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¿Por qué nos empeñamos en suponer que nuestra salud les importa algo a ellos?

El niño Simeon Shaw con su madre
En enero de 1946 diagnosticaron a un australiano de cuatro años de edad, Simeon Shaw, de una forma altamente maligna de cáncer de hueso. En un esfuerzo desesperado para salvar vida del niño, sus padres decidieron llevarle a Estados Unidos para su tratamiento. La familia acudió al hospital de la Universidad de California en San Francisco.

Una vez en América, Simeón no recibió el tratamiento médico que buscaban desesperadamente sus padres para salvarle la vida. En su lugar fue atrapado por un experimento médico. Fue uno de los 18 pacientes inyectados con plutonio radiactivo, por los “científicos” (léase carniceros) que trabajan para el Proyecto Manhattan, la organización que fabricó la bomba atómica. Los matarifes del gobierno querían descubrir cómo eliminaba el plutonio el cuerpo humano.

A Simeon le faltaban dos meses para su quinto cumpleaños cuando el 26 de abril de 1946 le inyectaron, 0.169 microcuries de plutonio 239, una dosis de radiación casi 24 veces lo que la persona promedio recibe en 50 años. Una semana más tarde, se tomaron muestras del hueso, la sangre y tejidos del niño. También se obtuvieron muestras en otras ocasiones. Simeón murió ocho meses después de la inyección (1).

Muchos estadounidenses fueron expuestos a experimentos parecidos con radiaciones sin ninguna clase de objetivo médico curativo. El plutonio carece de utilidad médica. Las inyecciones de plutonio en seres humanos no tenían ningún propósito distinto que el de proporcionar información para determinar las normas de seguridad para la producción de armamento nuclear.

Algunos experimentos humanos con radiaciones se realizaron en Estados Unidos en la década de 1940 y 1950, pero otros se realizaron durante los años sesenta y setenta. Es posible que el programa involucrara a más de 1.000 personas. Estos experimentos se realizaron dentro del Proyecto de Manhattan.

Entre 1945 y 1947, como parte del Proyecto Manhattan, los pacientes a quienes diagnosticaron enfermedades con una esperanza de vida de menos de 10 años, fueron inyectados con plutonio. Además de la Universidad del Hospital California, los estudios se realizaron en el hospital de Distrito de Manhattan, Oak Ridge, Tennessee; Strong Memorial Hospital, Rochester, N.Y.; y la Universidad de Chicago. A pesar de los diagnósticos originales, siete de los 18 pacientes vivieron más de 10 años y cinco sobrevivieron más de 20.

Investigaciones internas de la AEC demostraron que los pacientes no fueron informados de que se les había inyectado plutonio hasta 1974.

El 18 de julio de 1947 tres médicos y una enfermera inyectaron plutonio en el hospital de la Universidad de California en la pierna izquierda de Elmer Allen. Tres días más tarde, le tuvieron que amputar la pierna y la extremidad la enviaron a patología para un estudio radiológico (2). Erróneamente a Allen le diagnosticaron que padecía un cáncer de hueso, cuando se había caído de un tren a finales del verano de 1946 y se había lesionado su rodilla izquierda. Estaba lejos de padecer una enfermedad terminal.

Allen vivió hasta el 10 de junio de 1991, con horribles complicaciones derivadas del experimento de plutonio. Sufría convulsiones epilépticas, alcoholismo y finalmente fue diagnosticado de esquizofrenia paranoide, que su médico de familia cree que se debió a la forma en que había sido incluido dentro del experimento del plutonio.

(1) https://medium.com/lessons-from-history/a-child-came-to-the-u-s-for-cancer-treatment-but-was-injected-with-plutonium-sent-home-to-die-c55b154511db
(2) https://ehss.energy.gov/ohre/roadmap/achre/chap5_4.html

Contagio: si aplaudimos la ley marcial, también aplaudiremos la censura total

La histeria del coronavirus es una maniobra para imponer el fascismo, la ley marcial, el toque de queda y la anulación definitiva en todo el mundo de las reliquias que quedaban de derechos y libertades fundamentales. Dos siglos después, todo aquello se viene abajo, con el aplauso entusiasta de los propios afectados.

