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El papel de Estados Unidos en el asesinato de Gadafi (2)

Para cuando Mahmoud Jibril pasó la aduana en el aeropuerto de Le Bourget y tomó la carretera de París, la Secretaria de Estado norteamericana llevaba ya esperando horas. Pero era una cita que Hillary Clinton no podía cancelar. Su entrevista decidiría si los EE.UU. iban de nuevo a la guerra.

En los últimos momentos de la Primavera Árabe, el coronel Muammar el-Gadaffi se enfrentaba a una furiosa revuelta de los libios decididos a poner fin a su quijotesco período de poder de cuarenta y dos años. Las fuerzas del dictador se acercaban a Bengazi, centro neurálgico de la rebelión, amenazando con un baño de sangre. Francia e Inglaterra estaban apremiando a los Estados Unidos a unirse a su campaña militar para detener a las tropas de Gadaffi, y ahora también la Liga Árabe estaba llamando a la acción.

El presidente Obama era profundamente cauteloso respecto a otra aventura militar en un país musulmán. La mayoría de sus consejeros veteranos le estaban diciendo que se quedara al margen. A pesar de ello, envió a la señora Clinton a sondear a Jibril, líder de la oposición libia. Su encuentro, a últimas horas de la noche del día 14 de marzo de 2011, sería la primera oportunidad para un funcionario norteamericano de alto nivel de tener una impresión de para quien exactamente se pedía el apoyo de los Estados Unidos.

En su suite del hotel Westin, Clinton y Jibril, un político y científico doctorado por la Universidad de Pittsburgh, hablaron largamente sobre la dinámica situación militar en Libia. Pero Clinton también estaba pensando en Irak, y las duras lecciones que supuso para la intervención norteamericana.

¿Representaba el opositor Consejo Nacional de Transición la totalidad de un país profundamente dividido, o solamente una región del mismo? Si el coronel Gadaffi, dimitía, huía o era asesinado ¿disponían de un plan para lo que viniera?

“Ella preguntó todo lo imaginable”, recuerda Jibril, y conquistó a la Secretaria de Estado. Los líderes de la oposición “dijeron todas las cosas convenientes sobre apoyar a la democracia y a la no discriminación, sobre construir instituciones libias, y compartiendo alguna esperanza de que nosotros pudiéramos dar un empujón”, dijo Philip H. Gordon, uno de sus secretarios asistentes. “Nos dieron lo que queríamos escuchar. Y lo que queríamos creer”.

El convencimiento de Clinton sería esencial para persuadir a Obama de unirse a los aliados en los bombardeos de las fuerzas del coronel Gadaffi. De hecho, el Secretario de Defensa de Obama, Robert M. Gates, diría posteriormente que fue el apoyo de Clinton el que marcó la decisión de Obama.

Las consecuencias irían mucho mas allá de lo que nadie hubiera imaginado, convirtiendo a Libia en un Estado fracasado, y en un refugio de terroristas. Un lugar en donde las más desastrosas respuestas a las preguntas que hizo Clinton se han hecho realidad.

Es la historia de cómo una mujer, a la que su voto en el Senado a favor de la guerra en Irak condenó su primera campaña presidencial, repite sin embargo la jugada, e impulsa otra acción bélica en otro país musulmán. Ya que ahora persigue de nuevo ocupar la Casa Blanca, haciendo campaña en parte basándose en su experiencia como la jefa de la diplomacia del país, un examen de las intervenciones que patrocinó la exhibe en lo que tal vez fuera su momento de máxima influencia como Secretaria de Estado. Es un útil retrato, que prueba qué clase de presidenta pudiera llegar a ser, especialmente en lo que se refiere a la principal adivinanza de la política exterior de hoy: cuándo, cómo y si los Estados Unidos aplicarán su poder militar en Siria o en otro lugar del Medio Oriente.

Desde el inicio del debate sobre Libia, Clinton era una estudiante diligente, una implacable inquisidora, absorbiendo gruesos libros de informes, provocando puntos de vista diferentes de sus subordinados, estudiando a sus colegas extranjeros para aprender como vencerlos. Era pragmática, con voluntad de improvisación, de probar soluciones por carambola. Pero sobre todo, en opinión de aquellos más cercanos, su actuación en Libia ilustra cómo, ante disyuntivas sobre seguridad nacional o política exterior, estaba inclinada a la acción, en marcado contraste con los enfoques más reticentes de Obama.

