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La crisis deja a más de medio millón de personas desahuciadas de sus viviendas

Entre julio y septiembre de este año el número total de desahucios fue de 13.341, lo que supone un 7,3 por ciento más que en el mismo periodo de 2013, según la estadística presentada hoy por el Consejo General del Poder Judicial sobre los efectos de la crisis en los órganos judiciales.

El promedio ronda los 5.000 desahucios mensuales, es decir, unos de 60.000 cada año. Desde enero de 2008 hasta septiembre de este año se contabilizaron en España 360.125 desahucios, según dichas cifras. A un promedio de dos personas por vivienda se puede decir que en España el capitalismo ha dejado a más de medio de millón de personas, como mínimo, sin hogar.

El informe correspondiente a los nueve primeros meses de este año indica que del total de lanzamientos (que incluyen todo tipo de inmuebles, no solo viviendas), el 43,4 por ciento se derivó de ejecuciones hipotecarias y algo más de la mitad, un 51,3 por ciento, se produjo por impagos del alquiler y el 5,2 por ciento restante obedeció a otras causas.

La estadística pone de manifiesto que los lanzamientos derivados de ejecuciones hipotecarias aumentaron un 22,1 por ciento, mientras que los acordados en procedimientos regulados en la Ley de Arrendamientos Urbanos disminuyeron un 4,2 por ciento.

Este nuevo incremento se suma a una lista de cifras sobre desahucios que no siempre coinciden. Es dato todavía es difícil de calcular ya que los organismos que miden este aspecto, como el CGPJ, el Banco de España y ahora el INE, no toman la misma la vara de medir.

Por comunidades autónomas, los nuevos datos del CGPJ recogen que en Cataluña se produjeron el 22,2 por ciento del total, seguida de la Comunidad Valenciana, con el 16,4 por ciento; Andalucía, con el 15,8 por ciento, y Madrid, con el 11,6 por ciento.

En cuanto a las ejecuciones hipotecarias iniciadas en este tercer trimestre, la cantidad ascendió a 16.767, lo que supone el 1,4 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior.

No obstante, atendiendo a la evolución interanual, destacan los datos de Extremadura y Baleares, con un aumento respecto al tercer trimestre de 2013 del 46,6 por ciento y del 45,2 por ciento, respectivamente, además de Aragón (31,3 por ciento), Murcia (21 por ciento) y Asturias (17 por ciento).

El informe incluye también el número de lanzamientos solicitados a los servicios comunes de notificaciones y embargos, aunque el órgano de gobierno de los jueces advierte de que éstos no existen en todos los partidos judiciales, por lo que el dato permite medir la evolución, pero no indica valores absolutos.

Bajo la premisa de que un lanzamiento solicitado a un servicio común no supone que éste lo haya ejecutado, los datos arrojan que el número de lanzamientos pedidos a los servicios comunes fue de 13.342 (un 6,1 por ciento menos), de los que 8.851 terminaron con cumplimiento positivo, un 23,1 por ciento más.

Los procedimientos monitorios por los que se reclaman deudas personales presentados en los juzgados de Primera Instancia fueron 144.262, lo que se traduce en un incremento de 14,5 por ciento.

Llévate tu dinero a otro sitio

En Estados Unidos los grandes bancos no quieren clientes. Ahora mismo se están reuniendo con los más importantes de ellos para informales de las nuevas normas bancarias, que son insólitas: no sólo no les van a pagar un céntimo por sus depósitos, por grandes que sean, sino que les van a cobrar. Se llaman tipos de interés negativos.

Se trata de los bancos estadounidenses más grandes, esos que tienen tales dimensiones que los Estados no les pueden dejar que quiebren. Su nueva norma está importada de los bancos europeos: llévate tu dinero a otro sitio. Según el Wall Street Journal (*) entre ellos están JP Morgan, City Group, HSBC, Deutsche Bank y el Bank of America.

Los clientes son preferentes: multinacionales, fondos de invesiones, aseguradoras y bancos menores. A partir del día 1 de enero deberán pagar por dejar enormes cantidades de dinero en cuentas corrientes o depósitos a la vista. En tiempos de crisis este tipo de ingresos son un riesgo adicional para los bancos: son los primeros que desaparecen en cuanto los rumores empiezan a circular.

Se trata de que el dinero que duerme en los bancos vaya a parar a los mercados, a la bolsa, o bien se transforme en capital productivo.

¿Por qué se está produciendo este fenómeno? Porque la crisis del capitalismo, como dijo Marx, es una crisis de superproducción, de excedentes que no encuentran salida, lo cual no sólo ocurre con las mercancías sino también con los propios capitales.

Ellen Brown dice que la burbuja de derivados, que alcanza cifras astronómicas que se sitúan entre los 800 billones y los 2 cuatrillones, está a punto de explotar y se llevará por delante a los bancos más pequeños, dejando sólo a aquellos a los que los gobiernos no pueden dejar quebrar a causa de su tamaño. La bancarrota de los bancos más pequeños se sustanciará capturando los ahorros de los incautos que aún guardan sus ahorros en libretas, cuentas corrientes y depósitos parecidos.

