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China promulga una amnistía casi general

El 30 de agosto el presidente chino Xi Jinping aprobó un decreto de amnistía para determinadas categorías de presos políticos, entre los que hay tanto revolucionarios como contrarrevolucionarios. Se sabe que afectará fundamentalmente a los más viejos y a aquellos que padecen algún tipo de parálisis o enfermedad invalidante. Sin embargo no se sabe aún el número de ellos que serán liberados.

El decreto establece cuatro categorías de presos a liberar. En primer lugar están los veteranos de la guerra contra Japón (1937-1945) y de la guerra civil posterior (1945-1949).

Después afecta a los presos que participaron en la defensa de China tras el nacimiento de la República Popular en 1949 en el transcurso de las guerras contra Rusia, India y Vietnam.

En aquel periodo, es decir, entre la fundación de la República Popular en 1949 y los últimos días de Mao Zedong en 1976, los gobiernos de China aprobaron ocho leyes de amnistía para los criminales de guerra.

En virtud del reciente decreto gubernamental, serán liberados los presos que tengan más de 75 años de edad y los que hayan perdido una parte al menos de su movilidad física.

A la muerte de Mao, en la década de los años ochenta la contrarrevolución de Deng Xioping inició una ola de rehabilitaciones, especialmente de quienes habían sido encarcelados por la Revolución Cultural. Al mismo tiempo, encarceló a los dirigentes de la misma, cuyos máximos exponentes fueron Chen Boda, un estrecho colaborador de Lin Piao, y la llamada Banda de los Cuatro.

A muchos otros presos, con duras condenas desde los años cincuenta por crímenes contrarrevolucionarios, las medidas no les afectaron. Lo novedoso del decreto de Xi Jinping es que, por vez primera, va a poner en libertad a los presos más jóvenes, a quienes no tuvieran 18 años de edad en el momento de cometer el delito, a quienes estén condenados a penas inferiores a los tres años de cárcel por infracciones menores o a quienes les reste menos de un año para salir de la cárcel.

De manera muy significativa, el decreto no liberará a los políticos y funcionarios que hayan sido condenados por corrupción activa o pasiva, los traficantes de drogas, los culpables de crímenes violentos o “todos aquellos cuya liberación perjudique la seguridad del Estado”.

India acusa a Greenpeace de injerencia en los asuntos internos del país

Tras varios meses de batalla jurídica, la sucursal de Greenpeace en India ha perdido la autorización para utilizar financiación extranjera en sus actividades locales. En su edición del viernes el “Indian Express” indica que el gobierno ha resuelto que Greenpeace “viola la ley manteniendo la confusión en torno a su financiación interna e internacional”.

En la práctica la decisión ha sido aprobada por el Tribunal Supremo y supone la “congelación inmediata de las cuentas bancarias de la organización” en el país, que representan una tercera parte de sus recursos.

Desde comienzos de este año cerca de 17.000 ONG que actúan en India han tenido que parar sus actividades porque el gobierno de Modi les acusa de amenazar la seguridad económica y servir a los intereses de las potencias occidentales.

Lo mismo ha sucedido en otros países, como Rusia y China, que se habían convertido en el terreno propicio de las campañas de desestabilización política de las ONG. No deja de ser significativo que los tres países formen parte del bloque de países BRICS.

Según el “Economic Times”, tras la derrota Greenpeace prepara una campaña de desestabilización contra el gobierno hindú, a la que califica como meramente “informativa”.

Una larga trayectoria ha acreditado que Greenpeace es uno de los instrumentos que utiliza el imperialismo para impedir que los países del Tercer Mundo se liberen de sus ataduras y adquieran protagonismo económico y político. Pero los manejos del imperialismo no sólo conciernen al terreno de la ecología sino al médico, al caritativo y al humanitario, donde las ONG se han convertido en otros tantos Estados paralelos o caballos de Troya de las multinacionales y de las grandes potencias imperialistas.

En muchas ocasiones las ONG acompañan a las invasiones militares de los países del Tercer Mundo, las justifican e incluso las exigen “por razones humanitarias”, por lo que se las ha calificado como “soft power”, un poder suave. Pero ese tipo de poderes “suaves” son tan importantes como los “fuertes” para el imperialismo.

Hamas ha llegado a un acuerdo con Israel

En una entrevista con el periódico palestino Al-Risala, un consejero del primer ministro turco Ahmet Davutoglu, Yasin Aktay, dijo que esperaba alcanzar un “acuerdo de envergadura entre Hamas e Israel”, que resolvería el problema del bloqueo, abriría los puestos fronterizos y convertiría la tregua de Hamas con Israel firmada el 26 de agosto en indefinida.

Preguntado por el periódico palestino, Aktay afirmó que a mediados de agosto una delegación de Hamas dirigida por Jaled Leshal, jefe de su Oficina Política, se había trasladado a Ankara, la capital de Turquía, y que las relaciones de Ankara con Tel-Aviv estaban en el orden del día de las conversaciones.

