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El FMI califica de ‘sombrías’ las perspectivas del capitalismo

En un breve informe publicado hoy el Fondo Monetario Internacional reduce notablemente sus previsiones de crecimiento económico en el mundo, especialmente en Europa y China, a pesar del golpe de acelerador que la caída de los precios del petróleo podían proporcionar al capitalismo. 
El Producto Interior Bruto no crecerá más que un 3,5 este año y un 3,7 el que viene, marcando un repliegue de 0,3 respecto a las previsiones que el propio FMI había indicado en el mes de octubre. 
«A pesar de la caída neta de los precios del petróleo -que representa una ganancia neta para el crecimieto mundial- las previsiones económicas son sombrías, lastradas por profundas debilidades», señala el FMI. 
Según el FMI la caída espectacular de los precios del barril, que ha descendido un 55 por ciento desde setiembre, va a beneficiar al conjunto de los países importadores de crudo. 
Si los Estados Unidos deberían confirmar su estatuto de locomotora de la economía mundoa (3, 6 por ciento de crecimiento esperado este año, un 0, 5 más que el previsto en octubre), la zona euro va a continuar sufriendo riegos de deflación que lastran su actividad, con un crecimiento pevisto del 1, 2 por ciento, lo que supone una reducción de 0, 2 respecto a las anteriores previsiones. 
Las perspectivas son igualmente sombrías para los países emergentes y, especialmente, para China. La segunda potencia económica mundial conocerá un notable desaceleración este año por una caída de la inversión que continuará en 2016. Este año su crecimiento económico será del 6, 8 por ciento, una reducción del 0,3 respecto a las previsiones de octubre. Supone su progresión más lenta desde 1990, según la base de datos del FMI, que también se muestra pesimista para Brasil, un país debilitado por la salida de capital que apenas se libra este año de la recesión: 0,3 por ciento de crecimiento, una reducción de 1,1 con relación a octubre. 
Sin embargo, es Rusia quien conocerá las mayores turbulencias, provocadas por la caída de los precios del petróleo y por las sanciones económicas impuestas por las potencias occidentales. Este año el país verá contraerse el producto interior bruto un 3,5 por ciento. 

Hay lo que hay

N.B.

En tiempos en que escribir sobre lo evidente resulta poco menos que una proeza dan ganas de mandarlo todo a tomar por saco y dedicarse a la poesía o a cultivar el jardín (del gran Epicuro). Ves lo que ves, tanta injusticia, tanta infamia, y rara vez oyes hablar en plata diciendo que este sistema no da más de sí, que hay que acabar con el capitalismo y el imperialismo que nos lleva a la miseria y a la… guerra. Que hay que hacer -y organizar- la Revolución. 
Menos mal que quedan las fuentes marxistas y no marxistas que no se vendieron. Gracias a Marx, y muchos má(rx)s sabemos que los economistas clásicos (que no estaban corrompidos como los de hoy) justificaban el orden burgués al mismo tiempo que inmunizaban a la clase dominante contra la idea del carácter histórico, por tanto transitorio, de su dominación. Para ellos las relaciones burguesas de producción, al igual que las instituciones burguesas, tenían un carácter «natural». Para aquellos economistas y filósofos burgueses -cuando todavía esta clase tenía un ardite de orgullo- no había más que dos clases de instituciones: unas artificiales y otras naturales. Se parecen a los teólogos, que a su vez establecen dos clases de religiones. Toda religión extraña es pura invención humana, mientras que su propia religión es una emanación de Dios (ponemos «Dios» con mayúscula porque, según la RAE, ponerlo con minúscula, sería una falta de ortografía y aquí, en estas cosas, somos gente de «orden»). Son leyes eternas que deben regir siempre a la sociedad. De modo que hasta ahora ha habido historia (Fukuyama no inventó nada), pero ahora ya no la hay. O sea, hay lo que hay. 
La burguesía -que hace varios parsecs de tiempo que no tiene ideas ni principios y por eso compra a paniaguados amorales y vendedores de crecepelos -tiende a personificar los regímenes o sistemas políticos. El socialismo cubano es, por ejemplo, «castrismo» y, por supuesto, una «dictadura». Lo que hay en el Estado español es una «democracia» porque hay «demócratas» que dicen (y se llenan la bocota) «nosotros los demócratas», esa impiedad cristiana de corte calvinista que valora más lo que uno hace que lo que dice de sí mismo. Las campañas contra Cuba no cesa(ban). Su régimen es/era «artificial» pues pasó al más o menos ortodoxo socialismo sin pedir permiso superando el capitalismo que es lo «natural» y rezan las Sagradas Escrituras. El socialismo cubano -toda forma de socialismo- es «antinatural» y Castro un personaje histriónico (espero que se me entienda la ironía para prevenirme de algún lector quisquilloso). Acabar con él es volver al curso «natural» de la historia, otrosí: la libertad de explotar, digo, perdón, de empresa. Y también la libertad de mentir, digo, perdón, de expresión (freedom of speech). Cuando pase esto, la historia volverá a recobrar su pulso y se desandará el paso que nunca debió dar: el socialismo, ese «accidente artificial»
Ahora parece que se «normalizan» las relaciones entre Cuba y el Imperio, ¿será esto un signo de «evolución» o «involución»?