Anne-Marie Slaughter, su directora de planificación política en el Departamento de Estado, destaca que en sus recuerdos y conversaciones Clinton siempre hablaba de querer ser cogida “con las manos en la masa”. En otras palabras, prefería ser criticada por lo que hiciera que por no haber hecho nada. “Es muy cuidadosa y reflexiva”, declaraba Slaughter. “Pero cuando la elección es entre la acción y la pasividad, con riesgos en los dos casos, lo que sucede a menudo, ella prefiere estar con las manos en la masa”.

El examen del New York Times sobre la intervención nos ofrece un detallado relato de como la profunda confianza de Clinton sobre el poder de los EE.UU. para beneficiar al mundo se aplicó en un país tribal, sin un gobierno efectivo, con facciones rivales y una cantidad de armas abrumadora. El Times entrevistó a mas de 50 funcionarios norteamericanos, libios y europeos, incluyendo a muchos de los principales actores. Prácticamente todos aceptaron comentar la cuestión, manifestando su pesar, frustración y en algunos casos su confusión sobre lo que falló y lo que se hubiera podido hacer de diferente manera.

¿Fue un error la decisión de intervenir en primera fila, o bien fue demasiado lenta la misión de proteger a los civiles en el desalojo de un dictador, o el fracaso en el envío de una fuerza de paz tras el desastre?

Hillary Clinton declinó la entrevista. Pero en público, afirma que “es pronto para hablar” sobre como las cosas resultaron en Libia, llamando así a un enfoque más intervencionista en Siria.

La caída de Libia en el caos comenzó con una precipitada decisión de ir a la guerra, realizada en lo que un alto funcionario denominó “sombra de incertidumbre” respecto a las intenciones del coronel Gadaffi. La misión se fue desarrollando inexorablemente incluso cuando Clinton pudo prever algunos de los riesgos de derribar otro dirigente. Presionó a favor de un programa secreto de suministro de armas a las milicias rebeldes, un esfuerzo que nunca antes se había confirmado.

Solo después de la caída de Gadaffi y de que se desaparecieran lo que un diplomático estadounidense denominó “las endorfinas de la revolución”, se hizo claro que los nuevos líderes libios no estaban de acuerdo en la tarea de unificar el país, y de que las elecciones que tanto Clinton como Obama señalaban como una prueba del éxito únicamente profundizaban las divisiones en Libia.

Ahora Libia, con una población menor que la de Tennessee, plantea una enorme amenaza en la zona y mas allá de ella, planteando la cuestión de si la intervención evitó una catástrofe humanitaria o simplemente contribuyó a crear una de otro tipo. El saqueo de los grandes arsenales del coronel Gadaffi durante la intervención alimentó la guerra en Siria, fortaleciendo a los grupos terroristas y criminales desde Nigeria hasta el Sinaí, desestabilizando Mali, en donde los islamistas atacaron un hotel de la cadena Radisson en noviembre pasado, matando a veinte personas.

Un creciente tráfico de personas ha enviado aun cuarto de millón de refugiados hacia el norte, a través del Mediterráneo, con cientos de ahogados en el camino. La guerra civil en Libia ha dejado dos gobiernos rivales en el país, ciudades en ruinas y más de 4.000 muertos.

Entre toda esta lucha, el Estado Islámico ha construido su más importante puesto avanzado en Libia, un reducto en el que refugiarse cuando está siendo bombardeado en Siria y en Irak. Mientras el Pentágono afirma que la fuerza del Estado Islámico, en rápido aumento, ahora cuenta entre 5.000 y 6.500 efectivos, algunos de los más altos consejeros de Obama en seguridad presionan para una segunda intervención militar en Libia. El 19 de febrero, aviones militares persiguiendo a un militante tunecino bombardearon un campo de entrenamiento del Estado Islámico en el oeste de Libia, matando al menos a 41 personas.

“Tuvimos un sueño”, afirmaba Jibril, quien ejerció de primer ministro de Libia. “Y para ser sincero, tuvimos una oportunidad de oro para volver a la vida este país. Desgraciadamente, este sueño quedó hecho añicos”.

En el marco de la campaña, y en incesantes investigaciones congresuales, los críticos republicanos han utilizado un especial episodio trágico. El 11 de septiembre de 2012, unos terroristas atacaron un complejo diplomático estadounidense en Bengazi, matando al embajador J. Christopher Stevens y a otros tres norteamericanos, un golpe para el anterior Secretario de Estado. Y en tanto que los intentos de culpabilizar a Clinton han quedado frustrados, su rival a la nominación presidencial demócrata, el senador Bernie Sanders de Vermont, se ha centrado en el papel desempeñado por aquella en el contexto de la intervención en Libia; durante un reciente debate afirmo que la “Secretaria Clinton está muy implicada en el cambio de régimen”.

