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Las contradicciones imperialistas en el Extremo Oriente (y 3)

Andrew Korybko

Tailandia pudiera intentar acercarse públicamente hacia Estados Unidos tanto tiempo como sea posible, a fin de desviar una parte de la hostilidad que muchos muestran a Washington, desde que el golpe de Estado multipolar expulsara a los dirigentes pronorteamericanos y el país se haya orientado ampliamente hacia China. Es probable que Bangkok no tenga la sincera intención de unirse al TPP, al menos en este estadio. Esto pondría en peligro la asociación estratégica que ha desarrollado rápidamente con Pekín en el transcurso del último año y medio (asunto que se abordará más adelante), pero la situación en Indonesia es mucho más simple. En opinión de la mayoría de los observadores, Occidente ha emprendido un mini encierro de todo tipo contra el país, a fin de presionar a sus dirigentes para tomar decisiones a favor de la unipolaridad en el momento oportuno. Widodo es reconocido como favorable al Oeste, pero es dirigente de una de las mayores economías del mundo y tiene un papel difícil que desempeñar conteniendo a China (tal y como la ve el dirigente indonesio) por una parte, evitando someterse totalmente a la supremacía de Estados Unidos y convertirse en su nuevo Estado títere.

Desgraciadamente, sin embargo, parece que Indonesia está en camino de utilizar su papel de líder económico en la AEC para desviar al resto de la organización, favoreciendo su inclinación en la servidumbre unipolar. Si Yakarta se compromete con el TPP, es previsible que esto será el factor decisivo para saber si el resto del AEC acepta la oferta comercial desfavorable de Estados Unidos en detrimento de la mejora de sus relaciones con la Unión Euroasiática. De hecho, la puesta en marcha del TPP podría incluso llevar a la eventual anulación de los ALE de la ASEAN con China, dando así un doble golpe a la influencia institucional del mundo multipolar en el Asia del sudeste.

Apenas se han conocido detalles sobre el TPP (por la fuga de un texto de alrededor de dos millones de palabras, que lo hace casi imposible de leer por una sola persona para comprenderlo bien) que ha quedado claro que los ajustes jurídicos preferenciales a respetar, recetados a cada parte, no son más que una cortina de humo para permitir a las grandes empresas conseguir derechos políticos decisivos. Una de las controversias sobre esto es que las empresas podrían litigar contra los gobiernos nacionales, si los Estados promulgaran leyes destinadas respetar “el ambiente, la salud u otros objetivos reglamentarios” que perjudicaran los beneficios comerciales legalmente reflejados en dicha organización, o pusieran en peligro sus beneficios (no siendo necesario que se produzca una bajada real, bastando la simple amenaza).

Recordando que Vietnam ya participa en una ALE con la Unión Euroasiática, y que todos los países de la ASEAN tienen un similar acuerdo con China, ciertamente es posible que Estados Unidos encuentren un pretexto en cada uno de esos acuerdos para hacer ver que violan el TPP, y por tanto deben ser modificados o abandonados sin mas. Ni no consiguen resolver el problema en el lapso de tiempo dado, entonces las empresas norteamericanas demandarán a cada uno de los Estados en nombre de Washington, para aplicarles un reglamento punitivo o/y obligarles a realizar los cambios dictados. Japón, aliado de Estados Unidos, puede igualmente llevar a una parte de sus grandes empresas a lo mismo en el marco de un movimiento coordinado para maximizar el daño económico legal causado al Estado víctima.

Los objetivos hegemónicos de Estados Unidos en Asia

Por extremo que parezca este escenario en el momento actual, se corresponde perfectamente con los objetivos estratégicos de Estados Unidos de empujar la influencia de las grandes potencias multipolares fuera de Asia y del sudeste, y atesorar el potencial económico de la región solo para ellos.

Esto tiene también fundamentos geoestratégicos muy específicos, que se describirán en el párrafo siguiente, dando así otra motivación a Estados Unidos para avanzar en esta dirección. Aunque Washington quiera llevar a cabo esta estrategia, no es seguro que se vea coronada con el éxito. Siempre hay una posibilidad muy real de parar este plan, antes incluso de que llegue a madurar.

El mayor obstáculo a los sueños de dominación de Estados Unidos sobre el Asia del sudeste mediante el TPP es el proyecto chino de Ruta de la Seda para la ASEAN, línea ferroviaria de alta velocidad que uniría Kunming con Singapur, atravesando Laos, Tailandia, Malasia y Singapur. Los dos primeros países de tránsito tienen mucho que ganar en este proyecto. Debieran permanecer fieles a la conservación de un ALE de China con la ASEAN, en el caso en que la AEC intente revisarlo (tal vez bajo iniciativa indonesia influenciada por el TPP).

Está también el corredor del oleoducto China-Myanmar lanzado a principios de 2015 para transferir el petróleo de Medio Oriente y su gas hacia la provincia de Yunan, a través de una vía geoestratégica más segura que el estrecho de Malaca, con potencial de evolucionar hacia un corredor comercial a gran escala. Esto da a Naypydaw (la capital de Birmania) interés en preservar el status quo de su ALE institucional con China, aunque esto pudiera variar con el papel acrecentado de Aung San Suu Kyi sobre el Estado. Camboya es también un aliado cercano de China en la actualidad. No está institucionalmente ligado a grandes proyectos de infraestructura, lo que significa que podría venderse al mejor postor y no es fundamentalmente fiable.

Por consiguiente los socios más fiables de que dispone China para defender sus intereses económicos en la AEC son Laos y Tailandia.

Es previsible que los principales dirigentes de estos dos Estados ya han decidido de forma consciente unirse económicamente de manera más estrecha a China, participando en el proyecto de la Ruta de la Seda hacia la ASEAN. Por este motivo tienen interés en asegurar que sus homólogos de la AEC, adheridos al TPP, no impongan las condiciones comerciales unipolares al resto del bloque y/o no obliguen a los demás a restringir sus lazos económicos con China (desde luego que a instancias de Estados Unidos). Una escisión en el seno de la organización podría fácilmente producirse, al oponerse los Estados afiliados al TPP a los no alineados, ya que la AEC lucha por racionalizar sus compromisos económicos institucionales en su búsqueda de una coordinación y de una integración mayor entre sus miembros.

