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El frío y la lluvia han arruinado la producción francesa de miel

Ha sido un año negro. Por primera vez, en algunas regiones los apicultores franceses han pedido indemnizaciones por la pérdida de la producción de miel a causa del frío y la lluvia de esta primavera.

El frío y la lluvia impiden que las abejas se alimenten y este año la producción ha caído a veces hasta el 80 por cien. “Para que haya una oleada de néctar en las flores, es necesario tener 17 grados. Pero allí hacía mucho más frío. Las abejas tenían dificultades para alimentarse”, explica Pascal Dessenne, apicultor y presidente de GDSA 46 (Bee Health Defense Group).

“No tenemos miel de primavera. Sin embargo, este es el tipo de miel dulce que a todos les encanta. Realmente somos los más afectados por los acontecimientos climáticos”, lamenta Romain Duvivier, apicultor de “Bee in Lot” en las alturas de Payrignac con 120 colmenas.

La primavera es un período crucial para las abejas. Es cuando generan nuevos recolectores. Con el frío el ciclo se ralentizó.

“Durante seis semanas, las abejas no buscaron alimento. Perdí dos colonias al comienzo de este período difícil”, afirma Duviver. Les dio azúcar a sus insectos para mantenerlos con vida. Pero no había que darles demasiada glucosa, para evitar que afectara a la miel.

El apicultor perdió casi la mitad de su producción. A pesar de ello, Duvivier señala un elemento positivo: “La ola de frío ha sido buena para los avispones. Solemos decir que a partir del 15 de julio llegan. Aquí, hasta finales de agosto, no salieron. ¡Las abejas sufrieron, pero también los avispones!” Es un consuelo.

Los apicultores de Lot han presentado una solicitud de indemnización al fondo de compensación ISN, que regula las pérdidas de producción relacionadas con el clima. “Es similar a lo que experimentan los viticultores durante los períodos de heladas”, explica Émilie Le Dantec, de la Confederación Campesina, que presentó la solicitud.

Las pérdidas de cultivos se calculan a escala de un ciclo de producción completo. Están sujetos al ISN por un 30 por cien de las pérdidas relativas a la apicultura.

—https://www.ladepeche.fr/2024/08/31/on-se-prend-de-plein-fouet-les-evenements-climatiques-une-annee-noire-pour-les-apiculteurs-12166494.php

Congo abre sus puertas a la explotación y exportación de sus yacimientos de oro

La República Democrática del Congo, reconocida por la riqueza de su subsuelo, sigue poniendo en marcha iniciativas para atraer inversores al sector del oro, especialmente en su región oriental. El este del país, en particular las provincias de Kivu del Sur, está lleno de yacimientos de oro que todavía están en gran parte sin explotar formalmente. Ante este potencial, el gobierno congoleño está redoblando sus esfuerzos para impulsar los yacimientos.

Hasta hace poco, Kinshasa había formado una asociación estratégica con Primera Gold, una empresa con sede en Abu Dhabi, para explotar y exportar oro congoleño. Sin embargo, el Estado congoleño decidió comprar todas las acciones de esta empresa, tomando así el control total de las actividades auríferas realizadas por Primera Gold en su territorio.

Esta adquisición marca una nueva fase en la gestión de los recursos minerales del país, en el que Kinshasa recurre ahora a nuevos socios internacionales para continuar el desarrollo de su sector aurífero.

El gobierno busca activamente inversores capaces de contribuir a una explotación más eficaz y transparente del oro. Antes de la llegada de Primera Gold en 2021 se estimaba que una cantidad importante de oro artesanal, más de una tonelada al mes, salía de Kivu del Sur hacia los países vecinos sin ser declarado oficialmente, privando así al Estado de cuantiosos ingresos fiscales.

La asociación con Primera Gold se distingue por condiciones fiscales favorables. La empresa se benefició de un tipo preferencial del 0,25 por cien, muy por debajo del tipo estándar de exportación del 6 por cien. A cambio, Primera Gold se comprometió a trabajar exclusivamente con mineros de oro registrados, evitando así explotaciones controladas por miliicias armadas o que involucren trabajo infantil. Este modelo podría servir de referencia para futuros acuerdos que Congo pretenda celebrar con nuevos inversores.

Con esta nueva política el gobierno congoleño espera no sólo maximizar los ingresos de la minería de oro, sino también establecer una mejor regulación del sector para evitar el contrabando y garantizar prácticas mineras regulares.

—https://www.reuters.com/markets/commodities/congo-seeks-new-buyers-gold-mined-eastern-provinces-2024-08-30/

La Guerra de Ucrania impulsa la maquinaria de guerra de Estados Unidos

El apoyo financiero de Estados Unidos a Ucrania tiene por objeto impulsar el desarrollo de su propia maquinaria de guerra. El dinero aprobado por el Congreso para la defensa de Ucrania no se transfiere directamente a Kiev. Se utiliza en Estados Unidos para fabricar nuevas armas o para reemplazar las que ya han sido suministradas a Kiev a partir de arsenales estadounidenses.

Casi el 90 por ciento de los 68.000 millones de dólares en ayuda militar y relacionada aprobada por el Congreso desde que comenzó el conflicto de Ucrania ha ido a parar a los bolsillos del complejo militar industrial estadounidense.

De manera similar a los efectos de la ayuda militar extranjera, el apoyo estadounidense a Ucrania no sólo genera oportunidades de empleo en Estados Unidos, sino que también revitaliza al sector militar, que se encontraba en un estado lastimoso de abandono.

