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Valoración de las últimas movilizaciones en solidaridad con Pablo Hasel en Madrid

Tras el secuestro de Pablo Haset por parte del Estado el pasado martes, encarcelado por las letras de sus canciones, se ha desencadenado una oleada de protestas en todo el Estado en solidaridad con él y para pedir su liberación, así como el fin de las leyes represivas con las que coartan, no solamente la libertad de expresión de Pablo, sino la de todos nosotros igual que el resto de derechos y libertades.

El miércoles 17 de febrero convocamos en la Puerta del Sol una concentración que fue multitudinaria. Unas 6.000 personas acudimos a exigir la libertad de Pablo hasta que los antidisturbios cargaron sin motivo reventando la concentración. Provocaron altercados que se saldaron con numerosos heridos y 19 detenidos, 6 de ellos menores, sufriendo estos últimos graves agresiones y malos tratos durante su traslado y estancia en comisaría. Mientras, cuatro personas en Barcelona y otra en Granada eran enviadas a prisión preventiva como castigo por solidarizarse y protestar.

Por supuesto, el Estado, con su aparato mediático a la cabeza, se lanzó a criminalizar y desplegar una guerra psicológica para expandir el terror ante las siguientes convocatorias. El delegado del gobierno y dirigente del PSOE en Madrid, el alcalde Almeida, Villacis, y todos los medios del Régimen, de la SER a La Razón, ABC, TVE, Cuatro, Antena3, etc., usaron el terror mediático, mentiras y graves acusaciones de terrorismo y la demonización de nuestras movilizaciones (como siempre hacen con el antifascismo), extendiendo el miedo entre aquellas personas que vinieron a solidarizarse.

Así, llegamos a la segunda concentración el sábado 20 en Callao, ya no solamente por Pablo sino también por todos los compañeros represaliados estos dias, especialmente los enviados a prisión. El gobierno más hipócrita de la historia preparó un dispositivo con más de un centenar de furgones, un helicóptero y varios drones, acordonando la zona e identificando a todo el que pasara a la plaza, quedando al descubierto el Estado policial y autoritario que padecemos, en el que nos niegan nuestros derechos y libertades más básicos, como la de expresión o manifestación.

A pesar de que la concentración transcurría sin problemas, no tardaron en ponerse los cascos y sacar escudos y porras para amedrentar y provocar a los asistentes. Afortunadamente, no hubo que lamentar cargas ni detenciones

Al final, la campaña de miedo desplegada surtió efecto y acudieron a la concentración unas 300 personas, muchas menos que el miércoles. No obstante, que el Estado se haya visto obligado a mostrar su auténtica cara, la más terrorista y violenta, especialmente con sus aparatos policial y mediático, mostrando al mundo entero que está dispuesto a ahogar cualquier convocatoria democrática y critica, es una victoria. Como lo es el hecho de haber desobedecido y logrado concentrarnos, por tercera vez en dos semanas, sin haber pasado por la ventanilla para pedir permiso. Manifestarnos y protestar, especialmente cuando se trata de algo tan grave y urgente como el ingreso de un compañero en prisión por decir cuatro verdades, no puede estar supeditado a lo que diga el Estado. Nuestros derechos no se mendigan, los conquistamos en la calle.

Esto que hacemos es un llamamiento a la acción combativa, a que todas aquellas personas que, a pesar de todo, han acudido a las movilizaciones, que nos habéis contactado estos días con ganas de salir a luchar, os acerquéis a las asambleas y convocatorias que se van a realizar para organizar toda esta rabia. No podemos dejar que nos recluyan en nuestras casas y que la inacción nos condene más de lo que ya lo hace este Estado criminal. Debemos mantenernos unidos y volver a salir a las calles de forma unitaria y organizada.

¡No podemos dejar que la inacción nos condene!
¡Organízate y lucha!

Movimiento Antirrepresivo
22 de febrero de 2021

Las maquilas en Latinoamérica: una nueva forma de esclavitud

Entre los años 60 y 70 del siglo pasado comienza el proceso de traslado de parte de la industria de ensamblaje desde Estados Unidos hacia América Latina. Para los 90, con el gran impulso a la liberalización del comercio internacional y la absoluta globalización de la economía, el fenómeno ya se había expandido por todo el mundo, siendo el capital invertido no sólo estadounidense sino también europeo y japonés. En Latinoamérica, esas industrias son actual y comúnmente conocidas como «maquilas» (maquila es un término que procede del árabe y significa «porción de grano, harina o aceite que corresponde al molinero por la molienda, con lo que se describe un sistema de moler el trigo en molino ajeno, pagando al molinero con parte de la harina obtenida»). Esta noción de maquila que se ha venido imponiendo desde algunos años invariablemente se asocia a precariedad laboral, falta de libertad sindical y de negociación, salarios de hambre, largas y agotadoras jornadas de trabajo y -nota muy importante- primacía de la contratación de mujeres. Esto último, por cuanto la cultura machista dominante permite explotar más aún a las mujeres, a quienes se paga menos por igual trabajo que los varones, y a quienes se manipula y atemoriza con mayor facilidad (un embarazo, por ejemplo, puede ser motivo de despido).

