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El Brexit fue una mala apuesta para la bolsa de Londres

El Brexit fue una mala apuesta para un país esencialmente parasitario, como Reino Unido, donde la bolsa de valores tiene una importancia fundamental. Creyeron que la “city” iba a devorar a las bolsas europeas, pero ha ocurrido lo contrario: Londres ha dejado de ser el principal centro financiero de la Unión Europea, convirtiéndoe una especie de paraíso fiscal.

Los mercados europeos se han integrado en Euronext y han incorporado los mercados de Irlanda en 2018, Noruega en 2019 e Italia en 2021. Hoy la capitalización agregada de las 1.800 empresas que cotizan en Euronext es el doble que la de todas las empresas que cotizan en la Bolsa de Londres.

El volumen diario de acciones negociadas en Euronext también es el doble que en Londres. Una cuarta parte de las acciones que se negocian cada día en el continente europeo se negocian actualmente en el mercado integrado Euronext.

En cinco años la Bolsa de Londres ha perdido alrededor del 10 por cien de sus empresas cotizadas. En 2024 casi 90 empresas abandonaron la Bolsa de Londres o trasladaron su lugar de cotización principal fuera de Reino Unido.

Este movimiento masivo está marcado por citas notables. El año pasado la mayor salida a bolsa de Europa, la de CVC Capital Partners, se realizó en Euronext, en términos de capitalización, aunque el grupo tiene su sede en Londres. London Tunnels, una empresa con un nombre icónico, también eligió Euronext para cotizar en bolsa.

Estas decisiones estratégicas reflejan una tendencia estructural. Las empresas europeas, pero también las de otros lugares que quieren captar capital en Europa, prefieren Euronext debido a su modelo integrado, lo que simplifica el acceso a una amplia gama de especuladores. En renta variable, el mercado europeo es mucho más líquido y profundo que el de Londres.

Si bien Londres sigue siendo un actor clave para ciertas clases de activos, como el mercado de divisas, ya no ofrece la misma visibilidad a las empresas europeas que hace diez años.

Sin embargo, los éxitos europeos ocultan varios desafíos importantes. Para que Europa construya su autonomía estratégica frente a los actores mundiales, que son estadounidenses y chinos, es necesario acelerar la integración de los mercados europeos con regulaciones financieras idénticas, y no simplemente similares, en toda la Unión Europea.

Noruega se prepara para la guerra construyendo refugios antiaéreos

Los países europeos siguen aumentando sus presupuestos militares masivamente con el pretexto de la amenaza rusa y la complicidad de los partidos parlamentarios. Alemania ha destinado 100.000 millones de euros para modernizar su ejército, mientras que Polonia prevé dedicar el 4 por cien de su PIB a la preparación de la guerra.

Mientras tanto, la palabrería no descansa, con declaraciones cada vez más estrafalarias. Altos oficiales de los ejércitos europeos han sacado su bola de cristal y pronostican un “conflicto importante” entre 2025 y 2030, es decir, con carácter inmediato. Las guerras cada vez se parecen más a las pandemias que periódicamente anuncia la OMS a bombo y platillo.

Es típico de los países escandinavos, como Noruega, que el viernes pasado presentó un nuevo Libro Blanco sobre la preparación militar. La ministra de Justicia y Situaciones de Emergencia, Emilie Enger Mehl, acompañada por el primer ministro, Jonas Gahr Store, destacó la importancia de prepararse para afrontar posibles “crisis” y “conflictos”.

Como se observa, en el lenguaje posmoderno ya no se habla de “guerra” directamente y por eso el Libro Blanco no lo presenta el ministro de Defensa, sino el de “Situaciones de Emergencia” porque una guerra no es diferente de un terremoto o un huracán.

Por eso mismo el gobierno noruego reconoce que no existe “ninguna amenaza militar inmediata” sobre su territorio, aunque el país comparte frontera con Rusia. Pero no impoprta porque están reforzando significativamente sus medidas defensivas.

En Oslo hablan de “interferencias de la señales de GPS” cerca de la frontera con Rusia y de la detección de “drones no identificados” sobrevolando instalaciones petroleras en el Mar del Norte. Todo el mundo da por sentado que la culpa es de Rusia.

