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En Europa sólo hay una amenaza, que no procede de oriente, sino de occidente

La representante de la Unión Europea de Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, no se cansa de provocar a Rusia. Parece increíble en alguien que fue Primera Ministra de un país tan pequeño como Estonia que, además, formó parte de la URSS.

Sus declaraciones son características de quienes tienen una concepción lineal de la historia: Rusia no ha cambiado. Es igual a sí misma, tanto cuando era un imperio, como en tiempos de la URSS, o en la República Federal actual.

En una reciente conferencia de prensa ha dicho que “en los últimos 100 años Rusia ha atacado a más de 19 países, algunos incluso tres o cuatro veces. Ninguno de estos países ha atacado jamás a Rusia”.

Sólo le ha faltado poner el ejemplo característico de Alemania, que fue atacada por la URSS en 1941. Pero es uno de tantos. Desde 1600 Rusia ha sufrido ocho invasiones importantes por parte de países europeos o coaliciones dirigidas por ellos y desde 1900 se pueden contabilizar cuatro:

— Polonia y Lituania1605-1618)
— Suecia (1708-1709)
— Francia (1812)
— Guerra de Crimea (1853-1856)
— Primera Guerra Mundial (1914-1917)
— Guerra Civil (1918-1920)
— Polonia (1919-1921)
— Segunda Guerra Mundial (1941-1944)

A partir de aquí podríamos discutir hasta el infinito si Rusia no siempre fue sólo víctima de esas guerras y si tuvo alguna parte de responsanilidad en ellas, es decir, el eterno debate de quién es el agresor y quién el agredido.

Por ejemplo, en 1812 Napoleón invadió Rusia y dos años más tarde ocurrió lo contrario: los ejércitos ruso, prusiano y austriaco cruzaron el Rin y ocuparon París. El zar Alejandro I entró personalmente en la capital francesa al frente de sus tropas. Lo que había comenzado como una guerra defensiva se transformó en su opuesto.

En cualquier caso, lo que Kallas dice es mentira y lo dice porque sabe que sus embustes no van a tener ninguna repercusión, y menos de tipo político. Los cazadores de bulos no le van a sacar los colores porque comen el alpiste que les llega de Bruselas.

Pero hay cosas que no se pueden dejar pasar porque los borregos de Bruselas pueden acabar aborregando a sus oyentes. No podemos convertirnos en una facultad de historia por correspondencia, pero podemos recordar, por ejemplo, que en 1941 no sólo el III Reich atacó a la URSS sino que el agresor estuvo acompañado de varios países europeos, entre ellos Italia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Eslovaquia, Finlandia, Croacia y, naturalmente, España.

El occidente de Europa es una región muy fraccionada políticamente, donde proliferan Estados de tamaño realmente insignificante, que en cualquier otra región de mundo no tendrían entidad ni siquiera para formar un ayuntamiento.

Pero al otro lado ocurre lo contrario: hay un Estado gigantesco que los enanitos del bosque quieren fraccionar para reproducir el mismo rompecabezas político: pequeños países, insignificantes, enfrentados, dependientes y manipulables.

El polaco Jaroslaw Kaczynski, dirigente del partido Ley y Justicia y antiguo primer ministro, es uno de los que ha abogado repetidamente por la “descolonización” de Rusia. En una entrevista de 2023, declaró: “Rusia es un imperio colonial […] La única manera de garantizar la seguridad es desmantelarlo en varios países independientes, como ocurrió con el colapso de la URSS en 1991”.

Al desmantelar la URSS se crearon 16 Estados diferentes, pero a los occidentales Rusia les sigue pareciendo muy grande. Han devorado a Ucrania y quieren seguir tragando. Es lógico que intenten hacerlo, pero el pretexto es falso, como muestran las evidencias: desde 1991 quien se expande es la OTAN y quien se contrae es Rusia. Cuestión diferente es que eso les parezca poco a Kallas y Kaczynski, pero deberían utilizar unos términos más cercanos a la realidad.

Otro polaco, Bronislaw Komorowski, presidente de Polonia (2010-2015), argumentó en 2022 que el apoyo occidental a los movimientos separatistas en las repúblicas étnicas de Rusia (por ejemplo, Tartaristán y Chechenia) podría conducir a su fragmentación, similar a la de los imperios posteriores a la Primera Guerra Mundial. “La unidad de Rusia es artificial; apoyar la autodeterminación de sus regiones pondría fin a la amenaza para Europa”.

La primera parte de la frase es cierta: Rusia es tan artificial como cualquier otra institución política del mundo. Por eso es una federación, lo mismo que Suiza, un Estado minúsculo que también podría dividirse en varios trozos más pequeños. La verdadera pregunta es por qué los europeos sólo piensan en dividir a Rusia y no a Suiza. La respuesta es tan obvia que no nos atrevemos ni a explicitarla.

En 2023 Urmas Reinsalu, ministro de Defensa de Estonia (2019-2023) y actual ministro de Asuntos Exteriores, sugirió que la estrategia a largo plazo de Europa debería “promover la democracia en las regiones autónomas de Rusia” para fomentar la independencia y, potencialmente, “dividir el imperio en partes manejables”.

Como ven, los demagogos europeos son capaces de juntar la palabra “independencia” con la “manejabilidad”, es decir, sólo interesa que Chechenia sea un país “independiente”, por poner un ejemplo, si lo manipulan las potencias occidentales, exactamente igual que manejan a Ucrania.

