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En Hamburgo el gobierno de Merkel quería un baño de sangre y lo ha conseguido

El jueves de la semana pasada un estudiante relataba al diario Hamburger Morgenpost la salvaje represión de la policía en Hamburgo por las protestas contra la reunión del G-20. Mientras desfilaban pacíficamente por la calle, fueron obligados por los antidisturbio a subirse a un muro de dos metros de alto y luego los obligaron a saltar desde lo alto, para acabar derribándolo a golpes para que cayeran todos. Fueron muchos los que se compieron los huesos, padeciendo dolorsas fracturas, mientras la policía les grutaba “¡Cerdos antifascistas!” Algunos aún permanecen en los hospitales.

En una carta abierta dirigida a Olaf Scholz, el alcalde socialdemócrata de Hamburgo, y a Andy Grote, del mismo partido, el colectivo que convocó las manifestaciones, Alles allen (Todo para todos), también narra el salvajismo policial en Hamburgo, el ataque del sábado por la tarde a un campamento organizado en un parque y a la propia manifestación por parte de comandos especiales de la policía.

Las agresiones policiales causaron un enorme número de heridos y lesionados, varios de ellos en la cabeza, a causa de golpes brutales, incluso contra personas que yacían tumbadas en el suelo.

A pesar de las agresiones de los antidisturbios, la defensa de la actuación policial ha pasado aun primer plano en la capaña electoral alemana, de manera unánime. Así cabía esperarlo por parte del gobierno de Merkel, que dio patente de corso a la policía. Pero si podemos extrañarnos de algo es de la posición de quienes ejercen de oposición y no se oponen a nada, y menos a las agresiones de la policía.

Tanto por parte del SPD, como de Die Linke (La Izquierda) o de Los Verdes hay plena unanimidad y ninguna diferencia con las fuerzas de la reacción, sino más bien al contrario. La “izquierda” justifica, aplaude y quiere más palos, más cabezas rotas y más manifestantes heridos.

A los que protestan no les defiende ningún diputado, ningún partido institucional, nadie que ocupe ningún cargo pública. Se tendrán que defender a sí mismos porque al gobierno no le basta con los porrazos sino que ha amenazado con acudir a los tribunales para encarcelar a los que han protestado en las calles en el ejercicio de uno de sus derechos más importantes: el de manifeistación.

Los enchufados, los vividores, la legión de parásitos de la política institucional aseguran unánimente que en Hamburgo no ha existido ninguna clase de violencia policial. Así lo ha asegurado en la televisión Olaf Scholz, el alcalde socialdemócrata de Hamburgo. Por definición, no hay más que un único tipo de violencia: aquella que los manifestantes llevan a cabo contra las instituciones, y no al revés.

Tras el baño de sangre, los políticos han quierido volver a lo suyo, a embaucar con la magia electoral, las votaciones y demás cuentos. Cuando el viernes Martin Schulz, candidato del SPD a la cancillería, llegó al barrio de Schanzen, en Hambrugo, con la sonrisa en los labios, se encontró con lo que no esperaba. Los vecinos empezaron a increparle “¡Aquí no tienes nada que hacer!”, “¡Sucio traidor!”, entre otros insultos de los que hasta el periódico Süddeutsche Zeitung se ha tenido que hacer eco.

Algunas declaraciones institucionales han sido más repugnantes que otras. El portavoz del grupo parlamentario de Los Verdes, Anjes Tjarks, ha dicho que la policía ha trabajado mucho y bien, por lo cual sus jefes derían dar a los mamporreros una gratificación en la próxima nómina, aumentar sus vacaciones y pagarles las horas extras que han empleado en aporrear a personas indefensas.

Alemania es la mejor demostración de que la oposición política no existe en el terreno institucional, de que no hay pluripartidismo y de que todos los grupos institucionales actúan al unísono. Para eso no hacen falta tantos partidos; con uno basta.

La victoria de Mosul es un triunfo del eje de la resistencia en Oriente Medio

Abdel Bari Atwan, director del periódico Rai al Youm, publicado en Londres, ha escrito que la victoria de Mosul ha coincidido con el 11 aniversario de la victoria del Hezbolá libanés sobre el régimen de Israel en 2006 y que estos dos hechos han convertido en imperecederos los triunfos del eje de resistencia en la región.

“El secretario general del Hezbolá libanés, Sayyed Hassan Nasralá, ha felicitado a los irakíes por la liberación de la ciudad de Mosul y ha alabado la victoria del Ejército irakí frente al Califato Islámico, que él ha calificado de grandiosa”.

“Los comandantes irakíes de confesión sunní han jugado un papel notable en la guerra contra el Califato Islámico. Si el eje del mal ha podido ser contenido en Irak es gracias a la posición valerosa de los ulemas sunníes”, señaló.

Las victorias del eje de la resistencia en Irak, en Siria y en el Líbano se producen mientras que el eje saudí retrocede y Arabia Saudí ha quedado hundida en crisis y conflictos regionales interminables. El eje de la resistencia se refuerza día a día mientras que el eje saudí ha sufrido numerosos fracasos en Siria, Irak, Yemen y Qatar.

