueda okupar. Cuando compra uno, con el gran esfuerzo que conlleva, suele ser, por ejemplo, para un hijo, para alquilarlo, etc., pero nunca para tenerlo cerrado. Es muy importante entender esto: si alguien entra en la casa en la que vives, no te la está okupando; está allanando tu vivienda. Los delitos de allanamiento y de okupación (llamado “usurpación» en el Código Penal) son tipos penales distintos y su comisión no depende de si alguien está unas horas o unos días fuera de casa cuando alguien accede a su vivienda, sino de la naturaleza del inmueble en el que se ha entrado: si se trata de tu morada, de tu lugar de residencia, estamos ante un allanamiento. Si estamos ante un inmueble en desuso, de una usurpación. En casos de allanamiento de morada el desalojo será inmediato y el morador recuperará su casa inmediatamente.

A esta misma conclusión llega la periodista Elena Herrera en un artículo titulado “La falsa alarma de las okupaciones: la ley ya garantiza el desalojo exprés de los allanamientos de la residencia habitual y la segunda residencia“, publicado en eldiario.es.

Así que se puede afirmar con rotundidad que es falso lo que dice la prensa de que te puedan okupar la casa si te bajas a comprar el pan o si te vas unos días de vacaciones y que no recuperarás la vivienda en varios meses, porque eso no es una okupación. Pero nos quieren hacer creer que sí porque quieren que empaticemos con unas clases altas que sí tienen mucho que perder. Los sectores propietarios usan la okupación como un chivo expiatorio en la gran crisis económica y de vivienda que se empieza a vislumbrar. Los precios del alquiler van a bajar y los rentistas se van a ver perjudicados. Se trata de un conflicto material entre quienes no tienen nada y quienes lo tienen todo.

Los datos reflejan esto, como se puede ver en el artículo “¿Qué hay detrás de la campaña contra la okupación?“, escrito por Emmanuel Rodríguez y publicado en Ctxt:

En 2019, el Ministerio del Interior había registrado 14.621 denuncias por usurpación de viviendas (la denuncia es un trámite casi obligatorio para requerir el desalojo). En los primeros seis meses de 2020, el incremento no había sido especialmente significativo, aun cuando desde 2016 existe un crecimiento moderado de las denuncias, tras el descenso que siguió a la fase más aguda de la crisis de 2008-2013. De acuerdo con otra fuente, el Institut Cerdá, en 2017 había en España 87.000 familias viviendo en viviendas ocupadas ilegalmente. Y según Policía Nacional y Guardia Civil, a finales del año pasado en la Comunidad de Madrid estaban okupadas 4.717 viviendas.

Comparemos estas cifras con el número de viviendas existentes, con el conjunto del parque inmobiliario. El resultado es asombroso: de las más de 25 millones de viviendas que existen en España según el censo de 2011, en 2019 fueron denunciadas por usurpación una de cada 3.571 viviendas y, según las cifras del Institut Cerdá, estaban ocupadas ilegalmente una de cada 300. No parece gran cosa. Considérese además que de esos 25 millones de viviendas, 3,5 millones están vacías, no tienen ningún uso, ni como segunda residencia, ni en alquiler temporal, ni de ningún otro tipo (para seguir con las cifras véase este artículo de Jaime Rubio Hancock).

No obstante, 85.000, o incluso 7.000 mil viviendas okupadas, siguen siendo muchas, sobre todo “si es tu casa la que es okupada”. Otra pregunta pertinente: ¿A quiénes afecta principalmente la okupación de viviendas? Y otra sorpresa. Según Policía Nacional y la Guardia Civil, esta vez con datos de finales de 2017, y sobre las casi 4.000 viviendas okupadas que detectaban en la Comunidad de Madrid, solo algo más de 600 eran de particulares. Es decir, solo una de cada 5.000 viviendas en manos de pequeños propietarios de la región estaba okupada. El resto eran propiedad de bancos y sociedades públicas principalmente. Estas cifras no parecen muy distintas de las de Barcelona y otras ciudades.

Como decimos, este fenómeno criminalizador mediático es recurrente. El año pasado (en marzo de 2019, concretamente) publicamos el artículo “Sobre okupación y la penúltima campaña de intoxicación», escrito por un vecino de Hortaleza, que decía lo siguiente:

En mi grupo de vivienda, han venido familias con una orden inminente de desalojo, familias que acaban de entrar en un piso y querían negociar un alquiler social, personas a punto de ser desahuciadas que habían asumido que no tenían otro camino para no verse en la calle, y otras tantas realidades. Por ello, se han peleado desalojos para evitar su ejecución, se ha hablado con bancos e instituciones públicas propietarias, y se han abierto puertas, todo ello siempre en colectivo, no somos una ONG ni nada parecido. Y tengo que añadir que en más de 6 años, podría contar con las manos los casos en los que el propietario de la vivienda era un particular, porque la gente de mi barrio, y de tantos otros de la periferia, no acumula pisos vacíos. Cuando compra uno, con el gran esfuerzo que conlleva, suele ser, por ejemplo, para un hijo, para alquilarlo, etc., pero nunca para tenerlo cerrado. Realmente los que hemos visto son situaciones donde el banco vendía la vivienda okupada a un pequeño propietario, lo cual plantea una serie de interrogantes, pues el comprador se está beneficiando de un suculento descuento, siendo consciente en todos momentos de la situación, por lo que, nuestra empatía y esfuerzo no deja de estar con las personas que se encuentran dentro, asegurando primero su derecho a la vivienda, antes que el interés particular del propietario, que podría haber optado por una vivienda vacía.

Pero no nos desviemos, las personas que andan en la cuerda floja de la precariedad habitacional, son las primeras conscientes de que un procedimiento judicial va más rápido si estamos ante un propietario particular, por ello, aunque sea de forma pragmática, se suele optar por viviendas de fondos buitre, bancos e instituciones públicas, además de que si, aunque no lo compruebes en el registro de la propiedad, entras en la primera que veas, lo más seguro es que sea de ellos, porque son quienes, como decíamos antes, se pueden permitir disponer de pisos acumulando polvo.

