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El papel de la Iglesia Católica croata en los crímenes de guerra fascistas (1)

Cuatro días después de que el ejército alemán invadiera Yugoslavia, Croacia proclama el 10 de abril de 1941 su independencia. Ante Pavelic, dirigente del movimiento fascista ustachi, se convierte en jefe del Nuevo Estado. El 16 de abril de 1941 el arzobispo Alois Stepinac, vicario de la iglesia católica en Croacia, da su apoyo al dictador Pavelic. La iglesia católica, la Alemania nazi y la Italia fascista apoyaron al Estado croata, que adopta leyes racistas, llevando a cabo una política de “purificación” que hace palidecer a la ejecutada por los alemanes nazis. Un tercio de la población serbia (de religión ortodoxa) fue deportada, un tercio obligada a convertirse por la fuerza al catolicismo y otro tercio exterminado.

Habiendo participado el clero católico en estos crímenes, las relaciones entre el Vaticano y el Estado yugoslavo tras la guerra quedaron profundamente afectadas. El arzobispo Alois Stepinac y otros criminales de guerra fueron juzgados y condenados en 1946. En 1952 Yugoslavia rompió relaciones con el Vaticano cuando el Papa fascista Pio XII se atreve a nombrar cardenal al citado arzobispo criminal. Alois Stepinac fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de octubre de 1998.

Es revelador que el conflicto que destruyó Yugoslavia se viera agravado y se precipitara cuando Alemania y el Vaticano reconocieron, en 1991, la independencia de Croacia contra la opinión de otros países, como Estados Unidos y Francia.

Sobre los crímenes del Estado fascista ustachi, Jacques Merlino escribe en su libro “Las verdades yugoslavas que no se pueden nombrar”, que “la iglesia católica, dirigida por Stepinac acompaña a ese movimiento, y a veces lo anima. Existen numerosos documentos y testimonios sobre las atrocidades y crueldades cometidas en esa época. Se llenarían libros y mas libros”. Añade que “la complicidad de la iglesia católica en este genocidio está aceptada”. El alto clero de la iglesia católica croata había establecido una estrecha colaboración con las autoridades ustachis, con el arzobispo de Zagreb, el mencionado Alois Stepinac, a la cabeza. Este da la bienvenida al nuevo Estado y su bendición a Ante Pavelic.

La mayoría de los obispos católicos (en Sarajevo, Split, Hvar, Krk, Senj, Djakovo, Banja Luka, Sibenik, etc.) trabajaron activamente con el régimen, portando un cierto número de sacerdotes y monjes el uniforme de los ustachis, y especialmente los franciscanos de Bosnia, que nunca disimularon su participación en los crímenes. Tras la guerra, el Vaticano dirigió una organización de antiguos fascistas croatas que ayudó a la evasión de millares de criminales nazis. Esta organización fue la que permitió la huida del dictador Ante Pavelic, amigo de Alois Stepinac.

Tras la derrota del nazi-fascismo Ante Pavelic, presidente croata, se refugió en España. El régimen croata ustachi se distinguió por su crueldad, hasta el punto de que los alemanes lo consideraban como “excesivamente brutal”.

El régimen que surge tras la I Guerra Mundial agrupó a los eslavos del sur en el llamado Reino de Yugoslavia. En 1934, tras la subida de Hitler al poder, las potencias europeas establecen algunos contactos ante la amenaza que suponía y los incumplimientos del Tratado de Versalles.

Ese año el rey Alejandro de Yugoslavia visita Francia, dispuesto a firmar una alianza defensiva, pero en las calles de Marsella es asesinado junto con el ministro francés de Asuntos Exteriores, Louis Barthou. Las investigaciones ofrecían tal panorama de implicaciones que sólo una pequeña parte de la trama se hizo pública. La investigación del caso determinó que los autores del asesinato, miembros de la organización terrorista ustachi de Croacia, habían recibido dinero, armas y pasaportes falsos de las autoridades nazis en Munich, de Mussolini y de la Hungría de Horthy.

El 6 de abril de 1941 Hitler ataca el Reino de Yugoslavia. El ejército yugoslavo sólo consigue defenderse heroicamente durante apenas 11 días, pero su único enemigo no era el ejército alemán.

La quinta columna, organizada por el alto mando alemán llevó a cabo una serie de sabotajes y ataques en la retaguardia. Alemania e Italia lanzaron su ataque sorpresa sobre Yugoslavia el 6 de abril de 1941 y al mismo tiempo en muchos lugares de Croacia los ustachi formaban bandas armadas, que atacaban por la retaguardia a grupos aislados del ejército yugoslavo. Las bandas de los ustachi eran, en su propio país, las encargadas de colaborar con el ejército invasor del Eje en las tareas de destrucción de las líneas de comunicación y de sabotaje de los movimientos del ejército yugoslavo.

Entre esos comandos figuraban abundantes sacerdotes católicos, preludio de las matanzas que se iban a llevar a cabo durante los cuatro años de guerra. La puñalada por la espalda al ejército yugoslavo estaba muy probablemente preparada y diseñada desde los tiempos del asesinato del rey Alejandro.

La comisión de investigación que Yugoslavia crea tras la derrota del nazi-fascismo no tuvo que investigar demasiado para reunir las pruebas del protagonismo y de los culpables de un genocidio que sigue hoy día silenciado. Las pruebas estaban todas escritas. Centenares, miles de artículos en periódicos, boletines y publicaciones de la Iglesia Católica, durante el régimen ustachi, desvelaban cómo se llevaron a cabo los crímenes, y cuáles eran las orientaciones que se transmitían a la hora de eliminar a cientos de miles de personas en razón de su religión.

El genocidio, evidentemente, no sólo tuvo como diana al pueblo serbio, de religión ortodoxa, sino también a aquellos croatas que se enfrentaron al Nuevo Estado clerical fascista, a los musulmanes que no aceptaron la invasión, alemana, a socialistas, comunistas, gitanos, y naturalmente y muy especialmente, a los judíos, contra quienes se dirigieron especialmente los obispos católicos.

