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Ucrania: ‘El Kremlin multiplica las referencias a la Segunda Guerra Mundial’

La falsa campaña de los medios de propaganda del imperialismo contra las ‘noticias falsas’ (2)

En 2016, para responder a la película “Las máscaras de la revolución”, de Paul Moreira, que trataba sobre el papel preponderante de los neonazis en Ucrania, Benoît Vitkine, periodista de “Le Monde”, titulaba una de sus crónicas así: “El documentalista lleva gafas deformantes. Pravy Sektor, Azov, Svoboda… Moreira hace de estos grupos de extrema derecha los artesanos de la revolución, cuando no eran más que uno de los brazos armados. Les presenta como una principal fuerza política, cuando sus logros electorales son insignificantes”.

1. ¿Cuáles son los otros brazos armados, ya que Benoit Vitkine sobreentiende que existen otros, sin llegar a nombrarlos?

2. Si existe una propaganda del Kremlin, existe igualmente una del lado “occidental”, basada en gran parte en los resultados electorales, buenos o no, de la extrema derecha ucraniana.

Desde 2014 este argumento sirve para minimizar todo lo posible la presencia de fascistas en el aparato de Estado ucraniano. Por regla general, los propagandistas franceses cierran el tema con un “también hay una extrema derecha en Francia”.

En primer lugar destaquemos que por un lado los periodistas de “Le Monde” proclaman que “los años 30 están de vuelta” y, por el otro, estos mismos periodistas disminuyen la importancia de los nazis hiperactivos que sin embargo están al servicio de un gobierno aliado con el Estado francés. ¿Quién es Andrei Paruby, el comandante del Euromaidan? En 1991 fundó el Partido Nacional-Socialista de Ucrania con Oleh Tyahnybok. Este partido será más tarde el conocido como Svoboda.

El 14 de abril de 2016, Andrei Paruby se convirtió en el presidente del Parlamento ucraniano, en el camino hacia el puesto de primer ministro de sus dos predecesores. Según el diario alemán “Der Spiegel”: “El nombre de Partido Social-Nacional es una referencia intencional al Partido Nacional Socialista de Adolf Hitler”. Su emblema, el Wolfangel, era uno de los símbolos iniciales del partido nazi. Se convertirá en el logo del Partido Social-Nacional de Ucrania, y luego del partido de Paruby, Svoboda.

Además, pese a que la prensa británica en materia de política extranjera está alineada globalmente con su gobierno, frecuentemente relatan el papel principal de los batallones abiertamente neonazis al servicio de nuevo poder de Kiev. Son artículos corroborados por Amnesty International, que desde septiembre de 2014 alertaba a la opinión pública sobre los crímenes perpetrados por las tropas paramilitares ucranianas. Estos grupos de extrema derecha fueron identificados por el diario israelí “Haaretz”, que desde el inicio de los sucesos en Ucrania informan de que Pravy Sektor y Svoboda distribuían traducciones de “Mein Kampf” y de los “Protocolos de los Sabios de Sión” en la plaza Maidan.

https://anticons.wordpress.com/2017/06/17/le-monde-a-lepreuve-de-la-methode-de-son-decodex/

Más información:
— La OTAN reconoce que está detrás de la ola de censura en la Unión Europea 

— ‘Crosscheck’, el último mecanismo de censura en internet

La falsa campaña de los medios de propaganda del imperialismo contra las ‘noticias falsas’ (1)

Uno de los periódicos más (des)prestigiados que ha entrado en la campaña contra las noticias falsas es el francés “Le Monde”, para lo cual ha inventado “Decodex”, un artilugio informático que no es otra cosa que la vieja Inquisición medieval. Si antes los que defendían la verdad entraban en el “índice de libros prohibidos”, ahora “Le Monde” hace lo mismo. Bajo las órdenes de la OTAN, cataloga a los demás medios para desacreditar sus informaciones. Son los “maleus maleficarum” (martillo de herejes) de la Santa Iglesia Mediática.

Aquellos que hayan escapado a la última campaña de comunicación de “Le Monde” deben saber que este diario, a fin de luchar contra las “falsas informaciones”,  lanzó el pasado febrero una herramienta de evaluación de contenidos en línea denominada “Decodex”. La aplicación permite vía Google Chrome o Firefox acceder a la guía de fuentes enumeradas en el “Decodex”.

Mas exactamente, de conformidad con unas reglas prefijadas, esta herramienta proporciona “puntos buenos o malos” a través de cuadritos coloreados: rojos para “sitios que difunden falsas informaciones”, naranjas para “aquellos cuya fiabilidad es dudosa”, y azules para “las procedentes de sitios paródicos”.