Por lo demás, este tipo de declaraciones lo que pone de relieve es que en Europa sólo hay una amenaza, y no procede de oriente, sino de occidente. En consecuencia, hace bien Rusia en tomar medidas de precaución porque el apetito de los occidentales es realmente voraz.

Contra la financiación de la guerra por el gobierno de Meloni

La Ley de Presupuestos presentada por el gobierno de Meloni responde a la lógica del rearme y la elección de canalizar a nuestro país hacia una economía de guerra. Si bien los salarios y las pensiones siguen perdiendo poder adquisitivo, aumentan las desigualdades sociales, el mundo de la precariedad y el trabajo mal remunerado se está ampliando y cada vez les importan menos personas, que no ven satisfecho el derecho a la vivienda, el gobierno está aumentando rotundamente el gasto en la compra y producción de nuevas armas, identificando a la guerra como única solución a la crisis económica.

De hecho, el bono europeo para la contención del déficit público, que resulta en un recorte en los servicios y el gasto social, se persigue precisamente con el objetivo de tener las manos libres para invertir en armamento.

La misma hipocresía utilizada para ocultar el genocidio en Palestina y la complicidad del gobierno con el estado terrorista de Israel se utiliza para lidiar con los grandes problemas sociales del país: con las cifras sobre el empleo quieren cubrir el aumento de la pobreza y los trabajos con salarios de hambre, con los cambios del IRPF pretenden apoyar a las clases medias cuando solo se favorece a los sectores más ricos, con las contribuciones voluntarias de los bancos.

Ante un proceso de desindustrialización seria, el sistema solo logra proponer la conversión de algunas empresas a la fabricación de armas. La industria de la guerra y sus conexiones se utilizan para salir de la crisis capitalista.

En los diversos teatros de guerra, los intereses de los grandes grupos italianos y occidentales de cemento, energía e infraestructura, como WeBuild, Buzzi Unicem, Cementir, Leonardo, Terna e Italfer. La reconstrucción de Ucrania y Gaza se convierten en una ganga para unos pocos, mientras que los costos humanos, sociales y ambientales recaen sobre pueblos plagados de conflictos.

Las movilizaciones promovidas en apoyo al pueblo palestino y la resistencia han sacado a la luz una falta de voluntad en toda la península para ser cómplice del genocidio y de las elecciones del gobierno de Meloni que nos llevan hacia un futuro de pesadilla. Defender Palestina hoy significa romper el pacto entre el sionismo, el capitalismo y la extrema derecha y abrir una oportunidad de liberación para los trabajadores, las trabajadoras y todos los pueblos del mundo.

La tregua de Trump no reconoce ningún derecho para el pueblo palestino y está permitiendo que Israel continúe y expanda la ocupación de los territorios palestinos.

Pero Italia habla de paz después de suministrar armas, después de apoyar directamente el genocidio.

Otros países como el Congo y Sudán también están experimentando momentos dramáticos, y es esencial unir las luchas y construir una verdadera interseccionalidad entre todos los pueblos oprimidos, al tiempo que aumentan los peligros de una agresión contra Venezuela.

Todo esto demuestra que la competencia imperialista está pasando cada vez más del nivel político, económico y comercial al militar. El gobierno de Meloni, que apoya abiertamente el aumento del gasto de la OTAN y los programas de rearme de la Unión Europea, es parte activa de ese proceso. Todo el arco parlamentario apoya la necesidad de una defensa común y un ejército europeo común cuando la única defensa de la guerra es el desarme.

Estas elecciones no solo se reflejan en términos económicos, sino que están fomentando un giro autoritario contra las luchas sociales y el mundo de la educación, alcanzando información crítica e independiente e intentando controlar otros poderes del Estado.

En esencia, se está produciendo un proceso de transformación que, utilizando las políticas de rearme, intenta dirigir y militarizar toda una sociedad que está sufriendo un fuerte deterioro en sus condiciones de vida.

Por esta razón, es necesario rebelarse, poniendo en el centro de las movilizaciones objetivos claros que corresponden sin ambigüedades a las necesidades de millones de trabajadores y trabajadoras y las aspiraciones de paz, desarme, igualdad y justicia social que pertenecen a gran parte del país.

Contra la guerra económica y por la ruptura del gobierno de Meloni con Israel

El 28 de noviembre cruzamos los brazos y paramos todo con la huelga general y el 29 de noviembre la manifestación nacional en Roma:

— No a las finanzas de la guerra, la renuncia del gobierno de Meloni cómplice del genocidio en Palestina
— Ruptura de cualquier relación diplomática, económica, académica y militar con Israel. Exigimos el embargo militar inmediato y la desinversión de todas las empresas cómplices de genocidio, ocupación y apartheid
— No al rearme de la OTAN y no al rearme europeo: gastos en salud y educación por restricciones presupuestarias. No al Ejército Común Europeo y el fin de enviar armas a Ucrania
— Contra la reforma de Valditara y el ddl de Gasparri
— Exigimos la liberación de todos los presos políticos palestinos en las cárceles israelíes, comenzando con Marwan Barghouthi y Ahmad Sa’adat, y los detenidos políticos palestinos en las cárceles italianas, especialmente Anan Yaeesh y Ahmad Salem, en juicio por apoyar la resistencia contra la ocupación israelí.
— Por la salida de Italia de la OTAN
— Contra la agresión imperialista contra Venezuela
— Fin del genocidio en Sudán y masacres en el Congo
— 2000 euros de salario mínimo mensual. No a las armas a costa de los salarios.
— Reintroducción de la escalera móvil de salarios
— 32 horas por igual remuneración en 4 días laborables
— Jubilación a los 62 años
— Nacionalización de sectores industriales estratégicos
— Regularización de todos los trabajadores extranjeros
— Abolición del IVA sobre las necesidades básicas
— Impuestos a los beneficios de los bancos
— Alquileres proporcionales a los salarios y un millón de viviendas públicas
— No al decreto de seguridad, no a la represión de las luchas sociales

