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Ahora WhatsApp puede seguir vigilando a sus usuarios de manera encubierta

Hasta hace bien poco la aplicación de mensajería para teléfonos móviles, WhatsApp, transmitía las comunicaciones en abierto, de manera que cualquiera, sobre todo ellos mismos, podían captar conversaciones privadas. Para defender los derechos de sus usuarios, ahora asegura que las cifra “de punto a punto”, lo cual tiene truco.

WhatsApp pertenece al monopolio digital Facebook y, según Tobias Boelter, un investigador de la Universidad de California, la aplicación de mensajería tiene una puerta abierta para acceder a conversaciones privadas. Antes WhatsApp vigilaba a sus usuarios descaradamente; ahora lo hace de manera encubierta. Han cambiado todo para que todo siga igual.

Cuando el usuario no está conectado, WhatsApp puede volver a cifrar de nuevo los mensajes con una nueva clave para permitir el acceso de terceros a los mensajes antes de que el destinatario los marque como “leídos”.

La aplicación no advierte ni al emisor ni al destinatario de que ha cambiado la clave. Por defecto, el emisor que descarga la aplicación tiene desactivada una opción de seguridad que impide este truco. Además de activarla, los usuarios deberían pensar en la opción de sacar a este tipo de aplicaciones de su móvil, así como de abandonar Facebook. Hay otras formas de comunicarse y la más importante de ellas es quedar en la calle para charlar.

Ese tipo de monopolios están absolutamente controlados por los Estados, pero especialmente por los imperialistas, para controlar y vigilar a los muchos millones de usuarios, con cuyos datos trapichean de forma miserable. La policía de fronteras de Estados Unidos ya ha empezado a pedir a los viajeros que les indiquen sus perfiles en las redes sociales porque esas son las nuevas huellas dactilares.

El derecho a la intimidad es una conquista fundamental, cuya importancia ha crecido con las nuevas tecnologías. Sin embargo, paradógicamente, es el derecho menos valorado que existe porque nadie tiena nada que ocultar, según una expresión muy corriente. Además, los usuarios no se creen personas sino que se consideran a sí mismas como insignificantes, sin interés, a la altura de las bacterias.

Cuando los usuarios de las nuevas tecnologías se engañan a sí mismos, es porque detrás ha habido un trabajo de lavado de cerebro de muchos años de la burguesía. Todo el mundo es muy importante y todo el mundo tiene muchas cosas que ocultar. Por eso en su casa tiene cortinas delante de las ventanas. Pues bien, si cuando se ducha, Usted cierra la puerta del baño, cuando se comunique por internet, eche también las cortinas porque lo que Usted habla sólo le interesa a Usted. Valórese a sí mismo como ser humano y valore sus derechos.

Fuente: https://www.theguardian.com/technology/2017/jan/13/whatsapp-backdoor-allows-snooping-on-encrypted-messages

Nuevamente sobre las lacras del idealismo histórico en Euskadi

Juan Manuel Olarieta

Tras haber expuesto una crítica a lo que considero como una defensa del idealismo histórico por su parte, J.González redacta un segundo artículo al que voy a contestar ahora en primera persona a fin de dejar más claro mi propio alineamiento en los puntos que aborda.

La opresión nacional es un fenómeno especialmente complejo por muchas razones pero, sobre todo, porque difiere bastante en cada nación oprimida y, por lo tanto, involucra aspectos históricos, lingüísticos y culturales que, además, se padecen con una tremenda carga emocional, lo cual conduce a un verdadero campo minado.

No obstante, como cualquier fenómeno complejo se puede y se debe resumir, lo mismo que se debe tener cuenta la propia simplificación de algo sobre lo que se ha discutido y se puede discutir hasta la saciedad.

Si a ello le añadimos la complejidad de las palabras con las que se pretende describir esa opresión, es dífícil desactivar ese campo de minas, sobre todo cuando no se introducen para aclararse sino para sembrar aún más confusión de la que ya existe.

No me voy a pelear, pues, con las palabras más de lo necesario, pero tampoco voy a hacer seguidismo de nadie. Sólo quiero aclarar que yo persolamente procuro no hablar nunca de “Estado español” sino de “España” y tampoco utilizo “Euskal Herria” sino “Euskadi” que entiendo como un concepto político para designar a una nación oprimida repartida en dos Estados, el francés y el español.

Por lo tanto, no considero que España sea una “entelequia” ni un “invento”, como asegura González, sino un Estado multinacional. Creo que todas las naciones, dentro y fuera de España, tienen derecho a existir, es decir, a ser reconocidas como tales por los demás, empezando por los que las oprimen. Creo, además, que sólo ellas tienen derecho a decidir si quieren seguir unidas a otras voluntariamente o separarse. Finalmente, también creo que todas las naciones tienen los mismos derechos, o sea, que son iguales.

Ahí no hay ningún “factor subjetivo”, por lo que el hecho de que Euskadi sea una nación no depende de cómo se sienta nadie, ni los vascos ni los españoles, tanto si son muchos como si son pocos los que se sienten de una u otra manera, entre otras cosas porque me parece un planteamiento infame introducido por los fascistas.

Creo que es importante tener eso en cuenta por las continuas alusiones de González a lo que él llama “conciencia”, a la que vuelve a dar una interpretación subjetiva y, por lo tanto, idealista. Con este tipo de asuntos ocurre lo mismo que con esos colectivos empeñados en poner en primer plano esa “conciencia” vinculándola a cada uno de los trabajadores individualmente. Pues bien, para un marxista, dogmático o no, la adscripción de clase, el ser obrero o burgués, no depende de ningún tipo de conciencia sino que es una condición absolutamente objetiva. Del mismo modo, el ser vasco es otra condición, a la que en cada caso individual puede ir añadida la conciencia subjetiva de serlo o de ser otra cosa distinta.