Hay que destacar que los verdes, que indicaban los “sitios fiables” han sido suprimidos. En resumen, “Decodex” se inscribe en la lógica de la criminalización de fuentes que escapan a las redes profesionales de información, y opiniones a menudo iconoclastas que proceden de ellas. Esta iniciativa, como poco maniquea, ha sido acogida por un gran número de periodistas de manera negativa.

Pero seamos buenos jugadores y partamos del postulado de que cada empresa tiene su parte de buena fe. También, sin duda antes de mandar este “juguete extra” al museo de los objetos insólitos, sometamos las versión en internet de “Le Monde” a la crítica de su famoso “Decodex”.

En primer lugar, examinemos sucintamente la metodología del “Decodex” que, ahora, preconiza “la verificación de la información antes de compartirla, de verificar las fuentes, de juzgar la fiabilidad de una web, y también verificar un rumor que circule por las redes sociales con su corolario, el de reconocer una teoría complotista”. Para verificar esta “Carta”, trataremos cinco temas.

https://anticons.wordpress.com/2017/06/17/le-monde-a-lepreuve-de-la-methode-de-son-decodex/

A la CIA siempre le gustaron más los intelectuales de la ‘nueva izquierda’

El escritor francés Michel Foucault
Pablo Pozzi

La CIA acaba de desclasificar un documento de trabajo que comprueba, y brinda algunos datos nuevos, su política hacia la intelectualidad progresista y de izquierda. El documento se titula “Francia: la defección de los intelectuales de izquierda” y describe, detalladamente, cómo captar e influenciar intelectuales, particularmente aquellos nucleados en la revista Annales, la Ecole des Hautes Etudes, y los que se referenciaban en Michel Foucault, Jacques Derrida y Jacques Lacan, en que lo visualiza como “una guerra cultural”. Si bien el eje del documento son los intelectuales franceses, los principios y criterios que plantea fueron aplicados a través del mundo. En el mismo se describen sus tácticas y estrategias para generar un ambiente intelectual antimarxista a partir de influenciar a los intelectuales posmarxistas y a los críticos del Partido Comunista francés.

El documento establece que “durante las protestas de mayo-junio de 1968 […] muchos estudiantes marxistas miraban hacia el PCF para liderazgo y la proclamación de un gobierno provisional, pero la dirección del PCF trató de aplacar la revuelta obrera y denunció a los estudiantes como anarquistas”. A partir de ahí surgieron los “Nuevos Filósofos” que, desilusionados con la izquierda, “rechazaron su alianza con el PCF, el socialismo francés, y las premisas básicas del marxismo”. Estos intelectuales posmarxistas son considerados como mucho más efectivos en la guerra cultural que los intelectuales conservadores de la derecha, como Raymond Aron. Esto se debió a que los intelectuales conservadores se habían desprestigiado por su apoyo al fascismo. En cambio, los así denominados intelectuales democráticos, con su crítica a la URSS y al comunismo, eran útiles y, sobre todo, efectivos.

A partir de estas consideraciones iniciales, el documento señala que:

“Entre los historiadores franceses de la posguerra, la influyente escuela vinculada con Marc Bloch, Lucien Febvre y Fernand Braudel ha avasallado a los historiadores tradicionales marxistas. La escuela de Annales, como es conocida por su principal publicación, ha dado vuelta la investigación histórica francesa, principalmente desafiando primero, y rechazando después, las teorías marxistas del desarrollo histórico. Si bien muchos de sus exponentes pretenden que están dentro ‘de la tradición marxista’, la realidad es que solo utilizan el marxismo como un punto crítico de partida […] para concluir que las nociones marxistas sobre la estructura del pasado –de relaciones sociales, del patrón de los hechos, y de su influencia en el largo plazo– son simplistas e inválidas”.

“En el campo de la antropología, la influencia de la escuela estructuralista vinculada con Claude Lévi Strauss, Foucault y otros, ha cumplido esencialmente la misma función […] creemos sea probable que su demolición de la influencia marxista en las ciencias sociales perdure como una contribución profunda tanto en Francia como en Europa Occidental”.

En particular los autores del documento alaban a Foucault y Lévi Strauss por “recordar las sangrientas tradiciones de la Revolución Francesa” y que el objetivo de los movimientos revolucionarios no era tanto la profunda transformación social y cultural de una sociedad, sino más bien el poder. Por ende, según el documento, la teoría francesa posmarxista realizó una contribución inapreciable al programa cultural de la CIA que intentaba mover a los intelectuales de izquierda hacia la derecha, mientras desacreditaban el antiimperialismo y el anticapitalismo, permitiendo la creación de un ambiente intelectual donde sus proyectos podían ser llevados a cabo sin ser molestados por un serio escrutinio intelectual.

