Era ampliamente sabido, pero ahora lo ha reconocido el ministro de Defensa neerlandés, Gijs Tuinman, en una entrevista en BNR Nieuwsradio: Estados Unidos controla los cazas F-35 después de la venta a través de sus programas informáticos.
Los datos de los F-35 los gestiona el sistema Odin desde servidores ubicados en Estados Unidos. Es un “interruptor de emergencia informático” como cualquier otro instalado en un móvil.
Hasta ahora solo Israel podía instalar sus propios códigos informáticos en la aeronave, pero los países europeos que han comprado los F-35 a Estados Unidos han quedado atados de pies y manos. Los aviones funcionan sólo si Estados Unidos no pulsa el “interruptor de informático”.
Los países europeos, que pronto desplegarán cientos de estos cazas, quieren evitar que sus flotas queden paralizadas por una decisión administrativa unilateral de Washington.
La búsqueda de soberanía de las aplicaciones informáticas se ha acelerado por el resurgimiento de la crisis del Ártico. Los recientes intercambios acalorados entre Estados Unidos y Dinamarca han puesto a los europeos contra las cuerdas.
Ifrónicamente, Dinamarca es uno de los clientes más fieles del programa F-35 y ahora teme que Estados Unidos utilice el mantenimiento de las aeronaves como palanca para forzar la claudicación territorial.
Pero los países europeos podrían, técnicamente, “liberar” los F-35 de forma similar a como se libera un móvil, ha dicho Tuinman, marcando el inicio de una era de desconfianza tecnológica sin precedentes entre los que antes fueron aliados.
Los compradores de F-35 se verán obligados a piratear sus aplicaciones informáticas si quieren verlos en el aire.