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Un acto de soberanía alimentaria. Un acto de soberanía

Dario Herchhoren

Hace muy pocos días el gobierno argentino dispuso la intervención y la expropiación de la empresaVicentín, que es la mayor empresa argentina de acopio y exportación de granos, aceites, algodón, vino y miel.

Dicha empresa era de amigos del ex presidente Mauricio Macri, y había conseguido créditos del Banco de la Nación Argentina por una cantidad de alrededor de 18.000 millones de dólares, a pesar de su situación cercana a la cesación de pagos. El nuevo gobierno argentino asumió sus funciones el día 10 de enero de 2020, y un mes antes de esa fecha el Banco de la Nación Argentina otorgó esos créditos a los cuales hay que sumar otros que ya se habían concedido.

Hasta la llegada de la dictadura militar, el mayor exportador de granos era la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias que era una cooperativa de segundo grado, es decir que era una cooperativa de cooperativas, y estaba integrada por varios miles de cooperativistas, que de esa manera podía exportar sus producciones en igualdad de condiciones con los grandes acopiadores y exportadores. Eso no era del gusto de la dictadura cívico militar que hizo cuanto pudo para hundir a la FACA (Federación Argentina de Cooperativas Agrarias), hasta que al fin lo logró.

En su lugar se posicionó Vicentín, que pasó a ocupar el primer lugar, vendiendo al exterior cinco millones de toneladas de granos como promedio anual, y gozando de generosos créditos bancarios tanto de bancos nacionales como extranjeros. Los préstamos de bancos extranjeros eran en realidad operaciones de fuga de capitales, que ingresaban al país con el objeto de hacer importantes inversiones que nunca se materializaban, y esos préstamos se depositaban en cuentas de la empresa a plazo fijo, rindiendo intereses que a veces llegaban al 40 % anual, y una vez cobrados esos intereses el resto pasaba a Vicentín. Ese modus operandi era siempre el mismo, y mientras el capital privado se enriquecía las empresas argentinas se empobrecían al tener que pagar intereses usurarios. Es lo que se llamaba «fuga de capitales».

La familia Nardelli, dueña de Vicentín, era el socio mayoritario de la empresa, pero en la misma participaban empresas multinacionales como Cargill, y Bayer, que ha comprado a Monsanto, y la cesación de pagos por parte de Vicentín, no solo amenazaba a los puestos de trabajo de seis mil trabajadores, sino que estaba en peligro la continuidad de la misma empresa,que seguramente caería en manos de las grandes multinacionales como consecuencia de la subasta de sus bienes.
                                                                                                                                                                                            
Vicentin tiene puertos propios sobre el río Paraná en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Chaco, además de ser arrendataria de una parte del puerto cerealero de Necochea en la Provincia de Buenos Aires.
                                                                                                                                                                                            
La decisión del gobierno argentino, marca un antes y un después de política soberana del país, y vuelve a la senda de las políticas implementadas por el General Perón, que reclamaba el carácter preeminente del estado en todo aquello que significara un sector estratégico, y la exportación de granos sin duda lo es.

Se trata de un paso en la buena dirección, que seguramente será seguido por otros más. Ya este gobierno que lleva pocos meses al timón del país, nacionalizó Aerolineas Argentinas, y recupero la estatal YPF (Yacimientos petrolíferos fiscales), y ello implica abandonar el neoliberalismo, que ha sido y es nefasto para un país dependiente como Argentina.

‘El daño ocasionado por el confinamiento será mucho mayor que cualquier daño del covid-19 que se haya evitado’

El Premio Nobel de Química Michael Levitt

Michael Levitt ha sido una de las voces de la comunidad científica que se ha pronunciado con mayor contundencia contra el aislamiento estricto que algunos países implementaron por el coronavirus.

«Los líderes pareciera que entraron en pánico incluso más que la población», dice Michael Levitt, ganador del Premio Nobel de Química en 2013.

«Estoy seguro de que el confinamiento pudo haber salvado vidas en el corto plazo, pero el daño económico costará vidas”, indica. «El confinamiento estricto es el que es peligroso».

«Yo podría decir que un niño que es golpeado por su padre que está enojado por perder su trabajo es una pérdida terrible, es algo que puede afectar a una persona de por vida. Y eso quizás es una perdida mayor que la muerte de alguien de 85 años».

A lo largo de la entrevista, el profesor de biología estructural de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, insiste en que no quiere ser irrespetuoso con las personas que han muerto por el coronavirus, lo cual es una «tragedia”, pero plantea cuán importante hubiese sido discutir y balancear más las medidas tomadas.

«No soy un epidemiólogo, pero me gustan los números», aclara al comienzo de la entrevista que ofreció desde Israel.

Levitt nació en Sudáfrica y ganó el Premio Nobel de Química junto a Martin Karplus y Arieh Warshel por desarrollar los programas computacionales de gran alcance que se utilizan para entender y predecir complejos procesos químicos.

Cuando empezó a surgir información sobre el SARS-Cov-2, el doctor en biofísica decidió analizar el desarrollo de su predecesor: el SARS-Cov, que emergió en 2003 en China. «Lo importante era empezar a entender cuán peligroso es» el nuevo coronavirus, señala evocando el mes de enero.

El investigador inició la recopilación de datos sobre los casos y las muertes que se estaban produciendo en la nación asiática, donde también se desencadenó el nuevo brote, y registró lo que encontraba. Se dio cuenta de que, aunque el nuevo coronavirus avanzaba mucho más rápido que su antecesor, la tasa de letalidad parecía ser menor que la del SARS-Cov.

«Vi muy rápidamente, quizás en mi primer reporte del 2 de febrero, que de hecho el virus se estaba desacelerando», explica.

Desde el 1 de febrero, Levitt revisa «todos los días» las cifras de casos de coronavirus.

«En mi corazón soy una persona muy global, creo que todo el planeta es un solo lugar. Por eso no estoy estudiando únicamente Reino Unido, Estados Unidos o Israel (Levitt posee esas tres nacionalidades), estoy estudiando lo que sucede en todas partes».

Y es que, indica, es mucho lo que se puede aprender al comparar lo que pasa en diferentes países. Por eso, su manejo de las estadísticas sobre el coronavirus es impresionante.