El error que se comete aludiendo a Euskadi como un “marco autónomo de lucha de clases” no se salva en absoluto trasladando la pelota al otro tejado: ¿es España un marco autónomo de lucha de clases?, entre otras razones porque es una pregunta que está resuelta desde el origen del movimiento obrero mismo, entre otros por Marx y Engels en el “Manifiesto Comunista”, que acaba con la consigna de que los proletarios de todo el mundo deben permanecer unidos y de que la lucha de clases “primeramente” es “por su forma” una lucha “nacional” de manera tal que “el proletariado de cada país debe acabar en primer lugar con su propia burguesía”.

Es algo que desde entonces ha sido explicado una y mil veces por los marxistas, por lo que doy al lector por familiarizado con ello y creo que de esa manera contesto a lo que González pregunta: el marco de la lucha de clases no es Euskadi, ni tampoco España porque la lucha del proletariado, por su contenido, es internacional.

Cuando hablan de “marco autónomo”, esos grupos y colectivos vascos, a los que González califica de “leninistas”, plantean mal dos asuntos diferentes, ambos capitales. El primero es un penoso y escolástico debate que se expone siempre colgado de una nube de ensoñaciones, al más puro estilo idealista. Se trata de los dos aspectos de la lucha de clases en Euskadi, la lucha por el socialismo y la lucha por la independencia, donde las combinaciones posibles se han repetido en muchas discusiones:

a) primero conquistamos la independencia y luego ya construiremos el socialismo
b) queremos ambas cosas a la vez y somos tan revolucionarios que si no hay socialismo tampoco queremos la independencia
c) primero hacemos la revolución socialista (en España) y luego concedemos la autodeterminación a Euskadi

A mi modo de ver los tres planteamientos me parecen otras tantas abstracciones, sobre todo el segundo de ellos. No expresan más que los buenos deseos de cada cual para que la historia tome un derrotero u otro. Ninguno de ellos tiene en cuenta suficientemente las condiciones políticas e históricas, nacionales e internacionales, en que esos acontecimientos se pueden producir.

El segundo aspecto al que se quieren referir los que hablan de “marco autónomo de lucha de clases” es la forma organizativa del movimiento revolucionario en Euskadi, donde también las combinaciones posibles se han repetido muchas veces:

a) los abertzales crean organizaciones que ellos creen de alcance nacional, cuando en realidad se circunscriben a una parte de Euskadi
b) los españolistas crean organizaciones de ámbito estatal que mantienen sucursales en Euskadi

En este punto digo lo mismo que en el anterior, pero, por concretar un poco más, dado que esos planteamientos se metamorfosean, en el caso de los “leninistas” vascos, en la necesidad de crear una vanguardia o un partido comunista sólo en Euskadi, quiero añadir que -sin ningún género de dudas- tal partido llegará, pero por vías que esos “leninistas” ni siquiera son capaces de sospechar; más bien llegará por las vías contrarias y por motivos que no tienen nada que ver con un “marco autónomo” que no existe por más partidos vascos que se fabriquen.

Como poco, me parece oportunista que los otros “leninistas”, los españoles y franceses, se declaren “solidarios” con la lucha de liberación nacional de Euskadi porque -en mi oponión- lo que deberían hacer es asumirla como cosa propia, que es algo bien distinto de lo anterior. Esto no lo digo sólo por aquella frase tan famosa y tan cierta de Engels de que “un pueblo que oprime a otros no puede ser libre”, sino por una cuestión de clase, a saber, porque la lucha de liberación nacional, como cualquier otra lucha contra la opresión, debe dirigirla la clase obrera, que es algo muy diferente de la solidaridad.

Al menos yo entiendo así el leninismo, lo que enlaza directamente con eso que González llama una y otra vez “conciencia” y “factor subjetivo” y que es tan viejo como el “Manifiesto Comunista”, donde Marx y Engels ya dijeron que la “organización del proletariado como clase” no es más que el partido comunista o, en otras palabras, la vanguardia dirigente, el verdadero componente decisivo de cualquier lucha, incluida la que se dirige contra la opresión nacional. Sin embargo, en su escrito González alude a cualquier cosa menos a ello. Repite una y otra vez la palabra “conciencia”, “sujeto revolucionario”, “pueblo concienciado” que, en efecto, no son otra cosa que idealismo y, lo que es peor, conducen al fracaso inevitablemente.

Es un tópico tratar de apañar ambos aspectos con frases, tales como “el íntimo vínculo de lo objetivo con lo subjetivo”, que es más de lo mismo: se repite en boca de todos, pero no va más allá. Siempe queda muy bien en cualquier artículo, cuando en la práctica está ocurriendo todo lo contrario.

En cualquier batalla, los errores son muy importantes, naturalmente, y es inevitable cometerlos. Sin embargo, lo peor es cuando no se corrijen y se convierten así en verdaderas lacras, que se van arrastrando durante décadas. El desastre llega cuando, además, alguien pretende hacer pasar tales errores como si fueran grandes aciertos. También es una forma de idealismo, esa concepción fantástica de la historia que se alimenta de sí misma, de sus mitos y sus leyendas. Sólo ve aciertos por todas partes, confunde los aciertos con los errores y se enfada cuando alguien le critica sus errores. El idealista cree que las críticas son ataques. No se da cuenta de que si le criticas es para que logre los objetivos que se ha propuesto.



