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El enaltecimiento de los grupos armados alcanza proporciones masivas

El miércoles de la semana pasada la Guardia Civil detuvo a 14 personas en una operación ordenada por el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional. Los detenidos son usuarios de redes sociales que de manera continuada han defendido las acciones de los grupos armados como ETA, GRAPO o Terra Lliure.

Las detenciones se han producido en las provincias de Barcelona (3), Murcia (2), Madrid (1), A Coruña (1), Pontevedra (1), Tarragona (1), Navarra (1), Valencia (1), Alicante (1) y Granada (1).

En Amurrio (Álava) ha sido detenida una persona en que ha sido trasladada al cuartel de la Guardia Civil de La Salve, en Bilbao, para prestar declaración. Responde a las iniciales de X.E.C. y cometió los hechos cuando tenía 17 años. Se trata de un remero del Club Deportivo Kaiku.

La operación, denominada Araña-IV, ha sido desarrollada por la Guardia Civil que ha utilizado innovadoras herramientas de monitorización para búsqueda y análisis de la información existente en las redes sociales, principalmente en Facebook y Twitter, que ha sido elaborada por la Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid.

“Las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento han permitido localizar en las redes sociales numeroso contenido apologético de diferentes grupos terroristas, en particular ETA, pero también de otras organizaciones terroristas, tales como GRAPO o Terra Lliure, así como contenido que humilla directamente a las víctimas de estas organizaciones”, según un comunicado del Ministerio del Interior.

Este tipo de redadas masivas constituyen, según el Ministerio del Interior, un golpe a aquellas personas que intentan desde el anonimato fomentar la lucha armada.

Esta operación es continuación de las operaciones Araña-I y Araña-II desarrolladas en mayo y noviembre de 2014, y de la operación Araña-III realizada en mayo de 2015. De los más de 60 detenidos en las tres fases anteriores, se ha dictado sentencia sobre una veintena de casos que han sido condenados mayoritariamente a penas entre de 1 y 2 años de  prisión por el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión.

Además la Guardia Civil prepara al menos unas cien detenciones más, una vez que la sobrecarga de trabajo de la Audiencia Nacional como consecuencia de estos juicios se aligere un poco.

La pobreza en el país más rico de la tierra

John Pilger

Hace unos días me llamó Rosalie Kinoth-Monks. Rosalie es una anciana del pueblo Arrernte-Alyawarre, que vive en Utopía, una vasta y remota región en el “corazón rojo” de Australia. La ciudad más cercana es Alice Springs, separada por más de 200 millas de un antiguo paisaje de spinifex y remolinos de polvo rojo. Los primeros europeos que llegaron, tal vez enloquecidos por el calor, imaginaron una utopía blanca que no les tocaba imaginar, porque éste es un lugar sagrado, el hogar de la presencia en la tierra más antigua y más continuada.

Rosalie estaba angustiada, elocuente y desafiante. Su reputación de no tener miedo a hablar, en una sociedad tan a menudo sorda a los gritos y a la angustia de sus primeros pobladores, su especial singularidad, está bien ganada. Tuvo un papel en mi película “Utopia”, con una desgarradora descripción de la gente desechable: “No nos quieren en nuestro propio país”. Describió el legado de un genocidio: palabra que Australia odia y teme.

Hace una semana, Rosalie y su hija Ngarla lanzaron la alerta de que la gente se estaba muriendo de hambre en Utopia. Dijeron que los ancianos indígenas en las reservas no habían recibido comida de un veterano programa de asistencia financiado por el gobierno australiano, y administrado por el Consejo regional. “Un anciano con un Parkinson muy avanzado recibió dos pequeños paquetes de carne picada y pan blanco”, dijo Ngarla. “Las ancianas de las cercanías no recibieron nada”. Pidiendo envíos de comida, Rosalie dijo que “toda la comunidad, incluyendo niños y anciano están sin comida, a menudo diariamente”. Ella, su hija Ngarla y la comunidad han cocinado y distribuido comida en la medida en que han podido.

Esto no es  inusitado. Hace cuatro años, viajé en coche hasta el “corazón rojo”, y me entrevisté con la doctora Janelle Trees, una médico generalista, cuyos pacientes viven a pocas millas de los resorts para turistas de a 1.000 dólares la noche, en las cercanías de Ayers Rock. “La malnutrición es común. Quise dar a un paciente un antiinflamatorio para una infección evitable si las condiciones de vida fueran mejores, pero no pude tratarla, porque no disponía de suficiente comida, y no podía ingerir las pastillas. A veces me siento como si estuviera tratando en condiciones similares a la clase obrera a principios de la revolución industrial”.