Llamamiento a la yihad de la Internacional Comunista

Casi al final de la película “Rojos” de Warren Beaty, estrenada en 1981, John Reed toma la palabra en la Conferencia de Bakú y su alocución es recibida por los asistentes con un aplauso tan cerrado que el comunista americano queda sorprendido. Tras acabar la reunión se dirige a Zinoviev, que había presidido las sesiones, para preguntarle por los motivos por los que su discurso había tenido tan buena aceptación.

— “Ha sido por tu llamamiento a la guerra santa”, le responde Zinoviev
— “Pero yo no he hablado de guerra santa sino de lucha de clases”, replica Reed sorprendido

Aparentemente fue una mala traducción que a Reed no le agradó absolutamente nada, como el conjunto de aquella extraña Conferencia. Más que traducir, habían interpretado sus palabras, algo que suele ser muy frecuente. Es más, cabe pensar que dicha interpretación no era un error sino algo deliberado porque en el discurso de cierre Zinoviev utilizó el mismo término, yihad, para que a los musulmanes que participaban en la Conferencia no les quedaran dudas: “Hay que desatar una verdadera guerra santa contra los capitalistas ingleses y franceses”, dijo Zinoviev.

Era el 8 setiembre de 1920. Zinoviev calificó a la Conferencia de Bakú como la segunda parte del II Congreso de la III Internacional que se había celebrado en Moscú unas pocas semanas antes, la reunión más ambiciosa convocada hasta entonces por el movimiento comunista internacional. Reunió a 1.900 asistentes, de los que 700 no eran comunistas sino nacionalistas, o lo que hoy calificaríamos como antimperialistas o tercermundistas procedentes de muchos rincones del mundo. La mayor parte de estos últimos eran musulmanes (turcos, azeríes, chechenos, árabes, afganos) aunque también había judíos, hinduístas y otras confesiones religiosas.

El malentendido entre Reed y Zinoviev no era un problema técnico de traducción, sino algo peor. Tiene un trasfondo político e ideológico que llega a la actualidad, sobre todo cuando los marxistas se ven ante un auditorio masivo y heterogéneo, como la Conferencia de Bakú, que es el que todo movimiento revolucionario espera encontrar alguna vez. Zinoviev tenía razón. El marxismo no es, como creía Reed, un vehículo de comunicación de unos marxistas con otros, sino precisamente con los que no son marxistas, con las masas y, entre ellas, con los fieles de una u otra religión. El auditorio no aplaudió a Reed, lo que aplaudió fue la traducción. De ahí la sorpresa del propio Reed por la acogida que tuvieron sus palabras.

Pero pasemos ahora a la segunda cuestión, a las palabras del propio Zinoviev que tampoco fueron ninguna casualidad, ya que su discurso fue aprobado por la dirección de la III Internacional. La alusión de Zinoviev a una “guerra” contra los capitalistas no puede extrañar a ningún marxista. Ahora bien, ¿por qué una guerra precisamente “santa”? Si había miembros de varias confesiones religiosas, ¿por qué utilizar una expresión musulmana que podía crear rechazo entre los demás o un enfrentamiento mutuo entre los asistentes?, ¿cómo es posible que un ateo, un dirigente comunista, utilice una expresión de clara raigambre religiosa?

Como siempre la explicación está en una manipulación, en este caso del sentido de la palabra yihad, que es una expresión propia del idioma árabe. Pero el árabe es al islam lo que el latín al catolicismo, por lo que al aparato ideológico del imperialismo le ha resultado muy sencillo saltar del idioma (árabe) a la religión (islam) creando una amalgama, el yihadismo, para consumo -curiosamente- no de los árabes ni de los islamistas sino de las masas occidentales. Esa manipulación no existía en 1920. Por eso las demás confesiones religiosas -lo mismo que los ateos- no podían experimentar ningún rechazo, ni hacia la yihad ni hacia el islam.

Son los estragos de la ideología dominante. Según los imperialistas el Corán es un llamamiento a la lucha, a la guerra contra los infieles, un caso claro de enaltecimiento del terrorismo, de los degollamientos y el salvajismo. Los islamistas no sólo quieren acabar con nuestro “estilo de vida” tan maravilloso sino que quieren hacerlo por la fuerza y “nosotros” no podemos consentirlo. No debemos permanecer con los brazos cruzados.

Pero eso no es todo. Los aparatos ideológicos del imperialismo nos han inculcado hasta el tuétano que el islam tiene algo exclusivo, la yihad, que no existe en las demás confesiones, que no serían tan agresivas o violentas como el islam, que los musulmanes son los únicos que actúan de esa manera. Pues bien, es absolutamente falso. El mensaje de Jesucristo a sus apóstoles, expuesto en el Evangelio de Mateo (10,34-36), contiene un llamamiento terrorífico que Mahoma jamás pronunció: “No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido para traer la paz, sino la espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa”.