Convocantes: Unión Sindical de Base, Poder para el Pueblo, Movimiento Estudiantil Palestino, Unión Democrática Árabe Palestina, Comunidad Palestina en Italia, Asociación Palestina en Italia, Calp, ex Opg, Movimiento Derecho a Vivir de Roma, Arci Roma, Frente Comunista, Cambiar de Rumbo, Cau, Frente de la Juventud Comunista, Osa, Movimiento de Migrantes y Refugiados de Nápoles, Mujeres contra la Guerra y el Genocidio, Casa del Pueblo Mariella Franco Pavía, Centro Social Intifada, Ecorresistencias, Ecología Política de Nápoles, Casa del Pueblo Silvia Picci Lecce, Spazio Catai Padua, Casa del Pueblo Estella Turín, Saco, Casa del Pueblo de Marano Mugnano Calvizzano, Contradolor, Red de Comunistas

—https://www.usb.it/leggi-notizia/contro-la-finanziaria-di-guerra-e-il-governo-meloni-rompere-con-israele-palestina-libera-28-novembre-sciopero-generale-29-novembre-manifestazione-nazionale-a-roma-ore-1400-porta-san-paolo-1116.html

Los socorristas de Gaza excavan en busca de otros 10.000 cadáveres más bajo los escombros

Cerca de Al Saha, en el este de la ciudad de Gaza el ejército israelí bombardeó una casa, matando a más de 30 miembros de una familia extensa. La mayoría de sus cuerpos quedaron atrapados bajo los escombros.

Un equipo de la fuerza de Defensa Civil de Gaza de Al Shaghnobi sacó a dos jóvenes muertas de la casa bombardeada y siguió excavando, arrastrándose bajo pisos colapsados. “No nos hundimos a menos que alguien esté vivo”, dijo uno de ellos. “De lo contrario, cavamos desde arriba, techo por techo”. Lo que siguió fue un descenso a algo onírico y horrible.

“Caminamos 12 metros bajo los escombros”, dijo. “Cada metro, el aire crecía menos. Me arrastré más allá de las piernas, los brazos, el cuerpo de un niño abrazando a su madre muerta. Sentí que el suelo temblaba de los bombardeos de arriba”. Desde lo más profundo de los restos, el equipo escuchó a una joven llamando: “Estoy aquí. Estoy aquí”.

La Fuerza de Defensa Civil es un grupo de operaciones de emergencia y rescate administrado por el Ministro del Interior palestino. Después de dos años de genocidio israelí, tiene un estimado de 900 personas y ha perdido aproximadamente el 90% de su capacidad operativa, dijeron los trabajadores de Defensa Civil a The Intercept. En ausencia de equipo pesado, los equipos de defensa civil utilizan herramientas simples como martillos, hachas y palas. Sin excavadoras o equipos pesados, una sola recuperación puede tardar días.

Los trabajadores locales de defensa civil estiman que todavía hay 10.000 cuerpos enterrados bajo los escombros. “Lo que nos motiva”, dijo Al Shaghnobi, “es que cuando escuchas una voz, incluso una, sabes que hay vida. Eso es suficiente para hacerte arriesgar la vida para recuperar esta alma viva”.

Cuando Al Shaghnobi finalmente llegó a Malak, estaba inconsciente sin pulso. Sus ojos se abrieron, con las piernas azules, había fallecido. “Traté de despertarla, pero ya era demasiado tarde”, dijo Al Shaghnobi. “Estaba en un momento de absoluta quietud, y no podía oír nada más que mi propio aliento”.

Con 24 años Al Shaghnobi ha pasado ya siete años trabajando para la fuerza de Defensa Civil de Gaza. Como muchos de sus colegas, come y duerme en su lugar de trabajo. La casa de su familia en el área de Tal Al Hawa, en el oeste de la ciudad de Gaza, fue destruida en los últimos días de la guerra, y su familia sigue desplazada en el sur. “La gente piensa que el alto el fuego significa que podemos respirar”, dijo. “Pero para nosotros, el final de la guerra es el comienzo de la verdadera guerra: sacar a los muertos”.

Al Shaghnobi cree que el cadáver de su tía se encuentra entre los 10.000 cuerpos que permanecen sin ser recuperados. Grandes regiones como Shujayaa y partes de Rafah todavía son inaccesibles. Las fuerzas israelíes están estacionadas allí, marcando las áreas como “zonas amarillas”. Los equipos de defensa civil no pueden llegar a ellos. “Apenas recuperamos algunos cuerpos durante este alto el fuego”, dijo Al Shaghnobi. “No tenemos maquinaria. En algunas áreas sabemos que hay cientos bajo los escombros, pero no podemos ir”.