Más información:
– En respuesta al articulo de Olarieta ‘En Euskadi el idealismo histórico es una lacra’
– En Euskadi el idealismo histórico es una lacra
– Euskal Herria marco autónomo de lucha de clases

Mario Soares: un lacayo del imperialismo

Darío Herchhoren

La noticia de la muerte de Mario Soares a los 92 años, me pone de actualidad el nombre de un político particularmente odioso. La revolución de los claveles que fue el 25 de abril de 1974, tuvo un eco enorme en América Latina y significó sin duda un cambio de enorme importancia en la política portuguesa.

En ese año de 1974, tuve la ocasión de reunirme en Montevideo con dos de los jefes de dicha revolución, que eran el Almirante Rosa Coutinho, y el Brigadier Otelo Saraiva de Carvalho, que viajaron de incógnito a Uruguay para reunirse con algunos de los apoyos que dicha Revolución tenía en Sudamérica.

Yo concurrí en representación de la organización político militar Montoneros, que por aquellos años ya estaba batallando contra la derecha peronista encarnada por el entonces ministro  de Bienestar Social de Argentina José López Rega fundador de la criminal Triple A.

De esa guisa, recibí junto con los compañeros que me acompañaban una información valiosísima y tuve la oportunidad de valorar personalmente la arrolladora personalidad tanto de Rosa Coutinho como de Otelo Saraiva.

Otelo no era un militar de carrera y provenía de lo que eran las milicias universitarias que el salazarismo había copiado de España, y había sido nombrado por el gobierno de Marcelo Caetano sustituto de Salazar; jefe del COPCON, que era el Comando Operacional del Continente encargado de diseñar y operar la política colonial portuguesa en Africa y tratar de sofocar la rebelión de las colonias africanas en busca de su independencia.

Rosa Coutinho era el almirante Jefe de Operaciones de la Flota de Guerra de la marina portuguesa, y en tal carácter era el que daba las instrucciones operativas a los buques militares portugueses que operaban en puertos africanos.

Ambos fueron los jefes de la conspiración anti salazarista, que estalló el día 25 de abril de 1974 con la transmisión por Radio Renascenza de la canción Grándola Vila Morena del poeta José Zeca Afonso, que era la contraseña que puso en marcha la Revolución de los Claveles.

Dentro del grupo civil de apoyo a la revolución había personas como el inolvidable Alvaro Cunhal en aquel entonces  Secretario General del Partido Comunista Portugués, que había logrado fugar de la prisión de Peniche, próxima a Lisboa, y Mario Soares, Secretario General del Partido Socialista, que estaba exiliado en Francia.

Marcelo Caetano era el fiel reflejo de Antonio de Oliveira Salazar, y quienes los conocían decían que la única diferencia entre ambos, era que Marcelo se había casado a diferencia del misógino y asexuado Salazar, y cuando los militares irrumpieron en su despacho del Palacio de Sao Bento y le tomaron prisionero, lo introdujeron en un coche y lo dejaron en su casa, porque vieron que no era capaz de entender que el salazarismo había caido.

Se nombró entonces un presidente provisional de la República, que en principio iba a ser el mariscal Antonio de Spínola, de innegable autoridad en el ejèrcito portugués, pero de origen aristocrático; pero finalmente se designó al Brigadier Vasco Lourenzo, que pertenecía al Partido Comunista.

El nuevo gobierno, inicia la reforma agraria, y liquida los grandes latifundios de la región del Alentejo, que es la Extremadura portuguesa e inicia una reforma urbana, entregando en propiedad las viviendas alquiladas; legalizan los partidos políticos, se retoman relaciones diplomáticas con la URSS y se reconoce al gobierno de Cuba; y lo más importante; se inician negociaciones con las colonias africanas para su independencia.

Todo esto puso en guardia a la vieja derecha, y también a los servidores del imperio. En nuestras conversaciones en Montevideo me explicaron que el Partido Socialista, y su «lider» Mario Soares era en realidad un informante de la CIA, que estaba en nómina de la CIA; es decir que recibía billetes de banco por su tarea. Todo esto culminó, cuando se produjo el relevo del brigadier Vasco Lourenzo, miembro del Partido Comunista que era el presidente de la República Portuguesa por el general Antonio Ramalho Eanes.

El demócrata Soares, viajó a Lages, la base que la OTAN tenía y tiene en las Azores, para solicitar su apoyo (intervención) para echar a Vasco Lourenzo. Ello precipitó su caída, y el ascenso del general Ramalho Eanes, que tuvo como primer ministro al propio Soares, evidentemente un otanista, y servidor lacayo del imperio.

En los años posteriores seguí mis contactos con Otelo Saraiva de Carvalho, y siempre me manifestaba que el general Ramalho Eanes, último presidente militar representante del movimiento de las fuerzas armadas, sentía un profundo desprecio por Soares, a quien consideraba simplemente un puto soplón, sin relieve alguno.

Este es el hombre que ha muerto, al cual le rinden homenaje otros miserables como Felipe González y el criminal Javier Solana.

Las oscuras maniobras del Ministerio del Interior contra el independentismo catalán

Villarejo, el comisario oscuro
Las oscuras maniobras del Ministerio del Interior para acabar con los líderes nacionalistas de Catalunya, en la época de Jorge Fernández Díaz, pasaron por la utilización de empresas privadas pagadas con fondos públicos y reservados, como demuestran la imagen y los whatsapps obtenidos por Público en exclusiva, así como las notas informativas del comisario José Manuel Villarejo Pérez, autodenominado «agente encubierto» de la Policía y empresario de éxito.