Estas industrias, en realidad, no representan ningún beneficio para los países donde se instalan. Lo son, en todo caso, para los capitales que las impulsan, en tanto se favorecen de las ventajas ofrecidas por los países receptores (mano de obra barata y no sindicalizada, exención de impuestos, falta de controles medioambientales). En los países que las reciben, nada queda. A lo que debe agregarse que es tan grande la pobreza general, tan precarias las condiciones de vida de estos países, que la llegada de estas iniciativas más que verse como un atentado a la soberanía, como una agresión artera a derechos mínimos, se vive como un logro: para los trabajadores, porque es una fuente de trabajo, aunque precaria, pero fuente de trabajo al fin. Y para los gobiernos, porque representan válvulas de escape a las ollas de presión que resultan sociedades cada vez más empobrecidas y donde la conflictividad crece y está siempre a punto de estallar. Dato curioso (u observación patética): algunas décadas atrás en la región se pedía la salida de capitales extranjeros y era ya todo un símbolo la quema de una bandera estadounidense; hoy, la llegada de una maquila se festeja como un elemento “modernizador”.

La relocalización (eufemismo en boga por decir “ubicación en lugares más convenientes para los capitales”) de la actividad productiva transnacional es un fenómeno mundial y se ha efectuado desde Estados Unidos hacia México, América Central y Asia, pero también desde Taiwán, Japón y Corea del Sur hacia el sudeste asiático y hacia Latinoamérica, con miras a abastecer al mercado estadounidense, en principio, y luego el mercado global, tal como va siendo la tendencia sin marcha atrás del capitalismo actual. En el caso de Europa, las empresas italianas, alemanas y francesas primero trasladaron sus actividades productivas hacia los países de menores salarios como Grecia, Turquía y Portugal, y luego de la caída del muro de Berlín a Europa del Este. Actualmente se han instalado también en América Latina y en el Africa.

Las empresas maquiladoras inician, terminan o contribuyen de alguna forma en la elaboración de un producto destinado a la exportación, ubicándose en las “zonas francas” o “zonas procesadoras de exportación”, enclaves que quedan prácticamente por fuera de cualquier control. En general no producen la totalidad de la mercadería final; son sólo un punto de la cadena aportando, fundamentalmente, la mano de obra creadora en condiciones de super explotación laboral. Siempre dependen integralmente del exterior, tanto en la provisión de insumos básicos, tecnologías y patentes, así como del mercado que habrá de absorber su producto terminado. Son, sin ninguna duda, la expresión más genuina de lo que puede significar «globalización»: con materias primas de un país (por ejemplo: petróleo de Irak), tecnologías de otro (Estados Unidos), mano de obra barata de otro más (la maquila en, por ejemplo, Indonesia), se elaboran juguetes destinados al mercado europeo; es decir que las distancias desaparecen y el mundo se homogeniza, se interconecta. Ahora bien: las ganancias producidas por la venta de esos juguetes, por supuesto que no se globalizan, sino que quedan en la casa matriz de la empresa multinacional que vende sus mercancías por todo el mundo, digamos en Estados Unidos.

En el subcontinente latinoamericano, dada la pobreza estructural y la desindustrialización histórica, más aún con el auge neoliberal que ha barrido esta región estas tres últimas décadas, los gobiernos y muchos sectores de la sociedad civil claman a gritos por su instalación con el supuesto de que así llega inversión, se genera ocupación y la economía nacional crece. Lamentablemente, nada de ello sucede.

En realidad las empresas transnacionales buscan rebajar al máximo los costos de producción trasladando algunas actividades de los países industrializados a los países periféricos con bajos salarios, sobre todo en aquellas ramas en las que se requiere un uso intensivo de mano de obra (textil, montaje de productos eléctricos y electrónicos, de juguetes, de muebles). Si esas condiciones de acogida cambian, inmediatamente las empresas levantan vuelo sin que nada las ate al sitio donde circunstancialmente estaban desarrollando operaciones. Qué quede tras su partida, no les importa. En definitiva: su llegada no se inscribe -ni remotamente- en un proyecto de industrialización, de modernización productiva, más allá de un engañoso discurso que las pueda presentar como tal.

Toda esta reestructuración empresarial se produce en medio de no pocos conflictos sociales en los países del Norte, pues cientos de fábricas cierran y dejan desocupados a miles de trabajadores. Por ejemplo, en la década del 90 del pasado siglo más de 900.000 empleos se perdieron en Estados Unidos en la rama textil y 200.000 en el sector electrónico. El proceso continúa aceleradamente, y hoy día las grandes transnacionales buscan maquilar prácticamente todo en el Sur, incluso ya no sólo bienes industriales sino también partes de los negocios de servicios. De ahí que, para sorpresa de nosotros, latinoamericanos, se vea un crecimiento exponencial de los llamados call centers en nuestros países: super explotación de la mano de obra local calificada que domina el idioma inglés, siempre jóvenes. En definitiva: otra maquila más.

Todo esto permite ver que en el capitalismo actual, llamado eufemísticamente “neoliberal” (capitalismo salvaje, sin anestesia, para ser más precisos), las grandes corporaciones actúan con una visión global: no les preocupa ya el mercado interno de los países donde nacieron y crecieron, sino que pueden cerrar operaciones allí despidiendo infinidad de trabajadores -que, obviamente, ya no serán compradores de sus productos en ese mercado local- pues trasladan las maquilas a lugares más baratos pensando en un mercado ampliado de extensión mundial: venden menos, o no venden, en su país de origen, porque sus asalariados ya no tienen poder de compra, pero venden en un mercado global, habiendo producido a precios infinitamente más bajos.

