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El proyecto de guerrilla continental del Che Guevara (2)

Jan Lust

3. Bolivia, Argentina y Perú

El rol de Bolivia en el proyecto revolucionario continental del Che fue de valor estratégico. Allá era donde la “columna madre”, mencionada por Manuel Piñeiro, debería construirse, o como Fidel Castro escribió: “la guerrilla en Bolivia fuese escuela de revolucionarios que harían su aprendizaje en los combates”. Manuel Piñeiro escribe además: “En su perspectiva del Che Guevara, esa guerrilla debía resultar en una escuela de formación de cuadros latinoamericanos, sobre todo del Cono Sur entre ellos argentinos, que propiciara extender la lucha armada a otros países fronterizos. A la vez, le permitiría acumular fuerzas políticas y militares y esperar por la ocasión más oportuna para continuar hacia su país natal. Ello dependería del desarrollo y crecimiento de la columna madre asentada en Bolivia. Sin ella, no era posible seguir hacia Argentina, donde también se había instalado una sanguinaria dictadura militar, apoyada por Estados Unidos y repudiada por los sectores más combativos del pueblo argentino. De una manera realista, el Che analizó que si a partir de Bolivia surgían y evolucionaban otras columnas guerrilleras, conformadas por combatientes de diversas naciones del Cono Sur, esto provocaría como reacción una alianza entre los gobiernos y los ejércitos de los países fronterizos, apoyados por el imperialismo. Ello contribuiría a la propagación de la lucha armada revolucionaria en la región, la cual se tornara un escenario de cruentas, largas y difíciles batallas que más tarde o temprano llevaría a la intervención yanqui. Eso sería, por tanto, otro de los Vietnam a los que él convocó en su histórico Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”(1). Régis Debray, quien en Bolivia investigaba dónde exactamente se podía construir con éxito la “columna madre” de la guerrilla latinoamericana, escribe que la estrategia del Che no tenía a Bolivia como objetivo: “A lo más, podían cuestionar las posibilidades tácticas para un “foco” guerrillero, de superar en un primer estadio las dificultades de implantación. Y el Che, que pensaba siempre más como estratega que como táctico, no tenía razón alguna para considerarlas impedimento […] En este país Bolivia como acabamos de ver, el camino más corto para ‘llegar al poder’ no pasa por el campo, y no tiene por punto de partida, en todo caso, una zona rural semidesierta; aunque solo fuera porque el campesinado no es y menos todavía, desde la reforma agraria, la fuerza motriz de la revolución boliviana […] Al elegir un teatro de operaciones tan alejado geográficamente de los centros del poder político, el Che revelaba a la vez que se había dado un campo históricamente distinto. Al tomar así sus distancias, en todos los sentidos de la palabra, respecto de las luchas políticas bolivianas y respecto del terreno en el que acostumbran a decidirse la insurrección urbana vinculada al complot militar, hacía retroceder los hitos de un horizonte limitado a un asunto que él consideraba como provinciano: si América Latina es la ‘Patria Grande’ en potencia, las ‘patrias chicas’ que la componen no son jamás otra cosa que provincias […] En efecto, el Che no tenía como objetivo inmediato la toma del poder, sino la construcción previa de un poder popular materializado por su instrumento de acción, de una fuerza militar autónoma y móvil. En su concepción, la construcción del poder popular se anteponía a la toma del poder en Bolivia, derivada en el tiempo y secundaria en importancia”(2).

La concepción estratégica del Che no significaba, según Régis Debray, que las organizaciones guerrilleras que deberían crearse en América Latina, solo podrían derivarse de la “columna madre”. En su libro “La guerrilla del Che”, escribe que el Che “se basaba, antes que nada, en una situación en vías de conformación por entonces. Aquella red, en efecto, no iba a tejerse únicamente a partir de su centro boliviano, sino simultáneamente, en varios tramos. Las fuerzas del Che se limitarían en muchos casos a realizar la conjunción, ya que no física al menos política, con las fuerzas y los frentes guerrilleros implantados ya en su periferia, bien para reforzarlos o para coordinarlos”. Según Harry Villegas, uno de los objetivos del Che Guevara era coordinar el movimiento revolucionario en la parte sur de América Latina.

La construcción de una serie de unidades guerrilleras en toda América Latina era una actividad planeada. En Cuba, el Che Guevara ya habría elaborado planes acerca de este objetivo: “Cuando la columna de Fidel hubo alcanzado sus máximos efectivos habida cuenta de los recursos de la zona y de sus necesidades de movilidad, se destacó de ella la columna de Raúl Castro, en los comienzos de 1957, para ir a abrir el segundo frente en el norte de la provincia de Oriente, y después se destacaron la de Juan Almeida en la periferia de Santiago, en marzo de 1957, y en agosto de 1958 las dos columnas del Che y de Camilo Cienfuegos hacia Las Villas, de la misma manera debían destacarse de la columna de Ñancahuazú, cuando esta hubiera alcanzado su punto de congestión, una pequeña columna hacia el segundo frente boliviano de Chapare, al norte de Cochabamba, y después otro para abrir el tercer frente del Alto Beni, al norte de La Paz (las dos tenían ya sus responsables designados en el seno de la guerrilla, aunque todavía no públicamente). El conjunto de estos tres frentes articulados habría de constituir entonces el foco central boliviano. De allí, en un segundo tiempo, habrían de partir diversas columnas hacia los países vecinos”(3). El autor mexicano Jorge Castañeda, tiene una versión más detallada de lo que se refiere al surgimiento de las columnas guerrilleras: “Para el 20 de diciembre de 1966 habrían arribado la totalidad de los cubanos seleccionados así como sesenta bolivianos; con este núcleo inicial se crearía, más que un foco guerrillero, una especie de escuela de cuadros de la guerrilla latinoamericana. Las características del campamento debían entonces ser más bien el sigilo, la impenetrabilidad y el aislamiento, y no tanto la inmersión en zonas campesinas pobladas con propósitos de reclutamiento u obtención de víveres. A principios de 1967, se lanzaría un llamado a las direcciones revolucionarias latinoamericanas, para que enviaran a sus mejores cuadros, por las vías de acceso facilitadas por el PCB y Mario Monje. Del campamento inicial partirían diversas columnas nacionales en dirección a sus propios países, en excursiones de entrenamiento y reconocimiento más que de combate; al cabo de varios ensayos, se internarían en sus respectivos países, el Che conduciendo a la columna Argentina”.

Argentina y Perú formaron los puntos de lanza dentro de la concepción estratégica del Che. Una vez que la guerrilla en Bolivia se haya establecido firmemente, se debería empezar a trabajar en otros países. Ambos países se ubicaban relativamente altos en la lista de prioridades de La Habana, según la CIA (4). “En dirección de la Argentina se desplazaría otra columna latinoamericana compuesta también por una mayoría de argentinos, más importante esta sin duda que la anterior que se dirigiría al Perú y cuyo mando le correspondía tomar al Che, evidentemente, llegado el momento”(5). Víctor Dreke, un guerrillero cubano quien formó parte del grupo de cubanos que bajo la dirección del Che luchó en el Zaire (1965), señala que el Che Guevara había ido al país africano con la intención de regresar posteriormente a América Latina cuando la situación haya madurada y para luchar en Argentina. Según Juan Pablo Chang, de acuerdo a su “Informe de Francisco sobre la entrevista con Ramón y sobre la zona que se encuentra. Diciembre 23 de 1966”, el plan era que desde Bolivia divisiones irían al Perú, Argentina y Brasil. La guerrillera argentina-alemana Tamara Bunke (Tania), que llegó en noviembre de 1964 a Bolivia, había recibido el encargo, aparte de recoger información sobre la situación política en Bolivia, de no perder de vista a las preparaciones de los levantamientos en los países vecinos, en particular las de Argentina (6).

El 25 de julio de 1966, Harry Villegas escribió en su diario: “El Negro Mario Monje había ofrecido cuatro hombres para preparar las cosas en Argentina o Perú y prometió darnos otros seis”. En un mensaje de Fidel Castro al Che, enviado el 14 de diciembre de 1966, se lee: “Tú decidirás lo que mejor convenga de acuerdo al análisis sobre el terreno, esta entrevista contigo de Mario Monje con Ernesto Guevara, el día 31 de diciembre de 1966 lo planteé en base a que tú eras el jefe estratégico de esta operación y que la misma no se podía determinar dónde comenzaría exactamente ya que podían surgir incidentes imprevistos que obligasen a desarrollarlas en la tierra de Stanislao Mario Monje y Bolivia antes que hacia el Sur”. El día 21 de marzo de 1967, Che Guevara escribe en su diario: “El Pelao Ciro Bustos, por supuesto, está en disposición de ponerse a mis órdenes y yo le propuse ser una especie de coordinador, tocando por ahora sólo a los grupos de Jozamy, Gelman y Stamponi y mandándome 5 hombres para que comiencen el entrenamiento […] Si aceptan, deben comenzar la acción exploratoria en el norte argentino y mandarme un informe”.