Pero ¿a qué se debió aquella confianza, aquella imprudencia que hizo que todas las pruebas del genocidio se pusieran por escrito? ¿Qué tipo de confianza llevaba a los frailes franciscanos a fotografiarse rodeados de sus víctimas decapitadas y mutiladas, algo que nunca jamás hicieron los nazis alemanes? De hecho, la abundancia en internet de testimonios gráficos es enorme…

Todo fue un inmenso error. Su convencimiento de que había comenzado el Imperio de los Mil Años preconizado por Hitler les hizo alardear de haber colaborado con los comandos terroristas ustachis, del uso de los monasterios para conspirar, de la organización de los jóvenes católicos en los llamados “Cruzados”, y en definitiva, de cómo se había llevado el complot por parte de la jerarquía en el Vaticano para que Alemania se apoderase de parte de Yugoslavia, implantando un siniestro y criminal régimen, el primer régimen teocrático en Europa, regido por la jerarquía católica croata.

No cabe duda de que parte del clero católico se había preparado a conciencia para el alzamiento. Su plan consistía en destruir Yugoslavia y toda posibilidad de unidad serbo-croata, creando una Croacia independiente en forma de estado fascista. Y lo habían puesto por escrito, por ejemplo, en “Hrvatski Narod” (25 de abril de 1941) donde se puede leer que jóvenes sacerdotes distribuían en Dubrovnik el programa nacionalista croata y reclamando la separación de Serbia ya en 1925. En “Nova Hrvatska” del 1 de junio de 1943 se lee que Ivan Mikan, canónigo de Ogulin, colaboraba muy de cerca con el futuro ministro Dr. Lovro Susic y que estaba preparando espiritualmente al pueblo para la proclamación de la independencia croata.

En el centro, el fraile franciscano Miroslav Filipovic-Majstorovic (Hermano Tomislav). Estuvo al frente del campo de exterminio de Jasenovac a partir de Abril de 1942. Se hizo notar por matar a niños prisioneros con sus propias manos. Fue condenado a muerte y ahorcado con el hábito que solía vestir en el campo. La orden franciscana tuvo un relevante papel en el genocidio, y, al final de la guerra, en la organización y socorro de los nazis, usando el Vaticano como lanzadera hacia América del sur.

El 11 de abril de 1941, un día después de la entrada del traidor Kvaternik y del ejército alemán en la capital croata, la emisora de radio de Zagreb instruía a la gente para dar la bienvenida al ejército alemán e indicaba que en las parroquias católicas se respondería a todas las preguntas y se darían instrucciones sobre las tareas por realizar. De este modo desde el primer día de ocupación nazi las parroquias católicas fueron utilizadas como centros de propaganda política al servicio de los invasores y de sus colaboradores ustachi. Cuando Ante Pavelic vuelve de Italia, en donde estaba refugiado, a su paso por la ciudad de Ogulin el canónigo Ivan Mikan anuncia su “programa de festejos”: “Tendremos una purga… los perros serbios serán conducidos a través del río Drina”. A los genocidas clerical-fascistas se les podrá acusar de sus crímenes, pero de nada más. Anunciaban sus planes con claridad meridiana, y se sentían orgullosos de su “claridad de ideas”.

Por ejemplo, en el boletín del arzobispo de Sarajevo, “Katolicki Tjednik” (número 35 del 31 de agosto de 1941) podemos leer un “vibrante articulo” del sacerdote Petar Pajic, en donde nos anuncia que “hasta ahora Dios hablaba a través de encíclicas papales, numerosos sermones, catecismos, publicaciones cristianas, a través de los heroicos ejemplos de los santos, etc., y ¿cuál fue el resultado? No quisieron escuchar, estaban sordos. Ahora Dios ha decidido emplear otros métodos. Va a organizar las misiones ¡Las misiones de Europa! ¡Las misiones del mundo! Que serán defendidas no por sacerdotes sino por comandantes del ejército guiados por Hitler. Los sermones se escucharán con la ayuda de cañones, ametralladoras, tanques y bombarderos. El lenguaje de estos sermones será internacional. Nadie podrá decir que no entendió ya que todo pueblo conoce con certeza lo que son la muerte, las heridas, la enfermedad, el hambre, el miedo, la esclavitud y la pobreza”.

Segunda parte

Los trabajadores inmigrantes forman parte de nuestra clase obrera

Juan Manuel Olarieta

Las sociedades humanas son esencialmente nómadas. Van y vienen de un lugar a otro desde hace miles de años. Lo realmente singular y reciente en el hombre es la vida sedentaria, a pesar de lo cual en el futuro los desplazamientos poblacionales irán en aumento.

En todos los países la acumulación originaria de capital ha supuesto un enorme flujo migratorio interno del campo a la ciudad. El campo se vacía y millones de personas se aglomeran en las grandes urbes.

Las condiciones de trabajo y de vida de los inmigrantes siempre han sido las peores. La política de la burguesía es igualar a ellas todas las condiciones de trabajo y de vida del conjunto de la clase obrera. La del proletariado es la opuesta: igualarlas por arriba.

Las guerras siempre han causado enormes desplazamientos de población, incluidas la guerra civil española y la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad las guerras son consecuencia del imperialismo y la mayor parte de los refugiados son mujeres y niños. En el futuro las guerras imperialistas también provocarán desplazamientos poblacionales masivos.

A lo largo de su historia el capitalismo nunca ha solucionado el problema de la vivienda para los obreros, que quedan hacinados en barrios y chabolas. Lo mismo ocurre con los emigrantes, que padecen el mismo problema en su versión más extrema.

Decía Lenin que el imperialismo invierte los flujos de emigración. Disminuye la que va de los países más desarrollados a los más atrasados y aumenta la que va en dirección contraria.

La capacidad de un país para absorber un determinado volumen de mano de obra inmigrante está determinada por su capital, una ley que Marx llamó “superpoblación relativa”.

“Divide y vencerás”. Todo sistema de dominación se apoya en la división de las fuerzas del enemigo. Para imponerse, el capitalismo también divide a la clase obrera y luego enfrenta a sus distintas partes entre sí.

La división entre los autóctonos y los emigrantes es una de ellas.

Otra es la división entre quienes tienen trabajo y quienes quedan en el paro o en condiciones precarias de empleo, que Marx calificó como “ejército industrial de reserva”.

La existencia de mano de obra inmigrante, activa o desempleada, es un fenómeno económico, social e histórico irreversible porque para el capital es tan importante la parte de la fuerza de trabajo activa como la que está en el paro.