En la Biblia se pueden encontrar multitud de mensajes parecidos a ese. Por el contrario, en contra de una creencia hoy muy extendida, la palabra yihad sólo aparece tres veces en el Corán, carece de estatuto religioso entre sus fieles y no es tampoco una de las obligaciones religiosas de los musulmanes. Ni siquiera es una palabra de género femenino sino masculino, por lo que en todo caso debería decirse “el yihad”. Al convertirla en femenino los imperialistas la acercan mucho más a la palabra “guerra”, que también es de género femenino. Su traducción más inmediata al castellano no tiene que ver con una lucha armada, que en árabe se designa por la expresión “qital”, que es equivalente a lo que en la cristiandad se entiende como “guerra justa”.

Es entonces cuando empezamos a entender algo de lo que significa la yihad: como todas las ideologías y todas las religiones, el islam tiene una serie de principios que le permiten pronunciarse sobre una guerra, es decir, afirmar su legitimidad y, por lo tanto, rechazarla o apoyarla. En la cristiandad la guerra se regula en base a dos principios generales:

— “ius ad bellum”: las condiciones en las cuales alguien tiene derecho de declarar la guerra a otro legítimamente
— “ius in bello”: las normas que rigen la manera justa de llevar a cabo la guerra

En cualquier religión y, por extensión, en cualquier ideología, esas normas son siempre las mismas. A causa del origen teológico de las normas jurídicas, cualquiera que sea la religión, la guerra santa es siempre la guerra justa, y a la inversa. Los marxistas utilizamos exactamente ese mismo lenguaje y consideramos a unas guerras como justas (revolucionarias) y a otras como injustas, como agresiones o como guerras imperialistas. Por eso en Bakú todos entendieron -y aplaudieron- a Reed y Zinoviev, tanto los ateos como los creyentes: la yihad contra el capitalismo es una causa tan justa que para los creyentes se convertía en sagrada, es decir, en un deber.

Quizá sea posible entender mejor la palabra contrastándola con la palabra castellana “militar”, que tiene un significado doble, porque se refiere tanto al soldado, si es sustantivo, como al afiliado a un partido político, si es un verbo. En el idioma castellano son muy numerosas las derivaciones militares de expresiones políticas, empezando por la definición de Clausewitz de que “la guerra es la continuación de la política por medios violentos”. También son muchos los que asimilan la palabra “revolución” e incluso “lucha” o “huelga” a violencia.

La misma ambigüedad semántica tiene el idioma árabe. En el siglo XII el gran pensador andalusí Averroes (Ibn Rushd) habló de cuatro tipos de yihad: la de la lengua, la de la mano, la del corazón y la de la espada. En el lenguaje árabe corriente la yihad es la disposición interior de alguien para acometer una tarea. Tiene un sentido espiritual: el de mantenerse firme en las creencias religiosas ante un entorno de incredulidad. En el Corán se encuentran expresiones que se pueden traducir como “esfuérzate con toda tu alma” o “haz un esfuerzo en el camino de Dios”.

Pero además de un esfuerzo interior, propio del espíritu, la palabra árabe también tiene el sentido de ejercer una fuerza hacia el exterior. Hay una lucha para cambiar (mejorar) uno mismo (gran yihad) como para cambiar (mejorar) la sociedad (pequeña yihad). Esta última tiene, pues, un claro significado político y, como toda militancia, es un esfuerzo, exige una dedicación y una entrega.

No obstante, aunque no es aceptable una asimilación absoluta entre yihad y violencia o guerra, con el tiempo los ulemas, intérpretes de la ley mulsulmana, fueron ampliando el alcance semántico de la palabra en un sentido más agresivo del que originariamente tenía. Entonces, como los materialistas ya deberíamos saber, el planteamiento del problema cambia significativamente: no se trata de lo que diga la palabra de dios, sino de lo que digan los ulemas, o sea, la historia. ¿Por qué se produjo esa ampliación semántica?, ¿qué factores históricos la provocaron?

La explicación no puede estar en el Corán ni en ninguna creencia sino en la evolución del mundo árabe, su expansión (su emigración) fuera de la Península Arábiga, a la que acompañó el islam (porque junto con los pies también viajan la cabeza y el corazón), así como las escisiones internas que acompañan a toda expansión y, finalmente, el choque con otros pueblos (y con otras creencias y religiones).

Para llevar a las masas a una lucha, a una huelga, a una manifestación o a una guerra, hay que explicar bien claramente que la razón está de parte del convocante, que la decisión es adecuada, acertada y justa. Los creyentes la llaman “santa”, pero eso no cambia las cosas más que para ellos. Pero no nos confundamos. No es la conciencia la que mueve la historia sino al revés. Las masas no van a la lucha por ningún tipo de explicación, ni sindical, ni política, ni militar, ni religiosa. No son los carteles y las octavillas sino las condiciones sociales las que un materialista tiene que averiguar para explicar un determinado acontecimiento.