«Todos los días, estoy viendo lugares como Chile, Perú, Brasil. Quizás dos veces al día. Sólo para ver (si hay) una señal de que (el avance del virus) se está desacelerando».

Levitt ha utilizado modelos matemáticos y métodos informáticos para analizar las curvas de contagio en distintos países del mundo y, aunque advierte que no hay certeza absoluta, se ha observado que pasan entre «tres a cuatro semanas hasta que (el virus) empieza a desacelerarse».

Así ha sucedido en varios lugares. Pareciera que es un patrón, pero no se aventura a dar nada por hecho, pues hay otras variables que intervienen como por ejemplo el tamaño de los países.

«La conclusión es que aún es muy pronto para saber (qué pasará en Sudamérica). Es difícil saberlo».

Para el físico, «el daño ocasionado por el confinamiento será mucho mayor que cualquier daño del covid-19 que se haya evitado» con la medida.

«Estoy seguro de que el confinamiento pudo haber salvado vidas en el corto plazo pero el daño económico costará vidas», indica. Y es que para el nobel es importante ver todas las distintas implicaciones de esa medida.

«Los confinamientos pueden ser efectivos, pero son una medida medieval». En esa época, explica el profesor, cuando llegaba una plaga, le decían a la población que no podía abandonar sus viviendas.

«Esta situación es como esa. Ellos no entendían lo suficiente sobre la enfermedad. Por lo tanto a la gente no se le permitía desplazarse. Con frecuencia no era lo correcto. Las investigaciones han mostrado que cuando se fuerza a la gente a quedarse junta probablemente causará una tasa más alta de infecciones».

Y es que alejar a la gente es una reacción muy natural, dice.

«Parece obvio, pero hay que ser muy cuidadosos y no creo que los epidemiólogos recomienden los confinamientos. Ellos no recomiendan cerrar las fronteras, porque su idea es que si la enfermedad se va a propagar, hay que dejarla».

«Obviamente no hay muerte que sea buena, cada muerte es una tragedia terrible para la familia, pero 400 muertes por millón de personas es muy típico de lo que una mala temporada de gripe provoca», señala.

«La gente que está muriendo de covid y de influenza son las mismas personas que morirían normalmente. En el caso del covid-19, cerca de la mitad de las muertes son de  personas mayores de 85 años, menos del 10% de las muertes son menores de 65 años».

«Básicamente yo diría que todos sabemos que las personas mayores tendrán una probabilidad más alta de morir».

El impacto de las medidas de cierre que varios países implementaron para blindarse frente al SARS-Cov-2 es algo que le preocupa al nobel.

«No sabemos cuánto daño ha causado el confinamiento a la economía mundial o a la sociedad. Sé que muchos países que están saliendo del confinamiento han visto un aumento grande en la tasa de suicidios y de violencia doméstica, quizás hay un incremento en los divorcios», reflexiona.

«Ha habido mucho estrés. Los niños han sufrido mucho, es un trauma. No sabemos [los daños causados por el confinamiento] y, dado que conocemos aproximadamente cuántas vidas se han salvado, una cantidad pequeña, se ve con mucha claridad que el daño final del confinamiento sería más grande».

Levitt plantea que hay gente que está diciendo, por ejemplo, que debido al confinamiento los pacientes que necesitan tratamiento para el cáncer no lo han recibido o que personas que necesitan ver al doctor por sus problemas de corazón no han ido a los médicos.

Para el físico existen otras alternativas eficaces diferentes al aislamiento drástico: el distanciamiento social, la higiene, lavarse las manos contantemente, usar mascarillas.

«El confinamiento estricto es: cerrar las escuelas, frenar los trabajos, parar las tiendas, cerrar todo. El confinamiento estricto es el que es peligroso».

El nobel reflexiona sobre el hecho de que en unos pocos países de Europa en donde se ha implementado un confinamiento más permisivo, el número de muertes no ha sido más alto […] si se compara con un país con un confinamiento más estricto.

Por ejemplo, dice, en Suecia y en Reino Unido, las muertes por millón de habitantes son muy similares. En el país nórdico, el confinamiento ha sido mucho “más suave” que en Reino Unido.

Adicionalmente, explica el profesor, no se ve que haya un cambio grande en el aumento de casos cuando el confinamiento se levanta, no se observa un salto en los casos.

«Ahora mismo, no lo sabemos y creo que mucha gente seguirá diciendo en los años venideros que el confinamiento fue importante pero [lo cierto es que] no lo sabemos».

La lectura que Levitt hace de lo que ha pasado en países como Suecia, Suiza, «quizás hasta cierto punto Alemania», es que el confinamiento no significó «una gran diferencia». Sin embargo, aclara: «Creo que es difícil decir que el confinamiento no causa ninguna diferencia».

Y profundiza: «Ciertamente algunos países tuvieron niveles muy bajos de infección como Austria, Israel o Australia, donde el número de infecciones no fue de unos cientos por millón (de habitantes), sino solo de unos 20 o poco más por millón. Esos países podrían estar expuestos a segundas olas».

«Si ha habido un proceso de saturación en los países que han tenido unos cientos de muertos por millón de habitantes, es probable que sean más resilientes en el futuro. Pero no sabemos eso todavía».

La forma en la que algunas autoridades han reaccionado frente al coronavirus es algo que cuestiona el profesor.

«Cuando la gripe viene en el invierno, nosotros no paramos todo, no implementamos un confinamiento por la gripe. Y si no nos confinamos por la gripe ¿por qué nos confinamos por el coronavirus?», pregunta.

En esa reacción, dice el científico, hubo un factor que tuvo una influencia.

«Normalmente la gente entra en pánico cuando se desata un guerra o se propaga una enfermedad, pero normalmente los líderes tratan de decirles que hay que pasar por esa situación».

«Si piensas en la Segunda Guerra Mundial, (el primer ministro británico Winston) Churchill estaba tratando con mucho empeño de evitar que la gente entrara en pánico. Y habían muchas buenas razones para sentirlo».

En su opinión, en el contexto del coronavirus, los medios de comunicación estaban muy determinados a «contar las muertes todo el tiempo, en lugar de simplemente asumir que había muertes».

«Y por la razón que sea en esta ocasión los líderes pareciera que entraron en pánico incluso más que la población».

