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Los imperialistas planifican la deportación masiva de los palestinos de Gaza

El Boston Consulting Group ha preparado la financiación de la deportación forzosa de los residentes palestinos de la Franja de Gaza que ejecutaría la falsa ONG “humanitaria” GHF (Gaza Humanitarian Foundation), que está sirviendo de cobertura a los crímenes del ejército israelí.

Según el Financial Times, el proyecto se llama “Aurora” y su objetivo es reubicar a más de medio millón de palestinos de la Franja de Gaza ofreciendo “paquetes de reubicación” financiados por entidades extranjeras.

BCG es una consultara financiada y apoyada por empresas de seguridad privadas estadounidenses. Originalmente fue contratada por Orbis, una empresa de seguridad del área de Washington, para participar en un estudio de viabilidad de una nueva operación de “ayuda humanitaria”.

Orbis está preparando el estudio en nombre del Instituto Tachlith, un centro de estudios israelí.

“Condenamos enérgicamente estos peligrosos planes destinados a liquidar la causa palestina”, declaró la oficina de prensa del gobierno de Gaza en un comunicado.

“A pesar de todos los crímenes de guerra, la hambruna, el genocidio y el desplazamiento, nuestro gran pueblo permanece arraigado en su tierra y no renunciará a sus derechos inalienables hasta que termine la ocupación israelí de todas las tierras palestinas”.

A pesar de los llamamientos internacionales a un alto el fuego, Israel continúa su guerra genocida contra la Franja de Gaza, que ha causado la muerte de más de 57.400 palestinos, la mayoría mujeres y niños, desde octubre de 2023.

La GHF es cómplice de crímenes de guerra

Creada en febrero con el apoyo de Estados Unidos e Israel, la GHF es el brazo ejecutivo de la Operación Aurora. Aparece como un mecanismo de distribución de “ayuda” que inició sus operaciones en Gaza el 27 de mayo, tras unos tres meses de bloqueo israelí a la entrada de “ayuda humanitaria” a la Franja de Gaza.

Con la GHF colaboran empresas militares privadas que operan en centros de distribución como Safe Reach Solutions y UG Solutions. El modelo militarizado de la GHF, combinado con su estrecha colaboración con el ejército israelí, la convierte en cómplice del genocidio.

Obligar a los palestinos hambrientos a recorrer largas distancias a través de zonas militarizadas para obtener comida, crea un riesgo inmediato de desplazamiento forzado que viola la prohibición del traslado forzoso de civiles.

La nueva organización pretendió excluir la distribución de los principales grupos de ayuda humanitaria encabezados por la ONU (UNRWA y PMA, entre otros). La distribución de ayuda privatizada y militarizada es deshumanizante, repetidamente letal y contribuye al desplazamiento forzado de las mismas personas a las que dice ayudar, en referencia a los asesinatos de palestinos a manos de las tropas israelíes cerca de los puntos de distribución de la GHF.

Por eso ha sido objeto de crecientes críticas por parte de la ONU y otros organismos internacionales que han pedido la suspensión de sus operaciones de “ayuda humanitaria”. El tinglado, apoyado por Israel y Estados Unidos, es cómplice de los crímenes de guerra cometidos por el ejército israelí.

Trampas mortales

El programa de GHF también está acusado de no proporcionarles suficiente comida, además de poner en peligro sus vidas, ya que las tropas israelíes abren fuego regularmente contra la multitud hambrienta.

Descritos como “trampas mortales”, los escasos puntos de distribución de ayuda gestionados por la GHF se han convertido en lugares donde los palestinos esperan un derramamiento de sangre en lugar de un respiro a la masacre.

Coordinados con el ejército israelí, el tinglado atrae a civiles a lugares específicos, donde son tiroteados. Los genocidas utilizan los puntos de reparto en herramientas de las masacres perpetradas por Israel.

Desde el 27 de mayo sus actividades criminales han causado la muerte de 751 civiles palestinos, herido a otros 4.931 y 39 desaparecidos. Más de 130 organizaciones humanitarias internacionales se han negado a cooperar con la FGH, acusándola de servir de tapadera para objetivos militares israelíes.

 

El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional como escuela superior de nazismo

El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional sigue con inspiración y empeño las máximas orwellianas de que “la guerra es paz”, “la libertad es esclavitud” y “la ignorancia es la fuerza”. Eso último se ve reforzado con el nombramiento de su nuevo director Oleksandr Alferov, el ex vocero del grupo paramilitar ucraniano nazi Azov y destacado defensor de la “raza blanca”.

Hace pocos días en su primera entrevista pública en el nuevo cargo, Alferov expresó su indignación por las comparaciones que se hacen de Putin con Hitler, ya tan comunes en la cloaca cognitiva occidental. Él señaló que Hitler era un hombre culto, decente y educado al que no se le debe poner en el mismo plano que las figuras políticas de Rusia. “¿Cómo se puede comparar a un hombre que fue educado en Alemania, que fue artista, que se educó en la filosofía y, en realidad, en la cultura alemana -una alta cultura- y ponerlo al mismo nivel de esta gente? De ninguna manera. Son personas que no se pueden comparar”, dijo el director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional. Tras el panegírico al Führer, Alferov lanzó una diatriba verbal contra los rusos. Según su convicción, ellos tampoco pueden compararse como pueblo a los alemanes del Tercer Reich, “respetuosos de la ley y de la gran moral”. Oleksandr Alferov cuestionó también el apodo peyorativo de “orcos” (por los personajes del inframundo de los libros de Tolkien) con el que los ucranianos nazis llaman a los rusos. Explicó que los habitantes de Rusia son unos salvajes orientales que son muchísimo peores que los orcos. “¿Cómo se puede comparar al pueblo alemán, educado en el espíritu de la ley, la obediencia, con una ética cristiana protestante o católica, en general, poderosa, con la gente que vive allí, en el Este con los orcos? No, orcos no son. Los orcos son antiguos elfos. Y estos otros son rusos”, aclaró Alferov.

