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La Unión Europea destina 60 millones de euros a la defensa de Moldavia

Los países del este de Europa creen que la Unión Europea es la “nave nodriza”, cuya leche puede amamantarles permanentemente, aunque no formen parte de los Veintisiete, como Moldavia.

La presidenta de Moldavia, Maia Sandu, ha aprovechado muy bien las paranoias que circulan por los frenopáticos de Bruselas para conseguir un pellizco de 60 millones de euros. No es mucho, pero también Moldavia es pequeña.

En Chisinau han sabido explotar el incidente de la Casa Blanca entre Trump y Zelesnky durante una visita a la capital moldava, del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.

La “amenaza rusa” obra milagros, sobre todo en países, como Moldavia. Si tienen fronteras con Rusia son un tesoro y si las tienen con Ucrania, como Modavia, también.

Los 60 millones están destinados a financiar los gastos de defensa de este año, aunque la cantidad ni siquiera alcanza esa cifra porque Bruselas ya ha pagado 37 millones en virtud del llamado acuerdo del Mecanismo Europeo para la Paz (FEP) que, a pesar de su nombre, es un mecanismo de guerra.

Después de Ucrania, Moldavia es la segunda beneficiaria de ese tipo de fondos destinados a la “paz”.

La Unión Europea cada vez parece más un bloque militar que una mercadillo. Moldavia quiere unirse a los Veintisiete para 2030 y ha empezado estrechando lazos en el ámbito de las armas y las guerras.

Es un mal comienzo. El pasado mes de mayo, Moldavia firmó una asociación en materia de seguridad y defensa con la Unión Europea, convirtiéndose en el primer país en celebrar un acuerdo de este tipo con Bruselas.

Una muestra de las paranoias que están promoviendo en Europa son las declaraciones de Macron el domingo en una entrevista con un periódico francés: después de invadir Ucrania, Putin va a por Moldavia y tal vez más allá de Rumanía… si los europeos no logran frenarle.

El problema de Moldavia y de la Unión Europea es que los rusos no necesitan “invadir” nada porque su ejército ya está presente en Transnistria, la parte oriental del país, desde 1992.

El contingente militar ruso opera como “fuerza de mantenimiento de la paz” y su presencia se fundamenta en un acuerdo bilateral firmado con Moldavia tras el colapso de la URSS.

Por lo tanto, la cuestión no es que los rusos lleguen, sino que se vayan, para lo cual es necesario un segundo acuerdo entre Moldavia y Rusia.

En 1999, en la Cumbre de la OSCE en Estambul, Rusia se comprometió a retirar sus tropas y municiones de Transnistria, un proceso que nunca se ha completado.

Para firmar la retirada de tropas, el gobierno moldavo deberá esforzarse por mejorar sus infames relaciones con Moscú (y de rebote con el gobierno de Transnistria), algo que no hace porque todo su empeño va en la dirección contraria, lo cual ocurre por órdenes de Bruselas. Es el precio a pagar por ejercer de pelele.

En 2022 el gobierno de Chisinau condenó la invasión rusa a Ucrania y las relaciones entre Chisinau y Moscú se han deteriorado considerablemente.

El acuerdo entre ambos países de 1992 estableció una fuerza tripartita (Rusia, Moldavia y Transnistria) supervisada por una Comisión Conjunta de Control.

En Transnistria hay entre 1.000 y 1.500 soldados, de los cuales una parte son fuerzas moldavas y transnistrias. Además hay dos contingentes rusos: un grupo de mantenimiento de la paz y el Grupo Operativo de Fuerzas Rusas (OGRF), que custodia, entre otras cosas, el depósito de municiones de Cobasna.

El OGRF es una fuerza heredada del 14 Ejército soviético y no forma parte de la misión de paz.

China despliega la primera estación móvil 5G para uso militar

China ha dado a conocer la primera estación base móvil 5G del mundo. La estación móvil está preparada para ser desplegada en el campo de batalla a nivel táctico.

Desarrollado conjuntamente por la empresa China Mobile Communications Group y el Ejército Popular de Liberación, puede proporcionar servicios de alta velocidad y de intercambio de datos seguros y fiables a por lo menos 10.000 usuarios en un radio de 3 kilómetros.