Las organizaciones guerrilleras que tendrían que crearse en Argentina y Perú, debían ser los primeros focos de la resistencia continental. Sólo después del inicio de las acciones de ellas, se empezaría con los otros países. “El foco boliviano funcionaría entonces como un centro de adiestramiento militar y de coordinación política de las diversas organizaciones revolucionarias nacionales de América Latina. Los elementos más avanzados de cada país serían sustraídos de su base de origen, incorporados por un momento al foco boliviano mandado por el Che, y devueltos después a su base nacional como cuadros político-militares ya formados. Se multiplicaría así, por reproducción natural, la guerrilla original en varios puntos del continente” (Régis Debray).

En los primeros meses de 1967, se habría fundado en Argentina un ELN por, entre otros, Marcos Osatinsky y Roberto Quieto para apoyar a la guerrilla en Bolivia. Con el mismo plan se habrían creado las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL) (7). Las organizaciones no entraron en acción. Quizás una de las razones habría sido la detención de Ciro Bustos en mayo de 1967. “Dantón Régis Debray y Carlos Ciro Bustos cayeron víctimas de su apuro, casi desesperación, por salir y de mi falta de energía para impedírselo, de modo que también se cortan las comunicaciones con Cuba (Dantón) y se pierde el esquema de acción en la Argentina (Carlos)” (Che Guevara). Harry Villegas señala, sin embargo, que “el Che sabía que si tomábamos el poder en Bolivia, había que construir un movimiento de base muy fuerte para que al defender su revolución, Bolivia se tornara en internacionalista. Con la preparación de todos los peruanos, los argentinos que participaran, iba a ser recíproca la ayuda. Y saldrían de allí columnas internacionales, junto con los cubanos que también participaríamos. Entonces la lucha se trasladaría a los grandes escenarios. Ya en la primera etapa iban a participar los revolucionarios argentinos, que realmente lo hicieron. Hubo una división argentina que marchó hacia la frontera y se acercaron en busca de nosotros, también los revolucionarios brasileños asumieron la responsabilidad de financiamiento económico”.

En el Perú, la guerrilla debía reconstruirse completamente. “El ELN peruano debía reconstruirse lentamente, y a ello se entregaba con un ardor metódico Juan Pablo Chang (El Chino), ayudado por los cuadros de su organización presentes en Bolivia. De todos modos, el combate no podía reanudarse en el Perú sino a partir de Bolivia, y esta conclusión deducida por el propio Che hubieron de trasmitírsela Papi y Pombo a los peruanos de La Paz, a través de Sánchez Julio Dagnino, en el mes de junio de 1966. Si bien los proyectos peruanos tan solo se aplazaban, la mala noticia causó en ellos cierto malestar –decepción y despecho– pronto superado” (Régis Debray). Los peruanos que formaron parte de la guerrilla en Bolivia se unirían, según Régis Debray, después de que la guerrilla boliviana había alcanzado un tamaño adecuado, a la recién formada base guerrillera en Ayacucho (8).

En el período en que el Che desarrollaba sus planes operativos, los guerrilleros del ELN y del MIR ya habían sido derrotados. La idea de restablecer una base guerrillera en Ayacucho no era realista. Además, las ambigüedades acerca de lo que exactamente había ocurrido en Ayacucho contribuyeron a que los mismos cubanos cambiaran sus planes y en vez de combatir en el Perú iban hacerlo primero en Bolivia. Los peruanos asimismo, no sabían lo que quedaba de la guerrilla en Ayacucho. El 2 de diciembre de 1966 el Che escribió que Juan Pablo Chang “cree que algunos sobrevivientes de la guerrilla están actuando en la zona, pero no lo saben a ciencia cierta pues no pudieron llegar hasta la zona”. Por eso, es un poco extraño leer lo que el Che señaló en su diario el 20 de marzo de 1967. Él escribió que el líder del ELN peruano “pide 5 mil dólares mensuales durante 10 meses y de La Habana le dijeron que discutiera conmigo. Trae además un mensaje que Arturo René Martínez no pudo descifrar por ser muy largo. Le dije que en principio sí, sujeto a que en 6 meses se alzara. Piensa hacerlo con 15 hombres y él como jefe en la zona de Ayacucho. Convinimos además, en que le recibiría 5 hombres ahora y 15 más, con algún lapso y les enviaría con sus armas luego de entrenarlos en combate. Él me debe enviar un par de transmisores de alcance medio (40 millas) y trabajaremos en la confección de una clave para nuestro uso y estar en permanente contacto”. En el mensaje número 4 del Che a Fidel Castro que debería haber sido escrito en el periodo del 10 al 19 de abril de 1967, se lee: “Llegaron Dantón Régis Debray y Francisco Juan Pablo Chang este no sabía cantidad de dinero y dejó dinero en La Paz, pienso darle 30 mil dólares y reservar el resto para cuando se alce; luce pocas condiciones y de carácter para dirigir guerrilla pero eso es cosa de él”. Además escribe que: “Manden los becados de Francisco aquí; informen contacto a La Paz, harán primera experiencia en esta zona”. La intención de reorganizar la guerrilla fue mencionada también por el propio Che en su mensaje a la Tricontinental. Se lee: “En el propio Perú, con tenacidad y firmeza, nuevas figuras aún no completamente conocidas, reorganizan la lucha guerrillera”.

La reconstrucción de la guerrilla en Ayacucho nunca se ha llevado a cabo. “Lo de Ayacucho prácticamente ya quedó descartado porque todo eso estaba descubierto por el ejército” (Milciades Ruíz). Sin embargo, ciertamente los peruanos tenían planes para dar nuevamente vida al proyecto guerrillero pero no en el departamento de Ayacucho. En el Diario se puede encontrar la siguiente frase al respecto. El 2 de diciembre de 1966 Che Guevara escribió: “También decidí darles apoyo a los guerrilleros peruanos para que enviaran 5 peruanos a establecer enlace para pasar las armas a una región cercana a Puno, del otro lado del Titicaca”. En el informe de Juan Pablo Chang a las autoridades cubanas sobre su conversación con el Che Guevara en diciembre de 1966, se lee lo siguiente: “Dijo que nosotros podíamos continuar con nuestros propios trabajos para abrir un frente guerrillero en la frontera con Bolivia en estrecha coordinación con él. Que en realidad nosotros debíamos hacer un trabajo de avanzada hasta que la columna de compañeros nuestros que parta de Bolivia llegue a la mencionada zona”. En 1966, el ELN peruano empezó a montar una base guerrillera en el departamento de Puno.

4. ¿Bolivia o Perú?

El Che escogió Bolivia como punto de partida para la lucha guerrillera continental. Sin embargo, se puede encontrar indicios que en vez de Bolivia tenía al Perú en mente. Pero debido a la falta de claridad acerca de lo que realmente había pasado en la provincia de La Mar y en qué estado se encontraba la organización guerrillera peruana después de la detención de Héctor Béjar, es posible que se hubiera tomado Bolivia como punto de partida.

