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Israel intenta dividir Gaza en dos partes a lo largo de la ‘línea amarilla’

La “línea amarilla” recorre Gaza de norte a sur, dividiendo la Franja en dos. Al oeste de la línea se encuentra la zona de la que se retiró el ejército israelí, incluyendo los principales centros urbanos destruidos donde se concentra la mayor parte de la población desplazada de Gaza. Es también en esta zona donde los militantes de Hamás han reaparecido públicamente e intentan restablecer el orden y el estado de derecho en la Franja de Gaza. Al este de la línea se encuentra la zona controlada por el ejército israelí, que abarca la mayor parte del norte de Gaza, toda Rafah y la parte oriental de todo el territorio.

Según el plan de «paz» de Trump, la “línea amarilla”, que divide Gaza en dos, se supone que es temporal. Sin embargo, la deliberada ambigüedad que rodea estos términos sugiere que el verdadero objetivo siempre ha sido la partición de Gaza.

Hoy en día, existen esencialmente dos Gazas. Una zona está gobernada por Hamas, que ejerce el poder en la Franja de Gaza y comprende aproximadamente el 47 por cien del territorio. El 53 por cien restante se encuentra bajo el control militar total del ejército israelí.

Una frontera invisible, conocida como la “línea amarilla”, separa estas dos áreas y divide Gaza en dos. Aunque Israel ha desplegado bloques de hormigón amarillos a lo largo de la Franja de Gaza para delimitar esta línea, se supone que es temporal. Sin embargo, lo que hace que la situación sea muy real es la cantidad de personas que han muerto a lo largo de ella.

Según el actual acuerdo de alto el fuego, negociado por Trump, esta línea de retirada “temporal” debería desplazarse tras el fin de la primera fase del acuerdo, que está a punto de cumplir un mes. Se están llevando a cabo negociaciones para pasar a la segunda fase, pero informes recientes indican que la actual división de Gaza podría volverse permanente.

Hay algo más que considerar, y es aún más preocupante: ¿y si la partición de Gaza fuera el objetivo previsto por Israel?

mapa linea amarilla

La “línea amarilla” atraviesa Gaza de norte a sur, dividiéndola en dos. Al oeste de la línea se encuentra la zona de la que se retiró el ejército israelí, incluyendo los principales centros urbanos destruidos donde se concentra la mayor parte de la población desplazada de Gaza. Es también en esta zona donde elementos armados de Hamás han reaparecido públicamente e intentan restablecer el orden y el estado de derecho en la Franja de Gaza. Al este de la línea se encuentra la zona controlada por el ejército israelí, que abarca la mayor parte del norte de Gaza, toda Rafah y la parte oriental de todo el territorio. Según el acuerdo de alto el fuego, el ejército israelí permanecerá estacionado en esta zona hasta el final de la primera fase y se espera que se retire gradualmente durante la segunda fase. En última instancia, se prevé su retirada completa de la Franja de Gaza.

Para lograrlo, la segunda fase incluirá negociaciones para poner fin definitivamente a la guerra, en particular la transferencia por parte de Hamas del control de Gaza a otro organismo y el desarme de su brazo armado. Hamas ya se ha comprometido a respetar la primera condición, al igual que las demás facciones palestinas, que han acordado la formación de un “comité tecnocrático de palestinos apolíticos” encargado de gobernar Gaza bajo los auspicios de un “consejo de paz” presidido por Trump.

Respecto a la segunda condición —el desarme— Hamas ha declarado que no entregará las armas antes del establecimiento de un Estado palestino. Sin embargo, ayer mismo, el alto dirigente de Hamas, Moussa Abu Marzouk, mostró flexibilidad en este asunto, afirmando que estarían dispuestos a negociar la entrega de armas con capacidad de ataque más allá de las fronteras de Gaza, pero que conservaría su armamento ligero para garantizar la seguridad.

En realidad, el plan de 20 puntos de Trump sigue siendo vago en los detalles, quizá intencionadamente. Dividido oficialmente en tres fases, plantea numerosas preguntas sobre las medidas que se adoptarán en cada una. Al carecer de mecanismos de aplicación, como condicionar cualquier retirada israelí adicional a la verificación del desarme de Hamás, el plan está plagado de dificultades. Israel podría, por lo tanto, alegar que Hamás ha «violado» los términos del acuerdo y posponer indefinidamente su retirada de Gaza.

Ya hemos visto un atisbo de esto. La semana pasada, el ejército israelí reanudó el bombardeo de Gaza durante varias horas, causando la muerte de cerca de cien personas en un solo día, tras el fallecimiento de un soldado israelí.

Israel sostiene que el desarme incondicional de Hamás es un requisito previo para avanzar a la segunda fase del alto el fuego. El problema radica en que el significado de desarme sigue sin estar claro. El plan de Trump no menciona los pasos para el desarme de Hamás, y sigue sin estar claro si este desarme incluye armas pequeñas, cuál es el cronograma y a quién se entregarían.