Incluso cuando las tropas del Ejército Popular de Liberación avanzan a 80 kilómetros por hora en terrenos abruptos, como montañas o ciudades, y son sometidas a interferencias electromagnéticas, el sistema puede mantener un caudal total ininterrumpido de 10 gigabits por segundo y un tiempo de latencia de menos de 15 milisegundos.

La técnica ha aparecido en un artículo publicado en la revista china Telecommunications Science, por un equipo de proyectos encabezado por el ingeniero senior Hou Jie de la Unidad 31567 del Ejército Popular de Liberación.

La innovación confirma la elección decidida de los militares chinos por favorecer a un cuerpo de batalla centrado en redes seguras y descentralizadas, con más capacidad de maniobra que la movilidad mecánica concedida a los ejércitos de principios del siglo XX.

La invasión a gran escala de drones, de todo tipo, en el campo de batalla como ocurrió en la Guerra de Ucrania, demostró una vez más la debilidad intrínseca de la infantería frente a los pequeños sistemas autónomos de baja velocidad, cuya insistente presencia relega a los soldados a carne de cañón muy vulnerable, incluso con sistemas blindados y antiaéreos.

La nueva situación ha cambiado las doctrinas militares en todo el mundo y demuestra que habrá que encontrar soluciones rápidas y eficaces para la proliferación de enjambres de drones conectados a redes y utilizando inteligencia artificial.

El Ejército Popular de Liberación espera tener muchos más drones que soldados. El plan de sustituir robots por infantería requerirá por lo tanto sistemas de comunicación militar altamente fiables, y es uno de los principales desafíos que enfrenta el complejo militar-industrial de China en este momento.

¿Quién va a pagar el rearme europeo?

Esta entrada se podía haber titulado también “¿Cómo se va a pagar el rearme europeo”, pero con cualquier forma de pago, al final alguien debe rebuscar en su bolsillo.

También podíamos haber empezado por obviedades, tales como que el peso del rearme lo van a pagar los trabajadores, no sólo con reducciones de su salario real, sino con recortes de sus derechos.

O podíamos haber dicho que como los países europeos están arruinados, van a recurrir a aumentar la deuda pública, por lo que las generaciones futuras quedarán hipotecadas por los dispendios de las generaciones actuales.

En fin, para acabar con las lamentaciones habría que recordar que los europeos se han enfrentado por las deudas de guerra tanto como por las guerras mismas y que los nazis agitaron la bandera del Tratado de Versalles de 1919 y las reparaciones de guerra para hacerse con el control de Alemania.

Así que un siglo después Europa vuelve al mismo sitio de siempre, porque no basta sólo con que Ursula von der Layen ofrezca unas cifras astronómicas para el rearme, sino que también debería hablar de otros desembolsos fantásticos que están pendientes, como la transición energética o las inversiones en inteligencia artificial.

Pues bien, no hay dinero para nada de eso, ni siquiera eliminando todos los proyectos europeos delirantes para apostarlo todo al rearme, ni tampoco saqueando los fondos rusos depositados en los bancos europeos.

El 2 por cien del PIB que exige la OTAN es una cantidad ridícula, vista la experiencia de una “guerra de desagaste” como la de Ucrania. Europa no se acercaría a sus necesidades ni siquiera con el 8 por cien que ha destinado Rusia en plena guerra por una razón: porque va por dertás y la única manera de reducir la distancia sería gastar mucho más que Rusia.

A todo eso hay que sumar que Trump va a retirar al menos 20.000 soldados de Europa, va a entregar la base aérea de Ramstein y otras instalaciones miltares al ejército alemán. Al mismo tiempo la Armada de Estados Unidos abandonará la nueva base conjunta de la OTAN en Constanza, Rumania.

La actual presencia militar estadounidense en Europa es de 40.000 soldados, que deberían ser sustituidos por otras europeas.

