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La OTAN invierte para mantener la supremacía tecnológica en armamento

Poco después del comienzo de la Guerra de Ucrania, la OTAN creó un Fondo de Innovación (NIF) para mantener la hegemonía tecnológica en armamento. Con un presupuesto de mil millones de euros, apoyado por 24 de los 32 miembros de la Alianza imperialista, incluidos los recientes miembros Finlandia y Suecia, el Fondo es un pilar estratégico de las guerras futuras.

El NIF confirmó recientemente importantes inversiones en cuatro empresas europeas de alta tecnología. Estas empresas, seleccionadas por su potencial para contribuir a la hegemonía militar de la Alianza, ilustran claramente la diversidad de tecnologías favorecidas por la OTAN.

Entre ellas, Fractile, con sede en Londres, se centra en mejorar el rendimiento de grandes modelos de lenguaje, herramientas cada vez más esenciales en el procesamiento del lenguaje natural y en operaciones informáticas complejas.

Al mismo tiempo, ARX Robotics en Alemania está desarrollando robots autónomos con diversas aplicaciones, desde levantamiento de objetos pesados ​​hasta vigilancia estratégica.

Los otros beneficiarios, iCOMAT en Reino Unido y Space Forge en Gales, trabajan respectivamente en la producción de materiales ligeros innovadores para vehículos y en la fabricación de semiconductores en condiciones espaciales.

Estas iniciativas muestran que la OTAN apuesta por avances tecnológicos que trascienden las aplicaciones militares tradicionales.

Además de estas inversiones directas, el NIF también colabora con entidades de capital riesgo como Alpine Space Ventures y OTB Ventures. Estas asociaciones son cruciales para impulsar la innovación militar permanente, apoyando así nuevos proyectos en tecnologías de vanguardia.

Estas medidas de la OTAN no son simplemente reactivas. Participan en una estrategia a largo plazo destinada a preparar la alianza para desafíos futuros complejos. El fortalecimiento de la potencia tecnológica e industrial es esencial para intimidar a los países subalternos.

La Guerra de Ucrania hado marcado un punto de inflexión en la diferentes estrategias militares, en las que la tecnología tiene un papel primordial. La OTAN ya no opera sólo de una manera convencional, sino que se proyecta hacia un futuro donde la superioridad tecnológica seguirá siendo decisiva, haciendo así de la innovación un pilar de su estrategia imperialista. En última instancia, estas inversiones van a redefinir las reglas de la guerra moderna y la supremacía tecnológica.

La OTAN planea poner en alerta las armas nucleares en Europa

El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, anuncia que, en el marco de la guerra contra Rusia, los países de la OTAN están discutiendo la posibilidad de poner en alerta las armas nucleares.

En una entrevista con el Daily Telegraph, Stoltenberg declara que los países de la OTAN mantienen un debate al respecto. “No entraré en detalles operativos sobre cuántas ojivas nucleares deberían estar operativas y cuáles deberían almacenarse, pero necesitamos consultar sobre estas cuestiones. Eso es exactamente lo que estamos haciendo”, añade (*).

El 12 de junio Stoltenberg ya aseguró que las armas nucleares eran la garantía definitiva de la paz.

Aparte de Reino Unido, Francia es la única potencia nuclear del Continente, aunque es sabido que Estados Unidos ha desplegado bombas nucleares en varios lugares de Europa. Pero la OTAN rara vez habla públicamente sobre ello.

Las declaraciones se producen cuando recientemente negó la dispersión de armas nucleares estadounidenses en países europeos, a menos que se tratara, de una manera típicamente hipócrita, de la dispersión de armas nucleares en nuevos países europeos, además de aquellos en los que se encuentran dichas armas.

