https://directa.cat/quatre-mossos-desquadra-apallissen-un-noi-que-reclamava-numero-de-placa
Archivos (página 1469 de 1523)


(*) http://elprogreso.galiciae.com/nova/89992.html
Ves los índices de audiencia de televisión -los “shares”- y se te sublevan las tripas. ¿Cómo es posible que la gente – ese nuevo sujeto político, “la gente”, para “Podemos”- vea tanta telebasura? La pregunta es capciosa. Como apuntara el lógico matemático G. Frege, la interrogante es en sí misma un significado que adolece de dos sentidos: uno, descriptivo -lo que vemos es basura- y otro normativo -yo he decidido que lo que vemos es telestiércol-. Esto último es susceptible de irritar susceptibilidades. Algo así como decir: “yo no veo el guano televisivo, ergo: no soy masa, soy diferente y me libro de la molicie, de la “multitud”, de la “gente”. Podría enervar aún más a eso que llaman “audiencia” y esputar esto: “El programa tal de la cadena equis ha experimentado una subida de ¡cien mil estúpidos más con lo que crece el espectáculotariado!” De “multitud” y “gente” ya pasamos a ser “audiencia”, “publico”, “share”. Ese altar donde nos sacrifican en aras de la publicidad, que eso es el “share”. El casticismo alegaría que lo mío es elitismo y ensoberbecimiento: este va de listo (de soberbio) y, encima, nos llama estúpidos por no beber sus vientos. Se ve que le gusta Roxy Music y “Avalon” y el fachilla Brian Ferry.
No soy ofensor. No revelo nada nuevo si digo que las imágenes no son sólo mercancías sino armas (ideológicas) bajo el capitalismo. Es como discutir sobre la inmortalidad del alma, algo estéril. Y lo es porque, al margen de que el hombre sea inmortal o no, lo cierto es que, como decía el cura revolucionario colombiano que murió empuñando las armas en 1966, Camilo Torres, el hambre sí es mortal. O sea, la discusión era, es, bizantina.
Yo siempre he escrito en este blog de izquierda consecuente. Tampoco hace tanto. Hay plumas que se intitulan de izquierdas y firman en periódicos de derechas, o sea, casi todos. ¿Es esto contradictorio? No lo sé, pero, si lo es, contradictorio, estas personas exquisitas que, normalmente, están de vuelta de todo (si es que alguna vez han ido a alguna parte), resuelven esas antinomias, esa contradicciones, que acaso les hayan reconcomido los hígados una noche de verano, las resuelven. digo… en la cabeza, en el coco. No en la práctica, sino en la pelota. Con tal de no admitir -se supone que son intelectuales con un ego exorbitante y desmedido-, salvo tomando copas nocturnas, que hay que comer (bien) y vivir (mejor), algo loable y natural que diría el utilitarista (“estúpido”, para Marx, que le ponía malo) Bentham, se absuelven a sí mismos perdonando la vida y exonerando el mal gusto de los demás. Se muestran complacientes y peroran que no será tanta la basura que se ve cuando tanta gente la contempla, otrosí: algo tendrá el agua cuando la bendicen. Es aquí donde yo irrogo de antipático -cada uno lo que es, qué vas a hacer- por reiterar la idea de que mirar -ver, semióticamente, sería otra cosa más crítica- telebasura nos convierte en lerdos, o, mejor dicho, pretenden que lo seamos. De un tonto hacer dos tontos, diría Alberti. Es evidente que el pueblo, perdón, “la gente”, no lo es y lo mismo mañana pone todo mangas por hombro, o sea, las cosas en su sitio… y no donde están, como decía el maestro don José Bergamín. Que todo es posible, que decía Nuestro Señor Don Quijote a su escudero Sancho.
“Have a nice day”.




El fallecido es el cabo Francisco Javier Soria Toledo que forma parte de la misión española, que suma un total de 580 efectivos. Su muerte eleva a 13 el número de militares españoles fallecidos en la misión de la ONU en este país desde que el gobierno autorizó el despliegue en 2006.
Para el contingente español el suceso más sangriento ocurrió el 24 de junio de 2007, cuando seis militares perdieron la vida al explotar una bomba contra el blindado en el que viajaban en Sahel al Derdara, en el curso de una misión rutinaria.

A pesar de ello esta mañana Monedero colgaba en Twitter una imagen que ya reproducía el diario El País en la que aparece junto a Offe, con el texto «Estuvimos a la mañana con Habermas en un seminario dirigido por Gimbernat. Ahí volví a saludarme con Offe».
El caso es que lo mismo que los adolescentes, Monedero colecciona fotos de famosos porque necesita exhibir a Offe a su lado, pero no ocurre al revés: el socialdemócrata alemán ni le recuerda.
Como en el caso anterior, en su apoyo Monedero ha subido a Twitter una imagen de la carátula de un libro, publicado por la Universidad de Puebla, en la que se dice que fue «profesor invitado» de la Universidad. Lo que no dice es a qué le invitaron.
Es otro caso típico de esa gente vacía por dentro y por fuera que necesita inflar sus currículos con nimiedades. ¿Alguien se asombra de que un sujeto como Monedero sea un farsante?
