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El gobierno del PSOE sobornó a la policía uruguaya para perseguir a los refugiados vascos

El GAL: Barrionuevo, González y Vera
“Ya me enteré de su accidente. Espero que tanto usted como sus amigos estén bien. Hay que tener cuidado. Mucho cuidado”. Hace algunos años un informante de la Policía uruguaya se dirigía de esa forma a un periodista de ese país que había vivido una temporada en Donostia. Una noche, el coche en el que viajaba junto a personas del ámbito abertzale se dio de frente contra otro vehículo en una carretera del interior de Gipuzkoa. Pocos meses después, cuando el accidentado se encontraba de regreso en Uruguay, aquel tipo misterioso le hizo saber que conocía todos sus movimientos. Algunos no se sorprendieron: en la Casa Vasca de Montevideo ya habían visto a ese individuo en varias ocasiones.

Esta anécdota –confirmada a Público por su protagonista- es apenas un ejemplo de lo que ocurría en el entorno de las instituciones y colectivos vascos de Uruguay. Desde finales de los años ochenta, una larga lista de individuos “curiosos” desfilaron por sus instalaciones, se hicieron amigos de sus directivos… y obtuvieron datos que acababan en Madrid. Así funcionaba una nutrida red de “colaboradores” de la policía española que se dedicaba a “monitorear” las actividades de la diáspora vasca en el país del ex presidente José “Pepe” Mujica, quien también tiene raíces familiares en Euskadi.

Las anécdotas –y sospechas- de los últimos años acaban de ser confirmadas por el semanario Brecha, una veterana publicación de la izquierda uruguaya. Según relata el prestigioso periodista Samuel Blixen, el Gobierno de Felipe González pagó “generosos sobornos a los principales jerarcas de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) de la Policía” de ese país sudamericano. Su denuncia está amparada por documentos de la Inteligencia militar de Uruguay hasta ahora desconocidos. De acuerdo al artículo escrito por Blixen, el ex secretario de Estado de Seguridad en el Gobierno de González, Rafael Vera –quien posteriormente fue condenado por su pertenencia al GAL-, estuvo al frente de esa trama.

“En la cúspide de su arbitrariedad prepotente, hija de una actitud que después lo llevaría a la cárcel, Rafael Vera, niño mimado del Partido Socialista Obrero Español, desembarcó su arrogancia en Montevideo, un día de julio de 1989, en su calidad de secretario de Estado de seguridad del gobierno de España. Traía unos vídeos y muchas pesetas”, señala el periodista en su crónica. Por entonces, el objetivo de Felipe González era perseguir a un grupo de 15 refugiados vascos que vivían en Uruguay y que tenían diferentes grados de vinculación con el movimiento abertzale. Algunos habían pertenecido a ETA. Otros no. Lo que sí les unía era el miedo a ser atrapados por el GAL, que ya había mostrado sus virtudes asesinas.

De acuerdo a la documentación recogida por la publicación uruguaya, la Dirección General de Información de Defensa de ese país había llegado a un acuerdo con los exiliados: “Mientras no intervinieran en asuntos internos de Uruguay, y se dedicaran exclusivamente a trabajar para vivir, se haría la vista gorda sobre la documentación que habían obtenido mediante una ‘inscripción tardía’”. “De hecho, tenían documentos auténticos, pero sus nombres y apellidos eran falsos, inventados; la documentación falsa-real incluía a hombres, mujeres y niños –apunta Blixen-. El acuerdo entre la Inteligencia militar uruguaya y los refugiados vascos funcionó hasta mayo de 1992, pero éstos estuvieron sometidos a una estricta vigilancia”.


‘Hay bastante dinero’

Según esos documentos, “Vera hizo entrega a la Policía uruguaya de una donación de 4 mil revólveres, pero no solicitó la captura de los vascos”. “A Uruguay le llegaría el turno después que México expulsara a un etarra y Venezuela hiciera lo propio”, señala el semanario. Para conseguirlo, el gobierno de González tiró de cartera: “De acuerdo a lo expresado, hay bastante dinero para volcar en la operación de ETA”, señalaba un informante policial apodado “Diego” en un informe fechado el 21 de agosto de 1989. Allí consta que uno de los policías que trabajaban para los servicios secretos españoles llegó a recibir el ofrecimiento de un sueldo de 300 euros al mes a cambio de vigilar a un exiliado vasco.

“Se volcaron todos los medios a esta operación, porque hay un importante aliciente económico de parte de los españoles. Esto ha creado discusiones a nivel del personal ya que no hay acuerdo entre quienes se reparte las cantidades disponibles”, señalaba el agente identificado como “Fabián” en uno de los documentos divulgados por Blixen. “Fabián explicó que todo aquel dinero era ‘guita extra’ y que hubo un ‘gran puterío’ por el reparto, ‘son 13 sueldos y agrégale un viaje de tanto en tanto para un jefe de grupo’”, subrayaba.