Uno de los factores de la victoria del eje de la resistencia es el de oponerse al régimen israelí, detestado por todos los pueblos árabes y musulmanes de la región, mientras que el eje saudí ha dado prioridad a la normalización de vínculos con el régimen de Tel Aviv. Ésta es la mayor diferencia.

Sayyed Hassan Nasralá tiene razón al elogiar el papel de los dirigentes sunníes de Irak. Es un gesto inteligente que podría neutralizar los esfuerzos para intentar provocar conflictos sectarios o étnicos, principalmente uno entre sunníes y shiíes, lo cual podría llevar a la creación de otros grupos militantes y a una nueva guerra en Irak tras la eliminación del Califato Islámico.

Irán ha logrado formar grandes milicias paramilitares, como las Fuerzas de Movilización Popular, Hashid al Shaabi, en Irak, que han jugado un papel fundamental en la derrota del Califato Islámico.

Estados Unidos llevó a cabo una guerra en Irak para construir un “nuevo Irak” sobre las ruinas del antiguo régimen de Saddam Hussein. Sin embargo, la victoria de Mosul ha dado lugar a un “nuevo Irak” basado en su integración en el eje de la resistencia.

Dadas las evoluciones rápidas en Siria, el papel determinante de Rusia y las predicciones fallidas en los pasados seis años acerca de la caída del gobierno de Bashar al Assad, los países árabes de la región buscan ahora reestructurar sus estrategias geopolíticas.

Los “años dorados” durante los cuales eran las riquezas las que gobernaban la región del Golfo Pérsico se han acabado, no sólo debido a la caída de los precios del petróleo y la dilapidación de una gran parte de las reservas financieras, sino también a causa de los planes estadounidenses que consistían en fomentar la inestabilidad en la región y acusar a Arabia Saudí, Qatar y EAU de terrorismo. Quince demandas relacionadas con los atentados del 11-S han sido presentadas contra estos tres países en los tribunales estadounidenses.

Las indemnizaciones que deberán ser entregadas a las víctimas se evalúan en varios miles de millones de dólares.

Atwan señala que la mayor parte de las guerras actuales buscan dividir a Oriente Medio para servir los intereses de Israel, que busca tener a estados debilitados y divididos en su entorno. Sin embargo, los cambios que se están produciendo en su entorno no benefician a este régimen. Por el contrario, lo amenazan.

De este modo, Oriente Medio está cambiando y el equilibrio de poder se inclina en favor del eje de la resistencia en todos los campos de batalla.

http://spanish.almanar.com.lb/103673

Arrepentidos

El pasado fin de semana tuvimos noticia de los resultados sobre el debate que ha llevado a cabo Euskal Preso Politikoen Kolektiboa, y son incontables las reacciones y declaraciones producidas desde entonces. La propuesta aprobada por el Colectivo dará por bueno que, a partir de ahora, cada preso y presa pueda elegir qué pasos dará ante la legalidad penitenciaria a la hora de obtener beneficios.

Pensamos que en la medida en la que el EPPK hace una lectura política, también es legítimo poder hacer una crítica política, advertir de las consecuencias que puede tener la decisión, y decir que será en perjuicio de la unidad de los presos y presas políticas y que, por lo tanto, aumentará su indefensión.

Sin embargo, el objetivo de este escrito no es ese, ya que para hacer lecturas de ese tipo ya hemos tenido tiempo antes y lo tendremos también en el futuro, porque las posiciones políticas no se consolidan de un día para otro, sino por medio de dinámicas que se alargan en el tiempo. Nos han generado una gran preocupación algunos mensajes difundidos, en la mayoría de casos desde el anonimato y por medio de las redes sociales, contra los presos y presas que han dado el “sí” a la propuesta de la dirección del EPPK: “arrepentidos”, “221 presos comunes más”, “traición”

Aun no estando de acuerdo con los parámetros del debate (campaña de presión iniciada en 2012, actitud de los medios de comunicación, haber evitado la confrontación ideológica en la calle mientras se condicionaba el debate desde allí, bloqueo informativo para que no se conociera el sistema penitenciario de grados…), no podemos aceptar de ninguna manera ataques de este tipo contra quienes han sido nuestros compañeros y compañeras de patio.

No podemos olvidar que algunas de esas personas, a pesar de los desacuerdos ideológicos que mantengamos hoy, han sido nuestro apoyo mientras hemos estado en la cárcel, que son quienes ante el enemigo han estado a nuestro lado en plantes, huelgas de hambre, encierros y demás iniciativas, quienes se han preocupado por nosotros y nosotras en los momentos duros. No podemos olvidar que algunos de ellos llevan un montón de años presos o que a algunas les quedan largas condenas por cumplir, y que no se puede llamar arrepentido a quien nunca se ha arrepentido.