Alaa Khammash, de 25 años, dijo que se siente terrible cuando su equipo de Defensa Civil no puede rescatar a alguien. “Cuando me envían a una misión, siento la responsabilidad de terminarla. Simplemente no puedo parar a mitad de camino”, dijo. Podemos tardar de 10 a 12 horas en recuperar un solo cuerpo si está debajo de un techo o pared colapsado. “A veces no podemos recuperar el cuerpo ya que necesitamos equipo pesado”.

Los años de genocidio han dejado a Al Shaghnobi entumecido. “Al comienzo de la guerra, no podíamos mirar los cuerpos”, dijo Al Shaghnobi. “Cerramos los ojos al recuperarlos. En medio de la guerra, los envolvíamos en sudarios blancos como si fuera una rutina diaria. Al final de la guerra, mis emociones se volvieron más derrotistas. La acumulación de presión hizo difícil tocar los cuerpos”.

“Los cuerpos se encuentran en varios estados: descompuestos, no descompuestos, quemados o incluso evaporados, a veces es solo un cráneo o un esqueleto”, agregó. “La textura del cuerpo es suave y lisa cuando se encuentra”. Los miembros del equipo de defensa civil usan un uniforme especial, guantes y máscaras debido al olor de los cuerpos en descomposición.

Los cuerpos se descomponen rápidamente cuando están en el sol, dice Khammash. “Ocurre cuando están expuestos, sujetos al sol y al aire. La descomposición lenta ocurre cuando el cuerpo está bajo un techo o protegido del aire y la luz solar”.

El olor puede hacer que Al Shaghnobi pierda el apetito durante días. Durante seis meses, ha luchado con problemas digestivos. Una vez, durante el Ramadán, “estuve ayunando”, dice Al Shaghnobi: “Tiramos de un cuerpo que había estado bajo los escombros durante un año en el hospital Al Shifa. Estaba medio descompuesta. El olor me golpeó, mi visión se difuminó, casi me derrumbé”.

“Identificamos la ubicación de los mártires durante el día en función de las manchas de sangre, los huesos y los cráneos”, explica. “Contamos con las familias de los mártires. Llaman a nuestro equipo, a menudo proporcionando su propio costo personal para honrar y enterrar a sus seres queridos”.

Sin pruebas de ADN, los trabajadores identifican cuerpos a partir de ropa, zapatos, anillos, relojes, implantes metálicos, identificaciones y dientes de oro. Los cuerpos desconocidos, a menudo solo cráneos o esqueletos, van a un cementerio para anónimos. Después de recuperar los cuerpos, los trabajadores de la Defensa Civil escriben un documento detallado que describe el área, el ángulo, el edificio, la medición de la altura y la ubicación del entierro, todos escritos en la cubierta para que las familias puedan identificar el cuerpo más tarde.

A veces, las familias insisten en ver los restos para creer que su ser querido se ha ido. “La gente acepta la muerte con más facilidad”, explicó Al Shaghnobi, “cuando ven el cuerpo”.

“Moví a mi amigo de una tumba a otra”, dijo, recordando un nuevo entierro. “Era sólo un cráneo. Seguí pensando, este es el fin de cada persona. Huesos”. Recuperar el cuerpo de una persona implica una extraña paradoja emocional, dijo Mohammad Azzam, de 27 años. “Se siente bien porque los encontraste”, dijo, “pero es malo porque están descompuestos. Un sentimiento que no puedo explicar”.

Las familias a menudo esperan cerca, y cuando el equipo saca el cuerpo, sus reacciones están marcadas por un dolor intenso y abrumador. “Cuando encontramos a alguien, por lo general están medio descompuestos”, dijo Azzam. “La cara es irreconocible. Solo un zapato, una billetera, una pulsera te dice quiénes eran”.

Los trabajadores navegan por estos momentos traumáticos mientras viven los horrores del genocidio en sus propias familias y hogares. Khammash, como Al Shaghnobi, ahora vive en el trabajo: su casa en el este de la ciudad de Gaza se encuentra peligrosamente cerca de la presencia militar israelí.

En el trabajo un día, Khammash relata que recibió una temida llamada de un amigo: “Me dijeron que mi hermano había resultado herido en el sur, cerca del punto de distribución de ayuda estadounidense, y llevado al Hospital Al Awda en Nuseirat. Llamé a un amigo mío que trabaja como enfermero allí, y me dijo que mi hermano había muerto”. Fue insoportable. “Mi hermano no era solo mi hermano, era mi amigo más cercano, solo un año más joven que yo”, comentó. “Compartimos todo, nos entendimos sin hablar. Fuimos a todas partes juntos. Es ese tipo de pérdida que nunca te deja, y la separación es el dolor más duro”.

“La muerte es segura”, dijo Khammash. “Como dijo Allah: toda alma probará la muerte. Y como musulmanes, entendemos que lo que viene después es mucho mejor que lo que soportamos aquí”.

Durante el alto el fuego, los equipos de rescate reciben llamadas constantes: un vecino informa de un olor, una familia pide ayuda para recuperar a su ser querido, un edificio se está derrumbando, una extremidad ha surgido a través de los escombros, las moscas que se reúnen en una esquina revelan lo que se encuentra debajo.