Las redadas se pagaban con créditos millonarios

Además de pagar a policías, el Gobierno del PSOE también supo conquistar al por entonces presidente de Uruguay, el conservador Luis Alberto Lacalle. “El 8 de abril de 1992, el presidente Luis Alberto Lacalle llegó de visita a España donde firmó un acuerdo por el cual el Gobierno de Felipe González le concedía a Uruguay un crédito superior a los 30.000 millones de pesetas, unos 300 millones de dólares. Cinco semanas después, el 15 de mayo, la policía irrumpió en el local del restaurante La Trainera y en sucesivos allanamientos en siete viviendas detuvo a 30 personas, entre ellos cuatro menores de edad”. “Dos días después, 13 ciudadanos vascos eran procesados, y en los calabozos de la DNII eran interrogados por el comisario antiterrorista español Carlos Fuentes”, recuerda el artículo publicado por Brecha.

Según consta en otros documentos, el Gobierno español consiguió que policías de este país participasen en los interrogatorios realizados a los vascos capturados en Montevideo. En un acta de la DNII uruguaya del 15 de mayo de 1992, consta que al menos uno de los agentes que interrogó a Josu Lariz –uno de los detenidos en aquella operación- utilizaba un lenguaje propio del castellano que se habla en España. “No conozco policías [uruguayos] tan castizos que hablen en segunda persona del plural. Eso demuestra que había policías españoles”, denunció algunos años después el parlamentario del Frente Amplio –coalición de izquierdas que hoy está en el Gobierno- Guillermo Chifflet.

Dos años después, el presidente Lacalle volvió a mostrar su “compromiso” con el ejecutivo de Felipe González: a pesar de lo estipulado por la normativa uruguaya en materia de asilo, el mandatario de aquel país aceptó el pedido de extradición que Madrid había formulado contra ocho refugiados vascos. Tres de ellos se pusieron en huelga de hambre y tuvieron que ser hospitalizados, lo que despertó una amplia movilización popular. El 24 de agosto de 1994, la Policía al mando del entonces ministro de Interior, Ángel María Gianola, cargó contra la multitud que protestaba fuera del Hospital Filtro y mató a dos jóvenes de 18 y 24 años de edad. Ocho años más tarde, el Gobierno de José María Aznar condecoró a Gianola con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Era una cuestión de gratitud.

Fuente: http://www.publico.es/politica/gobierno-felipe-gonzalez-soborno-policias.html

La fiscalía de la Audiencia Nacional pide dos años y medio de cárcel por un chiste sobre Carrero Blanco

Cartel italiano de la película Operación Ogro
En setiembre la Audiencia Nacional llamó a declarar a Cassandra, una chica transgénero de 21 años, por una serie de chistes realizados en su cuenta de Twitter sobre el almirante franquista Carrero Blanco, antiguo presidente del Gobierno asesinado en un atentado cometido en 1973.

La joven, de 21 años y estudiante de historia publicó los comentarios entre noviembre de 2013 y enero de 2016 y ahora se ha encontrado con una resolución judicial en la que le piden dos años y seis meses de cárcel.

“Kissinger le regaló a Carrero Blanco un trozo de la luna, ETA le pagó el viaje a ella” o “¿Carrero Blanco también viajó al futuro con su coche?” son algunos de los comentarios publicados por la tuitera sobre el almirante fascista.

En un país fascista como España contar un chiste sobre alguien muerto hace casi medio siglo es un crimen, pero que cada año la Falange organice homenajes a dicho personaje es impune.

Que en Santoña se levante un monumento de 40 metros de altura a un almirante fascista, tampoco es delito.

Que la alcaldesa de Santoña, miembro del PSOE, acuda a los homenajes fascistas a Carrero Blanco, le parece normal a casi todo el mundo.

Que el partido del fascista de Revilla, el Partido Regionalista de Cantabria, vote a favor del homaneje municipal a un destacado dirigente del fascismo, incluso es lógico.

Que todos esos homenajes se llenen de banderas fascistas y se canten himnos fascistas es habitual es un país fascista.

Pero si cuentas un chiste sobre este sarcasmo de país te esperan dos años y medio de cárcel… ¿No les parece muy repugnante?

Documentos desclasificados aportan más datos sobre los vínculos del Dalai Lama con la CIA

La contrarrevolución tibetana en armas
Maxime Perrotin

La CIA y el Departamento de Estado han proporcionado estructura militar y apoyo político a los separatistas tibetanos en los países vecinos, pero también en Occidente. Esto es lo que revela una serie de documentos desclasificados que se centran en los años 60. Es una inmersión en los archivos de la Guerra Fría.

“La actividad tibetana de la CIA se compone de una acción política, de propaganda y de actividad paramilitar. El fin del programa en esta etapa es el mantenimiento activo del concepto político de un Tíbet autónomo en el propio Tíbet y entre los países extranjeros, principalmente en India, y construir una capacidad de resistencia a los posibles acontecimientos políticos en el interior de la China comunista”.