(*) https://www.telegraph.co.uk/world-news/2024/06/16/nato-jens-stoltenberg-nuclear-weapons-deployt-russia-china/

Israel: una guerra en tres frentes es económicamente inviable

Israel libra una guerra en tres frentes, Gaza, sur de Líbano y Mar Rojo, que sólo puede entablar gracias a su principal valedor, Estados Unidos, que ya tiene varios campos de batalla abiertos por otros lugares.

Bastante tiene con mantenerse en pie y de ninguna manera podría con una escalada. Por eso Amos Hochstein, asesor principal de Biden, llegó ayer a Israel para discutir medidas de distensión con con Netanyahu y Gallant.

También planea viajar a Beirut para conversar con el gobierno libanés. Necesita que el ejército libanés asuma la responsabilidad de formar una zona de amortiguación en la frontera sur.

En Washington están muy preocupados por una posible escalada en el sur de Líbano. Los ataques profundos de Israel en territorio libanés podrían acabar en una invasión terrestre a gran escala.

Así lo ha reconocido la coordinadora especial de la ONU para Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, y el jefe de las fuerzas de paz de la ONU en el país, Aroldo Lazaro. Un error de cálculo podría conducir a una guerra más tangible y grave con Hezbolah.

El ejército israelí está empeñado en una guerra que no puede acabar más que con una intervención directa de Estados Unidos.

En los últimos ocho meses, Hezbollah ha disparado casi 5.000 cohetes contra localidades israelíes vecinas, la mayoría de cuyos residentes han sido evacuados. El ejército israelí ha respondido con intensos bombardeos, incluso contra infraestructuras críticas de la organización chiíta, que demuestra una solidaridad activa con los palestinos.

En una sociedad capitalista todo se mide en dinero. La preocupación por la escalada de la guerra en Oriente Medio está relacionada con los costes económicos. Si Israel invade Líbano, quien deberá financiarla es Estados Unidos. Las armas necesarias para transformar Líbano en una nueva Franja de Gaza costarán más de los 25.000 millones de dólares que ya han gastado en la guerra contra los palestinos, y más de mil millones de dólares gastados para frenar los ataques huthíes.

El paraíso de las energías renovables vuelve sobre sus pasos

Nueva Zelanda aspiraba a lograr un suministro de electricidad 100 por cien renovable para finales de la década, pero el gobierno va a poner fin a la prohibición de explorar los recursos fósiles marinos, vigente desde 2018. Considera que el gas, en particular, es “esencial” para el país.

En 2022 el país produjo y consumió alrededor del 86 por cien de la electricidad baja en carbono, según la Agencia Internacional de Energía. Gracias a sus centrales hidroeléctricas (casi el 60 por cien de la electricidad producida), a sus parques eólicos y solares, pero también a sus sistemas geotérmicos (casi el 20 por cien).

Aparte de limitar las posibilidades de identificar nuevos recursos de petróleo y gas, la prohibición redujo las inversiones en el desarrollo de los yacimientos ya conocidos. Esas inversiones son necesarias para mantener los niveles actuales de consumo de combustibles fósiles, sin los cuales el gobierno espera que el país pronto enfrente un problema de carestía de suministro.

“El gas es esencial para mantener nuestras luces encendidas y nuestra economía en funcionamiento, especialmente durante los picos de demanda de electricidad y cuando la producción disminuye debido a fuentes más intermitentes como la energía eólica, solar e hidroeléctrica”, afirma Shane Jones, ministro de Recursos.

La propuesta se presentará al Parlamento en la segunda mitad de este año. Para complementar las disposiciones tomadas por la Ley de Minerales para restaurar la confianza en los combustibles fósiles, se simplificarán los trámites administrativos para otorgar derechos de exploración de petróleo y gas.

La oposición opina que el país “tendría una economía más sostenible y más eficiente dando prioridad a las energías limpias”. Cuando aún estaba en el gobierno, en agosto del año pasado, pidió una inversión de 1.200 millones de dólares para acelerar la producción eólica y solar y respaldarla con el almacenamiento en baterías y la producción de hidrógeno “verde”, precisamente para alcanzar el reto de un suministro energético 100 por cien renovable.