El diario israelí Ha’Aretz (“El País”) no ha desmentido el acuerdo entre Hamas e Israel, a pesar de que en dicho país, lo mismo que en Estados Unidos, la organización palestina está catalogada como “terrorista”.

Aparte de ello, hasta la fecha Israel sólo reconocía como interlocutor al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas.

En la misma línea conciliadora, el jueves Israel liberó a Majdi Abu al-Hija, un dirigente de Hamas, detenido esta semana por las fuerzas de seguridad israelíes en un campamento de refugiados del norte de la Cisjordania ocupada.

La casa de Majdi Abu al-Hija fue destruida por los militares israelíes, lo que provocó violentos enfrentamientos con los palestinos del campamento. El campamento de Jenín, arrasado durante los días de enfrentamientos con el ejército israelí en 2002, durante la segunda Intifada, es con frecuencia escenario de choques entre soldados israelíes y palestinos.

Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica) nació en los primeros días de la Intifada, el levantamiento palestino de 1987 en contra de la ocupación israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza. Surgió como el principal opositor a los acuerdos de paz de Oslo entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina y siempre estuvo muy cercano al movimiento egipcio de los Hermanos Musulmanes.

En la agresión contra Siria, Hamás se pronunció contra el gobierno de Damasco y desde septiembre del año pasado negociaba la creación de un Estado palestino en la franja de Gaza con Qatar e Israel.

No cabe duda, pues, que tras su sanguinaria ofensiva militar, Israel ha obtenido una gran victoria en la franja de Gaza y, además, ha logrado dividir a los palestinos.

Tampoco cabe duda de que Hamas no tiene otro apoyo que Israel y Qatar. Su estrategia no ha podido ser más desastrosa. Ha elegido muy mal a sus amigos al ponerse al lado de los Hermanos Musulmanes, a la retirada en Egipto, y contra el gobierno de Al-Assad en Siria.

Rusia ha acogido a 12.000 refugiados sirios

Rusia ha acogido a unos 12.000 refugiados de nacionalidad siria que huyen de la guerra en su país, la mayoría sirios que han contraído matrimonio con ciudadanos de la Federación Rusa.

Según el Servicio Federal de Migración de Rusia, 2.000 sirios han recibido el estatuto de asilados temporales, otros 2.000 recibieron certificado de residencia, dos 2.666 obtuvieron permiso de estancia temporal y el resto han sido incluidos en el registro migratorio federal.

El subdirector del SFM, Nikolái Smorodin explicó que “se concede asilo a los sirios teniendo en cuenta la situación en el país, de la que la Cancillería rusa mantiene constantemente informados a los servicios migratorios”. Según los datos migratorios en lo que va de 2015, más de 7.000, entraron y salieron de Rusia.

Asimismo, miles de ucranianos cruzaron la frontera tras el estallido hace más de un año de los combates entre las fuerzas gubernamentales ucranianas y las milicias independentistas en las regiones de Donetsk y Lugansk.

La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova precisó que Rusia acogió en su territorio “más de 900.000 personas procedentes de Ucrania. De ellas, más de 400.000 pueden ser consideradas refugiados”.

Además de los desplazados por la guerra, que ha dejado más de 7.000 muertos, un número indeterminado de adultos huyeron de Ucrania para evitar el conflicto.

En Rusia existen más de 1,8 millones de ucranianos, de los cuales 481.268 proceden de las regiones orientales de Ucrania. El año pasado el Servicio Federal de Migración informó que al menos unos 20.000 ucranianos habían solicitado formalmente refugio en territorio ruso.

Fuente: http://www.telesurtv.net/news/Rusia-recibe-aproximadamente-12-mil-refugiados-sirios-20150904-0065.html

Teresa de Calcuta: una farsa propia del Vaticano

Teresa de Calcuta fue fundadora de la congregación “misioneras de la Caridad”. En 1979 le otorgaron el premio Nobel de la Paz y en 2003 la iglesia católica inició el proceso de beatificación. Para los católicos es un símbolo de la caridad cristiana. La consideran como la misionera por excelencia del siglo XX.

Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad de Montreal, en Canadá, aporta nuevas informaciones sobre su biografía y actividades. Se titula “Les côtés ténébreux de Mère Teresa” (El lado oscuro de la Madre Teresa) y ha sido elaborado por Genevieve Chenard, Serge Larivee y Carole Senechal. Los investigadores canadienses han examinado más de 500 documentos que constan que el altruismo y la generosidad de Teresa no eran más que una farsa de grandes proporciones.

Su biografía fue inventada por Malcolm Muggeridge, un periodista de la BBC, que en 1969 la enalteció en el documental “Something Beautiful for God” (Algo bello para Dios), presentando al mundo la imagen de una misioniera altruista que dedicaba su vida a los pobres enfermos en la India. En 1971 el periodista publicó un libro con el mismo título.