Por otro lado, no nos parece justo poner sobre sus espaldas la responsabilidad principal de la situación actual ni juzgarles de manera tan severa. Entre los presos y presas que lo han aprobado hay quien actúa con total convicción e ilusión, hay quien no siendo de su gusto el final de la película, llegados a este punto lo ha dado por bueno, hay quien está llegando al límite de sus fuerzas y sin arrepentirse quiere explorar otros caminos. En cualquier caso, nadie que no se arrepienta es un arrepentido.

No busquemos la responsabilidad de la situación en el eslabón más débil de la cadena, ya que el principal problema está en la calle. Si no somos capaces de fortalecer el movimiento popular esta situación no tendrá vuelta atrás. No podemos pedirles a los presos y presas el esfuerzo que no hacemos nosotros, no podemos pedirles más a las presas y presos mientras no hagamos todo lo necesario para fortalecer el movimiento popular. Nadie habría tenido valor para proponer a los presos que aceptaran la legalidad penitenciaria si después de 2009 hubiéramos sido capaces de mantener la calle al pil-pil.

En lo que respecta a la lucha por la amnistía, le pediríamos a todo el mundo que haga su aportación mediante la organización. Para sacar este proyecto adelante no es suficiente con dar una palmadita en la espalda ni acudir a dos o tres manifestaciones al año. Tenemos el convencimiento de que hemos hecho una apuesta de gran potencialidad, pero en la actual situación toman absoluta importancia las aportaciones constructivas. Se lo debemos a todas las personas que han puesto su confianza en nosotros, sobre todo a los represaliados y represaliadas políticas que nos han apoyado de manera pública y, muy especialmente, a los cuatro presos que están fuera del Colectivo, porque su ímpetu es nuestra fuerza, porque nuestra fuerza es su aliento.

Terminaremos como hemos empezado, diciendo que la crítica política es legítima y afirmando que si alguien nos quiere llevar la contraria tendrá que dar argumentos. Pero no perdamos la perspectiva, y en este momento en el que los Estados quieren dar la puntilla a los presos, deportados y huidos políticos, actuemos con respeto hacia ellos.

Fernando Lizeaga, Ziortza Fernández Larrazabal, Jon Beaskoa y Sendoa Jurado
ex presos políticos y militantes pro amnistía

A cuenta de la decisión del Colectivo de presos políticos de la izquierda abertzale

Jon Iurrebaso Atutxa, expreso político de ETA

Independientemente de la opinión que nos merezcan las actitudes políticas tomadas por partidos, colectivos o militantes, estén estos últimos encarcelados o en “libertad”, pensamos que el debate de las ideas, de los posicionamientos y de las dinámicas políticas tiene que estar sujeto a unos mínimos criterios.

Estas son, en nuestra opinión, algunas  de las premisas y obligaciones que debiera tener todo debate político si bien condicionado, en su dimensión pública, por la  represión. Soberanía para opinar ante cualquier interlocutor. Respeto para con quienes discrepamos. Disposición a la crítica y a la autocrítica. No hay límites a la hora de exponer los planteamientos de cada cual en cuanto a posición propia como en cuanto a crítica a terceros.

Dicho esto, vamos a comentar siquiera brevemente la opinión que nos merece la decisión de la mayoría del Colectivo de PPV de acogerse individualmente a la legislación penitenciaria española y francesa para obtener beneficios penitenciarios o en su caso la excarcelación individual.

En la práctica y en el núcleo de la decisión, no se contemplan los parámetros de la Amnistía, tanto en su sentido táctico (vuelta a casa de todos los represaliados) como en su sentido estratégico (reconocimiento de los derechos nacionales y sociales de Euskal Herria). En consecuencia, la noria de la represión seguirá girando sin parar y por primera vez no la enfrentamos con la independencia y el socialismo para Euskal Herria, es decir, con la Amnistía.

Y no es una cuestión que ataña solo a las cárceles pues ya antes Sortu se acomodó a la legalidad vigente, así como ETA entregó su posición y sus armas. Se cierra el círculo político de enfrentamiento con los Estados. De aquí en adelante la Izquierda Abertzale Oficial, y todo lo que a ella se supedita, actuará exclusivamente bajo los parámetros de la legalidad española y francesa.

Esta decisión de acatar y acogerse a la legislación de nuestros enemigos marca un antes y un después pero también condiciona de alguna manera el futuro. El futuro de nuevos y nuevas militantes vascos y vascas que serán encarcelados por defender y luchar por una Euskal Herria socialista.

Esta decisión rompe la unidad del Colectivo de PPV. De aquí en adelante cada cual tendrá como prioridad su propia dinámica para su excarcelación y ello hará imposibles otras dinámicas conjuntas, colectivas, de lucha.

Esta decisión es profundamente insolidaria para con los PPV que en peor situación mantengan los Estados. A nadie se le escapa que es España (Francia) con su Ministerio del Interior y su Dirección General de Instituciones Penitenciarias quien va a marcar el ritmo de la represión o de las concesiones. El ritmo de “a ti te doy esto y a ti te lo quito”.  Y en esa tesitura ¿qué ocurrirá?