Esta crisis no se caracteriza tanto por la escasez como por lo que Marx llamaba «plétora», por la exhuberancia y el derroche. La opulencia de unos pocos choca con la miseria de la mayoría. Los bancos, decía Marx, son «uno de los vehículos más eficaces de las crisis y la especulación»(2).

(1) Banks Urge Clients to Take Cash Elsewhere, Wall Street Journal, http://www.wsj.com/articles/banks-urge-big-customers-to-take-cash-elsewhere-or-be-slapped-with-fees-1418003852?mod=WSJ_LatestHeadlines
(2) El Capital, Fondo de Cultura Económica, tomo III, pg.567.

¡ Muera la inteligencia !

El 10 de mayo de 1933 una turba enfurecida de estudiantes nazis se juntaron en Berlín. Llevaron más de 20.000 libros cargados en camiones para arrojarlos a las llamas de un hoguera. La escena se repitió en otras ciudades de Alemania y fue retransmitida en directo por la radio. Unas semanas antes habían comenzado a retirar los libros de las bibliotecas públicas y de las academias.

Lo mismo ocurrió durante la transición. En lugar de multiplicar las ediciones de libros, se censuraron y las librerías fueron testigo de una escalada de agresiones sin precedentes por parte de grupos fascistas apoyados por los aparatos represivos del Estado, dentro de una «estrategia de la tesión» destinada a sembrar el pánico y paralizar el movimiento de masas.

El 6 de mayo de 1976 el diario El País titulaba una noticia: «Un centenar de atentados a librerías españolas». Unos días más tarde titulaba otra: «Una librería asaltada cada dos semanas». Nada menos que 33 establecimientos habían sido destrozados en los últimos dieciseis meses después de la muerte de Franco. La prensa de la época hablaba de «ola», «espiral» o «escalada» y el período que se extiende desde la muerte de Franco fue calificado como una «etapa negra» para los libreros. Las cifras utilizadas ascienden a 200 establecimientos afectados.

Algunas librerías fueron objeto de ataques en varias ocasiones, así como de intimidaciones de diverso grado, convirtiéndose en víctimas múltiples. La librería Tres i Quatre de Valencia ostenta un récord: el número de ataques fascistas más alto de Europa. A finales de 1976 había sufrido siete atentados. Otra librería, Pórtico, de Zaragoza, era veterana en agresiones: tuvo su primer ataque en 1946 y tres décadas después acumulaba ya cinco en pocos meses. La dos librerías Antonio Machado, tanto la de Sevilla como la de Madrid, también fueron atacadas en muchas ocasiones por los fascistas.

La librería Rafael Alberti de Madrid padeció cinco ataques. A finales de abril de 1976 provocó la cólera de los fascistas tras organizar un acto en el que el cantaor Manuel Gerena firmó sus obras. Primero les enviaron un anónimo: «Lo de Manuel Gerena ha colmado nuestra paciencia. Pronto os visitaremos». Ese primer anónimo se saldó con dos atentados el 30 de abril y el 8 de junio, que destruyeron completamente la librería siete meses después. En el primero utilizaron piedras para romper las lunas, que luego sustituyeron por un bloque de hormigón traido de alguna obra cercana, dada la ineficacia de las piedras. El bloque de hormigón, ante la resistencia de las lunas, tampoco fue eficaz, por lo que utilizaron las pistolas. Se identificaron cinco disparos que consiguieron perforar una de las cinco láminas de las lunas. Luego utilizaron una barra puntiaguda y un martillo. La finalidad era hacer un agujero para introducir una carga explosiva.

La librería fue víctima de dos atentados más. El 9 de julio los fascistas pintaron las paredes de la librería con varias cruces gamadas y una amenaza: «Volveremos». Finalmente estuvieron a punto de perforar con un punzón la luna antibalas.

Tras nuevas amenazas de muerte contra el propietario el 14 de octubre y el 6 de noviembre, la librería fue objeto de un incendio. Para ello introdujenron gasolina bajo la puerta y prendieron fuego después.

Los ataques violentos sólo eran la punta de un iceberg. Además las librerías, revistas y periódicos debían hacer frente a los controles de la censura y a los riesgos de secuestros y de multas que la todavía vigente Ley de Prensa de 1966 albergaba.

Durante la transición los libreros fueron amenazados  permanentemente. Los fascistas les intimidaron y llenaron sus escaparates de pintadas. La amenaza iba a menudo acompañada de pintadas y el cóctel molotov era avalado por la presencia de cruces gamadas.

Los fascistas justificaban sus crímenes por la presencia en todas las librerías españolas de autores marxistas y progresistas en detrimento de los títulos de los escritores reaccionarios como Menéndez Pelayo, Maeztu, José Antonio y Onésimo Redondo.

En noviembre de 1971 se produjo el primero de los ataques, dirigido contra la librería «Cinc d’Oros» de Barcelona. En esta ocasión varios cócteles Molotov contra los escaparates del establecimiento provocaron un incendio ocasionando la destrucción de libros pero también de una reproducción del «Guernica» de Picasso.

En febrero de 1972 un segundo ataque esta vez contra la librería «Antonio Machado» de Madrid ocasionó el destrozo de las lunas de los escaparates y una serie de pintadas insultantes.

