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En los barrios rojos de Estambul (y 3)

Mahir Çayan, fundador del DHKP-C
Juan Manuel Olarieta

El barrio de Çayan debe su nombre a Mahir Çayan, fundador del DHKP-C, asesinado por la policía en 1972 cuando sólo contaba 26 años de edad. A pesar de su juventud, tradujo varias obras de Marx, Engels y Lenin al turco y junto con Ibrahim Kaypakkaya y Deniz Gezmiş constituyen las figuras más importante del comunismo turco y kurdo surgido a finales de los años sesenta.

Para asentarse en Çayan los revolucionarios tuvieron que hacer frente a lo que llaman “la mafia”, que son las inmobiliarias, que pretendían derribar las viviendas de los vecinos para construir grandes bloques de apartamentos y centros comerciales. Hablaron con los especuladores para convencerles de que abandonaran sus pretensiones, pero “la mafia” recurrió a lo que mejor sabe hacer: intimidar.

“Nos vimos obligados a sancionarles”, me dice un veterano del barrio. “¿Sancionarles?, ¿qué significa eso”, pregunto. “Ellos llamaron a sus matones y en dos ocasiones dispararon en plena calle a los jóvenes revolucionarios. A uno le hirieron en una rodilla”, me explica. Entonces las milicias mataron al propietario de la inmobiliaria. Esa fue la sanción impuesta a los mafiosos.

Las calles de Çayan son bulliciosas. Los peatones y vehículos se mezclan de manera caótica y los vendedores ambulantes ocupan las aceras. Casi en cada edificio la silueta de Mahir Çayan, acompañada de siglas y consignas, recuerda el comienzo de todo.

La Tayad, la asociación de familiares de los presos políticos, ocupa una de las casas bajas que hay en el centro del barrio. Las habitaciones y los pasillos están repletas hasta el techo de revistas que esperan a los distribuidores para que las hagan llegar a cada uno de los vecinos.

En Turquía todas las organizaciones revolucionarias se vuelcan por aquellos que han perdido a sus familiares en la lucha o los tienen encarcelados. Es más que una preocupación: es una dedicación permanente, un recuerdo constante. Las luchas de hoy se nutren de las de ayer.

Una mujer fuerte se sienta a hablar conmigo en medio de aquellos paquetes de propaganda. Es la madre de un preso político. Me cuenta el origen del movimiento a comienzos de los años ochenta, sus reuniones, sus discusiones, sus movilizaciones, sus reivindicaciones… Mientras sonríe y gesticula con las manos, habla suavemente pero con una convicción rotunda: “Nosotros empezamos defendiendo a nuestros hijos y ahora defendemos su causa”, asegura.

Se cumplen 15 años de la lucha de los presos políticos turcos contra el aislamiento penitenciario, una larga huelga de hambre en la que murieron 122 de ellos. Todo lo que me cuenta me suena familiar y cercano. Es como recordar a las madres de la AFAPP hace 30 años sujetando una pancarta en la calle, bajo un frío glacial o un sol tórrido. Es la eterna estampa de aquellas mujeres de pelo blanco a las puertas de cualquier cárcel remota, siempre cargando con las pesadas bolsas de comida, de ropa, de libros…

Las cárceles son siempre las mismas y a miles de kilómetros de distancia me siento partícipe del relato de aquella madre de gesto firme y trato cercano. Como los familiares de la AFAPP, también ella estuvo detenida y condenada a tres años de reclusión por defender a los presos políticos.

Ella percibe la cercanía igual que yo. “¿Existe algo parecido a Tayad en España?”, me pregunta. “Naturalmente”. Las cárceles son iguales en todas partes y los que están encerrados en ellas también son iguales, o muy parecidos: aislamiento, dispersión, organización, reunión, movilización…

“Pero a diferencia de Tayad, en España la AFAPP nunca ha sido legalizada”, le respondo, por buscar alguna diferencia. “Tres veces pidieron su legalización y nunca se la concedieron porque oficialmente en España no hay presos políticos y, por lo tanto, no puede una haber una asociación de presos políticos”.

No puedo evitar un chiste: “Tampoco existe dios y, sin embargo, hay cientos de asociaciones religiosas legalizadas”. Pero en España la autoridad competente sólo está para dos cosas: prohibir y poner una excusa para hacerlo. No se le puede pedir que, además, sea un poco más ingeniosa.