¿Wikileaks? No. Desde luego ese no es el único medio de conocer los pequeños secretos de las administraciones de Estados Unidos, que se suceden y son similares entre sí. El anterior párrafo es un extracto de un documento hecho público por el Departamento de Estado.

Las Agencias estadounidenses son las encargadas de la desclasificación de la mayoría de sus documentos, con una media de temporal de unos 25 años. Por lo que respecta a los asuntos exteriores, estos documentos son puestos a disposición del público por la Oficina de Asuntos Públicos del Departamento de Estado y su “Office of the Historian”. Publica una cantidad de material homérico, que reagrupa en más de 480 volúmenes las decisiones de política exterior más importantes de Estados Unidos desde 1861.

En el trigésimo volumen, que abarca los años 1964 a 1968, y principalmente dedicado a China, se encuentran numerosos documentos que tratan abiertamente el apoyo aportado por las Agencias norteamericanas a los tibetanos que habían decidido tomar las armas contra Pekín. Les proporcionaron apoyo diplomático dentro de la ONU y también ayuda paramilitar en Nepal y la India, cuando no directamente en territorio estadounidense.

Pero, ¿cómo apoyaba concretamente la CIA el Tíbet? El documento citado anteriormente trata sobre los gastos de la “operación” del “Programa tibetano”. Conocemos mediante este documento como la “Agencia” aportó su apoyo sobre el terreno, enviando “subsidios al entorno del Dalai Lama a Dharmsala, en India”, apoyando a “los guerrilleros tibetanos con base en Nepal”. La CIA detalla haber organizado a más de 2.000 combatientes tibetanos, 800 de ellos armados mediante suministros aéreos desde 1961, o cómo algunos de ellos (unos 250 en 1964) fueron transportados a Estados Unidos a fin de recibir un entrenamiento en “técnicas políticas, propagandísticas y paramilitares”, antes de ser devueltos a las zonas fronterizas del Tíbet. También se recuerdan los contactos con grupos de refugiados a fin de “mantener una correspondencia política” con vistas a “crear y reforzar una conciencia nacional tibetana entre estos refugiados”.

El documento cita numerosos equipos de vigilancia y comunicaciones en las fronteras, y también el establecimiento de una veintena de agentes directos en el Tíbet. A fin de “paliar la falta de funcionarios cualificados dotados de capacidades lingüísticas y administrativas”, que se presentaba como uno de los mayores problemas para los tibetanos, 20 “jóvenes funcionarios” fueron formados en la Universidad de Cornell, una formación que fue patrocinada por un “comité consultivo compuesto de eminentes ciudadanos norteamericanos”.

Son operaciones que dejan pistas, operaciones presupuestarias. A título de ejemplo, un informe del 9 de enero de 1964 lista los gastos ligados al “Programa Tibetano”. Entre el apoyo directo a los guerrilleros, los fondos para el Dalai Lama, diversas operaciones de relaciones públicas y de formación de cuadros civiles y militares, se llega a la considerable suma para la época de 1,7 millones de dólares-

Pero el apoyo estadounidense no se limita a ese estricto terreno. En el aspecto político y mediático, la “Agencia” aporta una ayuda nada despreciable al Dalai Lama y a sus seguidores. En Nueva York y Ginebra funda las Casas del Tíbet. “Las Casas están destinadas a servir de representación no oficial al Dalai Lama para mantener el concepto de una identidad política tibetana distinta. La Casa del Tíbet de Nueva York trabajará en estrecha colaboración con los seguidores tibetanos de Naciones Unidas, en particular la delegación malaya, irlandesa y tailandesa”.

Si la conciencia nacional tibetana debe nacer entre los exiliados, también debe nacer en sus países de acogida y en la opinión occidental, y mundial. Desde esta óptica política, Washington aporta una especial atención a India, vecina del Tíbet, con el fin de que aporte su apoyo en la ONU a las diferentes resoluciones relativas a la “cuestión tibetana”, o para servir de tribuna al Dalai Lama, como sucedió en la XIX Asamblea General, en donde la “cuestión del Tíbet” fue incluida en el orden del día por las delegaciones malaya, irlandesa y tailandesa. Entre los documentos publicados se encuentra un telegrama dirigido por el Departamento de Estado a la embajada estadounidense en India, en el que el presidente Lyndon Johnson asegura apoyo político y material al Dalai Lama.

A pie de página una nota de la embajada estadounidense dirigida a los tibetanos estipula que el Departamento de Estado “no espera ninguna publicidad sobre el intercambio de correspondencia”. En otro telegrama del Departamento de Estado, dirigido  su embajador en India, se transmite la consigna de “animar a India a adoptar una posición política más que humanitaria respecto al Tíbet”.