Si un país puede sacar al ejército a la calle, también imponer la censura típica de toda guerra, aunque ya no necesitará hacerlo por decreto, ya que para eso están las empresas tecnológicas que manejan las redes sociales a su antojo.

Esas multinacionales ya han empezado a censurar noticias sobre el coronavirus, e incluso están eliminando cuentas completas de sus usuarios. Quien censura ya no es el Estado o los jueces sino empresas privadas, con el pretexto de poner coto a las informaciones “falsas”.

Los grandes monopolios digitales quieren que Ustedes sólo puedan leer noticias veraces, objetivas, rigurosas y contrastadas sobre cualquier materia. La paranoia del coronavirus les está sirviendo como entrenamiento para futuras cribas.

YouTube ha amenazado con cambios frente a la pandemia: la llamada “inteligencia artificial” se encargará de la censura de contenidos. Nos quieren convencer de que es así de aséptico: no somos nosotros los que censuramos, sino un algoritmo. Pero, ¿quién ha sido el mequetrefe que ha escrito el algoritmo?, ¿quién se lo ha ordenado?, ¿qué instrucciones le han dado para que lo haga?

La propia pandemia tiene la culpa de la censura: “A medida que COVID-19 evoluciona, hacemos todo lo posible para apoyar a los que ven, crean y se ganan la vida en YouTube. Muchos de nosotros aquí y en nuestro personal ampliado no podemos trabajar como de costumbre, por lo que estamos reduciendo algunas oficinas, causando trastornos”, dice Youtube en un post de Twitter.

“Con menos gente para revisar el contenido, nuestros sistemas automatizados intervendrán para mantener seguro a YouTube. Se eliminarán más vídeos de lo habitual durante este período, incluyendo contenidos que no violen las directrices de nuestra comunidad. Sabemos que esto será difícil para todos ustedes”, advierten.

Hasta los propios censores reconocen que su “inteligencia artificial” no es tan espabilada y que van a eliminar muchos contenidos.

Huele a podrido porque YouTube no explica por qué no pueden seguir como hasta ahora de manera remota.

Otras grandes empresas tecnológicas como Facebook y Twitter también han aprovechado la paranoia para implantar un sistema de censura automatizado.

Facebook ha hecho el paripé. La semana pasada los sindicalistas de pacotilla le criticaron porque exigía a sus trabajadores que acudieran a sus puestos a pesar de la histeria. Ahora ha cedido: envía a los trabajadores a casa y la censura será automática. “Podríamos ver tiempos de respuesta más largos y cometer más errores como resultado”, también advirtió Facebook.

Lo mismo que antes: la “inteligencia artificial” no es tan lista como nos quieren hacer creer y se equivocará, nos advierten de antemano.

Como Ustedes sospechan, los algoritmos atacan especialmente a los medios alternativos porque así han sido diseñados. En el pasado, Facebook ha eliminado cuentas antimperialistas, antifascistas, proputin, propalestinas, procubanas y alternativas, en general, como el Informe de la Agenda Negra, por poner un ejemplo.

A principios de febrero, Twitter no sólo bloqueó la cuenta de Maduro sino que borró las de 2.000 de sus seguidores. Lo mismo ha ocurrido con cuentas asociadas al Eje del Mal, como Irán.

El medio de comunicación alternativo 21st Century Wire ha sido suprimido.

A MintPress le han censurado un artículo sobre la respuesta de Cuba al coronavirus.

Los algoritmos promueven a las grandes y pequeñas cadenas mundiales de intoxicación, las que blanquean a los fondos buitre, encubren la represión y jalean las guerras imperialistas.

Es normal porque redes sociales, como Twitter, están en manos de fondos buitre, como Elliott.

Por su parte, Facebook se ha asociado a la OTAN y a los sionistas con el propósito de justificar los crímenes imperialistas.