«Por ejemplo» -dice- «con frecuencia le pregunto a la gente: ‘¿saben cuántas personas mueren en el mundo normalmente?’ La mayoría no sabe».

En un día promedio mueren 150.000 personas en todo el planeta, explica. «Y esas personas en su mayoría no mueren por una guerra o por hambre, mueren por vejez, y ese es un número grande».

Levitt cree que los medios de comunicación pudieron haber explicado mejor lo que estaba pasando al público: «Que la mitad de la gente que está muriendo tiene más de 85 años».

«Y, repito, nadie quiere ser irrespetuoso con las personas que han muerto». El científico me dice que su madre tiene 105 años «y quiero que viva por mucho tiempo».

«Yo tengo 73 años y tengo una probabilidad más alta de morir que mi nieto. Y eso es muy bueno porque quiero que mi nieto viva».

«Nosotros, las personas mayores, tenemos una probabilidad más alta de morir que los jóvenes, esa es la naturaleza de las cosas. Eso no fue explicado».

El nobel cuenta que la mayor parte de la pandemia la ha pasado en Israel. «Aquí, los noticieros informaban que alguien había muerto y hablaban sobre los nietos, los hijos, y yo pensaba que no era justo, porque cada día en Israel tenemos 120 muertes naturales y quizás tuvimos cinco muertes diarias por coronavirus», dice.

«¿Por qué glorificamos las muertes por coronavirus y no glorificamos las muertes de todos los demás? Quizás no deberíamos glorificar la muerte de nadie», reflexiona.

Pero, destaca, que eso sucedió en muchas partes del mundo. «La intención fue contar los números, los números grandes», indica.

«La otra cuestión […] es que la gente que estaba muriendo por coronavirus también tenía problemas de corazón, cáncer, muchos otros problemas. Quizás tenían neumonía y todavía los contaban como que estaban muriendo de coronavirus».

«Tal vez el 10% murió por coronavirus en medio de muchas otras condiciones».

El físico cree que varios países vieron las medidas que estaban tomando China y otros países, que implementaron confinamientos estrictos, como un referente.

Pero, recuerda, no todos los países lo hicieron: Corea del Sur, Hong Kong y Singapur pusieron en práctica el distanciamiento social y el uso de mascarillas y desinfectantes, entre otras medidas. «Fueron confinamientos suaves, como el de Japón».

Cualquier virus, explica el doctor, nos genera frustración y ante la pregunta sobre ¿qué podemos hacer?, la respuesta probablemente es que «quizás no puedas hacer nada».

«Sólo tener esperanza de que [la situación] estará bien: lavarte las manos, mantenerte saludable, no preocuparte porque cuando lo haces es malo para el sistema inmune».

«Pero la gente sintió que al confinarse estaba haciendo algo, frenando el virus, estábamos deteniendo a la gente de que irresponsablemente infectara a otras personas».

«Se les dio la sensación de poder, lo cual quizás es algo bueno, no lo sé».

Una de las lecciones que Levitt cree que la pandemia está dejando es que «la gente está cada vez más dándose cuenta de que [el confinamiento estricto] no era tan buena idea».

«Pero nadie puede culpar a nadie, porque ya está hecho», dice.

«No puedes culpar a los epidemiólogos, no puedes culpar a los científicos, los líderes son los responsables de esto y espero que aprendamos la lección para el futuro, debería haber más discusión y más ideas en una etapa más temprana».

De hecho, dice que le sorprende que haya habido tan poca reflexión y debate. «En la ciencia la discusión es muy importante: ‘Entiendo lo que dices pero está mal por esa y esta otra razón. O quizás estás en lo correcto, vamos a discutirlo'».

Al preguntarle si los confinamientos cambiaron el curso de la pandemia, Levitt pone un ejemplo: «Imagínate que en Londres, tras detectarse el primer caso, no se le permite a nadie viajar a Mánchester».

Al hacer eso, el virus no llegará a Mánchester tan rápidamente. Las probabilidades de conseguir eso son altas. Se puede frenar su propagación a otros lugares, se puede desacelerar su transmisión, explica el especialista.

Pero una vez que el virus llegó a Londres, es muy difícil impedir que infecte a la población de esa ciudad.

«Desacelerar el esparcimiento es una buena idea porque te da tiempo a tomar medidas para proteger el sistema sanitario». Sin embargo, surge un dilema: «Si tomas un determinado lugar y lo aíslas ¿por cuánto tiempo lo harás? El simple hecho de cerrar el mundo tiene un precio económico grande incluso si eres una isla pequeña».

«Hoy en día es muy difícil cerrar un país».

Levitt explica que cada cierto tiempo surge una epidemia de gripe que se detiene en el invierno. «Se para por sí sola porque, esencialmente, la mayoría de las personas que van a morir, generalmente la gente mayor, lo hacen».

«Lo mismo es probable que pase con el covid», explica el experto en biología computacional.

«El covid-19 se agotará a sí mismo y probablemente en el proceso le dará al resto de las personas algo de inmunidad, pero eso no lo sabemos todavía», advierte.

Y es que aún hay muchas incógnitas sobre la forma en que se ha desarrollado la pandemia: «No sabemos por qué las tasas de muerte en Inglaterra, Italia y todos los países donde se ha acabado ahora es tan similar», dice.

«Se podría pensar que en Bélgica se confinaron muy bien, pero no tan bien en Francia, pero el resultado final es el mismo. Esa es la razón por la que pienso que el confinamiento quizás no fue efectivo en prevenir la propagación».

De hecho, afirma: “No creo que el confinamiento realmente afecte el resultado final en la mayoría de los lugares”.

Y es que se trata de una enfermedad altamente infecciosa: «Para que el confinamiento sea muy efectivo, hay que hacerlo muy temprano. (Así) puede tener un efecto». Pero Levitt confiesa: «Es complicado».

«Pienso que si se hace un balance, el confinamiento es una medida tan severa que es algo que sólo deberías usar para enfermedades mucho más peligrosas».

Y explica que si el covid-19 estuviese matando al mismo ritmo a veinteañeros, «sería una enfermedad mucho más peligrosa, porque la gente de 20 años no muere naturalmente».

«En cambio, está matando a gente que estaba enferma, a personas mayores o personas con altas probabilidades de morir naturalmente», señala.