La misionera percibió donaciones por valor de decenas de millones de dólares para sus hospitales, a los que solía llamar “casas para enfermos”. Llegó a abrir cientos de ellos en diversos países, pero de ninguna forma podían equipararse a los hospitales. Los enfermos agonizaban abandonados sobre esteras tendidas en el suelo.

La prensa publicó las fotos de estos enfermos para ayudar a que la monja recaudara millones, incluso dinero proveniente de dictadores despiadados como François “Papa Doc” Duvalier, de Haití.

Se la llegó a conocer en vida con el apodo de “Santa de las Alcantarillas” porque sirvió más a los propósitos de lucro de la iglesia católica que a la necesidad de los enfermos y desamparados. La mayor parte de las donaciones millonarias que percibía iban a parar al Vaticano, dejando a los enfermos en condiciones deplorables, sin medicamentos ni cuidados.

Los médicos calificaron a sus “casas para enfermos” como “casas de la muerte” o “morgues”. La Organización Mundial de la Salud recibió varias denuncias de que esos lugares eran otros tantos focos de expansión de las epidemias. Una antigua voluntaria llegó a relatar que hacían falta hasta las aspirinas para hacer un poco más soportable el dolor de los enfermos.

El investigador Sege Larivee afirma que la la misionera puso en práctica sus convicciones sobre el sufrimiento humano como un medio para llegar a la salvación. La mujer creía que aquellos que más sufren están más cerca del cielo y de Cristo.

Christopher Hitchens, un periodista que trabajaba en Estados Unidos, ya denunció el fraude al publicar su libro “The Missionary Position: Mother Teresa in Theory and Practice” (1995). En un párrafo del libro es posible leer: “Tenga en cuenta que las cifras globales de la Madre Teresa son más que suficientes para equipar varias clínicas de primera clase en Bengala. La decisión de no hacerlo […] es intencional. El asunto no es el honesto alivio del sufrimiento, sino la promulgación de un culto basado en la muerte, el sufrimiento y el sometimiento”.

En aquella época, Christopher Hitchens fue “lapidado” por la propaganda católica por haber criticado a la “Santa”.

La misionera protegió a un sacerdote pedófilo, el jesuita Donald McGuire porque era amigo suyo. En 1993 el sacerdote fue despedido por el Vaticano por abusar de un niño. La misionera utilizó sus influencias para que McGuire fuera restituido en el cargo.

Años después, aparecieron nuevas quejas de pedofilia contra McGuire presentadas por fieles católicos y las propias autoridades. McGuire finalmente terminó siendo condenado a 25 años de cárcel por sus crímenes.
Fuente: http://elacorazado.mx/madre-teresa-de-calcuta-el-angel-del-infierno/

Christopher Hitchens, documental ‘Hell’s Angel’ (El Ángel del Infierno), 1994
http://www.youtube.com/embed/0xSNvXRBdog

Pasando lista al desfile militar de Pekín

Después de Moscú, la conmemoración del fin de la Segunda Guerra Mundial hace 70 años ha tenido un epílogo en Pekín el 2 de setiembre. Si alguien creyó que el boicot de los imperialistas al acto de Moscú tenía su origen en Rusia o en Putin, ha podido comprobar su equivocación. También han boicoteado el desfile asiático, por lo que es interesante pasar lista, comprobar qué países han asistido, qué países faltaban y saber los motivos de dicha ausencia.

Por ejemplo, es normal que Japón no haya asistido al acto, lo cual significa que 70 años después el actual Estado no admite la rendición, que la firmó a regañadientes, que es heredero del mismo imperialismo que masacró y expolió a numerosos países asiáticos durante la guerra.

También es normal que a tales actos acudan los que lucharon contra el imperialismo, como Corea, incluida Corea del sur que, al menos para estos menesteres se sienten muy cercanos a China porque padecieron las mismas calamidades.

Lo que no tiene justificación posible es la posición de los países occidentales, excepto Chequia, que ni han celebrado la derrota del fascismo ni tampoco asisten a las celebraciones que organizan otros países. ¿Se sienten ahora más solidarios con el III Reich y con el Japón imperial?, ¿han cambiado de bando tardíamente?, ¿les gustaría reescribir la historia?, ¿cambiar el resultado de la guerra?

Un periodista se lo preguntó al portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnets, durante una rueda de prensa y el tipo le respondió que no estaba al corriente de que en Pekín se fuera a celebrar el 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. No es que no les invitaran, sino que no sabía que en China se festejaran ese tipo de acontecimientos. Son algo tan insignificante para la historia… Prácticamente nada en comparación con la conquista de Iwo Jima.

Es una manera de reescribir la historia. Unos acontecimientos se ponen en primera plano para que otros parezcan insignificantes, incluso la propia victoria militar, y si la burguesía se ve obligada a falsificar y deformar unos hechos que ocurrieron hace 70 años, ¿qué no será capaz de hacer con la actualidad?