A partir de mayo de 1973 las acciones violentas comenzaron a extenderse a otros centros de interés relacionados con la cultura como revistas, editoriales y distribuidoras. Así, «El Ciervo» (1973), «Nova Terra» (1973) y «Enlace» (3 de julio de 1974) respectivamente, fueron objeto de incendios con consecuencias cada vez mayores.

En la madrugada del 14 de octubre de 1975 explotó una bomba en la sede de la editorial Ruedo Ibérico de París. El atentado no constituía un acto aislado contra editoriales en Francia ya que otras empresas habían sufrido la misma suerte: la editorial vasca de Hendaya Mugalde en dos ocasiones, en abril y mayo; la librería «Naparra» en Biarritz, y en París, las Ediciones Ebro.

Tras la muerte de Franco, 1976 fue el año el más intenso en acciones terroristas. De mayo a diciembre se produjeron 55 atentados a librerías, frente a 25 durante los meses de enero a junio del año 1977. Se trataba del envío de anónimos, amenazas verbales, llamadas telefónicas anunciando estallidos de artefactos, incendios provocados, ráfagas de metralleta, lanzamiento de botes de tinta y colocación de cargas explosivas, cuando no utilizan los excrementos para embadurnar los escaparates de las librerías.

El alcance de los ataques a las librerías queda claro en el siguiente telegrama de 1976, firmado por 27 librerías madrileñas y dirigido a los libreros afectados: «Frente actual escalada violencia extrema derecha, que alcanza a todos los pueblos de la Península, enviamos mensaje solidaridad y hacemos constar indignación ante impunidad de los hechos».

Es otra de las constantes que aparece siempre en el terror fascista de la transción: la impunidad de los criminales. La policía se cruza de brazos y los periódicos se limitan a utilizar términos tales como «unos desconocidos» o «incontrolados».

Sólo hubo una detención, que correspondió al incendio de la ya mencionada librería «Rafael Alberti» de Madrid. Sus autores fueron José Alberto García, Alfonso Moreno, Ricardo Manteca y Francisco José Alemany. Eran los mismos que el 5 de noviembre de 1971 destruyeron la galería de arte Theo, comprendidas una serie de litografías de Pablo Picasso. Aunque la prensa reveló entonces la identidad de los fascistas, en ningún momento establecieron sus vínculos con los servicios de información del franquismo, de la Guardia Civil, del Estado Mayor y de la Presidencia del Gobierno. Sus autores eran policías de Madrid: Francisco José Alemany había sido informador de la policía en la universidad y Ricardo Manteca era un asalariado de la Dirección General de Seguridad. La ultraderecha siempre estuvo muy bien controlada.

La impunidad estuvo rodeada de una constelación absurda de siglas que fueron otras tantas cortinas de humo. En cuatro ocasiones la autoría la reivindica un supuesto «Comando Adolfo Hitler». Otra referencia que aparece con cierta frecuencia en los artículos de opinión es la de los Guerrilleros de Cristo Rey y las siglas GAS pertenecientes a los Grupos de Acción Sindical.

Las compañías de seguros se negaron a pagar los destrozos provocados y a cubrir el coste de las reparaciones por el carácter extraordinario de los daños, por lo que la indemnización recaía en el Consorcio de Reasegurados, compañía estatal dependiente del Ministerio de Hacienda que cobraba el 15 por ciento correspondiente a las primas de los seguros normales.


Ahora bien, para que tales indemnizaciones fueran acordadas era necesario un certificado de la policía como prueba del carácter político de los actos violentos cometidos. La condición previa al pago era que los culpables hubieran sido detenidos y condenados por un juez, lo cual no existió nunca tras alguno de los cientos de atentados.

Los ataques a las librerías nunca han cesado. En 1980 los fascistas volvieron a atacar la librería La Oveja Negra en el barrio de Quintana, en Madrid, que ya había sido atacada cuatro años antes. Unos quince o veinte fascistas armados con bates de béisbol y cadenas profirieron gritos de «¡Viva Cristo Rey!» y otros similares, arrojando una papelera a su interior y rompiendo las lunas. Uno de los cristales rotos hirió en la mano a una de las trabajadoras.

En 2005 se produjo otro ataque en Madrid cuando varias decenas de fascistas irrumpieron en la librería Crisol para reventar el acto de presentación del libro «Historia de las dos Españas», agrediendo violentamente a los asistentes y destrozando el local.

A los asistentes los fascistas les metieron panfletos en la boca, además de zarandear e intentar agredirles, entre gritos de “asesinos”, “genocidas”, patadas por doquier y destrozos de las estanterías repletas de libros.

Uno de los atacantes era un sargento en activo del Ejército de Tierra. Todos ellos eran miembros de Falange.

El año pasado se produjo otro asalto fascista a la librería Blanquerna de Madrid, donde la Generalitat celebraba con algunos diputados la Diada de Catalunya. Como los fascistas no se aplican la ley de partidos a sí mismos, este año los asaltantes se presentaron a las elecciones europeas.

