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No es lo mismo morirse en Europa que en una patera en el Mediterráneo o en Alepo por el Daesh. Al menos, informativamente hablando. Día sí y día también poniendo el foco en Manchester, con testimonios de testigos que llevarse a la boca —más bien fauces— televisiva, flores y velas contritas, mientras que los muertos de los desarrapados ni se cuentan;es más, las víctimas europeas son contabilizadas y, al poco, tienen nombre y quien les llore. Y eso está muy bien, pero lo otro está muy mal.
Pasa una semana y los telediarios nos tranquilizan porque, dicen, «la ciudad vuelve a la normalidad»… hasta el próximo atentado que programemos los que creamos el Califato islámico, o sea, nosotros, los gobiernos europeos, que nos sirve para sacar soldados del Ejército a tomar las calles y, de paso, ensayar contra el «enemigo interior», que el exterior es Rusia, siempre ha sido Rusia, aunque jamás se haya visto un soldado ruso en Picadilly Circus.
La cosa es inventar un enemigo para que la infernal maquinaria capitalista siga dando pedales. Es la «Alerta 5», la máxima. En España, afortunadamente, sólo estamos en «Alerta 4». Menos mal que están en las calles para «protegernos», y menos mal que uno es rubio hiperbóreo de ojos azules y no con pintas de moromierda.
Seguiremos haciendo vida normal, se oye decir, pues, lo contrario, sería el triunfo de los yijadistas, esto es, madrugaremos, iremos al trabajo, el que tenga, iremos al pub, comeremos, veremos el partido, saludaremos a la parienta y a sobar para reponer la fuerza de trabajo, que esto es la «vida normal» para el Capital. Se mire como se mire, siempre se salen con la suya estos hijos de puta.
Hasta el día menos pensado.
Good evening.
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| Joven herida de bala en Sevilla en 1992 |
El balance policial represivo que se registró en las dos manifestaciones del día 19 y 20 de abril de 1992 en contra del macro evento son demoledores. Tres heridos graves de bala (uno en coma) y numerosos contusionados. 84 detenidos. 42 expulsados por aplicación de Ley de Extranjería (la mayoría eran de nacionalidad europea) y detenidos sin orden judicial. Todos ellos estuvieron hacinados durante más de seis días en una comisaría de policía en el centro de la ciudad donde recibieron tratos vejatorios y palizas. Once personas fueron llevadas a los calabozos por un delito de atentado a la autoridad y la resistencia bajo prisión preventiva. La versión oficial del gobierno y la prensa hablaba de “grupos de punkis con barras de hierro en una manifestación por la ciudad”. Nadie se paró a investigar los hechos.
Agustín Toranzo era un joven de apenas veinte años que vivió en primera persona los acontecimientos. “Aún los que vivimos aquellas manifestaciones en el centro de Sevilla con más de 500 personas gritando en contra de la Expo recordamos la dureza de la policía hiriendo a los manifestantes con disparos al aire y dando palizas a todo el que caía al suelo. Nada podía salir mal y estaban dispuestos a todo. Al ver la falta de control de aquella situación los policías intentaron disparar primero al aire y al formar una estampida empezaron los disparos por la espalda”. Ulises, un joven de tan solo 19 años no quiso volver a Sevilla nunca más por la gravedad de su estado. Toranzo cuenta que Ulises “estuvo en coma varias semanas con una sonda para hacer sus necesidades como secuela largos años”. La otra joven que recibió el disparo, Belén salía de misa aquel día en dirección contraria al tumulto. “El tiro se lo llevó milímetros más arriba del corazón y pudo salvar su vida. Aún se ven los disparos en plena iglesia donde se vivió la manifestación”.
Agustín no iba solo en aquella marcha, de la que acabó siendo uno de los detenidos. Mariano Agudo, fotógrafo freelance pudo inmortalizar a toda prisa algunas de las imágenes que testimoniaron aquel horror. Agudo recuerda el importante “valor testimonial e histórico de aquella marcha”, que parecía propia de otra época. Más bien de la Transición o finales del franquismo. “Quisimos coger todo el material de aquellos días y editarlo junto a los personajes que habían vivido la manifestación del día 19 de abril y luego la del día 20. Fue así como nació el documental Prohibido Volar. Disparan al aire”. La cinta, creada por Intermedia Producciones, y dirigida por Mariano Agudo y Julio Sánchez ha estado largos años censurada y sin exponer al público. Agudo relata que “aún a día de hoy se considera tabú hablar de la Expo y de todo lo que allí ocurrió”.