El nobel cuenta que en una oportunidad habló con la prensa en Israel sobre el concepto de años de vida perdidos:

«Si mueres a la edad cero, perdiste toda tu vida. Si mueres a la edad de 80, perdiste una pequeña cantidad de vida», explica. «Y la gente quedó en shock porque hablé de esa manera», dice.

«Me dijeron que no tenía respeto, y lo que les traté de decir es que sí tengo respeto porque las dificultades económicas recaen en los jóvenes. Ellos necesitan construir el futuro», apunta.

«Me parece que al hablar tanto sobre la glorificación de la muerte le damos mucha atención a las personas mayores y no suficiente a los jóvenes».

«Yo podría decir que un niño que es golpeado por su padre que está enojado por perder su trabajo es una pérdida terrible, es algo que puede afectar a una persona de por vida».

«Eso quizás es una perdida mayor que la muerte de alguien de 85 años. Hay que hacer esos balances. Una cosa lleva a la otra», dice. Y cree que ese balance no se hizo.

«Me sorprende porque estoy seguro de que los gobiernos toman estas decisiones todo el tiempo cuando quieren hacer alguna mejora, determinan cuál será el costo-beneficio». «Pero eso no se hizo», concluye.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-52998830

El confinamiento fue un error, admiten en Noruega, y no volverán a imponerlo si hay un rebrote

Erna Solberg, la Primera Ministra noruega

El miércoles por la noche, la Primera Ministra noruega Erna Solberg salió en la televisión noruega para hacer una sorprendente admisión: algunas, incluso la mayoría, de las duras medidas impuestas por el confinamiento habían ido demasiado lejos. “¿Era necesario cerrar las escuelas?”, se preguntó. “Tal vez no”.

“Probablemente tomé muchas de las decisiones por miedo”, admitió, recordando a los espectadores las aterradoras imágenes que desde Italia inundaban las pantallas de la televisión.

No es la única que en Noruega admite que cerrar las escuelas y guarderías, obligar a trabajar desde casa o limitar las reuniones a un máximo de cinco personas podría haber sido excesivo.

“Nuestra evaluación ahora […] es que posiblemente podríamos haber logrado los mismos efectos y evitado algunos de los desafortunados impactos no confinando, sino manteniéndonos abiertos pero con medidas de control de la infección”, dijo Camilla Stoltenberg, directora del NIPH (Instituto Noruego de Salud Pública y hermana del jefe de la OTAN Jens Stoltenberg) en una entrevista en la televisión.

Según las estimaciones del NIPH, casi no hay inmunidad en la población. Sólo el 0,7 por ciento de los noruegos han estado infectados.

El viernes sólo había 30 personas positivas y cinco con un respirador. Sólo una persona había muerto en toda la semana. El número de muertes per cápita es ahora de 44 por millón de personas.

El viernes pasado el comité noruego de expertos concluyó que el país debería evitar el encierro si hay una segunda ola de infecciones.

“Recomendamos un enfoque mucho más ligero”, dijo el jefe del comité, Steinar Holden. “Deberíamos empezar con medidas a nivel individual, que es lo que tenemos ahora, y si hay una segunda ola, deberíamos tener medidas en el área local donde esto ocurre, y evitar medidas a nivel nacional si es posible”.

Una medida que nadie cree que deba ser repuesta es el cierre de escuelas. El comité de Holden estimó en abril que tuvo poco impacto en la propagación de la infección. El NIPH ha ido más allá y sugiere que el cierre de escuelas puede haber incluso aumentado la propagación.

Margrethe Greve-Isdahl, experta del NIPH en infecciones en las escuelas, dijo que “será difícil volver a imponer fuertes restricciones”. Noruega ya ha decidido que un segundo cierre no es el camino a seguir, por mucho que la infección vuelva a estallar.

La ONU vierte lágrimas de cocodrilo por la aparición de fosas comunes en Libia

Ayer la ONU expresó su “horror” después del descubrimiento de unos 160 cadáveres enterrados en fosas comunes en Tarhouna, una zona que cayó la semana pasada en poder de las fuerzas progubernamentales.

Lo que no expresó fue su responsabilidad y la de la OTAN en la carnicería que vive Libia desde la caída y asesinato de Gadafi hace nueve años.

El 5 de junio las fuerzas leales del Gobierno de Unidad Nacional (GNA), reconocido por la ONU, expulsaron a las tropas de Jalifa Haftar de Tarhouna, su último bastión en la zona occidental del país, a 65 kilómetros al sudeste de Trípoli.

En una declaración, la Misión de Apoyo de la ONU en Libia (Manul) dijo que “toma nota con horror de la información sobre al menos ocho fosas comunes descubiertas en los últimos días, la mayoría de ellas en Tarhouna” y pidió una “investigación efectiva y transparente sobre las supuestas muertes ilegales”.

También acogió con beneplácito la creación por el Ministerio de Justicia de una comisión de investigación que pidió “asegurar las fosas comunes, identificar a las víctimas, establecer las causas de la muerte y devolver los restos” a las familias.

Los cadáveres de las fosas comunes fueron retirados por la Media Luna Roja libia, aunque quedaron restos de ropa esparcidos por el lugar.

Tras el fracaso de su ofensiva lanzada en abril del año pasado en la capital Trípoli (oeste), sede del GNA, Haftar está ahora a la defensiva. Turquía dijo ayer que apoya el alto el fuego patrocinado por la ONU, rechazando el llamamiento a una tregua de Egipto, aliado de Haftar.

Desde abril del año pasado, todos los intentos de poner fin a las hostilidades han fracasado, en un contexto de creciente participación de potencias extranjeras. El conflicto ha provocado miles de muertes, muchas de ellas de civiles, y ha obligado a más de 200.000 personas a huir de sus hogares.

Estados Unidos sigue amenazando al Tribunal Penal Internacional para encubrir los crímenes de guerra

Ayer Trump volvió a subir el tono contra el Tribunal Penal Internacional, anunciando sanciones económicas para disuadir a sus magistrados de acusar a los militares de Estados Unidos por los crímenes cometidos en la Guerra de Afganistán.

“El presidente ha autorizado sanciones económicas contra los funcionarios del Tribunal Penal Internacional que participen directamente en cualquier esfuerzo de investigación o enjuiciamiento de personal militar estadounidense sin el consentimiento de Estados Unidos”, dijo la Casa Blanca en un comunicado.