La madre se muestra interesada en las similitudes y diferencias que encuentro entre ambos países, así que me lanzo: “Como consecuencia de la total ausencia de derechos, en España la represión contra los presos políticos se extiende a sus familias, lo mismo que en Turquía”. Sólo los bocazas no entienden que la lucha de clases no es gratuita. Se paga con cárcel y con muerte. En Turquía no hay tanto bocazas porque la persecución política está generalizada, mientras que en España es discriminatoria. A algunos sí les sale gratis. El precio cero desvaloriza la lucha de clases; la convierte en “política”, un comercio propio de charlatanes y demagogos que harta a las masas.

Nos despedimos con un largo abrazo y al salir veo enfrente del portal una excavadora en un solar. Me cuentan que los vecinos acaban de derribar el centro social y están poniendo los cimientos de otro mejor, más amplio y más moderno.

Creo que es la mejor metáfora de la misma revolución. Hay quien cree que los vecinos del mundo no merecen más que este sucio y ruinoso Estado que hemos heredado del pasado. Por el contrario, los revolucionarios quieren lo mejor para ellos. Quieren poner la excavadora en funcionamiento, derribar el viejo Estado y construir otro, el que los obreros se merecen, mejor, más espacioso, más iluminado, más moderno, más confortable… No un Estado comprado en una inmobiliaria sino construido con sus propias manos.

La crisis bancaria italiana amenaza con hundir el euro

La crisis bancaria de Italia lleva mucho tiempo incubándose y ya está en su punto crítico. La economía italiana se ha contraído un 10 por ciento desde 2009.

En noviembre cuatro pequeños bancos tuvieron que ser rescatados. El 18 por ciento de las deudas italianas son incobrables. La morosidad es del orden de los 200.000 millones de euros. La relación deuda-PIB de Italia es más de 132 por ciento y se ubica en el segundo lugar después de Grecia.

El tercer banco más grande y más antiguo, Monte dei Paschi Di Siena (fundado en 1472) ha sido rescatado dos veces por el gobierno italiano desde 2009. Durante el año pasado perdió la mitad de su valor.

Los préstamos en mora y los préstamos de dudoso cobro realizados por el Monte dei Paschi llegan a unos 45.000 millones de euros, el 22 por ciento del total.

Los cuatro bancos italianos rescatados en noviembre equivalían sólo al 1 por ciento de los depósitos bancarios, y sus accionistas perdieron unos 790 millones de euros. Los problemas del Monte dei Paschi son de una magnitud mucho mayor.

Las acciones de los bancos italianos han caído en todos sus frentes pero el Monte dei Paschi es el que se lleva la peor parte. Para evitar su desplome la Commissione Nazionale perle Società e la Borsa (Consob) prohibió la venta a corto plazo de sus acciones.

Draghi dará nuevos estímulos al capital financiero, como ocurrió a mediados de 2012 cuando quiso desactivar el pánico con su promesa de hacer “lo que sea necesario para salvar el euro”.

Pero cada nuevo rescate del euro no hace más que prolongar la agonía de la moneda europea. El derroche se hace con cargo al contribuyente y mientras la banca es la que se queda con todos los beneficios, obligará a varias generaciones de contribuyentes a pagar la cuenta y la crisis jamás se resolverá.

La Comisión Europea rechazó en octubre el plan italiano de crear un “banco malo” que se hiciera cargo de las deudas incobrables. Los objetivos de este plan eran fomentar la inversión en los bancos de Italia, y crear un instrumento, respaldado por garantías públicas, para la venta de la morosidad en el mercado.

Este plan propone dar a los bancos italianos la posibilidad de comprar las garantías públicas, lo que les permite descargar sus préstamos morosos en una especie de sociedad de gestión de activos. Pero la creación de cualquier vehículo que absorba la enorme cantidad de activos incobrables puede afectar a la capacidad del sistema en su conjunto para prestar.

Estos planes trasladan el riesgo de los bancos al gobierno italiano, y esto es precisamente lo que la Unión Europea quiere evitar. Quiere que los tenedores de deuda italiana y los depositantes estén en la primera línea de defensa con sus fondos, y no el gobierno.

¿Por qué? Muy posiblemente porque el gobierno italiano no es capaz de absorber el riesgo de los préstamos incobrables.

El turbio montaje del asesinato del espía Litvinenko

Alexander Litvinenko
La llegada de Putin a la Presidencia de Rusia en 1999 se produjo en medio de una dura batalla, no sólo contra lo que entonces la prensa internacional llamaba “independentistas” chechenos, sino también interna contra los caballos de Troya del Kremlin.

En sólo 15 días, entre el 31 de agosto y el 16 de setiembre de 1999, en Rusia se produjeron cinco atentados mortíferos cometidos por los yihadistas chechenos, que no eran otra cosa que la quinta columna del imperialismo contra Rusia.