Pero la censura no la promueven sólo los grandes monopolios sino también mequetrefes reformistas, como un tal Pablo García, que públicamente ha pedido en Twitter que le quiten la licencia y censuren a una médico que ha denunciado el alarmismo sobre la pandemia. Los inquisidores y los torquemadas están por todas partes. Como decía la III Internacional, los fascistas no son muy distintos de los socialfascistas.

Más del 99 por ciento de los muertos por coronavirus en Italia tenían otras patologías previas

Más del 99 por ciento de los pacientes con coronavirus que murieron en Italia sufrían de otros problemas de salud preexistentes, según un estudio realizado por las autoridades sanitarias del país.

La nueva investigación de los Institutos Nacionales de Salud, publicada el martes, evaluó 355 de las muertes en el país y encontró que sólo tres pacientes no tenían ninguna condición médica previa.

Casi la mitad de las víctimas de COVID-19 sufrían de al menos una de las siguientes condiciones: presión arterial alta, diabetes o enfermedades cardíacas.

Más del 75 por ciento informó de presión arterial alta, mientras que el 35 por ciento tenía diabetes y el 33 por ciento tenía enfermedades cardíacas, según el estudio.

La edad media de las víctimas era de 79,5 años, y el número de muertes en el país superó los 2.500 esta semana.

Italia ha visto el doble de muertes por coronavirus que el resto del mundo.

El país ha visto alrededor del 8 por ciento de los pacientes morir a causa de la enfermedad, ya que alrededor del 4 por ciento de los casos en todo el mundo han resultado en muertes desde el brote en diciembre, según la Organización Mundial de la Salud.

https://www.epicentro.iss.it/coronavirus/bollettino/Report-COVID-2019_17_marzo-v2.pdf
https://nypost.com/2020/03/18/over-99-of-coronavirus-patients-in-italy-who-died-had-other-illnesses/

¡Los Borbones son unos ladrones!

Rebeca Quintáns

A estas alturas de la historia parece claro que la reputación del rey emérito está definitivamente por los suelos. Dicen algunos que Felipe VI ha elegido cuidadosamente el momento para anunciar las medidas extraordinarias para apartarse como pueda de esa pared llena de cal que es la herencia Juan Carlos, cuando estamos todos en estado de shock por el coronavirus, confinados entre cuatro paredes y sin más interés informativo que ver cómo evoluciona el propio coronavirus. Pues no sé yo… Sólo ha dado explicaciones y tomado medidas tras la publicación de los pormenores en la prensa británica (The Telegraph), es decir, cuando ya era inevitable. Y, por otro lado, juegos de palabras aparte -con la corona, la Corinna y el virus-, nos están dejando mucho tiempo para pensar. ¿La herencia de Juan Carlos no es la propia Corona?

No está de más recordar ahora que Juan Carlos I no llegó al trono así como así. Fue una larga carrera, recorrida paso a paso y golpe a golpe, en la que no escatimó esfuerzos para saltar obstáculos, ya fueran los obstáculos su hermano, su padre o una amante despechada. También hizo jeribeques con un alambre para convertir el Régimen de Franco en el Régimen del 78, dejándolo todo prácticamente igual y garantizando la impunidad de los asesinos fascistas. Su historial es tan extenso que cuesta resumir… Pero sobre todo pasará a la historia por su avidez en la rapiña para amasar una fortuna descomunal partiendo prácticamente de la nada.

Empezó recaudando dinero de las donaciones de la “lista civil”, cuando sólo era príncipe. Era un grupo de potentados del mundo de la empresa y las finanzas que, con el tiempo, vieron más que recompensada su generosidad. Bueno, algunos no, como Ruiz Mateos (y gracias a estas “piezas rotas” en el mecanismo pudimos saber cómo funcionaba). Pero para los más listos, aquello más que un regalo fue una inversión, que más tarde rentabilizaron con las influencias de Juan Carlos ya rey, aunque siguieron pagándole comisiones. Porque para Juan Carlos nunca fue suficiente una asignación millonaria de los Presupuestos Generales de Estado, ni siquiera cubriendo gastos con la asignación de otros ministerios para personal, viajes y saraos… Ni siquiera metiendo mano a los Fondos Reservados cuando le dio la gana para resolver conflictos y tapar escándalos, incluyendo el pago de chantajes, para poder seguir manteniendo su ritmo y nivelón de vida.