¿No se habían enterado? En el Pacífico hubo gigantescas batallas navales, como la de Midway, pero el papel de China fue irrelevante. ¿Estaban Ustedes al corriente de que China participó en la Segunda Guerra Mundial o se acaban de enterar?, ¿saben que desde 1931 fue un país ocupado por el imperialismo japonés y que, por consiguiente luchó durante mucho más tiempo que los estadounidenses?, ¿saben que si la URSS padeció 27 millones de muertos, China padeció otros 20 millones más?, ¿hay algún otro que haya aportado más a la derrota del fascismo?

¿No le ha hecho alguien a Ustedes sentirse en deuda con esos países por habernos liberado al mundo entero de la peste fascista durante varias décadas con tan tremendo coste de vidas humanas? Pues a diferencia de nuestras “democracias occidentales”, que no saben más que mirarse al ombligo, todavía hay -afortunadamente- en el mundo países, como Sudáfrica, que han acompañado a los chinos en su celebración y algunos militares han desfilado junto a sus tropas, y vamos a enumerarlos: Kirguistán, Venezuela, Cuba, Mongolia, México, Kazajistán, Egipto, Tayikistán, Pakistán, Serbia, Rusia, Bielorrusia, Camboya, Laos, Fidji y Vanuatu.

En Gran Bretaña cada vez hay más trabajadores sin derechos laborales

El capitalismo vuelve por donde solía, a su lugar de origen. En Gran Bretaña el número de trabajadores que trabajan con contratos sin ninguna clase de garantías laborales (salario, horario) ha aumentado un 20 por ciento. Según la Oficina Nacional de Estadística hay 744.000 trabajadores más y suponen ya un 2,4 de la fuerza de trabajo: cerca del millón y medio de trabajadores.

Es posible que las cifras sean mucho mayores, del orden del 3 ó el 4 por ciento de la fuerza de trabajo. Un estudio publicado el 5 de agosto de 2013 por el Chartered Institute of Personnel and Development, una organización especializada en “recursos humanos”, consignaba que la cifra de contratos calificados como “hora cero” alcanzaba a un millón de trabajadores. Esta cifra era cuatro veces mayor que la calculada entonces por la Oficina Nacional de Estadística de manera oficial.

En Gran Bretaña a los contratos de trabajo sin garantías se les llama “de hora cero” porque obliga al trabajador a estar a disposición del empresario permanentemente. El obrero está pendiente del móvil y de una llamada. No hay jornada de trabajo, el trabajador no sabe si mañana trabajará, no conoce cuánto cobrará, ni cuándo acabará su jornada laboral. Es la flexibilidad absoluta.

El porcentaje de trabajadores sin derechos laborales es particularmente elevado en sectores como la hostelería, los servicios personales y la educación. Los economistas explican de esta manera la reducción del paro en un 5,6 por ciento, uno de los mayores porcentajes de Europa, así como por la transformación de los trabajadores por cuenta ajena en autónomos.

A este incremento brutal de la explotación y pérdida de derechos, Frances O’Grady, secretario general del Trade Union Congress, los sindicatos británicos, lo califica como un “mercado laboral de dos velocidades”, mientras la OCDE dice que en Gran Bretaña la fuerza de trabajo se ha “precarizado” como consecuencia de la flexibilidad laboral.

Es un lenguaje rebuscado que no disimula nada las evidencias. La pequeña burguesía intelectual habla del surgimiento de una clase social nueva, a la que llaman “precariado”. Tratan de dividir al movimiento obrero y aparentan que está surgiendo un fenómeno nuevo, que antes no conocíamos. Pero es tan viejo -al menos- como el propio capitalismo.

La ridícula verborrea pequeño burguesa oculta lo más importante: los derechos laborales no son inherentes al capitalismo sino una conquista del movimiento obrero después de años de luchas. Su liquidación supone un retroceso de dicho movimiento y se debe -principalmente- a la traición de los sindicatos y partidos reformistas.

Este fenómeno es irreversible: en el futuro quien quiera un salario mínimo, una jornada laboral, un descanso semanal o una jubilación tendrá que empezar a pensar en el socialismo y en la manera de llegar a él. El capitalismo no da más de sí.

Un comunista caribeño: Jacques Roumain

Jacques Roumain fue el fundador del Partido Comunista de Haití y muchas otras cosas más: pensador, diplomático y autor de obras científicas y literarias de muy diversa factura, desde la poesía hasta la geografía. Es reconocido entre las voces que contribuyeron a revelar el Caribe y definir sus valores y expresiones comunes en los años 30 y 40 del pasado siglo.

Nació el 4 de junio de 1907 en Puerto Príncipe, la capital, en el seno de una familia adinerada. Su abuelo, Tancredo Augusto, fue presidente de Haití cuando él era niño. Se educó en un colegio católico y luego completó su formación en Suiza, Bélgica, Francia y Alemania, aunque también vino a España, donde estudió agronomía.