“Hay asbestos en muchos hogares aborígenes, y cuando alguien tiene fibra en sus pulmones y desarrolla mesotelioma, el gobierno no se preocupa. Cuando los niños tienen infecciones crónicas y acaban engrosando esas increíbles estadísticas de indígenas víctimas de enfermedad renal, y vulnerables hasta el punto de batir récords mundiales de reumatismo cardíaco, no se hace nada. Y me pregunto por qué”.

En la llamada telefónica, Rosalie me decía: “No es tanto el hambre física como el trauma de mi pueblo, de comunidades enteras. Nos engañan continuamente. La Australia blanca monta organismos y estructuras que dan la impresión de ayudarnos, pero es solo una impresión, nada más. Si nos oponemos, es un delito. La simple asociación es delito. Los suicidios suceden en todas partes. [Me dio detalles del sufrimiento en su propia familia]. Matan nuestros valores, rompen nuestra vida tradicional hasta que no queda nada”.

El consejo regional de Barkly dice que su programa de asistencia a mayores funciona y protesta de que el consejo es “el mas pobre de las tres áreas de gobierno, y muy dependiente del Territorio Norte y de los fondos del Gobierno federal para proporcionar esos servicios”. Barbara Shaw, presidenta del consejo, está de acuerdo en que es “totalmente inaceptable que la gente muera de hambre en un país rico y desarrollado como Australia”, y que “es desagradable y erróneo que los pueblos indígenas sufran una pobreza como ésa”.

El hambre y la pobreza, y la división a menudo extendida en los pueblos indígenas cuando intentan identificar a los responsables surgen, en gran medida, de un extraordinario episodio conocido como “La Intervención”. El secreto inconfesable de Australia.

En 2007, el entonces primer ministro John Howard envió al ejército a las comunidades indígenas en el Territorio Norte, para “rescatar a niños” que, según aducía su ministro de Asuntos Aborígenes, Mal Brough, estaban siendo abusados por pedófilos en “cantidades inimaginables”.

“La Intervención” fue mas tarde expuesta como un fraude por la Comisión de Delitos Australiana, la policía del Territorio Norte y un informe irrecusable de especialistas en medicina infantil. Sin embargo, “La Intervención” permitió al gobierno la destrucción de los vestigios de autodeterminación en el Territorio Norte, la única parte de Australia en donde los pueblos aborígenes gozaban de derechos sobre la tierra legislados a nivel federal. Aquí han administrado sus tierras con la dignidad de la autodeterminación y conexión entre la tierra y la cultura, y, como informaba Amnistía, una tasa de mortalidad un 40% más baja. La distribución de los alimentos nunca fue un problema.

Es este estilo de “vida tradicional” lo que supone un anatema para el parasitario sector de funcionarios, contratistas, abogados y consultores que controlan y a menudo se benefician de la Australia aborigen, si bien en forma indirecta, a través de estructuras corporativas impuestas a las organizaciones indígenas. Las reservas remotas se ven como una amenaza ideológica, porque expresan un comunalismo que no casa con el neoconservadurismo que dirige Australia, y que demanda “asimilación”.

Es como si la resistente existencia de un pueblo que ha sobrevivido y resistido más de dos siglos de colonialismo, masacre y robo siguiera siendo un espectro en la Australia blanca: un recuerdo de quien es esta tierra realmente.

Conozco a estas comunidades y a su pueblo, que me han enseñado las condiciones impuestas. Algunas son la falta de agua corriente, de sanidad y de energía. El sostenimiento básico debiera unirse a esta lista. Según el Informe sobre Riqueza Global del Credit Suisse, Australia es el lugar más rico de la tierra. Los políticos en Canberra están entre los ciudadanos más ricos; les gusta colgar arte indígena en las blancas paredes de sus oficinas en el inhóspito y moderno y nuevo Parlamento. Su autoindulgencia es legendaria. La última ministra para Asuntos Indígenas del Partido Laborista, reamuebló su oficina con un coste para el contribuyente de 331.144 dólares. Durante su mandato, el número de aborígenes viviendo en chabolas aumentó casi un tercio.

Cuando el profesor James Anaya, el respetado consultor para los derechos de los pueblos indígenas de la ONU, describió “La Intervención” como racista, el portavoz de la oposición en asuntos indígenas, Tony Abbott, dijo a Anaya que “se buscara la vida”, y no “escuchara solo a la pandilla de los humillados”. Abbott llegó a primer ministro de Australia; fue destituido el año pasado.

