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La historia del atentado de Manchester comenzó en la Guerra contra Libia iniciada en 2011

Abedi, autor de la matanza de Manchester
En 2011, cuando desató la agresión contra Libia, el gobierno británico tenía la opción de impedir que los exiliados libios en el Reino Unido se trasladaran a su país a combatir, en especial los relacionados con grupos islamistas o yihadistas. Apostó por hacer lo contrario. Incluso aquellos que estaban sometidos a arresto domiciliario recibieron de vuelta sus pasaportes. Algunos habían fracasado en su intento de derrocar a Gadafi en los años 90. Ahora contaban con la oportunidad que antes se les había negado.

La guerra civil libia y lo que ocurrió después allí tienen una influencia poderosa en el atentado de Manchester, lo que no quiere decir que haya una relación causa-efecto directa. El dirigente laborista, Jeremy Corbyn, pronunció un discurso este viernes en el que estableció una conexión entre el atentado y las guerras fracasadas en Oriente Medio y Asia Central desde 2001.

Las declaraciones de David Cameron cuando en diciembre de 2006 dirigía la oposición, no eran muy diferentes al mensaje de Corbyn. Cameron dijo que la amenaza terrorista era mayor después de la invasión de Irak y apoyó un documento difundido por el Partido Conservador que decía: “Tenemos que reconocer que un elemento central de la política exterior, la intervención en Irak, ha fracasado de una forma tan clara que la amenaza a este país es en realidad mayor que lo que era antes”.

El mismo día en que Corbyn pronunció su discurso, el Financial Times publicó un reportaje con el titular: “La guerra de Libia vuelve a casa en Manchester”. Daba por hecho que Salmán Abedi, el autor del atentado, había estado en esa guerra con 16 años. Puede que con esa edad su papel fuera muy secundario, no así en el caso de su padre que también estaba allí, pero fue sin duda un momento decisivo en su vida, en la suya y en la numerosa comunidad libia de Manchester.


“Manchester se convirtió en un centro de financiación de la guerra. Los imanes viajaban entre los dos países, animando a la gente a luchar, definiendo el conflicto como una yihad”, decía el artículo del Financial Times.

Gadafi fue derrocado y asesinado con la ayuda de países como Gran Bretaña. Los vencedores de la guerra fueron incapaces de construir un nuevo Estado. Hoy hay dos gobiernos en Libia, y ninguno es capaz de garantizar el orden, y los yihadistas han encontrado un terreno fértil.

El imperialismo británico dio vía libre para luchar contra Gadafi

En 2011, todo eso quedaba aún muy lejos y Londres tenía claras las prioridades. Varios exiliados libios en Reino Unido han contado que en ese momento el gobierno facilitó el viaje de todos aquellos libios que querían luchar contra Gadafi, incluidos los más peligrosos, los que eran considerados una amenaza para la seguridad.

Uno de estos últimos cuenta sin dar su nombre que quedó perplejo cuando supo que podía volver a Libia. Sus movimientos estaban restringidos por una orden del gobierno que en la práctica suponía el arresto domiciliario y la prohibición de salir del país. La justificación es que las fuerzas de seguridad sospechaban que podía unirse a un grupo insurgente y viajar a Irak para combatir. “Me dejaron ir. Sin hacer preguntas”, ha dicho.

Otras personas en su misma situación tuvieron la misma oportunidad, para ellos completamente inesperada. “No tenían sus pasaportes. Estaban buscando cómo conseguir pasaportes falsos o una forma de salir de forma clandestina”. Muy poco tiempo después, les levantaron las restricciones y les devolvieron los pasaportes.

Los más veteranos eran miembros del LIFG (siglas en inglés del Grupo Islámico Combatiente). Sus fundadores habían combatido en Afganistán contra los soviéticos. El grupo lo crearon los imperialistas creó en 1990 para llevar la yihad a Libia, donde terminaron siendo derrotados en 1996. En 2005 pasaron a ser considerados un grupo terrorista por el gobierno británico– y antes por el Consejo de Seguridad de la ONU–, tanto por sus relaciones con Al Qaeda como para cumplir el acuerdo al que se había llegado con Gadafi, que a finales de 2003 había renunciado a su programa de investigación de armas nucleares.

A partir de 2001 el MI6, colaboró en el secuestro de varios miembros libios de LIFG, por su relación con Al Qaeda, y en su entrega al gobierno libio. Uno de ellos, Abdelhakim Belhadj, emir del LIFG, fue capturado en Kuala Lumpur con información conseguida por el MI6 y enviado por la CIA a Libia, donde pasó siete años en prisión. Tras la caída de Gadafi, Belhaj dirigió el Consejo Militar de Trípoli con la ayuda económica del gobierno de Qatar. Hoy es dirigente de un partido islamista libio.