La ayuda de la CIA a los tibetanos sigue siendo mal conocida, y su influencia sobre el desarrollo de los acontecimientos fue disminuida parcialmente. Sin embargo, el “Programa tibetano” comenzó en 1956, el año que marca el inicio de los enfrentamientos entre rebeldes tibetanos y fuerzas chinas. En 1958 el Grupo Especial a cargo de la supervisión de las operaciones secretas de Estados Unidos concede “la aprobación inicial del apoyo secreto de la CIA la resistencia tibetana”. ¿Un detonante? El “levantamiento tibetano” que supone el éxodo de más de 80.000 tibetanos empieza en 1959.

Fuente: https://legrandsoir.info/la-cia-ce-discret-sponsor-du-dalai-lama.html

 

Más información:



La Unión Europea ya tiene su propio Ministerio franquista de Información

Por 304 votos contra 179 y 208 abstenciones el Parlamento europeo ha aprobado una resolución sobre “comunicación estratégica” cuyo objetivo es contrarrestar la propaganda que terceros (o sea, Rusia) llevan a cabo en contra de la Unión Europea. Desde su mismo enunciado la resolución es, pues, un fraude ya que aparenta un carácter defensivo que no tiene. Su objetivo no es otro que impedir la libre circulación de la información, imponer un canon, una versión oficial de cualquier acontecimiento al más puro estilo franquista, cuando dentro del gobierno existía un “Ministerio de Información” encargado de contar “la verdad”.

Lo mismo que el franquismo, la Unión Europea ha creado su propio “Ministerio de la Verdad” que editará dos boletines que cada Estado se encargará de distribuir entre sus súbditos a fin de que pueda conocer la verdad en bibliotecas, consejos de redacción, agencias de prensa y posiblemente encima de las barras de los bares, las mesillas de las peluquerías y las salas de espera de los dentistas.

Es el fascismo. A medida que el descrédito de los grandes medios de comunicación aumenta, la guerra sicológica arrecia y se convierte en auténtica propaganda de guerra como parte de la guerra misma, en la que se han involucrado a fondo las redes sociales, como Facebook, e incluso los monopolios informáticos, como Google, que la ha llevado hasta el navegador Chrome que es el más utilizado por los usuarios de internet.

La paranoia antirusa tiene muchos elementos comunes con la turca y su origen es igual de remoto. Surge en el siglo XI con el cisma de las iglesias orientales, que abandonan la disciplina romana, a partir de lo cual la jerarquía organiza una de tantas cazas de brujas bajo la acostumbrada amalgama de lo religioso con lo racial.

A diferencia de lo que hoy creen tantos colectivos, la propaganda no se difunde sino que se organiza, algo que en Roma la Curia conoce a la perfección porque desde hace más de mil años ha creado grandes organizaciones, como las universidades, dedicadas exclusivamente a llevar sus postulados ideológicos hasta los últimos rincones del mundo sometidos a su influencia.

Desde el siglo XV la iglesia romana creó y alimentó el fantasma de una Rusia asiática y bárbara, poniendo el epicentro de la batalla política e ideológica en el este de Europa, en la frontera misma que la separaba de los ortodoxos. La Universidad de Cracovia, en Polonia, una de las más antiguas del mundo, forjó una batería de concepciones que no sólo definían a los rusos y los turcos como herejes, lo peor del momento, sino como refugio de apóstatas. Ambos imperios, ruso y turco, desafiaban la autoridad romana acogiendo a quienes huían porque en el occidente de Europa les perseguían a causa de sus ideas. No consentían que fueran quemados en la hoguera.

El carácter tan sumamente reaccionario del catolicismo polaco tiene ese origen. Desde el siglo XV Polonia fue el primer muro de defensa de la auténtica cristiandad, por lo menos tanto como la Inquisición española, creada posteriormente para emprender otra batalla contra los judíos, los moriscos y luego los llamados protestantes. Los rescoldos de aquella persecución ideológica siguen humeando hoy y en España la “cultura” fascista, que es ampliamente dominante, es buena muestra de ello, de xenofobia, de islamofobia, de antisemitismo, favorecido porque quienes debieran hacerle frente siguen cruzados de brazos.

Pocos vecinos ha tenido la Unión Europea que le hayan mostrado mayor veneración que Rusia y Turquía, a quienes ha pagado con los desprecios más rotundos que cabe imaginar, verdaderamente intolerables. Podemos remontarnos a aquellos tiempos en que Gorbachov hablaba de “la casa común europea” o a los primeros discursos de Putin al llegar a la Presidencia, como el de 25 de setiembre de 2001 en el Bundestag, en el que propuso unificar medios a la Unión Europea, “con los hombres, el territorio y los recursos naturales rusos así como con el potencial económico, cultural y defensivo de Rusia” en un gran espacio económico desde Lisboa a Vladivostok.

Lo mismo que Turquía, durante décadas Rusia ha estado llamando a las puertas de la Unión Europea y hasta la fecha no ha recibido más que portazos, acompañados de la más repugnante de las campañas difamatorias que se recuerda desde los tiempos de la Guerra Fría.