Khammash ha comenzado a sentir la muerte como una presencia, no como un evento. “Nos rodea”, dijo. “Tal vez somos los próximos. Aceptamos el plan de dios, pero aún así, dentro de nosotros, amamos la vida”.

Una de las misiones más difíciles que Khammash ha tenido bajo el alto el fuego fue en una torre bombardeada en el barrio de Al Rimal. Una mujer estaba viva en algún lugar debajo del piso superior derrumbado, gritando, pero los rescatistas no pudieron localizarla. “Estaba ocuro”, recordó. “Seguí moviendo mi luz, tratando de entender de dónde venía su voz”. De repente, estaba debajo de él. “Había puesto mi pie junto a su cabeza sin darme cuenta. La sacamos con vida”.

La recuperación más larga que Khammash haya trabajado tardó un día completo: sacar a Marah Al Haddad, una niña enterrada debajo de varios pisos en el área de Al Daraj hace un mes. “Aún estaba viva cuando la alcanzamos”, dijo. “Había estado respirando polvo y explosivos. Mi colega Abdullah Al Majdalawi y yo seguimos llamando: ‘¿Dónde estás, Marah?’ Y ella respondió: ‘Estoy aquí. Estoy aquí’”.

“Cuando nos vio, la esperanza volvió a su cara”, dijo. “Lo que nos mantiene en marcha es traer a alguien de vuelta de la muerte”.

Huda Skaik https://theintercept.com/2025/11/28/gaza-palestine-ceasefire-rubble-bodies/

Europa es un tigre de papel

Aunque antaño fue una potencia militar y los principales países del continente —Alemania, Francia y Reino Unido— aún poseen cierta fuerza militar, han perdido su condición de grandes potencias industriales. Europa carece en gran medida de recursos naturales esenciales y depende del suministro de petróleo y gas del extranjero.

En términos de poderío militar, Europa es un tigre de papel. Las tres principales potencias europeas de la OTAN —Reino Unido, Francia y Alemania— pueden reunir una fuerza activa combinada de tan solo 506.000 soldados. Si añadimos a Turquía, que políticamente no forma parte de Europa, pero cuenta con el segundo ejército más grande de la OTAN, con 355.000 efectivos activos, obtenemos un total de 861.000.

Ahora hay que considerar que los europeos exijan que Rusia acepte permitir que Ucrania mantenga un ejército de 800.000 efectivos. Aunque Ucrania no es miembro de iure de la OTAN, lo es de facto desde 1997. Si Rusia aceptara la solicitud europea —cosa que Moscú no hará—, Ucrania contaría con la segunda fuerza militar más grande de la OTAN, superando a Turquía y situándose solo por detrás de Estados Unidos.

Varios factores relegan a Europa a la categoría de irrelevancia: economías estancadas y desindustrializadas; gobiernos fracturados que lidian con una grave deuda financiera; balcanización política, con gobiernos en países clave dirigidos por partidos minoritarios que carecen de apoyo popular.

El plan propuesto por Trump para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania ha revelado la impotencia de Europa. Aunque muchos estados europeos aún son capaces de sembrar el caos, se encuentran en la lamentable situación de rogarle a Trump que se siente a la mesa de negociaciones y ejerza el equivalente a un veto sobre cualquier acuerdo que se considere demasiado favorable a Rusia. Hasta ahora, Trump ha dicho que “no”, lo que ha enfurecido a muchos dirigentes de la OTAN.

Europa es una potencia industrial, financiera, cultural y militar en decadencia. La principal razón por la que Francia, Alemania y Reino Unido están tan aterrorizados por la inminente derrota de Ucrania a manos de Rusia es que les obligará a aceptar que ya no son relevantes. La afirmación más ridícula de los belicistas europeos es que Rusia quiere conquistar y ocupar Europa. ¿Para qué? Europa no tiene nada que Rusia necesite o desee.

‘Nuestro modelo se derrumba’

Las alegrías electorales duran justo hasta que se cierran las urnas y se cuentan los votos. Inmediatamente después la palabra más socorrida es decepción. Es lo que está ocurriendo en Alemania, donde crece la frustración por las políticas de austeridad de Friedrich Merz. Los indicadores económicos siguen siendo lamentables y cunde el descontento.

También entre los capitalistas. El martes le invitaron al canciller a participar en un congreso organizado en Berlín por la confederación de empresarios. Merz debería haberse sentido en su salsa, pero no…

Los augurios no son buenos. Desde principios de año Alemania ha importado más maquinaria de China de la que ha exportado. No hay precedentes. “La situación económica es crítica y nuestro modelo se está derrumbando”, advirtió Peter Leibinger, presidente de la Federación de Industrias Alemanas, en la radio pública alemana.

Tras dos años de recesión, se prevé que la economía alemana permanezca prácticamente estancada este año, atrapada entre el aumento de aranceles en Estados Unidos, la competencia china y el aumento del precio de los combustibles.

El Ministerio de Economía prevé un crecimiento del PIB del 1,3 por cien en 2026, gracias al enorme paquete de estímulos presupuestarios aprobados en primavera. La Cámara de Comercio e Industria es más pesimista: espera un crecimiento de tan solo el 0,7 por cien.

La industria de la máquina herramienta, que emplea a más de un millón de personas, ha perdido casi 20.000 empleos en seis meses, mientras que el sector automotriz eliminó más de 50.000 puestos en un año.