El eje no solo era desacreditar al marxismo como teoría, sino también tenía cuatro aspectos vinculados entre sí:

1. Fracturar a la izquierda cultural en diversos movimientos a través de lo que se denomina “políticas de identidad”. En este sentido, las reivindicaciones de clase, el concepto en sí, y la lucha de clases como motor de la historia, se diluyen en una cantidad grande de diversos movimientos, sin que ninguno acepte la primacía del concepto básico del marxismo, las clases sociales: estos intelectuales de Nueva Izquierda se opondrán “a cualquier planteo de unidad de la izquierda”.

2. Se desvía la atención del capitalismo (y los Estados Unidos) como causante de los problemas del mundo, hacia problemas como el consumo, la falta de democracia o de educación (y la URSS). “El antisovietismo se ha convertido en la base de legitimidad del trabajo intelectual”.

3. Se torna difícil movilizar a las élites intelectuales en oposición a las políticas imperiales de Estados Unidos, apuntando a fracturar sectores medios de la clase obrera. De hecho, señala que “hay un nuevo clima de antimarxismo y de antisovietismo que dificultará movilizar una oposición intelectual a las políticas de Estados Unidos”.

4. Se equiparaba al marxismo con “anticientificidad”, y el compromiso político de izquierda entre los intelectuales es considerado como “poco serio” y “subjetivo”: los intelectuales de la Nueva Izquierda están “menos dispuestos a involucrarse y tomar partido”.

Mucho de lo que se plantea en el documento no es nuevo, si bien es una confirmación de la importancia que la CIA le dio a las nuevas tendencias intelectuales en su lucha antimarxista. Un elemento notable es que no haga casi referencias a los cuantiosos fondos que destinó la CIA a captar intelectuales de izquierda. Por ejemplo, Frances Stonor Saunders (La CIA y la Guerra Cultural) señaló que la Agencia no informaba al gobierno norteamericano que estaba financiando diversos proyectos “de izquierda” que contribuyeran a alejar a los seres humanos de planteos igualitarios o clasistas. De hecho, uno de los aspectos que ella revela es que la CIA prefería “marxistas reformados” a los tradicionales conservadores y derechistas. Por “reformados” se entendía aquellos izquierdistas que se habían decepcionado del comunismo, o eran críticos de la URSS.

Esta promoción de intelectuales “reformados”, en especial los posmarxistas, se vio acompañada de importantes recursos económicos, acceso a editoriales y medios de comunicación, e inclusive a nombramientos académicos. Así, señala el documento, diversas obras de personajes como André Glucksmann y Bernard Henri Levy se convirtieron en best sellers. Por ejemplo, según Tom Braden, que fue el director de la Rama de Organizaciones Internacionales de la CIA, la Agencia compró miles de ejemplares de las obras de Hannah Arendt, Milovan Djilas e Isaiah Berlin para promoverlos. Otro ejemplo, no mencionado por el documento, es que la VI sección de la Ecole Pratique des Hautes Etudes, que alojaba a Lucien Febvre y Fernand Braudel, se estableció con un financiamiento recibido a través de la Fundación Rockefeller en 1947. Y luego fue financiada a través de la Fundación Ford, incluyendo los dineros e influencias necesarias para convertirse en la Ecole Pratique des Hautes Etudes en Sciences Sociales, con habilitación para otorgar títulos universitarios. Como señaló Kristin Ross, en su libro Fast Cars, Clean Bodies: Decolonization and the Reordering of French Culture (1996):

“En las décadas de 1950 y 1960 Braudel, Le Roy Ladurie y otros de la VIeme Section, crearon lo que Braudel denominó ‘una historia donde los cambios son casi imperceptibles […] una historia donde el cambio es lento, de repetición constante, de ciclos recurrentes’. Sus enemigos más formidables habitaban en frente, en la [Universidad de la] Sorbonne: un largo linaje de historiadores marxistas de la Revolución Francesa, como Georges Lefebvre y Albert Soboul. Y lo que estaba en juego era que reemplazaban el estudio de la historia de los movimientos sociales y el cambio abrupto o la mutación histórica por el estudio de las estructuras, o sea se borraba la idea misma de la Revolución. Estos historiadores marxistas [se enfrentaban] a colegas modernizados, con exceso de fondos, y muy bien equipados con computadoras y fotocopiadoras” (pág. 189).

Lo anterior se complementó con viajes, becas, subsidios, y una cantidad importante de seminarios internacionales destinados a promover tanto la visión de Annales como el estructuralismo de Claude Lévi Strauss. En síntesis, si los intelectuales de izquierda no encuentran los recursos necesarios para llevar adelante sus investigaciones, o para publicarlas, entonces se encuentran sutilmente forzados a aceptar el orden establecido, mientras adoptan las modas intelectuales hegemónicas para poder encontrar empleo. El resultado es el debilitamiento del pensamiento de izquierda y de la conformación de un efectivo accionar revolucionario.

http://www.deigualaigual.net/cultura/2017/1222/braudel-levi-strauss-y-la-cia/

Cuando Estados Unidos manipuló las elecciones rusas de 1996 para mantener a Yeltsin de marioneta

Hasta ahora nuestros lectores conocen la historia de Trump, el candidato manchú, y la manera en que los rusos han adquirido la rara habilidad de manipular las elecciones en Estados Unidos, con el riesgo que eso supone para la democracia, así, en general.