Juan Carlos también se metió en negocios de otro tipo, mediando -o metiéndose en el medio- en la firma de contratos públicos, nacionales o internacionales, a cambio de una comisión. Muchos de estos acuerdos comerciales, además, comisiones al margen, resultaron ser fraudulentos en todo o en parte, y Juan Carlos no tuvo reparos en aceptar que otros fueran juzgados y condenados por él, sin renunciar ni a un ápice de su inviolabilidad ni para ir a declarar ni como testigo (caso de Manuel Prado y Colón de Carvajal en el Caso KIO). Asimismo, dejó que el Estado -a través de indemnizaciones o empresas públicas- asumiera todas pérdidas (caso del Ave del Desierto, en el que la empresa pública Renfe va a tener que asumir la mayor parte del descalabro económico). Él nunca salió perdiendo.

Felipe VI ha heredado todo esto, no sólo una offshore en Panamá. Las deudas políticas con el Régimen, también. Y, por lo que parece, no es ajeno a otras herencias familiares al intentar salvar su imagen con una maniobra típica de su padre: sacudirse el polvo y tirar para adelante. Golpe a golpe, va dejando cadáveres a su paso mientras continúa firme en la defensa del Régimen del 78 y, sobre todo, en mantenerse en el trono a sí mismo. Primero fueron apartados de la familia su hermana y su cuñado Urdangarín, para mantenerse lo más lejos que pudiera del caso Noós y sus ramificaciones, que involucraban también a algún amigo íntimo como Pepote Ballester. Ahora, a Juan Carlos.

Legalmente, un hijo no puede renunciar a la herencia de su padre antes de que éste se muera. Resulta curioso que Felipe VI, “el preparao”, licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, nos quiera vender esta moto, y en cambio no haga amago de renunciar a la parte que ya ha cobrado en vida, a la que sí podría renunciar: la Corona y sus prebendas.

No ha querido renunciar, e incluso ha reforzado, la condición de impune ante la justicia que permitió a su padre amasar una fortuna ilegal y oculta, que solo la prensa y la justicia extranjeras se atreven a investigar. No sé si será un delito advertir de que esto lleva a pensar que Felipe VI puede estar haciendo exactamente lo mismo que hizo su padre en su día. La prensa extranjera, menos cauta, ya ha empezado a investigar su fortuna personal, que no es como la de su padre pero lleva camino de serlo, por lo que van publicando.

No ha querido renunciar a la falta de transparencia en sus actividades (como el viaje a Arabia Saudita de 2017, con lista de empresarios elegidos a dedo y no facilitada a la prensa, entre los que figuraban amigos íntimos con condenas por corrupción como López Madrid, y en el que se fraguó el polémico acuerdo comercial de venta de armas de Navantia, y se firmaron pactos como prórrogas y aumentos de presupuesto en la contrata del AVE del Desierto).

Y desde luego no ha querido renunciar a la herencia económica de los Borbones, ni siquiera dándose por cobrado por sus servicios y rechazando el seguir recibiendo -directa e indirectamente- cantidades millonarias de los Presupuestos Generales del Estado para su bienestar y lujo personal y el de su familia.

Que no nos venga con cuentos y pamplinas, que haga como Harry y Megan (o como les están imponiendo hacer a Harry y Megan), porque el modelo lo tenemos: Felipe, te toca dejar la casa en la que vives, asignaciones y títulos.

Renuncia a todo, incluida la Corona, si quieres apartarte el mundo de corrupción de tu familia. ¡Los Borbones son unos ladrones!