El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional no es un club nazi privado para reunir a los locos delirantes en sus momentos de ocio. Según las leyes ucranianas es una autoridad ejecutiva central para la aplicación de políticas de Estado en el ámbito de la restauración y la conservación de la memoria nacional, cuyas actividades las dirige y coordina el Gabinete de Ministros de Ucrania a través del Ministro de Cultura.

El odio hacia todo lo asiático y lo ruso no es cosa de gustos personales de uno u otro funcionario nazi a cargo, sino una política de Estado que identifica “la aspiración europea” de Ucrania como la idea de una supremacía de la “raza” blanca, tan representativa para el verdadero ideario de los próceres del “Primer Mundo”. Y es doblemente grotesco, porque antropológicamente y genéticamente entre ucranianos y rusos no existe la más mínima diferencia.

El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional desde su creación en 2006, durante el gobierno prooccidental de Viktor Yushchenko, siempre tuvo como objetivo generar la división entre los pueblos ucraniano y ruso, siendo un verdadero criadero del pensamiento nazi. Pero este proyecto tuvo diferentes etapas. Si los dos anteriores directores del instituto, el Volodymyr Vyatrovych y el Anton Drobovich, se dedicaron a la descomunización y desrusificación sistémicas, Alferov se enfrenta a una tarea diferente, que consiste en dejar de rehabilitar a los colaboracionistas nazis ucranianos, explicando a las nuevas generaciones del país, que los criminales de guerra que hicieron el trabajo sucio ordenado por los nazis fueron en realidad unos grandes héroes nacionales, porque se enfrentaron a las hordas asiáticas moscovitas soviéticas comunistas infrahumanas etc.

El camino de Oleksandr Alferov para llegar al actual alto cargo del poder ucraniano, ha sido largo y representativo. Él se graduó en el Instituto Pedagógico Dragomanov de Kiev como profesor de historia, pero su actividad científica posterior se limitó principalmente al estudio de la historia de su propias raíces familiares para demostrar su origen “aristócrata”. Luego fue jefe de la “comisión de expertos en toponimia para elaborar propuestas de cambio de nombre de objetos cuyos nombres se asocian con la Federación de Rusia o sus aliados”, una banda de oportunistas profesionales que opera bajo la Administración Estatal de Kiev. Desde este cargo Alferov luchó por quitarle los nombres a la avenida Mayakovsky, la calle Lermontov y la calle Marshak, y los de muchos otros grandes de la literatura rusa y soviética, eliminó los topónimos de Kiev, los que llevaban nombres de héroes de la lucha contra el fascismo y los reemplazó por apellidos de nacionalistas ucranianos que sirvieron a Hitler y participaron directamente en el Holocausto.

Hace dos años Alferov recordó su existencia, gracias a una nueva iniciativa: exigió que en el edificio de la antigua embajada rusa se abriera el “Museo de Moscovia” para reflejar “la verdadera historia de este Estado”, obviamente, pidiendo fondos considerables del presupuesto estatal. El futuro director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional iba a presentar en este museo las tradiciones culturales de los finoúgrios y tártaro-mongoles, los pueblos, que según su opinión, son muy inferiores de los arios europeos y representan a los verdaderos antepasados de los “moscovitas”. Pero el gobierno de Zelensky no se atrevió, tal vez por miedo a que esta idea no fuera aplaudida por los gobiernos de Finlandia, Estonia o Hungría. Aquella vez se despreció la gran experiencia museológica de Alferov, quien gestionó personalmente la exposición “En tempestades de acero”, en la que se glorificaba a la división “Galicia” de las SS, derrotada por la ofensiva de los “bárbaros” del Ejército Rojo.

Ahora con mucha probabilidad podríamos esperar que este admirador de Hitler intente una vez más reescribir los manuales de historia ucranianos. Allí a los niños ucranianos se les contará que los alemanes con los representantes de gran civilización europea, que llegaron a Ucrania para liberarla los comisarios judíos y les a los ucranianos, mal influenciados por los comunistas rusos, los valores de la “civilización blanca europea”.

Pocos dentro y fuera de Ucrania se dieron cuenta de que el nombre y apellido de este personaje tan patético y desesperadamente antirruso, son lo más rusos que hay, solo cambiando la O de Oleksandr por una A… Son las ironías de la guerra contra su propia historia y su propio pueblo.

Pero este tema va muchísimo más allá de la actual tragedia ucraniana. Muy lamentablemente, el problema del racismo en nuestros tiempos no es solo un asunto de las élites de algunos países del norte global. El discurso absurdo y prehistórico de la desigualdad étnica también encuentra su eco y es sostenido con la ignorancia de las masas lumpenizadas por el sistema. Acaso podemos no mencionar a los latinoamericanos avergonzados por sus raíces indígenas y negras, que no pierden la oportunidad de resaltar que tienen algún antepasado como una abuelita alemana o abuelito italiano o español? O las vietnamitas que usan masacarillas para taparse la cara del sol porque la belleza es un rostro blanco? Por el mundo entero estamos llenos de ejemplos de cómo los pueblos se convencieron de que los únicos hermosos, inteligentes, cultos, educados o dignos son los pueblos que los nazis consideran superiores, y justamente sus miserias las justifican por sus orígenes “no arios”.