Volvió a Haití cuando tenía 20 años, fundando la “Revista Indígena” con Émile Roumer, Philippe Thoby-Marcelin, Carl Brouard y Antonio Vieux, en la que aparecieron sus primeros versos y narraciones, a los que consideraba como “acción”, como “un arma al servicio de su pueblo”, como un panfleto. El poeta, escribió, es “el reflejo de la conciencia de una época”.

Roumain se hizo amigo del antropólogo francés Alfred Metraux con quien viajó por el Haití rural, documentando las tradiciones religiosas, en una investigación que Metraux convertiría en “Vudú en Haití”, un libro muy aclamado.

Por su parte, en 1930 Roumain publica el libro de relatos “La presa y la sombra” en el que hace una aguda crítica del mundo burgués y urbano de Puerto Príncipe. Al año siguiente aparece su novela corta “La montaña embrujada”, expresión de la vida campesina, las costumbres y creencias del vudú.

Al regresar Roumain se encontró con que su país estaba ocupado por el imperialismo, uniéndose al movimiento de liberación nacional. Primero apoyó la fundación de la Liga de la Juventud Patriota Haitiana, cuya lucha contra Estados Unidos y el gobierno títere lo llevaron a la cárcel durante 8 meses en 1928.

En 1934 dio un pasó más: participó en la creación del Partido Comunista Haitiano, por lo que fue nuevamente encarcelado, esta vez durante tres años.

Tras su liberación en 1936, Roumain se exilió en Estados Unidos, donde frecuentó la Universidad de Columbia y trabó relación con Langston Hughes y otros intelectuales.

En 1942 cambió el gobierno y le autorizaron a regresar a Haití, donde fundó la Oficina Nacional de Etnología. En esta época escribe su novela “Los gobernadores del rocío” y el poemario “Bosque de ébano”, donde aparece la expresión “Los condenados de la Tierra” que 40 años después el argelino Frantz Fanon adoptará para encabezar su propia denuncia del colonialismo. Entre sus mejores versos destacan los que defienden a la Unión Soviética y a Stalin de una manera vibrante.

Para sacarlo del país, el gobierno le nombra embajador en México. También viaja Cuba, donde vive un año entero en La Habana con el gran poeta comunista Nicolás Guillén.

Durante sus estancias en la cárcel contrajo el paludismo que, con 37 años de edad, le condujo a la tumba el 18 de agosto de 1944, tres días después de un regreso desde Cuba.

Desde entonces la decisiva obra política e intelectual de Roumain es objeto de estudios continuos. Su influencia sigue pesando en la lucha de los pueblos del Caribe y de toda Latinoamérica, junto a Mariátegui, Mella, Ponce y el Che Guevara.

La novela “Los gobernadores del rocío” es una de las mejores de la literatura caribeña contemporánea. Cuenta la historia de Manuel, un joven campesino que regresa a su empobrecida aldea de Fonds Rouge después de haber cortado caña de azúcar en Cuba durante 15 años, y advierte la pobreza en que se encuentra su tierra.

El título de la novela resume la tesis de Roumain: nosotros, cada uno de nosotros, somos los dueños de nuestro destino. Es una batalla contra el fatalismo y la superstición, que tanto proliferan entre los negros del Caribe (y entre los blancos de otros lugares). No hay maldiciones. Las cosas están ahí para cambiarlas. Sólo hay coger las riendas entre en las manos.

La lectura de Roumain es imprescindible para aquellos cuyas lagunas han convertido al marxismo en un recetario eurocentrista, para quienes desconocen el mundo negro, rural y tercermundista.

La metamorfosis de Alexis Tsipras

José Piquer

Al jurar su cargo el 26 enero de 2015, Alexis Tsipras, el ex primer ministro de Grecia, sabía que su mandato no iba a ser fácil, pero llegar hasta aquí tampoco había sido un camino de rosas. Forjado en la las juventudes comunistas, la carrera de este político sin corbata de 41 años puede resumirse en pocas líneas. En 2006 quedó en tercer lugar en las elecciones para la alcaldía de Atenas. Dos años después fue elegido líder de Syriza, entonces una coalición formada por 13 grupos de izquierda radical, y en 2009 entró en el Parlamento como diputado, pasando a dirigir el grupo parlamentario de Syriza.

Un año después de ser elegido diputado en el Parlamento, Grecia solicitaba el primer rescate. Los acreedores (los países miembros de la zona euro y el FMI) aprobaron prestar a Grecia 110.000 millones de euros (equivalente al 48% del PIB griego) a cambio de que los gobernantes griegos se comprometieran a implementar un programa de ajuste económico sin precedentes en la historia.

