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La Unión Europea aprueba los grillos, gusanos y saltamontes como alimentos comestibles

La Unión Europea ha aprobado los grillos domésticos, los gusanos amarillos y los saltamontes para que pueden venderse como comestibles en los supermercados. Los insectos se venderán congelados, secos y en polvo. Es la nueva comida basura. Serán ricos en nutrientes y baratos (*).

A principios de este mes, el Foro Económico Mundial publicó dos artículos en los que explicaba cómo la gente debería acostumbrarse a comer insectos. Los que ya no pueden permitirse comer carne, como el jamón o el pavo, y otros alimentos tradicionales de las fiestas tendrán que encontrar un nuevo sustituto porque la inflación está aplastando la alegría navideña.

Los hogares de todo el mundo padecen el aumento exponencial de la inflación alimentaria. Durante las fiestas pagarán precios casi récord por los festines. ¿Podrán permitirse alimentos tradicionales o tendrán que recurrir a sustitutos para ahorrar dinero?

“En lugar de comprar pavos o filetes excesivamente caros, podría considerar comer algo más barato”, dice Curt Covington, director senior de préstamos institucionales de AgAmerica Lending, que presta dinero a los agricultores. “Pero no hay escapatoria: todo en la mesa de las fiestas va a ser más caro”, añade Covington.

Los trabajadores pobres de Estados Unidos han tenido dificultades para adquirir bienes esenciales en medio de la fuerte inflación. El asombroso aumento del 6,8 por cien de los costes de consumo es el más alto de las últimas cuatro décadas, lo que hace que artículos como los alimentos sean inasequibles porque los salarios no han seguido el ritmo de la inflación. Lo mismo está ocurriendo en los hogares de todo el mundo.

La inflación está aumentando el hambre en el mundo. Al menos, la comida tradicional de las fiestas se modificará drásticamente. Algunos pueden recurrir a comer bichos y gusanos este año.

Carrefour se ha lanzado a la venta de insectos, gusanos y grillos especiados a 500 euros el kilo, es decir, que no son tan baratos. Tienen un amplio surtido de gusanos molitor -aderezados con ajo y finas hierbas-, gusanos búfalo -con chili picante- o grillos -con cebolla ahumada y salsa barbacoa.

(*) https://www.bloombergquint.com/onweb/eu-designates-crickets-mealworms-and-grasshoppers-as-human-food

Austria contrata a cazarrecompensas para que persigan a los que se nieguen a vacunarse

La carga de hacer cumplir las multas que los austriacos no vacunados tendrán que pagar como parte de su castigo, recaerá en sus empresas, lo que requerirá un nuevo ejército de cazarrecompensas para garantizar que se cumpla la venganza.

El Ayuntamiento de Linz, una población de 200.000 habitantes, ofrece 2.774 euros al mes durante 14 meses para perseguir y multar a los que no se vacunen lo que supone unos ingresos anuales de 38.863 euros (*).

La ciudad tiene una tasa de vacunación relativamente baja, del 63 por ciento.

El papel de los matones será comprobar que quienes no se vacunen, paguen la multa efectivamente.

El trabajo incluye, entre otras cosas, la creación de órdenes de busca y captura, así como la tramitación de recursos. Los matones deben ser resistentes y estar dispuestos a hacer muchas horas extras.

Estos cargos parapoliciales sólo están abiertos a los ciudadanos austriacos, que deberán estar vacunados contra el covid o haberse recuperado totalmente de él.

En Austria las personas no vacunadas podrían verse encarceladas durante un año en virtud de una nueva ley administrativa que les obliga a pagar los gastos de su propio encarcelamiento.

Los austriacos que no se vacunen antes de febrero se enfrentan a multas de hasta 7.200 euros por desobediencia, y los que se nieguen a pagar también se enfrentan a hasta 12 meses de cárcel.