El fenómeno parece no detenerse sino, al contrario, acrecentarse. La firma de tratados comerciales como los actuales TLC (Tratado de Libre Comercio) entre Washington y determinados países latinoamericanos, no son sino el escenario donde toda la región apunta a convertirse en una gran maquila. Las consecuencias son más que previsibles y, por supuesto, no son las mejores para Latinoamérica: en el trazado del mapa geoestratégico de las potencias, y fundamentalmente de los capitales representados por la Casa Blanca, nuestros países quedan como agro-exportadores netos (productos agrícolas primarios, recursos minerales, agua dulce, biodiversidad) y facilitadores de mano de obra semi-esclava para las maquilas.

En alguna medida, y salvando las distancias de la comparación, China también apuesta a la recepción de capitales extranjeros ofreciendo mano de obra barata y disciplinada; en otros términos: una gigantesca maquila. La diferencia, sin embargo, está en que ahí existe un Estado que regula la vida del país, ofreciendo políticas en beneficio de su población y con proyectos de nación a futuro. No entraremos a considerar ese complejo engendro de un “socialismo de mercado”, pero sin dudas toda esta re-ingeniería humana desarrollada por el Partido Comunista ha llevado a China a ser la segunda potencia económica mundial en la actualidad, y ahora se habla de comenzar a volcar esos beneficios a favor de las grandes mayorías paupérrimas. Por el contrario, las maquilas latinoamericanas no han dejado ningún beneficio hasta la fecha para las poblaciones; en todo caso, fomentan la ideología de la dependencia y la sumisión. Eso es el capitalismo en su versión globalizada, por lo que sólo resta decir que la lucha popular, aunque hoy día bastante debilitada, por supuesto que continúa.

https://vanguardia.com.mx/lasmaquilasenlatinoamericaunanuevaformadeesclavitud-1432198.html

Pablo Hasel: un recorrido de solidaridad desde Euskadi hasta Venezuela

Hace poco menos de 10 años, en la primavera de 2011, me encontraba junto a un puñado de soñadores, canalizando pasiones y energías en mantener viva una radio libre que tenía base en Algorta. La radio contaba con un área de emisión que abarcaba una buena parte de Bizkaia y se llamaba Koska Irratia.

Como no teníamos ningún tipo de financiamiento oficial, el alquiler del local, el del repetidor y todos los demas gastos los solventábamos mediante noches infinitas en turnos de txosnas, rifas, sorteos y aportes colectivos.

Una de las formas que vimos para conseguir apoyos y visibilidad para la radio fue la de intentar organizar conciertos solidarios en los gaztetxes de la zona, con los que intentábamos tejer, día a día, programa a programa, redes de comunicación popular, además de intentar despertar en chicos y chicas de la zona, la pasíon por la radio y su infinita potenciabilidad.

Los pocos que nos pusimos la mochila al hombro de intentar organizar algo, teníamos poca o nada experiencia en el tema, pero como habíamos hecho cosas mucho más grandes en el estudio de la radio, lo intentamos con pasión, como habíamos hecho en tantas ocasiones.

En esos meses, ya había empezado a tener repercusión un chico bastante atrevido y valiente, llamado Pablo Hasél, que con un micrófono en la mano decía muchas verdades incómodas. Como no teníamos mucho que perder, le escribí un mensaje, sin haber hablado nunca antes con él. Le dije que no teníamos un euro, pero que podíamos pagarle el autobús desde Lleida y que lo alojaríamos en alguna casa.

En menos de un día, me respondió que estaba muy agradecido y que le encantaría venir, ya que solo había estado una vez en Gasteiz. Me dijo que quería venir también su compañera, y que ellos pagarían el billete de bus adicional.

En pocos días, preparamos campaña de prensa, carteles, cuñas de radio y tiramos contactos para sumar compañeros a la fiesta, teniendo en cuenta que en ese momento eran pocos los conciertos de rap o hip hop que se realizaban en Gaztetxes. Una aventura, de las buenas.

Al poco tiempo la noche tomó forma al sumarse la peña de 121 Krew con Endika como contacto y nexo, y junto a ellos dos chicos que comenzaban bajo el nombre de Revolta Permanent y que llamaban la atención, pese a su poca experiencia.

Preparativos, tensión, expectativas y visibilización junto a los primeros pasos de la gente en redes sociales. Mucho apoyo virtual, pero poca presencia física. Llegó el día anterior y como quedamos, Pablo y su compa, de la que no recuerdo el nombre, llegaron para alojarse en mi casa, dónde si no, para no perder dinero con la aventura del fin de semana.

En casa teníamos una habitación libre y como yo era uno de los “organizadores” hice de cocinero para los grupos y de lo que hizo falta. La noche salió bien, vino poca gente, que expresaba su agradecimiento por la posibilidad de organizar algo diferente, pero fue mucha más la que se enteró y por lo que sea no vino.

