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Las comisiones de Juan Carlos I por el Ave del Desierto las pagaremos entre todos

Rebeca Quintáns

El desafecto por el modelo de jefatura del Estado que representa la figura de Juan Carlos I está en sus momentos más altos. Pero aún estará peor cuando se llegue a comprender del todo el coste para el conjunto de los españoles, afectos y desafectos, de sus chanchullos.

No es porque la Fiscalía del Tribunal Supremo haya abierto una investigación sobre sus actividades después de su abdicación, en 2014, ni porque vaya a clarificarnos nada. Hay muy poco que esperar de unos tribunales que sólo han actuado a remolque de los juzgados suizos, y que más parecen querer «delimitar o descartar» la relevancia penal de los hechos, como la propia Fiscalía informaba en su comunicado al respecto; es decir, quitarle hierro al asunto.

Pero todo parece indicar que, tanto las investigaciones judiciales en Suiza, como las periodísticas en Inglaterra, Bélgica o Francia, van a continuar, completando la narración de de cómo se forjó y dónde se esconde la fortuna secreta de Juan Carlos I. Es un tema demasiado goloso para cualquier periodista de investigación, salvo que sea español… En ese caso la cuestión carece de interés, y casi que resulta comprensible, teniendo en cuenta la nula receptividad de las grandes empresas informativas de ámbito estatal por estos trabajos, que dejarán dormidos en un cajón para no hacer sangre en el ya malogrado prestigio de la Casa Real.

La prensa española sabe más de lo que dice, como Felipe. Pero se calla si puede algo que más pronto que tarde acabará saliendo a luz: que la comisión de 100 millones de dólares que la monarquía saudí pagó a Juan Carlos nos va a costar a todos un ojo de la cara. De hecho, según un cálculo moderado, no serán menos de 1.000 millones de euros. Veamos cómo:

En 2008, los saudíes pagaron a Juan Carlos 100 millones para que este “conseguidor” de lujo hiciese su magia con un descuento de varios cientos de millones en la construcción del Ave del Desierto, a cargo de un consorcio de empresas españolas. Esos 100 millones son los que investiga la fiscalía suiza. Fueron depositados en una cuenta del banco privado Mirabaud, correspondiente a una fundación domiciliada en Panamá, llamada Lucum, de la que Juan Carlos era titular y en la que Felipe VI figuraba como heredero directo. De esa cuenta, Corinna Larsen recibió -en 2012, después de su salida de España, tras el escándalo de Botsuana-, una generosa «donación» de 65 millones de dólares, en una cuenta domiciliada en las Bahamas, por lo que también está siendo investigada en Suiza.

El abaratamiento impuesto al consorcio de 12 empresas en su presupuesto de obra no fue lo único que supuso algo más que una merma en sus beneficios: también tuvieron que pagar una comisión de entre un 2 y un 3% de la contrata (de 6.736 millones de euros), que se repartieron dos comisionistas al acecho: la profesional ‘Madame’ Zanganeh, encargada de corromper a las autoridades y funcionarios de Riad responsables de la adjudicación; y Juan Carlos I, encargado de poner el cazo porque sí, también ante los adjudicatarios. Todavía se sabe poco de esta parte de la historia, desvelada por Corinna en las famosas cintas del comisario Villarejo.

Con tanto recorte, en el  momento de la adjudicación (en octubre de 2011), el consorcio español ya tenía que saber que las cuentas no cuadraban. En cuanto empezaron las obras el presupuesto comenzó a «desviarse», llegando a duplicarse lo establecido en algunos tramos.

A mayores, la chapucera planificación no tuvo en cuenta, entre otras cosas, las tormentas de arena del desierto, que dejaban enterrada las vías. Los retrasos en la entrega de la obra por esta causa llevaron incluso a que el régimen saudí amenazara al consorcio español con suspender la concesión en 2014, si no era capaz de cumplir los plazos establecidos en el contrato inicial. Después de muchas negociaciones el gobierno saudí aceptó en 2016 una primera ampliación en las obras de 14 meses y 150 millones de euros; y otra en mayo de 2018, que supuso otros cuatro meses de margen y 210 millones de euros adicionales. Pero no fue suficiente.

A finales de 2019 la tensión entre la parte contratante, el grupo público Saudi Railway Organization (SRO), y la contratada, el consorcio español Al Shoula, se disparó. Todavía había servicios que no se habían estrenado y un montón de problemas por resolver, por lo que los saudíes dejaron de pagar, y las empresas españolas se quejaban de la acumulación de facturas que empezaban a ver imposible cobrar. Después de que la empresa saudí dejara de abonar las últimas certificaciones por trabajos realizados, había unos 75 millones de euros en facturas vencidas.

Adivinen sobre cuál de las empresas del consorcio iban a recaer todas las perdidas: sí, sobre la parte pública, Renfe y Adif.