Entre los demás testimonios que se encuentran en el inédito documental se encuentran otras historias como la Bea una joven vasca que recibió un balazo en la pierna y estuvo varios días ingresada hasta que salió del hospital. Cuando inició su recuperación, fue custodiada por la policía para ir a la comisaría. “Se metían constantemente conmigo por ser vasca y estuve vigilada por 20 policías en turnos de dos durante día y noche Me obligaron a estar esposada a la cama la primera noche y a ver la inauguración de la Expo por la televisión. Me insultaban todo el rato. No hubo medidas para frenar todos los movimientos que había en contra de la Expo y creo que el balance pudo ser mucho más grave”.
Belén es la famosa chica de la foto que recibió de improviso un disparo en el pecho. “Un chico me apretaba la herida para que no me desangrara. Me llevaban de un sitio para otro mi madre y mi abuela porque no sabían bien que pasaba. Yo me creía que era una maratón. No entendía bien todo aquel jaleo. La policía al ver el grave error que cometieron me llevaron corriendo al hospital Virgen del Rocío”. Esta actuación desproporcionada continuó con detenciones arbitrarias de cualquier elemento cercano al colectivo social “Desenmascaremos al 92” o de corte “subversivo” siendo trasladados a la nueva comisaría creada en aquel año. Al centro de detención de Blas Infante llevaron a muchos de los sospechosos recibiendo un grave trato físico con torturas e insultos.
La Sevilla de los 90 no era símbolo de progreso. Sus carencias estructurales eran más que evidentes. “Era una de las regiones más deterioradas y pobres de Europa que quisieron cambiarla en cuestión de cinco años sin buscar los problemas reales de su población”. Beatriz Moreno, una afectada de aquella represión de la Expo, cuanta que pintaron con pintura blanca todas las fachadas de las casas por orden del ayuntamiento, aunque se cayeran meses más tarde. Se levantaban muros frente a las nuevas carreteras para hacer desaparecer los asentamientos chabolistas, las grandes masas de obreros yendo a trabajar alrededor de la Exposición Universal y los accidentes laborales numerosos que no salían en los medios. Barrios como la Alameda no salían ni en las agendas de turismo por el alto número de yonkis que había.
La segunda manifestación se vivió el mismo día de la inauguración de la Expo, el 20 de abril. Toranza recuerda que fue mucho menos numerosa pero no menos dura. “Al otro lado del recién creado Puente de la Barqueta los policías reprimían a la gente de las protestas con palizas y los asistentes a la Expo aplaudían a los policías que daban golpes”.
Colectivos indígenas desembarcaron en la ciudad para participar en las protestas y donde recordaron “el fuerte expolio vivido por el imperio colonialista español y la desaparición de muchos de sus pueblos”. Antonio estaba como periodista de la cadena andaluza Canal Sur sin saber bien de dónde venían aquellos gritos. “Las pancartas de los jóvenes tardaron poco en estar de pie porque cinco furgones de la policía llegaron incluso a arrastrar a la gente por los pies y manos para quitarlos del escenario de la Expo. Les daban patadas en los riñones”. Antonio tuvo que dejar de grabar por los golpes recibidos en el estómago.
Paralelamente, una veintena de extranjeros fueron detenidos en un camping a la afueras de la ciudad. Tenían bien identificados a los activistas que estaban involucrados en las marchas. “Sin orden judicial los llevaron hasta Barcelona en furgones donde estaban hacinados en condiciones infrahumanas. Pasaron seis días detenidos”, afirma Beatriz Moreno. Ya había más de medio centenar de detenidos en las comisarías y cárceles de Sevilla. Agustín y Mariano participaron a los pocos días en la rueda de reconocimiento de los policías que dispararon en la manifestación del día 19. La versión del informe final no concretaba la autoría de ninguno de ellos. El único reconocido como autor material fue el inspector de policía Juan Soriano Vidal.