Los previsibles roces llevarían a un impasse que bloquearía toda revisión institucional política (o expansión con el TPP) en el seno de la AEC, impidiendo de esa forma a Estados Unidos alcanzar totalmente sus objetivos unipolares en este escenario. Por consiguiente, en razón de la posición de Laos, Tailandia y, en cierta medida, de Myanmar, las relaciones económicas de alto valor estratégico con China (formando parte los dos primeros de la Ruta de la Seda de la ASEAN, y el último albergue del Corredor del Oleoducto China-Myanmar) se encuentran en el camino de Estados Unidos y su dominación unipolar en todos los aspectos sobre la ASEAN, estos tres Estados son objetivos válidos para una guerra híbrida en el futuro.

La guerra económica


La guerra económica llevada a cabo por partes interpuestas entre el campo unipolar y el multipolar respecto a la ASEAN tiene una inmensa importancia en términos de impacto global. Para apreciar realmente como está relacionada con el resto del mundo, es esencial recordar al lector algunos elementos de la gran estrategia estadounidense contemporánea.

Estados Unidos han acumulado ganancias desde el fin de la guerra fría, exportando sus prácticas económicas neoliberales al resto del mundo, con la intención última de encerrar a Rusia, China y en una menor medida (siempre relevante en la actualidad) Irán, en una red de instituciones controladas por Washington, fuera de la cual no hay posibilidad de escapatoria. Han necesitado cierto tiempo para avanzar, pero en este momento los Estados Unidos no cesan de marchar a toda velocidad hacia delante, uniendo las cuatro esquinas de Eurasia en su matriz de control, encerrando en la práctica a estas tres grandes potencias a fin de hacerles, de una manera desproporcionada, dependientes de un centro de gravedad económica estratégica común.

Si el TTIP/TAFTA entrara en vigor, colocaría las relaciones económicas exteriores de la Unión Europea bajo el control de Estados Unidos, lo que significa que Bruselas se vería impotente para firmar un ALE o similar acuerdo privilegiado con otros países sin la bendición explícita de Estados Unidos. Respecto a Medio Oriente, Estados Unidos y el CCG trabajan en la intensificación de sus relaciones económicas para preparar un eventual ALE.

Esto no es muy importante en estos momento, debido a la dependencia desequilibrada de las economías del Golfo respecto a la venta de energía; pero un deberán hacer una transición hacia una economía más normal, basada en el comercio de mercancías. En ese momento, su situación financiera y las enormes reservas de sus ahorros serán orientadas a la compra de productos estadounidenses y de cualquier otro país susceptible de formar parte de un ALE con ellos en ese momento. El siguiente objetivo sobre el que se concentrarán Estados Unidos es la ASEAN, que se ha descrito en detalle. La última parte de la estrategia supra continental es Corea del Sur y Japón. Estados Unidos ya tienen un ALE con Corea, y tienen intención de utilizar el TPP para crear el mismo acuerdo con Japón.

Puesto todo en conjunto, se puede ver claramente que la mayoría de los puntos clave en Eurasia están cubiertos por los planes de ALE de Estados Unidos. Si consideramos los planes de Estados Unidos en esta perspectiva, la Unión Europea representaría la Eurasia del Oeste, el CCG es la Eurasia del Sudoeste, la ASEAN sería la Eurasia del Sudeste, y Corea del Sur y Japón, la Eurasia del Norte. El único enlace que falta es Eurasia del Sur, principalmente India, que se ve cortejada por Estados Unidos, aunque estén lejos de llegar a alcanzar un ALE. Sin embargo, si los TTIP/TAFTA y TPP tienen que entrar en vigor, es solo cuestión de tiempo antes de que se haga una oferta irresistible a Nueva Delhi para acariciar a India, integrándola en ese tejido económico unipolar. Aun sin una incorporación formal en el régimen neoliberal global de Estados Unidos, ya se ha dicho que India quedaría probablemente fuera del GEFTA por motivos de las preocupaciones por su soberanía estratégica respecto a sus vecinos y a su rivalidad con China. En ese caso, China e Irán deberían compartir el mismo espacio económico estratégico en Asia central, una de las últimas zonas del continente que quedan fuera del control institucional formal de Estados Unidos. Esto haría de Asia central el centro de gravedad multipolar incontestable entre estas tres grandes potencias, pero, a la inversa, la haría especialmente vulnerable a las guerras híbridas prefabricadas estadounidenses.

A fin de evitar una superdependencia de “3 a 1” en Asia central, es imperativo y urgente que el mundo multipolar mantenga y defienda sus logros en la AEC. De ahí la importancia de la lucha contra el TPP y los esfuerzos de China a través de la Ruta de la Seda de la ASEAN y el oleoducto China-Myanmar. Una retirada de estos frentes y la cesión del Asia del Sudeste a los zarpazos unipolares de Estados Unidos crearían una situación estratégica peligrosa para China y, por extensión, para las otras grandes potencias multipolares, teniendo como resultado la progresión de las agendas yanquis en el anclaje de sus intereses económicos en Asia central.

China también ha definido muy claramente sus intereses geoestratégicos en el mantenimiento de su influencia en la ASEAN (al menos en su componente continental), a fin de poner final a la política de confinamiento chino por Estados Unidos. (CCC) y mantener accesos al Océano Indico no controlados por los americanos, permitiéndole acceder con toda seguridad a los mercados africanos en pleno apogeo, del que depende su futuro crecimiento.

Las contradicciones imperialistas en el Extremo Oriente (2)

Andrew Korybko

Por positiva que sea la imagen descrita más arriba, no se concretará como mínimo hasta la próxima década, cuando se vea como Estados Unidos mantienen firme esa rivalidad de Nueva Guerra Fría. Bien a través de mecanismos institucionales del TTIP o bien fuera de éste mediante medidas sin escrúpulos si dicho acuerdo no está preparado a tiempo, Estados Unidos harán todo lo que esté en su mano para impedir a la Unión Europea desarrollar relaciones económicas independientes con la Unión Euroasiática, China y la ASEAN.

Eventualmente, la Unión Europea podría ser autorizada a profundizar sus relaciones con Japón e India (mediante la gran estrategia unipolar antes descrita), pero incluso esto es discutible, a menos que Estados Unidos no tenga la seguridad de mantener suficiente control sobre el bloque, tras la obtención de estos acuerdos potenciales. Sin duda no tendrán la confianza para dejar hacer, a menos que controlen formalmente a la Unión Europea a través del TTIP, convirtiendo a estas zonas de libre comercio en algo poco probable, al menos a corto y medio plazo; salvo, naturalmente, modificaciones geopolíticas inesperadas. En gran medida, la Unión Europea puede por tanto ser descartada con toda seguridad de discusiones serias sobre zonas de libre comercio intraeuroasiáticas, pero ello no significa que estos sueños puedan ser olvidados simplemente porque el bloque no pueda tomar parte en ellas durante cierto tiempo.