La consideración de una causa y de una lucha como “sagradas” es lo que -con otras palabras- todo militante discute cada día en sus reuniones: ¿hay que convocar ahora una manifestación?, ¿es conveniente la lucha armada?, ¿en que condiciones es admisible utilizar la violencia?, ¿qué tipo de luchas son acertadas y cuáles contraproducentes?

En Asia los católicos tratan de cambiar las culturas autóctonas

El Papa de Roma acaba de regresar de su periplo por Asia, donde ha visitado Filipinas y Sri Lanka. Hacía 20 años que un Papa no visitaba esos países. Hace seis meses estuvo en Corea del sur, un país que el Vaticano tampoco visitaba desde hacía 25 años.
El interés de la diplomacia católica por Asia corre paralela a su crisis en Europa, sacudida por los escándalos financieros y sexuales. En el viejo continente el número de sacerdotes y seminaristas ha disminuido un 20 por ciento en los últimos 25 años. El Vaticano está pidiendo a sus misioneros que regresen a sus países de origen.
Por el contrario, Asia es una apuesta de futuro. El Papa tiene puestos los ojos en la pujanza económica del continente. Pese a ser una minoría, en Asia hay un crecimiento sostenido del catolicismo. El aumento del número de sacerdotes en los últimos 25 años ha sido del 60 por ciento.
Dos terceras partes de los católicos asiáticos viven en Filipinas, donde son mayoría gracias al colonialismo español.
Pero el catolicismo está muy desprestigiado en Asia, por su estrecha asociación con las conquistas coloniales. Durante la expansión europea, el catolicismo trató de impedir la resistencia, a costa de que los pueblos de Asia perdieran su identidad cultural y nacional.
Los indígenas convertidos al catolicismo fueron los únicos que se opusieron a las huelgas y a las luchas de liberación, especialmente en Filipinas, que el Vaticano utilizó como campo de pruebas para su expansión en Asia. En las Islas el catolicismo se impuso a sangre y fuego en el siglo XVI, matando a todos aquellos que rechazaron la nueva religión.
En Vietnam los católicos son actualmente un 10 por ciento de la población. Los procedimientos de penetración estuvieron ligados al colonialismo francés. Los misioneros estuvieron dirigidos por Alejandro de Rodas y en pocos años llegaron a incorporar a 80.000 prosélitos con la consigna de infiltrarse entre las clases dominantes para acelerar el proceso de expansión religiosa. Este procedimiento provocó numerosas y sangrientas luchas políticas.
En Asia el catolicismo siempre estuvo asociado al colonialismo. En el siglo XVII los católicos se agruparon en torno a los jesuitas de la Sociedad de las Misiones Extranjeras, con sede en París para tratar de derrocar al rey de Tailandia. La tentativa provocó una insurrección budista que expulsó a los católicos del país.
No es casualidad que todos los jefes de los regímenes pro-imperialistas en Vietnam desde Ngo-Dien Diem a Nguyen Van Thieu durante la guerra de liberación fueran católicos. De ahí que los católicos vietnamitas sean vistos con enorme recelo por el gobierno de Vietnam, que no mantiene relaciones diplomáticas con el Vaticano.
El catolicismo sólo logró imponerse en los países que practicaban el budismo mahayana, mientras que en los países de budismo hinayana fracasaron. Utilizaron los mismos métodos que hoy emplean las «revoluciones» de colores.

Se agrava la guerra en el Donbás

Ayer el portavoz del Kremlin anunció que el gobierno Kiev se había negado a retirar la artillería pesada del Donbás. El miércoles el Primer Ministro ucraniano Porochenko firmó un decreto de movilización para llevar al frente un mínimo de 50.000 reservistas. Teniendo en cuenta que hay unos acuerdos de paz firmados en Minsk, el significado de la movilización no deja lugar a dudas sobre las verdaderas intenciones de Kiev.
No obstante, el ministro ruso de Asuntos Exteriores Lavrov manifestó que esperaba que la movilización ucraniana no se tradujera en una agravación de las hostilidades armadas.
Desde luego que sus buenos deseos no se están cumpliendo. Desde comienzos de año los combates se han intensificado. El ejército regular de Kiev ha atacado el aeropuerto de Donetsk. Según el portavoz del operativo, Andrei Lissenko, el asalto ha sido un éxito. El ejército regular ha logrado ocupar el territorio que le corresponde por las líneas de demarcación aprobadas en los acuerdos de Minsk.
Por su parte, las milicias de Donetsk y Lugansk han informado de que el ejército ha empleado bombas de fósforo y que las instalaciones han quedado completamente destruidas. También apuntan que otras 15 posiciones han sido atacadas en Gorlovka y otras regiones por el ejército regular.
Aunque el consejero del ministro del Interior de Kiev, Anton Gerashchenko, asegura que los cinco partidos de la coalición gobernante apoyan la movilización acordada por el gobierno, los ucranianos se oponen a ella. Ya no hay voluntarios. En medio de un profunda crisis económica, la movilización ha supuesto un choque para muchos ucranianos.
Los que no quieren combatir han emigrado al extranjero y otros se han escondido para evitar ir al frente. En las ciudades ya no se ven hombres por las calles. La movilización tiene su contrapartida en la deserción, para la que el gobierno de Kiev tiene previstas medidas draconianas, como la ejecución sobre el terreno.
El estado de ánimo respecto al año pasado ha cambiado radicalmente desde que en la Plaza Maidan todo pareciera un estallido de alegría. Menos de doce meses de combates se han llevado la vida de 4.800 personas, a las que hay que añadir otras 10.468 que han resultado heridas. Los funerales y féretros han inundado los cementerios de los pueblos de Ucrania.
A pesar de los acuerdos de paz firmados en Minsk el número de víctimas aumenta sin cesar. En un vídeo una mujer que tiene varios hijos en edad de ser reclutados pregunta: «¿Por qué no llevan al frente a todos aquellos que se manifestaban el año pasado en la Plaza Maidan?»
Antes la guerra era cosa del cine o la televisión. Ahora se habla de ella en primera persona. Los relatos de la guerra en Donbás corren de boca en boca. La opinión más generalizada es que la lucha se agrava por momentos y que el conflicto se puede generalizar a terceros países.
La movilización empieza mañana y el gobierno de Kiev ha prometido que durará sólo tres meses, un plazo en el que casi nadie confía. Afecta a los reservistas comprendidos entre los 18 y los 40 años, aunque para los oficiales superiores alcanza hasta los 65 años de edad.