La industria química está experimentando su nivel de producción más bajo en treinta años.

Por supuesto que hay una excepción: la industria de guerra. El mundo se ha olvidado ya del III Reich y Alemania lo aprovecha para construir el mayor ejército de Europa. Pero por sí sola la guerra no puede compensar el declive del sector automotriz alemán. El mayor contratista militar de Alemania, Rheinmetall, genera 10.000 millones de euros en ingresos, que no es nada en comparación con los 325.000 millones de Volkswagen.

Un otoño lleno de reformas

Tras su victoria electoral, Merz anunció un “otoño de reformas” y ha reservado un fondo de 500.000 millones de euros para modernizar infraestructuras, permitiendo a las empresas amortizar hasta el 30  por cien de las inversiones en equipos entre 2025 y 2027.

Ha reducido los impuestos sobre la electricidad para las grandes empresas e introducirá una tarifa especial para la electricidad industrial. En materia de inmigración, ha reforzado los controles fronterizos.

Pero los capitalistas esperaban mucho más de un buitre de BlackRock como el nuevo canciller. El gran bocado está en los trabajadores y jubilados. Hay que ir limando los gastos sociales, las pensiones, la sanidad y los seguros de dependencia. La reforma de las prestaciones por desempleo no ha tenido el alcance esperado y la reducción del impuesto de sociedades no se materializará hasta 2028.

Basado en las exportaciones, el modelo económico alemán no es capaz de reinventarse. Nadie sabe con qué reemplazarlo. Es un callejón sin salida y por eso se habla tanto de la guerra contra Rusia. Es mejor olvidar todo lo demás.

La mayoría de los alemanes, el 58 por cien, ya están descontentos del nuevo gobierno, según una encuesta. Están hartos. “El descontento es generalizado, en todos los grupos de edad, independientemente del género o la afiliación política”, observa Hermann Binkert, del Instituto Insa.

Un crimen sionista: el hundimiento del transatlántico Patria

El 25 de noviembre de 1940 el transatlántico Patria se hundió en el puerto de Haifa después de que un explosivo de la Haganá, la organización terrorista sionista, rompiera su casco, asesinando a más de 260 personas, en su mayoría judíos que huían del III Reich.

Los británicos habían convertido el barco en una prisión prisión. Casi 1.900 refugiados judíos fueron embarcados a la fuerza. El gobierno de Londres planeaba deportarlos a Mauricio y Trinidad y Tobago. El barco estaba abarrotado, en malas condiciones y no era apto para semejante viaje.

Los dirigentes sionistas se opusieron al desembarco porque no cumplía con sus objetivos demográficos. Querían colonos jóvenes, aptos para el servicio militar. Los refugiados del Patria no encajaban en el perfil.

Decidieron sabotear el barco para evitar el desembarco y colocaron una carga explosiva a bordo. La explosión rompió el casco y el barco se hundió en dieciséis minutos, arrastrando a cientos de refugiados al fondo antes de que los botes salvavidas pudieran rescatarlos. Una investigación británica confirmó posteriormente que la bomba había sido colocada por la Haganá sionista.

Los primeros en intentar salvar a los refugiados de ahogarse fueron los palestinos. La explosión se produjo cerca de la orilla, y los testigos oyeron que el casco se partía y lo vieron zozobrar casi al instante. Pescadores palestinos se dirigieron al lugar antes de que los británicos pudieran reaccionar. Sacaron a los supervivientes del agua por sus propios medios. Los subieron a sus botes y, sin perder un segundo, partieron de nuevo para rescatar a los demás supervivientes. Los registros de rescate del Mandato Británico indican que los barcos palestinos realizaron numerosos viajes de ida y vuelta entre el naufragio y la orilla.

En tierra, estibadores palestinos transportaron a los supervivientes a donde pudieran recibir atención médica. Les dieron mantas, agua… todo lo que tenían. Las tropas británicas finalmente tomaron el control, pero los minutos cruciales que salvaron vidas fueron obra de civiles palestinos que actuaron espontáneamente.

A los supervivientes del Patria solo se les permitió permanecer en Palestina porque su barco se había hundido.

La Wikipedia manipula la historia para lavar la cara al sionismo

La página de Wikipedia dedicada al hundimiento Patria ilustra la estrategia de los editores para reescribir la historia, hasta que la culpa se desvanece, el papel de los palestinos se oscurece y la violencia se presenta como un mero accidente.

Primero, el lenguaje. Los palestinos son reducidos a “barcos árabes”, una vaga categoría utilizada para ocultar su identidad y sus acciones. Se convierten en parte del escenario. La Haganá, los sionistas que colocaron la bomba, recibe nombres, rangos, relatos y párrafos enteros. Se enfatiza la identidad de los perpetradores. Los rescatadores, en cambio, son olvidados.

La Wikipedia se basa casi exclusivamente en fuentes sionistas. Reitera la afirmación de la Haganá de que “juzgaron mal” la explosión, como si se tratara de una evaluación neutral. También se hace eco de su posterior intento de atribuir el hundimiento al “mal estado” del buque, un argumento tomado directamente de una investigación interna de la Haganá que busca minimizar su responsabilidad. El propósito es restar importancia a un bombardeo deliberado presentándolo como un accidente técnico.

Sin embargo, en aquel momento la investigación británica confirmó el atentado terrorista. El barco se hundió porque una bomba de la Haganá perforó su casco.