Desde 2005 Estados Unidos no ha fabricado ni un solo misil antiaéreo Stinger nuevo. Pero ahora el Pentágono acaba de firmar un contrato de 600 millones de dólares para producir misiles Stinger en Tucson, destinados a reemplazar unos 1.400 misiles enviados a Ucrania. Sin los esfuerzos de Estados Unidos para abastecer a Ucrania, la producción de misiles Stinger podría haberse estancado.

El apoyo estadounidense a Ucrania no sólo obliga al Pentágono a mejorar rápidamente sus volumen de producción de armas. También moderniza el ejército. Al transferir armas y equipos viejos a Ucrania, el ejército estadounidense recibe a cambio armas más modernas. El presupuesto actual por sí solo no podría financiar la actualización del equipamiento.

Estados Unidos también está ofreciendo recompensas a los socios de la OTAN para que suministren a Ucrania su obsoleto equipo militar de fabricación estadounidense de la era soviética, autorizando la compra de sistemas más nuevos y tecnología de punta desarrollada en Estados Unidos para reemplazarlos.

Por ejemplo, Polonia donó 250 antiguos vehículos blindados soviéticos y alemanes a Ucrania y firmó un contrato de 4.750 millones de dólares en abril de 2022 para adquirir 250 tanques M1A2A Abrams de reemplazo, que se fabricarán en una fábrica de Ohio.

A su vez, Polonia cerró un acuerdo de 1.400 millones de dólares para adquirir más tanques. Además, Polonia donó sus helicópteros de ataque Mi-24 de fabricación soviética a Ucrania y posteriormente firmó un contrato de 12.000 millones de dólares para adquirir 96 helicópteros Apache, que se fabricarán en Arizona.

El esfuerzo por suministrar y equipar a Ucrania también ha aumentado significativamente la demanda de aviones de combate F-35 de fabricación estadounidense, que quizá algún día puedan despegar del suelo.

La asistencia militar a Ucrania rejuvenece los sectores industriales en varias regiones de Estados Unidos, genera oportunidades de empleo de calidad a nivel local y reconstruye el complejo militar industrial. Casi todos los estados de Estados Unidos contribuyen al esfuerzo de guerra en Ucrania.

Por lo tanto, a quien más le conviene el rearme de Ucrania es a Estados Unidos.

Una bomba de efecto retardado sobre la ocupación israelí de Palestina

El pasado mes de julio el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya emitió un dictamen consultivo de 83 páginas sobre la ocupación israelí del territorio palestino (*). El Tribunal declaró que la presencia y dominación israelí en los territorios palestinos ocupados es ilegal, y eso incluye a Jerusalén oriental.

Israel tiene la obligación legal de poner fin a esa ocupación, dictamina el Tribunal, que ha pursto fin a la gran mentira israelí, que busca beneficiarse de las prerrogativas de un ocupante militar sin estar sujeto a las limitaciones y obligaciones que le impone el derecho internacional.

El Tribunal también estableció que Israel está llevando a cabo traslados forzosos de colectividades e individuos palestinos en los territorios ocupados, un crimen de guerra que, cuando se comete de manera sistemática o generalizada, constituye un crimen contra la humanidad.

La resolución concluyó que Israel no previene ni castiga la violencia de los colonos, que expropia tierras públicas y las coloniza asignándolas a colonos, que se ha anexionado Jerusalén este y grandes partes de Cisjordania -principalmente la Zona C bajo el Acuerdos de Oslo, que constituyen aproximadamente el 60 por cien del territorio de Cisjordania, en violación directa de una prohibición taxativa del derecho internacional.

Aún más grave, el Tribunal considera que Israel practica la segregación racial, incluso el apartheid, en los territorios ocupados.

Como consecuencia, Israel debe reparar el daño causado a las víctimas palestinas, incluso devolviendo sus tierras y propiedades cuando sea posible e indemnizándolas cuando la restitución no sea posible.

La resolución confirma lo que era bien sabido desde hace décadas, especialmente en los círcuitos jurídicos internacionales.

Pero en el derecho internacional los terremotos son más bien de efecto retardado. A diferencia de un tribunal estatal, cuyas decisiones tienen un efecto inmediato (alguien va a prisión o una política gubernamental se detiene en seco), un dictamen consultivo del Tribunal Internacional de Justicia se filtra en la realidad política y la influencia de manera progresiva y gradual.

Al día siguiente de la publicación del dictamen, se puede tener la impresión de que, en lo fundamental, nada ha cambiado, que la ocupación no ha avanzado ni un centímetro, que es tan estable como antes. Pero no es ese el caso. El impacto de esta resolución se manifestará en el futuro.

Se acabará materializando en la prohibición de realizar ciertos actos, así como en la obligación de emprender otros en relación con Israel. Por ejemplo, el Tribunal establece que las obligaciones de terceros, es decir, de todos los países del mundo y de la ONU, van más allá del simple hecho de no reconocer la presencia ilegal de Israel en los territorios palestinos ocupados.

También deben abstenerse de cualquier acción que pueda ayudar a Israel a continuar su dominio en dicho territorio: “No prestar ayuda o asistencia para mantener la situación creada por la presencia ilegal de Israel en el territorio palestino ocupado”.

Los Estados deberían examinar todas sus relaciones con Israel y asegurarse de que sus relaciones comerciales o diplomáticas no ayuden directa o indirectamente a Israel en sus esfuerzos de anexión y colonización. De lo contrario, estarían violando el derecho internacional.