A Pablo Hasel le cierran sus cuentas en las redes sociales

Dentro de poco veremos a Pablo Hasel como en la imagen. Se ha aprobado la nueva constitución: la ley mordaza. Este país agobia. Ya no se puede cantar, ni hablar, ni escribir en las redes sociales, ni hacer pintadas, ni gritar consignas, ni representar obras de teatro, ni llevar banderas republicanas, ni poner fotografías de los presos… Hasta Google News ha tenido que cerrar.

 Comunicado de Pablo Hasel:

Me entero por la radio, como también me enteré de la condena a 2 años de prisión por hacer canciones, que el alcalde Àngel Ros me ha denunciado por una canción. La canción se titula Menti-Ros y está sacada con el grupo “Prozaks” en clave medio cómica denunciando sus prácticas mafiosas en el ayuntamiento y sus políticas contra la justicia social. La canción es junto a un compañero y la cruzada del alcalde contra mí es tal, que hasta me ha denunciado por frases suyas. Pero que no se equivoque, yo también defiendo la libertad de expresión de mi compañero y no escurriré el bulto por esas frases. No le basta con prohibirme conciertos como hizo recientemente en las fiestas mayores obligando a quienes me habían contratado a no dejarme subir al escenario, ahora la inquisición llega al punto de exigir que borre una canción. Tampoco le basta con mandar a sus Mossos D’Esquadra a detenerme en medio de un restaurante por defenderme de la agresión de unos nazis.

Dice sentirse amenazado por una canción, es cuanto menos ridículo. En todo caso le molestan las verdades incómodas que se dicen, sobre todo cuando cada vez más lo tienen calado y saben cómo las gasta este cacique especulador. Nosotros nos sentimos amenazados por sus políticas llevadas a los hechos, por eso nos sentimos peor que amenazados, nos sentimos jodidos por la miseria y precariedad que crean. Por ello tenemos rabia y por ello lo hemos denunciado. No son amenazas de muerte, es decir lo que creemos que merece y si ni siquiera se puede desear algo a alguien, es que en este Estado no hay libertad ni para sentir.

Quiere que se borre la canción pero no cederé a su chantaje. Que borre él sus políticas criminales y mafiosas y luego hablamos. Tiene tal complejo de faraón que no puede tolerar que salgan canciones en su contra, sólo quiere la propaganda pagada por nuestros impuestos que lo deja como a un semiDios. Pues que vaya asumiendo que sus días de gloria acaban y que no puede dormir a todos los jóvenes con cuatro discotecas, como tampoco puede comprar todos los votos con verbenas, chocolatadas y repartiendo rosas. No ha topado con un joven sumiso, ha topado con un joven dispuesto a denunciarlo y a defender la libertad de expresión. Ceder ante su inquisición sería renunciar a nuestro derecho a decir lo que pensamos y a tener rabia ante las injusticias de las que se lucra.

Lo más repugnante de todo, es que hace poco rendía homenaje a un alcalde fascista de la época del franquismo que posaba con esvásticas. Mientras rinde homenajes a nazis, denuncia a jóvenes por hacerle una canción. ¿Puede estar todo más claro?

Pablo Hasel

Menti-Ros, Prozaks con Pablo Hasel:

Me mandaron una carta

Nicolás Bianchi

Donde se dice: «Querido Nicolás (no Le Petit Nicholas, sino tú, Bianchi), sabes que soy dado a citar a Jorge Dimitrov, líder que fuera de la Internacional Comunista en los años treinta del siglo pasado, cuando decía el búlgaro que el fascismo es compatible con una burda falsificación del parlamentarismo». Pero, vamos a ver, Nico, ¿hay o no hay fascismo en España o Espain, como te gusta decir a ti? ¿Es baladí, pueril, irrisoria la pregunta? Si no hay fascismo, ¿cómo es que hay antifascistas? ¿Son extraterrestres?

Hay para quien el fascismo es la ultraderecha montaraz, lo que convierte a la «derechona» en «democrática» (léase: civilizada). Para otros el fascismo fue algo coyuntural y que ya pasó (como pasa un tornado, de manera natural) siendo, pues, lo permanente, la democracia burguesa, o sea, haz como yo y no te metas en «política». Otros asocian fascismo con represión masiva, a la pinochetista manera, que sería lo típico del fascismo y que siempre pasa «ahí fuera». No faltan tampoco quienes consideran, desde la izquierda fetén, que hay una combinación de métodos fascistas y de democracia burguesa, una suerte de neofascismo.

Recuerdo, Nicolás, que recién muerto (en la piltra, aunque de mala manera, dicho sea con consuelo, al menos)) el general Franco, el exquisito Antonio Gala escribió aquello tan original de «muerto el perro, se acabó la rabia», esto es, magia y volavérunt: prestidigitación. José Bergamín, rasgó el velo de Maya para decir que: «muerto el perro, se murió el perro, eso es todo». Grande Don Pepe Bergamín.