No ganamos, ni perdimos plata, conseguimos visibilidad, algo que no era poco, según las previsiones del momento. En lo económico, terminamos igual de mal que como estabamos. Contentos, pero cansados.

Los que se enteraron, y se pusieron manos a la obra desde tiempo antes, fueron los mercenarios a sueldo del juez o la jueza que una década después lo encarcelarían. Los cuerpos represivos del Estado ya estaban juntando pruebas para causas futuras y cualquier detalle podía serlo. Sus canciones comenzaban a tener difusión y ya era “peligroso”.

Fueron días de presión, seguimientos, bicicletas extrañas encadenadas en la puerta de casa durante pocas horas, y demas variantes “oficiales”. Y claro, les debía llamar la atención que un “argentino” militante de Askapena lo invitara a su casa para tocar en un gaztetxe en Euskal Herria.

Pablo se fue muy agradecido, en un sentimiento recíproco, porque sabíamos que fuimos con la verdad por delante y el valoraba mucho haber podido conocer un pedacito de Euskal Herria, en el que fuera el primer paso de muchos más que dió en solidaridad con este pueblo, con sus luchas y con sus hijos e hijas represaliadas.

La vida siguió como ya saben, Koska Irratia cerró sus puertas y a Pablo comenzaron a fabricarles causas, hasta su primera detención. A los pocos días de la misma, recibí un mensaje de la que era su compañera diciendo que uno de “los temas” durante los interrogatorios era sobre sobre su estadía en casa.

Todo lo que hizo y mostró Pablo fue generosidad, respeto, admiración, y solidaridad con este, mi pueblo. Y es lo mínimo que debería recibir en este momento. El se llevó muchas cosas en la cabeza de ese fin de semana, imágenes y denuncias que formarían parte de canciones y poemas futuros.

Un camino de solidaridad e internacionalismo que lo terminó llevando hasta Venezuela, haciendo frente al intento de invasión militar desde Colombia “musicalizado” por Miguel Bosé y Alejandro Sanz.

Me duelen muchísmo las acusaciónes, sin firma y fuera de contexto que se realizan contra su persona, porque la cambiante realidad política y las agendas locales, no puede pesar por sobre todas las cosas.

Veo con dolor, a conocidos y conocidas que se hacen eco de dichas descontextualizaciones y que arrastran a muchos y muchas a escribir cosas como “Ya me olía mal este tío”, “No era de fiar”, o “No hay que crear dioses”.

Siento verguenza propia y ajena, pero se que es algo que “me pertenece” y si lo hago público es porque en este momento, además de denunciar su detención, es lo poco que puedo hacer por Pablo.

¡Libertad Pablo Hasél!

Facundo Aznarez https://www.resumenlatinoamericano.org/2021/02/21/pensamiento-critico-por-pablo-hasel/

¿Qué hay de cierto en la supuesta agresión de Pablo Hasél al testigo de un juicio?

La «víctima» de Hasél es Félix Rodríguez Souto. Se proclama «defensor de las fuerzas de seguridad» y ha sido premiado como colaborador por la Guardia Urbana de Lleida durante el gobierno del socialista Angel Ros. Agentes de este cuerpo publican en su perfil de Facebook y es el misterioso testigo que facilitó la absolución en un juicio por lesiones a un menor en el que fue agredido un activista leridano. Leer más

Un bebé de Cartagena sufre una lesión cerebral por un diagnóstico erróneo de coronavirus

Son las consecuencias de ver al virus por todas partes, como causante de todas las enfermedades y desgracias que hay en el mundo. La sanidad ya no entiende otra cosa y ha convertido la pandemia en un pandemonium.

A un bebé de Cartagena un mal diagnóstico le ha causado una lesión cerebral. El niño, llamado Hugo Dato, padecía la enfermerdad de Kawasaki y no covid.

Hugo nació el 3 de noviembre de 2019 completamente sano y solo cuatro meses después, en pleno confinamiento en marzo, empezó a tener fiebre, conjutivitis y eritemas.

Tras una primera llamada a su médico, ocurrió algo característico de la pandemia: decidió no atenderle presencialmente ya que podría tratarse de un “contagiado” y, en su lugar, le recetó Apiretal para la fiebre y suero fisiológico para los ojos.

Al ver que la fiebre continuaba, los padres del pequeño le llevaron a un médico privado, que sí le atendió presencialmente, como corresponde. Pero la chapuza no cambió. El médico privado les dijo que los síntomas correspondían a un virus, pero por aquel entonces no había pruebas para determinar si era coronavirus, por lo que le recetó un antibiótico. Pasados 20 días, el niño mejoró en su estado de salud.

Sin embargo, a finales de diciembre, cuando Hugo ya contaba con más de un año de vida, la situación dio un giro radical. Una noche en la que el niño no paraba de vomitar, su corazón dejó de latir, por lo que fue llevado al hospital Santa Lucía, donde consiguieron estabilizarlo, y posteriormente lo trasladaron al hospital Virgen de la Arrixaca en Murcia.

Allí descubrieron que el pequeño Hugo tenía aneurismas “gigantes” en el corazón y que los síntomas que tuvo a los cuatro meses de vida era la enfermedad rara conocida como el síndrome de Kawasaki. “Se podría haber curado con un simple tratamiento, pero no lo detectaron, dieron por hecho que era covid, o un simple virus”, ha lamentado su madre.

