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La policía registra a la consultora estadounidense que dirigió las campañas electorales de Macron

La policía francesa ha vuelto a registrar las oficinas de la consultora estadounidense McKinsey. Los registros están relacionadas con una investigación sobre la posible participación ilegal de la consultora en las campañas presidenciales de Macron de 2017 y 2022, dice Le Figaro (1).

El registro tuvo lugar el 6 de noviembre en el marco de la investigación dirigida por el juez instructor Serge Turner.

El caso se inició en 2022 cuando una comisión parlamentaria describió la colaboración del gobierno con consultoras privadas como un fenómeno en auge, y la oposición acusó a Macron de posible favoritismo hacia McKinsey. También se han planteado dudas sobre las declaraciones de impuestos de la empresa.

“Según un informe del Senado, la oficina francesa de McKinsey no pagó el impuesto de sociedades durante casi diez años, de 2011 a 2020”, informó el periódico, señalando que esta información sirvió de base para iniciar la investigación criminal.

El sumario ya ha derivado en registros en los domicilios de antiguos jerifaltes de McKinsey, el Ministerio de Sanidad, la sede del partido Renacimiento y la propia empresa. La presión aumenta: el tribunal quiere determinar si hubo financiación ilegal y si existieron tramas que pudieran haber influido en las campañas electorales de Macron.

De aquí se desprenden dos conclusiones. La primera es que en Francia la crisis política ha alcanzado tales dimensiones que es imprescindible deshacerse de un personaje gastado y amortizado desde hace bastante tiempo. Los partidos y los políticos son marionetas de usar y tirar. La V República ya se ha desprendido de Sarkozy y ahora le toca el turno a Macron,

La segunda es que las elecciones las ganan las grandes empresas de imagen y relaciones públicas, cuya contratación no está al alcance de cualquiera. McKinsey creó un partido “ad hoc” para que Macron ganara las elecciones y ahora tienen que deshacerse de ambos.

Naturalmente que cuando se habla de Macron hay que aludir, inevitablemente, a su padrino Rothschild. Del mismo modo, cuando se habla de McKinsey hay que recordar que fue la empresa encagada de la publicidad necesaria para convencer de que las vacunas contra el “covid” eran sanas, saludables y recomendables.

En 2021 la empresa fue condenada a pagar 573 millones de dólares por su papel en la crisis de los opioides que ha llevado a la muerte por sobredosis a 400.000 estadounidenses.

En fin, tanto las elecciones como la sanidad están manos de las empresas publicitarias de Estados Unidos. Es el mismo paquete publicitario: Rothschild, Macron y McKinsey. Vacunas y elecciones, elecciones y vacunas. Sólo es publicidad. La crisis de la V Repúbica no debería extrañar a nadie que lea las noticias del día.

Un matrimonio de conveniencia: McKinsey y Ursula Von der Leyen

Pero la historia no acaba en Francia porque “todo tiene relación con todo”. Se introducen por todos los rincones, tanto económicos como políticos. En España los cabecillas de McKinsey están entre los dirigentes de las mayores empresas (2).

En 2018 estalló en Alemania el escándalo de las consultoras, que afectó al Ministerio de Defensa cuando la jefa era Ursula von der Leyen. Detectaron decenas de irregularidades en la contratación de consultores externos por parte del Ministerio o, por decirlo con otrasa palabras, quien mandaba en el Ministerio eran esos “consultores externos”, entre los que McKinsey ocupaba el primer plano porque el hijo de von der Leyen trabajaba en la consultora.

Cuando ya era presidenta de la Comisión Europea, un comité de investigación del Parlamento alemán la llamó a declarar. La tuvo cinco horas asfixiada a preguntas. Por resumir, lo que Von der Leyen respondió es que los funcionarios del Ministerio tenían demasiado trabajo y habían buscado a alguien de fuera para que les echara una mano.

En el centro del chanchullo estaba Katrin Suder, que asumía una doble condición: era miembro de la consultora y, al mismo tiempo, del Ministerio de Defensa. Von der Leyen ya había trabajado con ella cuando era ministra de Trabajo. Era su “brazo derecho”.

“Algunos consultores gozaban de acceso privilegiado a funcionarios del ministerio, lo que les permitió eludir las normas y obtener contratos por valor de millones de euros”, dice Político (3).

Hace tiempo que Europa ha normalizado los chanchullos de las consultoras. “Es un negocio habitual para las principales firmas de consultoría, casi todas las cuales han estado involucradas en su parte de tratos sucios en los últimos años”, dice otro medio (4).

Suder compraba las armas del ejército alemán, pero nadie vio ninguna responsabilidad por su parte, ni política ni criminal. Dimitió de su cargo -por si acaso- en cuanto su nombre salió a la luz. No es que no hubiera pruebas; es que nunca aparecieron. “Cuando se inició una investigación sobre estas transacciones, la misteriosa desaparición de pruebas clave y el borrado de datos de teléfonos oficiales apuntaron a una red de protección del poder meticulosamente diseñada”, dice un medio (5).

Las pruebas habían desaparecido exactamente igual que luego desaparecieron los mensajes de texto del móvil de Von der Leyen con la farmacéutica Pfizer en la negociación de las vacunas contra el “covid”.

(1) https://www.lefigaro.fr/societes/campagnes-de-macron-le-cabinet-de-conseil-mckinsey-a-de-nouveau-ete-perquisitionne-debut-novembre-20251117
(2) https://www.expansion.com/empresas/2021/03/16/604fbc95e5fdea8e408b4628.html
(3) https://www.politico.eu/article/von-der-leyen-admits-mistakes-in-contracting-scandal-but-stands-her-ground/
(4) https://www.geopoliticalmonitor.com/controversial-eu-nomination-recalls-broader-consultancy-scandals/
(5) https://slguardian.org/ursula-von-der-leyen-the-emblem-of-privilege-and-opacity-in-eu-politics/

Rusia puede evadir el control occidental sobre los mercados mundiales

La agresividad de Trump hacia India, combinada con la devastación causada por la guerra de Gaza, acerca al país más poblado del mundo a Moscú, desde que el primer ministro indio, Narendra Modi, invitó a Putin a visitarlo en agosto de este año.