RCEP y FTAAP

Para compensar esa esperada ausencia de la Unión Euroasiática de los marcos económicos multipolares que se consideran, se han hecho algunas propuestas modificadas. Dos de las más relevantes son la Asociación Regional Global Económica (RCEP) y la Zona de Librecambio de Asia-Pacífico (FTAAP), ambas apoyadas activamente por China. La RCEP es la formalización de un ALE multilateral entre la ASEAN y cada uno de sus socios comerciales ya existentes (Australia, China, India, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur).

La FTAAP, por su parte, lleva las cosas mucho más lejos y propone una grandiosa zona de librecambio entre todos los países que constituyen el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), lo que incluye por tanto a Rusia, Estados Unidos y algunos otros países del hemisferio occidental, pero en detrimento de un acuerdo completo de libre comercio con la ASEAN en su conjunto (Myanmar, Laos y Camboya, que no son miembros de la APEC).

Es significativo sin embargo que la mayoría de los países en el seno del bloque participarían en este marco, lo que subraya hasta que punto las economías de la ASEAN son favorables a estas ofertas de librecambio interregionales de la actualidad. AL mismo tiempo, sin embargo, la inclusión de Estados Unidos podría socavar enormemente la flexibilidad multipolar de agrupamiento futuro, y transformarlo más bien en una organización económica apolítica que podría ser empleada de ninguna forma para debilitar la visión unipolar de Estados Unidos. Es probable que Rusia y China no apoyen esta idea más que a los efectos de marcar puntos políticos que se opongan a los planes exclusivistas del TPP de Estados Unidos, que amenazan minar las conexiones comerciales existentes de dos grandes potencias y las posibilidades futuras con otros Estados involucrados.

La visión de Rusia respecto a la GEFTA

La última propuesta de creación de un bloque comercial trans regional ha llegado de Rusia, y fue anunciada en el discurso del presidente Putin en la Asamblea Federal el 4 de diciembre de 2015. El dirigente ruso dio a conocer la intención de su país de formar una asociación económica entre la Unión Euroasiática, los Estados de la ASEAN y de la OCS (incluyendo los miembros sondeados previamente, India y Pakistán), destacando que la nueva organización “constituye un tercio de la economía mundial en términos de igualdad de poder de compra”. Es la más realista de las tres sugerencias y la más susceptible de convertirse en realidad. China tiene ya un ALE con Pakistán (cierre de la integración euroasiática) y la Unión Euroasiática estudia la posibilidad de sellar acuerdos similares con India y el candidato oficial a la OCS, Irán. Destaquemos que Rusia y China están igualmente comprometidas en un acuerdo trilateral con Mongolia, que podría convertirse de forma previsible e una zona de libre comercio en el porvenir.

Suponiendo que Moscú consiguiera alcanzar estos objetivos (y no hay razón para dudarlo por el momento), uniendo a la Unión Euroasiática y a la OCS en un acuerdo económico que sería un ajuste natural, la ASEAN ofrecería un toque complementario perfecto que podría estimular económicamente a todos los miembros. Además, la inclusión de India y Pakistán en el marco arrastraría probablemente al resto de la Asociación Sudasiática de Cooperación Regional (SAARC), que tiene su propia zona de librecambio interno de comercio) a unirse, lo que favorecería la integración de socios de esta organización, como Afganistán, Bangladesh, Bután, las Maldivas, Nepal y Sri Lanka. Tomada en conjunto, la visión de Rusia se orienta a formar la Gran Región euroasiática de Librecambio (GEFTA), que englobaría la gran mayoría de Asia y que puede fusionarse un día con la Unión Euroasiática, excluyendo de momento, evidentemente, las economías europeas (tanto de la Unión Europea como de Estados no miembros de la Unión Europea), Medio Oriente (salvo tal vez Siria e Israel) [extraña combinación, desde luego, pero perseguida por razones claramente distintas], las dos Coreas y Japón.

El obstáculo indio abre una posibilidad para la ASEAN

Aún suponiendo un mínimo de interferencias (norteamericanas) externas que intentan compensar la visión de Rusia, es previsible que India presentará un importante desafío para la puesta en marcha del GEFTA. India y China están inmersas en una dilema de seguridad muy intenso, que ninguna de ellas quiere reconocer públicamente. En estas circunstancias, es poco probable que alguna de ellas pretenda alcanzar un ALE con la otra. Desde el punto de vista de Nueva Delhi, India no tiene ninguna razón para sacrificar lo que ve como sus intereses económicos nacionales alcanzando un ALE con China, importando poco que sea el RCEP i la GEFTA.

Respecto al RCEP, India ha alcanzado ya algunos acuerdos ALE con Japón y Corea del Sur, y no cree que la inclusión de Australia y Nueva Zelanda en el marco multilateral propuesto compense el desequilibrio económico que prevé sufrir por el librecambio tarifario con China, que debería aceptar en el marco de esta transacción. Por lo que concierne a la GEFTA, las preocupaciones son muy similares. India está actualmente en una relación de librecambio con la ASEAN y podría concluir otro con Irán, tras una propuesta de éste último en la primavera de 2015. Con los progresos claramente positivos para alcanzar un acuerdo comercio con la Unión Euroasiática, un día cercano, India no tiene necesidad de saltar a la GEFTA, en tanto que no tiene ninguna seguridad en obtener ventajas de ello, y a la vista de las complicaciones previsibles si el acuerdo incluyera también a China (por lo que no ve ninguna ventaja en su liderazgo).

La esperada ausencia de India en la GEFTA no significa el fracaso del proyecto, pero pone en evidencia su dependencia respecto a la inclusión de la ASEAN a efectos de tener la suficiente extensión para ser un punto determinante en la economía mundial. La Unión Euroasiática y sus acuerdos bilaterales de libre comercio son avances positivos por sí mismos, especialmente si desembocan en una perspectiva de acuerdos entre la Euroasiática y China, e integra de forma multilateral acuerdos ya alcanzados (como con Irán). En cualquier caso, la multipolaridad será infinitamente más fuerte gracias a la incorporación de la ASEAN a este acuerdo. Vietnam está ya en preparativos para dicho acuerdo con la Unión Euroasiática, y aun siendo un robusto componente en la cartera de esta asociación, su potencial palidece en comparación con los dos grupos económicos que tienen su propio pacto inclusivo entre bloques. Una de las etapas para impulsar esta posibilidad sería para Rusia hacer un uso eficaz de las Zonas Especiales Económicas (SEZ) de la ASEAN, con Myanmar, Laos y Camboya, con el fin de alcanzar ALE individuales con otros miembros de la parte continental de la organización (incluyendo Tailandia, a la que Medvedev ha ofrecido esta posibilidad en la primavera de 2015). Podrían entonces hacer presión de forma colectiva sobre sus homólogos insulares para marchar en esa dirección.