El verdadero objetivo del rearme no es hacer frente a ninguna amenaza rusa. Lo mismo que en la Guerra Fría, el rearme es un fin en sí mismo. Europa quiere abrir una nueva línea de negocio que hasta ahora estaba monopolizada por terceros y el dispendio lo tiene que justificar blandiendo a todas horas la “amenaza rusa”.

En el momento de reducir los salarios y recortar los derechos sociales, el chivo expiatorio será el mismo: la culpa es de Putin.

El Tratado de Versalles

Firmado en 1919, el Tratado de Versalles puso fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial declarando que Alemania y sus aliados eran responsables de la guerra y, en consecuencia, debían pagar los daños sufridos por los demás países como consecuencia de la guerra.

Los vencedores imponen sus condiciones a los vencidos porque su fuerza les permite redactar la historia. Entre ellas está el pago de indemnizaciones.

Ahora va a ocurrir lo mismo: Europa a tener que devolver el dinero robado a Rusia en 2022 y veremos si trata de imponer reparaciones, porque determinados organismos rusos ya han empezado a hablar de las víctimas civiles causadas por la guerra, remontándose a 2014 y la Guerra del Donbas.

Hace un siglo el Tratado de Versalles no estableció la cuantía exacta de las reparaciones, sino que se creó una comisión para fijarla, así como las formas de pagarla.

En 1921 la comisión determinó la cifra en una suma astronómica para la economía alemana de posguerra: 132.000 millones de marcos de oro, que Alemania debía pagar en cuotas anuales.

Las indemnizaciones no solo incluían dinero, sino también algo consustancial a la guerra, el botín de guerra, en forma de entregas en especie, como carbón, acero, maquinaria y barcos, así como la cesión de territorios y recursos. La región del Sarre y sus minas de carbón fueron puestas bajo control internacional durante 15 años.

Alemania no pudo cumplir con los pagos, lo que llevó a renegociaciones como el Plan Dawes (1924) y el Plan Young (1929).

Durante años las reparaciones generaron un enorme resentimiento social y político, contribuyendo al ascenso del nazismo en 1933.

La Guerra de Ucrania ha terminado aunque algunos europeos todavía no se han enterado

Los países occidentales han necesitado tres años de guerra en Ucrania para darse cuenta de que sus cálculos eran erróneos. Son ellos, y no sólo Ucrania, los que han perdido la guerra, a pesar del armamento, de los miles de millones invertidos y de las sanciones económicas.

Ucrania ha perdido 8 millones de habitantes, tiene un millón de soldados muertos, su territorio se ha reducido y su infraestructura y su economía han quedado arrasados.

En palabras del ministro francés Bruno LeMaire, la guerra pretendía “poner a Rusia de rodillas”, pero ha ocurrido todo lo contrario. Rusia ha ganado y la capitulación del gobierno de Kiev mostrará al mundo lo que quiere conseguir el Kremlin en Europa.

Con el respaldo de China e India, Rusia también ha salvado la ofensiva contra su economía.

En estos momentos Estados Unidos no se puede permitir un segundo Afganistán en el centro de Europa. El 24 de febrero dio la espalda a Europa política, diplomática y militarmente porque necesita cambiar de estrategia.

En Riad los negociadores de Washington y Moscú se reunieron sin la presencia de Ucrania, ni de ningún gobierno europeo, y en los escenarios internacionales cuando alguien no se sienta en la mesa es porque forma parte del menú.

Cuando se ha dado cuenta de que era comestible, Europa se ha empeñado en continuar la guerra y no acepta la negociación entre Rusia y Estados Unidos. Es una postura provisional que no interesa a nadie absolutamente.

Un ejemplo: la semana pasada la representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, viajó a Washington para reunirse con el secretario de Estado, Marco Rubio, que no la recibió. Mientras esperaba el vuelo de regreso, Kallas charló con varios senadores y congresistas para hacer tiempo.

No obstante, cuando algunos hablan de “Europa” es difícil adivinar a qué se refieren. Suena a lo mismo que cuando antes hablaban de la “comunidad internacional”. Si alguien es capaz de apoderarse del mundo, también será capaz de apoderarse de un continente.