Israel ha optado por definir el desarme como un proceso que podría durar años. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha declarado que desarmar a Hamas implica desmantelar toda su infraestructura militar, incluyendo su vasta red de túneles e instalaciones de fabricación de armas. Lo que complica aún más las cosas es que el alcance exacto de esta infraestructura es pura especulación, e Israel no ha podido desmantelarla a pesar de dos años de movilización general de sus fuerzas. Por lo tanto, Israel siempre podrá alegar que Hamas no se ha desarmado por completo.

Esta ambigüedad es intencional. Permite a Israel y a Estados Unidos interpretar el plan según sus respectivos intereses. Por ahora, estos intereses están dirigidos a prolongar la segregación de Gaza. Pero si la vaguedad de Trump es intencional, entonces el plan es, en efecto, dividir Gaza.

Recientemente los dirigentes estadounidenses han sugerido que esta es la dirección que están tomando los acontecimientos. Durante su visita a Israel hace dos semanas, el vicepresidente J.D. Vance afirmó que los palestinos deberían poder asentarse en una “zona libre de Hamas” al sur de Gaza “en los próximos dos meses”. Durante la misma visita, Jared Kushner declaró que no se llevaría a cabo ninguna reconstrucción en las zonas que aún controla Hamas.

El domingo pasado, el Times of Israel informó que Estados Unidos está considerando la construcción de una “nueva Gaza” en la zona controlada por Israel, con planes para construir media docena de zonas residenciales. El periódico también informó que representantes de los países donantes que se han comprometido a financiar la reconstrucción, principalmente los estados del Golfo, han expresado escepticismo sobre la viabilidad de dicho plan.

Ante el actual estancamiento, la ambigüedad deliberada del plan de Trump allana el camino para que la “línea amarilla” se convierta en permanente. Lo que estamos presenciando es el despliegue discreto de un plan para dividir el territorio de Gaza con el fin de lograr los objetivos que Israel afirma haber perseguido durante meses: atraer a los palestinos a zonas específicas, despoblar los principales centros urbanos de Gaza y poner toda la Franja bajo control estadounidense para allanar el camino a la reconstrucción y las grandes inversiones.

—https://mondoweiss.net/2025/11/theres-a-yellow-line-dividing-gaza-is-it-here-to-stay/

Más de cien miembros de Hamas están atrapados en uno de los túneles de Gaza

Entre 100 y 200 miembros de Hamas han quedado atrapados en un túnel en el sur de la Franja de Gaza y el general Eyal Zamir, jefe del Estado Mayor israelí, les ha ofrecido una alternativa: “O se rinden o los eliminamos”.

El dilema no es meramente militar; es político, hasta el punto de que Trump, preocupado por el futuro del alto el fuego, ha enviado a Steve Witkoff, su asesor especial, y a Jared Kushner, su yerno, para intentar encontrar una solución de compromiso durante las conversaciones con Netanyahu.

Los estadounidenses temen que la eliminación de estos resistentes ponga en peligro el alto el fuego vigente desde el mes pasado y bloquee las negociaciones sobre el despliegue de una fuerza internacional en la Franja.

Un dirigente de las Brigadas Ezzedine Al Qassam, el brazo armado de Hamas, descartó cualquier compromiso: “El enemigo debe saber que el concepto de rendición no existe en nuestro vocabulario”.

A causa de su aislamiento, a Netanyahu le resulta cada vez más difícil ignorar los deseos de Trump. La distribución de ayuda humanitaria a los palestinos, que antes gestionaba el Ministerio de Defensa israelí, ahora está controlada por el Centro de Coordinación Cívico-Militar.

Esta organización, que incluye a 200 soldados estadounidenses, supervisa las operaciones junto con personal militar de unos diez países, entre ellos Francia. Tiene su sede en Kiryat Gat, al sur de Tel Aviv. Organiza la entrega de la ayuda, coordina los movimientos de los convoyes de camiones y garantiza que los suministros lleguen a la población.

El margen de maniobra de Netanyahu se reduce cada vez más en favor de su aliado estadounidense, el único apoyo significativo del Primer Ministro en el ámbito internacional. Es muy probable que el gobierno israelí se vea obligado a mostrar flexibilidad y permitir que los militantes de Hamas atrapados en el túnel salgan a salvo al exilio, probablemente a Egipto, o que se les permita cruzar a una zona de la Franja de Gaza controlada por la resistencia palestina.

El escenario del exilio se contempla en uno de los 20 capítulos del plan de paz de Trump. Una vez liberados los rehenes, los miembros de Hamas que se comprometan con el plan de paz y el desarme serán amnistiados. A los que deseen abandonar la Franja de Gaza se les garantizará el paso a un tercer país.

Ciberataques de Estados Unidos contra los horarios chinos

El Centro Nacional de Servicio de Hora de la Academia China de Ciencias fue blanco de una vasta operación de ciberespionaje atribuida a la NSA, lo que revela la dimensión estratégica del control del tiempo en el ciberespacio.