El TPP contraataca

La mayor amenaza para las relaciones económicas de un mundo multipolar con la ASEAN viene directamente del TPP. Estados Unidos presionan con este acuerdo comercial exclusivo, a fin de obstaculizar las asociaciones comerciales existentes que los países no aliados (Rusia y China) planean reforzar con cada miembro del bloque. En cierto sentido, el tratado puede considerarse como una declaración previa de guerra económica, porque los Estados Unidos toman activas medidas para dar forma a un mercado restringido que estaría en su mayoría bajo su control. Washington es plenamente consciente de que Moscú planea una cabeza de puente en Asia, y que comprende que debe diversificarse e integrar a China si quiere alcanzar su pleno potencial económico. Por lo que concierne a Pekín, Estados Unidos reconoce hasta qué punto las obstrucciones a las relaciones económicas bilaterales China-ASEAN podrían perturbar la Nueva Ruta de la Seda que China espera instalar en años próximos. A Estados Unidos le gustaría disponer de la hegemonía económica que adquiriría de cada uno de los miembros de la ASEAN a través del TPP para intimidarlos, alejarlos de los centros multipolares y anclarlos firmemente en el campo unipolar. Hay motivos concretos para tomar esta amenaza estratégica en serio.

La AEC

La ASEAN ha cumplido una etapa histórica con ocasión de su 27 encuentro, a finales de noviembre de 2015 en Kula Lumpur, al aceptar formar la Comunidad Económica de la ASEAN (AEC), con el fin de coordinar las relaciones económicas del bloque con el mundo exterior, reforzando la cooperación social, cultural y de seguridad entre sus miembros. Se prevé que la AEC busque adoptar acuerdos comerciales en bloque a partir de ese momento, buscando eventualmente agrandar el TPP para incluir en el mismo, con el tiempo, al resto de la organización. El razonamiento es bastante simple. La ASEAN desea normalizar los acuerdos comerciales que sus miembros mantienen con los países y bloques exteriores, con el fin de no crear un desequilibro estructural interno entre sus economías. Si Malasia entra en el TPP, pero Vietnam tiene un ALE con la Unión Euroasiática, es fácil imaginar que esto crearía una desventaja para Filipinas, que no disponen de lazos institucionalizados con uno u otro de los bloques. La mezcolanza de diferentes actores externos, que interactúan con la ASEAN en condiciones de uno a uno en vez de tratar con todo el grupo, crea una situación interna inútilmente compleja, y que hace a los distintos miembros de la AEC una integración económica entre sí.

Aunque no sea esta la comparación más precisa, en este caso es poco apropiado acoplar la AEC con la Unión Euroasiática, en tanto que los dos bloques quieran controlar las relaciones económicas institucionalizadas de sus miembros con otros Estados y organizaciones. Incluso si este objetivo no ha sido oficialmente proclamado por la AEC de momento, es funcionalmente inevitable que marche en esa dirección, antes o después, una vez que sus miembros hayan definido seriamente sus objetivos de integración compartida.


Esto significa que la AEC tendrá que definir un día con que acuerdos bilaterales que no incluyen al bloque quiere entenderse para cubrir al conjunto de la organización, y cuales sus respectivos miembros se verán obligados a abandonar. A este nivel es importante que la mayoría de los miembros del AEC parecen ir en la misma dirección que el TPP, a juzgar por las declaraciones de dos buenas economías del grupo, Indonesia y Tailandia.

El presidente Joko Widodo dijo a Obama, con ocasión de una reunión en la Casa Blanca a finales de octubre que “Indonesia tiene intención de unirse al TPP”, mientras que un viceprimer ministro tailandés declaró a finales de noviembre que su país “está muy interesado en unirse al TPP […] hay muchas probabilidades de que Tailandia busque unirse al TPP”.

‘Observadores’ militares de EEUU trabajan en la zona argentina de la Triple Frontera

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Hace unas semanas trascendió la posibilidad de que bases militares norteamericanas se instalaran en suelo argentino, pero lo que comenzó como un rumor y que se trató de tapar mediáticamente, se confirmó. Según fuentes de las Fuerzas Armadas, ya hay en Misiones un contingente de funcionarios norteamericanos recorriendo distintos puntos del norte de la provincia, en especial, Puerto Iguazú, para instalar lo que ellos llaman una “Base de Observación”.

No es algo nuevo la intromisión de tropas americanas en suelos extranjeros, pero tampoco lo es en territorio argentino y particularmente en Misiones, donde ya hay un destacamento de marines custodiando lo que serían antenas de la Agencia de Seguridad Nacional, más conocida como NSA. Aunque muchos en la provincia creen que estos marines están en Misiones haciendo una especie de entrenamiento militar.
En este caso, surgió hace algunas semanas el rumor que Estados Unidos instalaría dos bases militares en Argentina, una en Tierra del Fuego y la otra en Misiones. Esto que comenzó como un rumor, fue tomando fuerza y recientemente confirmado por fuentes confiables de la Fuerzas Armadas argentinas, quienes aseguraron que hay un contingente de “observadores” norteamericanos, termino que recuerda a viejos y oscuros momentos de la historia mundial, recorriendo la zona del norte de Misiones, específicamente Puerto Iguazú, con el objetivo de estudiar la zona para establecer allí uno de sus puntos estratégicos.
Lo que también pudo averiguar misionesparatodos.com es que los militares argentinos no están felices con la decisión del presidente Mauricio Macri de haber permitido esta clara intromisión, por más que “traten de disfrazarlo como un programa de radarización para combatir el narcotráfico y la lucha contra el terrorismo internacional”. Ante el descontento, son muchos los que creen que la derogación del decreto 436/84, que devuelve ciertas facultades a los militares que habían sido quitadas por Raúl Alfonsín es parte de la negociación con las cúpulas castrenses para mitigar el disgusto de la irrupción de tropas americanas en territorio nacional ya de forma abierta.
A pesar de esto, consultado un coronel en actividad dijo “esto es liza y llanamente una intervención, si bien todos sabemos que en Misiones hay marines americanos en la zona centro desde hace décadas, su función es proteger una Base de Comunicaciones de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional norteamericana), pero esto es diferente, acá no estamos hablando de dos docenas de soldados, acá se viene una infraestructura mayor  con todo lo que eso significa, una locura”.