Cuando comencé a filmar a los indígenas australianos hace unos treinta años estaba en marcha una campaña internacional para acabar con el apartheid en Sudáfrica. Habiendo estado trabajando en Sudáfrica, quedé sorprendido por las similitudes entre la supremacía blanca y la conformidad, la actitud a la defensiva y la indiferencia de gente que se veía a si misma como liberal. Por ejemplo, la población encarcelada negra en Australia es mayor que la de Sudáfrica durante el apartheid. Los indígenas van a prisión, les golpean en la detención y mueren estando bajo detención como si fuera una rutina. En comunidades desesperadas, niños de incluso diez años se suicidan.

Y ningún oprobio internacional, ningún boicot ha molestado la superficie de la “afortunada” Australia, Como la llamada de Rosalie nos recuerda, esa superficie debería ser rota cuanto antes.

Fuente: http://johnpilger.com/articles/starvation-in-australia-utopia-s-dirty-secret

La oposición siria ‘moderada’ abandona las conversaciones de paz

La oposición siria “moderada” ha abandonado las conversaciones de paz de Ginebra de una manera confusa. Formalmente dejan de participar en las negociaciones con la excusa del deterioro de la situación humanitaria. No obstante, prosiguen las discusiones “técnicas”, según el anuncio realizado por el delegado especial de la ONU, Staffan de Mistura.

Además, los “moderados” de Ahrar Al-Cham y Jaich Al-Islam amenazan con una “respuesta” coordinada a las supuestas violaciones del alto el fuego por parte del ejército regular. Se refieren a que la lucha contra el Califato Islámico y el Frente Al-Nosra no ha cesado en absoluto.

El alto el fuego, operativo desde el 27 de febrero, se puede romper en cualquier momento. Ahrar Al-Cham y Jaich Al-Islam acusan al gobierno de atacar los campos de refugiados y barrios residenciales y han anunciado la creación de un “centro conjunto de operaciones”.

En un comunicado anuncian una “respuesta fuerte” que sirva de “lección” al ejército, por lo que es posible que en los próximos días organicen algún atentado de grandes dimensiones, especialmente en la región de Latakia, donde el gobierno tiene sus mayores apoyos, según ha confirmado Mohammad Allouche, máximo dirigente de los negociadores y, a la vez, máximo dirigente de Jaich Al-Islam.

En dicha región ha comenzado una ofensiva, lo que se suma a los combates que hay entablados en la zona de Alepo, donde la situación de la población es desesperada a causa de los bombardeos y la carestía de agua, luz y alimentos. Al menos 22 personas murieron ayer como consecuencia del fuego de artillería sobre la ciudad.

Hay dos motivos que han impulsado a los “moderados” a romper la baraja. La primera es el retraso del ejército sirio en la ruptura del cerco de Alepo, que ha estimulado las pretensiones de los “opositores”. Creen que aún tienen alguna oportunidad de salirse con la suya.

El domingo Mohammad Allouche llamó claramente a intensificar los combates contra la “amenaza” del ejército sirio. Ante la ofensiva que prepara el ejército sirio, Allouche habló de “autodefensa” y no se refirió para nada a ninguna nueva propuesta negociadora, por lo que en Ginebra los “moderados” empiezan a hablar más de la guerra que de la paz.

El otro motivo que está impulsando a los “moderados” a reanudar las hostilidades es Arabia saudí, que es quien dicta su estrategia que, por lo demás, se reduce a presionar a Estados Unidos y a Rusia a fin de que sean ellos quienes arrojen a Bashar Al-Assad de Damasco.

Por su parte, el gobierno de Damasco ha ofrecido a los diferentes grupos políticos la posibilidad de ampliar el gobierno para crear una amplia coalición que reconstruya Siria de la devastación causada por los cinco años de guerra.

Los peleles de Soros en España

El delegado de Soros en Europa es el periodista catalán Jordi Vaquer, del diario El País. En una entrevista concedida el año pasado (1) reconoció que en España operan a través de la Fundación Ciudadana Civio, cuyo origen se remonta a 2011, con la Primavera Árabe en el candelero. Entonces en Europa estaban apareciendo “ciertas tendencias negativas”, decía Vaquer, y para hacerlas frente reclutaron ‘activistas y grupos’ para ponerlos a su servicio. Entre ellos está Podemos, que colabora con Soros desde sus orígenes hasta la actualidad. La referida Fundación Civio ha redactado una parte del programa político de Podemos, según reconocen ellos mismos (2).

De la Fundación Civio cobran su sueldo funcionarios de Soros como Helen Darbishire, que trabajó en Londres y París con Article 19 entre 1989 y 1998 y el Open Society en Budapest y Nueva York de 1999 a 2005.