Por todo esto, el primer mantra que suelen repetir quienes intentan hacer campaña contra las okupas, es mentira. No son particulares los más afectados por la okupación. Nuestras propias experiencias y los datos de los estudios que hay sobre el tema lo confirman, pero da igual, seguirán erre que erre.

El segundo suele ser el papel predominante de las mafias en la okupación. Evidentemente hay personas que obtienen un beneficio económico a cambio de abrir una puerta, pero de ahí a llamarlo mafia hay un paso, pues suelen ser personas que ni con esta labor escapan de una situación de precariedad económica. Comparar a las auténticas mafias, con sus vínculos políticos, sus operaciones de blanqueo, tráfico y especulación de millones de euros, sus regueros de muertos, etc., con pequeñas redes de personas con ciertos conocimientos de cerrajería, viene a ser como compararme con Messi porque metí un gol en un pachanga con colegas. Del todo es ETA dentro de la disidencia política, al todo es Mafia fuera de los márgenes económicos.

Este artículo de 2019 no es, ni mucho menos, el primero del estilo que hemos publicado en este medio. La criminalización del fenómeno okupa lo hemos explorado en otras ocasiones (como se puede leer aquí, aquí y aquí), pero nunca antes habíamos percibido los ataques con tanta furia.

Burda manipulación

Tal es el nivel de manipulación en torno a este tema que varios jueces (incluso algunos de derechas) se han echado a Twitter a explicar en hilos qué es y qué no es okupación, lo cual les ha servido para llevarse insultos de varios sectores de la derecha.

Pero da igual que hasta la judicatura (estamento dedicado, por definición, al mantenimiento del orden social y el status quo) muestre indignación con el tratamiento mediático que se está haciendo. La derecha está encantada y está explotando la situación a gusto. A finales de agosto, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, publicó un tuit reclamando “acabar con la ocupación ilegal y proteger la propiedad privada y la seguridad de los españoles“. Un vídeo con una sucesión de escenas de personas entrando en casas acompaña el mensaje. “Mientras Sánchez no hace nada y sus socios alientan la impunidad, reiteramos la propuesta de recuperar las penas de prisión por usurpación de vivienda y los desalojos en 48h“, insiste Casado en el texto.

Una postura muy similar a la ilustrada reflexión de Albert Rivera, ex-secretario general de Ciudadanos y actual abogado, lo cual hace más sangrante su postura (al menos a Casado nadie se le ocurre llamarle jurista, viendo cómo se sacó la carrera y el máster).

Y no hablemos ya de Vox. Hace unos días, la diputada Rocío de Meer (la misma que llamó a los barrios obreros “estercoleros multiculturales“) aprovechó para explotar el miedo que están generando los medios para asegurar que cuando gobierne la ultraderecha los okupas serán desalojados a patadas (lo cual provocó que, de nuevo, una jueza de derechas tuviera que reprochárselo en redes sociales).

En definitiva, estamos asistiendo a una campaña mediática impulsada por los más privilegiados, que buscan que interioricemos su miedo y pensemos que, si nos vemos en la calle, será por culpa de okupas y la gente pobre, y no por la especulación inmobiliaria. La derecha política está explotando el miedo que se está generando y prometen actuar de forma implacable contra esa ficticia amenaza. Y la izquierda, por su parte, no destaca por hacer una defensa de esta práctica. La mayoría de sus representantes cuando no la criminalizan (no olvidemos que la ex-alcaldesa Manuela Carmena también cayó en la moda de decir que prácticamente si salías a tomarte un café te podían okupar la casa y quedarse tu perro), guardan silencio ante los ataques, o se limitan a decir que la ley actual es suficiente para atajar el “problema».

El por qué de la okupación

Lo que ningún medio está haciendo es entender por qué hay personas que deciden okupar como medio de obtener una vivienda. Por ello, reproducimos a continuación el texto “Vecinas Okupas“, escrito por la extinta Oficina de Vivienda y publicado en este medio hace seis años.

Durante los años de la burbuja inmobiliaria, la vivienda se convirtió en una excelente mercancía con la que especular. Bastaba con dar una vuelta por cualquier barrio para ver aparecer nuevos edificios todas las semanas, en una maniobra de enriquecimiento de unos pocos que parecía no tener fin. Madrid era una ciudad tomada por las grúas, el hormigón y el ladrillo. Sin embargo, en algún momento, alguien decidió llevarse la fiesta a otra parte y la burbuja estalló.

El resultado fue un espectacular aumento del paro, cientos de miles de familias atrapadas en hipotecas trampa y tres millones y medio de viviendas vacías. Hoy, seis años después del estallido oficial de la burbuja, las consecuencias de aquella estafa son más claras que nunca: cada día se producen casi doscientos desahucios y la vivienda se ha convertido en un lujo inaccesible. En este contexto, la okupación de viviendas es una práctica cada vez más extendida.

Aunque no es un fenómeno nuevo –siempre ha existido gente que ha sabido arreglárselas muy bien con esto de la vivienda-, la crisis social en que vivimos ha hecho que recurran a ella muchas personas que hasta ahora no se lo habían planteado. El perfil del okupa ya no es esa imagen estereotipada que algunos siguen teniendo en la cabeza: hay tantas okupaciones como ocupantes y motivos para hacerlo. En realidad, cualquier motivación es válida, desde la de familias que no tienen otro lugar para vivir o que han sido desahuciadas a la de las personas que lo hacen como una opción política. Abrir una casa vacía para habitarla no solo permite que la persona que lo hace pueda encontrar un lugar donde residir, sino que también tiene beneficios para el resto de vecinas. Las viviendas vacías producen una gran cantidad de problemas, tanto para el edificio como para el resto de la sociedad. Cuando no están habitados, es mucho más probable que los pisos tengan problemas de humedad y salubridad que cuando tienen habitantes, ya que no hay nadie que se preocupe de su mantenimiento. Además, en los casos en los que los bancos son los dueños de las viviendas –por ejemplo, porque se ha producido una ejecución hipotecaria- estos se niegan a pagar los recibos de la comunidad, haciendo que estas se arruinen y se vean obligadas a cortar servicios esenciales. En cambio, la mayoría de las personas que okupan una vivienda hacen lo posible por contribuir a estos gastos, ya que también necesitan esos servicios y comprenden la situación de la comunidad. Pero además, la okupación también tiene beneficios para el conjunto de la sociedad. La existencia de viviendas vacías que permanecen cerradas mantiene elevados los precios de los alquileres y las hipotecas, ya que todas esas viviendas no salen al mercado. En cambio, cuando existe un movimiento fuerte de okupación, los propietarios de pisos se ven obligados a bajar los precios, ya que de otra forma no pueden alquilarlos.