(*) https://www.heute.at/s/linz-sucht-impfpflicht-sheriff-zahlt-2774-im-monat-100179971

Japón pide a sus ciudadanos que no discriminen a las personas no vacunadas

El gobierno japonés ha pedido explícitamente a los ciudadanos que no discriminen a las personas no vacunadas. El Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar ha insertado el siguiente anuncio en su sitio web:

“Aunque animamos a todos los ciudadanos a recibir la vacuna COVID-19, no es obligatoria. La vacunación sólo se llevará a cabo con el consentimiento de la persona que vaya a ser vacunada tras la información facilitada. Por favor, vacúnese siguiendo su propia decisión, comprendiendo tanto la eficacia de la prevención de enfermedades infecciosas como el riesgo de efectos secundarios. No se llevará a cabo ninguna vacunación sin el consentimiento. Por favor, no obligue a las personas de su lugar de trabajo o de su comunidad a vacunarse, y no discrimine a los que no se han vacunado” (1).

Una petición similar aparece en el sitio web del Primer Ministro:

“Las vacunas nunca se administrarán sin el consentimiento de la persona afectada. Instamos a la población a no obligar nunca a las personas a vacunarse en el lugar de trabajo o en su entorno, y a no discriminar nunca a quienes no han recibido la vacuna” (2).

Los pasaportes de vacunas son una medida discriminatoria impuesta exclusivamente por los países occidentales, a los que les gusta alardear de ser los mayores defensores de las libertades y los derechos fundamentales.

Si las medidas que se están imponiendo en los países occidentales, como los pasaportes de vacunas, tuvieran un carácter científico y técnico, serían parecidas en todos los lugares del mundo. Pero no es así. No son medidas sanitarias sino políticas y sociales de ciertos países exclusivamente.

Pero hay países que quieren ir más allá. Austria se prepara para hacer obligatoria la vacunación a partir del 1 de febrero del próximo año.

A partir de enero, Grecia impondrá una multa mensual de 100 euros a todos los mayores de 60 años que rechacen las vacunas.

En otros casos la discriminación es aún más selectiva, ya que las imposiciones afectan, principalmente, a determinados sectores de trabajadores, como los de sanidad, con amenazas de suspensión de empleo y sueldo, e incluso despidos.

(1) https://www.mhlw.go.jp/stf/covid-19/vaccine.html
(2) https://japan.kantei.go.jp/ongoingtopics/vaccine.html

La criminalización de la pobreza en Colombia, donde el teror policial no tiene límites

Habitamos el país del miedo y los desconciertos, de las inequidades sociales y las masacres, de la corrupción y otras desdichas. El gobierno de Iván Duque, al que poco le falta para extinguirse, puede ser el peor de los últimos tiempos. Ha estigmatizado y criminalizado con saña la protesta social, y, como si fuera poco, permitido en la violenta represión a las expresiones masivas de malestar la presencia asesina de civiles que disparan así no más a la minga indígena y a otros manifestantes.

El 9 y 10 de septiembre de 2020 fue tiempo de masacre policial. Tras el asesinato de Javier Ordóñez, que se erigió en un símbolo de los caídos por la desaforada brutalidad oficial, la protesta en contra de los abusos de la fuerza pública la reprimieron a balazos. Una reciente relatoría independiente organizada por la ONU, investigación solicitada por la Alcaldía de Bogotá, señaló que en aquellas fechas la policía asesinó a 11 jóvenes.

Tras el crimen de Ordóñez, erigido como el George Floyd criollo, el descontento subió de temperatura. La indignación se hizo sentir y entonces la respuesta a los reclamos fue la bala oficial y también la de algunos civiles. El uso desmedido de la fuerza (así lo calificó la comisión) para conjurar el descontento popular derivó en el asesinato de jóvenes en Bogotá y Soacha. Los agentes se “encarnizaron” contra muchachos de sectores populares.