“No podemos quedarnos quietos mientras nuestros chicos son amenazados por un Tribunal falso, y no lo haremos”, añadió Mike Pompeo, que apareció ante la prensa junto con sus colegas de defensa y justicia y el asesor presidencial de seguridad nacional, en una demostración de fuerza ante los medios.

Fue una respuesta directa a la decisión de apelación de marzo de un tribunal de La Haya (Países Bajos) de permitir una investigación de los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad en el Afganistán, a pesar de la oposición de Estados Unidos.

En su momento Pompeo denunció la decisión como “poco meditada”, sobre todo porque se produjo sólo unos días después de la firma de un acuerdo histórico entre Estados Unidos y los talibanes afganos.

La investigación solicitada por la fiscal del Tribunal, Fatou Bensouda, se centra, entre otras cosas, en las atrocidades presuntamente cometidas por soldados estadounidenses en el país asiático, donde Estados Unidos ha librado la guerra más larga de su historia desde 2001. También se han hecho alegaciones de tortura contra la CIA.

“Este ataque contra el Tribunal Penal Internacional tiene como objetivo negar la justicia a las víctimas de graves crímenes en Afganistán, Israel y Palestina”, dijo Andrea Prasow de Human Rights Watch. “Los países que apoyan la justicia internacional deberían oponerse públicamente a este flagrante intento de obstruirla”.

Los jueces del Tribunal Penal Internacional se negaron inicialmente a comenzar la investigación tras unas amenazas sin precedentes de sanciones por parte de Washington, que no es miembro de esta jurisdicción, a diferencia de Kabul.

Trump también autorizó el jueves la extensión de las restricciones de visado contra sus funcionarios y sus familiares. El visado de la fiscal Bensouda ya había sido revocado tras las primeras amenazas de sanciones estadounidenses.

El Tribunal Penal Internacional, encargada de juzgar los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad, aseguró que estaba “comprometido con el ejercicio independiente e imparcial de su mandato” y que “actuaba estrictamente dentro del marco jurídico definido por el Estatuto de Roma”.

Este tratado entró en vigor en 2002 y desde entonces ha sido ratificado por más de 120 países.

La Casa Blanca recordó que ha rechazado repetidamente los intentos del Tribunal de extender su jurisdicción a los militares estadounidenses.

“Las acciones del Tribunal Penal Internacional constituyen un ataque a los derechos del pueblo estadounidense y amenazan con invadir nuestra soberanía nacional”, dijo la Casa Blanca, denunciando la “corrupción” en los “niveles más altos” del Tribunal, incluso dentro de la oficina del fiscal.

La feroz oposición de Washington también se refiere a las investigaciones contra Israel, que podrían ser objeto de investigaciones por crímenes de guerra en la Ribera Occidental y la Franja de Gaza.

El Ministro de Justicia Bill Barr acusó a “potencias extranjeras como Rusia” de “manipular” al Tribunal “para servir a sus propios intereses”. Según el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Robert O’Brien, estas “manipulaciones” extranjeras tienen como objetivo específico “alentar” el enjuiciamiento de los militares estadounidenses en Afganistán.

“Estados Unidos seguirá utilizando todos los medios necesarios para proteger a sus ciudadanos y a nuestros aliados de acusaciones injustas”, advirtió la Casa Blanca.

Los antifascistas expulsan a la policía de un barrio de Seattle para establecer una ‘zona autónoma’

Barricadas a la entrada del barrio

Después de diez días de enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, el alcalde de Seattle permite, como señal de “buena voluntad”, que los antifascistas se instalen en un barrio de la ciudad, Capitol Hill, donde han establecido una “zona autónoma”.

“Ahora estás abandonando Estados Unidos de América”. Es uno de los mensajes que bloquean la entrada a la “zona autónoma”, del este de Seattle. Tras las intensas protestas en la capital, los antifascistas se han asentado en el barrio. Entre las medidas de “buena voluntad”, la policía ha evacuado las calles e incluso la comisaría local. En su fachada, los manifestantes sustituyeron la palabra “policía” por la de ”pueblo”.

El alcalde de Seattle anunció que la policía había desalojado el barrio, donde se habían concentrado los enfrentamientos, para aliviar la presión. A partir de entonces, Capitol Hill es autónomo y la policía no hace acto de presencia.

Tras la entrega de la comisaría de la Zona Este a los antifascistas y la ocupación del Ayuntamiento, otras comisarías de la ciudad esperan ser los próximos en tener que desalojar.

Han establecido controles en los puntos de entrada, filtran a los que entran y prohíben el acceso a los medios de comunicación. Los antifascistas vigilan las calles armados. Hablan de crear su propia moneda y su propia bandera.

El Departamento de Policía de la capital se está planteando abandonar también la comisaría de la zona oeste, que alberga el centro de llamadas de emergencias.

Los vestíbulos de los edificios oficiales están cerrados y los funcionarios municipales están valorando la posibilidad de ceder otras zonas y edificios de la ciudad a los antifascistas.

A través de las redes sociales los antifascistas de Seattle piden militantes armados para defender el barrio

(Chaz: ‘Capitol Hill Autonomous Zone’) 

Imagen de las protestas que se han prolongado durante diez días en Seattle

(Acab: ‘Todos los policías son unos hijos de puta’) 

La UE pisa el acelerador contra los monopolios de Estados Unidos y el próximo objetivo es Amazon

Después de ganar tres juicios de mil millones de euros contra Alphabet en los últimos tres años, la responsable de la lucha antimonopolio de la Comisión Europea, Margarethe Vestager, un nombre que infunde temor en capos de Silicon Valley como Jeff Bezos y Mark Zuckerberg, se está preparando para tomar a Amazon como su último objetivo entre los gigantes tecnológicos de Estados Unidos.

Enfrentarse a los gigantes tecnológicos estadounidenses está poniéndose de moda en Bruselas y es algo que parece acorde a los tiempos que se vienen en sus relaciones con los norteamericanos. No sólo perseguir a estas empresas estadounidenses es políticamente seguro, sino que las estrictas leyes de protección de datos de la UE como el Reglamento General de Protección de Datos (ese que aparece en la parte baja de cualquier web situada en la Unión) son casi imposibles de acatar para los gigantes tecnológicos de Estados Unidos, porque afectan a su principal forma de captación de clientes, y el próximo objetivo es Amazon.