El plan de defensa es un retorno a la Guerra Fría, cuando era obligatorio construir refugios antiaéreos en los edificios nuevos de gran tamaño. Aquella paranoia desapareció después de la caída de la URSS, pero dejó un legado importante: actualmente Noruega puede albergar a casi la mitad de la población en aquellos refugios, una tasa significativamente inferior a la de sus vecinos nórdicos, como Finlandia (90 por cien), Dinamarca (80 por cien) y Suecia (70 por cien).

Ese tipo de construcciones son ridículas porque han quedado obsoletas. Hoy los viejos refugios de la Guerra Fría no pueden soportar las nuevas bombas perforantes.

El plan prevé aumentar la fuerza laboral de Defensa Civil de 8.000 a 12.000 personas y aspira a una autosuficiencia alimentaria del 50 por cien para 2030.

Pero lo más pintoresco es que el gobierno noruego imita al finlandés. Se ha puesto a identificar a los propietarios de los terrenos cercanos a las “instalaciones militares sensibles” y ha descubierto que son de nacionalidad… rusa. Es una torpeza increíble que los rusos se dediquen a comprar tierras cerca de los cuarteles militares utilizando sus propios pasaportes. No se preocupan siquiera de disimular.

Los demás planes noruegos copian la verborrea típica del momento acerca de la desinformación, es decir, la censura de las redes sociales.

De los daños colaterales en los Balcanes a los crímenes de guerra en Afganistán

Las guerras posmodernas se han llenado de eufemismos que muestran la mistificación del lenguaje mediático. Las guerras no quieren decir su nombre. Todos hablan de “confictos” y sus consecuencias se barnizan con otras sutilezas retóricas para no llenar los reportajes con términos gruesos, como masacres y similares.

Todo empezó cuando la OTAN acuñó la expresión “daños colaterales” durante la Guerra de los Balcanes. A pesar de lo que entonces se llamaron “bombas inteligentes”, no acertaban nunca en el blanco, cayendo en lugares tan inapropiados como la embajada de China en Belgrado, donde asesinaron a dos periodistas.

Luego venían las explicaciones de los portavoces y los gabinetes de imagen: “fue un error”, “nos equivocamos”, “no queríamos hacerlo”, “lo lamentamos”… Los medios convierten los horrores en errores.

En Afganistán ocurrió lo mismo y no fue ningún “error” porque todos los invasores, especialmente Estados Unidos, Australia y Reino Unido, cometieron los mismos “errores”. Por ejemplo, en el caso de Reino Unido su magnitud fue de tales dimensiones que las denunció un alto oficial de la Dirección de las Fuerzas Especiales.

Luego se creó la típica comisión de investigación que, para guardar su anonimato le referenció como N1466.

El denunciante trabajó en el Cuartel General de las Fuerzas Especiales británicas entre 2010 y 2011, entonces bajo el mando del general David Page. Era responsable de supervisar todas sus operaciones en el país y en el extranjero, en zonas de guerra. Su función incluía revisar todos los informes de las operaciones de las unidades.

Desde el principio el oficial sospechó del número desproporcionado de lo que en la jerga británica llaman “muertes enemigas en acción” (EKIA) por parte del SAS, en comparación con el número de armas recuperadas, lo que no tenía proporción con el resultado habitual de los enfrentamientos.

Empezó a dudar de la credibilidad de los informes que el SAS (1) redactaba después de cada misión, en particular porque los enfrentamientos indicaban que un gran número de afganos estaban siendo asesinados en lugar de capturados.

En noviembre de 2010 el presidente afgano Hamid Karzai presentó una denuncia por el asesinato de Mohammed Ibrahim, gobernador de la provincia de Helmand, durante una operación del SAS. Los miembros de la unidad dijeron que Ibrahim había colocado una granada detrás de una cortina mientras lo obligaban a punta de pistola a participar en el registro de su casa. Le dispararon a quemarropa antes de que pudiera detonar la granada, según dijeron los soldados en su informe.

En las noches del 7 y 9 de febrero de 2011 un escuadrón del SAS mató a 17 personas, incluidos dos niños, durante unos registros domiciliarios, recuperando sólo siete armas.

En otro registro, el 16 de febrero asesinaron a tiros a dos prisioneros afganos porque intentaron agarrar las armas que tenían escondidas detrás de una cortina y una mesa.

