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Nueva York quiere detener y encarcelar a los sospechosos de estar apestados

El Estado de Nueva York estudia la aprobación de un proyecto de ley que permitiría detener a cualquier persona sospechosa de portar o estar expuesta a una enfermedad contagiosa, retenerla indefinidamente e incluso medicarla por la fuerza.

El proyecto, que lleva el número A416, fue presentado la semana pasada por el diputado Nick Perry, del partido demócrata (*) y hoy será examinado por el comité de salud del Congreso.

Los neoyorquinos podrían ser sacados de sus hogares y encerrados por la mera sospecha de haber estado “expuestos” al coronavirus, sin que se necesiten pruebas positivas ni síntomas. Una vez encarcelados en una de las instalaciones construidas especialmente para la ocasión, las personas pueden verse obligadas a someterse a un “tratamiento” que incluye medicamentos y vacunas, e incluso entonces, la libertad no estaría garantizada.

El proyecto de ley, que anteriormente se presentó con el pretexto del virus del Ébola, podría encerrar a las personas hasta 60 días. Aunque el preso tiene derecho a un abogado, los médicos tendrán la última palabra para decidir si son apestosos o no (suponiendo que alguna vez lo hubieran estado).

Las cárceles se inundarán con los contactos de personas sanas erróneamente consideradas como “apestados”, “positivos” y “casos”.

Esta ley podría mantener a las víctimas encerradas durante meses, incluso años. Alemania y Suiza ya han comenzado a apuntar a disidentes de alto perfil para su institucionalización, incluidos médicos y abogados, y otros países han facilitado que sean encerrados.

El mes pasado, un neurólogo de California publicó un artículo en el que afirmaba que la creencia en las “teorías de conspiración” sobre la pandemia era el resultado de un daño cerebral e insinuaba que la institucionalización podría ser la única opción para estos “pacientes incurables”.

A diferencia de un caso penal, los médicos que quieran encarcelar a una persona no necesitan proporcionar pruebas del potencial “contagioso” del individuo. Simplemente deben asegurar que la persona es un peligro para ellos mismos o para los demás, un criterio deliberadamente vago que deja mucho espacio para abusos de todo tipo.

Tras la cuarentena, en Sajonia, Alemania, el gobierno liberó casi dos docenas de habitaciones en clínicas siquiátricas para que la policía pudiera recluir a la fuerza a quienes violaran el encierro.

En abril una abogada especializada en derecho sanitario de Heidelberg, Beate Bahner, fue detenida e internada a la fuerza en un siquiátrico por llamar a manifestarse contra el confinamiento.

Pocos días después un médico suizo de 58 años, Thomas Binder,  fue detenido en Wettingen, con un aparatoso despliegue de las unidades antiterroristas de la policía, que le internaron en un siquiátrico por oponerse a la cuarentena.

En setiembre la policía australiana sacó a una mujer embarazada de su casa por convocar una manifestación contra el confinamiento a través de las redes sociales.

(*) https://legislation.nysenate.gov/pdf/bills/2021/A416

Más información:
– Primera mujer internada en un siquátrico en Alemania por oponerse a la cuarentena
– Terrorismo de Estado con pretextos sanitarios: Sajonia interna en hospitales siquiátricos a quienes rechazan la cuarentena
– Internan en un siquiátrico a un médico suizo que se opone al toque de queda
– La policía detiene a una mujer embarazada delante de sus hijos por convocar una protesta contra el confinamiento en Australia

La OMS acumula figuras de una pieza: expertos, políticos, médicos y catedráticos

La antigua ministra francesa de Sanidad, Agnès Buzyn, se une al gabinete del Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, según confesó ayer en una entrevista la propia interesada (*).

No cansaríamos la atención del lector por enésima vez de no ser porque Buzyn es un arquetipo de eso que califican como “experto” en el mundo posmoderno.

A Buzyn, hija de un superviviente de Auschwitz, su puesto actual como concejal en un distrito municipal de París le sabía a poco. Había llegado muy alto para caer tan bajo, aunque en realidad es de esos políticos y funcionarios que jamás ocupan su puesto. Acumulan nombramientos como quien acumula títulos nobiliarios.

El caso de Buzyn es algo parecido al de Illa. Al comienzo de la pandemia dimitió como ministra de Sanidad para encabezar una lista a la alcaldía de París, que no ganó. Se quedó en la estacada y con un cargo muy menor. Ni siquiera de la mano de Macron consiguió alcanzar el cargo.