En febrero de este año, la IGAE (Intervención General de la Administración del Estado, que pertenece al Ministerio de Hacienda) reveló que el «margen negativo» de Renfe de 2012 a 2018 en Arabia Saudí debido a sobrecostes y otros imprevistos ascendía a 150 millones. En la construcción de los talleres, por ejemplo, Hacienda indicaba que, «tras las modificaciones habidas», el sobrecoste había subido un 56%; o, lo que es lo mismo, que se había maquillado el presupuesto inicial con una «rebaja» del 44% para conseguir el contrato, y al final el coste adicional lo iba a pagar la empresa pública.

Todo parece indicar que Renfe sabía que perdería dinero desde el minuto uno, al presentar una oferta en el apartado de los talleres inferior al presupuesto consignado por la propia Renfe en este capítulo, en el informe elaborado por su departamento de Fabricación y Mantenimiento.

Aparte de las pérdidas en las obras, la empresa pública es también la encargada de operar el servicio en los próximos 12 años, una responsabilidad que asumió por contrato con los saudíes con unas previsiones falseadas. El proyecto inicial estimaba la disparatada cifra de 60 millones de usuarios al año, que tuvo que ser revisada en 2018 por la consultora de Países Bajos Royal Haskoning y ahora las previsiones no apuntan a más de 20 millones.

No habrá un acuerdo para que los 12 miembros del consorcio español asuman de forma solidaria las pérdidas que se produzcan en la explotación del servicio. La constructora OHL -de Villar Mir, amigo íntimo de Juan Carlos, hoy ya retirado y reemplazado por su yerno, el compiyogui de Felipe VI, López Madrid- aduce que ellos ya han cumplido con su parte del trabajo y se lavan las manos. No han sido capaces de dar una solución técnica para evitar que la arena se siga depositando en las vías y le pasan el muerto a Adif y Renfe al entender que son ellos los que deberán asumir el coste de mantenerlas limpias.

La situación de futuro de Renfe es crítica gracias a la operación del Ave del Desierto que Juan Carlos I negoció por debajo de su presupuesto real para llevarse una comisión, y que sus amigos se encargaron de construir chapuceramente a cambio de otra comisión. Las pérdidas esperadas a medio plazo se calculan, en el escenario más optimista, en unos 1.000 millones de euros, una «derrama» que iremos pagando todos a través de nuestros impuestos.

https://laultimahora.es/las-comisiones-de-juan-carlos-i-por-el-ave-del-desierto-las-pagaremos-entre-todos/

La Unión Europea no va a entrar en una guerra fría con China por el coronavirus

La Unión Europea no va a entrar en una guerra fría con China por las campañas de desinformación sobre el coronavirus procedentes de China, dijo ayer Borrell.

Así se lo hizo saber el martes al diplomático chino Wang Yi Borrell durante una videoconferencia para preparar una cumbre entre la Unión Europea y China.

“Hemos estado trabajando durante mucho tiempo en la desinformación. Empezamos hace cinco años. En los últimos años, la desinformación también ha involucrado a fuentes de China, pero no está dirigida contra China”, explicó Borrell al presentar una estrategia para combatir la desinformación sobre la pandemia.

La Unión Europea acusa a Rusia y China de respaldar las informaciones alternativas sobre el coronavirus, pero no quiere que el asunto se convierta en un obstáculo para mejorar las relaciones mutuas.

“Tanto Rusia como China están detrás de las campañas de desinformación contra las acciones en la UE para combatir la propagación de COVID-19. Tenemos suficientes pruebas”, aseguró Vera Jourova, Vicepresidenta de la Comisión encargada de los Valores y la Transparencia.

“Estas campañas están debilitando las medidas sanitarias y se amplificarán contra las campañas de vacunación”, advirtió Jourova.

“Pero no tenemos capacidad de coacción”, reconoció Borrell. “Sobre todo porque las autoridades rusas y chinas afirman que no son responsables de estas campañas”, porque los medios que las llevan “son empresas privadas”.

Borrell dijo que había recibido garantías del ministro chino el martes de que China “no tenía ambiciones militares”.

“Las palabras cuentan en la diplomacia, pero quizás los hechos cuentan más. Sin embargo, en Europa somos plenamente conscientes de que China está aumentando sus gastos militares”, subrayó.

“Una cosa es lo que los chinos están diciendo. Otra es nuestro conocimiento de los hechos”, concluyó.

Irán ejecutará al espía de la CIA y el Mosad involucrado en el asesinato del general Soleimani

Las autoridades del poder judicial de Irán anunciaron ayer que un espía de la CIA y el Mosad involucrado en el asesinato de general Qassem Soleimani será ejecutado pronto, informa Reuters.

Se trata de un ciudadano iraní que proporcionó información a los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel sobre el paradero del general que falleció durante un ataque el 3 de enero en Irak.

“Mahmoud Mousavi-Majd, uno de los espías de la CIA y el Mossad, ha sido condenado a muerte. Dio el paradero de Soleimani a nuestros enemigos”, expresó el portavoz iraní Gholamhossein Esmaili, en una conferencia de prensa televisada.