En España uno de cada diez obreros activos aproximadamente es inmigrante. La proporción de parados es varias veces superior. En ningún país de Europa la burguesía va a repatriar jamás a los trabajadores inmigrantes, por más que se encuentren sin empleo. Siempre va a existir una parte de la fuerza de trabajo inmigrante en paro y en condiciones de trabajo precarias, sobre-explotada y sin ninguna clase de derechos laborales, sociales, educativos ni sanitarios.

La única forma de acabar con esta situación es acabar con el capitalismo, no con los inmigrantes.

El imperialismo, decía Lenin, es el capitalismo en descomposición, es decir, una época histórica caracterizada por la podredumbre. La burguesía está podrida y a su alrededor todo lo pudre y lo corrompe.

Una de las muestras de la decadencia actual del capitalismo en los países más desarrollados de Europa es su incapacidad para reproducir la fuerza de trabajo que el capital necesita y que se ve obligado a importar de otros países. Los países más desarrollados son viejos (en todos los sentidos de la palabra); los países más atrasados son jóvenes (ídem).

Otra de las muestras de la decadencia actual de la burguesía en Europa es el fascismo, el patrioterismo, el racismo, el parasitismo, el oportunismo, el fanatismo, los prejuicios y la ignorancia de que hacen gala abiertamente sus portavoces, incluso en los parlamentos, las universidades y los medios de comunicación.

En su degeneración, la burguesía corrompe a “las capas superiores del proletariado”, escribió Lenin, que quedan cautivas de los mismos prejuicios fascistas y racistas de la burguesía. Junto al fascismo surge el socialfascismo, que es la misma ideología burguesa podrida para consumo de los obreros y el lumpen.

Si la ideología de los obreros autóctonos está -en buena parte- supeditada a la de la burguesía, la de los inmigrantes, que proceden no sólo de países atrasados sino de sus regiones más rurales, es en ocasiones de tipo feudal.

El proletariado tiene sus propios principios, que no son ni burgueses ni feudales. Lucha por cambiar las convicciones subjetivas del conjunto de la clase enfrentándose a las objetivas.

Quien impulsa esa lucha son sus sectores más avanzados, los cuales se atienen a dos principios básicos, ambos opuestos a los de la burguesía. El primero es que, por principio, el proletariado se opone a todo intento de división de la clase obrera. El segundo es que los sectores más avanzados impulsan el desarrollo de los más atrasados, y no al revés.

Las convicciones subjetivas de cualquier trabajador, incluidos los inmigrantes, no son un obstáculo sino el objeto mismo del trabajo político de la vanguardia, que no se atiene a ellas, ni siquiera cuando son las más atrasadas, sino sobre todo a su condición de clase y a su práctica.

En algunos países de Europa, como Alemania, la vanguardia de la clase obrera ya son los inmigrantes, a causa del peso de la aristocracia obrera entre los autóctonos.

Por el contrario, la debilidad del capitalismo en España debilita también a la aristocracia obrera, manteniendo a los autóctonos al frente del proletariado, por lo que corresponde a ellos dirigir al conjunto de la clase.

Cuando la vanguardia del proletariado no presta la atención debida a los sectores más atrasados de su clase, la burguesía y las ONG ocupan su lugar, sustituyendo con la beneficencia el trabajo sindical y político.

Para que los sectores del proletariado más avanzados desarrollen su trabajo político entre los más rezagados, deben entender sus condiciones objetivas y subjetivas, cualesquiera que sean. “Entender” no significa aceptar, admitir o someterse a ellas, sino conocerlas, porque no se puede cambiar aquello que no se conoce.

Los inmigrantes ya están aquí y se van a quedar, como se han quedado siempre. Tengan o no tengan trabajo. Se trata de un fenómeno irreversible, objetivo e independiente de los gustos o preferencias, tanto de los autóctonos como de los propios inmigrantes. Si el capitalismo no puede asegurarles (ni a ellos ni a nadie) unas condiciones mínimas de trabajo y de vida, el proletariado no puede seguir el juego de la burguesía, cualquiera que sea, bajo ningún concepto. Lo que tiene que hacer es acabar con el capitalismo.

Además de fuerza de trabajo, los inmigrantes son una enorme fuerza ideológica, cultural e intelectual que pone al proletario en inmejorables condiciones para llevar a cabo sus tareas políticas, que no son sólo nacionales sino también internacionales.

Para emprender una tarea revolucionaria internacional, el proletariado de cualquier país se tiene que poner a la altura de los sectores más avanzados del mundo en el terreno ideológico, político y cultural, no al altura de las concepciones más miserables y mezquinas del racismo, el patrioterismo y la xenofobia. “Sólo una teoría de vanguardia permite al proletariado desempeñar su labor de vanguardia”, escribió Lenin.

El avance del ejército regular sirio preocupa a la OTAN

Cuando Alepo, la capital económica de Siria, está a punto de caer en poder del ejército regular, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, tuvo ayer que mostrar la preocupación de la alianza militar imperialista: “El refuerzo militar sustancial de Rusia en Siria y en el Mediterráneo oriental está a punto de desplazar el equilibrio estratégico de la región”.

Stoltenberg lamentó el apoyo ruso al gobierno de Damasco: “Los ataques aéreo rusos, cuyo objetivo principal son los grupos de oposición de Siria, minan el esfuerzo para encontrar una solución política al conflicto sirio”.

A las marionetas de la OTAN en la región, como Arabia saudí, les ha faltado tiempo para mostrar su disposición a enviar tropas a Siria para impedir el avance del gobierno de Bashar Al-Assad sobre el terreno con la excusa de la lucha antiterrorista.

“Si la coalición tiene la voluntad de lanzar una operación terrestre, contribuiremos de manera positiva”, dijo el jueves el general saudí Ahmed Al-Assiri.

Cada día que pasa, el equilibrio de fuerzas en la guerra de Siria se desnivela contra los intereses del imperialismo y sus aliados de la coalición, lo cual va a repercutir de manera determinante en las negociaciones de paz de Ginebra.

Ante su retroceso, la “oposición” exige a sus patronos que aumenten la ayuda material, con el chantaje de abandonar en las negociaciones de paz en caso contrario.

Pero los patronos, que se reunieron el jueves en Londres, no están por la labor. Ni siquiera han incrementado los fondos para la “ayuda humanitaria”. Las previsiones de aportar 10.000 millones de euros se han quedado en la mitad.