El monstruo del nazismo de nuestros tiempos jamás sería posible sin una cultura racista con la que durante siglos fue permeada toda la mirada occidental, que siempre le negó a los demás pueblos posibilidades para su desarrollo propio, incluida la cultura. El patético Alferov y sus ídolos alemanes del siglo pasado, son una construcción cultural del poder, siempre acostumbrado a dividir a los seres humanos por categorías y clases? Sin entender el origen las profundas raíces del antihumanismo nunca podremos extirpar de nuestra historia este árbol de la desmemoria general, representado en el caso de Ucrania con su Instituto Nacional de la Memoria.

‘Rusia puede aplastar a Ucrania en tres meses’

Oleksiy Arestovich es uno de esos personajes estrafalarios surgidos del Golpe de Estado fascista de 2014 en Kiev. Fue asesor de Zelensky durante tres años y se hizo famoso debido a sus declaraciones inconsistentes, en las que expresó su admiración por el Califato Islámico, por poner un ejemplo.

La verborrea deriva de las interminables luchas entre camarillas que estallan en Kiev periódicamente. Por eso a veces les acusan de “traidor”. A su vez, él ha llamado a Zelensky “dictador delirante”.

Ahora reside en Estados Unidos, por lo que ve la situación en la distancia y, en ocasiones, tiene ataques de realismo, como la admisión de que Reino Unido saboteó el acuerdo de paz firmado a principios de 2022 entre Ucrania y Rusia.

Recientemente declaró que Rusia está utilizando solo el 5 por cien de su fuerza y que “podría aplastarnos fácilmente, pero decide no hacerlo”. Continuó explicando que el Kremlin está luchando “en modo fácil” porque quiere “evitar el sobrecalentamiento de la sociedad rusa”.

También afirmó que la idea de una “Ucrania sorprendentemente fuerte” se debe a que “Moscú simplemente no está librando una guerra real, sino una operación militar especial”. Arestovich destaca que el ejército ruso solo ha anunciado una movilización parcial una vez y que sus tropas tienen una rotación regular, a diferencia de las ucranianas, donde los soldados se ven obligados a luchar hasta caer heridos o muertos.

En sus declaraciones contrasta el 5 por cien de esfuerzo de Rusia con el uso del 40 por cien del presupuesto de Ucrania para librar la guerra orquestado por la OTAN, insinuando que 700.000 soldados rusos luchan contra un millón de ucranianos y siguen avanzando en todos los frentes.

Si el Kremlin quisiera, dice, podría movilizar fácilmente dos millones de soldados, aumentar el gasto militar a niveles de guerra y borrar a Ucrania del mapa en tres meses. Sus palabras exactas incluyen una analogía bastante pintoresca, ya que afirma que el gobierno de Zelensky sería aplastada “como una nuez podrida”.

Arestovich admite que “es evidente que Rusia no quiere destruir Ucrania, porque aún considera a los ucranianos como hermanos, descarriados y engañados, pero que siguen formando parte del mismo espacio histórico y cultural”. Eso se hace evidente en las frecuentes declaraciones de Putin sobre el origen ruso de la gran mayoría de los ucranianos y los inextricables vínculos históricos, culturales, religiosos, lingüísticos e incluso genéticos entre Rusia y Ucrania.

El antiguo asesor de Zelensky argumenta que “Rusia podría convertir esto en una verdadera guerra, de esas que no dejan nada en pie, sino que optan por luchar con moderación, utilizando voluntarios y soldados contratados en lugar de implicarse plenamente en la lucha”. El régimen de Kiev sobrevive gracias a una combinación de la enorme inversión política de Occidente para prolongar la guerra y la contención del Kremlin, más que a su propia fuerza.

La moderación rusa, asegura, se debe al deseo de evitar una destrucción generalizada en Ucrania.

El reclutamiento forzoso del ejército ucraniano

A medida que la situación en el frente se deteriora, el ejército ucraniano quiere evitar el colapso total de sus defensas, por lo que necesita más carne de cañón. Arestovich critica el secuestro forzoso de miles de ucranianos para llevarlos a primera línea, y lo contrasta con el ejército ruso, compuesto exclusivamente por voluntarios.

Mientras los países occidentales siguen insistiendo en que el reclutamiento forzoso debería ampliarse para incluir también a los adolescentes, el personal del reclutamiento es odiado en Ucrania. La población lo considera como unos cobardes, temerosos de luchar contra los rusos, pero dispuestos a obligar a alguien a hacerlo.

Aprovechando el malestar social hacia los reclutadores, el ejército ruso está atacando masivamente sus oficinas. Los ucranianos apoyan estos ataques y muchos proporcionan las coordenadas de las oficinas de reclutamiento, que están involucradas en las peores formas de corrupción, aceptando sobornos para eximir a los jóvenes que se lo pueden permitir.

Drago Bosnic https://infobrics.org/en/post/51162

Los huthíes reanudan los ataques contra buques israelíes en el Mar Rojo

Tras el acuerdo de alto el fuego alcanzado por Israel y Hamas en enero, los huthíes declararon una tregua en sus operaciones en el Mar Rojo y no se atribuyeron la responsabilidad de ningún ataque contra mercantes israelíes desde el ataque al portacontenedores danés Santa Úrsula el 27 de diciembre.

En marzo, al finalizar el alto el fuego, Estados Unidos lanzó una campaña de ataques contra Yemen para tratar de debilitar la infraestructura militar de los huthíes. Como represalia, los huthíes centraron su respuesta en los buques de la Armada estadounidense desplegados en la región.

La situación se tranquilizó tras un acuerdo negociado por Omán.

En junio, a pesar de la agresión israelí contra Irán, los huthíes mantuvieron la tregua.