Los sangrientos atentados de 1999 hay que encuadrarlos en el contexto del giro que Putin da a la política interna e internacional de Rusia.

Entonces el borracho de Yelsin era Presidente de la República Federativa y Putin era su Primer Ministro y se disponía, según sus propias palabras, “a buscar a los ratones en su madriguera”, en referencia a la tercera guerra contra los chechenos, que a la postre resultó definitiva.

Pocas semanas después cayó Yeltsin y Putin tomó las riendas con el apoyo del conocido oligarca Boris Berezowski, entonces en la cúspide de su poder.

En aquel momento un oscuro espía del FSB, Alexander Litvinenko, feroz enemigo de Putin, abandonó Rusia para venderse a la CIA y cuando la CIA le repudió, se ofreció al MI-6 británico, que le acogieron con los brazos abiertos.

Se instaló en Londres, donde dio rienda suelta a su fobia contra Putin, jaleado por la prensa internacional y por… Berezovski, que había roto con Putin y también se había instalado en Londres, sumándose a la campaña anti-rusa. En Moscú a Berezovski le acusaban de haber apoyado a los yihadistas chechenos, de lo cual había varios indicios.

En Londres el espía Litvinenko de lealtades oscilantes, se puso a escribir un libro en el que acusaba al FSB de provocar los atentados de 1999. El libro se titulaba “Blowing up Russia: terror from within” (Explosiones sobre Rusia: el terror desde dentro) y su publicación fue financiada por el oligarca Berezovski.

Resumiendo: en Rusia se prohibió la difusión del libro y el oligarca Berezovski apareció muerto en 2013, aparentemente ahorcado.

Por su parte, Litvinenko falleció envenenado en 2006 con polonio, una sustencia radiactiva.

Pocas semanas antes de fallecer, Litvinenko se reunió con dos antiguos colegas del FSB, Andrei Lugovoi y Dmitri Kovtun, con quienes tomó el té en un hotel de Londres. Según Scotland Yard, fue en ese momento cuando resultó envenenado, de donde resulta la responsabilidad del FSB y, por elevación, de Putin.

Rusia se ha negado a extraditar a Lugovoi y Kovtun. Incluso ha condecorado al primero de ellos por los “servicios a la patria”. La situación ha degenerado en una escalada de la tensión entre ambos países. Gran Bretaña ha expulsado a cuatro diplomáticos rusos y Rusia ha hecho lo mismo con otros cuatro británicos y, además, ha interrumpido la extensión de visados para viajar y la colaboración antiterrorista entre ambos países.

Para presionar al Kremlin, en 2014 el gobierno de Londres recurrió a una argucia legal que no existe en otros países: la posibilidad de revisar documentos secretos a puerta cerrada no con fines judiciales sino a los efectos de conocer los hechos y sin ninguna clase de consecuencias judiciales.

Este tipo de asuntos seudojudiciales los manejan muy bien los gobiernos imperialistas para lavarse la cara ante la prensa. El año anterior el gobierno de Londres se había negado a la revisión de los documentos sobre el caso Litvinenko. ¿Qué había cambiado de un año para otro? La anexión de Crimea, la guerra del Donbas, la caída del vuelo MH-17… En fin, un interés claro por tensar la cuerda con Rusia.

Como buen pelele, el juez encargado del caso, Robert Owen, se presta a esta manipulación y su argumentación es cualquier cosa menos un acto jurídico: “Es probable que la operación del FSB contra Litvinenko fuera aprobada por Nikolai Patruchev [el antiguo jefe del FSB] y también por el Presidente Putin”.

Si, probablemente eso sea cierto y, por lo tanto, también es posible lo contrario, algo que hasta el más idiota sabe que no tiene nada que ver con una decisión jurídica. En definitiva, estamos en presencia de una manipulación política a escala internacional.

“El hecho de que el señor Litvinenko haya sido envenenado con polonio-210 fabricado en un reactor nuclear sugiere que los señores Lugovoi y Kotvun actuaban por cuenta de un Estado más que de una organización criminal”, añade el juez.

A los jueces les gusta alimentarse de “sugerencias”, cuando no de ensoñaciones, lo cual los políticos británicos y luego la prensa mundial han convertido en certezas absolutas.

V Jornadas por la amnistía en Madrid

Un año más acudimos a la cita solidaria con los presos políticos, convocando las V Jornadas por la Amnistía, que se celebrarán en Madrid en el mes de febrero. Estas Jornadas antirrepresivas se han consolidado y constituyen ya un lugar de encuentro y debate para todos los antifascistas y solidarios con los presos políticos. La lucha por la amnistía es cosa de todos, porque la represión nos alcanza a todos. No hace diferencia entre comunistas, anarquistas, sindicalistas o nacionalistas. No hace diferencia entre trabajadores, estudiantes, desahuciados, parados, emigrantes… Toda aquella persona o colectivo popular que defienda sus derechos o reivindique justicia social de forma coordinada es duramente reprimido. Los presos políticos son la punta de lanza de esas luchas sociales.

