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La CIA advierte a Trump de que sería un desastre renunciar al acuerdo nuclear con Irán

El director de la CIA John Brennan
El actual director de la CIA, John Brennan, advirtió a Trump, de que sería “desastroso” y una “locura” abandonar el acuerdo nuclear con Irán, como amenazó con hacer durante la campaña electoral. A partir de enero Brennan será sustituido por Mike Pompeo a la cabeza de la CIA.
En una entrevista con la BBC divulgada el miércoles, Brennan también señaló que Trump debe ser cauteloso con Rusia por considerar que Moscú está detrás de gran parte del sufrimiento en Siria.
Durante la campaña para las elecciones estadounidenses del pasado 8 de noviembre, Trump amenazó con suprimir el pacto nuclear al que llegaron las grandes potencias con Irán y sugirió que tendría una relación mucho más estrecha con el Gobierno ruso.
“Creo que sería desastroso. Lo primero, que una administración termine un acuerdo que hizo la anterior administración no tendría precedentes”, dijo Brennan a la emisora británica. En su opinión, una medida así, que calificó de “locura”, ayudaría a fortalecer a los políticos de línea dura en Irán.
El director de la CIA resaltó que hay muchas áreas en las que el nuevo Gobierno tiene que actuar con “prudencia y disciplina”, como el lenguaje utilizado en materia terrorista y las relaciones con Rusia. Brenan opina que el gobierno sirio de Bashar Al-Asad y Rusia han sido los responsables de la matanza de civiles en el conflicto sirio, que calificó de “indignante”.
En su opinión, Estados Unidos debería continuar con el respaldo que ha dado la Administración de Barack Obama a los rebeldes moderados que luchan contra el gobierno de Al-Assad.
Agregó que Rusia es la clave para el futuro de Siria, si bien se mostró escéptico sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo que ayude a poner fin a la sangrienta guerra civil. “No confío en que los rusos vayan a ceder hasta que puedan ser capaces de conseguir el mayor éxito táctico posible en el campo de batalla”, dijo.
Además, Brennan advirtió de la continua amenaza terrorista puesto que hay grupos “muy activos” dentro del Califato Islámico que planean atentados y quieren demostrar su capacidad para actuar en Occidente.
Añadió que hay que ser cuidadosos en el uso del lenguaje porque puede ser aprovechado por organizaciones terroristas para mostrar que Estados Unidos está en contra del islam, algo que -dijo- no es así.

Tras el golpe contra Dilma Rousseff, llega el turno de Jacob Zuma

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Jacob Zuma
El Presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, derrotó un intento de «golpe de Estado», en una operación de cambio de régimen de Obama, que se activó cuando uno de los ministros de su gabinete propuso que renunciara como Presidente de Sudáfrica, en la reunión de tres días del Comité Ejecutivo Nacional (NEC) del partido gobernante ANC. 
La arremetida en contra de Zuma tenía la finalidad de arrancar a Sudáfrica del BRICS y transformarla en un páramo sumido en el caos, a nombre de un «gobierno limpio», en una operación con similitudes claras a la trama Lava Jato que terminó con la destitución de Dilma Rousseff en Brasil.
Zuma dijo que él no iba a renunciar porque eso significaría entregarse «al enemigo».
«El Presidente nos dijo que estos intentos vienen desde el exterior y que si él fuera el problema, consideraría dejar el poder, Pero los escándalos Nkandia, las acusaciones de corrupción, y las grabaciones sobre espionaje fueron creados por el enemigo» dijo una fuente que estuvo en la reunión, según News24.
El Ministro de Turismo, Dereck Hanekom, hizo la propuesta de que Zuma renunciara y fue apoyado por el Ministro de Salud, Aaron Motsoaledi, el Ministro de Obras Públicas, Thulas Nxesi, el Ministro de Ciencia y Tecnología, Naledi Pandor y el dirigente de la fracción parlamentaria del ANC, Jackson Mthembu. Los partidarios de Zuma estaban «encendidos en su defensa», según la fuente de News24. 
Destacan entre los miembros del gabinete que lo defendieron dos asociados con la causa BRICS, la Ministro de Relaciones Exteriores, Matie Nkoana-Mashbane y el Ministro de Recursos Hidráulicos, Nomvula Mokonyane.
Los promotores del «cambio de régimen» le pidieron a los 80 miembros del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) que se sometiera votación. El CEN nunca había votado pero al final la propuesta fue derrotada. La reunión planeada para el sábado y domingo, continuó hasta la una de la mañana del martes 29, debido a la prolongación del conflicto.
Según una versión hostil publicada en Times Live el domingo 27 de noviembre, el Presidente Zuma «recientemente aumentó su equipo más cercano de protección personal a 88 guardaespaldas. En un momento dado tiene por lo menos 22 matones a su alrededor». El lunes, el mismo diario insistió de nuevo en este tema de la nueva seguridad con su encabezado «El paranoico No. 1 ve enemigos por todas partes«. 