En 2011, el MI5 decidió dar vía libre a todas esas personas cuya presencia estaba controlada. Uno de ellos hizo una visita a Reino Unido y fue detenido en el aeropuerto. Dice que un agente del MI5 le preguntó. “¿Estás dispuesto a ir a la guerra?”. “Mientras me tomaba tiempo para responder, se giró y me dijo que el gobierno británico no ponía ningún inconveniente a que la gente luchara contra Gadafi”, dice. “La inmensa mayoría de los tipos de Reino Unido que iban tenían algo menos de 30 años. Había algunos de 18 ó 19. La mayoría de los que vinieron [a Libia] eran de Manchester.

Abedi tenía entonces unos 16 años. Demasiado joven para tener un papel relevante en la guerra. Sin duda, si estuvo allí, esa experiencia formó parte de su educación política. Había crecido en un hogar de exiliados para los que luchar en Libia por sus ideas islamistas era la mayor oportunidad de sus vidas. Fuentes de su familia han contado a medios británicos que el padre de Abedi formó parte del LIFG, aunque no lo consideraban un yihadista. Antes de ser detenido la semana pasada en Trípoli, trabajaba en el Ministerio de Interior en una función aún desconocida.

La colaboración británica no se limitaba a propiciar la llegada de combatientes de ideas yihadistas. Otro de los libios que se unió en su país a la lucha contra Gadafi cuenta que se ocupaba de montar vídeos de propaganda durante la guerra en los que mercenarios británicos e irlandeses, que habían sido de las fuerzas especiales, impartían adiestramiento militar a los insurgentes en Bengasi, el baluarte de la rebelión contra Gadafi. No hubo sólo mercenarios. Militares británicos y norteamericanos entrenaron también a esas fuerzas.

La ayuda directa más efectiva fue la zona de exclusión aérea impuesta por la OTAN y los ataques aéreos de norteamericanos, británicos y franceses contra los blindados del Ejército.

La mayoría de los miembros de grupos radicales procedía del exterior. La presencia significativa de gente procedente de Gran Bretaña, y en concreto de Manchester. Los discursos de los predicadores en favor de la sharia y en contra del laicismo.

Uno de esos libios –hoy vive en Canadá– recuerda que algunos se quejaron al embajador británico de la extensión del mensaje radical entre los que venían de suelo británico. No les hicieron caso. “El Reino Unido, dice, quería apoyarles porque veía a los grupos islamistas como una alternativa más viable contra Gadafi que los grupos laicos locales”.

La guerra en Libia estaba dejando una huella inquietante. “Manchester tiene la mayor comunidad de libios en Gran Bretaña y su gente sabe exactamente lo que está pasando. Hay una política de reclutamiento. Hemos estado avisando desde hace años”, dijo a The Guardian  Salah Suhbi, un diputado libio que creció en Sheffield. “La gente lleva hablando de esto desde hace tres o cuatro años, hablan de que los que reclutan son implacables. Buscan a la segunda o tercera generación de británicos libios u otros árabes británicos”.

Tras el derrocamiento de Gadafi, Cameron y Sarkozy viajaron a Libia para saborear su momento de victoria. Hicieron promesas que no cumplieron. De inmediato, supieron detectar las oportunidades de negocio para sus empresas. “Espero que las empresas británicas, e incluso los directores de ventas británicos, estén ahora haciendo las maletas para ir a Libia cuanto antes y tomar parte en la reconstrucción”, dijo el ministro británico de Defensa. El ministro italiano de Exteriores presumió de que la petrolera Eni sería “la número 1 en el futuro” de Libia. Meses antes, en abril, el principal grupo de la oposición libia se había comprometido a garantizar a Francia el 35 por ciento de la explotación del petróleo.

Sin duda, era tiempo de euforia y en algún caso hasta de orgullo imperial reprimido. Bernard-Henri Levy, siempre dispuesto a apoyar la última guerra que esté disponible, dijo que “Libia es la primera guerra que Francia ha ganado desde 1918”.

El dividendo económico de la guerra de Libia nunca se produjo. El país se hundió en un caos sin gobierno y con un numeroso grupo de milicias que sólo responden ante su jefe. Egipto, Qatar y los Emiratos financiaron a sus socios internos favoritos. Estados Unidos y Europa apoyaron sin grandes alardes a uno de los dos gobiernos, que durante mucho tiempo sólo controló el hotel de Tobruk donde tenía su sede. Ese vacío de poder fue aprovechado por el Califato Islámico que creó un baluarte en Sirte, del que fue expulsado con gran pérdida de vidas.