Hubo, según el informe, una “criminalización de la pobreza de parte de la fuerza pública” y una demostración de diferentes formas de violencia. Ante el estallido social, la respuesta fueron los disparos y no hubo autoridad política, ni ninguna potestad de gobierno para impedir el desafuero de la policía. Ardía Bogotá y las redes sociales, en un clamor desesperado, advertían: “Nos están matando, policías disparando”.

Esos días de incendios de CAI, de abusos de autoridad, de rabia colectiva, tuvieron momentos de largas tristezas y dolores, sobre todo para los familiares de los baleados, de los detenidos arbitrariamente, de los heridos. La relatoría, según lo publicado por El Espectador la semana pasada, da cuenta de diversos momentos de alta tensión, como el testimonio de un muchacho, herido en un brazo y una pierna, que presenció la agonía de un amigo de barrio, Jáider Fonseca, acribillado en inmediaciones del parque de Verbenal.

Esta investigación, cuestionada por el mindefensa Molano, que ha dicho que no se trató de una “masacre policial”, y por la vicepresidenta y canciller, Marta Lucía Ramírez, da cuenta de lo sucedido con las víctimas, como el caso de un joven venezolano, Anthony Estrada Espinosa, que “soñaba con su propio servicio como reparador de tecnología y encontró la muerte en Soacha por la bala que disparó un patrullero”.

La relatoría documentó los asesinatos, las heridas de por lo menos 75 personas por arma de fuego, 43 heridos por armas cortopunzantes, 187 por otro tipo de armas y 216 policías heridos. Y se podría inferir que no se trató de un “lunar” o de la intervención de “manzanas podridas”, sino de una acción policial de desprecio por la vida y, como en ciertos casos, crueldad sin límites, como sucedió con el domiciliario de 26 años Cristian Camilo Hernández, muerto el 9 de septiembre y cuya familia se enteró por las noticias de TV.

“Su hermana Lina alcanzó a abrazarlo mientras agonizaba. Duró media hora abrazada a su cuerpo. ‘Deje de chillarle a ese vándalo, usted debe ser igual, unos ñeros’, decían los policías. Otro pasó y lo escupió. Cristian recibió un disparo en la frente y duró dos horas tirado en la calle”, narra El Espectador citando la relatoría.

Los familiares de las víctimas no solo esperan la reparación y que la institución policial pida perdón por los crímenes, sino que haya justicia. Y, ante todo, como lo expresó el padre de uno de los muchachos asesinados (Freddy Mahecha Vásquez), la policía debe reconocer que “las víctimas del 9 de septiembre no eran vándalos, sino jóvenes trabajadores llenos de sueños”.

La relatoría, que ha puesto en evidencia la crueldad y bestialidad de la policía en aquellas jornadas, le pide a la institución que realice un acto de reconocimiento de responsabilidades y pida perdón por los abusos cometidos. “Un gesto que aumentaría su legitimidad si es acompañado por el presidente de la República”, dice.

Esas fechas funestas, en las que las fuerzas oficiales asesinaron manifestantes, son un testimonio más de nuestra historia sangrienta. Un país de masacres en distintos tiempos y circunstancias, como la de las bananeras en 1928 o la de Santa Bárbara en 1963, cuando el ejército asesinó a 13 trabajadores de Cementos El Cairo, que estaban en huelga.

La investigación determinó que la masacre se produjo por “la ausencia de una orden política y operativa de no utilizar las armas de fuego contra los manifestantes”. Nada raro en un país donde sectores retardatarios proclaman: “Plomo es lo que hay y plomo es lo que viene”.

Reinaldo Spitaletta https://www.msn.com/es-co/noticias/nacional/masacre-policial/ar-AAS0AsC

Los hospitales franceses nunca estuvieron desbordados a lo largo de la pandemia

A pesar de la intensa propaganda, el año pasado los hospitales franceses no se desbordaron en ningún momento. El informe oficial de la ATIH (Agencia Técnica de Información sobre la Hospitalización) no deja lugar a dudas (*). El llamado “covid” fue una actividad menor de los hospitales. Los pacientes de “covid” representaron sólo el 2 por cien de los ingresos hospitalarios

Las cifras son impactantes porque en medio de una supuesta pandemia, la salud de los franceses nunca había sido tan rubusta: durante todo el año pasado, hubo un 10 por ciento menos de hospitalizaciones que en años anteriores.