Así, las personas que optan por la okupación no solo rompen con el círculo que les obliga a pagar precios enormemente elevados para tener una vivienda, sino que también contribuyen a luchar contra un sistema cruel e injusto. De hecho, esta ha sido siempre una de las principales motivaciones de la okupación, que es una herramienta fundamental de lucha contra un sistema económico que tiene en la propiedad privada su base fundamental. Las personas que okupan, sean cuales sean las razones por las que lo hacen, están atacando dos de los pilares que sustentan el capitalismo: la propiedad privada y el sistema legislativo. Hemos internalizado la dominación hasta tal punto que nos parece admisible que alguien que no posea ninguna vivienda tenga que pagar una cantidad de dinero al mes –un alquiler- a otro que tiene varias, cuando lo lógico sería que esas desigualdades no pudiesen existir o que, al menos, las personas que tuviesen más no pudiesen explotar impunemente al resto hasta el límite de obligarlas a vivir en la calle. Al okupar,estamos cuestionando un sistema cruel, injusto e ilegítimo que permite que existan casas vacías mientras hay gente que carece de ellas. Por eso, la okupación no es solo la respuesta a una situación concreta de necesidad, sino también una elección política. Mantener una vivienda vacía excluyendo a otra gente de su uso por el simple hecho de tener un papel de propiedad no es legítimo ni respetable.

Siempre estaremos del lado del que lucha contra un sistema que permite que existan cinco millones de viviendas vacías y cientos de miles de personas sin casa. En tanto que ataca a un sistema injusto y se niega a obedecer las leyes que lo protegen, toda okupación es un acto político.

A pesar de los falsos mitos que ha interesado difundir, las personas que okupan una vivienda no son diferentes del resto de vecinas. De hecho, es muy posible que algunas de tus vecinas sean okupas y ni siquiera te hayas dado cuenta, desde la familia con dos niños del segundo a la chica con pinta de universitaria del tercero ola pareja con perro del quinto. El ejemplo más reciente es el caso de Jorge, padre de una familia de tres hijos que habitaba una vivienda en el distrito de Usera hasta que fue desahuciado por el banco propietario del inmueble.

Al contrario de lo que alguna gente cree, las viviendas recuperadas no son focos de problemas o suciedad: las personas que las habitan las cuidan porque son sus hogares, y además, para mantenerlas el mayor tiempo posible es imprescindible tener buenas relaciones con las vecinas. Por ello, las personas que okupan una vivienda tratan de molestar menos aún que el resto. Además, de todas formas, si surgen dificultades de convivencia se pueden resolver entre las vecinas, como se hace en cualquier otro caso. Lo único que diferencia a las personas que okupan delas demás es que han comprendido que las injusticias no se van a resolver por sí solas, sino que hay que ponerse manos a la obra. Que sus vidas están en sus manos y que no van a esperar a que nadie decida por ellas. Que van a tomar las casas vacías y las van a llenar de vida.

Por fortuna, no todo son malas noticias. Algunos colectivos, como por ejemplo Distrito Catorce (Moratalaz) han decidido plantar cara contra la campaña anti-okupación mediante la difusión de carteles, panfletos y consignas que aportan datos reales y hacen de contrapeso a la intoxicación mediática que procura envenenar las mentes de la población.

https://www.todoporhacer.org/campana-okupacion/
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Ciencia

El organismo de salud de Estados Unidos rectifica y admite que sólo el 6% de los positivos murieron por coronavirus

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades​, también referidos como CDC por las siglas de su nombre en inglés, han actualizado sus números de manera silenciosa para pasar a mostrar que únicamente el 6% de todas las muertes por coronavirus estaban relacionadas directamente con él. El 94% restante tenía enfermedades graves que se les restó importancia en las partidas de defunción.

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Noticias

Multitudinarias manifestaciones en las principales capitales europeas contra las medidas aprobadas a raíz de la pandemia

Lo han podido ocultar durante un tiempo, pero finalmente la prensa europea no ha pasado por alto esta vez las multitudinarias manifestaciones de ayer, especialmente la de Berlín, contra las medidas represivas impuestas por los gobiernos a raíz de la pandemia.

En Berlín la policía detuvo a unos 300 manifestantes y tuvieron que dispersar a la multitud. Robert Kennedy pudo intervenir al final, destacando las desastrosas consecuencias para la salud pública de las empresas farmacéuticas.

Como los que escriben las crónicas son los mismos, es curioso constatar que todos ellos incluso utilizan las mismas palabras: “estupor” es una palabra que repiten los titulares de El Mundo, Público, ElDiario.es, L’Express, Efe, InfoBae… No se molestan ni en disimular un poco quién les escribe los artículos

Los trucos son los habituales para estos casos, aunque esta vez el recurso a la “ultraderecha” no cuela: demasiados manifestantes. Han tenido que rebuscar entre las fotos para buscar algo: una gorra de Trump, una bandera prusiana…

El baile de las cifras de asistentes es el consabido y van desde las “decenas” que dijo La Sexta, hasta los 38.000 de la policía. “Más de 20.000”, dice El Plural.No han debido echar un vistazo a los vídeos…

Luego las crónicas se llenan de adjetivos muy conocidos y fabricados por ellos mismos: negacionistas, antivacunas, conspiranoicos…

Los datos fundamentales no aparecen nunca. El más importante de ellos es que no solamente ha habido una manifestación en Berlín, sino en las principales capitales europeas, como Londres, Viena, Zurich o París. También en Jerusalén se convocó una manifestación por los mismos motivos en la que participaron unas 10.000 personas según i24News.