Lo que no desapareció fue la influencia de las ideas yihadistas en muchos de esos libios que habían hecho la guerra en su país.

http://www.eldiario.es/internacional/Libia-Reino-Unido-terrorismo_0_648485555.html

Tras negociar con los carceleros israelíes los presos políticos palestinos finalizan su huelga de hambre

Como anunciamos en Facebook, los 800 presos palestinos que llevaban a cabo una huelga de hambre desde el 17 de abril en las cárceles pusieron fin el sábado a su protesta, tras haber negociado con los carceleros israelíes una mejora de sus condiciones de reclusión.

A pesar de la manipulación israelí y de confinar a los dirigentes de la huelga en celdas de aislamiento, Israel tuvo que negociar con los ellos y aceptar las condiciones exigidas por los huelguistas.

Hasta el viernes a las ocho horas de la mañana, la administración penitenciaria israelí aseguraba que no se podía hacer ninguna concesión. Sin embargo, dos horas más tarde todo cambió e Israel tuvo que reconocer el acuerdo que es considerado como una victoria para los presos políticos palestinos.

Según los israelíes, la negociación fue acordada con el Comité Internacional de la Cruz Roja y no con los representantes palestinos encarcelados, lo que no corresponde a la realidad y que fue categóricamente desmentido por los presos palestinos.

Entre otras exigencias, el acuerdo prevé que los presos políticos palestinos puedan recibir dos visitas al mes. Esta era una de las principales reivindicaciones, ya que antes de la protesta solo podían tener una sola visita mensual y en la mayoría de las oportunidades esta visitas era negada por Israel.

Los representantes palestinos y todos los presos estarán en estado de alerta, ya que es costumbre de Israel no respetar los acuerdos firmados. De hecho, el ministro de seguridad sionista Gilad Erdan ha declarado que no respetará el acuerdo firmado.

Hoy más de 6.800 presos palestinos se encuentran encarcelados por Israel, solo debido a sus actividades de resistencia contra la ocupación militar de sus tierras y las permanentes y sistemáticas agresiones que Israel comete en contra de la población palestina bajo ocupación.

Entre los presos hay centenares de mujeres y niños.

Las condiciones de los presos es un tema particularmente sensible para los palestinos: Se estima que un millón de palestinos estuvieron en prisiones israelíes desde la ocupación militar de Cisjordania y Gaza en el año 1967.

http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=64610

El gobierno y el PNV chantajean a los presos políticos vascos con el acercamiento a Euskadi

Mientras Iñaki Bilbao “Txikito” acaba de iniciar una huelga de hambre a causa de las insoportables condiciones de vida que le mantienen en la cárcel, con quienes bajan los brazos el gobierno central y el autonómico tienen otras expectativas: su acercamiento a cárceles próximas a Euskadi.
Esto no es otra cosa que el cumplimiento de la ley por su parte, es decir, que quien no ha cumplido con la ley hasta ahroa ha sido el gobierno central. Sin embargo, hasta para eso juegan con el chantaje, porque lo someten a condiciones: previamente los presos tienen que aceptar la ley penitenciaria vigente. Lo resumimos en cuatro patadas:

a) el gobierno no cumple con la ley penitenciaria manteniendo a los presos lejos de sus allegados
b) no obstante, quienes deben aceptar la ley penitenciaria son los presos
c) si los presos aceptan el chantaje, entonces el gobierno hará lo que la ley le obliga
d) el PNV y el gobierno vascongadillo están en el complot de los chantajistas

El PP y el PNV confirman el chantaje y, además, mienten: lo desligan de la aprobación por el PNV de los presupuestos del gobierno del PP, que es la manera en que los burgueses hacen las cosas: lo uno por lo otro.
El chantaje establece que los presos estarán en cárceles que no superen la distancia de 250 kilómetros del País Vasco. Se ha establecido un mapa de diez prisiones que incluyen las cárceles de Zaragoza, Burgos, Soria, Teruel, León y Asturias, entre otras.
Ahora mismo hay 274 presos de la izquierda abertzale que cumplen condena en condiciones de dispersión. La mayoría están en prisiones de Andalucía, Extremadura, Madrid y alrededores de la comunidad madrileña. En Francia hay alrededor de otros 70 que también están dispersos al norte del país galo a aproximadamente 700 kilómetros de París.
Los primeros pasos se podrían ejecutar en un tiempo no superior al año. A partir de entonces la situación de los que no tragan con el chantaje va a empeorar porque la política de dispersión no acaba aquí.
A presar de ello, el autodenominado “colectivo de presos políticos vascos” dice que está “debatiendo” no se sabe qué porque —como es obvio—sobre un chantaje no hay debate posible: o lo tomas o lo dejas.