El presidente Obama ha denominado al fracaso en no poder hacer más en Libia su “mayor lección de política exterior”. Y Gerard Araud, el embajador francés de Naciones Unidas durante la revolución, está profundamente consternado por los resultados de la intervención en 2011: el Estado Islámico a sólo “300 millas de Europa”, una crisis de refugiados que es “una tragedia humana y política”, y la desestabilización de gran parte del oeste africano. “Hay que hacer una elección moral: o un baño de sangre en Bengazi y mantener a Gadaffi en el poder, o lo que ahora está sucediendo”, ha declarado Araud. “Es una cuestión difícil, porque ahora los intereses de las naciones occidentales se ven mucho mas afectados por lo que está sucediendo en Libia”.

Eran las últimas horas del 15 de marzo de 2011, y Araud abandonaba su oficina cuando sonó el teléfono. Era su colega norteamericana, Susan E. Rice, con un serio mensaje. Francia y Gran Bretaña estaban presionando para un voto en el Consejo de Seguridad sobre una resolución declarando una zona de exclusión aérea que impidiera al coronel Gadaffi masacrar a sus oponentes. Rice llamaba para rechazarlo, con un característico lenguaje.

“Dijo, y cito literalmente ‘No nos vais a meter en vuestra guerra de mierda’”, dijo Araud, en la actualidad embajador de Francia en Washington. “Nos dijo ‘Estaremos obligados a seguiros y apoyaros, y no queremos hacerlo’. La conversación se hizo tensa. Le respondí ‘Francia no es un instrumento de los EE.UU.’ La política de Obama en aquella época se basaba en evitar una nueva guerra en el mundo árabe”.

En las semanas precedentes, una serie de encuentros de alto nivel se habían mezclado con una rebelión en aumento, y algunos jóvenes consejeros de la Casa Blanca consideraban que el presidente debiera unirse al esfuerzo internacional.

Pero una fuerza mucho mayor se había declarado contra un compromiso de los EE.UU., incluyendo al vicepresidente Joseph R. Biden Jr., Tom Donilon, consejero de seguridad nacional, y Gates, el Secretario de defensa, que no querían desviar el potencial aéreo norteamericano ni la atención de Afganistán y de Irak. Si a los europeos les preocupaba tanto Libia, argumentaban, que se hagan responsables de su futuro.

“Yo creo que un cierto momento dije ‘¿Puedo acabar las dos guerras en las que estoy antes de que busquéis una tercera?’”, recuerda Gates. El coronel Gadaffi, dijo, “no suponía ninguna amenaza para nosotros. Era una amenaza para los suyos, y nada mas”.

Algunos funcionarios de inteligencia veteranos tenían profundos recelos lo que pudiera suceder si Gadaffi perdía el control. En los últimos años, el dictador libio había comenzado a ayudar a los Estados Unidos en la lucha contra Al Qaeda en África del Norte. “Era un matón en un entorno peligroso”, dice Michael T. Flynn, un teniente general retirado que dirigió la Defense Intelligence Agency en aquel tiempo. “Pero mantenía el orden”.

El papel de Estados Unidos en el asesinato de Gadafi (1)

A partir de mañana iniciaremos la publicación de un largo artículo que hemos traducido del diario New York Times (*) sobre el papel de Estados Unidos en el asesinato que se llevó a cabo en 2011 de Gadafi y la agresión contra el pueblo de Libia.
Pero queríamos hacer algunas precisiones a nuestros lectores sobre el mismo.

El reportaje del New York Times es una mezcla de muchas cosas. Se basa en entrevistas con más de 50 funcionarios, en
activo y retirados, del gobierno de Obama y con otras personas. Aunque no dice nada nuevo, detalla algunas piezas del montaje de la Primavera Árabe, fraguada por los imperialistas para desestabilizar el Magreb y Oriente Medio.

También expresa la profunda división en los círculos imperialistas de Washington y personaliza en Hillary Clinton, por encima de cualquier otro miembro del gobierno de Obama, la iniciativa del golpe contra Gadafi y la posterior destrucción del país africano.

No obstante, es posible que esa división sea consecuencia sólo de las próximas elecciones presidenciales y que después todo vuelva a su cauce. De cualquier manera, lo que para el New York Times es una buena prueba del valor de Hillary Clinton, para otros es detestable. En cualquier caso, la personalización del periódico es lo que permite que los políticos como Clinton tan pronto sean ensalzados como vituperados y, por ello mismo, piezas intercambiables de un engranaje, que es el que nunca puede fallar.