También se lanzó un enorme proyecto de almacenamiento de electricidad por bombeo en el lago Onslow para garantizar el suministro de electricidad y evitar recurrir a la central eléctrica de carbón de Huntly cuando se acabaran el sol o el viento. El proyecto tendría una capacidad de 1.200 megavatios, nada menos que el 12 por cien de la capacidad máxima del país.

Algunos “expertos” dijeron que era una forma de estabilizar los precios de la electricidad durante los próximos cien años. Sin embargo, la gigantesca obra se volvió contra sus patrocinadores: el impacto medioambiental de la estructura era insostenible.

A finales del año pasado el nuevo gobierno abandonó el proyecto antes de que se completara el estudio.

Rusia descubre un nuevo medio de producción de hidrógeno ‘verde’

Recientemente Dennis Schwindt, director general del grupo alemán de distribución de energía HMS Oil and Gas, dijo que “si queremos prescindir del gas ruso, el hidrógeno es la solución”. Realmente, en el sector de la energía lo que está en juego no es la descarbonización, sino la guerra económica contra Rusia. Por lo tanto, la alternativa no son los paneles solares, ni los aerogeneradores.

Sin embargo, como venimos explicando en entradas anteriores, los proyectos de obtención de hidrógeno “verde” han tropezado con múltiples obstáculos, cuando han tratado de ser realmente “verdes”, es decir, cuando la energía consumida procede de plantas fotovoltaicas o eólicas.

Esa energía consumida es muy importante porque, además de la electrólisis, el agua procede del mar, previa desalación, un proceso que también consume energía. Es como un círculo vicioso, en el que Rusia aparece siempre, incluso en el terreno técnico y científico.

Los científicos del Skoltech, el Instituto Skolkovo de Ciencia y Tecnología de Moscú, han desarrollado un método innovador para extraer hidrógeno directamente de formaciones de gas natural (*). La nueva técnica se basa en la combustión del gas natural en el interior del propio pozo, lo que permite producir hidrógeno dejando el carbono bajo tierra. Este método podría eliminar las costosas tecnologías de captura y almacenamiento de carbono.

Pero, sobre todo, podría transformar la técnica de fabricación del hidrógeno. Se desarrolla en varias etapas. Primero, se inyectan en el pozo vapor de agua y un catalizador, seguidos de aire u oxígeno puro. Esta combinación permite quemar gas natural directamente en la formación geológica, produciendo una mezcla de monóxido de carbono e hidrógeno. El monóxido de carbono se convierte en dióxido de carbono, que queda atrapado en la formación, mientras que el hidrógeno se extrae mediante una membrana especial que impide que otros gases escapen.

En experimentos de laboratorio, realizados en condiciones que simulaban la alta presión de las formaciones de gas, los investigadores observaron que hasta el 45 por ciento del volumen total de gas podía extraerse en forma de hidrógeno. Esta eficiencia se logró a una temperatura de 800 grados centígrados, obtenida únicamente mediante la combustión de gas natural, sin necesidad de fuentes de energía adicionales.

La composición de las rocas circundantes también jugó un papel crucial en la producción de hidrógeno. Por ejemplo, el uso de rocas que contienen óxido de aluminio, que no reacciona con otras sustancias, permitió alcanzar un rendimiento del 55 por ciento. Por el contrario, las rocas naturales ricas en minerales químicamente activos mostraron un menor rendimiento de hidrógeno debido a reacciones secundarias.

El descubrimiento representa una alternativa viable al reformado con vapor de metano, el método actual de producción de hidrógeno, que consume mucha energía y genera una cantidad significativa de CO2. Los próximos pasos de los investigadores de Skoltech incluyen realizar pruebas en campos de gas reales para verificar la eficacia del nuevo método.

Elena Mukhina, directora del estudio, destacó que todas las etapas del proceso se basan en tecnologías probadas, adaptadas por primera vez a la extracción de hidrógeno de formaciones de gas natural.