http://misionesparatodos.com/inicio/ya-hay-observadores-norteamericanos-en-misiones-para-instalar-una-base-militar-2/

El jefe de la inteligencia francesa advierte del riesgo de una guerra civil

Patrick Calvar

Patrick Calvar, jefe de la Dirección General de Seguridad Interior de Francia, declaró a miembros de la comisión parlamentaria francesa, que su país “Está al borde de la guerra civil”. Calvar, dijo que la situación en Francia “está tan al borde del precipicio, que sólo haría falta un nuevo ataque terrorista islámico para provocar una reacción en cadena que beneficie a la ultraderecha”.

En declaraciones al diario francés Le Figaro, Calvar, dijo que según su criterio “Esta confrontación civil va a ser casi inevitable y que tan solo uno o dos ataques terroristas más la podrían provocar”. A este respecto, advirtió sobre posibles ataques con coches bomba.
Por lo tanto, según Calvar, deberán anticiparse y bloquear todos estos grupos, para impedir el presumible enfrentamiento, casi inevitable, entre la extrema derecha y los musulmanes si se producen nuevos ataques terroristas islamistas en Francia.
Según el jefe de seguridad interior, esta posibilidad plantea una amenaza mayor que el propio terrorismo. Calvar también advirtió que “Europa está en gran peligro y que el extremismo está creciendo en todas partes”.
Los comentarios del jefe de la Dirección General de Seguridad Interior de Francia, coinciden en el tiempo con las advertencias del ex jefe del MI6, Richard Dearlove, quién también dijo que Europa se enfrentaba a un “levantamiento populista” si los gobiernos no toman el control de la crisis migratoria.
Los expertos en seguridad en Alemania también han advertido a la canciller Angela Merkel, que la clase media está cada vez más radicalizada debido a su política migratoria de fronteras abiertas.
Todo parece indicar que en los próximos meses, Europa podría experimentar una oleada de tensión en la que la crisis migratoria, el terrorismo y la extrema derecha se retroalimentarían entre sí.

http://www.express.co.uk/news/world/688821/Patrick-Calvar-intelligence-chief-warns-France-on-brink-of-civil-war-migrant-sex-attacks

Las contradicciones imperialistas en el Extremo Oriente (1)

Andrew Korybko

China es la única gran potencia que dispone de los medios económicos para desafiar a Estados Unidos en todo el mundo. Estas disposiciones se completan a la perfección con las capacidades militares de Rusia ayudando a los dos polos de civilización a forjar conjuntamente un orden mundial multipolar. La manifestación de su visión global común y el marco en el que cooperan es la asociación estratégica ruso-china, y, a causa de la estrecha cercanía entre Pekín y Moscú, es también el blanco de las desestabilizaciones llevadas a cabo por Estados Unidos por todos los medios, o mediante pantallas. La estrategia de Washington no se limita sólo a dificultar proyectos conjuntos transnacionales multipolares (por ambicioso que sea este fin), sino también a contener a China en su propia región de origen, de manera similar a lo que se ha intentado contra Rusia desde el fin de la guerra fría.

Estas dos estrategias se cruzan en buena medida, y tienen un punto en común importante entre ellas, en el sentido en que las dos pueden verse favorecidas por las guerras híbridas instrumentalizadas por los norteamericanos. Esta parte explora la aplicabilidad de este método para la ASEAN, corazón estratégico y vientre bajo de China. Desde muchos aspectos, la ASEAN es a China los que Asia central es para Rusia, pero puede defenderse que ASEAN tiene una importancia económica mucho más crítica para China de lo que Asia central tendrá nunca para Rusia, aunque las dos regiones tengan un valor estratégico igual con relación a cada gran potencia respectivamente.

La primera parte cartografiará los tres países de la ASEAN más vulnerables a las guerras híbridas (Myanmar, Laos y Tailandia), pero su importancia geopolítica y el atractivo que los Estados tendrían por dirigirse específicamente contra estos Estados no pueden comprenderse totalmente explicándolo fuera del marco de esa región más amplia que supone la ASEAN. Por ello, integraré en las primeras partes de este estudio geopolítico un enfoque sobre la ASEAN en su conjunto, explicando su estrategia relevante en general, y después describiendo la forma en que Estados Unidos prevée militarizar mediante intermediarios el bloque de las rivalidades macro regionales contra China.

En el mismo orden de ideas, es también pertinente detallar los grandes proyectos estratégicos de China para responder a este rodeo agresivo y a la militarización unipolar de las rutas navegables en aguas internacionales, de las que dependen una gran parte de su crecimiento económico.

Esto lleva naturalmente a reflexionar de manera profunda sobre los motivos por los que China ha escogido Myanmar, Laos y Tailandia como países de acogida para sus proyectos multipolares conjuntos transnacionales, y cómo son estos contemplados a manera de contramedidas apropias para eludir la jaula que Estados Unidos han instalado en el Mar de China Meridional. Las debilidades sociopolíticas de todos los países de la ASEAN serán abordadas a continuación, antes de que la investigación caiga en profundidades sobre el estudio del caso tailandés y de Myanmar. Luego, estos dos escenarios serán comparados entre sí, para poner en evidencia la diferencia entre sus posibilidades y su impacto estratégico global respectivo.

Encrucijada de caminos en la economía mundial

El sólido crecimiento de la ASEAN durante las últimas décadas ha hecho de ella una favorable asociación para muchos, y el bloque económico ha alcanzado numerosos acuerdos de librecambio (ALE) de alto nivel en los dos últimos años. A finales de 2015, se consiguieron ALE bilaterales con Australia y Nueva Zelanda, China, India, Japón y Corea del Sur, esencialmente, lo que ha constituido un mercado formal entre estas grandes economías mundiales. Por otro lado, están en marcha negociaciones de intercambios con la Unión Europea y la Unión Euroasiática que de llegar a bien fin darían a la ASEAN derechos de libre comercio con la casi totalidad del supercontinente, con excepción de Oriente Medio y un puñado de otros países. Con la convergencia de tantos intereses económicos en torno a la ASEAN solamente es una cuestión de tiempo que se aumente esta serie de acuerdos bilaterales, en un marco multilateral que integraría progresivamente a cada una de las partes.