En Europa hay casi tantas políticas diferentes como países, aunque hay algunos en Bruselas que tratan de acallar a los otros, que parecen menos europeos.

Los caciques de Bruselas tratan de aparentar que es Rusia quien amenaza a Europa porque no quieren acordarse de las palabras de Victoria Nuland en 2014: “¡Que se joda Europa!”.

Estados Unidos incluye a los buques mercantes chinos en la guerra comercial

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos quiere imponer una tasa de hasta un millón de dólares la escala en puertos estadounidenses de los buques operados por empresas chinas (1).

Peor aún, cualquier barco construido en China, incluso con pabellón extranjero, será sancionado por un monto de hasta 1,5 millones de dólares. El objetivo es reducir la supremacía china en la construcción naval mundial, del 5 por cien del mercado mundial en 1999 a más de la mitad en 2023.

La medida procede de una denuncia de los sindicatos estadounidenses, que acusan a China de prácticas desleales. El pretexto es siempre el mismo: el gobierno de Pekín subvenciona a las empresas chinas. En tiempos de Biden el gobierno inició una investigación y el 21 de febrero ocurrió lo esperado: otra guerra comercial.

La nueva política económica de Trump constata que, también en los sectores marítimo, logístico y naval, China domina el mercado mundial.

La propuesta de Trump tendrá consecuencias para el comercio internacional y para el mercado interior estadounidense. Los impuestos aumentarán significativamente los costos de envío, reducirán el tráfico en los puertos de Estados Unidos y subirán los precios (2).

La Federación Estadounidense de Comercio Minorista ya se ha opuesto a la medida.

Trump dice actuar en defensa de la economía estadounidense, pero los ganadores podrían ser los astilleros japoneses o surcoreanos, y ciertamente no las empresas estadounidenses, que son incapaces de competir a gran escala en el comercio marítimo (3).

Lejos de fortalecer la industria naval estadounidense, la propuesta de Trump podría trasladar el negocio a los puertos canadienses o mexicanos.

(1) https://ustr.gov/about-us/policy-offices/press-office/press-releases/2025/february/ustr-seeks-public-comment-proposed-actions-section-301-investigation-chinas-targeting-maritime
(2) https://www.voanews.com/a/trump-administration-proposes-steep-fees-on-chinese-cargo-ships/7987079.html
(3) https://ti-insight.com/briefs/trump-proposes-radical-tariffs-on-chinese-built-ships/

Trump cierra la puerta a los planes de Israel contra Irán

Trump y Netanyahu hablaron los días 4 y 5 de febrero en Washington sobre la situación en Oriente Medio. Al margen de las discusiones se abordó la manera de acabar con el programa nuclear de Irán.

Hay diferencias entre ambas partes en cuanto a la estrategia a seguir con Irán. Trump quiere un acuerdo, mientras Israel cree que el gobierno de Teherán está débil y, por lo tanto, que se le abre una oportunidad única para neutralizar, o al menos retrasar, el programa nuclear iraní.

En Tel Aviv consideran que Irán atraviesa un período particularmente delicado. Desde el 7 de octubre ha sufrido fuertes reveses estratégicas: la guerra en la Franja de Gaza, la ofensiva israelí contra Hezbollah y la caída del gobierno de Bashar Al Assad en Siria.

Israel da por perdidos a los que consideraba como meros pivotes de Irán, lo que habría socavado su capacidad disuasoria.

Aunque desde la Revolución de 1979 las relaciones entre Israel e Irán siempre han sido pésimas, el año pasado se produjo una escalada sin precedentes, con los primeros choques directos entre ambos Estados. Los sucesivos ataques y represalias culminaron en octubre con ataques israelíes contra emplazamientos iraníes de misiles y defensa aérea. Israel cree que esos ataques también han reducido la fuerza militar de Teherán.

Además, a diferencia de Biden, Trump ha autorizado la entrega de bombas MK-84, reforzando así la ventaja militar de Israel. Sin embargo, al mismo tiempo, Trump quiere evitar una guerra regional en Oriente Medio. Necesita apagar los fuegos en el exterior para concentrarse en sus problemas internos, que son muchos y muy graves.