Después de contar el chiste, ahora deben prepararse para saber la otra cara de la realidad, la de verdad: el Partido Comunista de la Federación Rusa, heredero nominal del viejo PCUS, ganó las elecciones de 1996, pero Clinton puso al frente del Kremlin a su mejor peón: el borracho Yeltsin.

En aquellas elecciones, a punto de dar a puntilla al “viejo oso ruso”, los imperialistas no se contentaron con elaborar el programa electoral y seguir al minuto los sondeos al pie de cada una de las urnas, sino que las acabaron trucando porque los resultados no fueron de su grado. Tenía que ganar Yeltsin y no Guenadi Ziuganov, el secretario general del PCFR.

No cabe duda de que las elecciones se pueden manipular, pero no cualquiera es capaz de hacerlo. Para eso hace falta una experiencia que sólo tienen en Estados Unidos, donde los candidatos se seleccionan cuidadosamente, y si sale alguno, como Bernie Sanders, que no es del agrado, se le aparta con métodos más o menos truculentos.

Lo mismo cabe decir de las elecciones en terceros países: no todos tienen capacidad para hacerlo. Estados Unidos sí puede hacerlo y lo ha hecho en muchas ocasiones en varios países; siempre que lo ha necesitado. Entre 1946 y 2000 se calcula que 81 procesos electorales han sido trucados por Estados Unidos (sin contar invasiones, golpes de Estados y otros métodos truculentos).

En 1996 Rusia se encontraba en sus horas más bajas desde la caída de la URSS. Nunca un país había dado tantas muestras de sumisión ante Estados Unidos y quien tenía las riendas, Yeltsin, aspiraba a renovar su mandato, con el apoyo explícito de Clinton y todo el aparato político de su embajada en Moscú.

No obstante, los sondeos electorales mostraban que en Rusia no había nadie más despreciado que Yeltsin, dadas las catastróficas consecuencias del desmantelamiento de la URSS, la contracción del PIB a la mitad, la hiperinflación, el desmantelamiento de la sanidad pública, el impago de las pensiones, la corrupción, la criminalidad… Rusia era un desastre, un país a punto de desintegrarse, y Yelsin era el culpable más visible.

La situación era tan crítica que en 1993 dio un autogolpe para acabar con la oposición política: disolvió el parlamento por decreto, prohibió las manifestaciones y sacó el ejército a la calle. Los cálculos estiman en unos 2.000 los manifestantes que murieron. La prensa habló de la posibilidad de que también se suspendieran las elecciones para evitar el triunfo de Ziuganov, el dirigente del grupo más importante de la oposición.

Entonces fue cuando llegaron los consejeros directamente desde la embajada al rescate de Yeltsin: no importaba perder las votaciones en las urnas porque ellos se encargarían de apañar el recuento. No crean que esto es ningún relato confidencial, conspiranoico o una exclusiva mundial que les relatamos. Para nada. No se cortaron ni un pelo en reírse de los votos, de los votantes y de las votaciones. La manipulación la publicó la revista Time en su momento, en portada y con todo lujo de detalles.

Clinton envió a Moscú a sus tres consultores políticos favoritos, los mismos que le habían ayudado a ser gobernador de Arkansas. Uno de ellos era Michael Caputo. Durante cuatro meses trabajaron a pleno rendimiento en Moscú y cobraron por ello 250.000 dólares. El Fondo Monetario Internacional también puso su granito de arena con un préstamo 1.200 millones de dólares para que el gobierno pudiera pagar a los funcionarios y pensionistas. Ya ven: entonces no había bloqueo económico, ni sanciones, sino todo lo contrario, dinero a raudales, pero tuvo que ser Putin el que se encargara —años después— de devolver el dinero con sus intereses.

Se sabe que Yeltsin obtuvo un 6 por ciento de los votos, por lo que la proeza para amañar los recuentos fue un ejercicio notable de prestidigitación. Malabarismo electoral.

El bocado del petróleo iraní es tan grande que no se puede seguir diciendo siempre lo mismo

En abril Qatar anunció la explotación conjunta con Irán de uno de los mayores yacimientos de gas conocidos.

Al mes siguiente Irán anunció que inauguraba la extracción de cinco fases del referido yacimiento.

Un mes después Qatar quedaba expulsado del Consejo de Cooperación del Golfo.