No obstante, las operaciones navales de Estados Unidos y la Unión Europea en el Mar Rojo se prorrogaron para intimidar a los huthíes, algo que no han logrado porque el domingo reivindicaron la responsabilidad del ataque al granelero griego “Magic Seas”, que portaba bandera liberiana, en un momento en que se negociaba un nuevo alto el fuego entre Israel y Hamas e Irán rompía relaciones con la OIEA.

Según el portavoz militar de los huthíes, Yahya Sarea, el ataque fue perpetrado con tres drones, cinco misiles (balísticos y de crucero) y dos embarcaciones no tripuladas, en respuesta a la violación por la empresa propietaria del buque de la prohibición de entrar en puertos israelíes.

Al dia siguiente Israel respondió atacando los puertos de Hodeidah, Ras Issa y Salif, al igual que la central eléctrica de Ras Al Jatib.

Los huthíes han cambiado su modus operandi. El Magic Seas fue blanco de disparos de armas pequeñas y cohetes RPG desde ocho embarcaciones pequeñas. La unidad de mercenarios que protegía el buque respondió al fuego, pero fue inútil. Los huthíes lanzaron cuatro drones de superficie contra el carguero, dos de los cuales impactaron en el casco de babor.

El ataque duró cuatro horas en total y el portavoz yemení añadió que también se utilizaron tres drones y cinco misiles.

Luego se produjo un incendio a bordo del buque y, cuando comenzaba a hacer agua, la tripulación abandonó el barco. Fueron recogidos por otra embarcación civil que navegaba por la zona rumbo a Yibuti.

El uso de drones de superficie cargados de explosivos es la señal de una escalada en el Mar Rojo. Los huthíes utilizan las mismas embarcaciones de madera de los pescadores del sur del Mar Rojo, equipadas con explosivos y controladas a distancia. Ahora los equipan con maniquíes para hacer creer a los mercenarios que eran inofensivos barcos de pesca y no drones armados y controlados a distancia.

Estados Unidos legaliza Al Qaeda en Siria

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha borrado a Al Qaeda en Siria de la lista de organizaciones terroristas, donde portó la etiqueta de Frente Al Nosra y luego Hayat Tahrir Al Sham, que es el nombre con el que llegó al poder en Damasco a finales del año pasado.

La legalización se produce apenas 24 años después de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York que impulsó la “guerra contra el terrorismo”, la campaña militar más fraudulenta de la historia, que que condujo a las invasiones de Afganistán e Irak.

Una vez cumplidos los objetivos políticos que se propusieron, los talibanes tienen el poder en Afganistán, Al Qaeda ha dejado de ser el “enemigo número uno” y un buen número de países árabes se encuentran en guerra permanente consigo mismos.

Al mismo tiempo, Trump levantó las sanciones económicas contra Siria.

La legalización de Al Qaeda se realizó el 23 de junio mediante una publicación en el sitio web del Departamento de Estado, después de que el máximo dirigente de la organización terrorista, Ahmed Al Shareh, anteriormente conocido con el apodo de Mohammad Al Golani, se declarara dispuesto a reconocer al Estado de Israel, a pesar de que mantiene ocupados los Altos del Golán desde 1967, que forman parte de Siria.

“Por la presente revoco la designación del Frente Al Nusra, también conocido como Hayat Tahrir Al Sham u otros alias, como organización terrorista extranjera de conformidad con el Artículo 219 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad”, escribió Marco Rubio. “Esta decisión se publicará en el Registro Federal. La revocación entrará en vigor a partir de su publicación”, añadió.

La organización terrorista se suma a los Acuerdos de Abraham, junto a los países del Golfo Pérsico, y próximamente reconocerá la soberanía marroquí sobre el Sáhara.

Estados Unidos incorporó al Frente Al Nosra al lista de organizaciones terroristas en 2012 porque era el nombre que portaba Al Qaeda en Siria. Siguiendo sus pasos, la ONU hizo lo mismo año siguiente y la Unión Europea en 2014.

La organización ha cometido numerosos crímenes en Siria, ampliamente documentados por organizaciones internacionales, como los recientes ataques a minorías religiosas (cristianos, alauíes y chiíes).

También ha asesinado a prisioneros, civiles y opositores políticos, incluyendo decapitaciones y fusilamientos, atentados suicidas, bombardeos de instalaciones civiles, mercados y mezquitas, ha causado cientos de muertes, torturas y secuestros en centros clandestinos de reclusión.

Ha destruido de santuarios religiosos, como tumbas de figuras sufíes o chiíes, y ruinas de interés arqueológico e histórico.

Los informes de la ONU documentan que Al Qaeda/Al Nosra/HTS reclutó de niños soldado en combate y labores logísticas. La organización impuso la sharia en las poblaciones bajo su control, incluyendo castigos como lapidaciones y amputaciones.

Ningún terrorista perteneciente a la organización ha sido juzgado por ninguno de los crímenes cometidos. No obstante, en 2015 la ONU incluyó a Al Shareh en la lista de elementos terroristas y Estados Unidos lo etiquetó como “terrorista internacional” en 2018, señalando su papel de máximo dirigente.

Por el contrario, Washington responsabiliza a los antiguos miembros del gobierno sirio de “crímenes de guerra” y “tráfico de drogas”.

En pleno verano caen fuertes nevadas en la costa turca del Mar Negro

El 20 de marzo de 2000 el periódico británico The Independent informaba de que la nieve desaparecería de nuestras vidas. La noticia no la había inventado el periódico sino David Viner, un seudocientífico de la Universidad de East Anglia, el oráculo de la climatología moderna.