Lo de la rabia estaba o quedaba por ver. Antes del 11-S -la voladura controlada de las Torres Gemelas en Nueva York y una tercera Torre y el misil al Pentágono, que ya se olvida esto-, vivíamos en libertad, decía la propaganda occidental. Después, en nombre de la libertad, se exporta la misma -catapultando «libertad» arrasando todo- por esos andurriales de fuera y extramuros. En los años 80 -me niego a decir «del siglo pasado», como si habláramos del pleistoceno o del jurásico y fue ayer, como quien dice, disculpa Nico-, se hablaba de procesos de fascistización en Francia o Italia, pero no en el Estado español que tuvo una «transición modélica», inmaculada (también exportable), del «franquismo a la democracia»: puritito birlibirloque. Es decir, que allí donde, como Italia y Francia, el fascismo fue derribado (en la II Guerra Mundial) y se depuraron responsabilidades, se decía que llegaban tiempos de «involución», en Celtiberia Show, no, iba a ser que no, oiga: se avanzaba, al alba y con fuerte viento de levante, del fascismo crudo a la más pulcra y levítica y levitatoria democracia. Más magia, prestimanía y juego de manos.

El fascismo ya no es la cruz gamada (por cierto: el origen de la svástica no tiene que ver con los nazis; su origen es hindú, como el ajedrez o el parchís) ni las camisas negras ni el cara al sol. El fascismo es compatible con el Congreso, el Senado, las elecciones, los partidos políticos, los sindicatos, las manifestaciones y los «tertulistos». La democracia burguesa es cosa de la burguesía premonopolista. Y el fascismo lo es de la monopolista e imperialista actual. Y no hay vuelta atrás como no existe el túnel del tiempo salvo en Jolivú. Hoy Dreyffus hubiera sido condenado (y no absuelto) y Zola, el escritor naturalista francés, acusado de «colaboración con banda armada». Si Franco veía comunistas hasta en la sopa, la «democracia española» -felipatos, aznaratos, etc.- hace, ve y «construye» terroristas hasta el infinito imaginario. Buena suerte y un abrazo. «Indar Gorri».

Los ataques terroristas chechenos llevan el sello ‘made in USA’

Los últimos ataques terroristas en Rusia no tienen nada de especial, salvo para quienes se cuentan entre sus 20 víctimas, 10 de ellas policías, y sus familiares, naturalmente. Putin estaba a punto de dirigir su mensaje a la nación y los terroristas trataron de exasperar a quien está ahora mismo en la cúspide de su popularidad: disfruta de un 80 por ciento de apoyo, según los últimos sondeos.

El periodista Henry Kamens ha calificado los atentados de Grozny como terrorismo “esponsorizado” (1), una parte del proyecto de desestabilización del imperialismo occidental dirigido contra Rusia en general y el Cáucaso en particular. ¿Quién es el mecenas del terrorismo en el mundo entero? Estados Unidos que, en el caso de Chechenia, lo mismo que en Siria, Libia o Hong Kong, ha creado unos “rebeldes” a su imagen y semejanza.

Aunque la prensa imperialista lo considera como un “asunto interno” de Rusia, los terroristas caucásicos forman parte del cinturón de hierro tendido por la OTAN en torno a las fronteras de Rusia. Podríamos decir más exactamente: a uno y otro lado de las fronteras de Rusia.

Es lo mismo que el muro de Berlín durante la guerra fría. Cuando algo está tan cerca de un país, en este caso Chechenia, no parece que tenga que ver más bien con otro tan lejano geográficamente como Estados Unidos, es decir, que sea un “asunto interno” de Estados Unidos más que de Rusia, pero el atentado de Boston de 15 de abril del año pasado, que ya nadie recuerda, ¿no fue cometido por los hermanos Tsarnaiev, originarios de Chechenia?

El imperialismo no tiene suficiente con las sanciones económicas. Es posible que la Casa Blanca no se haya dado cuenta aún de que fortalece a sus peores enemigos: el ascenso de Putin a la presidencia de la Federación Rusa tuvo que ver con el aplastamiento del levantamiento fundamentalista en Chechenia a finales de los noventa.

Según Kamens, el mensaje que Estados Unidos envía a Putin a través de sus terroristas es el siguiente: “Podemos golpear donde y cuando queramos, por lo que sería mejor que renuciaras a tus ambiciones geopolíticas y volvieras a tu cueva bajos los efectos de las sanciones y la cólera de occidente”.

En Chechenia el imperialismo está jugando con fuego y no saldrá adelante sólo con los dedos chamuscados. Si creen otra cosa se equivocan. Durante la segunda guerra de Chechenia, ya con Putin en la presidencia, los fundamentalistas que huían del avance de las tropas rusas se refugiaron en el valle de Pankisi, en Georgia, donde la CIA creó un campo para entrenar a los terroristas, envió grandes cantidades de dinero a través de las ONG, así como armamento cuyo destinatario oficial era el ejército georgiano.

Lo recordó Hyman Kamenowsky el año pasado en un artículo publicado por el periódico Georgian Times de Tiflis que se titulaba “Intereses compartidos en la guerra contra el terrorismo: de Beslán a Boston” (2). El ejército georgiano no recibió ni una sola arma procedente de Estados Unidos. Sus destinatarios no eran otros que los refugiados chechenos.