El pirateo del Centro Nacional de Servicio de Hora de China pone de relieve uno de los frentes menos conocidos de la guerra cibernética: el control del tiempo. Tras este ataque, atribuido a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, subyace una batalla tecnológica por la soberanía digital, la precisión científica y la inteligencia estratégica.

El Centro Nacional de Servicio de Hora de la Academia China de Ciencias, fundado en 1966 como el Observatorio Astronómico de Shaanxi, es responsable de la producción y difusión de la “Hora de Pekín“. Este servicio es fundamental para sectores críticos como la energía, el transporte, las finanzas y la defensa. También proporciona la referencia horaria para el posicionamiento satelital, la topografía y las comunicaciones.

Wei Dong, subdirector de la Oficina General del centro, resume la dependencia de la sociedad moderna en la precisión horaria: un error de milisegundo puede provocar un apagón importante, un microsegundo puede interrumpir miles de millones de transacciones financieras, un nanosegundo puede afectar la precisión del sistema BeiDou (*) en 30 centímetros y un picosegundo puede comprometer la navegación espacial.

Lo que está en juego va más allá de la tecnología. La hora estándar local determina la estabilidad de un país conectado a la economía digital mundial. Desde 2021 varios relojes atómicos de diseño chino han sido reconocidos por la Oficina Internacional de Pesas y Medidas, y ahora participan en la producción de la Hora Estándar Internacional (IST). Su contribución a la medición del tiempo mundial ha aumentado del 5,66 por cien en 2021 al 19,51 por cien en 2024, lo que sitúa a Pekín en segundo lugar en el mundo. Este rápido progreso refuerza el valor estratégico del centro y, por lo tanto, su atractivo para los servicios de inteligencia extranjeros.

Ciberataques de alta intensidad llevados a cabo por la NSA

Las centrales de seguridad nacional chinas han revelado una serie de ataques realizados por la NSA contra el Centro Nacional de Servicios de Control Horario entre 2022 y 2024. Las operaciones tenían como objetivo infiltrarse en los sistemas internos y extraer datos confidenciales.

En 2022 Estados Unidos explotó una vulnerabilidad en el servicio de SMS de un fabricante extranjero para tomar el control de los teléfonos de varios funcionarios del centro y extraer información confidencial. En abril de 2023 se utilizaron credenciales de inicio de sesión robadas para penetrar en la red interna del centro y espiar el desarrollo de su sistema de control horario.

Entre agosto de 2023 y junio de 2024 las intrusiones se intensificaron. Desplegaron una nueva plataforma de guerra cibernética por parte de la NSA y el uso de 42 herramientas especializadas de ciberataque para infiltrarse en las redes del centro. Estas herramientas habrían permitido a los atacantes mapear el sistema terrestre de distribución horaria y monitorizar su infraestructura crítica.

Los atacantes primero obtuvieron acceso remoto a varios dispositivos antes de utilizar una plataforma que combinaba aplicaciones informáticas de espionaje y herramientas avanzadas de intrusión. El objetivo era robar datos de los sistemas de información estratégicos del centro.

Los ciberataques utilizaron servidores de retransmisión ubicados en Estados Unidos, Europa y Asia para ocultar su origen. Los atacantes también emplearon sofisticados algoritmos de cifrado para borrar su rastro. China afirma haber detectado, bloqueado y documentado varios de estos ataques, además de haber asesorado al centro en la implementación de contramedidas técnicas y legales.

Una típica operación APT dirigida por un Estado

Para los expertos chinos, esta ofensiva se ajusta a la definición de un ataque de Amenaza Persistente Avanzada (APT). Estas operaciones, llevadas a cabo por entidades públicas, se basan en la persistencia, la capacidad técnica y objetivos de inteligencia estratégica.

Las técnicas utilizadas —vulnerabilidades de día cero, escalada lateral de privilegios y penetración de redes— demuestran un alto grado de sofisticación y acceso privilegiado a recursos de ciberguerra patrocinados por el Estado. El uso generalizado de servidores intermedios —en múltiples países— tiene como objetivo ocultar la cadena de atribución y eludir los sistemas de detección de intrusiones.

Los ataques APT suelen tener como objetivo infraestructuras críticas: energía, transporte, defensa, comunicaciones o, en este caso concreto, los sistemas nacionales de cronometraje. La hora estándar representa un punto estratégico clave: cualquier desincronización puede debilitar las redes eléctricas, los mercados financieros e incluso los sistemas satelitales.

Este ataque es un acto sistémico destinado a frenar el ascenso tecnológico de China y mantener la superioridad estadounidense en el ciberespacio. La estrategia forma parte de una lógica de hegemonía digital donde la vigilancia y el sabotaje sustituyen al enfrentamiento armado.