Ruanda abre un investigación sobre la intervención de los imperialistas franceses en el genocidio

El martes el Fiscal General de Ruanda, Richard Muhumuza, anunció la apertura de una investigación sobre el papel del imperialismo francés en el genocidio cometido en el país de los Grandes Lagos en 1994. “En la actualidad la investigación afecta a 28 personas que, según las informaciones obtenidas hasta la fecha, el juzgado de instrucción considera que pueden permitir comprender mejor su papel [en el genocidio] y decidir si serán procesadas o no”, dijo en un comunicado público.

“En la medida en que las investigaciones continúen, otros agentes y/o funcionarios franceses podrían ser llamados a asistir al juzgado de instrucción para lo mismo”, añade el comunicado. “Las autoridades competentes del gobierno francés se han comprometido formalmente y la oficina del Fiscal General espera que las autoridades competentes cooperen a lo largo de esta investigación judicial sobre la base de una oferta de reciprocidad”, dice el Fiscal ruandés.

Esta decisión de Ruanda seguirá afectando a las relaciones diplomáticas entre la metrópoli y su antigua colonia, que desde hace 22 años acusa a Francia de la responsabilidad última en los 100 días sangre que acabaron con la vida de 800.000 tutsis (y también algunos hutus) en el país.

En Ruanda el régimen neocolonial, tradicionalmente tutelado por Bélgica y Francia a través de los misioneros católicos, estuvo representado por el dirigente hutu Juvenal Habyarimana, representante de la etnia mayoritaria del país y presidente de Ruanda en 1994 cuando su avión fue derribado en vuelo y falleció.

A partir de entonces se desató una de las mayores y más rápidas orgías de sangre que ha conocido la historia del colonialismo. El fiel de la balanza cayó del lado de la resistencia tutsi de Paul Kagame que, con ayuda de los imperialistas estadounidenses sacó a los franceses de Ruanda.

Desde entonces el gobierno de Kagame acusa y es acusado por los imperialistas franceses del referido genocidio, un intercambio de acusaciones cruzadas, una parte de las cuales se desenvuelve en los estrados judiciales, incluida la Auidiencia Nacional, en donde la fiscalía ha tomado partido a favor del más fuerte, el imperialismo francés y los sacerdotes católicos, en contra del más débil, el gobierno de Kagame.

Turquía ha invadido Siria para acabar con el gobierno de Bashar Al-Assad

Ayer el presidente turco Erdogan declaró que el ejército turco había entrado en Siria para poner fin al mandato del presidente sirio Bashar Al-Assad, al que acusó de terrorismo y de la muerte de miles de sirios.

Erdogan realizó sus declaraciones durante el Symposium de la Plataforma interparlamentaria de Jerusalén, que tuvo luigar en Estambul. “Hemos entrado [en Siria] para poner fin al reinado del tirano Assad”, manifestó públicamente.

Según el diario turco Hurriyet, Erdogan manifestó que Turquía no tenía reivindicaciones territoriales en Siria, pero que quería “poner en el poder al pueblo sirio”.

“¿Por qué hemos entrado [en Siria]? No tenemos intereses sobre el suelo sirio. La cuestión consiste en dar las tierras a los que son sus verdaderos propietarios. Estamos allá para restablecer la justicia”, explicó el dirigente turco.

Luego añadió que, según sus cálculos, cerca de un millón de personas habrían muerto en Siria desde el comienzo de la guerra, mientras que las últimas estimaciones de la ONU arrojan la crifra de 400.000 personas muertas a causa de la agresión imperialista.