Tanto el denunciante N1466 como otros oficiales comenzaron a preocuparse por los crímenes de uno de los escuadrones del SAS porque consideraban que estaba “fuera de control”. El oficial consultó con al asesor jurídico de las fuerzas especiales británicas sobre la obligación de los comandantes de informar a la policía militar sobre posibles crímenes de guerra.

La respuesta que recibió fue clara: la acumulación de incidentes similares y las sospechas surgidas de los informes operativos requerían una investigación formal. Entonces N1466 redactó un informe al director de las fuerzas especiales sobre el comportamiento del SAS en Afganistán, destacando incidentes concretos que indicaban un patrón de ejecuciones ilegales y pidiendo una investigación exhaustiva para arrojar luz sobre esos crímenes de guerra.

El oficial le dijo a la policía militar que un “cáncer había infectado” a un escuadrón del SAS y que los crímenes eran tan graves que el regimiento entero necesitaba una “revisión completa”.

Como cabía esperar, las respuestas fueron evasivas y el informe acabó en la caja fuerte de Gwyn Jenkins, que entonces era coronel. Luego le ascendieron y llegó a ser el número uno del ejército británico, de manera que el año pasado la BBC titulaba: “Un general de alto rango guardó bajo llave las evidencias de las ejecuciones del SAS” (2).

Es mejor tener la boca cerrada, no saber nada y mirar para otro lado. Cuando nadie sabe nada es que todo va bien. El problema es cuando el denunciante se harta y decide hablar en público. Una década después de los crimenes el Sunday Times se hizo eco de la denuncia de N1466 y la BBC inició su propia investigación. Entonces se desató un amplio debate y el correspondiente escándalo.

En 2022 la BBC informó que una unidad del SAS había asesinado a 54 personas durante una misión de seis meses. “Eso implicó el asesinato deliberado de individuos […] y la posterior fabricación de pruebas para sugerir un homicidio legal en defensa propia”.

La bola de nieve echó a rodar. Algunas familias afganas acusaron a las fuerzas especiales británicas de llevar a cabo una “campaña de asesinatos” contra civiles y presentaron querellas ante los tribunales por decenas de asesinatos cometidos entre 2010 y 2013 en redadas y registros domiciliarios. Comenzó entonces una de las mayores investigaciones sobre la conducta del ejército británico en la historia reciente.

A los medios de comunicación no les quedó más remedio que hacerse eco de las denuncias. Las ONG humanitarias se rasgaron las vestiduras y en diciembre de 2022 la sangre llegó al Parlamento, aunque sólo en forma de preguntas.

Este tipo de polémicas se sacian -en parte- cuando finalmente el gobierno aprueba la correspondiente comisión de investigación que, después de varios años de arduas pesquisas, redacta un informe con la “verdad oficial”. No importa que las conclusiones sean incómodas. Para entonces ya nadie se acuerda de nada, ni le importa porque está entretenido con otro escándalo.

(1) El SAS (Special Air Service) es una unidad de las fuerzas especiales del ejército británico creada durante la Segunda Guerra Mundial, conocida por sus atrocidades, especialmente durante la guerra contra los independentistas irlandeses del IRA.
(2) https://www.bbc.com/news/uk-67418001

Estados Unidos puede perder todas las guerras excepto la del dólar

Antes se solía decir que China era la fábrica del mundo. En la misma medida también se podría decir que Estados Unidos es el mayor mercado de consumo del mundo. Como diría Lenin, es un país parásito: consume mucho y no fabrica nada.

Tampoco paga nada por consumir porque recurre a un truco típico de las sociedades parasitarias, la deuda, que no es sólo deuda pública, sino también privada y, desde luego, exterior. Estados Unidos devora porque tiene una imprenta capaz de reproducir billetes verdes en cantidades fabulosas. El dólar es lo único que Estados Unidos no puede perder.

Los demás países del mundo están obsesionados por la balanza comercial y el déficit, especialmente la Unión Europea, y para cubrir los agujeros hay que exportar y para ello -según dicen los “expertos”- hay que mejorar la competitividad, o sea, bajar los salarios.

En el resto del mundo se vuelven locos con las exportaciones, aunque les pagan con unos papeles sin valor alguno. Por lo tanto, cada país del mundo tiene que financiar sus propios déficits, además del estadounidense. Es lógico que al otro lado del Atlántico consuman y se endeuden en masa porque les resulta gratis.