Tal acuerdo representaría una gran victoria para Eurasia y el mundo multipolar, porque ligaría a cada una de las grandes potencias entre sí, y les haría progresivamente más interdependientes unas de otras de lo que cada una de ellas de forma individual lo seria con Estados Unidos. Es, evidentemente, una visión a largo plazo, y no son cosas que se puedan realizar en algunos años; pero el camino estará un poco más despejado si la ASEAN consigue establecer acuerdos comerciales con la Unión Europea y la Unión Euroasiática. Los acuerdos ALE cada vez más entrelazados que estos socios económicos firman serán inevitablemente más cercanos con el tiempo, pese a las diferencias políticas y estructurales entre algunos de ellos, como puede ser el enfriamiento impuesto actualmente por los norteamericanos en las relaciones entre la Unión Europea y la Unión Euroasiática.

El TTIP lo aplasta todo

Si se le hubiera dado la oportunidad de comportarse libremente, la Unión Europea probablemente hubiera intensificado sus relaciones bilaterales con la Unión Euroasiática, como lo atestigua a finales de noviembre de 2015 la sensibilidad de Junker respecto a su bloque. Pero la gran estrategia de Estados Unidos siempre se ha basado en el mantenimiento de dos entidades divididas, de donde procede la fabricación de la crisis ucraniana y luego la nueva guerra fría. Si se produjera una apertura en las relaciones bilaterales, tal vez con motivo de cambios estructurales que el Balkan Stream y la Ruta de la Seda de los Balcanes generasen en el interior de la Unión Europea si uno de ellos fuera terminado con éxito, es probable que el encabalgamiento de sus intereses económicos en la ASEAN (negociado de forma independiente hasta ahora) podría representar el catalizador ideal para reagruparse y formalizar un marco económico más amplio y más inclusivo entre todos los actores. El razonamiento que subyace a esto es que el deterioro actual de las relaciones Unión Europea-Unión Euroasiática atribuida a los estadounidenses es el único obstáculo estructural no natural que impide a todos los bloques comerciales del supercontinente cooperar a la escala sugerida más arriba.

Desde el punto de vista estratégico de Estados Unidos, sin embargo, esto representaría el fracaso final de su política de división para reinar en Eurasia, y por ello Estados Unidos está tan decidido a continuar la asociación comercial e inversora transatlántica (TTIP) con la Unión Europea. En el caso en que esta propuesta neo imperialista entrara en vigor, Estados Unidos tendrían el papel dominante para decidir si su nuevo socio, la Unión Europea, estaría autorizado a continuar sus negociaciones de intercambio en curso con Japón e India. Más que probablemente, estas negociaciones, ahora en punto muerto, se congelarían indefinidamente, con el fin de consolidar el control económico de Estados Unidos sobre el bloque. Solamente tras el ejercicio de un control indiscutible sobre la Unión Europea permitiría Washington a los negociadores avanzar. En aquel momento, el objetivo será unir el TTIP y el TPP (que será aumentado próximamente, pero cuya componente asiática será dirigida por Japón), para hacer de Estados Unidos el protagonista institucional esencial entre ellos, completando después la dominación unipolar que englobe económicamente a Eurasia, e incorporando a la India a la mezcla en un determinado momento.

Esta estrategia está organizada por Estados Unidos, que utiliza la fanfarria en torno a la nueva guerra fría que ellos mismos han creado para asustar a su socios, llevándoles a aceptar el TTIP y el TPP basándose en el montaje de que necesitan contener a Rusia y a China. En este escenario, si Estados Unidos no consigue hacer avanzar el TTIP, la Unión Europea se alineará de forma independiente con una de las grandes economías asiáticas (en la seguridad de que emprendería negociaciones de libre comercio con China), y Estados Unidos podría perder velozmente su preeminencia actual en la economía de la Unión Europea. En muy poco tiempo Bruselas podría finalmente llegar a la conclusión de que ha llegado a todo el mundo, y darse cuenta de que el porvenir de la economía mundial se encuentra en el este y no en Occidente. Emprenderían entonces relaciones comerciales más amplias y más libres con sus otros potenciales socios. Y esto incluiría a Rusia y la Unión Euroasiática. Es previsible que estas dos economías, ya convergentes entre sí, (recordemos que solamente obstáculos políticos atribuidos a los norteamericanos lo retrasan) coordinen sus respectivos ALE con la ASEAN, como última etapa de conclusión de acuerdos similares entre ellas.

La culpa es del pueblo que es masoca

Bianchi
Y es que le va la marcha viendo que el PP o, mejor dicho, Rajoy, ha vuelto a ganar e incrementar votos y escaños aunque pírricamente y no de forma mayoritaria. Y todo, como suele decirse, con la que está cayendo. Con todo lo que se esfuerza y se desvive uno, de izquierdas, por supuesto, por «educar» y «regenerar» al vulgo y así me lo pagan. Dan ganas de cambiarse de país o, mejor dicho, de cambiar de pueblo porque quien no va a cambiar soy yo, sólo faltaría. Y no es ya -que mucho fundamento tiene- que la ideología dominante sea la de la clase dominante, que es verdad y ya lo decía Marx, pero no porque lo dijera el de Tréveris (Trier, en alemán), o que el voto en España sea y/o esté cautivo, un voto esclavo, sino porque este pueblo, el español, (otros, más «civilizados», no), sino porque este (puto) pueblo no tiene remedio, no merece mis desvelos, si luego gana «la derechona» que no se queje que diría el santurrón -así le pinta ya la prensa y la tele y él se deja querer: un «santo laico»– Anguita. O su hijo, todavía no pródigo, Pablo Iglesias, que analiza -es un decir- la causa del por qué de la pérdida de un millón y pico de votos (algo apuntamos aquí al respecto) y lo achaca a «un exceso de lucidez» por culpa, por supuesto, de un pueblo que no estuvo a la altura de tan preclara lumbrera. Impresionante lo de este joven que es capaz de presentarse ante Obama en la base militar yanki de Torrejón para hablar de sus series favoritas de televisión y regalarle un libro, nobleza obliga, España y yo somos «ansí», Míster Emperador. Como ejemplo de rastrerismo político servirá en las facultades del futuro, claro que como no hay futuro… pues a votar nuevos-viejos cantos de sirena. ¿Le regalaría Iglesias a Obama la «Oda a Roosvelt» (Theodore, no Franklin), poema precozmente antiimperialista que escribió en 1904 el gran poeta modernista Rubén Darío? ¿Sabe acaso Iglesias de la existencia de este poema (de Obama damos por hecho que no)? Pues no: le regala un libro sobre la Brigada Lincoln que luchó en la guerra civil del lado antifascista, hombre, un detalle, pero, eso sí, ¡¡¡dedicado y firmado por «El Coletas»!!! No es inmodestia, es la firma de, ¿quién sabe? el futuro presidente del Reino de Eggpaña. Monedero ya lo vaticina pensando, tal vez, en Iglesias como clon del venal F. González.