Pensamos que no hay estrategia política que sustentándose fundamentalmente en la legalidad de nuestro enemigo, se salve de la sumisión al mismo. Si nuestro futuro tiene que ver con una Euskal Herria socialista, la única alternativa posible es la amnistía.

Y es ahí donde, desde la calle, tenemos que dar todo en la lucha por la amnistía. Ahí es donde tenemos que unir y reunir voluntades en el camino hacia una solución que solo la lucha la hará definitiva. Aunque al día siguiente tengamos que seguir luchando para defenderla.

Sobre ‘naciones culturales’

B.

Tratando Pedro Sánchez, recién elegido inopinadamente en las primarias de su Partido, de que no le confundieran con la carpetovetónica y más españolaza que la peineta de Lola Flores (Lola «Flowers», en el extranjero), la sevillana del popular barrio de Triana Susana Díaz, se sacó de la chistera, en referencia a Catalunya, el concepto de «nación cultural» extensible a Euskadi. Patxi López, bizkaino de Portugalete, le preguntó a Sánchez -en un debate a tres, con Díaz- si sabía lo que era una nación, como un maestro de escuela le pregunta a un tímido alumno, y bien pudiera Sánchez haberle respondido a la becqueriana manera algo así como «¿y tú me lo preguntas que eres vasco, anda fuck off! (piérdete)», pero no, habló de «sentimiento» de pertenecer, pues eso, a una nación… cultural.

Después pasó a hablar de «España» como «nación de naciones», lo cual es una antítesis inasumible (si fuera de Estados, sería otra cosa), o un «Estado multinacional», lo cual, ahora sí, es cierto, pero pierde cuerpo en tanto en cuanto se despoja el concepto de lo esencial, de lo primordial dizque formar un Estado soberano, ah, esto no, amigo, esto va a ser que no. O sea, no ir a la raíz del problema e irse, por enésima vez, por las ramas. En España, esa quimera, le dicen «coger el toro por los cuernos». La última en hablar de Catalunya como «nación cultural» -ayer, sábado, la ví por la tele- ha sido Margarita Robles, gente instruida, oiga. La cuestión es no admitir lo evidente: «España» es un Estado políticamente fallido. Hablan de otros países como «Estados fallidos» y lo tienen delante de las narices.

Es más que probable que Sánchez, Robles, y no digamos el zoquete López o la gárrula Díaz, no hayan oído hablar jamás del «austromarxismo», algo no exigible al común de los mortales, pero sí a estos vividores mercachifles a cuenta del Estado.Tienen suerte que aquí estamos nosotros ejerciendo de «petetes». El origen del «austromarxismo», a principios del siglo pasado, fue el Partido Socialdemócrata de Austria con los Karl Renner (que llegó a Presidente), Max Adler, Hilferding (teórico del imperialismo rebatido por Lenin), y, sobre todos, Otto Bauer (1881-1938). Fueron ellos -los austromarxistas vieneses- quienes acuñaron la expresión «autonomía (nacional) cultural» dentro de la estructura de un Estado plurinacional cuyo objetivo era -igual que es el objetivo de Sánchez y cía- detener la trepidante desintegración del vetusto imperio Austro-Húngaro, es decir, preservarlo, evitar su caída, hacerlo durar, tal y como pretende el tetrapartidismo español y a mucha honra en este país llamado España (espero que se note la ironía). Y ello, repito, con tal de no admitir lo evidente, que Catalunya, Euskadi y Galicia son naciones… sin Estado, que son naciones oprimidas políticamente al margen de su renta per cápita, que lo que no existe es la entelequia llamada «España», pero sí su marco con su lucha de clases, es decir, no se lucha contra molinos de viento. Llámese «España» como se quiera, que eso no cambiará el marco, un cuestión «nominalista».

Bauer (no confundir con el contemporáneo de Marx, Bruno Bauer) casi excluía las clases y la lucha de clases en esas «autonomías culturales» que serían una «comunidad de destino» (José Antonio Primo de Rivera, copiándole, añadiría la célebre coletilla de «en lo universal», no quedándose atrás Ortega y Gasset) siempre bajo el capitalismo.

Unamuno (nada amigo de ningún tipo de «autonomía» en su tiempo y fue diputado en las primeras Cortes de la República) lo llamaba «regionalismo cultural» evocando su «patria chica» (sic), su Bilbao (el «Bocho») natal. El franco-falangista Fraga Iribarne hablaría -todavía lo puedo oír- de «peculiaridades regionales con su floklore y sanas costumbres», etc. Claro que Unamuno también dejó escrito (en 1908) que la unión impuesta por la fuerza «desde fuera» no vale.

Justo lo que pretende el fascismo español con respecto a Catalunya, pues, haya o no haya referéndum, lo que se demuestra, por si hacía falta, es el carácter fascista de este podrido Estado.

Arrivederci.