De ese modo, desde 1945 Estados Unidos es un gran centro comercial en el que todo el mundo quiere poner un establecimiento para vender sus mercaderías. Las empresas fabricantes se desviven por dar salida a su producción en un mercadillo tan gigantesco, sin límite ninguno.

Es normal que nadie se quiera indisponer con el gran centro comercial. Todos asienten porque todos dependen del chiringuito que mantienen abierto en Estados Unidos. En el resto del mundo no hay otro mercado de tamaño similar porque tienen que pagar las compras de los estadounidenses, es decir, que en lugar de vender en su propio país, lo que hacen es vender fuera.

Todo el mundo acaba trabajando y cobrando salarios de hambre en beneficio de Estados Unidos y, sin embargo, cuando una empresa extranjera es capaz de competir dentro de Estados Unidos, la presentan como una demostración de fortaleza.

Son muchos los que no entienen, por ejemplo, que Alemania se haya volcado en apoyar a Ucrania o a Israel, a costa de sacrificar sus propios intereses y enemistarse con Rusia, que le suministraba gas muy barato, o con China, que es uno de sus grandes mercados de exportación.

La explicación es que Alemania es un país exportador que depende del mercado estadounidense. China sólo ha podido colmar en parte esa dependencia económica. Que una potencia, como Alemania, desvincule su futuro de las imposiciones de Estados Unidos, depende del crecimiento económico de China, de que China sea capaz de absorber la superproducción alemana y sustituir a Estados Unidos.

Cuando un país no produce nada, como Estados Unidos, no necesita una industria, por lo que puede clausurar empresas y sectores económicos enteros, que es el proceso emprendido en los años ochenta del pasado siglo.

Ahora aquello se ha acabado y, cuando Biden inició la reindustrialización, se dio cuenta de que primero debía cerrar el mercado a la producción extranjera subiendo los aranceles. Se acabaron las tonteorías neoliberales; vuelven los viejos fantasmas de la economía política: intervencionismo, planificación, proteccionismo, devaluación…

La Armada española sigue los pasos de un submarino ruso por orden de la OTAN

Ayer un medio del Campo de Gibraltar daba una noticia significativa, que no ha trascendido: el buque patrulla de la Armada española, “Tornado”, estaba “investigando” la presencia de submarinos de guerra rusos en el Estrecho (*).

Es como dar media noticia, porque el “Tornado” no actuaba por orden de la Armada española sino de la OTAN y porque, además, no investigaba nada sino que seguía a un submarino ruso que había salido de las costas de Siria y estaba a la altura de las Baleares cuando inició su misión.

La OTAN coordina sus operaciones navales haciendo que cada uno de los países miembros participe en el control de la Marina de Guerra rusa dentro de sus aguas jurisdiccionales. Cada pais vigila su tramo de costa.

Aunque el medio no lo dice, el submarino ruso era el Novorossiysk, conocido por su sigilo, que realizaba una travesía desde el Mediterráneo oriental hasta el norte de Europa, pero no lo hacía sumergido sino por la superficie, por lo que no intentaba ocultar sus movimientos.

La noticia es un indicativo de que, como es obvio, la tensión se ha trasladado al mar y que no sólo recorre las costas españolas, sino que llega al Báltico.

El submarino salió del puerto de Tartus a finales del pasado año, tras la caída de Damasco en poder de los yihadistas, que ha obligado a la Marina rusa a cambiar sus planes estratégicos.

Originalmente estaba destinado a apoyar el esfuerzo bélico ruso en el frente ucraniano en el Mediterráneo, el Novorossiysk se vio obligado a regresar a su base, privado de su apoyo logístico en Siria. Esta situación ilustra los desafíos que enfrenta la Armada rusa para mantener su presencia en el Mediterráneo oriental.

Tras abandonar las aguas jurisdiccionales españolas en el Atlántico, el submarino ruso fue seguido por la Marina portuguesa, cruzó el Canal de la Macha y el viernes de la semana pasada la Marina de Países Bajos asumió su vigilancia, desplegando otro patrullero.

(*) https://www.diarioarea.com/2025/01/14/buque-tornado-submarinos-guerra-rusos-estrecho/

Las negociaciones sobre el programa nuclear iraní son papel mojado

En medio de las tensiones crecientes en Oriente Medio, Irán hizo recientemente una demostración de fuerza al presentar su nueva generación de drones. Los aparatos tienen un alcance de 2.000 kilómetros, lo que teóricamente les permite alcanzar no sólo el territorio israelí, sino también las diversas bases militares estadounidenses que hay repartidas por Oriente Medio.