Francia quiere enterrar a los hermanos Kouachi en… Argelia

Seguramente quieren demostrar así su absurdo «choque de civilizaciones», porque la petición francesa dice que los hermanos eran «de origen argelino». Los europeos no cometen ese tipo de crímenes horrendos, que siempre llegan con las pateras. Son propios de otros países, otras culturas y otras religiones.
Argelia ha rechazado tajantemente la petición francesa, según la agencia de prensa turca Anadolu. Los hermanos, dicen los argelinos, nada tenían que ver con Argelia. No tienen familia en Argelia. Tampoco tuvieron nunca la nacionalidad argelina.
¿A qué viene esta farsa?
No hay más que leer la manera de informar que tienen las agencias de intoxicación del imperialismo, que siempre se han referido a los hermanos como «franco-argelinos». Pero, ¿qué tiene que ver Argelia en este asunto?
Los vínculos de ambos hermanos eran exclusivamente franceses. Ni siquiera conocieron jamás a sus padres, ya que eran huérfanos y fueron criados en hospicios franceses y educados luego en escuelas francesas.
Durante la guerra de la independencia, Francia combatió ferozmente la descolonización con la consigna de la «Argelia francesa», pero ahora esa propaganda ya no les interesa. Argelia dejó de ser francesa y los argelinos se han convertido en apestados.
Así es el imperialismo. Cuando interesa las cosas son de una manera, pero si no conviene las pueden convertir en su contrario de la noche a la mañana.
Luego se lamentan de que los inmigrantes no se integran. Sin ir más lejos ayer Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, propuso expulsar a aquellos inmigrantes que no se integren. ¡Qué falta de vergüenza! Pasará una generación, y luego una segunda, y luego varias más, y seguirán quejándose de lo mismo, cuando en realidad ni queremos ni dejaremos que se integren jamás. Nunca dejarán de ser ciudadanos de segunda. Siempre les reprocharemos que no son exactamente como nosotros: blancos, nacional-católicos, europeos y amantes de la OTAN.
Lo que ocurre es que a veces podemos ser magnánimos con algunos de ellos, si nos conviene. Por ejemplo, cuando se muera Zidane no dejaremos que le entierren en Argelia porque él no es de origen «franco-argelino» como los Kouachi, sino auténticamente francés. Seguro que ni siquiera come cuscús.

Los judíos europeos exigen llevar armas

El diario La Libre Belgique informa (1) de que la Federación Europea de Asociaciones Judías exige que les entreguen armas para defenderse de los ataques de que son objeto en los países de Europa.
El rabino de Bruselas, Menachem Margolin, presidente de la Federación Europea de Asociaciones Judías ha llamado a los diferentes ministros del Interior europeos a fin de que modifiquen la legislación sobre control de armas para permitir portar armas a los miembros de las comunidades judías. El llamamiento se publicó el martes en el sitio de la Federación como reacción tanto a los atentados perpetrados en París el 7 de enero como al incremento de los ataques antisemitas en Europa.
Al mismo tiempo el periódico World Net Daily informó el viernes de que la policía belga pudo poner en marcha el reciente operativo contra la red fundamentalista en Verviers, Bélgica, gracias a las informaciones procedentes del servicio secreto argelino.
Las mismas fueron transmitidas el martes a los ministros europeos de Interior, permitiendo desencadenar las operaciones policiales de Bélgica y Alemania.
El servicio secreto argelino descubre la existencia de 20 células salafistas repartidas por Europa con un total de 120 a 180 terroristas, así como la inminencia de un atentado de gran envergadura en Bélgica y Holanda, en la que fueron detenidas 15 personas.
También asegura que los fundamentalistas se han entrenado en el norte de África y que la columna vertebral del movimiento son algunas mezquitas europeas, identificando con nombres y apellidos a 100 imanes de ellas.
Parece necesario poner este informe en relación con otro anterior en el que, con un día de antelación, Argelia avisó de que estaba a punto de perpetrarse un grave atentado en París, al que el gobierno francés hizo caso omiso (2).