En un tono melodramático, Erdogan aseguró que Turquía no podía “soportar” las muertes ininterrumpidas de civiles y acabó reconociendo que se habían visto “obligados a entrar en Siria al lado del Ejército Sirio Libre”.

Este reconocimiento pone de manifiesto que las negociaciones con el gobierno de Damasco han quedado rotas y que los “buenos oficios” de Rusia e Irán para mediar entre ambos países también ha fracasado, seguramente porque Erdogan quiere tener las manos libres en el norte Siria para frenar tanto al PKK como al Califato Islámico antes de que se vuelvan contra la proipia Turquía. El gobierno de Ankara no ha aceptado coordinar su actuación con el ejército sirio ni tampoco formar parte del equipo conjunto de intervención en Siria, junto con rusos e iraníes.

Turquía hace la guerra por su cuenta. Vuelve así a su aislamiento, ya que sus tropas tampoco son bien recibidas en Irak. No han podido participar en el asalto a Mosul, ni en en Alepo, ni entrarán tampoco en la batalla de Raqqa. Su único aliado sobre el terreno es el Gobierno Regional kurdo de Barzani.

Es muy probable que si Rusia quiere seguir contando con el PKK para el futuro de Siria, acabe también rompiendo sus lazos con Turquía, cuyo suelo puede convertirse en una prolongación de la Guerra de Siria, incluso con los mismos actores.

Rusia hace perder la cabeza a los europarlamentarios

Últimamente los europarlamentarios están de los nervios. Nada les sale como esperaban. Primero fue el Brexit. Luego el ascenso de los neonazis delante de sus narices. Después el triunfo de Trump también les sorprendió. Con la siguiente, la de François Fillon en Francia, les va ocurrir lo mismo: no se lo esperan.

Para evitar las malas noticias lo mejor es prohibir medios de comunicación, como los rusos, que son sus portadores, los que cuentan lo que no quieren oír, porque nada de lo que está ocurriendo en el mundo es causualidad: se trata de una conspiración urdida por Putin contra las democracias europeas. Sin Putin y sin los medios de comunicación que el maneja, todo sería mucho más fácil.

La manada de zánganos que dormita en Bruselas se ha convertido en el hazmerreir del mundo: “Putin y los medios rusos han desnudado al Parlamento europeo”, titula el periodista argelino Jarrubi Habib en El Diario de Orán. Lo que los europarlamentarios nunca van a reconocer es que los europeos están hasta las narices de ellos y de sus medios de propaganda. Ante sus permanentes ejercicios de imbecilidad, los rusos parecen verdaderos genios de la comunicación.

Es lógico que reaccionen a las desesperada ante quien les muestra a cada paso su ridículo. También es lógico que los espectadores prefieran los medios rusos a cualquier otro gacetillero de tres al cuarto.

En Estados Unidos Rusia Today es el quinto canal extranjero de noticias de mayor audiencia, después de la BBC, Deutsche Welle y Al-Jazira. En YouTube es el más visitado. En junio de 2013 se convirtió en el primer canal de televisión en la historia en llegar a 1.000 millones de visitas, registrando alrededor de 800.000 a un millón de entradas diarias. En diciembre del año pasado el número de visitas superó los 3.000 millones.

En octubre de 2010 Rusia Today en castellano, cuyas emisiones habían comenzado el año anterior, ganó seis galardones en el prestigioso concurso latinoamericano “Promax/BDA Latinoamérica 2010”.

No hay otra manera de salvar a la democracia que acabar con ella. En Bruselas deberían darse prisa por prohibir de una vez todos los medios de comunicación rusos. Luego deberían encarcelar a quienes sigan sus canales de Youtube. ¿Para qué sirve la Audiencia Nacional si no es para ese tipo de trabajos sucios?

Trump no basculará la política exterior de Estados Unidos hacia el Pacífico

Todo se acelera. En una declaración de tres minutos emitida por vídeo el 21 de noviembre, Trump ha anunciado que renunciaba a la firma del Tratado Trans Pacífico redactado el año pasado con 12 países de Extremo Oriente (Japón, Vietnam, Malasia, Singapur, Brunei, Australia, Nueva Zelandia, Canadá, México, Perú y Chile, además de Estados Unidos), del que China estaba expresamente excluida.