En noviembre de 1996 se llevó a cabo el juicio contra el inspector jefe de policía Soriano y la prueba pericial de la guardia civil determinó que hubo solo disparos al aire. “Los testimonios de los agentes se contradecían con una misma versión de los manifestantes y vecinos. El acusado reconoció que había disparado para disolver la multitud pero no llegó a ser acusado por el juez”, apunta Agustín.
En diciembre de 1997 Soriano salió finalmente absuelto. “Los policías dispararon contra los manifestantes sin haber pruebas suficientes para incriminar a Soriano como autor de estos disparos”, aclara la sentencia. El mito de la Expo continúo sin encontrar culpables a este grave episodio.
http://www.publico.es/sociedad/sevilla-cara-oculta-violencia-policial.html
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| Corbyn, dirigente del Partido Laborista |
Para tratar de salir de ella, lo mismo que España ha fabricado el espantajo de Podemos, en Gran Bretaña tienen a Corbyn, el nuevo dirigente del Partido Laborista, que accedió al cargo con un programa demagógico de reformas que pronto ha tenido que rebajar hasta la nada ante la campaña que la reacción le ha lanzado. Exactamente igual que Syriza en Grecia o Podemos aquí; pura retórica.
En vísperas de unas elecciones, conviene hablar un poco de estas cosas para que veamos quién es realmente el que mueve los hilos, tanto allá como acá.
El programa de Corbyn criticaba a la OTAN, se oponía a los programas de nuclearización a ultranza y, naturalmente, a los recortes en las prestaciones sociales. Como consecuencia de ello, las amenazas públicas —no contaremos las privadas— que ha recibido no han regateado calificativos. Un general británico no identificado advirtió con provocar un “motín” si llegaba a ser Primer Ministro o, en castellano, un golpe de Estado.
El atentado de Manchestar ha llevado la situación a otro plano; ya nadie habla del programa de reformas, sino de seguridad, de rearme, de ampliar los poderes de la policía y los servicios secretos, de armamento nuclear (Programa Trident), de represión… un programa por y para la guerra, en definitiva.
Ante las amenzas del ejército y la paranoia posterior al atentado, la respuesta de Corbyn y sus laboristas ha sido la misma que la sociademocracia de toda la vida: plegar velas.
En Francia la situación no es mejor. Aunque nadie se ha hecho eco, un artículo del jueves en Le Nouvel Observateur marca la pauta. El gobierno saliente del Partido Socialista tenía preparado un golpe de Estado por si acaso el 7 de mayo la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, ganaba las elecciones presidenciales.
El plan tenía prevista una movilización de los antidisturbios para aplastar las manifestaciones antifascistas que tendrían lugar. A cambio, el Partido Socialista impondría el Primer Ministro a Le Pen. Un dirigente socialista reconoce que el país hubiera quedado paralizado y que a su Partido no le preocupaba uno u otro Presidente de la República, ni siquiera Le Pen, sino asegurar la continuidad del Estado.
Naturalmente, a costa de lo que fuera, es decir, de la liquidación de los pocos restos de libertades y derechos, ya menguados por el estado de urgencia permanente que se ha instalado desde 2015.
El silencio absoluto sobre esta información es más que preocupante porque nadie se ha preocupado de desmentirlo. La población se tendrá que acostumbrar a este tipo de declaraciones, como se ha acostmbrado al estado de urgencia y a los atentados cada cierto tiempo.
La militarización de las masas y la imposición del servicio obligatorio en filas es la siguiente píldora a digerir por la población, que acabará por acostumbrarse a cualquier cosa, a tragar con todo. Para eso tienen a figurines como Tsipras, Corbyn, Hollande, Pablo Iglesias o Pedro Sánchez.
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| Reagan con los talibanes en la Casa Blanca |
Para ello se remitía al libro de memorias de Robert Gates, “From the Shadows” (Desde la sombras), el antiguo director de la CIA, quien conocía muy bien este asunto. Según Gates, la CIA comenzó a ayudar a los muyahidines afganos seis meses antes de la intervención soviética en Afganistán.
Brzezinski era otro que también conocía a la perfección la injerencia imperialista en Afganistán. En la entrevista lo confirmaba y no le importó admitir que la versión que entonces transmitieron a la prensa era —como siempre— falsa.
