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Estados Unidos quiere llevar a Duterte ante el Tribunal Penal Internacional

Rodrigo Duterte, Presidente de Filipinas
Estados Unidos quiere llevar al presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ante el Tribunal Penal Internacional acusado de haber acabado con el narcotráfico en su país.

Por su parte, Duterte se ha mofado de esta nueva amenaza de los imperialistas de acusarlo ante el Tribunal Penal Internacional: “¿Intentáis asustarme con la amenaza del encarcelamiento?, ¿Tribunal Penal Internacional?”, dijo el lunes durante un discurso.

Según las cifras oficiales de la policía, durante la lucha de Duterte contra el narcotráfico, que comenzó cuando asumió el cargo en junio de este año, más de 2.500 narcotraficantes han muerto por disparos de la policía, que ha desatado una caza implacable.

Duterte afirmó que Estados Unidos es responsable de que el Tribunal Penal Internacional desee investigarlo, señalando que Washington no es ni siquiera país firmante del Tratado que creó el Tribunal.

“Estados Unidos amenaza con llevarme ante el Tribunal Penal Internacional, pero ni tan siquiera es firmante de ese órgano judicial. ¿Por qué? Debido a que ellos tenían miedo de que [el antiguo presidente] Bush fuera procesado por el mismo”.

Uno de los que forma parte de la farsa es el senador filipino Leila de Lima, un abogado que durante años nunca se ha preocupado por los derechos humanos de los guerrilleros (por poner un ejemplo) y ahora pone el grito en el cielo por la guerra que Duterte ha declarado a los narcotraficantes.

Para seguir el juego a Estados Unidos, el mes pasado el Tribunal Penal Internacional anunció que sus competencias son de goma: también podría tenerlas para juzgar a los implicados en las ejecuciones de los narcotraficantes porque éstos son una parte muy importante de la humanidad y, por lo tanto, quien mata a un narco comete un crímen contra ella.

Dentro de poco los medios de todo el mundo sustituirán la campaña contra Bashar Al-Assad por el nuevo ogro, Rodrigo Duterte, si antes los gringos no acaban con él.

El ejército israelí está inmerso en una grave crisis

Desde la ofensiva israelí de 2014 contra la Franja de Gaza, que duró más de 50 días, el ejército israelí sufre una grave crisis. El Departamento de Investigación de las fuerzas armadas ha revelado que profundas divergencias oponen a los soldados conscriptos y a la jerarquía militar. Esto ha llevado a los soldados reclutas a manifestar su descontento e irritación en las redes sociales.

Los reclutas afirman necesitar ayuda urgente frente “a los generales del ejército que les explotan”. Ellos se quejan de “las condiciones extremadamente difíciles en las que llevan a cabo su servicio militar” y subrayan “los problemas económicos que sufren”.

El Centro de Información palestino, que se hizo eco de estos llamamientos, señala que los soldados manifiestan que existe una “grave discriminación en el tratamiento hacia algunas unidades donde realizan su servicio militar”. “Los generales tratan como soldados de segunda a los que estamos en unidades no combatientes”, denunciaron.

En el transcurso de la agresión a Gaza los fallos orgánicos del ejército israelí salieron a la luz. Los comandos palestinos de las Brigadas Al Qassam lograron penetrar en el corazón de la entidad sionista y capturar a soldados utilizando túneles subterráneos.

Además, los militares israelíes se mostraron débiles y divididos en las operaciones terrestres. Tras sufrir varios reveses militares, la jerarquía militar renunció a continuar sus operaciones y aceptó un cese el fuego.

Israel no está seguro de su ejército y esto le ha empujado a frenar o limitar sus agresiones contra Gaza y el Líbano. La prensa israelí afirma de numerosos casos de estrés postraumático en las filas de los soldados israelíes.

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/33724

Aumentar salarios, ¿decisión política o económica?

Darío Herchhoren
Es evidente que la política siempre marca la economía, y que la valoración de la moneda y por lo tanto de los salarios y de todo aquello que se mide en dinero, depende de qué política se quiere hacer.

La fijación del salario mínimo es siempre una decisión política, y depende de lo que la clase gobernante quiera para remunerar el trabajo. En tiempos del primer gobierno de Perón en Argentina, se decidió que la renta nacional se iba a dividir en dos, y que el capital se llevaría el 50 por ciento y el trabajo se iba a llevar el otro 50.

Sin duda era una decisión política de gran calado. En este momento la renta nacional de los países de la Unión Europea está en aproximadamente el 30 por ciento en manos del trabajo y en el 70 en manos del capital.

Todo esto viene a cuento del último aumento del salario mínimo fijado por el gobierno español que se negoció con los sindicatos amarillos UGT y CCOO y que fue de la enorme suma del 8 por ciento y que en la práctica significa unos 50 euros más por mes. Se trata de una nueva burla a los trabajadores.

El poder de la clase dominante surge tal como lo explicaba Mao Zedong de la boca de los fusiles y agrego yo que a ello hay que sumar de la posesión del dinero, que también sale de quien maneja los fusiles.