Aviones de reconocimiento de la OTAN multiplican las provocaciones en la frontera de Rusia

La semana pasada los cazas rusos tuvieron que despegar hasta en seis ocasiones para interceptar aviones de reconocimiento de la OTAN muy cerca de las fronteras occidentales del país, según el sitio web del Ministerio ruso de Defensa.

El sitio publica una infografía en la que muestra a 20 aeronaves, a las que califica de “extranjeras”, aunque reconoce que no llegaron a violar el espacio aéreo de Rusia.

En los últimos meses los aviones de la OTAN, incluidos los españoles, han intensificado los vuelos de reconocimiento junto a las fronteras orientales de la OTAN con Rusia, especialmente al norte del Mar Báltico.

La OTAN trata de identificar el reciente despliegue ruso en la región de Kaliningrado de sistema de defensa antiaérea SS-400 de última generación, misiles tácticos Iskander y misiles tierra-mar Bastion y Bal.

Además del norte del Mar Báltico, la OTAN también vigila estrechamente la península de Crimea así como las bases rusas en Siria y las sonas de despliegue de la Marina de Guerra rusa en el Mediterráneo.

El año apasado el servicio de vigilancia electrónica de las Fuerzas Aeroespaciales rusas detectaron a más de 2.000 aviones militares, la mayor parte de ellos pertenecientes a la OTAN, de los que 800 eran de reconocimiento. Todos ellos fueron localizados junto a las fronteras de Rusia.

El ataque turco contra las posiciones kurdas en Afrin coloca a Rusia en medio

Rusia ha pedido a las milicias kurdas del YPG que se retiren del norte de la provincia de Alepo, según Rudaw, una cadena de televisión kurda que emite en el norte de Irak. La petición parece responder a una labor de intermediación con Turquía, que recientemente ha bombardeado las posiciones kurdas en Afrin.

Una delegación rusa se entrevistó en Afrin con los dirigentes de YPG para que sus fuerzas se retiren de cinco localidades del norte de la provincia de Alepo. La delegación les puso al corriente de los planes del gobierno de Erdogan de atacar las poblaciones fronterizas de Afrin, en la frontera occidental de Siria con Turquía.

La retirada de los kurdos del norte de Alepo permitirá la apertura de una vía hacia la periferia oeste de Alepo y la provincia de Idlib.

Además de la retirada de los kurdos de Alepo, Turquía pretende instalar tres bases militares al sur de Afrin, en la zona siria de Rojava donde es mayor la proporción turcomana de la población.

El gobierno turco pretende constituir en Afrin nuevos consejos locales de gobierno en los que la población de origen turco tenga alguna representación política.

Con motivo del encuentro con los rusos, Bahjat Abdo, el comandante al frente de las milicias kurdas en Afrin, concedió una entrevista a la edición kurda de VOA sobre la posibilidad de que se produzca un acuerdo de Rusia con Turquía para atacar a las milicias kurdas en Afrin.

La respuesta del comandante de YPG fue que si las tropas rusas continuaban estacionadas en sus posiciones actuales, les pedirían que se retiraran de Afrin.

“Rusia mete presión a los kurdos para crear un terreno favorable para la entrada del ejército sirio en Afrin”, manifestó Abdo. Afrin es el territorio más occidental del Kurdistán sirio que administrativamente pertenece a Alepo. En 2004 la población era de unos 172.000 habitantes y quedó en poder de YPG al inicio de la guerra de Siria.

La semana pasada el diario turco Daily Sabah anunció que, apoyado por militares turcos, el llamado “ejército libre de Siria” estaba adiestrando a 20.000 soldados para combatir a los kurdos de YPG al noroeste de Siria.

La situación en Afrin es, pues, de guerra inminente, lo que desenmascara el fantasma de las FDS, integrada por dos fuerzas, YPG y “ejército libre de Siria” que, mientras dicen luchar juntos en Raqqa, afilan los cuchillos en Afrin.

Corea del norte refuerza su arsenal de armas nucleares

Nuevas imágenes térmicas obtenidas de Yongbyon, el principal almacén nuclear de Corea del norte, muestran que el gobierno dispone de más plutonio del que se había estimado hasta ahora, según informó el viernes “38 North” un sitio de internet que depende de la Universidad John Hopkins de Washington.

Las imágenes indican que el gobierno de Pyongyang ha retirado barras de combustible al menos dos veces entre setiembre de 2016 y el pasado mes de junio para fabricar una cantidad indeterminada de plutonio que podría incrementar el arsenal de armas nucleares a su disposición.

En 2007 Corea del norte desactivó el reactor de Yongbyon al producirse un acuerdo de desarme, que los imperialistas no cumplieron, por lo que la fabricación de plutonio se reactivó en 2013, al tiempo que comenzó la renovación del reactor.

“38 North” también se ha observa un aumento de la actividad térmica en la fábrica de enriquecimiento de uranio de Yongbyon, aunque no pronostica la causa de ello,

El primer reactor del Centro de Investigaciones Nucleares de Yongbyon se construyó en 1963 con la ayuda de especialistas soviéticos y para fines exclusivamente científicos. A cambio de que Corea del norte firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear.