La versión oficial aseguraba que llamada “invasión” soviética de Afganistán había comenzado el 24 de diciembre de 1979, mientras la CIA inició su operativo al año siguiente, pero el entonces Presidente Carter firmó la orden de intervención el 3 de julio de 1979, cuando en Afganistán no había ni un soldado soviético.
Por lo tanto, quien invadió Afganistán fue Estados Unidos y cabe añadir que si las tropas soviéticas se marcharon, las del Pentágono siguen allá.
En una nota remitida a su Presidente, Brzezinski le advertía que los soviéticos no podían cruzarse de brazos ante el plan de la CIA y que intervendrían militarmente, como así fue. La revista francesa le preguntó si se trataba de la típica provocación para que los soviéticos enviaran tropas al país centro-asiático, lo que Brzezinski niega.
Luego el periodista lanza una pregunta, también muy típica, que era pura retórica: “Cuando los soviéticos justificaron su intervención afirmando que luchaban contra una injerencia secreta de Estados Unidos, nadie les creyó. Pero había un fondo de verdad”.
La respuesta de Brzezinski era puro cinismo, también al más puro estilo imperialista, propagando una tesis que ha calado profundamente en todos los medios: atrajimos a los soviéticos a una trampa, les devolvimos nuestro fracaso en Vietnam, la intervención condujo al hundimiento de la URSS, etc.
Otra pregunta obligada por parte del periodista se refería al ascenso del integrismo islamista como consecuencia del apoyo que la CIA prestó a los talibanes en Afganistán en asesoramiento y armas. La respuesta fue otro ejercicio de cinismo por parte de Brzezinski: sí es cierto que nosotros promovimos el yihadismo, pero fue muy mucho más importante lograr la caída de la URSS, la “liberación” de Europa central y el fin de la Guerra Fría.
El periodista no se quedó satisfecho con la respuesta y vuelve a la carga: pero, ¿acaso no es hoy el fundamentalismo una amenaza mundial? “Bobadas”, insiste Brzezinski. “No existe un islamismo mundial”. Los países musulmanes, lo mismo que los cristianos, tienen muy pocas cosas en común, concluye.
“Dejé los servicios secretos británicos cuando el MI6 [espionaje británico] decidió financiar a los socios de Osama Bin Laden”, declaró David Shayler durante la conferencia internacional “Axis for Peace”, organizada los días 17 y 18 de noviembre de 2005 en Bruselas por la Red Voltaire.
“Traté de dar la alerta, pero fue a mí a quien metieron en la cárcel”, agregó Shayler.
Agente de los servicios de contraespionaje de Su Majestad la reina de Inglaterra (MI5), David Shayler reveló a fines de los años noventa del siglo pasado la financiación por el MI6 de una célula terrorista en Libia para asesinar a Gadafi.
El proyecto fracasó cuando otro vehículo que no era el de Gadafi explotó, causando la muerte a otras personas. Más tarde Shayler fue encarcelado en Francia, a solicitud del gobierno británico, al no poder ser extraditado legalmente, por haber violado la Ley de Secretos Oficiales.
El libro en el que Shayler cuenta su historia está prohibido en el territorio británico.
El ex agente británico hizo una muy notable intervención durante la conferencia de Bruselas, explicando que la mayoría de los actos de terrorismo que se atribuyen a Al Qaeda en realidad son organizados por los servicios secretos anglosajones, sobre todo británicos, con el objetivo de hacer avanzar los intereses de sus países.
Además explicó la importante presencia de los grupúsculos fundamentalistas musulmanes en Reino Unido porque ha permitido a los servicios secretos infiltrarlos y manipularlos. “Ese terrorismo está coordinado por el MI6 y la CIA”, subrayó Shayler.
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Nota a pie de página interesante:
El artículo anterior fue públicado por la Red Voltaire hace 12 años nada menos (1). Entonces nadie hizo ni caso, pero después de la Guera de Siria se entiende mucho mejor.
Otra nota a pie de página igualmente interesante:
Si leen la pagina que la Wikipedia tiene sobre David Shayler (2), averiguarán que fue un espía integrado en la Rama F del contraespionaje británico, que se dedica a luchar contra los movimientos populares y progresistas británicos.