Aunque ya lo advirtió durante su campaña electoral, es difícil adivinar el alcance de esta declaración de Trump. Caben varias interpretaciones posibles. La primera es la de quienes ven el final de eso que han venido llamando “globalización” y “neoliberalismo” en favor de nuevas políticas económicas “nacionalistas” o incluso “proteccionistas”, el retorno de los aranceles, los déficits públicos y otras medidas características de la posguerra.

La segunda es muy poco más amplia y supone que Trump hará extensiva a China la nueva política de entendimiento de quiere poner en práctica con Rusia, lo cual sería una buena sopresa porque, según los términos de lo que hemos escuchado durante la campaña electoral, la oferta iba dirigida sólo a Moscú, dejando al margen tanto a los chinos como a los iraníes, quizá con la pretensión implícita de romper al bloque que estos tres países han formado.

La tercera es más amplia todavía y asegura que Trump liquidará el intento de de Obama, Clinton y ciertos sectores del partido demócrata de volcar la política exterior de Estados Unidos en el Pacífico. Además de impulsar las exportaciones de Estados Unidos, el Tratado debía fortalecer la hegemonía de Washington en Asia y el Pacífico. La agencia oficial de noticas china Xinhua lo describió como el “brazo económico de la estrategia geopolítica de la administración Obama para garantizar el dominio de Washington en la región”. Más claro, agua.

En cualquier caso, también aquí Obama va a salir de la Casa Blanca con el rabo entre las piernas como uno de los presidentes más torpes de Estados Unidos que se recuerdan.

Hay que poner de manifiesto que, cualquiera que sea el alcance de la declaración de Trump, su política no es exclusiva, ya que el demócrata Bernie Sanders, la “extrema izquierda” de la campaña electoral, proponía lo mismo. Es otra muestra de las profundas fallas que muestra el imperialismo estadounidense, metido en un verdadero atolladero al que no encuentra salida, como muestran las deserciones de algunos aliados tradicionales, como Filipinas y Malasia.

Frente al plan estadounidense, China ha impulsado un acuerdo de asociación económica integral más amplia de 16 países que incluye a India. Con Estados Unidos al margen, es el momento de arrojarse en los brazos de China. Tanto la CNN como la BBC se muerden las uñas. “China gana si Trump saca a Estados Unidos del Tratado”, titulan los unos. “No hay duda del regocijo del gobierno chino ante los planes del presidente electo”, dicen los otros.

Rusia y China han llegado a Siria para quedarse

La Armada rusa en Tartus
La semana pasada el viceprimer ministro ruso Dimitri Rogozin y el viceministro de Defensa, Anatoli Antonov, se entrevistaron en Damasco con el Presidente sirio Bashar Al-Assad para reforzar el apoyo económico ruso a la guerra con la apertura de un fondo de 5.000 millones de dólares, de los que la mitad se consagrarán a la modernización del puerto de Tartus.

Desde 1977 Rusia tiene una base naval en aquel puerto del Mediterráneo oriental dedicada al mantenimiento técnico de los buques de su Armada. Hasta ahora era su único punto de apoyo logístico fuera de sus fronteras. El servicio naval lo mantiene personal que, casi en su integridad, es civil.

Al tiempo que los ministros rusos viajaban a Damasco, la Duma aprobó un acuerdo con Siria para el despliegue de las fuerzas aéreas rusas en la base aérea de Hmeimim, en la provincial de Lataquia. Además, Rusia ha desplegado sistemás antiaéreos de defensa SS-300 para garantizar la defensa de sus tropas en Tartus frente a posibles ataques en la toda la franja costera de Siria.

El acuerdo permitirá también la instalación de una zona portuaria militar para la Armada china. Los primeros trabajos comenzaron el octubre del año pasado. El gobierno de Pekín está empeñado en un ambicioso proyecto para salir al mar. En Grecia ya administra el puerto de El Pireo, uno de los más importantes del mundo, y tiene la vista puesta en crear grandes infraestructuras portuarias en Argelia.

En resumen: Rusia y China han llegado a Oriente Medio para quedarse y las potencias imperialistas se lo han servido en bandeja. Obama, Cameron y Hollande no lo podían haber hecho peor. El Mediterráneo vuelve a formar parte de la milenaria Ruta de la Seda, pero ya no necesitamos viajar a oriente en incómodas caravanas: ellos se acercan hasta nosotros.