En una entrevista con el escritor izquierdista Néstor Kohan, Harry Villegas dice: “Si en la lectura del diario que escribí en aquella época pudieras apreciar la coyuntura de cómo surgen las decisiones, te podrías dar cuenta de que realmente el Che no pretendía ir a Bolivia. El Che pretendía ir a Perú. Cuando nosotros salimos del África, la línea principal era ir a Perú. Y los bolivianos se comprometen con nosotros en darnos la ayuda para organizar la manera de ir a Perú o a Argentina […] Las instrucciones que a mí me dieron cuando yo salí de Praga era que le explicara a Papi concretamente que ya no íbamos para Perú. Que había que explicarle a Sánchez que era el representante del grupo peruano que teníamos en Bolivia las razones. Y todo esto se fundamentó en que el movimiento peruano estaba penetrado, infiltrado, como se podía ver por los golpes que le habían dado. Esas eran las instrucciones que me dieron”(9). En una entrevista con el general cubano William Gálvez dice: “Los primeros días de mayo de 1966 llegué con Tuma Carlos Coello a Praga. La razón de nuestro viaje, además de acompañar al Che, era, fundamentalmente, que él nos prepara para la futura misión, que sería reiniciar la lucha armada en Perú, para luego extenderla a los demás países; aunque la entrada del Che sería por Bolivia”. De acuerdo con documentos en posesión del autor Jon Lee Anderson, Harry Villegas ya habría empezado con su diario boliviano en junio de 1966. En el prólogo inédito, se habría podido leer que la “siguiente aventura” debía realizarse en territorio peruano. Jon Lee Anderson escribe también: “Según Pombo, la primera alternativa que propuso el Che para su destino siguiente fue Perú. Para ello necesitaba la ayuda de los bolivianos, estratégicamente situados en el país vecino. En abril de 1966 envió a Papi a Bolivia como explorador de avanzada con la intención de seguirlo si este daba ‘luz verde’”. “Lo primero era entrar en contacto con los peruanos, conocer el verdadero estado de su movimiento y [obtener] el apoyo del Partido Comunista Boliviano” dijo Pombo. Hasta el día de hoy perdura la polémica sobre cuál era el destino verdadero de la siguiente y última empresa guerrillera del Che. Según Pombo, los planes de ir a Perú se modificaron y se empezó a estudiar las posibilidades de Bolivia después de su llegada con Tuma a este país. La versión de Ariel Juan Carretero es distinta: “Piñeiro y Fidel ya pensaban en Bolivia cuando lograron sacar al Che de su reclusión en Tanzania”(10). Además el escritor norteamericano anotó: “Pombo dijo al autor que enviaron a Papi desde Praga a Bolivia con la intención de pedir a Monje que los ayudara a viajar a Perú y poner en marcha los preparativos para recibir al Che; que él y Tuma fueron luego a Perú a ayudar a Papi. Dijo que estando ellos en Bolivia, comenzó el derrumbe de las guerrillas peruanas y cundió la sospecha de que estaban ‘infiltrados’; que en ese momento empezaron a discutir la idea de iniciar una guerra en Bolivia. El problema de esta versión además de contradecirse con la de Ariel es que Pombo llegó a Bolivia en julio de 1966, pero la desintegración de los rebeldes peruanos había comenzado meses antes, con la muerte de Guillermo Lobatón y Luis de la Puente Uceda y la captura de Héctor Béjar producida en marzo”(11). Ulises Estrada señala que Papi y Emiliano (Dawi Santiago) fueron enviados a Bolivia para crear las condiciones que posibilitaría la entrada del Che al Perú a través de este país (12). Juan Carretero, en ese entonces jefe de la división latinoamericana de la Dirección General de Inteligencia (DGI), dice: “En Bolivia habían ocurrido luchas políticas muy fuertes y se acrecentaban las desigualdades sociales, y siempre ha sido un pueblo combativo. Por todas estas condiciones se tomó como un punto importante, para que pudiera desde allá preparar su ingreso al Perú y luego a la Argentina”.

Manuel Piñeiro, quien ha participado activamente en las preparaciones para la lucha guerrillera en Bolivia, dice lo siguiente sobre la cuestión si el Perú fue uno de los países donde el Che quería ir antes de que Bolivia fuese escogido: “Argentina, Perú, Bolivia, todo formaba parte de su proyecto integrador para llevar adelante su estrategia de continentalizar la revolución […] Es decir, que en el Perú había cierta organización y efervescencia popular, luchas sociales; ocurría la toma de tierras dirigida por Hugo Blanco; a la vez que era atractivo para el Che porque se hallaba más cerca de Argentina. Además, en esa época, en Bolivia existía un gobierno democrático surgido de la revolución de 1952, que duró hasta 1964. Sin embargo, tanto el intento guerrillero del ELN como los del MIR, fueron destruidos; murieron Luis de la Puente Uceda (en noviembre del ’65) y Lobatón (en enero del ’66); Héctor Béjar ya había sido detenido en 1965 y golpeada la columna que dirigía”(13). Régis Debray escribió: “Hasta mediados de 1966, según parece, el Che no pensaba en Bolivia sino como una plataforma de partida para el Perú, adonde efectivamente proyectaba trasladarse con el fin de unirse a los frentes guerrilleros ya implantados. En los comienzos de su misión, Papi había recibido instrucciones que no dejaban dudas sobre este plan original; por eso, desde sus inicios, la infraestructura clandestina de La Paz tenía por pilares a elementos del ELN peruano, instalados en el país desde el asunto de Puerto Maldonado. Pero la derrota sufrida por Luis de la Puente en Mesa Pelada, en el Cuzco, así como la desaparición del grupo de Lobatón y de Máximo Velando en Junín, sellaban en lo inmediato la suerte del MIR como organización militar, y la emboscada de Tincoj en diciembre de 1965, seguida de la captura de Héctor Béjar, la del ELN. Estos fracasos de 1965, confirmados y verificados en los primeros meses de 1966, eliminaban pues la primera opción del Che”. Durante los interrogatorios después de su detención en abril de 1967 en Bolivia, Régis Debray habría declarado que, según el Che, el Perú fue una mejor opción que Bolivia.

Los planes para una contribución directa del Che al frente guerrillero Javier Heraud en el departamento de Ayacucho es confirmado por Alaín Elías y Milciades Ruíz, ambos militantes del ELN. “En ese lapso cuando yo regreso a Lima, saliendo de Ayacucho en mayo de 1965 yo y Juan Pablo Chang, que estaba al mando de la ciudad, teníamos una conversación. Como yo bajaba, sabía cuál era la situación arriba, entonces le informo que nos faltaba capacidad, experiencia y que necesitamos cuadros cubanos que nos reforzaran, que son más experimentados”. Y cuando Juan Pablo Chang se fue a La Habana, “me preguntó dice Alaín Elías qué cosa puedo solicitar. Entonces dije que necesitamos gente con mayor experiencia, cuadros y se pensaba en el Che” (Alaín Elías). Milciades Ruíz dice que durante uno de sus viajes a Cuba, Juan Pablo Chang “se comprometió a traer al Che al grupo de Ayacucho, a la guerrilla de Ayacucho. Entonces él regresa en enero 1966 más o menos, y me dice:

― El Che se viene con nosotros.


Pero eso fue un arreglo antes de que caiga la guerrilla de Ayacucho”
(14)

Los cubanos respondieron favorablemente a la solicitud de enviar internacionalistas. En marzo de 1966, de acuerdo con la información que manejaba Alaín Elías en ese entonces, guerrilleros cubanos habían llegado a la ciudad de Arica (Chile) con el objetivo de reforzar el frente guerrillero en Ayacucho. “Sorpresivamente leí en el periódico que se había capturado a Héctor Béjar. Para mí, eso no tenía sentido porque para mí él estaba arriba. Cuando me conecté con la organización, resulta que efectivamente Héctor Béjar se había puesto en contacto con la organización. Lo iban a recoger para ponerlo en una casa clandestina, pero él estaba en la casa de una persona amiga de él que yo no conocía y ahí lo capturan. Entonces viene un desconcierto. En ese momento llega también la información que los cubanos ya están en Arica […] Julio Dagnino va por allá, para Arica, y me dice que están aquí pero están cambiando por la caída de Héctor y se van a Bolivia […] Los cubanos nos piden que reforcemos lo que se estaba organizando en Bolivia. Entonces Julio va para Bolivia y mandamos todo un equipo a Puno y a Bolivia. La presencia de cubanos en Arica es confirmada también por el hecho de que allá Juan Pablo Chang habría recibido dinero de José María Martínez (Papi). Luego, una persona con el nombre de Gallardo (Bolas) fue encargada de llevar este dinero a Lima”(15).