De ahí pasó a integrarse en la Rama T, que se dedica a la lucha contra el movimiento de liberación nacional irlandés. De ahí pasó a la G9, que mueve los hilos de Oriente Medio, formando parte del equipo que conspiraba en Libia. Por lo tanto, sabe de lo que habla. A través de sus tentáculos sobre el terreno, fue el MI6 quien organizó los atentados terroristas contra Gadafi al más puro estilo que luego hemos conocido también en Siria: creando una oposición “moderada” (o sea, terroristas entrenados por ellos) cuyos últimos hilos llegaban hasta Londres.
De esa “oposición” formaba parte del Grupo Islámico Combatiente de Belhadj, o sea, Al Qaeda en Libia. A través suyo, en febrero de 1996 el MI6 organizó el intento de asesinato de Gadafi al que se refiere el artículo de la Red Voltaire, de lo que Malcolm Rifkind, ministro británico de Asuntos Exteriores tuvo pleno conocimiento, ya que tuvo que pagar 100.000 libras a los mercenarios que prepararon el complot.
Los preparativos del ataque los pueden consultar en la Wikipedia, en donde consta que el atentado terrorista falló porque no acabaron con Gadafi, pero que murieron muchos civiles inocentes, entre ellos varios niños.
También se enterarán de que los espías envían regularmente informes falsificados a los periódicos para intoxicar a la población a través suyo.
La colocación de una bomba que explotó en 1994 en la embajada de Israel en Londres también era conocida por el servicio de inteligencia, que no hizo nada por impedirlo…
En 1994 Israel colocó una bomba en su propia embajada en Londres en un ataque de bandera falsa, según denunció 30 años después la antigua espía británica del MI5, Annie Machon (3). Luego la policia británica incriminó a dos palestinos, Samar Alami y Jawad Botmeh, que fueron condenados a 20 años de cárcel por un delito que no cometieron.
Por lo repetidas, este tipo de historias ya aburre tener que contarlas. Son todas iguales; sólo cambian los personajes, aunque la conclusión es siempre la misma: todos y cada uno de los hilos de los atentados yihadistas en Europa conducen siempre a los propios gobiernos de Londres o París, que se lamentan luego de ellas como plañideras que son.
(1) http://www.voltairenet.org/article131278.html
(2) http://en.wikipedia.org/wiki/David_Shayler
(3) https://x.com/MyLordBebo/status/1792645704998846901

El 18 de mayo las manifestaciones han vuelto a saltar a las calles para expresar su oposición a los planes de instalación de materiales de la alianza sobre suelo eslovaco.
La OTAN no cuenta con las simpatías de la población. Más de 150.000 personas han firmado una petición para que se convoque un reférendum de retirada del bloque militar imperialista.
La iniciatova ha partido por la oposición anti-OTAN y anti-Unión Europea y Kotleba, el partido popular Nuestra Eslovaquia. La petición necesita ser avalada por 350.000 firmas para que se pueda tramitar.
A Eslovaquía la metieron en la OTAN en 2004, sin referéndum, cogiendo al país por las orejas. Pero todos los sondeos muestran una fuerte oposición a la integración. Por ejemplo, en 2016 según Globsec casi la mitad de la población (el 47 por ciento) defendía la neutralidad.
No menos del 59 por ciento de los eslovacos valoran negativamente el papel de Estados Unidos en Europa y en el mundo, dice el diario local Sita, que menciona el referido sondeo de opinión.
El 60 por ciento de ellos creen que Estados Unidos utiliza a la OTAN para controlar a los países pequeños y no aceptan la instalación de bases ni ningún tipo de instalaciones militares sobre su suelo el 56 por ciento de los checos, el 55 por ciento de los eslovacos y el 34 por ciento de los húngaros.
Eslovaquia podría ser uno de los primeros países en abandonar la OTAN en los años próximos.
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| La Primera Ministro británica Theresa May |
La revelación ha complicado las próximas elecciones, cuyo foco de interés se había traladado a los infames territorios del miedo y la seguridad, sacándolos del brexit y la bancarrota capitalista.
Desde hace cinco años May sabía que el padre del suicida, Ramadán Abedi, era un miembro de Al-Qaeda que vivía con un sueldo pagado de los presupuestos públicos y que estaba tutelado por el MI6.