Coronavirus: guerra química y bacteriológica

Darío Herchhoren

A medida que pasan los días, y se van conociendo cada vez más casos de enfermos por el coronavirus, va arraigando mi sospecha de que dicha enfermedad ha sido «distribuida» en forma consciente del daño que podría ocasionar.
Se trataría de un episodio más de la guerra bacteriológica que desde la primera guerra mundial se abatió sobre los contendientes en dicho conflicto, y que causó la muerte a cientos de miles de seres humanos. En efecto, los militares alemanes en esa primera conflagración mundial utilizaron el llamado gas mostaza para ocasionar la muerte de los soldados británicos y franceses que fueron rociados por ese gas, y que generaron escenas de gran dramatismo, donde se veía a soldados con máscaras antigás, a perros y a población civil deambulando por las calles munidos con esas máscaras.

Durante la guerra de Corea, los norteamericanos arrojaron bombas que estaban infectadas con insectos que transmitían enfermedades como la viruela, y que causaron gran mortandad sobre poblaciones enteras. Lo mismo hicieron en Vietnam con el resultado de pozos de agua envenenados, cosechas destruidas, y miles de individuos enfermos gravemente.

Los ataques contra Cuba, y sobre todo contra la producción de azúcar, dieron como resultado grandes incendios de campos de caña, lo cual hizo que el intento de Fidel Castro de lograr diez millones de toneladas de ese cultivo que era de vital importancia para la economía cubana, ya que en ese tiempo Cuba era un país monoproductor de azúcar, y sus ingresos por la exportación de azúcar eran vitales, fracasara.

Otro de los medios que los EEUU utilizaron contra Cuba, fue el reparto de camisetas que se lanzaban desde aviones, que al ser puestas sobre el cuerpo se incendiaban, causando graves quemaduras a quienes se las pusieran.

Las teorías malthusianas sobre el crecimiento de la población mundial y su descontrol, han llevado a que el Club Bilderberg, una reunión de supericos haya aconsejado en su última reunión hacer una poda en cuanto a la natalidad y, ¿qué mejor manera, que desatar una pandemia que resulta barato, y que se llevaría la vida de algunos millones de sobrantes?

La grandes epidemias de sida y luego de Ébola se sospecha firmemente que fueron producto de la manipulación de laboratorios donde se «fabricaron» esas enfermedades, que en África cumplieron su cometido a  la perfección.

La aparición del coronavirus en China (el primer competidor de los EEUU) ha sido oportuna, y ha conseguido un retroceso de un 13 por ciento de su producto interior bruto. Algunos me dirán que esto es una pura fantasía, ya ese virus afecta también a los EEUU; pero es bueno  hacerles saber a los que piensan que se trata de una fantasía, que los propios EEUU en varias ocasiones han infectado a su propia población para estudiar los efectos de esos envenenamientos.

Creo firmemente que los responsables de las grandes corporaciones de los EEUU, que son realmente los que detentan el poder son capaces de eso y de mucho más.

En estos días han estado presionando a la industria farmacéutica alemana para que les ceda una patente de una vacuna que estaría en condiciones de venderse en pocos meses y que sería eficaz contra el coronavirus, pero para ellos solos.

Pero hay un segundo aspecto de la pandemia que es necesario señalar, y ese aspecto es el miedo. Un pueblo con miedo es fácilmente manipulable y engañable. Debemos trabajar para desenmascarar a los responsables de esta desgracia, enseñar a pensar a la gente para que pueda separar la paja del trigo.

Israel aprovecha la paranoia del coronavirus para movilizar al servicio secreto

El servicio de seguridad interna de Israel, que antes se centraba en las «actividades antiterroristas», está ahora autorizado a reunir datos sobre los ciudadanos con el pretexto de combatir la propagación del coronavirus.

Deprisa y corriendo, antes de abandonar el gobierno, Netanyahu ha declarado que utilizará todos los medios “en la guerra contra un enemigo invisible” y el sábado encargó al Shin Beth la recogida de datos sobre los ciudadanos.

Ayer el Shin Beth emitió un comunicado anunciando que había sido autorizado a “poner sus avanzadas tecnologías”, pero no ya al servicio de la muerte, como hasta ahora, sino de la salud pública.