Están presos por luchar contra la explotación, por tratar de construir un mundo más justo y solidarios. Son un ejemplo de dignidad y resistencia. Son la demostración de que, aún en las peores condiciones, es posible mantenerse firme; y eso, es muy peligroso para el Estado, porque demuestra que es vulnerable. Por eso son aislados, dispersados lo más lejos posible. Tratan de ocultarlos, de silenciar su voz. Toda organización popular realmente democrática, realmente antifascista, debe reivindicar la libertad de los presos políticos sin distinción. No por una cuestión humanista, sino por coherencia política. La crisis política y económica es cada vez más profunda y descansa sobre nuestras espaldas. La pobreza y la miseria crecen. No solo entre los parados. Tener un trabajo asalariado no garantiza hoy poder comer. Continúan los desahucios, desaparecen las becas, se privatiza la sanidad y los servicios públicos, se reducen las pensiones…

Y mientras, los grandes bancos reciben miles de euros del Estado o se facilitan los despidos y la explotación laboral. Para tratar de controlar el descontento social, se han endurecido las penas, no solo las condenas de cárcel, también la aplicación de grandes multas que suponen el estrangulamiento económico de los condenados y de los colectivos solidarios. El número de trabajadores y de miembros de colectivos populares que han sido juzgados y condenados crece día a día. Las leyes antiterroristas son aplicadas indiscriminadamente con dureza en cualquier movilización social para tratar de aislar las luchas, y se criminaliza y persigue la solidaridad. Este año, además, se cumple el 80 aniversario del triunfo del Frente Popular en las elecciones generales de 1936. Dicho Frente representaba la unidad de todos los partidos de izquierda y de los sindicatos. Republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y sindicalistas, por primera vez, unidos en torno al programa democrático-revolucionario que las masas obreras y populares venían demandando. Uno de los puntos esenciales de ese programa unitario exigía la libertad de los presos políticos. Tras la victoria, una de las primeras medidas del gobierno del Frente Popular fue la libertad de los 30.000 presos políticos que entonces poblaban las cárceles del Estado. Esta experiencia histórica de lucha y unidad popular está hoy plenamente vigente y nos enseña que para conquistar una sociedad más justa y democrática es imprescindible nuestro esfuerzo conjunto y la exigencia de la libertad de todos nuestros presos.

No puede haber libertad ni justicia donde el pueblo tiene presos políticos. La lucha por la amnistía es una cuestión fundamental para cualquier demócrata y antifascista. Por todo ello, queremos invitar a todos los colectivos solidarios y antifascistas para que acudáis y participéis activamente en las V Jornadas por la Amnistía que se celebrarán el próximo mes de febrero en Madrid.

¡Amnistía total para los presos políticos!
¡Libertad para los presos políticos enfermos, ya!
¡La solidaridad y la unidad nos hace invencibles!
¡Viva la República Popular!

Las monjas católicas secuestran a menores de edad en la India

El Juzgado de Instrucción número 1 de Santiago de Compostela investiga el secuestro de tres menores originarias de la India en el convento de clausura de las Mercedarias de la capital gallega.

El Juzgado recibió el viernes un atestado de la Comisaría General de Extranjería informando de la denuncia de una joven que aseguraba que ella y otras mujeres estaban secuestradas en el convento de clausura compostelano.

Tras la denuncia, la jueza autorizó el sábado un dispositivo para comprobar que las mujeres que vivían allí lo hacían por voluntad propia. Tres jóvenes manifestaron en ese momento su  “voluntad de abandonar el centro”, algo que hicieron el mismo día.

La jueza investiga si las mujeres que decidieron abandonar el sábado el convento tenían acceso a su permiso de residencia para poder hacerlo de forma efectiva y si estaban siendo coaccionadas para seguir allí.

Las mujeres llegaron a la congregación compostelana procedentes de la India hace unos 15 años, cuando todavía eran menores de edad. A pesar del dilatado periodo de secuestro, la prensa manipula los hechos hablando de “retención”.

A su llegada les amenazaban con la deportación si abandonaban el convento. De hecho, el Juzgado investiga los motivos por los que fueron deportadas otras dos jóvenes indias de la misma congregación en 2011, a pesar de tener permiso de residencia.

