Pasamontañas negros, rifles de asalto, vehículos tácticos… En los últimos meses, la policía de emigración (ICE) ha intensificado sus operativos, tanto en las principales ciudades estadounidenses como en pequeños pueblos rurales. Con más de 20.000 pistoleros, esta policía realiza redadas agresivas en todo el país, pasando por encima de los derechos de los detenidos.
La policía estadounidense ya no se conforma con detener a personas en la calle. Sus agentes ahora operan dentro de supermercados. La semana pasada, los policías del ICE detuvieron a dos trabajadores de la cadena de supermercados de descuento Target en el vestíbulo de una tienda en Minnesota. Ambos son ciudadanos estadounidenses.
El vídeo circuló en redes sociales, provocando la indignación de muchos vecinos, algunos de ellos (así como concejales electos) pidieron a Target que protegiera a los trabajadores y clientes de la policía de emigración que patrullaba los aparcamientos de sus centros comerciales.
Un trabajador de Target de 17 años fue detenido por el ICE en su lugar de trabajo, a pesar de afirmar que era ciudadano estadounidense. Tras verificarlo, lo abandonaron en el aparcamiento de un Walmart, a ocho minutos de distancia. Los transeúntes lo encontraron llorando, sollozando: “Me tiraron al suelo”.
El sábado pasado los manifestantes protestaron frente a la tienda Target en Richfield, Minnesota, exigiendo una respuesta de la empresa. Un portavoz de Target se negó a hacer comentarios, pero según el Wall Street Journal, los gerentes de las tiendas afirman que no pueden impedir que la policía entre en las zonas públicas de los centros comerciales y los aparcamientos.
Target no es la única cadena de supermercados que se enfrenta a la policía de emigración. En la zona de Minneapolis, policías de emigración detuvieron al menos a dos personas en tiendas Walmart la semana pasada. Los aparcamientos de estas grandes tiendas son un lugar de encuentro frecuente para los policías de emigración que van de compras allí mientras esperan instrucciones.
Desde el verano los aparcamientos de Home Depot también han sido blanco frecuente de ataques. “Dado que nuestros aparcamientos y tiendas son espacios abiertos que permiten la libre circulación de personas, los agentes federales no están obligados a presentar una orden judicial para entrar”, declaró Sara Gorman, portavoz de Home Depot, quien afirmó que la empresa no colabora con el ICE.
La policía hiere a un emigrante venezolano en Minneapolis
Anoche las calles del norte de Minneapolis fueron escenario de enfrentamientos violentos entre manifestantes y policías después de que un policía del ICE abriera fuego contra un venezolano. La víctima recibió un disparo en la pierna y fue trasladada al hospital.
El miércoles ocurrió un nuevo tiroteo de los policías de emigración de Estados Unidos en el norte de Minneapolis. Un ciudadano venezolano recibió un disparo en la pierna durante un altercado con un policía de ICE. Dos personas que intentaron intervenir fueron detenidas y puestas bajo custodia. Este incidente ocurre apenas una semana después del asesinato de Renee Nicole Good por un policía del ICE.
El miércoles por la noche, estallaron enfrentamientos entre manifestantes y policías en las calles del norte de Minneapolis después de que un agente del ICE abriera fuego contra un hombre venezolano. La víctima recibió un disparo en la pierna y fue trasladada al hospital. El Departamento de Seguridad Nacional recurrió rápidamente a las redes sociales para declarar que el individuo en cuestión se encontraba en Estados Unidos sin autorización y había intentado huir tras un control de tráfico.
La versión oficial describe una situación que se agravó rápidamente cuando el emigrante se resistió físicamente a la detención, lo que provocó un enfrentamiento. El altercado dio un giro inesperado cuando dos personas salieron de un apartamento contiguo y atacaron al policía. Los individuos usaron una pala de nieve y un palo de escoba para golpear al policía, lo que permitió que el venezolano se liberara y se uniera a la agresión.
Entonces el policía sacó su arma y disparó, lo que las fuentes oficiales describieron como un “disparo defensivo” para protegerse. Los tres involucrados se atrincheraron en el apartamento vecino antes de ser detenidos. Los dos individuos que agredieron al policía fueron detenidos, mientras que el hombre que recibió el disparo recibió atención médica. La escena atrajo rápidamente a una multitud de manifestantes, a quienes las fuerzas federales respondieron con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras, que incluso afectaron a residentes locales y a sus hijos que se encontraban en las inmediaciones.
El estallido de violencia se produce en medio de una atmósfera ya de por sí tensa en Minneapolis, marcada por la trágica muerte de Renee Nicole Good el 7 de enero. Esta ciudadana estadounidense de 37 años, madre de un niño de seis años, fue asesinada a tiros por un policía de ICE mientras conducía su automóvil en un barrio residencial del sur de la ciudad.
Imágenes captadas por testigos muestran que la joven estaciona su vehículo en medio de la calle, haciendo gestos a otros conductores para que la rodearan. Cuando aparecieron policías vestidos de civil y le ordenan que salga del coche, da marcha atrás brevemente antes de intentar marcharse. Un tercer policía se acercó al lado del conductor y le disparó tres tiros en la cara. Las balas perforaron el parabrisas y luego la ventanilla lateral. El vehículo se detuvo contra un coche estacionado.
Las ciudades santuario
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha denunciado públicamente los métodos empleados por la policía de emigración. El gobernador ha destacado el trauma infligido a los vecinos por policías que, según él, estaban mal entrenados y operaban agresivamente, enmascarados y fuertemente armados, durante los interrogatorios realizados directamente en los hogares de los vecinos.
El ayuntamiento de Minneapolis ha reiterado su exigencia de que el ICE abandone inmediatamente la ciudad y todo el estado, a la vez que hace un llamamiento a la calma a pesar de la indignación de los vecinos. Esta postura se alinea con la tradición de las “ciudades santuario” que, incapaces de obstruir a las policías federales, se niegan a participar activamente. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional anunció el despliegue de refuerzos masivos, con casi mil policías adicionales del ICE previstos en Minnesota.
El creciente número de incidentes violentos en Minneapolis pone de relieve las profundas divisiones que actualmente aquejan a la sociedad estadounidense en materia de emigración. Desde el drástico endurecimiento de las operaciones de deportación que comenzó en enero del año pasado y se intensificó el verano siguiente, las redadas realizadas por el ICE en espacios públicos se han multiplicado por todo el país, provocando protestas multitudinarias.
Minnesota e Illinois han presentado demandas contra el gobierno central. En esta ciudad, donde el recuerdo de George Floyd sigue vivo, cada enfrentamiento entre ciudadanos y policías reabre viejas heridas y alimenta una creciente desconfianza hacia las instituciones represivas.