Por eso el dictamen del Tribunal constituye un terremoto jurídico. En las próximas semanas y meses, varios países se verán obligados a reconsiderar la naturaleza de sus relaciones con Israel, ya sean comerciales, militares, económicas y/o diplomáticas. Aparentemente, su deber es distinguir entre Israel en las fronteras de la Línea Verde -las líneas del armisticio de 1949- y los asentamientos en los territorios palestinos ocupados.

(*) https://www.icj-cij.org/sites/default/files/case-related/186/186-20240719-adv-01-00-en.pdf

Ucrania quiere movilizar a los miles de refugiados de la Unión Europea

El ejército ucraniano planea formar nuevas brigadas compuestas por ucranianos que huyeron al extranjero. Para formar esas brigadas necesitarán al menos 10.000 reclutas. Su formación tendrá lugar en Polonia porque es donde hay más reclutas potenciales.

Sin embargo, su contratación resulta difícil, comenta el periódico alemán Tagesspiegel (1).

Casi a diario Ucrania pide a los países occidentales aumentar su apoyo material. Pero el gobierno rara vez aborda públicamente los obstáculos al reclutamiento forzoso. Después de más de dos años de guerra, está quedando claro que el ejército necesita urgentemente más carne de cañón.

El entrenamiento de las nuevas brigadas ya ha comenzado, según algunas fuentes (2). Las nuevas brigadas se formarán en Polonia y es probable que también acudan adiestradores de los países bálticos.

Las nuevas brigadas, cuyo número exacto aún se desconoce, serán entrenadas en cuarteles del oeste. Se espera que participen en combate en 2025, como parte de la planificación para el cuarto año de guerra. El armamento de las unidades será suministrado por los países occidentales que apoyan a Ucrania.

El número de ucranianos que han huido a la Unión Europea desde el inicio del conflicto es elevado. Sólo en Alemania, a finales de junio, había 268.176 ucranianos en edad militar. Según la revista Forbes, Ucrania necesita al menos 10.000 reclutas para estas brigadas (3), una necesidad que podría ser cubierta por los refugiados en Alemania.

Los refugiados ucranianos pueden beneficiarse de protección en el territorio de la Unión Europea hasta el 4 de marzo de 2026, en virtud de un decreto de la Unión Europea recientemente ampliado. Puede ser una de las razones por las que el gobierno ucraniano presiona a los hombres aptos para el servicio militar. La edad mínima de reclutamiento se ha reducido de 27 a 25 años y se prevén multas para quienes se nieguen a servir. Las personas que deseen prorrogar su pasaporte deben viajar personalmente a Ucrania, ya que Alemania ya no expide documentos temporales.

Queda por ver si Ucrania conseguirá reclutar suficientes hombres del extranjero.

Además, el ejército ucraniano se enfrenta a otro problema que actualmente está empeorando: muchas brigadas existentes no logran alcanzar los efectivos previstos y necesitan urgentemente nuevos soldados. Sin embargo, los nuevos reclutas son asignados a brigadas recién formadas.

Al mismo tiempo, muchos militares están cada vez más desilusionados por la mala gestión. Desde el inicio de las hostilidades, Ucrania ha carecido de oficiales cualificados. A menudo, la dirección no tiene la formación necesaria ni la experiencia suficiente. Es un problema que no se solucionará formando más brigadas.

La cuestión de la carne de cañón será cada vez más acuciante a medida que la guerra se prolongue.

(1) https://www.tagesspiegel.de/internationales/jetzt-sollen-die-gefluchteten-ukrainer-an-die-front-wie-kiew-tausende-soldaten-rekrutieren-will-12269738.html
(2) https://militaryland.net/news/new-mechanized-brigades-begin-the-process-of-formation/
(3) https://www.forbes.com/sites/davidaxe/2024/08/26/anticipating-war-through-2025-ukraine-is-standing-up-new-mechanized-brigades/

India cancela un festival de cine israelí por la oposición del público

Uno de los países fundadores de los Brics, India, es hoy uno de los mayores apoyos internacionales que tiene Israel en el mundo. Sin embargo, los indios no están de acuerdo con su gobierno y apoyan a Palestina decididamente.

Por eso recientemente tuvieron que cancelar un festival de cine israelí, que estaba programado para celebrarse en el Museo Nacional de Cine Indio en Mumbai a principios de este mes. La Corporación Nacional de Desarrollo Cinematográfico de la India (NFDC) tuvo que anularlo por la oposición de los espectadores.

Más de mil trabajadores del cine, directores y ciudadanos publicaron una declaración colectiva que se opuso a la programación del festival de cine israelí (1), mientras el genocidio en Gaza continúa desde hace meses.

En su declaración, los firmantes deploran la organización del acto en el contexto actual donde “el mundo entero es testigo de los crímenes de guerra israelíes […] El genocidio está ocurriendo en tiempo real, y el mundo entero es testigo de esta monstruosidad criminal inhumana, que vemos con horror en nuestros dispositivos móviles y pantallas de televisión”.

La NFDC organizó este festival en un momento en que los palestinos están sufriendo los peores crímenes de guerra de las últimas décadas porque es una institución pública respaldada por el gobierno.

En los últimos años India e Israel se han convertido en socios económicos. Comercializan armas y, desde octubre, India ha aceptado enviar decenas de miles de trabajadores a Israel para cubrir su escasez de mano de obra.

El cine indio: un lavado de cara

Pero la decisión del NFDC de organizar un festival de cine israelí va más allá de los vínculos económicos entre ambos países… La NFDC y su predecesora, la Film Finance Corporation (FFC), se crearon para apoyar el cine alternativo que critica la sociedad y las normas, y para servir como medio para la representación del cambio. Pero la institución también es un aparato ideológico del Estado, e incluso del gobierno del momento, contribuyendo a construir la imagen de dirigentes políticos, como la antigua Primera Ministra Indira Gandhi.