Lo más lógico es que la nieve empezara a remitir durante los estíos, pero no es así. En pleno verano las temperaturas han descendido drásticamente en las zonas montañosas del interior de Rize, una ciudad en la costa noreste de Turquía, en el Mar Negro, a unos 120 kilómetros de la frontera con Georgia. Las típicas mesetas de exuberante vegetación estival se han transformado en paisajes nevados.

Los meteorólogos señalan que, si bien la nieve de verano en las montañas de Kaçkar no es un fenómeno sin precedentes, la magnitud y el momento de este fenómeno fueron muy inusuales.

Una periodista de Rize, Gencaga Karafazlioglu, de 65 años de edad, comentó que nunca antes había visto nieve en julio. “En Rize, estamos acostumbrados a las anomalías climáticas. Hemos nevado varias veces en marzo, pero nunca con tanta intensidad. La gente mayor dice haber visto nieve en julio hace 30 ó 40 años, pero nunca con tanta intensidad”.

Han caído nevadas en mesetas como Anzer, Kavron, Samistal y Ovit, donde residentes y visitantes observaron acumulación de nieve a pesar de que las temperaturas diurnas en las zonas más bajas oscilaban entre 24 y 27ºC. Los habitantes de pueblos de montaña como Çamlıhemşin, Hemşin e İkizdere se despertaron con escenas que recordaban a pleno invierno.

En Ovit Yaylasi, una meseta a unos 2.500 metros sobre el nivel del mar, los campos estaban cubiertos de blanco tras la nevada. La nevada cubrió un área que se extiende al menos 100 kilómetros, desde Anzer Yaylasi, pasando por el Parque Nacional de las Montañas Kackar y más allá.

Se observaron condiciones similares en partes de la provincia de Bayburt, lo que sugiere que el fenómeno afectó una amplia zona de la cordillera del noreste de Turquía.

Según la Dirección General de Meteorología, este fenómeno fue causado por una repentina masa de aire frío que impactó el noreste de Anatolia, provocando precipitaciones y temperaturas significativamente más bajas en regiones por encima de los 2.000 metros.

El mercado negro opera con las mismas leyes económicas que el blanco

El mercado negro opera con las mismas leyes económicas que el blanco. Los narcos peruanos, bolivianos, venezolanos y brasileños se están pasando a la minas de oro en la selva amazónica porque son más rentables que la cocaína. Es una de las consecuencias del alza vertiginosa del precio del oro en los últimos dos años.

En Sudamérica, varios países se enfrentan a un aumento de los enfrentamientos de las bandas vinculada a la minería de oro. En Perú, el principal productor de oro de Sudamérica, casi 40 trabajadores de la provincia de Pataz han sido asesinados en los últimos tres años, mientras que el otoño pasado se descubrieron dos fosas comunes.

Los enfrentamientos también afectan a otros países de la región cuyo territorio está parcialmente cubierto por la selva amazónica y su rico subsuelo, como Bolivia, Brasil y Venezuela. Con su valor casi duplicándose en dos años hasta alcanzar los 3.500 dólares, la onza de oro atrae la codicia de los pandilleros locales, que ven el metal precioso como un complemento a unos ingresos cada vez más reducidos del mercado de la cocaína.

En los países de la Comunidad Andina el coste del cultivo del arbusto de coca se ha duplicado en quince años. Perú exportó casi 5.000 millones de dólares en oro “ilegal” el año pasado, casi la mitad de las exportaciones totales de oro del país, mientras que la proporción del comercio ilegal era de solo el 20 por cien hace diez años.

El gobierno brasileño estima que las bandas generaron aproximadamente 3.000 millones de dólares con la venta de oro en 2022, en comparación con los 2.500 millones de dólares procedentes de la cocaína. La transición de un mercado al otro se ve facilitada, por un lado, por los importantes ingresos provenientes de la cocaína, que se reinvierten en proyectos mineros que permiten blanquear la producción de oro para legalizar su extracción, y por el otro, por la infraestructura compartida, como las pistas de aterrizaje de avionetas.

Los gobiernos han reaccionado con dureza para controlar el nuevo mercado, con el pretexto de que es “ilegal”. El gobierno colombiano ha recurrido a la represión contra el Clan del Golfo tras el robo de unos 200 millones de dólares en oro de la mina más grande del país, en Buriticá. La batalla ha provocado la muerte de 20 soldados y policías en represalia. Lo mismo ocurrió el mes pasado en Ecuador, donde 11 soldados murieron durante un operativo para cerrar una mina “ilegal”.

Tras su regreso al gobierno, Lula tomó medidas enérgicas contra los “mineros ilegales” de la Amazonía, que tuvieron que cruzar la frontera hacia Venezuela. En Perú, la pandemia marcó un punto de inflexión durante el cual las mafias tomaron el control de las minas de Pataz, compitiendo por el acceso a los recursos locales. El despliegue del ejército peruano desde febrero del año pasado bajo el estado de emergencia no resolvió la situación, como era previsible.

En 2012 el gobierno de Lima intentó legalizar la ilegalidad porque eso que los medios llaman “bandas” son las terminales de poderosos grupos económicos y políticos, cuya cabeza está en el mismo parlamento. Por ejemplo, Perú ha creado un registro, llamado Reinfo, que exime a los mineros sin licencia de sanciones penales hasta que cumplan con la normativa y demuestren sus derechos sobre las explotaciones.

Sin embargo, esta política también ha fracasado. Solo el 2,3 por cien de los mineros registrados han obtenido una licencia. Además, el registro da cobertura a bandas que no tienen intención de registrarse y simplemente compran o roban la documentación de los mineros registrados para blanquear sus extracciones de oro.