El sábado el ministro iraní del Petróleo, Bijan Zanganeh, declaró que su gobierno había firmado un acuerdo con la multinacional francesa Total para abrir la fase 11 del campo de gas, al que los qataríes llaman “North Field” y los iraníes “Pars South”.

El nuevo Presidente francés, Emmanuel Macron, declara que la guerra contra Libia ha sido un error cometidos por las potencias occidentales y que en y Siria Francia ya no pretende la destitución de Bashar Al-Assad.

La secuencia es bastante obvia: los mapas del mundo hoy los dibujan los pozos de petróleo, los campos de gas y los oleoductos. Los alineamientos diplomáticos y las declaraciones de los imperialistas dependen, entre otros, de los contratos de gas que tengan firmados. Lo que está en juego son 4.800 millones de dólares.

En Oriente Medio hoy lo que prima es que en julio de 2015 se produjo el desbloqueo de Irán, después de 36 años, y que dos meses más tarde los aviones rusos llegaron a Siria. Las cosas no han vuelto a ser como antes. Tras la revolución de 1979 Irán tuvo durante muchos años una guerra a un costado de sus fronteras, en Afganistán, y otra en el lado opuesto, en Irak, pero ahora no queda nada de aquello, sino más bien lo contrario.

Pero hay que seguir echando cartas sobre el mapa para acabar de dibujarlo: Total es el operador de cabecera del Proyecto Pars South 11 con un 50,01 por ciento del capital y junto a él está Petropars, propiedad pública de Irán y de de China.

No obstante, el paisaje no es tan idílico como parece: la multinacional francesa tiene que esperar a que Estados Unidos acabe de desbloquear a Irán, lo cual no es tan sencillo con Trump en la Casa Blanca; más bien todo lo contrario.

Irán está intentando atraer a 29 grandes monopolios internacionales, europeos y asiáticos, para desarrollar su sector energético, entre los que están algunos típicos, como los rusos (Gazprom, Lukoil) y los chinos (CNPC, Sinopec) y otros no tanto: Shell (Reino Unidos, Holanda), Schlumberger (Holanda), Eni (Italia), además de Total.

Si todo va como está previsto, dentro de poco las declaraciones de los políticos cambiarán de tono. Todo por la pasta.

A quien combate Estados Unidos en Siria es al gobierno, no a los yihadistas

En su crónica de esta mañana, el corresponsal en Oriente Medio de The Independent, Robert Fisk, abunda sobre los cambios en las alianzas de la Guerra de Siria y deja constancia, por enésima vez, de que en Siria sólo hay una fuerza que combate al Califato Islámico, el ejército de Siria y sus aliados, especialmente los rusos y Hezbollah, mientras que situa en un plano menor a los iraníes.

¿Que significan entonces los ataques de Estados Unidos contra Siria?, pregunta Fisk, quien encuentra al Pentágono más preocupado por combatir a Al-Assad que a los terroristas.

Lo mismo asegura de Israel que ha bombardeado a los sirios y a Hezbollah, pero no ha disparado un solo tiro contra los terroristas.

Por otro lado, continúa Fisk, es ilustrador que la prensa occidental se escandalice por el empleo de armas químicas por parte del ejército regular, mientras guarda silencio sobre los crímenes que siguen cometiendo los yihadistas contra los civiles en las regiones que siguen bajo su control.

El corresponsal cree que es posible que haya un acuerdo entre los estadounidenses y los rusos para que mientras las FDS toman Raqqa, el ejército regular sea quien capture Deir Ezzor.

En dicha localidad hay 10.000 soldados sirios que llevan cuatro años cercados. Si el ejército pudiera romperlo, sería un triunfo muy importante porque podría utilizar a la guarnición para continuar la guerra en otros frentes.

El ejército sirio tiene prisa por capturar Deir Ezzor por una razón: la derrota del Califato Islámico simultáneamente en Mosul y Raqqa puede conducir a que los huidos traten de asaltar la ciudad para instalarse de nuevo en ella.

Fisk también analiza las nuevas alianzas que están cambiando el mapa de Oriente Medio, donde los kurdos cuentan con el apoyo de Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos, además de los imperialistas, para despedazar a Siria. Un enviado emiratí ha visitado Rojava muy recientemente e informaciones no confirmadas hablan de que otro enviado saudí también se ha entrevistado con dirigentes kurdos del PKK-PYD.