Tras perder las elecciones se soltó la lengua. Dijo que las elecciones municipales habían sido una mascarada y reconoció que había mentido a los votantes: su prioridad nunca fue la alcaldía de París.

Habría que contrastar toda esa verborrea con lo que hubiera dicho de haber obtenido la alcaldía. Quizá sólo fuera un ejemplo de la fábula de “La zorra y las uvas” de Esopo.

Cuando un político, como Buzyn, es además un bocazas, las primera planas están aseguradas. A toro pasado, dijo que ella ya sabía que la pandemia que se nos venía encima, es decir, que cuando los políticos se ven comprometidos hablan de un virus “inesperado”, una sorpresa, y cuando van de listillos se agarran al socorrido “ya os lo dije”.

También es hematóloga y profesora de Medicina, o sea, uno de esos “expertos” en el punto de mira permanente de los focos y los micrófonos. Como Jano, un lado del rostro mira a la política y el otro a la sanidad. Todo en una misma pieza.

Es el personaje ideal para llevar a los despachos que la OMS tiene en Ginebra. Su tarea consistirá en representar a la institución internacional “ante el G7, la ONU y la Fundación Bill Gates”. Estamos citando literalmente: la OMS pone a Bill Gates en el mismo plano que la ONU y el G7 (por algo será).

Allá donde vaya, lo que Buzyn hace es política, tanto si se trata del Ministerio de Sanidad, como del Ayuntamiento, como de la Universidad, como la de la OMS. Lo que ocurre es que a diferencia de otros políticos, cuando interesa aparece ante los medios como médico, o como experto, o como catedrático.

Pero no se despisten. Buzyn no descarta “volver” a la política en sentido estricto: “Dejé un muy buen trabajo para entrar en la política, pero no para detenerme pronto”, dijo a finales de junio. Lo mismo está pensando ahora, camino de Ginebra.

(*) https://www.lopinion.fr/edition/politique/docteur-agnes-madame-buzyn-affres-l-annee-2020-232789

¿Quién vigila a los médicos?

Médicos y científicos piden responsabilidad a la población. La sociedad asume acrítica todo el mensaje. Pero, ¿quién pide responsabilidad a los médicos? ¿quién vigila a los médicos?

Hace un par de milenios, el poeta romano Juvenal lanzaba la pregunta: «¿Quién vigila a los vigilantes?». Su pregunta ya se la había hecho Platón (427- 347) casi 600 años antes. Esta pregunta ha venido repitiéndose a lo largo de la Historia en los peores sistemas: desde Torquemada a la Gestapo.

La sociedad se encuentra en un punto en que asume acríticamente toda información que recibe. Sin contraste, sin generarse ninguna duda. Ni siquiera se hace la pregunta: ¿Y si….? Una sociedad con miedo es mucho más fácil de manejar.

Bajo un criterio médico se está llevando a cabo un proceso de deshumanización de la sociedad. Se rompen los esquemas sociales tal y como los conocíamos. Se rompe la cercanía y el contacto social. Las relaciones sociales pasan a hacerse a través de una pantalla. Hablas con tus amigos por una webcam. Cuando les ves, les saludas con el codo. Compras en Amazon a través de un móvil.

Eso sí, trabajar lo haces pegadito a tu compañero en el trabajo, vas en el metro a las 7 de la mañana por Avenida de América bien apretadito con otros miles como tú. Pero, ¿las distancias hay que mantenerlas? Sólo en tu vida social. Todos los médicos saben que en los puestos de trabajo y medios de transporte no se producen contagios: sólo ocurre en fiestas y actos de ocio.

Los espacios cerrados son más propensos para la expansión del virus y por éso mismo, los Mercadonas son espacios seguros para comprar pero los mercados al aire libre de horticultores y campesinos han estado y siguen cerrados.

Bajo un criterio médico se lanzan advertencias todos los días en TV, prensa, radio y todo tipo de canales. Se siembra el miedo y el terror a cualquier contacto social. Paga con el ContactLess de la tarjeta que el virus puede estar en el billete. ¡Hazlo! Elimina el metálico de tu cartera. Cumple la panacea de los bancos: que no haya dinero físico, que sea todo fiduciario, ficticio.