Para ensalzar a Clinton el periódico destaca el carácter “humanitario” de la intervención imperialista. Una vez más queda clara la preocupación de las grandes potencias por la vida y el bienestar de las masas en los países del Tercer Mundo.

Gracias a la humanidad de los imperialistas, Gadafi no pudo bombardear a los insurrectos, lo cual habría ocasionado una masacre. Según el New York Times, para evitar una masacre posible se organizó una masacre cierta.

Las masacres reales son preferibles a las virtuales porque éstas, aunque nunca han existido, hubieran sido mucho peores. Por eso las han impedido. Lo que Clinton hizo fue organizar una masacre para impedir otra aún peor, o dicho de otro modo, antes de que Gadafi mate a su pueblo, vamos a matarles nosotros.

Luego hay que tener en cuenta que bajo la verborrea del New York Times, lo que llaman “pueblo” son las fuerzas de Al-Qaeda en Libia, capitaneadas por Abdelhakim Belhadj, a quien los imperialistas conocían muy bien porque fue uno de sus presos.


En Libia se vuelve a demostrar que la Primera Árabe tuvo muy poco de espontánea y muy poco de interna. En febrero de 2011 las acciones de los manifestantes en Bengasi estaban coordinadas por comandos franceses y los imperialistas jamás improvisan ese tipo de operativos.
(*) http://www.nytimes.com/2016/02/28/us/politics/hillary-clinton-libya.html

Un cura católico aficionado a la cocaína y los símbolos nazis

El Padre Cocaína
En un vídeo que está dando la vuelta al mundo, un sacerdote católico de Irlanda del norte, Stephen Crossan, aparece esnifando cocaína con un billete de 10 libras y rodeado de parafernalia nazi durante una juerga celebrada en la parroquia.

El vídeo, que ha sido difundido por el diario The Sun y ha sido reconocido como real por el propio sacerdote, ha escandalizado a la parroquia de Banbridge, un pueblo de 15.000 habitantes a 40 kilómetros de Belfast. “No debería”, se le escucha decir al cura, de 37 años de edad, ya conocido como el Padre Cocaína.

La juerga, que se prolongó durante dos días, se celebró en julio de 2015 en los bajos de la Iglesia de San Patricio de Banbridge.

Uno de los compañeros de juerga del sacerdote aseguró a The Sun que conocieron al cura en un bar y que se hizo pasar por un trabajador social y que no descubrieron la verdad hasta que los invitó a su casa, en los bajos de la parroquia.

Los testigos de la fiesta dijeron al periódico: “Nos sorprendió ver las cosas nazis. Estaban por toda la casa”. Los objetos incluían banderas, sombreros y un águila con una esvástica en un pedestal.

“Estuvo tomando Jack Daniels y cerveza con nosotros, y también metiéndose cocaína. Luego, cuando nos llevó al apartamento en la iglesia, lo que más nos sorprendió fue la parafernalia nazi: banderas, chapitas, gorras… En un momento se puso incluso una gorra e hizo el saludo nazi, aunque era de broma”.

Tras el escándalo, el Padre Cocaína se ha visto obligado a pedir una licencia del sacerdocio. El arzobispado local ha anunciado que investigará y tomará medidas en el asunto.

Podemos defiende a la banca en el ayuntamiento de Madrid

A primeros de mes la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Madrid protestó contra los nuevos concejales del ayuntamiento, afirmando que trabajan para los intereses de los banqueros y no de los desahuciados.

El colectivo popular pidió a la alcaldesa Manuela Carmena el cierre de la recién creada Oficina de Intermediación Hipotecaria.

Luis Chamarra, coordinador de la PAH Madrid, aseguró que la Oficina de Intermediación Hipotecaria presta servicios en favor de los bancos. “Esperábamos más de Carmena. Decían que eran un Gobierno amigo, pero se reunieron antes con los bancos que con nosotros”, dijo.

El sábado presentaron un escrito al ayuntamiento que no ha recibido respuesta, aunque los portavoces municipales declaran que son “conscientes” de que la Oficina de Intermediación Hipotecaria “no soluciona todos los problemas de vivienda”.

“El Ayuntamiento consigue paralizar cerca de tres desahucios al día”, señalan dichas fuentes, que no indican el número de los que no logran paralizar.