Un ejemplo de esto es la película de 1976 Manthan or the Churning, sobre la revolución industrial láctea en la India. Esta película muestra la política de desarrollo desde un punto de vista socialista, destacando principalmente el éxito de los programas gubernamentales.

La película se rodó en pleno estado de excepción y fue “el capítulo más negro de la historia de la India desde su independencia” (2). Impuesto el año anterior, el reinado del terror duró 21 meses. Gandhi necesitaba una película para lavar su imagen pública, lo que se reprodujo en 1980 cuando Gandhi volvió a ser Primera Ministra y entregó 6,5 millones de dólares a la NFDC para financiar una película biográfica que costó 22 millones de dólares. Nunca antes el Estado indio había pagado una suma tan gigantesca por una sola película, que tuvo un falso tonillo épico y una distribución internacional.

El rotundo éxito de la película en los Oscar convalidó la financiación del gobierno indio, especialmente porque la NFDC recibió un tercio de los beneficios mundiales cosechados por la película.

No es de extrañar, pues, que la NFDS intentara organizar un festival de cine israelí durante un fin de semana. Lo que no tiene precedentes, sin embargo, es el rechazo de la sociedad, hasta el punto de cancelar el acto.

El primer y más grande defensor de Palestina: India

Hasta la histórica visita del primer ministro Narendra Modi a Israel en 2017, la India apoyaba la causa palestina, original e históricamente. Jawaharlal Nehru, mucho antes de convertirse en el primer Primer Ministro de la India, dijo en 1936: “El problema de Palestina es, esencialmente, un problema nacional: un pueblo que lucha por la independencia contra el control y la explotación imperialistas. No es un problema racial ni religioso”.

Mahatma Gandhi también expresó su opinión sobre Palestina: “Palestina pertenece a los árabes en el mismo sentido en que Inglaterra pertenece a los ingleses y Francia a los franceses”.

A medida que la lucha por la libertad de India contra el imperialismo británico se intensificó a finales de los años cuarenta del siglo pasado, la posición política de India hacia Palestina no hizo más que fortalecerse. Tras la admisión de Israel en la ONU en 1949, Nehru votó en contra de la partición de Palestina e Israel.

Durante la era de Indira Gandhi (1966-1977), India mantuvo una posición de solidaridad con Palestina. Fue la primera jefa de Estado en reconocer la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), en 1974 y también transformó la oficina de la OLP en una embajada en Nueva Delhi, otorgándole todas las instalaciones diplomáticas disponibles para una embajada.

El dirigente de la OLP, Yasser Arafat, visitó India más de una vez durante el mandato de Indira Gandhi. En 1981 India emitió un sello postal conmemorativo de una rupia con pequeñas impresiones de las banderas de la India y Palestina. En 1983, un año antes del asesinato de Gandhi, India organizó una cumbre del Movimiento de Países No Alineados en la que afirmó una vez más su apoyo a Palestina.

Un giro de 180 grados

El legado de las políticas proárabes de la India cambió después del establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel en 1992, con la apertura de una embajada en Tel Aviv. En aquel momento, el gobierno del Primer Ministro Narasimha Rao alentó las relaciones bilaterales y destruyó la mezquita de Babri Masjid. El cine popular indio dio un giro radical hacia historias reaccionarias, patrioteras e históricamente inventadas como Bombay (1995), Sarfarosh (1999) y Refugee (2000).

Israel suministró municiones a India durante la Guerra de Kargil, un breve conflicto entre India y Pakistán que tuvo lugar de mayo a julio de 1999 en el distrito de Kargil de Jammu y Cachemira y a lo largo de la línea de control.

La NFDC siguió fielmente el cambiante contexto político y se alejó de su objetivo inicial. Lanzó “Cinemas of India” en un intento de ganar dinero distribuyendo más ampliamente sus películas más antiguas producidas en los años ochenta.

Cuando el gobierno reaccionario del BJP llegó al gobierno en 2019, reestructuró las principales instituciones cinematográficas de “servicio público” del país, incluida la NFDC, que ahora funciona de manera diferente.

La cancelación del festival de cine israelí es una pequeña victoria, pero Bollywood, la segunda industria cinematográfica más grande del mundo, sigue el rastro de Hollywood: la causa palestina no existe y el genocidio tampoco.

(1) https://thewire.in/film/nfdc-cancels-israeli-film-festival-after-online-signature-campaign-by-artists-activists
(2) https://iascurrent.com/modern-history/india-after-1947/emergency/

La podredumbre moral del Estado sionista

El 10 de agosto el portavoz del ejército israelí envió un mensaje a los periodistas informándoles de un ataque aéreo contra un cuartel militar ubicado en el recinto escolar de Al Tabaeen, cerca de una mezquita en el área de Daraj y Tuffah, que sirve como refugio para los residentes de la ciudad de Gaza.

El cuartel, decía el portavoz, fue utilizado por terroristas de la organización terrorista Hamas para esconderse y, desde allí, planearon y promovieron ataques terroristas contra el ejército israelí y ciudadanos del Estado de Israel. Antes del ataque, se tomaron numerosas medidas para reducir el riesgo de daños a los civiles, incluido el uso de municiones de precisión y equipos visuales y de inteligencia.