Las mujeres secuestradas permanecen en un centro de acogida bajo tutela judicial.

A pesar la gravedad de los delitos, no han detenido a ningún jerarca católico. Si los secuestradores hubieran sido imanes en lugar de monjas, hubieran convertido el asunto en un escándalo mediático de grandes proporciones: tráfico de menores de edad, secuestro grave, robo de documentos personales…

Los militares británicos se quedarán permanentemente en Polonia

El jueves de la semana pasada el ministro de Defensa de Polonia, Antoni Macierewicz, afirmó que el Reino Unido estacionará de forma permanente a 1.000 militares en el país, en una aparente contradicción con el anuncio de Londres de que los ejercicios militares en territorio polaco era puramente temporales.

El miércoles el Ministerio de Defensa de Reino Unido indicó que enviaría 1.000 militares para participar en ejercicios defensivos en Polonia, como parte de un acuerdo con Varsovia para fortalecer sus lazos de seguridad.

Sin embargo, Macierewicz ha asegurado que el acuerdo contempla que las tropas estén desplegadas en el país de forma permanente a partir de 2017. «Serán rotativas, pero la presencia de 1.000 soldados será permanente», agregó.

Polonia, que acogerá una cumbre de la OTAN en el mes de julio, ha reclamado en numerosas ocasiones al organismo que incremente el número de tropas en su territorio, argumentando que son necesarias para hacer frente a Rusia tras su papel en Ucrania.

Por contra, la OTAN se ha mostrado reticente ante esta posibilidad, ya que el despliegue de tropas en Europa central supondría una violación de su acuerdo con Rusia, firmado en 1997, sobre el número de fuerzas de la alianza imperialista desplegadas en los países del antiguo Pacto de Varsovia.

Pese a ello, Macierewicz ha argumentado que el despliegue de tropas británicas es «realista». «No hace mucho se nos dijo que sería imposible conseguir bases permanentes [de la OTAN], que no era una petición realista. Bien, resultó ser realista», remachó.

En los barrios rojos de Estambul (2)


Juan Manuel Olarieta

En el parque de Gazi, otro de los barrios obreros de Estambul, los revolucionarios han asaltado el salón de bodas para crear un centro de atención a los drogodependientes. El carácter suntuario del lugar contrasta con sus ocupantes, entre ellos un anciano de barba blanca que camina lentamente y me saluda sonriente cuando me cruzo con él: ¡Merhaba! (¡Hola!). Tiene el rostro atravesado por los surcos del alcohol, una plaga desconocida hasta ahora en los países de cultura islámica.

El centro alberga a unos 20 toxicómanos, muy jóvenes la mayor parte de ellos. Cuentan con el apoyo de los revolucionarios, de las familias, de los vecinos y de los que han superado su adicción.

En los barrios de la metrópoli turca ha comenzado una guerra contra las drogas y los que trafican con ellas. La semana pasada las patrullas encontraron un enorme alijo junto a una comisaría, lo llevaron a la plaza del pueblo y llamaron a los vecinos para quemarla en su presencia.

Mientras la policía protege a los traficantes, las patrullas se encaran con ellos y les proponen acudir al centro de rehabilitación. Si no lo hacen, no pueden vender drogas en el barrio y tienen que marcharse.

El centro lleva dos años funcionando. “La puerta está abierta, tanto para entrar como para salir”, me dice Demir, el portavoz, un joven de unos 24 años, antiguo adicto que ahora se dedica a apoyar a otros.

“Aquí hacemos vida en común: comemos juntos, charlamos entre nosotros, limpiamos y nos ayudamos unos a otros”. A la mayor parte de ellos los han traído las patrullas. Les informan a las familias que los han localizado y hacen un trabajo político de propaganda y organización.

“El periodo de estancia es de un mes, pero pueden estar tanto tiempo como quieran”, me cuenta Demir. En los barrios populares apenas circula la cocaína y sus derivados, cuyo precio astronómico la reserva para los adinerados. Sobre todo circula el “bonsai” y la heroína.

Llaman “bonsai” a una hierba que se obtiene de la verónica. En los barrios se vende muy barata, el equivalente de un euro y medio, porque es una planta que prolifera en las regiones frías, donde sus infusiones siempre se emplearon con carácter medicinal.

“¿Con qué tipo de sustancias tratáis las crisis de abstinencia?, ¿con metadona?”, le pregunto a Demir. “Con cariño”, me responde. No se si he entendido bien, pero Demir insiste: “Nosotros no sustituimos unas drogas por otras”. En los momentos más agudos de crisis, le duchan al adicto con agua fría y le dan masajes.