Estados Unidos editó y financió manuales de la yihad para niños

El llamado “terrorismo islámico” no existía antes de que la CIA emprendiera la Operación Ciclón en Afganistán. El 23 de marzo de 2002 el Washington Post (1) informó de que entre 1984 y 1994 Estados Unidos gastó 51 millones de dólares en un programa escolar para formar yihadistas para la Operación Ciclón. Cuando no existían las redes sociales, la CIA se dedicó a eliminar los libros islámicos tradicionales para sustituirlos por otros.

Aquellos libros siguieron siendo utilizados por los talibanes después de 1994. Contenían propaganda anti-soviética y afirmaban que los afganos eran “guerreros naturales”, llamados por dios a las armas. Los niños aprendían a contar con tanques, misiles y minas.

Los libros de textos fueron editados por el Afghanistan Centre en la Universidad de Nebraska. En ellos se enseñaba el Corán con profusas referencias a armas, bombas y tanques, poblando la psique de los jóvenes de estos países de un paisaje de violencia y terror.

Ahmad Fahim Hakim, un maestro que en 2002 trabajaba en la organización sin ánimo de lucro Cooperation for Peace and Unity en Pakistán, dijo que “las imágenes eran horrendas, pero los textos eran mucho peores”. De 100 páginas, 43 contenían pasajes o imágenes violentas.

Un oficial estadounidense del Asia Task Force, dijo al Washington Post que “estábamos muy contentos de ver que estos libros destrozaron a los soviéticos”. Cuando en su momento le preguntaron al Consejero de Seguridad Nacional Brzezinski, contestó que pese a que se formaron terroristas, el plan fue un éxito puesto que detuvieron la expansión del comunismo.

En 2011 el periodista Syed Nadir del Express Tribune de Pakistán señaló (2) que los libros de texto crearon “una generación que celebra la muerte y no la vida” y en la que “la violencia es aceptada como algo natural y cotidiano”. La propaganda, escribió, “transformó la región en los últimos 25 años. No cabe sorprenderse entonces de que, tras la aceptación y proliferación de la violencia en las clases y en las pantallas de televisión, los niños están recreando ataques suicidas como juego”.

(1) https://www.washingtonpost.com/archive/politics/2002/03/23/from-us-the-abcs-of-jihad/d079075a-3ed3-4030-9a96-0d48f6355e54/
(2) http://blogs.tribune.com.pk/story/4877/learn-to-be-taliban-k-is-for-kalashinkov/

Tras invadir Letonia el ejército ruso desencadena la Tercera Guerra Mundial

Al principio fue “Occupied”, un documental de ficción sobre una supuesta intervención rusa en Noruega, encargada por la Unión Europea con el trasfondo de la guerra energética contra la ecología y un falso debate sobre un hipotético deber de resistencia popular.

Ahora, en pleno “prime time”, la cadena pública británica BBC 2 emite otra serie de ficción “World War Three: Inside the War Room” (Tercera Guerra Mundial: en el Gabinete de Guerra) en la que Rusia invade Letonia, y la cuestión que se plantea es saber si será necesario masacrar o no a algunos millones de rusos (1).

La guerra mediática ha ascendido un peldaño. Su guión no puede ser más simple: Rusia invade Letonia para apoyar a los separatistas pro-Kremlin, que se han apoderado de una veintena de ciudades a lo largo de la frontera rusa. En tanto que la OTAN tarda en intervenir, el Reino Unido y Estados Unidos deciden ayudar a Letonia y expulsar a las fuerzas rusas del territorio. Rusia responde con un ataque nuclear en el que mueren 1.200 militares británicos. El Reino Unido rechaza recurrir a las armas nucleares para ayudar a la OTAN a recuperar el control de Latgale (región del este de Letonia), pero no así los Estados Unidos. Estalla la Tercera Guerra Mundial.

Como escribe el Telegraph, el escenario es uno de los mas realistas desde que “Rusia se anexionó Crimea” y pasa de la ficción a la realidad sin pestañear:

“La OTAN lleva tiempo preocupada sobre las interferencias rusas en los Estados bálticos, y el personal directivo practica regularmente juegos de guerra para sondear cómo responderían los dirigentes occidentales a un conflicto. Estos ejercicios son ‘top secret’, pero ahora la BBC juega su propia juego de guerra y un nuevo film muestra lo que pudiera suceder en la vida real. ‘World War Three: Inside the War Room’ reúne a un gabinete de guerra de antiguos militares y diplomáticos para responder a una hipotética pero muy posible confrontación en Europa del Este, teniendo en cuenta la anexión de Crimea a Rusia en 2014” (2).

La ficción comienza con una reescritura de la historia: después de que Rusia bombardeara Georgia en 2008 (ya no es Georgia quién atacó a Osetia del sur), después de que tropas soviéticas hayan invadido Ucrania en 2014 (ya no es Kiev quien ha agredido al Donbas), estas famosas y místicas tropas rusas llegan a los países bálticos, e invaden Letonia.

Unos montajes de imágenes de guerras, principalmente en el Donbas, son manipulados y mezclados con imágenes ficticias; opiniones de Putin con el texto modificado se intercalan unas con otras, mostrando cómo la población rusa toma el control del país. Se iza una bandera rusa, y su ejército es enviado en apoyo de los combatientes.

Cualquiera que vea la película de pasada no puede saber qué parte de ella es ficción, porque la ficción está colocada sobre un fondo documental. Para añadir confusión a los espíritus, las personas presentes en el Cuartel General son auténticos personajes de la vida política británica:

– Richard Shireff, general retirado, antiguo comandante supremo adjunto de las fuerzas aliadas en Europa (OTAN-SACEAUR). Se destaca su viaje al frente de una delegación de la OTAN en Ucrania en 2012 para apoyar el programa de rearme del país.

– Baronesa Pauline Neville-Jones, nombrada en 2010 por Cameron ministra de Estado para la Seguridad y la Lucha contra el Terrorismo con un puesto permanente en el Consejo de Seguridad, dimitida en 2011. De 1998 a 2004 formó parte del Comité de Control de la BBC (coincidencia).

– Christopher Meyer, antiguo embajador de Gran bretaña en los Estados Unidos (1997-2003), época de la invasión norteamericana de Irak.

– Sir Tony Brenton, antiguo embajador de Gran Bretaña en Rusia (2004-2008).

– Alan West, Barón West de Spithead, ministro de Seguridad y Lucha contra el Terrorismo (2007-2010), miembro permanente del Consejo Privado de la Reina.