En 2014 el ministro se reunió con el exdirector de la Oficina Antifraude de Catalunya, Daniel de Alfonso, para conspirar contra Xavier Trías, Francesc Homs, Oriol Junqueras y Artur Mas. En una terraza de Barcelona, sentados a la misma mesa, están los detectives Antonio Giménez Raso –además policía en segunda actividad a pesar de ser una profesión incompatible, según la Ley de Funcionarios de la Administración Pública– y los exempleados de la agencia Método 3, Julián Peribáñez y Antonio Tamarit.

Son ex compañeros de trabajo. Cuando Giménez Raso pidió el pase en segunda actividad de la policía, a mediados de la década del 2000, creó una sociedad de investigación privada con María Férnández Lado, conocida como Marita y madre del exdirector de la agencia de detectives Método 3, Francisco Marco. Allí conoció a Peribáñez y Tamarit, de quienes se serviría años después, cuando abandonó Consultoría de Seguridad Avanzada S.L para ser socio –a partir de 2008– del comisario José Manuel Villarejo en Servicios de Investigación y Detección S.L.

Entre medias, El Bigotes –como se conoce a Giménez Raso en el mundo de la investigación privada– estuvo en prisión preventiva por estar relacionado con una red de narcotráfico, aunque fue absuelto tanto por la Audiencia Provincial de Barcelona como por el Tribunal Supremo.

Sorprendentemente, la Policía nunca le abrió un expediente a su todavía agente por esos hechos. Además, hasta al menos la jubilación del ex Director Adjunto Operativo (DAO), Eugenio Pino, siguió trabajando para la cúpula policial de manera privada, a través del entramado empresarial del funcionario Villarejo, y cobrando por sus servicios.

Pagos pendientes de Interior por ‘trabajos’ externos

La brigada política del Ministerio del Interior que dirigía el número dos de la Policía, el ya jubilado Eugenio Pino, estaba en plena actividad, aunque ya habían comenzado las tensiones entre dos personas de la confianza del DAO: el comisario Marcelino Martín Blas, jefe de Asuntos Internos, y Villarejo, único miembro conocido de una supuesta unidad de inteligencia policial.

En las notas informativas que el agente encubierto ha entregado a los dueños de la Banca Privada d’Andorra, los hermanos Higini y Ramón Cierco –para que los presenten en su defensa y en una querella contra Martín Blas–, y que están fechadas entre julio de 2014 y enero de 2015, el propio Villarejo reconoce que ha puesto sus empresas al servicio de la Operación Cataluña y que aún no le han pagado los servicios.

En concreto, escribe (en tercera persona) en una nota informativa con fecha de 4 de julio de 2014 cuál es su situación como adscrito a la DAO: «No usa despacho en ninguna sede policial, menos aún en la DAO, empleando por medida de seguridad para el contacto con sus colaboradores, una minúscula oficina alquilada con documentación operativa, cuyos gastos por cierto, aún no se le han abonado, a pesar de que se articuló la misma por orden de la superioridad».

Asegura también Villarejo que al no estar cumpliendo «la superioridad» como «única ayuda» cuenta con la que «a nivel privado recibe de empleados de la estructura empresarial familiar, firmas a las que en la mayoría de las ocasiones utiliza como cobertura para sus actividades de interés policial, todo ello además, sin coste alguno para el erario público».

Sin embargo, diferentes fuentes tanto de la Policía como del mundo judicial y empresarial aseguran que «son muchos los trabajos paralelos que esas empresas y Antonio Giménez Raso, socio de Villarejo, han hecho para la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal [UDEF], por ejemplo en el caso Gürtel, lo que motivó que en 2014 la Unidad de Asuntos Internos que dirigía el comisario Marcelino Martín Blas realizara una investigación que remitió a la Fiscalía Anticorrupción en la denominada Operación Colombo, en la que se relacionaban borradores de la UDEF con documentación hallada en el registro de la agencia de detectives Método 3 llevada a cabo en 2013″.  

El contenido de los whatsapps incriminatorios

Una de las pruebas clave de que los detectives recibieron dinero de los fondos reservados está contenida en el listado de más de 800 mensajes de WhatsApp cruzados entre Peribáñez y su compañera sentimental en aquellas fechas, una mujer que reside en Miami y acaba de denunciar ante los Mossos d’Esquadra que está siendo amenazada –incluso con el secuestro de su hija– por haber facilitado ese material al exdirector de Método 3, Francisco Marco.

La mujer, que ruega enfáticamente no ser identificada, ha denunciado que Peribáñez trabajaba para la policía y que ella lo vio reunirse, junto a su compañero Tamarit, con El Bigotes, un hombre al que identificó mucho después (al ver su foto) como Antonio Giménez Raso, quien presuntamente era el que les facilitaba el dinero de los fondos de Interior. Que este último era el enlace policial de los detectives queda bastante claro en el whatsapp que envía Peribáñez el 17 de enero de 2014: ‘Reunión con ag, el bigotes’

A lo largo del largo historial de mensajes quedará bien claro que “ag” es Antonio Giménez, quien actúa con el sobrenombre de “Andrés” durante toda la Operación Cataluña. Casi un año después de ese mensaje, Peribáñez dejará constancia por escrito, en conversación con su pareja, que está recibiendo dinero de Interior por sus labores de espionaje de políticos catalanes. Estos son los cuatro whatsapps:

1/12/14
P.– ‘He ido a buscar un regalito para mí’

Ella.– ‘Ah el dinero q te paga la gente esa verdad’
P.– ‘Ssssshhhh es un regalito’
Ella.– ‘Cuantos informes hicistes para ganar eso’

El diálogo no deja lugar a dudas, Peribáñez está cobrando en secreto por hacer informes sobre políticos catalanes para la cúpula de Interior con el fin de descarrilar el proceso soberanista. Otros de esos mensajes de WhatsApp muestran claramente que es Antonio Giménez Raso, alias Andrés o El Bigotes, quien está repartiendo esos fondos, que no sólo los entrega a esos detectives sino también a otros colaboradores y testigos que participan en la llamada Operación Cataluña, según diversas fuentes coincidentes, policiales y judiciales, consultadas por este diario.

Del informe Pujol a las notas informativas a favor de los Cierco

Peribáñez y Tamarit llevaban tiempo colaborando con los Giménez Raso. Fuentes policiales y del sector de la investigación privada sitúan esta cooperación mucho antes, cuando en 2012 el agente Villarejo se hizo pasar por el periodista Javier Hidalgo y comunicó a la exnovia de Jordi Pujol Ferrusola, Victoria Álvarez, que había sido grabada en el restaurante La Camarga en una trampa tendida por los líderes del Partido Popular, Alicia Sánchez Camacho y Jorge Moragas.

Según estas fuentes, a finales de verano de 2012 la UDEF que dirigía el comisario José Luis Olivera –hombre cercano al ministro Fernández Díaz, a la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, y a su esposo Ignacio López del Hierro– ya elabora una nota con parte de la información que aparece en la conversación de La Camarga, encargada a la agencia de detectives Método 3.

Sin embargo, no es hasta finales de 2012 cuando José Villarejo, haciéndose pasar por el periodista Javier Hidalgo, informa de esta grabación a Victoria Álvarez y consigue reunirse con ella gracias a que Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta le dijeron a la ex de Pujol Jr que confiara en el colaborador de sus informaciones.

Una vez convencida Vicky, Villarejo le presenta a Antonio Giménez Raso, a quien le hace pasar por el inspector jefe de la UDEF de Catalunya, Andrés García. No es a la única testigo de un caso de corrupción en la que el comisario en activo y el policía en segunda actividad les van con la misma coartada.

El propio Villarejo delata otro dato importante de esta participación en los informes tóxicos de la Operación Cataluña de su socio Giménez Raso y de Tamarit y Peribañez en sus notas informativas entregadas a los dueños del BPA para su defensa –aunque están imputados no sólo en Andorra sino también en Madrid por blanqueo de capitales–.

En esta ocasión, fechada el 21 de diciembre de 2014 –cuando ya sabe que está siendo investigado por Asuntos Internos por la grabación de una reunión con el CNI en el caso del pequeño Nicolás– intenta acusar al comisario Martín Blas y al inspector Rubén López de actividades ilegales en la investigación de los Pujol y afirma que éstos se autoenviaron «el 13-4-2014 una carta certificada urgente desde la oficina 0827694 de Barcelona con el nombre de Andrés García como remitente, para así justificar una supuesta denuncia anónima».

Resulta curioso, “porque acreditar una denuncia anónima cuando hay un remitente, Andrés García que se llama igual que el alias que emplea Giménez Raso, y hasta se sabe la oficina de correos y el día, teniendo en cuenta que hay cámaras de seguridad en las oficinas de correos, parece que es algo sencillo”, subrayan fuentes cercanas a la Dirección Adjunta Operativa, que además niegan que ningún anónimo llegase a Asuntos Internos en esas fechas.

Demasiados indicios de una conspiración que ya es evidencia.

Un chantaje a la monarquía salva a los Pujol de acabar en la cárcel

El ex molt honorable, Jordi Pujol, ya hizo un amago durante su comparecencia en el Parlament catalán, el 25 de septiembre de 2014, cuando al ser interpelado sobre el origen de su fortuna que atribuía a la herencia de su padre, y ante las dudas de algunos diputados, manifestó que si ponía en marcha el ventilador se iba a armar gorda.

Lo que pocos conocen, pero sí el Gobierno Rajoy, la oposición y los centros de poder, es que tras el escándalo de Banca Catalana, Pujol lo tuvo claro. Logró que los miembros del tribunal que le juzgaba fueran convenientemente tocados. De forma incomprensible, salió absuelto.

El Gobierno de Felipe González había ordenado a los fiscales que dejaran en paz al molt honorable. El fiscal Villarejo admitió que:

“Piqué Vidal hizo una lista de los 41 magistrados de la Audiencia de Barcelona que tenían que decidir si procesaban o no a Pujol y visitó uno a uno a los que calculaba que estaban más dispuestos a dejarse convencer. Y a cada uno de ellos les hizo una oferta que no pudieron rechazar”.

Se sabe que Jordi Pujol lleva más de treinta años acumulando dossiers en los que se implica a Felipe González, José María Aznar y el Rey Emérito Juan Carlos I, entre otros.

Victoria Álvarez, la valiente exnovia de Jordi Pujol Ferrusola lo confirma. Álvarez puso la primera piedra para abrir el “melón” judicial del clan Pujol. Su declaración ante la policía en el complejo de Canillas (Madrid) el 13 de diciembre de 2012 y la que prestó ante el juez Pablo Ruz el 17 de enero de 2013 en la Audiencia Nacional permitieron investigar los negocios de quien fuera su pareja, Jordi Pujol Ferrusola.