El general iraní falleció durante un ataque de misiles que tuvo lugar en la capital de Irak. Otra víctima del bombardeo fue el jefe de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) y comandante de la milicia Kataib Hezbolá (KH), Abu Mahdi Al Muhandis.

El Pentágono afirmó que “el ataque tenía como objetivo disuadir futuros planes de ataque iraníes”, y acusó a Soleimani de “desarrollar activamente planes para atacar a los diplomáticos y miembros del servicio estadounidenses en Irak y en toda la región”.

“Bajo la dirección del presidente, el ejército estadounidense ha tomado medidas defensivas decisivas para proteger al personal de Estados Unidos en el extranjero matando a Qassem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, designada por Estados Unidos como una organización terrorista extranjera”, asegura un comunicado del Departamento de Defensa del país norteamericano.

El general Qassem Soleimani fue una figura clave en la dirección de las acciones militares de Irán en la región. Estaba al frente de los servicios de inteligencia iraníes y, gracias a sus numerosos méritos, gozaba de una gran popularidad entre los iraníes.

Varios expertos consideran que Soleimani fue la segunda persona más poderosa en Irán, tras el líder supremo, ayatolá Alí Hoseiní Jameneí y tenía hasta más influencia que el presidente Hasán Rohaní.
https://lared.com.gt/iran-ejecutara-a-agente-de-la-cia-involucrado-en-el-asesinato-de-soleimani/

Los estragos sanitarios del confinamiento (es peor el remedio que la enfermedad)

La histeria y el confinamiento han causado estragos entre los pacientes de otro tipo de enfermedades, al margen del omnipresente coronavirus. La atención casi exclusiva hacia la pandemia, una ficción, ha colapsado la sanidad, las enfermedades reales.

Se han paralizado intervenciones quirúrgicas urgentes. En España “el 60 por ciento de los pacientes en lista de espera en grandes hospitales rechaza operarse por el miedo al virus”, titula El País (1).

En una situación así, es extraño que las cifras de mortalidad no se hayan disparado.

Tras dos meses y medio de confinamiento en casa “algunos tratamientos [contra el cáncer] se retrasaron. Esto creó mucha ansiedad”, ha explicado el doctor Albert Kahn, presidente de la Liga francesa contra el Cáncer a la cadena RTL (2).

Hay 30.000 ó 33.000 personas que tienen cáncer y no lo saben, según Albert Kahn porque “no se atrevieron a consultar”. El retraso puede llevar a una “pérdida de oportunidades” de detección y tratamiento precoz.

“No creo que hayamos perdido mucha suerte en la curación de estos pacientes. Pero hoy en día, sólo se ha detectado la mitad del número de cánceres que se esperaba detectar durante esos dos meses”.

El virus ha matado “al cambiar el comportamiento, especialmente al aumentar el consumo de tabaco”, dijo Kahn.

“Ha habido graves depresiones y descompensaciones de enfermedades psiquiátricas”, añade el médico.

El miedo al contagio ha llevado a los españoles a no acudir a los centros sanitarios todo lo que debieran, y los médicos de Familia e internistas ya hablan de un “rebrote” de enfermedades desatendidas.

Lorenzo Armenteros, de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, apunta a que el “rebrote” ya se está produciendo: “Estamos viendo que se incrementan consultas orientadas por la demora en atender a consultas presenciales estos meses” (3).

Armenteros afirma que “había pacientes que te decían que estaban bien durante el confinamiento, en las consultas telefónicas, para no contarte otras cosas y no tener que ir al centro. Cuando estábamos con un gran número de casos de coronavirus la presencia en los centros de Salud era mínima. Desde Atención Primaria, cuando veíamos algo complejo y teníamos que derivar al paciente al hospital se creaba un verdadero estado de tensión, porque los pacientes tenían mucho miedo de ir y contagiarse”.

Las patologías crónicas han resultado muy perjudicadas por “la trasgresión dietética y la falta de ejercicio. Estamos pagando ahora el efecto en la salud de la inactividad física”.

Jesús Díez Manglano, de la Sociedad Española de Medicina Interna, confirma el efecto rebote de las enfermedades reales. “En la pandemia de coronavirus no se han visto apenas personas con ictus, infartos de miocardio, crisis de EPOC… La gente se ha aguantado en casa y ahora estamos viendo una avalancha de pacientes con enfermedades crónicas agravadas”, afirma.

El cierre de los hospitales de día ha hecho que muchos enfermos no hayan recibido esa atención tan estrecha que necesitan: “Estos enfermos vuelven ahora en unas condiciones peores”.

“En personas sanas o poco enfermas, el confinamiento ha influido desde un punto de vista psicológico. La gente ha tenido nerviosismo, ansiedad, trastorno de somatización… En algunos casos, por poca movilidad hemos visto trombosis o flebitis”, añade el internista.