Para aparentar alguna actividad, los nuevos concejales de Podemos (Ahora Madrid) tejen y destejen organismos, comisiones y tinglados para mantener entretenido al personal. El último es un Grupo de Trabajo Mixto con la presencia de la PAH, el Ayuntamiento y los bancos para afrontar de manera “más efectiva” el problema de la vivienda y de los desahucios en Madrid.

En resumen: no han hecho nada, pero tienen el firme propósito de hacer algo algún día de estos.

La podredumbre sindical de UGT vuelve a salir a la luz

José Ángel Fernández Villa
En 2012 el dirigente de la UGT asturiana José Ángel Fernández Villa regularizó ante Hacienda un patrimonio de 1,2 millones de euros, según informó el diario El Comercio de Avilés (1).

El dirigente de UGT, que al mismo tiempo era confidente de la policía desde los tiempos franquistas, utilizó al sindicato como pantalla para lucrarse, valiéndose de la opacidad fiscal para desviar fondos.

Un juzgado acusa al sindicalista de blanqueo de capitales, malversación de fondos públicos y apropiación indebida.

La empresa minera Hunosa pagó 541.057 euros a Fernández Villa de manera encubierta, bien mediante el cobro de cheques (243.462 euros, durante el periodo 1989 y 2001) o a través de transferencias a las cuentas del SOMA-UGT (297.594 euros, desde 2001 hasta 2012).

Hasta 2011 Fernández Villa encargaba a sus dos secretarias personales que cobrasen los cheques emitidos a su nombre por parte de Hunosa para el pago de dietas a los miembros del comité intercentros, alegando que esos talones formaban parte de sus salarios y sugiriéndolas “discreción” durante el cobro.

Sobre el sindicalista pesan graves acusaciones. Su mano derecha era el constructor José Antonio Postigo, a quien colocó al frente del Montepío de la Minería. Otro constructor, Juan Antonio Fernández, construía entonces una obra faraónica: el geriátrico de UGT en Felechosa a costa del dinero (31 millones de euros) de los trabajadores de las minas.

El geriátrico fue una obra ruinosa, otra más. Nunca tuvo una ocupación que lo rentabilizara, a pesar de la campaña de promoción que llegó a apoyar con su presencia en una visita oficial el actual rey Felipe VI. La bancarrota del geriátrico acabó vaciando los fondos del Montepío minero (2).

Durante el franquismo, para ejercer su labor de chivato, Fernández Villa se relacionó con la CNT y las Comunas Revolucionarias de Acción Sindicalista, un colectivo presente en Langreo y Gijón.

Fue senador por el PSOE entre 1999 y 2003. El 13 de octubre de 2009 fue condecorado por el Ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, con la Medalla del Mérito en el Trabajo.

(1) http://www.elcomercio.es/politica/201603/03/guardia-civil-concluye-villa-20160303092121.html
(2) http://www.atlanticaxxii.com/2977/se-buscan-colaboradores-necesarios-de-villa

30 años de la estafa del referéndum de la OTAN

Tica Font


Hace 30 años, el 12 de marzo de 1986, la población española fue convocada a mostrar su opinión en un referéndum, nunca más se nos ha vuelto a consultar nada bajo esta fórmula. El famoso referéndum planteaba permanecer en la OTAN, con tres condiciones que supuestamente el Gobierno se comprometía a cumplir.

“¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?”

“El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica, y acuerda que dicha permanencia se establezca en los siguientes términos:

1º. La participación de España en la Alianza no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada.
2º. Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armamento nuclear en territorio español.
3º. Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España”
.

El resultado del referéndum fue de un 52,50% de votos favorables a continuar permaneciendo en la OTAN, pero hubo comunidades en donde gano el No a permanecer en la OTAN Canarias (51%), Cataluña (51%), Navarra (53%) y País Vasco (67%).

El Gobierno del PSOE y el Posterior Gobierno del PP no han cumplido con los compromisos de dicho referéndum. El primer compromiso, no incorporarse a la estructura militar integrada, fue vulnerado en 1997, cuando el Gobierno de Aznar, acordó la incorporación de España a la estructura de mando integrada de la OTAN.

La segunda condición es difícil de saber si se ha cumplido o no. Los acuerdos bilaterales entre España y EEUU de 1988 supeditan la instalación, almacenamiento o introducción de armamento nuclear en territorio español a un acuerdo con el Gobierno, además dichos acuerdos prohibían sobrevolar el espacio aéreo español con material nuclear a bordo. Lo más relevante de este acuerdo es que eximía tanto a buques como a aeronaves ser inspeccionados, lo que equivale en la práctica a permitir la introducción o tránsito de armamento nuclear en territorio español.