Trump anunció un impuesto aduanero del 50 por cien sobre las exportaciones indias, imponiendo sanciones al país por sus importaciones de petróleo ruso. Tras el anuncio, India firmó acuerdos con Rusia para profundizar la cooperación en los sectores aeroespacial, de tierras raras, aluminio, fertilizantes, transporte ferroviario y otros.

Antes de la iniciativa India-Oriente Medio-Europa (IMEC), China ya estaba explorando formas de acceder a los mercados occidentales evitando el Estrecho de Malaca, donde el comercio marítimo enfrenta retrasos y posibles derechos de aduana impuestos por Occidente. En 2023 Pekín buscó fortalecer su influencia en Oriente Medio, dentro de la Ruta de la Seda, a través de un proceso de apaciguamiento entre Arabia Saudí e Irán, con el objetivo de crear un corredor estable para el comercio y los flujos de energía.

Aprovechando la mejora de las relaciones regionales, China planeaba transportar mercancías y recursos naturales a través del Golfo Pérsico y, en última instancia, a Egipto, reduciendo así su dependencia del Canal de Suez y su exposición a aranceles y cuellos de botella occidentales. Era parte del plan a largo plazo de China de asegurar rutas alternativas para sus exportaciones a Europa, al tiempo que fortalece su influencia política en regiones de tránsito estratégicas.

Estados Unidos no utiliza a India como contrapeso a China

Estados Unidos veía a India como un socio estratégico capaz de contrarrestar la creciente influencia de China en Asia y el sector industrial mundial. El proyecto IMEC tenía como objetivo integrar a India en una red de rutas comerciales y logísticas que unieran Asia con Europa, ofreciendo así una alternativa a la Nueva Ruta de la Seda de China. El proyecto tenía como objetivo permitir a las empresas estadounidenses aprovechar la capacidad de producción india para seguir siendo competitivas con las cadenas de suministro chinas. Al colaborar con India, Estados Unidos buscó diversificar la producción mundial y reducir su dependencia de la industria china, posicionando a India como una plataforma central para la producción industrial de alto valor.

Al igual que China, India se encuentra entre las economías emergentes más prometedoras, con un rápido crecimiento y un enorme mercado interno. También ocupa el quinto lugar en el mundo en términos de influencia en los mercados manufactureros, lo que lo convierte en un actor clave en la reestructuración de las cadenas de suministro. El corredor IMEC, que conecta India y Europa por tierra a través de Oriente Medio, Grecia e Israel, brindó una oportunidad sin precedentes para acelerar el comercio, reducir costos y fortalecer la integración económica entre Asia y Europa.

El éxito del proyecto IMEC se basó en gran medida en la estabilidad regional y la seguridad energética. Por este corredor pasaría el gas natural, materia prima esencial para el crecimiento industrial y las industrias manufactureras de uso intensivo de energía, estimulando así las inversiones en infraestructura. Sin embargo, la guerra de Gaza trastocó el contexto político, retrasando la cooperación entre Israel, Grecia e India e impidiendo que el corredor se pusiera en servicio. La guerra ha puesto de relieve la fragilidad de iniciativas comerciales tan ambiciosas, demostrando que incluso las estrategias económicas más prometedoras son extremadamente vulnerables a la inestabilidad regional y colocando así el plan de Estados Unidos de utilizar a India como contrapeso a China en una situación precaria.

Como resultado, India no tiene más remedio que recurrir a Rusia para acceder a los mercados europeos. Además de las ventajas financieras o militares directas que podría obtener de dicha cooperación, ofrece la oportunidad de relanzar el corredor persa.

Historia del corredor persa

El Corredor Persa se estableció inicialmente durante la Segunda Guerra Mundial como una ruta de suministro vital para la Unión Soviética. Las fuerzas aliadas, principalmente británicas y estadounidenses, transportaron armas, alimentos y otros suministros esenciales a través del Golfo Pérsico, a través del sur de Irán, hasta la Unión Soviética para apoyar la lucha contra la Alemania nazi.

Su importancia estratégica residía en su capacidad para evitar las rutas atlánticas controladas por los alemanes y garantizar un suministro terrestre seguro al frente de Europa oriental. El corredor requirió importantes desarrollos de infraestructura, incluidos ferrocarriles, carreteras e instalaciones portuarias, sentando las bases para el papel posterior de Irán como centro de tránsito entre el sur de Asia, Oriente Medio y Eurasia. En su apogeo en 1942-1943, este corredor transportó millones de toneladas de suministros desde el programa de Préstamo y Arrendamiento a la URSS.

Después de la guerra, el corredor persa original perdió su vocación militar, pero dejó un importante legado de infraestructura de transporte. A lo largo de las décadas, y más particularmente a partir de la década de los noventa, el plan de conectar India, Irán y Rusia a través de una versión modernizada de este corredor ganó terreno, en paralelo con la evolución del comercio mundial. El nuevo corredor persa 2.0 prevé una red multimodal que combine puertos, ferrocarriles y carreteras para facilitar el transporte de mercancías de la India a Rusia pasando por Irán y el Mar Caspio, ofreciendo así una alternativa estratégica a rutas marítimas tradicionales, como el Canal de Suez.

INSTC y el renacimiento del corredor persa

El Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC) es la realización moderna de ese plan. India, Irán y Rusia firmaron el acuerdo INSTC el 12 de septiembre de 2000, que entró en vigor el 16 de mayo de 2002. Es una red multimodal de rutas marítimas, ferroviarias y por carretera diseñada para conectar India con Rusia y el norte de Europa a través de Irán y el Mar Caspio. Al conectar los puertos indios con los centros de tránsito iraníes y los puertos del Mar Caspio, el INSTC se basa en las bases logísticas del Corredor Persa y al mismo tiempo amplía su alcance al comercio en lugar del suministro en tiempos de guerra. Ofrece tiempos de tránsito reducidos, costos de envío más bajos y una mayor flexibilidad política, lo que permite a India, Rusia y otros países participantes fortalecer la cooperación económica.