El 29 de julio 1966, Harry Villegas escribió en su diario: “Informamos a Sánchez, el compañero peruano que sirve como agente de enlace entre nosotros y Chino, de la decisión de nuestro gobierno de comenzar la lucha, primero en Bolivia y después en el Perú. Le explicamos el hecho de que, por el momento, las condiciones son mejores en Bolivia, comenzando por la forma en que se han desarrollado las cosas en su país que dieron al traste con la lucha armada allí (la muerte de De la Puente, la prisión de Calixto Héctor Béjar, la desaparición de Lobatón, etcétera. Él comprendió perfectamente las cosas. Le pedimos que continuara colaborando con nosotros, que su organización envíe hombres como está previsto para ser adiestrados aquí, que ellos participarían con los bolivianos en algunas de las acciones y posteriormente formarían el núcleo de las guerrillas en su país, junto con algunos de nuestros compatriotas”. El 6 de agosto escribió: “Llegan dos compañeros peruanos con mensajes de Chino que dice que no comprende el motivo por el que le da prioridad a Bolivia. Piensa que ellos, aún cuando están trabajando lentamente, han tomado la decisión de comenzar la lucha y que cualesquiera que fuesen las condiciones para esta que estuvieran faltando, ellas serán creadas. (La verdad es que, a nuestro juicio Ramón Che Guevara no puede ir allí, hay muchas cosas que deben ser aclaradas, tales como la captura de Calixto, la muerte de De la Puente, la desaparición de Lobatón y la captura de Gadea. Parece, por la forma en que van las cosas, como si Calixto se hubiese entregado, por intermedio del médico, tal vez a condición de que ellos garantizaran su vida)”. El 10 de septiembre anotó: “En nuestro anterior informe pedimos orientación sobre la forma cómo resolver la cuestión de Perú. A la vez que informamos, hemos procedido a informarle a Sánchez a los efectos que le hiciera llegar al Chino el cambio de bola le reiteramos nuestra decisión de seguirle ayudando en un plano secundario con relación a la cosa boliviana. El Chino contestó, accediendo a que Sánchez colaborase con nosotros en el Plan de Bolivia, pero a la vez nos hizo patente su opinión y decisión de trabajar, nos manifestó que aunque los trabajos habían ido lentos, se realizaban con paso firme, que su organización se mantiene en la decisión de ir a la lucha armada cueste lo que cueste”.

La elección de Bolivia no fue al azar. Inti Peredo escribe en su libro “Mi campaña con el Che”, que el Che escogió Bolivia porque “está ubicado en el corazón del cono sur de nuestro continente, limitaba con cinco países que tienen una situación política-económica cada vez más crítica, y su misma posición geográfica la convierte en una región estratégica para irradiar la lucha revolucionaria a las naciones vecinas”(16). Durante las conversaciones con el Che, el 31 de diciembre de 1966, el Che le habría explicado, según Mario Monje, “que su intención inicial era comenzar la lucha en otro lugar o país, pero que había llegado a la conclusión de que Bolivia ofrecía buenas condiciones […] que tal situación permitía crear un foco guerrillero, un foco revolucionario, impulsor de las luchas del pueblo, pues la guerrilla tendría la virtud de aglutinar a las fuerzas antiimperialistas y de arrastrarlas a la lucha armada; que el desarrollo de la lucha y la intervención abierta del imperialismo y de otras fuerzas extranjeras permitirían crear nuevos focos en otros países, generalizándose de ese modo la lucha guerrillera en el continente”.

La guerrilla boliviana fue construida en el sur del país, cerca de la frontera con Argentina. Che no ha participado en los viajes de reconocimiento, necesarios para la determinación de la zona de acción. Sin embargo, antes de que esta fuera decidida, el Che ha señalado reiteradamente que en el norte, cerca de La Paz, tenía que adquirir una finca. Esta región (Alto Beni), donde en septiembre de 1966 Régis Debray fue enviado para hacer un estudio geográfico y político y lo que el Che recibió justo antes de su partida, está a la altura del departamento peruano de Puno donde, en el mismo periodo, militantes del ELN estaban construyendo un frente guerrillero (17).

En los primeros meses de 1966 se buscaba una finca cerca de la localidad de Caranavi, que está alrededor de 3 horas de distancia de La Paz. La finca tenía que funcionar como un escondite y un centro de entrenamiento para guerrilleros que vinieron desde Cuba y estaban en camino al Perú. En 1965, otro grupo de peruanos fueron enviados a Cuba para recibir una capacitación política y militar. Los planes para la compra de una finca no se realizaron (18).

Los meses pasaron y aún no era determinado dónde se establecería la guerrilla. Esta situación duró hasta septiembre. Che insistió en la región cerca del departamento de Puno y envió a Alberto Fernández (Pacho) a Bolivia con un mensaje, de fecha del 3 de septiembre, diciendo que él ha escogido la región de Alto Beni (Caranavi). Según el cubano Daniel Alarcón (Benigno), uno de los sobrevivientes de la lucha guerrillera en Bolivia, los entrenamientos de preparación en Cuba apuntaban a que lucharían en el Alto Beni. Los cubanos recibían clases en el idioma quechua para comunicarse con los indígenas que vivían allí (19). En la región donde finalmente se inició la lucha, no se hablaba el quechua. Entonces, se podría concluir que el Che no había planeado empezar la guerra de guerrillas en el departamento de Santa Cruz.

El 6 septiembre se lee en el diario de Harry Villegas (1997: 49) que hubo un plan para comprar una finca en Alto Beni (20). Cuatro días más tarde él informó al Che que en los alrededores de Santa Cruz existían las mejores oportunidades para la guerrilla. Caranavi no cumplió con los requisitos porque, cerca de la finca que se iba a comprar, unidades del ejército estaban construyendo una carretera. Según Manuel Piñeiro, la opción de Alto Beni significaría que el Che debería permanecer más tiempo en Cuba y el Che creía que si él esperaba mucho tiempo, aumentarían las posibilidades de que los planes se filtraran y eso tendría como resultado de que el proyecto de la guerrilla continental podría peligrar. José María Martínez, que regresó a Cuba en octubre de 1966, presentó sus dudas al Che acerca de la zona sur de Santa Cruz (Ñancahuazú). Sin embargo, el Che no encontró los argumentos para postergar su contribución a la lucha. Según él, Ñancahuazú era una zona adecuada para largos entrenamientos. En Alto Beni se podría construir un segundo frente guerrillero.

Varios guerrilleros cubanos confirman que no era la intención combatir en la región de Ñancahuazú. Según Leonardo Tamayo (Urbano), el Che habría constatado que Ñancahuazú no cumplió con los requisitos guerrilleros. Ñancahuazú fue considerado como el campamento base para los combates que lejos de allí tendría que llevarse a cabo. Harry Villegas señala que la verdadera lucha guerrillera debía empezar en Alto Beni (21). También el boliviano Rodolfo Saldaña, que trabajaba en la red urbana de la guerrilla, confirma que la lucha tenía que hacerse en la región de Alto Beni. Ñancahuazú sirvió como una base de soporte (22). En octubre de 1966, Rodolfo Saldaña compró una hacienda en Alto Beni (23).

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El proyecto de guerrilla continental del Che Guevara (1)

Jan Lust

Es un hecho conocido que uno de los principales objetivos de la guerrilla del Che en Bolivia era servir como un catalizador y un centro de formación para la lucha guerrillera en el resto de América Latina. Sin embargo, las investigaciones sobre la relación concreta entre la guerrilla boliviana y los intentos guerrilleros que surgieron en otras partes de América Latina como consecuencia de la lucha en Bolivia son inexistentes o no han sido difundido ampliamente. Eso es muy curioso porque en su Diario Guevara habla sobre la internacionalización de la guerrilla. Además, también en las comunicaciones entre Guevara y La Habana durante la guerrilla boliviana la dinámica revolucionaria internacional de la guerrilla en Bolivia fue mencionada.

Se ha sugerido que el Che quería lanzar una lucha guerrillera en Argentina sobre la base de las columnas guerrilleras que se estaban desarrollando en Bolivia. Consideramos, sin embargo, de acuerdo con Harry Villegas, uno de los sobrevivientes de la guerrilla boliviana y también conocido como Pombo, que no sólo Argentina sino también Perú formó parte de los planes guerrilleros continentales del Che.

Sorprendentemente, la importancia del ELN peruana para el proyecto guerrillero del Che parece ser ignorado por la literatura sobre la guerrilla del Che. Biógrafos como Anderson (2010), Taibo II (2006), Castañeda (1997) Kalfon (1997) y O’Donnell (2003) han dado escasa atención a la relación entre el ELN peruano y boliviano. Más específicamente, ninguno de estos biógrafos menciona el intento guerrillero peruano en el departamento de Puno, ubicado cerca de la frontera con Bolivia, aunque deberían haber tenido acceso a las comunicaciones entre Guevara y La Habana que se refieren a este intento guerrillero. Además, en el Diario podemos, incluso, encontrar una clara referencia al supuesto intento guerrillero en Puno.