En Euskadi el idealismo histórico es una lacra

Juan Manuel Olarieta
El artículo de Juanjo González sobre un tópico tan manoseado en Euskadi, como lo del “marco autónomo de lucha de clases”, que está en boca de casi todos, es un ejercicio de idealismo histórico que en muy pocas líneas compendia la mayor parte de las lacras que padecen algunos colectivos, cuya nota común es que confunden lo que hay con lo que les gustaría, con sus aspiraciones, sus deseos y sus anhelos.

Un pueblo que no conoce su pasado no puede construir ningún futuro y en pocos sitios como en Euskadi hay esa afición a buscar en la historia aquello que a algunos les gustaría encontrar, retorciendo los hechos más evidentes hasta convertirlos en una caricatura de sí mismos.

En el artículo que comento no queda claro si a la burguesía (calificada como vasca o vasco-española) no le interesaba el famoso “marco autónomo de lucha” o lo que no le interesaba era, simplemente, la lucha. Pero sobre todo, queda mucho menos claro si, independientemente de sus intereses, de lo que a la burguesía le gustara, había o no algo parecido a un “marco autónomo” de algo que tiene muchas definiciones y ninguna coincide porque nadie sabe lo que es.

La explicación de ello está en el propio relato, en donde se alude a la lucha de clases pero no a las clases mismas, lo que se evidencia en otro de esos tópicos que circulan por Euskadi, el de “pueblo trabajador vasco”, que suplanta al de “clase obrera”, que es el único científico, al menos para quienes consideran que la lucha de clases el el motor de la historia.

Por el contrario, el autor se desliza por otros derroteros muy distintos, en donde el denominado “pueblo trabajador vasco” es el único sujeto que puede llevar adelante la liberación (nacional y social, dice) de Euskal Herria. Son dos puntos de vista que corresponden a dos clases distintas. El de González es el propio del idealismo burgués, el del individualismo y el subjetivismo que se puede convertir en fuerza objetiva, la materialización de los anhelos y deseos más recónditos, los sueños de todo un pueblo hechos realidad.

Al otro lado está el punto de vista de esos “desconsiderados” que no tienen en cuenta ese “factor subjetivo” y hablan en el idioma de otra clase social, de fuerzas sociales y, en casos como el de Euskadi, de naciones y de movimientos de liberación nacional. Dado que esos “desconsiderados” son materialistas, le dan la vuelta al idealismo histórico de González al asegurar que el “factor subjetivo” es un reflejo del anterior.

La consecuencia de ello es que, como bien dice el artículo, “nuestra fuerza de hoy se nutre del ayer”, a lo cual hay que añadir que a nuestra falta de fuerza le pasa lo mismo. También se nutre del ayer. Si el movimiento de liberación nacional en Euskadi quiere ser fuerte, si quiere tener futuro, deberá conocer muy bien ese ayer, sus puntos fuertes y sus debilidades. Por lo demás, no se trata de algo privativo de ninguna nación oprimida, sino que es algo imprescindible para cualquier tipo de movimiento revolucionario.

Pues bien, el idealismo histórico no es otra cosa que una falsificación del pasado que condena a cualquier movimiento, incluido el de liberación nacional, a un callejón sin salida.

(*) http://odiodeclase.blogspot.com.es/2017/01/euskal-herria-marco-autonomo-de-lucha.html

El actor Danny Glover rinde homenaje al Che en Cuba

El actor estadounidense Danny Glover, un conocido luchador que ha sido varias veces detenido en su país por motivos políticos, ha participado en un homenaje al Che Guevara en Santa Clara, la ciudad cubana cuya liberación encabezó en 1959 al frente de las fuerzas armadas revolucionarias.

Jorgelina Pestana, presidenta del Asamblea Provincial del poder popular en la ciudad de Santa Clara, entregó al actor una estatua del Che Guevara y una revista especial que recoge la huella de Fidel Castro en aquella provincial del centro de la Isla.

Tras depositar una flor delante del nicho que alberga los restos del Che, Glover pronunció un breve discurso en el que glosó su admiración hacia el dirigente guerrillero que murió heroicamente en Bolivia.

“El recuerdo de esta visita permanecerá en mí. Es un lugar que quería visitar cuando planificamos este viaje a Cuba”, dijo el actor estadounidense, que estaba acompañado por su mujer, Elaine Cavalleiro, y por James Early, un intelectual y luchador político estadounidense.

“El Che siempre evoca una pasión extraordinaria para todos aquellos que asumen el desafío de cambiar la historia. Son momentos especiales. Cuando uno está en este sagrado sitio, el corazón empieza a latir más rápidamente. Haber venido hasta aquí será uno de los momentos más importantes para mí”, confesó emocionado.