La exhibición se produce en un contexto marcado por la ofensivas de Israel contra Teherán, Damasco, Hezbollah y Hamas. Los ataques aéreos israelíes contra territorio iraní han tensado la situación regional.

Paralelamente a la ofensiva israelí, Irán ha intensificado sus medidas defensivas organizando ejercicios militares alrededor de sus instalaciones nucleares estratégicas. El sitio de enriquecimiento de Fordo, situado a unos 100 kilómetros de Teherán y excavado bajo una montaña, es un objetivo muy especial para la aviación israelí.

Los dirigentes iraníes dicen que sus sistemas de defensa aérea son capaces de interceptar incluso los misiles más sofisticados, como los disparados por los F-35 estadounidenses. En el plano diplomático, Irán continúa negociando su programa nuclear con países que no pintan absolutamente nada, como Francia, Gran Bretaña y Alemania.

El gobierno de Teherán ya tiene la amarga experiencia de que después de agotadoras reuniones se firman papeles inútiles, que luego no comprometen a nadie, y menos a Estados Unidos e Israel.

En 2018 Trump ya desvinculó a Estados Unidos del anterior acuerdo. Ahora esos países europeos negocian antes de que llegue a la Casa Blanca, quizá para se desvincule por segunda vez.

Para Irán el acuerdo importante es el que ha firmado con Rusia para una asociación estratégica integral. Su supervivencia depende de este tipo de alianzas y de su preparación para las agresiones militares de los sionistas y los imperialistas.

Muy pronto el acuerdo les proporcionará cazas rusos Su-35S, para lo cual están construyendo aeródromos, refugios y radares, porque ese tipo de aparatos requieren una logística muy sofisticada para mantenerlos operativos.

Golpe de China al suministro de materias primas estratégicas a Estados Unidos

La explosión del 228 por cien del precio del antimonio en los mercados mundiales ilustra las represalias chinas contra la industria estadounidense. El aumento de los precios, consecuencia directa de las restricciones chinas a la exportación de minerales estratégicos, presagia una crisis en las industrias tecnológicas de Estados Unidos.

El Servicio Geológico de Estados Unidos estima que las pérdidas potenciales para la economía estadounidense superan los 3.000 millones de dólares, aunque el cálculo no tiene en cuenta el efecto dominó sobre los sectores que dependen de estos materiales, desde los fabricantes de móviles hasta las industrias de armamento.

El dominio de China en la producción mundial de minerales estratégicos le da a Pekín una ventaja considerable: el 94 por cien del galio, el 83 por cien del germanio y el 48 por cien del antimonio provienen de minas chinas. Estos tres minerales forman la columna vertebral de la industria de los semiconductores y de las tecnologías militares avanzadas.

Al bloquear sus exportaciones, China está respondiendo a las recientes sanciones estadounidenses dirigidas a más de 140 empresas chinas del sector de semiconductores. La medida puede ser sólo el comienzo, ya que pueden extenderse al níquel y al cobalto, componentes cruciales para las políticas verdes occidentales.

La batalla ahora se extiende más allá de los microchips a toda la cadena de producción tecnológica. Ante una inminente escasez de materiales críticos, los fabricantes estadounidenses han empezado una carrera contra el reloj para asegurarse nuevas fuentes de suministro.

La Casa Blanca, que ha buscado someter a China en materia de inteligencia artificial y armamento, ahora se ve obligada a replantearse su estrategia industrial. La guerra económica está redefiniendo las alianzas estretégicas mundiales y empujando a cada bando a desarrollar cadenas de producción independientes. El costo de esta reorganización forzada de las cadenas de suministro podría transformar permanentemente el panorama industrial mundial.

La guerra económica chino-estadounidense, que comenzó en 2019 cuando Estados Unidos se lanzó contra Huawei, es ya una serie de zancadillas. Washington sacó a Huawei de las redes 5G estadounidenses y luego prohibió a las empresas estadounidenses vender componentes a la multinacional china, paralizando su división de moviles y obligándola a desarrollar sus propias soluciones tecnológicas.

Las exportaciones chinas alcanzan cifras récord

Los cálculos de los “expertos” han vuelto a fallar. El año pasado China registró un nivel récord de exportaciones. El volumen de las exportaciones superó por primera vez los 25 billones de yuanes (3,3 billones de euros), un aumento del 7,1 por ciento respecto al año anterior.