Estas personas tienen que responder a un dilema: ¿deben enviar tropas a combatir a los rusos para apoyar a los letones? La respuesta no puede ser más cínica: no vamos a correr el riesgo de una Tercera Guerra Mundial por dos millones de habitantes.

Pero la situación se complica cuando Rusia amenaza lanzar una bomba en el Parlamento británico, oráculo de la democracia donde los haya. Finalmente, se decide no seguir a Estados Unidos y no bombardear Rusia y su población.

Pero no crean que esto se debe a un ataque de humanismo, porque los motivos son argumentos dignos de los nazis: “La cuestión es saber si se va a matar para nada a millones de rusos. No me hubiera importado matar algunas decenas de miles, pero si no les amedrentamos con esto, no servirá de nada”, dice Sir Tony Brenton, antiguo embajador de Gran Bretaña en Rusia.

Si fuera útil, se hubiera podido eliminar de la faz de la tierra algunos millones de seres humanos. La frase se encuentra en el minuto 3:15.

Estos individuos no juegan a la rusofobia; simplemente son rusófobos. Para ellos Rusia es el enemigo. El enemigo total, el enemigo que hay que destruir.

Lo que les da miedo es el recuerdo del fracaso de Hitler en la Segunda Guerra Mundial. La destrucción física de las poblaciones eslavas no hace más que reforzar su sed de victoria. Más de veinte millones de muertos no han servido en absoluto para doblegar a los pueblos de la URSS. Ciertamente, Rusia se distingue en esto de otros países europeos.

¿Cómo se puede hablar impunemente sobre la muerte de millones de personas, de seres humanos, y a continuación hacer grandes discursos sobre los derechos del hombre? Precisamente porque no consideran a esos millones como seres humanos. Es la esencia de una argumentación fascista.

¿Sólo es un documental? Como subraya la crítica de los diarios ingleses, los “expertos” son profesionales en acción, y deben manejar una situación como lo harían fuera de cámara, si eso sucediera realmente. Estamos oyendo, de esta manera, lo que piensan realmente esas personas que han ocupado importantes puestos. Eso es lo que da escalofríos.

La propaganda de guerra ha alcanzado tal nivel en Occidente que a esto hemos llegado. Ni siquiera en la Guerra Fría llegaron a este punto. Tal nivel de mediocridad exige mucha constancia y esfuerzo. Enhorabuena, porque lo han conseguido. ¿Cómo hubiera reaccionado el “mundo civilizado” si Rusia hubiera producido este tipo de documentales?

(1) http://rutube.ru/video/70855cda8b8e8533cdea370a3650a960/
(2) http://www.telegraph.co.uk/tv/2016/02/03/what-happensif-cold-war-turnsto-world-war-three/

La masacre de 17 de Octubre de 1961 en París

La masacre de París del 17 octubre de 1961 ocurrió durante la guerra de Argelia. La represión de la policía parisina, entonces dirigida por Maurice Papon (condenado en 1990 por crímenes contra la humanidad perpetrados durante el régimen colaboracionista Vichy), contra la población argelina de la región parisina dura todo el otoño de 1961. Para entonces Francia ya había más o menos perdido la guerra, y Charles de Gaulle empezaba a negociar con el FLN.

El día 17 de octubre de 1961, una manifestación pacífica convocada por el FLN contra el toque de queda impuesto sobre los argelinos que vivían en la región parisina por el prefecto de policía Maurice Papon desembocó en una represión brutal, que causó entre 70 y 200 muertos.

El historiador Jean-Luc Einaudi cuenta 200, y 325 argelinos muertos por la policía a lo largo del otoño de 1961. Los argelinos no fueron las únicas víctimas, porque el racismo de la policía hacía que cualquier persona de color (marroquíes y tunecinos, pero también portugueses) fuera detenida, golpeada y asesinada.

Algunas de las víctimas fueron arrojadas al río Sena desde los puentes, tras ser golpeadas hasta la inconsciencia. Los archivos policiales han demostrado que Papon animó a los oficiales a obrar de esa manera; por otro lado, los policías participantes tuvieron la precaución de quitarse el número de placa del uniforme, lo que demuestra una acción organizada.

El 17 de octubre de 1961 las fuerzas policiales bloquearon todos los accesos a la capital, las estaciones de metro, los trenes, las llamadas “portes” (puertas), etc. De aproximadamente 150.000 argelinos residentes en París, se calcula que entre 30.000 y 40.000 se unieron a la manifestación. Las acciones policiales efectuaron 11.000 detenciones y los detenidos fueron transportados por el RATP (autobuses y trenes de cercanías) al Parc des Expositions, centro de internamiento ya usado durante la ocupación nazi.

Los detenidos no sólo eran argelinos, sino también marroquíes, tunecinos, españoles e italianos emigrantes, que fueron enviados a diversos acuartelamientos, el Palais des Sports de la Puerta de Versalles, el Estadio Coubertin, etc.

A pesar de estas detenciones, entre 4.000 y 5.000 personas consiguieron agruparse y manifestarse pacíficamente entre la Plaza de la República y la Plaza de la Ópera, sin incidentes. Pero fueron bloqueados en Ópera, y los manifestantes retrocedieron. A la altura del Cine Rex (actual Rex Club, en los Grandes Bulevares), la policía abrió fuego y cargó contra los manifestantes, causando bastantes muertes.

En el puente de Neuilly (que separa a París de los suburbios) las fuerzas policiales también abrieron fuego, causando más muertos. Los argelinos fueron arrojados al Sena en diversos puentes de la ciudad y los suburbios, principalmente en el céntrico Puente Saint-Michel, justo al lado de Notre Dame y a dos pasos de la Prefectura de policía….

El silencio se mantuvo, en algunos casos, mediante amenazas contra policías que habían sido testigos y podrían haber denunciado a sus compañeros. La masacre fue objeto de ocultación estatal. El presidente Charles de Gaulle dijo que era algo “secundario”. El 8 de febrero de 1962 una manifestación, principalmente de miembros del Partido Comunista y de la CGT también acabó en una masacre (la llamada “masacre de Charonne”, una estación de metro parisina).

En la década de los 90 la Masacre del 17 de Octubre, como es conocida en Francia, llegó a la conciencia nacional. En particular, el testimonio de Jean-Luc Einaudi durante el proceso de Maurice Papon por crímenes contra la humanidad le ayudó a conseguir permiso para investigar los archivos de la policía, a los cuales no había tenido acceso antes (échate a temblar, Rodolfo Martín Villa…).