Los detalles del caso se filtraron a un par de reporteros del Wall Street Journal antes de que se presentaran los cargos oficiales, claramente una señal de que la filtración es un disparo de advertencia, no a estas compañías (que probablemente hayan estado al tanto de estas investigaciones durante algún tiempo), pero sí como una advertencia para el público inversor.

En el mes de mayo, el periódico hizo un reportaje exponiendo los abusos en la gestión de los datos que Amazon obtiene de vendedores externos que utilizan su plataforma. 

Dado que esta web compite en su propia plataforma con los vendedores externos, se supone que permite que éstos lo hagan con Amazon en condiciones similares. Sin embargo, el reportaje del Wall Street Journal deja en evidencia que la compañía perjudica deliberadamente a los vendedores que se inscriben en su web (la mayoría de los cuales son propietarios de pequeñas empresas repartidos por todo Estados Unidos), y que culminó con el informe del mes pasado. Ese es exactamente el objetivo de la investigación antimonopolio de la UE.

Ahora el
periódico informa que el equipo de Vestager ha estado trabajando un borrador de cargosque podrían presentarse la próxima semana.

El albañil que se negó a ponerse la mascarilla se convierte en el símbolo contra el terror policial en México

Giovani López, un albañil de 30 años, fue asesinado el 4 de mayo. Aquel día, policías municipales lo arrestaron supuestamente por no llevar mascarilla para protegerse contra la covid-19. Apenas 24 horas después, cuando sus familiares fueron a recogerlo en comisaría, les dijeron que ya no estaba allí, que lo habían trasladado al hospital. Tuvieron que ser los doctores del centro médico los que les informaron de que el hombre había muerto: su cuerpo tenía múltiples contusiones y un disparo en la pierna.

El homicidio ocurrió en Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco, un pequeño municipio ubicado 40 kilómetros al sur de su capital, Guadalajara, la segunda ciudad más grande de México. Durante un mes, el vídeo en el que se aprecia cómo Giovani es introducido por la fuerza en el coche patrulla entre protestas pasó desapercibido.

Pero luego llegó el asesinato de George Floyd en Minnesota, Estados Unidos, a manos de unos policías blancos y la grabación recordó a los mexicanos que no hace falta cruzar el Río Bravo para encontrarse con abusos de tipos de uniforme.

En el video se observa a Giovanni López suplicando ayuda mientras lo suben a empujones a un vehículo policial entre insultos homófobos.

«Solo porque no trae cubrebocas», protesta una mujer. El policía al mando defiende la actuación asegurando que se estaba resistiendo. «Ustedes lo golpearon», alega la señora.

«Si lo matan ya sabemos», cierra otro hombre. Como si ya sospechase lo que iba a ocurrir. Un día después, Giovani estaba muerto, aunque tardaría más de un mes en convertirse en un escándalo a nivel nacional.

La viralización del video en el contexto de la rebelión en Estados Unidos llevó a las protestas. Aunque México se encuentra en el momento álgido de la pandemia, con casi 2.000 muertos por coronavirus registrados entre miércoles y viernes, nunca decretó toque de queda ni restringió los movimientos. Así que cientos de personas se concentraron el jueves ante el palacio municipal de Guadalajara.

Trataron de entrar por la fuerza, pero se encontraron con las puertas cerradas. Así que le prendieron fuego. Durante toda la tarde se registraron disturbios en el centro de la capital de Jalisco. Dos coches policiales resultaron calcinados, aunque la imagen que resultó más impactante fue el momento en el que un hombre encapuchado prende fuego a un agente al que previamente rociaron con líquido inflamable.

Al mismo tiempo, los antidisturbios de la Policía Estatal provocaron decenas de heridos, lanzando gas lacrimógeno y practicando 28 detenciones. Entre los arrestados se encontraba Isaí Luna, un joven al que las cámaras captaron mientras era brutalmente golpeado entre varios policías.

«Mi hijo tiene totalmente golpeado su cara y su abdomen. Trae una descalabrada en su cráneo y tuvieron que hacerle un TAC», dijo Jesús Luna, su padre. La gran paradoja de estas agresiones es que añaden leña al fuego de las protestas. Gente harta de los abusos policiales sale a manifestarse y termina convertida en víctima de los mismos abusos. Así continuó el viernes, cuando varias personas denunciaron haber sido capturados por policías que viajaban en todoterrenos sin placas y abandonados en parajes solitarios en el exterior de Guadalajara.

En México a esta práctica se llama «levantón». No todos los levantados regresan a su casa. Hablamos de un país con más de 61.000 desparecidos según el conteo del Comité Nacional de Búsqueda. Que policías salgan a cazar manifestantes y se los lleven en vehículos sin identificación es lanzar un mensaje tenebroso. Hasta el propio gobernador, Enrique Alfaro, terminó reconociendo los abusos y prometió sanciones contra los agentes.

Actualmente hay tres agentes detenidos y acusados de la muerte de Giovani, entre ellos el comisario municipal. El gobernador Alfaro ordenó también que el ejecutivo estatal se haga con el control de la policía municipal de Ixtlahuacán de los Membrillos. Sin embargo, parece evidente que sin la viralización del caso y las protestas no se habría producido la persecución a los responsables. Según un informe de Impunidad Cero, el 99 por ciento de los crímenes quedan sin castigo en México.

El incremento de la represión hace previsible un aumento de las protestas. Por el momento, estas se extendieron a Ciudad de México. El viernes, decenas de jóvenes, en su mayoría encapuchadas, recorrieron diversas calles del centro de la capital arrasando todo a su paso. Lanzaron piedras y cócteles molotov contra la embajada de Estados Unidos, destrozaron locales comerciales y terminaron la protesta ante la representación del Estado de Jalisco en la Ciudad de México. Que las oficinas estén ubicadas en la acaudalada colonia de Polanco (si hiciésemos un símil con España hablaríamos del barrio de Salamanca) facilitó el caos y la destrucción. En este caso, el gobierno de la Ciudad de México mandó a la policía únicamente al final de la protesta. Tiempo suficiente para que varios agentes pateasen la cabeza de una menor de 15 años que tuvo que ser hospitalizada.