En el momento álgido de la pandemia, el número de pacientes de “covid” representó como máximo sólo el 3,7 por ciento de la actividad normal de los hospitales. El llamado “covid” no tuvo un impacto apreciable en los ingresos hospitalarios, ni a lo largo del año, ni durante los supuestos momentos de mayor incidencia.

Por el contrario, los hospitales estuvieron infrautilizados y el histerismo sanitario abandonó a muchos pacientes debido a las diversas medidas políticas puestas en funcionamiento por el gobierno. Los responsables de la desorganización hospitalaria fueron las decisiones políticas, única y exclusivamente.

Los defensores del gobierno argumentan que la estadística del número de pacientes ingresados por “covid” no representa adecuadamente la tensión extrema que se vivió en el interior de los hospitales. La ocupación de las UCI es el verdadero signo revelador de la pandemia, según dicen, porque estuvieron completamente saturadas.

No obstante, las cifras muestran con claridad que no hubo absolutamente ninguna saturación en ninguna parte, sea cual sea el indicador utilizado.

Otro argumento de los defensores del gobierno: los pacientes de “covid” permanecieron más tiempo que el resto de pacientes (18 días de media frente a los 8 días de los hospitalizados por gripe en 2019).

Las cifras tampoco les dan la razón. En Medicina, Cirugía, Obstetricia y Odontología, el número de días de hospitalización fue de 69 millones, contra 2,5 millones para los de “covid”, es decir, el 3,6 por ciento.

El último argumento de los defensores de la histeria es la saturación de las UCI. Sin embargo, el informe de la ATIH informa de que los pacientes ingresados en cuidados críticos por “covid” representaron el 5 por ciento del total.

En 2020, al igual que en el caso de la atención convencional, el número de estancias en las UCI se redujo respecto a 2019 en torno al 5,9 por cien. No obstante, el número de pacientes y días en las unidades de cuidados intensivos aumentó un 2,9 por cien con respecto a 2019. Es un aumento muy pequeño. Los pacientes de “covid” representaron el 11 por cien de los ingresados en las UCI y el 19 por cien de los días de estancia en las UCI.

En términos absolutos, el número de camas instaladas en las UCI se duplicó. Pasó de 5.080 en marzo de 2020 a 10.133 el 15 de mayo, antes de volver a bajar a 8.320 camas el 15 de junio. Pero las cfras son engañosas porque se trató de un cambio de nombre: las camas de reanimación aumentaron porque las camas de cuidados continuos se reclasificaron con ese nombre.

(*) https://www.atih.sante.fr/sites/default/files/public/content/4144/aah_2020_analyse_covid.pdf

Muere un niño de 8 años al caer fulminado en el patio del colegio mientras jugaba

Un niño de 8 años murió el jueves en su escuela de Argenteuil, en Francia. El pequeño se desplomó en el patio de recreo mientras jugaba durante la hora del almuerzo. Se dice que ha sufrido un ataque al corazón, cuya causa aún no se ha determinado. Los servicios de emergencia no pudieron reanimarlo y un médico de emergencias lo declaró muerto en el acto.

Los servicios educativos nacionales y el municipio han creado una unidad psicológica. Los bomberos se hicieron cargo de 32 personas, entre adultos y niños, así como de los padres y de la hermana mayor del niño, de 16 años.

“Mis pensamientos, los de los representantes electos del Ayuntamiento, los de los agentes y los del pueblo de Argenteuil están con sus padres, su familia y sus amigos, así como con los profesores y todo el personal de la escuela”, dijo el alcalde de la ciudad, Georges Mothron.