Guadañas clasistas

B.

Pensábamos ingenuamente que la muerte iguala a todos porque a todos llega, pero si ésta es violenta, y a juzgar por el tratamiento informativo (?) de la última masacre habida en Manchester, va a ser que no, que también hay clases cuando de esta señora Morticia se trata.

No es lo mismo morirse en Europa que en una patera en el Mediterráneo o en Alepo por el Daesh. Al menos, informativamente hablando. Día sí y día también poniendo el foco en Manchester, con testimonios de testigos que llevarse a la boca —más bien fauces— televisiva, flores y velas contritas, mientras que los muertos de los desarrapados ni se cuentan;es más, las víctimas europeas son contabilizadas y, al poco, tienen nombre y quien les llore. Y eso está muy bien, pero lo otro está muy mal.

Pasa una semana y los telediarios nos tranquilizan porque, dicen, «la ciudad vuelve a la normalidad»… hasta el próximo atentado que programemos los que creamos el Califato islámico, o sea, nosotros, los gobiernos europeos, que nos sirve para sacar soldados del Ejército a tomar las calles y, de paso, ensayar contra el «enemigo interior», que el exterior es Rusia, siempre ha sido Rusia, aunque jamás se haya visto un soldado ruso en Picadilly Circus.

La cosa es inventar un enemigo para que la infernal maquinaria capitalista siga dando pedales. Es la «Alerta 5», la máxima. En España, afortunadamente, sólo estamos en «Alerta 4». Menos mal que están en las calles para «protegernos», y menos mal que uno es rubio hiperbóreo de ojos azules y no con pintas de moromierda.

Seguiremos haciendo vida normal, se oye decir, pues, lo contrario, sería el triunfo de los yijadistas, esto es, madrugaremos, iremos al trabajo, el que tenga, iremos al pub, comeremos, veremos el partido, saludaremos a la parienta y a sobar para reponer la fuerza de trabajo, que esto es la «vida normal» para el Capital. Se mire como se mire, siempre se salen con la suya estos hijos de puta.

Hasta el día menos pensado.

Good evening.

La salvaje represión de las manifiestaciones populares contra la Expo92 en Sevilla

Joven herida de bala en Sevilla en 1992
La imagen maquillada de la Expo 92 en Sevilla también guarda un doble fondo de violencia que pocos conocen en la propia ciudad andaluza y el panorama nacional. Dos manifestaciones que fueron duramente reprimidas por hablar en contra del colonialismo en América 500 años antes. En unos tiempos donde ya estaba bien instaurada la democracia o al menos así lo parecía, el propio delegado de gobierno socialista, Alfonso Garrido, prohibía manifestarse en contra de una Exposición Universal que trajo sólo un lavado de cara para los más ricos de la ciudad y extranjeros que pudieron disfrutar de sus atracciones, hoy desvencijadas por el paso de los años y abandonada durante casi una década en la apartada Isla de la Cartuja.

El balance policial represivo que se registró en las dos manifestaciones del día 19 y 20 de abril de 1992 en contra del macro evento son demoledores. Tres heridos graves de bala (uno en coma) y numerosos contusionados. 84 detenidos. 42 expulsados por aplicación de Ley de Extranjería (la mayoría eran de nacionalidad europea) y detenidos sin orden judicial. Todos ellos estuvieron hacinados durante más de seis días en una comisaría de policía en el centro de la ciudad donde recibieron tratos vejatorios y palizas. Once personas fueron llevadas a los calabozos por un delito de atentado a la autoridad y la resistencia bajo prisión preventiva. La versión oficial del gobierno y la prensa hablaba de “grupos de punkis con barras de hierro en una manifestación por la ciudad”. Nadie se paró a investigar los hechos.

Agustín Toranzo era un joven de apenas veinte años que vivió en primera persona los acontecimientos. “Aún los que vivimos aquellas manifestaciones en el centro de Sevilla con más de 500 personas gritando en contra de la Expo recordamos la dureza de la policía hiriendo a los manifestantes con disparos al aire y dando palizas a todo el que caía al suelo. Nada podía salir mal y estaban dispuestos a todo. Al ver la falta de control de aquella situación los policías intentaron disparar primero al aire y al formar una estampida empezaron los disparos por la espalda”. Ulises, un joven de tan solo 19 años no quiso volver a Sevilla nunca más por la gravedad de su estado. Toranzo cuenta que Ulises estuvo en coma varias semanas con una sonda para hacer sus necesidades como secuela largos años”. La otra joven que recibió el disparo, Belén salía de misa aquel día en dirección contraria al tumulto. “El tiro se lo llevó milímetros más arriba del corazón y pudo salvar su vida. Aún se ven los disparos en plena iglesia donde se vivió la manifestación”.