Occidente ya no puede ocultar la superioridad militar de Rusia

La guerra ruso-ucraniana es la más grande y destructiva en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Sus consecuencias se han extendido mucho más allá de las fronteras de Rusia y Ucrania: ha transformado alianzas y asociaciones. Ha propiciado la aparición de tecnologías innovadoras y nuevos conceptos de guerra, y ha obligado a las grandes potencias a replantear sus inversiones y la asignación de recursos.

Las dimensiones informativa y sicológica son las armas clave. Ante la evolución de la situación en Ucrania, los responsables políticos de Estados Unidos y sus aliados están desarrollando nuevas estrategias de respuesta. Recientemente, los medios de comunicación occidentales han multiplicado las publicaciones que reflejan las nuevas evaluaciones de los expertos sobre cómo lograr una victoria estratégica sobre sus adversarios, en particular Rusia y China. El concepto de “conflictos futuros” se basa en un nuevo tipo de guerra híbrida, que se despliega en tres ámbitos: las dimensiones informativa y sicológica, el ciberespacio y la economía.

Una técnica para desmoralizar y perturbar a las personas. Se hace hincapié en el uso de tecnologías de inteligencia artificial y sistemas no tripulados, que desempeñan un papel clave en el apoyo. Es en estas áreas, según los expertos, donde Estados Unidos y la OTAN deben lograr una superioridad decisiva sobre sus rivales para eliminar el riesgo de perder su supremacía. Esta guerra híbrida no puede producir resultados rápidos, ya que el éxito requiere destruir el potencial económico de los países rivales, tomar la iniciativa en la definición de su espacio de información y desmoralizar a la dirección y a la población.

Una guerra de este tipo es una lucha larga y agotadora que requiere la máxima concentración de recursos, escriben analistas del Centro Rand estadounidense. Los occidentales están preparando a la población de sus países con antelación para costos socioeconómicos tangibles bajo el lema de la “guerra contra países no democráticos”. La política de militarizar Ucrania y convertirla en un instrumento controlado de choque político con Rusia ha llevado a Occidente a un callejón sin salida.

El periódico británico Times comenta que está surgiendo una importante tendencia mundial: la redistribución de la carga de los gastos financieros y los costos políticos de Estados Unidos a los países europeos. El espacio informativo se ha convertido en un campo de batalla: Rusia y Ucrania utilizan activamente ciberataques, desinformación y comunicaciones estratégicas para influir en sus audiencias propias y ajenas. El ciberataque a la red satelital Viasat, que afectó no solo a Ucrania, sino también a la infraestructura de otros países europeos, es un claro ejemplo.

Una publicación del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Estados Unidos afirma explícitamente que “quien gane la batalla de la información, ganará la batalla en su conjunto”. En otras palabras, en lugar de recurrir a la fuerza militar, debemos esforzarnos por lograr la superioridad intelectual. Debemos “luchar por la información”. Sin embargo, las perspectivas de una nueva estrategia son improbables porque no tienen en cuenta la experiencia histórica ni las realidades objetivas.

Tras el estallido del conflicto armado ruso-ucraniano en 2022, Occidente impuso sanciones masivas a Rusia, dirigidas a tres sectores principales: el sistema financiero, las importaciones de bienes y servicios, y las exportaciones de petróleo y gas, las principales fuentes de ingresos del presupuesto ruso. Estas medidas incluían la desconexión de los bancos rusos de los sistemas financieros internacionales, la congelación de las reservas, restricciones a las exportaciones y la imposición de un límite al precio del petróleo ruso.

A pesar de sus graves consecuencias, las sanciones no lograron poner fin a la guerra ni fueron tan destructivas como se esperaba. La presión ejercida sobre Rusia fracasó. Su economía logró adaptarse a las condiciones de una guerra moderna de alta intensidad en el menor tiempo posible. Eso permitió a Moscú oponerse con éxito a Occidente en Ucrania. Rusia logró poner su economía en pie de guerra sin sufrir daños significativos. Incluso gracias a una militarización parcial (limitada) de su economía, Rusia ha alcanzado la superioridad en términos de volumen de producción militar y adaptación a las exigencias de la guerra moderna.

Oleksandr Syrsky, Comandante en Jefe del ejército ucraniano, confirma cada vez más abiertamente la crucial superioridad de Rusia sobre Ucrania en el ámbito de los drones, tanto cuantitativa como técnica y tácticamente, especialmente en términos de alcance destructivo. Al mismo tiempo, desde el comienzo del choque, gracias al apoyo activo de sus socios occidentales y turcos en el sector de los drones, el dominio asegurado de las fuerzas armadas ucranianas fue evidente.

A pesar de los miles de millones de dólares inyectados por Occidente al ejército ucraniano, Rusia tardó menos de dos años en cambiar radicalmente la situación en este área. El debate mediático sobre la transición a una estrategia de “guerra de nueva generación” no es más que una imagen mediática halagadora. La exageración mediática en torno a una derrota estratégica infligida a Rusia en Ucrania ha demostrado ser igual de engañosa. Este engaño, según estimaciones del Instituto Kiel para la Economía Mundial, ha costado a los contribuyentes más de 250.000 millones de euros.

Pedro González López https://www.observateur-continental.fr/?module=articles&action=view&id=7055

Irán pone el punto de mira en el Kurdistán irakí

El gobierno iraní atacará a quienes ayudaron a los espías israelíes a infiltrarse en su territorio, asegura Michael Rubin, antiguo funcionario del Pentágono especializado en asuntos de Oriente Medio.