La guerra invisible del tiempo

El caso del Centro Nacional de Servicio de Cronometraje ilustra un cambio de escala en la guerra cibernética mundial. El tiempo, un recurso fundamental pero intangible, se está convirtiendo en una palanca de poder. Controlar o interrumpir los relojes del adversario implica desorganizar su logística, economía y sistema de defensa sin necesidad de recurrir a las armas. China está invirtiendo mucho dinero en un sistema de cronometraje terrestre de alta precisión para reforzar la seguridad, la fiabilidad y la resiliencia de su infraestructura horaria. Este proyecto busca reducir la dependencia de las señales satelitales, vulnerables a interferencias y ataques electrónicos.

La medición del tiempo se ha integrado a las doctrinas nacionales de ciberseguridad. En un entorno donde cada microsegundo cuenta, el control del tiempo se convierte en un arma de influencia y disuasión. Los ataques del pasado, como los de Stuxnet, SolarWinds o las campañas de la NSA, demuestran que los Estados seguirán considerando el ciberespacio un campo de operaciones prioritario.

Damien Bancal https://www.zataz.com/cyberattaque-americaine-contre-le-temps-chinois/

(*) El BeiDou es un mecanismo de navegación por satélite desarrollado por China, similar al GPS estadounidense y al sistema Glonass ruso.

Biden dio luz verde a los ataques israelíes contra Líbano en plenas negociaciones de ‘paz’

El antiguo embajador israelí en Washington, Michael Herzog, ha revelado que el gobierno de Tel Aviv llegó a acuerdos informales con Washington para continuar bombardeando objetivos en Líbano, a pesar del alto el fuego negociado por Estados Unidos y Francia a finales de 2019.

La diplomacia de Estados Unidos e Israel es así: con un mano negocian y con la otra golpean.

Herzog reveló este acuerdo verbal, que no había sido confirmado previamente, durante una mesa redonda organizada el viernes por el Instituto de Washington para la Política de Oriente Medio.

Uno de los resultados del acuerdo, que Herzog ayudó a negociar, es el mantenimiento de la “libertad de acción” de Israel frente a amenazas cuando otras partes son incapaces o no están dispuestas a contenerlas. “Fue posible gracias a acuerdos informales con el gobierno de Estados Unidos”, dijo.

Esta revelación ayuda a explicar el relativo silencio de Estados Unidos en los últimos meses respecto a las presuntas violaciones del alto el fuego por parte de Israel, incluyendo ataques aéreos casi diarios e incursiones de comandos contra sitios que Israel afirma que están vinculados a Hezbollah en el sur de Líbano.

Los ataques, que han causado la muerte de al menos 100 civiles libaneses, distan mucho del “cese definitivo de las hostilidades” prometido por Biden tras el alto el fuego.

En los últimos meses han circulado rumores sobre un acuerdo de este tipo, a raíz de informes de la prensa israelí sobre un “memorando de entendimiento” que autoriza a Israel a “defenderse” de las amenazas en Líbano, siempre que notifique previamente a Estados Unidos.

Sin embargo, las declaraciones de Herzog parecen constituir la primera confirmación oficial de este acuerdo secreto, y la indicación más clara hasta la fecha de que Israel considera este protocolo como una carta blanca para continuar su campaña aérea unilateral contra Líbano.

Herzog no especificó si estos “acuerdos paralelos” siguen vigentes bajo el gobierno de Trump que, al igual que el de Biden, ha ignorado en gran medida las violaciones del alto el fuego por parte de Israel.

Las declaraciones de Herzog también arrojan nueva luz sobre la situación previa a la visita del yihadista sirio, Ahmed Al Sharaa, a Washington, donde se reunirá con Trump para abordar, entre otros temas, la posibilidad de un acuerdo de seguridad sirio-israelí.

Según el exembajador israelí, Israel desea implementar un acuerdo paralelo similar a cualquier otro acuerdo con Siria. “Es importante que los israelíes sepan que pueden conservar su libertad de acción”, afirmó Herzog, mientras las demás partes tienen las manos atadas.

29 millones de dólares para provocar el caos en Bangladesh

El exministro de Educación de Bangladesh, Mohibul Hassan Chowdhury, ha declarado que las ONG estadounidenses, incluida la Usaid, han estado llevando a cabo una campaña desde 2018 para cambiar el gobierno del país. Acusó a estas organizaciones de gastar 29 millones de dólares en actividades subversivas para incitar a la inestabilidad en las calles.

Desde 2018 las ONG estadounidenses han estado llevando a cabo una campaña contra el gobierno de Bangladesh, afirmó Chowdhury, encargado de negociar con los participantes en las protestas del año pasado. Destacó específicamente a organizaciones como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y el Instituto Republicano Internacional, que, según él, pretendían cambiar el gobierno de Bangladesh “a cualquier precio”.

En un año, dos ONG recibieron 29 millones de dólares, especificó el exministro. “¿Adónde fue a parar ese dinero? A actividades destinadas a derrocar al régimen. Pagaron a raperos, figuras culturales y personas transgénero (hijras), la comunidad del ‘tercer género’”, señaló, añadiendo: “También a extremistas: combatientes yihadistas recibieron fondos para combatir a estos elementos liberales”.