Mucho antes de ser actor, Glover ya era un luchador comprometido, una faceta que nunca ha abandonado. Muchos actores aprovechan su fama para apoyar determinadas causas políticas, pero el caso de Danny Glover es al contrario. Es hijo de militantes políticos y desde su juventud participó, junto con su mujer, en el movimiento negro estadounidense.

Además de títulos comerciales, en su carrera como actor hay varias películas de denuncia política y social, como Bopha! (1993) o Boesman & Lena (2000), contrarias al apartheid sudafricano, un tema que trató en otras películas como Mandela (1987), donde encarnó al dirigente africano,  En busca del sueño americano (1996), Freedom Song (2000), o la genial Manderlay (2005) de Lars Von Trier.

En 2002 debutó como director con el drama Sólo un sueño, al que siguió Toussaint, una película basada en la biografía del hombre que dirigió la revolución de los esclavos en Haití en el siglo XVIII. Glover realizó la película con dinero del gobierno bolivariano de Venezuela.

España es el país del mundo con más muertos en las fosas comunes

Pinochet y el Rey Demérito de España
La evidente complicidad del régimen español con la dictadura argentina en los tiempos del gobierno del siniestro “Señor X” o Felipe González, donde la monarquía española dio cobijo a la criminal policía política de Videla en España, colaborando activamente para perseguir activistas en el exilio, encubriendo asesinatos de estado y terrorismo sobre quienes salieron de este país sudamericano huyendo de los masivos crímenes de lesa humanidad.

Esa pestilente herencia franquista de los gobiernos de la “democracia” de peineta y saqueo española se hizo evidente respaldando a quien hizo del crimen su metodología funesta, más de 30.000 personas desaparecidas no hicieron mella en la conciencia psicópata del antiguo líder del PSOE, ahora nacionalizado colombiano, activo defensor de pactos con la derecha ultraderechista que ahora ejerce el poder en este corrupto y podrido trozo de la tierra.

Es normal que Aznar, Zapatero y Rajoy colaboren activamente para encubrir a todo tipo de torturadores y asesinos de la dictadura franquista, cerrando todas las puertas para que se juzgue vivos o muertos a quienes participaron directa o indirectamente en el genocidio fascista español.

El actual régimen español en 2017 avergüenza al mundo al ser el segundo país con mayor número de personas asesinadas por el estado en fosas comunes y cunetas después de Camboya, si se tirara solo un poco de la manta se podría comprobar cómo la estrategia gubernamental es seguir tapando la sangre inocente, los brutales crímenes que denuncian diariamente cientos de miles de familiares de los asesinados.

Jamás podrá existir una democracia mientras esté sustentada en la ocultación premeditada de todo tipo de asesinatos, torturas aberrantes, violaciones, desapariciones, ejecuciones, fusilamientos, etc., encubriendo a personajes reclamados internacionalmente por la justicia, buscados por la Interpol como los policías Billy “El Niño”, Jesús Muñecas, el suegro del ex ministro de Justicia del PP Alberto Ruíz-Gallardón, el ex ministro franquista José Utrera Molina y otros fascistas vinculados al PP como el ministro de Interior Martín Villa.

El viejo Borbón no solo mató elefantes y pagó con dinero público sus putas y concubinas, también mantuvo oscuras relaciones con todo tipo de criminales como quienes ejecutaron a lo mejor del pueblo argentino, uruguayo o chileno, a miles de personas asesinadas por defender la democracia y la libertad.

Un día no muy lejano serán reconocidos como activos colaboradores directos de estos holocaustos fascistas en España y Latinoamérica, junto a Hitler, Mussolini, Franco, Videla, Pinochet o Bordaverry.

La historia jamás los absolverá.

Fuente: http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/2017/01/un-regimen-criminal-de-lesa-humanidad.html

¿Es que ya nadie hace caso de lo que dice la CIA?

Si, en el mundo aún hay quien tiene confianza en que la CIA dice la verdad. Aproximadamente un 17 por ciento.

A John Harwood, uno de esos periodistas estrella del New York Times y CNBC, se le ha ocurrido la triste iniciativa de averiguar a quién creen los internautas en el asunto del pirateo de los servidores del partido demócrata. Les ha propuesto que voten por los sesudos espías que trabajan para el gobierno de Washington, o bien por Wikileaks, que asegura que es mentira que las informaciones se las suministraran los rusos.

Los resultados de su cuenta de Twitter arrojan unos datos devastadores: de un total de 84.115 votantes la inmensa mayoría cree que los espías gringos mienten.

Detenidos dos periodistas holandeses por investigar el derribo del avión MH17 en el Donbás

Dos periodistas holandeses, Michel Spekkers y Stefan Beck, han sido detenidos por la policía de su país cuando volvían a Amsterdam del Donbás después de haber recopilado información sobre el derribo en 2014 del avión malayo MH17, atribuido por la intoxicaciòn propagandística del imperialismo a los milicianos que combaten contra el gobierno fascista de Kiev, e incluso a Rusia.