El aplastamiento de la “quinta columna“ israelí en Irán explicaría, según Rubin, el aumento de las ejecuciones en el Kurdistán irakí, especialmente en Erbil, la capital, que es un hervidero de los servicios de inteligencia (turcos, israelíes, británicos, estadounidenses, iraníes y otros) que aprovechan el terreno favorable creado por el desmantelamiento de Irak para campar a sus anchas.

La familia Barzani, señores de la guerra en el Kurdistán irakí, tolera su presencia creyendo que puede intercambiar cooperación por apoyo internacional.

Según Rubin, Teherán considera la presencia del Mosad en su territorio una amenaza existencial para el régimen. El máximo dirigente Alí Jamenei y la Fuerza Quds culpan a los dirigentes kurdos de esta situación, especialmente porque muchos de ellos estaban al tanto de los planes israelíes y estadounidenses.

Rubin advierte sobre el deterioro de la situación en el Kurdistán irakí, que se ha mantenido relativamente estable durante décadas a pesar de la incapacidad de los dos señores de la guerra, Barzani y Talabani, para organizar una administración pública mínimamente eficaz desde 2003.

Es probable que los asesinatos aumenten. Los vecinos del Kurdistán irakí han explotado durante mucho tiempo las divisiones kurdas para favorecer sus propios intereses. Dichas divisiones existen dentro de los clanes Barzani y Talabani. Mientras Masrur Barzani cooperó con ellos, los iraníes estuvieron dispuestos a aceptar la sucesión dinástica de su padre, Masud, y redoblaron sus esfuerzos para convertir a su hijo, Arin, en su heredero aparente. Masrour ha marginado gradualmente a su primo, Nechirvan Barzani, actual presidente de la región del Kurdistán irakí. Lo mismo ocurre con Pavel y Qubad Talabani, quienes han distanciado a su primo, Lahur.

Rubin cree que Masrour, Arin y los hermanos Talabani deberían estar preocupados porque Irán dará una lección a los dirigentes kurdos. Ejecutar a Masrour, a su hijo, o a uno o ambos hermanos Talabani constituiría una represalia por lo sucedido en Irán. Les indicaría a sus sucesores, Nechirvan y Lahur, que no deben oponerse a los iraníes. Aunque no son representantes de Irán, mantienen buenas relaciones con Teherán y comprenderían el deseo de Irán de reequilibrar las relaciones kurdas con Estados Unidos e Israel.

Rubin señala que los kurdos están irritados, conscientes de que sus salarios impagos financian los viajes de los Barzani y los Talabani a diversas conferencias por Europa y Asia. Los Barzani quizá crean que pueden esconderse en su palacio en la cima de un acantilado, heredado por su padre, Masud, de su antiguo aliado Saddam Hussein, pero los iraníes deberían guardarse las espaldas.

Los puestos de control a lo largo de la carretera de Saladino no podrán detener los drones explosivos. Lo mismo ocurre con Talabani. “Trump impuso un alto el fuego, pero no midió las consecuencias”, afirma Rubin. Si bien podría reanudar los bombardeos sobre instalaciones nucleares iraníes o a sus dirigentes, para los actuales dirigentes del Kurdistán, podría ser demasiado tarde.

Iman Shamas https://www.theinteldrop.org/2025/07/04/iran-begins-its-revenge-campaign-prepare-for-assassinations-in-kurdistan/

100 periodistas denuncian a la BBC como altavoz de los genocidas israelíes

Más de 100 periodistas de la BBC han escrito una carta al director Tim Davie, quejándose de que la cadena se ha convertido en portavoz de Israel. También la han firmado otros 300 periodistas y profesionales de los medios, así como los actores Juliet Stevenson, Jlaid Abdalla, Zawe Ashton y Miriam Margoyles.

Los periodistas de la BBC mantienen el anonimato, ya que de lo contrario se enfrentarían a graves consecuencias profesionales.

“Les escribimos para expresar nuestra preocupación por las decisiones editoriales opacas de la BBC y la censura en sus reportajes sobre Israel/Palestina. Creemos que la negativa a emitir el documental ‘Gaza: Médicos bajo el fuego’ es solo una de las muchas decisiones tomadas por criterios políticos”, dice la carta. Esto demuestra, una vez más, que la BBC no informa “sin temor ni favoritismos“ cuando se trata de Israel.

La decisión de no emitir el reportaje fue tomada por la dirección de la BBC, a pesar de que el contenido había sido aprobado de acuerdo con las directrices y políticas editoriales de la cadena, lo que, según la carta, “parece ser una decisión política”.

La respuesta de la dirección demuestra que la organización “está paralizada por el temor a ser percibida como crítica hacia el gobierno israelí”.

El otro único documental de la BBC centrado en la apocalíptica situación del pueblo palestino en Gaza, fue retirado tras una frenética campaña proisraelí, porque el padre del narrador ocupaba un puesto tecnocrático de bajo rango en la administración de Hamas. Era irrelevante, dado que las palabras del narrador fueron escritas para él por los productores del documental.

La carta enfatiza que los firmantes no están “pidiendo a la BBC que tome partido”, sino simplemente que permitan a los periodistas de la BBC “hacer su trabajo presentando los hechos con transparencia y contexto”.

“Como organización, no hemos ofrecido ningún análisis significativo de la participación del gobierno británico en la guerra contra los palestinos. No hemos informado sobre la venta de armas ni sus implicaciones legales. En cambio, esta información ha sido revelada por la competencia de la BBC”, añade la carta. Es uno de los muchos fracasos escandalosos de la BBC, una emisora ​​de servicio público obligada a exigir cuentas al gobierno británico, y que ha fracasado en su misión.

El racismo antipalestino de la BBC

También es una acusación crucial, dice la carta: “No es un accidente, sino una estrategia deliberada”. Gran parte de la cobertura de la BBC en este ámbito está marcada por el racismo antipalestino.