El Shin Beth sabe que esta misión va más allá de sus actividades normales de lucha contra el “terrorismo”, dijo su jefe Nadav Argaman, añadiendo que han establecido mecanismos de vigilancia.

Sin necesidad de autorización judicial, la policía hará una magia que no está al alcance de ningún médico: localizar a los portadores del coronavirus y de las personas en cuarentena a través de operadores telefónicos.

A diferencia de los médicos, el Shin Beth no necesita pruebas clínicas de seropositividad. Localizará a los pacientes durante un período de 14 días antes de su diagnóstico para “identificar sus viajes y las personas con las que han estado en contacto”.

Según una última evaluación del Ministerio de Salud, en Israel 304 personas se han infectado con el coronavirus y decenas de miles más están siendo confinadas.

El Ministerio de Salud se puso en contacto con el Shin Beth porque las demás instituciones no tienen la tecnología necesaria, dijo su jefe Argaman. “Nuestra esperiencia es única”, añadió.

Se trata de juegos malabares porque la policía localizará a los “sospechos de enfermedad” sin la intrusión masiva en los teléfonos, dijo el lunes un verdugo.

En referencia a la medida aprobada, el general Gabi Ashkenazi, un ayudante del Gantz, el nuevo Primer Ministro, denunció “una decisión tomada en medio de la noche a escondidas”.

Si alguien cree que las medidas fascistas que se están tomando en todo el mundo son provisionnales, se equivoca. La medida se va a mantener “durante mucho tiempo” una vez que haya terminado la paranoia del coronavirus, admite Michael Birnhack, profesor de derecho de la Universidad de Tel Aviv.

Tehilla Shwartz Altshuler, del Instituto de la Democracia de Israel, dijo que involucrar a un servicio de seguridad en una crisis de salud establece “un precedente peligroso”.

“El Shin Beth se ocupa de cuestiones de seguridad nacional”, añadió, argumentando que al involucrar al servicio de seguridad en tales circunstancias, Israel ya no se comporta como una democracia.

Las grandes multinacionales dictan la política sanitaria mundial a la OMS

Según sus estatutos, los ingresos de la OMS (Organización Mundial de la Salud) deberían proceder de los Estados miembros, cuya contribución depende del número de habitantes y el Producto Interior Bruto de cada uno de ellos.

Esa fuente pública de financiación se secó en 1980 cuando los imperialistas introdujeron en la ONU la política de crecimiento real cero, que en 1993 se convirtió en crecimiento nominal cero.

A partir de entonces la OMS ha tenido que recurrir a las “aportaciones privadas voluntarias” cuyos donantes pueden destinar sus fondos a las finalidades específicas que deseen. En otras palabras: quien decide el destino del dinero no es la OMS sino esos “donantes privados”, o sea, las multinacionales de la farmacia: Bayer, Glaxo, Merck, Novartis, Sanofi…

Si en 1970 las “aportaciones privadas” representaban la cuarta parte del presupuesto de la organización, en 2008 ascendían casi al 80 por ciento.

Los “donantes privados” tienen la última palabra en Ginebra; de ese modo imponen la política sanitaria mundial.

Las multinacionales de los fármacos son sólo la punta del iceberg de una industria “de la salud” que está absolutamente corrompida. Junto a ellas hay que poner a los fondos de inversión de alto riesgo que especulan con los tratamientos farmacológicos. La biotecnología moderna es inseparable de especuladores de esa calaña.

Un tercer tipo de buitres carroñeros que controlan la “salud” mundial con su dinero son “benefactores de la humanidad” harto conocidos: Soros, la Fundación Rockefeller y, especialmente, Bill Gates, que es quien más fondos aporta: 327 millones de dólares.

En Ginebra a Bill Gates le llaman “el médico más poderoso del mundo”. Ha sido la primera persona que ha pronunciado un discurso de apertura de la Asamblea Mundial, el máximo órgano de la OMS. En 2017 la designación del etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus a la cabeza del organismo mundial la hizo su padrino Gates.