El corredor fue diseñado como una alternativa comercial estratégica, que permite a la India exportar mercancías a Rusia y Europa evitando los puntos de cruce marítimo estratégicos y los derechos de aduana occidentales. Con el tiempo, otros países, incluidos Azerbaiyán, Turkmenistán y Kazajstán, se unieron a las discusiones, lo que convirtió el proyecto en una herramienta potencialmente transformadora para el comercio euroasiático.

A pesar de sus promesas, el INSTC encontró varios obstáculos en su implementación. Las tensiones políticas en Oriente Medio, los conflictos regionales y los retrasos burocráticos en los países participantes han ralentizado el progreso. Las dificultades de financiación y los desacuerdos sobre aduanas, logística e infraestructura portuaria han complicado aún más la situación. A finales de la década de 2010, el entusiasmo por el corredor se había desvanecido y el impulso hacia su plena puesta en funcionamiento había perdido fuerza en gran medida. La inestabilidad política y las cambiantes prioridades internacionales significaron que, aunque técnicamente viable, el INSTC no pudo alcanzar su máximo potencial durante este período.

Hoy, el acercamiento de intereses entre India y Rusia, facilitado por la cooperación con Irán, podría reactivar el Corredor Comercial Indo-Ruso (INSTC). Los esfuerzos de India por profundizar los vínculos con Rusia, particularmente frente a presiones externas como los aranceles estadounidenses, hacen que el corredor vuelva a ser estratégicamente atractivo. El papel de Irán como centro de tránsito en este eje refuerza aún más su importancia, permitiendo el transporte eficaz de mercancías desde India a Rusia y Europa a través del Golfo Pérsico y el Mar Caspio. Con una voluntad política fortalecida, inversiones en infraestructura y una mayor estabilidad regional, el INSTC finalmente podría hacer realidad su visión inicial: un corredor comercial más rápido, más económico y políticamente seguro que una el sur de Asia con el norte de Europa.

Rusia: columna vertebral del comercio euroasiático

Fortalecer los lazos entre India y Rusia a través del INSTC, combinado con las redes ferroviarias Transiberiana y Euroasiática que unen Rusia con China, ofrece a Moscú una oportunidad política y económica única. Por primera vez desde el fin de la Guerra Fría, Rusia se encuentra en la encrucijada de las dos economías de más rápido crecimiento del mundo –India y China–, ambas esenciales para la producción y la demanda mundial de energía. Al servir como principal puente terrestre entre el sur y el este de Asia y Europa, Rusia se beneficia no sólo de los ingresos por tránsito, sino también de una ventaja estratégica en las rutas comerciales históricamente dominadas por potencias marítimas y puntos de cruce estratégicos controlados por Occidente.

Si estos corredores se realizan plenamente, el territorio ruso podría convertirse en la columna vertebral del comercio euroasiático, facilitando el movimiento de bienes, energía y tecnologías entre Asia y Europa. El Ferrocarril Transiberiano ya conecta los centros industriales chinos con Rusia occidental y Europa, y con la incorporación del INSTC que conecta a India a través de Irán y la región del Caspio, Rusia controlaría efectivamente las principales rutas terrestres del comercio mundial. Esta integración daría a Moscú un papel central en la organización de las cadenas de suministro, la fijación de precios y el equilibrio de las influencias económicas de Pekín y Nueva Delhi, colocando a Rusia en el corazón de una nueva economía mundial terrestre emergente, que probablemente competirá con las redes comerciales marítimas tradicionales. de las potencias occidentales.

Jim Aristopoulos https://vtforeignpolicy.com/2025/11/india-turns-to-russia-and-abandons-the-west-russias-great-opportunity/

corredor ruta

Hezbollah refuerza su salto a la clandestinidad en el sur de Líbano

Hezbollah está reforzando sus operaciones clandestinas para contrarrestar la presión militar israelí, pero sufre importantes bajas a pesar de sus nuevas medidas de seguridad. El motivo son las infiltraciones, la debilidad interna y las dificultades para restablecer su presencia en el sur de Líbano. La zona del río Litani se ha convertido en el epicentro de los enfrentamientos.

Ante la intensificación de los ataques aéreos israelíes y la libertad de acción de la que goza el ejército israelí en el sur de Líbano, Hezbollah está reforzando sus protocolos de seguridad: prohibición de teléfonos móviles, desplazamientos frecuentes, prohibición de vehículos modernos y restricciones de acceso a ciertas zonas. Las medidas se están implementando tanto al sur como al norte del río Litani, donde el ejército libanés aún no ha puesto en marcha su plan de desarme.

A pesar de las precauciones, unos quince combatientes han muerto desde principios de noviembre, lo que alimenta las dudas sobre la eficacia de la estrategia. El movimiento sostiene que muchas víctimas violaron los protocolos de seguridad o fueron atacadas utilizando bases de datos israelíes obsoletas, especialmente tras el incidente de los buscapersonas explosivos.

El movimiento libanés está reactivando así sus operaciones clandestinas, muy lejos de la imagen de ejército paralelo que había cultivado durante las últimas dos décadas. Su aparato de seguridad ahora opera casi de forma autónoma, limitando el contacto con el sector político.

Los rumores de cirugía estética para sus comandantes son negados categóricamente por una fuente cercana a Hezbollah, quien afirma que estas especulaciones buscan alimentar la percepción de un grupo acorralado. No obstante, los ataques israelíes demuestran que persisten las vulnerabilidades: en promedio, más de un combatiente ha muerto cada día desde principios de mes.

La infiltración y el espionaje están debilitando la estructura de la organización, llegando incluso a impulsar a la Guardia Revolucionaria iraní a investigar las debilidades que permitieron el ataque con el buscapersonas y el asesinato de Hassan Nasrallah y otros dirigentes.

El movimiento también enfrenta importantes dificultades para restablecerse al sur del río Litani, una zona bajo estricta vigilancia israelí donde el ejército libanés trabaja para bloquear los movimientos de armas.

Israel está intensificando sus ataques hacia el norte, particularmente en los distritos de Nabatieh y Sidón, región destinada al desarme en la segunda fase del plan militar de Líbano.