En 2006 Darbishire fundó Access Info Europe y, además, ha sido asesora de varias organizaciones intergubernamentales, incluyendo la UNESCO, el Consejo de Europa, la OSCE y el Banco Mundial.

Al frente de la Fundación Civio está David Cabo, a su vez relacionado con las mismas ONG que aparecen por todas partes, como Access Info o la coalición Pro-Bono Público.

Cabo fue uno de los organizadores del Desafío AbreDatos, promovió la iniciativa #adoptaundiputado para facilitar el acceso a las declaraciones de bienes de los parlamentarios españoles y creó el portal europeo AsktheEU.org.

Ha colaborado en el proyecto imperialista “Looting the Seas” del Consorcio Internacional de Periodistas, el de los “Papeles de Panamá”, y también para grandes multinacionales como British Telecom, HM Revenues & Customs, Accenture, Ericsson o BBVA Global Markets.

La característica principal de los lacayos de Soros es su infiltración en las organizaciones internacionales y su colaboración con los monopolios e instituciones públicas, como el Gobierno Vasco.

Otra característica es su origen profesional, que amalgama, como en el caso de David Cabo, la informática y el periodismo. Soros quiere crear un mundo virtual paralelo al real y para ello ha tejido toda una telaraña en internet, con perfiles en Facebook y Twiter, eldiario.es y numerosas páginas web -aparentemente más modestas- como espanaenllamas.es, elboenuestrodecadadia.com, elindultometro.es, dondevanmisimpuestos.es y otras muchas, entre las cuales deberían echarle un vistazo a tuderechoasaber.es para comprobar hasta dónde llega la desfachatez.

En 2013 la Fundación Civio lanzó el proyecto “Quién manda” con una web del mismo nombre, ya desaparecida. Como siempre, caminaba de la mano de las ONG “Global Integrity” y “Sunlight Foundation”. La primera tiene su sede en Washington y, además de Soros, la financian el Banco Mundial y el Departamento de Estado de Estados Unidos (3).

En las páginas web escriben los monaguillos de Soros en España: Juan Elosúa, Marcos García Rey, la nueva vedette Mar Cabra, Guzmán Garmendia, Enric Senabre, Alberto Abella, Javier Creus, Mayo Fuster, Alberto Ortiz de Zárate, Marc Garriga

Algunos monaguillos, como Eva Belmonte, colaboran con medios de todo tipo, desde El Mundo hasta Rebelión. Otro, como Jacobo Elosúa, ha sido director ejecutivo desde 1998 a 2007 del banco suizo UBS Investment Bank.

Lo mismo que en Podemos, en la Fundación de Soros aparece la palabra de moda “ciudadanía” como si se tratara de uno de esos colectivos creados “desde abajo”, lo cual puede confundir a más de uno: el Estado pone aún más dinero que Soros para financiar la Fundación.

En su entrevista el cabecilla de Soros en Europa comentaba que otro de sus proyectos es la lucha contra los rumores: “La iniciativa convierte a personas y asociaciones en agentes que se dedican a desmontar falsas acusaciones discriminatorias. No es sólo colgar en una web un comunicado, es ir a las comunidades donde se desatan esos rumores y desactivar el potencial tóxico”.

Para controlar la información, Soros está captando a una parte de los periodistas españoles. En 2014 la Federación de Sindicatos de Periodistas constituyó la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información. Pero detrás están siempre las mismas manos imperialistas de siempre: el Instituto de Prensa Internacional y la Open Society de Soros.

¿Quién se puede oponer a algo tan estupendo como la libertad de expresión?, ¿quién mejor que los periodistas para defenderla? Ahora empecemos a analizar y veamos qué protestas han emprendido Soros y sus muchachos para luchar contra la Operación Araña del gobierno o la detención de los titiriteros en Madrid.

(1) http://www.expansion.com/catalunya/2015/06/30/55925db9ca4741371f8b457f.html
(2) http://podemos.info/wp-content/uploads/2015/11/propuestas_civio.pdf
(3) http://www.filantropofagos.com/blog/quin-manda-en-quin-manda

Mar Cabra: ha nacido una estrella

Cuando una periodista desconocida, Mar Cabra, pasa de entrevistar a ser entrevistada, algo interesante está ocurriendo en el mundillo de la “información”, tan sucio como cualquier otro: las finanzas, la política…

Mar Cabra es otro ejemplo de que el papel de los periodistas ha cambiado. Entre otras cosas, han dejado de ser intermediarios para ser protagonistas de la noticia y, como tales, entran en los bajos fondos del famoseo.