En los años noventa firmó un acuerdo parecido con Estados Unidos para romper el bloqueo energético del país y asegurar que el reactor nuclear se dedicaría exclusivamente a fines de investigación.

Los imperialistas hicieron lo que acostumbran: no cumplieron su parte y en 2003 Corea del norte se desvinculó del Tratado de No Proliferación, como consecuencia de las continuas agresiones y amenazas por parte de Estados Unidos.

En 2006 el gobierno anunció que había llevado a cabo con éxito su primera explosión nuclear subterránea.

El año pasado el gobierno anunció oficialmente que había logrado poner un satélite en órbita alrededor de la Tierra, por lo que también fue criticado, tanto por Estados Unidos, como Japón, que amenazó con derribarlo.

En abril los satlelites espías de Estados Unidos detectaros un nuevo ensayo nuclear de Corea del Norte que se sospecha que pueda proceder de una bomba de hidrógeno, 1.000 veces más potente que las que los imperialistas lanzaron contra Hiroshima y Nagasaki en 1945.

Los norcoreanos suelen recordar que en 2003 también Gadafi llegó a un acuerdo con Estados Unidos para interrumpir su programa nuclear a cambio de ciertas concesiones que nunca se cumplieron. Gadafi acabó asesinado a tiros y Libia dejó de ser un país.

La trastienda de las Guerras del Cáucaso

La guerra de Chechenia forma parte de un plan de los imperialistas estadounidenses para reventar la Federación Rusa por intermedio de los yihadistas. A los imperialistas nunca les bastó con erradicar el socialismo de la URSS sino que necesitaban desmembrarla y crear una situación de inestabilidad en sus fronteras, primero en el sur, luego en el Báltico y finalmente en el Donbas. Estados Unidos ya controla Azerbayán y Georgia, país que ha dado su apoyo en numerosas ocasiones a los independentistas chechenos, a pesar de que históricamente las relaciones entre georgianos y chechenos han sido tensas. En respuesta, los rusos apoyan en Georgia a los separatistas de Osetia del sur.

Los anglosajones pretenden expulsar a Rusia de la Transcaucasia y, para ello, precisan desestabilizar la situación en el norte del Cáucaso. La desestabilización de Rusia mediante la manipulación de las tensiones políticas entre las poblaciones del Cáucaso y Asia central está en la pauta de Washington desde la época de la URSS. Una de sus primeras postulantes fue la francesa Helène Carrère d’Encausse, así como Alexander Benningsen, profesor de la Sorbona, y el orientalista británico Bernard Lewis.

Miembro de la Academia francesa, Hélène Carrère d’Encausse nació en París en 1929 con el apellido Zourabichvili. Proviene de una familia zarista que se refugió en Francia tras la Revolución de Octubre. Sus ancestros fueron funcionarios imperiales, llegado uno de ellos a presidente de la Academia de Ciencias en tiempos de Catalina II. Desde hace muchos años está considerada como una de las mayores expertas en asuntos soviéticos. Su obra más conocida, L’Empire éclaté (La explosión del Imperio) se publicó en 1978. En 1992 fue consejera del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, financiando las manipulaciones en el interior de los antiguos países del bloque socialista y de la recién desaparecida Unión Soviética. Dos años después fue diputada del Parlamento Europeo y vicepresidenta de la Comisión Asuntos Exteriores y Defensa. Fue una asesora muy cercana a Chirac en asuntos orientales durante su etapa como Presidente de la República Francesa. Sus escritos sobre la URSS (incluida una biografía de Lenin) gozan de gran reputación entre los círculos imperialistas.

La estrategia imperialista de manipulación de las poblaciones musulmanas de la URSS se concreta a partir de la invasión soviética a Afganistán en 1979. Afganistán fue el campo de entrenamiento de las redes de yihadistas organizadas, financiadas, entrenadas y mantenidas por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña, Arabia saudí y Pakistán, de donde provienen los islamistas que portan la marca de Al Qaeda.

En aquella época, la política de Carter estaba bajo la dirección del consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, luego autor del libro “El gran tablero de ajedrez mundial: la supremacía estadunidense y sus imperativos geoestratégicos”, donde ya aludía (1997) a los Balcanes euroasiáticos. Brzezinski afirma en su obra que el interés de Estados Unidos como primera potencia verdaderamente mundial es asegurar que ninguna potencia rival llegue a controlar Eurasia o, lo que es lo mismo, que sólo la controlen ellos. El consejero de Carter también fue consejero de la sociedad petrolera BP Amoco, con reconocidos intereses en la zona: “Eurasia es el tablero sobre el que se desarrolla el combate por la primacía global […] La tarea más urgente consiste en velar para que ningún Estado o reagrupamiento de Estados tenga los medios para expulsar a los Estados Unidos de Eurasia o debilitar su papel de árbitro”. Brzezinski es partidario de la partición de Rusia en tres: la Rusia europea, la Rusia de Siberia, y la Rusia del extremo oriental, con vistas a desestabilizarla.