Bajo un criterio médico se desarrolla la vacuna por empresas privadas. Empresas que todos saben cuáles son sus experimentos y resultados en África con poblaciones a las que nadie escucha y a las que nadie importa.

Bajo el mismo criterio se eliminan los derechos de reunión, asociación, manifestación. Hacer cola con miles de personas más para ver los espectáculos de luces de Navidad es Free Covid 1. Pero manifestarte con 1000 personas puede ser un posible brote.  Y lo de divertirte con amigos, hazlo con sigilo y en tu casa.

En una carta que envia la presa política Victoria Gómez desde la cárcel de Topas 2 lo indica perfectamente: es el criterio represivo, que no médico. Los virus se paran con medicina. Hasta el día de hoy, no se ha visto un virus combatido con toques de queda, policias dando palizas impunes y el Ejército desfilando por las calles rememorando los peores episodios de este país.

¿Por qué el criterio es represivo y no médico? ¿Ha escuchado algún médico pronunciarse contra los despidos en fabricas, ERTEs y EREs? ¿Ha escuchado a los médicos pedir un decreto anti-desahucios? Hasta el día de hoy no ha ocurrido.

Los hemos visto pidiendo más medios para combatir al virus y más restricciones. Ningún médico se pronuncia por los más de 700.000 parados 3. Parece de cajón que una persona con un salario digno, que se alimente en condiciones y que no tenga preocupaciones sobre si mañana dormirá en su casa o en un cajero: será menos propensa a estar enferma. Hay médicos y médicos.

¿Quién vigila a los médicos?

De momento, sólo vemos médicos  y científicos lanzando mensajes de miedo y terror que, directa e indirectamente, benefician al capital. Sea como fuere, el capital está ganando a manos llenas y las diferencias entre ricos y pobres no paran de crecer. Y contra la pobreza, no vemos médicos lanzándose a la calle ni les veremos en platós de televisión pedir que cierren los Mercadonas y que abran los mercados de horticultores.

No les veremos defender a los pobres. Aún estando el «gobierno más progresista de la Historia». Es más, hemos visto a esos médicos pedir más mano dura (más policías pegando palizas impunes, más antidisturbios hasta las trancas de adrenalina y lo que todos sabemos) para reprimir las protestas de jóvenes en paro, autónomos que no sabrán que será de ellos, inmigrantes, etc.

El hecho de ser un «criterio médico» o «científico» puede justificar las peores barbaridades. No olvidar que Josef Mengele se basaba en criterios médicos y los que desarrollaron el Zyclon B en las cámaras de gas se basaban en un criterio científico.

Justificarán lo injustificable.

1 https://www.abc.es/sociedad/abci-aglomeraciones-para-luces-navidad-persisten-pese-recomendaciones-sanitarias-202011291152_noticia.html

2 http://www.presos.org.es/index.php/2021/01/02/la-presa-politica-victoria-gomez-mendez-desde-la-prision-de-topas-sobre-la-gestion-de-la-pandemia-y-la-nueva-normalidad-carcelaria/

3 https://www.lne.es/economia/2021/01/05/paro-subio-724-532-personas-27054302.html

Singapur permite que la policía acceda al rastreo de contactos iniciado con el pretexto de la pandemia

En marzo del año pasado el gobierno de Singapur introdujo una aplicación de rastreo de contactos, llamada TraceTogether, con el pretexto de la pandemia, para controlar a quienes pudieran haber estado en contacto con un apestado.

En la misma línea, inventaron un brazalete, al estilo del que llevan los presos en libertad vigilada.

Era sólo el principio. Unos meses más tarde, el gobierno amplía las posibilidades de acceso a los datos obtenidos con el pretexto del “contagio”: la policía podrá acceder a ellos dentro de una investigación criminal.

Lo mismo que otras, la aplicación de rastreo de contactos de Singapur utiliza el “bluetooth” del teléfono para identificar a los usuarios que han estado a menos de dos metros durante más de 30 minutos.

Si un apestado ha estado cerca, envía una notificación. Por lo tanto, no registra la ubicación del GPS necesariamente. Los datos se almacenan de forma descentralizada (compartidos en los diferentes teléfonos), y se transmiten a las autoridades sólo cuando un usuario está cerca de un apestado.

A partir de ahora, pueden ser transmitidos a la policía, si ésta lo solicita.