Se ha abierto una investigación para determinar la causa de la muerte, porque el niño no tenía antecedentes médicos. Se va a realizar una autopsia. Pocas horas después de la tragedia, un representante de los padres, abrió un fondo en internet para apoyar económicamente a los padres del pequeño.

Hasta la fecha han recaudado más de 5.000 euros.

—https://actu.fr/ile-de-france/argenteuil_95018/un-petit-garcon-de-8-ans-meurt-dans-la-cour-d-une-ecole-d-argenteuil_47297276.html

Peleas y puñaladas contra la policía rusa por el pasaporte de vacunas

El 22 de noviembre Kazán, la capital de Tatarstán, fue la primera ciudad rusa en exigir pasaportes sanitarios en el transporte público. La nueva norma provocó un caos en las calles. Los autobuses sufrieron retrasos de 20 minutos o más, mientras los conductores se esforzaban por comprobar los pasaportes de los pasajeros, muchos de los cuales iniciaron peleas cuando no les dejaron acceder al autobús.

El Ayuntamiento se rindió. Los pasaportes siguen siendo obligatorios para utilizar el transporte público, pero los conductores ya no los piden.

A principios de diciembre, Ilya Zotov, presidente de la Asociación de Pasajeros de Rusia, decidió investigar por sí mismo si los pasaportes sanitarios de la cpital tártara funcionaban en la práctica.

Sus conclusiones fueron sorprendentes. Viajó en cuatro líneas de autobús diferentes, en un trolebús y también en el metro. Nadie le pidió nada para entrar. En el trolebús, el conductor le preguntó si tenía un pasaporte de vacunas, le respondió que sí (lo cual es cierto), pero no le pidieron que lo mostrara.

En el metro, los pasaportes sanitarios se comprueban a la entrada de la estación, pero puedes mostrar cualquier código (de un familiar, de un amigo), y nadie verifica los datos, escribió Zotov.

El 70 por cien de los pasajeros no llevan mascarillas. “Llego a la conclusión de que todas estas restricciones no son necesarias […] Es mejor que las autoridades de Tatarstán lo admitan honestamente y cancelen los pasaportes sanitarios en el transporte”, concluye Zotov.

Hay una ley, pero nadie la aplica. En una conferencia de Médicos por la Verdad celebrada en Moscú, un corresponsal habló con una activista que dijo haber hecho recientemente varios viajes en autobús en Kazán sin tener que presentar un pasaporte de vacunas.

Uno de los problemas de los pasaportes sanitarios en Rusia es que la gente ha apuñalado y golpeado a los policías que se ponen pesados con los decretos municipales. Es una actitud de resistencia popular que crece cada día. A finales de noviembre, un policía de un centro comercial de Kazán fue apuñalado en el brazo tras pedir a un hombre su pasaporte sanitario.

En algunas regiones de Rusia, la oposición violenta a los pasaportes ha desempeñado un papel clave en el abandono de las leyes que querían extenderlo por todo el país.

El sistema de pasaportes sanitarios tampoco funciona en Biysk porque da lugar a episodios de violencia constante. Una ciudad de Altai ha renunciado a imponer pasaportes sanitarios en sus centros comerciales, en parte por “la actitud muy agresiva de los ciudadanos hacia las normas”.

Según uno de los responsables del centro comercial, en los primeros diez días de la introducción del sistema de control de vacunación en el territorio de Altái, dos policías recibieron una paliza. Hay informes similares procedentes de toda Rusia.

El hostelero de San Petersburgo, Alexander Konovalov, posee decenas de negocios y el mes pasado anunció que no cumpliría las normas sobre pasaportes sanitarios de la ciudad: “Tengo más de 200 establecimientos (entre ellos bares, bares de shisha, panaderías, salones de belleza), en todos mis establecimientos no van a pedir el pasaporte de vacunas. De vez en cuando nos vienen con multas, pero no les hacemos caso. Que vengan”.

Konovalov compartió su pasaporte de vacunas en su cuenta de Instagram, en la que se lee: “Que te follen”. Aún no había sido multado por desobedecer las medidas de “salud pública”.