Pero las estrellas no son, se hacen o, mejor dicho, alguien las hace y las fabrica. Vean el siguiente titular deslumbrante de un periódico: “Mar Cabra: la periodista española que hace temblar a los defraudadores”(*).

De repente una intrépida reportera sale del anonimato para poner al capital financiero contra la pared y el protagonismo no pertenece al capital financiero sino a la reportera. Como el “Caso Watergate”, al cabo de los años sólo nos acordamos de los nombres de Bernstein y Woodward.

Los intrépidos reporteros son los protagonistas de la noticia por otro motivo que la propia Mar Cabra explica estupendamente bien: WikiLeaks es “una organización cuya misión era servir como canal para publicar filtraciones en bruto; nosotros somos periodistas que damos sentido a los datos”.

Ya no hay “medios”. Los periodistas no son “canales” a través de los cuales fluye la información hacia los lectores: su papel es “dar sentido a los datos”, dice Cabra, es decir, darle todo hecho a los lectores, digerido y masticado. Que no necesiten pensar por sí mismos, pero sobre todo, que no conozcan los datos sino sólo su “sentido”.

De la misma manera que los cantantes necesitan programas como “La Voz” para llegar a ser famosos, los periodistas necesitan tertulias, como “Al rojo vivo” para lograr el mismo objetivo. Es un tipo de “informativos” que lo mismo fabrican políticos, como Iglesias, que partidos políticos, como Podemos, o periodistas, como Mar Cabra, estrechamente ligados a los anteriores.

Mar Cabra es una periodista cooptada por el imperialismo nada más terminar su carrera. No sabemos por qué tipo de méritos, pero el imperialismo le concedió una beca Fullbright para estudiar en la Universidad de Columbia, en Nueva York para traer a España el nuevo estilo periodístico gringo.

El imperialismo no sólo se impone con sus misiles sino también con su periodismo y a través del “Consorcio Internacional de Periodistas”, Mar Cabra forma parte del despliegue hegemonista de Estados Unidos en el mundo, por lo que llegará muy lejos. Sin ninguna duda.

Lo mismo que a García Ferreras, el director de informativos de La Secta, a Mar Cabra tampoco le importa mentir para “dar sentido a los datos”. Ferreras se burla de que quienes afirmamos que es Estados Unidos quien ha desatado la campaña de los “Papeles de Panamá” y Mar Cabra le secunda diciendo que el gobierno de Obama no les financia.

En contra de quienes mostramos nuestra extrañeza por ver tan pocos gringos en los “Papeles de Panamá”, también dijo que pronto van a desvelar algunos nombres más. Es posible que se trate de personajes de la talla de Cocodrilo Dundee, el actor Paul Hogan, que también guardaba sus ahorros en Panamá.

¡Qué escándalo! Aquí nos sentimos indignados y pedimos un boicot: cuando emitan sus películas por la tele, cambien de canal y pongan “Al rojo vivo”. Además de cocodrilos podrán ver también caimanes y los datos tendrán mucho más “sentido”.

(*) http://noticias.lainformacion.com/espana/mar-cabra-la-periodista-espanola-que-hace-temblar-a-los-defraudadores_HjONbkOB8Fa6mz1ucnjkl3/

Política y estrategia

No cabe duda de que el general nazi Reinhardt Gehlen es uno de los personajes más fascinantes, no sólo de la Segunda Guerra Mundial sino, sobre todo, de la posguerra. Estuvo a las órdenes del III Reich, luego de Estados Unidos y, finalmente, de la República Federal de Alemania, lo cual, expuesto de esa manera, parece aludir a tres cosas muy distintas…

Es inevitable que un personaje así escribiera sus memorias tras jubilarse en 1968 como director del servicio secreto alemán (*), bastante decepcionantes por cierto porque no cuenta ni la décima parte de lo que sabía.

Cuando las escribió hacia 1970, el nazi quiso dejar bien claro que, antes que nada, era un anticomunista furibundo. Habría que haberle escuchado en 1940, en plena etapa de esplendor del hitlerismo.

Pero con la derrota nazi y el paso del tiempo, el general se presentaba como un “nacionalista alemán”, quizá escorado hacia eso que llaman “extrema derecha” los que nunca llaman a las cosas por su nombre.

Veamos. Durante toda la guerra Gehlen luchó en el frente oriental contra el Ejército Rojo al mando de algo impropio de un “nacionalista alemán”: las unidades “extranjeras” incorporadas a la Wehrmacht.