El sistema de rastreo de contactos introducido con el pretexto de la pandemia es otro de los grandes chollos aparecidos el año pasado. Es tan funcional que pronto será obligatorio en Singapur para acceder a los lugares públicos. La policía tendrá otra importante fuente de información… pasando por encima de los derechos fundamentales de los usuarios.

Como cabía sospechar, los pretextos sanitarios del gobierno de Singapur eran mentira. Al principio subrayó repetidamente que nunca se accedería a los datos “a menos que el usuario diera un resultado positivo” en un test y que el equipo de rastreo de contactos se pusiera en contacto con él. Los datos personales, como el número de identificación único y el número de móvil, también serían sustituidos por una identificación permanente aleatoria y se almacenarían en un servidor seguro.

La ministra encargada de la Iniciativa “Smart Nation” y la Ministra de Relaciones Exteriores, Vivian Balakrishnan, insistió en que TraceTogether no era un dispositivo de rastreo, ya que no contenía un geolocalizador y no podía conectarse a internet.

Señaló además que todos los datos de TraceTogether se cifrarían y almacenarían durante un máximo de 25 días, tras los cuales se eliminarían automáticamente. Se llenó la boca de promesas. La información la guardaría el Ministerio de Salud sólo cuando un individuo diera positivo en un test y que esto sólo se podría llevar a cabo entregando físicamente el dispositivo portátil al Ministerio.

Por lo demás, “sólo un equipo muy limitado y restringido de rastreadores de contacto” tendría acceso a los datos, dijo la ministra, señalando que eso era necesario para reconstruir el mapa de actividad del apestado. Todas las normas de protección de datos del sector público se aplicarían a los datos en poder del Ministerio de Salud…

Ahora dicen todo lo contrario. La policía toma el relevo de los sanitarios y podrá acceder a los datos para las investigaciones penales. No hablamos de un dato u otro, sino de todos los datos, que no los custodia el Ministerio de Sanidad sino el gobierno… Todo era un camelo.

El ministro de Asuntos Internos, Desmond Tan, dijo que el custodio de los datos de rastreo de contactos es el gobierno de Singapur y que se habían establecido medidas “estrictas” para salvaguardar los datos personales… Pero no hay nada que salvaguardar; la vida privada está a disposición de cualquiera.

Sólo los hipócritas se pueden sentir engañados. Desde febrero es la policía y no los sanitarios la que desempeña el papel fundamental en el rastreo de contactos. Es la policía la que identifica y localiza a las personas que han estado en contacto con los apestados. La policía realiza investigaciones sobre el terreno y examina las grabaciones de las cámaras de vigilancia para establecer la ubicación y el movimiento de las personas y sus contactos.

Ayer se actualizó la declaración de privacidad de TraceTogether para que a nadie le quepan dudas: “Los datos de TraceTogether pueden ser utilizados en circunstancias en las que la seguridad de los ciudadanos se vea o haya sido afectada. Los oficiales de policía autorizados pueden invocar los poderes del Código de Procedimiento Criminal (CPC) para pedir a los usuarios que suban sus datos de TraceTogether para investigaciones criminales. La Fuerza de Policía de Singapur está facultada, en virtud del CPC, para obtener cualquier dato, incluidos los datos de TraceTogether, para las investigaciones penales”.

Tampoco debe extrañar que el gobierno esté planeando hacer obligatorio el uso de la aplicación a todos los ciudadanos. En el Parlamento, el ministro de Educación, Lawrence Wong, animó a los residentes a descargar la aplicación, que se actualizó en junio pasado para incluir el registro de los números de pasaporte de los extranjeros…

https://www.zdnet.com/article/singapore-police-can-access-covid-19-contact-tracing-data-for-criminal-investigations/

La mitad de los trabajadores de la sanidad de Estados Unidos no quiere vacunarse

Miles de trabajadores de la sanidad de Estados Unidos se niegan a vacunarse contra el coronavirus. Casi la mitad de los sanitarios del condado de California y un hospital en Texas dicen que no se vacunarán, según los sondeos.

El jueves el gobernador de Ohio, Mike DeWine, informó de que el 60 por ciento de los trabajadores de los asilos se niegan a vacunarse. Hasta el 40 por ciento de los trabajadores de la salud en Los Ángeles y el 50 por ciento en el condado de Riverside se niegan a recibir la vacuna, según Los Angeles Times.