Hasta este momento la crítica incendiaria de Syriza hacia la troika y la oligarquía griega y sus diatribas contra el capital y el imperialismo financiero habían suscitado, salvo algunas excepciones, indiferencia, sorna o desprecio. Sin embargo, tras el fracaso de las negociaciones para formar un gobierno de coalición en mayo de 2012, muchos comenzaron a mirar a Tsipras y a Syriza con otros ojos.

Por una vez, Alexis Tsipras parecía agradecido a los Papandréu y Samarás, pues cuanto más fracasaban ellos, mejor parecía irle a él en las encuestas. Discurso tras discurso fue recomponiendo los pedazos de tanto fracaso hasta aupar a Syriza a la segunda posición en las elecciones de junio de 2012, convirtiendo a su partido en una alternativa real de gobierno.

El momento de la alternativa llegó el pasado enero, cuando Syriza obtuvo una mayoría suficiente para formar gobierno con el apoyo de un pequeño partido nacionalista de derecha, Griegos Independientes. La creciente sensación de fraude entre los votantes griegos tras casi cuatro décadas de alternancia política entre los socialistas del Pasok y los conservadores de Nueva Democracia y las dramáticas consecuencias de la crisis habían allanado el camino de la victoria. Ahora la cuestión era saber si el nuevo primer ministro griego, un ingeniero eléctrico sin experiencia de gobierno, sería capaz de satisfacer las expectativas de sus más de 2.200.000 votantes y de un sector de la izquierda europea que vio en su triunfo un espejo de sus propias posibilidades.

Pero cuando en enero Tsipras proclamó eufórico el triunfo de la esperanza y la recuperación de la soberanía nacional para Grecia, el fin del “círculo vicioso de la austeridad” y la promesa de un nuevo paraíso en la Tierra, nunca imaginó que en apenas unos meses esa esperanza dependería de recibir 86.000 millones de euros a cambio de aprobar un nuevo programa de ajuste propuesto por los mismos acreedores que tanto había despreciado.

Los trabajos de Hércules

Tsipras no necesitó mucho tiempo en el cargo para confirmar que la tarea de gobernar un país al borde de la bancarrota es hercúlea, como el tiempo ha acabado demostrando. Durante los últimos siete meses ha gobernado Grecia sabiendo que en algún momento de su mandato tendría que elegir entre preservar la pureza ideológica por la que fue elegido o plegarse al pragmatismo que se espera de un primer ministro.

La crisis del euro le ha concedido varios de esos momentos cruciales en la carrera de un político, pero ninguno comparable con el que vivió la madrugada del 12 al 13 de julio, cuando los líderes europeos negociaban (una vez más) el futuro inmediato de Grecia. Días antes el ministro de finanzas griego, Yanis Varoufakis, se había visto obligado a dimitir tras cinco meses de lucha infructuosa para lograr que sus socios europeos aceptaran una quita parcial de la deuda griega como condición previa a negociar cualquier nuevo programa de ayuda.

Ante la negativa de los acreedores a incluir en el acuerdo las demandas griegas sobre la deuda, Tsipras convocó en julio a los ciudadanos griegos para decidir en un referéndum sobre una propuesta de acuerdo cuyo contenido exacto todavía debaten varios premios Nobel de Economía.

Durante aquel fin de semana Tsipras “el gobernante” transmutó de nuevo en el activista y opositor que nunca quiso (o pudo) dejar de ser. Tsipras pidió a los griegos que rechazaran la propuesta de los acreedores votando oxi (“no”, en griego) en la consulta. La opción del “no” acabó imponiéndose finalmente con más del 60% de los votos para desagrado de Bruselas y Berlín, que siempre interpretaron este referéndum como un desafío y, para qué engañarnos, como un gesto extravagante en la cuna de la tecnocracia.

Pero pocos días después los acreedores iban a hacerle a Tsipras una oferta que, como Marlon Brando en El Padrino, no podría rechazar. La mañana del 13 de julio Tsipras abandonaba Bruselas sabiendo que el acuerdo que acababa de aceptar era, desde un punto de vista económico, la menos mala de todas las alternativas a su disposición. Lo cierto es que nunca tuvo más de dos opciones: aceptar las demandas de los acreedores, o salir del el euro. “Entre una opción mala y una opción catastrófica, nos vemos obligados a elegir la primera opción”, se justificó Tsipras ante el Comité Político de su partido.

Y la metamorfosis de Kafka

Mientras abandonaba el edificio del Consejo de la UE en Rue de la Loi rumbo a Atenas Tsipras pensó, atormentado aún por la dimisión de Varoufakis, que nunca debió haber aceptado ese acuerdo… Como en La Metamorfosis de Kafka, la novela en la que Gregor Samsa se despierta convertido en un gigantesco insecto tras un sueño intranquilo, algo cambió para siempre la mañana del 13 de julio. Tsipras, la primera y última esperanza de la verdadera izquierda europea, había alcanzado la mayoría de edad de forma abrupta.