Agustín no iba solo en aquella marcha, de la que acabó siendo uno de los detenidos. Mariano Agudo, fotógrafo freelance pudo inmortalizar a toda prisa algunas de las imágenes que testimoniaron aquel horror. Agudo recuerda el importante “valor testimonial e histórico de aquella marcha”, que parecía propia de otra época. Más bien de la Transición o finales del franquismo. “Quisimos coger todo el material de aquellos días y editarlo junto a los personajes que habían vivido la manifestación del día 19 de abril y luego la del día 20. Fue así como nació el documental Prohibido Volar. Disparan al aire. La cinta, creada por Intermedia Producciones, y dirigida por Mariano Agudo y Julio Sánchez ha estado largos años censurada y sin exponer al público. Agudo relata que “aún a día de hoy se considera tabú hablar de la Expo y de todo lo que allí ocurrió”.

Entre los demás testimonios que se encuentran en el inédito documental se encuentran otras historias como la Bea una joven vasca que recibió un balazo en la pierna y estuvo varios días ingresada hasta que salió del hospital. Cuando inició su recuperación, fue custodiada por la policía para ir a la comisaría. “Se metían constantemente conmigo por ser vasca y estuve vigilada por 20 policías en turnos de dos durante día y noche Me obligaron a estar esposada a la cama la primera noche y a ver la inauguración de la Expo por la televisión. Me insultaban todo el rato. No hubo medidas para frenar todos los movimientos que había en contra de la Expo y creo que el balance pudo ser mucho más grave”.

Belén es la famosa chica de la foto que recibió de improviso un disparo en el pecho. “Un chico me apretaba la herida para que no me desangrara. Me llevaban de un sitio para otro mi madre y mi abuela porque no sabían bien que pasaba. Yo me creía que era una maratón. No entendía bien todo aquel jaleo. La policía al ver el grave error que cometieron me llevaron corriendo al hospital Virgen del Rocío”. Esta actuación desproporcionada continuó con detenciones arbitrarias de cualquier elemento cercano al colectivo social “Desenmascaremos al 92” o de corte “subversivo” siendo trasladados a la nueva comisaría creada en aquel año. Al centro de detención de Blas Infante llevaron a muchos de los sospechosos recibiendo un grave trato físico con torturas e insultos.

La Sevilla de los 90 no era símbolo de progreso. Sus carencias estructurales eran más que evidentes. “Era una de las regiones más deterioradas y pobres de Europa que quisieron cambiarla en cuestión de cinco años sin buscar los problemas reales de su población”. Beatriz Moreno, una afectada de aquella represión de la Expo, cuanta que pintaron con pintura blanca todas las fachadas de las casas por orden del ayuntamiento, aunque se cayeran meses más tarde. Se levantaban muros frente a las nuevas carreteras para hacer desaparecer los asentamientos chabolistas, las grandes masas de obreros yendo a trabajar alrededor de la Exposición Universal y los accidentes laborales numerosos que no salían en los medios. Barrios como la Alameda no salían ni en las agendas de turismo por el alto número de yonkis que había.

La segunda manifestación se vivió el mismo día de la inauguración de la Expo, el 20 de abril. Toranza recuerda que fue mucho menos numerosa pero no menos dura. “Al otro lado del recién creado Puente de la Barqueta los policías reprimían a la gente de las protestas con palizas y los asistentes a la Expo aplaudían a los policías que daban golpes”.

Colectivos indígenas desembarcaron en la ciudad para participar en las protestas y donde recordaron “el fuerte expolio vivido por el imperio colonialista español y la desaparición de muchos de sus pueblos”. Antonio estaba como periodista de la cadena andaluza Canal Sur sin saber bien de dónde venían aquellos gritos. “Las pancartas de los jóvenes tardaron poco en estar de pie porque cinco furgones de la policía llegaron incluso a arrastrar a la gente por los pies y manos para quitarlos del escenario de la Expo. Les daban patadas en los riñones”. Antonio tuvo que dejar de grabar por los golpes recibidos en el estómago.

Paralelamente, una veintena de extranjeros fueron detenidos en un camping a la afueras de la ciudad. Tenían bien identificados a los activistas que estaban involucrados en las marchas. “Sin orden judicial los llevaron hasta Barcelona en furgones donde estaban hacinados en condiciones infrahumanas. Pasaron seis días detenidos”, afirma Beatriz Moreno. Ya había más de medio centenar de detenidos en las comisarías y cárceles de Sevilla. Agustín y Mariano participaron a los pocos días en la rueda de reconocimiento de los policías que dispararon en la manifestación del día 19. La versión del informe final no concretaba la autoría de ninguno de ellos. El único reconocido como autor material fue el inspector de policía Juan Soriano Vidal.