México sufre actualmente dos pandemias. Por un lado, la nueva y que se extiende por todo el planeta, la de covid-19. Con 110.026 casos y 13.170 muertos, es uno de los diez países con mayor número de fallecidos a causa del coronavirus. Por otro, la de siempre, la de violencia. Desde 2006, año en el que Felipe Calderón declaró la «guerra contra el narcotráfico», la cifra de asesinatos está disparada. En 2019, el más sangriento desde que se tienen registros, más de 35.000 mexicanos perdieron la vida en algún hecho violento y este año las cifras no se han reducido a pesar de la pandemia.

La muerte de Giovani López conjuga las enfermedades que ahora castigan a México. En este contexto, el caso se ha convertido también en el escenario de la disputa política entre el gobernador Alfaro y el presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Desde el inicio de la pandemia, Alfaro siempre defendió la imposición de un toque de queda e incluso salir a la calle sin cubrebocas es motivo de multa y arresto en Jalisco. López Obrador, por su parte, abogó por la salida no autoritaria y confió en la buena voluntad de los ciudadanos, aunque sus mensajes hayan sido en ocasiones frívolos ante la gravedad de la pandemia.

Ahora cuando se conoció el asesinato, partidarios de López Obrador responsabilizaron a Alfaro por su autoritarismo, mientras que este dijo que los disturbios habían sido orquestados por seguidores del presidente.

La reacción del gobernador es la habitual de un mandatario mexicano cuando se producen violaciones a los derechos humanos en sus dominios: culpar a otros e incluso a la propia víctima.

En un primer momento, Alfaro trató de negar que Giovani López hubiese sido detenido por no llevar cubrebocas y quiso desviar la atención asegurando que lo arrestaron por haber atacado a los policías.

Esta explicación es desmentida por el vídeo que recoge las últimas imágenes de la víctima y por el testimonio de Cristian, su hermano. «Usted miente, miente al decir que no fue por un cubrebocas, inventado que estuvo drogado o cualquier cosa, la ley que se le aplicó fue por un cubrebocas que no traía», dijo a través de un vídeo difundido en redes sociales.

Las nuevas revelaciones de un testigo que fue detenido con Giovani indican que este fue torturado durante al menos tres horas. Hoy lunes tendrá lugar la vista judicial de los 28 detenidos en la protesta del jueves. Cuando recuperen la libertad es previsible que se escuchen nuevos testimonios de palizas a manos de uniformados. Habrá que ver si, como en el caso de George Floyd, las protestas se extienden por todo el país o si, por el contrario, el descontento se apaga en un país acostumbrado a historias terribles protagonizadas por sus policías.

https://www.grupotortuga.com/Un-albanil-de-Jalisco-asesinado-se

Amazon prohíbe a la policía utilizar su tecnología de reconocimiento facial durante un año

Hace unos días IBM anunció que abandonaba sus proyectos relacionados con el reconocimiento facial al estar en desacuerdo con distintos aspectos sobre su utilización. Fue evidente relacionar el movimiento con las actuales protestas que se están viviendo en el país y leer entre líneas que no estaban de acuerdo con usarlo en este contexto. Ahora, Amazon ha anunciado una medida cercana: prohibirá a la policía usar su tecnología de reconocimiento facial.

El reconocimiento facial ha mejorado mucho en los últimos años. Gracias a los datos biométricos de la cara y el big data se puede identificar con rapidez a las personas que transitan por una calle o en una manifestación. Pero no es una tecnología ajena a la polémica, además de por su utilización, se ha demostrado que su programación suele tener unos sesgos raciales.

Amazon ha anunciado que a partir de 2021 habrá una moratoria en cuanto al uso de la plataforma de reconocimiento facial Rekognition. Desde hace tiempo se sabe que comete más fallos y falsos positivos cuando la persona analizada no es blanca.

La tecnología ha llegado a un punto en el que algunas tiendas de Estados Unidos tienen inteligencias artificiales que deciden quién puede entrar. Estas situaciones serán cada vez más comunes en nuestro día a día. ¿Cómo pueden influir en nuestras vidas? ¿Es justa la inteligencia artificial al valorar a las personas?

En Amazon no se ha dado un motivo concreto a este movimiento, aunque sí se ha solicitado que su uso sea regulado en mayor medida y apuesta por seguir utilizando el reconocimiento facial en situaciones de ayuda, como con menores desaparecidos o en la trata de personas.

Pero también existe la sensación de querer protegerse ante la utilización que pueda realizar la policía del reconocimiento facial en las protestas por el asesinato de George Floyd y cabe sospechar lo que hayan podido observar IBM y Amazon para realizar estos cambios.

En su nota de prensa solicitan «que los gobiernos establezcan normativas más estrictas para regular el uso ético de la tecnología de reconocimiento facial y, en los últimos días, el Congreso parece estar listo para asumir este desafío. Esperamos que esta moratoria de un año le ofrezca al Congreso el tiempo suficiente para implementar las reglas apropiadas, y estamos listos para ayudar si lo solicita».

En todo caso, durante las protestas actuales la policía podrá seguir utilizando el reconocimiento facial, pero veremos si estos nuevos caminos provocan algún cambio en una tecnología que nunca ha estado ajena a la polémica.
https://computerhoy.com/noticias/tecnologia/amazon-prohibe-policia-reconocimiento-facial-657531

Coronavirus: un lavado de cerebro de poblaciones enteras

Yoram Lass: antiguo director israelí de salud

Durante meses los países de todo el mundo han sido confinados en respuesta al coronavirus. Los costos de esta política son enormes en términos de vida, libertad y economía. ¿Pero vale la pena para salvar vidas?

Yoram Lass fue una vez director general del Ministerio de Salud israelí. Es un feroz crítico de la política de confinamiento adoptada en su Israel natal y en todo el mundo. Describió la reacción al coronavirus como una forma de histeria.

Spiked: Describiste la respuesta mundial al coronavirus como histeria. ¿Puedes explicar eso?

Yoram Lass: Es la primera epidemia en la historia que va acompañada de otra epidemia: el virus de las redes sociales. Estos nuevos medios han lavado el cerebro a poblaciones enteras. Lo que obtienes es miedo y ansiedad, y una incapacidad para mirar los datos reales. Y así obtienes todos los ingredientes para una histeria monstruosa.