En cuanto acabó la guerra se puso, con todos sus hombres y sus medios, al servicio de su anterior “enemigo” (pg.125), una potencia también “extranjera”, Estados Unidos, que ocupaba militarmente el suelo alemán, del que nunca se ha marchado. ¿Dónde está el nacionalismo de los fascistas?

Es ocioso insistir en la naturaleza ideológica de Gehlen. Su “nacionalismo” era como el de todos los fascistas, pura retórica, la misma que le impide referirse a su enemigo en el frente como “soviético”. Lo que él vio en las trincheras eran “rusos”.

Como buen oficial de Estado Mayor, Gehlen entendió a la perfección las causas de la victoria del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial: “Los rusos tenían una inteligencia estratégica y política de formidable calibre y gran astucia”, escribe (pg.81).

Si Gehlen no hubiera estado tan absorbido por su mentalidad chovinista podía haber añadido que en 1941-1945 los verdaderos “alemanes” fueron “los rusos”.

No es, pues, como lo pintan los documentales de la tele. La guerra no la perdieron “los alemanes”, a los que siempre presentan, por su propia naturaleza, como superiores a “los rusos” antes y ahora. Si, como explica Gehlen, la Segunda Guerra Mundial, como cualquier otra guerra, no es más que política (pg.93), la victoria soviética significa que políticamente la URSS estaba por encima del III Reich -faltaba más- y, consiguientemente, por encima de cualquier otro país de aquella época.

Cuenta Gehlen que el proyecto de Hitler era la “destrucción del estado ruso”, la “liberación” del comunismo, lo cual sólo era posible “con la ayuda del propio pueblo ruso” porque las guerras modernas no se entablan entre ejércitos sino entre pueblos (pg.92). “En la política y la guerra modernas no se puede prescindir del factor psico-político”, concluye el general nazi (pg.110) en un capítulo de sus memorias sugerentemente titulado “Cortejando a los rusos”.

Las alusiones de Gehlen ayudan a entender el verdadero proyecto político que los nazis tenían para la URSS tras su rápida victoria militar: ¿a quién cortejar?, ¿a quién poner al frente del nuevo Estado ruso?, ¿quiénes eran sus sicarios en Moscú?, ¿quiénes formaban parte de las redes de Gehlen en la URSS? El general reconoce que en la posguerra uno de sus espías llegó a ministro de la República Democrática Alemania. Pero no dice nada de la etapa anterior a la guerra, ni de sus infiltrados dentro de la URSS.

A la inversa, las redes de Gehlen explican las depuraciones políticas y militares inmediatamente anteriores a la guerra que se llevaron a cabo en el Partido, el Estado, el Ejército Rojo y todas y cada de las instituciones públicas y privadas de la URSS. Los depurados eran esos cómplices rusos que el III Reich pretendía “cortejar” para imponer sus planes de destrucción de la URSS. La conclusión es obvia: en la victoria soviética de 1945 tan importante como los disparos de la artillería fueron las previas depuraciones políticas de finales de los años treinta.

Lo que Gehlen recuerda en sus memorias no sólo es el abecedario de cualquier guerra sino, naturalmente, de cualquier desafío político moderno. Las batallas políticas no sólo las pierden quienes sostienen una estrategia equivocada, sino -sobre todo- quienes no tienen ninguna, quienes la reducen a seguir una táctica tras otra, a eso que ahora llaman “gestión”, a interpretar sondeos electorales y contar votos.

Si en las batallas políticas y militares no sólo triunfan los ejércitos sino las masas, quien se pone incondicionalmente, de verdad, a su servicio tendrá ganada la primera pelea y la más importante.

(*) Servicio secreto. Memorias del jefe del servicio de inteligencia alemán, Barcelona, 1972.

La población de San Francisco convertida en conejillos de Indias (4)

El fin de la Segunda Guerra Mundial trajo consigo, como era de esperar, la prohibición de realizar experimentos en seres humanos sin su consentimiento (los cuales, desgraciadamente, hizo de forma recurrente Hitler durante la contienda). Este compromiso quedó sellado en el “Código de Nuremberg” de 1947, el cual firmaron una buena cantidad de naciones como Estados Unidos.

Sin embargo, tan solo tres años después, el gobierno norteamericano se lo saltó para llevar a cabo una serie de experimentos con armas bacteriológicas en su propia población. El más famoso (y peligroso) de ellos se viviría en San Francisco, donde el ejército liberó una nube de gas tóxico desde el mar para averiguar si la ciudad era sensible a un ataque selectivo realizado mediante este tipo de armas.