El ex primer ministro griego regresó a Atenas con el compromiso de recibir 86.000 millones de euros, pero a cambio de aceptar unas condiciones que ni el votante más ingenuo de Syriza habría apoyado una semana antes de haber conocido este desenlace. Entre esas condiciones Tsipras había accedido a crear un fondo para la privatización de bienes públicos griegos por valor de 50.000 millones de euros. Su mayor victoria fue lograr que la sede pasara de Luxemburgo a Atenas.

A pesar de todo, las medidas exigidas por los acreedores fueron aprobadas el 14 de agosto en el Parlamento heleno con 222 votos a favor y 64 en contra. Ya era, sin embargo, demasiado tarde para Tsipras. Durante la votación 25 diputados de su partido se desmarcaron para crear un nuevo grupo parlamentario, Unidad Popular, que hoy ya es el tercer grupo del Parlamento. Tsipras ha hecho los cálculos y sabe que tendría muy difícil lograr los 120 votos mínimos que la Constitución griega exige para sobrevivir a un voto de confianza en el Parlamento. Por eso –explicó en su carta de dimisión– “el pueblo deberá decidir de nuevo si quiere continuar con valentía las negociaciones con los acreedores”. Nunca aclaró qué entendía por valentía, ni si pensaba que sus últimas negociaciones habían sido valientes.

Gobernar era esto

Con frecuencia el tránsito de la oposición al gobierno obliga a posponer la construcción del paraíso en la Tierra para pagar los salarios de los funcionarios el próximo mes. Sobre todo, si ya has dejado de pagar tus deudas. Quien crea que se puede gobernar sin renunciar debería renunciar a gobernar. Pero Tsipras se equivocó al convocar un referéndum ambiguo y precipitado, hacer campaña a favor del “no” y luego renegar del resultado victorioso aceptando un acuerdo mucho peor para Grecia. Se equivocó al negociar su permanencia en el euro y un tercer rescate sin tener un plan B y se equivocó al intentar hacer creíble la ficción de que David podía derrotar a Goliat.

A pesar de todo, es muy probable que Tsipras revalide su mandato. Las próximas elecciones griegas serán un excelente laboratorio para saber si los votantes griegos priman la (i)responsabilidad de sus gobernantes sobre su (in)coherencia ideológica, o viceversa. Esta vez Tsipras podrá atribuir su fracaso al deficiente diseño del euro, a la esclerótica forma de tomar decisiones del Eurogrupo, al egoísmo alemán, podrá, incluso, culpar al terrorismo financiero de la troika de todo los males de Grecia. Pero por muchas razones (y no todas atribuibles a él) lo que ya no podrá hacer es cambiar la historia. Grecia está hoy peor que cuando él asumió el poder y nada indica que el próximo primer ministro tenga en sus manos el poder suficiente para revertir esta situación.

Fuente: http://www.politicaexterior.com/actualidad/la-metamorfosis-de-alexis-tsipras/

Sobre la intervención del ejército ruso en la guerra de Siria

El motivo de las líneas que siguen no es compartir información sino compartir dudas sobre un artículo de Thierry Meyssan que publicamos recientemente (Oficiales rusos llegan a Siria para dirigir la guerra contra el Califato Islámico) que, sin duda alguna, es una noticia de gran alcance. Sin embargo, los medios rusos y simpatizantes con Rusia la han puesto en duda.

Pero no es eso lo que nos plantea dudas. Para nosotros la noticia es cierta y la hemos contrastado por varias fuentes muy distintas. Nuestras dudas proceden de las reacciones o, mejor dicho, de la falta de reacciones ante esa noticia, que supone un giro estratégico en Oriente Medio. Si la noticia es cierta, sorprende que Estados Unidos e Israel no hayan puesto el grito en el cielo, por más que uno de los aspectos sorprendentes de la noticia es que la participación de Rusia en la guerra de Siria se anunció previamente a Washington y Meyssan llegó a decir que estaba “coordinada” con Estados Unidos.

¿Qué está pasando realmente en Siria? No lo sabemos. Desde luego que el papel de Rusia en Oriente Medio es cada vez más importante y que si Rusia no aplasta ahora al Califato Islámico en Siria se lo va a encontrar dentro de sus fronteras próximamente.

Pero, en definitiva, la intervención rusa en Siria consolida la situación del gobierno de Al-Assad, por lo que la política de Estados Unidos, Francia y otras potencias cosecha un fracaso estrepitoso. ¿Cómo es, pues, posible que los medios no nos hayan servido la correspondiente campaña de noticias sobre el “expansionismo ruso”? Lo tienen muy fácil: la intervención rusa se llevaría a cabo con el aval del gobierno de Siria (una dictadura), pero sin el de la ONU…

Hemos seguido el rastro de la noticia. Nosotros publicamos la fuente de la misma, Thierry Meyssan, que la publicó en Voltaire el 24 de agosto. Cuatro días después la confirma Guy Taylor en el Washington Times de una manera indirecta. Taylor dice que la Casa Blanca está presionando a Putin para lograr una cooperación que estabilice la zona. Con ese propósito, ese mismo día Michael Ratney, delegado especial de Estados Unidos para Siria, viajaba a Moscú. Aunque el artículo no hablaba para nada de tropas rusas en Siria, dejaba claro un intento de conciliación por parte de Estados Unidos hacia Rusia, al menos en el asunto de Siria. Es más: da la impresión de que es Obama quien quiere que Rusia vaya a combatir a Siria.