En noviembre de 1996 se llevó a cabo el juicio contra el inspector jefe de policía Soriano y la prueba pericial de la guardia civil determinó que hubo solo disparos al aire. “Los testimonios de los agentes se contradecían con una misma versión de los manifestantes y vecinos. El acusado reconoció que había disparado para disolver la multitud pero no llegó a ser acusado por el juez, apunta Agustín.

En diciembre de 1997 Soriano salió finalmente absuelto. “Los policías dispararon contra los manifestantes sin haber pruebas suficientes para incriminar a Soriano como autor de estos disparos”, aclara la sentencia. El mito de la Expo continúo sin encontrar culpables a este grave episodio.

http://www.publico.es/sociedad/sevilla-cara-oculta-violencia-policial.html

«Prohibido volar, disparan al aire», el documental censurado
https://www.youtube.com/watch?v=B5BKj5M3otw

 

Rumores de golpe de Estado, tanto en Gran Bretaña como en Francia

Corbyn, dirigente del Partido Laborista
Como ya hemos expuesto en otra entrada, el atentado de Manchester ha servido de velo para encubrir la profunda descomposición del capitalismo en Gran Bretaña, que rueda cuesta abajo cada vez a una velocidad mayor. Pero no se trata sólo de una crisis económica sino de una bancarrota política absoluta, común en toda Europa.

Para tratar de salir de ella, lo mismo que España ha fabricado el espantajo de Podemos, en Gran Bretaña tienen a Corbyn, el nuevo dirigente del Partido Laborista, que accedió al cargo con un programa demagógico de reformas que pronto ha tenido que rebajar hasta la nada ante la campaña que la reacción le ha lanzado. Exactamente igual que Syriza en Grecia o Podemos aquí; pura retórica.

En vísperas de unas elecciones, conviene hablar un poco de estas cosas para que veamos quién es realmente el que mueve los hilos, tanto allá como acá.

El programa de Corbyn criticaba a la OTAN, se oponía a los programas de nuclearización a ultranza y, naturalmente, a los recortes en las prestaciones sociales. Como consecuencia de ello, las amenazas públicas —no contaremos las privadas— que ha recibido no han regateado calificativos. Un general británico no identificado advirtió con provocar un “motín” si llegaba a ser Primer Ministro o, en castellano, un golpe de Estado.

El atentado de Manchestar ha llevado la situación a otro plano; ya nadie habla del programa de reformas, sino de seguridad, de rearme, de ampliar los poderes de la policía y los servicios secretos, de armamento nuclear (Programa Trident), de represión… un programa por y para la guerra, en definitiva.

Ante las amenzas del ejército y la paranoia posterior al atentado, la respuesta de Corbyn y sus laboristas ha sido la misma que la sociademocracia de toda la vida: plegar velas.

En Francia la situación no es mejor. Aunque nadie se ha hecho eco, un artículo del jueves en Le Nouvel Observateur marca la pauta. El gobierno saliente del Partido Socialista tenía preparado un golpe de Estado por si acaso el 7 de mayo la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, ganaba las elecciones presidenciales.

El plan tenía prevista una movilización de los antidisturbios para aplastar las manifestaciones antifascistas que tendrían lugar. A cambio, el Partido Socialista impondría el Primer Ministro a Le Pen. Un dirigente socialista reconoce que el país hubiera quedado paralizado y que a su Partido no le preocupaba uno u otro Presidente de la República, ni siquiera Le Pen, sino asegurar la continuidad del Estado.

Naturalmente, a costa de lo que fuera, es decir, de la liquidación de los pocos restos de libertades y derechos, ya menguados por el estado de urgencia permanente que se ha instalado desde 2015.

El silencio absoluto sobre esta información es más que preocupante porque nadie se ha preocupado de desmentirlo. La población se tendrá que acostumbrar a este tipo de declaraciones, como se ha acostmbrado al estado de urgencia y a los atentados cada cierto tiempo.

La militarización de las masas y la imposición del servicio obligatorio en filas es la siguiente píldora a digerir por la población, que acabará por acostumbrarse a cualquier cosa, a tragar con todo. Para eso tienen a figurines como Tsipras, Corbyn, Hollande, Pablo Iglesias o Pedro Sánchez.