Sus estrechos vínculos con los países del Golfo dejan en muy mal lugar el esperpento de “confederalismo democrático” que los kurdos pretenden para Rojava, donde quieren destacar —entre otras propuestas— el nuevo papel que la mujer tiene reservado. Si es eso lo que pretenden, los jeques del Golfo son los peores consejeros que podrían buscar.

http://www.independent.co.uk/voices/syria-isis-usa-trump-kurds-keen-to-destroy-assad-a7799086.html

Los jueces de la Audiencia Nacional protegen a los torturadores franquistas

Un criminal protegido por los jueces
Cristina Fallarás

Se llama Antonio González Pacheco (Aldea del Cano, Cáceres, 1946). Se apoda Billy El Niño y es un conocido torturador que gozaba aplicando sus tormentos en la Dirección General de Seguridad franquista. Los relatos de sus víctimas son sobrecogedores y de dominio público. Con la Transición se convirtió en inspector del Cuerpo Superior de Policía y en 1977, Rodolfo Martín Villa le concedió la Medalla al Mérito Policial.

Martín Villa fue presidente de Endesa antes de que José María Aznar lo pusiera al frente de la gestión del Prestige (2003), antes de que Jesús de Polanco lo nombrara presidente de Sogecable (2004), antes de que Luis de Guindos lo designara consejero del Sareb, el Banco malo (2012). Pero antes, mucho antes de todos esos democráticos nombramientos, fue uno de los responsables de la Matanza del 3 de marzo (1976) en Vitoria, donde murieron cinco trabajadores y más de 150 resultaron heridos. O sea, responsable de la mayor carnicería de la Transición. Pero eso fue antes de tanto nombramiento.

De hecho, un año antes de condecorar al sanguinario torturador conocido como Billy El Niño.

Y todo lo anterior contribuye a entender el papel de la recién nombrada presidenta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Concepción García Espejel –‘Concha’, amiga de María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP–, su responsabilidad en el hecho de que el torturador siga en la calle con todos sus derechos intactos, protegido además.

El 18 de septiembre de 2013, la jueza argentina María Servini de Cubría dictó orden de busca y captura, a través de Interpol, contra cuatro torturadores franquistas: Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño; José Ignacio Giralte González, Celso Galván Abascal, y contra el guardia civil Jesús Muñecas Aguilar, por torturas y crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la dictadura.

Concepción García Espejel presidió el tribunal de la Audiencia Nacional que no solo consideró que no se trataba exactamente de torturas, sino que, si había algún delito, ya había prescrito. Además, dictó un auto previo prohibiendo a los medios de comunicación fotografiar la cara del “reclamado” y suspendió las medidas cautelares ordenadas por el juez Pablo Ruz: retirada del pasaporte, obligación de comparecer semanalmente en el juzgado y de facilitar un teléfono de contacto en el que estar permanentemente localizable.

Para prohibir la fotografía o grabación de Billy El Niño, el tribunal de Espejel argumentaba que era “esencial destacar que el reclamado ha mostrado su oposición clara y contundente a que su imagen sea grabada en la vista y posteriormente reproducida por los medios de comunicación”. Se sumaban a la petición del torturador la defensa y el Ministerio Fiscal. Asimismo, el Tribunal presidido por Espejel argumentaba que entre los derechos de Billy El Niño, “cuyo conflicto con el de información habrá de resolverse en cada caso concreto conforme a las exigencias del principio de proporcionalidad y ponderación, se encuentra el derecho a la propia imagen”. Finalizaba el auto: “Atendidas la ausencia de consentimiento del afectado y las razones invocadas por su defensa, en aras a salvaguardar su integridad física, se autoriza exclusivamente un barrido posterior desde el fondo de la Sala”. O sea, el cogote.

De nada sirvió que las asociaciones de víctimas denunciaran dicha decisión. El 10 de abril de 2014, la hoy presidenta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional prohibió a los medios de comunicación difundir cualquier imagen de la cara del torturador.

Veinte días después, el 30 de abril de 2014, Espejel presidió el tribunal que tenía que conceder o no la extradición de Billy El Niño a Argentina “para ser juzgado por delitos de torturas constitutivas de delito de lesa humanidad”. Se denegó la extradición, para empezar, “al estar prescritos los hechos conforme a la legislación española del delito por el que se le reclama”.

Pero, además, añadía: “No todo delito de tortura es, per se, delito de lesa humanidad, porque tales delitos conllevan necesariamente como presupuesto inexcusable que los mismos ‘se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil’, lo que no se aprecia en el caso”.

Y, finalmente, el tribunal presidido por Espejel ofrecía una singular clasificación de las torturas sobre la que basaba la negativa de extradición del torturador: “Algunas de las denuncias narran detenciones por motivos políticos, por manifestarse las víctimas contra hechos cometidos por la dictadura franquista en cuanto tal, y otras, por el contrario, son víctimas ajenas a la reivindicación política, tratándose de torturas perpetradas tras detenciones verificadas en una manifestación contra la carestía de la vida; otras, finalmente, en relación con personas a las que se consideraba próximas a organizaciones terroristas”. No se indicaba cuál de ellas, si es que había alguna, era considerada delito por el tribunal.