Docenas de residentes de San Petersburgo han presentado una demanda colectiva contra el gobierno de la ciudad exigiendo la abolición del régimen de pasaportes sanitarios.

Mientras tanto, el partido Rusia Unida de Putin sigue ignorando la oposición masiva a la legislación que quiere convertir en obligatorios los pasaportes sanitarios en todo el país para muchos aspectos de la vida cotidiana.

Hacen desaparecer un documento de la Fundación Rockefeller que anticipó la pandemia hace más de 10 años

En 2010 la Fundación Rockefeller, en colaboración con Global Business Network, publicó el informe “Escenarios para el futuro de la tecnología y el desarrollo internacional”. El estudio recurre a diferentes escenarios para simular las opciones estratégicas ante el futuro.

Rockefeller diseñó cuatro escenarios (Lock Step, Clever Together, Hack Attack y Smart Scramble) que diseñan distintos desastres naturales y otras configuraciones apocalípticas. El primero es un escenario pandémico, sorprendente por su similitud con la pandemia declarada de coronavirus. Nadie antes conocía un confinamiento para toda la población, sana y enferma, sin distinción, con fines preventivos y durante tanto tiempo.

Esta es la descripción de la pandemia en “Lock Step”:

En 2012, por fin llegó la pandemia que el mundo llevaba años esperando. A diferencia del H1N1 de 2009, esta nueva cepa de gripe, traída por patos salvajes, era extremadamente violenta y mortal. Incluso las naciones mejor preparadas para ella se vieron rápidamente desbordadas cuando el virus arrasó el mundo, infectando a cerca del 20 por cien de la población mundial y matando a 8 millones de personas en sólo siete meses, en su mayoría adultos jóvenes sanos. La pandemia también tuvo un efecto letal en las economías: el movimiento internacional tanto de personas como de bienes se detuvo repentinamente, debilitando industrias como el turismo, e interrumpiendo las cadenas de suministro globales. Incluso a nivel local, los comercios y las oficinas, normalmente muy concurridos, quedaron repentinamente vacíos. La pandemia afectó a todo el mundo, pero de forma desproporcionada a África, el sudeste asiático y América Central, donde el virus se propagó con la velocidad del fuego en ausencia de protocolos oficiales para contenerlo. Pero incluso en los países más desarrollados, la contención ha sido un gran problema. La política inicial de Estados Unidos de «desalentar fuertemente» a los ciudadanos a viajar en avión resultó letal en su exceso, y aceleró la propagación del virus, no sólo en Estados Unidos sino también a través de las fronteras. A pesar de todo, algunos países salieron mejor parados, especialmente China: la rápida imposición por parte del gobierno chino de una cuarentena obligatoria para todos sus ciudadanos, acompañada del sellado instantáneo de todas sus fronteras, salvó millones de vidas, deteniendo la propagación del virus mucho antes que en otros países, y permitiendo una recuperación más rápida después.

El gobierno chino no fue el único que tomó medidas extremas para proteger a sus ciudadanos del riesgo de contagio. Durante la pandemia, varios dirigentes nacionales hicieron valer su autoridad e impusieron normas y restricciones estrictas, que iban desde la obligación de llevar mascarillas hasta el control de la temperatura corporal al entrar en espacios públicos como estaciones de tren o supermercados. Incluso cuando la pandemia terminó, este control autoritario sobre los ciudadanos y sus actividades continuó, e incluso se intensificó. Para protegerse de la propagación de los crecientes problemas globales -desde las pandemias hasta el terrorismo transnacional, pasando por las crisis medioambientales y el aumento de la pobreza-, diversos líderes de todo el mundo han reforzado su control del poder. Al principio, el concepto de un mundo más controlado tuvo una gran aceptación y aprobación. Los ciudadanos estaban dispuestos a ceder parte de su independencia y privacidad a gobiernos más paternalistas a cambio de una mayor seguridad y estabilidad. Los ciudadanos eran más tolerantes e incluso estaban deseosos de recibir la dirección y el control desde arriba, y los líderes nacionales tenían vía libre para imponer el orden de la forma que quisieran. En los países más desarrollados, esta mayor forma de control adoptó diversas formas: identidad biométrica para todos los ciudadanos, por ejemplo, combinada con regulaciones más estrictas para las industrias consideradas vitales para el interés nacional. En muchos países desarrollados, esta cooperación forzada, junto con las nuevas normativas y acuerdos, condujo lentamente al restablecimiento del orden y, lo que es muy importante, al crecimiento económico. En el mundo en desarrollo, sin embargo, las cosas han sido muy diferentes. La autoridad descendente ha adoptado diferentes formas en los distintos países, en función del calibre, las capacidades y las intenciones de sus dirigentes.