Aunque luego les puso en libertad, la policía les confiscó el material personal y profesional que habían logrado obtener en Donetsk: discos duros, cámaras de grabación, micrófonos, ordenadores, teléfonos móviles… El material, les dijo la policía, era ilegal. No se le ocurrió otra cosa mejor para “argumentar” tamaño atropello, aunque el sindicato de periodistas ha logrado precintar el material para que la policía no pueda borrarlo o modificarlo sin una previa orden judicial que, de momento, no se ha emitido.

Sin embargo, antes de lograr el precintado, la policía pudo manipular durante varias horas dichos materiales, por lo que su estado actual se desconoce.

Los periodistas viajaron al Donbás porque la investigación oficial sobre el “accidente” del vuelo MH17 tiene más agujeros que un colador y, como dice uno de los periodistas detenidos, el fiscal ha suministrado argumentos falsos sobre los motivos por los cuales la investigación no se puede llevar a cabo sobre el terreno, o sea, en el lugar en el que están las pruebas. Pero en estos casos, ¿a quién le interesan las pruebas?

La policía ha justificado la incautación diciendo que, entre el material hay vestigios del avión siniestrado, lo cual es cierto. Lo que no admiten es que si ese material tiene interés judicial, debió haberlo incautado la propia policía holandesa en el lugar de los hechos. Si no lo hizo es porque carece de tal interés y por lo tanto cualquiera puede recogerlo del suelo.

Los dos periodistas, conocidos en Holanda por importantes trabajos de investigación, hablaban ruso y viajaron por el Donbas en compañía de otro periodista británico, Graham Phillips, entrevistando a numerosos testigos del derribo del avión malayo y a quienes recogieron los restos sobre el terreno.

El derribo del MH17 sigue siendo un trauma en la sociedad holandesa porque la mayor parte de los pasajeros tenían dicha nacionalidad y sus familiares están muy lejos de haber quedado satisfechos con las conclusiones oficiales.

Sobra volver a insistir -una vez más- en que la detención de los dos periodistas holandeses y la confiscación de su material de trabajo no la va a publicar ninguna agencia de noticias, ni oficial ni “alternativa”, en toda la Unión Europea porque pone de manifiesto muchas cosas interesantes sobre las que deberíamos reflexionar un poco más:

a) el estado de la libertad de información en este santuario de todas las libertades que fue antaño Europa
b) el intento de mantener por la represión las versiones oficiales, por insólitas que sean
c) los obstáculos a la realización de cualquier investigación independiente (consecuencia de lo anterior)

Añadamos a ello otro punto importante para reflexionar: ¿cómo hubiera reaccionado la prensa del mundo entero si la detención de los dos periodistas holandeses se hubiera producido en Damasco, o en Pyongyang, o en Moscú, o en La Habana, o en Caracas?

Mientras tanto, determinados aviones se siguen “accidentando” de vez en cuando en regiones del mundo que padecen serios problemas, como desestabilizaciones y guerras de agresión.
Fuente: https://rg.ru/2017/01/09/gollandskij-zhurnalist-rasskazal-rg-o-zaderzhanii-v-donbasse.html

Estados Unidos va perdiendo la guerra comercial con China

John Weeks
La llamada telefónica de Donald Trump al presidente de Taiwán, poco después de haber ganado la votación que le permitirá convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos causó gran revuelo diplomático. Algunos lo atribuyeron a la ignorancia de Trump del protocolo diplomático, que ignora oficialmente la existencia de un gobierno taiwanés independiente. Otros especularon que la llamada marcó un cambio radical en la política del gobierno de Estados Unidos en Asia.

[…] La tensión entre Estados Unidos y el gobierno Chino se ha intensificado cuando el poder económico de China ha crecido. El reciente nombramiento de Trump de Pedro Navarro, un crítico de China, como su asesor de política industrial demuestra que la llamada a Taiwán fue la garra de un principiante.

[…] El significado del mensaje se encuentra en el libre comercio. El conflicto, en ciernes, entre Estados Unidos y China está demostrando que tras cuatro décadas de reducción de las regulaciones del comercio internacional su resultado es todo lo contrario de lo esperado: la liberalización del comercio esta conduciendo a guerras comerciales.

Los defensores del libre comercio mundial sostienen que el movimiento “libre” de los productos genera beneficios para todos los países, promociona la paz, la armonía y la cooperación. Este argumento lleva siendo promocionado desde hace mucho tiempo. El político británico Norman Angell sostuvo, en su libro “La gran ilusión” escrito a principios del siglo XX, que el comercio entre países fomentaba la Paz. Sólo cuatro años después de su publicación, se inició la Primera Guerra Mundial la guerra más sangrienta de la historia humana, librada entre países estrechamente integrados a través del comercio.