Si algún día tienen Ustedes la oportunidad de viajar a Ginebra, deben acercarse a la sede de la OMS, donde podrán contemplar un monumento a la memoria de Ryoichi Sasakawa, dirigente de un partido fascista japonés que creó un ejército privado para explotar Manchuria y Mongolia cuando en 1931 Japón invadió China, cometiendo numerosos crímenes de guerra, por los que fue condenado tras la guerra mundial.

¿Les extraña ahora que la OMS haya declarado una “pandemia mundial” a causa del coronavirus o lo siguen viendo normal?, ¿creen que esa decisión la ha tomado apoyada en criterios médicos y científicos o por algún asunto turbio relacionado con el dinero?, ¿les sorprende que en pleno desplome de las bolsas las acciones de las multinacionales farmacéuticas hayan subido o no?

La OMS rinde homenaje a la memoria de Ryoichi Sasakawa, un criminal de guerra japonés

Los especuladores ‘extranjeros’ no podrán comprar las empresas ‘españolas’ por cuatro perras

Las medidas monetarias “ya no funcionan”, dice un experto a Economía 3. “Los mercados ya estaban demasiado dopados durante años, pero lo triste es que tampoco está funcionando en aquellos países en los que existía margen de maniobra como EE.UU., tampoco cuando el Banco de Inglaterra rebajó los tipos que tenía en positivo” (*).

El lunes la ministra de Economía anunció la prohibición de las operaciones sobre valores e instrumentos financieros que supongan la constitución o el incremento de “posiciones cortas” sobre acciones que cotizan en la bolsa española.

En la jerga bursátil se llama “toma de posiciones cortas” a la especulación pura y dura. Un propietario de acciones las vende con la pretensión de que de su precio caiga y así poder recomprarlas después más baratas. La justificación llega marcada por la situación de “extrema volatilidad” de los mercados bursátiles europeos y ante “el riesgo de que en las próximas semanas puedan producirse movimientos de precios desordenados”.

Cabe recordar que la medida más extrema se tomó en Estados Unidos tras los atentados del 11-S. Los mercados estadounidenses permanecieron cerrados una semana, al que entonces no tenía precedentes.

Ahora se ha convertido en normal. También el lunes Wall Street paralizó el tráfico durante quince minutos por la volatilidad.

En España la cotización de la bolsa ha caído a mínimos históricos, lo que ha dado lugar a otra medida igualmente histórica: ante el temor a que esto pueda llevar a una especulación que haga que los especuladores “extranjeros” compren las empresas “españolas”, el gobierno ha prohibido que los extranjeros (a la Unión Europea) se apoderen de ellas por cuatro perras.

Si reflexionamos por un momento sobre lo que llevamos expuesto hasta aquí, nos daremos cuenta, de nuevo, de que el cúmulo de tonteorías que escriben los posmodernos sobre el famoso “neoliberalismo” y la “globalización” carecen de fundamento. A través de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y otras instituciones públicas, el Estado burgués pone en marcha la bolsa, la regula y detiene su funcionamiento.

Se trata de evitar “movimientos de precios desordenados”, dicen los expertos. Entonces, ¿dónde queda el famoso libre mercado?

Las multinacionales no son tales. Cada Estado protege las suyas, a sus propios capitalistas para que los “extranjeros” no se aprovechen a precio de saldo. Las empresas tienen nacionalidad porque el capital no es sólo una “fuerza productiva” sino una “relación de producción”. Por eso el capitalismo actual se denomina “capitalismo monopolista de Estado”.

Con las medidas económicas del gobierno de coalición del PSOE y Podemos, los capitalistas se han entusiasmado y la bolsa ha vuelto a subir, aunque sea un poco. Sería mejor decir que el gobierno ha impedido un hundimiento total.

(*) https://economia3.com/2020/03/17/254476-se-podria-llegar-a-cerrar-la-bolsa-para-frenar-la-sangria-de-los-mercados/

Contagio: el ‘paciente cero’ surgió de Estados Unidos

Robert Redfield, director de los CDC
Estados Unidos está enfrascado en una guerra abierta con China, que no es sólo comercial. La desestabilización de Hong Kong fue sólo un pequeño aperitivo y no escatiman medios. Ahora le ha tocado el turno al coronavirus, una campaña mucho más imaginativa.