El escenario “Lock Step” continúa describiendo que la brecha tecnológica entre los países avanzados y los que están en vías de desarrollo se amplía, así como el confinamiento nacionalista y las represalias entre países. El final de la simulación, que marca el epílogo de la deriva reaccionaria y represiva de los gobiernos a escala mundial, es sorprendente:

Alrededor de 2025 la gente empezaba a resentirse de este control verticalista, en el que siempre eran los dirigentes los que tomaban las decisiones por todos. Cuando los intereses nacionales chocan con los intereses individuales, surgen los conflictos. Las protestas esporádicas se volvieron cada vez más organizadas y coordinadas, a medida que los jóvenes, desanimados al ver que sus oportunidades se desvanecían en el aire -especialmente en los países en desarrollo-, planteaban la desobediencia civil.

En 2026, una protesta popular en Nigeria hizo caer al gobierno, acusado de nepotismo y corrupción. Incluso aquellos que apreciaban la mayor estabilidad y previsibilidad de este mundo empezaron a sentirse incómodos, atenazados por la gran cantidad de normas y restringidos por las fronteras nacionales. Había una sensación en el aire de que, tarde o temprano, algo iba a alterar inevitablemente el estricto orden que los gobiernos del mundo se habían esforzado tanto en establecer.

El estudio, que estaba disponible en el sitio web de la Fundación Rockefeller, empezó a circular. El hecho de que el público en general, se diera cuenta de una coincidencia tan singular -además de toda una serie de «profecías autocumplidas», como el Evento 201- perturbó la sensibilidad de los más sensibles.

El 27 de mayo de 2021 la Fundación Rockefeller retiró el documento de internet porque ellos son así: escriben la historia y luego la borran. Es posible descargar el informe del siguiente enlace:

*https://web.archive.org/web/20211007004912/http://www.nommeraadio.ee/meedia/pdf/RRS/Rockefeller%20Foundation.pdf

China tiene el mejor sistema educativo del mundo, según la OCDE

Los estudiantes chinos han superado con creces a sus compañeros internacionales en una prueba de habilidades de lectura, matemáticas y ciencias, según los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de 2018.

La prueba, administrada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se realizó a 600.000 jóvenes de 15 años en 79 países. Su objetivo es servir de medida general de los sistemas educativos en diferentes regiones del mundo y en distintas condiciones socioeconómicas.

Los resultados muestran que los estudiantes de cuatro provincias chinas -Pekín, Shanghai y las provincias orientales de Jiangsu y Zhejiang- obtuvieron el nivel más alto en las tres categorías. Los estudiantes de Estados Unidos obtuvieron una puntuación de nivel 3 en lectura y ciencias, y de nivel 2 en matemáticas.

El Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría, afirmó que el rendimiento actual de los estudiantes de un país es un indicador del potencial económico futuro. “La calidad de sus escuelas hoy alimentará la fuerza de sus economías mañana”.

Muchos países desarrollados no han sido capaces de mejorar la calidad de la educación en las dos últimas décadas, a pesar de que “el gasto en escolarización ha aumentado más de un 15 por cien sólo en la última década”, señala el informe.