El contexto político no se presta a una escalada militar en Oriente Medio. Trump negocia sobre Ucrania con Moscú, que el mes pasado firmó una alianza estratégica con Irán.

Esas negociaciones se llevan a cabo bajo la batuta de Arabia saudí, que necesita estabilidad en el Golfo Pérsico para garantizar sus exportaciones de hidrocarburos, especialmente a China, así como para llevar a cabo sus ambiciosos proyectos económicos y turísticos.

Además, Trump necesita el apoyo saudí para reconstruir Gaza.

Pero el acuerdo sobre la energía nuclear con Irán sigue estando encima de la mesa, como una pesada losa. Como es natural, el presidente iraní Massoud Pezeshkian afirma que Irán no está tratando de adquirir armas nucleares.

Pero la experiencia al respecto es muy negativa. Claudicar ante Estados Unidos nunca es un buen consejo. En 2003 también Gadafi renunció al desarrollo de su programa nuclear a cambio de la normalización de relaciones con Occidente. Ocho años después fue derrocado por esos mismos occodentales.

Bélgica restablece el ‘servicio militar voluntario’

En noviembre el ministro belga de Defensa, Theo Francken, enviará una carta a los 120.000 jóvenes de 18 años que para cumplir un “servicio militar voluntario” (*).

El restablecimiento del “servicio militar voluntario” en Bélgica está incluido en el pacto de la actual coalición de gobierno.

El miércoles Francken explicó los detalles del proyecto, incluido el sueldo que pagarán a los jóvenes reclutas.

Es una de las más importantes medidas militaristas de la coalición. A fin de establecer una reserva de defensa territorial, el nuevo gobierno prevé el establecimiento de un “servicio militar voluntario” de 12 meses de duración. En principio, está destinado a jóvenes de entre 18 y 25 años de edad.

“Las personas de entre 18 y 25 años pueden venir a servir al país y servir al país durante 12 meses sin problemas y se pagará”, señaló el ministro. “El servicio se pagará a unos 2.000 euros netos al mes”.

“Creo que está bien pagado, pero tienen que trabajar por ello”, añadió Francken.

El servicio militar voluntario será “una aventura muy interesante. Dará disciplina y amigos. Realmente puedes ser militar. Y eso es magnífico”, dijo el ministro.

El objetivo es mililtarizar a la juventud, inocular el belicismo para que los reclutas se reenganchen. De esa manera el gobierno belga pretende aumentar el tamaño del ejército.

Los reclutas que acudan al llamamiento en noviembre serán invitados a participar en pruebas deportivas y sicológicas que comenzarán en septiembre del año que viene.

(*) https://www.rtl.be/actu/belgique/societe/bientot-un-service-militaire-volontaire-en-belgique-theo-francken-revele-le/2025-02-27/article/740725

Sudáfrica, Colombia y Malasia exigen responsabilidades criminales a Israel

A falta de una respuesta internacional apropiada a sus crímenes, Sudáfrica, Colombia y Malasia han anunciado medidas legales, económicas y diplomáticas coordinadas para exigir responsabilidades a Israel.

En una declaración conjunta, los dirigentes de los tres países condenaron el flagrante desprecio de Israel por las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia y el Tribunal Penal Internacional.

También reafirman su compromiso de hacer cumplir las órdenes de detención del Tribunal Penal Internacional contra los dirigentes israelíes.

Los tres países aseguran que prohibirán que los buques que transportan suministros militares a Israel amarren en sus puertos y que pondrían fin a todas las transferencias de armas que facilitan los crímenes israelíes.

Denuncian la complicidad de los países occidentales con las matanzas en la Franja de Gaza al proporcionar a Israel apoyo diplomático y militar.

La declaración concluye asegurando que la falta de condena de los crímenes cometidos por Israel contra los palestinos demuestra el fracaso absoluto del sistema internacional actual.

A Zelensky le esperaba la reunión más humillante de la historia

— Zelensky: ¿De qué diplomacia está hablando, JD [Vance]? ¿A que se refiere Usted?