Naturalmente, los principales damnificados son los ancianos. “Ha habido un problema muy grande que es la soledad. Hemos querido proteger a nuestra población anciana aislándoles, pero proteger es acompañar y cuidar. Estamos viendo enfermos ancianos que han ingresado con cuadros de deshidratación. Si un paciente anciano está acompañado, sigue mejor las recomendaciones para proteger su salud. Cuidar es acompañar no solo dar la medicación”.

“Un anciano aislado en residencia o en casa, tiene mayor probabilidad de que se descuide a la hora de tomar la medicación. Estar solo con el confinamiento ha influido en que no se haya hecho la misma cumplimentación de los tratamientos”, explica Manglano.

“Se ha comido mal y peor, no se ha hecho ejercicio y se ha bebido más. Se ha incrementado el consumo de bebidas alcohólicas de manera importante”, apunta Armenteros. También se han producido más casos de patología osteomuscular: “El hecho de no poder salir de casa, no moverse… Mucha gente ha ido de la cama, al sofá. La movilidad dentro de una casa es mínima”.

Otro de los efectos del confinamiento ha sido la “minimización de los síntomas por parte de los pacientes. Por miedo a contagiarse de coronavirus, los pacientes han dejado pasar por alto dolores que pueden ser síntoma de una patología grave. Ha habido infartos que hemos detectado tras dos días del paciente aguantando el dolor”, explica Armenteros.

“El miedo ha paralizado a la gente y cualquier dolor, aunque fuera muy grave lo minimizaban. Dolores isquémicos e infartos los hemos detectado con retraso por el miedo del paciente a ir al centro de Salud. No sabemos si esto ha tenido como consecuencia algún fallecimiento. Esta minimización de síntomas la hemos detectado en patología tumoral también”, añade.

“Nos encontramos estados predepresivos. Hay gente que vive en autoconfinamiento todavía, porque tiene miedo a salir a la calle, a que la gente incumpla las normas, vayan sin mascarilla… Hay un sector importante de la población para el que el confinamiento fue absoluto. La fobia social todavía sigue”.

(1) https://elpais.com/sociedad/2020-06-01/hasta-el-60-de-los-pacientes-en-espera-en-grandes-hospitales-rechaza-operarse.html
(2) https://www.rtl.fr/actu/bien-etre/confinement-30-000-a-33-000-personnes-n-ont-pas-vu-leur-cancer-detecte-selon-le-medecin-axel-kahn-7800562326
(3) https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/la-sanidad-espanola-encara-un-segundo-rebrote-patologias-no-atendidas-4004

El cadáver de una anciana que falleció en medio de la histeria desapareció durante 18 días en Madrid

Ayer la Asociación El Defensor del Paciente pidió a la Fiscalía Provincial de Madrid que investigue la pérdida durante 18 días del cadáver de una anciana recluida en el asilo Amalvir Arganzuela.

A sus familiares no les dieron el certificado de defunción, por lo que la familia no sabe con certidumbre si el cuerpo incinerado fue el correcto.

«Pedimos su intervención ante esta debacle que cada día nos sorprende más, si es que algo puede ya sorprendernos. Por ello le solicitamos la investigación y la depuración de responsabilidades a que haya lugar. Aunque sea reiterativo, recordar tantos y tantos pobres ancianos y sus muertes, horrible experiencia para las familias», ha dirigido a la Fiscal la presidente de la asociación, Carmen Flores.

En la denuncia incorpora el relato de la hija de la anciana fallecida el 15 de abril. Según ha relatado, tardaron no solo cinco días en comunicarle desde el geriátrico en qué tanatorio estaba sino que se negaban a darle certificado de defunción y no le realizaron un test de coronavirus.

«Más tarde y gracias a una periodista de ‘Infolibre’ recibí el certificado en el aparece causa de la muerte posible covid-19. A día de hoy lucho con ellos para recibir el certificado médico que no me quieren enviar», señala en el escrito.

Además, la hija critica que la empresa funeraria perdió el cuerpo de su madre y tardaron 18 días en incinerarla, por lo que ya dudan de que sea su cuerpo el que fue quemado. Por todo ello, quiere incorporarse a las querellas contra la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, y el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, por su gestión en esta crisis en la residencias.

https://www.elperiodico.com/es/madrid/20200610/defensor-paciente-cadaver-anciana-madrid-coronavirus-covid-19-ayuso-7993487

La distancia social de dos metros es magia: los charlatanes se la han sacado de la manga

La recomendación de mantener una distancia social de dos metros (seis pies) durante una epidemia se remonta a 1930. Algunos científicos creyeron que las famosas gotitas “contaminadas” por los virus podrían permanecer en el aire durante varias horas, lo que suponía un riesgo para la población (1).

A principios de abril, el doctor Harvey Fineberg, de la Academia de Ciencias, Ingeniería y Medicina, dijo que el mito de las gotitas nunca se logró probar, aunque “se están llevando a cabo experimentos para determinar la actividad viral en las muestras recogidas” (2).