Quien tiene el dinero, tiene el poder. Si el dinero está repartido entre muchos el poder está repartido entre muchos; y si el dinero está en pocas manos, que siempre son las manos de los burgueses, el poder está en manos de unos pocos burgueses, que como sabemos son una clase minoritaria.

Si admitimos que el dinero circulante está muy repartido el poder está muy repartido, y daremos en la diana del por qué siempre los salarios se suben en forma tan miserable. Con una subida salarial del ocho por ciento que se anunció a bombo y platillo se nos dijo que era la subida salarial más importante de los últimos años quizá para crear culpa entre los trabajadores.

Pero ¿que pasaría si el aumento salarial fuera del cien por ciento? Se me dirá que eso es imposible; que estoy loco; que eso significaría la ruina del país y otras catástrofes. Mi respuesta es que no pasaría absolutamente nada. Meter dinero en el bolsillo de las clases más desfavorecidas, implica entre otras cosas que esas clases ya no son tan desfavorecidas; que pueden gastar más; que pueden comprar más, y que en su conjunto pueden decidir sobre la economía del país y su política.

Y eso es lo que la clase dominante precisamente no quiere. Si pasara lo que acabo de exponer se habría producido una pérdida de poder por parte de la clase dominante, y eso es «casus belli» (causa de guerra). Esto demuestra a las claras  que la decisión política de subir los salarios es una decisión que tiene mucho que ver con la lucha de clases, y que la clase gobernante siempre se niega y se negará a subir los salarios en forma significativa, porque en ello le va la vida. Nunca permitirán que un atajo de desarrapados les quite lo que consideran suyo por derecho divino. Y vaya si es divino tener el poder.

Y como segunda conclusión; habrá que recordar que el poder habrá que arrancarlo de las manos de los que lo tienen para conquistar mejores salarios y hacer que el poder lo tengan los que crean la riqueza y no los que se apoderan de la misma en forma engañosa y fraudulenta.

Gran Torino y el ejército perdido de la CIA

En su película “Gran Torino”, el cineasta Clint Eastwood dibuja una caricatura de sí mismo y de ciertos tipos de estadounidenses, entre los que Trump ha reclutado muchos votos, entre ellos el del propio Eastwood. Es alguien a la vez con grandes dosis de racismo e ignorancia, dos perfiles que casi siempre van de la mano.

Al vecino blanco y americano le llega una familia de “hmongs” cuyo origen el aborregado Eastwood a duras penas logra situar en algún remoto confín de Asia. Sin embargo, no necesita consultar el mapa para expresar su aversión hacia los “hmongs”. Al viejo veterano de la Guerra de Corea no le gusta lo que no conoce y no conoce casi nada.

El guión va del racismo al antiracismo, pero no porque el protagonista se los gane, como debería ser el caso con unos invitados, sino porque éstos se ganan el ánimo de su anfitrión.

Como los sudistas en las películas de la Guerra Civil de Estados Unidos, los “hmongs” ejercen de perdedores y, al margen de la historia, eso es algo que el capitalismo vende muy bien porque ya se han realizado varios documentales sobre su “historia”, es decir, porque su historia ya se ha falsificado. No hay más que leer las crónicas sobre ellos en periódicos españoles como El Mundo (1), El País (2) o El Confidencial (3), algunos de cuyos titulares son elocuentes: los “hmongs” formaban parte del “ejército perdido de la CIA”.

El relato empieza con esa vida idílica y pacífica en el campo… hasta que la Guerra de Indochina cayó sobre ellos como un relámpago. La realidad es siempre mucho más cruda. Con la ayuda del imperialismo británico, los “hmong” vivían del cultivo de opio que introducían clandestinamente en China y que se reactivó aún más con la Revolución China de 1949 y la Guerra de Corea al año siguiente.

La Guerra de Indochina fue una continuación de lo que ya había y los “hmongs” se pusieron, como era su costumbre, junto a los colonialistas franceses, del mismo modo que se pusieron junto a los imperialistas estadounidenses que sustituyeron a los anteriores. Fueron entrenados por la CIA para combatir al Pathet Lao, el movimiento de liberación laosiano, al Vietcong, el movimiento de liberación vietnamita, y para seguir con el cultivo de opio.

Los documentales y la prensa ocultan el verdadero papel de los “hmongs” al servicio de las distintas potencias imperialistas desde los tiempos de la Revolución China para presentar un retrato penoso de un pueblo abandonado luego por las antiguas metrópolis, perseguidos y exterminados por los comunistas laosianos y vietnamitas, etc.

Roma nunca paga a los traidores. Desde Laos los colonialistas franceses se llevaron a más de mil “hmongs” a colonizar la Guyana francesa, donde aún viven en la actualidad, lo mismo que en las ciudades francesas, estadounidenses o en los países vecinos, como Tailandia. El ACNUR les reconoce como refugiados políticos porque Laos es ese tipo de país propicio para tener refugiados políticos que los imperialistas pueden necesitar en cualquier momento para organizar alguna “primavera”.