La enfermedad le ha dejado graves secuelas en el cerebro del pequeño, que necesita de una sonda nasogástrica. “Puede oír y sentir, pero no consigue conectar con las personas, mirarlos, ni reír ni llorar; no puede sostener su cabeza ni mover brazos y piernas, ni tomar mi biberón como antes”, ha explicado su madre.

https://www.laopiniondemurcia.es/cartagena/2021/02/18/mal-diagnostico-creer-covid-provoca-35074050.html

Rusia amenaza a Israel con derribar los aviones que bombardean Siria

El enviado especial del presidente ruso, Alexander Lavrentyev, ha destacado la reticencia de Israel a respetar los acuerdos alcanzados sobre la desescalada en Siria. Lavrentiev señala que la paciencia de Moscú se ha agotado por completo, y que si en un futuro próximo Israel no abandona sus bombardeos sobre Siria, Rusia atacará a los aviones israelíes, no sólo sobre Siria, sino también en el espacio aéreo sobre los países vecinos, o en el espacio aéreo internacional.

“Tarde o temprano, el vaso de la paciencia, incluida la del Gobierno sirio, puede desbordarse y se producirá un ataque de represalia, lo que provocará una nueva ola de tensión. Estos ataques deben cesar; son contraproducentes. Esperamos que la parte israelí escuche nuestras preocupaciones, incluidas las relativas a una posible escalada de violencia en Siria”, dijo Lavrentiev.

Dado que se trata de una declaración oficial, está claro que en Moscú están hartos de las agresiones de Israel, especialmente después de que se lanzaran ataques en zonas donde se encontraban ciudadanos civiles sirios y personal militar ruso.

Como primer paso, Rusia podría empezar a lanzar sus aviones de combate para contrarrestar a Israel, y si esto no es suficiente, el siguiente paso sería utilizar los sistemas de defensa aérea rusos para interceptar los misiles israelíes, y luego pasar a un paso más radical, es decir, abrir fuego contra los aviones israelíes que supongan una amenaza para el ejército ruso en el territorio de Siria.

La construcción de la realidad

“Ante la realidad se pueden adoptar varias actitudes, a saber: 1) ignorarla, evadirse de ella. 2) reproducirla. 3) descubrir su otro lado: la verdad”
Alfonso Sastre. Manifiesto contra el pensamiento débil.

“Cuando aprendí las respuestas, me cambiaron todas las preguntas”
Mario Benedetti

Verdadero depende de la creación mental del hombre llamada lógica, sin embargo real se refiere a lo que uno cree que es real a pesar de cualquier lógica que se use o de lo que se razone, o sin saber cómo funciona este algo. En el instante que vemos, o nos hacen ver, creemos que es real sin aún cuestionarnos si es verdadero o falso.

René Descartes acuñó la frase Cogito ergo sum (“pienso, por lo tanto soy”) pero ante el descalabro mundial orquestado a raíz de la propaganda pandémica podríamos establecer otra frase: Ego sum, sed non cogito (“soy, pero no pienso”) a la vista de la credibilidad dada al discurso oficial por una importante parte de la población.

¿Es real que miles de personas ancianas y con patologías previas han fallecido durante el segundo trimestre de 2020? Podemos decir que sí. ¿Es verdad que estos miles de personas han fallecido a causa de un virus catalogado como SARS-Cov2? Podemos decir que no.

¿Es real que un pánico desorbitado se ha desencadenado entre la población? Podemos decir que sí. ¿Dicho pánico es resultado de la verdad? Podemos decir que no.

Pero, como en la metáfora escrita por Robert Havemann: “Cuando quiero acertar en un blanco, tengo un procedimiento muy sencillo para aumentar la posibilidad de tocarlo, a saber: el procedimiento de agrandar el blanco, y si declaro que todo lo que me rodea es blanco, tendré la miserable satisfacción de no errarlo nunca” (1).

El catedrático de Sociología de la Universidad de Oviedo José Mª García Blanco en su interesante artículo “La construcción de la realidad y la realidad de su construcción” (2) nos apunta que: “Cada mañana, al conectar nuestro aparato de radio, la televisión o al leer nuestro diario habitual, nos ponemos al corriente de lo que pasa en el mundo. Todos estos medios están reproduciendo incesantemente la red de noticias que configura nuestra imagen de la realidad. Son ellos, siguiendo su propia lógica operativa, quienes proporcionan hoy a la sociedad su propia imagen y la del mundo en la que ella se produce y reproduce como sistema de comunicación… El producto de este funcionamiento recursivo de los mass media es la constitución de lo único que hoy puede denominarse con fundamento empírico suficiente Opinión Pública, a saber: una inmensa redundancia informativa, que hace innecesario preguntarse lo que cada concreto individuo sabe y piensa”.

A partir de aquí el conocimiento que poseemos de la realidad es limitado y nos acostumbramos a ver la “realidad” a partir de los mensajes subjetivos que llegan a nuestro conocimiento sobre esta realidad. La construcción de dichos conocimientos tienen, entre otros, los objetivos de crear “confianza” hacia las estructuras de poder que son en definitiva las que diseñan el discurso para hacer posible que un determinado objeto u objetivo exista, cumpla ciertas funciones y establezca lo que es positivo o negativo, bueno o malo.