En cuanto a la posibilidad de una línea defensiva de Hezbollah al norte del río, la información se mantiene deliberadamente ambigua, un reflejo de la fragmentación interna y el clima de desconfianza imperantes.

La maquinaria rusa de guerra es ‘poderosa y competente’

Desde los tiempos de la URSS, el objetivo de Moscú ha sido la supervivencia porque -durante un siglo- los planes del imperialismo comenzaban y acababan con su destrucción. La fecha de inicio fue el Goelro, el plan de Lenin para electrificar el país. Desde entonces se creó una economía de guerra, basada en la industria pesada y la energía, que los planes quinquenales ampliaron y desarrollaron.

Aquella maquinaria demostró su eficacia en la Segunda Guerra Mundial y desde entonces no ha descansado, con la excepción del desmantelamiento de los noventa, cuando Yeltsin sirvió el país en bandeja a los buitres occidentales.

El tiempo ha dado la razón plenamente al esfuerzo militar llega hasta hoy. Un informe del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (Ifri) indica que el aparato de defensa ruso sigue operando a un nivel muy alto (*).

Rusia es una economía de guerra financiada con la venta de hidrocarburos. Destina una parte significativa de su economía al gasto militar. Se prevé que la proporción del PIB asignada a esta misión se duplique entre 2021 y 2025, pasando del 3,5 al 6,6 por cien. Supone más de un tercio del presupuesto público y respalda el aumento de la producción en varios segmentos de la industria militar.

La producción de municiones se ha disparado. La producción de proyectiles de 152 milímetros, según el Ifri, pasó de 250.000 a 1,3 millones en dos años, y la de misiles balísticos tipo Iskander casi se triplicó entre 2023 y 2024. Estos volúmenes demuestran la prioridad otorgada al mantenimiento de la fuerza operativa.

Los planes industriales son factibles gracias a las medidas económicas adoptadas desde el inicio de la Guerra de Ucrania. El déficit presupuestario se mantiene muy bajo, en torno al 3 por cien del PIB, un nivel que Rusia aún puede absorber gracias a sus ingresos por hidrocarburos y los impuestos relacionados con la inflación.

Como en occidente nunca han entendido las políticas industriales de la URSS, ni las de Rusia, siempre recurren al apoyo externo. La doctrina es que Rusia puede eludir las sanciones occidentales gracias a terceros países: Irán, Corea del Norte, China y Bielorrusia.

Lo que nunca explican los “expertos“ es que esos países están aún más sancionados que la propia Rusia. Es la pescadilla que se muerde la cola. Lo más normal es que los países a los que el imperialismo intenta someter y aislar se ayuden mutuamente entre sí.

Por lo demás, son países creados para resistir el tiempo que haga falta porque a lo largo de su historia no han conocido otra cosa que los asedios por parte de occidente.

(*) https://www.ifri.org/en/studies/europe-russia-balance-power-review

El ejército ruso está presente en seis países africanos

En los últimos días, varios medios públicos rusos han difundido la amplia presencia militar rusa en África. Los reportajes describen operaciones llevadas a cabo por unidades del Ministerio de Defensa, con el apoyo de soldados presentados como experimentados. Las imágenes, filmadas principalmente en Mali, sugieren un despliegue estructurado que, según estas fuentes, se extiende a otros cinco países africanos.

Los reportajes muestran bombarderos en acción, helicópteros y vehículos blindados operando en zonas no especificadas. Los soldados filmados son descritos como veteranos de la Guerra de Ucrania, redesplegados en el Continente Negro para combatir a los yihadistas. Uno de ellos, al ser interrogado sobre su misión, menciona la constante movilización de unidades del Ministerio de Defensa, incluidas las del Africa Corps.

Esta unidad militar ha cobrado mayor importancia desde la reorganización llevada a cabo por Moscú tras la disolución del Grupo Wagner. El Kremlin ha reestructurado sus operaciones en el extranjero transfiriendo gradualmente las responsabilidades que antes desempeñaba Wagner al Africa Corps, con el fin de consolidar un control más directo de las actividades militares en África. Este cambio se ha observado en Malí, Níger y Burkina Faso, donde Rusia ha forjado nuevas alianzas de seguridad.

El canal de televisión Rossiya 1 afirma que los soldados rusos están actualmente activos en seis países africanos. Pero el reportaje no proporciona una lista completa, salvo Mali, donde se filmaron las imágenes. Por su parte, RT cita cuatro de los seis países: Mali, Burkina Faso, Níger y Guinea Ecuatorial. Es posible que los otros dos países mencionados por Rossiya 1 permanezcan sin identificar por el momento.

Estas intervenciones se enmarcan en un contexto más amplio marcado por la búsqueda de nuevos socios por parte de Moscú. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Rusia ha intensificado su cooperación en el continente, centrándose en acuerdos militares, económicos y políticos. Los gobiernos del Sahel que han roto con las metrópolis coloniales han incorporado, en algunos casos, las nuevas posibilidades de apoyo por parte de Rusia.

Los reportajes difundidos por los medios públicos muestran un esfuerzo deliberado por fortalecer la presencia militar de Moscú en África. Aunque la lista precisa de países participantes no está totalmente confirmada, la información disponible demuestra la intención de crear una estructura a largo plazo para sus compromisos en el continente, en particular a través del Africa Corps. Los acontecimientos futuros permitirán evaluar el verdadero alcance de este despliegue y su impacto en las alianzas regionales.

La agencia de noticias rusa TASS también se expande por África

La agencia de noticias rusa TASS planea establecer nuevas oficinas en el continente africano próximamente. Andrei Kondrashov, director general de la agencia, presentó esta estrategia de expansión en una rueda de prensa con motivo del lanzamiento de la gira internacional TASS-África: El Camino de la Amistad, un evento para periodistas de agencias de noticias africanas.

Se han identificado cuatro países como prioritarios para esta expansión: Nigeria, Camerún, Angola y Madagascar. Este anuncio refleja las pretensiones de TASS de fortalecer su cobertura mediática en el continente.