Lo mismo cabe decir de un medio israelí como Ynet (Yedioth Ahronot), que el 2 de setiembre no sólo admite la noticia como buena sino que añade algunos detalles, como que los rusos ya están en Siria o la intervención de Irán, para acabar de una manera complaciente con tal situación que, según nuestro punto de vista, puede llevar a un choque con la aviación israelí. Por lo tanto, tampoco Israel parece tomarse la noticia como un revés.

A partir de entonces, una serie de medios muy solventes (Infowars, Zero Hedge, Daily Beast) reproducen la información y otro medio israelí, DebkaFiles, sigue aportando nuevos datos que la confirman. Según DebkaFiles el tinglado puesto en pie por el imperialismo, el mando conjunto de Estados Unidos, Israel, Jordania y la “oposición siria moderada”, para mantener la guerra ha fracasado. La única manera de solventar la situación, según DebkaFiles, es la participación rusa. ¿Se ha convertido Rusia en la tabla de salvación de Oriente Medio?

Pero DebkaFiles pasa por alto que una estrategia, la del mando conjunto, tiene por objeto acabar con Al-Assad y Hezbolá, mientras que los rusos lo que pretenden es acabar con el Frente Al-Nosra y el Califato Islámico para respaldar la situación de los otros dos, es decir, que se trata de estrategias contrapuestas.

Por su parte, los medios más cercanos a Rusia manifiestan su escepticismo o niegan la intervención militar. El 1 de setiembre Russia Insider y Saker niegan que Putin vaya a arriesgar la vida de un solo aviador ruso en Siria, cuya guerra consideran como un “asunto interno”. Rusia tiene una mala experiencia con los islamistas en su propio suelo. En su apoyo, estos medios citan fuentes del ejército ruso que descartan tal intervención.

Russia Today da un paso más y pide explicaciones al periodista de Ynet, Alex Fishman, por las fuentes de la información, a lo que el israelí se niega. No obstante, afirma que la filtración procede de “diplomáticos occidentales”.

Por su parte, para corroborar la información, Sputnik se dirige a Mark Toner, un portavoz oficial del Departamento de Estado, quien confirma que la posición de la Casa Blanca es la de estimular una mayor implicación de Rusia en la guerra de Siria. Pero Toner no confirma la noticia. Dice que su país no sabe nada. ¿Los satélites de la NSA no son capaces de detectar a 3.000 soldados rusos en Siria? Lo sabe pero no quiere decirlo.

En una entrevista con Russia Today, Richard Spencer, de Alternative Right, lanza un ataque furibundo contra Ynet, calificando la noticia como propaganda de guerra: los rusos no están ni se les espera en Siria. Es el único que ha utilizado un tono agresivo, lo cual también es sorprendente. Por una vez, y sin que sirva de precedente, la falta de agresividad es característica en las informaciones de ambos bandos. ¿Se han opuesto de acuerdo estadounidenses y rusos sobre Siria?, ¿quieren que la intervención de los rusos se haga de manera discreta?

Aunque el asunto no está nada claro, la respuesta tiene que ser negativa. La explicación es que ambas partes están de acuerdo en hacer pasar un giro estratégico en Oriente Medio como algo banal e irrelevante.


Antes de Afganistán, la última vez que sucedió algo parecido fue en 1973, en tiempos de la URSS, cuando durante la guerra del Yom Kippur las fuerzas del general Sharon atacaron en el Sinaí al ejército egipcio, amenazando con aniquilar por completo al III Cuerpo. La URSS anunció que se disponía a intervenir para evitar dicha matanza, ante lo cual Estados Unidos se puso en DefCon-3, es decir, en disposición de lanzar misiles nucleares sobre el ejército soviético. Como en Cuba diez años antes, la situación se solucionó cuando Sharon sacó a su tropas del Sinaí y los soviéticos metieron a sus fuerzas aerotransportadas en sus cuarteles.

Desde nuestro punto de vista, tenemos la impresión de que hay un principio de acuerdo sobre Oriente Medio, del que no sabemos los términos, aunque posiblemente alcanza también a Irán. El motivo del secreto es ese disimulo tan frecuente en los medios: jamás puede parecer que Estados Unidos, Francia e Israel han fracasado en algo, ni tampoco que los rusos sean nunca salvadores de nada sino sólo agresores.

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