Poco después del anuncio, circularon por todo el mundo imágenes impactantes de la escuela Al Tabaeen, que mostraban montones de carne desmembrada y partes de cuerpos transportados en bolsas de plástico. Estas imágenes iban acompañadas de informes que indicaban que alrededor de 100 palestinos murieron en el ataque y que muchos otros fueron hospitalizados. La mayoría de los asesinados estaban rezando el Fajr, la oración del amanecer, en un lugar designado dentro del recinto escolar.

En las horas y días siguientes, como era de esperar, se produjo una guerra de narrativas sobre el número de víctimas civiles. El portavoz del ejército israelí publicó las fotografías y los nombres de 19 palestinos que, según dijo, eran “agentes” de Hamas o la Jihad Islámica muertos en el ataque, sin especificar su posición o rango.

Hamas negó las acusaciones. El Observatorio Euromediterráneo de Derechos Humanos cuestionó la información del ejército israelí. La ONG descubrió que algunas de las personas incluidas en la lista del ejército habían muerto en ataques anteriores en Gaza, que otras nunca habían apoyado a Hamas y que algunas incluso se habían opuesto el grupo. Posteriormente, el ejército publicó una lista adicional de otros 13 palestinos que, según dijo, eran “agentes” muertos en el bombardeo.

Aunque sólo una investigación independiente podría determinar con certeza las identidades de todas las víctimas del ataque, la declaración inicial del portavoz del ejército israelí es indicativa del cambio radical que ha experimentado la sociedad israelí respecto a la vida de los palestinos de Gaza.

La declaración del ejército israelí afirma explícitamente que la escuela “sirve como refugio para los residentes de la ciudad de Gaza”, lo que significa que el ejército israelí sabía que los palestinos se habían refugiado allí por temor a los bombardeos del ejército. La declaración no afirma que hubo disparos o cohetes disparados desde la escuela, sino que “los terroristas de Hamas […] planearon y alentaron […] actos terroristas” desde la escuela.

Tampoco afirma que los civiles que se refugiaron en la escuela fueran advertidos, sino sólo que el ejército utilizó “armas de precisión” e “inteligencia”. En otras palabras, el ejército bombardeó un refugio poblado sabiendo muy bien que su ataque tendría repercusiones mortales.

‘Matar de hambre a millones de personas es un pasatiempos’

No es sorprendente que los medios israelíes respaldaran las afirmaciones del portavoz del ejército israelí. Cuando se trata de los sonados fallos de seguridad que precedieron al 7 de octubre, los medios israelíes pueden ser críticos y escépticos con respecto a los militares. Pero cuando se trata de matar palestinos, este escepticismo se tira por la ventana. En Gaza el ejército israelí siempre tiene razón.

“En tiempos de guerra, las escuelas están prohibidas”, escribió en Haaretz el profesor Yuli Tamir, ex ministro de Educación israelí. “¿No hay un solo comandante que diga: ‘Se acabó’?” La respuesta es un rotundo “no”. Toda guerra implica un cierto nivel de deshumanización del enemigo. Pero parece que en la actual guerra en Gaza, la deshumanización de los palestinos es casi absoluta.

Después de cada guerra en la que han participado los israelíes durante las últimas décadas, ha habido muestras públicas de remordimiento. Esto ha sido criticado a menudo como una mentalidad de “disparar y llorar”, pero al menos los soldados lloraban.

Después de la guerra de 1967 se publicó el libro “El séptimo día: las conversaciones de los soldados sobre la Guerra de los Seis Días”, que contiene testimonios de soldados que intentaban resolver los dilemas morales que enfrentaban durante el combate. Después de las masacres de Sabra y Chatila en 1982, cientos de miles de israelíes, muchos de los cuales habían participado en la guerra de Líbano, salieron a las calles para protestar por los crímenes del ejército.

Durante la Primera Intifada, muchos soldados denunciaron el maltrato a los palestinos. La Segunda Intifada dio origen a la ONG Breaking the Silence. El discurso moral sobre la ocupación puede haber sido estrecho e hipócrita, pero existió.

Esta vez no. El ejército israelí ha matado al menos a 40.000 palestinos en Gaza, alrededor del dos por ciento de la población de la Franja. Sembró el caos al destruir sistemáticamente zonas residenciales, escuelas, hospitales y universidades. Cientos de miles de soldados israelíes han luchado en Gaza durante los últimos diez meses, pero el debate moral es casi inexistente. El número de soldados que han hablado de sus crímenes o dificultades morales con seria reflexión o arrepentimiento, incluso bajo la condición de anonimato, se puede contar con los dedos de una mano.

La destrucción sin sentido que el ejército está infligiendo a Gaza es visible en los cientos de vídeos que los soldados israelíes han filmado y enviado a sus amigos, familiares o socios, orgullosos de sus acciones. A partir de estas grabaciones vimos a tropas volar universidades en Gaza, disparar al azar contra casas y destruir una instalación de agua en Rafah, por nombrar sólo algunos ejemplos.

El general de brigada Dan Goldfuss, comandante de la 98 División, cuya larga entrevista de retiro fue presentada como un ejemplo de un comandante que defiende los valores democráticos, dijo: “No siento pena por el destino del enemigo […] No me verán en el campo de batalla sintiendo lástima por el enemigo. O lo mato o lo capturo”. No se dijo una palabra sobre los miles de civiles palestinos asesinados por los disparos del ejército, ni sobre los dilemas que acompañan a tales masacres.