— Vance: Estoy hablando del tipo de diplomacia que va a acabar con la destrucción de su país. Señor Presidente, si me lo permite, creo que es irrespetuoso por su parte venir al Despacho Oval e intentar debatir delante de los medios de comunicación estadounidenses. En este momento Usted está obligando a los reclutas a unirse a la primera línea [del frente de batalla] porque tiene problemas de personal. Debe dar las gracias al Presidente [Trump].

— Zelensky: ¿Alguna vez ha estado en Ucrania para ver nuestros problemas? Venga alguna vez.

— Vance: He visto y leído cosas y sé lo que está pasando: Usted lleva a la gente allí para una gira de propaganda, Presidente [Zelensky]. ¿Tenía dificultades para movilizar a su ejército? ¿Y no cree que es irrespetuoso venir al Despacho Oval de los Estados Unidos de América para atacar al gobierno que está tratando de evitar la destrucción de su país?

— Zelensky: Son muchas preguntas. Empecemos por el principio. Primero, durante una guerra, todo el mundo tiene problemas, incluso Ustedes. Tienen un hermoso océano y no lo sienten ahora, pero lo van a sentir en el futuro.

— Trump: Eso Usted no lo sabe. No nos diga cómo nos vamos a sentir. Estamos tratando de resolver un problema. No nos diga cómo nos vamos a sentir.

— Zelensky: No se lo estoy diciendo. Estoy respondiendo.

—Vance: Eso es exactamente lo que está haciendo.

— Trump: No está en condiciones de dictar lo que vamos a sentir. Nos vamos a sentir muy bien y muy fuertes.

[Zelensky trata de interrumpir]

— Trump: Se ha puesto Usted en una posición muy mala. No tiene bazas en la mano. Con nosotros puede empezar a tenerlas.

— Zelensky: No juego a las cartas. Lo digo muy en serio, señor Presidente. Soy el Presidente de un país en guerra.

— Trump: Juega con la vida de millones de personas. Juega con la Tercera Guerra Mundial, y lo que está haciendo es muy irrespetuoso con este país, que le ha apoyado mucho más de lo que muchos dicen que debería haber apoyado.

— Zelensky: Soy muy respetuoso.

— Vance: ¿Ha dicho gracias?

— Zelensky: Muchas veces.

— Vance: No desde el principio de esta reunión […] Diga unas palabras de agradecimiento a los Estados Unidos de América y al Presidente que está tratando de salvar a su país.

— Zelensky: ¿Cree que si habla muy alto…?

— Trump: No habla muy alto. Su país tiene grandes dificultades. No, no, ha hablado mucho. Tiene una buena oportunidad de sobrevivir gracias a nosotros.

— Zelensky: Señor Presidente, seguimos en pie. Desde el comienzo de la guerra estamos solos, y decimos, yo digo, gracias.

— Trump [enfadado]: No ha estado solo. No estaba solo. El estúpido presidente [Biden] ya le dio 350.000 millones de dólares en equipo militar. Y sus hombres son valientes, pero tienen nuestro equipo. Si no lo hubiéramos hecho, la guerra habría terminado en dos semanas.

— Zelensky: En tres días. Eso es lo que le he escuchado de Putin.

[…]

— Trump: Va a ser muy difícil negociar así.

— Vance: Sólo diga gracias.

— Zelensky: Lo he dicho muchas veces.

— Trump: Creo que es bueno que los estadounidenses vean lo que está pasando. Creo que es muy importante. Por eso lo he dejado pasar tanto tiempo. Debe estar agradecido. No tiene bazas en la mano. Están empantanados. Sus ciudadanos están muriendo. Mire, se está quedando sin soldados. Y luego nos dice que no quiere un alto el fuego, que quiere esto y aquello. Escuche, si puede conseguir un alto el fuego ahora, le digo que lo acepte para detener las balas y la masacre de sus tropas.

— Zelensky: Por supuesto que queremos detener la guerra. Con garantías.

— Trump: ¿Dice Usted que no quiere un alto el fuego? Yo sí lo quiero. Porque se consigue más rápido un alto el fuego que un acuerdo.