La CIA no ha dejado de provocar a Rusia para que lleve a cabo acciones agresivas contra los chechenos, tanto en el plano militar como diplomático. La injerencia imperialista tiende a prolongar el drama checheno haciendo al Kremlin único responsable del mismo.

El gobierno checheno en el exilio

La Guerra de Chechenia es una cuestión estratégica internacional: por allí pasa una red de oleoductos indispensables para la explotación rusa del petróleo del Mar Caspio. Los rivales de Rusia, especialmente Estados Unidos, están interesados en que el conflicto perdure y que se extienda incluso a todo el Cáucaso. Los esfuerzos que Estados Unidos despliega en la región son visibles. Ha instalado a sus peones en Georgia, cuyo ejército controlan, como controlan el espacio aéreo desde su base de Inçirlik, en Turquía.

La desestabilización de Rusia se juega en varios frentes simultáneamente. Lituania acoge en su territorio el Kavkaz Center (Centro Caucásico), desde donde Basaiev difundió el comunicado en el que reivindicaba la carnicería en la escuela de Beslán, además de los atentados contra los dos aviones civiles rusos perpetrados una semana antes. La masacre fue revindicada en internet por Basaiev pero su sitio no ha sido molestado. No satisfecha, Lituania pidió explicaciones a Rusia por el trágico desenlace de su ataque en Beslán, como si fuera Putin y no Basaiev el responsable de la masacre. Vilnius realiza así un doble juego para desestabilizar a Moscú y perturbar las relaciones euro-rusas.

En Chechenia, además del gobierno de Grozni, hay otro en el exilio en Londres. Un año después de la matanza de la escuela de Beslán, su máximo responsable, el yihadista Basaiev, fue proclamado viceprimer ministro de dicho gobierno checheno en el exilio. Su portavoz, Ahmed Zakaiev, disfruta de asilo político. En Washington su ministro de Relaciones Exteriores, Ilyas Ajmadov, también disfruta del asilo político de los imperialistas.

Una de las sedes de este gobierno está en un local de la la Freedom House que dirige el antiguo director de la CIA James Woolsey, y su financiación corre a cargo del Comité Norteamericano para la paz en Chechenia, copresidido por Zbigniew Brzezinski y por su ejecutor, Alexander Haig hijo. Estados Unidos también ha concedido asilo político a Ilyas Ahmadov, acusado de crímenes de guerra y ayudante del independentista Aslan Masjadov. Ahmadov fue contratado por la organización National Endowment for Democracy, donde participan el sionista Paul Wolfowitz (antiguo ministro de Defensa), Frank Carducci (antiguo director de la CIA) y el general Wesley Clark (antiguo Comandante en Jefe de la OTAN). Por eso, el New York Times no califica a los chechenos de terroristas sino de resistentes y, un año después de la masacre de Beslan, Basaiev, con una orden internacional de busca y captura, concedía una entrevista a una cadena estadounidense de televisión.

Cuando Ahmed Zakaiev fue detenido en Copenhague, Rusia solicitó formalmente su extradición implicándole, entre otros actos, en el secuestro de 1.000 personas en el Teatro Duvrobka de Moscú, que se había producido apenas una semana antes. Pero el embajador de Dinamarca en Moscú advirtió de que las leyes danesas no permitían su extradición a Rusia.

El oligarca ruso Berezovsky, perseguido por evasión fiscal, también está refugiado en Londres, bajo el asilo político del gobierno. Desde allí mueve varios de los hilos del ajedrez geopolítico del Cáucaso en interés de sus jefes. Como en Irak, de nuevo, petróleo y guerra van de la mano también en Chechenia.

Washington habla un doble lenguaje cuando pide al Kremlin que negocie con el gobierno checheno en el exilio: “¿Por qué no se reúnen ustedes con Osama Bin Laden, lo invitan a Bruselas o a la Casa Blanca para iniciar conversaciones, para preguntarle lo que quiere y dárselo, a fin de que los deje en paz?”, respondió Putin.

Nueva York no es Beslán, donde los muertos no importan casi nada a nadie

Las Guerras del Cáucaso (10)
En marzo de 2003 se celebró un referéndum que aprobó un proyecto de constitución elaborado por el gobierno ruso, concediendo a Chechenia el estatuto de república autónoma dentro de la Federación rusa. En septiembre Ajmad Kadirov fue elegido presidente y, al año siguiente fue asesinado por los comandos wahabitas de Basaiev.

El 29 de agosto de 2004 Rusia convocó elecciones en Chechenia. Los estadounidenses y sus aliados wahabitas trataron de sabotear los planes de Moscú por todos los medios posibles. Cinco días antes de las elecciones, el 24 de agosto, dos aviones, un Tupolev 154 de la línea Moscú-Sochi y un Tupolev 134 de la línea Moscú-Volgogrado, explotaron en pleno vuelo provocando la muerte de 90 personas. Las Brigadas Islamistas (Kataib al-Islambuli) se atribuyeron la acción. Una semana después la misma organización hizo estallar una bomba en el metro de Moscú, frente a la estación Rizhskaya, provocando 10 muertos y unos 50 heridos.