Así lo afirma, al menos, la versión digital de la revista “Discover”, donde se han hecho eco de este experimento y han determinado que el experimento se llevó a cabo sin el consentimiento de los estadounidenses.

Concretamente, el microbio fue liberado en forma de nube tóxica para averiguar también cuánto tardaría en extenderse a otras regiones de Estados Unidos y determinar cuál era la forma más idónea de detenerlo. De confirmarse este hecho, el gobierno norteamericano habría realizado uno de los experimentos humanos más grandes de la Historia.

En palabras de “Discover”, el microbio liberado fue el “Serratia marcescens”, una bacteria que suele formarse en ambientes húmedos y que, a pesar de que en un principio se creía inocua, puede provocar enfermedades urinarias graves y resistentes a los antibióticos.

El experimento se realizó en la década de 1950 (no se detalla una fecha concreta) por parte del Ejército de los Estados Unidos. Concretamente, el cuerpo de ejército responsable fue la Marina, que se dedicó a rociar durante seis días San Francisco con bombonas y bombonas de un gas con esta bacteria mediante varios dragaminas a lo largo de la costa.

La operación (llamada “Mar-Spray”) fue un éxito, pues el ejército llegó a la conclusión de que San Francisco era un lugar idóneo para ser asaltado con armas bacteriológicas. A su vez, y tal y como quedó explicado en un informe de 1951, los militares señalaron que, si se sufría un ataque en esta zona, la nube tóxica se podría extender hasta las comunidades adyacentes de Albany, Berkeley, Daly City, Colma, Oakland, San Leandro, y Sausalito. De hecho, se estimó que unos 800.000 habitantes recibieron una fuerte dosis de este gas.

Las consecuencias no se hicieron esperar y -a pesar de que los expertos habían señalado que “el Serratia marcescens rara vez causaba una enfermedad”– a los pocos días once pacientes fueron ingresados en el Hospital de Stanford (en San Francisco) aquejados de infecciones urinarias severas. A su vez, varios sujetos que estaban recuperándose de una cirugía de próstata desarrollaron complicaciones relacionadas con el corazón.

Fuente: http://www.abc.es/cultura/20150715/abci-eeuu-armas-quimicas-guerra-201507151443.html
Nota: Como es típico del diario ABC, no se priva de calificar como “éxito” el experimento. Se refiere a que para la Marina fue un “éxito” tener a su disposición a millones de personas para sus experimentos. Si hubiera tenido ocasión de pronunciarse, la población de San Francisco opinaría de una manera bien diferente.

Líneas rojas

Bianchi

Finalizada la gran manifestación por los presos políticos vascos en Bilbao en la mañana de hoy, día 17, una portavoz dice a los manifestantes que hay dos «líneas rojas» que no van (se supone que los presos) a traspasar, a saber: el arrepentimiento y la delación, o sea, la expiación de los pecados y el chivateo a lo Judas, en términos teológico-políticos.

Me pregunto cómo es posible que estas proclamas puedan pasar, de cara a la feligresía abertzale pues en eso quieren convertir a sus bases, en un rebaño acrítico cuasirreligioso, como el no va más y el «non plus ultra» de la potencia, fuerza y energía de un movimiento supuestamente imparable que ni habla de amnistía y, al mismo tiempo, apuesta por aceptar la «legalidad penitenciaria» española (Otegi dixit, que esta noche saldrá en La Sexta como «starring»), o sea, las vías de salir de los trullos y makos a como dé lugar, pues, dicen, se trata de «vaciar las cárceles» y no «llenarlas».

Vaciarlas sin mirar el cómo ni las maneras y formas, pues los «nuevos ciclos» así lo imponen. Y si para ello hay que pactar con los jueces de la Audiencia Nazional una renuncia a los principios para no ingresar en chirona, pues se hace, mejor fuera, en la calle, abjurando (como quien dice) de los ideales que dentro de la cárcel con la cabeza bien alta. Se dirá, posiblemente, que habría que estar en el pellejo de quienes se arriesgan a estar equis años en el chabolo – algunos ya sabemos algo de esto, por cierto, amén de torturas lindas y guapas- para entender su «postura»… Pues no, no la entendemos porque, primero, flojos principios son esos que, al primer chantaje del fascismo coronado, uno se raja, y, segundo, «at last but nos least», no haberse metido en causas populares, lo que es muy meritorio, para luego salir de malas maneras del mal trago con componendas con quien te acaba de torturar mientras el juez mira para otro lado.