Un acuerdo que en principio prohíbe introducir armamento nuclear en territorio español, pero que permite al Gobierno de EEUU no informar si lo lleva y permite a España no comprobar el cumplimiento del acuerdo. En definitiva el Gobierno del PSOE se auto incapacita para garantizar el cumplimiento de este segundo compromiso.

¿Se ha cumplido el tercer compromiso? ¿El de reducir las tropas norteamericanas en territorio Español? Lo que se ha llevado a cabo es una reordenación o actualización de la presencia militar norteamericana según ha ido cambiando el escenario mundial.

La base área de Zaragoza fue utilizada por la Fuerza Aérea norteamericana (USAF) desde 1958 hasta 1994; la base área de Torrejón, muy importante para la USAF durante la guerra fría, fue incluida en los acuerdos bilaterales de 1988 y se acordó que en 3 años los norteamericanos la abandorarían, pero la Guerra del Golfo aplazo su abandono hasta 1992.

La base área de Morón, en un 80% está bajo mando estadounidense, concretamente bajo control de la USAF, en aplicación de los Pactos de Madrid de 1953 firmados bajo la dictadura franquista y sus consiguientes actualizaciones.

La USAF es la mayor fuerza aérea del mundo y tecnológicamente la más sofisticada, alberga funciones de operaciones de disuasión nuclear, operaciones especiales, superioridad aérea, inteligencia, vigilancia y reconocimiento global, superioridad en el espacio, mando y control, superioridad en el ciberespacio, rescate de personal, ataque de precisión
global, asesoría y colaboración militar, movilidad aérea global y apoyo al combate .

Estratégicamente esta base se la considera importante en tanto que permite un rápido despliegue. Desde la crisis de Cuba ha sido utilizada en casi todas las crisis mundiales Vietnam, Kosovo, Iraq, Libia o Siria.

En junio de 2015 el gobierno español firmó un acuerdo con Estados Unidos mediante el cual Morón se convierte en la base permanente y base principal de las fuerzas de reacción rápida norteamericanas para Oriente Medio y África, para el denominado comando USAFRICOM, el objetivo principal de Morón será la protección de instalaciones y personal norteamericano en África y Oriente Medio y la lucha contra el yihadismo o la lucha contra el terrorismo en el Magreb y el Sahel, y en las operaciones de apoyo contra el Dhaes en Siria e Irak.

Base naval de Rota consta de un puerto naval militar y un aeropuerto militar de uso compartido. Esta base ofrece servicios de carga, combustible y apoyo logístico a militares norteamericanos y a otros buques de la OTAN. Esta base naval alberga los cuatro destructores que conforman el componente marítimo del escudo antimisiles de la OTAN, estos cuatro destructores están dotados del sistema de combate AEGIS y misiles SM-3 que pueden interceptar misiles procedentes de estados enemigos o grupos terroristas.

Los países más preocupados por este escudo son Rusia y países de Oriente Medio como Irán. El objetivo de este sistema de destructores es el de repeler cualquier ataque con misiles mediante su escudo antimisiles, pero también se puede utilizar para reabastecer de combustible en alta mar a helicópteros de combate o servir como plataformas avanzadas de drones.

El gobierno español ofreció el puerto de Rota para ocultar, repostar o reparar barcos y submarinos de propulsión nuclear. Base militar de Bétera acoge el cuartel general de Cuerpo de Despliegue Rápido de la OTAN, este cuerpo puede desplegarse en cualquier lugar del mundo en menos de una semana y dirigir y coordinar fuerzas de miles de militares.

La base de Bétera en el 2005 recibió el visto bueno del mando militar de la OTAN para formar parte de la serie de cuarteles que asumen el mando rotatorio semestral las fuerzas terrestres de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF).

Definitivamente se puede afirmar que no se ha respetado y cumplido la tercera condición.

Fuente: http://blogs.publico.es/cronicas-insumisas/2016/03/08/30-anos-del-referendum-otan-una-estafa/

Odio a la Guardia Civil

La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil acaba de comunicar a un vecino de Silleda, Pontevedra, su imputación como autor de un delito de odio.

No conforme con eso, estudia presentar, además, una denuncia por la vía de la Ley de Seguridad Ciudadana por los mismos hechos. No quieren dejar cabos sueltos.

El acusado hizo un comentario en el perfil de Facebook de un medio de comunicación, en el que manifestaba su opinión sobre la muerte de un guardia civil de Tráfico, José Antonio Pérez, el pasado viernes en Barbastro (Huesca).