En los mensajes en las redes sociales los trabajadores dicen que se les está utilizando como conejillos de indias y expresan su temor a los efectos secundarios.

En gran parte de Estados Unidos se dispone de millones de dosis de vacunas contra el coronavirus, pero no se utilizan.

A los trabajadores de la salud les han ofrecido la primera oportunidad de vacunarse contra el coronavirus en todos los estados, siguiendo las recomendaciones de los CDC de darles prioridad, al estar más expuestos.

Los “expertos” esperaban que la vacunación de los trabajadores de la salud en primer lugar no sólo los protegiera contra la infección, sino que también evitara que los hospitales se quedaran sin personal.

Pero la suposición de que los trabajadores de la salud querrían las vacunas no se materializó y han recurrido a Twitter para expresar su preocupación por la falta de datos sobre la seguridad de las vacunas.

Una trabajadora de la salud en Nueva Jersey asegura que ella y sus colegas se vacunaron primero para servir como conejillos de indias para las vacunas antes de que fueran administradas al público en general.

“Tengo que eligir entre el riesgo de contraer covid o el riesgo de una vacuna desconocida”, dijo April Lu, una enfermera de 31 años en Los Ángeles, California. “Creo que elijo el riesgo del covid. Puedo controlarlo y prevenirlo un poco usando máscarillas, pero no estoy segura al 100 por cien”.

Una encuesta de la Fundación de Salud de la Familia Kaiser publicada el 15 de diciembre, justo cuando Estados Unidos empezaba a distribuir las primeras vacunas, reveló que el 29 por ciento de las personas que trabajaban en instituciones de atención de la salud no querían ser vacunadas.

El problema no es exclusivo de Estados Unidos. Los trabajadores sanitarios holandeses también se han quejado por haberles utilizado como conejillos de indias.

https://www.dailymail.co.uk/health/article-9104845/Up-60-health-workers-refusing-COVID-19-vaccines.html

Tras los virus orgánicos llegan los virus informáticos, donde las mascarillas no sirven de nada

Hasta ahora el mundo sabía muy poco de los virus, e incluso tampoco quería saber más. Pero a la fuerza ahorcan…

Tampoco sabía mucho de informática; lo justo para teclear en el móvil. Pero con el tiempo no le quedará más remedio que aprender algo.

El año pasado conocimos la mayor pandemia desde hace un siglo por culpa de un virus y hace un mes hemos conocido el mayor ataque informático de la historia por culpa de otro virus, esta vez algorítmico.

Los que esperan una guerra mundial diferente de la que tienen delante de sus narices, se equivocan.

Los que creen que los ataques de unos virus (informáticos) u otros (orgánicos) no tienen ninguna relación, también se equivocan.

La distancia social, que ha llegado para quedarse, conduce a la dependencia de las personas respecto a sus terminales informáticas y, por lo tanto, les deja a expensas de intrusiones de todo tipo, y las mascarillas no les van a librar de ellas.

Lo mismo le ocurre a las instituciones y organismos políticos y sociales, que van a quedar convertidos en terminales automáticas y, por consiguiente, expuestos a todo tipo de ataques.

La nueva normalidad es la guerra y el estado de guerra. Se trata de una guerra económica y tecnológica, dirigida contra terceros países y contra la propia población.

Si hacemos caso de los “expertos informáticos”, que son iguales que los otros, el ataque informático del 13 de diciembre, el mayor de la historia, sería obra del gobierno chino, como dijo Trump. Según otros “expertos”, los responsables serían los rusos, como dijo Pompeo (1).

La empresa de seguridad informática FireEye le ha puesto el nombre de “Sunburst” al ataque, del que ella misma fue víctima, mientras que Microsoft lo llama “Solarigate”.

El ataque permitió a los piratas penetrar en muchas instituciones del gobierno de Estados Unidos y va a sacudir las relaciones diplomáticas entre las grandes potencias, sin ningún género de dudas. Según Microsoft, además de Estados Unidos, los piratas han atacado a Bélgica, España y Gran Bretaña.

Sunburst se infiltró en la red Orion, de la empresa estadounidense SolarWinds, utilizada por más de 33.000 organizaciones, incluyendo muchas instituciones públicas y los más grandes monopolios estadounidenses. Más de la mitad de dichas organizaciones han sido afectadas por el virus, aunque todos los días se van conociendo nuevas víctimas.