(1) http://www.elmundo.es/papel/historias/2016/05/24/57444c8d468aebcf098b46de.html
(2) http://elpais.com/diario/2009/03/06/cine/1236294004_850215.html
(3) http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-05-11/la-guerra-de-vietnam-nunca-acabo_1198745/

Letonia pone la svástica nazi en las plazas y calles

Letonia que, como los demás países bálticos, ha vuelto al III Reich desde que se integró en la Unión Europea, vive una verdadera orgía fascista. Es casi como España, con sus desfiles y toda su parafernalia. No puede extrañar que desde la entrada en la Unión (Europea) y la salida de la otra Unión (la Soviética) se sientan tan felices. Los veteranos de las SS han empezado a cobrar su pensión, mientras los del Ejército Rojo han perdido la suya.

Es posible que todo sea culpa nuestra, que vemos fantasmas donde no los hay, pero nos parece que el adorno que el ayuntamiento ha puesto en un parque de Riga no es otra cosa que una cruz gamada. Quizá se hayan aficionado a la simbología indoeuropea o a las viejas runas vikingas, es decir, que no sean nazis sino que tengan las mismas aficiones simbólicas que ellos…

Todo puede pasar, sobre todo si la sensibilidad está a flor de piel, pero vean: en 2013 el equipo de hockey sobre hielo Dínamo de Riga también dibujó una svástica aprovechando un baile tradicional durante un partido contra un equipo… ruso.


Ante la proliferación de simbología nazi por las calles de Riga, los turistas se han sorprendido y los vecinos han protestado con mensajes a los medios de comunicación: no es una buena idea llevar a los niños a jugar a un parque presidido por la svástica. ¿O deben acostumbrarles desde el principio a convivir con la simbología nazi?, ¿a normalizarla?

El alcalde la Riga, Nils Usakovs, ya ha dicho que a pesar de las protestas no va a quitar los símbolos del parque. En la residencia oficial del presidente de Letonia, Raimonds Vejonis, han cortado el césped para dibujar la svástica sobre él y los gabinetes de imagen tuvieron que redactar sibilinas notas de prensa acerca de que se trata de un símbolo pagano, que antiguamente simbolizaba la vitalidad y la felicidad.

Más o menos es lo que dice el PP en España: es mejor dejar los símbolos franquistas tal y como están porque forman parte de “nuestra” historia. O sea, que ellos no tienen otra historia que la franquista.

Los desfiles nazis, convocados por el “Club 415”, también son otra tradición histórica en Letonia, lo mismo que los campos de concentración, donde incineraron a polacos, a rusos, a judíos… a todos los que no eran nazis. No deberíamos extrañarnos si dentro de poco en aquellos lugares alguien organiza una barbacoa para que las tradiciones nacionales de los hornos crematorios no se pierdan.

Letonia fue el país donde se cometieron las peores matanzas de toda Europa. De los 85.000 judíos que había en 1941, cuando se retiró el Ejército Rojo, sólo encontraron vivos a 500 a su regreso. La ciudad de Rumbola se convirtió en el símbolo de la masacre. En dos semanas 30.000 judíos fueron llevados al ghetto de Riga, alineados delante de las fosas y acribillados por las metralletas.

Esos que hoy el gobierno de Letonia considera “héroes”, fueron los que apretaron el gatillo.

Los independentistas gallegos se echan las manos a la cabeza

Independentistas gallegos en el banquillo
Juan Manuel Olarieta

Sí, el quinto aniversario de las detenciones de los cuatro independentistas gallegos Eduardo Vigo, Roberto Rodríguez, Maria Osorio y Antom Santos, acusados de pertenecer a “Resistência Galega” era una buena oportunidad para hacer balance, pero el artículo “Cinco años de represión y criminalización del independentismo gallego” (*) está muy lejos de haberse acercado a lograrlo.

La continua referencia a que “es la primera vez que ocurre algo así” sólo tiene un pequeño desafase de 80 años. Ni empezó en 2011, ni empezó en Galicia, ni tampoco se va quedar ahí. Lo peor que les puede ocurrir a los independentistas gallegos es que se crean el ombligo del mundo cuando ni siquiera son el ombligo de España (afortunadamente para ellos).

No hay nada más frustrante que comprobar que los nacionalistas gallegos no saben ni a qué ni a quién se están enfrentando, y cuando su adversario se esfuerza por dejarles las cosas muy claras con detenciones, juicios y encarcelamientos, meten la cabeza debajo del ala y denuncian que esas “injusticias” sólo les suceden a ellos. ¿Acaso a otros les dejan la vía libre?, ¿a los anarquistas?, ¿a los titiriteros?, ¿a los raperos quizá?

Que el Estado considera como terrorista a todo aquel que, como bien dice el artículo, “cuestione el sistema capitalista” es tan viejo como el mismo capitalismo y por eso en España la Primera Internacional se prohibió desde su aparición en 1869, o sea, hace un siglo y medio. Por eso mismo, en las cárceles purgan largas condenas quienes no se limitan a “cuestionar”, sino que luchan y se enfrentan al capitalismo y a su Estado.

De la misma manera, hay que poner de manifiesto que hay otros que no padecen esa misma represión, y el artículo debería preguntarse por qué motivo. ¿Será que hay anticapitalistas que en realidad no cuestionan el capitalismo?, ¿será que hay independentistas que no cuestionan la unidad del Estado?, ¿qué diferencia a unos, los represaliados, de los otros, los tolerados?