Pero si eso no está demostrado, la probabilidad de que un transeúnte al azar infecte a un extraño, es una cuestión aun más peliaguda. Últimamente ya vienen admitiendo, casi a regañadientes, que las personas asintomáticas no transmiten el virus. Incluso los científicos chinos lo han demostrado en las publicaciones especializadas y así lo reconoció este lunes la OMS en su enésimo cambio de criterio (3).

Por lo tanto, el modelo informático (otro más) que elaboraron en febrero los investigadores de las universidades de Zaragoza y Rovira i Virgili de Tarragona (4) es una soberana tontería y la demagogia mediática del Diario.es (5) acerca de una supuesta “transmisión silenciosa” del virus es falsa.

Pero si los asintómáticos no transmiten el virus, no es posible que los otros sí lo transmitan. Una conclusión así justificaría un suspenso en cualquier programa post-doctoral, dice Fineberg.

A mediados de marzo, los CDC pidieron a los estadounidenses que restringieran las reuniones a menos de 250 personas (6). Unas semanas después, la Casa Blanca, a instancias de ese mismo organismo, cambió la recomendación: había que evitar las reuniones de más de 10 personas (7).

¿Cuál es la mejor cifra máxima para las reuniones colectivas?, ¿10?, ¿25?, ¿50?, ¿100? Cada gobierno del mundo pone las suyas porque le da la real gana y da lo mismo porque se las inventan. Normalmente ponen números redondos, pero igual podrían decir que el máximo es de 37 porque así lo dicen los científicos.

La pandemia está batiendo todos los registros de estupideces políticas y científicas para demostrar que en materia de salud pública un gobierno puede imponer las normas más absurdas y aberrantes que se le ocurran porque los esclavos las admitirán sin vacilar.

Para no cometer errores con los números, lo mejor es prohibirlo absolutamente todo. El fin de semana pasado la gobernadora del Estado de Michigan, Gretchen Whitmer, prohibió que los vecinos fueran a las viviendas unos de otros. “Se prohíben todas las reuniones públicas y privadas de cualquier tamaño”, anunció Whitmer. “La gente puede salir de sus casas para realizar actividades al aire libre […] Las actividades recreativas siguen estando permitidas siempre y cuando se realicen a menos de cinco pies de distancia de todos los demás” (8).

Recientemente, uno de los principales asesores científicos del Primer Ministro británico Boris Johnson reconoció que la distancia social de dos metros es innecesaria y está basada en evidencias “muy frágiles”. El profesor Robert Dingwall añadió: “La regla de los dos metros ha salido de la nada” (9).

Sí señores; no les quepa ninguna duda: si la OMS dice que los zapatos son un reservorio de virus, todo el mundo saldrá a la calle descalzo. Hemos inaugurado una nueva época en la que la que nos pueden imponer cualquier norma, por ridícula que resulte.

(1) https://amgreatness.com/2020/04/13/six-feet-under/
(2) https://www.nap.edu/read/25769/chapter/1
(3) https://canalciudadano.com.mx/2020/06/08/otra-vez-oms-cambia-postura-asintomaticos-no-contagian-covid-19/
(4) https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/02/28/5e59138621efa0a6358b4611.html
(5) https://www.eldiario.es/coronavirusyciencia/contagian-infectados-Pueden-asintomaticos-reinfectarse_6_10104089
(6) https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/community/large-events/mass-gatherings-ready-for-covid-19.html
(7) https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2020/03/03.16.20_coronavirus-guidance_8.5x11_315PM.pdf
(8) https://www.foxnews.com/politics/michigan-stay-at-home-order-now-bans-visits-to-friends-relatives-governor-says
(9) https://www.dailymail.co.uk/news/article-8339837/Government-scientist-says-2m-social-distancing-rule-based-fragile-evidence.html

La clase obrera francesa enfrenta la mayor ola despidos en las peores condiciones imaginables

La peor recesión de la historia de Francia supondrá una gigantesca ola de despidos, que el gobierno no podrá evitar aunque inyecte decenas de miles de millones de euros cada mes, dice la agencia Reuters.

Cuando impuso la cuarentena en marzo Macron anunció que “ninguna empresa” quedaría “en riesgo de quiebra”. Pero ahora el gobierno se prepara para lo contrario. “Habrá quiebras y despidos en los próximos meses”, advirtió el Ministro de Economía Bruno Le Maire la semana pasada ante los micrófonos de Europa 1.

Entre el 1 de marzo y el 17 de mayo, sólo se iniciaron 53 planes de protección del empleo o planes sociales -obligatorios en empresas de al menos 50 trabajadores, a partir de 10 despidos-, para 2.853 despidos. El número de personas inscritas en las oficinas de desempleo aumentó más de un 7 por ciento en marzo.

Durante la cuarentena la economía francesa ha estado aletargada por el dinero público. El gobierno ha puesto la respiración asistida a más de un millón de empresas con un plan de emergencia de 110.000 millones de euros. Los salarios de los trabajadores despedidos los ha pagado el Estado.