La jueza que le protege
El papel del PSOE

Además de la extradición de los agentes torturadores, la jueza Servini, en el marco de la llamada Querella Argentina, solicitaba a España la de tres ministros franquistas: Alfonso Osorio, Rodolfo Martín Villa y José Utrera Molina, acusados de crímenes contra la humanidad cometidos de tres ministros franquistas: Alfonso Osorio, Rodolfo Martín Villa y José Utrera Molina, acusados de crímenes contra la humanidad cometidos durante la dictadura de Franco.

En aquel momento, exactamente el 29 de abril de 2015, el PSOE se unió al ministro Rafael Catalá y rechazó la extradición. Entre otros argumentos de difícil defensa, el diputado socialista José Ignacio Sánchez Amor declaró en el Congreso de los Diputados que “en una democracia, los verdugos también tienen derechos, nosotros se los hemos dado”.

La decisión del PSOE no sorprendió a las asociaciones pro derechos humanos ni a las víctimas. Sólo cuatro meses antes, todos los damnificados habían celebrado en el Congreso un acto por los Derechos Humanos para pedir a la Cámara que colaborara con la Querella Argentina. El 10 de diciembre de 2014, ante dicha delegación, el 90% de los diputados decidió no acudir a la Cámara. Exactamente los pertenecientes a PP, PSOE, UPyD y CiU.

Por parte del PSOE sólo acudieron Odón Elorza e Ignacio Sánchez Amor, en calidad de “público”.

Los torturadores y asesinos de la dictadura franquista jamás han sido juzgados, ya que se beneficiaron de la Ley de Amnistía aprobada en 1977. Dicha estratagema, una ley de punto final encubierta, consiguió dejar impunes todos los delitos del franquismo.

En diciembre de 2016, Podemos presentó una Proposición no de Ley para que se modificara la Ley de Amnistía y se añadiera un artículo estableciendo que no se aplicaría en los casos “de torturas, desapariciones forzadas, crímenes de genocidio o de lesa humanidad”. La coalición morada se amparaba en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas, que España suscribió en abril de 1977. De hecho, el relator especial de la ONU del Consejo de Derechos Humanos, Pablo De Greiff, ya había instado al Gobierno español a dejar sin efecto la Ley de Amnistía, y denunciado su uso como herramienta política.

El 20 de diciembre de 2016, el PSOE, junto con PP y Ciudadanos, vetaron dicha modificación.

Decenas de denuncias

Esta semana, decenas de víctimas de los suplicios de Billy el Niño acudirán a los tribunales españoles a denunciar al torturador franquista. Consideran que se trata de crímenes de lesa humanidad, y por lo tanto deben ser juzgados y no prescriben.

Teniendo en cuenta la premiada trayectoria política y empresarial de Rodolfo Martín Villa, uno de los reclamados por la jueza Servini por crímenes contra la Humanidad, se hace difícil contemplar la posibilidad de éxito de su empeño. Más, considerando que han pasado solo dos años desde que el PSOE se unió al rechazo de su extradición, algo que al PP se le suponía.

Si además se observa que la presidenta del tribunal que lo dejó en libertad es la misma que acaba de ser nombrada presidenta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, el retrato que arrojan las mayorías políticas de este país es la cara de la cruz de dichas víctimas.

Estados Unidos y sus secuaces ya han perdido la guerra que iniciaron en Siria

Desde que el domingo Estados Unidos derribó un avión sirio al sur de Raqqa, unido al ridículo que están haciendo en el otro extremo, en Al-Tanf, hemos leído de todo en la prensa internacional. Hay quien dice que la guarnición estadounidense de Al-Tanf fue cercada por tropas sirias y que no fue aniquilada gracias a que pidieron auxilio a los rusos, que frenaron la acometida siria.

Los mandos del Pentágono en dicha región frontera van a ser destituidos por “dejarse cercar” en una maniobra envolvente del ejército sirio que, dicen algunos, se va a estudiar en las escuelas de táctica militar. La califican como “una obra maestra del arte militar”, una maniobra veloz ejecutada de forma impecable.

Da la impresión de que en cuanto Estados Unidos ha tenido que tomar cartas en el asunto de manera directa, no sabe lo que realmente está haciendo en Siria. Suele ocurrir siempre que un ejército invade otro país. El diario estadounidense “Politico” afirma que Trump no tiene “ninguna estrategia para hacer frente a Bashar Al-Assad”.

Es posible que cuando el periódico se refiere a “estrategia” la entienda como una parte de la guerra. En realidad, la estrategia es más bien un aspecto de la línea política, de la que Estados Unidos carece. Trump llegó a la Casa Blanca con un proyecto que le han tirado abajo, de manera que ha perdido el suyo propio y tampoco acaba de asumir el que le quieren imponer los golpistas de Washington (si es que la tienen, lo cual tampoco está claro).