El guardia civil estaba en un control de alcoholemia cuando fue arrastrado casi medio kilómetro por un coche en el que viajaban al menos cuatro menores de edad. El guardia civil murió en el lugar del siniestro, detuvieron a los cuatro ocupantes y uno de ellos ha entrado en la cárcel.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles, que se atribuye la vigilancia del mundo real y del virtual también, consideró que el comentario en Facebook restaba importancia a la muerte de su colega fallecido, porque decía no sentirse afectado por su muerte.

El comentarista debió decir lo contrario: que dicha muerte sí le afectó, es más debió escribir que le afectó mucho y que estuvo a punto de llorar al conocer el atropello.

La Guardia Civil no hace más que cumplir con su mandato constitucional. Se encarga de vigilar lo que piensas y lo que dices, lo que debes sentir y lo que te debe resultar indiferente.

El IRA continúa la lucha armada en Irlanda del norte

La organización independentista irlandesa IRA continúa la lucha armada, ahora con el nombre de “Nuevo IRA”.

En un comunicado remitido a la BBC ha reivindicado el atentado con bomba perpetrado en Belfast el 4 de marzo, en el que resultó herido un carcelero de 52 años de edad.

La bomba fue colocada bajo la furgoneta que conducía en la mañana del viernes y explotó al pasar el vehículo por un badén. El carcelero tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. Hasta cuatro personas, incluida una mujer, han sido detenidas por su relación con este atentado.

El comunicado explica que el hombre trabajaba en la formación de carceleros en la prisión de Maghaberry, en Lisburn, donde están recluidos los militantes de las organizaciones republicanas irlandesas.

El Nuevo IRA ya reivindicó la ejecución de otro carcelero abatido a tiros en noviembre de 2012 cuando se dirigía a a la prisión de Maghaberry.

La policía de Irlanda del norte ha alertado de un posible incremento de las actividades de organizaciones republicanas armadas ante el centenario del Alzamiento de Pascua de abril de 1916, uno de los hitos en el proceso hacia la independencia de Irlanda de Reino Unido.

El Nuevo IRA se formó en el verano de 2012 a partir de militantes pertenecientes a varias organizaciones contrarias al proceso de claudicación. Actualmente está considerado como el movimiento republicano combatiente más importante.

El efecto Goebbels en la era digital

La era digital no sólo refuerza la ideología dominante, que para ejercer su papel dominante, debe ser pueril, simple e incluso cutre, sino que además es una fábrica de debilidad intelectual.

Está ligado a la facilidad de uso. Todo es tan sencillo que no hay que complicarse la vida y, sobre todo, no hay que pensar. Basta echar un vistazo a la Wikipedia o buscar en Google.

En su inmensa mayoría, internet no produce ideas; lo que prevalece en el mundo virtual son reproducciones, el corta y pega de textos que eleva a la categoría de ley ideológica la política de Goebbels: una falsedad que se repite miles de veces se convierte en un tipo especial de verdad.

No es exactamente una verdad, pero se le parece mucho. Se caracteriza porque no necesita demostración, que es la esencia de una verdad de verdad. Si alguien asegura que Stalin fue un tipo sanguinario, jamás le van pedir explicaciones. No es necesario demostrar la ideología dominante por un evidencia sencilla: millones de personas que piensan lo mismo no pueden equivocarse. Es imposible.

En la era digital el efecto Goebbels se llama de otra manera: viralidad, trend topic… Los mensajes rebotan de un sitio a otro, llenando el correo electrónico de basura y, sobre todo en ciertos temas, la inmensa mayoría de páginas web no son otra cosa que eso: basura.

En esencia, internet no es creativo sino reproductivo. Los autores de contenidos son la voz de su amo; carecen de criterio propio; son meros altavoces de lo que otros han dicho, de rumores imprecisos y de cotilleos con pretensiones.

Es el caso de Distrito Seis, que repite el programa de La Sexta de Jordi Évole sobre el trabajo esclavo del franquismo y pretende ser tan sumamente original que lo equipara al “gulag” soviético (*). Su autor no da para más.

Dice que el “gulag” es “uno de los símbolos más representativos” de la Unión Soviética. Ya ven. Lo más representativo de la Unión Soviética no fue acabar con el hambre o el analfabetismo, sino el “gulag” precisamente.

¿Por qué? Porque el pobrecillo que ha escrito eso no sabe que lo extraño es encontrar un país en el mundo en el que no hubiera “gulags”. Tampoco se ha preocupado de informarse. ¿Para qué?