Papon fue juzgado solamente por los hechos perpetrados cuando era prefecto de Burdeos durante la Segunda Guerra Mundial y siempre negó, a pesar de las pruebas acumuladas contra él por el historiador Jean-Luc Einaudi, su responsabilidad directa en la masacre. El 17 octubre de 2001 el alcalde socialista de París, Bertrand Delanoë, puso una placa en el puente de Saint-Michel para conmemorar la masacre. El 18 de febrero de 2004 se realizó una petición para nombrar a una estación de metro en Gennevilliers como “17 de Octubre de 1961”, en recuerdo de la masacre.

“Aquí ahogaron a los argelinos”, recuerda la pintada

Carta a los sobrecogedores

Bianchi

Me gustaría ofrecer auxilio espiritual, que no acomodo material pues que este va de suyo y es consustancial a la condición de manilargo y varilarguero sobrecogedor dizque sus dineros son fundados, probos y sudados, no sucios ni en entredicho.

Acudo, pues, súbito, en socorro de quien tal vez, por escrúpulo o remilgo, se sienta cohibido, cariacontecido y reconcomido, cual católico preconciliar, por ver que su fortuna crece y se enriquece como maná celestial y le atosigan y se autolacera por mala conciencia con citas impertinentes amén de intempestivas de cariz bíblico-neotestamentario tales como: «¡Ay de vosotros los ricos, porque ya tenéis vuestra consolación!» (Lc.6.24). O la clásica y demoledora que dice: «Es más fácil que un camello entre en el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos» (Mt.19.24). ¿Cómo compaginar la fe con estas «sobrecogedoras» sinecuras sobrevenidas en diferido?

Vayan otras citas bíblicas para serenar almas atormentadas por hormigueos de conciencia (cuando veas un pobre, no te hurgues la conciencia como quien se hurga la nariz, nos reconfortaba el otro día El Roto a los bienhechores de la humanidad toda). Nuestro Señor Jesucristo no fustiga a los ricos por el hecho de serlo: lo que condena es el mal uso de las riquezas. Los ricos pueden ser discípulos del Señor. A los ricos Epulones no los aleja de sí (la expulsión de los mercaderes del Templo fue un mal día de quien no entendía la economía mercantil o economía de bazar de aquella época, y la actual a juzgar por los zocos árabes y mercados persas), sino que, decimos, les advierte del peligro de la abundancia de bienes y les aconseja: «Granjeaos amigos con las riquezas» (Lucas, 16.9). Este es el sentir cristiano, como atestigua el tarsiota Pablo en su carta a Timoteo: «A los ricos de este mundo recomiéndales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en lo inseguro de las riquezas, sino en Dios, que nos provee espléndidamente de todo para que lo disfrutemos; que practiquemos el bien, que se enriquezcan de buenas obras, que den con generosidad y con liberalidad; de esta forma irán atesorando para el futuro un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera».

No caigamos, pues, en el error de condenar a los ricos por el hecho de serlo. Hay hombres con pingüe hacienda que son buenos: trabajan y no se dedican a la buena vida; crean riqueza y empleo y viven limpiamente; son esposos fieles y padres abnegados. No continúo por celo de abrumar al lector.

Buenas tardes.

Las multinacionales despedirán en masa a 40.000 trabajadores

Apenas se ha consumido el mes de enero y una decena de multinacionales -también españolas- ha anunciado varios ERE que, cuando se concreten, mandarán a más de 40.000 personas al paro. La crisis del petróleo ha puesto en rojo las cuentas de resultados de las petroleras mientras que la ralentización de las economías de los países emergentes han hundido las bolsas de medio mundo. Este cóctel ha provocado nueva oleada de despidos que añaden incertidumbre a la economía española, europea y mundial.

A partir del próximo lunes 8 de febrero está previsto que empiecen a abandonar la empresa los 250 empleados incluídos en el ERE de Orange y Jazztel, un 3,5% de la plantilla.

Esta misma semana Yahoo! anunció el cierre de su oficina en Madrid, el fabricante de componentes de automóvil Delphi el de su fábrica en Sant Cugat del Vallés (Barcelona), que podría derivar en 500 despidos si no encuentra un comprador, mientras Endesa sigue adelante con sus planes de despedir a 42 personas de sus plantas de carbón.

La petrolera Repsol tiene que iniciar este año sus planes para despedir a 1.500 personas en todo el mundo, unos 700 en España; Ercros otros 150-200 trabajadores de sus fábricas en Cataluña; la americana TRW -que fabrica sistemas de dirección de vehículos- está inmersa en el despido de 250 trabajadores de su planta de Navarra; Telefónica ha destinado 2.900 millones de euros a un plan de bajas incentivadas…

Fuera de España, las cantidades son mayores, dominados por bancos y petroleras. British Petroleum despedirá a 7.000 personas hasta 2017, y Shell -inmersa en el proceso de adquisición de British Gas- a unos 10.000 empleados. Por su parte, entidades bancarias como Lloyds han anunciado el despido de 1.585 trabajadores y el cierre de 29 sucursales mientras que este miércoles la suiza Credit Suisse admitió que suprimirá 4.000 empleos después de entrar en pérdidas en 2015.

Pero no solo bancos y petroleras -acuciados por la crisis del petróleo y por los bajos tipos de interés- despedirán a parte de sus empleados. La americana Ford despedirá a 10.300 personas en Europa y la también estadounidense Vallourec -fabricante de tuberías y conducciones para hidrocarburos- suprimirá 1.450 empleos en Europa y Brasil.

Esta nueva oleada añade incertidumbre a la economía mundial. La crisis del petróleo y de los países emergentes, unido a la cierta ralentización de la economía china, ha hundido las bolsas. Esto ha generado que actualmente haya voces que auguran una nueva recesión mundial. El indicador Smoothed US Recession Probabilities conocido este jueves, que es el medidor que utiliza la Reserva Federal para predecir las posibilidades de recesión en Estados Unidos, está en el nivel más alto desde julio de 2009. 

Un informe del miércoles de Barclays explicaba que caídas de Bolsa como la actual han acabado en recesión en Estados Unidos en la mitad de los casos.