(1) http://www.lalibre.be/actu/belgique/la-federation-d-associations-juives-demande-de-permettre-aux-juifs-de-porter-une-arme-54b8f54c3570c2c48ada0c91
(2) https://mpr21.info/2015/01/los-servicios-secretos-argelinos.html

Los griegos han dejado de pagar impuestos

El día 11 el diario griego Kathimerini informaba de que los ingresos del Estado griego se han hundido los últimos días a causa de la incertidumbre ligada a los próximos resultados de las elecciones previstas para el 25 de enero. La mayor parte de los griegos han dejado de pagar impuestos en espera de que se modifiquen con posterioridad.
Syriza, a quien los sondeos dan como ganador de las elecciones, ha prometido anular el impuesto sobre la propiedad inmobiliaria así como las deudas que pesan sobre los contribuyentes.
Según Kathimerini el Estado griego esperaba recaudar 4.500 millones de euros en este mes de enero, pero los pagos percibidos en los diez primeros días se habían reducido entre un 70 y un 80 por ciento en relación a las sumas recolectadas en esta misma época hace un año.
En el mes de diciembre del año pasado, la recaudación de impuestos ya acusó un descenso de 620 millones de euros y para la totalidad del año el descenso suma 1.300 millones de euros.

Rumores no confirmados apuntan a que, lo mismo que durante la crisis de 2011, dos bancos griegos habrían solicitado el los últimos días ayuda del ELA, un préstamo urgente que los bancos centrales de la zona euro, con el aval del Banco Central Europeo, pueden conceder a bancos que experimentan problemas de liquidez transitorios que pueden perturbar gravemente el sistema bancario.

Las penurias de liquidez pueden llegar cuando un gran número de ahorradores se presentan simultáneamente a recuperar sus depósitos, lo que se considera como un pánico bancario (bank run).

En diciembre la retirada de fondos de las cuentas de empresas y particulares de los bancos griegos ascendió a 3.000 millones de euros. El movimiento ha continuado este mes de enero y está en claro proceso de aceleración.

Según Euractiv, desde 2010 los bancos grigos han perdido 69.000 millones en depósitos, lo que supone cerca del 30 por ciento del total.

Fuente: Ekathimerini, 11 de enero, http://www.ekathimerini.com/4dcgi/_w_articles_wsite2_1_11/01/2015_546111

‘Doctor Zhivago’, una novela del gusto de la CIA

Recientemente la CIA desclasificó 130 documentos que son una parte de los archivos referentes al escritor soviético Boris Pasternak. Su lectura confirma que fue el espionaje estadounidense quien publicó y difundió la novela “Doctor Zhivago” en 1958. Según el libro “The Zhivago Affair”, escrito por los periodistas Peter Finn y Petra Couvée, fue el mayor arma cultural contra el comunismo durante la guerra fría, sobre todo porque, en cumplimiento del plan de la CIA, la mano del gobierno de Estados Unidos no apareció de ninguna forma forma hasta fechas muy recientes.

Una de las consignas del espionaje, fechada en diciembre de 1957, recomienda prestar a la obra de Pasternak una atención especial. “La tirada de ‘Doctor Zhivago’ debe ser máxima y publicarse en el mayor número de redacciones para una ulterior discusión por la opinión pública internacional así como nominarse para los premios Nobel”, dice el documento.

La novela formó parte del programa de distribución de libros que la CIA puso en funcionamiento durante la guerra fría. La agencia de espionaje gastó millones cada año en la traducción y publicación de todo tipo de obras. Entre 1958 y 1991 el programa propagandístico del imperialismo difundió unos 10 millones de libros y periódicos, no solo literarios, sino también de historia, economía e historia del arte, entre otros temas. Los documentos de la CIA señalan que los autores como Pasternak ayudaban activamente con sus obras a destruir el socialismo en la URSS.

Como principal punto de distribución del libro, el espionaje escogió la Exposición Universal que se celebró en Bruselas en 1958, donde participaron 45 países. La CIA no podía distribuir el libro desde el pabellón estadounidense, por lo que utilizó el pabellón del Vaticano, dirigido por un grupo de católicos rusos, sacerdotes y seglares. Para ello la CIA tuvo que imprimir en su propio cuartel general una edición limitada, clandestina y de bolsillo de la novela, lo que se llevó a cabo en julio de 1959, cuando unas 9.000 copias salieron de sus rotativas.

A Pasternak (1890-1960) no se le conoce por sus poemas sino casi exclusivamente por su única novela, “Doctor Zhivago”, que los instrumentos de propaganda del imperialismo convirtieron en un símbolo, un ariete con el que mentir, engañar y criticar hasta el agotamiento a los países socialistas.