Durante 14 años el Georgian Times de Tiflis ha llevado a cabo una investigación minuciosa de las conexiones terroristas chechenas con la CIA, con nombres y apellidos. El esfuerzo periodístico no ha tenido ningún eco, como era de esperar. Los chechenos entrenados por la CIA en Pankisi fueron los autores tanto de la toma de cientos de rehenes en el teatro de Moscú (23 de octubre de 2002) como de la espantosa matanza de niños en la escuela de Beslán (3 de septiembre de 2004).

Cuando un periódico, como el Times georgiano, cumple con su obligación de informar, las consecuencias son duras. Su propietario, Malkhaz Gulashvili, ha sido detenido varias veces por orden de la embajada de Estados Unidos acusado de delitos que no existen.

El artículo de Kamens recuerda detalles interesantes que no hay que perder de vista: además de agente de la CIA, el comandante checheno Imran Ajmadov está a las órdenes de la mujer de Sandro Kvitaskhvili que, a pesar de ser georgiano, es ministro del gobierno golpista ucraniano.

¿Seremos capaces algún día de hilar todos los cabos sueltos de esta maraña? No es el único dato, ni mucho menos, que relaciona a los fundamentalistas chechenos con el golpe de Estado en Ucrania. Otro es la agencia Media PR, que se desplazó desde Maidan a Tiflis para ayudar al antiguo presidente Mijail Saakashvili, el niño bonito de la Casa Banca en Georgia, a recuperar su cargo.

A Putin se lo pusieron como a Fernando VII. Aprovechó el discurso a la nación para recordar la victoria de las tropas rusas en Chechenia frente a la peste terrorista. ¿No está el mundo entero deseando la derrota de los fundamentalistas? Pues Putin lo logró en Chechenia. Algunos se acordarán ahora del elevado precio que hubo que pagar, de los atroces medios utilizados, pero después de la experiencia vivida por los países árabes en los últimos 20 años, ese precio ya no parece tan elevado. Algunos lo pagarían muy a gusto.

(1) Henry Kamens, Latest Terrorist Attack in Russia Has All the Marks of ‘Made in USA’, New Eastern Otlook, 7 de diciembre, http://journal-neo.org/2014/12/07/latest-terrorist-attack-in-russia-has-all-the-marks-of-made-in-usa/
(2) http://www.geotimes.ge/archive/magazines/pdf/newpaper11.pdf

Casi un millón de pobres recurre a los bancos de alimentos en Gran Bretaña

Según un informe parlamentario financiado por la Iglesia, en Reino Unido los recortes de las ayudas públicas está empujando a los británicos a una situación de hambre y miseria extremas (1).

Las crudas políticas de austeridad fuerzan a los pobres a acudir a los bancos privados de alimentos, según The Guardian (2). Entre 2013 y 2014 casi un millón de personas, de las que un tercio son niños, han tenido que recurrir a los bancos de alimentos durante al menos tres días, una cifra que en 2011 y 2012 era de 346.000, tres veces menor.

El informe parlamentario, que se titula «Alimentar a Gran Bretaña», reconoce que el país está sacudido por el hambre, causada por los bajos salarios, las crecientes desigualdades sociales, un régimen implacable impuesto a los beneficiarios de las ayudas públicas que no reúnen las condiciones exigidas, así como la desintegración del tejido social.

La primera reacción del Partido Conservador ha sido hostil al informe que, según The Guardian, amenaza con cavar la fosa más importante que durante decenios se haya interpuesto entre la Iglesía y el Partido Conservador. Uno de los ministros del gobierno, Matthew Hancock, ha declarado que el recurso creciente a los bancos de alimentos se debe a su «mayor visibilidad».

Los autores del informe, miembros de todos los partidos políticos, llaman al gobierno para que amplie el sistema de ayudas públicas, ponga en marcha una red más extensa de bancos de alimentos y cree un nuevo organismo público dirigido por ocho ministros para combatir el hambre y la pobreza extremas.

Además, también llaman a incrementar el salario mínimo y ampliar el programa de alimentación gratuita a los niños en los colegios, incluso durante las vacaciones. Finalmente, apelan a que los supermercados no arrojen más comida a la basura.

Las restricciones impuestas al régimen de ayudas públicas es el principal motivo por el cual los pobres se ven obligados a acudir a los bancos alimentarios, según The Guardian. Por ejemplo, una persona que no se presenta a una entrevista de trabajo se arriesga a perder su pensión. Por ello The Times pide que las oficinas de desempleo expliquen más claramente a las personas más humildes el régimen de ayudas.

(1) https://foodpovertyinquiry.files.wordpress.com/2014/12/food-poverty-feeding-britain-final.pdf
(2) Tories seek to avert rift with Church of England over food bank report, 8 de diciembre, http://www.theguardian.com/uk-news/2014/dec/08/tories-avert-rift-church-food-bank-report

Los bancos europeos siguen en la UVI

La versión oficial, o sea, la teoría, es que todo va bien en las finanzas europeas. No obstante, reaparecen los brotes negros: tres agencias de calificación han puesto de manifiesto cuatro factores de riesgo en la banca del Viejo Continente para la primavera del año que viene, lo que alienta la probabilidad de una crisis dentro de la crisis.

Según las agencias de calificación, la solvencia y credibilidad de los bancios europeos está por encima de cualquier tipo de sospechas. Todos han pasado con éxito las «pruebas de estrés». Han reestructurado sus fondos propios. Los porcentajes de liquidez y solvencia son sólidos.