Entre ellas sólo hay dos empresas privadas, FireEye y Microsoft (2). El resto son organismos del gobierno estadounidense: el Tesoro, el Departamento de Comercio, el Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Energía, el Departamento de Asuntos Exteriores… Biden ya ha anunciado que hará de la seguridad informática una prioridad de su mandato.

Estos métodos de ataque que no persiguen fines lucrativos, ya tienen un nombre: APT (“amenaza persistente avanzada”). Por ejemplo, el Washington Post califica a Sunburst como APT29. Son típicos del espionaje y, normalmente, los “expertos” se los adjudican al Eje del Mal, Rusia, China, Corea del Norte o Irán, aunque la mayor parte de las veces no saben si son unos u otros. Otras veces lo saben, pero no lo dicen.

Es lo que ocurre con Sunburst, que es como “el virus de Wuhan”. El Washington Post se lo adjudica a Cozy Bear, que en tiempos de Obama ya atacó a las instituciones públicas estadounidenses. Atribuírselo a Cozy Bear es tanto como poner a Rusia en el punto de mira, que es lo que hace también Microsoft.

En estos casos, da lo mismo apuntárselo a uno u otro porque nos comeremos lo que nos den. Nadie sabe de informática y nadie sabe de pandemias. Si interesa apretar las clavijas a Rusia, se lo atribuirán a Rusia y si interesa hacerlo con Irán, dirán que fue la Guardia Revolucionaria de la República Islámica. Nadie va a decir lo contrario. Si todos están callados con una pandemia, no tienen motivos para protestar por un ataque informático (salvo que les saquen el dinero de la cuenta corriente).

(1) https://www.nbcnews.com/news/us-news/secretary-state-pompeo-says-hack-was-pretty-clearly-russian-n1251798
(2) https://www.reuters.com/article/us-global-cyber-microsoft/exclusive-microsoft-breached-in-suspected-russian-hack-using-solarwinds-sources-idUSKBN28R3BY

Más información:
– Las operaciones de bandera falsa contra Rusia involucran ataques informáticos igualmente falsos

Trasladado a la unidad de cuidados intensivos un médico griego tras ser vacunado contra el coronavirus

El subdirector de un hospital griego tuvo que ser trasladado a la unidad de cuidados intensivos con síntomas de una infección de las vías respiratorias poco después de haber sido vacunado contra el coronavirus, según el canal de televisión Skai.

El jefe adjunto del hospital Triasios, situado en las afueras de Atenas, tuvo que ser entubado el 1 de enero, poco después de haber sido vacunado. A los 54 años y sin ninguna enfermedad preexistente, desarrolló síntomas de una infección de las vías respiratorias inferiores tres días después de su vacunación.

Su salud empeoró en la víspera de Año Nuevo, hasta el punto de que su entubación se consideró necesaria al día siguiente.

Como en los demás casos en que aparecen reacciones adversas, el Ministerio de Salud griego se ha apresurado a aclarar que no hay ninguna relación entre la vacunación y la infección. El historial de alergias del médico fue examinado según los procedimientos prescritos.

En Grecia una gran parte de los médicos y el personal sanitario se opone a la vacuna, según las encuestas que se llevaron a cabo el mes pasado (*). En el Hospital Livadia sólo el 36,42 por ciento del personal médico dijo que se vacunaría contra el coronavirus, mientras que el 61,81 por ciento dio una respuesta negativa.

En Karditsa los porcentajes son de 41,59 a favor de la vacuna por 58,41 por ciento en contra. En el hospital de Larissa sólo el 22,93 por ciento dijo estar de acuerdo en vacunarse, a pesar de que es una de las ciudades con más “casos” de coronavirus detectados en Grecia, en proporción a la población.

La amenaza tácita de medidas disciplinarias contra los médicos que se niegan abiertamente a ser vacunados ha generado una gran reacción por parte de los trabajadores de la sanidad.

(*) https://greece.greekreporter.com/2020/12/20/greeces-first-responders-doubt-covid-19-vaccine-and-wont-take-it/

‘La gripe ha sido etiquetada falsamente como covid’, asegura el epidemiólogo Knut Wittkowski

“La gripe ha sido rebautizada como covid”, dice el epidemiólogo Knut Wittkowski que durante más de 20 años fue jefe del Departamento de Bioestadística, Epidemiología y Diseño de Investigación en la Universidad Rockefeller de Nueva York. Antes también trabajó 15 años con el epidemiólogo Klaus Dietz en la Universidad de Eberhard Karls, de la ciudad alemana de Tübinga.