El 12 de enero de 1833 /sí, ese año, no hay errata) escribió premonitoriamente, vale decir, Alexis de Tocqueville a Eugène Stöffels: «Los políticos se ciñen cada vez más a sus intereses individuales y lo único que les importa es mantenerse en el poder». Dieciocho años más tarde, el 7 de diciembre de 1851, Tocqueville le escribió a su hermano Edouard: «Los ciudadanos aceptan con resignación a sus gobernantes y el nivel de sus espíritus es tan mediocre que los burgueses, los empresarios y los campesinos sacrifican su libertad de expresión y su dignidad con tal de asegurarse la venta de sus productos y su seguridad personal». Escribía en una sociedad de base agraria, preindustrial.

Podría haber terceras elecciones y sacar el PP mayoría absoluta -y el PsoE desaparecer- y habría que darle la razón a Tocqueville, que la tenía cuando escribía, y nosotros seguiremos apostando y teniendo fe -casi «religiosa», usamos este calificativo como gentileza para que nos zurren mejor y a modo nuestros queridísimos enemigos- en el pueblo y las masas y en el nivel de la abstención. Y es que algunos, sin las masas y su protagonismo, no somos nada ni nadie, mientras que a otros, contra las masas aparentando pasarles la mano por el lomo, les pasean por las teles.

Buenos días.

La DEA administra el narcotráfico en Argentina

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Felipe Solá, ex gobernador de Buenos Aires
Así lo ha afirmado el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires y diputado del Frente Renovador de Sergio Massa, Felipe Solá. “A cada rato vas a decir ‘éste es el capo de la droga y hay que llevárselo preso’ y no vas a poder porque es un buchón (chivato) de la DEA”, acusó. “A la DEA le importa un pepino el paco (crack, residuo de cocaína) en los barrios”, subrayó. Y remató: “Está en cosas más externas y se vale de cualquier método, no le importa nada la cuestión local”.
El ex gobernador afirmó que tuvo reuniones con Vidal y con Ritondo antes de que asumieran en el gobierno provincial y les recomendó que no nombraran a Pablo Bressi como jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, la más importante del país.
El ex gobernador afirmó que el ministro de Seguridad bonaerense le respondió que nombrar a Bressi era un pedido de la Embajada de Estados Unidos y de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).
“En noviembre pasado, Cristian Ritondo me pidió opinión sobre mi experiencia con Bressi y le conté que lo recordaba como subcomisario y que lo había sancionado porque teníamos una altísima sospecha por un tema de cohecho”, declaró Solá en una entrevista en Radio Del Plata. No obstante, recalcó que el jefe de la bonaerense tuvo una destacada actuación en el Grupo Halcón de operaciones especiales de «La Bonaerense», el cual asesinó en julio de 2013 al espía del servicio de inteligencia argentino SIDE Pedro «Lauchón» Viale, vinculado a las cloacas paraestatales desde la última dictadura militar, en un incidente de claros tintes mafiosos.
El ex candidato a gobernador por el Frente Renovador en las últimas elecciones afirmó que lo sorprendió la respuesta de Ritondo. “Me contestó algo que me asustó mucho: ‘Lo pide la Embajada de los Estados Unidos, la DEA’. Si vos querés combatir el narcotráfico en los barrios del Gran Buenos Aires, o Mar del Plata, o en toda la provincia y pensás que los objetivos de un gobernador de la provincia de Buenos Aires son los mismos que los de la DEA, o no entendiste nunca nada o sos un zonzo, elegí”, cuestionó.
Solá afirmó que le dijo a Ritondo que poner a Bressi al frente de la bonaerense sería “un gravísimo error” y que se lo dijo también a Vidal, con la que contó que se reunió antes de que asumiera como gobernadora.
Según el ex gobernador bonaerense, su recomendación a Ritondo fue “que no hubiera un jefe de policía”, sino “un comando”, y que “podía haber dos o tres subsecretarios que dominaran la jefatura, y que se apoyaran mucho en departamentales (Comisarías) para no centralizar”.
Vidal ordenó abrir investigaciones contra el jefe policial, acusado por la diputada y aliada clave de Cambiemos Elisa Carrió de ser cómplice del narcotraficante Miguel Ángel “Mameluco” Villalba, en el distrito bonaerense de San Martín.

El FMI advierte contra el proteccionismo y el peligro de guerra mundial

En su entrevista al “Financial Times” de 5 de julio la directora del Fondo Monetario Internacional ha acabado por aclararnos más que todos los grupos seudorrevolucionarios en las últimas décadas: el verdadero significado de todo ese nuevo diccionario que -de mala manera- han ido inventando con términos como globalización, neoliberalismo, transnacionales y otros.

Como los grandes monopolistas, Lagarde habla para los suyos y no se muerde la lengua: las tendencias económicas proteccionistas se imponen en el mundo, lo cual conduce a una nueva guerra mundial. Sin embargo, la directora “confía” en que no vuelva a reproducirse otra vez algo como lo que ocurrió en 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial.

A diferencia de los viejos y nuevos reformistas, Lagarde no pretende distraer la atención de nadie. Ni las preguntas ni las respuestas se anduvieron con rodeos. El periodista le preguntó muy claramente por las consecuencias del crecimiento de los “conflictos comerciales” y el proteccionismo. En el pasado las olas de proteccionismo han causado numerosas guerras, respondió Lagarde.

Menos mal que tenemos a buitres como Lagarde para aclararnos las cosas que otros quieren nublar. Lagarde cumple cinco años al frente del FMI y quiso celebrar la renovación de su mandato con una entrevista al portavoz por excelencia de los buitres financieros. La directora cuenta lo que hay en el mundo ahora mismo, aunque lo envuelve en el paquete de las mejores intenciones. Pero no confunde sus deseos con la realidad. Lo que hay no es lo que le gustaría.