Si en Londres los manifestantes trataron de acercarse a Downing Street, la sede del gobierno británico, en Berlín forzaron las barreras policiales para subir los escalones del edificio del Reichstag. Los políticos alemanes también están asustados. El Ministro del Interior Horst Seehofer dice hoy en el diario Bild que el intento de esalto es “inaceptable”.

Todo tiene sus límites y los ponen ellos mismos. “La libertad de reunión llega a sus límites cuando se pisotean las normas públicas”, dice el ministro Seehofer. Por eso intentaron prohibirla pero, afortunadamente, en Alemania los jueces no son unos peleles, como aquí. A veces te dan una sorpresa.

“El virus marrón [nazi] debe ser detenido”, titula el Sunday Bild, el periódico más leído de Alemania. “Los símbolos nazis y otras banderas del Imperio no tienen cabida en la Cámara de Diputados”, denunció el Ministro de Finanzas Olaf Scholz.

Hoy el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier ha denunciado un “insoportable ataque al corazón de nuestra democracia”. “Nunca aceptaremos esto”, añadió el jefe de Estado en un mensaje publicado en Instagram.

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Otro manifestante murió ayer en Portland (sigue la ola de terror fascista en Estados Unidos)

Una persona murió ayer por disparos en Portland, Oregón, en el noroeste de Estados Unidos, al estallar duros enfrentamientos entre manifestantes antirracistas y partidarios de Trump.

Desde la muerte de George Floyd en el mes de mayo, Portland ha sido el epicentro de frecuentes protestas contra el terrorismo policial en Estados Unidos.

Una caravana de varios cientos de automóviles organizada por partidarios de Trump también se reunió en el centro de Portland. Según el New York Times, los seguidores de Trump dispararon bolas de pintura a los manifestantes antirracistas, que respondieron con disparos de diversa índole contra los vehículos.

La policía intervino y en algunos casos hizo detenciones. Sin embargo, no confirmó si el tiroteo, que ocasionó una víctima, estaba directamente relacionado con las protestas.

En un vídeo del tiroteo difundido por el New York Times, se observan disparos contra un grupo de personas reunidas fuera de un aparcamiento antes de que un hombre se desplomara al suelo. Según el periódico, el hombre al que dispararon llevaba un sombrero con la insignia de Patriot Prayer, un grupo fascista con sede en Portland que se enfrenta a los manifestantes antirracistas.

Se escucharon disparos procedentes del vecindario y apareció una víctima con una herida de bala en el pecho en el lugar de los hechos. Los disparos tuvieron lugar alrededor de las 8:45 de la tarde hora local en el centro de la ciudad. La policía ha abierto una investigación por homicidio.

Una nueva ola de protestas se ha extendido por Estados Unidos. Este movimiento se reavivó cuando Jacob Blake, otro afroamericano, fue gravemente herido por un policía blanco que le disparó siete veces en la espalda en Kenosha, Wisconsin.

En varias ciudades el odio a la policía ha conducido a enfrentamientos nocturnos entre los manifestantes y la policía, auxiliada por elementos fascistas y racistas. En Kenosha la tensión culminó el martes por la noche cuando un racista de 17 años disparó a tres manifestantes, matando a dos de ellos.

Trump viajará a Wisconsin para reunirse con los policías, según dijo Judd Deere, el portavoz de la Casa Blanca.

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Opinión

¿Cómo mantener el miedo cuando ya no hay muertos?

Perdone el título, pero confieso que no puedo soportar más la histeria colectiva de miedo en la que nos han mantenido desde el final del confinamiento.

La nueva forma de asustar, en un momento en el que los enfermos de coronavirus no parecen estar aumentando y no son muy graves (¡estamos encantados!), es exhibir la amenaza de graves secuelas, que aún son poco conocidas. Las últimas de las secuelas encontradas: ataques de fatiga extrema.

Aquí tengo una pregunta ingenua: cuando respiras tus propios microbios y el CO2 que se liberan en una mascarulla, durante horas y horas, ¿respiras oxígeno saludable para “recuperar tu salud”? Cuando no sales de su casa durante dos semanas o diez días porque has estado bajo estricta cuarentena con una amenaza criminal por “desobediencia”, ¿te has oxigenado bien para “ponerte sano”?, ¿No podría ser el estrés constante debido al miedo o a las innumerables complicaciones de la vida cotidiana también la causa de una gran fatiga? Así que las secuelas del virus en forma de fatiga severa y duradera, ¿no podrían ser más bien las secuelas de una histeria sostenida?

Hay que decir que, cuando vemos el debate sobre el “cierre” de las fronteras con Francia en forma de cuarentena obligatoria, pero con la excepción de los trabajadores fronterizos de los que no se puede prescindir, nos preguntamos si el virus es realmente tan terrible o si podría haber un virus “ligero” para los trabajadores fronterizos y un virus “grave” para los trabajadores no fronterizos. Hay que señalar que no podemos celebrar el hecho de que las autoridades políticas tomen en consideración otras preocupaciones distintas de las estrictamente médicas.

Soñamos que amigos y conocidos médicos o farmacéuticos que, en privado, dicen que asistimos a una especie de “dictadura de los virólogos” y deploran la información catastrofista, se atreven a proclamar públicamente sus dudas y críticas científicas, tan científicas como las certezas opuestas que se transmiten oficialmente en los grandes medios de comunicación y se afirman ante los responsables políticos.