¿Es una terapia exitosa? Rotundamente sí. “Las instituciones oficiales fracasan en un 97 por ciento de los tratamientos que emprenden; nosotros en un 30 por ciento solamente”, me asegura Demir.

Lo del cariño me ha dejado con la boca abierta, pero lo voy entendiendo a lo largo de la conversación. Es la confianza en la persona, en su capacidad de cambiar, de lograr todo aquello que se proponga con la ayuda de los que le acompañan. “Aquí no preguntamos a nadie por lo que ha sido sino por lo que quiere ser”.

De esta manera muchos antiguos toxicómanos se han incorporado a las filas revolucionarias, junto con sus familiares. Recientemente la policía mató a uno de ellos cuando denunciaba el tráfico de drogas en el barrio.

Cuando terminamos de hablar, atravieso una sala presidida por una larga mesa en la que los toxicómanos comen en compañía de los responsables del centro, de sus familiares, amigos y vecinos del barrio.

A la salida del centro hay un enorme edificio de varias plantas recién construido. Demir lo señala con el dedo: “Dentro de poco lo ocuparemos también. Tenemos intención de crear un conservatorio para que los vecinos aprendan música”. De momento el edificio está vacío. “¿Por qué no lo habéis ocupado ya?”, le pregunto. “Porque es tan grande que sería imposible amueblarlo”, me responde. “Estamos esperando a que lo llenen de muebles para apoderarnos de él”.

La justificación para construir un edifico público tan grande son los discapacitados, que jamás disfrutarán de sus instalaciones. El verdadero negocio está en su edificación. Lo que luego hagan con él no le importa a ningún organismo público. La única excepción es esa: que una organización revolucionaria lo ocupe para destinarla al disfrute de los vecinos. Entonces se rasgarán las vestiduras.

Arabia saudí podría vender bonos de Estados Unidos para salir de la crisis

En medio de la profunda agitación del sistema financiero mundial, la autocracia saudí podría convertir sus reservas a corto plazo en activos líquidos para cerrar los compromisos presupuestarios y apoyar su moneda, y quedarse con los bonos a largo plazo.

Tan sólo el año pasado, Arabia saudí vendió casi 100.000 millones de dólares en reservas de divisas para tapar su mayor déficit presupuestario en un cuarto de siglo. Por primera vez, también está considerando la venta de un pedazo de su joya de la corona: la petrolera estatal saudí Aramco. Estos signos están provocando preocupación por la enorme posición de Arabia saudí en el mercado de bonos estadounidense. El gran riesgo es que la autocracia saudita venda algunas de sus tenencias del Tesoro, que se consideran entre las más grandes del mundo, para recaudar los dólares necesarios.

El monto de la deuda de Estados Unidos que posee Arabia Saudí, es secreto. Es un vestigio de una época de escasez de petróleo y petrodólares poderosos. Pero ahora esa pregunta –sin respuesta desde la década de 1970, en virtud de un apagón informativo mantenido por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos– ha pasado a primer plano, al estar Arabia Saudí presionada por el desplome de los precios del petróleo y sus costosas guerras en Medio Oriente.

El Tesoro nunca ha revelado la cuantía de bonos estadounidenses en manos de Arabia saudí porque durante mucho tiempo ha sido un aliado clave en Oriente Medio, y a la vez forma parte con otros 12 de la OPEP, incluyendo Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Nigeria a los cuales se les guarda el secreto. De los demás -más de un centenar de otros países, desde China al Vaticano- el Tesoro ofrece un desglose detallado de la cantidad de deuda de Estados Unidos que tiene cada uno de ellos.

Aparte de los jeques saudíes, sólo un puñado de funcionarios del Tesoro y de la Reserva Federal saben la cuantía de deuda de Estados Unidos en manos de Arabia saudí y si están subiendo o bajando.

Este tratamiento especial, que nace de la crisis del petróleo 1973 tras el embargo árabe, es sólo una pequeña concesión entre muchas que los gobiernos estadounidenses han hecho en los últimos años para mantener la relación estratégica de Estados Unidos con la familia real y el acceso a las reservas de petróleo.

La excepción que hace el Tesoro de Estados Unidos se extiende a otros 12 países exportadores de petróleo, todos de Oriente Medio o África. En base a datos publicados esta semana, ese grupo ha recortado sus participaciones en bonos por unos miles de millones de dólares desde marzo y a partir de noviembre posee unos 289.000 millones de dólares.

Debido a la sospecha de que la cuantía de bonos es la mayor, los movimientos de Arabia saudí se miran con lupa, especialmente por los bancos centrales de los mercados emergentes que venden bonos del Tesoro y recaudan efectivo en defensa de sus monedas. El Tesoro no informa si los tenedores son privados o públicas, pero se considera que cerca de dos tercios de las tenencias extranjeras están en manos de instituciones oficiales, como los bancos centrales.