— Trump: Él [Putin] quiere un acuerdo. No sé si Usted quiere un acuerdo. Le dimos las energías suficientes para ser un hombre fuerte, y no creo que Usted sea un hombre fuerte sin Estados Unidos. Su gente es muy valiente pero, o firma un acuerdo o le dejaremos caer […] Usted no es nada agradecido. Y eso no es bueno. Vale, creo que ya hemos tenido bastante. Va a ser un gran momento para la televisión.

Así lo han visto los medios de comunicación

“He estado cubriendo la Casa Blanca desde 1996. Durante todo este tiempo, nunca ha habido una reunión en el Despacho Oval frente a las cámaras como ésta. Nunca antes un presidente estadounidense había sermoneado en público a un dirigente aliado” (Peter Baker, New York Times)

Bild: “Escándalo ante todo el mundo. Trump ha expulsado a Zelensky”.

The Telégraph: “Va más allá del peor escenario para Ucrania”. Es un desastre diplomático”.

CNN: “Fue un momento totalmente inédito en la historia reciente de la presidencia de Estados Unidos: un invitado extranjero en tiempos de guerra fue repetidamente reprendido por sus anfitriones estadounidenses”.

Politico: “Trump y Vance atacaron a Zelensky. Llegó a Washington con la esperanza de que la firma del acuerdo minero por el presidente Trump estabilizara su relación. Resultó que era una emboscada”.

Sky News: “Todo estaba listo para la firma del acuerdo, después de lo cual se programó una conferencia de prensa. Las mesas estaban arriba, los bolígrafos ya estaban sobre ellos. Todo se derrumbó”.

Las aguas vuelven por su cauce

Trump reanudará las funciones diplomáticas habituales y ha reabierto los canales de comunicación entre Washington y Moscú, como lo demostró el sábado de la semana pasada la llamada telefónica del nuevo secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a su homólogo ruso, Serguei Lavrov, que fijaron la fecha de la próxima ronda negociadora en Arabia saudí para la semana que viene.

Estados Unidos devolverá a Rusia las propiedades diplomáticos robadas por Obama y Biden en violación de los Tratados de Viena.

La normalización de las relaciones bilaterales pretende discutir temas internacionales clave, como la situación en Ucrania, la masacre en Palestina y Oriente Medio.

Un equipo de la Casa Blanca que, además de Rubio, incluye al asesor de Seguridad Nacional Mike Waltz y al enviado a Oriente Medio, Steve Witkoff, se reunirá con un equipo ruso dirigido por Lavrov la próxima semana.

La semana pasada Witkoff ya viajó a Moscú para una visita reservada.

Vance desmiente al Wall Street Journal

Los medios se han puesto a la defensiva. El Wall Street Journal distorsionó algunas de las declaraciones del vicepresidente Vance sobre la normalización de las relaciones diplomáticas con Rusia.

Según el periódico, Vance dijo que Estados Unidos podría presionar económica y militarmente a Rusia y que la Casa Blanca estaba estudiando la posibilidad de enviar tropas estadounidenses a Ucrania, en el caso de que Moscú se negara a aceptar ciertas condiciones para el acuerdo de paz.

Inmediatamente Moscú exigió una aclaración y el propio Vance tuvo que desmentir al periódico: “El hecho de que el Wall Street Journal haya distorsionado mis palabras sobre la forma en que lo hizo para este artículo es absurdo, pero no sorprendente, dado que se ha pasado años presionando para que más hijos e hijas estadounidenses de uniforme sean desplegados en el extranjero innecesariamente”.

Casa con dos puertas mala es de guardar

Desde que en el siglo XV se inventó la imprenta, los anónimos han formado parte de la cultura política. La saludable costumbre de colocar carteles mordaces y satíricos en las calles y plazas de las ciudades surgió inmediatamente después. Habían nacido los “pasquines”. Eran mejores en la medida en que nadie conocía al autor. La represión quería saber quién los escribía y los autores se encondían para evadir las represalias.