Bertrant Russell decía que para llegar a establecer una ley científica son necesarias tres etapas: la primera consiste en observar los hechos significativos; la segunda, sentar hipótesis que, si son verdaderas, expliquen aquellos hechos; la tercera, deducir de estas hipótesis consecuencias que puedan ser puestas a prueba para la observación. Significa que el proceso de su formulación debe ser justificado y explicado paso a paso, para de esta forma construir y formular hipótesis que sean contrastables.

En lugar de ello hemos sufrido, estamos sufriendo y de no haber una respuesta contundente, continuaremos sufriendo no una intoxicación por un virus, sino una “infoxicación” mediática resultado de la construcción de la realidad, alejada de lo que debería ser una búsqueda de la verdad. No hay ciencia en las versiones mediáticas hegemónicas, sino percepciones, especulaciones, opiniones y espectáculos visuales montados a imagen y semejanza de una gran farsa teatral.

El Dr. Carlos Alberto Díaz, profesor Titular de la Universidad Isalud de Buenos Aires (3), es contundente: “Las burocracias profesionales se generaron para contener y reproducir los conocimientos generados en sus propias organizaciones. En los rincones de toda la administración existen algunos reservorios, que cuando hurgas encuentras inteligencias y opiniones que nunca fueron escuchadas. No es la salud un tema de agenda. Sí que lo son números de contagiados, de muertos o de vacunas”.

Nos encontramos ante la necesidad de analizar la sociedad y los fenómenos sociales que estamos viviendo con los estados de sitio, emergencia, alarma, etc., y los consiguientes arrestos domiciliarios, sanciones, represiones… a partir de un conocimiento que no se apoye en un determinismo y un reduccionismo del conocimiento, en el sentido de que un conocimiento del todo ejerza de punto de partida para un conocimiento de las partes que lo componen. Edgar Morin sugiere la “necesidad de recomponer el todo”, o sea, el cuestionar la racionalidad abstracta y unidimensional hegemónica” (4). En multitud de ocasiones nuestra realidad no es otra que nuestra idea de la realidad acuñada por una educación basada en la aceptación de un conformismo cognitivo en el cual se normaliza la eliminación de lo que pueda discutirse o contraponerse al discurso hegemónico.

Giulio Girardi un referente de la Teología de la Liberación, miembro del Tribunal Russell II sobre Latinoamérica desde 1974 y hasta su muerte en 2012 miembro del Tribunal de los Pueblos, desde su perspectiva del conocimiento como instrumento de transformación social, denuncia la falsa neutralidad de la ciencia y del conocimiento, puesto que todo sujeto en el momento de la observación forma parte de una serie de condicionantes internalizados: “No hay interés teórico que esté desvinculado de intereses prácticos. El ocultamiento de intereses que no quieren confesarse” (5).

Respecto del ocultamiento de estos intereses a que hace referencia Girardi, en un intento de buscar una posible explicación, Máximo Sandín se pregunta que “tal vez sea que no se puede esperar que alguien comprenda algo cuando su sueldo depende de que no lo comprenda” (6).

¿Cómo se construye lo ‘real’?

María-Celina Ramos-Álvarez, nos acerca una reflexión sobre el papel de los medios de comunicación con las siguientes palabras: “En la medida que los medios me muestran sus construcciones de significado como un ser natural de las cosas, tiendo a pensar que las cosas son así, como ellos las presentan y por lo tanto les concedo un estatuto ontológico independiente del obrar humano, ya que yo no tengo opción alguna a actuar en otro sentido que el asignado a mi estatus de rol creado, lo cual me impide ejercer la dialéctica entre lo que hago y lo que pienso… Los medios de comunicación seleccionan aspectos del mundo que de esta forma aparece filtrado ante mis sentidos. El conocimiento que me proporcionan no solamente pone en juego mis capacidades cognoscitivas sino también emocionales… Mi realidad subjetiva en determinadas situaciones choca frontalmente con aquella objetiva que los medios me presentan; soy una persona adulta y poseo capacidad de crítica y discernimiento. Pero en situaciones en las que no puedo ejercer tales capacidades por no poseer los datos suficientes para ello, o en situaciones que los significados mediáticos no son relevantes para mí, la realidad que se me presenta se constituye en mi realidad” (7).

Los medios periodísticos actúan como mediadores entre fabricación de una recreación manipulada de la realidad y la audiencia. Los medios nos preparan, nos elaboran y  nos presentan una realidad social determinada. Pero, ¿cuáles son los criterios para formar esa realidad? ¿En qué se basa la interpretación periodística?

Hoy sabemos tanto del virus y de la pandemia y estamos tan “infoxicados” que no sabemos nada, no hay diálogo ni debate científico con evidencia en mano, sólo hipótesis, ocurrencias, supuestos, opiniones o percepciones. La justificación pandémica avanza, la economía quiebra y la gente vive con miedo e incertidumbre. En síntesis, la verdad sobre la pandemia de covid–19 es la siguiente: “Se ha instrumentalizado la enfermedad de modo político y electoral; 2) Sabemos mucho y nada a la vez, no hay ciencia, sino percepciones, teorías falsas y especulación; 3) Se ha ignorado la historia y los antecedentes médicos y epidemiológicos. Esta es la gran verdad de la que no dudamos” (8).