El 2 de diciembre de 1966, Guevara escribió: “También decidí darles apoyo para que enviaran 5 peruanos a establecer enlace para pasar las armas a una región cercana a Puno, del otro lado del Titicaca”. Por supuesto, su objeto de estudio no era el proyecto guerrillero continental de Guevara sino el hombre mismo. Sin embargo, es curioso descubrir que una de las biografías anteriores menciono el intento guerrillero en Puno.

En este artículo se describe el papel del ELN peruana en el proyecto guerrillero continental de Guevara. El objetivo inicial del Che fue fortalecer la lucha guerrillera en el Perú dirigido por el ELN en el departamento peruano de Ayacucho. La idea de desarrollar la guerrilla boliviana, sin embargo, surgió después de la derrota del ELN peruana en diciembre de 1965. Esta derrota no implicaba el fin del rol del ELN peruano en el proyecto guerrillero continental del Che. De hecho, en el mismo período que se levantó la guerrilla boliviana, también en el departamento peruano de Puno cerca de la frontera con Bolivia se intentó construir una fuerza guerrillera. Nuestros argumentos se basan en una revisión bibliográfica y entrevistas y correspondencia con exmilitantes del ELN peruana. El mapa que acompaña este artículo visualiza el papel estratégico del Perú para la guerrilla boliviana y, más en particular, el rol estratégico de la guerrilla peruana en el departamento de Puno.

Este artículo está estructurado en seis partes. En la primera parte se presentan las ideas de Guevara con respecto a la necesidad de una lucha guerrillera continental. La segunda parte ofrece una breve reseña de la aparición y evolución del ELN peruana y su relación con Cuba desde septiembre de 1962 hasta su derrota en diciembre de 1965 en el departamento de Ayacucho. La tercera parte discute el objeto principal de la guerrilla del Che: Perú o Bolivia. Con el fin de poner este tema en perspectiva, hemos incluido una narración sobre las supuestas relaciones entre la guerrilla boliviana y guerrilleros argentinos. En la cuarta parte analizamos la ubicación de la guerrilla boliviana y en la quinta parte describimos las intenciones del ELN peruano para construir una guerrilla en el departamento peruano de Puno, es decir, en la provincia de Sandia. Por último, en la sexta parte presentamos nuestras conclusiones.

1. El proyecto continental guerrillero del Che Guevara

El desarrollo de las ideas del Che sobre la lucha revolucionaria continental se remonta a principios de la década del sesenta. Ulises Estrada, un internacionalista cubano, escribe que desde 1961 el Che comenzó a hacer planes que le debería permitir desencadenar la lucha armada revolucionaria en otros países, en particular en la Argentina.

En su discurso con motivo del 152 Día de la Independencia de la Argentina, el 25 de mayo de 1962, el Guevara (1962) no dejó ninguna duda de que la revolución debería tener un carácter continental.

La necesidad de organizar la resistencia revolucionaria a nivel continental tenía que ver, además, de acuerdo con Guevara, que el imperialismo estaba preparando la represión contra los pueblos latinoamericanos y a eso se debería responder conjuntamente. Mientras más frentes guerrilleros fueron abiertos, más difíciles eran para ser combatidos.

En 1962, Guevara escribió el texto “Táctica y estrategia de la revolución latinoamericana”. En este trabajo, que se publicó el 6 octubre de 1968 en la revista cubana Verde Olivo, Guevara decía que los Estados Unidos harían todo para destruir el poder revolucionario. Eso haría difícil que la victoria se lograría en un país aislado. Por eso, según el Che, “a la unión de las fuerzas represivas debe contestarse con la unión de las fuerzas populares. En todos los países en que la opresión llega a niveles insostenibles, debe alzarse la bandera de la rebelión y esta bandera tendrá, por necesidad histórica, caracteres continentales”.

La lucha contra el imperialismo solamente podía tener éxito, dijo Che Guevara, cuando se la lleve a cabo en todo el mundo porque “hay que tener en cuenta que el imperialismo es un sistema mundial, última etapa del capitalismo, y que hay que batirlo en una gran confrontación mundial. La finalidad estratégica de esa lucha debe ser la destrucción del imperialismo”. Crear “muchos Vietnam” podría dividir las esfuerzas enemigas. Como un paso táctico en la lucha revolucionaria, Guevara proponía “la liberación gradual de los pueblos, uno por uno o por grupos, llevando al enemigo a una lucha difícil fuera de su terreno; liquidándole sus bases de sustentación, que son sus territorios dependientes”.

El ataque al imperialismo en las naciones en Suramérica debería ejecutarse, según Manuel Piñeiro, ex jefe del Departamento de América Latina del Ministerio del Interior de Cuba, en base a una columna madre que se fundaría en Bolivia. Columnas guerrilleras que se desprenderían como resultado de la guerrilla boliviana liderado por el Che podrían provocar “una alianza entre los gobiernos y los ejércitos de los países fronterizos, apoyados por el imperialismo” y, como consecuencia, contribuiría a la propagación de la lucha armada revolucionaria en la región.

El proyecto continental guerrillero del Che no fue, sin embargo, un asunto muy centralizado. Según Debray “las fuerzas del Che se limitarían en muchos casos a realizar la conjunción, ya que no física al menos política, con las fuerzas y los frentes guerrilleros implantados ya en su periferia, bien para reforzarlos o para coordinarlos”.

2. El surgimiento y la evolución del ELN peruano y sus relaciones con Cuba

El ELN peruano fue fundado en septiembre de 1962. Surgió del deseo de los jóvenes peruanos por seguir el ejemplo de la Revolución Cubana. Eran personas que habían salido por voluntad propia o que fueron expulsados del Partido Comunista Peruano (PCP). También había estudiantes becados por el Gobierno cubano que, impresionados por los éxitos de la Revolución Cubana, se motivaron para organizar la guerrilla. Además había gente que vino de otras organizaciones.

Es importante hacer hincapié en la formación del ELN en Cuba, ya que ayuda a comprender las relaciones específicas entre el ELN y el gobierno cubana. Por esta razón, no puede ser una sorpresa que, más adelante, el ELN peruana fue completamente insertada en el proyecto guerrillero continental del Che.

El ELN ha pasado por tres fases. La primera comenzó en 1961, cuando algunos exmiembros del PCP viajaron a Cuba con el fin de prepararse para la lucha armada en el Perú. Este período termina con la primera derrota del ELN en mayo de 1963 en la ciudad peruana de Puerto Maldonado. Esta primera fase fue organizada en cooperación con el gobierno cubano.

La idea era que los peruanos viajarían a La Paz (Bolivia) y desde allí cruzarían la frontera con Perú para establecer unidades guerrilleras en los departamentos de Cerro de Pasco, Junín y Cusco. En ese momento, en estos departamentos, los movimientos campesinos libraron fuertes batallas por la tierra. En La Paz, Cuba había instalado una base de apoyo con miembros del Partido Comunista Boliviano (PCB), la Juventud Comunista Boliviana (JCB) y con los cubanos como Ulises Estrada y Orlando Pantoja.

Los guerrilleros peruanos no llegaron a su destino porque en mayo de 1963 su vanguardia había sido sorprendida por la policía en la ciudad fronteriza peruana de Puerto Maldonado. Durante un tiroteo el poeta y guerrillero Javier Heraud murió.

La segunda fase del ELN se inició con un proceso de reestructuración y una evaluación de la primera experiencia guerrillera. Como parte del proceso de evaluación, el cuadro del ELN Néstor Guevara viajó a Cuba para conversar con el Che sobre lo que había sucedido en Bolivia y Puerto Maldonado. En esta fase, en septiembre de 1965, el frente guerrillero Javier Heraud fue creado en el departamento de Ayacucho. Este período cierra en diciembre de 1965 cuando el ELN es derrotado en la provincia de La Mar del mencionado departamento.

La decisión de continuar la lucha guerrillera obligó al ELN hacer una investigación. De hecho, desde 1962, cuando el ELN fue fundado y se decidió construir unidades guerrilleras en los departamentos de Cusco, Junín y Cerro de Pasco, Perú había cambiado mucho. La democracia parlamentaria había regresado y el nuevo presidente, Fernando Belaúnde (elegido en junio de 1963), propuso una reforma agraria.

La investigación llegó a la conclusión de que no era posible organizar una guerrilla en el Cuzco y que el campo de acción futuro debería estar en la provincia de La Mar del departamento de Ayacucho.

En abril de 1965, unos 20 militantes del ELN viajaron a La Mar con el fin de establecer el frente guerrillero Javier Heraud. Cinco meses más tarde, se llevó a cabo la acción principal del ELN: el ataque y la ocupación de la hacienda Chapi el 25 de septiembre de 1965. La acción contra la hacienda no fue inesperada porque, según Héctor Béjar, “Chapi era el símbolo de la dominación latifundista en toda la zona”. Además, la acción se había acordó con las comunidades campesinas de Chungui y Anjo.