(*) https://doi.org/10.1016/j.fuel.2024.131758

El New York Times publica el tratado de paz firmado en 2022 por Ucrania y Rusia

No era propaganda rusa. Después de iniciada la guerra, entre febrero y abril de 2022, Rusia y Ucrania mantuvieron negociaciones de paz en Estambul y llegaron a firmar un proyecto de tratado que ahora el New York Times publica (*).

El periódico cita versiones de los borradores de tratados del 17 de marzo y 15 de abril de 2022, así como un comunicado conjunto acordado el 29 de marzo.

Ucrania quería garantías internacionales de seguridad de que, en caso de un segundo ataque, los aliados acudirían en su defensa (incluido el cierre de su espacio aéreo), así como la aplicación del tratado en las “fronteras internacionalmente reconocidas” de Ucrania.

Rusia exigió el levantamiento de las sanciones impuestas desde 2014, el reconocimiento de Crimea como parte de Rusia y la independencia de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk.

Ucrania debía prohibir la propaganda nazi y fascista, que sería considerada como delito. También quedarían prohibidas las manifestaciones, la erección de monumentos y memoriales y el cambio de nombres de calles en honor de personajes fascistas.

El primer borrador del acuerdo imponía restricciones sobre el tamaño del ejército ucraniano y la cantidad de tanques, baterías de artillería, buques de guerra y aviones de combate que el país podría tener en su arsenal.

Los ucranianos estaban dispuestos a aceptar tales restricciones, pero intentaron elevar el umbral, señala el New York Times. Sin embargo, en Washington se alarmaron. Un diplomático espetó a sus colegas ucranianos que se trataba de un “desarme unilateral”. Según un diplomático europeo, Polonia temía que Alemania o Francia intentaran convencer a los ucranianos de aceptar las condiciones de Rusia.

Unos días después, el 29 de marzo, se reunieron en Estambul delegados de Rusia y Ucrania. En esa reunión, Rusia “prestó menos atención a sus reivindicaciones territoriales”. Ucrania resumió el acuerdo propuesto en un documento de dos páginas, llamado “Comunicado de Estambul”.

El estatuto de Crimea se determinaría dentro de 10 a 15 años, mientras que Ucrania prometió no intentar recuperar la península por la fuerza.

Zelensky y Putin debían reunirse en persona en 2022 para finalizar el tratado de paz y acordar qué parte del territorio ucraniano permanecería bajo control ruso.

Rusia proporcionó garantías de seguridad a los ucranianos, que al parecer incluían acuerdos con varios países, incluidos Reino Unido, China, Rusia, Estados Unidos, Francia, Turquía, Alemania, Canadá, Italia, Polonia e Israel.

Los Estados garantes debían acordar que en caso de agresión, ataque armado u operación militar contra Ucrania, cada uno de ellos proporcionaría asistencia a Ucrania después de consultas urgentes e inmediatas.

En marzo y abril de 2022 Putin “redujo sus exigencias”, según un miembro de la delegación ucraniana. Al mismo tiempo, los dirigentes rusos “enviaron públicamente señales contradictorias sobre si el Kremlin está realmente dispuesto a firmar el acuerdo”, asegura el New York Times. Por este motivo, rusos y ucranianos volvieron a las negociaciones por videconferencia, intercambiando borradores de contratos a través de plataformas digitales de mensajería.

En abril de 2022 el oligarca Roman Abramovich participó en las negociaciones. Putin “pidió a los negociadores que se centraran en cuestiones clave y las resolvieran rápidamente”. El 15 de abril la delegación rusa envió a Putin un borrador de tratado de 17 páginas. El New York Times señala que en las primeras páginas del acuerdo las partes rusa y ucraniana “tenían puntos en común”.