Fue Estados Unidos quien invadió Afganistán en 1979 y sus tropas aún no se han marchado de allá

Reagan con los talibanes en la Casa Blanca
El mejor “homenaje” que cabe tributar al recientemente fallecido Zbigniew Brzezinski es recordar su entrevista de 1998 con Le Nouvelle Observateur, una revista de la socialdemocracia francesa que en su titular reconocía que “la CIA entró en Afganistán antes que los rusos” (quiere referirse a los soviéticos).

Para ello se remitía al libro de memorias de Robert Gates, “From the Shadows” (Desde la sombras), el antiguo director de la CIA, quien conocía muy bien este asunto. Según Gates, la CIA comenzó a ayudar a los muyahidines afganos seis meses antes de la intervención soviética en Afganistán.

Brzezinski era otro que también conocía a la perfección la injerencia imperialista en Afganistán. En la entrevista lo confirmaba y no le importó admitir que la versión que entonces transmitieron a la prensa era —como siempre— falsa.

La versión oficial aseguraba que llamada “invasión” soviética de Afganistán había comenzado el 24 de diciembre de 1979, mientras la CIA inició su operativo al año siguiente, pero el entonces Presidente Carter firmó la orden de intervención el 3 de julio de 1979, cuando en Afganistán no había ni un soldado soviético.

Por lo tanto, quien invadió Afganistán fue Estados Unidos y cabe añadir que si las tropas soviéticas se marcharon, las del Pentágono siguen allá.

En una nota remitida a su Presidente, Brzezinski le advertía que los soviéticos no podían cruzarse de brazos ante el plan de la CIA y que intervendrían militarmente, como así fue. La revista francesa le preguntó si se trataba de la típica provocación para que los soviéticos enviaran tropas al país centro-asiático, lo que Brzezinski niega.

Luego el periodista lanza una pregunta, también muy típica, que era pura retórica: “Cuando los soviéticos justificaron su intervención afirmando que luchaban contra una injerencia secreta de Estados Unidos, nadie les creyó. Pero había un fondo de verdad”.

La respuesta de Brzezinski era puro cinismo, también al más puro estilo imperialista, propagando una tesis que ha calado profundamente en todos los medios: atrajimos a los soviéticos a una trampa, les devolvimos nuestro fracaso en Vietnam, la intervención condujo al hundimiento de la URSS, etc.

Otra pregunta obligada por parte del periodista se refería al ascenso del integrismo islamista como consecuencia del apoyo que la CIA prestó a los talibanes en Afganistán en asesoramiento y armas. La respuesta fue otro ejercicio de cinismo por parte de Brzezinski: sí es cierto que nosotros promovimos el yihadismo, pero fue muy mucho más importante lograr la caída de la URSS, la “liberación” de Europa central y el fin de la Guerra Fría.

El periodista no se quedó satisfecho con la respuesta y vuelve a la carga: pero, ¿acaso no es hoy el fundamentalismo una amenaza mundial? “Bobadas”, insiste Brzezinski. “No existe un islamismo mundial”. Los países musulmanes, lo mismo que los cristianos, tienen muy pocas cosas en común, concluye.

‘Dejé los servicios secretos británicos cuando el MI6 decidió financiar a Osama Bin Laden’

“Dejé los servicios secretos británicos cuando el MI6 [espionaje británico] decidió financiar a los socios de Osama Bin Laden”, declaró David Shayler durante la conferencia internacional “Axis for Peace”, organizada los días 17 y 18 de noviembre de 2005 en Bruselas por la Red Voltaire.

“Traté de dar la alerta, pero fue a mí a quien metieron en la cárcel”, agregó Shayler.

Agente de los servicios de contraespionaje de Su Majestad la reina de Inglaterra (MI5), David Shayler reveló a fines de los años noventa del siglo pasado la financiación por el MI6 de una célula terrorista en Libia para asesinar a Gadafi.

El proyecto fracasó cuando otro vehículo que no era el de Gadafi explotó, causando la muerte a otras personas. Más tarde Shayler fue encarcelado en Francia, a solicitud del gobierno británico, al no poder ser extraditado legalmente, por haber violado la Ley de Secretos Oficiales.

El libro en el que Shayler cuenta su historia está prohibido en el territorio británico.

El ex agente británico hizo una muy notable intervención durante la conferencia de Bruselas, explicando que la mayoría de los actos de terrorismo que se atribuyen a Al Qaeda en realidad son organizados por los servicios secretos anglosajones, sobre todo británicos, con el objetivo de hacer avanzar los intereses de sus países.

Además explicó la importante presencia de los grupúsculos fundamentalistas musulmanes en Reino Unido porque ha permitido a los servicios secretos infiltrarlos y manipularlos. “Ese terrorismo está coordinado por el MI6 y la CIA”, subrayó Shayler.