La selección geográfica de TASS revela una estrategia bien definida. Nigeria, la mayor economía de África y un gigante demográfico con más de 200 millones de habitantes, representa un centro de información crucial en África Occidental. Camerún, país bilingüe situado en la encrucijada de África Central y Occidental, ofrece una posición estratégica. Angola, con vínculos históricos con Moscú que se remontan a la época soviética, es un socio natural. En cuanto a Madagascar, esta isla del océano Índico sigue estando desatendida por las principales agencias de noticias internacionales, como demuestra el reciente golpe de Estado.

La agencia de noticias rusa ya cuenta con una presencia consolidada en el continente africano, con oficinas en Egipto, Túnez, Marruecos, Zimbabue, Kenia y Sudáfrica. La infraestructura existente abarca las principales regiones africanas, desde el norte hasta el sur de África, incluyendo África Oriental.

Desde el inicio de la Guerra de Ucrania en febrero de 2022, TASS enfrenta severas restricciones en Europa. La agencia tiene prohibido transmitir en la Unión Europea, su contenido está bloqueado en plataformas digitales y sus actividades están limitadas dentro de la Unión Europea. Estas medidas han obligado a la agencia a reorientar su estrategia de desarrollo internacional.

La expansión africana anunciada por Kondrashov se enmarca en esta reconfiguración geográfica. El continente africano, donde las relaciones ruso-africanas se han intensificado en los últimos años a través de cumbres bilaterales, acuerdos económicos y una mayor cooperación militar, ofrece oportunidades para los medios de comunicación rusos.

La gira de prensa de TASS por África demuestra este compromiso de forjar vínculos directos con profesionales de los medios africanos y construir redes duraderas para la colaboración periodística.

Esta expansión de las oficinas en África permitirá a TASS producir contenido local, capacitar a corresponsales sobre el terreno y llegar a audiencias que son críticas con los medios occidentales tradicionales.

¿Es irreversible el hundimiento de la industria alemana?

La semana pasada el Financial Times publicó un reportaje bajo el siguiente titular: “¿Es posible revertir el declive de la industria alemana?” Un artículo tan prometedor no tenía respuesta porque tampoco tenía causas. El declive alemán era una maldición caída del cielo… o quizá desde Rusia.

Además, pronostican, es una situación temporal: se detendría pronto. La superación va a proceder de una campaña de inversiones procedente de deuda. Este año el impacto de la guerra comercial ha alcanzado su punto máximo y en 2026 habrá un crecimiento del 1,4 por cien, tras un modesto avance del 0,3 por cien este año.

Atribuir la recesión económica de Alemania a la guerra comercial situaría su origen en 2025, lo cual es absurdo. Sin embargo, el artículo también menciona, incidentalmente, un dato fundamental para invalidar su propio argumento: “El número de desempleados en Alemania ha aumentado en 37 de los 44 meses transcurridos desde febrero de 2022, alcanzando casi los 3 millones, su nivel más alto en 14 años”.

Empezar a contar desde 2022 tiene su truco y apunta la crítica hacia Rusia y la guerra, olvidando las sanciones (las directas y las indirectas). En febrero de 2022 Biden impone sanciones directas contra Rusia e indirectas contra Alemania, que importa grandes cantidades de mercancías (en particular, combustible) procedentes de Rusia.

Las sanciones indirectas contra países como Alemania han sido más importantes que las impuestas a Rusia directamente. Los países importadores se han visto gravemente perjudicados porque el combustible representa un gasto crítico no solo para los consumidores, sino especialmente para las industrias, que necesitan grandes cantidades de energía barata para ser competitivas en los mercados internacionales.

A diferencia de Europa, Estados Unidos puede garantizar su propio suministro energético que, ademáas, es más barato. Como consecuebcia de ello, las empresas europeas se trasladan a Estados Unidos. Biden instigó esta fuga europea de capitales.

Antes de la Guerra de Ucrania, el 5 de julio de 2019, una entrada de blog del CSIS (centro de estudios del Pentágono), titulaba con otra pregunta: “¿Cuánto cuesta el GNL [gas natural licuado] estadounidense en Europa?”, seguida por otra: “¿Puede el GNL [gas natural licuado] estadounidense competir con el gas ruso en Europa?”

Eran otras dos preguntas interesantes que también quedaban sin respuesta. La respuesta llegó el 25 de marzo de 2021, cuando en estudio alemán concluyó que Rusia era más competitiva que Estados Unidos, incluso en lo que respecta al suministro de gas licuado a Europa: “Las exportaciones de GNL de Qatar y Rusia son relativamente competitivas en Europa Occidental”, e incluso en las mejores condiciones, el gas licuado estadounidense “solo sustituye pequeños volúmenes de otros proveedores de GNL [gas natural licuado] en Europa Occidental”.

Las empresas alemanas pagan cuatro veces más por el gas que sus competidores estadounidenses. NordStream era barato y fiable en comparación con el gas licuado occidental.

Alemania va a entregar 12.000 millones de euros a Ucrania el año que viene. Quizá es porque a Berlín le sobra el dinero, o porque no tienen otra obsesión que tirarlo por la alcantarilla ucraniana.

Hasta el más inepto se da cuenta de que Alemania sólo tiene un interés: el fin de la guerra en Ucrania, la firma de un tratado de paz y un comercio mutuamente beneficioso con Rusia.

‘El mundo está harto de las políticas climáticas’

La 30 Conferencia Mundial sobre el Clima convocada en Belén, Brasil, pasará a la historia de los jolgorios climáticos como un punto de inflexión. Ningún jefe de Estado de los cuatro países a los que acusan de las mayores emisiones de CO2 (China, Estados Unidos, India y Rusia) se presentó a la cita.

Durante décadas han saturado al mundo con cataclismos y falsas alarmas. Antes de la reunión, el New York Times tituló: “El mundo está harto de las políticas climáticas”. Pocos días antes, Bill Gates, uno de los mayores promotores de las alarmas climáticas, advirtió explícitamente de que el pánico ya no conmueve a los espectadores.