El ataque a la hacienda pronto alertó al ejército y así apareció en octubre de 1965, “las primeras patrullas del ejército, pequeños grupos móviles que aparentan ser guerrilleros” se presentó. Después del ataque a Chapi varias otras haciendas fueron asaltadas y “vaciadas”.

El 17 de diciembre de 1965 se llevó a cabo una batalla con el Ejército. Esta batalla fue decisiva y se produjo justamente cuando la guerrilla estaba preparándose para dejar el departamento de Ayacucho y, curiosamente, para ir al departamento de Cuzco, donde a finales de octubre una unidad de la guerrilla del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) dirigido por Luis de la Puente fue diezmada. Sólo Héctor Béjar y el militante del ELN Edgard de la Sota lograron escapar del combate mortal.

La tercera fase se inició después de la detención de Héctor Béjar en febrero de 1966 y abarca el período 1966-1967. Esta fase se describe en este artículo.

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Pablo Hasel: un caso de acoso judicial

El 1 de setiembre le citaron al rapero catalán Pablo Hasel a comparecer ante la Audiencia Nacional, acusado de nuevo de varios delitos de ofensas a altos organismos del Estado, injurias a la Corona y enaltecimiento del terrorismo. Es la segunda vez que comparece ante los jueces. En la primera ya fue condenado, por lo que se encuentra en libertad condicional y será acusado de ser reincidente. Esta vez la pena aumentará, pues, considerablemente.

En España los derechos fundamentales son papel mojado. No hay libertad de expresión de ningún tipo. Sin embargo, el caso de Pablo Hasel va mucho más allá porque no se trata sólo de la emisión de opiniones sino que está en tela de juicio una forma de creación artística, el rap, que es esencialmente reivindicativa: la canción protesta de nuestros días.

La represión del derecho a la expresión libre no es algo esporádico sino que forma parte de una campaña, llamada Operación Araña, impulsada desde la cúpula del Ministerio del Interior. Según cifras oficiales, la policía ya ha detenido a más de 60 personas por ejercer su derecho a emitir opiniones, por lo que la Audiencia Nacional está convirtiendo un derecho básico en un crimen castigado con la cárcel.

La Operación Araña, que ha alcanzado cotas alarmantes con el caso de los titiriteros, no afecta sólo a las decenas de detenidos y sentenciados sino que es una espada de Damocles permanente que ya ha cambiado profundamente el sesgo de las redes sociales, cuya espontaneidad ha caído por los suelos.

Hay miedo y el miedo es el primer enemigo de la libertad. Por lo tanto, tampoco hay libertad, aunque todo es relativo, como en la época franquista. En realidad, sólo algunos tienen libertad y normalmente son los que hablan continuamente de ella para que parezca algo muy común.

En el franquismo el Fuero de los Españoles también reconocía la libertad de expresión. Pero imponía límites de tal manera que sólo se pudieran expresar los mismos de siempre. Ahora en los juicios los fiscales de la Audiencia Nacional dicen lo mismo que los franquistas: que la libertad de expresión tiene límites y en los juicios ni se molestan de hablar de un derecho fundamental. Sólo hablan de sus límites.

En España lo que se expanden no son los derechos sino los límites. Nunca se han aprobado leyes para que haya una mayor posibilidad de emitir opiniones. Tanto las leyes como las sentencias de ese tribunal franquista que es la Audiencia Nacional lo que han logrado es crear una espada de Damocles sobre todas y cada una de las cabezas de quienes quieren protestar, denunciar y reivindicar.

Pero en el derecho a expresarse libremente hay algo mucho peor que la censura, la autocensura, que deriva del miedo, esas miles de personas obligadas a alterar y disimular sus verdaderos pensamientos por miedo a la implacable acción de la policía y la Audiencia Nacional.

Los límites a la libertad de expresión crean un puñado de privilegiados que pueden expresarse, otorgándoles un verdadero monopolio ideológico, de manera que da la impresión de que sólo hay una opinión, una uniformidad, mientras que no hay personas disidentes que tengan un criterio propio.

Los negacionistas nazis forman parte de ese grupo de privilegiados que disfrutan de libertad de expresión. La sentencia del Tribunal Constitucional de 7 de noviembre de 2007 considera que la negación del genocidio nazi no es delito. De esa manera se pone de manifiesto la naturaleza política de este Estado, al que el genocidio no le parece algo importante.

Los límites impuestos por la Audiencia Nacional a golpe de condena y de castigo han creado verdaderos tabúes, fetiches que son incuestionables, asuntos de los que sólo se puede hablar bajito, con interlocutores de confianza, como en los peores tiempos de la Inquisición. Quieren apuntalar los pilares podridos de un Estado a base de represión: el capitalismo, la monarquía, la unidad de la patria, la religión, la policía, los tribunales, la corrupción…

Pero realmente lo que está bajo la censura es la historia misma. Es realmente increíble que un país se vea obligado a reivindicar hasta su memoria histórica. Son las consecuencias de la pervivencia del fascismo, que nunca va a admitir ni que la historia se cuente, ni que la historia se conozca. Eso es lo que explica que se haya condenado a personas que han manifestado públicamente su alegría por la muerte del almirante Carrero Blanco, un hecho ocurrido hace ya casi medio siglo. Las emociones y las penas también están bajo la vigilancia de la Audiencia Nacional. Las personas sólo pueden expresar su risa o su alegría en determinadas circunstancias, y no en otras. Es posible que tampoco nos podamos alegrar nunca de la ejecución del general Prim en 1870, de Cánovas del Castillo en 1897, de Canalejas en 1912 o de Eduardo Dato en 1921.

Como explicó Alfonso Guerra recientemente, la transición es intocable. Hay determinados aspectos de la historia que son canónicos, casi sagrados. El Estado no está dispuesto a tolerar que nadie exponga una versión diferente sobre los mismos, como el terrorismo de Estado, que siempre ha quedado fuera del enaltecimiento del terrorismo. Aún no nos autorizan a decir que la transición no fue otra cosa que eso: terrorismo de Estado, cárceles, torturas y detenciones.

El Otro País, núm.79, 16 de setiembre de 2016
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La Guerra de Siria ha llegado a un extremo irreversible

Una amarga experiencia demuestra que ante una situación tan tensa, como la que los imperialistas han creado en Siria, las declaraciones no se deberían dejar caer en saco roto y lo que leemos últimamente son palabras muy gruesas que proceden de los protagonistas últimos de la situación: Estados Unidos y Rusia.

A los portavoces de Estados Unidos se les nota realmente histéricos, especialmente en la ONU, porque hasta muy poco estaban acostumbrados a llevar la situación hasta un extremo tal que a Rusia no le quedaba otro remedio que ceder, y ahora Rusia ha dicho -y demostrado- que no va a ceder más.

Aunque los portavoces rusos miden las palabras, están siendo muy claros y han dejado la iniciativa Estados Unidos. Si a partir de Siria hay una escalada militar, el primer paso lo va a tener que dar Estados Unidos y es posible que sea después de las elecciones del mes que viene. Lo que deben tener muy claro en el Pentágono es que Rusia se va a defender militarmente y ha puesto todos los medios para ello, dentro y fuera de Siria.

Así lo demuestra el despliegue de misiles SS-26 Iskander en la base de Jmeimim, capaces de transportar cargas nucleares, el empleo de bombarderos estratégicos y la reciente instalación de los S300V4 “Anteys-2500”, que se suman a los S400 que ya funcionan a pleno rendimiento.

Antes Rusia había llevado misiles aire-suelo de ataque; los de ahora son suelo-aire y están preparados para responder a un ataque, como el que llevó a cabó la “coalición” en Deir Ezzor contra el ejército sirio “por error”. El diario ruso Kommersant (*) asegura que si el contingente ruso en Siria fuera amenazado, los mandos militares ordenarían “disparar a matar”, y se refiere a los misiles.

Durante un tiempo Rusia ha seguido manteniendo la vana esperanza de lograr que Estados Unidos mantuviera algún tipo de cooperación o coordinación en Siria, pero toda ha resultado inútil. La Casa Blanca sigue su propio guión y no lo va a cambiar.