Soñamos que, 46 años después del escándalo Watergate, unos pocos periodistas, cuyos recursos de investigación son a menudo sorprendentes, descubrirán, por ejemplo, un posible “farmagate”.

https://blogs.letemps.ch/suzette-sandoz/2020/08/29/quand-on-manque-de-morts-comment-faire-peur/
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Estrategia

La opción de la lucha armada gana terreno en el Sáhara Occidental

Considerado por la ONU como un territorio no autónomo pendiente de descolonización, el Sáhara Occidental sigue hoy ocupado por Marruecos más de 40 años después de la salida de España. En la parte del territorio ocupado por el Reino marroquí, defender el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, conlleva a muchos riesgos y el camino hacia una solución pacífica del conflicto se está alejando año tras año.

Una carretera asfaltada cruza una zona desértica. Tienes que pasar un puesto de control del ejército argelino, varias rotondas, antes de llegar a lo que parece un pueblo abandonado en medio de la nada. Las casas están construidas de barro, algunas incluso de hormigón. A 1.800 kilómetros de Argel, Bojador es uno de los campamentos de refugiados saharauis establecidos desde 1975 tras la huida de la invasión militar marroquí.

En la región, cerca de la ciudad argelina de Tinduf, cerca de 200,000 personas, con estatus de refugiado, viven en varios campos, administrados por el Frente Polisario, la organización política del Sáhara Occidental y único legítimo representante de este pueblo.

Este territorio, colonia española, actualmente queda bajo ocupación marroquí desde 1975, cuando el rey Hassan II envió a 350,000 civiles marroquíes acompañados de 20.000 soldados “para devolver a la patria una tierra que nunca hemos olvidado”, según el monarca. Después de la muerte de Franco, España había abandonado sus colonias, al tiempo que abogaba por la autodeterminación del Sáhara Occidental. En el momento ya se sabe que el subsuelo es rico en fosfatos y otros minerales.

En el año de 2015, la ONG Oxfam lanzó una campaña internacional para enfatizar que el conflicto había durado 40 años y que toda una generación había nacido en campos de refugiados a la espera de una solución que nunca llegó.

Después de dieciséis años de guerra, entre el Frente Polisario y Marruecos, se firmó un alto el fuego en 1991. La ONU propone un plan de paz que prevea un alto el fuego y un referéndum a través del despliegue de la Minurso (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental).

Actualmente Marruecos ocupa dos tercios del Sáhara Occidental, que denomina “Provincias del Sur”, mientras el Frente Polisario controla y administra el resto del territorio, llamado “territorios liberados del Sáhara Occidental”.

La ONU, tras la firma del alto el fuego, prometió al Polisario la organización de un referéndum donde el pueblo saharaui pueda decidir sobre su futuro, sin embargo esta consulta nunca tuvo lugar. Hoy en día, ese plan aún está bloqueado, especialmente en el tema del establecimiento del organismo electoral.

Marruecos aún no está reconocido como una Potencia administradora por las Naciones Unidas ni por otro cualquier Estado. El rey Mohammed VI propuso otorgar una “mayor autonomía” al pueblo saharaui mientras mantiene el control militar sobre el territorio, la moneda y los asuntos exteriores. La propuesta fue rechazada por el Frente Polisario que reivindica la independencia total.

En este contexto, cualquier libertad de expresión en el Sáhara ocupado, parece ser complicada. La ONG francesa de derechos humanos (ACAT) ha documentado durante años los ataques contra la libertad de expresión y la tortura sufrida por activistas de derechos humanos y activistas saharauis. Según la organización francesa, 177 manifestaciones pacíficas fueron reprimidas violentamente por Marruecos en 2014 y se registraron 84 violaciones de la libertad de expresión y asociación entre 2014 y 2016.

El último caso documentado por la ONG ACAT evoca el destino de 21 activistas y pro derechos humanos arrestados en el año 2010 como parte del desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik. Ese año, 20,000 saharauis establecieron un campamento en protesta contra la discriminación sufrida por los saharauis del poder militar marroquí.

El campamento fue evacuado por la fuerza el 8 de noviembre de 2010, los enfrentamientos posteriores en El Aaiún causaron nueve muertos y heridos. En julio de 2017, los 19 saharauis, aún encarcelados, fueron condenados a penas severas, más de treinta años de prisión, a pesar de que sus abogados no podían representarlos en condiciones normales.

En su informe, ACAT explica que durante el juicio “los acusados se negaron a asistir a las audiencias y participar en lo que consideran una parodia de justicia. Sus abogados marroquíes y saharauis se retiraron y sus abogados franceses fueron despedidos automáticamente, dos de ellos incluso fueron expulsados violentamente de la sala del tribunal”.

En los campamentos de refugiados saharauis, las condiciones de vida son precarias en esta región inhóspita. En 2016, las inundaciones destruyeron gran parte de estos frágiles campamentos. Pero los jóvenes saharauis tienen la oportunidad de dejar estos campos. “Los viajes patrocinados por el Estado saharaui y los socios extranjeros permiten que los refugiados saharauis viajen al extranjero”, señala Hannah Armstrong, investigadora en Argel, en el World Policy Journal. “Los niños viajan a España en el marco del programa vacaciones en paz, y los que tienen veinte años son enviados al extranjero para estudiar y formarse para continuar el relevo de la mucha, hacen medicina en Cuba, hacer estudios de ingeniería en Argelia y ciencias políticas en Sudáfrica”.

El Frente Polisario, como único y legítimo representante, ha desarrollado principalmente su política en la resistencia pacífica. Sin embargo, hoy, en Bojador, la opción de la guerra es la que está ganando terreno en la mente de los jóvenes.