El guerrero antisoviético pone su ejército en el camino de la paz

Ksnia Lukyanova

Contribuir al nacimiento de tu “enemigo público número 1” es un proceso que lleva tiempo, incluso décadas. Para ello hace falta mucho dinero y armamento desviado, campos de entrenamiento y colaboraciones con aquellos países aliados en donde está la carne de cañón preparada para combatir.

Hace algunos años, una entrevista a Sheikh Naim Nabeel, uno de los fundadores de la Yihad en Egipto y miembro de Al-Qaeda desde su creación, hizo caer el velo, ante el testimonio que ofreció sobre la contribución de la CIA a la aparición del terrorismo yihadista.

Para Naim Nabeel, los campos de entrenamiento en Jordania para los futuros combatientes fueron y son financiados por el gobierno norteamericano, de la misma forma que una parte de los muyaidines apoyados por los norteamericanos en aquel tiempo para oponerse al ejército soviético en Afganistán. Una vez finalizado el conflicto afgano, algunos de estos combatientes formaron Al-Qaeda en su primera versión.

Esta última revelación ha sido profundizada por Mike Springman en su libro “Visas para Al-Qaeda”. En los años 80, Springman fue jefe de la sección de visados norteamericanos en Jeddah, Arabia Saudita. Describe en su obra su trabajo cotidiano durante aquel tiempo, obligado regularmente por sus responsables a entregar visados a personas dudosas.

En una entrevista exclusiva con “Sputnik” ofrece algunos ejemplos: “Había un tipo sudanés, refugiado, que estaba en paro en Jeddah; ahora no recuerdo su nombre. Pero la mujer que era el oficial político de servicio, que se ocupaba de los clandestinos de la CIA solicitaba sin cesar una visa para el individuo, y yo siempre me negaba. Finalmente fue a ver al jefe del Consulado, y éste le proporciona la visa. Un día le abordé y le pregunté el motivo. ‘Seguridad nacional’, me respondió”.

Springman explica que todas las personas “elegidas” por las autoridades norteamericanas fueron provistas de un visado estadounidense, teniendo acceso a la libre circulación, pero especialmente a territorio norteamericano, en donde estaban previstos entrenamientos en campos militares secretos. Los combatientes allí formados eran enviados a continuación a Afganistán. Según Springman, estos combatientes fueron situados posteriormente en los Balcanes, en Irak, en Siria, en Libia, y siempre desplazándose gracias a sus visas ilegales. “Yo así lo creo, y es lo que de alguna forma me ha motivado, cuando empecé a pensar en escribir un libro. Veía lo que estaba pasando en Afganistán con los muyaidines, y lo que sucedía en los Balcanes con Yugoslavia, y me decía: ‘Estos tipos siguen ahí’”.

Durante esos años, el Departamento de Estado, en colaboración con la CIA, enviaba a personas como Mike Springman a Jeddah para asegurar la entrega de alrededor de 45.000 visados al año. Para mantener su empleo, no debían plantear demasiadas cuestiones al demandante de la visa. Por esos motivos, Springman fue despedido a los dos años, calificado como “incompetente”. Hasta mucho después no decidió escribir el libro, por numerosos motivos: “Ilustrar a la gente respecto a lo que hacía realmente el gobierno norteamericano, explicar el nivel actual de terrorismo y de tensión en Medio Oriente, demostrar que el gobierno norteamericano está en lo fundamental fuera de control, y que los servicios de investigación y las fuerzas armadas tienen la iniciativa en el equilibro del poder dentro del gobierno”.

Springman considera que los Estados Unidos continúan empleando el mismo método de entrenamiento de la oposición en los países en crisis. El “New York Times” le da la razón con una investigación sobre la colaboración entre la CIA y los saudíes. La antigua relación entre Estados Unidos y Arabia saudí vuelve a florecer con nuevas revelaciones. Según el “New York Times”, Washington y Riad financian conjuntamente algunos grupos sirios rebeldes, proporcionándoles armamento y entrenamiento en campos secretos de Jordania.

Alain Rodier, director adjunto del Centre Français de Recherche sur le Renseignement, explica que esta práctica no es inédita: “Es cierto que los norteamericanos, con el especial apoyo financiero saudí, mantienen un cierto número de movimientos rebeldes, de los que la mayoría tienen bases de apoyo situadas en Jordania, pero, según se ha sabido también, en Turquía. Por lo tanto es cierto que los norteamericanos quieren apoyarse en estos movimientos, en un principio para derrocar a Bachar al-Assad, pero ahora sobre todo para combatir al Califato Islámico. El problema es que el Califato Islámico es una emanación de Al-Qaeda, que se ha desligado de este movimiento hace ahora dos años. En realidad los norteamericanos han creado grupos que se han decantado hacia el islamismo radical y que en este aspecto puede ser algo similar a lo que pasó con Al-Qaeda en los años 90”.

Hoy numerosos países emplean este método, a pesar de que repetidamente ha mostrado el peligro del “efecto retroceso” que lo acompaña. Alain Rodier pone como ejemplo a otros actores de la región que financian a los grupos rebeldes: “En la actualidad es cierto que un determinado número de movimientos rebeldes en Siria están apoyados tanto por Arabia Saudita, por Qatar y por Turquía; en realidad, por los tres países en conjunto. Son desgraciadamente movimientos que están muy cercanos a Al-Qaeda, por no decir infiltrados por Al-Qaeda; pero también hay movimientos considerados rebeldes por las potencias, como por ejemplo los kurdos, que tienen allí el apoyo directo tanto de la coalición norteamericana como de los europeos”.

¿Aprender de los errores del pasado, o cerrar los ojos y taparse los oídos ignorando las evidencias? Tal vez debiera recordarse el artículo de Robert Fisk en “The Independent” el 6 de diciembre de 1993, titulado “El guerrero antisoviético pone su ejército en el camino de la paz”, artículo dedicado en su totalidad al héroe de los Estados Unidos de la época, un hombre de negocios saudí que respondía al nombre de Osama Bin Laden. Cómo siguió la historia lo sabemos muy bien.

Las guerras no tienen siempre el mismo aspecto y por ello es inútil compararlas, pero un cierto parecido asociado a un conjunto de revelaciones merece como mínimo que se planteen algunas preguntas…

El racismo tiene que ver con las clases sociales, no con el color de la piel

Juan Manuel Olarieta

En este tipo de debates siempre hay que empezar por el principio: la lucha de clases es el motor de la historia, a lo que yo añado que, en esencia, no hay más que dos clases sociales, la burguesía y el proletariado.

