Seis países europeos (República Checa, Dinamarca, Hungría, Polonia, Rumanía y Suecia) no se han sumado al euro. En enero, el ministro de Economía polaco, Andrzej Domanski, reafirmó la postura del gobierno de Varsovia contraria al euro: no tienen prisa y no ven ninguna ventaja en la introducción de la moneda única.