Esta denuncia, el relato del famoso viaje a Andorra “con fajos de billetes de 500 euros” en el maletero del coche de “junior”, fue la puesta del cascabel al gato, a la que nadie se había atrevido -o a nadie le había interesado- en los últimos 30 años. Hoy, toda la familia -Jordi Pujol, Marta Ferrusola y sus siete hijos- están imputados en varios juzgados. Pero todo indica que no pisarán la cárcel.

Fuente: http://noticierouniversal.com/espana/pujol-no-va-a-la-carcel-dossiers/

Estados Unidos lanzó 72 bombas diarias el año pasado en los frentes bélicos que tiene abiertos

Obama es el Premio Nobel de la Paz que más bombas ha lanzado en todo el mundo. Le galardonaron al inicio de su mandato porque en Oslo ya sabían que era un pacifista. No necesitaba demostrar nada. Luego, a lo largo de su estancia al frente de la Casa Blanca, no ha habido ni un sólo dia sin que en algún lugar del mundo hubiera alguna batalla que tuviera al ejército de Estados Unidos como protagonista. Ni un solo día de paz.

En Afganistán la guerra dura ya 15 años y los últimos datos del Centcom, el mando del Pentágono en Oriente Medio, ponen de relieve que los ataques aéreos aumentaron un 40 por ciento el año pasado respecto al anterior.

Durante los mismos, los aviones de Estados Unidos lanzaron 1.337 bombas sobre el suelo de Afganistán, un signo inequívoco de la escalada de la guerra, que contrasta con las promesas de Obama de sacar al ejército de aquel país. Al presentar su informe, el general Charles Cleveland manifestó que este año tienen intención de continuar los bombardeos “agresivamente” para alcanzar efectos estratégicos.

Lo mismo que en otras zonas de Oriente Medio, como Irak o Siria, los bombardeos en Afganistán no sólo no sirven para nada sino que son contraproducentes. A lo largo del año pasado el ejército afgano no ha hecho más que retroceder a un ritmo alarmante. A fecha de hoy los talibanes controlan un territorio más extenso que en cualquier otro momento desde que se inició la invasión en 2001.

En total, el año pasado la aviación de Estados Unidos lanzó un promedio de 72 bombas diarias en los múltiples frentes bélicos que tiene abiertos por el mundo. Aunque esos bombardeos no tienen ningún efecto militar, han matado y mutilado a infinidad de personas y destruido ciudades enteras.

Los medios de comunicación no tienen en cuenta ninguna de esas 72 bombas diarias. Pero basta que una única bomba estalle ocasionalmente en el interior de Estados Unidos para que llegue a la primera plana de las noticias.

Absueltos dos mossos que golpearon a un manifestante al no poder identificarle

La Audiencia de Barcelona ha absuelto a dos mossos d’Esquadra acusados de un delito de lesiones a un manifestante que participaba en una concentración antifascista en la capital catalana durante el 12 de octubre de 2012, al no poderse determinar la identidad de los autores.

La sentencia considera probado que dos mossos no identificados agredieron al manifestante con las defensas reglamentarias en una actuación durante un altercado entre participantes en la manifestación antifascista y una familia que llevaba una bandera monarco-fascista.

Según el relato de los hechos de la sentencia, el 12 de octubre de 2012 el agredido participaba en una manifestación antifascista de la plaza Universitat, mientras en la plaza Catalunya había una concentración por la unidad de España.

En un momento, pasaron por la plaza Universitat un hombre con sus tres hijos llevando de forma ostensible una bandera monarco-fascista en la mano, lo que provocó la reacción airada de los manifestantes, y el lesionado intentó arrebatarles la bandera fascista, cayendo al suelo, y provocando la intervención de los Mossos.

El tribunal no considera probado que los dos polizontes acusados, que fueron los que identificaron y detuvieron posteriormente al lesionado, fueran los autores de las lesiones ya que ni el afectado ni los testigos les pudieron identificar, aunque sí ha llegado al convencimiento de que sus lesiones las causó una actuación de los policías de este cuerpo policial.

El sindicato de los Mossos d’Esquadra SPC ha destacado la absolución de los dos acusados y han considerado que “una vez más ha quedado evidenciada la persecución a la que se ven sometidos los trabajadores públicos de este país por parte de los habituales grupos minoritarios”.

Descubren en Alepo un depósito de armas químicas elaboradas en Arabia saudí

En el curso del desminado y las operaciones de limpieza en los barrios orientales de Alepo, el ejército sirio descubrió ayer un almacén de armamento químico que había estado en poder del Frente Al-Nosra hasta la liberación de la ciudad.
El depósito contenía gran cantidad de cloro elaborado en Arabia saudí así como instrumentos para fabricar los explosivos. Los expertos rusos han dicho que la cantidad descubierta sería suficiente para volar toda la región de Alepo.

En diciembre de 2015 el Ejército sirio encontró almacén para la fabricación de armas químicas en un hospital instalado por los terroristas en la provincia de Latakia. Los yihadistas tenían previsto lanzar las armas químicas durante sus ataques y después responsabilizar al gobierno de Bashar Al-Assad.

A lo largo de toda la guerra, el uso de armamento químico ha sido otra de las campañas continuas de descréto lanzadas contra el gobierno de Damasco. En junio de 2015 Human Rights Watch afirmaba que el gobierno sirio había reanudado el uso de sustancias químicas en diversos ataques con barriles llenos de explosivos en la provincia de Idlib (1).