Gracias a “Doctor Zhivago”, a Pasternak le dieron el Premio Nóbel de literatura en 1958 y poco tiempo después se rodó una película basada en la novela, que se tradujo a 18 idiomas. Incluso lanzaron colecciones de cromos para que los niños de todo el mundo aprendieran a odiar al socialismo en una operación propagandística que hasta entonces nadie había sido capaz de poner en marcha.

Pero los Premios Nobel son los galardones más manipulados y corrompidos que existen y por eso la propaganda imperialista les da un realce que no tienen. El caso del “Doctor Zhivago” no es una excepción.

Según el reglamento, para optar al Premio Nóbel de literatura, la novela debía estar editada en su idioma original en su propio país y “Doctor Zhivago” estaba aún sin publicar porque la editorial soviética que tenía prevista su difusión la rechazó finalmente en 1956 a causa de la contrarrevolución en Hungría. Pasternak recibió una carta en la cual la editorial le explicaba las razones por las cuales no le publicaban la novela. Dicha carta se difundió en las revistas Novi Mir y Literaturnaia Gazeta y, además de exponer los motivos por los que rechazaban su publicación, contenía una crítica de la novela. Luego también intervino el diario Pravda con una reseña negativa de Doctor Zhivago firmada por D. Zaslavski.

La CIA decidió tomar cartas en el asunto organizando una operación rocambolesca. Pasternak había enviado el manuscrito de la novela a sus amigos en Occidente y la agencia de espionaje se dispuso a robarlo de un avión al que obligaron a aterrizar en Malta durante dos horas, el tiempo suficiente para fotografiar el original que luego editaron en ruso con el sello de la editorial Mutón de La Haya. Para evitar sospechas, utilizaron el mismo papel de imprenta que era corriente en la Unión Soviética. Asimismo, emplearon un tipo de letra especial, común en Rusia, e imprimieron los capítulos de que consta la novela en diferentes lugares con el fin de evitar que se descubriera la falsificación.

Tras la maniobra el libro fue presentado justo a tiempo al comité de los Nobel y los miembros de la Academia Sueca se mostraron muy sorprendidos ante el hecho de que les obsequiaran con varios ejemplares de una novela cuya existencia hasta entonces desconocían, justo a tiempo para que tuvieran en consideración a Pasternak como candidato al Nobel de 1958.

La CIA financió con fondos propios la primera edición en ruso de la novela. Poco después una editorial italiana con fama de izquierdista, Feltrinelli, fue la primera que editó una traducción, contribuyendo a dar carta de legalidad a la trampa al estampar su sello.

Pasternak nunca recibió el Nobel, premio que rechazó públicamente cuatro días después del anuncio. Debió resultar frustrante para él que le premiaran por lo más flojo de sus escritos. En efecto, Pasternak es un escritor cuyo punto fuerte no es la narrativa, sino la poesía. Es uno de las más grandes poetas rusos del siglo XX, pero no recibió el premio gracias a sus versos, que al imperialismo le importaban un bledo, sino a una novela y sólo por el contenido político contrarrevolucionario de la misma.

“Doctor Zhivago” es la única novela de Pasternak. En 1965 fue llevada al cine por el británico David Lean, con Omar Shariff (Yuri Zhivago), Julie Christie (Lara) y Geraldine Chaplin (Tonia) en los papeles principales, con una soberbia banda sonora de Maurice Jarré. La película fue rodada en la España franquista, que no puso más que facilidades para que pudiera realizarse, con gigantescos decorados en el camino de Canillas en Madrid que simulaban al Petrogrado de 1917 y los campos de Soria como magnífica estepa siberiana. Obtuvo cinco Óscar de Hollywood.

Narra los avatares de un médico y su familia durante los últimos años de la Rusia zarista, la guerra civil, la revolución de Octubre y los albores de la URSS. Además del trasfondo político, la obra relata el dilema sentimental de Zhivago, un poeta burgués, además de médico, que se debate entre su esposa y su amante.

La ambigüedad sentimental del doctor Zhivago corre paralela a su ambigüedad política. La novela expone, pues, el punto de vista de un intelectual desbordado por la furia de los acontecimientos revolucionarios de 1917. Es la mirada desconsolada del propio Pasternak, que no es capaz de diferenciar entre la feroz violencia contrarrevolucionaria del zarismo y la justa respuesta de las masas oprimidas. Pero, como suele suceder, el pacifismo no es más que una hipócrita cobertura lanzada, no en contra de los bolcheviques, como a veces se dice, sino de las propias masas oprimidas que se han convertido en protagonistas de su destino gracias a la revolución.

Pero el médico no quiere formar parte de esas masas; no quiere ser actor sino espectador de los acontecimientos porque cree que es eso lo única que le puede permitir convertirse en juez, falsamente imparcial, situado por encima de los bandos en lucha. El intelectual burgués que es Zhivago ya no es dueño de su vida privada, asaltada por el tumulto de los acontecimientos: la guerra mundial, la revolución, la guerra civil… Fuerzas exteriores a su propia persona le arrastran hacia lugares que no son los suyos y le impiden disfrutar de una vida propia, apacible.