“Es decepcionante que la mayoría de los países de la OCDE no hayan visto prácticamente ninguna mejora en el rendimiento de los estudiantes desde el primer PISA en 2000”, dijo Gurria.

Los antecedentes socioeconómicos desempeñaron un papel en los resultados de las pruebas, explicando el 12 por ciento de la variación del rendimiento en lectura en cada país, por término medio. Sin embargo, los resultados también mostraron que el 10 por ciento de los estudiantes más pobres de China seguían obteniendo mejores resultados que la media de la OCDE. Esto puede parecer sorprendente para un país cuya renta neta disponible per cápita ajustada es aproximadamente tres veces inferior a la media de la OCDE, que es de unos 30.500 dólares.

Los resultados de PISA mostraron que el 20 por cien de los jóvenes de 15 años en Estados Unidos no leen tan bien como deberían a los 10 años. Los resultados también mostraron que el rendimiento de Estados Unidos en lectura y matemáticas se ha mantenido estable desde el año 2000. Esto sugiere que iniciativas federales como No Child Left Behind y Common Core -que han costado miles de millones de dólares federales y privados- no han mejorado la calidad de la educación en Estados Unidos.

Uno de los hallazgos más sorprendentes es que sólo el 14 por cien de los estudiantes estadounidenses son capaces de distinguir de forma fiable los hechos de las opiniones en las pruebas de lectura. Por ejemplo, en un ejercicio se pedía a los alumnos que leyeran dos textos: un artículo de periódico sobre la investigación científica de la leche y un informe de la Asociación Internacional de Productos Lácteos. A continuación, se les presentaron varias afirmaciones sobre la leche y se les pidió que juzgaran si estaban leyendo hechos u opiniones. Por ejemplo: “Beber leche es la mejor manera de perder peso”.

La mayoría de los estudiantes estadounidenses no fueron capaces de distinguir que tales afirmaciones representan una opinión, no un hecho. ¿Por qué? Uno de los principales factores es la tecnología, según el informe. “En el pasado, los estudiantes podían encontrar respuestas claras y singulares a sus preguntas en libros de texto cuidadosamente seleccionados y aprobados por el gobierno, y podían creer que esas respuestas eran verdaderas. Hoy en día, encuentran cientos de miles de respuestas a sus preguntas en Internet, y son ellos los que deben determinar qué es verdad y qué es mentira, qué es correcto y qué es incorrecto”, apunta el informe. “Leer ya no consiste principalmente en extraer información, sino en construir conocimientos, pensar de forma crítica y emitir juicios con conocimiento de causa”.

Una antigua profesora, Elizabeth, de Portland (Maine), declaró al New York Times que cree que las nuevas tecnologías han acortado la capacidad de atención de los alumnos en las dos últimas décadas. “Mi conclusión: la tecnología no siempre es nuestra amiga», escribió. «Los ordenadores portátiles recién llegados a nuestras escuelas eran tanto una distracción del aprendizaje como una herramienta para aprender”.

Hay muchos factores que influyen en el rendimiento académico relativamente bajo de los estudiantes estadounidenses: las condiciones socioeconómicas, las diferencias culturales, un énfasis excesivo en los exámenes estandarizados.

Una de las razones por las que es difícil decir por qué los estudiantes estadounidenses están atrasados es que, a diferencia de muchos otros países, Estados Unidos no tiene una autoridad educativa centralizada, lo que significa que hay de hecho 50 sistemas educativos diferentes. Es inevitable que surjan desigualdades entre estos sistemas, sobre todo en las zonas con escasa financiación, como explica Henry Braun, profesor de política educativa del Boston College.

“La razón por la que no nos va bien en general es que tenemos más alumnos en los estratos más bajos, que generalmente lo hacen peor”, dijo Braun. “Es más una acusación a la desigualdad de nuestro sistema social que a nuestro sistema educativo”.

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