Si hasta 2013 Ceivar no se apercibió de que la Audiencia Nacional mantiene una cacería “de militantes de todo tipo de organizaciones que hasta ahora operaban legalmente”, como afirma el artículo, será porque sus miembros nunca han leído los periódicos, ni escuchado la radio, ni visto la televisión. Desde su mismo origen hace 40 años, es la especialidad de ese tribunal. Es más, Ceivar debería tomar nota de que ha habido organizaciones, dentro y fuera de Galicia, que nunca han podido “operar legalmente” a lo largo de su historia, lo cual les debería llevarse a preguntar: si ha habido organizaciones que han podido “operar legalmente” hasta ahora, ¿qué ha cambiado para que ya no puedan hacerlo?

El artículo incurre en una repetición de la monserga de cada día: en España las personas tienen derechos y libertades, aunque ocasionalmente los mismos resultan violados. Pero al mismo asegura que esa violación es “permanente”, lo cual es una contradicción. Pues bien, sepan que en Galicia no hay ninguna clase de derechos en absoluto para todos aquellos que luchan contra el capitalismo y su Estado centralista. En otras palabras, lo “permanente” es la falta de derechos y lo que ha ocurrido con los independentistas gallegos no es una ninguna excepción sino la regla general.

Después de 80 años es increíble que aún haya alguien en Galicia que se eche las manos a la cabeza y siga haciendo aspavientos, como si estuviera ante algo sorprendente, de tal manera que cada vez todo parezca empezar de nuevo. Lo de Alfon fue un caso único, lo de Bódalo también. Entonces hay que pedir la libertad de cada uno de ellos, y mucho mejor si es por separado, si se crea un comité de colegas para pedir la libertad de uno de ellos, o del otro, o la de los anarquistas de la Operación Pandora, o la de esos 30 que han sido acusados de enaltecimiento del terrorismo por su solidaridad con los gallegos represaliados. ¿No ha oído hablar el autor del artículo de una Operación Araña que ha conducido ante la Audiencia Nacional a decenas de “enaltecedores del terrorismo”?, ¿a quiénes incluye y quiénes deja fuera del recuento?, ¿por qué motivo?

Siempre he entendido que quienes piden la liberación de unos u otros presos, lo mismo que quienes reclaman una “amnistía social” no quieren ser confundidos con “los terroristas de verdad”, con aquellos que sí se han propuesto acabar con el capitalismo. Opino además que con su pronunciamiento lo que quieren es que los otros, “los terroristas de verdad”, permanezcan encerrados de por vida. Es una reedición de la traición de la transición: que salgan unos a costa dejar a los otros dentro.

Los independentistas gallegos, según el artículo que comento, ni siquiera llegan hasta ese punto. No exigen salir de la cárcel sino “sólo” cambiar de cárcel, que los encierren en una más cercana a su lugar de residencia. Seguramente es porque tienen bien asumida su condición de reclusos. Incluso se ha creado una asociación (Que voltem para a casa!) con tal fin, en la que es posible que califiquen como “casa” a lo que no es más que una cárcel inmunda. Si se refieren a otra cosa, ¿por qué no hablan de la liberación de los presos independentistas, o sea, de la amnistía total?

(*) https://borrokagaraia.wordpress.com/2016/12/03/galiza-cinco-anos-de-represion-y-criminalizacion-del-independentismo-gallego/
Cartel pegado en el Metro de Madrid en 1978

Turquía se dirige a China, Rusia e Irán para acabar con el imperio del dólar

El primer ministro turco Binali Yildirim ha viajado hoy a Moscú, donde se ha entrevistado con Putin para incrementar los intercambios comerciales entre ambos países, que quedaron paralizados el año pasado tras el derribo de un avión ruso en Siria.

El cerco internacional está frenando la espectacular acumulación de capital de Turquía de los últimos años. El mes pasado disminuyeron tanto las exportaciones como las importaciones. Una vez que la Unión Europea ha cerrado las puertas a Turquía de manera definitiva, el gobierno de Erdogan sólo puede contar con tres países, China, Rusia e Irán para relanzar sus exportaciones. Son los únicos que mantienen sus mercados abiertos para ellos.

Según el sitio alemán Deutsche Wirtschafts Nachrichten (*), Erdogan quiere la cuadratura del círculo: sostener su divisa nacional y mantener tipos de interés bajos. Pero el viernes la lira turca se desplomó, alcanzado sus cotas más bajas frente al dólar. Desde el golpe de Estado de este verano ha perdido una quinta parte de su valor frente a la moneda estadounidense. El mantenimiento del dólar en el comercio internacional arruina la economía turca.

Además, con una inflación del 7 por ciento el capital financiero presiona para elevar los tipos de interés y el mes pasado el Banco Central de Turquía tuvo que elevarlos.

El viernes la bolsa de Estambul anunció que, para mantener la moneda, se disponía a convertir en liras todas sus reservas de oro. Al mismo tiempo, quiere llegar a un acuerdo con China, Rusia e Irán para utilizar su divisa en los intercambios con esos tres países.

Debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea, Rusia también está interesada en el uso de las dos divisas nacionales en el comercio bilateral. Si el país compra petróleo y gas en rublos y a cambio Rusia adquiere los artículos fabricados en Turquía en liras, eso contribuiría a la estabilidad de ambas divisas, dice el Deutsche Wirtschafts Nachrichten.

El Presidente turco se ha dirigido a China, Rusia e Irán para exponerles su plan. Los bancos centrales de los tres países ya están estudiando la propuesta, que cuenta con implantar la libre circulación tanto de la lira como del rublo en las transacciones de exportación e importación.

Al mismo tiempo, Erdogan ultima los pasos necesarios para incorporarse a la Organización de Cooperación de Shanghai.

(*) https://deutsche-wirtschafts-nachrichten.de/2016/12/04/tuerkei-will-russland-ausstieg-aus-dem-dollar-vorschlagen/

La campaña de la OTAN contra la libertad de expresión

Thierry Meyssan

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 vinieron, simultáneamente, un estado de emergencia permanente y una serie de guerras. Como escribí en aquel momento, la teoría según la cual todo fue concebido y organizado por un puñado de yihadistas desde una cueva en Afganistán no resiste el más mínimo análisis. Todo hace pensar, por el contrario, que los atentados del 11 de septiembre fueron organizados por una facción del complejo militaro-industrial.

De ser cierto este análisis, los subsiguientes sucesos sólo podían conducir a la represión en Estados Unidos y en los países aliados de esta potencia.

Quince años después, la herida que abrí en aquel momento sigue sin cerrarse, incluso se abrió aún más a raíz de nuevos acontecimientos. Al Acta Patriótica y las guerras por el petróleo se sumaron las primaveras árabes”. La mayoría de la población estadounidense no sólo ha dejado de creer en lo que le dice su gobierno desde el 11 de septiembre de 2001 sino que, al votar por Donald Trump, acaba de expresar su rechazo al Sistema posterior al 11 de septiembre.

Resulta que yo abrí el debate mundial sobre los atentados del 11 de septiembre, que fui miembro del último gobierno de la Yamahiriya Árabe Libia y que tengo la oportunidad de relatar –desde el lugar de los hechos– lo que está sucediendo en la guerra contra Siria. Al principio, la administración estadounidense creyó que podía detener el incendio acusándome de escribir cualquier cosa por dinero y atacándome donde duele, o sea el portamonedas. Pero mis ideas han seguido extendiéndose.

En octubre de 2004, cuando 100 personalidades estadounidenses firmaron una petición reclamando que se reabriera la investigación sobre los atentados del 11 de septiembre, Washington empezó a inquietarse [1]. En 2005, reuní en Bruselas más de 150 personalidades del mundo entero –entre las que se hallaban invitados sirios y rusos, como el general Leonid Ivashov, ex jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas de la Federación Rusa– para denunciar a los neoconservadores mostrando que el problema estaba alcanzado proporciones globales [2].

Bajo el mandato de Jacques Chirac, los servicios de la presidencia de la República Francesa se preocuparon por mi seguridad. Pero en 2007 la administración Bush solicitó mi eliminación física al nuevo presidente francés Nicolas Sarkozy. Cuando un amigo personal, oficial y miembro del estado mayor, me advirtió sobre la respuesta positiva de Sarkozy, supe que no tenía más camino que el exilio. Otros amigos –en aquel momento llevaba 13 años como secretario nacional del Partido Radical de Izquierda– acogieron mi decisión con incredulidad, mientras que la prensa me acusaba de paranoia. Pero nadie vino públicamente a prestarme ayuda. Encontré refugio en Siria y viajo por el mundo evitando cuidadosamente los territorios de la OTAN, además de haber escapado a numerosos intentos de asesinato o de secuestro. A lo largo de 15 años, he abierto debates que se han generalizado. Siempre me han atacado cuando estaba solo. Pero cuando mis ideas han encontrado eco, han sido miles las personas que se han visto perseguidas por haberlas compartido y desarrollado.

Fue en aquella misma época cuando Cass Sunstein –el esposo de la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Samantha Power [3]– redactó con Adrian Vermeule un trabajo, destinado a las universidades de Chicago y Harvard, sobre cómo luchar contra las “teorías de la conspiración” [4], y así designan el movimiento que inicié. En nombre de la “libertad” ante el extremismo, los autores de aquel trabajo definen en su texto todo un programa destinado a liquidar la oposición:

“Podemos imaginar fácilmente una serie de respuestas posibles.


1. El gobierno puede prohibir las teorías de la conspiración.
2. El gobierno pudiera imponer una especie de gravamen, financiero o de otro tipo, a quienes difundan esas teorías.
3. El gobierno pudiera implicarse en un contra-discurso para desacreditar las teorías del complot.
4. El gobierno pudiera comprometer a partes privadas creíbles para que se impliquen en un contra-discurso.
5. El gobierno pudiera implicarse en la comunicación informal con las terceras partes y estimularlas” [5].

La administración Obama dudó en asumir públicamente esa opción. Pero, en abril de 2009, propuso en la Cumbre de la OTAN organizada en Strasbourg-Kehl la creación de un servicio de “Comunicación Estratégica”. Incluso expulsó de la Casa Blanca al célebre abogado Anthony Jones, en 2009, por haberse expresado sin rodeos sobre ese tema [6].