De manera similar, el teniente coronel A., comandante del escuadrón 200 que opera la flota de drones de la Fuerza Aérea de Israel, concedió una entrevista a Ynet a principios de este mes en la que dijo que su unidad ha matado a 6.000 terroristas durante la guerra. A la pregunta “¿Cómo se identifica a un terrorista?” en el contexto de la operación de rescate para liberar a cuatro rehenes israelíes en junio, que se saldó con la muerte de más de 270 palestinos, responde: “Atacamos desde el costado de la calle para hacer huir a los civiles y, para nosotros, cualquiera que no huyera, aunque no estuviera armado, era un terrorista. Todos los que matamos tuvieron que ser asesinados”.

La deshumanización ha alcanzado nuevas alturas en las últimas semanas con el debate sobre la legitimidad de la violación de prisioneros palestinos. Durante un debate en el canal de televisión principal Canal 12, Yehuda Shlezinger, un comentarista del diario Israel Hayom, pidió la institucionalización de la violación de los prisioneros como parte de las prácticas militares. Al menos tres miembros del Parlamento del partido gobernante Likud también dijeron que a los soldados israelíes se les debería permitir hacer cualquier cosa, incluida la violación.

Pero el trofeo más grande es para el ministro de Finanzas y diputado del Ministerio de Defensa israelí, Bezalel Smotrich. El mundo “no nos permite matar de hambre a dos millones de civiles, aunque sea justificado y moral, mientras nuestros rehenes no hayan sido devueltos”, lamentó durante una conferencia de Israel Hayom a principios de este mes.

Los comentarios fueron condenados rotundamente en todo el mundo, pero en Israel fueron recibidos con indiferencia, como si matar de hambre a millones de personas fuera sólo un pasatiempo común. Si las semillas de la deshumanización no hubieran sido ya sembradas y en gran medida legitimadas, Smotrich no se habría atrevido a decir tal cosa públicamente. Después de todo, el gobierno y el ejército israelíes adoptaron fácilmente su “plan decisivo” en Gaza.

‘Mientras nosotros matemos, ellos merecen morir’

Cuando hablamos de la corrupción moral que trae consigo la ocupación, a menudo recordamos las palabras del profesor Yeshayahu Leibowitz. En abril de 1968, menos de un año después del inicio de la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza, escribió: “El Estado que gobierna sobre una población hostil de 1,4 a 2 millones de extranjeros se convertirá necesariamente en un Shin Bet estatal, con todo lo que esto implica para el espíritu de educación, la libertad de expresión y pensamiento y la gobernabilidad democrática. La corrupción que caracteriza a todos los regímenes coloniales también infectará al Estado de Israel”.

Cuando se considera el abismo moral en el que se encuentra hoy la sociedad israelí, es difícil no atribuir a Leibowitz una cierta capacidad profética. Pero una mirada atenta a sus palabras revela un panorama más complejo.

Se podría decir que el Israel de 1968 era incluso menos democrático que el de hoy. Era un Estado de partido único liderado por Mapai (el precursor del actual Partido Laborista), que excluía no sólo a sus ciudadanos palestinos, que apenas dos años antes habían salido del régimen militar israelí, sino también a los judíos mizrajíes de países árabes y musulmanes, y mantuvo aislados a los judíos religiosos y ultraortodoxos. Los medios israelíes apenas criticaron al gobierno, y los libros de texto que estudié en los años 1960 y 1970 no eran particularmente progresistas.

Dentro de la Línea Verde, Israel hoy es mucho más liberal que en 1968. Las mujeres ocupan cada vez más puestos de poder, por no hablar de las personas LGBTQ+, cuya existencia misma era un crimen. Económicamente, Israel es un país mucho más libre que la economía estatal centralizada de la década de 1960 (y, como resultado, la desigualdad ha aumentado), y el país está mucho más conectado con el resto del mundo.

La ocupación no solo ha enriquecido a Israel (las exportaciones de defensa alcanzaron un récord de 13.000 millones de dólares el año pasado, por ejemplo), sino que también ha ayudado a mantener dos sistemas de gobierno paralelos: el colonialismo y el apartheid en los territorios ocupados, y la democracia liberal para los judíos dentro de la Línea Verde, y tal vez incluso dos sistemas morales paralelos. La brecha entre la ampliación de los derechos de los ciudadanos israelíes y la eliminación de los derechos de los súbditos palestinos se ha convertido en un elemento inseparable del Estado. “Villa en la selva” no es sólo una expresión pintoresca; describe la esencia misma del régimen israelí.

La máquina de matar no sabe parar

El actual gobierno fascista ha alterado lo que alguna vez fue un equilibrio más delicado. Al hacer del liberalismo un enemigo, políticos como Yariv Levin, Simcha Rothman y sus asociados están tratando de romper la barrera entre estos mundos paralelos mediante su golpe judicial. Los puestos de responsabilidad otorgados a racistas y fascistas como Smotrich e Itamar Ben Gvir han contribuido a ese proceso.

El discurso de los fascistas israelíes sigue siendo la voz principal del discurso público, ya que el llamado Israel liberal, que ignoró la ocupación durante años, no ha dejado de situar la violencia de Hamas en un contexto más amplio. de opresión estructural y apartheid. Así es como hemos llegado al punto en el que, en la sociedad israelí dominante, no existe una oposición real a la deshumanización total de los palestinos.

La máquina de matar israelí no sabe parar, escribió Orly Noy en Facebook después del bombardeo de la escuela Al Tabaeen, porque funciona por inercia y tautología. “Está actuando por inercia porque detenerlo obligaría a Israel a internalizar lo que ha causado, la atrocidad de escala histórica registrada en su nombre… Y ahí es donde entra en juego la lógica tautológica: por mucho que matemos, es obvio que siguen mereciendo morir”. El comandante del escuadrón 200 lo confirmará unos días después.