De esa manera ha evitado una ola masiva de despidos, pero lo peor está por llegar. Uno de cada tres trabajadores del sector privado va a perder su trabajo.

“Todos los indicadores muestran una caída muy brusca de la producción, un flujo de caja muy afectado y repercusiones en el empleo. Temo que los despidos masivos sean inevitables”, dice Raymond Soubie, presidente de la consultora de recursos humanos Alixio y antiguo consejero social de Sarkozy en el Palacio del Elíseo. “Habrá despidos, eso es seguro. Pero hoy en día, no podemos saber su alcance”, confirma François Asselin, presidente de una patronal.

El verdadero golpe podría llegar en las próximas semanas, tras la progresiva reducción del trabajo a tiempo parcial en los sectores cuya actividad ha podido reiniciarse. “La fase más difícil está por delante de nosotros porque tendremos que dejar de trabajar a corto plazo. El Estado seguirá aplicando el plan pero sin mantener el nivel actual de ayuda. Por lo tanto, la conmoción será muy fuerte para las empresas y los empleados”, dice Soubie. Poco a poco, los capitalistas tendrán que pagar los salarios y gastos de la empresa sin volver a recuperar un nivel de actividad normal.

“En esta fase de recuperación, las empresas podrían enfrentarse a verdaderas crisis de liquidez”, advierte Héctor Arroyo, socio de reestructuración de Baker McKenzie.

Durante la crisis de 2008 los planes de reestructuración se prolongaron durante casi dieciocho meses. Hubo 1.052 en 2008 y 2.241 en 2009. Esta vez la hecatombe llegará a principios de septiembre. Marcas como André, Naf Naf y Alinéa ya están en suspensión de pagos. Renault se reunirá el jueves con los sindicatos. “En cuanto a las empresas que han conseguido mantener el listón gracias a las ayudas estatales, están esperando al menos hasta el comienzo del nuevo curso escolar antes de tomar la decisión de despedir o no. Quieren ver si su actividad se reanudará suficientemente y para cuándo”, dice Deborah David, socia del despacho de abogados De Gaulle Fleurance.

Algunas empresas se están reorganizando para evitar costosos procedimientos de despido, reducir los salarios al mínimo y aumentar las jornadas de trabajo. Los capitalistas confían en la docilidad de los sindicatos para sacar adelante la reestructuración. “El diálogo económico será clave en los esfuerzos que se hagan para mantener el empleo y será fundamental conocer las intenciones de los empresarios”, según Marylise Léon, responsable del sindicato CFDT.

La actitud de los sindicatos durante la cuarentena ha sido clave para frenar las movilizaciones por las pensiones y los chalecos amarillos. Los reformistas han sido el mejor apoyo para un cierre de tres meses que el capital ha aprovechado para enfrentar la crisis en las mejores condiciones imaginables.

De pícaros modernos (ni siquiera posmodernos)

Bianchi

Empezando por la conclusión, diremos que no cabe comparación alguna entre la picaresca moderna en el Estado español con la habida en el siglo áureo de los Austrias. Al pícaro del Siglo de Oro le obsesiona el hambre y hace mercancía de su ingenio: al pícaro contemporáneo le mueve el lujo. «El Lazarillo» es un antihéroe: el de hoy, un villano. El pícaro de Tormes no es un delincuente ni un criminal;el de hodierno se lo lleva crudo y hasta se jacta como hacía Zaplana («yo estoy en política para forrarme»). El Lazarillo va aprendiendo a fuerza de zurriagazos y engaños a manejarse en la vida; los pícaros modernos a base de talonarios y transfuguismos. En la época del Lazarillo el ambiente resulta espectral, menos la epifanía diaria del hambre;en la actualidad, todo es real, incluido el paro y la miseria.

En la «Segunda Parte del Lazarillo de Tormes» de H. Luna, Lázaro dice: «porque siempre quise más comer berzas y ajos sin trabajar que capones y gallinas trabajando». J. García Mercadal dirá que el español se conformaba con comer poco a cambio de trabajar menos. Hoy los pícaros sin mérito -«pícaros sin estudios«, si se nos permite la chocarrera licencia-, comen de gorra y viven como marqueses sin hincarla a cuenta de dietas, presupuestos y otras morisquetas y martingalas. En la antigua Cajamadrid se prefería un puesto en su consejo de administración a ser ministro «porque se gana más y se trabaja menos». «Guzmán de Alfarache», de Mateo Alemán, sí es el pícaro por antonomasia que engaña sin escrúpulo y se esmera en el rufianismo, lo que le diferencia del Lazarillo, de quien deseamos que no le pillen en ninguno de sus desafueros. Los pícaros modernos son, al igual que el bufón Estebanillo González, «el primero en el botín y el fugitivo primero en la pelea». «El Buscón» de Quevedo, ya es otra clase de pícaro, amargado y cruel, como su genial y semoviente autor.