¿Cuál es, pues, el problema?

El problema no son las respuestas sino las preguntas. Las «pruebas de estrés» están diseñadas para unas condiciones económicas ligeramente críticas y, desde luego, temporales. Las crisis no existen en las recetas económicas burguesas, y cuando la realidad muestra algo diferente, no tienen nada previsto van más allá de lo que consideran como un mal ciclo, algo pasajero.

Por ejemplo, las «pruebas de estrés» de la banca europea no tienen en cuenta una caída del precio de los inmuebles más allá del 30 por ciento actual. Tampoco han previsto una caída fuerte de los índices bursátiles.

Tres de las principales agencias de calificación, Standard and Poor’s, Fitch y Moody’s, han empezado a valorar el entorno económico europeo para el año que viene según cuatro factores de riesgo nuevos que el Banco Central Europeo no tiene en cuenta.

El primer factor son las condiciones económicas generales en Europa, que el año que viene va a continuar muy deprimida. No habrá crecimiento, no habrá actividad ni tampoco márgenes de beneficio y, por consiguiente, aumentarán las quiebras por insolvencia.

El segundo factor de riesgo concierne a una reglamentación y supervisión muy estrictas que, si bien incrementan la confianza, restringen la actividad bancaria, lo que somete a uno de los motores a un principio de precaución que frena el flujo de crédito.

El tercero procede de los Estados, que cada vez tienen menos mecanismos para intervenir en la economía y apagar los incendios.

El cuarto es la dificultad de gestionar una economía con una tasa de interés cero, o incluso negativa. Si los precios y los márgenes de beneficio son casi nulos, no hay aliciente para prestar dinero y, además, se corren demasiados riesgos. Los bancos no quieren arriesgar tanto por tan poco.

Esa es la paradoja actual: el Banco Central Europeo baja los tipos de interés para estimular una inversión muy mal remunerada.

La agencias de calificación no prevén un bancarrota para el año siguiente. Lo que dicen es que la economía europea sigue con respiración asistida. La más leve complicación llevará a más de uno a la tumba.

Tintín en el país de los soviets

El autor de la serie de ilustraciones juveniles Tintín, Georges Prosper Remi, alias Hergé, nació en Bruselas en una familia burguesa católica ultramontana. En 1918 se afilió al movimiento reaccionario scout.

Empezó a publicar sus primeras historietas en la revista “Le Boy-Scout Belge”. En vísperas de las elecciones de 1929 realizó una historieta de una página para el diario reaccionario “Le Sifflet”, propiedad del Partido Católico, donde simbolizaba al socialismo en la figura de Émile Vandervelde, presidente del Partido Obrero Belga, en la que aparecía realizando equilibrismos andando sobre una cuerda que le lleva a una bolsa de dinero mientras saluda a la izquierda y a la derecha, así como a los capitalistas y la iglesia.

Durante la ocupación nazi de Bélgica, Hergé se incorporó a un diario colaboracionista, “Le Soir”, controlado por los ocupantes nazis, financiado por el gobierno belga y dirigido por un fascista reconocido y seguidor de Mussolini, Raymond De Becker, con el que Hergé trabó amistad en 1929 al comenzar a colaborar en “L’Effort”, y al que ya había ilustrado algunos de sus libros, además de haber trabajado para otro periódico suyo, “L’Ouest”.

Su trabajo más conocido fue en “Le XXème Siècle, diario católico nacional de doctrina e información” dirigido por el padre Norbert Wallez, otro fascista admirador de Mussolini. Por encargo del cura, Hergé puso en marcha el suplemento infantil del periódico, “Le Petit Vingtième”, que apareció el 1 de noviembre de 1928.

En el diario el dibujante se hizo amigo de Léon Degrelle, creador y dirigente del partido fascista belga (rexista), para quien diseño las portadas e ilustró varios de sus libros.

La publicación de Las Aventuras de Tíntin se inició en 1929 con un viaje al país de los soviets por órdenes de Wallez para contrarrestar el apoyo masivo que el comunismo estaba adquiriendo entre la clase obrera de Bélgica.

Con un aire infensivo, el proyecto Tintín trataba de lavar el cerebro de los niños desde su infancia. El cura quiso empezar denunciando las atrocidades de los bolcheviques con unos dibujos que entonces eran sólo en blanco y negro.

Tintín representa a un reportero del propio periódico al que, durante su viaje en el tren, le explota una bomba colocada por un agente ruso del servicio secreto. A Tintín le acusan del atentado terrorista y le envían a prisión, pero consigue escabullirse y, después de muchas peripecias, llega a Moscú. Mientras los bolcheviques muestran a la prensa extranjera una imagen idealizada del país, la realidad es muy distinta. Tintín descubre horrorizado que los soviets:

— obligan a la gente a votar apuntándoles con armas
— las fábricas más productivas son en realidad edificios vacíos empleados para engañar a los visitantes
— los soviets solamente dan de comer a los jóvenes si aceptan llamarse comunistas
— la población tiene hambre porque los alimentos se envían al exterior para su utilización propagandística por parte de los malvados comunistas

Rusia es el país del cuchillo entre los dientes, de las iglesias o sinagogas convertidas en establos o almacenes y, sobre todo, de la GPU, una policía secreta sanguinaria y omnipresente.