Mohamed lleva una camisa a cuadros. Estudiante de comunicación, también piensa que la guerra es la solución para el Sáhara Occidental. “No confío en Marruecos, Argelia o la ONU. Todos ellos tienen sus propios intereses en este conflicto. Nuestro gobierno (el Frente Polisario) nos está diciendo que mantengamos la calma, pero ya no puedo obedecer a eso. Tan pronto como nos digan que vamos a la guerra, nos iremos. Estamos preparados”.

https://www.elpaiscanario.com/sahara-occidental-la-opcion-de-la-lucha-armada-esta-ganando-terreno/
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Opinión

‘El covidismo es una forma de religión, con sus templos mediáticos y sacerdotes expertos’

Mentiras, engaños, comportamientos mágicos, cuasi-religión, charlatanería: no se puede decir que François Jortay vaya con la parte de atrás de la cuchara en su largo análisis de la gestión de la crisis de Covid-19. Para darle un anticipo y quizás el deseo de leerlo (dos veces, como él aconseja), le hemos pedido que resuma sus puntos más destacados. En esta entrevista exclusiva, muestra la amplitud del catastrofismo mediático y su poder de convicción (es decir, de condicionamiento) sobre los gobiernos y una parte considerable de la comunidad científica. Además, se dice que muchos científicos son víctimas de la falta de comprensión de los límites de la modelización matemática aplicada a los fenómenos ecosistémicos y sociológicos. La incapacidad (verificada históricamente) de los modelos epidemiológicos para predecir el futuro ha “justificado” la inversión del principio de precaución, pisoteando así los principios básicos del método científico. Esta “nueva religión” que él llama “covidismo” lleva a la población a un confinamiento cognitivo deletéreo. El análisis de François Jortay es implacable. Desmantela los modelos de predicción en el centro de toda la maquinaria covidencial y denuncia el engaño que consiste, en la gestión de la epidemia, en utilizar el número bruto de pruebas positivas sin relacionarlo con el número de pruebas realizadas (casos/pruebas positivas). El indicador más importante, afirma, es la mortalidad por todas las causas. Al final, no sólo dice en voz alta lo que mucha gente, incluyendo científicos, piensa en silencio, sino que su viaje al corazón de los modelos matemáticos tiene el mérito de exponer los defectos del discurso oficial, o ¿debería llamarse “propaganda”?

1. ¿Por qué acusas a los “expertos” científicos del gobierno o de los canales de televisión de incompetencia o charlatanería?

Hay que distinguir entre la competencia y el uso que se hace de ellas. Cuando analizo los artículos “científicos” sobre la epidemia de covid-19, leo tantos detalles que me pregunto: ¿es incompetencia o charlatanería? Por supuesto, no debemos subestimar la posibilidad de incompetencia por parte de algunos profesores universitarios, con sus excepcionales capacidades de memorización y velocidad de trabajo, ciertamente excepcionales, pero “monos eruditos”. Sin embargo, creo que en la mayoría de los casos se trata más bien de charlatanería, en este caso por parte de individuos que explotan su condición de científicos para engañar a la población. Un caso bien documentado de libro de texto es el del LancetGate.

2. ¿Cuál es entonces su propia legitimidad para analizar y criticar el manejo de la epidemia en Bélgica?

Mi legitimidad personal es, ni más ni menos, la de un ciudadano que dedica mucho tiempo a la lectura de artículos científicos y a la investigación. Este es un enfoque que he teorizado a través de los conceptos de investigación libre y transdisciplinariedad y que pongo en práctica en todas mis publicaciones. Las nociones de tiempo libre y el derecho transdisciplinario a hablar tienen un vínculo directo con mi trabajo sobre la asignación universal y la democracia directa.

3. ¿Cuál es el papel de los medios de comunicación en el debate científico?

La competencia que los medios de comunicación social representan para las empresas de “información” las está llevando a ser cada vez más catastróficas («noticias sesgadas” o incluso “noticias falsas») con el fin de aumentar los índices de audiencia. Desde el covidismo es obvio que estas empresas no tienen dificultad en atraer a los científicos que se consideran injustamente incomprendidos. Tal vez esperan que las audiencias de televisión y las contribuciones en las columnas de la prensa escrita les permitan, alimentando el catastrofismo, brillar finalmente bajo los reflectores. En la jerga de los medios profesionales de “noticias”, hay un término para estos expertos: “buenos clientes”. No puedo decir si estos científicos charlatanes son la mayoría dentro de la comunidad científica, pero es, por otra parte, flagrante que su cobertura favorable en los medios de comunicación tiene el efecto de inhibir el debate contradictorio dentro de ella. No hay muchos científicos que se arriesguen a que su reputación sea masacrada por las empresas de “información”. Por ello, una de las conclusiones de la “Gestión de las epidemias” es la necesidad de un control democrático de los medios de producción de información y conocimientos.

4. En el centro de su demostración, usted cuestiona la principal herramienta de la gestión gubernamental: los modelos matemáticos. ¿Cuál es el problema?

Los modelos matemáticos pueden ser muy útiles, pero sólo si no están desconectados de la realidad. Sin embargo, cuando se modelan fenómenos que entran dentro de las llamadas ciencias “humanas” o “blandas”, como la economía o la infecciología, a menudo existe el riesgo de aplicar el reduccionismo de la modelización matemática a fenómenos complejos y ecosistémicos que no son… reducibles. Es posible utilizar un modelo para reproducir simplemente las curvas epidémicas observadas, pero adaptando cada vez los valores de los parámetros del modelo. En estas condiciones, es imposible predecir el futuro, especialmente si el virus es nuevo. Cuando su médico de cabecera dice que “este año la gripe es virulenta y persistente” quiere decir que el valor de los parámetros beta y lambda es más alto de lo habitual. Sin embargo, los modelos dibujan una curva epidémica basada en el valor asignado a cada uno de estos parámetros. Si se cambia este valor, entonces se altera la forma de la curva, incluyendo su altura (número de infecciones y por lo tanto número de muertes). En estas condiciones es imposible predecir el futuro desde el pasado.

5. ¿Pero no podemos adaptar el valor de los parámetros durante una epidemia para que describan correctamente la realidad?