En agosto del año pasado Amnistía Internacional aseguraba que el ejército sirio habia lanzado un ataque con cloro contra en el barrio de Al-Zibdiye de Alepo, “una alarmante señal de que las fuerzas gubernamentales sirias están intensificando el uso de armas químicas contra civiles”, decía el comunicado de esos farsantes (2).

Lo mismo aseguraba un mes después el Observatorio Sirio de Derechos Humanos insistía en que el ejército sirio había lanzado un ataque con gas en un barrio del norte de Alepo.

Estas intoxicaciones de las ONG eran de todo punto inverosímiles porque en 2013 el gobierno de Damasco destruyó su arsenal químico en virtud de una resolución aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que fue verificado por Rusia y observadores internacionales.

(1) https://mundo.sputniknews.com/orientemedio/201506041038020306/
(2) https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/siria-nuevo-ataque-quimico-contra-alepo-un-crimen-de-guerra/

Fischer: un pacifista que exige el rearme del ejército alemán

No hay nada más peligroso que un pacifista, porque llaman a la guerra mientras hablan de paz. Es el caso de un personaje siniestro, Joschka Fischer, que llegó a ser jefe de Los Verdes en Alemania procedente de los más furibundos grupúsculos de la extrema izquierda, un poco al estilo del portugués Durao Barroso, que saltó del maoísmo al banco Goldman Sachs después de un triste periplo en la Comisión Europea.

El pacifista Fischer llegó a ser ministro de Asuntos Exteriores y le correspondió el honor de ser el primero que sacó al ejército alemán fuera de su país desde 1945. Siempre se mostró partidario del rearme de Alemania y el mantenimiento de una alianza estrecha entre la Unión Europea y Estados Unidos dentro de la OTAN.

Ese fue el motivo de la crisis de gobierno en 2003 entre Los Verdes y la socialdemocracia. A diferencia de Fischer, el canciller Schröder pretendía reforzar los lazos de Alemania con Rusia.

Pero los tiempos están cambiando a marchas aceleradas, incluso para el canalla de Fischer, que de tonto no tiene un pelo. Ahora mismo, con el acercamiento entre Trump y Putin, la OTAN ya no es una apuesta segura para el imperialismo alemán, por lo que Fischer propone el rearme del Bundeswehr y una mayor aproximación a Francia, independientemente de la Unión Europea. Así lo ha manifestado en un artículo que publicó el lunes el diario Süddeutsche Zeitung.

La llegada de Trump a Washington va a sacudir la Unión Europea, pronostica Fischer, tanto como a la OTAN. Ni una ni otra son fiables para Alemania porque desde Washington y Moscú van a tratar de desestabilizar al Viejo Continente apoyando a los movimientos nacionalistas, contrarios a Unión, que necesita un Plan B, alternativo al actual.

El plan de Fischer es constituir a la Unión Europea en un tercero en discordia, incluso sin la Unión, sobre la base de los Estados que forman parte de ella, por lo que no es nada diferente de las propuestas de los partidos euroescépticos, tan en boga, como el Frente Nacional en Francia o el Movimiento 5 Estrellas en Italia.

El impulso al nuevo militarismo alemán no es, sin embargo, obra sólo de Fischer. Comenzó hace tres años cuando el preseidente alemán Gauck, el ministro de Asuntos Exteriores Frank-Walter Steinmeier y la ministra de Defensa Ursula von der Leyen proclamaron solemnemente el “fin de la contención alemana” y, como consecuencia de ello, el militarismo, el rearme y las aventuras bélicas más allá de las fronteras.

Ahora mismo el Bundeswehr inicia una de esas salidas y pronto estará desplegado en Mali, en el corazón del Sahel. Nada menos.

El gobierno del PSOE sobornó a la policía uruguaya para perseguir a los refugiados vascos

El GAL: Barrionuevo, González y Vera
“Ya me enteré de su accidente. Espero que tanto usted como sus amigos estén bien. Hay que tener cuidado. Mucho cuidado”. Hace algunos años un informante de la Policía uruguaya se dirigía de esa forma a un periodista de ese país que había vivido una temporada en Donostia. Una noche, el coche en el que viajaba junto a personas del ámbito abertzale se dio de frente contra otro vehículo en una carretera del interior de Gipuzkoa. Pocos meses después, cuando el accidentado se encontraba de regreso en Uruguay, aquel tipo misterioso le hizo saber que conocía todos sus movimientos. Algunos no se sorprendieron: en la Casa Vasca de Montevideo ya habían visto a ese individuo en varias ocasiones.

Esta anécdota –confirmada a Público por su protagonista- es apenas un ejemplo de lo que ocurría en el entorno de las instituciones y colectivos vascos de Uruguay. Desde finales de los años ochenta, una larga lista de individuos “curiosos” desfilaron por sus instalaciones, se hicieron amigos de sus directivos… y obtuvieron datos que acababan en Madrid. Así funcionaba una nutrida red de “colaboradores” de la policía española que se dedicaba a “monitorear” las actividades de la diáspora vasca en el país del ex presidente José “Pepe” Mujica, quien también tiene raíces familiares en Euskadi.

Las anécdotas –y sospechas- de los últimos años acaban de ser confirmadas por el semanario Brecha, una veterana publicación de la izquierda uruguaya. Según relata el prestigioso periodista Samuel Blixen, el Gobierno de Felipe González pagó “generosos sobornos a los principales jerarcas de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) de la Policía” de ese país sudamericano. Su denuncia está amparada por documentos de la Inteligencia militar de Uruguay hasta ahora desconocidos. De acuerdo al artículo escrito por Blixen, el ex secretario de Estado de Seguridad en el Gobierno de González, Rafael Vera –quien posteriormente fue condenado por su pertenencia al GAL-, estuvo al frente de esa trama.