Un presentador de la televisión estadounidense, Glenn Beck, explicó el cambio de opinión de Bill Gates: “No se trata de ciencia, se trata de Trump”. Dicho de otro modo, se trata de minimizar los daños para sus propias empresas, que planean realizar inversiones multimillonarias en centros de datos en Estados Unidos y a escala mundial.

Los centros dependen de la electricidad generada por nuevas centrales de gas a corto plazo, ya que la reactivación de las antiguas centrales nucleares no será suficiente, y la construcción de otras nuevas aún tardará varios años. A Gates le dieron a elegir entre el clima y el negocio, y no lo dudó ni un minuto. El clima le pertenece al mundo y el negocio sólo a él.

En la Conferencia cada país debía informar sobre sus planes futuros para la reducción del consumo de “combustibles fósiles”. Pero solo un tercio de los gobiernos del mundo se tomó esa molestia. El drama se ha acabado; ningún país hace ya planes de reducción de emisiones sino todo lo contrario.

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) esperaba reducir las emisiones mundiales de CO2 en un 45 por cien para 2030, en comparación con 2015, pero van a seguir aumentado como siempre. El consumo mundial de carbón aumentará un 30 por cien, el de petróleo un 25 por cien y el de gas un 40 por cien, en comparación con 2015.

Solo la Comisión Europea sigue haciendo el ridículo y hablando de cero emisiones netas para 2050. Alemania, el antiguo motor industrial de Europa, es aún más ambiciosa y pretende ser climáticamente neutra para 2045. La reducción de emisiones en Alemania se verá inevitablemente compensada por el aumento de las emisiones en otros países de la Unión Europea y de mundo. El Sistema Europeo de Comercio de Emisiones permite que los derechos de emisión no utilizados por Alemania los consuman otros países europeos.

Cada vez está más claro a lo que se refería el Wall Street Journal cuando calificó la política energética alemana como “la más absurda del mundo”.

Unos días antes de la reunión, los europeos acordaron un objetivo común: lograr una reducción del 90 por cien de las emisiones de CO2 para 2040 con respecto a 1990. El 5 por cien de este compromiso podría provenir de reducciones de emisiones en el extranjero, lo que, por supuesto, también implicaría un alto coste. El ministro alemán de Medio Ambiente celebró el acuerdo. como “buenas noticias para la economía alemana, ya que ahora todos tendrían las mismas condiciones competitivas”.

El gobierno alemán ha perdido el norte por completo. La industria alemana no solo exporta a los países europeos. La mitad va fuera del continente, y tiene que soportar la carga de los impuestos sobre las amisiones, además de los altos precios de la energía.

El ridículo empeño alemán por la descarbonización no le importa a nadie en el mundo, y por eso cuando canciller Merz habló en Belén, la sala estaba casi totalmente vacía.

El dinero público garantiza la rentabilidad de los buitres

Probablemente, el único resultado de la conferencia de Belén será la creación de un fondo de inversión, propuesto por Lula, para financiar la protección de los bosques tropicales.

El proyecto es totalmente especulativo: los países aportan 25.000 millones de dólares y los fondos buitre (inversores privados) otros 100.000 millones. Los países reciben una rentabilidad entre el 4 por cien y el 4,8, que corresponde a la rentabilidad de sus bonos gubernamentales, ya que generalmente deben obtener el dinero mediante deuda pública. Para los buitres privados la rentabilidad estará entre el 5,8 y el 7,2 por cien.

El dinero se invertirá en bonos gubernamentales de mercados emergentes, que ofrecen un interés relativamente alto debido al mayor riesgo. Por ejemplo, los bonos del gobierno brasileño actualmente ofrecen un 12,25 por cien. Los buitres privados tienen prioridad, seguidos de los países donantes. Si queda algún remanente después de la distribución de las beneficios entre los los países y los buitres, se destinará a 74 países con bosques tropicales. De esa manera esperan distribuir entre 3 y 4.000 millones de dólares anuales a los países con bosques tropicales.

Para atraer a los buitres a la carroña, les dan preferencia en el orden de pago, por delante de los países que, además, deben garantizar la solvencia del fondo. Un impago por parte de un mercado emergente podría llevar rápidamente a la insolvencia del fondo. En tal caso, los países serían responsables y, en el peor de los casos, perderían el dinero.

Explicado de otra manera, el dinero público garantiza la rentabilidad de los buitres privados, como BlackRock. El cambio climático sirve de pretexto para lograr este tipo de grandes pelotazos internacionales.

Es lógico que este tipo de chanchullos tengan dificultades. El fondo sólo se pondrá en marcha si los Estados aportan 10.000 millones de dólares. Hasta el momento (salvo Alemania), sólo han recaudado 5.600 millones.

Si el fondo se crea, los fondos de inversión serán los primeros en beneficiarse, con altas rentabilidades garantizadas por los Estados, y luego los mercados emergentes, que podrán vender sus bonos gubernamentales de alto riesgo.

¿Alguien cree en serio que las selvas tropicales se beneficiarán de esta trama financiera?

En Francia se cierran más empresas de las que se abren cada año

En los países europeos se habla mucho de reindustrialización, pero el número de empresas que cierran es mayor que las que abren. Es el caso de Francia, que ha implementado políticas de rendustrialización, aunque nadie habla de los motivos por los que se desindustrializó.

Este año, el segundo consecutivo, el número de cierres de fábricas supera al de aperturas. Entre enero y mediados de noviembre se abrieron 80 polígonos industriales y se ampliaron 57 fábricas. Durante el mismo periodo, 108 fábricas cerraron o están en riesgo de cierre (en liquidación o concurso de acreedores). Esto representa una pérdida neta de 28 fábricas.

Otra manera de decirlo es que hay más desinversión que inversión, una cifras negativas que son mayores teniendo en cuenta que una parte de esa inversión tiene su origen en el extranjero.

El pasado mes de octubre, el barómetro industrial del Ministerio de Economía señaló una “disminución significativa” en el balance entre aperturas y cierres de fábricas durante el primer semestre del año.