“Se trató, por lo tanto, de un caos cuidadosamente planeado y orquestado con el dinero, un caos que luego desencadenó disturbios generalizados”, enfatizó.

El exministro también se refirió a las relaciones ruso-bangladesíes, afirmando que Rusia siempre ha sido amiga de Bangladesh desde la época soviética. Según él, muchos académicos bangladesíes se formaron en Rusia.

Estas relaciones abarcan no solo el desarrollo del potencial humano y las habilidades, sino también los intercambios científicos, técnicos y educativos. Chowdhury destacó la relación estratégica entre ambos países, recordando que cuando Bangladesh buscó seguridad energética, Rusia ofreció una solución en forma de una central nuclear.

La relación entre ambos países trasciende cualquier partido político y se mantendrá sólida independientemente del gobierno en el poder. Sin embargo, reconoció que inevitablemente surgirán problemas, ya que algunos países no querrán que Bangladesh mantenga relaciones mutuamente beneficiosas con Rusia.

En julio del año pasado estallaron protestas en Bangladesh. En ese momento, comenzaron manifestaciones estudiantiles en varias ciudades del país contra el sistema de cuotas laborales reservadas para los familiares de quienes participaron en la Guerra de Independencia de 1971, las cuales posteriormente se convirtieron en disturbios. Más de cien personas murieron y miles fueron detenidas.

Los disturbios se reanudaron en agosto, con los participantes exigiendo castigo para los responsables de las muertes ocurridas durante las protestas de julio. Las manifestaciones llevaron a la renuncia de la ex primera ministra bangladesí Sheikh Hasina, quien solicitó asilo en Reino Unido.

En octubre los manifestantes volvieron a tomar las calles, esta vez en el contexto de la firma de una hoja de ruta para reformas políticas propuesta por el gobierno interino. Los manifestantes exigieron la inclusión en el documento de disposiciones adicionales para los agentes involucrados en los disturbios del año anterior, presentándose como parte del movimiento que condujo a la destitución del gobierno en agosto.

La aparente quietud de la clase trabajadora es la incubadora de una tempestad

La aparente quietud o pasividad de la clase trabajadora ante el deterioro constante de sus condiciones de vida es, quizás, uno de los fenómenos más manidos por la llamada «izquierda alternativa» como excusa para la renuncia a sus reivindicaciones históricas. La conclusión ante la quietud es que «hay que rebajar» el discurso o «adaptarse a la realidad». Esconder las banderas y aparentar algo distinto. Leer más

El gran negocio de la mierda

En los inodoros y las aguas fecales hay un tesoro escondido. El Foro de Davos lo califica como “la cuarta revolución industrial”. Por su parte, los “expertos” aseguran que es un nicho de mercado que hasta ahora nadie se había preocupado de explotar. Hay programas para producir hidrógeno y electricidad; otros para elaborar carbón vegetal biológico, minerales, fertilizantes, alimentos y agua potable.

En 2016 varias multinacionales formaron un chiringuito, la Toilet Board Coalition, para promover la “economía circular”. La coalición colabora con varios organismos de la ONU, como UNICEF, ONU-Agua (UN-Water) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, uno de los cuales son las letrinas, los saneamientos e inodoros.

Varias multinacionales forman parte de la coalición, entre ellas Unilever, que vende numerosas marcas de alimentación, y Firmenich, una empresa suiza especializada en la producción de sabores y aromas artificiales, algo que nunca puede faltar cuando la materia prima son los orines y excrementos. El buen gusto siempre tiene que llegar a los paladares más exigentes.

En 2020 Firmenich se asoció con Microsoft para elaborar sabores artificiales con inteligencia artificial. A los alimentos de “carne vegetal” les daba un sabor a res “ligeramente asada”.

Según una investigación del propio holding, el mercado podría alcanzar un valor de 62.000 millones de dólares solo en India. Es una materia prima desaprovechada de 3,8 billones de litros de “valiosos recursos biológicos cada año” (1), que es una manera elegante de referirse a los orines y deposiciones.

Del holding de los saneamientos también forma parte otra empresa, llamada Veolia, que recicla las aguas residuales para convertirlas en potables. No se trata de proyectos quiméricos: hace dos años que Veolia suministra agua a los vecinos de Les Sables d’Olonne, en Francia. Según su propia página web, en 2023 puso en marcha en la localidad el Programa Jourdain, calificado como “el primer experimento en Francia y Europa en el tratamiento de aguas residuales, para asegurar el suministro de agua potable en la región” (2).

En 2011 la Fundación Gates financió el concurso RTTC (“Reinvent the Toilet Challenge”) en el que participaron ocho universidades para filtrar y separar los diversos componentes de las aguas fecales.

La retórica que justifica el reciclado de las aguas residuales es el mantra de siempre: el cambio climático va a causar sequías, por lo que hay que asegurar el suministro de agua potable “de muy alta calidad”, dicen los folletos publicitarios de la industria de los saneamientos.