“En la cúspide de su arbitrariedad prepotente, hija de una actitud que después lo llevaría a la cárcel, Rafael Vera, niño mimado del Partido Socialista Obrero Español, desembarcó su arrogancia en Montevideo, un día de julio de 1989, en su calidad de secretario de Estado de seguridad del gobierno de España. Traía unos vídeos y muchas pesetas”, señala el periodista en su crónica. Por entonces, el objetivo de Felipe González era perseguir a un grupo de 15 refugiados vascos que vivían en Uruguay y que tenían diferentes grados de vinculación con el movimiento abertzale. Algunos habían pertenecido a ETA. Otros no. Lo que sí les unía era el miedo a ser atrapados por el GAL, que ya había mostrado sus virtudes asesinas.

De acuerdo a la documentación recogida por la publicación uruguaya, la Dirección General de Información de Defensa de ese país había llegado a un acuerdo con los exiliados: “Mientras no intervinieran en asuntos internos de Uruguay, y se dedicaran exclusivamente a trabajar para vivir, se haría la vista gorda sobre la documentación que habían obtenido mediante una ‘inscripción tardía’”. “De hecho, tenían documentos auténticos, pero sus nombres y apellidos eran falsos, inventados; la documentación falsa-real incluía a hombres, mujeres y niños –apunta Blixen-. El acuerdo entre la Inteligencia militar uruguaya y los refugiados vascos funcionó hasta mayo de 1992, pero éstos estuvieron sometidos a una estricta vigilancia”.


‘Hay bastante dinero’

Según esos documentos, “Vera hizo entrega a la Policía uruguaya de una donación de 4 mil revólveres, pero no solicitó la captura de los vascos”. “A Uruguay le llegaría el turno después que México expulsara a un etarra y Venezuela hiciera lo propio”, señala el semanario. Para conseguirlo, el gobierno de González tiró de cartera: “De acuerdo a lo expresado, hay bastante dinero para volcar en la operación de ETA”, señalaba un informante policial apodado “Diego” en un informe fechado el 21 de agosto de 1989. Allí consta que uno de los policías que trabajaban para los servicios secretos españoles llegó a recibir el ofrecimiento de un sueldo de 300 euros al mes a cambio de vigilar a un exiliado vasco.

“Se volcaron todos los medios a esta operación, porque hay un importante aliciente económico de parte de los españoles. Esto ha creado discusiones a nivel del personal ya que no hay acuerdo entre quienes se reparte las cantidades disponibles”, señalaba el agente identificado como “Fabián” en uno de los documentos divulgados por Blixen. “Fabián explicó que todo aquel dinero era ‘guita extra’ y que hubo un ‘gran puterío’ por el reparto, ‘son 13 sueldos y agrégale un viaje de tanto en tanto para un jefe de grupo’”, subrayaba.

Las redadas se pagaban con créditos millonarios

Además de pagar a policías, el Gobierno del PSOE también supo conquistar al por entonces presidente de Uruguay, el conservador Luis Alberto Lacalle. “El 8 de abril de 1992, el presidente Luis Alberto Lacalle llegó de visita a España donde firmó un acuerdo por el cual el Gobierno de Felipe González le concedía a Uruguay un crédito superior a los 30.000 millones de pesetas, unos 300 millones de dólares. Cinco semanas después, el 15 de mayo, la policía irrumpió en el local del restaurante La Trainera y en sucesivos allanamientos en siete viviendas detuvo a 30 personas, entre ellos cuatro menores de edad”. “Dos días después, 13 ciudadanos vascos eran procesados, y en los calabozos de la DNII eran interrogados por el comisario antiterrorista español Carlos Fuentes”, recuerda el artículo publicado por Brecha.

Según consta en otros documentos, el Gobierno español consiguió que policías de este país participasen en los interrogatorios realizados a los vascos capturados en Montevideo. En un acta de la DNII uruguaya del 15 de mayo de 1992, consta que al menos uno de los agentes que interrogó a Josu Lariz –uno de los detenidos en aquella operación- utilizaba un lenguaje propio del castellano que se habla en España. “No conozco policías [uruguayos] tan castizos que hablen en segunda persona del plural. Eso demuestra que había policías españoles”, denunció algunos años después el parlamentario del Frente Amplio –coalición de izquierdas que hoy está en el Gobierno- Guillermo Chifflet.

Dos años después, el presidente Lacalle volvió a mostrar su “compromiso” con el ejecutivo de Felipe González: a pesar de lo estipulado por la normativa uruguaya en materia de asilo, el mandatario de aquel país aceptó el pedido de extradición que Madrid había formulado contra ocho refugiados vascos. Tres de ellos se pusieron en huelga de hambre y tuvieron que ser hospitalizados, lo que despertó una amplia movilización popular. El 24 de agosto de 1994, la Policía al mando del entonces ministro de Interior, Ángel María Gianola, cargó contra la multitud que protestaba fuera del Hospital Filtro y mató a dos jóvenes de 18 y 24 años de edad. Ocho años más tarde, el Gobierno de José María Aznar condecoró a Gianola con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Era una cuestión de gratitud.

Fuente: http://www.publico.es/politica/gobierno-felipe-gonzalez-soborno-policias.html

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