Estas ventas de bonos estadounidenses han tenido un impacto pequeño, pero visible en los costes de financiación de los Estados Unidos. Desde marzo del año pasado, la venta de los bancos centrales extranjeros ha añadido 0,3 puntos porcentuales a los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años.

Las propias cifras del Saudi Arabian Monetary Agency muestran que el año pasado los activos de reserva en valores extranjeros se han reducido en la cifra récord de 108.000 millones de dólares. En noviembre el Banco Central de Arabia, que no da a conocer cifras separadas para los bonos del Tesoro, reconoció tener 423.000 millones de dólares en valores extranjeros.

Los acontecimientos de los últimos meses -el acuerdo nuclear de Obama con Irán y la ejecución en Arabia saudí de un prominente clérigo chiíta que desafió a la familia real- desafía las relaciones entre Estados Unidos y Arabia saudí. La alianza también se ha socavado por el auge petrolero en Estados Unidos, que ha hecho que sea menos dependiente de las exportaciones saudíes.

Fuente: http://www.bloomberg.com/news/articles/2016-01-22/u-s-is-hiding-treasury-bond-data-that-s-suddenly-become-crucial

Un francotirador está matando a los jefes del Estado Islámico en Libia

Un francotirador desconocido mató el pasado sábado a un jefe del Califato Islámico en Libia cuando salía de una mezquita en el centro de Sirte, la ciudad mimada por el coronel Gadafi que ahora se ha convertido en la capital libia de la organización yihadista. Abdulah Hamad al Ansari, un tuareg originario de Obari, fue llevado rápidamente a un hospital, donde ingresó cadáver.

Según “The Libya Herald”, la muerte de Al Ansari provocó una intensa y precipitada búsqueda del francotirador, sin resultado. Los yihadistas empiezan a estar muy preocupados porque en diez días tres de sus jefes han caído bajo las balas del misterioso tirador, que lleva camino de ser venerado en las redes sociales.

El pasado 15 de enero por la noche caía el sudanés Hamad Abdel Hady, alias Abu Anas al Muhajir, en la carretera de Bengasi o cerca de ella.

“El terror se instalado entre las filas del Califato Islámico tras la muerte de Al Muhajir, disparan al aire para atemorizar a la población al mismo tiempo que buscan al francotirador”, publicaba entonces Libya Prospect citando fuentes locales.

La primera víctima de este tirador de precisión fue, al parecer, Abu Mohamed al Dernaui, muerto el 19 de enero cerca de su casa. Los tres lugares donde ha actuado están muy alejados unos de otros. Al Ansari, abatido la noche del sábado, se encontraba cerca de la universidad de Sirte y el Centro Uagadugou, el antes lujoso recinto de conferencias y eventos donde resistieron Moamar Gadafi y sus leales en el 2011 y donde ahora han sentado sus reales los yihadistas.

Según el periodista italiano Daniele Raineri, tanto Al Ansari como Al Dernaui -ambos libios, el primero procedente de la provincia de Fezzan y el segundo, de la ciudad de Derna, en el este- eran militantes de Ansar al Sharia en Sirte antes de que el Califato Islámico irrumpiera en la ciudad, hace un año. Miembros de Ansar al Sharia fueron pasándose al Califato Islámico cuando esta organización tenía aún escasa presencia en el país, básicamente en Derna. Raineri recuerda que un líder religioso del Califato Islámico, Husein al Qarami -también ex Ansar al Sharia- fue asesinado en julio de la misma manera cuando salía de una mezquita.

Sobre la identidad de nuestro hombre se cree que podría tratarse de un especialista que causó estragos entre los defensores de Gadafi en los últimos días de la batalla de Sirte, de la que los francotiradores fueron protagonistas tanto en el bando rebelde como en el gadafista. El caso es que tampoco se sabe quién fue aquel tirador.

“The Libya Herald” especula con la posibilidad de que exista una red de apoyo al francotirador. Un especialista de este tipo no solo necesita ser capaz de colocarse en el lugar más adecuado y tener vías de escape aseguradas después de efectuar su disparo mortal sino que necesita, sobre todo, información fidedigna sobre dónde y cómo encontrar a sus blancos. De momento, salvo Al Qarami, ninguno de los asesinados por el tirador de elite figura en la lista de los líderes del Califato Islámico en Libia, donde la organización yihadista dispone de más de 2.000 combatientes.