Pero no todo es geoestrategia. Uno de sus objetivos son los 3.500 yihadistas uigures que combaten en Alepo, Idlib y Jir El-Chujur con falsos pasaportes… turcos, vía Tailandia y Malasia (*). Otras fuentes elevan la cifra de uigures chinos hasta los 50.000 porque cuentan también a los familiares de los combatientes. En efecto, a diferencia de otros mercenarios extranjeros, los uigures chinos se han desplazado hasta los frentes de Siria con todos sus familiares, incluidos niños y ancianos, por lo que no pueden vivir en campamentos.

El llamado “Partido Islámico de Turkestán” que agrupa a estos uigures es desde 2001 una filial de Al-Qaeda. En sus vídeos de propaganda muestran la destrucción de iglesias cristianas en Idlib, en las que han colocado las banderas de su partido como símbolo del triunfo de su lucha. La mayor parte de ellos se ha instalado en Az-Zanbaqi, en la provincia de Idlib, de la que algunos yihadistas burlan llamándola “Chinatown”. De donde han desplazado a la población local para ocupar sus viviendas y sus escuelas. Las únicas asignaturas que en ellas imparten a los niños son el Corán y el adiestramiento militar.

Cada mes llega puntualmente el dinero a cada una de esas familias uigures procedente de Arabia saudí y Qatar.

(*) http://chinamatters.blogspot.com/2015/07/turkey-plays-uyghur-card.html

Nuevo plan del FBI para espiar a los escolares en Estados Unidos

Bajo nuevas directrices emitidas en enero de 2016, el FBI está instruyendo a las escuelas secundarias de todo el país para que le informen sobre los estudiantes que critican las políticas del gobierno y la “corrupción occidental” pues se trataría de potenciales futuros terroristas. Las nuevas directrices también advierten que los jóvenes pobres, inmigrantes o quienes hablan de viajes a países “sospechosos” son más propensos a cometer violencia. Las directrices del FBI para “prevenir el extremismo violento en las escuelas” combinan “las teorías de radicalización de la era McCarthy” –donde las autoridades monitoreaban pensamientos y comportamientos sospechosos de conducir a actos de violencia subversiva– con elementos de un programa británico de vigilancia “ampliamente impopular” y “profundamente controvertido”, conocido como Preventivo, que vigila comunidades y particulares musulmanes.

Las nuevas directrices dibujan a las escuelas de Estados Unidos como “semilleros de extremismo”. Afirmando que los jóvenes “poseen factores de riesgo inherentes”, las directrices del FBI describen a los estudiantes de la escuela secundaria como “objetivos ideales” para el reclutamiento de extremistas violentos.

Los materiales educativos elaborados por el FBI para las escuelas indican que las actividades van desde el uso de “lenguaje inusual” o “aplicaciones de mensajería privados” y cifrado (“oscurecido”, en el lenguaje del FBI) e intervenir en juegos en línea fuera de la escuela podrían indicar que “alguien planea cometer actos de violencia”.

Las directrices se basan en que las ideas extremas conducen a la violencia, un modelo de búsqueda evocador de la primera amenaza roja de la historia de Estados Unidos, así como de la represión de J. Edgar Hoover sobre los derechos civiles y contra los que se oponían a la guerra. La abogada Hugh Handeyside, del Proyecto de Seguridad Nacional de la Unión de Libertades Civiles de América, asegura que al ampliar la definición del extremismo violento “el FBI está actuando policialmente sobre el pensamiento de los estudiantes y tratando de predecir el futuro sobre la base de esos pensamientos”.

Las directrices están diseñadas para apuntar a los estudiantes musulmanes estadounidenses. Para evitar aparecer discriminatoria el FBI identifica factores de riesgo tan amplios y vagos que prácticamente podría considerarse peligrosa y digna de vigilancia a cualquier persona joven. No obstante, las directrices revelan una agenda subyacente porque repiten el enfoque sobre poblaciones de “inmigrantes” y “de la diáspora”, así como sobre las diferencias culturales y religiosas. El FBI invoca constantemente una amenaza islámica sin nombrarla.