La BBC ni siquiera ha pretendido que las vidas palestinas tengan valor en comparación con las israelíes.

La manipulación tiene nombres y apellidos: Robbie Gibb, miembro de la Junta de Directores y del Comité de Normas Editoriales de la BBC. “Nos preocupa que una persona con estrechos vínculos con el Jewish Chronicle, un medio de comunicación que ha publicado repetidamente contenido antipalestino y a menudo racista, tenga voz en las decisiones editoriales de la BBC, independientemente de su cargo, incluida la decisión de no emitir ‘Gaza: Médicos bajo fuego’”.

Robbie Gibb tiene una trayectoria política que no deja lugar a dudas. Es hermano de un ministro conservador, se incorporó a la BBC como investigador político tras graduarse, antes de convertirse en jefe de gabinete del ministro de Hacienda, Francis Maude. Posteriormente, regresó a la BBC como editor Newsnight, el programa insignia sobre la actualidad. Posteriormente se convirtió en editor de programas políticos de la BBC como Daily Politics, donde colaboró ​​estrechamente con su presentador principal, Andrew Neil, entonces presidente de la revista de extrema derecha Spectator. En 2017, dejó la BBC para convertirse en director de comunicaciones de la primera ministra conservadora Theresa May. Después regresó a la BBC, donde se unió a su junta directiva.

Una antigua presentadora de Newsnight, Emily Maitlis, le calificó como un “agente activo del partido conservador” que moldea las noticias de la BBC. En 2020 encabezó un consorcio para adquirir The Jewish Chronicle, un periódico que, en lugar de cumplir con su misión principal de proporcionar un altavoz mediático a los judíos británicos, se comportó como un ferviente defensor del Estado de Israel y, como señala la carta, incluso difundió una retórica racista y antipalestina abominable.

El doble rasero de la BBC

“Este conflicto de intereses pone de manifiesto un doble rasero para los creadores de contenido de la BBC, quienes han sufrido censura en nombre de la imparcialidad”, añade la carta. En algunos casos, han acusado a miembros del personal de tener intenciones ocultas por publicar artículos en redes sociales críticos con el gobierno israelí. En comparación, Gibb aún ocupa una posición influyente y sus decisiones carecen de transparencia, a pesar de que sus inclinaciones ideológicas son bien conocidas.

La carta enfatiza que la cobertura de la BBC sobre Israel y Palestina “no cumple con nuestros propios estándares editoriales”, con “una brecha entre la cobertura de la BBC de lo que sucede en Gaza y Cisjordania y lo que nuestro público puede ver de múltiples fuentes creíbles, incluyendo organizaciones de derechos humanos, personal de la ONU y periodistas sobre el terreno”.

Por eso la carta hace una afirmación incendiaria: “Con demasiada frecuencia, se ha creído que la BBC está haciendo relaciones públicas para el gobierno y el ejército israelíes”.

“Nos hemos visto obligados a concluir que las decisiones se toman para cumplir con una agenda política en lugar de atender las necesidades del público”, afirman los periodistas, que expresan su preocupación por el hecho de que la cobertura de la BBC sobre este tema “no cumple con los estándares esperados por nuestra audiencia”.

“Creemos que el papel de Robbie Gibb, tanto en la Junta Directiva como en el Comité de Normas Editoriales, es insostenible. Instamos a la BBC a que mejore su servicio a nuestra audiencia y reafirme su compromiso con nuestros valores de imparcialidad, honestidad e información sin temor ni favoritismo”.

El mayor escándalo del periodismo occidental de nuestro tiempo

La BBC y otras cadenas occidentales han suprimido por completo las declaraciones de dirigentes israelíes que expresan sus intenciones genocidas y criminales, o bien ocultarlas y negarse a explicar su naturaleza criminal. Estas declaraciones son la hoja de ruta más precisa de lo que Israel iba a hacer. Sin embargo, la BBC engañó completamente a su audiencia sobre las intenciones de Israel.

La cadena británica ha centrado repetidamente sus reportajes en las declaraciones y afirmaciones falsas del Estado israelí, considerándolas creíbles a pesar de la abrumadora evidencia de que Israel miente constantemente y comete todos los crímenes de guerra y de lesa humanidad imaginables.

Las voces palestinas han recibido mucha menos cobertura y han sido procesadas como si estuvieran en el banquillo de los acusados, a diferencia de las voces proisraelíes.

Las atrocidades y los crímenes de guerra han sido ignorados y silenciados. Los estudios que exponen crímenes de guerra han sido ignorados o han recibido una cobertura mediática muy limitada.

Las vidas palestinas se han considerado infinitamente menos valiosas que las israelíes, mientras que términos emotivos como “masacre” se reservan para las víctimas israelíes en lugar de las palestinas, y las palabras humanizadoras se utilizan proporcionalmente mucho más para las víctimas israelíes que para las palestinas.

Frases como “el Ministerio de Salud dirigido por Hamas” se utilizan rutinariamente para socavar la confianza en el número de muertos en Gaza, mientras hechos fundamentales como la emisión de órdenes de detención por parte del Tribunal Penal Internacional contra Benjamin Netanyahu y su anterior ministro de Defensa no lo son.

El consenso entre los estudiosos del genocidio, incluidos los israelíes, de que Israel está cometiendo genocidio se ha ocultado; estos estudiosos han sido eliminados.

Es el mayor escándalo del periodismo occidental de nuestro tiempo. Estos periodistas de la BBC han alzado la voz. Otros periodistas deberían hacer lo mismo.

—https://www.owenjones.news/p/bbc-staff-were-forced-to-do-pro-israel

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