El proyecto de creación del servicio de comunicación estratégica de la OTAN estuvo engavetado hasta que obtuvo el apoyo del gobierno letón. Y finalmente ese servicio se instaló en Riga, bajo la dirección de Janis Karklins –por demás responsable en la ONU de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información y del Foro sobre la Gobernanza de Internet. Concebido por los británicos, ese servicio cuenta con la participación de Alemania, Estonia, Italia, Luxemburgo, Polonia y el Reino Unido. Al principio, se limitó a incrementar los estudios sobre el tema.

Pero todo cambió en 2014, cuando el think tank de la familia Jodorkovsky, el Institute of Modern Russia (Instituto sobre la Rusia Moderna), con sede en Nueva York, publicó un análisis de los periodistas Peter Pomerantsev y Michael Weiss [7]. Según ese informe, Rusia ha desplegado en el exterior un vasto sistema de propaganda. Pero, en vez de tratar de construirse una imagen favorable –como en tiempos de la guerra fría–, Moscú ha decidido ahora inundar Occidente con “teorías conspirativas” para sembrar confusión. Los autores del trabajo afirman que esas “teorías” ya no abordan solamente el tema del 11 de septiembre sino también la cobertura periodística de la guerra contra Siria.

En un esfuerzo por reactivar el antisovietismo de la guerra fría, ese informe marcaba el inicio de una inversión de valores. Hasta entonces, la clase dirigente estadounidense sólo trataba de disimular el crimen del 11 de septiembre atribuyéndolo a unos cuantos barbudos sin importancia. Ahora se trata de acusar a un Estado extranjero de ser responsable de los nuevos crímenes que Washington ha cometido en Siria.

En septiembre de 2014 el gobierno británico creó la 77 Brigada: una unidad encargada de contrarrestar la propaganda extranjera. Esa 77 Brigada británica se compone de 440 militares y más de un millar de civiles provenientes del ministerio británico de Exteriores, así como del MI6, del organismo de cooperación externa y de la Stabilisation Unit. Y no se conocen sus objetivos. Esa brigada trabaja con la 361st Civil Affairs Brigade del Ejército de Estados Unidos, con bases en Alemania e Italia. Ambas unidades militares estaban siendo utilizadas para sabotear los sitios web occidentales que tratan de dar a conocer la verdad sobre el 11 de septiembre y sobre la guerra contra Siria.

A principios de 2015, Anne Applebaum –esposa del ex ministro de Defensa de Polonia Radosław Sikorski– creó en el Center for European Policy Analysis (Centro de Análisis de la Política Europea), con sede en Washington, una unidad designada como Information Warfare Initiative (Iniciativa sobre la Guerra de la Información) [8]. Su objetivo inicial era contrarrestar la información rusa en el centro y el este de Europa. La señora Applebaum puso esa iniciativa en manos del ya mencionado Peter Pomerantsev y de Edward Lucas, uno de los jefes de redacción de la conocida publicación The Economist.

Aunque Pomerantsev es a la vez coautor del informe del Institute of Modern Russia y uno de los dos principales responsables de la Information Warfare Initiative, ahora resulta que ya no habla del 11 de septiembre y que tampoco considera ya la guerra contra Siria como un tema central sino sólo como un tema recurrente que permite “percibir” la acción del Kremlin. Este personaje concentra sus ataques sobre el canal de televisión Russia Today y la agencia de prensa Sputnik, dos órganos de prensa públicos rusos.

En febrero de 2015, le llega a la Fondation Jean Jaures –think tank del Partido Socialista francés y contacto de la National Endowment for Democracy (NED)– su turno de publicar una Nota titulada Conspirationnisme, un état des lieux [9]. Pasando por alto todo lo sucedido alrededor de Rusia, esa Nota toma el debate en el punto donde lo había dejado Cass Sunstein y propone simple y llanamente prohibir que los “conspiracionistas” puedan expresarse. Por su parte, la ministra de Educación de Francia organiza talleres en las escuelas para advertir a los alumnos en contra de los “conspiracionistas”.

El 19 y el 20 de marzo de 2015, el Consejo Europeo pide a la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, que prepare un plan de “comunicación estratégica” para denunciar las campañas de desinformación de Rusia sobre Ucrania. El Consejo no mencionaba ya ni el 11 de septiembre, ni la guerra contra Siria sino que cambiaba de objetivo para concentrarse en Ucrania

En abril de 2015, la señora Mogherini crea un Servicio Europeo para la Acción Exterior (EEAS, siglas en inglés) que no es otra cosa que una unidad de Comunicación Estratégica dentro de la Unión Europea [10]. Esa estructura está bajo la dirección de un británico agente del MI6, Giles Portman, y distribuye a numerosos periodistas europeos, dos veces por semana, toda una argumentación que supuestamente demostraría la mala fe de Moscú, argumentos que posteriormente aparecen publicados en los medios de difusión europeos.