Esta matanza selectiva se produce en vísperas de una anunciada operación militar encabezada por Estados Unidos contra el Califato Islámico en Libia, que podría comenzar en unas semanas.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20160126/301676084112/jefes-estado-islamico-libia-matando.html

No son ni piratas

Bianchi

La molicie y podredumbre a la que estamos asistiendo es espectacular. Y ello en el sentido de que somos, como dirían los «situacionistas», espectáculotariado. No -eso pretenden- pueblo, no hay masas, no hay clase obrera (y, si la hay, parece estar idiotizada, como se ha sugerido por aquí, algo que no compartimos en absoluto, porque, caso de estarlo, yo prefiero «idiotizarme» con las masas antes que ir de «enterado» por la vida), pero sí «multitud» (la penúltima parida del prestímano A.Negri, que ya estará «performando» la siguiente para obnubilar al personal) y «gente», que diría «El Koletas» ávido de tocar «poder» -esa sensación, al menos- autonombrándose vicepresidente de la «neocasta». Sólo hay «público». Así nos quieren: público de mirada atónita y présbita. Y ello mediatizado por prolíferos tertulianos. que fingen escandalizarse ante un show del que forman parte. Igual que la vaca que mira el paso del tren con mirada bovina, vacuna, así nos quieren. Así nos querrían.

Todo es moda, pasajero, efímero. Si la Revolución soñada fuera algo así, el capitalismo la compraría -la Revolución- confiando en la obsolescencia del producto para (re)inventar -y vender- nuevas «revoluciones» (de colores o daltónicas, a gusto del consumidor). ¿Qué fue de los «escraches», se acuerda alguien? ¿O de expropiar -esta es la palabra justa- víveres en los grandes súpers? Los más lerdos los condenan. Los más ladinos, más inteligentes, los que saben de qué va esto, los pasean por la tele. Y la tele tiene televidentes, público, espectáculo. Así nos quieren, aborregados. O así nos pintan.

Se roba mucho en este Estado. Y se defrauda. No roban más porque entonces nadie tendría un euro para comprar una barra de pan y no habría panaderos y los ladrones tendrían que comerse todo el pan, y como no pueden, van a robar a otro lado, inversión le llaman, y si les sale mal, especulan o qué ostias, cobramos sobresueldos que esto es jauja y vivalavirgen, aunque algún pringao expíe y se sacrifique por nosotros por aquello de que el «sistema» funciona. Hay que aparentar.

Como los piratas. ¿Cómo los piratas, dije?  Si los ladrones van a la oficina -como decía una serie televisiva-, los piratas son gente honrada: tenían un código. Tenían «las reglas del diablo», sin necesidad de leer al gran RL Stevenson y su «Isla del tesoro». El llamado “código pirata” es considerado como una serie de reglas de conducta comunes a todos los piratas y, además, escritas, o sea, como la Constitución española, sólo que el código pirata se cumplía… como los maitines de un monasterio medieval.

No todos los códigos piratescos eran iguales (como bucaneros, filibusteros y corsarios no eran lo mismo), pero sí tenían un mínimo común denominador (o máximo común divisor porque cada maestrillo, cada capitán, tenía su librillo). Extramuros de la legalidad, hilvanaban la suya propia y, así, consideraban delitos graves la ocultación de parte del botín, el robo a los «compañeros», hacer trampas en el juego (al naipe); desertar en la batalla o no tener las armas listas en el momento del abordaje. El «gato de siete leguas», dizque el látigo, el corbacho -el «knut», en ruso-, no era tan habitual como se ve en las películas hollywoodienses de los años 40-50.

Dejar a alguien en una isla desierta, sí. Tenían hasta una especie de seguridad social que cubría con una suerte de indemnización a los piratas mutilados en el fragor de la «batalla», sólo que estos no iban uniformados, como los mercenarios de ahora, privados o profesionales. Celebraban asambleas y podían destituir al capitán por «ineficaz» (como el vestuario del Madrid a Rafa Benítez, perdonen la licencia). Había carpinteros y cirujanos que cobraban más en el reparto del botín que era, acabáramos, el objetivo de la cosa: el botín, como hoy saquear el erario público, otro botín. Ocurre que el código pirata establecía normas de cómo había que repartirse el (emilio) botín, unos caballeros.

Los modernos piratas que vemos hoy, impertérritos, se reparten el botín, pero sin código ni pata de palo ni parche en el ojo tuerto. Entran a saco. Como Carlos V en Roma (1527). Ni siquiera juran, como hacían los piratas, ante un vaso de ron y una Biblia (hoy la Constitución). Bueno, ante una copa de ron, sí, cosa que ahora mismo me dispongo a hacer.

A su salud.

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