Cuando el gobierno soviético se dispone a robar alimentos en las granjas, Tintín se pone del lado de los campesinos y les avisa del avance de las hordas rojas. Los ogros de la GPU le detienen pero consigue escapar de nuevo y en su marcha por las desiertas y gélidas estepas encuentra el escondite secreto que oculta las riquezas que Lenin y Stalin habían robado al pueblo ruso (incluyendo un copioso almacén de trigo).

Sabedor del secreto, Tintín logra llegar hasta Berlín donde vuelve a encontrarse con agentes soviéticos, de los que escapa para regresar a Bruselas donde una multitud enfervorecida lo espera aclamándolo.

El gran éxito que tuvieron las entregas semanales de “Tintín en el país de los soviets” y las grandes posibilidades propagandísticas y económicas de estas publicaciones llevaron al cura Wallez a encargar a Hergé una nueva aventura, esta vez en el Congo “belga”. Entonces al anticomunismo se le sumó el racismo, la apología del colonialismo y de los crímenes cometidos por el rey Lepoldo II en el país africano.

El fascista Hergé murió en 1983, pero los ecos de su lavado de cerebro no acabaron entonces. En 2011 el diario oficial del Vaticano, “L’Osservatore Romano”, calificó a Tintín como “Un héroe católico”.

En 2007 un ciudadano congoleño, Bienvenu Mbutu, inició un proceso legal para que la segunda entrega de Hergé sobre el viaje de Tintín al Congo fuera catalogado como racista, algo que los tribunales belgas rechazaron. Pero la cosa no quedó ahí: los tribunales denegaron incluso que en las ediciones se pusiera una advertencia a los lectores sobre el contenido racista de la ilustración.

Una verdadera basura ideológica aprobada por los tribunales belgas. Cuando alguien pregunta por qué tanta gente es anticomunista o por qué defiende el racismo, aquí puede encontrar alguna de las muchas explicaciones: porque desde su infancia han sido adoctrinados en el fascismo más brutal vestido con los ropajes más inocentes, bajo la excusa del entretenimiento y de unas aventuras divertidas. Pero no hacen ninguna gracia.

La Resolución 758 es una declaración de guerra contra Rusia

La Cámara de Representantes de Estados Unidos acaba de aprobar la Resolución 758, un compendio de todo lo malo que se puede decir contra Rusia en 16 páginas. El antiguo candidato a la presidencia, Ron Paul, la ha calificado como «propaganda de guerra».

En 1998 Ron Paul ya se opuso a los planes de invasión de Irak y ahora dice lo mismo: que la resolución del Congreso conduce a una guerra con Rusia «que podría causar una destrucción total». Es una ley que puede conducir a la Tercera Guerra Mundial, dice Paul. Se trata de una resolución llena de mentiras y medias verdades, añade.

Según el político republicano, todos los ingredientes para una nueva guerra ya están en marcha. La parte más inverosímil de la resolución es la que refiere una supuesta «intervención militar» de Rusia en Ucrania, a la que considera como una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Se tata de un declaración belicosa que servirá para otra sucesivas aun más agresivas por parte de Estados Unidos.

Para Paul se trata de una gigantesca mentira: los verdaderos invasores de Ucrania son los autores de esa resolución, dice el antiguo representante de Texas. Son ellos los que planificaron el golpe de Estado que obligó al presidente constitucional de Ucrania a exiliarse. Son ellos -dice Paul- lo que eligieron a los personajes clave que han tomado el relevo del gobierno legítimo.

La propaganda de guerra afirma que Rusia y China están aislados de eso que llaman «comunidad internacional». Lo cierto es que sucede exactamente al revés. Se vio con la propuesta de Rusia a la ONU de condena al nazismo, que sólo logró tres votos en contra (Estados Unidos, Canadá y Ucrania) contra 115 a favor de la condena. ¿Quién está aislado?

La votación para condenar el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba ha tenido el mismo resultado: sólo tres países votaron a favor del bloqueo. ¿Quién está aislado?

Hablar del aislamiento de un país como Rusia que mantiene estrechas relaciones con China, donde vive una cuarta parte de la población del mundo, es una estupidez como pocas.

Cuestión distinta es que Estados Unidos trate de aislar a Rusia, una política en la que está poniendo un empeño digno de mejor causa. Los métodos son los consabidos. Hace poco impusieron sanciones a capitalistas y funcionarios húngaros tratando de castigar a Budapest por su aproximación a Rusia y su apoyo activo al proyecto South Stream.

La vieja política del palo y la zanahoria no son dos alternativas diferentes porque, como dijo a Der Spiegel Kissinger el 13 noviembre: «El anti-putinismo histérico que llega de Estados Unidos no es una política sino la ausencia de política».

(*) Reckless Congress ‘Declares War’ on Russia, Ron Paul Institute for Peace and Prosperity, 4 de diciembre, http://www.ronpaulinstitute.org/archives/featured-articles/2014/december/04/reckless-congress-declares-war-on-russia/

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