La estructura del artículo de la Wikipedia es reveladora. Dedica largos párrafos a la política de emigración nazi, los debates dentro de la Agencia Judía y las disputas internas sionistas. Contiene solo una alusión muy vaga a los palestinos. Se trata de una ideología disfrazada de supuesta imparcialidad. El artículo lo menciona todo excepto la identidad de quienes realmente salvaron vidas.

Los judíos “fueron rescatados por barcos británicos y árabes”, una voz pasiva que sugiere distancia. Los de la Haganá no son terroristas, ni colocan bombas. Sólo quieren “impedir que el barco salga del puerto”. La bomba “explota demasiado pronto y con demasiada fuerza”.

La Wikipedia tampoco menciona que los pescadores palestinos fueron los primeros en llegar al barco. No se reconoce la contribución de los estibadores palestinos que cuidaron a los judíos supervivientes, dándoles agua y cubriéndolos con mantas durante esos primeros minutos cruciales.

La violencia británica también se pasa por alto. Los refugiados fueron encarcelados, obligados a subir a un barco y destinados a ser deportados a Mauricio y Trinidad y Tobago. La Wikipedia presenta los hechos como un mero trámite administrativo, cuando en realidad fueron un acto de represión. Los supervivientes del naufragio fueron internados por los británicos en el campo de concentración Atlit, cerca de Haifa.

Finalmente, no se menciona la parte más contundente de la historia. A los supervivientes del Patria solo se les permitió permanecer en Palestina porque su barco se hundió. Wikipedia omite esta información porque revela tanto la crueldad británica como la estrategia sionista.

Así es como los imperialismo se protegen a sí mismos. Borran y transforman discretamente el rescate palestino en una nota a pie de página.

Robin Qureshi https://substack.com/@robinaqureshi

El plan del ejército alemán para la guerra con Rusia

Las guerras ya no se basan en el “factor sorpresa”. El Wall Street Journal publica el plan del ejército alemán para la guerra con Rusia (*), que lleva el nombre de Oplan Deu (Operationsplan Deutschland, Plan de Operaciones de Alemania).

No ocultan nada. El documento tiene 1.200 páginas y se ha elaborado en el cuartel Julius Leber, una instalación militar ubicada en Berlín.

“Hace unos dos años y medio, doce altos oficiales alemanes se reunieron en un complejo militar triangular en Berlín para elaborar un plan secreto en caso de guerra con Rusia. Ahora, se apresuran a implementarlo”, asegura el periódico estadounidense.

“El plan detalla el transporte de hasta 800.000 soldados alemanas, estadounidenses y de otros países de la OTAN hacia el este, al frente”. Concreta los puertos, ríos, ferrocarriles y carreteras que utilizarán, así como los mecanismos para su reabastecimiento y protección durante el trayecto.

Hasta la fecha es la manifestación más clara de lo que sus autores denominan un enfoque bélico integral. “La difuminación de las fronteras entre las esferas civil y militar marca un retorno a la mentalidad de la Guerra Fría, pero actualizada para tener en cuenta las nuevas amenazas y obstáculos —desde la deteriorada infraestructura alemana hasta una legislación inadecuada y un ejército más reducido— que no existían en aquel momento”, señala el diario.

“Las autoridades alemanas han afirmado que esperan que Rusia esté lista para atacar a la OTAN en 2029. Sin embargo, una serie de incidentes de espionaje, sabotajes e incursiones en el espacio aéreo europeo —muchos de los cuales las agencias de inteligencia occidentales atribuyen a Moscú— sugieren que podría estar preparándose para un ataque antes”, afirma la publicación.

Los militares alemanes también creen que “un posible alto el fuego en Ucrania, que Estados Unidos está intentando negociar esta semana, podría dar a Rusia el tiempo y los recursos necesarios para preparar acciones contra los miembros de la OTAN en Europa”. Sin embargo, si los aliados de Ucrania logran fortalecer la resistencia de Europa, calculan que no solo garantizará la victoria, sino que también reducirá la probabilidad de una guerra.

“El objetivo es prevenir la guerra dejando claro a nuestros enemigos que si nos atacan, no tendrán éxito”, declaró un alto oficial militar y uno de los principales autores del plan.

“En caso de guerra con Rusia, Alemania ya no será un estado de primera línea, sino una base de retaguardia. Además del deterioro de la infraestructura, tendrá que enfrentarse a una reducción de las fuerzas militares y a nuevas amenazas como los drones”, concluye el Wall Street Journal.

(*) https://www.wsj.com/world/europe/germany-russia-war-nato-secret-plan-8ce43a8d

La Agencia Espacial Europea se suma a la ‘guerra de las galaxias’

La Agencia Espacial Europea (ESA) es el típìco organismo que periódicamente tiene que recorrerse cada una de las oficinas de Bruselas para que le financien sus presupuestos. Nunca le dan todo lo que pide… hasta este año. Las razones son obvias: el espacio es un teatro de guerra y los 23 estados miembros se han rascado los bolsillos.

El organismo celebra su 50 cumpleaños y quería 22.000 millones de euros para el programa de tres años de 2026 a 2028 y le han entregado más de lo que pedía: 22.100 millones, algo nunca se ha visto en la historia de esta institución.