La realidad social se construye por medio de declaraciones, las que hacen posible que un determinado objeto exista, cumpla ciertas funciones y disponga de ciertos poderes positivos y negativos de manera convencional. “La fuerza que se asigna a esos actos permite que en el mundo surjan entidades que, sin mediar estas declaraciones mediáticas, no llegarían a existir” (9).

En las XXII Jornadas de Investigación y XI Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur organizados por la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Romina Ailín Urios, realiza un análisis sobre la “criminología mediática” que podemos trasladar hoy y aquí a la luz de los estereotipos diseñados para establecer el perfil de las personas peligrosas en la vorágine pandémica (reuniones de más de seis personas, no llevar bozal, poner el tela de juicio la bondad de las vacunas, desoír los toques de queda, romper el arresto domiciliario, etc.), los llamamientos a la delación a partir de las “policías de balcón”, la creación de “patrullas sanitarias” semejantes a la antigua guardia de Franco en tiempos de la dictadura para perseguir y denunciar los que contravienen las leyes dictadas por irracionales que sean.

Podemos decir que la “criminología mediática” lo que hace es crear una realidad y presentarla como “la” realidad, donde aparecen enfrentadas las “personas decentes” con el grupo de “criminales” los cuales son identificados por el estereotipo que permite sostener esa distinción y para que esta diferenciación se sostenga en el tiempo y resulte creíble, no queda otra opción más que “inflar” las características negativas de quien porta el estereotipo sobre la base del peligrosismo y es allí donde el concepto de peligro se une al de seguridad. “¿Cómo revertir los efectos en la subjetividad de la población y, sobre todo, de ciertos sectores que han sido seleccionados por los medios de comunicación como los futuros criminalizados? Si tenemos en cuenta lo que plantea Foucault de la compleja malla en donde un pequeño cambio en un extremo genera un movimiento en toda la trama, podemos pensar que para generar una modificación que llegue hasta todos los extremos, se hace necesario que el cambio sea lo suficientemente fuerte como para que llegue a toda la estructura. De lo contrario, la modificación no será ni total ni duradera” (10).

Así pues, como decía Gabriel Celaya en su poema “La poesía es un arma cargada de futuro”:

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos,
anunciamos algo nuevo.

(1) Robert Havemann. Dialéctica sin dogma. Ariel. 1967. pág. 142
(2) https://repositorioinstitucional.ceu.es/bitstream/10637/6036/1/N_I_pp149_170.pdf
(3) https://saludbydiaz.com/2021/02/03/la-realidad-no-es-la-verdad-que-es-entonces-la-verdad/
(4) Edgar Morin. Los siete saberes para una educación del futuro.2000
(5) Fede cristiana e materialismo storico, Edizioni Borla, 1977. pág.101.
(6) Máximo Sandín. Trilogía del coronavirus. Cauac. 2020
(7) María-Celina Ramos-Álvarez. Los medios de comunicación, constructores de lo real https://www.revistacomunicar.com/indice/articulo.php?numero=05-1995-20
(8) Óscar Picardo https://www.disruptiva.media/la-verdad-detras-del-covid-19/
(9) María S. Krause Muñoz y Rodrigo González Fernández. La confianza en la construcción de la realidad social. Revista de Filosofía Universidad católica de Chile. vol. 41, núm. 1. 2016
(10) https://www.aacademica.org/000-015/553.pdf

Los ‘expertos’ se quedan sin palabras ante un virus ‘impredecible’

Lo mismo que en España, en Estados Unidos la sanidad está en manos de cada uno de los Estados federados. La diferencia es que acá todos han adoptado las mismas medidas.

En Estados Unidos, Estados como California o Florida han aprobado medidas contradictorias sin que nadie se rasgue las vestiduras. Las diferentes políticas sanitarias implementadas en un lugar o en otro ponen en evidencia que ninguna de ellas tiene carácter científico.

En Florida el gobernador Ron DeSantis es del partido republicano y en California su homólogo Gavin Newsom es demócrata.

Florida se ha mantenido como un estado abierto en gran medida, sin confinamiento ni obligatoriedad de llevar mascarillas, mientras que California ha impuesto un confinamiento estricto que ha arruinado al pequeño comercio y ha desatado una crisis de salud mental.

Las diferencias entre las políticas sanitarias implementadas en caso u otro permite evaluar la eficacia de las medidas aprobadas para demostrar, incluso al más cerril, que más restricciones o restricciones más severas no cambian las cifras de muertes, ni de contagios.

Con políticas relativamente opuestas, las cifras de la pandemia son muy similares en California y Florida. Los contagios, las muertes y las hospitalizaciones entre ambos estados siguen prácticamente los mismos patrones, siendo los datos de Florida incluso mejores que los de California.

Ante la paradoja, un periodista de la cadena MSNBC le pidió explicaciones a Andy Slavitt, al que vemos en la foto, asesor de la pandemia de la Casa Blanca, y su respuesta es otra manifestación gloriosa de un “experto”, a la altura de lo que venimos escuchando desde hace un año: el virus es “impredecible” y que diferencias entre ambos Estados están “un poco más allá de nuestra comprensión”.