Decir que no se van a traspasar las «líneas rojas» del arrepentimiento y la delación es decir algo tan obvio y elemental que no hace falta ni decirlo porque va de suyo, va en el ADN antirrepresivo, como se dice ahora. Pero se dice. Y se ha dicho como quien arenga a las huestes lanzando dos consignas ultrarrevolucionarias: reconocemos el daño causado, pero no nos chivaremos, abogamos por la «reconciliación» (como Carrillo en su día), pero si el Estado español no pone algo de su parte, pues la cosa se antoja difícil, aún así, seguiremos por la «vía unilateral» como el kamikaze del chiste que va por el carril de la autopista en sentido contrario pensando que los zumbados son los demás conductores. ¿Qué más nos queda por ver? No delataremos, dicen, como quien dice somos la ostia y lo tienen a gala apuntándose un tanto: ¡¡se dice lo evidente, lo mínimo que se espera y sacan pecho esperando aplausos!! ¡¡¡¡¡Manda güevos!!!!!!

Malos tiempos para la lírica, ya lo dijo Coppini de «Golpes Bajos».

7.000 desertores saudíes han sido encarcelados en su país

El mayor fracaso de las aventuras militares saudíes no es Siria sino Yemen. Más de 7.000 oficiales y soldados del ejército saudí han sido encarcelados en las prisiones de Riad acusados de deserción.

La cifra la ha proporcionado Salih Muhammad Al-Naeimi, director del departamento político de la Unión de Fuerzas Populares yemeníes a la cadena Al-Mayadeen.

El dirigente yemení añadió que las fuerzas revolucionarias tienen importantes proyectos en perspectiva que no quiso revelar.

También confirmó la presencia en Yemen de oficiales de los ejércitos de Estados Unidos, Inglaterra y Francia junto a los invasores saudíes.

Respecto a la intervención israelí en la agresión y los documentos que la acreditan, Al-Naeimi destacó la abundancia de datos que la acreditan algo que, a su juicio, no requiere de mayores explicaciones.

La revuelta en Yemen no sólo ha tenido que ser frenada, pues, con la intervención militar saudí, sino con la de los países vecinos y las potencias imperialistas.

Nada de eso ha sido suficiente. A ellos hay que añadir la intervención de mercenarios contratados y pagados por las monarquías del Golfo.

Unidad 8200: el espionaje electrónico israelí queda al descubierto

La Unidad 8200, encargada del espionaje electrónico en el ejército israelí, es la más avanzada del mundo después de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, asegura el periodista israelí Amir Raybobort.

En un artículo publicado en el diario Maariv, Raybobort afirma que el enorme esfuerzo desplegado por Israel en el terreno tecnológico militar se ha utilizado en las operaciones de espionaje de la Unidad 8200. Para ello, las empresas tecnológicas israelíes se han volcado al servicio de dicha Unidad.

Los sofisticados ordenadores que utiliza son capaces de vigilar los mensajes importantes, que suman millones de contactos y millones de expresiones.

Una investigación llevada a cabo por el periodista Yuav Limor revela, además, que la Primavera Árabe cambió el funcionamiento de la Unidad, dirigida por un general del ejército israelí.

En ella trabajan ingenieros informáticos y de telecomunicaciones que la utilizan como un vehículo para pasar después a trabajar en multinacionales de la tecnología, en las que vuelcan la experiencia adquirida en el espionaje militar.

En el artículo que publica en el sitio “Israel Today”, Limor relata que la unidad de espionaje está volcada en las redes sociales utilizadas en los países árabes, sobre todo Facebook y Twitter para detectar cambios en el comportamiento que podrían repercutir sobre los intereses del gobierno de Tel Aviv.

La Unidad 8200 agrupa a oficiales y tropa que acompañan a las fuerzas del ejército de tierra en sus campañas militares para recolectar información sobre el terreno.

Otra de sus funciones se centra en la guerra electrónica contra el proyecto nuclear iraní, habiendo introducido el virus Stuxnet en los equipos informáticos con el que lograron paralizar las centrales iraníes.

La desclasificación de algunos documentos secretos israelíes sobre la guerra de 1973 contra los países árabes demuestra que la Unidad 8200 logró instalar dispositivos de escucha en oficinas y lugares estratégicos de sus vecinos.

Esta Unidad de espionaje coordina su actividad con “Syaeret Matkal”, la unidad de élite del ejército israelí que dirige directamente el jefe de la inteligencia militar y está especializada en cometer asesinatos contra árabes por todo el mundo.

Las multinacionales se disputan la contratación de los ingenieros israelíes que han trabajado en inteligencia militar. Muchos de ellos continúan con su trabajo de espionaje al servicio del ejército israelí con la cobertura de su trabajo privado.

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