Arun Kundnani, autor de “The Muslims are Coming!: Islamophobia, Extremism, and the Domestic War on Terror” (¡Llegan los musulmanes!: Islamofobia, extremismo y guerra doméstica contra el terrorismo), afirma que “en la práctica, las escuelas que tratan de aplicar este documento van a terminar vigilando a los estudiantes musulmanes de manera desproporcionada”.

Danielle Jefferis, del Proyecto de Seguridad Nacional de la ACLU (American Civil Liberties Union), escribiendo para Just Security, un foro en línea con sede en el Centro de Derechos Humanos y Justicia Universal de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, considera que “la petición del FBI para que las autoridades escolares espíen e informen sobre las ideas y creencias de los estudiantes trae los riesgos de sofocar la curiosidad y la libre expresión, además de corromper la confianza que debe existir entre profesores y estudiantes.

Aunque el FBI afirma que no quiere limitar la libertad de expresión de los estudiantes, las directrices alientan a los funcionarios de las escuelas a identificar a los estudiantes que “participen en comunicaciones que indiquen apoyo a ideologías extremas” o que sientan “curiosidad” por materias que pudieran considerarse extremas.

Al llamar a las escuelas a crear equipos de evaluación de amenazas y para “mejorar la conciencia de dominio”, el FBI se involucra en lo que Jefferis caracteriza como “temor alarmista”, que “casi con toda seguridad aumentara la presión sobre los funcionarios de las escuelas para ir a la policía antes de buscar alternativas”. Esto enfrenta a los directores de escuela con el falso dilema de elegir entre mantener sus escuelas seguras o la defensa de los derechos de los estudiantes a la libertad de expresión y a la igualdad de protección. Por su parte, Jefferis concluyó: “Nuestros niños están más seguros y nuestras comunidades son más fuertes cuando trabajamos para proteger –no erosionar– nuestros valores y libertades fundamentales”.


Como era de esperar, las grandes cadenas de intoxicación de Estados Unidos no han cubierto esta campaña represiva con el detalle que merece.
Fuente: http://www.alternet.org/grayzone-project/fbi-has-new-plan-spy-high-school-students-across-country

Trump y el fascismo del siglo XXI

El artículo de William I. Robinson, profesor de sociología de la Universidad de California-Santa Barbara (*), resume con precisión casi todos los tópicos con los que se aborda la delicada situación internacional en ciernes, empezando por un título redondo (“Trump y el fascismo del siglo XXI”) que sólo es imaginable cuando se alude a personajes con personalidad propia, como Trump, Duterte, Erdogan, Orban y otros que airean en voz alta lo que otros callan.

En ese tipo de exposiciones, como la de Robinson, nunca quedan suficientemente claros los motivos por los cuales Trump es un fascista y no Obama o Clinton, aunque es evidente que ambas exposiciones, la de Trump y la de Robinson son simétricas. Aunque no sepan de lo que hablan, los que utilizan ese tipo de vocablos (“fascismo”) lo hacen de la misma manera contundente que Trump.

Nos hemos habituado al lenguaje neutro y aséptico que ha impuesto la burguesía en los últimos años, donde los cínicos son “centristas” o “moderados” del tipo Al-Nosra, que se lavan la cara cambiando las siglas. Con la televisión, las luchas políticas se han llenado de eufemismos para preservar lo políticamente correcto, mientras que quienes se quitan la máscara aparecen como lo que realmente son: fascistas.

Lo que no es políticamente correcto se califica de “populista”, cuando debería ser al revés. Lo contrario, el cinismo y la hipocresía, se justifican precisamente por su corrección, porque es lo que -según creían ellos- atraía votos. Ahora resulta que no es así. Los votantes se han cansado del lenguaje político anodino y buscan emociones fuertes. En realidad, los votantes se cansan de todo y de todos, excepto de votar.

No es fácil entender por qué Trump es un racista, mientras que a Obama nadie le ha calificado así, a pesar de que pocas veces un gobierno de Estados Unidos ha matado a más negros en las calles que con un negro en la Casa Blanca.

No es fácil entender por qué a Trump se le califica de machista, mientras que a Clinton nadie le ha calificado así, a pesar de haber defendido ante los tribunales a los violadores mofándose de las mujeres que fueron sus víctimas.