Ante esa situación, Rusia ha desistido de cooperar en las negociaciones sobre plutonio y armas nucleares. Estados Unidos va cortando todos y cada uno de los pocos puentes que aún quedaban abiertos y en Rusia la prensa habla de “ultimátum”. No están dispuestos a admitir más sanciones económicas, ni más provocaciones junto a las fronteras, ni más acuerdos de buenas intenciones que luego se convierten en papel mojado.

La tensión es tal envergadura que, según Kommersant, durante su viaje a Moscú, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean Marc Ayrault, ha ofrecido a Francia como intermediario entre la Casa Blanca y el Kremlin. “Pero no hay que esperar ninguna suavización de la política occidental hacia Rusia”, concluye Kommersant.

(*) http://www.kommersant.ru/doc/3108698

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La transición es incuestionable para la fiscalía fascista

Madrigal les deja sin consuelo
En una orden interna, la Fiscal General del Estado español, Consuelo Madrigal, afirma que “el proceso político que siguió a la dictadura de Franco” es incuestionable, sobre todo si quien quiere cuestionarlo es una jueza argentina, como María Servini.

La historia no la escriben los pueblos, ni siquiera los historiadores, sino los leguleyos. Los libros de historia son como los libros de leyes: su contenido no se puede alterar. Por eso los pueblos antiguos las esculpían en piedra: para que nadie pudiera decir nada distinto.

La orden de Madrigal va dirigida a las fiscalías provinciales y les dice que deben oponerse a las declaraciones de los criminales fascistas a los que investiga la jueza Servini.

“La transición fue voluntad del pueblo español”, dice Madrigal y así debe seguir para siempre. No fue una voluntad contra el pueblo español, sino al revés. La policía franquista sólo aporreaba a los manifestantes que en la calle se oponían a la voluntad del pueblo español.

No hay que olvidar que el pueblo español tiene las leyes que quiere darse a sí mismo. Por ejemplo, no tiene una ley que prohíba el paro porque no la quiere, ni la necesita, y muy posiblemente porque ni siquiera hay paro.

El gobierno de Rajoy repite infatigable que hay que respetar las decisiones judiciales, pero en sus órdenes Madrigal dice lo contrario, posiblemente porque los jueces argentinos son un mierda en comparación con los españoles.

Los jueces españoles son apolíticos, pero no se puede decir lo mismo de los argentinos, que “persiguen intereses distintos a la justicia” y, además, inviables. Los fascistas no son los jueces españoles sino los argentinos, ya que han abierto una “causa general” como la que abrieron los franquistas contra el Frente Popular en 1939.

No les bastó ganar la guerra; quisieron hacer un simulacro de juicio porque ese tipo de circos siempre les han entusiasmado.

En su larga parrafada la jefa de los fiscales divaga sobre la ley de amnistía de 1977 y sobre la ley de la memoria histórica para justificarse. De lo que no dice nada es de que cuando les interesa se pasan esas y otras leyes por el forro.

Por ejemplo, entre un montón de bobadas Madrigal dice que los crímenes franquistas han prescrito. Sin embargo, como los crímenes contra la humanidad no prescriben, se le ocurre el argumento de que eso no se puede aplicar retroactivamente. Entonces, ¿cómo es posible que tanto la Audiencia Nacional como el Tribunal Supremo aplicaran retroactivamente la “doctrina Parot”?

Porque los fiscales y los jueces españoles no hacen justicia sino magia.

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La infiltración policial en los movimientos sociales catalanes

El juzgado de instrucción número 2 de Barcelona ha admitido a trámite la querella presentada por el caso Estat Infiltrat de espionaje policial a los movimientos sociales catalanes.

La juez entiende que los hechos denunciados podrían ser constitutivos de un delito de coacciones y ordena esclarecerlos.

La primera diligencia ha sido la de identificar a los querellados a través de una orden dirigida a la Dirección de la Policía Nacional para confirmar la identidad de los querellados Daniel Sánchez Garcés y el agente Torres Méndez, quien podría ser el infiltrado Ignacio Moreno Ameribia.

El caso Estat Infiltrat estalló el 19 de abril de 2016, cuando se dieron a conocer unas grabaciones realizadas en la terraza de un bar de la Plaza de la Concòrdia de Barcelona. Dos individuos que se identificaban como “agentes de la seguridad del Estado” ofrecieron a un joven dinero y beneficios judiciales –a través de la Fiscalía– a cambio de información sobre las actividades de los centros sociales de Poble Sec, concretamente del Ateneu La Base.

La policía se interesaba, sobre todo, por informaciones relativas a la Operación Pandora, el montaje orquestado en torno a los grupos anarquistas, que sigue colgando de una nube judicial. De ahí las referencias de la policía a la complicidad del fiscal en la trama, que debe temer el ridículo de que la fanfarria se le venga abajo durante el juicio.

Por las informaciones la policía ofrecía al confidente un miserable sueldo fijo de 200 ó 300 euros al mes, más un plus en función de las informaciones suministradas.

Hasta ocho testigos identificaron a uno de los policías como “Jordi”, un antiguo inspector de la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional de Barcelona.

El Procés Embat ha denunciado que “en Catalunya se sigue persiguiendo a ciudadanos por sus ideas políticas”.

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Estados Unidos negocia el regreso de los talibanes al gobierno de Afganistán

El presidente afgano Ashraf Ghani
En París el gobierno de Hollande negocia el futuro de Libia sin que ningún libio esté presente. En Bruselas el gobierno de Obama hace lo propio, pero con los propios talibanes. Lo ha llamado “Conferencia Afganistán 2016” y es continuación de negociaciones previas emprendidas en Berlín y anteriormente en Pakistán.

Que después de 13 años de brutal “guerra contra el terrorismo” y, en especial, contra los talibanes, Estados Unidos se siente a negociar con ellos, por encima del gobierno actual, resulta muy esclarecedor de un monumental fracaso. Por eso los medios de todo el mundo guardan un púdico silencio al respecto.

En Afganistán llegaron a desplegarse 140.000 soldados de la OTAN tras la invasión de 2003. Luego Bush gritó estúpidamente: “¡Misión cumplida!” y, como los hechos han puesto de manifiesto, ni había misión ni nunca cumplieron con nada. Obama había prometido sacar a sus tropas del país y después de iniciar el camino ha tenido que volver sobre sus pasos.

Ahora el plan de Washington es asociar al gobierno creado por ellos en Kabul a quienes más lo han combatido, para lo cual cuenta con Pakistán, celoso guardián de lo que unos y otros hablan en Bruselas.

Hay buenos motivos para ello. Aunque casi todas las fuentes coinciden en que la moderna historia de Afganistán, que es la historia de una guerra permanente, empezó en 1979 con la invasión soviética, el foco del problema siempre estuvo en Pakistán, un Estado que desde 1970 busca en el islam su identidad perdida y la exporta a su vecinos, empezando por la India.

En las conversaciones de paz con los talibanes no está Rusia, mientras que sí está presente Pakistán porque es donde empieza la guerra y donde debe acabar. Lo mismo que en Siria, en Afganistán nunca ha habido tampoco ninguna guerra “civil”. Los generales pakistaníes van y vienen entre Kabul e Islamabad en vuelos regulares con ofertas y propuestas metidas en los bolsillos del equipaje.

Los atentados, los coches bomba y los kamikazes son ya tan corrientes en Kabul que las agencias de prensa ni siquiera llevan la cuenta. El Presidente afgano, Ashraf Ghani, culpa de ellos a Pakistán, que ni se molesta en replicar.

Los atentados se suceden entre una conversación y otra, y las conversaciones tienen lugar entre un atentado y el siguiente. En Washington la mano invisible que mueve los hilos sólo se muestra como en Siria: si el guión así lo requiere.

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Ha sido el servicio secreto quien ha desencadenado la crisis del PSOE

Hoy una noticia de Diario 16 apunta acertadamente al CNI como motor de la desestabilización de Pedro Sánchez de la dirección del PSOE.

Como toda información, lleva su propia cortina de humo, según la cual el motivo es que el PSOE sostenía un proyecto republicano, lo cual es una estupidez.

La información conduce hasta La Casa Real y La Moncloa como elementos golpistas, lo cual es una redundancia, ya que ambos tienen un vínculo muy estrecho con la central española de espionaje.

Por lo tanto, Prisa y Felipe González no fueron más que los instrumentos de presión que ha utilizado el CNI para llevar a cabo sus tareas, lo cual tampoco es ninguna novedad.