Es lo que en ciencia llamamos una retroalimentación positiva o efecto bola de nieve. El gobierno tiene miedo de sus electores. Por eso está implementando medidas draconianas. Los votantes están observando estas medidas draconianas y se están poniendo aún más histéricos. Se alimentan el uno del otro y la bola de nieve se hace cada vez más grande hasta que llegas a un terreno irracional.

Si te interesan los números y los datos, no es más que una epidemia de gripe, pero las personas que están en estado de ansiedad son ciegas. Si yo tomara las decisiones, trataría de darle a la gente los números reales. Y nunca destruiría mi país.

Spiked: ¿Qué nos dicen los números, en su opinión?

Lass: La mortalidad por coronavirus es un número falso. La mayoría de la gente no muere por coronavirus. Los que registran las muertes simplemente cambian la etiqueta. Aunque los pacientes mueran de leucemia, de cáncer metastásico, de enfermedades cardiovasculares o de demencia, ponen coronavirus. Además, el número de personas infectadas es falso, porque depende del número de pruebas. Cuantas más pruebas se hagan, más personas infectadas habrá.

El único número real es el número total de muertes, todas las causas de muerte, no sólo el coronavirus. Si miras esos números, verás que cada invierno tenemos lo que se llama una tasa de mortalidad excesiva. Es decir, durante el invierno mueren más personas en comparación con la media, debido a las epidemias regulares de gripe estacional, que a nadie le importan. Si observas la onda del coronavirus en un gráfico, verás que parece un pico. El coronavirus llega muy rápido, pero también desaparece muy rápido. La onda de la gripe es poco profunda, ya que tarda tres meses en pasar, pero el coronavirus tarda un mes. Si se cuenta el número de personas que mueren en términos de exceso de mortalidad, que es el área bajo la curva, se verá que durante la temporada del coronavirus, hemos tenido un exceso de mortalidad que es alrededor de un 15 por ciento más grande que la epidemia de gripe estacional de 2017.

En comparación con ese aumento, las medidas draconianas son de proporciones bíblicas. Cientos de millones de personas están sufriendo. En los países en desarrollo muchas morirán de hambre. En los países desarrollados muchos morirán de desempleo. El desempleo es mortalidad. Morirá más gente por las medidas que por el virus. Y las personas que mueren por las medidas son el sostén de la familia. Son más jóvenes. Entre las personas que mueren por el coronavirus, la edad media es a menudo más alta que la esperanza de vida de la población. Lo que se ha hecho no es proporcionado. Pero la gente tiene miedo. A la gente le lavan el cerebro. No escuchan los datos. Y eso incluye a los gobiernos.

Spiked: ¿Tiene el confinamiento algún efecto positivo en la seguridad de la población?

Lass: Cualquier experto razonable, es decir, cualquiera menos el profesor Ferguson del Imperial College, que hubiera encerrado a todos cuando tuvimos la gripe porcina, les dirá que el confinamiento no puede cambiar el número final de personas infectadas. Sólo puede cambiar la tasa de infección. Y la gente argumenta que al cambiar la tasa de infección y “aplanar la curva”, evitamos el colapso de los hospitales. Les he mostrado los costos del confinamiento, pero ese fue el argumento a favor del mismo. Pero miren a Suecia. Sin cierre y sin colapso de los hospitales. El argumento a favor del cierre se derrumba.

Spiked: ¿Por qué algunos países han sufrido tanto más que otros por el coronavirus?

Lass: Por ejemplo, puedes comparar Italia con Israel. Realmente en Oriente Medio este virus no está marchando. Hay dos razones. Una es que hay una población muy joven, y la otra es que el clima es diferente. En la latitud de 50 grados, que es Europa y 40, que es el noreste de Estados Unidos, el virus es mucho más viable. Italia tiene la población más vieja del mundo, aparte de Japón. Los italianos también son fumadores empedernidos y muy sociables, no dejan de abrazarse y besarse. Si miras los números, en 2017, 25.000 italianos murieron por complicaciones de la gripe. Ahora tienes alrededor de 30.000 muriendo por coronavirus. Así que es un número comparable. No deberías arruinar un país por números comparables.

Spiked: ¿Cómo ha sido en Israel?

Lass: En Israel tenemos dos capas de miedo. La histeria es similar a la del resto del mundo. Sin embargo, tenemos un Primer Ministro que ha sido resucitado por un coronavirus añadiendo otra capa de miedo. No creo que haya ningún otro Primer Ministro que haya hablado de coronavirus de esa manera, en términos de peste negra medieval, el holocausto y el fin de la humanidad. ¿Boris Johnson mencionó la Peste Negra? No lo creo. Esa es la situación especial de Israel.

Spiked: ¿Cómo se compara el coronavirus con pandemias pasadas?

Lass: Si miras a los años 50, tuvimos la gripe asiática. En la década de 1960, hubo la gripe de Hong Kong. Estas fueron peores que esta pandemia. Además, mira la historia de la gripe porcina en 2009, que comenzó exactamente igual que el coronavirus. Un nuevo virus se originó en México. No había vacuna, así que fue muy aterrador. Se extendió por todo el mundo. Infectó a mil millones de personas. Un cuarto de millón de personas murieron. Pero no hubo ningún confinamiento, ni Ferguson, ni nada; la gente estaba mucho más interesada en la crisis económica que atacó un año antes, en 2008. No tuvieron tiempo de prestar atención a este sinsentido.

Spiked: ¿Terminará pronto la pandemia?

Lass: El virus, como el de la gripe, se despide de Europa occidental con seguridad. Lo mismo que en Oriente Medio. En Estados Unidos, no lo sabemos todavía, así que deberíamos hablar dentro de un mes. Pero nada puede justificar esta destrucción de la vida de las personas. Es increíble.

Así que aquí estamos, 11 semanas después del confinamiento de tres semanas de Gran Bretaña. Esperamos que todos ustedes se mantengan cuerdos ahí fuera y ese pico nos ayude a ello. Hemos aumentado nuestra producción últimamente para desafiar el consenso del coronavirus. Pero no podríamos haberlo hecho sin su apoyo. A diferencia de tantas cosas en estos días, Spiked es completamente libre.

https://www.spiked-online.com/2020/05/22/nothing-can-justify-this-destruction-of-peoples-lives/

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