Sí, esto es una parametrización en tiempo real. Pero esto es una señal de que los modelos epidemiológicos no son predictivos sino sólo descriptivos, es decir, pueden dibujar una curva teórica suave que es una buena aproximación de la “curva” real. Para poder hacer predicciones, el valor de los parámetros debe ser necesariamente constante en el tiempo (y preferiblemente también en el espacio). Hagamos una analogía para entender esto: si podemos predecir el tiempo que tardará un cuerpo en caer desde una cierta altura y su velocidad en el momento del impacto, es porque la fuerza de gravedad es conocida. Si, en el mismo marco de referencia, la fuerza de gravedad cambia debido a mecanismos mal entendidos, esta predicción no sería posible. Sin embargo, en los parámetros de los modelos epidemiológicos, no hay nada que se asemeje ni de cerca ni de lejos a la constante que es la aceleración gravitatoria. El valor de estos parámetros no es estable en el tiempo ni en el espacio. Ciertamente, esto no es un problema para los que se interesan por los modelos epidemiológicos, porque lo que les interesa es el promedio de los parámetros. Afirman 1. que este promedio es constante en el tiempo y en el espacio, y 2. que la desviación estándar (*) de los valores sobre los que se calcula el promedio sería “suficientemente pequeña”. Pero los recurrentes y gigantescos errores de predicción de los modelos epidemiológicos muestran que sus conclusiones son falaces. Y aquí, ni siquiera hemos abordado el problema de la falta de fiabilidad de las mediciones de las variables epidemiológicas durante una epidemia (infecciones, hospitalizaciones, mortalidad, etc.), que son las variables de entrada de los modelos…

6. Las autoridades afirman que como el virus es nuevo, se aplica el principio de precaución. ¿Por qué castigar este exceso de precaución?

No es exceso de precaución, es un comportamiento mágico. El principio de precaución no consiste en aplicar una medida incierta con el pretexto de que tal vez funcione (bien podría quemar velas, ¡nunca se sabe!) sino, por el contrario, en no aplicar una medida sin tener la certeza de que sus efectos perversos no superarán a sus efectos positivos esperados. Es esta segunda interpretación del principio de precaución la que prevaleció antes del covidismo. La pregunta es por qué, en 2020, se ha producido un cambio semántico. ¡Y muy poca gente se dio cuenta del engaño!

7. ¿Cómo puede estar seguro de que cualquier epidemia se extinguirá de forma natural?

Esta pregunta equivale a sugerir que el covid-19 sería el primer virus de la historia humana que, sin confinamiento y las mascarillas, la epidemia sólo se habría extinguido con la muerte del último humano. Esto no tiene ningún sentido. En lugar de hundirnos en creencias apocalípticas, observemos los hechos históricos: ¡las pandemias anteriores, incluyendo las de los “nuevos” virus, nunca han confirmado las predicciones ultracatástricas “a lo Neil Ferguson”, y esto sin que se haya impuesto el confinamiento o las mascarillas a las poblaciones! Contrariamente a lo que sugiere el simplismo de los modelos epidemiológicos, las razones de la autoextinción de las epidemias son poco conocidas: podría haber una inmunidad de nacimiento o una inmunidad cruzada aún no identificada o subestimada. Y tal vez otros factores explicativos jueguen un papel, particularmente en las fases iniciales del fenómeno epidémico.

8. Algunos han demostrado científicamente las “muertes evitadas” por el confinamiento. Usted es exactamente lo contrario: ¿cómo demuestra indiscutiblemente la inutilidad (o incluso la contraproducencia) del confinamiento?

Hasta la fecha, no he encontrado ninguna demostración seria de muertes evitadas gracias al confinamiento. Ciertamente hay una enorme producción de artículos “científicos” que afirman demostrar esto, pero cuando uno se toma la molestia de leer algunos de ellos cuidadosamente, uno se da cuenta de dos cosas. O bien los autores no mencionan toda la información necesaria para verificar sus conclusiones. O bien estos estudios son claros engaños, confundiendo la correlación (el confinamiento fue seguida de una desaceleración de la epidemia) con la causalidad (se dice que la desaceleración está causada por el confinamiento). Toda epidemia comienza con una fase de crecimiento, a la que sigue una fase de disminución. Este ha sido el caso de todas las anteriores epidemias de “nuevos” virus, ¡y sin que se haya impuesto confinamiento o las mascarillas!

9. ¿Con esto quiere decir que la seudociencia se usa para demostrar algo?

Hago la pregunta: ¿el LancetGate es una excepción o más bien la norma? El famoso libro “Imposturas intelectuales” publicado en 1997 por Sokal y Bricmont ya mostró la eficacia muy relativa de la validación por pares. En este caso, me parece sumamente difícil, si no imposible, desde un punto de vista práctico, medir experimentalmente la eficacia de confinamiento general o de la obligación de llevar una máscara por parte de toda la población. Por esta razón, para imponer sus “predicciones” catastróficas, los covidentes han tenido que invertir la definición del principio de precaución. Por lo tanto, mi trabajo se basa en el razonamiento lógico, lo que podría llamarse sentido común, pero basado en datos creíbles. Y no hay ninguna foto, y se comprende por qué la estrategia preventiva llamada “no farmacéutica” (confinamiento, distanciamiento, mascarillas, lavado) nunca se ha impuesto a las poblaciones durante las pandemias de virus anteriores, incluso las “nuevas”.

10. Hay un golpe en la comunicación del gobierno sobre el “rebrote”. ¿Hay que temer un “rebrote»?

Por una parte, basta con que aumente el número de pruebas (por ejemplo, como resultado de la mediatización excesiva de las “predicciones” catastróficas) para que aumente el número de “casos positivos”. Por lo tanto, el indicador pertinente para las infecciones es la relación entre los resultados positivos y las pruebas y no su numerador. Por otra parte, el indicador final, es decir, el más relevante, es obviamente la tasa de mortalidad por todas las causas. Basta con mirar estos indicadores para darse cuenta de que la cuestión fundamental no es la del rebrote, sino por qué se ha invertido la definición del principio de precaución y por qué muchos aparatos del Estado (gobierno, empresas de “información”, expertos de televisión…) han empezado a aterrorizar a la población.