Ambas partes acordaron que a Ucrania se le concedería el estatus de país neutral y se le permitiría unirse a la Unión Europea. Por su parte, Rusia abandonaba su exigencia de que Ucrania reconociera inmediatamente a Crimea como parte integrante de Rusia.

Uno de los obstáculos fue el alcance de las armas que Ucrania podía utilizar. Rusia quería que el alcance de tiro de los misiles ucranianos se limitara a 40 kilómetros, Ucrania a 280 kilómetros, suficientes para alcanzar objetivos en el territorio de Crimea.

Rusia quería que Ucrania aboliera las leyes relativas al idioma y la identidad nacional, así como que retirara las tropas ucranianas “a lugares de despliegue permanente o a lugares acordados con la Federación Rusa”.

El New York Times califica la quinta cláusula del tratado, que trata de las “potencias garantes” de Ucrania (Gran Bretaña, China, Rusia, Estados Unidos y Francia) como el mayor problema. Rusia incluyó una cláusula en el acuerdo según la cual se tomarían represalias en caso de ataque a Ucrania debía aprobarse “sobre la base de una decisión acordada por todos los Estados garantes”.

Kiev consideró que este último punto constituía una violación de los términos del tratado de paz. Como explica el New York Times, esta cláusula significaba que Rusia “podría invadir Ucrania nuevamente y vetar cualquier intervención militar”. Después de este cambio, según uno de los miembros del equipo negociador ucraniano, Kiev “no estaba interesada en continuar las negociaciones”.

El 16 de abril la revista Foreign Affairs reveló que Ucrania no había consultado con Estados Unidos antes de llegar a un acuerdo durante las negociaciones con Rusia, lo cual era inaceptable.

El 14 de junio Putin enumeró las condiciones para el cese de las hostilidades en Ucrania. Entre esas condiciones está la retirada de las tropas ucranianas del Donbas, así como de las regiones de Jerson y Zaporiya. Zelensky ha calificado las propuestas de Putin de “ultimátums” y dijo que Ucrania no podía confiar en ellas.

(*) https://static01.nyt.com/newsgraphics/documenttools/17f655b584276917/07ec81ce-full.pdf

Estados Unidos vuelve a desatar una carrera de armamentos nucleares

Las potencias nucleares están modernizando sus arsenales, especialmente los nucleares, ante las crecientes tensiones políticas en el mundo. El gasto en este área ha aumentado en un tercio en los últimos cinco años y Estados Unidos representa el 80 por cien de dicho aumento.

Según un informe de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN), los nueve Estados poseedores de armas nucleares (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia, India, Israel, Pakistán y Corea del norte) gastaron en su conjunto el último año 91.000 millones de dólares.

Otro informe publicado por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri) encontró que estos países han aumentado significativamente su gasto a medida que modernizan sus armas nucleares, o incluso despliegan otras nuevas.

“Creo que es justo decir que está en marcha una carrera de armamentos nucleares”, dijo la directora de la ICAN, Melissa Parke.

Wilfred Wan, director del programa de Armas de Destrucción Masiva del Sipri, afirmó que “desde la Guerra Fría, las armas nucleares nunca han desempeñado un papel tan importante en las relaciones internacionales”. Según el Sipri, el número total estimado de ojivas nucleares existentes en el mundo ha disminuido ligeramente: el mundo tenía 12.121 a principios de año, frente a 12.512 el año anterior.

Algunas de estas ojivas deben ser desmanteladas, pero hay 9.585 disponibles en existencias para su uso potencial, nueve más que el año pasado, y 2.100 se mantienen en alerta operativa máxima, es decir, listas para su uso inmediato en los misiles balísticos. Casi todas estas ojivas nucleares pertenecen a Rusia y Estados Unidos, que por sí solos poseen el 90 por cien de las armas nucleares del mundo.

El Sipri también estima por primera vez este año que China tiene “algunas ojivas en alerta operativa”.