Las importaciones, por su parte, ascendieron a 18,39 billones de yuanes (unos 2,39 billones de euros), un 2,3% más que el año anterior. En general, el comercio exterior de China aumentó un 5% en 2024 en comparación con el año pasado, alcanzando los 43,85 billones de yuanes (unos 5,841 billones de euros), un nivel récord.

Las exportaciones aumentaron especialmente en diciembre. Según datos de las aduanas chinas, las ventas al resto del mundo aumentaron un 10,7% interanual en diciembre, en comparación con el consenso del 7,3%, después de haber aumentado un 6,7% el mes anterior. Mientras tanto, las importaciones aumentaron un 1,0% el mes pasado, mientras que los analistas en promedio esperaban una disminución del 1,5%, después de una caída del 3,9% en noviembre. Este es su mayor crecimiento desde julio pasado.

Mali incauta tres toneladas de oro a una empresa minera canadiense

Cada día el gobierno de Mali intensifica su presión sobre las empresas mineras que operan en su país. A principios de año incautó tres toneladas de oro pertenecientes a la multinacional canadiense Barrick Gold. La confiscación, valorada en más de 260 millones de dólares canadienses, se enmarca en un largo pulso entre el Estado africano y la empresa sobre el reparto de ingresos.

La empresa minera confirmó que el oro fue transportado a la capital. El gobierno acusa a Barrick de no devolver suficientes ingresos al país y ha iniciado acciones judiciales contra sus directivos. El director de Barrick, Mark Bristow, es objeto de una orden de detención por lavado de dinero negro, una acusación que la empresa niega categóricamente.

El gobierno africano enfrenta múltiples desafíos sociales, en particular una pobreza creciente y el fantasma del hambre, y busca fortalecer sus recursos aprovechando la riqueza mineral del país.

Mali depende en gran medida de la minería, pero las disputas sobre el pago de impuestos por las empresas extranjeras complican las relaciones entre ambsa partes. No es la primera vez que el gobierno de Mali adopta una postura dura hacia las empresas mineras extranjeras. Las recientes detenciones de dirigentes de Barrick y Resolute Mining, otra empresa minera australiana, demuestran la determinación del gobierno maliense de recuperar el control de los recursos naturales del país y aumentar los ingresos fiscales.

Barrick ha propuesto pagar una suma de dinero al gobierno, pero las negociaciones para llegar a una solución amistosa se han estancado.

Costa de Marfil quiere duplicar su producción de oro

Un país vecino de Mali, Costa de Marfil, también tiene importantes minas de oro y ayer otra empresa canadiense, Koulou Gold, firmó un contrato para la explotación de la mina de Assuefry, que tiene importantes yacimientos de oro.

La adjudicación eleva la superficie total de los proyectos de Koulou Gold en Costa de Marfil a casi 1.900 kilómetros cuadrados, más del doble en un año. La empresa puede adquirir hasta el 90 por cien de participación realizando trabajos de exploración. Este rápido crecimiento refleja el creciente interés del capital extranjero por el oro de Costa de Marfil, cuyas reservas se estiman en 600 toneladas.

Para explotar la nueva adjudicación, Koulou Gold, planea importantes trabajos de exploración, incluyendo campañas de perforación y estudios geofísicos. Estos trabajos, que requerirán una recaudación de fondos adicional, se suman a los que ya se están realizando en los proyectos Sakassou y Kouto.

La empresa canadiense apuesta especialmente por la proximidad de Assuefry al descubrimiento de Assafou, un importante yacimiento de oro explotado por Endeavour Mining. Es un indicador prometedor de la presencia de otros yacimientos de oro en la región a África occidental.

Costa de Marfil quiere duplicar su producción de oro de aquí a 2028.

Los buitres de Wall Street rinden pleitesía al nuevo Presidente electo

Ante el regreso de Trump, los grandes monopolios agachan la cabeza en señal de sumisión. Le ocurrió a Facebook, que ha cambiado sus normas de censura, y ahora le sigue BlackRock, el mayor fondo buitre del mundo.

El jueves de la semana pasada anunció que abandona la iniciativa Net Zero Asset Managers, que es una alianza de los especuladores que defienden las políticas verdes. Dado que dos tercios de sus clientes en el mundo se habían comprometido a reducir sus emisiones de CO2, parecía lógico unirse a alianzas seudoecologistas de ese tipo.