Como ya hemos expuesto aquí mismo en ocasiones anteriores, el PSOE no es ni un títere de la CIA ni tampoco de la socialdemocracia alemana, sino de la inteligencia militar reorganizada por el almirante Carrero Blanco durante el franquismo, es decir, el actual CNI. Por lo tanto, Felipe González sigue estando al servicio de sus amos, de quienes le llevaron al PSOE primero y al gobierno después del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

El motivo real del actual golpe interno contra Pedro Sánchez no es ninguna aspiración republicana, que es inexistente, sino el intento de pactar con Podemos y con organizaciones nacionalistas, tanto catalanas como vascas, lo cual también hemos expuesto con anterioridad.

No sólo la actual configuración del Estado de las Autonomías es un tabú absoluto, sino que ninguna organización vasca o catalana considerada como independentista a los ojos de los fascistas llegará jamás a poner los pies en un gobierno central en Madrid.

La destitución de Sánchez es consecuencia de dicho veto. El dimitido dirigente del PSOE estaba apoyado -fundamentalmente- por las federaciones de Catalunya, Baleares, parte de Valencia y Vascongadas y, como bien dice Diario 16, llevó el sábado a la reunión del Comité Federal una propuesta de acercamiento a los nacionalistas con la oferta de un Estado federal en una legislatura constituyente.

El CNI interceptó el proyecto de Sánchez y lo comunicó tanto a la vicepresidenta del gobierno, Sáenz de Santamaría, como a la Corona, que a su vez empezaron a mover los hilos entre peones de su confianza, como Felipe González, para que los caciques afines se sublevaran a fin de tumbar a Sánchez y los suyos.

Como también dice Diario 16, estos hechos hay que enmarcarlos en una situación en la que, simultáneamente, el President de la Generalitat, Carles Puigdemont, anuncia que celebrará un referéndum independentista, con o sin acuerdo con el Estado.

Fuente: http://diario16.com/el-cni-frustro-el-impulso-revolucionario-de-pedro-sanchez/

Más información sobre la bancarrota del PSOE:


– La refundación fascista del PSOE
– La crisis política sólo se puede superar con un cambio de Estado, no sólo de gobierno
– La bancarrota del PSOE es la del propio Estado fascista

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El imperialismo no creó el Califato Islámico para atacar a Siria sino a Irán

Ayer el dirigente del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de división Qasem Soleimani, declaró que el grupo terrorista Califato Islámico y otros grupos salafistas no fueron creados para atacar a Siria, sino a Irán.

El general Soleimani pronunció estas declaraciones en una ceremonia celebrada en Teherán, la capital, para conmemorar el primer aniversario del martirio del general de brigada Husein Hamedani, un comandante de CGRI, a manos de Califato Islámico en las afueras de Alepo.

Además subrayó que los asesores militares iraníes en Siria no sólo están defendiendo el país árabe, sino Irán y todo el mundo musulmán.

“El Gobierno sirio, con la ayuda de Irán, ha sido capaz de resistir la presión y el boqueo durante cinco años, para que el mundo pudiera confirmar que estos grupos (que luchan contra el Gobierno) son terroristas”, señaló el alto mando militar iraní al mismo tiempo que destacó el papel de Irán y la resistencia de Siria en evitar que el flagelo salafista se extienda por toda la región de Oriente Medio.

“Hoy en día los salafistas han sido vencidos… en todos los frentes”, aseveró el general Soleimani, y agregó que “el pueblo sirio es invencible si apoyan a su gobierno”. Además añadió que “la Unión Europa ya está pagando un alto precio para la seguridad por haber apoyado a los grupos terroristas” en la región.

El general Soleimani desempeña un papel clave en la lucha contra Califato Islámico y otros grupos terroristas en Siria y en Irak. Las autoridades irakíes han calificado de “necesaria” la presencia del general Soleimani en las operaciones para la liberación de Mosul, conocida como la capital de Califato Islámico, que cayó en junio de 2014 bajo el control de este grupo salafista.

Uno de los motivos de la elección de Siria en 2011 como objetivo militar del imperialismo fue su estrecha alianza con Irán, uno de los componentes más importantes del denominado “eje de la resistencia” contra el imperialismo en Oriente Medio.

En los correos electrónicos de Hillary Clinton, cuando era secretaria de Estado, aparece uno escrito en diciembre de 2012, en el que asegura que, dada la “relación estratégica” entre Irán y Siria, el derrocamiento de Bashar Al-Assad sería un beneficio inmenso para Israel y haría que Israel perdiera el temor a perder el monopolio nuclear.

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Santiago Carrillo y Felipe González, ¿dos caras de una misma moneda?

Santiago Carrillo y Felipe González
Darío Herchhoren

Hace ya años, cuando se estaba fraguando ese engendro que se llamó transición en España, Santiago Carrillo entonces clandestino, se convirtió en el interlocutor que la burguesía española necesitaba para acabar con el PCE. Carrillo, fiel servidor de la burguesía comenzó la obra de demolición y viajó a los USA en forma inexplicable, ya que de conformidad con la legislación de los USA, los comunistas no podían obtener visado para entrar en el país. Sin embargo, esto no fue un obstáculo para el diligente Carrillo, que logró que la Trilateral Comission donde estaba lo más granado de la gran burguesía mundial, hiciera de valedor para ese viaje.

Nunca se explicó cómo fue posible que entrara en los USA. La explicación es muy sencilla: Llevaba en su maleta la dinamita para despedazar al PCE, que para entonces estaba organizado, y arraigado entre la clase obrera española. A pesar de sus servicios a la burguesía franquista, la torpeza de esa clase es tan enorme que en vez de levantarle a Carrillo un monumento en la Puerta del Sol de Madrid por sus excepcionales servicios de dinamitero siguen denostándole. Hay un hecho sintomático que es necesario resaltar en todo esto. El rey Juan Carlos, en contra de todas las tradiciones borbónicas va a la casa de Carrillo, está en su velatorio, y personalmente da el pésame a su familia. Se trata de un gesto excepcional y que da la medida de los servicios que Carrillo presta ya no solo a la propia monarquía, sino al mismo sistema económico capitalista español.

Enrique Líster, un revolucionario de verdad, escribió un libro poco conocido con el sugerente título de “Así destruyó Carrillo al PCE”, lo desnuda totalmente, y plantea la posibilidad cierta de que Carrillo haya sido siempre un servidor de la gran burguesía española, vicaria del imperio USA.

Personalmente tengo la firma sospecha de que Líster está en lo cierto.

Han pasado ya muchos años desde la maldita transición “modélica”, que se ha convertido en un producto español de exportación. Lampedusa y su Gattopardo ha tenido un gran epígono, y sus enseñanzas calaron hondo en España. Todo debe cambiar para que todo siga igual. Se barajan los naipes y se da juego; pero el mazo de naipes es siempre el mismo, y los fulleros también.

Pero hete aquí, que las circunstancias han llevado a que como explicaba Marx, la historia se repite dos veces: Una como tragedia, y otra como farsa.

La tragedia la produjo Carrillo desarmando a la clase obrera y privádola de una herramienta útil para la lucha política.

La farsa, se ha producido hace pocos días en la reunión del Comité Federal del PSOE.

Me explicaré: Nunca consideré que el PSOE fuera ni por asomo el partido de la clase obrera. Más bien el PSOE era el portavoz de la clase media media y baja; de la pequeña burguesía, de sectores “progre” de la iglesia católica, de los estudiantes. No es un partido de clase por su composición social heterogénea y esa transversalidad (como se dice ahora) le lleva a adoptar posturas oportunistas ajenas a los intereses de la clase obrera.

Sin embargo y ante la posibilidad de que se produjera en España un nuevo gobierno del corrompido PP, el PSOE, con Pedro Sánchez a la cabeza, comenzó a explorar la posibilidad de formar gobierno con otro partido oportunista como Unidos Podemos y con partidos nacionalistas vascos y catalanes. Eso abrió la veda, y el farsante y corrupto señor X del GAL y de la cal viva, junto con el grupo mediático Prisa, dueño del diario El País y de la cadena radial SER se dedicaron a conciencia a liquidar ese proyecto en un espectáculo grotesco y farsesco y consiguieron decapitar esa posibilidad matándola en la cuna.

A día de hoy, el PSOE se debate internamente, totalmente desgarrado a apoyar un nuevo gobierno del Partido Podrido. Y todo ello para consolidar al Ibex 35, que es en realidad el que gobierna en España.

El muerto Carrillo, ha encontrado un insospechado seguidor que se llama Felipe González Marquez, o señor X. Aunque no soy creyente, que dios nos coja confesados.