Si una multinacional, como Unilever, forma parte de la coalición de los inodoros, es porque la economía política de los excrementos incluye un componente alimentario, específicamente destinado a transformar los orines y las heces humanas en alimentos nutritivos y sanos.

La materia prima es abundante. Los 8.000 millones de habitantes del planeta fabrican excrementos humanos cada día, lo que equivale a 3,8 billones de litros. Una vez capturados, ofrecen posibilidades de reciclado muy interesantes, dice la Toilet Board Coalition. Por eso el gobierno de India inició un ambicioso programa para que las personas no defequen al aire libre. La materia primera se pierde y, para recuperarla, instalaron cien millones de letrinas. De esa manera India se convierte en un país con la etiqueta ODF (“libre de defecación en espacios abiertos”). El negocio es doble: unas empresas fabrican los inodoros y las otras recogen los excrementos.

La técnica para reciclar las aguas fecales se basa en la cría de larvas de la mosca soldado negra (Hermetia illucens). Las llaman las “moscas ecológicas” por su excepcional capacidad de convertir los desechos orgánicos en proteínas de alta calidad, lípidos y nutrientes esenciales. El polvo se procesa en un producto digerible, denso en nutrientes que se utiliza en una amplia variedad de alimentos y bebidas: harina, masa para pasteles y galletas, barritas proteicas, cerveza, cereales para el desayuno y otros succedáneos de la carne y los lácteos (3).

Una empresa sudafricana, Gourmet Grubb, ahora llamada De Novo Foodlabs, vende helados Entomilk (4) y otros productos “alimenticios” procesados por esas larvas: leche, yogures, quesos…

La técnica de utilizar larvas de mosca negra para crear nuevos “alimentos” a partir de excrementos humanos recogidos en las alcantarillas es un proyecto que cuenta con el apoyo de EAWAG, el instituto de investigación del agua, que tiene su sede en Zurich y que en 2012 fue subvencionado por la Fundación Gates con 40.000 dólares por su labor en el diseño de los nuevos inodoros capaces de reciclar las aguas fecales (5).

Para capturar el máximo posible de heces, EAWAG se asoció con la empresa austriaca Eoos para fabricar una letrina móvil que contiene su propio filtrado de aguas y no necesita alcantarillas. Fue desarrollado dentro del programa de subvenciones de la Fundación Gates y lo llaman “Blue Diversion Toilet”. Al separar y reciclar las aguas, el inodoro sirve también de grifo para beber agua reciclada, e incluso de ducha (6).

Las larvas de mosca negra se utilizan para elaborar fertilizantes y biocombustibles, así como en la “alimentación animal”. En 2023 la Unión Europea aprobó su comercialización para la “alimentación humana” bajo la etiqueta de “nuevos alimentos”. Ciertos productos procesados que contienen larvas de mosca negra —como harinas, proteínas o ingredientes en barras energéticas— se pueden comercializar legalmente en la Unión Europea.

Otros países, como Canadá, Suiza y algunos en Asia, también han avanzado en la regulación de los insectos como fuentes de proteínas para consumo humano, incluyendo las larvas de mosca negra.

Mientras las grandes multinacionales se apoderan de los manantiales de agua potable y la venden embotellada, los demás se tendrán que conformar con beber las aguas fecales recicladas. Sin denominación de origen. Se trata de experimentos que ya se han probado en África. Por ejemplo, las letrinas de última tecnología “Blue Diversion Toilet” se probaron en Uganda en 2013 y al año siguiente en Kenya.

Si los negros no se mueren al consumir el agua reciclada, pronto los veremos en nuestras grandes metrópolis y urbanizaciones… además de en nuestras mesas.

(1) https://medium.com/@TheToiletBoard/accelerating-the-sanitation-economy-the-fortune-in-our-toilets-28653366d952
(2) https://www.veolia.com/en/our-media/news/vendee-eau-help-veolia-preparing-future-through-its-jourdain-programme-first
(3) https://www.marketresearchintellect.com/blog/black-soldier-fly-larvae-powder-the-eco-friendly-superfood-revolutionizing-the-food-and-beverage-industry/
(4) https://edition.cnn.com/2019/07/25/business/gourmet-grubb-insect-ice-cream-intl
(5) https://www.gatesfoundation.org/Ideas/Media-Center/Press-Releases/2012/08/bill-gates-names-winners-of-the-reinvent-the-toilet-challenge
(6) https://www.dezeen.com/2015/04/06/blue-diversion-toilet-eoos-eawag-sanitation-water-filter/

‘¡La OTAN borrará a Moscú del mapa!’

El ministro de Defensa belga, Theo Francken, no tiene pelos en la lengua. No vaciló en defender públicamente los bombardeos israelíes sobre la población de Gaza y ahora ha vuelto a perder la cabeza, amenazando con “borrar Moscú de la faz de la tierra”.

El ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, ya dijo algo parecido al comienzo de la Guerra de Ucrania: las sanciones europeas iban a hundir a Rusia. Los intoxicadores también difundieron a los cuatro vientos las palabras de Von der Leyen: la economía de Rusia estaba en la ruina.

“Tenemos informes de ucranianos que aseguran que cuando encuentran equipo militar ruso abandonado o destruido, está lleno de semiconductores que sacaron de lavavajillas y refrigeradores”, dijo la secretaria de Comercio, Gina Raimondo, al Comité de Asignaciones del Senado.

Ante la falta de suministros, Rusia estaba desgüazando lavadoras y frigoríficos para poner sus chips en sus tanques, añadió Mark Gitenstein, embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea. El ejército ruso utilizaba los tapones de las botellas de plástico para sus drones.

Como se creen sus propias imbecilidades, el periódico The Guardian aseguró que la Comisión Europea iba a prohibir la venta de electrodomésticos europeos, incluidos lavavajillas y lavadoras, porque el ejército ruso los estaba utilizando para extraer los chips.

En fin, no sólo hay bocazas en España. Lo de los drones rusos que sobrevuelan los centros de la OTAN en Europa, dio un giro completo a la charlatenería en las tertulias televisivas y radiofónicas: la economía rusa no sólo no está en ruinas sino que ha aumentado espectacularmente la producción militar. Antes alardeaban de chulería y ahora tienen miedo.

Como tantos otros, a Francken le encantan las entrevistas y la publicidad, a pesar de que el ejército de su país es insignificante, es decir, de que está al frente de un Ministerio que nadie en el mundo puede tener en cuenta desde que dejó de matar y mutilar a los negros en el Congo.

Su amenaza de “borrar a Moscú de la faz de la tierra” sólo se entiende desde la comodidad de un despacho en Bruselas, con mapas de soldaditos encima de la mesa. Las reacciones de los moscovitas amenazados han comenzado, como es habitual, con Dmitri Medvédev, que tildó a Francken de “imbécil”.

Francken es el típico nazi flamenco que ha cimentado su carrera sobre posturas xenófobas. En Europa hace un tiempo que proliferan este tipo de personajes, anodinos y macarras a partes iguales.

No están los tiempos para este tipo de bravuconadas que, sujetos como Francken, creen amparadas por el artículo 5 del Tratado fundacional de la OTAN. Si Medvedev va a Bruselas a pegarse con él, el ministro belga va a encontrar muy pocas ayudas.

Aterrizan en España bombarderos B-52 estadounidenses

Bombarderos estratégicos B-52 estadounidenses, procedentes de la Base Aérea de Barksdale, en Luisiana, aterrizaron el viernes en la Base Aérea de la OTAN en Morón de la Frontera. El despliegue se produce en medio de una situación volátil, con Washington y Moscú en un tenso enfrentamiento que reaviva los temores de una nueva carrera armamentista.

La llegada de estos gigantes voladores, capaces de transportar armas nucleares, a Europa no es casual. La OTAN continúa expandiendo su influencia en las inmediaciones de Rusia, y los estadounidenses nunca han ocultado su deseo de cercar a su enemigo histórico.

El Pentágono se refiere eufemísticamente a esto como participación en las maniobras “Bomber Task Force Europe 26-1”. Tras esta jerga subyace una realidad más cruda: Washington está demostrando su poderío en sus relaciones con Moscú.

Esta demostración de fuerza se produce en un momento muy sospechoso, poco después de que el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, confirmara que Moscú estaba preparando pruebas nucleares en respuesta a las directivas estadounidenses.

El ejército estadounidense no se anda con rodeos en sus declaraciones: las maniobras tienen como objetivo reforzar la disuasión en el flanco oriental de Europa.

Las tensiones se han intensificado desde el 30 de octubre. Ese día, Trump declaró había dado instrucciones al Departamento de Guerra “para que comience a probar nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones con otros países”.

Trump no se anduvo con rodeos. Acusó a Rusia y China de realizar pruebas clandestinas subterráneas.

Ante las amenazas al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, Putin tampoco se contuvo. El 5 de noviembre, durante una reunión del Consejo de Seguridad transmitida por la televisión rusa, el jefe del Kremlin ordenó que prepararan respuestas concretas.

Si Estados Unidos u otros signatarios del Tratado reanudaran sus pruebas, Moscú no permanecería impasible. “Rusia debe implementar medidas de represalia apropiadas y proporcionales”, declaró Putin, decidido a no dejarse intimidar.

El sábado Lavrov declaró que la orden del jefe del Kremlin “se ha tenido en cuenta y se está implementando activamente”. Añadió que “se mantendrá informado al público sobre los resultados”.

Rusia no ha realizado ninguna prueba nuclear desde 1990, justo antes del colapso de la URSS. Los estadounidenses, por su parte, cesaron sus pruebas explosivas en 1992.

El 7 de noviembre, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, lanzó una advertencia a Putin en el periódico alemán Welt am Sonntag: “Putin debe saber que una guerra nuclear nunca se puede ganar y nunca debe librarse”.