A partir de su creación, el Centro de Comunicación Estratégica de la OTAN se vincula a un servicio del Atlantic Council: el Digital Forensics Research Lab. La OTAN redacta un Manual de Comunicación Estratégica, cuyo objetivo es coordinar y reemplazar todo el dispositivo anterior en materia de Diplomacia Pública, de Relaciones Públicas (Public Affairs), de Relaciones Públicas Militares, de Operaciones sobre los Sistemas Electrónicos de Comunicación (Information Operations) y de Operaciones Sicológicas.

Bajo la inspiración de la OTAN, Anna Fotyga, la ex ministra de Exteriores de Polonia, ahora convertida en eurodiputada, lleva al Parlamento Europeo una resolución –adoptada el 23 de noviembre de 2016– sobre “la comunicación estratégica de la Unión [Europea] tendiente a contrarrestar la propaganda dirigida contra ella por terceros” [11]. Obsérvese que existe un nuevo desplazamiento del blanco: ya no se trata de contrarrestar el cuestionamiento sobre el 11 de septiembre –asunto de hace 15 años–, ni tampoco el cuestionamiento de la guerra contra Siria sino de crear una mezcolanza entre la impugnación de los acontecimientos en Ucrania y el discurso del Emirato Islámico (Daesh). Y se vuelve así al punto inicial: quienes cuestionaban el 11 de septiembre trataban, según la OTAN, de rehabilitar a al-Qaeda; quienes le hacen el juego a Rusia tratan de destruir a Occidente, como lo hace Daesh. Pero no importa que la OTAN esté apoyando a al-Qaeda en el este de Alepo.

Dado a conocer el 24 de noviembre de 2016 en un sonado artículo del Washington Post [12], un misterioso grupo llamado Propaganda or Not? ha elaborado una lista de 200 sitios web –entre ellos Voltairenet.org– a los que el Kremlin supuestamente ha confiado la tarea de repercutir la propaganda rusa y confundir a la opinión pública estadounidense hasta el extremo de llevarla a votar por Donald Trump.

Propaganda or Not? no publica los nombres de sus responsables, pero dice reunir en su seno a 4 organizaciones: Polygraph, The Interpreter, el Center for European Policy Analysis y el Digital Forensic Research Lab.

– Polygraph es un sitio web de la Voice of America [13], la radio y televisión pública de Estados Unidos bajo control de la Broadcasting Board of Governors.
– The Interpreter es la revista del Institute of Modern Russia, ahora difundida por la Voice of America.
– El Center for European Policy Analysis es un apéndice de la National Endowment for Democracy (NED) dirigido por Zbigniew Brzezinski y Madeleine Albright.
– Digital Forensic Research Lab es un programa del Atlantic Council.

En un documento divulgado por Propaganda or Not?, esta falsa ONG nacida de varias asociaciones financiadas por la administración Obama señala al enemigo: Rusia. Y acusa a ese país de haber dado origen al movimiento a favor de la verdad sobre los atentados del 11 de septiembre y de los sitios web de apoyo a Crimea y Siria.

El 2 de diciembre de 2016, el Congreso de Estados Unidos votó un ley que prohíbe toda cooperación militar entre Washington y Moscú. En pocos años, la OTAN ha reactivado el maccarthysmo.

Notas:

[1] 100 personalidades impugnan la versión oficial sobre el 11 de septiembre, Red Voltaire, 25 de noviembre de 2004.
[2] Axis for Peace, Red Voltaire.
[3] La cara oculta de la administración Obama, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de noviembre de 2015.
[4] También llamadas indistintamente “teorías del complot”, “teorías conspirativas”, “teorías conspiracionistas” o “teorías complotistas”. Nota del Traductor.
[5] Conspiracy Theories, Cass R. Sunstein y Adrian Vermeule, Harvard Law School, 15 de enero de 2008.
[6] 11 de septiembre: Obama se separa de uno de sus consejeros, Red Voltaire, 14 de septiembre de 2009.
[7] The Menace of Unreality: How the Kremlin Weaponizes Information, Culture and Money, Peter Pomerantsev & Michael Weiss, The Interpreter/ Institute of Modern Russia, 2014.
[8] Information Warfare Initiative, sitio web oficial.
[9] El Estado contra la República, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de marzo de 2015.
[10] La propaganda de la Unión Europea contra Rusia, Red Voltaire, 5 de julio de 2016.
[11] Resolución del Parlamento europeo sobre la comunicación estratégica de la Unión para contrarrestar la propaganda de terceros en su contra, Red Voltaire, 23 de noviembre de 2016.
[12] Russian Propaganda Effort Helped Spread ’Fake News’ During the Election, Experts Say, Craig Timberg, The Washington Post, 24 de noviembre de 2016
[13] El autor se refiere a La Voz de los Estados Unidos de América, también conocida en español como La Voz de América o La Voz de las Américas. Nota de la Red Voltaire.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article194331.html

China e Irán se convierten en los próximos objetivos de los ataques del imperialismo estadounidense

Zarif, ministro iraní de Asuntos Exteriores
La política exterior de Estados Unidos en el Pacífico siempre ha sido la clave de bóveda de toda su política exterior y, por lo tanto, sirve para medir la dosis de cambios que Trump va a poner en marcha. Hasta ahora ha anunciado que no ratificará el Tratado Trans-Pacífico que, como ya hemos expuesto, se puede interpretar de varias formas posibles.