“Sin embargo, nuestra incorporación a algunas de esas organizaciones ha causado confusión sobre las prácticas de BlackRock y nos ha sometido a investigaciones legales de varios dirigentes del gobierno”, dicen ahora los buitres al anunciar la deserción.

“Pero no va a cambiar la forma en que desarrollamos productos y soluciones para nuestros clientes, ni cómo gestionamos sus carteras”, añade BlackRock. Los especuladores “seguirán evaluando los riesgos materiales relacionados con el clima”.

La alianza Net Zero es un grupo de presión financiero creado para apoyar el objetivo de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050, incluso mediante el voto por poder en las reuniones de las empresas. El grupo cuenta actualmente con más de 325 especuladores que gestionan más de 57,5 ​​billones de dólares en acciones, según su sitio web.

Los principales prestamistas de Wall Street han estado alejando a los bancos de ese tipo de alianzas verdes en las últimas semanas, antes de que Trump se instale en la Casa Blanca y los republicanos tomen el control del Congreso. Si bien estas salidas no tienen un impacto directo en los préstamos o la compra de acciones, la participación de las empresas es un indicador de que las prioridades ambientales de los especuladores cambian con el viento, como las veletas.

Una especulación políticamente dirigida

En diciembre el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, encabezado por los republicanos, solicitó información a BlackRock y a muchos otros especuladores que formaban parte de Net Zero.

Un mes antes esos buitres y otros similares fueron demandados por Texas y otros 10 estados encabezados por republicanos, que afirmaron que sus políticas habían reducido la producción de carbón y elevado los precios de la energía.

BlackRock niega haber actuado “mal” y ha dicho que las demandas “desalientan la inversión en empresas en las que confían los consumidores”.

La alianza Net Zero, creada en 2020 e impulsada por la ONU, se creó para promover las políticas verdes movilizando capitales para las nuevas fuentes de energía que llaman “renovables y limpias”, porque en una sociedad capitalista lo que realmente impulsa no son las manifestaciones populares, sino las cotizaciones bursátiles.

Hay otra característica básica de las sociedades capitalistas: el objetivo de las empresas es ganar dinero, y nada más. Los congresistas estadounidenses han reprochado a BlackRock una violación de las leyes antimonopolio, porque consideran que Net Zero es un cártel, exactamente igual que los que que agrupan a los traficantes de drogas.

Una empresa no debe “inmiscuirse en política”, dicen en la Cámara, lo cual significa que no pueden pretender cambiar las políticas ambientales, ni siquiera a través de la bolsa.

Por eso una declaración enviada por el presidente del Comité Judicial del Congreso, Jim Jordan, califica la salida de BlackRock del “cártel verde” como “una gran victoria para la libertad y la prosperidad estadounidenses”. Todas las instituciones financieras estadounidenses deberían seguir el ejemplo y abandonar los grupos de presión “limpios” y descarbonizadores.

Los que no sean empresas o no tengan por objeto ganar dinero, pueden especular con las acciones y titulos que más les guste, e incluso pueden crear fondos de inversión “políticos”, pero su papel no es decir la mejor manera de “invertir bien” para ser respetuoso con el medio ambiente y el clima.

El mejor ejemplo de ello es el banco JP Morgan, que no acepta retirarse de el cártel climático. Las apuestas especulan con el tiempo que será capaz de resistir porque llega Trump con un plan para perseguir y multar a los buitres que se imiscuyan en “la política”, o sea, en la política de Trump y de lo que Trump representa en Estados Unidos.

Estados Unidos asume el gobierno de Líbano de facto

El nombramiento del general Joseph Aoun como presidente de Líbano confirma la tutela de Estados Unidos sobre el país, la influencia de sus aliados árabes y la sumisión de gran parte de la corrupta clase política libanesa a ambos. El objetivo es obligar a Hezbollah a abandonar la resistencia armada contra Israel y transformarse en otro partido político libanés.

Es casi imposible hablar de elecciones democráticas cuando sólo había un candidato, el comandante del ejército. Tampoco podemos hablar de soberanía cuando la lista de invitados a la votación parlamentaria la completó la embajadora de Estados Unidos, en su calidad de organizadora del evento y dirigente de facto del país.