Es fácil de entender: Ucrania no sería nada sin sus padrinos. Depende de la inteligencia espacial estadounidense y lo mismo ocurriría con Europa si se embarcara en una aventura militar para la que carece de la preparación adecuada.

La ESA podrá continuar impulsando la tecnología de los satélites de observación, que a cada momento toman el pulso de este planeta, apoyando las lanzaderas, especialmente la Ariane 6, y la modernización de la base de Kourou.

Las telecomunicaciones seguras Iris2 de órbita baja también dependen de la ESA, que se embarcará en la preparación de la cuarta constelación más grande de la Unión Europea. Es un servicio de inteligencia óptica militar, al que llaman “Servicio Europeo de Resiliencia”, que cumple la función de unir los satélites de observación ya existentes en una nube común y añadir varios cientos más para tener un flujo de imágenes de la superficie terrestre.

Tres países europeos desembolsan más de la mitad del presupuesto de la ESA: Alemania (5.100 millones de euros), Francia (3.700 millones) e Italia (3.500 millones). España va en cuarto lugar y duplica su participación hasta llegar a los 1.800 millones, mientras Reino Unido rebaja la suya de 1.900 a 1.700 millones.

Canadá es el país no europeo que más aumenta sus aportaciones: un 400 por cien, hasta llegar a los 500 millones de euros.

Pero la suma de las contribuciones no es suficiente para cumplir con una estrategia europea, que aún está por definir, es decir, que los socios están poniendo mucho dinero, pero aún no saben en qué lo van a gastar exactamente.

Juicio en Londres por la prohibición de Acción Palestina

Ayer un tribunal británico comenzó a examinar el recurso de apelación contra la decisión del gobierno laborista de prohibir Acción Palestina, que en julio fue calificada como “organización terrorista”, lo que ha llevado a la detención de más de 2.000 personas que han expresado su apoyo al grupo de solidaridad.

La decisión de prohibir este movimiento fue considerada “desproporcionada” por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y criticada por el Consejo de Europa. En Reino Unido también ha revivido el debate sobre los derechos y las libertades fundamentales.

Huda Ammori, cofundadora de Acción Palestina, ha recurrido la prohibición, que coloca al colectivo al mismo nivel que Al Qaeda, Hezbollah o el IRA.

En el primer día de juicio la defensa denunció que la prohibición es contraria a la “larga tradición” de defender la desobediencia civil en Reino Unido, “una tradición honorable tanto en nuestra ley como en cualquier democracia”.

Unos cuarenta partidarios del grupo se habían reunido frente al tribunal, ondeando banderas palestinas. Varios de ellos, que sostuvieron un cartel “Me opongo al genocidio. Apoyo a Acción Palestina” fueron detenidos por la policía. Desde julio varios miles de personas se han manifestado en repetidas ocasiones contra la prohibición del colectivo.

Al menos 2.300 de ellos han sido detenidos, según la asociación Defend Our Jurys que organiza las convocatorias. Hasta el 20 de noviembre, 254 personas habían sido acusadas de apoyar a una organización terrorista, según la policía. En su mayoría corren el riesgo de pasar hasta seis meses de cárcel en virtud de la ley antiterrorista.

El gobierno laborista quiere imponer una definición arbitraria y demasiado amplia de lo que es el “terrorismo”. En julio el Ministerio del Interior argumentó que Acción Palestina se había embarcado en una “campaña cada vez más intensa” que resultó en “una degradación deliberada significativa, incluida la infraestructura de seguridad nacional de Reino Unido, así como la intimidación, la supuesta violencia y lesiones graves”.

Al frente del Ministerio del Interior, Yvette Cooper dijo en julio que algunas personas que apoyan la Acción Palestina “no sabían la verdadera naturaleza de la organización”.

Un portavoz de Defend Our Juries denunció “un abuso del poder autoritario cuyo único propósito es proteger a Israel, las empresas de armamento que alimentan el genocidio y los ministros del gobierno que han sido tan vergonzosamente cómplices de este genocidio”.

Creada en 2020, Acción Palestina se presentó en su sitio web (cuyo acceso ahora está bloqueado) como un “movimiento de acción directa comprometido para poner fin al apoyo mundial al régimen genocida y de apartheid de Israel”.

Se dirigió principalmente a empresas de armamento, incluido el grupo israelí Elbit Systems. El gobierno laborista de Keir Starmer lo clasificó como “organización terrorista“ a principios de julio después de una intrusión en una base de la Fuerza Aérea Británica, cuyos daños se estimaron en casi 8 millones de euros, según una factura de la fiscalía que provoca carcajadas.

En los tribunales, el gobierno tendrá que demostrar que la prohibición de Acción Palestina no es desproporcionada con respecto al derecho a la libertad de expresión garantizado por el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

“Estamos muy preocupados porque […] si la calificación [de Acción Palestina como organización terrorista] se considera proporcionada, allanará el camino para el uso de tales medidas por parte de futuros gobiernos contra otros grupos que utilizan la acción directa”, dijo un portavoz de Amnistía Internacional.

El recurso no repercutirá sobre los juicios contra los militantes acusados de reivindicar las acciones cometidas por el colectivo antes de la prohibición. Seis de ellos están actualmente siendo juzgados por “robo agravado”, acusados de entrar en las instalaciones de Elbit Systems, cerca de Bristol, en el sur de Inglaterra en agosto del año pasado.

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