En todas esas distintas interpretaciones está presente China y la segunda acción de Trump, su contacto con el gobierno de Taipeh, lo ha vuelto a poner de manifiesto. Es una provocación directamente enfilada contra el gobierno de Pekín, que ya se ha puesto en marcha para contrarestar la política de Trump en Extremo Oriente, que se encamina hacia una desestabilización parecida a la de Oriente Medio.

La primera reacción de China ha sido ratificar el bloque con Rusia e Irán, votando contra la propuesta española en el Consejo de Seguridad de la ONU para imponer un alto el fuego en Alepo que impida la derrota de las fuerzas yihadistas.

La segunda ha sido una decidida declaración de apoyo a Irán en contra de Estados Unidos emitida ayer por el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi: los cambios internos -ha dicho- no deben afectar a los acuerdos externos, en referencia a la discusión en el Senado de Estados Unidos de un nuevo paquete de sanciones contra el gobierno de Teherán.

Como es habitual, Estados Unidos no tiene en cuenta que en el acuerdo nuclear con Irán intervienen otras potencias, auténticos convidados de piedra. Su papel de garantes tenía por objeto -unico y exclusivo- vigilar a Irán, dejando a Estados Unidos con las manos libres.

El homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif, estaba presente en Pekín en ese momento, por lo que la indirecta del gobierno chino no lo parecía tanto. Sin embargo, los más retorcidos, como nosotros, leemos entre líneas y sospechamos que es posible que Wang Yi aludiera al propio Tratado Trans-Pacífico para decirles a los vecinos asiáticos que Estados Unidos no es un aliado fiable, que sus decisiones dependen del inquilino de la Casa Blanca.

Por su parte, el iraní habló claro, una vez más porque Estados Unidos no le deja otra opción. Después de afirmar que Irán tiene el mismo punto de vista que China, Zarif aseguró que ellos no pueden admitir una violación unilateral del acuerdo nuclear. “Pero si una parte lo hace, Irán tiene sus propias opciones”, advirtió.

Desde la “revolución verde” de 1979, Irán ha venido manteniendo el mismo planteamiento erróneo que Rusia desde los tiempos de la URSS: siempre han creído que haciendo concesiones a Estados Unidos podían calmar su voracidad. El gobierno de Irán depuso a Ajmadineyad, un “duro”, para lograr el acuerdo nuclear y salir del ostracismo y el bloqueo.

No ha servido para nada; el Senado ha aprobado otro paquete de sanciones que durarán otros 10 años y Trump está dispuesto a ceder en Siria sólo para apretar las clavijas en Irán aún más.

En Teherán los distintos gobiernos han ido tejiendo pacientemente un largo recorrido lleno de concesiones para acabar en el mismo punto en el que habían empezado. Sus esfuerzos no han servido para nada.

Más información:

Los yihadistas de Alepo negocian su rendición en secreto

El Stalingrado sirio está a punto de caer. Según Ria Novosti (*), las milicias terroristas de Alepo han iniciado conversaciones con el ejército regular sirio para deponer las armas. La victoria del ejército sirio en Alepo es el principio del fin, de cinco años de pesadilla.

En estos últimos días el cerco sobre las posiciones yihadistas en Alepo se ha ido estrechando progresivamente. Diezmados, agotados y desmoralizados, tanto el Califato Islámico como el Frente Al-Nosra buscan un agujero para salir de la ratonera.

Ya no controlan más que una tercera parte de lo que desde 2012 fue el frente de Alepo. La población civil ha abandonado la ciudad por completo, poniendo de manifiesto, por un lado, que los yihadistas carecían de ningún apoyo en ella y, por el otro, cinco años de falsedades de la prensa mundial.

Recientemente fuentes sirias ha anunciado también una amnistía para 2.500 yihadistas que en diversas localidades se rindieron y entregaron el armamento pesado al ejército regular.

El final de Alepo es el final del mito de la “oposición moderada” en Siria. Esta tarde, en una rueda de prensa en Moscú, Lavrov ha dicho que quienes no se rindan en Alepo “serán tratados como terroristas”. Entonces, ¿cómo ha sido tratados hasta ahora?

Mientras tanto, en las redes sociales los terroristas se echan las culpas los unos a los otros, en lo que tiene todo el aspecto de una desbandada de la que les costará reponerse.

Se acusan mutamente de estar negociando y de romper la unidad que hasta la fecha había primado entre todos ellos. Hablan de traición y de cobardía al mismo tiempo. Unos dicen que los otros se han “pasado” al oeste de Alepo.

La prensa rusa dice también que, ante el inminente final, Kerry se esfuerza por llegar a un acuerdo de última hora que guarde las apariencias del mayor fracaso cosechado por el gobierno de Obama.

Pero las campanas al vuelo que llegan desde Moscú tienen poco que ver con la Navidad. Como decimos, es sólo el principio del fin. Alepo sólo acaba con el mito -tan pacientemente cultivado- de la “oposición moderada”. La experiencia de las últimas intervenciones imperialistas en Afganistán, Irak y Libia lo que demuestra es que las guerras ya no tienen fin; sólo cambian de forma.

(*) https://ria.ru/syria/20161205/1482836041.html

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