El anonimato forma parte integral del derecho a la intimidad, mientras que la represión siempre ha tratado de buscar a los autores de los carteles. Lo mismo ocurrió cuando internet sucedió a la imprenta. Como todos los inquisidores, Pedro Sánchez quiere impedir el anonimato en las redes sociales, excepto si se trata de países como Irán, en cuyo caso hay que proporcionarles a los iraníes todo tipo de herramientas informáticas para ocultar su identidad en internet.

Los países occidentales viven sumidos en la hipocresía y el cinismo. Defienden el anonimato en Irán mientras lo combaten en sus propias redes sociales. Por ejemplo, desde 2016 la Ley de Poderes de Investigación permite al gobierno británico acceder a los datos que cualquier usuario tiene almacenados en la nube sin necesidad de recabar ningún tipo de autorización judicial.

Es peor que si pudiera entrar en un domicilio privado sin autorización. Cuando las viviendas tienen un cerrojo es por un motivo muy importante: porque sus moradores tienen derecho a la intimidad.

Lo mismo ocurre en el internet: los usuarios tienen derecho al anonimato y a utilizar claves para cifrar sus mensajes. Si alguien archiva su contabilidad en la nube, debe cifrar sus documentos no sólo para defender su derecho a la intimidad sino, además, porque -de lo contrario- un tercero se la podría manipular muy fácilmente.

En internet la defensa de la intimidad es un derecho del usuario y una obligación de las empresas que prestan los servicios de almacenamiento. El anonimato va ligado a la integridad de los contenidos y al cifrado. Sin embargo, a Apple le han obligado a desactivar el cifrado en iCloud en Reino Unido.

Los documentos y archivos de iCloud se cifran con claves que solo se encuentran en los terminales de sus propietarios y en el sistema.

El gobierno británico le exigió a Apple que instalara una “puerta trasera” para acceder a los datos de los usuarios. Pero “una casa con dos puertas es mala de guardar”, titulaba Calderón de la Barca una de sus obras. Ese tipo de triquiñuelas siempre acaban igual: si el gobierno británico puede entrar, significa que cualquiera puede hacerlo y, finalmente, los archivos quedan expuestos e incluso pueden ser borrados, manipulados, copiados y puestos a la vista de todos, como en un escaparate.

Para Apple es el fin del negocio porque la empresa no sólo cobra por almacenar sino por preservar la integridad de los archivos almacenados. Se opuso a la exigencia del gobierno británico que, al no lograr su propósito, lo quiso hacer por la fuerza, invocando la Ley de 2016.

Se acabó el derecho a la intimidad y se acabó el negocio. Apple dejó de ofrecer el servicio a los usuarios de Reino Unido, donde el cifrado sólo depende de la clave que le haya puesto el usuario.

La Ley de la Nube de Estados Unidos es aún peor. Permite a la policía estadounidense acceder a los archivos incluso fuera del territorio, independientemente de la nacionalidad del usuario.

El alcance de este tipo de normas represivas sorprende incluso a quienes las aprueban. Hace un par de semanas un senador y un congresista estadounidense le enviaron una carta a Tulsi Gabbard, la directora de la inteligencia nacional, para saber si la privilegiada asociación entre Estados Unidos y Reino Unido podría tener como resultado que los británicos se aprovecharan de su Ley de la Nube (1).

La respuesta fue cínica: Gran Bretaña no puede pedir información sobre ciudadanos y residentes de Estados Unidos (2). Sin embargo, las “puertas traseras” no funcionan así: cuando entregas las llaves de tu casa a un tercero, se las entregas a todos. No tienes la seguridad de que no hagan copias, de que no se pierdan, de que no entren en tu casa…

Si las llaves de tu casa las tiene el FBI, también las tiene cualquier amiguete del FBI, cualquiera al que deban un favor… Pero si no eres amiguete del FBI puedes acudir a quienes sí lo son, o quizá a los amigos de los amigos, que harán copias de las copias… Al final las fotos de la boda siempre acaban en el armario del gendarme del pueblo.

(1) https://www.wyden.senate.gov/imo/media/doc/wyden-biggs-letter-to-dni-re-uk-backdoors.pdf
(2) https://www.wyden.senate.gov/imo/media/doc/dni_wyden_biggs_responsepdf.pdf

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