Un determinado tipo de lenguaje pone la realidad encima de la mesa, mientras que el otro la encubre. La indignación de académicos como Robinson procede de ahí: al sacar a la superficie un lenguaje que se había dejado de utilizar, se creen que eso (el fascismo, el racismo) no existía. Ante la ocultación es una obviedad imprescindible recordar que el lenguaje no cambia la realidad, sólo la percepción que tenemos de ella.

Por eso nosotros nos alegramos del fin de los eufemismos, de que la reacción se quite la máscara, de que se hable claro y, sobre todo, de que vuelva a triunfar el lenguaje de la Internacional Comunista, aunque sólo se trate de eso, del lenguaje, que nada tiene que ver con el comunismo.

El profesor Robinson incurre en otro defecto tan extendido como el de tejer cadenas de frases, las suyas propias, en réplica a otras frases, las de Trump, contraponiendo unas ideas a otras ideas, que es la mejor forma de no salir del idealismo.

También da la impresión de que hay quienes, como Robinson, necesitan discursos demagógicos, la provocación retórica, para poder reaccionar y que sus anticuerpos segreguen la réplica, que siempre es verbal. Antes estaban contra la “globalización” pero cuando Trump rechaza esa misma “globalización” tampoco les gusta.

La diferencia entre Trump y Robinson es muy evidente: el primero sabe lo que quiere y lo que no quiere, algo que no se puede decir de quienes se oponen a él. Tiene las cosas muy claras por otra obviedad a la que recurre Robinson: la de catalogarle como un “miembro de la clase capitalista transnacional”, algo en lo que tampoco se diferencia de Clinton en nada.

Si tenía intención de explicar algo, Robinson podía haber continuado por esa obviedad, de la que se desprenden todas las demás. Por ejemplo, Estados Unidos es un país capitalista cuya prosperidad dependió de la esclavitud (de los negros) y la emigración (de los blancos). El racismo, como ya hemos explicado aquí, nunca fue más que un aspecto de la lucha de clases y no del color de la piel.

Como cualquier otro burgués, la política migratoria de Trump no tiene otro objetivo que el de incrementar la explotación de la clase obrera, para lo cual debe mantenerla sometida y humillada, o sea, sin papeles y sin derechos de ningún tipo. “Ejército industrial de reserva”, lo llamó Marx hace 150 años, algo tan viejo como el capitalismo.

Por cierto, ese capitalismo no está ante ninguna encrucijada, como asegura Robinson. No tiene ninguna opción, ni ninguna posibilidad de reforma porque es un sistema agotado. El único recorrido marcha, en efecto, hacia el “fascismo del siglo XXI”, que no supondrá ningún “giro bursco”, como cree Robinson, porque será equivalente al fascismo del siglo anterior.

Los burgueses como Trump saben eso de sobra. Por eso no pretenden reformar nada. No engañan a nadie porque no tienen ninguna alternativa que ofrecer, absolutamente ninguna. No prometen nada y eso es lo que a algunos no les gusta. Quieren que les engañen, que les prometan algún cambio, reformas, esperanzas, perspectivas… algo que nos pueda caer del cielo sin que nos cueste ningún esfuerzo personal.

Los únicos que tienen alternativa son los proletarios y consiste en la revolución socialista. No hay ninguna otra posibilidad intermedia.

(*) http://www.alainet.org/es/articulo/181986

¡ Viva Cuba Libre Socialista !

B.

Habla y no para la gusanera contrarrevolucionaria gozando de amplios espacios mediáticos, y no faltan pijoprogres que, nobleza obliga, hablan melifluamente de Castro, pero, eso sí, con sus «luces y sombras», deseando decir, pero no toca, más sombras que luces, como si el socialismo, y no digamos el comunismo que no veremos algunos, pero por él luchamos toda la vida, fuera un paraíso religioso, un edén idílico y los comunistas sumos sacerdotes y profetas.

Pues bien, desde aquí decimos, quizá visceralmente, pero eso qué, que vale más el peor de los socialismos que el mejor de los capitalismos, primero porque no hay socialismo malo, y segundo, porque no conocemos capitalismo bueno. Otra cosa es estar atentos a los acontecimientos que sigan y se produzcan en la isla de corcho insumergible, Cuba.

Buenas noches.

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