Sin embargo, dentro de la Línea Verde todavía hay una sociedad civil y un campo liberal que ejerce un poder considerable, como lo demuestran las protestas semanales contra el gobierno. La pregunta es qué sucederá si se alcanza un alto el fuego y la “máquina de exterminio” israelí se ve obligada a detenerse. ¿Se dará cuenta una parte de la sociedad israelí de que la violencia desenfrenada que Israel ha desatado desde el 7 de octubre, y las fuerzas de deshumanización que la impulsan, amenazan la existencia misma del Estado?

“El silencio es miserable”, escribió Zeev Jabotinsky en el poema que se convirtió en el himno del movimiento sionista revisionista Beitar, precursor del Likud. Está claro que Netanyahu y sus socios quieren una guerra permanente. La pregunta es por qué el campo liberal guarda silencio.

Meron Rapoport https://www.972mag.com/dehumanization-moral-abyss-israelis/

Intento de Golpe de Estado en Congo: tres estadounidenses pueden ser condenados a muerte

El martes el fiscal pidió la pena de muerte a 50 personas, entre ellas tres estadounidenses, procesados por el intento de golpe de Estado del 19 de mayo en la República Democrática del Congo.

El 19 de mayo el ejército congoleño frustró un intento de Golpe de Estado del opositor Christian Malanga, dirigido contra el presidente Félix Tshisekedi y su ministro de Economía, Vital Kamerhe.

La pena de muerte, que no se aplicaba en la República Democrática del Congo desde hacía 20 años, fue restablecida el 13 de marzo. El gobierno decidió reanudar las ejecuciones capitales, en particular contra soldados culpables de traición y autores de bandidaje urbano con resultado de muerte de una persona.

Seis personas murieron, entre ellas el autor del intento frustrado, Christian Malanga, asesinado a tiros por resistirse a la detención poco después de retransmitir en directo el ataque en sus redes sociales.

Su hijo, Marcel Malanga, de 21 años y ciudadano estadounidense, así como otros dos ciudadanos estadounidenses están siendo juzgados por su papel en el ataque.

El segundo estadounidense se llama Tyler Thompson Jr. También de 21 años, había volado a la República Democrática del Congo desde Utah con el joven Malanga para lo que su familia pensaba que eran unas vacaciones.

Benjamin Reuben Zalman-Polun, de 36 años, es el tercer estadounidense en ser juzgado. Habría conocido a Christian Malanga a través de una empresa minera de oro creada en Mozambique en 2022.

El 7 de junio la primera audiencia del proceso contra 50 individuos, entre ellos los tres estadounidenses, acusados ​​de haber intentado derrocar al presidente Félix Tshisekedi, fue retransmitida en directo por la televisión y la radio locales desde la prisión militar de N’dolo, en Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo.

Los países europeos echan un pulso a las plataformas digitales

Seguimos con el desplome de la libertad de expresión en Europa. Próximamente Bruselas anunciará las conclusiones finales de su investigación contra Elon Musk y la red social X/Twitter por violar la Ley de Servicios Digitales (DSA).

La detención de Pavel Durov en París es, pues, un instrumento de presión contra Musk. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…

Como venimos explicando, las grandes potencias necesitan controlar las redes sociales, que están en manos de poderosos monopolios tecnológicos.

La guerra entre el multimillonario estadounidense y la Comisión Europea arreció este verano. El 12 de julio Bruselas publicó las conclusiones preliminares de su investigación. En aquel documento, los secuaces de Ursula von der Leyen consideron que X/Twitter infringe la ley porque engaña a sus usuarios.

Musk respondió lanzando una nueva aplicación de inteligencia artificial de generación de imágenes que no gustó en Bruselas porque no estaba censurada. También aprovecharon que el Pisuerga pasa por Valladolid. Dijeron que X/Twitter había exacerbado la campaña racista en Reino Unido. Por sin, en el colmo de la perversidad, Musk organizó una entrevista con Trump, retransmitida en directo desde su plataforma.

El comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton, un Torquemada posmoderno, le amenazó abiertamente, aunque la Comisión no le siguió el juego.

Para que vean el tono, Musk le respodió diciéndole al inquisidor “Vas a echar la cabeza hacia atrás y te la vas a meter en el culo“, una frase extraída de la película “Tropic Thunder, ¡una guerra muy perra!”.

La guerra abierta entre la Unión Europea y los grandes monopolios tecnológicos acabará con una multa a Musk que puede ascender hasta el 6 por cien de los ingresos de la plataforma y podría llegar a ser aún más elevada si la red social sigue negándose a cumplir las normas europeas.

Teóricamente la Comisión Europea también podría prohibir la plataforma en Europa, pero eso es algo que no va a ocurrir porque X/Twitter no es TikTok, Musk cuenta con el apoyo del Pentágono y las comunicaciones militares de la OTAN en Ucrania dependen de él.

Como suele ocurrir en estos casos, la coartada es la desinformación que prolifera por las cuentas de X/Twitter y que la tropa que encabeza Ursula von der Layen no puede consentir porque la Comisión Europea es un organismo democrático amante de la verdad, por encima de todo (a diferencia de Musk).

El pulso entre un monopolio internacional y un organismo público pone de relieve la privatización de la censura y, en definitiva, de la represión política. Brasil marca un camino. El Tribunal Supremo pidió a la red social que eliminara algunas cuentas en nombre de la “lucha contra la desinformación”, o sea, de la censura. La plataforma se negó y decidió cerrar su organización en el país para evitar que sus delegados fueran perseguidos por los jueces.