En el gobierno de Cameron, entre 2010 y 2016, la actual Primera Ministra era secretaria de Estado de Interior y, a pesar de ello, entregó pasaportes y una tarjeta Visa, tanto al padre como al hijo, para que viajaran a Libia y a Siria.
Antes y ahora May formaba parte del Comité Cobra (Cabinet Office Briefing Room), un reducido círculo de gobernantes y altos funcionarios que deciden en situaciones de crisis o emergencia de la seguridad y el espionaje en el Reino Unido (2).
Dicho Comité fue informado por musulmanes de Manchester de las relaciones y el papel que desempañaban el padre y el hijo en los ambientes yihadistas de Manchester, una información que se suma a otras procedentes de amigos y compañeros de la universidad de Salman Abedi, e incluso de su propia familia, que puso en conocimiento de la policía los contactos de ambos.
Las actividades de ambos no eran un secreto para nadie. A las informaciones exahustivas que tenía la policía británica se añaden los informes de centros de inteligencia procedentes de terceros países.
El Comité Cobra lo convoca el Primer Ministro, quien suele presidirlo, aunque puede delegar en un ministro relevante o en otro alto cargo del gobierno. También suelen ser convocadas organizaciones como la Asociación de Jefes de Policía.
La primera reunión del Comité Cobra tuvo lugar en la década de los setenta para combatir a los mineros en huelga. La última se celebró el martes de esta semana, convocada expresamente por May para analizar el atentado de Manchester y, según Expansión, “participaron los principales ministros, representantes de la Policía y de los servicios secretos” (3).

En sus declaraciones a The Guardian en 2011 el “libertador” Belhadj puso de manifiesto su espíritu servil y rastrero hacia el imperialismo. Lo que dijo exactamente fue que quien le detuvo en Malasia fue la CIA, auxiliada por el MI6, pero que no fueron ellos los que le torturaron sino que le entregaron a Gadafi para que lo hiciera.
Tras el atentado de Manchester, los adjetivos calificativos de The Guardian han cambiado un poquito: aunque se trate de la misma organización, el atentado se comete en casa y eso la convierte por arte de magia en “terrorista”. Entonces se ponen de manifiesto las conexiones del Grupo Islámico Combatiente de Belhadj con Al-Qaeda. Veamos la nueva versión que ahora nos muestra el diario The Guardian:

Para quien no se haya enterado, Belhadj ya combatió en Afganistán contra los soviéticos en los años ochenta por cuenta de la CIA.
Un último apunte: si creen que la ultima versión de The Guardian es la buena, mientras que la otra era mala, se equivocan de plano. La segunda también es errónea porque Estados Unidos acaba de sacar a la rama siria de Al-Qaeda (Frente Al-Nosra) del listado de organizaciones terroristas.
Después de Manchester, la prensa imperialista puede dejar los titulares más o menos así: quien ha cometido el atentado de Manchester es un movimiento que en su afán “liberador” ya no le basta con Gadafi y se ha puesto en marcha en el mismo Reino Unido.
Casi ná.

Una de las cosas que más ha sorprendido de las reacciones oficiales despues de atentado es que el gobierno británico se haya quejado de las fugas de información, cuyo origen ha situado en Estados Unidos. De ahí deducimos dos conclusiones. La primera es que esa invocada falta de coordinación entre los servicios de inteligencia de unos u otros países para justificar los “fallos de seguridad” no es cierta. La segunda es que, como también hemos repetido muchas veces, los servicios se secretos, que antes siempre habalaban bajito, ahora trabajan con altavoces.
No ha habido ningún “fallo de seguridad”. Al menos desde 1992 la familia del yihadista, al completo, eran miembros de Al-Qaeda y, por lo tanto, parte integrante del MI6, habiendo desempeñado numerosas operaciones terroristas en los países árabes, especialmente en Libia e Irak.
Por si eso no fuera suficiente, la BBC ha relatado que dos amigos de la facultad de Salman, cada uno por su lado, advirtieron a la policía hace cinco años que era “un apoyo del terrorismo” y de que le parecía correcto actuar como un suicida.
En su cuenta de Twitter el periodista de la NBC Richard Engel ha asegurado que un espía estadounidense ha declarado a los periodistas que también la familia de Abedi hizo la misma advertencia.