El distanciamiento es el emblema de la intelectualidad fría. Los padres y hermanas de Pasternak emigraron a Berlin después de la guerra civil entre rojos y blancos que siguió a la revolución, una época de grandes hambrunas. Leonid se les había adelantado. Viajó para recibir tratamiento médico de los ojos, pero luego decidió quedarse en Alemania en busca de un futuro mejor, para terminar sus días en Gran Bretaña después de la entrada de los nazis al poder. Como buenos intelectuales, los Pasternak huían de la realidad porque se podían permitir ese lujo.

El personaje de Lara está inspirado en Olga Ivinskaya, la amante de Pasternak. Éste había contraído matrimonio en 1922 con Zhenia (Eugenia), una pintora, con quien tuvo un hijo. Pero en los años treinta se enamoró de Zina la mujer de su mejor amigo, con la que terminó casándose y tuvo otro hijo. Al cabo de los años Olga Ivinskaya, junto con su hija, fueron condenadas por cobrar derechos de autor ilegales procedentes de la publicación en el extranjero de “Doctor Zhivago”. Ivinskaya fue condenada a ocho años de trabajos forzados en Siberia y su hija a tres. La oleada de protestas que desencadenaron los países imperialistas logró que fuera librada cuatro años antes de cumplir su condena.

Aunque ha transcurrido más de medio siglo, la manipulación contra la URSS no se ha detenido ni un instante. Una noticia de la BBC de 22 de febrero de 2004 decía que Pasternak había sido un autor prohibido durante 30 años en la Unión Soviética y que sus obras completas iban a ser publicadas por primera vez al año siguiente, es decir, en febrero de 2005, para conmemorar los 115 años del nacimiento del escritor. Es completamente falso. Ya en 1933 se publicaron todos sus poemas en un volumen.

Así sufrían los autores prohibidos y perseguidos en la URSS.

El verdadero sufrimiento es el de los lectores que cada día tienen que soportar la basura propagandística del imperialismo, como la Wikipedia.

Pidiendo la hora

Nicolás Bianchi

Pedí cívicamente la hora a un peatón y me dijo que yo no tenía derecho a saberla hasta que no condenase la violencia. Sentí la pulsión de zarandearlo pero recordé mis títulos universitarios y me contuve. Discurrí que no había ilación (sí, sin hache) lógica entre saber la hora -pedirla, preguntar por ella- y execrar la violencia. Pero mis reflejos son premiosos. Entretanto, telefoneé a un amigo con la esperanza de que tuviera la gallardía de darme la hora pero, en lugar de eso, y recordándome que él era un ciudadano de un país libre, me recriminó mi desfachatez por importunarlo sin antes haberme desmarcado de la violencia. No entendí, pero tampoco indagué. Recordé que fui versificador y noté gazuza. Resolví -no tenía parné- dirigirme a un Banco y rogar un préstamo de tres euros para vino y pan. Como poseo un alto y, según creo, desarrollado sentido y concepto de la justicia, debo confesar sin remilgo que el Banco se portó y comportó con exquisita corrección y no hizo aspaviento (por lo irrisorio de mi petición monetaria). Era un Banco sin ideología. Quizá por eso no me puso la condición de que negara -y «condenara» como si yo fuera un cura o un juez en un púlpito o un tribunal- la violencia. Es posible que el empleado observara en mí un estado de ánimo que lo indujera a creer que yo era un tipo digno de lástima -curiosa dignidad, pardiez- e incapaz de distinguir entre acto y potencia o saber qué cosa era la violencia y su fase suprema, la teología. Mi mente es muy simple. No hago alardes. Sólo pido la hora en la vida. Me urge el hambre. Me negaron la pitanza en el bar en que entré argumentando que yo y mi circunstancia era un indeseable que no ponía en solfa la violencia y que sólo si me arrepentía accederían, solícitos, a mi pedido. No fue bastante que mostrara mi menguado peculio en una economía libre de mercado pues, ofendidos, alegaron que ellos actuaban por ética, y que no todo en la vida consistía en el metal.

Luego esputó al suelo de madera alabeada. Deduje que era un idealista y yo un ser vil. Salí del local, culposo, doloso y avergonzado, y doné mis monedas, que parecían de Judas, a un menesteroso. Fue algo instintivo, irreflexivo, lo admito.
Una señora vio mi postulación, que un jurado neutral calificaría de altruista, y me dijo que yo era un ente -no una persona- despreciable y poco «heideggeriano» (sic)-. supongo que por eso me llamó «ente»– por tratar de lavar mi infame conducta de no condenar la violencia entregando mi dinero -mi «capital»– a un pordiosero. Medio enajenado agradecí a la madama que me redimiera y la pregunté si era miembro de alguna secta para que me admitiera. En este trance haré un punto y aparte, véanlo. 
Deambulé -hay quien camina y quien deambula- unos metros y una bota me aplastó. Esa grosería de muy mal gusto me hizo ver que yo era un insecto imaginado por Kafka. Dí orden a mi albacea para que destruyera estas borrajas pero, para mayor oprobio, me desobedeció, como Max Brod a Franz. Y pasé a la posteridad.

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