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Nota a pie de página interesante:

El artículo anterior fue públicado por la Red Voltaire hace 12 años nada menos (1). Entonces nadie hizo ni caso, pero después de la Guera de Siria se entiende mucho mejor.

Otra nota a pie de página igualmente interesante:

Si leen la pagina que la Wikipedia tiene sobre David Shayler (2), averiguarán que fue un espía integrado en la Rama F del contraespionaje británico, que se dedica a luchar contra los movimientos populares y progresistas británicos.

De ahí pasó a integrarse en la Rama T, que se dedica a la lucha contra el movimiento de liberación nacional irlandés. De ahí pasó a la G9, que mueve los hilos de Oriente Medio, formando parte del equipo que conspiraba en Libia. Por lo tanto, sabe de lo que habla. A través de sus tentáculos sobre el terreno, fue el MI6 quien organizó los atentados terroristas contra Gadafi al más puro estilo que luego hemos conocido también en Siria: creando una oposición “moderada” (o sea, terroristas entrenados por ellos) cuyos últimos hilos llegaban hasta Londres.

De esa “oposición” formaba parte del Grupo Islámico Combatiente de Belhadj, o sea, Al Qaeda en Libia. A través suyo, en febrero de 1996 el MI6 organizó el intento de asesinato de Gadafi al que se refiere el artículo de la Red Voltaire, de lo que Malcolm Rifkind, ministro británico de Asuntos Exteriores tuvo pleno conocimiento, ya que tuvo que pagar 100.000 libras a los mercenarios que prepararon el complot.

Los preparativos del ataque los pueden consultar en la Wikipedia, en donde consta que el atentado terrorista falló porque no acabaron con Gadafi, pero que murieron muchos civiles inocentes, entre ellos varios niños.

También se enterarán de que los espías envían regularmente informes falsificados a los periódicos para intoxicar a la población a través suyo.

La colocación de una bomba que explotó en 1994 en la embajada de Israel en Londres también era conocida por el servicio de inteligencia, que no hizo nada por impedirlo…

En 1994 Israel colocó una bomba en su propia embajada en Londres en un ataque de bandera falsa, según denunció 30 años después la antigua espía británica del MI5, Annie Machon (3). Luego la policia británica incriminó a dos palestinos, Samar Alami y Jawad Botmeh, que fueron condenados a 20 años de cárcel por un delito que no cometieron.

Por lo repetidas, este tipo de historias ya aburre tener que contarlas. Son todas iguales; sólo cambian los personajes, aunque la conclusión es siempre la misma: todos y cada uno de los hilos de los atentados yihadistas en Europa conducen siempre a los propios gobiernos de Londres o París, que se lamentan luego de ellas como plañideras que son.

(1) http://www.voltairenet.org/article131278.html
(2) http://en.wikipedia.org/wiki/David_Shayler
(3) https://x.com/MyLordBebo/status/1792645704998846901

Importantes movilizaciones populares para sacar a Eslovaquia de la OTAN

En Eslovaquia hay una ola creciente de movilizaciones populares para sacar al país de la OTAN. El año pasado en Bratislava se sucedieron imponentes protestas en al calle contra el bloque militar imperialista.

El 18 de mayo las manifestaciones han vuelto a saltar a las calles para expresar su oposición a los planes de instalación de materiales de la alianza sobre suelo eslovaco.

La OTAN no cuenta con las simpatías de la población. Más de 150.000 personas han firmado una petición para que se convoque un reférendum de retirada del bloque militar imperialista.

La iniciatova ha partido por la oposición anti-OTAN y anti-Unión Europea y Kotleba, el partido popular Nuestra Eslovaquia. La petición necesita ser avalada por 350.000 firmas para que se pueda tramitar.

A Eslovaquía la metieron en la OTAN en 2004, sin referéndum, cogiendo al país por las orejas. Pero todos los sondeos muestran una fuerte oposición a la integración. Por ejemplo, en 2016 según Globsec casi la mitad de la población (el 47 por ciento) defendía la neutralidad.

No menos del 59 por ciento de los eslovacos valoran negativamente el papel de Estados Unidos en Europa y en el mundo, dice el diario local Sita, que menciona el referido sondeo de opinión.

El 60 por ciento de ellos creen que Estados Unidos utiliza a la OTAN para controlar a los países pequeños y no aceptan la instalación de bases ni ningún tipo de instalaciones militares sobre su suelo el 56 por ciento de los checos, el 55 por ciento de los eslovacos y el 34 por ciento de los húngaros.

Eslovaquia podría ser uno de los primeros países en abandonar la OTAN en los años próximos.

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