Las “fugas de información” procedentes de Estados Unidos, dice el Ministerio del Interior británico, ha propiciado que no se puedan desmentir contundentemente las teorías de la conspiración, es decir, que el gobierno no ha podido sacar adelante su montaje.
El ministro francés del mismo ramo, Gérard Collomb, también ha tenido que reconocer que sabían que el matarife tenía “vinculos” con el Califato Islámico y que había viajado recientemente a Siria, lo cual era conocido tanto por la inteligencia británica como la francesa. Lo que al ministro se le olvidó contar fue que dicho viaje lo hizo con su padre que, como dijimos ayer, es un agente doble.
Tampoco cuenta que el padre tiene una relación muy estrecha con el yihadista libio Abdelhakim Belhadj, del que ya hemos hablado aquí hace dos años y medio, un lacayo de la CIA que ordenó los atentados de Atocha en 2004.
Por lo tanto, en todas las versiones de los atentados yihadistas que se han cometido en Europa, incluidas las oficiales, es decir, las falsas, siempre hay un elemento común: los autores son siempre personas, fichadas, vigiladas y controladas por la policía, cuando no confidentes de la propia policía.
Seamos claros: es una manera de reconocer que los yihadistas son parte de la policía misma (o de la inteligencia, o los servicios secretos, o el espionaje). En el atentado de Manchester se ha visto todavía más claro.
Todas esas personas estaban siendo vigiladas, dicen, pero la vigilancia se abandonó un poco antes de los atentados. Es como decir que la policía nunca puede rebajar la vigilancia, porque los atentados se cometen justo en el momento en el que se descuidan.
Otro rasgo en común: la mayor parte de los autores de los atentados viajaron a zonas en las que los imperialistas han desatado sus guerras: Irak, Libia, Siria y Afganistán., es decir, se fueron y luego volvieron, cruzando las fronteras y aduanas como si tal cosa, porque en ningún caso ha aparecido que lo hicieran con documentación falsa, por lo que es obvio: los dejaron marchar y volver, o mejor dicho, los enviaron a la guerra y luego los rescataron de ella.
El Grupo Islámico Combatiente de Belhadj, al que pertenecía el padre de Salman, no sólo es un movimiento que opera en su país, Libia, sino que también tenía organización en Reino Unido y, más en concreto, en Manchester, donde estuvo dirigido por Abd Al-Baset Azzouz hasta que se marchó a Libia en 2014.
Al-Baset es un experto en la fabricación de explosivos y tiene a unos 200 o 300 yihadistas bajo su control. Pero las conexiones de este personaje merecerían un capítulo aparte…
Podríamos seguir con otro tipo de coincidencias, como la utilización electoral de los atentados yihadistas, que siempre se cometen en fechas cercanas a las elecciones, empezando por los de Atocha en 2004 que le dieron la vuelta por completo a los sondeos previos.
Todos los atentados yihadistas han conducido a la imposición de un estado de guerra, de hecho o de derecho, contra la población, sacando al ejército a patrullar las calles. Desde 2015 en Reino Unido está vigente la Operación Temperer, aprobada en secreto cuando May era ministra de Interior. Desde 2015 el estado de emergencia, que antes era una medida temporal, se ha convertido en permanente en Francia.
¿Por qué saca May el ejército a la calle? En otras palabras, ¿por qué se ha producido la matanza de Manchester. Por medidas inminentes del gobierno tales como obligar a los jubilados a vender su casa para pagar las pensiones. ¿O creen que eso no tiene nada que ver con lo otro?
El espectáculo que vemos en Europa, donde las urnas aparecen custodiadas por tropas del ejército, describe todo un momento agónico del capitalismo. La presencia militar en las ciudades europeas, no es casual. Los atentados yihadistas tienen estrechos vínculos con guerras desatadas por esos mismos países desde la caída de la URSS en 1990, ninguna de las cuales han sido nunca conflictos puramente “internos”, como los hechos ponen de manifiesto, ni en Afganistán, ni en Chechenia, ni en Irak, ni en Libia, ni en Siria, ni en… Venezuela, por seguir poniendo ejemplos.
El 8 de junio hay elecciones (anticipadas) en Reino Unido, así que no se preocupen; la “democracia” no peligra. Ni siquiera quedan restos de ella…