Confiesan que no tienen idea de nada, excepto de algo: “Lo que sí sabemos es que cuanto más cuidadosa es la gente, más se esconde y se aleja de la sociedad, y cuanto antes vacunemos, antes desaparecerá el virus y menos se propagará”, dijo el asesor de Biden.

“Es un virus que sigue sorprendiéndonos. Es muy difícil de predecir. Y en todo el país, tenemos que seguir haciendo mejor el trabajo, y creo que lo estamos haciendo, pero ya hemos terminado”, añadió.

En fin, otro espectáculo lamentable, uno más.

https://www.dailymail.co.uk/news/article-9272929/Biden-COVID-adviser-explain-closed-California-isnt-doing-better-open-Florida.html

El confinamiento y las demás medidas restrictivas no tienen ningún fundamento científico

Un estudio científico de la Universidad de Stanford concluye que el confinamiento no funciona. Al comparar los datos de varios países, el estudio no encuentra “ningún efecto beneficioso significativo” del confinamiento en el hogar y el cierre de empresas.

La investigación se publicó el 5 de enero en la revista European Journal of Clinical Investigation (*), en la que se analizaron detalladamente las medidas adoptadas en Inglaterra, Francia, Alemania, Irán, Italia, Países Bajos, España, Estados Unidos, Corea del Sur y Suecia.

En el caso de Inglaterra, Francia, Alemania e Italia, se trataba de medidas muy restrictivas, mientras que Suecia decidió seguir una política completamente diferente, renunciando a las medidas estrictas de los demás países.

“Aunque no se pueden descartar pequeños beneficios, no encontramos beneficios significativos en el uso de medidas restrictivas como los cierres. La reducción de los casos de infección puede lograrse con intervenciones menos restrictivas”, escriben los investigadores en la conclusión del estudio.

En España a los “expertos” de la tele no les ha bastado el confinamiento, sino que han escalado sus imbecilidades exigiendo medidas cada vez más restrictivas para ocultar el fracaso de las medidas adoptadas en todas y cada una de las “olas” de la pandemia.

En algunos países, como Holanda, no se han visto confinamientos y toques de queda desde que fueron ocupados por los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

(*) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/eci.13484

La inteligencia artificial al servicio de la guerra

Este año se cumple el centenario de la obra de ciencia ficción R.U.R. (Rossum Universal Robots) del escritor checo Karel Capek, que anticipó la palabra “robot” y los libros posteriores sobre el tema, así como películas del tipo “Terminator”.

La obsesión es siempre la misma: al principio los robots se diseñaron para ser ayudantes de los seres humanos, pero al cabo de un tiempo se rebelaron y nos destruyeron, con la excepción de aquellos que son necesarios para fabricar más robots.

Los robots comienzan siendo algo modesto. Sólo disponían de un conjunto limitado de funciones programables que requerían un mantenimiento, como cualquier otro artilugio mecánico. Pero luego se ponen a la altura, e incluso superan, a los seres humanos, e incluso pueden llegar a prescindir de nosotros.

La mecánica y las fantasías mecánicas siempre han formado parte del militarismo, especialmente en Estados Unidos. Numerosos laboratorios del Pentágono, con la ayuda de subcontratistas de defensa, completan prototipos de robots avanzados para las guerras imperialistas del futuro.

El buque no tripulado Ghost Fleet Overlord navegó recientemente con éxito 4.700 millas náuticas y participó en el ejercicio Dawn Blitz, donde operó de forma autónoma durante la mayor parte de la operación.

El Pentágono tiene planes militares detallados para atacar a China con sistemas autómáticos de armas y drones suicidas submarinos. Los robots de combate subacuáticos y de superficie ya están en proceso de fabricación.

Los demás países imitan a Estados Unidos que, a su vez, debe hacer planes para contrarrestar dicho armamento autómático. El mes pasado el Pentágono publicó una estrategia para combatir los pequeños sistemas de aeronaves no tripuladas.

La inteligencia artificial está en el centro de los planes modernos de guerra. Según el general Michael Groen, director del Centro de Inteligencia Artificial del Pentágono, “es posible que pronto nos encontremos en un espacio de batalla definido por la toma de decisiones basada en datos, la acción integrada y el ritmo. Si hacemos los esfuerzos necesarios para aplicar la inteligencia artificial hoy, nos encontraremos operando con una eficiencia y eficacia sin precedentes en el futuro”.

El Centro de Inteligencia Artificial se creó en 2018 y hoy es una de las principales instituciones militares que desarrollan programas “inteligentes” para los futuros sistemas de armas, comunicación y mando.

La inteligencia artificial es ahora el núcleo de la investigación militar en Estados Unidos. Es un nuevo tipo de carrera armamentística. El desarrollo de la inteligencia artificial dará lugar a una competencia feroz, ya que se diferencia de muchas tecnologías del pasado por su tendencia natural al monopolio, que agravará los desequilibrios militares internacionales.

Para impulsar la inteligencia artificial hay que convertirla en un negocio. Para 2030 podría generar un crecimiento de casi 16 billones de dólares en el PIB, el 70 por ciento del cual se engendraría en Estados Unidos y China.

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