La Dirección General de Empresas (DGE), un departamento del Ministerio de Economía, registró 44 nuevas aperturas de plantas y 86 ampliaciones significativas durante el período, frente a 82 cierres de fábricas y 39 reducciones significativas. Esto arrojó un saldo neto positivo de +9, que, sin embargo, sería negativo si solo se consideraran las aperturas y los cierres.

El año pasado se produjo una ralentización en los propósitos de reindustrialización. En el primer semestre de este año, Francia continúa abriendo y ampliando más fábricas de las que cierra o reduce, pero la desaceleración persiste con un aumento neto de 9 aperturas y ampliaciones, una disminución significativa respecto al segundo semestre del año paado (+48).

Este indicador registró una disminución neta de 6 fábricas, cifra que se tornó positiva al incluir las transformaciones significativas de polígonos industriales existentes, alcanzando los +89 polígonos. No obstante, este último indicador representó la mitad del registrado en 2023.

“Francia trabaja para fortalecer las estrategias europeas comunes con el fin de preservar nuestros intereses industriales, nuestra independencia y nuestros empleos”, declaró el Ministerio de Economía, añadiendo que “el gobierno tiene la intención de continuar el esfuerzo nacional para promover la competitividad de nuestras empresas”.

Las promesas de reindustrialización, sin embargo, son más que dudosas. Solo el 32 por cien de los franceses cree que la recuperación va por buen camino, según una reciente encuesta. Los ingenieros son aún más pesimistas: solo el 16 por cien confía en la capacidad de Francia para reindustrializarse.

Reactivar la actividad industrial en Francia ha sido una prioridad durante los dos mandatos de Macron tras décadas de declive. La actividad industrial actualmente ronda el 10 por cien del producto interno bruto (PIB), frente al 17 por cien en 1995.

Este desplome también se observa en otras partes de Europa.

Bruselas sigue desarrollando su maquinaria de censura a escala continental

A la Unión Europea se le llena la boca con palabras como democracia o libertad. Uno de sus últimos comunicados de prensa anuncia el lanzamiento de un “escudo europeo para la democracia”, que promete preservar desde las “libertades individuales” hasta las “elecciones democráticas”.

No bastaba con un escudro antidrones, ni con un escudo espacial. Hacía falta otro, el más importante, para acabar defintivamente con la libertad de expresión con el pretexto de luchar contra la “desinformación” y las “noticias falsas”.

Bruselas se propone crear un centro de seguimiento encargado de identificar y eliminar la “desinformación” en línea. Según Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de Seguridad y Democracia, el “escudo” permitirá a Europa “responder con mayor rapidez y eficacia a la manipulación informativa y las amenazas híbridas”.

Kaja Kallas no ha ocultado el carácter antirruso de la iniciativa: “Estamos presenciando maniobras, especialmente por parte de Rusia, diseñadas específicamente para dividir a nuestros ciudadanos, minar la confianza en nuestras instituciones y envenenar la vida política en nuestros países”.

La Comisión Europea vende de la moto de una manera poco sutil: se establecerá una nueva “red europea independiente de verificación de datos” en todos los idiomas oficiales de la Unión Europea.

El Observatorio Europeo de Medios Digitales (EDMO), la principal red de verificación de datos de la Unión Europea, financiada con casi 30 millones de euros, recibirá nuevas competencias analíticas “independientes” para supervisar elecciones y situaciones de crisis.

En el diccionario particular de Bruselas la palabra “independencia“ se utiliza para hablar de los tinglados que ellos financian, y “quien paga manda”. Para garantizar esa “independencia”, la Comisión promete una financiación generosa a las ONG y a los medios de comunicación “independientes”.

El “escudo” se basa en la reciente Ley de Servicios Digitales (LSD), la regulación de internet más radical jamás implementada en Europa. Su objetivo es controlar los contenidos en un momento en que la burocracia europea se enfrenta a un nivel de desconfianza pública sin precedentes.

Para lograrlo, pretenden centralizar el control del flujo informativo e imponer su catecismo. En otra palabras, la Comisión Europea sigue desarrollando un aparato de censura a escala continental.

Hace unas semanas, Ursula von der Leyen afirmó que el sistema GPS de su avión había sido interferido por Rusia, una acusación que era falsa. Por su parte, la BBC manipuló recientemente un vídeo de un discurso de Trump.

Sólo les falta empezar a quemar libros. La Comisión Europea y sus tinglados “independientes” no son el “ministerio de la verdad”, no tienen ninguna capacidad para delimitar la información verdadera de la falsa, sobre todo teniendo en cuenta que recurre habitualmente al embuste y la intoxicación.

La red de propagandistas de la Unión Europea

La Unión Europea ha creado una vasta red de propaganda y censura que afecta a todos los niveles de la sociedad civil: ONG, centros de estudios, medios de comunicación e incluso el ámbito académico. La piedra angular de este sistema son los programas que financia, en particular Ciudadanía, Igualdad, Derechos y Valores (CERV), Europa Creativa y la Iniciativa Jean Monnet, que en conjunto inyectan miles de millones de euros en chiringuitos estrechamente vinculados a la maquinaria burocática de Bruselas.

En el marco del programa CERV, por ejemplo, con un presupuesto de casi 2.000 millones de euros para el período 2021-2027, más de 3.000 ONG han recibido financiación para llevar a cabo más de 1.000 proyectos. Oficialmente, esos fondos se utilizan para promover los “valores europeos”. En la práctica, son la caja de resonancia de la propia Comisión Europea.

Muchos proyectos están diseñados explícitamente para luchar contra los “euroescépticos”, “restaurar la confianza en la Unión Europea” o “contrarrestar la retórica antieuropea”. Es publicidad encubierta.

El resultado es una entramado que parece surgido de la sociedad civil pero que, en realidad, son correas de transmisión de la Comisión para crear la ilusión de un apoyo popular a sus políticos y a sus políticas.

La Unión Europea paga al menos 80 millones de euros anuales directamente a medios de comunicación, emisoras, agencias de noticias y “asociaciones periodísticas”, lo que supone casi 1.000 millones de euros en la última década. Programas como IMREG (Medidas de Información para la Política de Cohesión) han financiado a medios de comunicación para que publiquen artículos que elogian los fondos de cohesión de la Unión Europea, a veces sin revelar que el contenido está financiado por la Unión Europea.