Alguien debería anunciarle de que al acabar la guerra civil española, a los combatientes republicanos que se exiliaron en Francia los recluyeron en campos de concentración. ¿No se ha enterado de que en países tan democráticos como Francia, gobernada entonces por el Frente Popular, había campos de concentración?

Otro ejemplo: en Estado Unidos es conocido el caso de Guantánamo, algo que ocurrió hace medio siglo y sigue ocurriendo ahora mismo.

¿Por qué nadie asocia los campos de concentración a un país como Estados Unidos? Por pura pereza mental, por apatía y por una incapacidad crítica alarmante.

Entre ambos casos hay, además, una pequeña diferencia: en la Unión Soviética en los campos de trabajo recluían a personas condenadas después de un juicio; en Estados Unidos en los campos como Guantánamo (y otros) encierran a personas que no han sido juzgadas jamás.

Al redactor de Distrito Seis le sorprendió que en el franquismo los presos políticos trabajaran como esclavos. Se enteró gracias a la tele y eso le inspiró una asociación de “ideas” propia de su ínfima condición intelectual: el franquismo es como el comunismo.

En cuatro líneas ese tipo de clichés se repiten machaconamente: en la Unión Soviética hubo “millones” de prisioneros que, además, estaban “hacinados” y trabajaban en condiciones “extremas”. ¿Verdad que les suena todo ese tipo de frases manoseadas?

Internet hubiera hecho las delicias de Goebbels y el III Reich. La facilidad de edición llena internet de textos vacíos, tópicos y monótonos, que retratan exactamente a quienes los escriben, con el agravante de que muchas veces creen que han descubierto el mundo con sus tonterías.

Este fenómeno es más que evidente ante asuntos claves de la historia, como la Unión Soviética, en donde la ideología dominante tiene que echar el resto a la búsqueda de intelectos serviles, dóciles, disciplinados que reproduzcan las consignas sin hacerse preguntas.

A quien quiera informarse, de verdad, hay que decirle que el crecimiento intelectual no es un problema de inteligencia, como creen muchos, sino de voluntad. ¿Realmente se quiere informar Usted?, ¿el saber le interesa? Pues sepa desde ahora que eso exige un esfuerzo, obliga a investigar. Se podría decir incluso que obliga a buscar, de no ser porque ahora eso no requiere esfuerzo: se busca en Google y en la Wikipedia, que es como buscar en el cubo de la basura.

Desconfíe siempre de quien se lo da todo hecho, de quien no le llena de dudas, de quien no le obliga a la fatigosa tarea de pensar.

(*) http://distritoseis.es/gulags-franquismo

La población de Raqqa saluda al ejército regular sirio

La población de Raqqa, ciudad del noreste de Siria ocupada desde 2013 por el Califato Islámico, se ha manifestado contra la presencia de los terroristas y en apoyo del ejército regular.

Cinco barrios de Raqqa, donde los yihadistas habían instalado su centro de operaciones, han sido escenario de combates entre residentes de Raqqa: los de Dariya, Ramliya, Firdus, Al Uyaili y Al Bakri. Los manifestantes han izado en ellos la bandera de la República Árabe Siria.

Las banderas aparecieron en los cinco barrios de Raqqa, lo que incitó a los habitantes de los mismos a descender a las calles para expresar su apoyo al ejército regular.

Poco después, se produjeron violentos enfrentamientos entre residentes y terroristas takfiríes.

El sábado los milicianos del Califato Islámico bloquearon las salidas de la ciudad para impedir cualquier abandono del feudo por parte de sus habitantes.

Sin embargo, unos 200 combatientes decidieron pasarse al lado del ejército regular y luchar contra sus antiguos compañeros.

Según fuentes militares, los combates entre los ciudadanos de Raqqa y los terroristas del Califato Islámico se intensificaron en los cinco barrios mencionados.

Los habitantes tienen sus esperanzas puestas en los avances del ejército regular y sus aliados populares en el este de la provincia de Alepo y el noreste de la de Hama, que están amenazando a la autoproclamada capital del Califato Islámico.

Desde octubre de 2015, el ejército regular ha capturado unas 50 localidades en el este de Alepo durante una ofensiva que levantó el sitio impuesto por el Califato Islámico a la base aérea de Kuweires.

Además, las fuerzas del gobierno han avanzado a lo largo de la Autopista M45 de Hama a Raqqa y han alcanzado el lado occidental de la provincia de Raqqa. Por su parte, los combatientes kurdos del las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG) han tomado el control sobre la zona norte de la provincia.

Fuente:http://www.almanar.com.lb/spanish/adetails.php?eid=121724&cid=23&fromval=1
 

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