Tal vez pudiera hablarse de un pícaro literario de carácter subversivo en el sentido carnavalesco -bajtiniano (de M. Bajtin), según el marroquí Ismail El-Outmani. Podría decirse acaso que «El Lazarillo» es un texto disolvente, lixiviante, que parodia la «vida» de los santos (los tebeos de entonces como «vidas ejemplares»). El pícaro es la contrafigura del santo. Su vida es la de un santo puesta al revés, pero fáctica, real y no virtual. Lazarillo no ofende, sino que es ofendido en un medio hostil. El pícaro moderno ofende al prójimo y se siente, de alguna forma, protegido por la autoridad en sus desmanes, que serán castigados, excepcionalmente, como exutorio y chivo expiatorio ante la sociedad. Pero nunca como escarmiento disuasorio. Al revés, se trataría de acostumbrarse al latrocinio y a la corrupción como un fenómeno «natural».

Por eso cuando vemos asaltar supermercados -menos de lo que nos gustaría- en busca de comida, nos recuerda el Lazarillo medieval y simpatizamos con él porque su móvil es el hambre. Y el hambre, lejos de obedecer a una causa, es el peor de los delitos, como nos recuerda la ideología dominante y el quinto mandamiento. Como mucho, ponte a la cola.

Borrell acerca Europa a Rusia y China y la aleja de Estados Unidos

Hace tiempo que lo veníamos anunciando y las últimas señales que llegaban de Bruselas eran muy claras: la Unión Europea se aleja de Estados Unidos y se acerca a Rusia. Es un cambio significativo en la polica de bloques.

Ayer Josep Borrell, que ejerce de jefe de política exterior de la Unión Europea, pronunció un discurso ante un grupo de embajadores alemanes en Bruselas en el que pidió poner fin al “sistema dirigido por Estados Unidos”, abogando al mismo tiempo por un “siglo asiático” centrado en la estabilización de las relaciones entre Europa y Rusia.

El discurso lo pronuncia precisamente cuando Alemania se dispone a asumir la presidencia de la Unión Europea y la del Consejo de Seguridad de la ONU.

Desde que asumió su cargo, Borrell ha dejado muy pocas dudas, sobre todo cuando se negó a meter a la diplomacia europea en la campaña contra China por el coronavirus, como le pidieron desde Washington.

En un reciente artículo suyo publicado en varios periódicos europeos, Borrell ha calificado a China de país “socio”, aunque sería importante matizar mejor este punto porque el proyecto de Borrell es aceptar la “hegemonía económica china” sólo dentro de su “esfera de influencia natural”, que incluye a países como India, Japón, Indonesia y Rusia.

El mensaje de ayer se centró en el restablecimiento de las relaciones con Rusia y el fortalecimiento de los vínculos “con el resto de la Asia democrática”, sugiriendo que la Unión Europea debería prestar su pleno apoyo al puerto ruso de Vladivostok y a las rutas de transporte transiberianas a fin de eludir la iniciativa de la “Nueva Ruta de la Seda” de China para debilitar su posición en Asia.

Se trata, pues, de acercarse a Rusia para mantener alejada a China, para lo cual la Unión Europea debe “mantener la necesaria disciplina colectiva”. En cierto modo parece un intento sutil de alejar a Rusia de China, o al menos ese alejamiento se utiliza como pretexto para acercarse a Rusia sin soliviantar en exceso a Estados Unidos.

Es un esfuerzo baldío. En todo o en parte, la Unión Europea acabará alineada con el Kremlin y Pekín. Es cuestión de tiempo porque los lazos comerciales entre Alemania y Rusia son muy estrechos desde hace ya tiempo.

Pablo Hasél y la demolición controlada de la monarquía

Diego Herchhoren

El Tribunal Supremo ha ratificado, por tres votos contra dos, la Sentencia dictada en su día contra Pablo Hasél por la Sala de Apelaciones de la Audiencia Nacional y cuyo ponente fue el hoy Consejero de Justicia de la Comunidad de Madrid, Enrique López. 

En la misma se condena al poeta a casi un año de prisión (no 9 meses, como ha asegurado la agencia Efe en un teletipo rápidamente difundido por toda la prensa) por delitos de enaltecimiento del terrorismo, injurias a las instituciones del Estado y a la Corona, personificada en el rey emérito Juan Carlos.

El mismo día que se anunciaba esta sentencia, una nota oficial de la Fiscalía del Tribunal Supremo (la misma que promovió la condena contra Hasél), anunciaba también una «investigación» relativa a lo publicado el pasado fin de semana por Euskal Telebista en su programa «360º, El virus de la corona«, donde se apuran a precisar que la misma se centrará en saber si las coimas percibidas por el Rey Emérito las cobró antes o después de su abdicación. Una precisión que augura sin duda el futuro de esta «investigación».