11. Las autoridades afirman que la “tasa de reproducción” (posibilidad de infectar a otras personas) R0 sigue siendo alta. Las pruebas muestran cada vez más casos, por lo tanto, posibilidades de contacto. ¿No es por lo tanto normal que el gobierno trate de reducirlos continuando las medidas de “prevención»?

La tasa de reproducción Rt dice que un aumento en el número de infecciones corresponde a Rt > 1 y una disminución a Rt < 1. Punto. R0 es Rt en t=0 , o una especie de promedio de Rt calculado sobre un período de tiempo arbitrario. Punto de barra. En ninguno de los dos casos se trata de una cuestión de predicción: o se habla del pasado, o se habla de posibles escenarios (en el sentido de “es posible que mañana te caigas por las escaleras”…). Todo lo demás es charlatanería, que se ilustra con los recurrentes y gigantescos errores de previsión de los modelos epidemiológicos. En el caso del covid-19, sus seguidores, con la ayuda de las empresas de “información”, han logrado convencer a muchos gobiernos para que apliquen el confinamiento. Y ahora afirman que el confinamiento es la razón por la que esta epidemia no fue excepcional. Pero también podrían haberlo dicho en anteriores pandemias de nuevos virus, si hubiésemos cedido a su catastrofismo, como desgraciadamente hicimos en 2020. Comprendamos, pues, la gravedad del confinamiento cognitivo en el que nos encontramos hoy en día, resultante de la inversión del principio de precaución. Por lo tanto, hablar del “covidismo” como una forma de religión, con sus templos mediáticos y sus “sacerdotes expertos”, está bien fundado.

12. Al final, ¿cuál es la mejor estrategia para la vigilancia de la epidemia? O, dicho de otro modo: ¿por qué se equivoca el gobierno?

La mejor estrategia es la que siempre se aplicó antes del covidismo. Esencialmente reactiva (tratamiento) más que preventiva (contención, distanciamiento, enmascaramiento, lavado) en la naturaleza, la mejor estrategia se basa en la confianza en la autorregulación de los ecosistemas (incluidas las múltiples formas de inmunidad) y en la capacidad del sistema médico para neutralizar incluso enfermedades aparentemente nuevas. A este respecto, quisiera recordarles que en muchas enfermedades virales, el tratamiento sintomático por sí solo puede reducir a la mitad la tasa de mortalidad. En cuanto al tratamiento curativo, es alucinante que, bajo la dirección de la OMS, muchos países hayan endurecido la reglamentación médica sobre el uso de drogas no específicas (el llamado “reposicionamiento»), que es exactamente lo contrario de lo que se debería haber hecho.

13. ¿Por qué, en su opinión?

En mi “Gestión de las epidemias”, trato de identificar las posibles “fuerzas tectónicas” que han dado lugar al covidismo, un fenómeno probablemente multifactorial en el que se entremezclan intereses no necesariamente coordinados pero sí convergentes. Entre estos posibles factores se encuentran los vínculos incestuosos entre la OMS y el negocio farmacéutico, que están ampliamente documentados. Como economista, me llama la atención el obvio paralelismo con el sector bancario del FMI: 1. la creciente importancia de los modelos matemáticos y los “grandes datos” en los modelos empresariales; 2. el “apoyo” de los científicos cuyas motivaciones están muy alejadas de la ciencia (culto a la personalidad, especulación bursátil, etc.); 3. la creciente importancia de los “grandes datos” en los modelos empresariales; 4. el “apoyo” de los científicos cuyas motivaciones están muy alejadas de la ciencia (culto a la personalidad, especulación bursátil, etc.); 5. “crisis” recurrentes que “justifican” transferencias monetarias masivas, teóricamente para “salvar la economía”, pero que en realidad enriquecen a los más ricos (véase el aumento de las brechas de riqueza desde principios de la década de 2000).

14. ¿Qué se debe hacer para liberarnos del covidismo?

En lo que a mí respecta, intento no perder mucho tiempo convenciendo a los seguidores de esta nueva religión. Están subyugados por los medios de comunicación, un fenómeno que teoricé en el concepto de info-adicción. Han pasado 20 años desde que despedí mi televisión, así que no es nuevo para mí. Por otra parte, me sorprendió el asombro y la sumisión de casi toda la comunidad científica ante el poder avasallador que el negocio de la “info” ha mostrado en la creación del covidismo. Esto es extremadamente preocupante porque la comunidad científica debería ser el último baluarte antes del precipicio a la oscuridad. Ese último baluarte obviamente ha caído. Si la inteligencia colectiva no la reemplaza, existe un riesgo real de una regresión grave y duradera de la sociedad humana. Para evitarlo, deberíamos dejar de reaccionar sólo a lo que produce la prensa. Nuestro trabajo de revuelta ya no debería ser reactivo sino proactivo. Se trata de construir una nueva norma política, económica y social. Para ello, konfedera.org ofrece un marco de organización. Pero también es importante que este trabajo colectivo de autoorganización se complemente con un trabajo individual de autoeducación en la transdisciplinariedad, que propongo a través de otra de mis publicaciones sobre la filosofía del conocimiento. Es un enfoque fundamental que debe ser a largo plazo (“un poco pero todos los días”).

(*) La desviación estándar es una medida de la diferencia media entre los valores de una variable cuyo promedio se ha calculado. Cuanto mayor es la desviación estándar, menos representativa es la media del conjunto de valores.

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Memoria Histórica

La colonia de ultras españoles refugiados en Paraguay fue protegida por el PP y el PSOE durante años

La que fue en su día directora de la Casa de América, María Asunción Ansorena, fallecida en 2008, protegió durante su etapa en Paraguay (1993-1996) a la colonia de ultras españoles. Entre ellos Emilio Hellín y Carlos García Juliá, los asesinos de la militante del PST Yolanda González, con los que llegó a compartir cacerías y festejos en la Embajada.