El periódico se lamenta de lo que califica como política “impulsiva” por parte de Trump que puede desembocar en una “guerra total” y un “vacío de poder” si Bashar Al-Assad es derrotado y derrocado.

El senador Chris Murphy se lamenta de que Trump “está a punto de comenzar” una guerra en Siria de la que no ha informado al Congreso, pero no cae en la cuenta de que no tiene nada de qué informar porque no sabe lo que está haciendo, ni las consecuencias de lo que está haciendo.

Es peor la falta de estrategia que una estrategia errónea, pero las consecuencias son las mismas, la derrota, como ha advertido  Robert Ford, el antiguo embajador en Damasco porque ni el gobierno sirio ni el iraní van a admitir nunca convertir a Siria un protectorado, y menos si Estados Unidos lleva las riendas.

Ahora mismo no es que Estados Unidos haya sustituido en Siria a Al-Qaeda y al Califato Islámico; no es la misma guerra con otros protagonistas, más importantes, los verdaderos. Ni siquiera hay una escalada de la misma guerra, sino otra guerra distinta. Si tuviéramos que hacer un listado de los diferentes ejércitos que hay combatiendo en un palmo de terreno, sería una enumeración muy larga, y lo que es aún peor: cada uno de esos ejércitos está en el campo de batalla por motivos muy distintos.

Las consecuencias de eso son absolutamente previsibles y los rusos ya han repetido dos veces la misma advertencia en un tono que ya ha sido tomado en consideración por Australia, el primer país que se larga del avispero.

Como ya hemos apuntado en otras entradas, lo más probable es que la guerra de Siria no acabe nunca, como no han acabado las de Afganistán, Irak o Libia. En realidad, todo Oriente Medio lleva en guerra permanente desde la creación del Estado de Israel en 1948. Ahora bien, la derrota que van a padecer Estados Unidos y sus secuaces ni siquiera va a necesitar que llegue el día de la capitulación y la entrega de las armas.

El fútbol se ha convertido en el refugio del capitalismo especulativo

Ayer se produjo un hecho insólito: los notarios hablaron abiertamente sobre el lavado de dinero en el mundo del fútbol del que ellos siempre han sido testigos y protagonistas directos.
Lo expuso Pedro Galindo, director del Órgano Centralizado de Prevención del Blanqueo de Capitales del Notariado, quien compareció en una rueda de prensa convocada con motivo del quinto aniversario de la base de datos que han creado los notarios sobre los titulares reales de las empresas.

La Base de Datos del Titular Real (BDTR) permite conocer quien mangonea una empresa, con independencia de quiénes figuren como socios.

En la comparecencia Galindo estuvo acompañado por el presidente del Consejo General del Notariado, José Ángel Martínez Sánchiz, quien destacó que dicha Base de Datos es un “instrumento muy eficaz” para que los jueces y policías puedan combatir el blanqueo de dinero y las prácticas de corrupción.

Galindo aseguró que el fútbol es un sector económico en el que “se mueven ingentes cantidades de dinero, además, muchas veces, con carácter transnacional”.

Actualmente, la BDTR tiene identificados los titulares reales de 2.229.372 sociedades y organizaciones, de las que 1.678.681 son sociedades limitadas, 68.937 son sociedades anónimas y 35.607 figuran como asociaciones, fundaciones, partidos o sindicatos.

Galindo explicó que, desde la creación de esta base de datos en 2012, los notarios han atendido 105.347 solicitudes de información por blanqueo de dinero o terrorismo, así como 100.375 solicitudes relacionadas con cuestiones fiscales.

En 2009 el Grupo de Acción Financiera contra el Blanqueo de Capitales (GAFI), un organismo internacional del que forma parte España, creó un grupo de trabajo sólo para el análisis de la criminalidad en el negocio del fútbol, publicando un informe demoledor al respecto:

http://www.fatf-gafi.org/media/fatf/documents/reports/ML%20through%20the%20Football%20Sector.pdf

http://www.uaf.cl/asuntos/descargar.aspx?arid=951

En las facultades de economía ya se estudia el fútbol como industria, siempre relacionada con el crimen organizado, el blanqueo de dinero, el tráfico de personas, la corrupción, las apuestas amañadas, las drogas, la evasión fiscal y delitos de todo tipo:

Blanqueo de capitales en el mundo del fútbol:
http://www.prevencionblanqueo.com/wp-content/uploads/2012/04/pbc-en-el-futbol.pdf

Hablar contra el fútbol no da votos; los resta. Por eso cuando los partidos políticos y los tertulianos se lamentan de la corrupción y el blanqueo de dinero, nadie menciona al fútbol, el refugio moderno del crimen organizado.

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