Aunque “el número total de ojivas nucleares sigue disminuyendo a medida que se van desmantelando gradualmente las armas de la época de la Guerra Fría”, de año en año se observa un aumento en el “número de ojivas nucleares operativas” de la proporción de potencias nucleares.

El gasto mundial en armas nucleares aumentó en 10.800 millones de dólares en 2023 año tras año y Estados Unidos representó el 80 por cien de este aumento. La participación de Estados Unidos en el gasto total, 51.500 millones de dólares, es mayor que la de todos los demás países con armas nucleares juntos. Le siguen China (11.800 millones de dólares) y Rusia (8.300 millones de dólares). Los británicos aumentaron significativamente su gasto (+17 por cien hasta 8.100 millones de dólares) por segundo año consecutivo.

Las potencias nucleares gastaron juntas 2.898 dólares por segundo el año pasado para financiar estas armas. El gasto en armas nucleares ha aumentado un 33 por cien desde 2018 (a 68.200 millones de dólares), cuando la ICAN comenzó a recopilar datos. Estos países han gastado unos 387.000 millones de dólares en estas armas durante estos años.

La ICAN recibió el Premio Nobel de la Paz en 2017 por contribuir a la adopción de un tratado histórico que prohíbe las armas atómicas. 70 países han ratificado el tratado, pero ninguna potencia nuclear.

Bill Gates pone su dinero en los reactores nucleares

Desde que se cansó de los ordenadores, Bill Gates se pasó a especular con otras actividades económicas más lucrativas, como la medicina y ahora a las inversiones “verdes”, en particular, a una nueva generación de reactores nucleares.

Acaba de invertir 4.000 millones de dólares en una empresa llamada TerraPower, dedicada a fabricar reactores nucleares avanzados.

El magnate quiere iniciar las obras de construcción en el emplazamiento de Kemmerer, una pequeña localidad de Wyoming que está cerrando una central de carbón. El primer reactor nuclear, que se acabará de construir en 2030, tendrá una potencia de 345 megavatios y, por primera vez en Estados Unidos, utilizará técnicas de refrigeración por sodio.

Bill Gates ve este reactor de sodio como el futuro energético de Estados Unidos. Según él, estos proyectos deben tener éxito para permitir un suministro energético limpio, barato y abundante.

TerraPower es una empresa emergente de ingeniería de diseño de nuevos reactores nucleares fundada por Gates, entre otros. Tiene su sede en Bellevue, Washington y desde 2008 explora la instalación de reactores más simples.

El Departamento de Energía de Estados Unidos también ha puesto 2.000 millones de dólares.

La nueva generación de reactores nucleares rápidos se denominan “de ondas viajeras”. Coloca un pequeño núcleo de combustible enriquecido en el centro de una masa mucho mayor de material no fisionable, en este caso uranio empobrecido. Los neutrones de la fisión en el núcleo generan nuevo material fisionable en la masa circundante, produciendo plutonio-239, que es el ingrediente fundamental de las armas nucleares.

La empresa es un subproducto de la guerra nuclear. Reunió una plantilla de de 560 trabajadores, especialmente expertos procedentes del programa de submarinos nucleares de la Marina de Estados Unidos, incluido su actual director, Chris Levesque, que trabajó en los submarinos durante 14 años.

Trump promete poner fin a la ayuda a Ucrania si llega a la presidencia

Desde que comenzó la Guerra de Ucrania en 2022, Estados Unidos ha inyectado miles de millones de dólares en ayuda militar y económica al gobierno de Kiev, que han contribuido a prolongarla durante este tiempo.

Los fondos también han permitido, en particular, sostener una economía gravemente afectada.

Ucrania se ha vuelto un país completamente dependiente de Estados Unidos y ahora llegan las elecciones presidenciales. Durante un mitin en Detroit, Trumpha anunciado que pondrá fin a los “pagos interminables” al gobierno ucraniano.