La historia obsecuente del libre comercio fue engañosa en el siglo 20 y es engañosa en el siglo 21. Es una absurda falacia. Todos los países no se benefician del libre comercio. Por el contrario, entre los países, y dentro de cada país, hay ganadores y perdedores, sencillamente porque la competencia de mercado es una fuerza maligna.

La inmensa mayoría del comercio internacional tiene lugar entre gigantes corporativos. Debido a su tamaño y su influencia política, la economía y la política van de la mano en esta lucha competitiva. Lejos de ser un proceso benigno, que trae productos baratos al consumidor, la competencia global genera tensiones entre las grandes corporaciones que se alistan con sus aliados políticos en la lucha por el acceso a los mercados.

Un país no puede mantener estabilidad económica y déficits comerciales continuos. El exceso de importaciones sobre las exportaciones implica un aumento de la deuda externa del sector público o privado, o de ambos. Los gobiernos pueden servir la deuda en su propia moneda con préstamos de su banco central (de hecho son préstamos a sí mismo). Pero este tipo de autofinanciación no es posible para la deuda en moneda extranjera.

A medida que aumentan las deudas externas, el costo de mantenimiento de ellas se eleva. Debido a que el deudor debe pagar al acreedor en moneda internacional, la acumulación de la deuda externa, en algún momento, requiere necesariamente que las exportaciones aumenten para equilibrar el déficit comercial.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos han disfrutado de una ventaja única debido a que el dólar ha funcionado como la moneda más aceptada para el intercambio internacional. Los gobiernos de otros países tienen dólares “en reserva” para cancelar sus obligaciones internacionales pendientes. Además, el dólar estadounidense es utilizado por empresas y gobiernos como depósito seguro para fondos ociosos.

La tenencia de dólares, en el comercio internacional, ha permitido al gobierno de Estados Unidos acumular una deuda externa mucho más grande que cualquier otro gobierno del planeta. Pero incluso para Estados Unidos, la acumulación de la deuda tiene un límite.

El comercio con China está poniendo en jaque ese límite. Desde que China abrió su economía, en la década de 1980, las exportaciones chinas a Estados Unidos han pasado de un modesto 14.000 millones de dólares en 1989 a casi 500.000 millones en 2015. Las exportaciones estadounidenses a China, por su parte, han crecido considerablemente menos, alcanzando un pico de 164.000 millones de dólares en 2014.

Como resultado, el déficit comercial de Estados Unidos con China ha aumentado a un promedio anual de más de 300 billones de dólares durante 2011-2015. Durante la última década, el saldo negativo con China representó más de la mitad del déficit comercial de Estados Unidos (si excluimos el comercio de petróleo).

Con un superávit tan grande, no es ninguna sorpresa que China posea el 15 por ciento de la deuda pública estadounidense.

Desde la década de 2000, la proporción entre el déficit comercial de Estados Unidos con el PIB ha superado la tasa de crecimiento de la economía. La deuda externa crece más rápido que la economía en su conjunto. Los bajos rendimientos de los bonos públicos –cerca de 0 por ciento– han mantenido el costo del servicio de la deuda externa todavía manejable.

Sin embargo, el jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen, ha advertido de subidas de tipos para el 2017. Los tipos de los bonos deben volver a niveles en el rango de 2-4 por ciento y si el déficit comercial persiste al nivel de los últimos cinco años (3-4 por ciento del PIB), la combinación colocaría en peligro la estabilidad del dólar y de toda la economía de Estados Unidos.

Los desequilibrios comerciales generan guerras comerciales, que son iniciadas por los gobiernos cuando estos desequilibrios amenazan la estabilidad económica y política interna. El déficit comercial de Estados Unidos es el resultado de la combinación de muchos factores. Y el más importante es la legislación interna que ha facilitado la deslocalización de la producción en el extranjero.

La no sostenibilidad del déficit comercial de Estados Unidos permiten comprender la política exterior del presidente electo Trump. En primer lugar, un éxito considerable en la reducción del déficit comercial de Estados Unidos requiere reducir el desequilibrio con China. En el corto y medio plazo esto implica restricciones a las importaciones, con el conflicto político implícito. La llamada telefónica al presidente de Taiwán es una señal a China de la intención de intensificar el conflicto.

En segundo lugar, después de haber insultado a una gran potencia, Trump necesita un aliado de contrapeso. Rusia es el candidato obvio. La persona designada para la secretaria de Estado es un admirador confeso del presidente de Rusia, al igual que el propio Trump.

La combinación de un conflicto con China y la amistad con Rusia puede sentar las bases de un retorno a un orden mundial en que Estados Unidos espera establecer un control exclusivo sobre áreas específicas o “esferas de influencia”. Ocurra o no, hoy esta claro que el sueño neoliberal de un mundo armonioso de intercambios y de comercio libre fue una fantasía pasajera, inconsistente con la realidad de la competencia económica y política mundial.

Fuente: http://socialismo21.net/porque-la-politica-exterior-de-trump-anuncia-una-guerra-comercial-con-china/

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