El capitán del Boracay, al que acusan de formar parte de la “flota fantasma” rusa, será juzgado mañana por una retahíla de acusaciones que se han ido modificando sobre la maarcha según las necesidades de encontrar pretextos. Primero fueron las sanciones económicas a Rusia, luego hablaron de “bandera falsa”, después de que portaba drones de espionaje y al final todo se ha quedado en una “desobediencia”: el capitán se negó a admitir el abordaje del buque.
El Boracay fue asaltado el pasado mes de septiembre por la Armada francesa frente a las costas de Bretaña. Actualmente sigue navegando. En el momento del abordaje llevaba pabellón de Benin y actualmente de Rusia. En la acusación de la fiscalía no aparece el pabellón para nada.
El Boracay zarpó cinco días después del abordaje y el viernes ancló cerca del puerto de Rizhao, en el noreste de China.
En el juicio el capitán Chen Zhangjie, de 39 años, de nacionalidad china, estará defendido por el abogado Henri de Richemont. El delito de “desobediencia” del que le acusan está castigado con un año de prisión y una multa de 150.000 euros.
De entrada, el abogado tiene intención de pedir al tribunal de Brest que se declare incompetente por una razón más que evidente: no se puede aplicar el derecho francés a un buque que navegaba por aguas internacionales, como establece la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar. La competencia para juzgar al capitán sólo corresponde a los tribunales benineses o chinos.
El abogado cita el precedente de octubre del año pasado en Finlandia, al que ya nos referimos en una entrada anterior. El tribunal de Helsinki se declaró incompetente para decidir sobre la acusación contra el capitán y dos oficiales del petrolero Eagle S, matriculado en las Islas Cook.
A finales de 2024 la tripulación, georgiana e india, fue acusada de cortar los cables submarinos del Mar Báltico. El tribunal determinó que no podía juzgarlos basándose en la Convención de 1982 sobre el Derecho del Mar.
Otro barco pirateado por la Arma francesa fue el Grinch, que padeció un abordaje el 22 de enero en las aguas internacionales del Mar de Alborán. Inmovilizado durante varias semanas cerca de la terminal petrolera del puerto de Marsella, con el pretexto de la “bandera falsa”, pudo zarpar de nuevo la semana pasada, tras pagar una multa.