Además criticó abiertamente a Zelensky por lo su dependencia excesiva de los fondos estadounidenses. Según Trump, cada visita de Zelensky a Estados Unidos da como resultado la obtención de sumas colosales de dinero, citando la reciente cifra de 60.000 millones de dólares.

Lo mismo que una parte importante del partido republicano, Trump siempre ha mostrado su renuencia a involucrarse demasiado en conflictos internacionales y ahora promete resolver la situación ucraniana y evitar cualquier participación en combates, incluso en la Franja de Gaza, si llega a la presidencia.

Sus declaraciones plantean interrogantes sobre el futuro enfoque de Estados Unidos en política exterior, particularmente hacia Ucrania y otras áreas mundiales de tensión… si se cumplen, lo cual es algo que está por ver, porque en su anterior presidencia no sonsiguió cumplir con buena parte parte de sus promesas electorales.

Poner fin a la ayuda estadounidense podría socavar gravemente la capacidad de Ucrania para resistir el empuje ruso. Además, enviaría una señal a la Unión Europea para que hiciera lo mismo.

El compromiso de Estados Unidos con sus aliados sólo depende de Estados Unidos y, en este caso concreto, de la capacidad de Trump para realizar cambios significativos en política exterior. En otras palabras, el apoyo a Ucrania no depende de Trump sino de factores objetivos, como el contexto político.

También depende de los equilibrios en el Congreso, donde muchos miembros, tanto demócratas como republicanos, han apoyado hasta ahora la ayuda a Ucrania.

En cualquier caso, el anuncio de Trump introduce una notable incertidumbre en el compromiso estadounidense con Ucrania y con otros países del mundo. Los países más dependenientes no deberían fiarse de las buenas palabras que llegan de Washington.

Armenia: todo por un plato de lentejas

En Armenia las manifestaciones populares que exigen la dimisión del primer ministro Nikol Pashinian no remiten y son violentamente reprimidas por la policía. Pero los medios de comunicación guardan silencio porque Pashinian se ha convertido en un peón del imperialismo en los Balcanes.

Pashinian es un Zelensky aún más grotesco, si cabe. Entró en guerra con Azerbaiyán para defender el Alto Karabaj, un territorio simbólico para los armenios, porque creyó que la OTAN le apoyaría. No fue así. Fue aplastado por los azeríes, el ejército ruso, que ejercía como fuerza de paz, ha tenido que abandonar la región y Erevan la ha entregado a su peor adversario.

Las manifestaciones comenzaron primero en el Alto Karabaj, con la población bloqueando las carreteras. Ahora las protestas están en las calles de la capital.

Pashinian ha sacado a su país del Tratado de Seguridad Colectiva (Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán) para firmar un acuerdo de cooperación con Estados Unidos. La Guardia Nacional de Kansas adiestará al ejército y la policía armenias.

Rusia, que desde los tiempos soviéticos había defendido la supervivencia del pueblo armenio, deberá desmantelar la base militar que tiene en el país y prepararse para una escalada de provocaciones en el Cáucaso.

Pashinian le da la vuelta a la historia por completo y le asegura a un parlamentario que Bielorrusia (e indirectamente Rusia) había apoyado la guerra desatada por Azerbaiyán en el Alto Karabaj. Por eso no recurrió a los mecanismos de ayuda del Tratado de Seguridad Colectiva, cuyos miembros, añadió, planeaban una guerra contra Armenia, de mutuo acuerdo con Azerbaiyán.

Naturalmente, la única salida era sacar al ejército ruso del Alto Karabaj, abandonar el Tratado y arrojarse en brazos de Estados Unidos.

Pashinian llegó al gobierno en 2018 después de una de esas “revoluciones de colores”, enfundándose en el manto de un “pacifismo” que luego no ha aparecido por ninguna parte.

Ahora las calles de Erevan le devuelven un poco de aquel malestar que le auparon a los despachos oficiales. Esperamos que esta vez le devuelvan a la misma cárcel de la que salió.

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