Las canciones y mensajes de Pablo Hasél, sin embargo, hablan de lo mismo, por lo que ¿cuál sería el problema?. ¿Por qué se condena al rapero por hechos que luego la fiscalía entiende que son susceptibles de ser perseguidos penalmente?. La Sentencia del Supremo nos da algunos apuntes, y en especial los dos votos particulares de los jueces Miguel Colmenero y Ana María Ferrer, que solicitaron su absolución.

El Rey Emérito, al igual que Franco, es artífice del reciclaje político del régimen nacido el 18 de julio de 1936. Es su creador y ha reunido en su persona la condición de Jefe de Estado y Comandante de las Fuerzas Armadas. Es «el monarca«, apelativo que denota cualidades y atributos ex­traordinarios y un papel excepcional en la vida política del país que debe ser reconocido en público. 

Toda esta concepción encuentra, de una u otra manera, su reflejo en la doctrina que el Tribunal Supremo y el Constitucional vienen sosteniendo respecto a la necesidad de que los órganos judiciales establezcan «límites a la libertad de expresión«. 

Y es que de acuerdo a la misma, la sociedad no debe ver la monarquía ni al Rey desde desde una perspectiva institucional, sino que las manifestaciones hacia él deben tener explícitas referencias al hombre y al político.

La misma sentencia así lo refleja al afirmar que las letras y mensajes de Pablo Hasél suponen «un ataque personal y directo a la Casa Real y a sus miembros de modo despiadado, atacando personalmente a los mismos, y no simplemente una mera discrepancia del recurrente hacia la monarquía como institución del Estado.«

«Todo ello supone un evidente menosprecio a SM el Rey y a la institución que encarna en su persona, afectando al núcleo último de su dignidad«, afirmación que entraña la importancia política de la figura del monarca para la continuidad del Régimen y del Estado. Aquí es donde empiezan los problemas para Pablo Hasél.

Hasél, como muchos de los que vivimos en este planeta, es comunista convencido y reconocido, y por tanto su objetivo es la demolición del actual orden social y la construcción de un nuevo orden político donde los privilegios del actual poder económico sean abolidos. La coexistencia por tanto, en un mismo día, de noticias que aparentemente parecerían contradictorias (investigación al rey vs. condena a Hasél), no lo son en absoluto.

La contradicción no existe. 

El régimen asume que el Rey Emérito es un corrupto impresentable, y que la Casa Real está metida hasta el tuétano en cualquiera de los lodazales que la hemeroteca periodística nos pueda brindar. 

Pero una cosa es eso y otra cosa es que alguien venga a exceder lo que el Supremo llama «sana crítica política» (hay una crítica «enferma», según los supremos). Se pueden tolerar ciertas cosas, pero lo que no se va a permitir es que la crítica devenga en insurrección.

Una sentencia del Tribunal Supremo de 1973, que enjuiciaba a una publicación antifranquista, refería que la misma reproducía «epítetos que alcanzan a la misma Jefatura del Estado, dando así a entender con toda evidencia el radical alcance de la mutación político-social perseguida, que no sólo es de régimen, sino que ataca los cimientos mismos del Estado en su actual organización.» (T-484-1973).

El mensaje entre líneas es que el Tribunal Supremo permite criticar «sanamente» a la monarquía, pero lo que no se puede es hacer la revolución y menos aún: hablar de ella.

Sin embargo, hay que reconocer que estamos ante un Estado dividido y descompuesto ante su futuro. La sentencia no se ha hecho pública en cualquier momento. Se hace en uno de los contextos de apatía social más graves de la historia española reciente, donde el grueso de la población está asumiendo su empobrecimiento y su arresto domiciliario sin rechistar, y donde por ahora la gente está absorbiendo los mensajes oficiales sin la más mínima crítica o cuestionamiento.

Pero para la élite económica española, la monarquía es la clave de bóveda del andamiaje institucional del sistema y saben perfectamente que una animadversión general hacia la figura del monarca puede devenir en realidades incómodas. Porque no es lo mismo acabar como la Casa de Braganza que como los Romanov.

Los sondeos que manejan los servicios de inteligencia apuran que el descontento social hacia los borbones está in crescendo. Esto, combinado con que las fuerzas de seguridad tienen en agenda un peligroso incremento de la agitación social a la vuelta del verano y esto, una vez superado el shock del Estado de Alarma, puede ser un cóctel explosivo que haga que cualquier plan de salida ordenada de los borbones caiga en saco roto.

La caída del Rey Manuel Segundo de Braganza en
1910, que desembocó en la proclamación de la República de Portugal con
un primer presidente, Teófilo Braga, es el plan de demolición controlada de la monarquía española, que va a tener que enfrentar como principal riesgo la posibilidad de que la caída se descontrole.

Pablo Hasél es un artista con decenas de miles de seguidores, especialmente entre la juventud. Su mensaje se viraliza con rapidez. Escucharlo, difundirlo y reproducirlo es el mejor antídoto contra su inminente ingreso en prisión, y lo que es mejor, contra una posible «segunda transición» que sueñan algunos.

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