El cabecilla de la Alianza hizo hincapié en el reciente ejercicio anual. Afirmó tener plena confianza en la credibilidad de la disuasión de la OTAN. “Cuando Rusia ondea la bandera roja con su retórica alarmista, nuestros ciudadanos no deben dejarse llevar por el pánico”, afirmó, especificando que la Alianza contaba con un arsenal de disuasión listo para su uso.

Alemania quiere aumentar la edad de jubilación para pagar el rearme

Alemania está perdiendo fuerza de trabajo. Registró un número récord de empleos vacantes en el primer trimestre de este año, alcanzando la cifra sin precedentes de 1,74 millones de puestos de trabajo. Esta cifra es la más alta desde la reunificación hace 30 años.

Al mismo tiempo, también sufre una escasez récord de jóvenes. En julio solo el 10 por cien de la población tenía entre 15 y 24 años, en comparación con el 20 por cien de los mayores de 65 años.

La tasa de natalidad del país es demasiado baja para encontrar fuerza de trabajo.

Al problema demográfico se le suman otros dos: los países europeos no quieren emigrantes y, además, necesitan destinar el dinero de las pensiones al rearme. El capital tiene que reducir el número de jubilados y conseguir que cobren menos.

Uno de los remedios es elevar la edad de jubilación a 70 años. Actualmente, Alemania está elevando gradualmente la edad de jubilación de 65 a 67 años para quienes nacieron después de 1967; pero no es suficiente.

El presidente de la Federación de Asociaciones Empresariales Alemanas de las Industrias Metalúrgica y Eléctrica, Stefan Wolf, solicitó aumentar la edad de jubilación a principios de agosto.

En Alemania las pensiones se financian principalmente mediante el sistema de reparto, en el que la mayoría de los alemanes —excepto los funcionarios y los autónomos— cotizan al fondo estatal de pensiones, que se utiliza para financiar las pensiones de los jubilados.

Actualmente, los trabajadores aportan algo más del 9 por cien de sus ingresos mensuales al fondo. Esta cantidad es igualada por el patrono. Es un sistema que solo funciona si hay suficientes trabajadores activos que cotizan al fondo.

La OCDE prevé que la edad media de jubilación para una persona con empleo continuo aumentará a 66,1 años para los hombres y a 65,5 años para las mujeres.

‘Necesitamos a los emigrantes’

Pero las cuentas no salen. “Necesitamos la migración. Es fundamental que vengan suficientes personas del extranjero a trabajar en Alemania”, dice Johannes Geyer, subdirector de Economía Pública del Instituto Alemán de Investigación Económica.

“El gobierno está intentando facilitar el reconocimiento en Alemania de las cualificaciones de los migrantes. También se observan algunas mejoras en la normativa para solicitantes de asilo y personas con estatus de tolerancia, con el fin de legalizar su situación y reconocer los títulos y cualificaciones profesionales obtenidos fuera de Alemania. Esto sigue siendo un problema”.

Geyer también señala el potencial del mercado negro: “Tenemos un amplio sector de personas que trabajan en los llamados miniempleos, es decir, empleos precarios, mal remunerados pero exentos de impuestos y cotizaciones a la seguridad social. Si pudiéramos incorporar a estas personas a empleos regulares, esto también beneficiaría al sistema“.

También existe la posibilidad de generar empleo para más personas desempleadas, así como de ayudar a la reinserción laboral de quienes se han visto obligados a jubilarse por invalidez debido a una enfermedad. Esto afecta a millones de personas, pero muchas de ellas no pueden trabajar a tiempo completo por diversas razones, desde problemas de salud hasta el cuidado de familiares.

Geyer sugiere que los funcionarios públicos y los trabajadores autónomos, que actualmente cotizan a fondos de pensiones separados, también podrían integrarse en el sistema general de pensiones públicas.

Aumentar la jornada laboral

Otra solución consiste en aumentar la semana laboral a 42 horas. Pero Geyer es escéptico. “Creo que en muchos sectores, 40 horas es prácticamente el máximo que se puede esperar de la gente”, afirma. “Si se aumentan las horas de trabajo, hay que tener en cuenta que la gente ya está agotada y esas horas adicionales agravarán ese agotamiento y podrían tener un impacto negativo en la salud”.

También es posible aumentar las cotizaciones para las pensiones. Predice un incremento del 18,6 por cien actual a más del 20 por cien para 2025. “Actualmente tenemos tasas de cotización [para las pensiones] bastante bajas. Hace diez años nadie habría esperado que siguieran por debajo del 19 por cien”, comenta.

“Antes de la guerra [de Ucrania] y el aumento de la inflación, habría dicho que podíamos permitirnos aumentar las tasas de cotización, pero dada la alta inflación, eso provocará un debate bastante acalorado”.

—https://www.dw.com/en/germany-debates-raising-retirement-age-to-70/a-62915311

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