“Puede haber una gran cantidad de casos de gripe incluidos en la categoría ‘presunto covid’ de personas que tienen síntomas de covid (con los que se pueden confundir los síntomas de la gripe), pero no se les hace la prueba del ARN del Ssars. Esos pacientes también pueden tener algo de ARN del Sars en la nariz mientras están infectados con gripe, en cuyo caso se ‘confirmaría’ que la gripe está siendo etiquetada falsamente como covid” (1).

La tasa acumulativa de pruebas positivas para la gripe desde finales de septiembre hasta la semana del 19 de diciembre es del 0,2 por ciento según las mediciones de los laboratorios clínicos. Eso hay que compararlo con un 8,7 por ciento acumulado del año anterior. Las comparaciones semanales son aún más crudas: esta semana, hace un año, la tasa clínica positiva era del 22 por ciento, donde ahora se sitúa en el 0,1 por ciento.

Esos números tan bajos continúan las tendencias observadas a principios de año  en el que las tasas de gripe se han mantenido en niveles cercanos a cero. La tendencia no se limita a Estados Unidos. Está sucediendo en todo el mundo. En España el Ministerio de Sanidad solo ha detectado cuatro casos de gripe en España esta temporada (2). Los niveles de gripe han disminuido drásticamente durante lo que normalmente es la temporada alta de gripe en el hemisferio norte. Las tasas en el hemisferio sur también fueron anómalamente bajas este año.

Los “expertos” señalan que las medidas de mitigación del coronavirus, entre las que se encuentra el uso de mascarillas y los confinamientos, explican la disminución de los niveles de gripe. Las mascarillas eliminan la gripe, pero no el coronavirus… No hay palabras para calificar tamaña estupidez.

Wittkowski, que ha criticado las restricciones generalizadas, asegura que “no existe ninguna evidencia para respaldar la afirmación de que las mascarillas detienen la gripe pero no frenan la propagación del covid. De todas formas, en ese supuesto caso ¿por qué se implementan si no son efectivas?”

Más del 90 por ciento de los estadounidenses usan mascarillas en público en la mayoría de los estados; esos números han estado por encima del 80 por ciento desde principios del otoño. Sin embargo, las pruebas positivas promedio de coronavirus se han multiplicado por casi siete veces desde el pico de primavera.

En 2019 un estudio de la Organización Mundial de la Salud no encontró “evidencia de que [usar una mascarilla] sea eficaz para reducir la transmisión” de la gripe, lo que sugiere que las mascarillas no solo no sirven para frenar el coronavirus, sino además tampoco sirven para detener la gripe y por lo tanto también debería tener los elevados niveles estacionales habituales.

(1) https://justthenews.com/politics-policy/coronavirus/influenza-levels-continue-cratering-some-cite-covid-measures-even-covid
(2) https://diario16.com/sanidad-solo-ha-detectado-cuatro-casos-de-gripe-en-espana-esta-temporada/

Más información:
– La gripe ha muerto, ¡viva el covid!
– La desaparición de la gripe estacional reabre las incógnitas sobre la pandemia de coronavirus
– El número de muertes por gripe y neumonía triplica a las de coronavirus en Gran Bretaña

Los jueces británicos rechazan la extradición de Assange a Estados Unidos

La juez Vanessa Baraitser ha rechazado la solicitud de extradicion de Julian Assange a Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos apelará inmediatamente.

La resolución judicial dice que la extradicion sería “opresiva” debido a la salud mental de Assange. La prisiones estadounidenses son “demasiado brutales” para la salud de Assange.

Assange corre un alto riesgo de suicidio y existe un riesgo real de que sea retenido bajo medidas administrativas especiales en una cárcel de Estados Unidos, en particular porque las centrales de espionaje son hostiles a su figura.

En su decisión la juez británica afirma que el régimen carcelario de Estados Unidos no impedirá a Assange encontrar la manera de suicidarse en la prision.

No es una victoria para la libertad de expresión. La juez ha aceptado el montaje de la fiscalía de Estados Unidos contra Assange. La denegación de la extradición es puramente humanitaria.

Assange continúa en la cárcel, el tribunal ha iniciado un receso y, a lo largo del día la juez y la defensa han estdo discutiendo la posibilidad de imponer una fianza para que salga de prisión de Belmarsh.