Lo que muchos libaneses celebraron como una unión nacional fue la culminación de un plan calculado por Estados Unidos e Israel que se ha implementado en varias etapas. Comenzó empobreciendo al pueblo libanés destruyendo su economía, robando sus ahorros, colapsando su moneda y destrozando su otrora renombrado sistema bancario.

Si hay que felicitar, no al parlamento libanés ni a la mayoría de sus miembros, sino al enviado estadounidense y veterano del ejército israelí, Amos Hochstein. Sus múltiples visitas a Líbano, cuyo primer éxito fue la desastrosa demarcación de la frontera marítima que otorgó a Israel el bloque Karish, rico en hidrocarburos, prepararon el terreno para este resultado con la ayuda de algunas fuerzas sumisas de Líbano. Hochstein preparó la trampa y supervisó el proceso de captura al servicio del proyecto sionista en la región, empezando por la sede del más poderoso de sus movimientos de resistencia.

La implementación de este plan estadounidense-israelí contra Líbano comenzó hace unos meses con la guerra genocida que tuvo como blanco deliberado la base de apoyo civil de la resistencia bombardeando aldeas en el sur de Líbano, los suburbios del sur de Beirut y la región de la Bekaa.

Esta guerra fue coronada por el alto el fuego, concluido un día antes del derrocamiento del gobierno sirio, uno de los principales canales de apoyo a la resistencia libanesa. Celebraciones aparte, podemos predecir lo que nos depara el futuro leyendo las líneas del discurso de Aoun después de prestar juramento.

En primer lugar, afirmó el derecho del Estado libanés al monopolio de las armas. En la práctica, eso significa que el sueño sionista/estadounidense de desarmar a la resistencia libanesa se va a hacer realidad. Eso sólo puede hacerse voluntariamente o mediante un enfrentamiento militar. Lo cual significa que se avecina una crisis en el horizonte en Líbano.

Aoun no pronunció la palabra “resistencia” en su discurso, ni se refirió a sus sacrificios ni le agradeció por liberar el sur.

En segundo lugar, Aoun insistió en que los campamentos palestinos serán desarmados y colocados bajo control militar y que impedirán el reasentamiento de refugiados palestinos, supuestamente para proteger su derecho a regresar. Los campamentos sólo pueden ser desarmados siendo invadidos por la fuerza. Esto significa que llegarán más problemas.

En tercer lugar, Aoun pidió que se discuta una estrategia de defensa integral que permita al ejército libanés poner fin a la ocupación israelí del territorio libanés. Aquí hay una gran paradoja. ¿Cómo puede poner fin a la ocupación un ejército que no pudo defenderse del último asalto israelí que mató a varios de sus miembros, que está pagado por Estados Unidos y que no pudo evitar la destrucción de otras aldeas en el sur, incluso después de firmar un alto el fuego?

El nuevo presidente libanés se apresuró a prometer que no disfrutará de ninguna inmunidad en caso de corrupción o delito. ¿Pero cómo puede lograrlo cuando la mayoría de sus votantes son corruptos y ladrones de fondos públicos y una gran proporción de ellos se benefician de la protección de Estados Unidos y Francia?

Uno no puede evitar preguntarse si la ONU e Israel podrían haber logrado todos estos resultados si Hasan Nasrallah todavía estuviera vivo, si Hezbollah estuviera en su punto más fuerte y si la mayoría de sus principales dirigentes no hubieran sido asesinados, y si ciertos dirigentes libaneses no hubieran conspirado en su contra.

Por enésima vez, los acólitos árabes de Estados Unidos utilizan todas sus habilidades para apoyar a Israel y sus planes de expansión. Basta con preguntar a los firmantes de los acuerdos de Camp David, Oslo y Wadi Arba dónde están hoy, de 30 a 50 años después. Pregúntenles a los libios, sudaneses, irakíes y algunos yemeníes que confiaron en las promesas estadounidenses.

Líbano y todos los estados árabes que se han sometido al dictado estadounidense se están ahogando en deudas que la mayoría de ellos ya no tienen medios para hacer frente.

Con la profusión de puñales blandidos, el mundo árabe está pasando por una fase oscura y sombría. Pero inevitablemente saldrá de ahí, ya sea en un plazo más o menos largo.

Abdel Bari Atwan https://www.raialyoum.com/us-takes-charge-in-lebanon/

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