Trump repite que el coronavirus es “Made in China” y que el país asiático es una amenaza para Estados Unidos.

El Secretario de Estado Mike Pompeo lo llama el “coronavirus de Wuhan” y la intoxicación (la mediática) no se cansa de repetir que China ha propagado el “virus de Wuhan” por el mundo.

Los chinos han replicado de una manera insólita y nada diplomática, devolviendo la pelota a Estados Unidos, pero lo realmente interesante es que aliados de Estados Unidos en el Extremo Oriente, como Japón, le dan la razón.

En febrero la cadena japonesa Asahi News afirmó que, en efecto, el coronavirus se originó en Estados Unidos y no en China, y que algunos de los 14.000 muertos en Estados Unidos atribuidos a la gripe estacional fueron causados por el coronavirus (1).

No obstante, lo más sorprendente llegó la semana pasada, cuando la tesis china fue confirmada por Robert Redfield, director de los CDC (2), durante una declaración ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes que está grabada y se puede ver en internet (3).

Redfield, nombrado por Trump, admitió que algunos casos diagnosticados de gripe estacional en Estados Unidos podrían tener su origen en el coronavirus, según los análisis póstumos que han llevado a cabo.

Recientemente Estados Unidos padeció más de 200 casos de fibrosis pulmonar que acabaron en muerte debido a la incapacidad de los enfermos para respirar.

Algunas estimaciones consideran que el brote de coronavirus puede haber comenzado antes de lo esperado, posiblemente en septiembre del año pasado.

La declaración del director de los CDC (2) ha redundado en apoyo de la tesis china que sitúa el foco infeccioso en Estados Unidos, pero a ningún periodista del mundo se le ocurrirá jamás hablar de un “virus gringo”.

(1) http://en.people.cn/n3/2020/0223/c90000-9661026.html
(2)
Las siglas CDC se refieren a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, una institución sanitaria estadounidense dedicada a las infecciones y la salud ambiental.
(3) https://www.c-span.org/video/?c4860650/user-clip-diagnosed-flu-covid-19

Despidos masivos de trabajadores por la paranoia del coronavirus

Las grandes empresas están preparando recortes en sus plantillas con la paranoia del coronavirus y la fuerte bajada de ingresos que se prevé en las próximas semanas. La situación económica, por lo que respecta al Ibex 35, ha llegado a niveles históricos este jueves en el que ha alcanzado caídas del 14 por ciento.

Muchas empresas ya han comenzado un aluvión de ERTE (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo), debidos al cierre de establecimientos y comercios. Además, hay falta de suministros, especialmente en la industria.

Esto no es más que el principio, según “Expansión”, los abogados están recibiendo numerosas consultas con relación a la implementación de ERE y ERTE, por fuerza mayor, los cuales han sido pedidos en un documento conjunto entre patronales (CEOE y Cepyme) y los sindicatos (CCOO y UGT). Ante esto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado que seguirán comunicándose nuevas medidas en los próximos días. Cabe señalar que, empresas como Cortefiel o Inditex ya han tomado la decisión de cerrar todas sus tiendas.

Por su parte, las restricciones de vuelos y desplazamientos de determinados países han afectado tanto a las compañías aéreas, como Air Europa o Norwegian, las cuales ya han anunciado la aplicación de ERTE, como a empresas hoteleras como Meliá, la cual ha despedido ya a 230 trabajadores en España y se dispone a solicitar un ERE.

En el caso de la industria, el sector más afectado está siendo el automovilístico (mueve el 12 por ciento del PIB en España) en el cual ya se han producido miles de despidos. Además, Kostal eléctrica, empresa que suministra piezas electrónicas de los vehículos a las plantas españolas, ha establecido un ERTE a sus 800 trabajadores, tras dejar de recibir suministros de China e Italia. A ella también se suman los cientos de despidos de Volkswagen, Nissan, Seat u Opel.

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