Los tentáculos de Bruselas en el mundillo académico

En Europa el mundillo académico y universitario se ha convertido en una herramienta ideológica. A través del Programa Jean Monnet, la Comisión Europea destina aproximadamente 25 millones de euros anuales a universidades e institutos de investigación de todo el mundo para financiar más de 1.500 Cátedras Jean Monnet en 700 instituciones. El objetivo no es apoyar la investigación independiente, sino afianzar la ideología “europeísta” en la educación superior. Los documentos oficiales establecen explícitamente que se espera que los beneficiarios actúen como “embajadores de la Unión Europea” y “sensibilizadores”, en colaboración con los medios de comunicación y las ONG.

Con el nuevo “escudo”, la Comisión pretende ampliar estos mecanismos de propaganda y, sobre todo, de injerencia en los procesos electorales, como se ha visto recientemente en Rumania y Moldavia. El fantasma de la “injerencia rusa” justifica la manipulación propia.

En Rumania anularon las elecciones e impidieron que uno de los candidatos se presentara de nuevo. En Moldavia invocaron “razones de seguridad” para impedir que los expatriados prorrusos votaran.

El “escudo” se propone fortalecer la Red Europea de Cooperación Electoral y, lo que es aún más preocupante, promover “intercambios sistemáticos sobre la integridad de los procesos electorales”.

A todo ello hay que unir, como ya hemos explicado, la creación de una nueva unidad de inteligencia bajo el mando directo de la Comisión Europea. Según el Financial Times, el objetivo es “reforzar la capacidad de la Unión Europea para detectar y responder a las amenazas”. El plan prevé la creación de central supranacional que funcionaría como una filial de la OTAN y, por extensión, de la CIA, sobre todo porque la iniciativa aboga explícitamente por “reforzar la cooperación entre la Unión Europea y la OTAN”.

La digitalización del ejército alemán es una chapuza

Alemania quería digitalizar las operaciones terrestres del Bundeswehr en el marco del proyecto D-LBO (Digitalisierung Landbasierter Operationen), dotado de un presupuesto de 20.000 millones de euros.

Uno de los retos era equipar los vehículos con radios digitales, esenciales para el combate colaborativo, ya que garantizan transmisiones seguras y de alta velocidad de voz y datos.

En diciembre de 2022 el Ministerio de Defensa adjudicó a Rohde & Schwarz, a cargo de Thales, un contrato de 2.900 millones de euros para el suministro de radios definidas por aplicaciones informáticas conjuntas VR500 (SVFuA). El objetivo era equipar a la división que se desplegaría en Lituania antes de 2027.

Sin embargo, la integración de estas radios definidas por aplicaciones informáticas a bordo de los vehículos del ejército alemán no se está desarrollando según lo previsto. En septiembre Der Spiegel informó de que las pruebas de campo se habían suspendido porque estas nuevas radios se consideraban inadecuadas para el uso de las tropas (1).

La interfase de usuario de esta radio digital resultó tan compleja que los soldados solo podían establecer contacto con múltiples participantes con gran dificultad y mucho tiempo.

La situación había provocado el descontento del Ministerio de Defensa, ya que el ambicioso calendario para el despliegue del sistema de radiocomunicación digital se veía comprometido.

Incluso calificándolo de “fracaso rotundo”, Der Spiegel dijo que los problemas radicaban principalmente en las aplicaciones informáticas del sistema, cuyo funcionamiento era tan complejo que solo podía ser utilizado “por expertos en un laboratorio y no por soldados en un tanque de combate”.

Otro problema reside en la integración de estos sistemas de radiocomunicación a bordo de los vehículos. Instalar el sistema en un tanque Leopard 2 requiere dos mecánicos, 200 horas de trabajo cada uno, o cinco semanas, comentó el Süddeutsche Zeitung la semana pasada.

Las comunicaciones tampoco son tan rápidas como se esperaba. Las comunicaciones por radio sufren un retraso constante de tres segundos, un retraso potencialmente fatal en combate o en caso de que se aproxime un dron.

Son como las guerras de Gila. Compartir un mapa digital de una situación táctica puede tardar entre diez y veinte minutos. Para entonces el enemigo ya está lejos.

La idea de que un batallón entero pudiera digitalizarse tras convertir todos sus vehículos en cuestión de semanas ha fracasado. No han logrado instalar correctamente los sistemas en vehículos clave.

La integración de estas nuevas radios en unos 10.000 vehículos de combate y apoyo del Bundeswehr estaba prevista inicialmente para enero de este año. Sin embargo, hasta la fecha, solo se han aprobado ocho de los aproximadamente 150 tipos de vehículos.

En el Bundestag, el presidente de la Comisión de Defensa, Thomas Röwekamp, ​​no se mordió la lebgua. Esto “pone en peligro la capacidad operativa del Bundeswehr y su interoperabilidad con otras fuerzas armadas”, declaró al Süddeutsche Zeitung.

“La seguridad de los soldados también se ve comprometida”, continuó, antes de exigir “total transparencia” sobre estos asuntos. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, confirma el fracaso. “Llevamos tiempo lidiando con estos problemas, y no hacen más que empeorar”, afirmó

“Estamos haciendo todo lo posible para que este proyecto llegue a buen término lo antes posible”, aseguró el ministro, añadiendo que lo consideraba un “asunto muy complejo”.

Lo que no falla nunca es dinero. Ha solicitado 156 millones de euros adicionales para resolver estos problemas mediante la contratación de consultores externos (2). Se impone la marcha atrás. Dentro de poco se aprobará una solución híbrida: radios digitales, pero también analógicas.

(1) https://www.spiegel.de/politik/deutschland/bundeswehr-digitalfunk-projekt-geraet-ausser-kontrolle-a-e6c531ca-ee54-4fb0-8b43-cfcf0750615d
(2) https://www.heise.de/en/news/Bundeswehr-s-Digital-Radio-Disaster-Millions-for-Consultants-to-Fix-It-11067142.html

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