A pesar de que el imperialismo lucha contra el proteccionismo desde 1945, el proteccionismo se vuelve a imponer porque, como decía Marx, cuando tratas de arrojar a la historia por la puerta, vuelve a entrar por la ventana. La consigna de Lagarde es favorable al “neoliberalismo”: hay que resistir al proteccionismo, dice recordando el informe de la Organización Mundial de Comercio publicado hace un mes, en el que constata que entre octubre del año pasado y mayo del actual los Estados miembros aprobaron 145 medidas restrictivas del comercio mundial.

Sin ninguna duda, el proteccionismo conducirá a una severa depresión en todo el mundo, pero todas y cada una de las instituciones monopolistas mundiales están sumidas en el descrédito más absoluto desde su fundación en la posguerra, empezando por la Unión Europea. El referéndum del Brexit, la campaña de Donald Trump a la presidencia, las elecciones en Austria y Australia así lo demuestran de forma dramática.

En el terreno político se ha impuesto una cierta desmundialización. Predominan el nacionalismo, el racismo, la xenofobia y, en fin, todas las taras de la burguesía han aparecido encima de la mesa. Pero la burguesía se preocupa por sí misma: “Debemos implementar políticas para que todo el mundo comprenda las ventajas de la mundialización, de manera que no se entienda como ventajosa para quienes ganan con ella, no para los que pierden y son abandonados a la deriva y nadie les presta atención”.

¿Se dan cuenta? Nada menos que la presidenta del FMI se preocupa por los parias de la tierra. Sólo le faltaba hablar del incremento de las “desigualdades sociales” para que su discurso se confunda con el de Errejón.

Turquía se balancea en la cuerda floja

1. La situación interna e internacional de Turquía es tan deplorable que Erdogan se ha visto obligado a disculparse públicamente con Rusia por el derribo del bombardero Su-24 en Siria hace siete meses. La prensa mundial no ha dicho nada, pero Erdogan se ha tenido que comer sus palabras. Ha sido un trago realmente amargo.

2. El atentado de Estambul muestra que el apoyo que ha venido prestando al Califato Islámico se ha vuelto en su contra. Ahora Turquía pasa a ser un objetivo. Recibe un poco de su propia medicina… salvo que las explicaciones que hemos conocido hasta ahora sobre el atentado sean falsas, en cuyo caso se trataría de otro mensaje dirigido hacia Ankara por parte de quien haya movido los hilos.

3. El gobierno de Siria se mantiene en su puesto y en Damasco se vuelven a abrir las embajadas. Todos los esfuerzos de Turquía por mantener la guerra han sido inútiles. Permitió a Turquía soñar con que era un protagonista importante, para acabar dándose cuenta de que no era nadie y de que se ha ganado enemigos de mucho peso.

4. Las relaciones de Turquía con Estados Unidos van de mal en peor. Las tropas de operaciones especiales de Estados Unidos visten el uniforme de peshmergas kurdos. Estados Unidos necesita a los kurdos para sacar adelante sus proyectos para Oriente Medio. Turquía pasa a un segundo plano.

5. Crisis con la OTAN, que después del derribo del Su-24 le ha repetido una y otra vez a Erdogan que no cuente con ellos para sus aventuras contra Rusia, o sea, que cuando la OTAN entre en guerra con Rusia no será para defender a Turquía.

6. Idem con la Unión Europea y, por lo tanto, con Alemania. Las relaciones también siguen empeorando. El gobierno de Ankara desencadenó la crisis de los refugiados en Europa y siguió luego exigiendo visado a los “alemanes” que, en realidad, no son otra cosa que turcos emigrantes. El parlamento alemán condena el genocidio armenio y les señala con el dedo acusador. Turquía nunca podrá entrar en la Unión Europea. Todas las puertas están cerradas para ellos.

7. Con Irán las relaciones son aún peores. Lo que hay es un enfrentamiento abierto entre ambos países.

8. Con Israel han mejorado las relaciones, deterioradas tras el hundimiento de la flotilla humanitaria hace cinco años. Que Erdogan se tenga que apoyar sobre Israel es un síntoma de debilidad. El presidente turco había puesto como condición para la reanudación de relaciones el levantamiento del bloqueo a Gaza y se ha tenido se comer sus propias palabras por enésima vez.

9. Los ataques permanentes a la población kurda pueden desembocar en una guerra civil que Turquía no puede ganar. La derrota sería muy humillante. Los kurdos son más fuertes que nunca porque tienen el apoyo del imperialismo. Se mueven dentro y fuera de las fronteras de Turquía con armamento pesado, por lo que una guerra tendría también un carácter internacional en una situación muy desfavorable.

Se suicida en prisión el pirata informático que destapó los correos de Hillary Clinton

Marcel Lazar Lehel, ‘Guccifer’
El pirata informático rumano Marcel Lazar Lehel, conocido en internet
como “Guccifer”, ha sido encontrado muerto en la cárcel de Virginia
donde se encontraba recluido acusado de capturar y difundir los correos
electrónicos de Hillary Clinton cuando era Secretaria de Estado.

Según
el diario “Christian Times News”, aparentemente Guccifer se habría
suicidado. Su cuerpo ha aparecido colgado de una cuerda en la celda después
de la cena.

Tras difundir los correos, el pirata fue víctima de
una acción execrable por parte de Rumanía, que lo extraditó a Estado
Unidos. Las legislaciones de todos los países de mundo prohíben la
extradición de sus propios ciudadanos a terceros países. Pero Estados
Unidos no es un país cualquiera y Rumanía volvió a dar muestras de su
servilismo…

Guccifer confesó abiertamente que había penetrado
en los servidores utilizados por la Secretaria de Estado varias veces,
por lo que Estados Unidos pidió su entrega para juzgarle.

Dijo
que la captura de los mensajes diplomáticos fue muy sencilla. El
servidor de Clinton carecía de cualquier clase de medidas de seguridad y estaba abierto a cualquiera “como una orquídea”.

En lugar de
detener a Clinton por su apatía, el FBI prefirió concentrar su fuego
contra el rumano. Era mucho más débil que la candidata a la Presidencia
de Estados Unidos.

Durante la etapa de su marido en la Casa
Blanca, en 1995, los Clinton ya se vieron implicados en el suicidio de
Vince Foster, un empleado de la Presidencia.

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