El racismo no es ninguna excepción. No es un problema antropológico, cultural, genético ni religioso sino algo relativo a las clases sociales o, dicho de otra manera: los inmigrantes forman parte de la clase obrera y quien se opone o desprecia a los inmigrantes se opone a la clase obrera. A toda ella, cabe añadir.

Digo esto porque en una charla en Gasteiz me advirtieron de que en mi exposición yo sólo había hablado de la clase obrera, pero que no hacía ninguna referencia a los problemas de la mujer o de los inmigrantes. Pero yo sólo hablo de la clase obrera y sólo hablo de los inmigrantes cuando forman parte de la clase obrera, bien porque trabajan o porque buscan trabajo.

Aunque ellos lo encubren, los racistas obran de la misma manera que yo. Dicen que se oponen a los extranjeros o a los inmigrantes porque no son autóctonos. O dicen que hay -o debe haber- una jerarquía en la que primero hay que poner a los de dentro y un poco más abajo, en la segunda división, a los de fuera.

Aparentemente los racistas (y los fascistas) son nacionalistas: separan lo propio, lo autóctono, de lo foráneo, lo exterior, de tal manera que hacen caer a los demás en esa misma trampa. Pero nadie hace esa separación por motivos nacionales o nacionalistas. No hay otra separación que la que opone a la burguesía con el proletariado.

Es posible encontrar muchos ejemplos de eso. En el fútbol los racistas no pretenden volver a la situación anterior a la ley Bosman para pedir que los equipos alineen únicamente -o preferentemente- a jugadores autóctonos. Los racistas no protestan porque Messi o Ronaldo quiten el puesto a canteranos como Pedro o Jesé. Cuando piensan en los inmigrantes, piensan en los obreros inmigrantes. Es a ellos a los que desprecian.

A los fascistas no les gusta que en Catalunya los letreros estén en catalán exclusivamente, pero no les importa que en Mallorca estén en alemán, a pesar de una diferencia muy importante para los racistas: los catalanes son españoles y los alemanes no lo son. ¿Por qué lo admiten?

A los xenófobos no les molestan los estudiantes que llegan a nuestras universidades procedentes del extranjero porque traen bajo el brazo una beca Erasmus, o sea, dinero. Les quitan el puesto a los nacionales, muchos de los cuales no pueden estudiar porque no tienen dinero para pagarse la matrícula. En el capitalismo todo tiene un precio y las subvenciones hacen que los racistas no se acuerden de protestar por esto como protestan por otros asuntos.

Cuando en Madrid un violador avasalló a varias jóvenes que eran extranjeras, los racistas no protestaron: el responsable de los crímenes era autóctono. Los fascistas identifican lo nacional con el autor de las agresiones. Pero, ¿qué hubiera ocurrido a la inversa, si el violador fuera un marroquí y las víctimas hispánicas? Pensadlo por un momento…

Los fascistas son tan miserables que no se sienten molestos con los turistas -que también son extranjeros- porque llegan con tarjeta de crédito y dinero para gastar. Lo único que les molesta son los que llegan sin un céntimo en el bolsillo. No acogemos a los extranjeros en función del color de su piel sino del saldo de su cuenta corriente. Todo lo demás es mentira.

Los xenófobos no tienen miedo al islam. La islamofobia europea es una comedia. Antes de que acabe el año el gobierno español le concederá una cadena de televisión a Al-Jazira, un medio wahabita que difunde la versión islámica más reaccionaria. ¿Se opondrán entonces los islamófobos a dicha concesión o se meterán la lengua en el culo a cambio de petrodólares? Una vez más lo que cuenta no es la religión sino el dinero.

Cuando los jeques del Golfo llegan a Puerto Banús en sus yates, los comercios de la Costa del Sol abren mañana y tarde, sábados y domingos para que sus múltiples esposas vayan de compras. Los fascistas están encantados porque les llenan los bolsillos, pero ¿qué ocurriría si en lugar de los jeques desembarcaran los dirigentes chiítas de Irán? Seguramente Marbella se llenaría de manifestaciones de feministas y defensores de los derechos humanos.

Nadie se queja cuando los árabes se adueñan de los equipos de fútbol, un deporte que -según la ley- es de interés “nacional” y en consecuencia debería quedar tan protegido, por lo menos, como el Museo del Prado o el Acueducto de Segovia. Pero ocurre al revés: la bancarrota económica de clubes, como el Valencia, hace que sus seguidores se entusiasmen cuando llega alguien de fuera a sacarlos del apuro.

Pero los extranjeros no se van a quedar sólo con los clubes: cuando Al-Jazira tenga su cadena de televisión en España, comprará los derechos de retransmisión de los partidos, como ya los tiene en otros países. Los residentes tendrán que pagar por algo que en Arabia es gratuito. Pero los xenófobos no protestarán por ello porque supone otra entrada más de divisas, que es lo realmente importante: que entren las divisas, no las personas.

Los racistas dicen que tienen miedo a perder la identidad nacional, e incluso la europea. Dicen que el islam es una religión oriental enfrentada a la cristiandad. Sin embargo, el islam nace justo en el mismo sitio que la cristiandad: en Oriente Medio. Ambas fueron exportadas a Europa, donde lo único realmente autóctono es el ateísmo. Si hay algo que nos diferencia es precisamente eso. Esa ha sido nuestra mayor aportación al pensamiento humano y eso es lo único que deberíamos defender.

La humanidad ha sido, es y será siempre nómada. Nadie es de acá o de allá. Es más nadie es, o sea, nadie tiene una identidad para la toda la vida, por más que nos obliguen a llevar un carnet con un número de identidad. Nacemos en un sitio, vivimos en otro y nos marchamos de vacaciones porque lo que realmente nos gusta es viajar, cuanto más lejos mejor. Afortunadamente no sólo perdemos nuestra identidad cuando vienen a visitarnos sino cuando nosotros nos vamos de visita: volvemos cambiados.

Tenemos la costumbre de decir “mi país” como si realmente fuera nuestro, pero para los trabajadores tampoco es ese el caso. Por no tener ni siquiera tenemos un país al que podamos considerar como realmente nuestro. Más bien hasta eso es de otros. No nos pueden quitar algo que no tenemos, decía Marx. Sólo podemos perder nuestras cadenas.

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