Los europeos, que se creen adalides de las libertades, no pueden admitir la censura pública, pero se van acostumbrando, poco a poco, a la privada, al cierre de cuentas en las redes sociales y a la imposibilidad de expresarse y difundir sus opiniones.

El mejor ejemplo de ello es la autocensura, de tal manera que los usuarios saben que determinados contenidos sólo se pueden difundir en ciertas redes sociales por medios indirectos, crípticos.

Pero, sin duda, el gran pastel de X/Twitter son sus 45 millones de usuarios en la Unión Europea. Es una gigantesca base de datos que Bruselas quiere tener a su alcance en todo momento para ponerla en manos de las diferentes policías para engrosar los archivos y catalogar a cada uno de los ciudadanos europeos por sus opiniones sociales y políticas.

La última tonteoría es adaptar la producción industrial a las inclemencias meteorológicas

Alemania está demostrando que renuncia plena y deliberadamente a su papel de “locomotora” económica de Europa, para adoptar un papel subordinado. Primero renunció a la energia nuclear y luego al gas ruso, lo que ha comprometido seriamente su industria. Las empresas se ven obligadas a instalarse en otros países. No hay energía suficiente y la que se importa tiene precios por las nubes.

Las energías alternativas no lo son. En julio el Ministerio de Economía y Clima propuso a las empresas adaptar su producción a la fuerza del viento y a la duración del sol, para aliviar las redes eléctricas, puestas a prueba por la intermitencia de las energías llamadas “renovables”.

El Ministerio lo llama “señales locales”: si se inyecta poca energía eólica y solar en un momento dado en una región determinada, quien reduzca su producción será recompensado y castigado en caso contrario, a través de variaciones locales en los precios de la energía, que -según se supone- reflejan “la escasez o excedente de electricidad” en el lugar en cuestión.

Cuando una zona está congestionada, el precio es más alto hasta que la situación se calma, y viceversa. El plan es “aliviar la red”, que estaría muy bien servida cuando sopla el viento y brilla el sol, pero con poca potencia cuando no se cumplen las condiciones meteorológicas.

Si se aplicara tal medida, la producción industrial se parecería bastante a la agraria: para poner las máquinas en marcha habría que esperar a que el clima fuera propicio.

Los capitalistas han puesto su grito en el cielo. “En ningún otro país industrializado las empresas se enfrentan a un suministro de energía fluctuante e impredecible”, escribe el consejo económico de la Unión Demócrata Cristiana en una carta enviada hace unos días a Robert Habeck, el ministro de Economía y Clima.

El proyecto es “completamente loco”, afirmó indignado el lunes el presidente de la asociación de medianas empresas BVMW, Christoph Ahlhaus, afirmando que “las máquinas necesitan electricidad fiable y asequible las 24 horas del día, los 365 días del año” (*).

Con la eliminación de la energía nuclear el año pasado y el descenso en el suministro del gas debido a las sanciones contra Rusia, Alemania tiene cada vez menos electricidad controlable, es decir, de la que su producción no depende del clima. Esto promete empeorar, mientras que los ambientalistas se felicitan por alcanzar el 80 por cien de energía renovable en el suministro eléctrico de aquí a 2030 y eliminar progresivamente el carbón de aquí a 2038.

Dado que la electricidad se almacena mal, Alemania va a tener que adaptar constantemente el consumo a la producción, y por tanto al sol y especialmente al viento.

Sin embargo, en el país, la instalación de aerogeneradores está muy desequilibrada geográficamente: más del 80 por cien de la producción surge del norte, porque allí los vientos son mayores, mientras que encontramos muchas industrias de uso intensivo de energía en el sur. El abandono de la energía nuclear agrava esa asimetría, ya que la mitad sur pudo contar durante mucho tiempo con numerosos reactores atómicos para generar electricidad.

Alemania está muy retrasada en la inversión en las redes de transmisión de electricidad que atraviesan su territorio. No puede enviar toda la electricidad producida en el norte al sur de forma instantánea y sin intermediarios. Eso crea un problema que los operadores de redes llaman los “flujos de bucle”.

Como las redes alemanas no están dimensionadas para transportar la producción desde el norte hasta el consumo en el sur, una parte de ella debe pasar por países vecinos, como Francia, Países Bajos, Luxemburgo, Bélgica, Austria o incluso Polonia, antes de regresar a Alemania. Es un fenómeno físico inevitable: la electricidad pasa sin que los intercambios comerciales lo planifiquen.

Los flujos en bucle generan costos adicionales para los operadores de las redes eléctricas de los países afectados, ya que tienen mucho menos “espacio” para sus propios flujos transfronterizos. De esa manera limitan la capacidad de exportación e importación. Las capacidades de intercambio no son infinitas: los cables están dimensionados para transportar una cantidad limitada de electricidad y cada vez más se encuentran saturados.

El descabellado plan de las “señales locales” supondrá aumentar el consumo de las empresas del norte y limitar el del sur. El gobierno no tiene otra opción, ya que una norma de la Comisión Europea le exige limitar los flujos en bucle y el 70 por cien de las redes transfronterizas deben utilizarse para flujos comerciales entre países.

Una posible solución sería invertir en el desarrollo de redes eléctricas de calidad, lo cual requeriría una cantidad tan grande de dinero que ni siquiera Alemania sería capaz de desembolsar.

Sin embargo, no hay que perder la esperanza de que Alemania siga siendo la locomotora económica de Europa y arrastre a Europa en su estrepitoso hundimiento.

(*) https://www.bild.de/politik/inland/voellig-gaga-solar-plan-von-habeck-behoerde-empoert-wirtschaft-66cc48052e96240be0bb9f17

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