Sin embargo, el llamamiento de los imperialistas estadounidenses y sus aliados independentistas a boicotear el escrutinio obtuvo poco éxito, ya que el promedio de participación alcanzó el 79 por ciento. El general Alí Aljanov, candidato favorable a Rusia, ganó las elecciones sin dificultad. Los observadores internacionales atestiguaron unánimemente la limpieza del escrutinio, incluso los de la Liga Árabe, mientras los estadounidenses denunciaron una farsa organizada por el virrey de Putin. Mala perdedora, la prensa imperialista vio en aquel resultado la prueba de una manipulación.

Las rivalidades imperialistas quedaban al descubierto. Dos días después se celebró una cumbre ruso-germano-francesa en Sochi para apoyar a Putin. En ella Chirac y Schröder, que tenían puntos de vista muy diferentes sobre la guerra, le felicitaron por restablecer la democracia en Chechenia.

El respaldo europeo a Putin no frenó a los yihadistas. Tres días después de las elecciones, las sangrientas provocaciones wahabitas continuaron con una de sus operaciones más definitorias: el secuestro de 1.181 rehenes en la escuela de Beslán, en Osetia del norte, una República autónoma de la Federación Rusa.

El doctor Leonid Roshal, que ya había desempeñado el papel de negociador durante el secuestro del Teatro Duvrobka, llegó para negociar con los asaltantes. Sin embargo, sorprendentmente, éstos no plantearon ninguna petición. El macabro juego no consistía en negociar nada sino en crear una crisis, dejar que la situación se deteriorara. Se negaron a dar de comer y beber a los rehenes, que tuvieron que ingerir su propia orina para sobrevivir. Luego mataron a 20 de ellos cuando un miembro del comando fue herido por la policía rusa.

Al día siguiente, el antiguo presidente de Ingushetia, Ruslan Aushev, trató de mediar y obtuvo la liberación de algunos rehenes. El jefe del comando declaró que actuaba siguiendo órdenes de Shamil Basaiev. Al final del segundo día, empezaron a llegar a Beslán los periodistas extranjeros. Fue entonces cuando, inesperadamente, el jefe del comando exigió la presencia de varias personalidades para plantear que no daría de beber a los niños hasta que Putin anunciara por televisión la independencia de Chechenia.

Al tercer día, los secuestradores permitieron a los médicos a evacuar los cadáveres de 21 rehenes que empezaban a descomponerse debido al calor y la humedad. Se oyó entonces una explosión, sin que se sepa si se trató de un disparo hecho por el padre de algún alumno desde el exterior de la escuela o, lo que parece más probable, el estallido accidental de una de las bombas. La explosión desencadenó un tiroteo generalizado en medio del cual las tropas rusas se lanzaron al asalto, que causó 376 muertos, entre ellos 11 soldados rusos, 31 secuestradores y 172 niños.

Sólo un secuestrador sobrevivió y fue juzgado. Las autopsias revelaron que 22 de los 32 secuestradores eran toxicómanos que murieron en estado de abstinencia por falta de droga. La identificación de los atacantes sigue siendo incierta. La prensa imperialista volvió a arremeter con saña contra Putin, acusado de ser responsable de la carnicería por mantener una atroz guerra en Chechenia.

La operación había sido preparada por los servicios secretos británicos para debilitar a Rusia. Sin mencionar expresamente al Reino Unido, el Kremlin denunció que el asalto había sido preparado por una potencia extranjera y planteó la cuestión al Consejo de Seguridad de la ONU, que rehusó debatir un proyecto de resolución, limitándose a emitir un comunicado de condena del secuestro y de los atentados contra los aviones en el que exhortaba al mundo a cooperar con Rusia para detener y juzgar a los culpables. Pero el tratamiento del asunto en los gobiernos y la prensa mundial fue muy diferente al que recibió el 11-S. No se dieron por enterados y siguieron protegiendo a los secuestradores. El atentado había tenido lugar en Beslán, no en Nueva York.

El 8 de marzo de 2005 Masjadov fue abatido en el curso de una refriega con tropas rusas. Su familia había sido secuestrada en febrero al parecer por los hombres de Ramzan, el hijo del asesinado Kadirov.

El 13 de octubre de ese mismo año en la república rusa de Astemirov-Balkaria una unidad de 100 yihadistas chechenos y árabes dirigidos por Anzor Astemirov asesinó al menos a 24 funcionarios de policía y civiles.

Al año siguiente, el 10 de julio de 2006, días previos a la cumbre del G8 en Petersburgo, murió Basaiev en condiciones no esclarecidas. Las fuentes chechenas consideran que sucedió como consecuencia de una explosión accidental, mientras Moscú atribuyó la autoría a sus tropas.

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