Es probable que lo mantengan en prisión hasta que Estados Unidos interponga el recurso de apelación.

Estados Unidos acusa al fundador de WikiLeaks de poner en peligro las fuentes del espionaje estadounidense. Entre los documentos publicados figuraba un vídeo que mostraba a los civiles muertos por el disparo de un helicóptero de combate de Estados Unidos en Irak en julio de 2007, entre los que se encontraban dos periodistas de Reuters.

https://www.judiciary.uk/judgments/usa-v-julian-assange/

Las nanopartículas de la vacuna de Pfizer y Moderna desencadenan reacciones alérgicas extrañas

Las nanopartículas PEG de la vacuna de Pfizery Moderna desencadenan reacciones alérgicas extrañas y la FDA (Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos) ha abierto una investigación al respecto, a la que se ha unido el NIAID.

En una rueda de prensa la FDA dijo que estaba investigando “unas cinco” reacciones alérgicas a la vacuna de Pfizer en varios Estados.

El director del Centro de Evaluación e Investigación Biológica de la FDA, el doctor Peter Marks, dijo que un compuesto que forma parte de las vacunas Pfizer y Moderna, el polietilenglicol (PEG), puede haber desencadenado las reacciones alérgicas.

Hasta ahora el PEG nunca se había usado en una vacuna aprobada, pero se encuentra en muchos medicamentos que ocasionalmente han desencadenado la anafilaxis, una reacción potencialmente mortal.

Las vacunas recientemente aprobadas de Pfizer y Moderna contienen ARNm envuelto en nanopartículas lipídicas (LNP) que ayudan a transportarlo a las células. También actúan como coadyuvante que refuerza la respuesta inmunológica. Las LNP están “PEGiladas”, es decir, unidas químicamente a las moléculas de PEG que cubren el exterior de las partículas.

Los ensayos clínicos de las vacunas de Pfizer y Moderna no encontraron reacciones adversas graves a las vacunas por un truco: excluyeron a las personas con antecedentes de alergias a los componentes de las mismas. Pfizer también excluyó a aquellos que previamente tuvieron una reacción adversa grave a cualquier vacuna. Las personas con reacciones alérgicas previas a alimentos o drogas no fueron excluidas, pero pueden haber estado subrepresentadas.

Los “expertos” de pacotilla dicen que el porcentaje de reacciones alérgicas es pequeño, lo cual es otro doble truco argumental. En primer lugar, aunque eso sea cierto, las vacunaciones se van a imponer a millones de personas en cada país, por lo que el desastre puede ser importante.

En segundo lugar, los porcentajes no son tan pequeños. La FDA ha reconocido que las reacciones alérgicas a la PEG podrían ser “un poco más comunes de lo que se pensaba”. Antes de recibir las vacunas Pfizer y Moderna, todos los voluntarios deberían ser examinados previamente para detectar anticuerpos anti-PEG.

Muchas personas que no han tenido antes reacciones alérgicas, pueden estar en riesgo ante las vacunas de Pfizer y Moderna. Esto se debe a que millones de personas pueden haber desarrollado anticuerpos contra el PEG después de haber estado en el pasado expuestas a él sin saberlo.

Hay más de 1.000 productos en el mercado, incluyendo productos farmacéuticos, alimentos procesados, la pasta de dientes, cosméticos y desinfectantes, que contienen PEG. El PEG es también el principal ingrediente de los productos anticongelantes.

Cualquiera que se haya hecho una colonoscopia, dependiendo de lo que se haya usado para prepararse para el procedimiento, puede tener anticuerpos anti-PEG porque muchos de estos productos contienen PEG.

Cualquier persona que quiera vacunarse debería pedirle a su médico un análisis de sangre para detectar anticuerpos anti-PEG antes de recibir la vacuna.

Los estudios estiman que cerca del 80 por ciento de los estadounidenses ha adquirido anticuerpos contra el PEG.

Las informaciones sobre las reacciones alérgicas a las vacunas están creando un efecto devastador en quienes quieren vacunarse y temen que no lo podrán hacer a causa de los anticuerpos anti-PEG. Su miedo al virus se suma al miedo a la vacuna.

https://www.sciencemag.org/news/2020/12/suspicions-grow-nanoparticles-pfizer-s-covid-19-vaccine-trigger-rare-allergic-reactions

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